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viernes, 16 de agosto de 2024

Energías renovables: la "gama de colores" del hidrógeno y qué implica cada uno

El hidrógeno es una de las fuentes de energía más interesantes para combatir los efectos del calentamiento global. Todo depende del tipo de hidrógeno y su forma de obtención, ya que no es lo mismo el hidrógeno verde que el marrón, el azul o el turquesa.


Es un elemento fundamental en l camino hacia la descarbonización. Si queremos  mitigar los efectos del cambio climático, las energías renovables son vitales. La energía eólica y la solar, sobre todo con el auge debido al derrumbe de los precios de los paneles fotovoltaicos, se han convertido en la punta de lanza de las renovables, pero no podemos pasar por alto al hidrógeno.

Es el elemento químico más abundante del universo y no es una excepción en la Tierra. Sin embargo, encontrarlo solo es complicado porque tiene una estructura que tiende a combinarse con otros elementos. Por ejemplo, con el oxígeno en el agua (H2O) o con el carbono para formar hidrocarburos (CH4, C2H6, etc).

Debido a esa facilidad de combinación, lo que hay que hacer para poder extraer hidrógeno y utilizarlo como fuente de energía es separarlo de los elementos a los que está "pegado". Y no todas las formas de extracción son igual de respetuosas con el medio ambiente, motivo por el que hay hidrógenos de varios colores.

Los colores del hidrógeno y su significado


Son la forma en la que se clasifica al hidrógeno teniendo en cuenta la materia prima necesaria para su obtención y las cantidad de emisiones de CO2 que esto provoca. Así, estos son los colores del hidrógeno ordenados de la forma de extracción más sostenible a la más contaminante:

Hidrógeno verde: también conocido como hidrógeno "renovable", es el más limpio y procedente de las energías renovables, ya que se utiliza las energías solar, eólica o hidroeléctrica en el proceso. No se producen emisiones de CO2 durante su producción y lo que se hace es utilizar, generalmente, agua para realizar un proceso de electrólisis. De esta manera, se separa el hidrógeno del agua, pero también se pueden utilizar métodos como la conversión bioquímica de la biomasa o el reformado del biogás, siempre que se cumplan los requisitos de sostenibilidad.

Hidrógeno rosa: es el mismo proceso de electrólisis, pero en lugar de utilizar energía procedente de las renovables, se emplea electricidad procedente de una central nuclear.

Hidrógeno azul: es producido a partir de gas natural u otros hidrocarburos como metano o gases licuados de petróleo a los que se aplica un tratamiento posterior para capturar y almacenar el carbono resultante del proceso. Se estima que es algo que reduce el 95% de las emisiones de CO2 generadas en la extracción.

Hidrógeno turquesa: a la par con el hidrógeno azul, el turquesa también se extrae del gas natural, pero mediante un proceso de pirólisis de metano, descompone el metano en hidrógeno y carbón sólido en lugar de CO2 al no haber presencia de oxígeno, por lo que las emisiones se reducen.

Hidrógeno amarillo: de nuevo, nos encontramos con un hidrógeno que se ha extraído mediante la electrólisis, pero si en el rosa teníamos energía nuclear y en el verde las renovables como fuente eléctrica, en el hidrógeno amarillo esa electricidad viene de la red primaria de electricidad (que a su vez puede proceder de combustibles fósiles).

Hidrógeno gris: similar al hidrógeno azul, pero sin realizar técnicas de captura de CO2. Se estima que el 99% del hidrógeno consumido en Europa, por ejemplo, es de este tipo y no es de los más respetuosos con el medio ambiente, ya que no deja de ser un hidrógeno de origen fósil.

Hidrógeno negro / marrón: es el más contaminante porque se extrae mediante la gasificación del carbón.

Hay un color más de hidrógeno: el dorado, que es el que se encuentra sin combinar. Como ya dijimos antes, es escasísimo en la naturaleza y, aunque hay planes para su extracción, la opción más viable actualmente para ese cambio energético y la reducción de CO2 en la atmósfera pasa por cambiar la industria y hacer que el hidrógeno verde sustituya al hidrógeno gris.


Es el que está llamado a ser una de las claves del cambio energético tanto en la industria como en el transporte por tierra, mar y aire. ¿El principal problema? El de casi siempre: el dinero, ya que el hidrógeno verde es casi ocho veces más caro que el gris.

(Fuente: Xataka)

miércoles, 7 de agosto de 2024

El iceberg más grande del mundo gira hace meses en una trampa oceánica

Es un gigante que mueve cien veces más agua alrededor del mundo que todos los ríos de la Tierra combinados.


El A23a tiene un área de 3.600 km cuadrados.

El iceberg más grande del mundo está girando en su lugar después de caer en una de las corrientes oceánicas más poderosas de la Tierra. Este extraordinario fenómeno de la naturaleza que tiene como prisionero al bloque de hielo se llama Columna de Taylor y  se sospecha que mantendrá al iceberg encerrado por varios años más.

El bloque congelado de hielo más grande del mundo, nombrado A23a, tiene un área de 3.600 km cuadrados, y se formó en 1986, cuando se liberó de la costa antártica.

Casi inmediatamente quedó atrapado en el fango del fondo del Mar de Weddell y durante tres décadas fue una "isla de hielo" estática. No se movió hasta 2020, cuando volvió a flotar y comenzó a derivar de nuevo, lentamente al principio, antes de avanzar hacia el norte, hacia aire y aguas más cálidas.

A principios de abril de este año, A23a entró en la Corriente Circumpolar Antártica (ACC), un gigante que mueve cien veces más agua alrededor del mundo que todos los ríos de la Tierra combinados. Durante meses ha estado girando en un lugar justo al norte de la Antártida cuando en realidad debería estar corriendo junto con la corriente oceánica más poderosa de la Tierra.


La Corriente Circumpolar Antártica comunica los océanos Atlántico, Índico y Pacífico (Imgen: NASA).

El enorme cilindro de agua giratoria debería haber impulsado al iceberg de casi un billón de toneladas hacia el Atlántico Sur y hacia su inevitable desaparición. En cambio, el A23a no se movió en absoluto. Permanece en su lugar justo al norte de las Islas Orcadas del Sur, girando en sentido antihorario unos 15 grados al día. Y mientras siga haciendo esto, su deterioro y eventual desaparición se retrasan haciendo que su vida en el planeta se extienda.

"Normalmente se piensa que los icebergs son cosas transitorias; se fragmentan y se derriten. Pero éste no es el caso", observó el profesor Mark Brandon, experto en geología y geografía polar. "A23a es el iceberg que simplemente se niega a morir", dijo el investigador de la Open University.

