viernes, 23 de octubre de 2026

Lecturas para el fin de semana: este viernes, las novedades de la editorial del Fondo de Cultura Económica

A esta altura ya considerada una de las casas editoras más prestigiosas del mundo, nos ofrece cinco de sus recientes publicaciones. Con gran presencia en librerías -y disponibles también en su propio local de la filial porteña, en Costa Rica 4568-, también facilitamos su compra y descarga en formato digital desde este mismo post. 

(Foto: composición propia).

Nacido en la Ciudad de México en 1934, el Fondo de Cultura Económica inicia su internacionalización con la inauguración, en 1945, de la subsidiaria en Argentina. Casi una década después, hacia 1954, abre sus oficinas en Santiago de Chile y, en 1961, en Lima, Perú. En 1963, da su primer gran paso en el mercado europeo al establecer oficinas en Madrid, desde donde abastece a toda España y Europa.

En 1975, crea una "agencia" en Bogotá, que en 1984 se constituye como la subsidiaria Colombia. En 1990, inicia actividades en San Diego, California, Estados Unidos, para difundir sus obras entre los lectores hispanos de Norteamérica. Cinco años después, crea la subsidiaria de Guatemala, para llegar a todo Centroamérica y el Caribe. Finalmente, en 2015, inaugura en Quito la subsidiaria FCE Ecuador.

De su extenso y apasionante catálogo, siempre en constante crecimiento, desde este espacio elegimos cinco de sus más recientes lanzamientos para proponérselos a nuestros lectores.

• Nuestras grabaciones, de Esteban Buch

(Foto: composición propia).

Con Pink Floyd, Beethoven y María Elena Walsh sonando de fondo, el autor escribe qué significa tener una colección de música, desde los discos de vinilo hasta las plataformas digitales. Lejos de la nostalgia, narra las ilusiones que vinieron con cada invento y las cosas visceralmente perdidas. Una autoficción, un ensayo tecnológico y una ofrenda al acto más presente y primitivo: el de escuchar. 

Para comprar y descargar en formato e-book, hacer click aquí.

• Cultura menemista, de Margarita Martínez

(Foto: composición propia).

Buenos Aires fue un escenario privilegiado de la transformación cultural profunda que atravesó la década del noventa. La aparición de la pantalla como un dispositivo central de la vida cotidiana, la exhibición de los cuerpos, el auge de la industria del entretenimiento, la expansión del consumo y el surgimiento de nuevos espacios como shoppings y cadenas de librerías son elementos de una superficie continua entre cultura y ciudad.

En este trabajo, Martínez reconstruye ese clima de época a partir de la lectura minuciosa de los suplementos culturales publicados en aquellos años por Clarín y Página/12. De esta manera, indaga en cómo ese presente se narró a sí mismo, en el rol que los intelectuales tuvieron en la legitimación de ciertos consumos culturales y en cómo, desde ahí, se construyeron prestigios y se influyó en los modos de experimentación de la vida urbana.

Más que un inventario de trayectorias individuales o de tendencias, este libro propone el registro de un mundo perdido del que ya nadie recuerda nada, pero que, sin embargo, encuentra en nuestros días una continuidad, una confirmación.

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• Dinero, de Luis Gonzaga Belluzzo y Gabriel Galípolo

(Foto: composición propia).

¿Es el equilibrio el estado natural de los mercados o una fantasía teórica para eludir la inestabilidad inherente al capitalismo? Ante las recurrentes crisis contemporáneas, la ortodoxia insiste en forzar la realidad dentro de modelos abstractos. Los autores desarman esos dogmas para demostrar cómo la ciencia económica intentó neutralizar las tres grandes fuerzas del sistema: el dinero, el crédito y los mercados financieros.

Con una mirada profundamente crítica e interdisciplinaria, y mediante un lenguaje accesible, los autores examinan la transición desde la represión financiera de la posguerra hasta la nueva globalización del tercer milenio. A través de este recorrido, exhiben la desconexión que impone la lógica de la "abstracción real", donde la producción ya no busca el bienestar social, sino la acumulación acelerada de dinero.

