martes, 9 de julio de 2024

9 de Julio de 2007: nevada en Buenos Aires

El día en que Buenos Aires quedó blanca. Se cumplen 17 años: ¿cómo fue el día que nevó en Buenos Aires?

Nieva en Buenos Aires después de casi noventa años. El anterior registro data del 22 de junio de 1918. Una masa de aire frío polar ingresa al territorio argentino el 6 de julio y empiezan a bajar las temperaturas en gran parte del país. Ese 9 de julio, feriado del Día de la Independencia, la ciudad tiene una mínima de 0.6 Cº y una máxima de 1.7Cº. La nieve cae durante todo el día en la Capital y sus alrededores. El fenómeno se da en otros puntos: en el interior de la provincia de Buenos Aires, y en las provincias de Córdoba, Santa Fe, San Luis, San Juan, La Rioja, Catamarca y Salta. El feriado permite que millones de personas -como se ve en la foto que sigue- disfruten la nevada en las calles.


El Obelisco nevado.

Plaza de Mayo.


Telenueve: postales de una jornada histórica.

La gran nevada del 9 de julio de 2007 fue un acontecimiento inesperado para quienes vivían en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Durante esta jornada, que coincidía con el Día de la Independencia, nevó en varios puntos de la provincia, un hecho que había sucedido pocas veces, la última, 89 años antes. El fenómeno duró unas 10 horas y dejó postales únicas con las personas realizando muñecos de nieve, o el Obelisco envuelto en un clima polar.

La noticia fue tapa de diarios y llegó a todos los noticieros, que aún recuerdan aquel feriado como "el día que nevó". Este inesperado clima se dio gracias a ciertas condiciones climáticas, que resultaban atípicas para la región.

¿Dónde fueron las primeras nevadas?

De acuerdo al Servicio Meteorológico Nacional (SMN), los primeros registros de caída de nieve tomaron lugar en Pergamino, Venado Tuerto y Junín. Con el paso de las horas, la novedad llegó al Gran Buenos Aires. Fue la localidad de Morón la primera en experimentar nevadas, que fueron extendiéndose por el oeste. Ezeiza se encontraba con lluvias que se fueron enfriando debido a la temperatura, hasta convertirse en nieve sólida.

Las localidades de Chamical en La Rioja, Pergamino, La Plata, Punta Indio, El Palomar y Aeroparque experimentaron las primeras nevadas de la historia, según los registros. Hacia la tarde, esta condición climática llegó a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, lo que provocó el asombro de muchos. Diferentes puntos de la capital se transformaron en postales blancas, que no se habían visto desde hace décadas.

En total, se registraron nevadas en Capital Federal, muchas localidades de la provincia de Buenos Aires, en el sur de Santa Fe, Córdoba, San Luis, el norte de Mendoza, San Juan, La Rioja y Catamarca.

El 9 de julio era lunes y feriado, debido al Día de la Independencia, lo que permitió que muchas personas pudieran disfrutar su jornada libre de trabajo y estudios, con este atípico paisaje. La caída de nieve se prolongó durante 10 horas, por lo que continuó durante la madrugada del 10 de julio. Al día siguiente, se podía observar sus restos en parques y diferentes puntos del país.

¿Por qué nevó el 9 de julio?

El SMN fundamenta que este fenómeno se debió a un conjunto de condiciones específicas. Los días previos, la Patagonia se encontraba ante un frente frío de aire de origen polar, el cual se trasladó hacia el centro del país. El 7 de julio se habían registrado corrientes de aire que provocaron grandes nevadas en el sur.

Durante la mañana de ese 9 de julio, la temperatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se ubicaba en los 4°C. Sin embargo, esta cifra se considera insuficiente para la caída de nieve.

Inesperadamente, las precipitaciones causaron un enfriamiento del aire, lo que ayudó a que la temperatura descendiera a 2,6°C, con una sensación térmica de -1,2°C. El encuentro de las precipitaciones con un clima más frío del anterior favoreció a que las gotas tomaran estado sólido hasta convertirse en nieve que con el paso de las horas se fue acumulando en la superficie para dar lugar a un paisaje poco común para el escenario porteño.

(Fuente: La Nación / otros)