El A23a no ha vuelto a encallar, ahora hay al menos mil metros de agua entre su parte inferior y el fondo marino. El bloque de hielo fue detenido en seco por un tipo de vórtice descripto por primera vez en la década de 1920 por el físico Geoffrey Ingram Taylor. El académico de Cambridge fue pionero en el campo de la dinámica de fluidos e incluso participó en el Proyecto Manhattan para modelar la probable estabilidad de la primera prueba de bomba atómica del mundo.

Taylor demostró cómo una corriente que encuentra una obstrucción en el lecho marino puede, bajo las circunstancias adecuadas, separarse en dos flujos distintos, generando una masa de agua en rotación en toda su profundidad entre ellos.

En este caso, la obstrucción es un bulto de 100 km de ancho en el fondo del océano conocido como el Banco Pirie. El vórtice se encuentra en la parte superior del banco, y por el momento, el A23a es su prisionero.

"El océano está lleno de sorpresas y esta característica dinámica es una de las más lindas que existen", dijo el profesor Mike Meredith del British Antarctic Survey. "Las Columnas de Taylor también pueden formarse en el aire; se las ve en el movimiento de las nubes sobre las montañas. Pueden tener sólo unos pocos centímetros de ancho en un tanque de laboratorio experimental o ser absolutamente enormes, como en este caso, donde la columna tiene un gigantesco iceberg justo en medio de ella", agregó.

El profesor Meredith realizó un experimento donde colocó una boya científica en una Columna de Taylor sobre otro saliente al este del Banco de Pirie y cuatro años después el instrumento flotante continua girando en su lugar. Esto podría aportar una pista del tiempo en que el A23a podría continuar girando en la Corriente Circumpolar Antártica.

Una vez más, el comportamiento del A23a ilustra la importancia de entender la forma del fondo marino: las montañas submarinas, cañones y pendientes tienen una profunda influencia en la dirección y mezcla de las aguas, y en la distribución de los nutrientes que impulsan la actividad biológica en el océano. Y esta influencia se extiende también al sistema climático: es el movimiento masivo del agua lo que ayuda a dispersar la energía térmica por todo el mundo.

De la única manera que se puede explicar el comportamiento del A23a es  porque el lecho marino justo al norte de las Orcadas del Sur fue debidamente estudiado.

Pero esto no es así para gran parte del resto del mundo. En la actualidad, sólo una cuarta parte del fondo marino de la Tierra fue cartografiada según los mejores estándares modernos. Por lo tanto todavía queda mucho por conocer de los océanos.

(Fuente: Página 12)

martes, 6 de agosto de 2024

Argentina: los negocios agropecuarios arrasan el segundo pulmón verde de Sudamérica

Según Greenpeace, más de 59 mil hectáreas se talaron este semestre.


(Foto: Getty Images).

Los bosques del Gran Chaco Americano son el segundo pulmón verde de Sudamérica, después de la Amazonia, pero lejos de ser un área protegida, la tala y el desmonte avanzan sin pausa, lo mismo que la depredación de cazadores a especies en extinción, como el asesinato de uno de los cinco yaguaretés que quedaron en Formosa.

La amplia región comprende territorios de Argentina, Brasil, Bolivia y Paraguay y reúne 3.400 especies de plantas, 500 de aves, 150 de mamíferos, 120 de reptiles y 100 de anfibios. Durante el primer semestre de 2024 se deforestaron 59.557 hectáreas de bosque nativo en el norte del país. La cifra significa la pérdida de una superficie equivalente a la superficie de 327 canchas de fútbol por día.

Representa un 15% más que en el mismo período de 2023 (51.600 hectáreas). Los datos se desprenden de un relevamiento realizado por Greenpeace mediante la comparación de imágenes satelitales.


Bosque nativo en el Parque Nacional Defensores del Chaco (Foto: Fabi Filervoet / WWW Paraguay).

La deforestación se debe en gran medida por el avance de la industria agropecuaria, que busca expandir su frontera para criar ganado y sembrar soja. Estos desmontes se realizan de manera irregular y no hay suficientes controles ni multas para quienes lo hagan, por lo que las provincias de Chaco y Santiago del Estero son las más perjudicadas. La situación es más adversa en la actualidad con la reciente flexibilización de la normativa que protege a los bosques.

Deforestación en alza

Para la ONG, entre enero y junio pasados la deforestación alcanzó a 27.148 hectáreas en la provincia del Chaco, 21.047 hectáreas en Santiago del Estero, otras 7.162 hectáreas en Formosa y 4.200 más en Salta.

"Entre 1998 y 2022, en toda la Argentina se perdieron 7 millones de hectáreas de bosques", explicó Hernán Giardini, coordinador de la campaña de bosques de Greenpeace. De ese total, el 75% de la deforestación argentina se concentra en la región chaqueña, destacó.

"En un contexto de crisis climática, esto tiene un impacto muy grave en la biodiversidad. Hay especies que pueden desaparecer. En este momento quedan 20 ejemplares de yaguareté en el Gran Chaco", alertó. "La deforestación provoca inundaciones y también sequías. Un proceso paralelo al desmonte es el desalojo de comunidades de campesinos y pueblos originarios, lo que termina generando conflictos violentos".

Ante esta situación de emergencia, Gardini pidió políticas gubernamentales de cuidado, ya que a los productores agropecuarios les conviene deforestar irregularmente y ampliar la frontera productiva: con las ganancias que obtienen por exportaciones, las multa representan un gasto mínimo.

Señaló que la mayoría de estos desmontes son ilegales porque violan los ordenamientos territoriales de bosque nativo (OTBN) que confeccionó cada provincia, según lo estableció en 2007 la Ley Nacional de Bosques.

Estos ordenamientos son normas provinciales que zonifican los bosques existentes con un criterio de preservación y -según la ley nacional- son la herramienta que debe regular el avance de la frontera agropecuaria y cualquier otro cambio de uso del suelo.

Ante el incumplimiento, Giardini explica: "Es evidente la complicidad entre gobiernos y empresarios agropecuarios para arrasar con nuestros bosques con total impunidad".

En Chaco, enfatizaron desde la organización socioambiental, todos los desmontes registrados este año se realizaron en absoluta irregularidad. Este abril, en la provincia que más deforestación registró en lo que va del año, se sancionó un nuevo OTBN que viola los principios de no regresión en materia de protección ambiental.

En los hechos, permite el desmonte de más de un millón de hectáreas, correspondientes al último reservorio de bosque nativo del país, poniendo en riesgo a especies como el yaguareté. Por estos sucesos, en mayo Greenpeace presentó una denuncia ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina.

(Fuente: Páagina 12)

lunes, 5 de agosto de 2024

En la carrera de las placas solares, China fue más allá: crear energía con gotas de lluvia

Se trata de una "versión a pequeña escala" de la energía hidroeléctrica, disparando las posibilidades de la energía solar.


