lunes, 13 de abril de 2026

Daniel Balmaceda acerca de su nuevo libro: "La historia es clave en momentos de crisis, algo donde podemos aferrarnos"

En su flamante trabajo, "Los años locos en la Argentina", el escritor e historiador retrata la década del 20, aquel "tiempo de creer que todo era posible". Pero "fue demasiado", asegura. Ya disponible en librerías, al final de este post es posible obtenerlo en formato digital. 

(Foto: composición propia).

"El vértigo de los años veinte revolucionó todo". Hace unos años, recorriendo hemerotecas, archivos y expedientes ("Lo más fascinante que tiene nuestro trabajo", aclara), Daniel Balmaceda se encontró con una noticia. A veces piensa que la noticia lo encontró a él. "En 1928, una mujer se sentó a tomar café en un bar de la Avenida de Mayo vestida de amazona, es decir, con pantalones. Lo decían así porque mujer y pantalones no iban juntas", pone en contexto.

El diario Crítica tituló así: "En plena Av. de Mayo una dama fue silbada por vestir de amazona". Fue en la confitería del Hotel París el 31 de marzo en las vísperas de las elecciones presidenciales que le darían a Hipólito Yrigoyen su segundo mandato. Balmaceda recuerda cuando descubrió la noticia y lo vuelve a invadir la fascinación. Ésta y muchas otras historias se encuentran en el libro "Los años locos en la Argentina", editado por Sudamericana.

Viajar en el tiempo

Con la voracidad que caracteriza a un bestseller, Balmaceda tiene una obra larguísima que va de Manuel Belgrano a la historia de la cocina, pasando por el origen de las palabras y la ficción. Su verdadero interés por la investigación radica en los episodios extravagantes, ya sean grandilocuentes o imperceptibles. Los años veinte lo son. En el libro habla de "la década sin límites", de "la década del asombro". "Era el tiempo de creer que todo era posible", escribe este historiador y periodista de 64 años.

Daniel Balmaceda: "La historia es clave en momentos de crisis, algo muy firme donde podemos aferrarnos" (Foto: Alejandra López).

"Los años locos fueron un fenómeno universal", cuenta ahora. "A partir del final de la Primera Guerra Mundial, a fines de la década del diez, el mundo sintió que entraba en un recreo donde ya no había tanta necesidad de estar aferrados a las noticias de la guerra que ocupaban las dos o tres primeras páginas de todos los diarios del mundo. Llegaba el momento de disfrutar un poco. Y la Argentina no estuvo fuera de esa corriente. Los años locos en la Argentina pegaron como en todo el mundo. Y hay claros ejemplos".

Los dos grandes actores de la década


Hay dos grandes actores en esta década. Por un lado, las mujeres. "El punto central o medular de los años veinte es la mujer, que en la época de la Gran Guerra ocupó los espacios productivos en Europa y ya no quisieron dar marcha atrás", sentencia Balmaceda. "Y esto también fue aprovechado por las sufragistas que venían hace mucho tiempo tratando de ganar un espacio: Alicia Moreau, Julieta Lanteri... había una gran corriente política. La mujer copó espacios de decisión, de entretenimiento, de acción".

Imagen coloreada de Buenos Aires en los años veinte (Foto: Archivo General de la Nación).

Por otro lado están los jóvenes. "La juventud comenzó a tener entidad", asegura. "Empezaron a ser considerados como un grupo social al que había que ofrecerle actividades y posibilidades. Antes eran más bien un apéndice de la familia o un grupo acotado de estudiantes universitarios. Recién con los años veinte tienen una entidad propia. Eso se vio con mucha claridad en los tipos de programas que se organizaban: picnics, salidas, fiestas en casas. Y aparecen en el consumo y en las publicidades de aquel tiempo".

Imposible no contraponerlo el presente. Hay que hacerlo. ¿En qué se parecen los jóvenes de aquel ayer y de hoy? "La juventud de los años veinte era aventurera, muy rebelde. Hubo una distancia muy grande respecto de sus padres, tan conservadores, hijos de la belle époque. Fue un contraste muy, muy grande. A cien años de distancia... sí, efectivamente los jóvenes todavía están un poco adormecidos, más de la onda belle époque, que la pasaban bien, pero no tomaban una bandera e iban para adelante".

"Los cambios tecnológicos que estamos viviendo van a tener una influencia muy grande y van a generar un cambio muy fuerte, principalmente en la juventud. Ellos son a los que les va a tocar jugar en los próximos años", vaticina. 

"Por esos días una tía de Victoria Ocampo llegó escandalizada a su casa: había visto a Victorita manejar en mangas de camisa", escribe Balmaceda (Foto: Archivo General de la Nación).

Singular explosión del consumo

La mirada puede ser idílica pero la Argentina de entonces era profundamente desigual. No sólo en Buenos Aires, en todo el país. Balmaceda pone un pero: "Las oleadas de inmigrantes, desde 1870, empezaban a estabilizarse. Eso permitió que fueran vistos también de otra manera. El inmigrante ya estaba insertado en la sociedad con espacios propios de acción, sobre todo como consumidores". 

