lunes, 16 de marzo de 2026

Lecturas para comenzar la semana: dos hermanitos durante la dictadura, la "argentinidad" según Martín Kohan y los porqués de la guerra

Tres textos muy actuales para el lunes que promedia el mes de marzo. Una peculiar colección de mini-ensayos sobre lo que significa ser argentino, el recuerdo de dos pequeños hermanitos durante el proceso cívico-militar argentino y un trabajo que profundiza sobre las motivaciones del que seguramente sea el mayor flagelo de la humanidad. Todos se encuentran disponibles en librerías y también se pueden descargar en formato digital desde este post.

(Foto: composición propia).

En los recomendados de este lunes no hay cuentos, no hay novelas, no hay fantasías, intrigas ni historias de amor: hay tres textos de los cuales dos de ellos podrían denominarse genéricamente "ensayos", y el otro es una suerte de dolorosa pero valiente autobiografía, terribles recuerdos de infancia, justamente en el mes que marca el 50 aniversario de la nefasta dictadura cívico-militar argentina.

Esta vez las recomendaciones son bastante inusuales, sobre todo al agruparlas, porque están sutilmente vinculadas por algo así como un "hilo invisible". A continuación, los títulos.

Hubo una vez un patio, de Ana Julia Bonetto y Martín Bonetto (Planeta)

(Foto: composición propia).

Hay algo tremendo y hermoso que dicen los hermanos Bonetto: que hacen el libro para que sea algo físico, sólido, una casa donde estar juntos los cuatro, ellos y sus padres desaparecidos. Sus padres son Roberto Bonetto y Ana María Mobili. Los secuestaron cuando Martín tenía un año y cuatro meses y su hermana Ana Julia, cuarenta días.

Martín es fotógrafo y diseñador gráfico y Ana Julia, profesora de Artes Visuales. Se nota: esa casa para los cuatro está construida con palabras pero sobre todo con cartitas, con una esquela urgente que pide "No me llamen", con poemas de la mamá, con muchas imágenes. Con fotos infantiles y con fotos tremendas, como la de ellos con el esqueleto del padre, reconocido en 2010.

Meterse en una vida, en la militancia, en los golpes y los aprendizajes, y tratar de entenderlos. Se nos estruja el corazón, pero vale la pena.

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Argentinos, ¡a las cosas!, de Martín Kohan (Seix Barral)

(Foto: composición propia).

Siguiendo las huellas de una serie aleatoria de palabras provistas por un método paranoico-crítico emparentado con el de Salvador Dalí, Martín Kohan se pregunta, en este ensayo en el que brillan su pluma y su capacidad para establecer conexiones impensadas, sobre lo argentino. ¿Qué somos, qué nos define?

Con ojo agudo y pensamiento audaz, Kohan nos propone veinticinco postales significativas en la construcción de lo que consideramos la argentinidad; y al hacerlo, nos ofrece un viaje por la historia y el territorio nacional, desprejuiciado y gozoso.

"De manera que esa noche, la noche del 14 de septiembre de 1923, le tocó al boxeador argentino Luis Ángel Firpo ser el héroe, le tocó ser el titán mayor, le tocó el brillo, le tocó la historia, pero le tocó también perder. ¿Y no fue más argentino por eso, de alguna manera, al conjugar hazaña y derrota, al conjugar mérito y caída?", se pregunta Kohan, como un ejemplo, en el texto.

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¿Por qué la guerra?, de Richard Overy (Tusquets)

(Foto: composición propia).

Para erradicar la tendencia humana a la agresividad, conviene conocer las raíces biológicas, antropológicas, históricas y sociales que confluyen en las guerras. El gran historiador Richard Overy explora en este iluminador ensayo las causas y motivos que se ocultan tras uno de los fenómenos presentes en todos los tiempos y en todas las sociedades humanas: la guerra.

Partiendo del intercambio de ideas que sobre este asunto mantuvieron Sigmund Freud y Albert Einstein en los años treinta, Overy focaliza el origen de la agresividad y el recurso a la violencia en dos posibles puntos de partida: el individuo y la sociedad. Si es cierto que la violencia está inscrita en nuestros genes o si, como postulaba Freud, existe un instinto de muerte enraizado en nuestro inconsciente, las perspectivas de acabar con las guerras son escasas. En cambio, si como pensaba Einstein, la guerra no es algo natural y el origen de esta tiene más que ver con la lucha de las sociedades por el poder, los recursos o la seguridad, ¿cabe aspirar a una futura resolución pacífica de los conflictos?

En este absorbente ensayo su autor, uno de los mayores conocedores de la historia militar del siglo XX, nos conduce desde el Neolítico hasta la actual guerra en Ucrania, compara la belicosidad de algunos grupos tribales con la que experimentamos en las modernas sociedades industriales e ilumina aspectos poco conocidos de personajes como Julio César, Napoleón Bonaparte o Adolf Hitler.

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(Fuente: bajalibros.com / varios / redacción propia)

¿Somos "así" para siempre? La neurociencia del cambio psicológico y por qué repetimos lo que nos hace daño

A veces basta un silencio. Un mensaje que no llega cuando esperamos en esta era de lo inmediato. Una respuesta corta, rápida, aparentemente más fría de lo habitual. De pronto aparece un nudo en el estómago. Pensamientos acelerados: "algo hice mal", "ya no le importo", "está enojado conmigo". De pronto, el cuerpo reacciona antes que la razón: enfado, inquietud, pensamientos negativos que se disparan. Horas después, cuando todo se aclara, surge la misma pregunta: ¿por qué me afecta tanto?

(Foto: Roman Samborskyi / Shutterstock).

Estas reacciones no suelen explicarse por simple inseguridad o porque seamos demasiado sensibles, sino por patrones emocionales aprendidos que el cerebro activa de forma automática.

El cerebro aprende a sentir y a relacionarse

Durante años se pensó que la personalidad era algo casi fijo. Los estudios clásicos mostraban que rasgos como la ansiedad o la sociabilidad se mantienen bastante estables con el paso de los años. Esta evidencia reforzó la creencia de que, en lo esencial, "somos como somos".