Al impugnar los cimientos neoclásicos, el libro rescata la acción política y cuestiona las creencias que presentan a la economía como un orden técnico neutral e inevitable. El resultado es un llamado a recuperar el debate democrático y a subordinar las capacidades de las finanzas al control público. Por su rigor y originalidad, este libro constituye una contribución imprescindible para comprender los desafíos económicos del presente.

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• Argentina X, de Alejandro Agostinelli

(Foto: composición propia).

Desde las jóvenes poseídas de Salavina hasta el ovni que visitó un parque de Rosario, pasando por los defensores del socialismo interplanetario o la biografía no autorizada de Fabio Zerpa, los relatos de Agostinelli son puro disfrute. En las catorce historias de "Argentina X" vuelve a aplicar su método de manera eficaz: observación personal, despliegue de datos, recopilación de testimonios, consideración del contexto.

El periodista riguroso convive con el buen escritor de manera fraterna. Su estilo es simple y directo, con abundancia de detalles, pero sin regodeos ni malabarismos. Agostinelli hace periodismo desde su primera juventud y en casi todos los formatos, siempre haciendo foco en la heterodoxia científica y en los fenómenos paranormales. Se acerca a ellos para entender, no para juzgar. Indaga sobre "la verdad de los hechos" sin temor a las consecuencias posibles que su actitud, en vías de extinción, le pueda causar. Y aunque cumple con un involuntario rol desmitificador, tiene el don de empatizar con la misma convicción con el testigo sincero o con el último de los fabuladores.

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• Cruces, de Violeta Gorodischer

(Foto: composición propia).

Laura trabaja como médica en un hospital público. Pasa sus días entre guardias, pasillos, cuerpos que duelen y preguntas que no tienen respuesta. A veces, esas preguntas vienen de los pacientes; a veces, de los familiares; otras, de ella misma. Hay muertes que no se pueden ordenar, pérdidas que no admiten protocolo.

Cuando Juanchi, un nene de ocho años internado, empieza a hablar de la muerte con una lucidez inquietante, algo se desplaza. También vuelve otra historia: la infancia en Brasil, una casa frente al cementerio, un tío que le enseñaba a convivir con los muertos, a armar altares, a no negar lo que insiste. Entre el hospital y ese pasado, Laura busca una forma de acompañar sin imponer, de cuidar sin cerrar el sentido.

En esta novela, Gorodischer narra los cruces -entre la vida y la muerte, la medicina y el ritual, la responsabilidad y el deseo- con una prosa precisa y contenida, siempre a punto de explotar. "Cruces" es el relato de una experiencia límite y, al mismo tiempo, íntima: la de alguien que intenta sostener a otros sin perderse a sí misma.

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(Fuente: bajalibros.com / Fondo de Cultura Económica / varios / redacción propia)

Preguntas para vivir un poco mejor: ¿existe un momento perfecto para despertarse?

Ni aplicaciones que detectan las fases del sueño ni ciclos de noventa minutos: estas son las claves para dormir lo justo y despertarnos frescos y descansados.

(Foto: Shutterstock).

Suena el despertador. Hay mañanas en las que abrimos los ojos, estiramos los brazos y el cuerpo responde como si llevara horas esperando. Y otras en las que la cabeza permanece en pausa, los párpados pesan y el mundo se ve a cámara lenta. Puede que hayamos dormido (casi) las mismas horas en ambas ocasiones, pero la sensación es radicalmente distinta. ¿Qué ha pasado? ¿Existe un momento exacto -ni un minuto antes ni uno después- en el que despertar y sentirnos descansados?

La respuesta corta es que no hay una fórmula mágica. La larga es bastante más interesante.