El consumo toma otro desarrollo con la aparición del crédito y la venta en cuotas. "Nunca se había dado esa posibilidad. Por supuesto que no eran los bancos los que daban las cuotas, sino las casas, los negocios, las grandes tiendas. Entonces, vos comprabas todo en cuotas. Ese gran cambio de la venta en cuotas hizo que estallara el consumo. Y ahí se equipararon mucho no sólo compras importantes, sino actividades, viajes y el turismo, algo absolutamente vedado un poco más atrás", cuenta. 

En ese consumo la identidad nacional florece y el entretenimiento trasciende el límite localista. "En 1923 tuvimos el primer gran ídolo deportivo argentino. Dejó de estar acotado a una elite ni a las principales ciudades o a Buenos Aires. Estamos hablando de Luis Ángel Firpo, un boxeador que en 1923 fue a disputarle la corona al campeón de Estados Unidos Jack Dempsey. Nunca jamás se había visto semejante devoción hacia un deportista. Estaba representando nuestros colores", asegura Balmaceda.

Tapa de la revista deportiva "El Grafico" de 1923: Luis Angel Firpo en la previa de la pelea con Jack Dempsey. "El primer gran ídolo popular", dice Balmaceda (Foto: Archivo General de la Nación).

Fin de fiesta

No, no todo es para siempre. "Bajo ese entusiasmo infinito, se gestaba una fragilidad peligrosa", escribe el autor en este trabajo. "El mismo sistema que impulsaba la prosperidad -la producción en masa, el crédito, la fiebre especulativa- albergaba la semilla del colapso. Nadie parecía advertirlo: el futuro brillaba demasiado", se lee en el libro. Una suerte de fin de fiesta, de gran resaca. El crack del 29 bajó como una cascada desde el norte y se abrieron las puertas a la década infame.

Balmaceda recapitula: "En los años veinte aparecieron nuevas modas, hasta los perfumes se democratizaron, la mujer copó la calle con automóviles, la música comenzó a llegar de manera portátil a través de la vitrola o de la radio. Era todo mágico en ese momento. Todos esos cambios, todo ese vértigo... Buenos Aires se convirtió en un polo de atracción. Comenzamos a tener visitantes ilustres, entre ellos Albert Einstein. Todo ese vértigo fue demasiado para las posibilidades, no argentinas, sino mundiales".

Sin embargo, Balmaceda sostiene en el libro que "vale la pena volver a aquellos años: a esa Buenos Aires que creyó que todo era posible, que se hamacó sobre el filo del tiempo sin sospechar el riesgo del abismo". Ahora, asegura que "la historia es clave en momentos de crisis porque cuando empezamos a tambalearnos y necesitamos aferrarnos a algo. Y la historia es algo muy firme donde podemos aferrarnos".

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(Fuente: bajalibros.com / varios / redacción propia)

Una imagen sobre la represión a la protesta social en la Argentina de Milei ganó el premio World Press Photo

Un trabajo de Tadeo Bourbon sobre la detención del cura "Chueco" Romero recibió el prestigioso galardón. También distinguieron un trabajo de Pablo Piovano sobre la toxicidad de los agroquímicos.

La toma galardonada por World Press Photo (Foto: Tadeo Bourbon).

La detención del sacerdote Jorge "Chueco" Romero durante una protesta de jubilados frente al Congreso, el 14 de mayo de 2025, quedó inmortalizada en una imagen que ahora obtuvo reconocimiento internacional. El fotógrafo argentino Tadeo Bourbon, colaborador del diario La Nación, fue distinguido por la organización World Press Photo (WPP) en la categoría de "fotografía individual de la región sudamericana".

La imagen premiada, presentada bajo el título "La Argentina de Milei", retrata el momento en que efectivos policiales reducen al religioso en medio de una manifestación marcada por reclamos por pensiones y acceso a medicamentos. Según el jurado, la fotografía "logra capturar un momento decisivo" a través de una composición dinámica que enfatiza el contraste entre la fuerza policial y la vulnerabilidad del sacerdote.

Romero había intervenido para asistir al padre Francisco "Paco" Olveira, también detenido minutos antes. Ambos integran el Grupo Opción por los Pobres. La escena, de fuerte carga simbólica, fue valorada como una representación del conflicto social y de las tensiones en torno a las políticas públicas hacia los sectores más vulnerables.

En la edición 2025 del certamen participaron 3.747 fotógrafos de 141 países, con un total de 57.376 imágenes. En Sudamérica, Bourbon compartió el reconocimiento con el ecuatoriano Santiago Arcos y la brasileña Priscila Ribeiro. Los premiados recibirán mil euros, una distinción honorífica y serán invitados a Ámsterdam, donde sus trabajos se exhibirán entre el 24 de abril y el 27 de septiembre en la iglesia De Nieuwe Kerk.

El trabajo de Piovano, nuevamente reconocido

El trabajo titulado "El costo humano de los agrotóxicos" (Foto: Pablo Piovano).

Por otra parte, el también argentino Pablo Piovano fue galardonado en la categoría de "proyecto a largo plazo" por "El costo humano de los agrotóxicos", una investigación visual que documenta las consecuencias del uso de agroquímicos en comunidades rurales. El trabajo, que ya había sido premiado en 2024, refuerza su impacto al visibilizar problemáticas de salud y ambientales persistentes en la región.