Sin embargo, una gran revisión de investigaciones publicada en 2006 mostró por primera vez que estos rasgos pueden cambiar a lo largo de la vida, aunque lo hagan de manera gradual. La personalidad presenta continuidad, pero no está escrita en piedra.

La neurociencia aporta una clave importante: el cerebro posee neuroplasticidad, es decir, la capacidad de reorganizar sus conexiones en función de la experiencia. No sólo aprendemos conocimientos: también aprendemos maneras de reaccionar emocionalmente y de interpretar a los demás. Como señaló el neurocientífico Eric Kandel, los cambios psicológicos duraderos implican cambios en los circuitos del cerebro.

Experiencias que marcan

Lo cierto es que las primeras relaciones de nuestra vida influyen de manera decisiva en el aprendizaje. Varios estudios han mostrado que las experiencias tempranas afectan al desarrollo y a la conexión entre la amígdala (implicada en la respuesta emocional) y la corteza prefrontal (que ayuda a regularla). Estas redes no sólo almacenan recuerdos concretos, sino también expectativas: qué esperamos de los demás y cómo interpretamos sus gestos.

Si alguien ha crecido en un entorno donde la cercanía era impredecible o donde las emociones intensas no se regulaban bien, su sistema nervioso puede volverse especialmente sensible a señales ambiguas. Las investigaciones han relacionado esta mayor sensibilidad con diferencias en la comunicación entre regiones cerebrales emocionales y reguladoras. En la vida adulta, pequeños desencuentros pueden activar respuestas intensas que parecen surgir "de la nada", pero que en realidad están conectadas con aprendizajes anteriores.

Por eso repetimos patrones. No porque queramos sufrir, sino porque el cerebro tiende a reaccionar según modelos que le resultan familiares. Aunque no es un destino ineludible, como veremos. 

Vaivenes emocionales

La personalidad es la manera en que una persona vive, procesa y comprende la experiencia de sí misma y de los otros. No se reduce a etiquetas como “nervioso” o “impulsivo”: desde la psicología clínica se habla también de “organización de la personalidad”.

El psiquiatra y psicoanalista Otto Kernberg propuso que existen distintos niveles en dicha organización. Mientras que algunas personas presentan una identidad más coherente y estable, otras tienen mayor dificultad para integrar aspectos contradictorios de sí mismas y de los demás.

Cuando esta integración es menor, pueden aparecer oscilaciones intensas: idealizar a alguien y poco después sentirse profundamente decepcionado, interpretar una crítica leve como rechazo total o reaccionar con gran intensidad ante frustraciones pequeñas. No se trata de falta de carácter, sino de una forma concreta de funcionamiento psicológico.

La cuestión es si este funcionamiento puede modificarse.

Psicoterapia y cambio profundo

Algunos tratamientos psicológicos buscan algo más que aliviar síntomas. Trabajan sobre los patrones relacionales que organizan la experiencia emocional. Uno de ellos es la Terapia Focalizada en la Transferencia (TFP), desarrollada a partir del modelo del propio Kernberg. En esta terapia se analizan los patrones de relación que aparecen en la vida del paciente -y también en la relación con el terapeuta- para comprenderlos mejor y favorecer cambios más profundos.

En una investigación publicada en el American Journal of Psychiatry, se comparó la TFP con otros tratamientos para el trastorno límite de la personalidad y los investigadores observaron mejoras significativas en impulsividad, conductas autolesivas y funcionamiento global.

Otro estudio reveló que la TFP no sólo reduce síntomas, sino que también modifica patrones de apego y mejora la capacidad reflexiva, es decir, la forma en que las personas comprenden sus propias emociones y las de los demás.

Estos resultados apuntan a algo más profundo que una simple mejoría superficial: sugieren cambios en la organización de la personalidad.

¿También cambia el cerebro?

Las investigaciones sugieren que una psicoterapia eficaz no sólo puede cambiar cómo pensamos o sentimos, sino que también puede estar asociada a cambios en el funcionamiento del cerebro. Algunos estudios realizados con personas con trastorno límite de la personalidad han observado que, tras un tratamiento estructurado, disminuye la actividad de regiones implicadas en las emociones intensas -como la amígdala- y aumenta la actividad de otras áreas que ayudan a regularlas y a controlar los impulsos.

En otras palabras, comprender mejor nuestras reacciones, revisarlas en un entorno seguro y vivir experiencias relacionales más estables puede cambiar la forma en que interpretamos lo que nos ocurre. Algunas investigaciones sugieren que estos procesos también podrían estar relacionados con cambios en los circuitos cerebrales implicados en las emociones.

Hay margen de adaptación

La personalidad no es infinitamente flexible. Existen factores biológicos y temperamentales que influyen en nuestra forma de ser. Por lo tanto, el cambio profundo tampoco es inmediato ni sencillo. Sin embargo, la evidencia actual no respalda la idea de que estamos condenados a repetir indefinidamente los mismos patrones. Más preciso sería decir que tenemos tendencias aprendidas que pueden reorganizarse.

Cambiar no significa dejar de ser uno mismo: supone ampliar la capacidad de regular emociones, mantener relaciones más estables y sostener una identidad más coherente. La neurociencia muestra que el cerebro conserva margen de adaptación a lo largo de la vida.

La pregunta, entonces, no es si somos "así" para siempre, sino en qué condiciones podemos dejar de repetir lo que nos hace daño. La ciencia sugiere que, dentro de ciertos límites, el cambio psicológico es posible.

(Fuente: The Conversation / varios / redacción propia)

La naturalización de los "shoppings" de drogas: ofertas 2×1, góndolas eternas y medicamentos que se comen como chicles

En las grandes cadenas de farmacias conviven medicamentos con cosméticos, perfumes, bebidas, golosinas y snacks. En algunas, hasta se llegan a comercializar juguetes, bijouterie y objetos de decoración. "Lo único que les importa es facturar", denuncian desde un colegio farmacéutico.

(Foto: El Economista).

