martes, 12 de mayo de 2026

Lecturas de martes enfocadas en un autor: esta vez es el turno de la colombiana Pilar Quintana

Habiendo presentado su más reciente novela -"Noche negra"- en nuestra Feria Internacional del Libro, desde este post proponemos descubrirla facilitando la compra y descarga no solamente del trabajo recién mencionado sino de tres novelas anteriores, así como de un volumen de cuentos.

(Foto: composición propia).

Violencia cotidiana: esa de pareja, esa de familia, esa que lamentablemente ya naturalizamos. El erotismo desde otro lado, en ocasiones casi como un arma peligrosa. También un profundo amor por su Colombia natal. Tres pistas para descubrir a Pilar Quintana, una escritora fascinante de la cual hoy recomendamos cinco de sus trabajos.

Coleccionistas de polvos raros (Alfaguara, 2010)

(Foto: composición propia).

La Flaca ha perdido su nombre en la carrera de ascenso hacia ese otro lado de la ciudad, refugio de la gente bien, que ella tanto anhela y que está encarnado en un amor inalcanzable: Aurelio. El Mono y su pasión sin freno por la Flaca también recorren de arriba abajo esa ciudad, un lugar que ha terminado por entregarse a la tentación del narcotráfico. Y en el cruce de estos personajes reconocemos una sociedad signada por las apariencias y embestida por las fuerzas del deseo y el poder.

Con un lenguaje rabioso y sin concesiones, Pilar Quintana consigue un retrato vívido de clases y de juventud, en el que se entrelazan tiempos, historias y figuras que intentan responder la pregunta clave de quiénes son y qué lugar ocupan en el mundo.

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Caperucita se come al lobo (Random House, 2012)

(Foto: composición propia).

Un trabajo que nos sumerge con exquisita gracia en las zonas más turbias de unos sujetos que desean, sufren, abusan y gozan a destajo. Unos hombres y unas mujeres capaces de comérselo todo. En estos cuentos, la escritora colombiana nos lleva de la mano por el dolor, la angustia y el deseo de personajes memorables. Su obra es como un bosque muy hermoso en el que ni los lobos están a salvo ni hay hadas madrinas.

Un libro que explora las perversiones eróticas con un objetivo más amplio que el de excitar. El material con el que Quintana trabaja es sensibilísimo y es precisamente su valentía sin prejuicios, que perturba, la que hace recomendable la lectura de estos relatos.

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La perra (Random House, 2017)

(Foto: composición propia).

En la costa del Pacífico colombiano, lejos de la idílica postal, vive Damaris junto a su marido Rogelio. En este rincón del planeta la vida no conoce seguridad y los sueños conviven con las más cruentas pesadillas. Todos se encuentran cercados: tanto por el paisaje sobrecogedor como por sus convulsos horizontes internos.

En "La perra", Quintana hila con extraordinaria maestría la naturaleza humana junto al caos del universo. Es una novela llena de incógnitas sobre los deseos incumplidos, la culpa y los lugares por donde aún circula el amor.

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Los abismos (Alfaguara, 2021)

(Foto: composición propia).

Claudia vive con sus padres en un departamento invadido por plantas que se estiran para tocarla. Como todas las familias, la suya contiene una crisis, y sólo hará falta que algo o alguien llegue a detonarla.

Cada quien tiene un punto de quiebre en la infancia, y Claudia, la protagonista de esta historia, narra, desde la expectación y la mirada aguda de cuando fue una niña, los hechos que abrieron las grietas por donde se colaron los peores temores, aquellos que son irreversibles y empujan al borde del precipicio. Un relato estremecedor en el que una hija asume las revelaciones de su madre y los silencios de su padre para empezar a construir su propio mundo. 

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Noche negra (Alfaguara, 2025)

(Foto: composición propia).

Rosa decide dejar su vida cómoda en la ciudad para irse con Gene, su pareja de origen irlandés, a construir con sus propias manos una casa en la selva a orillas del mar. Cuando él tiene que irse unos días, ella queda sola en aquel paraje que aún le resulta indescifrable.

Durante ese tiempo, a medida que la luna mengua y las noches se oscurecen, Rosa se enfrenta a las amenazas de la ingobernable naturaleza que la rodea y también a los otros, los vecinos del lugar que la saben sola. Su pasado, además, no deja de acecharla, y su soledad se hace cada vez más profunda y definitiva.

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(Fuente: bajalibros.com / varios / redacción propia)

Por qué los psicólogos dicen que anotar en un calendario de papel es más efectivo que usar el celular

Aunque muchas aplicaciones y plataformas toman el lugar de algunos de nuestros hábitos analógicos, muchos especialistas han advertido que, en el caso de las agendas de papel, son mucho más efectivas que la implementación de reemplazos en dispositivos electrónicos. 

(Foto: Shutterstock).

Según los expertos, escribir a mano en un calendario físico activa procesos mentales distintos y más profundos que simplemente tipear en una pantalla. Esta diferencia no sólo se percibe en la memoria, sino también en la organización, la planificación y la propia gestión emocional de la rutina.

La acción de tomar una bolígrafo y anotar una fecha o un objetivo en un calendario de papel involucra áreas cerebrales relacionadas con la planificación y la memoria.