(Fuente: Agencia Noticias Argentinas / varios / redacción propia)

El Centre Pompidou francés desembarca en Sudamérica con un proyecto innovador

El prestigioso complejo artístico parisino llegará con una novedosa propuesta a Foz de Iguazú, en la triple frontera entre Brasil, Argentina y Paraguay.

(Foto: prensa del Gobierno del Estado de Paraná).

El Centro Nacional de Arte y Cultura Georges Pompidou tendrá su primera sede en América. El centro artístico parisino llegará con una propuesta innovadora a Foz de Iguazú, en la triple frontera entre Brasil, Argentina y Paraguay, de la mano de un proyecto a cargo del galardonado arquitecto paraguayo Solano Benítez.

El Pompidou es conocido por ser una pieza de arquitectura "high-tech" que, en su versión americana, recogerá las particularidades del espacio donde se ubicará: respetará las características del paisaje, se fundirá con él y estará pensado desde un enfoque ecosostenible.

"No pertenecemos al paisaje: somos parte de él. La arquitectura, en este contexto, no se impone sobre la naturaleza, sino que aprende de ella y coexiste con su transformación constante", explicó Benítez sobre el proyecto.

(Foto: prensa del Gobierno del Estado de Paraná).

Cómo será y qué se podrá ver en él

El edificio tendrá 24.000 metros cuadrados y la apertura está prevista para noviembre de 2027. Se trata de una inversión de 200 millones de reales, íntegramente financiada por el Gobierno de Paraná, y en su interior contará con exposiciones de arte moderno y contemporáneo, espectáculos en vivo, ciclos de cine, festivales, encuentros y residencias de artistas.

Una de las características arquitectónicas de esta ambiciosa obra es que contará con ladrillos producidos con la tierra roja local. Además, la vegetación y las condiciones climáticas del lugar serán parte del proyecto. Tal como lo indicó el arquitecto en diálogo con la publicación AD Magazine: "Las plantas nos enseñan, todo el tiempo, cómo coexistir con todo. No importa si somos brasileños, argentinos o paraguayos. Todos necesitamos ser del rojo".

(Foto: prensa del Gobierno del Estado de Paraná).

Un espacio que será pionero en Latinoamérica

Arte, cultura, arquitectura, naturaleza y sostenibilidad convivirán en un espacio que será pionero en Latinoamérica y que también se espera que atraiga a turistas. En este sentido, el arquitecto subraya la importancia de no centrar la propuesta en un museo que desconozca las condiciones espaciales, geográficas y climáticas que lo rodean: "El peor museo posible es aquel que sólo instruye o celebra cuestiones intrascendentes, sin invitar a pensar, a enfrentarse al enigma y a evolucionar".

En lo que respecta a las exhibiciones que tendrán lugar en el centro, la programación articulará obras del acervo parisino con producciones latinoamericanas, brasileñas y paranaenses, priorizando investigaciones situadas y debates contemporáneos sobre medio ambiente, identidades y modos de habitar el mundo.

(Fuente: Indie Hoy / varios / redacción propia)

Publican en español "El tigre en la casa. Una historia universal del gato", un texto fundamental sobre la historia y el comportamiento felino

La editorial Sigilo acaba de reeditar la obra de Carl Van Vechten, publicada originalmente en 1920. Una exploración exhaustiva sobre la presencia de estas fascinantes mascotas en la cultura occidental y oriental. Desde este blog tenemos el placer de, como solemos hacer, facilitar su compra y descarga en formato digital al cierre de este post.

(Foto: composición propia).

El libro ofrece un recorrido por la representación del gato en la literatura, la pintura, la música, la religión y la historia, estructurando un relato que va mucho más allá de la mera observación de sus costumbres o anécdotas domésticas. Esta amplitud temática transformó a "El tigre en la casa", y lo distingue de otros textos dedicados a este animal, que ha acompañado en silencio a artistas, poetas, magos y también ha sido figura central en prácticas de la brujería.

Carl Van Vechten se vale de su incomparable talento literario para extraer de cada cita, observación o anécdota tomada de las más diversas fuentes una nueva respuesta que demuestra por qué, como dijo Leonardo Da Vinci, "hasta el más pequeño de los felinos es una obra maestra".

Desde su aparición en 1920, el trabajo no ha dejado de publicarse en inglés, aunque nunca hasta hoy había sido traducido al castellano. Todo lo que puede decirse sobre los gatos está dicho en este libro de la manera más inteligente, divertida y hermosa.

"El gato vive solo, no necesita de la sociedad, no obedece excepto cuando él quiere, finge dormitar para ver más claramente y araña todo lo que puede", escribe Van Vechten (Foto: Shutterstock / Gabrica).

Van Vechten nació el 17 de junio de 1880 en Cedar Rapids, Iowa, perfilándose como un intelectual polifacético: escritor, fotógrafo y figura clave en el Renacimiento de Harlem, movimiento cultural afroamericano central en la Nueva York de la década de 1920.

A lo largo de su carrera publicó más de media docena de novelas y, hacia el final de su vida, se dedicó a la fotografía, especializándose en retratar a algunos de los protagonistas más notables del panorama cultural neoyorquino. En su residencia de la calle 55 de Nueva York, organizó reuniones frecuentes en las que confluyeron artistas, escritores y celebridades del momento.