En su empeño por mejorar y expandir los paneles solares, los investigadores han probado con nuevos materiales, diseños, posiciones y estrategias para volverlos más sostenibles e incluso con placas semitransparentes y de cerámica que nos permiten soñar con ventanas, fachadas y tejados capaces de generar electricidad verde. En la Universidad Tsinghua, en China, han ido sin embargo un paso más allá y plantean placas con una forma completamente distinta de conseguir energía renovable.

¿El motivo? Aprovechan la tecnología de los paneles solares para recolectar energía de las gotas de lluvia. ¿Energía con gotas? Así es. Cuando caen del cielo, las gotas de lluvia pueden producir una pequeña cantidad de energía que, aprovechada de la forma adecuada, se transforma en electricidad. "Contienen abundante energía renovable, cinética y electrostática", explica Zong Li, profesor de la Universidad de Tsingua en Shenzen junto al resto de sus colegas. A su modo es una "versión a pequeña escala" de la hidroeléctrica, que aprovecha la velocidad del agua para producir energía cinética y luego, con ayuda de una turbina y un generador, convertirla en mecánica y finalmente en electricidad.

Aunque los científicos han pensado formas de generar energía limpia y renovable con esas gotas caídas del cielo, no se les está haciendo fácil, y por una razón muy sencilla. Si bien han logrado ya algunos avances, el desafío sigue siendo su desarrollo a gran escala. "Su aprovechamiento es un tema de investigación candente", señalan.

¿Cuál es el problema?

Los científicos disponen ya de un dispositivo, conocido como nanogenerador triboeléctrico (TENG, por sus siglas en inglés9, que puede recolectar energía de las gotas de lluvia con éxito. ¿Cómo? Con "electrificación por contacto líquido-sólido", tecnología que también sirve para aprovechar la energía de las olas y otras formas de generación triboeléctrica, que suele obtenerse gracias al roce entre dos superficies. Hasta ahí todo perfecto. El problema llega cuando se usan TENG basados en gotas (D-TENG). Y es así por sus limitaciones técnicas.

"Aunque los D-TENG tienen una potencia de salida instantánea muy alta, sigue siendo difícil que uno solo suministre energía continuamente a equipos eléctricos a nivel de megavatios. Resulta muy importante lograr la utilización simultánea de varios D-TENG", explica Li. Fácil decirlo, no tanto llevarlo a la práctica. Cuando se conectan varios D-TENG se produce un acoplamiento entre el electrodo superior e inferior de los paneles, un efecto involuntario que reduce la potencia de salida.

"Cuando se recoge la energía de gotas de lluvia densas en lugar de una sola se necesita una estructura más racional para eliminar la influencia mutua de las unidades de generación individuales", explican los investigadores chinos y exponen precisamente su solución: un generador de matriz de puente (BAG) "similar a un panel solar", dicen.

Con una matriz de electrodos inferiores y una estructura de reflujo de puente, los BAG aspiran a minimizar la brusca caída de potencia de salida en dispositivos de energía a gran escala. Y no les ha ido mal: cuando el área de captación para gotas es de 15x15 cm2, la potencia pico de salida de los BAG alcanza 200 W/m2, "lo que resulta notable para allanar un posible enfoque industrial", reivindican.

Li y sus colegas recalcan que su generador (BAG) es "similar a un panel solar, adoptan el electrodo inferior de la matriz (ALE) y el generador de matriz del puente para que cada unidad de generación de energía sea independiente entre sí, así como eliminar la influencia de los electrodos, lo que hace que la potencia de salida de los D-TENG a gran escala siga siendo alta e independiente del tamaño", explican técnicamente.

El equipo chino se muestra convencido de que sus resultaros podrían despejar el camino para lograr un aprovechamiento de las gotas de lluvia a gran escala. Con un dispositivo de 15x15 cm2 su diseño ha alcanzado una potencia máxima de salida cinco veces superior. "Haciendo referencia al diseño de los paneles solares en los que se conectan en paralelo varias unidades de generación para abastecer la carga, proponemos un método sencillo y eficaz para la captación de energía de las gotas de lluvia", añade el profesor de la Universidad de Tsinghua.

(Fuente: Infobae)

jueves, 6 de junio de 2024

En qué consiste la "restauración de ecosistemas": experiencias inspiradoras de Latinoamérica

La región destaca por su rica biodiversidad, pero diversos eventos contribuyen a su degradación. Afortunadamente, hay esperanza detrás de la restauración. ¿En qué consiste y cuáles son sus beneficios?


Vista aérea de bosques y entradas de marea a lo largo de la Bahía Grice en el territorio tradicional Tla-o-qui, China (Foto: Kiliii Yüyan).

La región de América Latina y el Caribe es particularmente rica en términos de biodiversidad, asegura el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma). En esta zona del mundo se ubican 7 de los 17 ecosistemas más biodiversos del mundo.

Sin embargo, y a pesar de que el 24.2% de sus áreas terrestres y el 17.5% de sus áreas marinas están protegidas, muchos ecosistemas se han degradado significativamente y los pronósticos no son alentadores, advierte el Pnuma.

Frente a eso, la restauración es clave para la prosperidad y el bienestar de las personas, dice el programa de la ONU.

Concretamente, esta entidad define a la restauración de los ecosistemas como "un proceso de invertir la degradación de los ecosistemas para recuperar su funcionalidad ecológica. En otras palabras: mejorar la productividad y la capacidad de los ecosistemas para satisfacer las necesidades de la sociedad”.

Específicamente, los datos señalan que entre 2015 y 2020 se han perdido aproximadamente 10 millones de hectáreas de bosques al año y más de dos tercios de los ecosistemas oceánicos se encuentran dañados, degradados o modificados en el mundo.

Esta degradación amenaza el bienestar de las personas, el potencial de adaptación de los países al cambio climático y la viabilidad de un futuro sostenible, añade el programa de las Naciones Unidas.

"Se calcula que, a través de la restauración eficaz del 15% de las tierras convertidas, se podría evitar el 60% de las extinciones de especies previstas. Además, la protección de los ecosistemas intactos existentes y la restauración de los degradados tienen el potencial de contribuir a más de un tercio de la mitigación del cambio climático total necesaria para 2030", indica la organización.

En consecuencia, restaurar los ecosistemas es una tarea de suma importancia que debe realizarse con cuidado y planificación. Tal es así, que en el año 2021, ministros de Medio Ambiente de países latinoamericanos  adoptaron un plan regional que contiene diez acciones para promover la restauración de los ecosistemas terrestres, marinos y costeros para 2030.

¿Qué es y en qué consiste la restauración de ecosistemas?

La restauración, en este caso, se entiende como una amplia gama de actividades que contribuyen a proteger los ecosistemas que están intactos y a reparar los que ya están degradados. Se pueden restaurar todo tipo de ecosistemas, incluyendo los bosques, la tierra agrícola, las ciudades, los humedales y los océanos.