Esa "niebla" de las mañanas tiene nombre

Los especialistas en sueño llaman a ese estado de aturdimiento, torpeza y ganas de volver a la cama que sigue al despertar "inercia del sueño". Durante un rato, el cerebro se comporta como un ordenador que ha arrancado pero aún no ha cargado todos los programas. Estamos más lentos, nos cuesta reaccionar y tomar decisiones.

La buena noticia es que la niebla se disipa sola. Normalmente, recuperamos la claridad al cabo de unos 30 minutos, aunque en algunos casos, este proceso puede alargarse más. La intensidad de la inercia del sueño, además, varía mucho de una persona a otra y depende de cuánto hayamos dormido esa noche, de la hora que marque nuestro reloj biológico y de cómo nos despertemos. La falta de sueño y la presencia de alteraciones como la hipersomnolencia de origen central pueden hacerla más intensa y duradera y, a pesar de que esta inercia de sueño no es un trastorno en sí misma, puede resultar tan molesta y disruptiva que se han elaborado cuestionarios para evaluarla y orientar en la consulta clínica.

¿Importa en qué fase del sueño nos despertamos?

Dormir no es apagar el interruptor y encenderlo ocho horas después. La noche es un viaje por paisajes distintos, los de las distintas fases del sueño no REM (ligero y profundo) y el del sueño REM (del inglés "rapid eye movement", los movimientos oculares rápidos que lo caracterizan). Estas fases se encadenan en ciclos que se repiten varias veces a lo largo de la noche y, si despertamos cerca de una fase REM, probablemente nos sintamos más despejados y recordemos el sueño que acabamos de tener. Sin embargo, si nos arrancan del no REM en una fase profunda, la inercia del sueño seguramente será más intensa.

Pero la fase no lo explica todo. La deuda acumulada de sueño, la hora del día a la que nos despertamos y las diferencias entre personas en las preferencias horarias -o cronotipos- también influyen. A veces incluso más que la fase de sueño en la que suena el despertador. Por eso, despertar en una fase de sueño ligero o en REM mejora nuestras opciones, pero no nos asegura levantarnos descansados.

El mito de los ciclos de noventa minutos

Quizá hayamos leído esa recomendación que dice que, si cada ciclo de sueño dura 90 minutos, basta con contar hacia atrás desde la hora de levantarnos para calcular si despertamos en sueño REM. Seis horas, siete y media o nueve nos harían completar un número redondo de ciclos para abrir los ojos en el momento justo. Tiene la elegancia de una operación aritmética. Y justo ahí está el problema, que el sueño no es aritmético.

Esos 90 minutos son sólo un promedio. En la práctica, los ciclos de sueño en los que se suceden las distintas fases no REM y REM duran entre 90 y 120 minutos según la persona. Es más, su duración relativa varía a lo largo de la misma noche.

Mientras que al principio de la noche domina el sueño no REM, a medida que avanzan las horas, el REM va ganando terreno. Por lo tanto, no podemos saber en qué fase estamos simplemente contando el tiempo transcurrido desde que nos acostamos y, peor aún, quien sacrifique horas de descanso para encajar en un "“ciclo perfecto" puede acabar durmiendo menos de lo que necesita y provocar el efecto contrario al que buscaba.

Es preferible priorizar una duración de sueño suficiente y un horario regular. Y, en este sentido, conviene recordar que la cantidad de sueño recomendada tampoco obedece a una constante, sino que va cambiando con la edad.

¿Es mejor despertar de forma natural?

Despertarse espontáneamente, sin necesidad de alarma, suele ser un buen indicador de que dormimos lo que necesitamos. Sugiere que nuestro reloj interno, el que marca cuándo toca dormir y cuándo toca estar despiertos, se encuentra bien sincronizado con el tiempo ambiental, marcado por el ciclo de luz-oscuridad, y los horarios que seguimos. Si, además, ocurre después de haber dormido lo suficiente, es una señal de que el cuerpo ha completado su descanso a su manera.

Esa sincronía no es igual para todos. Según nuestro cronotipo, una persona "búho" (vespertina) lo tendrá más difícil para madrugar que una persona "alondra" (matutina), que a veces se despierta incluso antes de que suene el despertador.