Carl Van Vechten fue un intelectual polifacético: escritor, fotógrafo y figura clave en el Renacimiento de Harlem, movimiento cultural afroamericano central en la Nueva York de la década de 1920 (Foto: The Chronicle).

Definido como un "dandi" y protagonista de los círculos culturales de su tiempo, el autor falleció en Nueva York a los 84 años. La biografía "Carl Van Vechten and the Irreverent Decade", escrita por Bruce Kellner, condensa los detalles de una vida marcada por la transgresión y el cruce de fronteras culturales.

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(Fuente: bajalibros.com / Wikipedia / The Chronicle / varios / redacción propia)

viernes, 10 de abril de 2026

Lecturas de fin de semana: descubramos al húngaro Sándor Márai, uno de los escritores más importantes de la literatura centroeuropea, injustamente olvidado

El autor vivió 89 años y se suicidó tras una seguidilla de muertes de sus familiares. Los lectores más exquisitos y los escritores celebraron su obra durante años y luego dieron vuelta la página para desterrarlo al olvido. Aquí recomendamos cuatro de sus textos, de irregular presencia en librerías pero disponibles para comprar y descargar en formato digital desde este post.

(Foto: composición propia).

Sándor Károly Henrik Grosschmid de Mára, conocido como Sándor Márai, nació en Košice (actual Eslovaquia; en húngaro: Kassa), una pequeña localidad del antiguo Reino de Hungría, en el entonces Imperio Austrohúngaro. Descendiente de una familia acomodada de origen sajón, su infancia y su pubertad fueron algo conflictivas, ya que se escapó de su casa varias veces y por ello fue ingresado en un internado religioso.

Se sintió atraído por la escritura desde muy temprano. Publicó su primera colección de poesía a los 18 años y, mientras cursaba estudios de arte en la Universidad de Budapest, colaboró regularmente con el diario Magyarország. Antifascista, juzga severamente la traición a los ideales de la democracia por parte de su clase social, la burguesía intelectual de su país, iniciando lo que él llama su "emigración interior".

Con el tiempo, Márai se convirtió en uno de los escritores más populares y respetados de su tiempo; en esa época, su nombre se podía ver cada vez más en la vida pública. También firmó la carta destinada al Congreso Mundial por la Paz en Ginebra, fue miembro del PEN Club húngaro, dio lecturas en la Radio Húngara y escribió regularmente para la revista Nyugat. A continuación, sugerimos cuatro de sus obras más relevantes.

El último encuentro (1942)

(Foto: composición propia).

En esta magistral novela, Márai plantea la búsqueda de la verdad como fuerza liberadora, como soporte ético imprescindible para sobrellevar el peso de una vida. La exactitud de su prosa, unida a la vigencia de sus propuestas morales, lo sitúa entre los grandes escritores europeos del siglo XX.

Un pequeño castillo de caza en Hungría, al pie de los Cárpatos, donde alguna vez se celebraron fastuosas veladas y la música de Chopin inundaba los elegantes salones decorados al estilo francés, ha cambiado radicalmente de aspecto. El esplendor de antaño se ha desvanecido, todo anuncia el final de una época.

En ese escenario cargado de vivencias, dos hombres se citan para cenar tras cuarenta años sin verse. De jóvenes habían sido amigos inseparables, pero luego sus caminos se bifurcaron: uno se marchó a Extremo Oriente y el otro, en cambio, permaneció hasta hoy en su propiedad. Sin embargo, ambos han vivido a la espera de este momento, pues entre ellos se interpone un secreto de una fuerza singular. Todo converge en un duelo sin armas, aunque tal vez mucho más cruel, cuyo punto en común es el recuerdo imborrable de una mujer.

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Liberación (1945)

(Foto: composición propia).

En los días previos a la Navidad de 1944, en Budapest, una joven llamada Erzsébet busca un refugio para su padre, célebre hombre de ciencia, astrónomo y matemático, a quien la Gestapo y los militantes de la Cruz Flechada persiguen por sus conocidas simpatías liberales. Tras dejarlo a salvo en un pequeño escondite subterráneo, Erzsébet se refugia a su vez en un sótano al otro lado de la calle, junto con un nutrido grupo de sus conciudadanos.

Allí permanecerá cuatro semanas, las que durará el asedio del Ejército Rojo, que lleva en las inmediaciones de Budapest desde noviembre. En ese rincón oscuro, donde reina el caos y el hacinamiento, Erzsébet nunca deja de creer que vendrá la liberación, que los rusos no tardarán en llegar y que todo cambiará. Finalmente, la madrugada del 19 de enero, aparece ante la puerta del refugio el primer soldado soviético, pero ya nada será como Erzsébet lo había imaginado.

Escrita con la urgencia que imponía la situación política y un tono premonitorio de gran intensidad dramática, "Liberación" narra la devastación moral causada por la guerra y demuestra que Márai, ya en septiembre de 1945, cuando ponía punto final a este breve libro, no albergaba ninguna ilusión sobre la nueva época que se iniciaba en su país con la llegada de las tropas rusas.

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El matarife (1924)

(Foto: composición propia).

Un retrato lúcido e inmisericorde de un ser humano -matarife por vocación, soldado por necesidad- privado de sentimientos. El indolente Otto Schwarz es un ejemplo escalofriante de abyección salvaje: para él, matar animales en un desolladero berlinés o soldados enemigos en el frente no supone una gran diferencia, sino una suerte de vocación.