Entramos a una sucursal de una gran cadena farmacéutica para comprar la medicación que nos han recetado. Mientras esperamos nuestro turno empezamos a mirar alrededor. Detrás del mostrador se apilan cajas de medicamentos de todos los colores: rojo, verde, amarillo, azul. Hay canastos repletos de diclofenaco, omeprazol y paracetamol que exhibían carteles gigantes con ofertas de "2×1".

Una publicidad con un famoso deportista argentino promociona el ibuprofeno y en la otra punta del local se ofrecen productos para el hogar, de maquillaje y de higiene personal. Finalmente, pedimos lo que nos indicó el médico y nos dirigimos a pagar. Mientras abonamos, vemos que también hay golosinas, gaseosas, alfajores y snacks. La cajera nos alcanza la bolsa y nos pregunta algo como: "¿Querés aprovechar alguna promo?".

Entrar a un local de las grandes cadenas de farmacias pareciera ser similar a entrar a un shopping. El lugar está repleto de góndolas que la persona tiene que atravesar hasta llegar al farmacéutico, donde se exhiben productos de todo tipo: maquillaje, baños de crema, almohadillas térmicas, anotadores, útiles escolares, cepillos de dientes y antiinflamatorios. Leonardo Fernández, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Lomas de Zamora, cuenta: "Si bien parece una iniciativa lineal de determinadas cadenas, en realidad hay un trasfondo: el paciente es considerado un consumidor y se banaliza el medicamento. Es decir, su uso dejó de ser racional".

Agrega: "Entonces, hoy un laboratorio ofrece a sus clientes dos test de embarazo, dos paracetamol con diclofenaco, dos ibuprofenos, todo al precio de uno. A diferencia de las farmacias de barrio que son atendidas por sus dueños farmacéuticos y tienen una conciencia profesional, las grandes cadenas son sociedades anónimas donde lo único que importa es facturar y no el uso racional de los medicamentos".

A esto se le suma el hecho de que gran parte de la publicidad en televisión abierta corresponde a medicamentos y productos que se venden en la farmacia, como cremas ginecológicas, suplementos probióticos o infecciones en los pies. Y como si esto fuera poco, las redes sociales también tienen su rol: personas que no tienen formación técnica o médica recomiendan productos farmacéuticos, recetas para bajar de peso a cambio de canjes, dinero o estar en la tendencia del momento.

"Si una publicidad dice que el nuevo medicamento es la cura definitiva para la artrosis, al día siguiente muchísimas personas que tienen esa enfermedad van a pedir el producto en las farmacias. Lo mismo sucede con las inyecciones para bajar de peso. Ahora las recomiendan hasta personal trainers y no advierten de los efectos secundarios que esto puede tener. Para que nos demos una idea, la segunda causa de trasplante hepático en Estados Unidos se debe al consumo de paracetamol y acá lo vendemos con un 2×1", plantea Fernández.

El bombardeo de la publicidad, las ofertas, la falta de responsabilidad de las farmacias y el paciente vuelto consumidor alientan también a la práctica de la automedicación. El tomar fármacos ante un dolor de cabeza, de panza o muscular puede ocultar y/o empeorar una enfermedad, a la vez que puede generar una resistencia a los antibióticos. Es decir, cuando las personas consumen medicamentos sin prescripción médica o los finalizan antes de tiempo, puede que no se terminen de matar a las bacterias. En ese caso, aquellas sobrevivientes pueden mutar y convertirse en lo que vulgarmente se denominan superbacterias y dar lugar a la resistencia microbiótica. Si bien este proceso es natural, la automedicación lo acelera y fortalece.

Fernández reflexiona: "Es un problema cultural que se debe abordar desde todos los frentes. Además, ahora está la idea de liberar y desregular todo, pero no podemos dejar ésto en manos del mercado. El medicamento es un bien inelástico, es decir que una persona no decide si lo toma o no, sino que hay que consumirlo en el momento que el médico lo prescriba. Si lo dejamos en una elección libre del paciente para que elija si lo toma o no, puede haber graves consecuencias para la salud pública".

Y continúa:  "Hay muchos casos de personas que han fallecido por consumir mal los fármacos. Entonces, debemos volver a ser racionales y respetar la medicación. Un medicamento no puede ser un producto de consumo más, sino pasan cosas como lo que sucede, y está siendo devastador en Estados Unidos, con el fentanilo".

(Fuente: Agencia de Noticias Científicas / varios / redacción propia)

viernes, 13 de marzo de 2026

Lecturas para el fin de semana: haciendo foco en el "tano" Antonio Dal Masetto

Fue albañil, heladero, empleado público, vendedor ambulante, pintor de casas pero, ante todo, uno de los escritores emblemáticos de la literatura argentina. Algunos de sus escritos, como solemos facilitar desde este blog, pueden comprarse y descargarse en formato digital a un precio más que conveniente, desde este post.

(Foto: composición propia).

Nacido en Intra, Italia, en 1938 y fallecido en Buenos Aires en 2015, Antonio Dal Masetto fue el prototipo del escritor duro, seco, de prosa implacable, directa, cruda, a veces hasta despiadada. En sus textos hay temas recurrentes: el desarraigo, la pobreza, la delincuencia, el desamor, la soledad, la nostalgia.

En 1948, cuando Antonio tenía 10 años, su padre migró solo a Argentina y se radicó en población de Salto (noroeste de la provincia de Buenos Aires) para trabajar en la carnicería de un hermano. Recién dos años después viajó el resto de la familia. En Salto, Dal Masetto aprendió el castellano leyendo libros en la biblioteca del pueblo, mientras desarrollaba los más variados oficios.

A los 18 años escapó de su hogar y se instaló en la ciudad de Buenos Aires.​ Su primer libro de cuentos, "Lacre" mereció en 1964 una mención en el Premio Casa de las Américas, en La Habana, Cuba. Por subsiguientes obras recibió premios como el Konex o el Planeta Biblioteca del Sur.  Desde finales de los años 80 colaboró frecuentemente con el diario Página/12 y dos de sus trabajos, "Siempre es difícil volver a casa" y "Hay unos tipos abajo", han sido llevados al cine.