Eso sí, no todo despertar espontáneo es buena noticia. El estrés, el ruido, el insomnio u otras circunstancias pueden sacarnos de la cama antes de tiempo. Y entonces ya no estamos hablando de un cuerpo que ha terminado de descansar, sino de un sueño interrumpido.

Y al revés, quienes necesitan levantarse a una hora concreta pueden dormir perfectamente bien con despertador y no vivirlo como una agresión. La clave no es prescindir de la alarma, sino lograr que la hora de despertar sea compatible con lo que nuestro cuerpo necesita y con nuestro reloj interno.

¿Puede un aparato elegir el momento de despertar por nosotros?

Existen aplicaciones y dispositivos que prometen detectar nuestras fases de sueño y hacer sonar la alarma en una fase superficial o ligera, dentro de una ventana horaria que fijamos. Unos se basan en los movimientos del cuerpo o en el sonido; otros incorporan sensores más sofisticados.

Estos dispositivos pueden ser útiles para observar patrones y tener una idea general de cómo dormimos. Pero sus estimaciones no equivalen a una medición clínica del sueño, así que conviene no tomarlas como una verdad infalible a la hora de señalar el instante ideal para despertar. Además, obsesionarse con los datos de estos dispositivos puede acabar generando un estrés que acabe perjudicando la calidad del descanso.

Menos fórmulas, más sentido común

Las estrategias que de verdad ayudan a despertarse mejor son más modestas, y precisamente por eso las solemos ignorar. Empiezan por mantener horarios regulares de sueño, a la vez que evitamos el alcohol, la cafeína tardía y las cenas copiosas. También es recomendable evitar siestas o muy largas o a última hora, así como reservar una ventana de tiempo suficiente para dormir. Exponerse a la luz natural por la mañana y evitarla -la artificial, sobre todo- por la noche, además de mantener el dormitorio fresco durante el descanso, también contribuye a dormir y despertar mejoré.

Sin ser una receta perfecta, se trata de hábitos sencillos, de sentido común y respaldados por la evidencia, que están al alcance de casi todos. Y tienen una ventaja sobre las fórmulas milagrosas: en lugar de generar ansiedad, nos devuelven cierto control sobre nuestro descanso.

Aunque, sin duda, la mejor hora para despertar empieza la noche anterior. Quizá la pregunta más útil no sea cuál es el minuto perfecto para abrir los ojos, sino si estamos durmiendo lo suficiente y a horas que encajan con el tempo que marca nuestro organismo. La mejor manera de comprobarlo no está en una aplicación ni en un cálculo, sino en cómo de despejados nos encontramos durante el día.

(Fuente: The Conversation / varios / redacción propia)

El cambio demográfico ya llegó a Argentina: "Nos quedan 10 años", opinan los expertos

La caída de los nacimientos en el país acelera el desafío: aún existe una ventana favorable para impulsar los ingresos, pero el envejecimiento exige más inversión, empleo femenino, formación y adaptación tecnológica. Ante el fin gradual del llamado "bono demográfico", surge la denominada "resiliencia demográfica".

(Foto: composición propia).

Argentina registró 413.135 nacimientos en 2024, un 46% menos que en 2015, según datos citados durante el XXII Congreso Argentino de Medicina Reproductiva. La caída acelera una transformación que excede la discusión sobre la natalidad: cambia de forma directa y profunda la relación entre trabajadores, niños y adultos mayores, y plantea desafíos para el empleo, las jubilaciones, la salud y la educación del futuro.

En 2015 hubo 770.040 nacidos vivos. La cifra descendió a 460.902 en 2023 y volvió a bajar en 2024. En menos de una década, el país pasó a registrar cerca de 357.000 nacimientos menos por año.

(Foto: Shutterstock).

Los próximos 10 años son clave

El fenómeno forma parte de una transición que atraviesa a América Latina, aunque con ritmos diferentes entre los países.