Márai ha sabido concentrar en un solo personaje el irreprimible trastorno psíquico que condujo a la Primera Guerra Mundial, con la irónica distancia y la fría concisión de un cronista, como algo perteneciente a una nueva y aterradora normalidad de la que es imposible salir indemne.

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La mujer justa (1941)

(Foto: composición propia).

Tres voces, tres puntos de vista, tres sensibilidades diferentes para desentrañar una historia de pasión, mentiras, traición y crueldad.

Una tarde, en una elegante cafetería de Budapest, una mujer relata a su amiga cómo un día, a raíz de un banal incidente, descubrió que su marido estaba entregado en cuerpo y alma a un amor secreto que lo consumía, y luego su vano intento por reconquistarlo. En la misma ciudad, una noche, el hombre que fue su marido confiesa a un amigo cómo dejó a su esposa por la mujer que deseaba desde años atrás, para después de casarse con ella perderla para siempre. Al alba, en una pequeña pensión romana, una mujer cuenta a su amante cómo ella, de origen humilde, se había casado con un hombre rico, pero el matrimonio había sucumbido al resentimiento y la venganza.

Cual marionetas sin derecho a ejercer su voluntad, Marika, Péter y Judit narran su fallida relación con el crudo realismo de quien considera la felicidad un estado elusivo e inalcanzable.

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(Fuente: bajalibros.com / varios / redacción propia)

Nada se pierde, todo se aprovecha: cuatro formas de reutilizar un pendrive USB que tenemos olvidado

Un USB antiguo, aunque con poca capacidad, puede transformarse en una herramienta útil para seguridad, entretenimiento y productividad.

Los pendrive USB ya no son tan usados como antes debido a la nube; sin embargo, se le puede dar diferntes usos además del almacenamiento (Foto: Shutterstock).

Un pendrive USB olvidado en un cajón puede convertirse en una herramienta clave para el día a día digital. Lejos de haber quedado obsoletos, estos dispositivos de almacenamiento -especialmente los que cuentan con al menos 8 Gb- siguen ofreciendo múltiples usos prácticos, desde ejecutar sistemas operativos independientes hasta reforzar la seguridad informática o crear entornos portátiles de trabajo.

La reutilización tecnológica cobra cada vez más relevancia, rescatar un USB antiguo no s+olo permite ahorrar dinero, sino también ampliar las capacidades de cualquier computadora sin necesidad de instalar software adicional. Su portabilidad y facilidad de uso lo convierten en un recurso versátil, capaz de adaptarse tanto al entretenimiento como a tareas más técnicas.

Convertir el PC en una consola retro

Uno de los usos más atractivos de un pendrive es transformarlo en una consola de videojuegos retro. Esto es posible mediante Batocera, una distribución de Linux diseñada para ejecutarse directamente desde una memoria USB.

Los pendrive USB pueden ser convertidas en consolas retro (Foto: Shutterstock).

El proceso consiste en descargar el sistema operativo desde su sitio oficial y utilizar herramientas como BalenaEtcher o Rufus para copiarlo en el pendrive. Luego, al reiniciar el computador, se debe acceder al menú de arranque (generalmente con teclas como Esc o F11) y seleccionar el USB como dispositivo principal.

De esta forma, el usuario puede acceder a una amplia biblioteca de juegos clásicos sin alterar el sistema operativo del equipo. Cada vez que quiera utilizarlo, sólo necesita conectar el pendrive antes de encender la PC.

Navegar de forma anónima y segura

Otra opción destacada es utilizar el USB para navegar por internet de manera completamente privada. Para ello existe Tails, un sistema operativo enfocado en la seguridad que utiliza la red Tor para anonimizar la actividad en línea.

Este sistema elimina cualquier rastro de uso al apagar el equipo, lo que garantiza que no queden datos almacenados. Su instalación es similar a la de Batocera: se descarga el archivo oficial y se copia en el pendrive mediante un programa de "flasheo" como los también antes mencionados.

Una memoria USB también se puede usar para navegar de forma segura por internet (Foto: Shutterstock).

Al iniciar el ordenador desde el USB, el usuario accede a un entorno seguro donde toda la navegación es temporal. Al finalizar la sesión, basta con retirar el dispositivo para borrar cualquier registro de actividad.

Crear una llave de seguridad física

El pendrive también puede convertirse en una herramienta de protección digital. Con aplicaciones como Rohos Mini Drive, es posible transformar la memoria en una llave de seguridad que permita cifrar información o proteger el acceso a determinados sistemas.

Este tipo de solución funciona como una autenticación física: sin el USB conectado, no se puede acceder a los datos protegidos. Aunque en el mercado existen dispositivos especializados, como las llaves de seguridad comerciales, esta alternativa permite replicar parte de sus funciones sin costo adicional.

Una memoria USB puede ser convertida en una llave de seguridad física (Foto: Shutterstock).

La instalación es sencilla, ya que Rohos Mini Drive ofrece una versión portable que puede ejecutarse directamente desde el pendrive, sin necesidad de instalar software en el equipo.

Tener una caja portátil de herramientas

Finalmente, el USB puede utilizarse como un centro de aplicaciones portátiles. Esto resulta especialmente útil para quienes trabajan en distintas computadoras o desean mantener su sistema principal libre de programas adicionales.