La especialista Gail Matthews, por ejemplo, sostiene que este simple gesto genera un registro mental más profundo, haciendo que la información se fije de manera más efectiva. Transformar una tarea abstracta en algo visible y tangible ayuda a construir representaciones mentales más claras y accesibles.

(Foto: Shutterstock).

En contraste, el uso del celular para organizar la agenda suele limitar la experiencia a un acto mecánico y efímero. La pantalla, con su flujo constante de notificaciones y distracciones, dificulta la consolidación de la información en la memoria a largo plazo.

Los expertos coinciden en que las personas que usan aplicaciones móviles para anotar sus compromisos están expuestas a una mayor saturación digital, lo que puede afectar la concentración y aumentar el estrés.

Beneficios cognitivos y emocionales del calendario de papel

El hecho de escribir a mano no sólo implica un mayor esfuerzo mental, sino que también permite crear un registro físico y visible. Según Matthews, las personas que anotan sus objetivos en papel tienen más de un 40% de probabilidades de alcanzarlos en comparación con quienes sólo los almacenan en la memoria o los tipean en una aplicación.

El calendario de papel funciona como una herramienta de desconexión en un entorno saturado de estímulos digitales. Al centrarse únicamente en la tarea de organizar la rutina sobre una superficie tangible, el cerebro puede filtrar el ruido externo y reducir la ansiedad asociada a la hiperproductividad. Esta experiencia pausada y consciente se traduce en mayor claridad mental y menor estrés.

(Foto: Shutterstock).

La teoría de la mera exposición, propuesta por el psicólogo social Robert Zajonc, sostiene que la familiaridad repetida con un objeto genera afecto. Así, interactuar diariamente con el calendario físico refuerza el aprecio y la anticipación positiva por los eventos anotados. Marcar una fecha especial o tachar una tarea cumplida genera una satisfacción concreta, vinculando la organización con una respuesta emocional favorable.

Las personas que eligen el soporte tradicional para gestionar su tiempo comparten ciertas características. Valoran la experiencia tangible, disfrutan de la anticipación de eventos importantes y buscan métodos simples y concretos para ordenar su rutina. La escritura a mano se convierte en un acto emocional que conecta con las rutinas cotidianas y permite conservar recuerdos físicos a lo largo del tiempo.

El calendario de papel también refuerza la sensación de control. Sostener un registro físico aporta seguridad y permite visualizar los avances de manera concreta. Para muchos, revisar un calendario escrito a mano es un ejercicio de conexión con el pasado y de planificación consciente del futuro.

(Fuente: El Economista / Infobae / redacción propia)

Cuáles son las funciones sociales y emocionales que nunca podrá cubrir un chatbot

Millones de personas interactúan a diario con sistemas conversacionales, no solo para resolver dudas o aumentar su productividad, sino también para desahogarse, ordenar pensamientos o sentirse acompañadas.

(Foto: Brett Jordan / Unsplash).

Lo relevante no es únicamente el avance tecnológico, sino el tipo de vínculo que empieza a emerger. Aplicaciones diseñadas específicamente para ofrecer compañía -como Replika o Character.AI- y herramientas más generalistas como ChatGPT están ocupando un espacio que hasta hace poco pertenecía exclusivamente a las relaciones humanas: el de la interacción emocional cotidiana.

La cuestión ya no es si estas tecnologías pueden conversar de forma convincente sino qué ocurre cuando empezamos a relacionarnos con máquinas que simulan escucharnos, comprendernos y acompañarnos.

Cuando una herramienta se percibe como "alguien"

Desde la psicología social, sabemos que los seres humanos no necesitamos demasiado para activar nuestros mecanismos de interacción social. Basta con que algo responda de forma contingente, coherente y mínimamente personalizada. Este fenómeno, conocido como antropomorfización, describe la tendencia a atribuir mente, intención y emociones a sistemas no humanos.

Los sistemas conversacionales actuales cumplen con creces esas condiciones. Responden rápido, ajustan el lenguaje, recuerdan información previa y simulan estados emocionales. No es que confundamos una IA con una persona; es que nuestro sistema cognitivo no está diseñado para interactuar con entidades que "parecen sociales" sin tratarlas como tales. Como ya mostraron los investigadores de la Universidad de Standford Clifford Reeves y Byron Nass en su informe "The Media Equation", tendemos a aplicar normas sociales a ordenadores y medios, incluso cuando sabemos que no son humanos.

En la práctica, esto significa que hablar con una IA no es una interacción neutra. Es una interacción psicológicamente social, aunque uno de los interlocutores no sea una persona.

El atractivo de una relación sin fricción

Las relaciones humanas son complejas por definición. Implican tiempos de espera, malentendidos, reciprocidad, conflicto y ajuste continuo. Los compañeros artificiales o "AI companions" eliminan gran parte de esa fricción. Están disponibles en cualquier momento, responden de forma inmediata y rara vez introducen disonancia o desacuerdo.

Desde el punto de vista del aprendizaje, ésto genera un entorno especialmente reforzante. Las interacciones tienden a ser satisfactorias o, al menos, no aversivas, lo que incrementa su repetición. Este tipo de dinámica se entiende bien desde los modelos de refuerzo: cuando una conducta (en este caso, interactuar con la IA) produce consecuencias positivas de forma consistente, su probabilidad de repetición aumenta.

