En el día después del quincuagésimo
aniversario, desde este espacio brindamos una
breve cronología de los hechos que desembocaron en el comienzo del
espantoso período de la dictadura cívico-militar que tuvo lugar
entre 1976 y 1983.

La Junta Militar que llevó adelante el golpe de
Estado en 1976 (Foto: archivo DyN).
El 50° aniversario del
golpe militar del 24 de marzo de 1976
recuerda los sucesos más oscuros de la historia nacional, ya que
conmemora un período que se caracterizó por la
secuestro,
tortura, muerte y desaparición de miles de personas, por lo
que resulta elemental saber qué pasó en esa fecha y contar con un
resumen de ese negro fragmento histórico.
El gobierno militar
condujo el país durante 2.756 días,
los transcurridos hasta que se formalizó el regreso de la
democracia en 1983, en una de las etapas más oscuras en la
historia de la Argentina, que fue precedida por
tiempos
marcados por la inestabilidad política y la violencia.
Ese golpe de Estado fue
el sexto que sufrió la Argentina en 47
años, en un período de alternancia entre gobiernos
democráticos y militares que comenzó en 1930, con el derrocamiento
de
Hipólito
Yrigoyen, y culminó con la asunción de
Raúl
Alfonsín, en 1983.

María Estela Martínez de Perón en un acto como
Presidenta el 1º de octubre de 1975. A la izquierda de la
imagen, Carlos Menem (Foto: archivo DyN).
Cronología del golpe de Estado de 1976
La muerte de
Juan Domingo Perón
agravó un escenario político que ya se mostraba inestable con el
líder del
Partido Justicialista en sus últimos tiempos en
la Presidencia, a la que había llegado después de ganar las
elecciones de septiembre de 1973, aunque ya
con el peso de sus
77 años.
Eran tiempos en los que ya habían aparecido
células
guerrilleras agrupadas en dos líneas principales:
Montoneros
(peronistas) y
Ejército Revolucionario
del Pueblo (ERP, marxistas).
Tras el fallecimiento de Perón, el gobierno recayó en su viuda,
María Estela Martínez
de Perón, aunque en realidad
se produjo un vacío
de poder que permitió el crecimiento de la influencia del
Ministro de Bienestar Social,
José
López Rega, hombre de confianza de la presidenta y
miembro de la logia anticomunista internacional
Propaganda
Due.
López Rega lideraba una
organización terrorista parapolicial
que se autodenominó
Triple A (por
Alianza Anticomunista Argentina), que saldría a la caza de
dirigentes considerados "de izquierda" luego de la muerte de
Perón. Incluso,
muchos de sus efectivos se incorporaron a los
grupos de tareas a partir del golpe de Estado del '76.

Postal histórica en 1973. Juan Domingo Perón,
Isabel Perón y, delante, Héctor Cámpora (Foto: archivo DyN).
Antes del golpe ya actuaban
organizaciones paraestatales de
extrema derecha y se registraban asesinatos y acciones
represivas contra militantes políticos, sociales y sindicales.
Era notorio, desde los meses previos, que el gobierno peronista se
había quedado prácticamente sin apoyos sociales o atisbos de
legitimidad política, lo que podría explicar no sólo que el
acontecimiento
no despertara casi sorpresas en la ciudadanía,
sino también que
las resistencias, si es que las hubo, fueran
imperceptibles.
Hubo apenas un tibio anuncio de un paro general de actividades,
dispuesto por un grupo de dirigentes sindicales de la
Confederación
General del Trabajo (CGT) y las
62 Organizaciones
Gremiales Peronistas que se encontraban reunidos en la
madrugada del golpe en el Ministerio de Trabajo, que no se
confirmó ni tuvo ningún acatamiento.
Desplazar a Isabel Perón del poder obligó a una logística y una
estrategia muy detallada. Detrás del movimiento de tanques hubo un
llamado "plan líquido",
reuniones privadas con la Iglesia y
un vaticinio sombrío de los Estados Unidos que nadie quiso
escuchar.
La madrugada del 24 de marzo, el plan de derrocamiento se ejecutó
con precisión quirúrgica bajo el nombre clave de
Operación
Aries. El engaño para detener a la presidenta incluyó una
puesta en escena digna de una película: se le pidió a Isabel que
viajara de Casa Rosada a la Quinta Presidencial de Olivos por aire
por una "cuestión de seguridad". En pleno vuelo, el piloto alegó
un desperfecto técnico para aterrizar en Aeroparque y, al bajar,
el general
Jorge
Rogelio Villarreal le comunicó que estaba destituida.
Así comenzó el autodenominado
Proceso de
Reaorganización Nacional, en manos de una Junta
Militar conformada por
Jorge
Rafael Videla (Ejército),
Emilio Eduardo Massera
(Armada) y
Orlando Ramón Agosti
(Fuerza Aérea)
, que declararon el
control total,
el
estado de sitio y la
aplicación de la ley marcial
en el país. La Junta
disolvió el Congreso, intervino
provincias, sindicatos y universidades, y
suspendió garantías
constitucionales.
A la vez, comenzó un plan de
represión y exterminio
sistemático de opositores y militantes políticos, que dan
cuenta de miles de personas torturadas en
800 centros
clandestinos de detención, en todo el territorio
nacional. Las acciones militares incluyeron los llamados
vuelos
de la muerte, donde se calcula que hubo alrededor de
5.000
víctimas arrojadas -en muchos casos vivas- al Río de la Plata,
apropiación de alrededor de 500 bebés (140
recuperados hasta 2026 por
Abuelas de Plaza de
Mayo, según sus registros más recientes) y
exilios
masivos.
Es sabido que empresas como
Ford,
Mercedes Benz,
Ledesma,
Techint,
Arcor,
Molinos Río de La Plata,
Acindar,
Astilleros Río Santiago y varias otras,
facilitaron
predios, equipamiento y vehículos para que los grupos de
tareas lleven a cabo el secuestro de muchos de sus trabajadores,
sobre
todo los vinculados con la actividad sindical.
Al compás de este despliegue represivo, se implantó un
modelo
económico liberal y desindustrializador. La dictadura
militar impuso un nuevo
régimen de acumulación, basado en
la
importación de bienes y capitales y la
apertura
financiera, que buscó cambiar de raíz la matriz productiva y
transformó profundamente las bases materiales de la sociedad
argentina.

