viernes, 4 de septiembre de 2026

Lecturas de fin de semana: para un mes nuevo, cuatro nuevas ediciones

Cuatro ficciones de muy reciente aparición son las que sugerimos a nuestros seguidores para acompañarnos en el descanso de sábado y domingo. De buena presencia en librerías, también se pueden descargar en formato digital desde este post.

(Foto: composición propia).

Lentamente se acerca la primavera y qué mejor que esperarla leyendo. En esta ocasión, proponemos cuatro trabajos de muy reciente edición, con la opción de comprarlos tanto en papel como en sus correspondientes lanzamientos digitales.

Engaño, de Adanía Shibli (Random House)

(Foto: composición propia).

Las estaciones pasan: cambia la luz, cambia el color del paisaje, cambia la intensidad del calor sobre la tierra. Adania Shibli no necesita anclar la historia en lugares concretos, ni aportar nombres ni fechas, para convertir "Engaño" en una narración sobrecogedora que sigue las vidas de una joven y un joven cuyas trayectorias avanzan en paralelo, marcadas por una misma realidad: el intento sistemático de desposeer a los palestinos de su territorio, de su historia y de su sentido de pertenencia.

Y mientras el tiempo sigue su curso, indiferente a las expulsiones, el exilio, la cárcel o la tortura, Shibli transforma la experiencia palestina en herramienta metafórica para un relato sobre cómo la ocupación se infiltra en cada aspecto de la vida cotidiana y cómo el colonialismo no solo controla cuerpos y lugares, sino que también busca silenciar relatos, borrar memorias y quebrar identidades.

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Una perfecta habitación de enfermo, de Yoko Ogawa (Tusquets)

(Foto: composición propia).

Una joven recibe la noticia de que su único hermano, de tan solo veintiún años, padece una grave enfermedad y debe pasar largo tiempo en un hospital. Día tras día, cuando ya se confirma el peor diagnóstico, ella lo acompañará en ese trance, y su relación se reforzará hasta convertirse en el centro de su existencia. Tanto en el silencio de la habitación blanca como en los pasillos y la cafetería del hospital, donde a veces charla con un médico, el tiempo parece detenido, y sin embargo avanza al ritmo de las estaciones.

Completa este delicado volumen otra narración, "Una mariposa en el hueco de la mano", protagonizada por Nanako, una muchacha que acaba de internar a su abuela en una residencia. Y mientras la anciana parece alejarse gradualmente de la realidad, su nieta empieza a sentir un vacío inmenso, una impresión de estar "atrapada viva", que la llevarán a plantearse todo su futuro. 

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La mujer del maestro, de Guillermo Martínez (Seix Barral)

(Foto: composición propia).

Un joven escritor que acaba de publicar su primera novela, y otro, Jordán, al final del camino, que se recluye en la intimidad de su casa obsesionado por terminar la obra que será su testamento. Entre esa casa y el mundo, entre Jordán y el autor novel, Cecilia, la mujer del maestro.

Una historia que avanza con la límpida tensión de las tragedias: dos hombres y una mujer a un paso del cielo y del abismo, movidos por el amor, la vanidad y el deseo. En el triángulo amoroso en el que se precipita, el discípulo descubrirá que vida y obra convergen en el arte como otra forma de conocimiento.

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La iracundas, de Julián López (Random House)

(Foto: composición propia).

En un barco que remonta el Paraná como residencia para artistas, sentada en la cubierta, fumando frente al paisaje estallado del litoral, una vieja narradora escribe cartas a Frau, su antigua amante. En esas páginas que acaso nunca enviará, registra la travesía, sus encuentros con los residentes y con la tripulación, sus asuntos sexuales y los chismes de ambiente. Todos los personajes de esta novela deambulan en busca de un destino que inevitablemente se disuelve.

El río como tótem literario, la circulación, las cofradías, las modas, la ironía ante una expresividad que alza la voz personal en el griterío, pero baja el volumen político de la obra. Una correntada furiosa transforma la aventura en una deriva sin timón. En "Las iracundas", un Julián López desobediente y vital manda una carta de amor doliente al naufragio. Y también anuncia la resurrección de lo que podría parecer perdido.