A continuación, siete de sus novelas más notables, en orden cronológico:

Siete de oro (1969)

(Foto: composición propia).

Un libro de un realismo impactante, que inaugura toda una época de la narrativa argentina. "Siete de oro", novela de fines de los sesenta, presenta ya las características de Dal Masetto en toda su profundidad y amplitud: el relato duro, ceñido, la precisión de las descripciones, el gran sentido del montaje general y la sucesión de escenas.

Texto paradójico y obsesivo, explora con intensidad los escenarios rumbosos del realismo, las señas de identidad generacional impuestas por una manera de ser joven que dura hasta nuestros días, y los ilumina con una luz golosa que revela la importancia de los detalles para la resolución final.

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Siempre es difícil volver a casa (1985)

(Foto: composición propia).

El planteo de esta novela es tan sugerente como eficaz su resolución: cuatro tipos desesperados deciden asaltar un banco de pueblo. Su plan se cumple con precisión pero, inesperadamente, algo sale mal y los cuatro hombres deben emprender una huida precipitada.

Con una narración rápida y electrizante, Dal Masetto construye un thriller feroz y cortante, en el que el verdadero protagonista es el pueblo, que se convierte en el símbolo de la violencia larvada que estalla en cuanto encuentra un detonante que la justifique.

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La tierra incomparable (1994)

(Foto: composición propia).

Prodigio de concisión y dulzura, de rigor y sutileza perceptiva, la novela retoma temas esenciales de la literatura argentina, con el sello imborrable de Dal Masetto. No es difícil resumir su argumento: una inmigrante que ha vivido cuarenta años en la Argentina decide, cuando ya es una anciana, volver a su tierra natal en Italia. Es imposible, en cambio, transmitir la intensidad y la emoción con las que el autor narra ese nostálgico viaje de recuperación.

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Hay unos tipos abajo (1998)

(Foto: composición propia).

Un trabajo que resume, —si es posible,— el horror de los últimos años de la década del setenta en la Argentina. Paraguay y Reconquista. Más que un barrio porteño, el Bajo es una singularidad. Mezcla dulce de diversión trasnochada, desvelo bohemio, prostitución, línea de escape. Pero son malos tiempos.

Pablo, modesto periodista que se gana el pan omitiendo más que describiendo lo que pasa, recibe una mala noticia. Su amiga Ana le transmite que hay unos sospechosos al pie del edificio donde vive. Es sábado. El domingo se jugará el último partido del Mundial de 1978: Argentina vs. Holanda. La mezcla de sensaciones produce una de esas fijezas angustiosas en las que se revelan la sospecha, la certidumbre y el delirio.

Con una admirable economía de recursos y una capacidad de respuesta casi inmediata, la narración de Dal Masetto es paradigma e instigación de una franja de la literatura argentina que no se resigna a metaforizar con delicadeza ni a testimoniar sin arte la realidad. Directa, contundente, pero también psicológica y sutil, esta novela escribe palabra por palabra el miedo, el horror, la paranoia de una época sin excusas.

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Bosque (2001)

(Foto: composición propia).

Austeridad e ironía, perfección formal y de contenido: "Bosque" no contradice los atributos de los libros anteriores de Dal Masetto; acaso los acentúe y los exacerbe, siempre en dirección a un clasicismo del mejor cuño, nada aristocrático ni pomposo. Actual, decisivo, necesario.

Precisa como un instrumento de cirugía, la prosa del autor tiende un arco prefecto entre la fragilidad de un pasado a punto de desvanecerse y la inminencia de un futuro amenazador. Es una ficción que desafía nuestra capacidad perceptiva y nuestros hábitos verbales para retratar los horrores y las paradojas de lo real. Sin teorías inútiles, sin forzar una trama tersa y acuciante, Dal Masetto logra convertir esta narración en una novela de personajes y episodios inolvidables y una parábola acerca de las causas y los efectos, los hechos y las distorsiones, la naturaleza y el artificio.

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Crónica de un caminante (2015)

(Foto: composición propia).

Aquí, el autor retoma el tópico del desarraigo y la distancia como claves para interpretar la propia vida. El protagonista emprende un viaje a una isla del Mediterráneo, donde conoce a personajes extraños y se ve envuelto en un misterio. 

Camina sin rumbo durante el día, cargando siempre con el peso de sentirse excluido de todo, buscando en la gente y en la naturaleza una forma de redención. Por la noche acude a un pequeño bar y se contacta con personajes fuera de lo común: una extraña mujer que asegura haberlo conocido mucho en el pasado, un hombre casi enano que le regala historias inverosímiles. También hay un gato al que le habla sobre un amigo que amaba a los gatos y que ya no está. Y alrededor, desocupación, miles de desalojos, familias en la calle.

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La última pelea (2017)

(Foto: composición propia).

Su trabajo póstumo, publicado dos años después de su fallecimiento. En él nos ubicamos en un pueblo indiferente y sin ley, y vemos a un joven humillado por los poderosos y cargado de resentimiento, más sus fallidos intentos por cobrarle algo a la vida. Y la revancha anunciada. Tras el accidente y la muerte de su padre albañil en una obra, el protagonista descubre las perturbadoras diferencias de clase en las que está sumido el barrio en el que vive y el pueblo todo.

Ahí siempre ocurren cosas raras (una chica aparece muerta después de una de las fiestas de los ricos, un hombre malvende sus tierras y huye luego de recibir una paliza en un descampado, etc). Es un sitio donde los privilegiados -los Príncipes, como todos los llaman, familias de dinero apañadas por la policía- se burlan de todos y de todo. Así comienza el periplo del protagonista de este increíble y -como toda la obra de Dal Masetto- intenso texto.

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(Fuente: bajalibros.com / varios / redacción propia)

Una grabación encontrada de Mercedes Sosa reafirma su grandeza y testimonia una época de emociones mezcladas

El disco "Suiza 1980" permite apreciar la inolvidable voz de la cantante tucumana en un momento contradictorio: estaba en su esplendor artístico y, a la vez, cargaba con la tristeza por el exilio forzado.

