martes, 19 de mayo de 2026

Agenda Cultural: el Palacio Libertad, antes llamado Centro Cultural Kirchner, renueva su variada propuesta en el Mes de la Patria

El imponente complejo cultural, ubicado en Sarmiento 151, CABA, ofrece mucha música, muestras, teatro, baile, una charla para niños lectores y homenajes a Tita Merello y Luis Brandoni. Todas las actividades son, como siempre, de acceso libre y gratuito para toda la comunidad.

Esenciales: Tita, llamarada pasional

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Como parte de la programación del ciclo "Otoño Tango", se hará un concierto dedicado a la vida y la obra de una de las figuras más queridas de la cultura popular argentina: Tita Merello. Con dirección y arreglos de Matías Chapiro, el concierto cuenta con la participación de las cantantes Vane Butera, Paula Castignola, Elis García y Belén Pasqualini.

Sábado 23 de mayo, 20:00 - Auditorio Nacional.
Domingo 24 de mayo, 19:00 - Auditorio Nacional.

Luis Brandoni, un homenaje

(Foto: prensa Palacio Libertad).

En mayo, el Palacio Libertad lleva a cabo un homenaje a Luis Brandoni (1940-2026). El ciclo ofrece un recorrido por diversas etapas de su carrera filmográfica, con siete títulos icónicos del cine argentino: "Tute cabrero", "La tregua", "La Patagonia rebelde", "Juan que reía", "Darse cuenta", "Esperando la carroza" y "Parque Lezama".

Viernes 22 a sábado 30 de mayo - Sala Manuel Antin.
La programación completa de las proyecciones puede consultarse haciendo click aquí.

Otoño tango: 30 conciertos con grandes figuras

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Llega el encuentro anual del tango, una verdadera maratón de actividades que incluye conciertos, espectáculos de danza, obras musicales, proyecciones y una propuesta educativa. En la primera semana se presentan Black Rodríguez Méndez, Luciano Tobaldi, Mica Sancho, Cuarteto Ullmann, Anabella Zoch y Leandro Pitu Marquesano, y muchos más.

Jueves 21 de mayo a lunes 15 de junio - Diversas salas y espacios.
Para consultar la agenda de actividades completa, hacer click aquí.

Yo, frágil

(Foto: prensa Palacio Libertad).

La exposición colectiva de arte contemporáneo "Yo, frágil" invita a transitar, desde el arte, las tensiones del presente. A través de las obras de ocho artistas, la muestra propone explorar una forma de poética sensible en la que el arte no funciona como respuesta, sino como un espacio de pregunta.

Inauguración: jueves 21 de mayo, 18:00.
Miércoles a domingos, 14:00 a 20:00 - Salas 402, 403 y 404.

Campana, Schnelzer y Nielsen, por la Orquesta Sinfónica Nacional

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Con dirección de Emmanuel Siffert, el programa está integrado por el estreno de "Apariciones", sinfonía de José Luis Campana, junto con el "Concierto para violín y orquesta n.º 2" de Albert Schnelzer y la "Sinfonía n.º 1" de Carl Nielsen. Participan como solistas la soprano Susana Caligaris y la violinista Édua Zádory.

Viernes 22 de mayo, 20:00 - Auditorio Nacional.

Tu libertad de leer: los chicos preguntan

(Foto: prensa Palacio Libertad).

La Secretaría de Cultura de la Nación, a través de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP), lleva adelante "Tu libertad de leer: los chicos preguntan", un ciclo de charlas destinado a grupos de niños y adolescentes de escuelas y bibliotecas populares. Cuenta con la conducción de Daniela Pantano. En esta ocasión, la escritora Melina Pogorelsky comparte lecturas con los chicos.

Viernes 22 de mayo, 14:00 - Sala Manuel Antín.

Noches de verbena: zarzuela española con el Coro Polifónico Nacional

(Foto: prensa Palacio Libertad).

En este espectáculo dirigido por Fernando Tomé, el coro ofrece un programa de zarzuelas, sobre textos del siglo de oro español. El legendario Don Juan Tenorio revivirá las noches de verbena junto a sus personajes más icónicos. La velada contará con grandes músicos y bailarines invitados.

Miércoles 20 de mayo, 20:00 - Auditorio Nacional.

Derivas del deseo

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Con curaduría de Danila Desirée Nieto, las artistas Carolina Favre, Foguel, Fernanda Kusel y Sofía Palomino exploran en sus obras el deseo como una fuerza que desborda límites. A través de la pintura, la escultura y la instalación, la muestra funciona como un dispositivo de erotización del espacio.

Inauguración: jueves 21 de mayo, 18:00.
Miércoles a domingos, 14:00 a 20:00 - Salas 405 y 406.

Andrés Cofré y Fermín Prieto: duelo de tenores

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Andrés Cofré
y Fermín Prieto ofrecen un recorrido por obras representativas del "bel canto" italiano, la ópera romántica, el verismo, la opereta y la zarzuela. Ezequiel Fautaro se presenta como pianista acompañante. La propuesta forma parte de "Ecos", el ciclo de cámara del Palacio Libertad.

Viernes 22 de mayo, 19:00 - Salón de Honor.