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(Fuente: bajalibros.com / varios / redacción propia)

Mafalda tendrá su propia experiencia inmersiva en Buenos Aires: cómo será el recorrido y cuándo abre

La propuesta ocupará 1.300 metros cuadrados y combinará escenografías, animaciones, proyecciones 360°, realidad virtual y espacios interactivos para recrear el universo de Quino y sus entrañables personajes. 

La experiencia inmersiva de Mafalda ocupará 1.300 metros cuadrados y tendrá 14 salas para chicos y adultos (Foto: prensa CCR).

Mafalda Inmersiva abrirá sus puertas el 1° de octubre en Recoleta. La muestra dedicada al universo creado por Quino comenzará ese día en el Centro Cultural de dicho barrio (Junín 1930, CABA) con un recorrido interactivo de 14 salas, pensado para chicos y adultos, en el marco de un proyecto con proyección internacional a diez años.

La organización prevé el ingreso de grupos de 36 personas cada diez minutos para un recorrido de cerca de una hora. Las entradas ya están disponibles en Ticketek y los grupos familiares de al menos cuatro personas pueden acceder a tickets desde $24.000 por persona, con valores que varían según el día, el horario y la demanda.

La propuesta ocupará 1.300 metros cuadrados y recreará escenarios de la historieta como la casa de Mafalda, la plaza y el almacén de Manolito. También incluirá personajes de gran tamaño, animaciones, juegos y áreas interactivas.

El equipo revisó las 1.920 tiras de Mafalda para seleccionar historias y temas como género, rol de la mujer, amistades y preguntas colectivas (Foto: prensa CCR).

Damián Kirzner, director y productor de la experiencia, describió la muestra como una invitación a ingresar en el universo de la protagonista. "Te metés en el mundo de la fantasía de Mafalda", afirmó al presentar el proyecto.

Salas, animación y escenografías físicas

Kirzner explicó que la exhibición combina recursos del cine, la televisión, el teatro, el circo, la animación y las instalaciones artísticas. La experiencia, dijo, fue concebida para que el visitante mire, toque y recorra espacios vinculados con Mafalda y sus amigos.

"Lo vivís con todos tus sentidos", sostuvo el productor. La decisión fue articular elementos físicos y audiovisuales para acercar a los personajes y sus escenarios a quienes conocen la obra de Quino y a los niños que tendrán un primer contacto con ella.

La muestra incluirá 1.500 segundos de animación desarrollados por un equipo argentino. Kirzner señaló que artesanos locales participaron en la construcción visual de los personajes y de los espacios que forman parte del recorrido.

Juan Riera modeló en plastilina a Mafalda y a otros personajes de la historieta. A partir de esas piezas, el equipo produjo figuras en distintos tamaños, incluidas esculturas de más de un metro de altura.

Los visitantes podrán encontrarse con Mafalda y sus padres en formatos tridimensionales, ver el Citroën en la plaza y entrar al almacén de Manolito. Ese espacio tendrá una ambientación asociada con productos y olores del comercio.

También habrá una sala inspirada en Susanita con elementos interactivos y otro ámbito vinculado con el deseo de Mafalda de ser astronauta. El recorrido sumará sectores de juego para los más chicos y tiras animadas para el público adulto.

La selección del contenido

Para definir qué historias y temas debían estar presentes, el equipo revisó las 1.920 tiras de Mafalda. Kirzner contó que trabajó con Judith Gociol, a quien presentó como "mafaldóloga", para elegir materiales que representaran distintos aspectos de la obra.

La organización prevé grupos de 36 personas cada diez minutos y un recorrido de cerca de una hora (Foto: prensa CCR).

Según explicó, la muestra busca que los niños reconozcan los vínculos entre Mafalda, Susanita, Felipe, Manolito y otros personajes, aunque algunas referencias políticas y sociales exigen una comprensión que cada persona alcanza en momentos diferentes. "Los chicos la descubren", dijo sobre el vínculo del público infantil con la historieta.

Kirzner subrayó que la obra aborda temas como género, rol de la mujer, estereotipos, frustraciones familiares, amistades, celos y preguntas sobre asuntos colectivos. "Mafalda habla de género en los años 60, habla del rol de la mujer", afirmó.