Además, la ausencia de evaluación social negativa reduce el costo de exponerse. Sabemos que las personas pueden llegar a compartir más información personal con sistemas automatizados que con otros humanos, precisamente porque perciben menor riesgo de juicio. En otras palabras, la IA ofrece algo difícil de encontrar en la vida cotidiana: escucha constante sin consecuencias sociales inmediatas (posibles juicios, críticas, burlas, etc.).

Qué necesidades emocionales pueden estar cubriendo

En este contexto, no resulta sorprendente que muchas personas empiecen a utilizar estos sistemas para funciones que antes cumplían otras personas. Una de ellas es la regulación emocional básica. Verbalizar pensamientos, ordenar lo que sentimos o recibir una respuesta estructurada puede reducir la activación emocional. Este efecto está bien documentado en la literatura sobre escritura expresiva: poner en palabras la experiencia emocional facilita su procesamiento.

También aparece la sensación de compañía. Aunque sepamos que la IA no tiene conciencia, la interacción continuada puede generar una percepción subjetiva de presencia. Este fenómeno conecta con las relaciones parasociales, donde los individuos desarrollan vínculos emocionales con figuras mediáticas o virtuales, sin reciprocidad real.

Finalmente, a todo esto se suma la validación. Los sistemas están diseñados para responder de forma comprensiva y ajustada, lo que facilita una experiencia de escucha difícil de sostener en relaciones humanas, en las que el otro también tiene límites, emociones y necesidades.

Lo que no está: reciprocidad, conflicto y reconocimiento real

Sin embargo, hay elementos fundamentales que no aparecen en este tipo de interacción y que son clave para el desarrollo psicológico. El primero es la reciprocidad real. En una relación humana, el otro no está ahí solo para responder. También tiene necesidades, puede retirarse, puede no entendernos o puede no estar de acuerdo. Esa interdependencia es parte esencial del vínculo.

El segundo es el conflicto. Aunque tendamos a evitarlo, el desacuerdo, la frustración y la necesidad de negociación son contextos donde se ponen en juego habilidades fundamentales: tolerancia a la frustración, regulación emocional, empatía recíproca y corregulación interpersonal. En las relaciones humanas, el conflicto obliga a ajustar la propia respuesta al estado emocional del otro. Las interacciones con IA, en cambio, tienden a reducir esta fricción: no sólo facilitan la conversación, sino que a veces disminuyen la exposición a información incómoda o discrepante.

Esa "fricción de verdad" es precisamente una de las dimensiones problemáticas de la bautizada en inglés como AI sycophancy -"adulación de la IA"-, entendida como la tendencia de los modelos de lenguaje a estar de acuerdo, halagar y validar al usuario.

El tercero es el reconocimiento genuino. Ser validado por otra persona implica una contingencia real, podría no ocurrir. Esa posibilidad es lo que da valor al reconocimiento. En una IA, la validación está garantizada por diseño. No hay riesgo de rechazo, pero tampoco autenticidad en sentido estricto.

Sustitución funcional y dependencia sin conflicto

El escenario más probable no es una sustitución total de las relaciones humanas, sino una sustitución funcional. Es decir, que determinadas funciones -desahogo emocional, toma de decisiones, compañía puntual- empiecen a desplazarse hacia la interacción con sistemas artificiales.

Este cambio es sutil, pero relevante. Reduce la exposición a la complejidad relacional humana y puede favorecer un patrón particular: dependencia sin conflicto. Una forma de relación que no exige adaptación, no genera rechazo y no obliga a revisar el propio comportamiento.

A corto plazo, esto puede resultar altamente eficaz para reducir el malestar. A largo plazo, puede limitar el desarrollo de habilidades psicológicas que sólo se adquieren en contextos donde hay fricción, incertidumbre y reciprocidad real. Como advierte la investigadora Sherry Turkle en su ensayo "Alone Together", la tecnología puede ofrecer la ilusión de compañía sin las demandas de la relación, pero eso no es equivalente a una relación.

Una nueva categoría de vínculo


Más que sustituir a las relaciones humanas, los "AI companions" parecen estar configurando una categoría intermedia: espacios psicológicos de baja exigencia donde es posible hablar, organizarse emocionalmente o sentirse acompañado sin asumir el costo de una relación.

La cuestión no es si debemos utilizar estas herramientas, sino cómo integrarlas sin que desplacen aquello que las relaciones humanas aportan y que no puede ser replicado: la negociación, la diferencia, la imprevisibilidad y, en última instancia, la capacidad de transformarnos a través del otro.

Y es que una conversación que siempre funciona puede ser cómoda. Pero no necesariamente es la que más nos hace crecer.

(Fuente: The Conversation / redacción propia)

viernes, 8 de mayo de 2026

Lecturas temáticas para el fin de semana: cinco libros acerca de una palabra que quisiéramos no mencionar jamás

Las memorias de un renombrado corresponsal de guerra y escritor, el largo y complejo conflicto de medio oriente, las batallas de la historia de nuestro nacimiento como país, las disputas armadas a través del devenir de la humanidad y hasta las guerras comerciales y de clase. De buena presencia en librerías, desde este post se pueden comprar y descargar en formato digital.

(Foto: composición propia).

