Aunque "sobre gustos no hay nada escrito", todos decimos a veces
que nos hemos quedado "en blanco", que cierta persona es una
"oveja negra" y otra "se puso colorada". Alguien que va "de punta
en blanco" se sorprendería al saber que una expresión parecida en
italiano -"di punto in bianco"– significa otra cosa totalmente
distinta: "de repente".
(Foto: Pixel-Shot / Shutterstock).
¿Por qué usamos colores cuando queremos expresar nuestras
emociones? Según los lingüistas, recurrimos al
lenguaje
metafórico para expresar y definir
el mundo que nos
rodea y nuestro mundo interior. En este segundo caso, y dado
que nuestros
estados anímicos y emociones son
intangibles
o abstractos y difíciles de explicar, a menudo los
expresamos a través de otros conceptos e ideas -apariencias
externas más evidentes y que podemos percibir con los sentidos,
como la vista-. Por eso
usamos los colores para transmitir
mejor cómo nos sentimos por dentro.
Amarillo: locos, cobardes y falsos
Mientras que en
Rumanía cuando uno tiene miedo se pone
"blanco como la pared" (s-a făcut alb ca varul),
un inglés
"se acobarda poniéndose amarillo" (to be yellow), al igual que
un
hablante de farsi o persa (ز ترس زرد کرده بود).
El mismo color presume adquirir
un alemán envidioso (gelb
von Neid sein), mientras que
un árabe habla de una sonrisa
amarilla (سامة صفراء) cuando ve una sonrisa falsa,
igual
que un brasileño (sorriso amarelo). En cambio, el "minuto
amarillo" para
un croata es un momento de locura: žuta
minuta.
Azul: triste, hambriento o borracho
Mientras que los
angloparlantes confiesan estar "tristes o
azules" (to be blue), un
catalán famélico diría estar
"azul de hambre" (blau de fam). Para un
alemán, estar de
ese color significa "estar bebido" (blau sein) y "hacer azul"
(blau machen) es lo que hacen los alumnos cuando se escapan de
clases a escondidas.
Un
noruego pregunta a un turista perdido:
er du blå?
(¿eres "azul" o nuevo por aquí?); y un
japonés también
utiliza esta metáfora para alguien inexperto: 隣の芝生は青く見える. Pero si
un turco da "cuentas azules" (mavi boncuk dağıtmak) es porque
quiere complacer a alguien, todo lo contrario al
francés
que, cuando tiene mucho miedo, puede que diga
"avoir une
peur bleue" (tener miedo azul).
Rojos de vergüenza, ira o envidia
Damos en el blanco si afirmamos que cada cultura y lengua
utiliza
los colores de forma diferente y le da un valor distinto.
Así, mientras que los rumanos se enfadan "poniéndose negros"
(negru de supărare), un alemán "ve rojo" (ot sehen), al igual que
un portugués (ficar vermelho de raiva, "rojo de rabia").
Un
tailandés se pondría "colorado de vergüenza" (หน้าแดง,
"cara roja"), igual que un turco "yüzü kızarmak", un
polaco
(czerwony jak burak , "rojo como una remolacha") o un
griego
ruborizado (kokkinizo). A un
chino, en cambio, se le
ponen "los ojos rojos de envidia": 红眼病.
Todos esas expresiones que incluyen el color rojo coinciden con
los usos en español (idioma en el que se puede estar rojo de ira
pero también de vergüenza). Sin embargo, en
ruso, una
mujer roja (красна девица) no transmite enfado o timidez.
Significa algo positivo:
mujer guapa, ya que el color rojo
es el que se vestía en los días festivos y se asociaba con la
belleza. Igualmente, en China y la India
ese color se reserva
a la ceremonia nupcial para la novia.
El
rosa tiene connotaciones positivas en
turco
(pembe hayaller son "sueños rosas", sueños bonitos), igual que en
hebreo se dice לראות את החיים בורוד, "ver algo de color de
rosa". O sea, como en español:
verlo de manera positiva.
Verdes de envidia, inmadurez o miedo
Si un
alemán asocia el color verde con las
emociones
gratificantes (alles im grünen Bereich, "todo está en verde
o controlado") y un
bosnio tiene suerte llegando a las
"ramas verdes" (izaći/doći na zelenu granu), un
ruso lo
pasa mal poniéndose "verde de envidia" (позеленеть от зависти), al
igual que un
brasileño (ficar verde de inveja) o un
lituano
(pažaliuoti iš pavydo).
Podemos
ponernos morados de tantos ejemplos metafóricos:
el
ser humano se parece más a un camaleón de lo que pensamos.
Entre tanta variedad cromática, un
búlgaro se aburre
teniendo "un día gris" (cивото ежедневие) y un
croata ve
en este tono un "poder escondido" (siva eminencija).
Un ejemplo brillante es el
color blanco, que suele
asociarse con
algo limpio, inmaculado y puro. Así la
palabra
Bielorrusia (Белоруссия) significa "Rusia blanca"
en el sentido de auténtica o pura. De blanco se viste en los
funerales en China y la India, mientras que el negro simboliza el
luto en culturas europeas.
Colores y evolución de los idiomas
Aristóteles
postuló que los colores se derivaban de los cuatro pilares básicos
de la naturaleza:
fuego, agua, cielo y tierra. Pero
no
todos los idiomas distinguen la misma cantidad de colores.
Los integrantes de la tribu de los
dani (
Papúa Nueva
Guinea), por ejemplo, se contentan con
tan sólo dos: oscuro y claro.
¿Cómo es esto posible?
Algunos estudios
han demostrado que
la variedad de los colores evoluciona de
manera paralela a la evolución lingüística: cuando un idioma
tiene un vocabulario reducido siempre existen el blanco y el
negro, y a medida que se amplía la nomenclatura cromática, van
introduciéndose, por este orden, el rojo, el verde o el amarillo,
el azul, el marrón, el morado, el naranja, el gris o el rosa.
Estos hallazgos apuntan a
una base universal biológica y
cognitiva en la percepción del color.
(Fuente: The Conversation / varios / redacción
propia)