La experiencia no pondrá voces a Mafalda ni a sus amigos. El equipo tomó esa decisión porque, según el productor, cada lector imagina una voz para los personajes y por eso las burbujas de diálogo conservarán un lugar central.

Kirzner añadió que la identidad visual del proyecto se apoyó en una guía de colores inspirada en una edición francesa de Mafalda publicada por Glénat, donde Quino había definido una paleta que luego sirvió como referencia para la exposición.

Al mismo tiempo, el productor indicó que el tamaño de la muestra responde a un plan de circulación internacional. La experiencia comenzará en Buenos Aires, pero fue desarrollada con una proyección de diez años en otros países.

"Es un proyecto de exportación argentino", sostuvo Kirzner. Según detalló, la iniciativa reúne capitales privados y no recibió aportes de políticas públicas ni créditos para financiar su desarrollo.

La familia de Quino acompaña y autoriza cada instancia vinculada con la obra. Kirzner explicó que los herederos del autor distribuyeron tareas legales, administrativas y artísticas para resguardar los personajes y sus derechos.

El productor señaló además que Mafalda mantiene una presencia sostenida en Europa y América Latina. Entre los países donde, según dijo, la historieta encontró mayor cercanía con los lectores mencionó a España, Francia, Italia, Portugal, México, Perú y Colombia.

La muestra también contará con un espacio de productos oficiales. Kirzner indicó que esa propuesta apunta a cuidar la licencia de Mafalda y a evitar la circulación de frases atribuidas al personaje que Quino nunca escribió, como "Paren el mundo, me quiero bajar".

El sitio oficial de la muestra puede visitarse haciendo click aquí.

(Fuente: Infobae / varios / redacción propia)

Miles de agentes de IA "decidieron" unirse para un ciberataque masivo por sorpresa

En julio de 2026, unos 1.200 agentes de inteligencia artificial de OpenAI encontraron una forma de comunicarse entre ellos, pese a que habían sido diseñados para trabajar de manera aislada. La compañía, durante sus evaluaciones de seguridad, descubrió que las acciones de estos bots no estaban alineadas con la intención de sus tareas asignadas: se comunicaron a través de canales no autorizados, aprovecharon vulnerabilidades en la infraestructura compartida, obtuvieron acceso a internet y accedieron a sistemas de terceros. 

(Foto: Pablo Lagarto / Shutterstock).

Durante varios días, intercambiaron más de 70.000 mensajes y archivos. Y alrededor de 700 terminaron participando en un ataque contra Hugging Face, una plataforma colaborativa para la comunidad de programadores de modelos de IA, bases de datos y aplicaciones. Lo más interesante no es que una inteligencia artificial haya cometido un ataque informático: es que nadie le pidió que lo hiciera.

Las pruebas se salieron de control

Los agentes de IA -que no son más que sistemas informáticos capaces de planificar y ejecutar acciones de forma autónoma para cumplir un objetivo específico con mínima intervención humana- estaban participando en un plan de pruebas de ciberseguridad.

Para poder realizar el test de forma fiable, es necesario que los agentes no hayan resuelto previamente las pruebas; de esta forma, es posible analizar si realmente son capaces de encontrar soluciones con lo que han aprendido. Ante este reto, los bots identificaron vulnerabilidades y accedieron a recursos que no estaba previsto que utilizasen. También encontraron una manera de crear un canal de comunicación con otros agentes, convirtiendo la tarea individual en colectiva.

Pero ¿por qué? Es tentador describir lo ocurrido con atribuciones humanas: decir que los agentes "quisieron" colaborar, "decidieron" atacar o, incluso, "conspiraron juntos" sería una forma intuitiva de contarlo. Sin embargo, nos llevaría a una conclusión equivocada.

Estos sistemas no se comportan de manera autónoma porque tengan deseos o intenciones, sino porque fueron diseñados para ello. Tampoco tienen la capacidad de generar un objetivo propio. Basta con que tengan una meta indicada por un humano y suficiente capacidad para encontrar estrategias que les acerquen a cumplirlo.