Para este fin de semana, las recomendaciones de este blog pueden no ser atractivas para cualquiera, ya que llevan como denominador común la palabra "guerra". Sin embargo, y dada la cantidad de material escrito sobre el asunto a través de la historia, nos demuestra sobradamente que es un tema apasionante y fundamental para entender muchas otras cuestiones. A continuación, cinco libros muy diferentes entre sí, aunque atravesados por el mismo hilo.

Enviado especial, de Arturo Pérez-Reverte (Alfaguara)

(Foto: composición propia).

Durante veintiún años como reportero de guerra, Arturo Pérez-Reverte vivió en primera línea los conflictos más cruentos del último tercio del siglo XX. Su experiencia en escenarios bélicos de todo el mundo marcó su vida y dejó huella en su posterior obra literaria. Con el tiempo, el antiguo reportero fue configurando una biografía de guerra que es, además, uno de los relatos más extraordinarios del periodismo en lengua española. 

Este libro reúne, en orden cronológico, una selección de crónicas y reportajes escritos en los setenta y los ochenta, a los que se añaden los artículos publicados en las últimas décadas sobre conflictos pasados y presentes, dignidad y cobardía, verdad y manipulación. En estas páginas compartimos la memoria de un hombre que estuvo donde muy pocos querían estar y contó lo que muchos prefieren olvidar.

El autor afirma en el prólogo: "La guerra se queda en tu cabeza y ya no te abandona jamás. No son sólo nombres y rostros. También los lugares retornan con la misma terquedad: Mostar, Sarajevo, Vukovar, Beirut, Malabo, Kassala, Managua, Yamena, Paso de la Yegua, Jartum, Bucarest, Nairobi, El Aaiún, Bagdad, Luanda, Maputo, Tessenei, Petrinja... Con el tiempo los recuerdos se vuelven racimos de cerezas, donde unas tiran de otras: un nombre trae una esquina acribillada a tiros; una ciudad trae un rostro; una habitación de hotel devuelve una conversación; una soledad o una música te hacen recordar una carretera, una sonrisa o una tumba. Y no se trata de nostalgia, sino del simple archivo de una larga vida. Del material con el que luego uno escribe novelas y algunas noches, desvelado en la oscuridad, paga el precio de haber mirado tanto tiempo al ser humano sin apartar los ojos".

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Las guerras comerciales son guerras de clase, de Michael Pettis y Matthew C. Klein (Capitán Swing)

(Foto: composición propia).

Las disputas comerciales suelen entenderse como conflictos entre países con intereses nacionales contrapuestos, pero como demuestran Matthew C. Klein y Michael Pettis, a menudo son el resultado inesperado de decisiones políticas internas para servir a los intereses de los ricos a costa de los trabajadores, la gente de a pie. 

Klein y Pettis rastrean los orígenes de las actuales guerras comerciales en las decisiones tomadas por los políticos y los líderes empresariales de China, Europa y Estados Unidos en los últimos treinta años. En todo el mundo, los ricos han prosperado mientras los trabajadores ya no pueden permitirse comprar lo que producen, han perdido sus puestos de trabajo o se han visto obligados a endeudarse más. 

En este desafío a la corriente dominante que invita a la reflexión, los autores ofrecen una narración coherente que muestra cómo las guerras de clases de la creciente desigualdad son una amenaza para la economía mundial y la paz internacional, y lo que podemos hacer al respecto.

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La disputa por el control de Medio Oriente, de Ezequiel Kopel (Capital Intelectual)

(Foto: composición propia).

Lo que en algún momento los intelectuales europeos definieron como "Medio Oriente" constituye la región más caliente, inestable e incomprendida del planeta. Allí se entrelazan los Estados nacionales creados a partir de la división colonial con países ancestrales como Egipto o Irán, las potencias internacionales y sus intereses económicos con las luchas de liberación de los pueblos, en un caldero hirviente en el que caben también las guerras religiosas, las rebeliones sociales muchas veces sofocadas, el drama de los refugiados, el terrorismo, los impulsos de modernización y las respuestas reaccionarias.
 
En este libro rigurosamente documentado pero a la vez accesible, Ezequiel Kopel ofrece un recorrido por historia de Medio Oriente desde la caída del Imperio Otomano hasta la actualidad. Cada capítulo abre con una foto, una frase-emblema y un acontecimiento, para a partir de allí desplegar la explicación histórica y el análisis profundo de las causas y consecuencias: la conquista de La Meca, la Revolución Islámica, el conflicto palestino-israelí, las guerras del Golfo, la irrupción del Estado Islámico, la retirada estadounidense de Afganistán... Repasar la historia de la región es una forma de revisar la historia de la humanidad.

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Historia de la guerra, de Fernando Puell de la Villa (Espasa)

(Foto: composición propia).

La guerra ha desempeñado un papel trascendental en la historia, por lo que resulta difícil identificar algún campo de la actividad humana en el que no haya dejado su impronta de forma más o menos acusada. Una historia habitualmente marcada por las ansias de poder y de riqueza y por la incapacidad de los gobiernos para resolver las crisis mediante la negociación, pues, como insinuó Clausewitz hace dos siglos, la guerra es la más patente manifestación del fracaso de la política.

En este libro, Fernando Puell de la Villa -un reconocido especialista en el tema militar- ofrece un análisis riguroso y accesible que recorre los principales hitos bélicos de los últimos seis siglos: desde las innovaciones tácticas que transformaron los imperios hasta las batallas que dejaron una profunda huella en generaciones enteras.