Plataformas como PortableApps permiten instalar navegadores, editores de texto, herramientas de productividad y otros programas directamente en el pendrive. De este modo, todas las aplicaciones se ejecutan desde la memoria USB, sin dejar rastros en el equipo anfitrión.

Las memorias USB también pueden ser convertidas en un portafolio de aplicaciones portátiles (Foto: Shutterstock).

Esta opción facilita llevar un entorno de trabajo completo en el bolsillo, listo para utilizarse en cualquier momento. Además, contribuye a optimizar el rendimiento del computador, al evitar la instalación de múltiples programas.

(Fuente: Xataka / Genbeta / varios / redacción propia)

Efemérides doble: Día del Investigador Científico en la Argentina y el Día Mundial de la Ciencia y la Tecnología

Cada 10 de abril se recuerda a Bernardo Houssay, figura clave para la ciencia nacional y referente internacional en fisiología.

En 1947 Houssay se convirtió en el primer latinoamericano en recibir el Premio Nobel en Ciencias por sus estudios sobre la hipófisis y el azúcar (Foto: archivo UNESCO).

El nombre de Bernardo Alberto Houssay está vinculado de forma inseparable al avance de la ciencia en Argentina y al reconocimiento internacional de la investigación local. Con una carrera que abarcó alrededor de seis décadas y un Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1947, abrió una etapa fundamental para la ciencia argentina. Sus aportes permitieron que el país ocupe una posición central en el desarrollo de la medicina y la fisiología a nivel global.

Cada 10 de abril, dos efemérides recuerdan la vigencia de su legado: el Día del Investigador Científico en la Argentina y el Día Mundial de la Ciencia y la Tecnología. Ambas celebran el nacimiento de Houssay y su contribución trascendental al conocimiento. Estos homenajes surgen en reconocimiento a su labor pionera, así como al impacto que tuvo su trabajo en la formación de generaciones de científicos y en la creación de instituciones clave para la ciencia en el país.

De estudiante prodigio a referente de la medicina argentina

Houssay nació en Buenos Aires en 1887 dentro de una familia de inmigrantes franceses. Desde su infancia demostró una inteligencia excepcional: egresó como bachiller a los 13 años del Colegio Nacional de Buenos Aires, obtuvo el título de farmacéutico a los 17 y se graduó como médico a los 23 en la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde recibió el Diploma de Honor.

Comenzó su carrera en el Instituto Bacteriológico Nacional (actual Instituto Malbrán), donde dirigió el Departamento de Sueros y participó en campañas nacionales sobre antídotos de víboras. Allí estableció vínculos con personalidades como Salvador Mazza y María Angélica Catán, quien sería su esposa y colega. 

Cada 10 de abril se celebra en Argentina el Día del Investigador Científico, fecha que coincide con el nacimiento de Houssay (Foto: archivo UNESCO).

Su vocación por la medicina y la investigación, según testimonios de Pablo Fiorenza, coordinador de la Casa Museo Bernardo Houssay, surgió en la adolescencia al leer "Introducción a la medicina experimental", de Claude Bernard, un referente de la fisiología francesa. Ante la imposibilidad de ingresar a la facultad por su corta edad, optó por estudiar farmacia como paso previo a la medicina. Una vez recibido de médico, su tesis le valió una distinción académica que anticipaba una trayectoria fuera de lo común.

En 1919, Houssay fundó el Instituto de Fisiología en la Facultad de Medicina de la UBA, que bajo su liderazgo se transformó en un centro de referencia mundial. Formó a generaciones de científicos, entre ellos Luis Federico Leloir, quien también recibiría el Premio Nobel en 1970, y Christiane Dosne de Pasqualini, pionera de la biomedicina argentina.

El camino hacia el Nobel: hallazgos y publicaciones

En octubre de 1947, Bernardo Houssay recibió el Premio Nobel de Fisiología y Medicina por sus descubrimientos sobre el papel de la glándula hipófisis en la regulación del azúcar en sangre. Este hallazgo resultó esencial para comprender la diabetes y abrió nuevas posibilidades en el tratamiento de enfermedades metabólicas.

Se convirtió en el primer latinoamericano en recibir el Nobel en Ciencias, instalando a la Argentina en la escena global de la investigación médica. El tratado "Fisiología humana", publicado en 1945 junto a figuras como Eduardo Braun Menéndez, Virgilio G. Foglia y Oscar Orías, consolidó su prestigio internacional. 

Houssay fue autor de más de 500 trabajos científicos, integró 55 academias científicas y recibió 29 títulos de doctor Honoris Causa (Foto: archivo UNESCO).

La obra fue traducida a varios idiomas, hecho que facilitó la divulgación de la ciencia argentina y contribuyó a la formación de profesionales en distintas partes del mundo. Houssay fue autor de más de 500 trabajos científicos, recibió 29 títulos de doctor Honoris Causa, integró 55 academias científicas y 139 sociedades profesionales.

Estos reconocimientos evidencian el impacto global de su obra y su influencia en la consolidación de la ciencia argentina y latinoamericana. El propio Houssay expresó: "Los países ricos lo son porque dedican dinero al desarrollo científico-tecnológico, y los países pobres lo siguen siendo porque no lo hacen. La ciencia no es cara, cara es la ignorancia". Esta frase resume su visión sobre la importancia de invertir en ciencia como motor de desarrollo.