(Fuente: prensa Palacio Libertad / redacción propia)

Escribir cien palabras sobre Buenos Aires: vuelve el concurso literario que no requiere experiencia previa

La cuarta edición de la amplísima convocatoria reconoce el trabajo creativo de participantes de todas las edades, con incentivos económicos y menciones especiales para voces emergentes. Se puede participar hasta el 13 de julio. Los textos premiados en la primera convocatoria se pueden descargar en formato digital desde este post. 

La edición impresa de los elegidos en la primera edición de la convocatoria (Foto: prensa Fundación Plagio).

La ciudad tiene millones de historias guardadas en una mesa de café, en un colectivo de madrugada, en el pasillo de un conventillo o en la mirada de un desconocido en el subte. "Buenos Aires en 100 Palabras" regresa en su cuarta edición para invitar a los porteños a contarlas, con el respaldo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y la Fundación Plagio. El lanzamiento tuvo lugar en el marco de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

El desafío consiste en narrar la vida en Buenos Aires en un máximo de 100 palabras. Desde el subte abarrotado de la hora pico hasta la esquina de un barrio que ya no existe, cualquier experiencia, observación o sentimiento vinculado a la ciudad puede convertirse en un relato. Cada participante puede enviar hasta cinco textos a través del sitio oficial del concurso, al que se accede haciendo click aquí.  El llamado cierra el 13 de julio.

"Buenos Aires en 100 palabras", un concurso para mirar la ciudad (Foto: prensa Fundación Plagio).

El camino hasta esta cuarta edición se construyó sobre una base de participación que pocos concursos literarios locales pueden igualar. Las dos primeras ediciones reunieron más de 20.000 cuentos, cifra que trepó a más de 26.000 al cierre de la tercera convocatoria.

Historias ganadoras de ediciones previas

Los cuentos premiados en las ediciones anteriores muestran la variedad y profundidad de miradas sobre la ciudad. En su primera edición, el premio mayor fue para "Más abajo no se puede", de Roxana Miguel; en la segunda, "La tía María de Barracas" ocupó el primer puesto; y en la tercera, "Crisantemos" resultó elegido como el mejor relato. 

En la categoría Premio al Talento Joven sobresalieron "Boliche en zona oeste", de Catalina Vignola (primera edición); "Un instante propio" (segunda edición); y "La cuenta" (tercera edición), que reflejan la visión de los menores de 18 años sobre Buenos Aires.

Premios y jurado

Para esta nueva convocatoria, el jurado está conformado por Cecilia Pavón, Jorge Consiglio y Santiago Craig, responsables de seleccionar los relatos ganadores entre los miles de textos esperados. El premio mayor es de 1.000 dólares para la categoría general, y 500 dólares para el Premio al Talento Joven, destinado a menores de 18 años. Adicionalmente, se otorgarán tres Menciones Honrosas con diplomas de reconocimiento.

Los textos premiados en la primera edición de la convocatoria pueden descargarse en formato e-book haciendo click aquí.

(Fuente: Infobae / GCBA / Fundación Plagio / redacción propia)

El Festival Lumière llega por primera vez a Latinoamérica y Buenos Aires será la sede

Este importante evento anual fue creado en Lyon en 2009 y su programación se enfoca principalmente en el cine clásico, además de centrarse en la restauración fílmica. 

(Foto: Jean-Luc Mege).

El evento se llevará a cabo en febrero de 2027, a partir del acuerdo entre Thierry Frémaux, director del Institut Lumière, y Gabriela Ricardes, ministra de Cultura de la CABA.

El objetivo del festival es rescatar, restaurar y proyectar en pantalla grande obras del pasado, desde joyas del cine mudo acompañadas por música en vivo hasta retrospectivas de grandes directores de todas las épocas. El galardón principal del festival no se otorga a una película específica, sino a una personalidad internacional por toda su trayectoria y su contribución a la historia del cine. 

Gabriela Ricardes y Thierry Frémaux (Foto: prensa GCBA).

Sobre la elección de Buenos Aires, Frémaux explicó: "El cine argentino importa mucho a nivel mundial". Además, destacó el trabajo del Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken que, desde los años 70, se dedica a la preservación, investigación y difusión de nuestra cinematografía, a pesar de que el país no cuenta con una Cinemateca Nacional.

Sobre el desembarco del festival en la capital argentina, Ricardes expresó: "Buenos Aires no es cualquier ciudad para recibir un festival como el Lumière. Es la ciudad donde se inventó una forma de mirar, de contar historias, de usar la cámara como un instrumento de verdad. Traer un festival de esta envergadura a Buenos Aires es decirle al mundo que no solo producimos cine, sino que lo preservamos, lo estudiamos, lo honramos. Es colocar a la ciudad en el mapa de los grandes festivales cinematográficos globales".

(Foto: composición propia).

Buenos Aires, capital cultural de relevancia

El hallazgo en 2008 de una copia casi completa de "Metrópolis" (Fritz Lang, 1927) en nuestro país, la producción local y la vanguardia de haber sido Buenos Aires la primera ciudad latinoamericana donde se hizo una proyección de cine pública, son algunas de las razones por las que se convierte en un enclave ideal para el Festival Lumière.

La página oficial del evento se encuentra haciendo click aquí.

(Fuente: Indie Hoy / varios / redacción propia)

lunes, 18 de mayo de 2026

Preguntas inquietantes: ¿por qué las grandes compañías de IA quieren que les tengamos miedo?