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Revolución y guerra, de Tulio Halperín Donghi (Siglo Veintiuno)

(Foto: composición propia).

Clásico indiscutible de la historiografía argentina contemporánea, el texto aborda la trama de múltiples procesos desde la crisis final del imperio español hasta el avance del nuevo orden económico y mercantil en el espacio atlántico, y su impacto tanto sobre el equilibrio étnico, económico y militar entre las regiones antes dominadas por la Corona -de Quito a Buenos Aires- como sobre el cambiante clima de ideas e ideologías que acompañó el tránsito de la autoridad de la monarquía católica a la de una veintena de estados sucesores.

Con los acontecimientos desatados en 1810, se desarticularon antiguos circuitos comerciales centrados en el Alto Perú, de los que Buenos Aires era sólo abastecedor, y se conformaron otros orientados al intercambio con el exterior allende el Atlántico. El tráfico de mercancías -materias primas criollas por manufacturas europeas- alentó también la importación de ideas innovadoras, estrategias y concepciones sociales que reconstruyeron el mapa del poder en América del Sur. Tulio Halperin Donghi sigue las vicisitudes de una elite política creada, destruida y vuelta a crear por el movimiento independentista, y las relaciones que esta elite sostuvo con los sectores económicos y sociales del Río de la Plata, con el trasfondo de las angustiosas luchas internas por implantar un orden hegemónico.

A más de cuarenta años de su publicación original, esta nueva edición revisada cuenta con un prefacio iluminador, en el que Tulio Halperin Donghi evoca las circunstancias en que concibió y escribió la obra, así como las decisiones que fueron dando forma a un libro decisivo y que revelan la forja de un historiador excepcional. 

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(Fuente: bajalibros.com / varios / redacción propia)

Leer textos complejos y escribir a mano: las únicas "tecnologías" que garantizan el aprendizaje profundo

La historia de la evolución humana está indisolublemente ligada a la de la tecnología. Cada nueva herramienta facilita o permite alcanzar habilidades nuevas, algo que ayuda a nuestro progreso como especie. Por eso, los avances tecnológicos suelen aterrizar en el ámbito educativo con grandes promesas.

(Foto: Shutterstock).

Es el caso de la digitalización: la incorporación de dispositivos, plataformas educativas y recursos interactivos en las aulas impulsó importantes inversiones públicas y reformas en numerosos países.

Tras el entusiasmo inicial, hoy tenemos evidencias de que la incorporación de dispositivos digitales, por sí sola, no garantiza mejoras en el aprendizaje. En cambio, tecnologías antiguas como la lectura en papel o la escritura manual siguen siendo especialmente eficaces para comprender, organizar la información y construir conocimiento.

El conocimiento necesita estructura


Comprender no consiste sólo en acceder a información. Supone poder relacionar datos, situarlos en un contexto, articularlos en una secuencia y darles sentido. Autores como el psicólogo Jerome Bruner, el filósofo Paul Ricoeur o el investigador Walter Fisher han señalado que una parte fundamental de nuestra comprensión del mundo se organiza a través de estructuras narrativas

No entendemos un proceso histórico, un problema científico o un conflicto social mediante datos aislados, sino integrando la información en relatos que explican qué ocurre, por qué y cómo se relacionan los distintos elementos entre sí. Este tipo de comprensión difícilmente puede construirse a partir de fragmentos breves o contenidos discontinuos. Requiere textos que desarrollen ideas, establezcan relaciones y permitan seguir un hilo argumental.

Por qué seguimos leyendo libros

Precisamente por eso la lectura es una práctica cultural que ha acompañado a las sociedades durante siglos. Los libros han sido, durante más de dos mil años, una de las principales herramientas para conservar, transmitir y elaborar conocimiento.

No es casual que hayan perdurado. Algunas herramientas sobreviven porque están especialmente bien adaptadas a las necesidades humanas, y ese es el caso del libro. Del mismo modo que seguimos utilizando la cuchara, la rueda o el lápiz, la lectura de textos largos sigue siendo una de las formas más eficaces para comprender realidades complejas.

La escritura responde a una lógica similar. Elaborar un texto propio -y especialmente hacerlo a mano- obliga a organizar las ideas, establecer relaciones y dar forma a un discurso coherente. Más allá de de registrar información, se trata de estructurarla. Y en ese proceso, la comprensión se consolida.

Qué dice la investigación

En cierto sentido, estamos ante una paradoja: cuanto más se ha extendido la tecnología en las aulas, más evidente se ha vuelto la importancia de prácticas como la lectura en papel o la escritura manual. Un metanálisis ampliamente citado ha mostrado que la comprensión de textos complejos tiende a ser mayor cuando se leen en formato impreso, especialmente cuando la lectura exige atención sostenida.

Expertos como la psicóloga Maryanne Wolf ha advertido de que la lectura en entornos digitales favorece la fragmentación, lo que dificulta el desarrollo de una lectura profunda capaz de integrar ideas y construir significados.

Algo similar ocurre con la escritura. Diversas investigaciones han mostrado que escribir a mano favorece una elaboración más activa de la información, mientras que el uso del teclado tiende a fomentar la transcripción literal.

El giro de algunos sistemas educativos

En este contexto, algunos de los sistemas educativos que lideraron la digitalización están revisando su rumbo.