Coral en el Parque Natural de los Arrecifes de Tubbataha, Filipinas (Foto: David Doubilet).

La restauración puede producirse de varias formas, como plantar de forma activa o eliminar las presiones que afectan a la naturaleza para que pueda recuperarse por sí sola. Sin embargo, devolver un ecosistema a su estado original no siempre es posible o deseable.

Por ejemplo, sigue siendo necesaria más tierra agrícola e infraestructuras en terrenos que solían ser bosques, y los ecosistemas, al igual que las sociedades, deben adaptarse a la evolución del clima. En América Latina ya existen ejemplos concretos, concluidos y en proceso, que evidencian las bondades de ese trabajo y de cómo contribuye al medio ambiente.

Restaurar un bosque nativo es posible: el caso del Cerro Catedral en Argentina

Un sitio imperdible al viajar a la Patagonia argentina es el emblemático Cerro Catedral, ubicado en la provincia de Río Negro. Este espacio natural se vio afectado en enero de 1996 por incendios que arrasaron con 870 hectáreas de su emblemático bosque de cipreses.

Fue entonces cuando Leonardo Gallo, especialista argentino en genética forestal del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) Bariloche, y su equipo decidieron intervenir para recuperar una porción de ese ecosistema.

Concretamente, los especialistas se abocaron a la recuperación del 10% del espacio. Una vez combatidas las llamas, Gallo y sus colegas recorrieron el territorio para recolectar semillas de cipreses sobrevivientes y generar plantines.

El objetivo de escoger semillas de árboles locales era conseguir plantas con la misma información genética de los árboles originales del lugar, de manera que los nuevos forestales se adaptaran rápidamente al terreno.


Vista aérea del bosque de cipreses del Cerro Catedral (Foto: Wikimedia).

Así es como, entre los años 1999 y 2000 y luego de tres años de crecimiento en el vivero, los profesionales trasplantaron estos ejemplares en la tierra. En total, plantaron 15.000 cipreses al resguardo de otras plantas nodrizas.

Las plantas nodrizas, en este caso, fueron arbustos propios de la zona que, tras tres años de incendio, habían rebrotado y tenían una altura de entre uno y dos metros. Por un lado, estos servían para dar sombra a los cipreses. Por otro lado, eran útiles para protegerlos del intenso viento del oeste.

Actualmente estos árboles que se plantaron para restaurar parte del Cerro Catedral a comienzos de siglo se encuentran por encima del sotobosque arbustivo. Los resultados fueron, en palabras de Gallo, exitosos ya que la estrategia funcionó.

El experto en genética forestal en que el mayor impacto de este trabajo de restauración fue social: hubo estudiantes de escuelas locales que participaron de la plantación y pudieron aprender sobre restauración y sobre la importancia de cuidar esos espacios. Asimismo, "hubo un puente entre la sociedad urbana y el medio ambiente".

A pesar del éxito en este trabajo, Gallo es realista. Reconoce que cada año se pierde mucha más biodiversidad que la que se restaura. Por lo tanto, el experto considera que se debe multiplicar la información y generar un cambio grande: "el mejor método para aumentar la superficie de bosque nativo consiste en parar las topadoras y los incendios".

(Fuente: National Geographic)

martes, 16 de abril de 2024

Arquitectura pasiva: viviendas donde no se sufre calor ni frío (y casi no consumen energía)

Olas de calor, el precio de los combustibles por las nubes... Calentar o enfriar una casa va a ser cada vez más caro y problemático, sin importar el lugar del mundo en el que estemos.


La arquitectura pasiva intenta evitar las pérdidas de calor de los edificios para limitar al máximo el consumo energético (Foto: Getty Images).

En pocas décadas, partes de la tierra que estaban habituadas a climas templados experimentarán meteorologías mucho más extremas. A más calor, más aire acondicionado, que resultará en más consumo de energía, lo que contribuirá al calentamiento global y se traducirá en... más calor. Un círculo vicioso en el que ya estamos inmersos y que nos condena al desastre.

Existen, sin embargo, soluciones para construir edificios que tengan un menor impacto medioambiental, ya sea porque utilizan materiales naturales reciclables, como la madera o el barro, o porque siguen una serie de pautas que reducen drásticamente el consumo energético.

Este último es el concepto de las conocidas como casas pasivas, que utilizan la propia arquitectura del edificio para mantenerlas caldeadas en los meses fríos y frescas en los cálidos, y que pueden llegar a reducir el consumo energético hasta en un 90%.


Casa pasiva en el Delta de Tigre (Buenos Aires, Argentina), elevada sobre pilares para permitir las frecuentes crecidas del río (Foto: Passive House Institute).

Arquitectura que ahorra

"La idea es que el ahorro de energía no debe ser sólo cosa del usuario, sino que es algo técnico que puede y debe resolverse con los componentes de la arquitectura y a través de conocimiento técnico", explica Berthold Kaufmann, científico senior del Passivhaus Institut, la institución alemana que ha sentado un estándar de construcción que hoy se ha extendido por todo el mundo.

Es decir, reducir el consumo de energía no sólo debe depender de que bajemos el termostato, nos abriguemos más en invierno o nos acostumbremos a pasar calor en verano: la arquitectura debe y puede ayudar.

Siguiendo una serie de principios básicos, como un buen aislamiento y un estudio de la orientación solar y las condiciones climáticas del entorno, las casas pasivas pueden reducir la huella energética de una vivienda a un nivel mínimo.

Aunque habitualmente solemos asociar las viviendas ecológicas con construcciones espectaculares y lujosas o aquellas situadas en parajes de ensueño, en realidad cualquier casa, incluso un insulso bloque de apartamentos de cualquier suburbio, puede convertirse en una casa pasiva.

Eso sí: un edificio que cumpla con sus estándares será muy distinto en Islandia, en España o Cuba. El concepto y las propiedades físicas sobre las que se sustenta se mantienen, pero en un país frío, por ejemplo, intentará captar la mayor ganancia solar posible, mientras que allá donde el sol abrasa en verano, se buscará crear zonas de sombra.


La arquitectura pasiva se puede utilizar para grandes edificios públicos como esta estación de bomberos en Heidelberg, Alemania (Foto: Getty Images).

El objetivo de todas ellas, sin embargo, es el mismo: mantener el consumo energético al mínimo. "Para vivienda nueva, el objetivo de las casas pasivas es que consuman un máximo de 15 kw por m2 al año, y 25 para las que han sido renovadas con estos estándares", afirma Kaufmann. "Teniendo en cuenta que una vivienda convencional puede consumir entre 150 y 300 kw por m2 al año, el ahorro es importante".

¿De dónde surge la arquitectura pasiva?