Eso es exactamente lo que la empresa de IA Anthropic nos está diciendo sobre su último modelo: Claude Mythos. La compañía asegura que la capacidad de Mythos para detectar fallos de ciberseguridad supera con creces la de los expertos humanos, y que esta tecnología podría tener consecuencias capaces de alterar el orden mundial si cayera en las manos equivocadas.

(Foto: Getty Images).

"Las repercusiones para las economías, la seguridad pública y la seguridad nacional podrían ser graves", declaró Anthropic en una entrada publicada recientemente en el blog de la empresa.

Algunos, con exagerado tono de alarma, advirtieron que Mythos pronto nos obligará a reemplazar cada dispositivo tecnológico de nuestra vida para protegernos de esta locura digital. Ciertos expertos en seguridad ponen en duda estas afirmaciones, pero dejemos eso de lado por el momento.

Los ejecutivos de los principales proveedores de IA emiten advertencias con regularidad sobre cómo los productos de su propia industria podrían acabar con la humanidad.


¿Todo ésto para qué les tengamos miedo? Es una forma extraña de referirse a su propio trabajo por parte de cualquier empresa. No es habitual escuchar a McDonald's anunciar que ha creado una hamburguesa tan aterradoramente deliciosa que resultaría poco ético cocinarla para el público.

Estrategia del miedo: una teoría


Según muchos analistas, a las empresas de IA les conviene mantenernos obsesionados con la idea del apocalipsis, ya que esto desvía la atención del daño muy real que ya están causando en el mundo. Los líderes tecnológicos sostienen que simplemente nos están advirtiendo sobre un futuro inevitable y que la seguridad es una prioridad absoluta, ya sea ahora o más adelante.

Sin embargo, otros argumentan que lo que realmente estamos presenciando es una estrategia de infundir miedo, que exagera el potencial de la tecnología y sirve para impulsar el precio de las acciones.

Elon Musk creó su propia empresa de inteligencia artificial, llamada xAI (Foto: Getty Images).

Además, fomenta la narrativa de que los organismos reguladores deben mantenerse al margen, bajo el pretexto de que estas empresas de IA son las únicas capaces de detener a los "malos" y de desarrollar esta tecnología de manera responsable.

"Si se presentan estas tecnologías como algo casi sobrenatural en cuanto a su peligrosidad, nos hace sentir impotentes, como si estuviéramos superados", afirma Shannon Vallor, profesora de ética de datos e inteligencia artificial en la Universidad de Edimburgo.

"Como si las únicas personas a las que pudiéramos recurrir fueran las propias empresas", añade.

(Foto: Getty Images).

"Riesgo de extinción"


Cientos de líderes tecnológicos -entre ellos Sam Altman, Bill Gates y Demis Hassabis, director ejecutivo de Google DeepMind- respaldaron en 2023 una breve declaración que decía: "Mitigar el riesgo de extinción derivado de la IA debería ser una prioridad global, junto con otros riesgos a escala social, tales como las pandemias y la guerra nuclear".

Ese mismo año, magnates como Elon Musk firmaron una carta en la que solicitaban una pausa de seis meses en el desarrollo de IA avanzada. Menos de seis meses después, Musk anunció su nueva empresa de inteligencia artificial: xAI.

"Esto es, sencillamente, parte de un patrón de afirmaciones infundadas sobre el poder", sostiene Emily M. Bender, profesora de lingüística computacional y procesamiento del lenguaje natural en la Universidad de Washington, y coautora del libro "La estafa de la IA". Según Bender, esta actitud no se limita a OpenAI y Anthropic; constituye la postura habitual de toda la industria de la IA.

"Vienen a decir: 'Miren hacia aquí; no presten atención a la destrucción medioambiental, a la explotación laboral ni a todos esos sistemas sociales que estamos desmantelando'. Lo único que debe preocuparnos, según ellos, es asegurarnos de que esta tecnología no se convierta en esa entidad malévola que acabe destruyendo a la humanidad", explica.

(Foto: Getty Images).

¿Es Mythos realmente tan peligrosa?

Mythos es uno de los modelos más recientes de Anthropic, desarrollado como parte de su sistema de IA más amplio llamado Claude. Este sistema engloba el asistente de IA de la compañía y su familia de modelos, compitiendo con ChatGPT de OpenAI y Gemini de Google.

Los investigadores que prueban cómo los modelos de IA manejan solicitudes o tareas específicas, conocidos como "equipos rojos", afirmaron en un informe que Mythos era "sorprendentemente capaz en tareas de seguridad informática".

Descubrieron que la herramienta podía localizar errores latentes ocultos en código de décadas de antigüedad y explotarlos fácilmente. En lugar de ponerlo a disposición de todos los usuarios de Claude, Anthropic le dio acceso a 12 empresas tecnológicas a través del Proyecto Glasswing, que describió como "un esfuerzo por proteger el software más crítico del mundo".

Entre ellas se encuentran el gigante de la computación en la nube Amazon Web Services, los fabricantes de dispositivos Apple, Microsoft y Google, y los fabricantes de chips Nvidia y BroadcomCrowdstrike, cuya actualización de software defectuosa provocó una importante interrupción global en julio de 2024 , también se encuentra entre los socios del proyecto. Anthropic afirma haber dado acceso a Mythos a más de 40 organizaciones responsables de software crítico.