El caso de Suecia es uno de los más citados. Tras años de apuesta por los dispositivos digitales, el Gobierno ha impulsado medidas para reforzar el uso de libros impresos y la escritura a mano, en parte como respuesta a la preocupación por la comprensión lectora.

En una línea similar, otros países europeos han introducido restricciones al uso de dispositivos móviles en las aulas o han promovido un uso más limitado de las pantallas en las primeras etapas educativas. En Dinamarca, Finlandia o los Países Bajos, estas medidas se han vinculado a la mejora de la atención, respaldadas por recomendaciones de organismos internacionales como la UNESCO.

En España, distintas comunidades autónomas también han introducido restricciones al uso de teléfonos móviles en las aulas. Algunas iniciativas educativas están reforzando prácticas como la lectura en papel o la escritura manual, por ejemplo, a través de la integración de las bibliotecas escolares en los proyectos educativos o de la recuperación de cuadernos y materiales impresos en el aula.

Ni nostalgia ni rechazo: recuperar lo esencial

Lo que está en juego no es una vuelta al pasado ni un rechazo de la tecnología. Las herramientas digitales han ampliado enormemente el acceso a la información y ofrecen posibilidades valiosas. Pero ese avance no elimina la evidencia, cada vez más clara, de que hay prácticas -como leer textos complejos y escribir a mano- que siguen siendo fundamentales. Por eso, más que una marcha atrás, lo que estamos viendo es un ajuste.

En un contexto educativo cada vez más marcado por la digitalización, el desafío no parece ser elegir entre pantallas o papel, sino reconocer que no todas las formas de conocimiento se construyen igual, y que algunas siguen necesitando -quizás ahora más que nunca- tiempo, continuidad y atención sostenida en la lectura y la escritura.

(Fuente: The Conversation / redacción propia)

Conozcamos a Ginno León Gabba, el autor de 11 años que deslumbra en la Feria del Libro: "Escribo para disfrutar"

Es alumno de sexto grado en una escuela porteña y su debut literario se titula "Antología de cuentos para niños". Y anticipa que "algunos son graciosos, otros raros y un poco tristes, pero todos tienen algo para decir".

(Foto: composición propia).

"Antología de cuentos para niños". Con ese título, su primera obra, que acaba de ser editado por Autores de Argentina, Ginno León Gabba sale al mundo de la literatura. Es el autor más joven de la Feria del Libro de Buenos Aires: tiene 11 años. El domingo hizo la presentación. Y recién empieza: pronto publicará otro en España, titulado "Héroes".

Son nueve relatos que exploran aventuras, rarezas y humor. "Son cuentos muy profundos, con moraleja al final", contó en un reportaje radial. "Cuando tengo un momento solo y libre, escribo. Se me ocurren cosas, las voy escribiendo en notas, y después forman un libro. Escribo mucho como hobbie, para disfrutar", agregó.

Ginno León Gabba, el escritor más joven de la Feria del Libro, con "Antología de cuentos para niños" (Foto: Instagram @ginnoleongabba).

"Me encanta escribir cuentos y este libro lo hice yo, con muchas ideas que se me ocurrieron. ¿Alguna vez viste un árbol que habla? ¿O a un chico que se convierte en murciélago? ¿Y si te cruzás con un alien que quiere ser tu amigo? En estas páginas vas a conocer a Ricky, que no puede vivir sin su play; a Pun, que inventa juguetes con lo que encuentra; y a Rodo, que defiende la naturaleza como si fuera un superhéroe", se presenta en la descripción del libro que publica la editorial.

Y agrega: "Algunos cuentos son graciosos, otros raros y un poco tristes, pero todos tienen algo para decir. Ojalá te diviertas leyéndolos tanto como yo me divertí escribiéndolos".

Ginno León Gabba tiene 11 años y acaba de publicar su primer libro (Foto: Instagram @ginnoleongabba).

El impulso literario cobró fuerza en cuarto grado, cuando compuso el cuento que abre con la frase: "Antes de que el tiempo tuviera nombre". Ese texto fue elogiado en el aula. Esa fue la semilla.

La propuesta de Ginno está compuesta por relatos breves en los que la invención, el humor y ciertas dosis de extrañeza en los personajes abundan. Entre ellos figura "Ricky Play", una historia centrada en un niño que es campeón en videojuegos, pero, tras la rotura de su consola, se enfrenta al desconcierto y la necesidad de reinventarse. Entre sus influencias, destaca, está la saga de mitología griega de Percy Jackson, de la que leyó ocho tomos de 500 páginas cada uno.
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Pero lejos de enfocarse solo en los libros, Ginno León Gabba equilibra su rutina diaria entre el fútbol -como delantero en Atlanta y participa en torneos semanales-, el tenis y los videojuegos, aunque reconoce que la lectura es lo único para lo que le cuesta poner límites. Es una pasión que de pronto, y a una temprana edad, se volvió vocación.

(Fuente: Infobae / redacción propia)

jueves, 7 de mayo de 2026

Agenda Cultural: cinco obras de teatro independiente para ver en mayo en Buenos Aires

En una de las ciudades del mundo con mayor actividad teatral, puede ser difícil elegir de entre centenares. A continuación, desde este espacio recomendamos cinco, a nuestro criterio, destacadas.

(Foto: composición propia).