En el fondo, la arquitectura pasiva, entendida como aquella que se adapta a las condiciones climáticas de su entorno, existe desde la antigüedad. Los diferentes pueblos a lo largo de la historia han intentado utilizar los recursos disponibles en su entorno y adaptarse a la geografía y la meteorología para construir viviendas que les ofrecieran un nivel de confort aceptable.

Las casas de barro de Mali, frescas en su interior bajo el inclemente sol del Sahara, o los iglúes de los pueblos indígenas de las regiones árticas, son también ejemplos de viviendas sostenibles y pasivas.


Vivienda pasiva nueva en Asturias, España (Foto: Estudio Duque y Zamora).

Con la invención de los sistemas de aire acondicionado y calefacción modernos en el siglo XX, sin embargo, la arquitectura se desvinculó en gran medida del clima que la rodeaba. Un edificio podía mantenerse fresco con un climatizador a pesar de estar, por ejemplo, construido de cristal en una región soleada. Las calderas de calefacción, ya sean de gas o de petróleo, permiten mantener las casas calientes incluso con ventanas que cierran mal.

La crisis del petróleo de los años 70 puso, sin embargo, el concepto de la eficiencia energética sobre la mesa, algo que con la emergencia climática se ha convertido en una prioridad.

Desde entonces, el concepto de "vivienda pasiva" empieza a popularizarse en las escuelas de arquitectura con el objetivo de reducir el impacto energético de los edificios. Aunque surgen diferentes esquemas en Estados Unidos, Italia o Suiza, el que ha acabado por imponerse es el que establecieron a finales de la década de los 80 el alemán Wolfgang Feist y el sueco Bo Adamson. Su primera "passivhaus" se construyó en 1991. Hoy miles de edificios en todo el mundo llevan esta certificación.


¿Cuáles son sus principios?



Cinco principios básicos rigen el "estándar de casa pasiva":

Aislamiento térmico: las viviendas pasivas tienen un excelente aislamiento térmico, que puede llegar a ser el triple que el de los edificios convencionales. En climas fríos es preciso utilizar capas de aislamiento de 20 o 30 centímetros, aunque en climas templados no es necesario que sea tan gruesas. Esta capa protectora que envuelve la casa evitará tanto la entrada de frío o calor como su pérdida.

Hermeticidad: si se ha instalado un aislamiento térmico de calidad pero no se ha sellado bien, el calor se escapará por las ranuras y se crearán incómodas corrientes de aire, perdiendo eficiencia energética. Las "passivhaus" tienen muy en cuenta el hermetismo de los edificios y, para ello, se realizan pruebas en las que se insufla aire dentro de las casas para comprobar por dónde se sale y poder corregirlo.

Ventanas y puertas de calidad: una parte importantísima de la energía que usamos para calentar una vivienda se escapa por los cerramientos. Las viviendas pasivas no sólo cuidan al máximo la orientación de los vanos de la casa para aprovechar al máximo las ganancias solares, sino que utilizan ventanas de triple vidrio para evitar en todo lo posible las pérdidas de calor.

Reducción de puentes térmicos: son aquellos puntos en los que se rompe la superficie aislante (por ejemplo, por un clavo o el marco de una ventana de aluminio) y permiten que se escape el calor en un edificio.

Sistema de ventilación con recuperación de calor: al abrir las ventanas para ventilar se pierde calor en invierno y fresco en verano. Las casas pasivas llevan instalado un sistema de ventilación mecánica que filtra el aire y recupera el propio calor de la casa para calentar el aire que entra. Con este sistema no es necesario abrir las ventanas.


El sistema de ventilación con recuperación de calor permite tener aire limpio sin necesidad de abrir las ventanas (Foto: Getty Images).

Regulación y normativa pública

Este estándar es cada vez más común en regiones del mundo como la Unión Europea, donde desde las instituciones se exige que las nuevas construcciones se acerquen lo más posible al consumo energético casi nulo, directrices que luego son implementados en cada país por sus propias regulaciones.

Pero, en general, cada vez son más los países que intentan reducir la huella de carbono de las nuevas edificaciones. A veces, incluso, con medidas llamativas, como la que intentó imponer el alcalde de Nueva York (USA), Bill De Blasio, que propuso prohibir la construcción de "los clásicos rascacielos de cristal y acero, que son increíblemente ineficientes".

La medida no salió adelante, pero sí hizo a muchos reflexionar sobre la relación entre la arquitectura y el cambio climático. La propuesta de De Blasio tiene mucho sentido: no sólo es más ecológico, también es más económico.


Con sus 88 metros de alto, el Bolueta, en Bilbao (España), ha sido el edificio passivhaus más alto del mundo hasta que una nueva edificacion que en China le quitó el récord (Foto: Varquitectos).

Un 30-50% de superficie de cristal es más que suficiente para obtener la luz necesaria. En un edificio de oficinas, por ejemplo, sólo la zona de ventanas que está por encima de los escritorios es útil, todo lo que está por debajo no lo es, hará demasiado calor en verano y se perderá calor por ahí en invierno.

¿Es posible convertir cualquier vivienda común en una pasiva?

"Cualquier vivienda puede convertirse en una casa pasiva. Las más eficientes serán aquellas que ya se han construido con estos estándares, pero se pueden renovar casas siguiendo el concepto passivhaus", asegura Kaufmann.

Es más habitual en la rehabilitación de edificios enteros o viviendas unifamiliares, pero eso no significa que un departamento no pueda acondicionarse para acercarse lo más posible al estándar de "passivhaus",


El aislamiento térmico es fundamental en la arquitectura pasiva (Foto: Getty Images).

¿Cuánto cuesta una casa pasiva?

Evidentemente, invertir en materiales de calidad encarece el proceso de construcción. "Es cierto que es un poco más caro, pero no demasiado", reconoce Kaufmann, que cifra en un 5-6% más el precio de la envoltura del edificio. Otros elementos, como las ventanas de mayor calidad, también suman al precio final.

"En números absolutos nosotros calculamos unos 100 dólares extra por m2 de zona habitable de una construcción nueva, y algo más para las renovaciones, unos 150-200 dólares por m2", explica el experto.

Este tipo de construcción sube el precio de la vivienda, especialmente si se quiere conseguir la certificación que ofrece el Passivhaus Institute, un proceso que puede ser largo. No es obligatorio, pero al final es un sello de calidad.

Con  o sin sello, el objetivo es le mismo: ahorrar energía. Los decididos a encarar este tipo de construcción suelen querer una casa cuyo mantenimiento no sea un "agujero energético". Al final es algo de sentido común: si se va a hacer una inversión grande como la de construir una casa, es preferible gastar un poco más en construirla pero que luego, mes a mes, sea más económico.


Vivienda renovada en Asturias (España), siguiendo los estándares "passivhaus" (Foto: Estudio Duque y Zamora).

En cuanto al mantenimiento, excepto por el sistema de ventilación, que requiere cambiar los filtros de forma periódica, el resto es igual que en los edificios convecionales.