"Dado el ritmo de progreso de la IA, no pasará mucho tiempo antes de que dichas capacidades proliferen, potencialmente más allá de los actores comprometidos con su despliegue seguro", sostiene también el antes mencionado informe.

Afirmó que podía localizar, sin mucha supervisión, fallos críticos que requerían una actuación inmediata en sistemas antiguos, incluida una vulnerabilidad que había estado presente en un sistema durante 27 años, y sugerir formas de explotarlos.

(Foto: Getty Images).

¿Se justifica tanto temor?

Constantemente aparecen nuevos modelos y herramientas, y a menudo vienen acompañados de promesas de revolucionar nuestras vidas, para bien o para mal. Aprovechar esta mezcla de miedo y entusiasmo por la IA y su impacto futuro se ha convertido también en un sello distintivo del sector y de sus estrategias de marketing en los últimos años.

En el caso de Mythos, todavía no sabemos lo suficiente como para determinar si estas esperanzas o temores están justificados, o si son más bien un reflejo de la exageración que rodea a la industria. En ambos casos, lo más importante que podemos hacer ahora es no entrar en pánico sino más bien centrarnos en la necesidad de garantizar una ciberseguridad básica adecuada.

Al fin y al cabo, la mayoría de los hackers no necesitan herramientas de inteligencia artificial avanzadas para vulnerar sistemas, ya que a menudo son suficientes ataques mucho más sencillos. Para algunos esto es un acontecimiento apocalíptico, para otros parece ser mucha exageración.

Esta herramienta u otras posteriores creadas por Anthropic o sus rivales, así como generan un riesgo, también abren la oportunidad de construir un mundo en línea más seguro.

(Fuente: BBC Mundo / Xataka / varios / redacción propia)

Una breve pero apasionante historia de la evolución de la visión humana: ver menos para entender más

Ojos compuestos con 30.000 facetas, retinas con 16 tipos de fotorreceptores, pupilas que detectan luz polarizada… Ante la deslumbrante diversidad de sistemas visuales del reino animal, ¿dónde quedamos nosotros con lo que tenemos? La respuesta está en una historia evolutiva larga y accidentada, en la que ganamos y perdimos capacidades según las presiones de cada época. 

(Foto: Unsplash).

Nuestra visión no es el resultado de una carrera hacia la perfección, sino el rastro de una serie de compromisos adaptativos. Entender esos compromisos dice tanto sobre nuestra biología como sobre quiénes somos.

Una herencia empobrecida

El punto de partida es sorprendente: los ancestros de todos los vertebrados poseían seis tipos de genes de opsinas -proteínas de membrana sensibles a la luz que forman pigmentos visuales esenciales para la visión en conos y bastones de la retina-, lo que probablemente les confería una visión tetracromática. Este tipo de visión se caracteriza por percibir mayor número de colores (longitudes de onda) gracias a la presencia de cuatro conos en la retina.

Muchos peces, reptiles y aves conservan hoy esa configuración. Los mamíferos placentarios, en cambio, la redujeron a dos: la opsina de onda corta, sensible al azul, y la de onda media-larga, sensible al rojo-verde, quedando así como dicromáticos; esto es, capaces de percibir los colores utilizando solamente dos tipos de conos.

La razón exacta de esa pérdida no se conoce con certeza molecular, pero la hipótesis más aceptada apunta a decenas de millones de años de actividad nocturna: en la oscuridad, los conos aportan poco y la presión selectiva dejó de mantener ese repertorio cromático. 

La recuperación: varias soluciones independientes

Como apuntábamos, los conos son los fotorreceptores que detectan los colores (captan longitudes de onda pertenecientes al rango de la luz visible). Pero en condiciones de oscuridad, los fotorreceptores que aportan más señal son los bastones, aquellos que permiten detectar la diferencia entre luz y oscuridad. Funcionan de forma distinta a los conos, que sólo se activan cuando incide sobre ellos la luz de determinada frecuencia. Los bastones se inactivan cuando llega cualquier radiación del espectro visible, y eso genera la "señal de visión" en nuestro cerebro. 

Al aparecer, los primates estaban dotados con una visión del color comparable a la de un perro. Pero la historia no terminó ahí. Cuando algunos linajes de primates volvieron a la actividad diurna en los bosques tropicales, la selección natural encontró de nuevo razones para invertir en color. Distinguir frutos rojos maduros entre el follaje verde supone una ventaja considerable para la supervivencia.

La solución fue recuperar un tercer tipo de cono, pero lo notable es que esto ocurrió varias veces y por vías distintas en diferentes linajes de primates. En los primates del Viejo Mundo (simios y monos como los macacos, los chimpancés y nosotros mismos) se produjo mediante la duplicación de un gen de opsina en el cromosoma X: una copia del gen original se duplicó y, con el tiempo, cada copia se especializó en detectar longitudes de onda ligeramente diferentes, lo que permitió distinguir el rojo del verde.

En muchas especies de monos del Nuevo Mundo (como los monos ardilla o los titíes) el mecanismo fue distinto: no hubo duplicación del gen, sino que un mismo gen existe en varias versiones o variantes dentro de la población, de forma que distintos individuos tienen distintos tipos de cono según qué variante heredaron.