Reversible, de Mercedes Torre - En Nün Teatro Bar (Juan Ramirez de Velasco 419, CABA)

(Foto: composición propia).

Una epopeya musical que narra cómo Rosita, al enterarse de que su madre fue llevada por la muerte, decide ir a buscarla. Con música y humor, la obra cuenta las peripecias de este personaje en la búsqueda por rescatarla. ¿Qué pasaría si la muerte tuviera lugar de residencia y pudiéramos ir en busca de quién partió?

Para adquirir entradas, hacer click aquí.

La paciencia, de Macarena García Lenzi - En El camarín de las musas (Mario Bravo 960, CABA)

(Foto: composición propia).

Silvia y Ludmila son enfermeras del turno noche de un centro de cuidados intensivos. Ambas cumplen sus tareas con entrega y devoción. Pero esa tarde, la actitud lasciva de un paciente las conduce a un forcejeo que culmina en un accidente mortal. Al llegar Gloria, la jefa de enfermería, magullada y golpeada de una importante protesta sindical, descubre con espanto el cuerpo del paciente en un estado deplorable, inocultable.

En este limbo entre la vida y la muerte emergen de ellas, en tono de comedia negra, sus propios miedos, sus miserias, la soledad y el desgaste psíquico que conlleva una existencia consagrada al cuidado de personas.

Para adquirir entradas, hacer click aquí.

No tiene un desgarrón, de Rita Cortese sobre textos de Thomas Bernhard - En Dumont 4040 (Santos Dumont 4040, CABA)

(Foto: composición propia).

Desde el vestidor de un piso en Viena, las dos empleadas de la casa reconstruyen la trama de una tragedia que acaba de ocurrir en la familia, mientras van desplegando sus visiones del mundo.

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Problema 1, de Teo López Puccio - En Teatro Picadero (Pasaje Enrique Santos Discépolo 1857, CABA)

(Foto: composición propia).

Un policial, un viaje en el tiempo, un intento de atrapar algo que no es real pero está en todos lados: cambia de rostro según la época, el lenguaje y la mirada de quien lo persigue.

Para adquirir entradas, hacer click aquí.

Partido sorpresa, de Fiamma Carranza Macchi y Ana Schimelman - En Planta Inclán (Inclán 2661, CABA)

(Foto: composición propia).

Junio de 2010, Reikiavik, capital de Islandia: las elecciones municipales llevan al comediante Jón Gnarr al mando de la ciudad después de una campaña electoral punk, iniciada en un principio como una broma. Para burlarse del lenguaje acartonado de los partidos políticos actuales, Gnarr creó el "Mejor Partido", que promete lo que sea, ya que ningún funcionario electo cumple sus promesas.

Para adquirir entradas, hacer click aquí.

(Fuente: Indie Hoy / varios / redacción propia)

Cuando el odio se disfraza de broma: así se normaliza entre adolescentes en las redes sociales

Un meme, una frase irónica, un vídeo que "sólo busca hacer gracia": muchas veces, el discurso de odio no entra en la vida de los adolescentes con la forma de un insulto evidente o de una amenaza directa. Circula envuelto en humor, y en contenidos virales que parecen inofensivos. Cuando un mensaje discriminatorio se presenta como una broma, cuesta más reconocerlo, resulta más fácil compartirlo y termina encontrando menos resistencia. 

(Foto: Shutterstock).

En un estudio reciente con adolescentes hemos analizado cómo perciben, interpretan y responden a estos mensajes en su vida digital cotidiana. 

En redes sociales, buena parte de la comunicación juvenil se mueve con rapidez y utiliza códigos compartidos que mezclan exageración e ironía. Dentro de ese marco, ciertos mensajes pueden pasar desapercibidos o parecer menos graves. Un contenido que ridiculiza a mujeres, personas migrantes, personas LGTBIQ+ o minorías religiosas puede difundirse como un simple chiste. Sin embargo, el formato no borra el efecto: el mensaje sigue transmitiendo desprecio, refuerza prejuicios y ayuda a que ciertas formas de exclusión parezcan normales.

(Foto: docta.ucm.es).

¿Cómo se normaliza un insulto?

La investigación muestra que esa normalización rara vez se produce de golpe. Suele avanzar a través de formas cotidianas y repetidas de exposición: el meme, la broma, la ironía o el comentario viral. Son formatos fáciles de compartir, rápidos de consumir y menos cuestionados socialmente que una agresión abierta. Precisamente por eso pueden resultar eficaces para banalizar el daño y reducir la percepción de gravedad. Esa fue una de las ideas que más se repitió en los grupos de discusión: el odio no siempre se reconoce cuando adopta una forma ligera o humorística.

Para entender cómo se produce esa normalización, conviene fijarse en tres elementos que se refuerzan entre sí: los algoritmos, la presión del grupo y la repetición. Cada uno cumple una función distinta, pero juntos crean un entorno en el que el discurso de odio puede circular con más facilidad y asentarse en la vida cotidiana de los adolescentes.

(Foto: docta.ucm.es).