La actuación de Mercedes Sosa grabada en Suiza en 1980 ya está disponible en plataformas digitales (Foto: captura de pantalla).

Un registro hasta ahora inédito de Mercedes Sosa grabado en la televisión de Suiza en 1980, durante su período de exilio forzado, ha sido restaurado y puesto a disposición en plataformas digitales, a 45 años de aquel momento, mientras también está planeada una edición física. El impacto de la restauración trasciende lo técnico: la voz de Sosa se percibe ahora más cercana y humana, mientras que la guitarra de Nicolás "Colacho" Brizuela y la atmósfera del estudio suizo emergen con una profundidad renovada. Se puede experimentar la intimidad y la intensidad de aquella interpretación como si estuviera presente en ese estudio de Lugano, hace 45 años. En esa época, Mercedes Sosa giraba por Europa y añoraba un regreso a la patria, que se veía muy lejano por aquellos días.

Pero visto a la distancia y por cómo se desarrollaron los acontecimientos políticos y sociales de la historia argentina, bien conocidos, no faltaba tanto para la vuelta. Pero ella en esta actuación -una más entre tantas de las que realizaba en medio de constantes giras europeas, donde era consideraba una relevante artista de América Latina-, transmite emociones mezcladas

"Mercedes Sosa, nacida en Tucumán. Considerada la voz más bella de Argentina. La voz de un continente. Un deseo de cantar la libertad para despertar las conciencias de los pueblos latinoamericanos. Una voz profunda, humana, potente, que sabe volverse dulce o triste para expresar el dolor humano y el coraje de los oprimidos", anuncia el presentador del show en italiano, en el primer track del disco. Y ella lo revela en sus propias palabras: cuando presenta "Como la cigarra", habla de un momento difícil de su vida pero a la vez, cuando habla del "bichito molesto" trasmite su recuerdo de nuestro verano, del "hermoso tiempo que a nosotros nos gusta". En sus palabras está toda la añoranza posible. Como cuando introduce a "Serenata para la tierra de uno" y menciona en la misma frase las palabras "patria", "dolor", "frustraciones", "amor" y "alegría".

La actuación de Mercedes Sosa en Suiza refleja su compromiso político y artístico en un contexto de exilio y censura (Foto: captura de pantalla / fotograma de video).

La actuación, realizada en un contexto de exilio y censura, fue grabada originalmente en formato VHS y sólo fue escuchada por quienes asistieron al estudio. Durante décadas, este material permaneció inaccesible (aunque hay videos extraídos de aquella actuación subidos a YouTube), hasta que un minucioso proceso de restauración y remasterización permitió su recuperación para una edición discográfica en toda la regla.

El proceso de remasterización estuvo a cargo de Conrado Silvela, ingeniero de mastering y creador de Estudio Casa Rara, quien abordó el proyecto con una combinación de rigor técnico y sensibilidad histórica. Silvela explicó que "remasterizar no consiste únicamente en corregir imperfecciones o adaptar el sonido a estándares actuales, sino en extraer y poner en valor los matices más sutiles de la grabación original: la textura irrepetible de la voz de Mercedes Sosa, la cercanía expresiva de la guitarra de Nicolás Brizuela, las respiraciones, los silencios y la atmósfera particular del estudio de televisión suizo". El resultado final, en términos técnicos, ofrece una mejora sustancial en la definición sonora y preserva la dinámica original del concierto. 

Pero además de todo eso, muy valioso por cierto, está la emoción y las sensaciones. Esa voz, y el enorme talento del guitarrista Colacho. El disco incluye canciones emblemáticas del repertorio mercediano con especial énfasis en Atahualpa Yupanqui: "Piedra y camino", "Chacarera de las piedras", "Guitarra, dímelo tú" y "Duerme negrito". También pasan las bellísimas "Gracias a la vida", de Violeta Parra, "Canción de las simples cosas", de Armando Tejada Gómez y César Isella y "Como la cigarra" y "Serenata para la tierra de uno", de María Elena Walsh, entre otras perlas del cancionero popular latinoamericano.

Inevitable es que vuelva la emoción de volver a escuchar estas maravillosas canciones en su voz: Mercedes Sosa está muy cerca de la historia íntima y familiar de millones de compatriotas. Las que ella canta son las que sabemos todos, las que escucharon nuestros padres, las que aprendimos a apreciar en casa desde niños.

Para escuchar en YouTube, hacer click aquí.
Para escuchar en Spotify, hacer click aquí.
Para escuchar en Tidal, hacer clic aquí.
Para escuchar en Apple Music, hacer click aquí.

(Fuente: Infobae / Youtube / Spotify / redacción propia)

Talleres gratuitos en la Biblioteca del Congreso: una oportunidad cultural para no dejar pasar

La Biblioteca del Congreso de la Nación abre la inscripción para sus talleres culturales y educativos del primer cuatrimestre. Con propuestas presenciales y virtuales, esta iniciativa vuelve a poner el foco en el acceso libre a la cultura y la formación.

(Foto: prensa Biblioteca del Congreso de la Nación).

La Biblioteca del Congreso de la Nación vuelve a apostar por la cultura abierta con el lanzamiento de su programación de talleres culturales y educativos para el primer cuatrimestre de 2026. La inscripción se habilitará desde el lunes 16 a las 10:00 hasta el viernes 20 de marzo y podrá realizarse de forma online a través del sitio oficial de la institución.

La propuesta es gratuita y abierta a toda la comunidad, lo que reafirma el rol de las bibliotecas públicas como espacios de formación, encuentro y creación cultural. Este tipo de iniciativas no sólo amplían el acceso al conocimiento, sino que también fortalecen el vínculo entre la ciudadanía y las instituciones culturales.