Un informe del economista Eduardo Levy Yeyati, profesor de la Universidad Torcuato Di Tella y ex economista jefe del Banco Central, junto con el demógrafo Rafael Rofman, investigador principal de CIPPEC, señala que Argentina todavía contaría con una década de impulso demográfico antes de que la proporción de población en edad de trabajar deje de crecer.

Esa ventana es limitada y está en crisis. Durante décadas, América Latina se benefició del llamado bono demográfico: aumentó la proporción de personas en edad de trabajar respecto de la población dependiente. Ésto favoreció el ingreso por habitante, incluso sin mejoras de productividad, explicaron Levy Yeyati y Rofman.

(Foto: Shutterstock).

América Latina: el bono demográfico tiene fecha de vencimiento

El ingreso por habitante en América Latina y el Caribe pasó de USD 3.336 en 1960 a poco más de USD 9.000 en el último año relevado, según los datos incluidos en el análisis Levy Yeyati y Rofman. Parte de ese avance se vinculó con la mayor proporción de trabajadores, aunque los autores advierten que ese efecto no reemplaza las mejoras de productividad, empleo e inversión.

Este mecanismo recibe el nombre de primer dividendo demográfico. Cuando crece la población en edad laboral y se mantiene estable la productividad, aumenta el Producto Bruto Interno (PBI) por habitante, porque cada trabajador sostiene, en promedio, a menos personas dependientes.

(Foto: Shutterstock).

El bono demográfico comienza a agotarse en varios países de la región

El primer dividendo demográfico termina cuando las generaciones menos numerosas, nacidas después de la reducción de la fecundidad, llegan a la edad de trabajar y aumenta el peso de la población mayor.

A partir de ese momento, la estructura etaria deja de impulsar el crecimiento del ingreso por habitante y, si no hay mejoras en productividad e inversión, puede convertirse en un freno.

Japón
, por poner un ejemplo fuera de Latinoamérica, muestra una fase avanzada de ese proceso. Entre 2000 y 2025, el cambio demográfico restó cerca de 0,57 puntos porcentuales por año al crecimiento económico, según el trabajo citado por los autores. China ya superó el máximo de su población en edad laboral y Corea del Sur avanza hacia una situación comparable.

Cálculos basados en los indicadores del Desarrollo Mundial del Banco Mundial y las Perspectivas de la Población Mundial de la ONU (revisión de 2024) Crecimiento logarítmico anualizado, 2000-2025 (Foto: Eduardo Levy Yeyati y Rafael Rofman).

En América Latina, Brasil, Chile, Colombia y Costa Rica ya alcanzaron el punto máximo de ese impulso. "Los países atraviesan etapas diferentes. Brasil, Chile, Colombia y Costa Rica ya alcanzaron su máximo impulso. Argentina tendría aproximadamente una década de dividendo demográfico creciente", explicaron Levy Yeyati y Rofman.

Además de Argentina, Ecuador, México, Panamá, Perú y Uruguay conservarían cerca de una década antes de llegar a esa instancia. En el resto de la región, el margen sería algo mayor, aunque con diferencias según la evolución de la fecundidad, la longevidad y la participación laboral.

Los autores advierten que el cambio puede tener un impacto más amplio que el que surge de medir sólo la cantidad de personas en edad de trabajar. Si el aporte de la estructura demográfica al crecimiento fuera superior al estimado, el desafío para compensar su agotamiento mediante empleo, productividad e inversión también será mayor.

(Foto: Shutterstock).

Argentina enfrenta el cambio con una fecundidad cercana a 1,2 hijos por mujer

La caída de los nacimientos se refleja en la tasa global de fecundidad. Los datos citados ubican a Argentina en torno a 1,2 hijos por mujer, lejos de los 2,1 necesarios para sostener el reemplazo poblacional en ausencia de migración. Las estimaciones pueden variar según la fuente y el período: en 2023 se informó una tasa de 1,33 hijos por mujer, mientras que mediciones anteriores la situaban cerca de 1,4.