Al final, solo buscaban maximizar la recompensa

En el caso de OpenAI, los agentes estaban siendo evaluados mediante una prueba llamada ExploitGym, con la misión de encontrar determinadas vulnerabilidades para obtener una recompensa
El problema apareció cuando algunos descubrieron que podían conseguir una puntuación mejor utilizando caminos que no coincidían con la intención de la prueba.

Esto se conoce como reward hacking: el sistema aprende a maximizar la recompensa, aunque para ello siga caminos no previstos y explote una debilidad en la forma en que sus programadores han definido el objetivo. Aquí es donde parece que crean su propio objetivo.

Si a una persona le decimos "consigue la máxima puntuación en esta prueba", probablemente asumirá que debe resolver correctamente el examen. Un agente optimizador es capaz de llegar a una conclusión mucho más literal: "encuentra cualquier manera de conseguir la mejor puntuación". Y cuanto más capaz es el sistema, más sofisticados pueden ser esos atajos.

La unión hace la fuerza, también para los bots

En la investigación que se llevó a cabo, OpenAI identificó precisamente el reward hacking como uno de los principales factores que contribuyeron al incidente. Los agentes llegaron a buscar formas de manipular el propio sistema de evaluación y sus registros.

A este factor, se une el trabajo colaborativo entre agentes. Compartir información con sistemas trabajando en problemas similares se convierte en una estrategia útil para optimizar aún más. Eso fue exactamente lo que ocurrió.

Los agentes descubrieron que podían utilizar un mecanismo interno llamado Artifactory como un improvisado "tablón de mensajes". En pocas horas, decenas de agentes de IA comenzaron a usarlo, pero después fueron cientos. En total, unos 1.200 participaron. Y esta cooperación no fue explícitamente programada.

Habían identificado que la probabilidad de obtener la recompensa era mayor si compartían el trabajo, de manera que la tarea asignada a cada uno de ellos contribuía a lograr el objetivo. Para esto, no se necesita una voluntad colectiva, simplemente que esta cooperación sea útil para su objetivo.

Como siempre, en el fondo hay un fallo humano

Es habitual imaginar el riesgo de la integración de la IA como una secuencia: primero una IA adquiere conciencia, después desarrolla objetivos propios y finalmente decide actuar contra nosotros.

El caso de OpenAI muestra una realidad mucho más mundana. Un sistema puede seguir persiguiendo el objetivo que nosotros le hemos dado y, aun así, desarrollar comportamientos que no habíamos previsto. Puede encontrar herramientas que no sabíamos que podía utilizar. Puede descubrir que otro agente es un recurso útil. Puede intentar evitar una penalización. Hasta puede adoptar objetivos que otros agentes le transmiten.

En realidad, esto ya lo hemos visto antes. El AI Index 2026 de Stanford registró 362 incidentes relacionados con sistemas de IA en 2025. Y es que la evaluación de seguridad avanza más lentamente que las capacidades de los modelos.

La solución, mejorar la supervisión

En 2018, los filósofos Filippo Santoni de Sio y Jeroen van den Hoven, en su trabajo "Meaningful Human Control over Autonomous Systems: A Philosophical Account" (Control humano sobre sistemas autónomos; una explicación filosófica) lo dejan claro: no basta con que haya una persona supervisando un sistema. Para que exista control humano real, deben existir una conexión entre las decisiones del sistema y las razones humanas para estos objetivos, además de una posibilidad efectiva de intervención.

En este incidente había humanos. Había reglas. Había sistemas de evaluación. Había mecanismos de aislamiento. Pero los agentes encontraron caminos que no estaban contemplados en el diseño. En este contexto, no se trata sólo de mantener a una persona "en el circuito", hay que garantizar que esa persona pueda realmente entender, intervenir y detener al sistema, si es necesario. Porque cuanto más capaces sean los agentes, menos podremos confiar en que harán únicamente aquello que imaginamos cuando escribimos sus instrucciones.