Una programación amplia y diversa

La programación de este año reúne propuestas artísticas, literarias, históricas y de pensamiento, apuntadas para públicos diversos y con distintos niveles de experiencia. Entre los talleres disponibles se destacan:

• Apuntes de la historia
• Cine argentino de los 70 y 80
• Club de lectura
• Coro de la BCN
• Historia del arte (modalidad presencial y virtual)
• Escritura teatral de autoficción (modalidad virtual)
• Dibujo para principiantes
• Escritura visual
• Introducción al psicoanálisis
• Laboratorio creativo

A estas propuestas se suman otros espacios de exploración artística y escénica como:

• Poesía performática
• Producción escénica a partir de la historia argentina
• Tango
• Taller de manchas
• Teatro y comicidad
• Ver, pensar y narrar en el lenguaje de las imágenes

Esta diversidad refleja una estrategia clara: convertir a la biblioteca en un espacio cultural vivo, donde la lectura convive con el arte, la reflexión y la producción creativa. Los talleres comenzarán a partir del mes de abril y se desarrollarán en dos modalidades:

• Presencial: en el Espacio Cultural BCN (Alsina 1835, CABA).
• Virtual: permitirá la participación de personas de todo el país.

Cómo inscribirse


Las personas interesadas podrán inscribirse entre el 16 y el 20 de marzo a través del sitio oficial de la Biblioteca del Congreso, en el que están disponibles los detalles de todas las actividades, al que se accede haciendo click aquí.

(Fuente: soybibliotecario.blogspot.com / Bibiloteca del Congreso de l Nación / redacción propia)

jueves, 12 de marzo de 2026

Selva Almada, la escritora que convirtió al litoral argentino en uno de los territorios más potentes de la literatura actual

La autora entrerriana habla sobre su proceso creativo, la influencia del paisaje y los mitos del litoral en su obra. Además, reflexiona sobre la oralidad y las tradiciones del interior. También facilitamos la compra y descarga de alguno de sus trabajos en formato digital.

La influencia del paisaje y los mitos del litoral define la identidad de la obra de Selva Almada, destacando la oralidad y las tradiciones del interior (Foto: Helena Margarit Cortadellas).

La reconocida escritora Selva Almada se consolidó como una de las voces más originales de la literatura argentina contemporánea. Desde el litoral, su obra se destaca por entrelazar el paisaje, la oralidad y la identidad regional, con títulos como "Una casa sola" que marcan nuevas etapas en su trayectoria.

Es considerada una autora singular en la Argentina actual por situar el entorno del litoral como eje central de sus relatos. En sus textos, la geografía, la musicalidad del habla y los mitos locales confluyen. Así, aporta profundidad y autenticidad a una narrativa que reivindica la memoria colectiva y las tradiciones del río.

"Yo empecé a escribir como a los diecinueve años. No escribía de chica. Sí leía mucha literatura, pero no escribía. Quería ser periodista, en realidad", expresó sobre su vocación inicial. Relató que fue durante la carrera de Periodismo cuando se animó por primera vez a crear historias de ficción. "No sé por qué nunca se me ocurrió escribir ficción antes. Toda la vida leí novelas y cuentos, pero no sé por qué nunca me animé a escribirlos".

El litoral y la geografía como protagonistas literarios


El paisaje del litoral argentino es un elemento central en la vida y la obra de Almada. La escritora narra la mayoría de sus obras sobre el litoral, que es su lugar. La escritora subrayó el peso de la geografía: "No podría pasar lo que está pasando si no fuera ese clima, esa geografía, esos animales, esos peligros, esas bellezas. Todo eso está dentro del alma de cualquier historia", afirmó.

Almada reconoce en su literatura una filiación con el "gótico argentino" y el "nuevo gótico", corrientes vinculadas a la influencia de autores del sur de Estados Unidos como William Faulkner, Flannery O’Connor y Carson McCullers.

En el litoral comparte su imaginario con otros escritores como Horacio Quiroga y Juan José Saer. Siempre se las va a asociar a Selva con esos autores, los une el río.

Selva Almada es reconocida dentro del gótico argentino y el nuevo gótico, influida por autores del sur de Estados Unidos y los mitos regionales (Foto: Télam).

Almada describe su proceso de escritura a partir de la oralidad y las tradiciones de su región: "Toda mi vida leí ficción, pero no sé por qué nunca se me ocurrió escribirlos. Tengo muy buen oído y muy buena memoria auditiva. Recuerdo sonidos, maneras de hablar de las personas, muletillas, tonadas. Un día eso apareció en uno de mis primeros libros de manera espontánea", cuenta.

El paisaje y lo sobrenatural en la narrativa del litoral


La autora incorpora elementos sobrenaturales y mitos del litoral en sus obras. "Toda estas cosas de los espectros, de los fantasmas, de la luz mala son relatos orales con los que crecí. Mi abuelo paterno era un muy buen narrador oral. La diversión era que él nos contara estas historias de fantasmas", relata.

En su última novela, "Una casa sola", una casa se convierte en narradora y testigo de la historia. "La casa habla y cuenta la historia privada, lo que no se dice, los secretos. Es una casa sola que habla", concluye.

Para comprar y descargar algunos de sus trabajos en formato digital, hacer click sobre los nombres:

Una casa sola
Ladrilleros
El viento que arrasa
No es un río
El desapego es una manera de querernos

(Fuente: Infobae / bajalibros.com / redacción propia)

Pequeñas preguntas que a veces nos hacemos: ¿por qué los colores producen diferentes sentimientos en las personas?

Hay colores que nos acompañan toda la vida. El verde de un jardín que ya no existe, el rojo del traje de aquel superhéroe o el azul oscuro de algo que preferiríamos olvidar. Aprender esas asociaciones no fue una elección: simplemente ocurrieron en el transcurso de nuestra vida.

(Foto: Steve Johnson / Unsplash).

Y cuando volvemos a encontrar esos colores -en una pared, en una camiseta, en un atardecer- algo se mueve por dentro, antes de que hayamos tenido tiempo de pensar.

Algunas de esas asociaciones no son sólo nuestras. Quienes vivieron situaciones similares suelen tender a sentir algo parecido ante los mismos colores. Pero quienes nunca estuvieron en ese jardín o se perdieron esa situación, posiblemente sentirán cosas distintas.

