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El estudio analiza los hábitos de personas nacidas entre 1997 y 2012 a partir de encuestas nacionales realizadas en Estados Unidos en 2020, 2022 y 2025. Sus resultados cuestionan la idea de que los jóvenes hayan abandonado la lectura por las plataformas digitales: el 66% se identificó como lector en 2025, 14 puntos porcentuales más que tres años antes.
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Los autores señalan que el papel se convirtió en el formato preferido de una cohorte que creció con acceso permanente a internet. La elección del libro impreso se relaciona, entre otros factores, con el deseo de reducir la exposición a notificaciones, dispositivos y sistemas de seguimiento digital.
La investigación, titulada "How Gen Z Discover and Consume Books", contempla formas de lectura que las mediciones tradicionales suelen dejar fuera: novelas en papel, libros electrónicos, audiolibros, manga, fanfiction, mensajes, chats de videojuegos y obras publicadas en plataformas como Wattpad, Webtoon y Kindle Unlimited.
En un artículo difundido por The Conversation, Berens y Noorda sostuvieron que los límites entre formatos son cada vez menos rígidos. Una misma persona puede alternar entre papel, audio y lectura digital para seguir un título, además de descubrir historias y comentar libros en redes sociales.
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El aumento de la lectura en papel estuvo acompañado por una mayor presencia de jóvenes en espacios físicos vinculados con los libros. Casi un tercio de los encuestados compró un libro en una librería física durante 2025, un canal que quedó por delante de Amazon como lugar preferido para descubrir nuevas obras.
Las visitas a bibliotecas públicas también crecieron respecto de 2022. El 36% de los integrantes de la Generación Z consultados dijo haber encontrado un libro a través de un bibliotecario, más del doble del 15% registrado tres años antes.
El trabajo asocia además el uso de bibliotecas con la búsqueda de espacios fuera del hogar. El 85% manifestó que quería contar con otro sitio donde relajarse, mientras que quienes no asistían a bibliotecas registraron niveles más altos de soledad que quienes sí lo hacían.
La tendencia coincide con el crecimiento del sector librero independiente. La American Booksellers Association informó un aumento del 70% en el número de librerías independientes de Estados Unidos durante los últimos cinco años. Barnes & Noble, por su parte, prevé abrir 60 establecimientos en el país a lo largo de 2026.
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La lectura se extiende a redes, clubes y comunidades
Los investigadores plantean que el modo de leer de los jóvenes no se limita a la experiencia individual y silenciosa. Comunidades como BookTok y Bookstagram, las reseñas digitales, los encuentros de lectura y las actividades de cosplay literario forman parte de una relación social con los libros.
Ese componente comunitario se expresa también en las llamadas fiestas de lectura silenciosa, reuniones en las que los asistentes comparten un espacio para leer por separado. Los festivales literarios, los clubes y las recomendaciones entre pares intervienen en el descubrimiento de nuevos autores, junto con los algoritmos de las plataformas.
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El repunte entre la Generación Z contrasta con los datos sobre lectura en voz alta en hogares del Reino Unido. Una investigación de HarperCollins UK indicó que sólo el 41% de los niños de entre 0 y 4 años recibe lecturas frecuentes en casa, frente al 64% de 2012.
La caída continúa en los grupos de mayor edad: el hábito alcanza al 36% de los niños de 5 a 7 años y al 22% de quienes tienen entre 8 y 10 años. Además, sólo el 40% de los padres con hijos de hasta 13 años consideró que leerles resulta una actividad divertida.
El informe señaló que el 28% de los padres de la Generación Z entiende la lectura más como una materia que se debe aprender que como una actividad recreativa. Entre los niños de 5 a 13 años, el 29% comparte esa percepción, un aumento respecto del 25% medido en 2022.
(Fuente: Infobae / varios / redacción propia)