(Fuente: The Conversation / varios / redacción propia)

jueves, 3 de septiembre de 2026

Descubren cómo una bacteria que vive en las raíces permite que las plantas toleren condiciones de sequía

Un consorcio internacional descubrió que Flavo98, un microorganismo que habita en el interior de las propias plantas, activa una vía que estimula el desarrollo de los pelos radicales, lo que les permite a éstas resistir mejor la falta de agua. Publicado en "Nature Plants", el hallazgo aporta un conocimiento fundamental para buscar cómo fortalecer la resiliencia de los cultivos en un clima cambiante.

Una raíz sin bacteria (izq.) y una raíz con la presencia de Flavo98 (der.). Se resalta el crecimiento de los pelos radicales (Foto: Arezoo Rahimi y Salma Balazadeh).

En entornos naturales o tierras de cultivo, las plantas están íntimamente asociadas a microorganismos que viven alrededor o dentro de sus raíces. En el último tiempo, un creciente número de estudios demostró el profundo impacto de estos "bichos" en el crecimiento, desarrollo y supervivencia de las plantas en condiciones adversas, por ejemplo, mejorando la tolerancia a la sequía. Sin embargo, se desconoce la mayoría de los mecanismos genéticos y moleculares detrás de esa "alianza" vital.

Ahora, un consorcio internacional, del que participaron investigadores de la Fundación Leloir, descubrió cómo una bacteria que habita en el interior de la raíz mejora la tolerancia al estrés hídrico en varias especies vegetales, incluyendo algunas de importancia económica como trigo, tomate, y colza. El hallazgo podría propiciar el uso de bioinsumos de bajo costo en un contexto de cambio climático como el actual.  

La bacteria, Flavobacterium sp 98 (Flavo98), pertenece a un género que era conocido por causar enfermedades a peces de agua dulce. Pero desde hace algún tiempo se sabe también que otros miembros de la familia son una “ayuda oculta” para las plantas. Usando como modelo de estudio la planta Arabidopsis thaliana, el equipo de investigación liderado por la doctora en Ciencias Naturales Salma Balazadeh, de la Universidad de Gotinga, Alemania, descubrió que Flavo98 "coloniza los tejidos internos de la raíz, incluyendo la región vascular, y mejora el desarrollo de raíces laterales y de pelos radicales durante el estrés hídrico", según revelaron en un artículo publicado en Nature Plants.

La experiencia en el estudio de los pelos radicales de José M. Estevez y Victoria Berdion Gabarain fue decisiva para conectar la acción de la bacteria con los mecanismos propios de la planta (Foto: prensa Fundación Leloir).

Las raíces laterales son órganos multicelulares complejos que crecen a partir de la raíz principal de una planta, mientras que los pelos radicales son diminutas prolongaciones de la raíz, de una sola célula, que lo que hacen es aumentar la superficie de contacto para una mayor absorción de agua y nutrientes. "La bacteria estimula su formación y elongación y vimos que, incluso, mantiene ese beneficio cuando hay baja disponibilidad de agua, justo cuando las plantas normalmente apagan el desarrollo de estos pelos", explica el doctor en Biología José Manuel Estevez.

A nivel molecular, Flavo98 aumenta la presencia de la hormona etileno, que activa un mecanismo de señalización (llamado módulo ERF115/114–CEP5) que dirige el crecimiento de los pelos radicales, precisó Estevez.

Referente internacional en la biología de los pelos radicales, Estevez y la doctora en Ciencias Biológicas Victoria Berdion Gabarain, miembro de su laboratorio, fueron piezas centrales en el flamante estudio: la experiencia de ambos en el conocimiento e interpretación de los datos vinculados a estas estructuras de las raíces fue decisivo para conectar la acción de la bacteria con los mecanismos propios de la planta.

Impacto posible en la agricultura

La sequía es una de las mayores amenazas ambientales para la producción agrícola y la seguridad alimentaria y se prevé que sea cada vez más frecuente y severa:  se estima que triplicará la reducción en la producción vegetal media mundial para el último cuarto de este siglo (2075-2099) en comparación con el período 1850-1999. "Esto intensificará aún más la crisis alimentaria mundial, especialmente en los países en desarrollo. Por lo tanto, encontrar maneras de mantener (o aumentar) la productividad de los cultivos en zonas áridas se ha vuelto más urgente que nunca", enfatizan los autores.