Que la visión tricromática -capacidad para percibir colores basada en tres tipos de conos en la retina, sensibles a ondas largas (rojo), medias (verde) y cortas (azul)- emergiera de forma independiente en linajes separados, por mecanismos diferentes, es una señal elocuente de cuán fuerte fue la presión selectiva del bosque tropical diurno: la ventaja para la supervivencia de distinguir frutos maduros entre el follaje era tan grande que la evolución encontró más de un camino para conseguirlo.

En definitiva, cuando la evolución tropieza con el mismo problema en contextos similares, suele conducir a soluciones parecidas.

La apuesta por el cerebro

Aquí es donde la historia humana toma su giro más característico. Lo verdaderamente distintivo de nuestra línea evolutiva no está en los ojos, sino en lo que viene después. Mientras otros grupos resolvieron el problema de ver multiplicando tipos de fotorreceptores y procesando la información directamente en la retina, los vertebrados tomaron otro camino: pocos receptores, pero un sistema nervioso central capaz de hacer el trabajo pesado.

Los primates y, especialmente, los humanos, llevamos esa estrategia al extremo. Nuestra corteza visual ocupa una proporción del cerebro sin parangón entre los mamíferos. Construimos representaciones del mundo extraordinariamente detalladas, estables e interpretadas: no vemos luz, vemos objetos, rostros, expresiones, profundidad, movimiento. El ojo recoge, el cerebro elabora.

El precio de la especialización

Sin embargo, toda apuesta evolutiva tiene sus costos. La dependencia de sólo tres tipos de conos (más de los que tienen la mayoría de mamíferos, pero menos de lo que tuvieron nuestros ancestros vertebrados) hace que entre un 3 % y un 8 % de los varones humanos presenten alguna forma de daltonismo, que es la dificultad para distinguir ciertos colores, habitualmente el rojo y el verde. Lo llamativo no es sólo el porcentaje en sí, sino el contraste con el resto de primates del Viejo Mundo.

En monos cercopitécinos y colobinos, la tricromacia -capacidad de ver el mundo en tres dimensiones de color, como hacemos la mayoría de los humanos- es prácticamente universal, con casos de daltonismo tan infrecuentes que resultan casi anecdóticos, frente a la llamativa prevalencia que encontramos en nuestra especie.

Los humanos constituimos, dentro de los catarrinos, probablemente una excepción, porque al abandonar el entorno forestal hace millones de años se relajó la presión selectiva que mantenía la tricromacia bien afinada.

A eso se suman otras limitaciones: no vemos luz ultravioleta, que sí perciben abejas, aves y algunos mamíferos; y nuestro campo visual es estrecho y frontal, óptimo para la visión estereoscópica, pero pobre en periferia. Estos no son defectos de diseño, sino el precio visible de haber apostado por la profundidad de procesamiento sobre la amplitud sensorial.

La paradoja final

Es curioso que nosotros, los animales que hemos desarrollado la ciencia de la óptica, que hemos construido telescopios y microscopios, que hemos descifrado cómo ven una mantis o un águila, seamos también uno de los vertebrados con un sistema visual más limitado en términos comparativos.

Lo que nos permitió comprender la visión ajena no fue tener mejores ojos, sino tener un cerebro capaz de trascender lo que los ojos nos dan. Nuestra debilidad sensorial y nuestra grandeza cognitiva son dos caras de la misma moneda evolutiva. Ver menos para entender más.

(Fuente: The Conversation / varios / redaccción propia)

Grandes premios y expansión literaria: tres novelas coreanas que cambiaron la forma de leer en el mundo

Desde Han Kang y sus múltiples galardones hasta el impacto de Cho Nam-joo, distintas voces surcoreanas construyeron una generación que explora el trauma, el feminismo y la identidad con una proyección editorial global sin precedentes. Dado el boom, son de gran presencia en librerías pero, como solemos facilitar desde este blog, se pueden descargar en formato digital desde este post. 

(Foto: composición propia).

El reconocimiento internacional a la literatura surcoreana vive un punto de inflexión tras la obtención del Premio Nobel de Literatura por Han Kang en 2024. Este hito confirma el avance de una generación de escritores cuyas obras salieron de las fronteras nacionales y dialogan hoy con lectores de todo el mundo. El fenómeno no sólo se explica por la singularidad de las historias o la calidad de sus autores, sino también por la capacidad de estas novelas para expresar preocupaciones universales desde una sensibilidad propia.

La literatura de Corea del Sur se transformó en un espacio de exploración de temas complejos como el trauma, la identidad y la igualdad de género, al tiempo que incorpora géneros como la ficción sanadora o el realismo mágico. El equilibrio entre la crítica social y la apertura a nuevas formas narrativas permitió que estos textos encuentren eco en distintas culturas, y que el mercado editorial global los ubique entre los más leídos y traducidos.

Este fenómeno literario responde, además, a un contexto de cambios sociales y culturales en Corea del Sur. La expansión de la cultura popular coreana -de la música al cine- impulsó el interés por sus libros, y la apertura de nuevas editoriales y premios internacionales multiplicó las traducciones.

A continuación, nuestras tres sugerencias de hoy:

La vegetariana, de Han Kang (Random House)

(Foto: composición propia).