Su huella en el sistema científico argentino

Además de sus descubrimientos, Houssay impulsó la creación de instituciones clave para el desarrollo científico. En 1934 fundó la Asociación Argentina para el Progreso de las Ciencias (AAPC), destinada a promover el financiamiento y la organización de la investigación en el país. En 1958, fue uno de los creadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), organismo central para la promoción de la ciencia en la Argentina.

La Casa Museo Bernardo Houssay, ubicada en Viamonte 2790 de la Ciudad de Buenos Aires, resguarda su archivo personal y fue declarada Lugar Histórico Nacional en 1999. Desde 2023, el espacio incluye el Museo de la Diabetes, enfocado en la prevención y concientización sobre la enfermedad. 

El Premio Nobel de Houssay instaló a la Argentina en la escena global de la investigación médica y científica (Foto: prensa Universidad de Buenos Aires).

De acuerdo con la Secretaría de Cultura, las efemérides de hoy reconocen la labor de quienes, inspirados por el ejemplo de Houssay, dedican su vida al avance del conocimiento y la mejora de la sociedad.

El propio Houssay dejó en claro su deseo: "Cuando muera no quiero estatuas, placas, premios, calles o institutos. Mi voluntad es que no se haga nada de eso. Mis esperanzas son otras. Deseo que mi país contribuya al adelanto científico y cultural del mundo actual, que tenga artistas, pensadores y científicos que enriquezcan nuestra cultura y cuya obra sea beneficiosa para nuestro país, nuestros compatriotas y la especie humana".

Bernardo Houssay falleció el 21 de septiembre de 1971, en Buenos Aires. Su imagen integra actualmente el Salón de la Ciencia de la Casa Rosada, junto a otros referentes nacionales, y su legado continúa vigente en instituciones y generaciones de investigadores que siguen su camino.

(Fuente: Infobae / varios / redacción propia)

jueves, 9 de abril de 2026

Jueves de terror: descubriendo los textos de Luciano Lamberti, desde la dictadura cívico-militar hasta "The Wall"

Al igual que Mariana Enriquez y Samanta Schweblin, por citar sólo dos casos, una nueva pluma se suma a la paleta de escritores argentinos que convierten las cosas cotidianas, esas que pasan desapercibidas, en algo extraño y terrible. Desde este espacio proponemos cuatro de sus textos. Más allá de estar disponibles en librerías, se pueden comprar y descargar desde este post.

(Foto: composición propia).

Siempre es bueno descubrir a nuevos autores, y en este caso hacemos foco en Luciano Lamberti. En sus textos no hay monstruos ni fantasmas como en la literatura de terror clásica: están ahí todo el tiempo, a cada rato, en los sucesos más simples. Para quienes quieran descubrirlo y sumergirse en su mundo, sugerimos cuatro de sus trabajos.  

La rebelión de los niños (Indie Libros)

(Foto: composición propia).

Un chico de 16 años escribe en su Olivetti. Es casi lo único que hace. Hasta que un viernes a la noche ve "The Wall" por televisión. Le estalla la cabeza. ¿Qué era eso que le había pasado por encima? ¿Cómo un producto artístico podía tener ese poder sobre su mente? Nada sería igual a partir de ese punto. La película le había mostrado todo lo que él sabía desde siempre y nunca había sido capaz de decir. El escritor ahora de 40 años y hombre familia se pregunta por el chico de 16 que fue indaga en él y trae al presente un oscuro hecho del pasado.

"The Wall" forma parte ahora de esos extraños productos culturales que desbordan su formato y se convierten en guías para sobrevivir en este mundo. Más que libros, más que discos, más que películas, son formas de entender la realidad. Amuletos para los que están en las sombras. Piedras que brillan.

Para comprar y descargar en formato e-book, hacer click aquí.

La casa de los eucaliptus (Random House)

(Foto: composición propia).

Una colección de cuentos perturbadores y oscuros, que hablan desde los márgenes. Entre escenarios rurales y urbanos, los seres que protagonizan "La casa de los eucaliptus" se mueven como esclavos de su pasado y su presente.

Un médico se pierde en los caminos que lo llevan a su pueblo natal. Un presidente joven recibe la visita de un espíritu que le develará el secreto del éxito. Un hombre muere una y otra vez pero siempre resucita. Unos skaters buscan la pista perfecta y se encuentran con criaturas de otra especie. Un artista contemporáneo sufre unas extrañas transformaciones en animal. Con una escritura impecable, ágil y veloz, Lamberti ilumina con la potencia de su prosa lo sutil, lo no dicho, lo invisible.

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La masacre de Kruguer (Random House)

(Foto: composición propia).

En el pequeño pueblo de montaña de Kruguer cada 26 de junio se realiza la Fiesta de la Nieve: ante la atenta mirada de los turistas, la comunidad se reúne en la plaza a disfrutar bailes típicos, asado de cordero, muestras gratis de chocolate y ríos de cerveza alemana. Los negocios se llenan y la recaudación sirve para aguardar la llegada del verano.

Pero en la celebración del año 1987 algo sucede, algo que venían sospechando desde los pueblos vecinos: el asesinato de casi la totalidad de la población.