Finalmente, se trata de pensar en el futuro. La arquitectura pasiva requiere de un consumo energético tan bajo que podría abastecerse sólo de energías renovables, algo imposible actualmente para los edificios convencionales.

Por eso es necesario reducir su demanda energética, para cuando en el futuro no tengamos gas u otras fuentes fósiles de energía. Un futuro que, quizás, no esté tan lejos.

lunes, 15 de abril de 2024

Earth’s Black Box: la intrigante caja negra que documenta la muerte de la Tierra

Tasmania, el remoto estado australiano, recibió en una de sus costas una enorme caja de acero, similar al monolito que imaginó Stanley Kubrick en su icónico film (basado en el texto de Arthur Clarke) 2001, una odisea espacial. Ésta es parte del proyecto Earth’s Black Box que pretende, bajo una perspectiva climática, imitar el funcionamiento de una caja negra de aviación.

La caja está cubierta con una capa de acero con un grosor de 7,5 centímetros (Foto: Earth´s Black Box).

El objetivo del enorme cuerpo de acero es almacenar información relativa al cambio climático ante la potencial muerte del planeta Tierra. La intención de la caja negra es no solo motivar la reflexión sobre la muerte de la tierra, sino también ser potencialmente útil.

Ante la eventual desaparición de la población mundial por los mismos efectos del cambio climático, y en caso de que una nueva población aparezca, la información y las alertas almacenadas en la caja negra podrían resultarles útiles.

El proyecto sirve como testigo de todo aquello que poco a poco esté acabando con el planeta, siendo nosotros parte importante del problema. La caja también funciona, de acuerdo con las propias declaraciones de los creadores del proyecto, como una forma material y duradera de exigirle a los humanos responsabilidad sobre su propio hogar.

La caja negra de la tierra: una segunda oportunidad

De acuerdo con la Australian Broadcasting Corporation, la caja recolectará dos tipos distintos de información. Por un lado, almacenará datos asociados a las condiciones del planeta, por ejemplo  medidas de temperaturas terrestres y marinas, acidificación oceánica, CO2 atmosférico, extinción de especies, cambios en el uso del suelo, la población humana, gasto militar y consumo de energía.

Por el otro, tendrá la capacidad de recibir datos contextuales; es decir, recibirá información principalmente periodística que relate lo ocurrido. Todo lo aprendido por el enorme bloque de acero, irónicamente creado por el ser humano, tendrá el potencial de generar una versión completa y realista de lo sucedido, la extinción del planeta Tierra y su especie.


La caja negra está ubicada en una zona con condiciones climáticas estables (Foto: Earth's Black Box).

Aunque el objetivo final del proyecto sea algo especulativo, definitivamente funciona. Especular es el primer paso de la prevención y debemos ser conscientes no sólo de la situación que atraviesa nuestro planeta, sino también del rol que estamos jugando en él. Finalmente, la caja negra es una respuesta más al daño que provocamos quienes habitamos este maravilloso pero desalentador sitio.

lunes, 8 de abril de 2024

Cinco de las ciudades más sostenibles del planeta

Hay lugares que asumieron un claro compromiso con el planeta ante la advertencia sobre los efectos del cambio climático.

Y es que en la carrera contra el tiempo para evitar que la temperatura global supere el umbral de 1,5 °C establecido por los científicos, existen algunos destinos que están demostrando ser mejores que otros en la implementación de soluciones para un futuro más sostenible y con menos emisiones de carbono.

Esto es lo que revela el último Índice Global de Sostenibilidad de Destinos (IGSD), que en base a 69 indicadores, como las tasas de reciclaje, los niveles de contaminación atmosférica, la cantidad de carriles para bicicleta y el porcentaje de habitaciones de hotel certificadas como ecológicas, logró seleccionar las ciudades que están contribuyendo para hacer del mundo un lugar mejor.

Aunque el índice está orientado a reconocer a los sectores turísticos por sus compromisos con la sostenibilidad, también tiene en cuenta datos que afectan a los residentes de las ciudades, lo que lo convierte en un buen recurso no sólo para los viajeros que quieran elegir un destino sostenible, sino también para los futuros residentes que deseen establecerse en una ciudad que respeta el medio ambiente.

Las cinco mejor calificadas son las siguientes:

Gotemburgo (Suecia)

Gotemburgo también lideró el ránking entre 2016 y 2021 (Foto: Getty Images).

Esta ciudad en el suroeste de Suecia ocupa el primer puesto del IGSD, pero su reputación va mucho más allá.

Además de haber liderado el ránking entre 2016 y 2021, ese mismo año la segunda ciudad más grande de Suecia también fue nombrada como la mejor ciudad sostenible del mundo. Y en 2022 firmó un compromiso para ser una de las 100 ciudades de la Unión Europea que planean alcanzar la neutralidad climática en 2030.


Es notable la forma en la que se usan la bicicleta para moverse de un lugar a otro de la ciudad, y es la ciudad europea con mayor cantidad de estaciones de carga de vehículos eléctricos. El 95% del transporte público de la ciudad funciona con energías renovables, su aeropuerto recibió una de las certificaciones más altas del programa Airport Carbon Accreditation por su compromiso con el seguimiento, reducción y compensación de las emisiones de carbono y nueve de cada diez habitaciones de hotel cuentan con certificación medioambiental.

Oslo (Noruega)

Oslo introdujo los monopatines eléctricos y cuenta con 5.000 estaciones de recarga de vehículos con motores de ese tipo (Foto: Getty Images).

La segunda de la lista -y la segunda de las ocho ciudades nórdicas que figuran entre las 10 primeras- es Oslo, que también fue nombrada Capital Verde de Europa en 2019.

Quizá sea una paradoja que teniendo en cuenta la dependencia económica de Noruega del petróleo y el gas, el país obtenga habitualmente las mejores calificaciones por sus compromisos de sostenibilidad. Esto también se extiende a su capital, Oslo, donde ese compromiso se hace evidente desde que se pasea por la ciudad.

Sólo en lo que respecta al transporte cuenta con 270 estaciones de bicicletas urbanas, 5.000 estaciones de recarga de vehículos eléctricos y ha introducido los monopatines eléctricos.

Luego está lo verde que es la ciudad: un 63% del municipio es bosque y otro 9% está formado por zonas verdes y parques urbanos.

Glasgow (Escocia)


En Glasgow, ocho de cada diez niños viven a menos de 400 metros de un espacio verde público (Foto: Getty Images).

Desde su mismo nombre, Glasgow habla de su herencia medioambiental ya que proviene de la palabra gaélica Glaschu que significa "querido espacio verde". Unos 1.500 años después de su fundación, la ciudad escocesa ocupa el octavo lugar del IGSD, índice en el que se ha situado entre las 10 primeras cada año desde 2016.