El fenómeno excede al país. La revisión 2024 de World Population Prospects, elaborada por Naciones Unidas, estimó una fecundidad mundial de 2,25 hijos por mujer, frente a 3,31 en 1990. Más de la mitad de los países y territorios ya se encuentran por debajo del nivel de reemplazo, y cerca de uno de cada cinco registra una tasa inferior a 1,4 hijos por mujer.

(Foto: Shutterstock).

China, Italia, Corea del Sur y España integran este último grupo. La velocidad de la transición en América Latina, China y Corea del Sur suma un desafío: procesos que, en algunos países desarrollados, se extendieron durante cerca de un siglo se concentran aquí en apenas unas décadas.

Para Levy Yeyati y Rofman, el dato central no es sólo la disminución de los nacimientos, sino el tiempo disponible para adaptar la economía y las instituciones. "Aprovechar ese tiempo exige generar un segundo dividendo: invertir parte de los recursos actuales para elevar la productividad futura. El desafío consiste en equilibrar las necesidades de consumo inmediato con el ahorro y la inversión", explicaron.

El cambio demográfico exige pensar en vidas más largas, con trayectorias educativas, laborales y previsionales menos rígidas. En una sociedad con menos nacimientos y una proporción creciente de personas mayores, los sistemas de salud, cuidados, jubilaciones, educación y protección social enfrentan demandas para las que no fueron diseñados.

La llamada resiliencia demográfica implica anticipar esos cambios y reorganizar políticas públicas, estrategias empresariales y decisiones personales. Para las empresas, supone adaptar la capacitación, el empleo y la gestión de equipos de edades diversas. En el plano individual, estudiar, trabajar, actualizar conocimientos, ahorrar y planificar el retiro dejan de ser etapas completamente separadas.

(Fuente: Infobae / varios / redacción propia)

jueves, 22 de octubre de 2026

El Festival Borges celebra su sexta edición con literatura, música y encuentros internacionales

Del 26 al 31 de octubre, el encuentro reunirá a escritores y artistas en actividades gratuitas, presenciales y virtuales, a 40 años del fallecimiento del autor.

(Foto: captura de pantalla).

A 40 años de la muerte de Jorge Luis Borges, la sexta edición del "Festival Borges" reunirá del 26 al 31 de octubre a escritores, investigadores y artistas nacionales e internacionales en una programación de charlas, espectáculos musicales y actividades culturales gratuitas, con la participación de Siri Hustvedt, Mauricio Kartun, Sylvia Iparraguirre y Luisa Valenzuela, entre otras figuras.

El encuentro, organizado por Marisol Alonso y Vivian Dragna, tendrá una modalidad híbrida, con seis charlas presenciales en el auditorio de la Alianza Francesa (Av. Córdoba 946, CABA) y cuatro encuentros virtuales que se transmitirán por el canal de YouTube del festival.

Entre los invitados internacionales figuran la mencionada Hustvedt, la escritora mexicana Carmen Boullosa, su compatriota Oswaldo Zavala y el ensayista español Vicente Cervera Salinas.

Jorge Luis Borges (Foto: prensa Festival Borges).

La programación presencial contará también Juan Sasturain, Daniel Guebel, Juan Mattio, Ricardo Romero, Matilde Sánchez y Gabriela Saidón, entre otros autores.

Las actividades abordarán distintas facetas de la obra borgeana, desde el humor y el género fantástico hasta su amistad con Adolfo Bioy Casares, sus vínculos con James Joyce y Thomas Browne, la influencia de la "Odisea", el cine de Christopher Nolan y su relación con Ginebra.

Siri Hustvedt (Foto: prensa Festival Borges).

Por su parte, "Experiencia Borges" ofrecerá una entrevista al ya mencionado Mauricio Kartun, el espectáculo poético musical "La otra vereda", un recital de tango titulado "El coraje como herencia" y una caminata por las calles porteñas vinculadas con el escritor.