Hasta ahora, Yeonghye ha sido la esposa diligente y discreta que su marido siempre ha deseado. Sin ningún atractivo especial ni ningún defecto en particular, cumple los requisitos necesarios para que su matrimonio funcione sin sobresaltos. Todo cambia cuando unas pesadillas brutales y sanguinarias empiezan a despertarla por las noches, y siente la imperiosa necesidad de deshacerse de toda la carne del frigorífico. A partir de ese momento, Yeonghye impondrá en casa una dieta exclusivamente vegetariana que su marido aceptará entre atónito y molesto. 

Será un primer acto subversivo seguido de muchos otros que la llevarán a la búsqueda de una existencia más pura y despojada, más cercana a la vida vegetal, un lugar donde el poder erótico y floral de su cuerpo romperá las estrictas costumbres de una sociedad patriarcal y ultracapitalista. "La vegetariana" es la historia de una metamorfosis radical y un acto de resistencia contra la violencia y la intolerancia humanas. Galardonada con el Premio Booker Internacional, esta bella y perturbadora novela catapultó internacionalmente a la que es una de las voces más interesantes y provocadoras de la literatura asiática contemporánea.

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Almendra, de Won-pyung Sohn (Gran Travesía)

(Foto: composición propia).

Yunjae nació con alexitimia, una enfermedad que le impide reconocer y expresar emociones, y que está asociada a un crecimiento inferior de la amígdala cerebral, generalmente del tamaño de una almendra. Su madre soltera y su abuela hacen todo lo posible por ayudarlo a relacionarse con los demás, si bien en la escuela se enfrenta a la intimidación y al rechazo de sus compañeros por su comportamiento indolente. Pero un día ocurre la tragedia: en la tarde de su decimosexto cumpleaños, la madre y la abuela de Yunjae son víctimas de un violento ataque callejero que termina con su abuela muerta y su madre postrada en cama en estado vegetativo. Yunjae tendrá entonces que vivir solo y encargarse de la librería de libros usados de su familia.

Es entonces cuando sucede el inesperado encuentro con Gon, un chico volátil, propenso al mal humor y a las peleas, que ha sufrido una infancia traumática. Ambos son polos opuestos, pero el rechazo que sufren -cada uno por diferentes razones- por una sociedad que no los entiende, hace que pasen de ser enemigos, a cultivar una peculiar amistad. ¿Podrá la relación con Gon, el encuentro con una chica llamada Dora que sólo sueña con correr, y su intervención en una situación de vida o muerte, despertar todas las emociones que Yunjae no había experimentado antes?

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Kim Ji-young, nacida en 1982, de Cho Nam-joo (Alfaguara)

(Foto: composición propia).

Este trabajo ha pasado de ser la breve historia de una joven coreana a convertirse en un terremoto que ha sacudido a las mujeres de medio mundo. Kim Ji-young (que lleva el nombre más común entre las mujeres coreanas nacidas en 1982) es aparentemente una mujer como cualquier otra, con una juventud sin pena ni gloria, siempre a la sombra. Todo se retuerce cuando, de repente, Kim empieza a hablar con las voces de su madre, de una amiga desaparecida, de otras muchas mujeres. Lo que parecía una broma adquiere el tono de una respuesta, de una insurrección y, para los demás, el tono de una enfermedad.

Este libro ha sido una embestida para el panorama literario de todos los países en los que se ha publicado. Bajo su aparente sencillez, hay una sensación de peligro que palpita a lo largo de todas sus páginas y que ha abierto una grieta en los estándares de la literatura contemporánea.

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(Foto: bajalibros.com / varios / redacción propia)

viernes, 15 de mayo de 2026

Lecturas de fin de semana: haciendo foco en Perú, país invitado de honor en la reciente Feria del Libro porteña

De los versos rupturistas de "Trilce" a la potencia histórica de "El Espía del Inca", cuatro títulos fundamentales para entender la profundidad de las letras que se escriben en el Perú. De buena presencia en librerías, desde este post facilitamos su compra y descarga en formato digital.

(Foto: composición propia).

Este año, Perú fue el Invitado de Honor de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Por primera vez no se trató de una ciudad, sino de una país entero. Desde su stand se construyó un puente cultural que unió la tradición milenaria con las urgencias del presente. En esta literatura conviven figuras tutelares de la talla de Blanca Varela y su descarnado "Canto villano" con clásicos indiscutibles como José María Arguedas, quien en "Los ríos profundos" trazó la cartografía del mestizaje y la identidad andina.

Más allá de los nombres consagrados, la delegación ofreció una ventana hacia la diversidad geográfica y social del país, destacando especialmente la voz de la Amazonía. A continuación, cuatro obras esenciales para descubrir por qué la narrativa peruana sigue siendo una de las más vigorosas del continente.

Trilce, de César Vallejo (Linkgua)

(Foto: composición propia).

Este trabajo se ha convertido en una de las cimas poéticas más importantes en castellano. Poblado de símbolos, ruptura, caos, estremecimientos y reflexiones sobre la madre, el dolor y el estrujamiento de la condición humana, parece que en este texto confluye todo e implosiona. César Vallejo usa el lenguaje para destruirlo y fundar uno nuevo.

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Un mundo para Julius, de Alfredo Bryce Echenique (Peisa)

(Foto: composición propia).

Una de las novelas más divertidas y sutiles de la literatura latinoamericana. A través de la mirada y la sensibilidad de un niño, Alfredo Bryce Echenique describe el mundo indiferente y refinado de la oligarquía. Si bien la crítica es profunda, al mismo tiempo está matizada por un humor delicioso, una ternura discreta y una dulce nostalgia.