La ciudad ha dado pasos hacia un futuro más sostenible como, por ejemplo, delimitar la zona de bajas emisiones que restringe la entrada de vehículos al centro del casco urbano para reducir la contaminación atmosférica.

También se han construido estaciones de recarga para los vehículos eléctricos, se han instalado farolas LED inteligentes y se han realizado notables esfuerzos para el uso de la bicicleta con sistemas de alquiler y nuevos carriles exclusivos.

Otro aspecto positivo es la actitud de sus ciudadanos que han impulsado los programas de economía circular como centros comunitarios donde se reparan o prestan productos.

Burdeos (Francia)


La sostenibilidad es una de las principales estrategias en las que se centrará Burdeos en los próximos años (Foto: Getty Images).

Es posible que la mayoría de la gente conozca a Burdeos por su impresionante arquitectura y su vino, pero hay otra razón por la que enamorarse de la ciudad francesa: su búsqueda de un futuro más sostenible. Además de figurar entre los 10 primeros del IGSD, Burdeos es el tercer destino sostenible mejor valorado por el sitio web de turismo TripAdvisor.

Y al dar nomás una vuelta por la ciudad se ve este esfuerzo por todas partes. Además de bicicletas públicas, se dispone de autobuses eléctricos, tranvías e incluso servicios de transporte fluviales. También abundan los restaurantes de kilómetro cero y las tiendas de segunda mano.

Alrededor de tres cuartas partes de sus viñedos y un tercio de sus empresas turísticas han obtenido la certificación ecológica, al igual que su propia oficina de turismo.

El popular festival de vino de la ciudad, que cuenta con certificación ecológica desde 2021, ha implementado iniciativas para reducir su huella de carbono como convertir en abono los residuos alimenticios, no vender artículos de plástico y medir e informar anualmente de sus emisiones.

Goyang (Corea del Sur)


Goyang ofrece 424 kilómetros de carriles para bicicletas (Foto: Getty Images).

La surcoreana Goyang es la primera ciudad no europea que aparece en el IGSD gracias a los esfuerzos que ha hecho en los últimos años por mejorar sus credenciales ecológicas.

Desde que se convirtió en la primera ciudad de Corea del Sur en entrar al IGSD en 2017, y ser la que más mejoró al año siguiente, Goyang ha ido escalando posiciones paulatinamente hasta ubicarse actualmente en el puesto 14 en el mundo. En 2022, obtuvo sus primeras certificaciones de sostenibilidad ISO 20121.

Uno de los sectores que más contribuyen lograr esos reconocimientos es el del Centro de Convenciones y Exposiciones, que cuenta con una ingeniería capaz de reciclar el agua de lluvia para los baños, el estanque y los jardines.

A eso se suman los 68 parques que ofrece la ciudad y un sistema público de bicicletas. Ofrece 1.000 hectáreas de "verde y azul" (en referencia a sus parques y espacios acuáticos) por cada 100.000 habitantes, además de los 424 kilómetros de carriles para bicicletas.

martes, 26 de marzo de 2024

Cosecha de agua: la técnica para arrancar gotas a la lluvia y la niebla

La cosecha de agua de lluvia tiene raíces ancestrales y comunidades de todo el mundo han empezado a recuperarla. Esta podría ser una forma de responder a la escasez propiciada por el cambio climático.

El agua de lluvia ha sido aprovechada por diferentes civilizaciones (Foto: Getty Images).

Atrapar las gotas de lluvia antes de que caigan a la tierra o arrancar la humedad de la niebla son dos técnicas para la cosecha de agua. Esta estrategia ha ganado relevancia en regiones áridas o afectadas por sequías prolongadas debido al cambio climático, aunque sus raíces ancestrales se remontan a miles de años. Un ejemplo notable es el historial extenso de las islas griegas en la captación y almacenamiento de agua.

Las nubes negras que cubren el cielo y que descargan su lluvia en campos y ciudades siguen siendo la respuesta a la escasez de agua en tiempos de sequía, tal como ocurría con el proceso natural ahora modificado. Su almacenamiento y aprovechamiento puede significar un fresco respiro en las estaciones secas y garantizar el abastecimiento de agua potable, para uso industrial, agropecuario y riego, entre otros. De igual forma, puede ser de ayuda para comunidades rurales que no cuentan con infraestructura para el suministro.

La recolección de lluvia implica la captación directa de la precipitación, ya sea en depósitos artificiales o mediante lagunas y estanques naturales que alguna vez rebosaron de agua. Un buen almacenamiento para uso doméstico puede garantizar abasto de hasta por seis meses a una familia completa. Este proceso sencillo maximiza la eficiencia hídrica.

La captación se logra utilizando techos de casas y diferentes construcciones, que dirigen el agua hacia canales y tuberías hasta llegar a los tanques de almacenamiento. Antes de llegar al depósito, esta se filtra para retener sólidos o impurezas. Luego, la bomba envía el agua a un tanque elevado que distribuye hacia la llave. La cantidad de agua recolectada dependerá del área del techo disponible para la captación.

Además, la cosecha de agua puede tener beneficios ambientales, como la reducción del volumen de agua que se incorpora al drenaje proveniente de lluvia, con lo que se disminuye el riesgo de inundaciones.

Arrancarle gotas de agua a la niebla

La cosecha de niebla se basa en capturar las diminutas gotas de agua suspendidas en el aire. Mallas especiales, instaladas estratégicamente en áreas nebulosas, atrapan las partículas de agua, que luego se condensan y se recogen en recipientes. Esta técnica aprovecha un recurso escaso de manera efectiva, transformando la humedad en una fuente utilizable.

El aprovechamiento de la niebla depende de la densidad de ésta, pero está limitada por las corrientes de aire y la cantidad de terreno que se requiere para instalar toda la infraestructura necesaria para hacer posible la recolección de agua.

Una técnica usada por los griegos y los mayas

La cosecha de agua no es una innovación, el aprovechamiento de la lluvia ha sido una práctica arraigada desde tiempos antiguos. De acuerdo con la Asociación Mundial para el Agua, sistemas elaborados de recolección, transporte y almacenamiento de agua han sido documentados en diversas civilizaciones, remontándose a la Edad del Bronce en la civilización minoica en Grecia (3500 a.C.), la del Valle del Indo en Nepal y Afganistán (3000-1500 a.C.), los Mayas en Guatemala, Honduras, El Salvador y parte de México (2000 a.C.) y posteriormente los Incas en Perú (desde 1200 d.C.).

En cada civilización, había sistemas sofisticados de cosecha de aguas lluvias que proporcionaban agua para palacios, ciudades y aldeas. Algunos de ellos, como el sistema de cosecha de agua en Tikal (Guatemala), se considera una obra maestra de la ingeniería de agua de bajo costo. Dicho sistema puede darnos lecciones importantes; puede ser replicado y adaptado a las necesidades modernas, como es el caso, hoy en día, de las personas que se movilizan a las partes altas para cultivar.

viernes, 15 de marzo de 2024

Gestión, manejo y conservación de biodiversidad: ecología general

Resumen de la ecología. Factores bióticos y abióticos. Los diferentes niveles ecológicos.