¿De qué manera los colores pueden llegar a despertar emociones y por qué estas pueden ser tan distintas en una persona u otra? Para responder estas preguntas, necesitamos primero entender bien qué es exactamente un color.

Una cosa es el mundo y otra nuestra experiencia de él

La primera idea que tenemos que considerar es algo contraintuitiva: los colores no están ahí afuera. En el mundo, no hay manzanas "rojas". El color rojo es una creación de nuestro cerebro. Isaac Newton nos ayudó a entenderlo con uno de sus experimentos más célebres. Hizo pasar un rayo de luz por un prisma y reveló algo sorprendente: la luz se descomponía en tonalidades distintas.

Así empezamos a descubrir varias cosas. Primero, que la luz se compone de ondas de distinta longitud. Y, además, que la manzana es un trozo de materia que absorbe casi todas las longitudes de onda pero refleja las de alrededor de 700 nanómetros. La manzana no es roja. El rojo lo empieza a fabricar nuestro cerebro cuando los fotorreceptores de nuestras retinas reaccionan ante esas longitudes.

Hoy conocemos bastante bien los procesos físicos que transforman esas variables físicas en señales neuronales. Pero eso no basta para entender qué es el color. Para ir más allá, recurriremos a un experimento mental que propuso el filósofo Frank Jackson en la década de 1980.

El rojo que nadie puede explicar


Imaginemos a una científica que sabe absolutamente todo sobre física y neurociencia del color, pero que ha vivido toda su vida en un mundo en blanco y negro. ¿Qué ocurrirá si un día abandona ese mundo de grises y ve una manzana roja por primera vez?

Aunque conozca toda la teoría y cada área cerebral implicada en la percepción del color, experimentará algo completamente nuevo que ningún libro le ha enseñado: cómo se "siente" el rojo. Esa experiencia subjetiva e intransferible es lo que los filósofos llaman qualia: el "cómo se siente" algo desde dentro.

La ciencia todavía no entiende bien cómo nuestro cerebro genera experiencias tan ricas y subjetivas a partir de meros disparos neuronales. Lo que sí sabemos es que esas vivencias a las que llamamos qualia no están hechas sólo de información sensorial. Tienen muchos más ingredientes.

¿De qué están hechos los qualia?

Para entenderlo, pensemos en qué ocurre cuando interactuamos con esa manzana roja. Nuestro cerebro no se limita a registrar las longitudes de onda que refleja su superficie: simultáneamente, procesa su textura, su olor, su sabor al morderla, la temperatura del ambiente, la compañía de quienes nos rodean. Y, al mismo tiempo que procesa todo eso, genera una reacción emocional: una evaluación automática, casi instantánea, de si lo que estamos viviendo es agradable, amenazante o neutro.

Nuestro cerebro tiene además otra capacidad admirable: vincular todo lo que registra. Así, cuando miramos la manzana, la mordemos y nos damos cuenta de que, por ejemplo, estamos con nuestros hijos, todo eso -el color, el sabor, la alegría de ese momento–-queda entretejido en una única experiencia que el cerebro almacena, de manera que, cuando uno de esos elementos reaparece, los demás se reactivan con él.

Por eso, la próxima vez que esas mismas longitudes de onda activen nuestros fotorreceptores -aunque la manzana no esté, aunque nuestros hijos no estén-, algo de todo aquello regresará. Y, cuantas más experiencias acumulemos con ese color a lo largo de la vida, más rica, compleja y única se volverá nuestra experiencia sobre él.

De ahí que el qualia del rojo no sea simplemente el procesamiento de una frecuencia de luz. Es el resultado de fundir, en un instante, información sensorial inmediata, recuerdos almacenados y afectos acumulados. Tres tipos de contenido que el cerebro ensambla tan rápido y tan bien que los vivimos como una sola cosa indivisible. A todo eso es a lo que llamamos color.

Colores y emociones, un siglo de investigación

Los colores producen respuestas emocionales sistemáticas. Los resultados de un estudio que analizó 132 investigaciones realizadas en 64 países durante 128 años, con más de 42.000 participantes, muestran patrones consistentes: el rojo se asocia con emociones de alta activación -amor, ira, peligro, pasión-; el azul, con calma y confianza; el amarillo, con alegría; y el negro, con tristeza o poder.

Estos patrones aparecen en culturas muy distintas, algo que apunta a disposiciones innatas o a ciertos aprendizajes omnipresentes: el azul del cielo despejado, el rojo de la sangre, el amarillo del sol son señales ecológicas que compartimos como especie.

Otro hallazgo revelador es que cada color puede evocar emociones muy distintas, y una misma emoción puede ser evocada por colores muy diferentes. Eso no es un reflejo del azar: es la huella de las condiciones particulares de otros muchos aprendizajes.

Los psicólogos Stephen Palmer y Karen Schloss precisaron este mecanismo en su "Teoría de Valencia Ecológica": nos gustan los colores asociados a experiencias positivas y rechazamos los vinculados a negativas. Si el amarillo de la infancia de alguien es el de la cocina de su abuela, ese amarillo será reconfortante. Si para otra persona es el del uniforme del colegio que odiaba, evocará exactamente lo contrario.

La misma longitud de onda, distintas emociones

En definitiva, el rojo que todos vemos es más o menos similar… pero no es exactamente igual. Se parece porque compartimos la física, la biología y algunas experiencias. Pero no es igual porque, a medida que vivimos nuestras vidas, vamos construyendo una experiencia personal e irrepetible. Cada historia tiñe el color de manera distinta. Por eso, los colores no sólo nos ayudan a describir el mundo: nos recuerdan también lo que significa ir viviendo una vida y no otra.

(Fuente: The Conversation / redacción propia)

"Cabrón", de Reynaldo Sietecase: una novela íntima sobre la memoria y la figura paterna

El escritor rosarino publica por Alfaguara un relato personal donde reconstruye la vida de su padre y revisita una herida familiar atravesada por la memoria y la identidad. Ya se encuentra en librerías y se puede descargar en formato digital desde este post.

(Foto: composición propia).