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El Espía del Inca, de Rafael Dumett (Alfaguara)

(Foto: composición propia).

Poco tiempo después de su primera publicación, "El Espía del Inca" se convirtió, según la crítica especializada, en la mejor novela de lo que va del nuevo siglo. Por un lado, recrea, con sólida documentación histórica pero con las licencias de la ficción novelística, el infructuoso rescate del Inca. Por otro, da nueva vida a los personajes que poblaron nuestros territorios en los instantes primeros de nuestras naciones.

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Niños del pájaro azul, de Karina Pacheco (Alfaguara)

(Foto: composición propia).

Los relatos de este libro exploran, desde la cotidianeidad, la lucidez, la fragilidad y las tensiones. La autora construye personajes de psicología compleja y realista: avanzan entre dudas, empujados por un destino que algunos intentan evadir o alterar, mientras otros terminan siendo arrastrados por éste. Estas historias recorren escenarios y preocupaciones de la sociedad peruana de los noventa: arraigados prejuicios, machismo, crímenes silenciados, pederastía y las secuelas del conflicto armado interno.

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(Fuente: bajalibros.com / varios / redacción propia)

Las gafas con IA han encontrado un público inesperado: los "manfluencers" que graban mujeres sin su consentimiento

Las utilizan para grabar interacciones con mujeres  y después lo suben a redes, generalmente para ejemplifica "tutoriales" de seducción. Ya se han dado casos de extorsiones: las personas filmadas tuvieron que pagar para evitar la difusión del contenido.

(Foto: Shutterstock).

Hay un dispositivo que está cuajando entre el gran público. Las gafas con IA son cada vez más populares y ya están siendo objeto de polémicas y debates sociales. ¿Es ético llevar una cámara en la cara que puede estar grabando sin que los demás se den cuenta? No mucho, sobre todo cuando esos vídeos se usan para extorsionar.

En BBC cuentan la historia de Alice (nombre ficticio) y como fue grabada sin su consentimiento a la entrada de un centro comercial de Londres. El hombre era en realidad un creador de contenido que daba consejos a otros hombres. Publicó el vídeo de su interacción y se viralizó hasta el punto de que llegó a la propia protagonista. Alice cuenta que se quedó en shock porque el hombre "no tenía teléfono, no tenía una cámara apuntando directamente a mi cara", según dijo.

Alice dijo sentirse humillada y contactó con la cuenta que había publicado el vídeo, solicitando que lo eliminaran, pero la respuesta no fue la esperada. El hombre que la había grabado le pedía un pago a cambio de retirar el vídeo ya que, según él, cumplía con las normas de la plataforma. Finalmente, fue TikTok quien eliminó el vídeo, pero lo resubió a otra cuenta, la cual ha sido eliminada por infringir sus normas sobre acoso e intimidación.

Y hay más

El de Alice no es el único caso de vídeos de este tipo grabados con gafas IA. En un artículo anterior, BBC narraba los casos de otras dos mujeres que también habían sido grabadas por uno de estos "manfluencers". El modus operandi es acercarse a mujeres para pedirles el teléfono o entablar una conversación y después subirlo a redes, donde a menudo se viralizan y generan todo tipo de comentarios.

Gran parte del éxito de las Ray-Ban Meta responde a que son unas gafas normales, que podemos llevar en el día a día sin llamar la atención. Su principal atractivo es, precisamente, lo que las hace perfectas para grabar sin que nadie se dé cuenta. Sí, tienen una luz LED que se ilumina cuando las gafas graban, pero se dan dos circunstancias: el LED se puede modificar y mucha gente no se da ni cuenta de que esa luz indica que los están grabando.

Reacciones

A pesar de que las gafas IA son aún una categoría de producto emergente, ya está surgiendo una ola de rechazo social y críticas, especialmente en Estados Unidos, donde son más populares. Muchas personas las encuentran invasivas y no se sienten cómodas si alguien lleva unas puestas, aunque el LED esté apagado.  También hemos visto la respuesta de la startup china Even Realities, unas gafas con IA pero sin cámara, cuyo reclamo de venta es justamente el punto débil de las gafas con cámara: ellos no te espían.

(Fuente: Xataka / redacción propia)

La ilusión de libertad en internet: ocho maneras en las que la red moldea nuestras decisiones

Nos gusta pensar que decidimos por nosotros mismos. Que elegimos qué ver, qué comprar, qué opinar. Que somos, en última instancia, sujetos autónomos navegando en un espacio lleno de posibilidades. Pero esa imagen empieza a resquebrajarse cuando observamos con más detenimiento cómo funcionan los entornos digitales en los que pasamos buena parte de nuestro tiempo.

(Foto: Shutterstock).

La sociología lleva tiempo recordándonos que la libertad nunca opera en el vacío. Como planteó el sociólogo francés Pierre Bourdieu, nuestras decisiones están siempre orientadas por estructuras previas que delimitan lo que percibimos como posible. Hoy, esas estructuras no solo son sociales: son también algorítmicas.

Internet no nos quita la capacidad de decidir, sino que hace algo más sofisticado: configura el marco dentro del cual decidimos.