Las madres y abuelas de Plaza de Mayo en una de sus
tradicionales marchas (Foto: archivo DyN).
El salario real de los trabajadores cayó abruptamente y
comenzó un proceso de
concentración de la riqueza que
generó un sector cada vez más enriquecido en desmedro del sector
popular que vio disminuido drásticamente su ingreso. Las fábricas
cerraban mientras
se multiplicaban los negocios financieros y
especulativos. Su contracara fue la
concentración del
capital en empresas trasnacionales y en los grandes grupos
económicos nacionales, muchos de ellos reconvertidos en
concesionarios
de obras y prestadores de servicios al Estado.
Estatización de la deuda privada, el último golpe del proyecto
económico
Al mismo tiempo, el proyecto económico propiciaba el
endeudamiento
del sector privado y público que se reflejó en un
crecimiento
sin pausa de la deuda externa argentina. El destino de gran
parte de esta deuda no fue la inversión productiva sino la llamada
"bicicleta financiera". La aventura especulativa le ganó terreno a
la inversión productiva. La deuda
saltó de 8.000 millones de
dólares en 1975 a 46.000 millones en 1983.
El 17 de noviembre de 1982, mediante la
circular A251 del
Banco Central,
se estatizó la deuda privada por un
monto aproximado de u$s 15.000 millones. Es decir, el Estado
argentino asumía las deudas en moneda extranjera que habían
contraído los grandes grupos empresarios privados,
convirtiendo
la deuda privada en deuda pública.
Alrededor de 30 grupos económicos nacionales y algo más de 100
grandes empresas transnacionales concentraban aproximadamente
el
65% de la deuda externa privada.
Tras la debacle política y social derivada de la inflación y
crisis económica, la
derrota de la guerra de las Malvinas en
1982, el desprestigio internacional derivado de las
constantes
violaciones de los derechos humanos y los
múltiples
casos de corrupción de jerarcas militares, la Junta Militar
se vio obligada por las continuas protestas populares a
convocar
elecciones en octubre de 1983, de cuyos resultados fue
elegido el ya mencionado radical Raúl Alfonsín, quien asumiría el
10 de diciembre de ese mismo año.
Alfonsín ganó con el 52% de los votos frente al 40% de
Ítalo
Luder (PJ), provocando
la primera derrota electoral
peronista en elecciones libres. El retorno a la democracia
no sólo representó un cambio político, sino también un
renacer
de la participación ciudadana, la justicia y el respeto a los
derechos fundamentales.

Acto de inauguración de la señalización
recordatoria en la planta de Ford en General Pachero, en el año
2021. Fue organizado de manera conjunta por la Secretaría de
Derechos Humanos de la Nación, la Subsecretaría de DDHH de la
provincia de Buenos Aires, el Municipio de Tigre y la Comisión
de ex Delegados de la Fábrica Ford (Foto: argentina.gob.ar).
La formación de la Conadep
La
Comisión Nacional sobre
la Desaparición de Personas (Conadep), constituida por
el gobierno del presidente Alfonsín y presidida por
Ernesto
Sábato, registró
8.961 desaparecidos, tal como
figuran en el libro "
Nunca Más". Vale aclarar que este
registro
sólo abarca a las denuncias por desconocimiento de
paradero, pero
la lista sigue abierta hasta la
actualidad.
En este punto, hay que subrayar que hubo factores que impidieron
documentar la totalidad de las desapariciones, por lo que el
número tiene variaciones, considerando los obstáculos para
denunciar que se dieron por el breve funcionamiento de la Conadep,
por
las leyes del perdón que se establecieron en los años
posteriores, y por los
gobiernos autoritarios que se
mantuvieron en varias provincias, aún cuando se restableció
la democracia.
La cifra de 30.000, entonces, no es un dato estadístico sino
una
cifra simbólica y emblemática que remite a su vez, a la
figura de
genocidio, que incluye los actos cometidos con
la intención de
destruir, de manera total o parcial, a un
grupo nacional, étnico, racial o religioso.
El concepto de genocidio funcionaba, durante la dictadura y en los
años posteriores, como
la única herramienta de los familiares
para mantener vigente el reclamo y pedir por la aparición de
aquellas personas de las que no se tenía ningún tipo de
información sobre su estado de salud ni ubicación.
Recientemente, en este espacio publicamos un post recomendando
cuatro valiosos textos acerca de este doloroso período, al que se
puede acceder haciendo
click
aquí.
(Fuente: Clarín / La Nación / Página 12 /
comisionporlamemoria.org / Centro de Estudios Legales y
Sociales / varios / redacción propia)