Algoritmos: árbitros de la visibilidad

Los algoritmos son una parte central del problema porque organizan lo que vemos y determinan qué contenidos ganan visibilidad. Las plataformas suelen mostrar aquello que genera reacción, y los mensajes provocadores funcionan bien en esa lógica. No hace falta que una plataforma promueva un contenido de odio para que este se difunda. Basta con que premie la interacción

Si un vídeo ofensivo provoca comentarios, risas, enfado o reenvíos, tendrá más posibilidades de seguir apareciendo. Según la UNESCO, en la actual economía de la atención, los discursos de odio encuentran un terreno favorable porque generan respuestas rápidas y ofrecen una sensación de pertenencia.

Adolescentes y búsqueda de pertenencia

Ese mecanismo pesa especialmente en la adolescencia, una etapa en la que las redes forman parte de la construcción de la identidad y del reconocimiento entre iguales. Lo que aparece en el "feed" deja de percibirse como algo excepcional y empieza a integrarse al paisaje cotidiano. Por eso, cuando mensajes discriminatorios se mezclan con memes y bromas compartidas, su presencia constante puede hacer que dejen de parecer problemáticos y empiecen a asumirse como una forma habitual de hablar y relacionarse en internet.

A esa dinámica se suma la presión del grupo, que en esta etapa tiene un peso enorme. Compartir lo que todos comparten, reír con lo que todos ríen o repetir una frase que circula en el grupo puede ser una "manera de encajar". En los grupos analizados, esa lógica apareció con claridad: muchas veces no había una adhesión abierta al contenido, pero sí una aceptación práctica que facilitaba su circulación. El problema es que ese gesto contribuye a dar visibilidad y legitimidad al mensaje, aunque la presión del grupo no siempre se manifieste de forma abierta.

(Foto: docta.ucm.es).

Repetición y desgaste de la sensibilidad

La repetición completa ese proceso. Lo que se repite mucho acaba perdiendo capacidad de sorprender, y aquello que ya no sorprende se percibe como menos grave. Un mensaje aislado puede generar rechazo, pero un mensaje que aparece una y otra vez termina desgastando la sensibilidad. Y una mayor exposición a contenidos online de riesgo se relaciona con una mayor aceptación de la ciberagresión.

Avance del discurso de odio

Viendo cómo muchas formas de violencia en línea se trivializan entre adolescentes cuando aparecen envueltas en humor o en códigos compartidos en redes, podemos entender por qué el discurso de odio avanza sin presentarse de manera abierta. A veces no llega con amenazas, sino con memes, ironías y bromas que parecen ligeras, pero que repiten una misma idea: hay grupos que merecen ser ridiculizados o colocados en una posición inferior.

Pero las consecuencias de esta normalización son reales. UNICEF recuerda que las formas de violencia en línea, como el ciberacoso, pueden tener efectos psicológicos profundos y duraderos y generar ansiedad y depresión.

Educación mediática y digital

La respuesta no puede limitarse a prohibir o castigar. Hace falta educación mediática y digital para que los adolescentes entiendan por qué les aparece un contenido, qué emociones intenta activar y qué visión del mundo transmite. Si los algoritmos amplifican, el grupo valida y la repetición normaliza, la mejor defensa pasa por aprender a mirar con sentido crítico y a poner nombre a lo que ocurre.

(Fuente: The Conversation / docta.ucm.es / redacción propia)

La comunidad #BookTok impulsa una nueva forma de leer y recomendar libros en Argentina

Con presencia incluso en la Feria del Libro de Buenos Aires, supera los dos mil millones de vistas en el país y redefine la lectura como experiencia social y compartida.

BookTok acumula más de 2.000 millones de visualizaciones en el país (Foto: comunidad #BookTok).

La plataforma TikTok se consolida como uno de los principales espacios de recomendación literaria en Argentina a través de #BookTok, una comunidad digital que transforma la manera en que las personas descubren, comparten y debaten libros.

En el marco de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, la comunidad destacó el crecimiento sostenido de este fenómeno, cuyos hashtags asociados superan los 1,5 millones de creaciones, mientras que #BookTok acumula más de 2.000 millones de visualizaciones en el país.

El auge de esta tendencia refleja un cambio en los hábitos culturales: la lectura deja de ser una actividad solitaria para convertirse en una experiencia social, atravesada por recomendaciones, reseñas y reacciones que circulan en formato audiovisual.

La dinámica de la comunidad permite que cualquier usuario participe activamente, generando un intercambio horizontal donde conviven desde sugerencias rápidas hasta análisis más profundos sobre géneros, autores y tendencias editoriales.

El fenómeno está impulsado por una diversidad de creadores que cumplen distintos roles, desde quienes viralizan títulos con contenidos breves hasta aquellos que construyen comunidades a partir de experiencias emocionales vinculadas a la lectura.

(Foto: captura de pantalla).

Asimismo, #BookTok se caracteriza por la rapidez con la que instala tendencias: obras publicadas años atrás pueden volver a posicionarse tras un video viral, mientras que autores emergentes encuentran nuevas audiencias a partir de recomendaciones en la plataforma.

El impacto trasciende el entorno digital. Librerías, editoriales y ferias incorporan cada vez más estas dinámicas para interpretar los intereses del público, en un contexto donde la visibilidad de un libro puede crecer exponencialmente en poco tiempo.

De este modo, TikTok se afianza como un actor clave en el ecosistema cultural contemporáneo, donde los libros no sólo se leen, sino que también se comparten, se discuten y se integran a conversaciones más amplias sobre identidad, emociones y experiencias generacionales.

(Fuente: Agencia Noticias Argentinas / varios / redacción propia)