"Flavo98 podría usarse como bioinsumo de bajo costo y baja huella ambiental, aplicado a la raíz. Su efecto, que aparece en cultivos tan diversos como trigo, tomate, colza o camelina, ayuda a conservar el rendimiento de las semillas tras la sequía. Además, no tiene penalidades en la producción vegetal en condiciones óptimas, es compatible con otras bacterias benéficas (formulaciones que suman tolerancia a sequía y sanidad vegetal) y, al estimular la formación de más pelos radicales y raíces laterales, mejora la captación de agua y nutrientes, con potencial para reducir el uso de fertilizantes", asegura Estevez.

Por otra parte, como el módulo ERF–CEP está conservado en muchas plantas, "también ofrece un blanco para mejoramiento o edición génica", añade.

Por ahora, los resultados se obtuvieron en condiciones controladas y para poder llegar a aplicarlos en el campo hace falta validarlos en distintos suelos y climas, identificar las señales químicas que produce la bacteria y evaluar su desempeño dentro de comunidades microbianas complejas. Todos pasos que se convirtieron en prioridades para los autores, que ya planean cómo avanzar con la investigación.

(Fuente: Fundación Instituto Leloir / varios / redacción propia)

Éxtasis, opio y locura: cómo las drogas corrompieron a Grecia y Roma

El consumo de drogas estaba generalizado entre los antiguos griegos y romanos, plebeyos pero también emperadores, como Tiberio, del que se decía consumía el excelente opio de Capri.

(Foto: WIkimedia).

En el siglo V a.C., Diágoras de Melos aseguraba que más valía morir que caer en las garras del opio. El filósofo jonio quería advertir de un riesgo bien conocido hoy en día: el de que el consumo de drogas se convirtiera en una adicción peligrosa para la salud. Sin embargo, sus advertencias no tuvieron mucho eco. Durante toda la Antigüedad, y en particular bajo el dominio romano, circularon libremente por todo el Mediterráneo numerosos tipos de droga. Su consumo nunca estuvo perseguido, salvo en el caso de que se utilizaran como veneno, para dañar o matar a alguien.

Ciertamente, en la Antigüedad lo que hoy denominamos "drogas" se englobaba en una categoría más amplia de "fármacos" o "medicamentos", una amplia variedad de sustancias naturales que producían determinados efectos en las personas. Los Tratados Hipocráticos definían las drogas como "sustancias que actuaban enfriando, calentando, secando, humedeciendo, contrayendo y relajando o provocando somnolencia", y que por ello se usaban como relajantes, medicinas y pócimas.

Legado de Oriente

Autores como Plinio el Viejo y Dioscórides catalogaron cerca de un millar de drogas distintas, entre ellas la mandrágora, el beleño negro, la belladona, el estramonio, la cicuta, el acónito, las setas venenosas, el vino, el cánnabis y el opio. Describieron su apariencia, su procedencia y la forma de consumirlos: la infusión de las hierbas, su maceración, su uso como cataplasma o emplasto, su ingesta en forma de polvo, la aplicación de aceites o baños terapéuticos o mediante la inhalación.

A la mandrágora, por ejemplo, se le dieron diversos usos terapéuticos. De ella se consumían las hojas y las raíces, a las que se atribuían propiedades anestésicas por su capacidad de adormecer a quien las tomaba. El estramonio, originario de los territorios bañados por el mar Caspio, destacó como un potente veneno narcótico que producía delirios muy singulares, aunque resultaba de gran ayuda para combatir dificultades respiratorias como el asma mediante la inhalación de sus hojas. La belladona se usó comúnmente en la medicina casera, por ejemplo para inducir el sueño o calmar el dolor de muelas, pero se sabe también que el jugo de sus frutos se aplicaba a las pupilas como diversión.

Las drogas más consumidas por griegos y romanos fueron el opio y el cánnabis. Durante milenios, el cánnabis ha sido considerado misterioso, sagrado y hasta demoníaco. La expansión de griegos y romanos por el Mediterráneo oriental hizo que pronto se interesasen por los efectos derivados del consumo de esta planta. El cánnabis se usaba en ciertos ritos religiosos como incienso o perfume, en el sentido de la expresión latina "per fumare": al inhalar la sustancia aromática resultante de su cremación se experimentaban reacciones estimulantes, relajantes o alucinógenas.