Elegimos lo que vemos, pero no lo que aparece

Cuando abrimos una red social o hacemos una búsqueda, no accedemos a "todo lo que hay", sino a una selección previa. Un filtro invisible ha decidido antes qué merece nuestra atención. No sentimos que eso limite nuestra libertad porque seguimos eligiendo, pero lo hacemos dentro de un menú ya configurado.

Ahí es donde el poder se vuelve sutil, casi imperceptible. Como sugería Michel Foucault, no hace falta imponer conductas si se puede organizar el campo de lo posible.

Creemos que algo es importante porque nos lo ponen delante muchas veces

Hay temas que parecen inevitables. Están en todas partes: en titulares, en vídeos, en conversaciones digitales. Poco a poco, empiezan a ocupar más espacio en nuestra mente. No es casualidad, sino el resultado de procesos de selección que deciden qué circula y qué queda relegado.

Como explicaba Niklas Luhmann, los sistemas sociales funcionan reduciendo complejidad. Internet lo hace simplificando el mundo hasta convertirlo en aquello que aparece en pantalla. Lo que no aparece simplemente deja de existir para nosotros.

Formamos opiniones en entornos que ya están inclinados

Muchas veces creemos que nuestras opiniones son el resultado de una reflexión personal. Pero lo cierto es que solemos construirlas en espacios donde ciertas ideas ya están reforzadas. Leemos, escuchamos y vemos contenidos que apuntan en direcciones similares. Con el tiempo, eso genera la sensación de que "todo el mundo piensa así".

Eso es hegemonía en el sentido que le confería el intelectual y filósofo italiano Antonio Gramsci: no hace falta obligar a nadie a pensar algo si se logra que determinadas ideas parezcan las más razonables, las más evidentes, las más normales.

Sentimos de determinada manera porque el entorno nos empuja a ello

Internet no sólo organiza información: también organiza emociones. Hay contenidos que circulan más porque generan indignación; otros porque producen miedo; y otros porque refuerzan identidades o pertenencias. Sin darnos cuenta, nos movemos emocionalmente dentro de esos marcos. Nos indignamos cuando toca indignarse, nos alarmamos cuando toca alarmarse, e internet lo sabe porque conoce nuestros gustos.

En términos de la profesora de sociología estadounidense Arlie Russell Hochschild, podríamos decir que hay una especie de “guía emocional” implícita que orienta cómo nos debemos sentir en cada momento.

Compramos lo que creemos querer pero ese deseo ya estaba anticipado

Las recomendaciones parecen adaptarse a nuestros gustos. Y en parte lo hacen, pero también los modelan. Después de ver ciertas cosas, empezamos a interesarnos por otras similares. Poco a poco, nuestras preferencias se vuelven más previsibles y más dirigidas.

Aquí se cumple, en versión digital, una intuición clásica de Karl Marx: el sistema no solamente responde a necesidades, también las produce.

No sólo elegimos lo que queremos: terminamos queriendo lo que aparece disponible.

Pensamos rápido, pero cada vez pensamos menos en profundidad

La lógica de internet premia la velocidad. Respuestas rápidas, contenidos breves, explicaciones simples. Eso facilita el acceso, pero tiene un costo: la pérdida de matiz, de duda, de elaboración.

Como advertía el sociólogo y filósofo estadounidense Herbert Marcuse, el riesgo de una sociedad altamente funcional es la reducción del pensamiento a una sola dimensión: lo inmediato, lo útil, lo evidente. Pensar despacio empieza a parecer un lujo innecesario.

Hablamos como la plataforma permite que hablemos

No sólo cambia lo que decimos, sino cómo lo decimos. Los formatos digitales -memes, hashtags, frases cortas- condicionan el tipo de lenguaje que utilizamos. Y, con ello, el tipo de ideas que podemos expresar.

Porque, como señalaba Ludwig Wittgenstein, los límites del lenguaje son también los límites del pensamiento. Si el lenguaje se estrecha, también lo hace nuestra capacidad de imaginar otras formas de ver el mundo.

Lo más importante: todo esto nos parece completamente normal

Quizá lo más inquietante no es ninguna de las formas anteriores por separado, sino el hecho de que todas ellas han dejado de resultarnos problemáticas. No sentimos que algo nos esté condicionando, ni percibimos pérdida de autonomía, ni detectamos imposición. Simplemente, vivimos así.

Eso es lo que los filósofos Theodor Adorno y Max Horkheimer identificaron como una de las formas más eficaces de dominación: aquella que no se reconoce como tal.

Una pregunta final difícil de esquivar

Si todo lo que vemos, lo que nos interesa, lo que nos emociona, lo que deseamos -e incluso la forma en que lo nombramos- ocurre dentro de entornos previamente organizados por otros, ¿qué parte de nuestra vida seguiría siendo reconocible como "nuestra" si, de pronto, quedamos fuera de esos entornos?

Y, aún más inquietante: si no podemos responder con claridad ¿seguimos decidiendo o simplemente estamos habitando decisiones que alguien (o algo) ya tomó por nosotros?

Podemos llevarnos esta pregunta a la cama. Pero, cuidado: hay preguntas que, una vez pensadas, ya no nos devuelven la misma vida. Porque algunas preguntas funcionan como aquella pastilla roja de Matrix: no nos dan respuestas, nos obligan a ver lo que ya no podemos dejar de ver.

(Fuente: The Conversation / redacción propia)