Puntos más importantes

  • La ecología es el estudio de cómo interactúan los organismos entre sí y con su medio ambiente físico.
  • La distribución y abundancia de los organismos en la Tierra son modeladas por factores bióticos, los seres vivos, y abióticos, inertes o físicos.
  • La ecología se estudia en muchos niveles: organismo, población, comunidad, ecosistema y biósfera.

¡Bienvenido a la ecología!

¿Alguna vez paseaste por el bosque y viste la increíble diversidad de organismos que viven juntos, de los helechos a los árboles, a los hongos del tamaño de platos? ¿O viajaste por rutas y viste por la ventana cómo va cambiando el paisaje, de los bosques de encinos a los pinos altos, a los pastizales? Si es así, ya conocés lo más clásico de la ecología, la rama de la biología que estudia cómo los organismos interactúan entre ellos y con su entorno físico.

Sin embargo, la ecología no se trata sólo de bosques ricos en especies, naturaleza virgen o vistas panorámicas. ¿Alguna vez encontraste cucarachas viviendo bajo tu cama, moho creciendo en tu ducha o incluso hongos invadiendo la piel entre tus dedos? Si es así, entonces viste ejemplos igualmente válidos de la ecología en acción. 


Factores bióticos y abióticos

Uno de los objetivos principales de la ecología es entender la distribución y abundancia de los seres vivos en el ambiente físico. Por ejemplo, tu jardín o el parque de tu barrio probablemente tiene un conjunto muy diferente de plantas, animales y hongos que el jardín de un compañero estudiante de Khan Academy al otro lado del mundo. Estos patrones en la naturaleza se basan en las interacciones entre los organismos y entre estos y su entorno físico.

Como ejemplo, volvamos al moho de la ducha. Es más probable que el moho aparezca en tu ducha que, digamos, en el cajón de ropa. ¿Por qué pasa esto?
  • Tal vez el moho requiere cierta cantidad de agua para crecer y esta cantidad de agua solo se puede encontrar en la ducha. La disponibilidad de agua es un ejemplo de un factor abiótico, o inerte, que puede afectar la distribución de los organismos.
  • Tal vez el moho se alimenta de células cutáneas muertas que pueden encontrarse en la ducha pero no en el cajón. La disponibilidad de nutrientes proporcionada por otros organismos es un ejemplo de factor biótico, relacionado con los seres vivos, que puede influir en la distribución.
Estudio de caso: el panda rojo

Usemos la idea de los factores bióticos y abióticos con otro organismo, uno que un ecólogo de campo podría estudiar. Los pandas rojos son parientes lejanos de los mapaches y solo se encuentran en los Himalayas orientales. Pasan la mayor parte del tiempo en los árboles y consumen una dieta principalmente vegetariana. En años recientes, la población de pandas rojos ha disminuido significativamente, lo que ha provocado que los grupos conservacionistas lo clasifiquen como una especie vulnerable o en peligro



¿Cuáles son los factores principales detrás de este cambio en la abundancia? Los ecólogos encontraron que los factores bióticos, como la tala de árboles y la introducción de enfermedades transmitidas por los perros domésticos, jugaron un papel fundamental en la disminución de las poblaciones de panda rojo
 
. Los factores abióticos han sido menos importantes hasta el momento, pero el cambio en las temperaturas puede producir una mayor pérdida de su hábitat en el futuro
 .
Entender los principales factores responsables de la disminución en la cantidad de pandas rojos ayuda a los ecólogos a crear planes de conservación para proteger a la especie.

¿Cómo hacen preguntas los ecólogos?

Para hacer preguntas acerca del mudo natural -como "¿por qué disminuye la cantidad de pandas rojos?"- los ecólogos se basan en muchas áreas de la biología y disciplinas afines entre las que se encuentran la bioquímica, la fisiología, la evolución, la biología del comportamiento y la biología molecular, así como la geología, la química y la física.

Podría decirse que los historiadores naturales fueron los primeros ecólogos, ¡que se remontan al filósofo griego Aristóteles! Sin embargo, los ecólogos actuales son científicos rigurosos y cuantitativos: realizan experimentos controlados, usan la estadística para encontrar patrones en grandes conjuntos de datos y construyen modelos matemáticos de las interacciones ecológicas.

La ecología en muchas escalas

Dentro de la disciplina de la ecología, los investigadores trabajan en cinco amplios niveles, algunas veces por separado y en otras con superposición entre ellos: organismo, población, comunidad, ecosistema y biósfera.

Demos un vistazo a cada nivel.
  • Organismo: los ecólogos de organismos estudian las adaptaciones, las características benéficas que surgen por selección natural y que les permiten vivir en hábitats específicos. Estas adaptaciones pueden ser morfológicas, fisiológicas o conductuales.
  • Población: una población es un grupo de organismos de la misma especie que vive en la misma área al mismo tiempo. Los ecólogos de poblaciones estudian el tamaño, la densidad y la estructura de las poblaciones y cómo cambian con el tiempo.
  • Comunidad: una comunidad biológica se compone de todas las poblaciones de las diferentes especies que viven en un área determinada. Los ecólogos de comunidades se enfocan en las interacciones entre las poblaciones y cómo dichas interacciones le dan forma a la comunidad.
  • Ecosistema: un ecosistema consiste de todos los organismos en un área, la comunidad, y los factores abióticos que influyen en esa comunidad. A menudo los ecólogos de ecosistemas se enfocan en el flujo de energía y el reciclaje de nutrientes.
  • Biósfera: la biósfera es el planeta Tierra, visto como un sistema ecológico. Los ecólogos que trabajan a nivel de la biósfera pueden estudiar patrones globales —como el clima o la distribución de las especies—, interacciones entre ecosistemas y fenómenos que afectan a todo el planeta, como el cambio climático.
                                               
Los cinco niveles de la ecología se listan arriba del más pequeño al más grande. Se construyen de manera progresiva: las poblaciones se componen de individuos, las comunidades de poblaciones y los ecosistemas de comunidades más su entorno físico, y así sucesivamente. Cada nivel de organización tiene propiedades emergentes, propiedades nuevas que no existen en las partes que componen un nivel sino que surgen a partir de las interacciones y relaciones entre estas partes.

Los niveles de estudio ecológico ofrecen diferentes perspectivas de las interacciones entre los organismos y de estos con su entorno. Me gusta pensar en estos niveles como lentes de aumento de diferentes potencias. Si realmente querés saber qué es lo que sucede en un sistema ecológico en particular, ¡querrás usar más de uno!

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