El libro se presenta como una indagación íntima que, a partir de recuerdos y objetos heredados, explora los pliegues de una relación compleja y las marcas que esa historia dejó en el autor.

"Escribo sobre mi padre por necesidad. Para iluminar un vacío, no para llenarlo. Tengo derecho a inventar una memoria real allí donde sólo existe una herida", afirma el narrador en uno de los pasajes que condensan el espíritu de la obra. A partir de esa premisa, la novela avanza como una arqueología familiar en la que conviven la evocación amorosa y la revisión crítica.

Heredero de un nombre, de ciertos gestos y de objetos cargados de simbolismo -unos anteojos, un reloj de ajedrez, libros y discos compartidos-, el hijo intenta responder una pregunta central: ¿quién fue realmente ese hombre capaz de mostrarse sensible y afectuoso, pero también controlador y autoritario? En ese recorrido, la narración desentraña no sólo la identidad del padre sino también la propia, al interrogar cuánto de aquello que se rechaza permanece, de algún modo, en uno mismo.

Reynaldo Sietecase (Foto: prensa Alfaguara).

La obra también se inscribe en una dimensión colectiva. Según el autor, se trata de un libro "sobre una época, sobre una familia, sobre el país", en el que la memoria individual dialoga con el contexto histórico y social. Así, la reconstrucción íntima se proyecta hacia una reflexión más amplia sobre las herencias simbólicas y emocionales.

Nacido en Rosario en 1961, Sietecase es poeta, narrador y periodista. Publicó novelas como "Un crimen argentino", "A cuántos hay que matar", "No pidas nada" y "La Rey", además de volúmenes de cuentos, poesía y crónicas. Con "Cabrón", suma a su trayectoria una obra que, según sus propias palabras, es "quizás la más íntima y entrañable" de su producción literaria.

Para comprar y descargar en formato digital, hacer click aquí.

(Fuente: Agencia Noticias Argentinas / bajalibros.com / redacción propia)

miércoles, 11 de marzo de 2026

La Inteligencia Artificial desembarca en las escuelas primarias de CABA y causa polémica

La medida va a contramano de las recomendaciones internacionales: Unesco sugiere que la edad mínima para utilizar IA generativa es 13 años. 

(Foto: Shutterstock).

El gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires anunció la utilización de Gemini, la inteligencia artificial generativa de Google, en todas las escuelas primarias públicas. Tras la inclusión en 2025 de esta herramienta en las escuelas secundarias, ahora se agregan las del primer nivel. Durante el acto inaugural del ciclo 2026, Jorge Macri sostuvo que "toda una generación va a crecer entendiendo, usando y dominando esta tecnología". En este sentido, la gestión porteña se jactó de ser la primera ciudad de América Latina en implementarla en este nivel educativo. Además, el jefe de gobierno porteño aseguró que la propuesta "busca desarrollar una alfabetización digital crítica y ética". Sin embargo, la medida va en contra de las recomendaciones internacionales. Por ejemplo, Unesco sugiere que la edad mínima para utilizar aplicaciones de inteligencia artificial generativa es de 13 años.

"Gemini no es una herramienta creada para la escuela con fines pedagógicos, sino que está pensada para adultos. De hecho, en sus términos y condiciones no se aconseja para menores de 13 años. En el plano cognitivo, la aplicación puede reducir la actividad neuronal hasta un 55 por ciento e impacta en la memoria, la atención, la capacidad de razonar y el pensamiento crítico. A su vez, tiene un impacto negativo en el plano emocional, ya que está diseñada para generar dependencia", señala Daniela Buján, especialista en inteligencia artificial vinculada a la educación.

A través de un comunicado, el gobierno porteño afirmó que "Gemini ofrece a niños un entorno pensado para explorar, crear, investigar y aprender de manera acompañada, promoviendo el pensamiento crítico, la resolución de problemas y el uso responsable de la tecnología desde edades tempranas". Además, desde el Ministerio de Educación porteño agregaron que la plataforma cuenta con filtros de contenido y políticas reforzadas para menores de edad.

Sin embargo, Buján es tajante sobre la inclusión de Gemini en las escuelas primarias: "No se trata de una discusión ideológica o de una opinión personal, sino que hay un consenso global donde se recomienda el uso autónomo de inteligencia artificial generativa a partir de los 13 años. Por su parte, la Ley de Inteligencia Artificial elaborada por la Unión Europea la clasifica como una tecnología de alto riesgo para los chicos. Aunque existen herramientas con IA pensadas para las escuelas y con fines pedagógicos, no es el caso de Gemini".
 
Más dudas que certezas

La inclusión de Gemini en las escuelas primarias genera múltiples incertidumbres. En este aspecto, el Ministerio de Educación porteño no brindó detalles acerca de la capacitación a docentes (sólo que ya se formaron siete mil personas), de los objetivos alrededor de esta decisión, ni de la elección de la herramienta de Google por sobre otras opciones disponibles. Además, la medida se da en un contexto donde incluso los más jóvenes usan inteligencia artificial para realizar trabajos escolares. De hecho, según la Encuesta Kids Online Argentina 2025 de Unicef, el 76 por ciento de los niños y adolescentes de entre 9 y 17 años conoce la IA generativa, y el 58 por ciento afirma haberla utilizado.

Por eso, más allá de su potencial para mejorar la enseñanza, el aprendizaje y la gestión educativa, un informe de Argentinos por la Educación advierte sobre sus riesgos y desafíos éticos: el aprendizaje superficial, la falta de pensamiento crítico e independencia cognitiva, el aislamiento y debilitamiento de los vínculos humanos, la deshonestidad académica y el sesgo algorítmico

"Ni Chat GPT, ni Gemini ni Grok son opciones seguras. Es necesario incluir la inteligencia artificial en las escuelas, pero no a cualquier costo. Mientras que en las aulas hay chicos con diferentes necesidades, Gemini le brinda la misma respuesta a todo el mundo. Ante docentes que se encuentran solos y presionados, necesitamos herramientas que se adapten a los contextos y a las realidades de cada salón de clase", resalta Buján.

(Fuente: Agencia de Noticias Científicas)