La relativa rareza del cánnabis en los mercados mediterráneos hizo que fuese considerado como un producto de lujo más. Gracias al médico Galeno sabemos que llegó a ser un regalo común entre las élites romanas, que habían tomado de los atenienses la práctica de regalarse cánnabis en las reuniones sociales. En los banquetes, el cánnabis era muy apreciado por sus efectos alucinógenos.

Cabe recordar que, según el mito, la propia Helena de Troya lo utilizó para relajar a los asistentes de un banquete ofrecido por Menelao, engañándolos al servirles la droga camuflada en vino. Su ingesta provocó el letargo de quienes lo bebieron, quedando "por todo aquel día curado de llantos, aunque en él le acaeciera perder a su padre y a su madre o cayese el hermano o el hijo querido delante de los ojos del guerrero", según cuenta Homero en "La Odisea".

Por su parte, el antes mencionado naturalista romano Plinio el Viejo enumera las propiedades terapéuticas del cánnabis: servía para relajar las articulaciones en caso de contracturas, aliviaba los dolores derivados de la gota y en caso de quemaduras se recomendaba aplicar la planta en crudo sobre la piel. También se aconsejaba como remedio para la impotencia sexual.

El predominio del opio

Fueron los griegos quienes dieron el nombre de opio al látex que se extraía de la adormidera o Papaver somniferum. El opio tuvo también una presencia significativa en las sociedades de la Antigüedad. Se decía que fue el dios griego de la medicina, Asclepio, quien reveló a los mortales los secretos de la adormidera, que hasta entonces sólo era consumida por los dioses. Otros, en cambio, atribuían su descubrimiento a Hermes, dios de los viajes e intercambios. Se aseguraba asimismo que el primero en introducir el consumo de esta droga en el Mediterráneo fue Alejandro Magno, quien la habría conocido en sus conquistas por Asia.

Autores como Heródoto, Hipócrates o Teofrasto describen la planta y sus diversos usos, en especial en el ámbito medicinal. Otros autores -como Heráclites de Tarento, médico de Filipo I de Macedonia- destacaron su empleo medicinal como calmante y como somnífero. También Plutarco hizo mención del opio y de la mandrágora como los medicamentos narcóticos más empleados para provocar el sueño. Incluso la diosa Ceres, a la que se representa en ocasiones portando un manojo de adormideras, intervino en favor del pueblo romano en su enfrentamiento con los cartagineses, drogando al propio Aníbal con la intención de mantenerlo lo más alejado de Roma posible. Así al menos lo relata el poeta Silio Itálico: "En su cuerno tiene preparado ya el jugo, se apresura en la noche sin ruido hacia la tienda del cartaginés, y derrama sobre sus ojos la sedante rociada".

La droga perfecta

Aunque las variedades orientales de estas drogas siempre fueron las más demandadas, griegos y romanos las aclimataron en sus tierras. Se dice que Tiberio se trasladó a Capri para poder consumir el excelente opio producido en la isla, plantado muchos siglos atrás por los primeros colonizadores griegos. Por otra parte, a fin de evitar falsificaciones de las mejores drogas orientales, autores como Dioscórides o Plinio describieron cómo debía ser el producto óptimo para consumirlo. Destacaban su maleabilidad, la potencia y aroma del jugo extraído, y consideraban que el mejor opio era el que se disolvía fácilmente en agua o se derretía ante los primeros rayos del sol.

Plinio aseguraba que el opio "siempre gozó de favor entre los romanos", y así lo demuestran los emperadores de los siglos I y II. Los médicos de la corte elaboraron diversos compuestos a base de opio para los soberanos. Se dice que Filonio, médico de Augusto, inventó un fármaco o tríaca que llevó su nombre, compuesto de pimienta blanca, miel, espinacardo y opio. El médico de Nerón, Andrómaco de Creta, creó el antidotus tranquillans, elaborado con un treinta por ciento de opio. Medicamentos todos ellos de los que se ha sugerido que generaron reales adicciones.

(Fuente: National Geographic / varios / redacción propia)