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Para hechizar a un cazador (Alfaguara)

(Foto: composición propia).

Julia escucha en un bar a una vieja que la abordó en la calle y dice ser su abuela. Siempre tuvo dudas sobre su propio origen y Griselda ahora le revela su verdadera historia. Muy pronto entenderá que detrás de esa apacible anciana hay más de lo que dice.

Los lectores, con ella, empezarán una inmersión sin pausa en un territorio de horror multiforme que, en la repetición de la tortura y la muerte, replica los gestos sangrientos de la dictadura militar. Una trama labrada con excelencia que repasa los años 60 y 70 con los recursos del terror y del gore y que deslumbra con su maestría y agudeza.

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(Fuente: bajalibros.com / varios / redacción propia)

Del Nokia 1100 al iPhone: los cinco equipos que marcaron la historia de la comunicación móvil

Tanto los modelos plegables como la transición del teclado físico a la pantalla táctil, entre otras innovaciones, cambiaron la forma de interactuar.

Nokia, BlackBerry, iPhone, Motorola y Samsung cuentan con celulares que marcaron la historia móvil (Foto: Shutterstock).

Un reducido grupo de celulares logró cambiar el rumbo de la industria tecnológica y redefinir la forma en que las personas se comunican, trabajan y consumen contenido.

Desde dispositivos básicos enfocados en llamadas hasta smartphones que funcionan como computadoras de bolsillo, modelos como el Nokia 1100, el Motorola StarTAC, el BlackBerry 6210, el iPhone y el Samsung Galaxy Note marcaron hitos clave en la evolución de la telefonía móvil.

Nokia 1100 (Foto: Nokia).

Estos dispositivos no sólo destacaron por su innovación técnica, sino por su impacto masivo en el comportamiento de los usuarios. Cada uno introdujo cambios que luego se convirtieron en estándares de la industria, desde el diseño hasta la integración de servicios digitales. Su influencia sigue presente en los smartphones actuales.

El caso del Nokia 1100, lanzado en 2003, es uno de los más representativos en términos de alcance global. Con más de 250 millones de unidades vendidas, se convirtió en el teléfono más comercializado de la historia. Su éxito radicó en la simplicidad: batería de larga duración, resistencia al polvo y funciones básicas como su linterna. Este modelo permitió que millones de personas, especialmente en mercados emergentes -como en ese momento era el argentino-, accedieran por primera vez a la telefonía móvil.

A mediados de los años noventa, el Motorola StarTAC introdujo un cambio en la forma y el uso del celular. Su diseño "tipo concha" redujo el tamaño de los dispositivos y los hizo más portátiles. Además, incorporó funciones como la vibración, que en ese momento representaban una novedad. Este modelo marcó el inicio de una etapa en la que el teléfono dejó de ser sólo una herramienta funcional para convertirse también en un objeto personal.

Motorola StarTAC (Foto: Motorola).

En paralelo, la llegada del BlackBerry 6210 en 2003 redefinió el uso del móvil en entornos profesionales. Este dispositivo integró por primera vez de forma eficiente el correo electrónico con las llamadas, gracias a su teclado físico QWERTY y servicios de mensajería. Su adopción en el ámbito corporativo impulsó una cultura de conectividad constante, donde responder mensajes en cualquier momento se volvió una práctica habitual.

El punto de inflexión más significativo ocurrió en 2007 con la presentación del iPhone por parte de Steve Jobs. Este dispositivo eliminó los teclados físicos y apostó por una interfaz completamente táctil basada en gestos. La introducción del multitouch y la posterior expansión de las aplicaciones móviles transformaron el teléfono en una plataforma digital integral, cambiando la forma en que se accede a internet y se consumen servicios.

BlackBerry (Foto: Reuters).

Años después, en 2011, el Samsung Galaxy Note introdujo una tendencia que inicialmente generó dudas: las pantallas de gran tamaño. Con 5,3 pulgadas, este dispositivo inauguró la categoría de "phablets" (combinación de "phone" y "tablet", teléfono y tableta) y respondió a una demanda creciente por consumir contenido multimedia desde el móvil. Su éxito obligó a otros fabricantes a adaptar sus diseños, consolidando una nueva estándar en la industria.

La evolución de estos dispositivos refleja cambios más amplios en la sociedad. El paso de teléfonos centrados en llamadas a equipos orientados a datos marcó una transición hacia una conectividad permanente. Hoy, los smartphones integran funciones que abarcan desde comunicación hasta entretenimiento, trabajo y gestión personal.

Samsung Galaxy Note (Foto: Wikimedia).

Además, cada uno de estos modelos dejó una huella técnica y conceptual. La durabilidad del Nokia 1100, el diseño del StarTAC, la productividad del BlackBerry, la interfaz del iPhone y el tamaño del Galaxy Note son elementos que se mantienen, en distintas formas, en los dispositivos actuales.

El primer iPhone (Foto: Apple).

La historia de la telefonía móvil no se explica únicamente por avances tecnológicos, sino por la capacidad de ciertos productos de cambiar hábitos a gran escala. En ese contexto, estos cinco teléfonos destacan como puntos de quiebre que definieron el rumbo de una industria que continúa evolucionando.

(Fuente: Xataka//Genbeta/varios/redacción propia)