También habrá una presentación del artista Joaquín Fargas sobre "El libro absoluto", una creación que combina arte y tecnología inspirada en los textos "La biblioteca de Babel" y "El libro de arena".

Joaquín Fargas (Foto: prensa Festival Borges).

La programación completa del festival se encuentra disponible haciendo click aquí.

(Fuente: Agencia Noticias Argentinas / Festival Borges / varios / redacción propia)

La Filarmónica de Berlín volvió a la Argentina después de 26 años y su concierto en el Teatro Colón se podrá ver gratis por streaming

Este viernes 23, el conjunto dirigido por Kirill Petrenko interpretará obras de Brahms y Strauss en una velada que podrá seguirse online desde la web del coliseo lírico porteño.

(Foto: prensa Berliner Philarmoniker).

El último de los tres conciertos que la Berliner Philharmoniker ofrecerá en el Teatro Colón podrá seguirse en vivo y de forma gratuita a través de la página web oficial del coliseo lírico porteño. La transmisión por streaming del viernes 23 de octubre a las 20:00, permitirá a quienes no consiguieron entradas presenciar desde cualquier punto del país, el regreso de una de las orquestas más prestigiosas del mundo a Buenos Aires, tras una ausencia de 26 años.

Bajo la batuta del maestro ruso Kirill Petrenko, director titular y artístico de la formación alemana desde 2019, el programa de la velada reúne dos pilares del repertorio sinfónico. La primera parte estará dedicada al "Concierto para piano y orquesta n.° 1 en re menor", de Johannes Brahms, compuesto entre 1854 y 1859, una obra que combina el protagonismo del solista con una escritura orquestal de gran envergadura. La parte solista quedará a cargo del pianista islandés Víkingur Ólafsson, quien hará con esta presentación su debut en la Argentina.

Ólafsson, reconocido por un repertorio que abarca desde la música barroca hasta la contemporánea, reemplazó al pianista Daniil Trifonov, previsto originalmente para la gira pero obligado a cancelar su participación por una lesión. El islandés participa en dos de las tres funciones porteñas: la del miércoles 21 y la del viernes 23 de octubre.

Kirill Petrenko (Foto: prensa Teatro Colón).

La segunda mitad del concierto estará consagrada a "Also sprach Zarathustra, op. 30", de Richard Strauss, poema sinfónico de 1896 inspirado en la obra filosófica homónima de Friedrich Nietzsche. La pieza se convirtió en una de las páginas más reconocibles del repertorio orquestal, sobre todo por su célebre introducción, asociada también a la película "2001: Odisea del espacio", de Stanley Kubrick.

Fundada en 1882, la Berliner Philharmoniker forjó su identidad sonora a través de directores como Wilhelm Furtwängler, Herbert von Karajan, Claudio Abbado y Simon Rattle. La última vez que tocó en la Argentina fue en el año 2000, justamente bajo la dirección de Abbado. Desde 2019, Petrenko conduce una formación reconocida por la riqueza de sus colores y su capacidad para conjugar la personalidad de cada intérprete con una poderosa identidad colectiva.

La gira internacional de 2026, que se extiende hasta el 25 de octubre, incluye también escalas en Estados Unidos, Colombia y Brasil. En Buenos Aires, la orquesta ofrece tres conciertos en el Teatro Colón desde el miércoles 21 con dos programas diferentes. El jueves 22, el repertorio cambia de eje con las "Variaciones Enigma", de Edward Elgar, y la "Sinfonía n.° 4 en fa menor", de Piotr Ilich Chaikovski.

La etapa sudamericana de la gira quedará documentada en una producción audiovisual para la televisión pública alemana. Con el streaming del viernes, el Teatro Colón abre una ventana para que el público de todo el país acceda al cierre de esta visita, que vuelve a posicionar a la sala porteña en el circuito internacional de las grandes orquestas del mundo.

El canal de YouTube del Teatro Colón se encuentra disponible haciendo click aquí.

(Fuente: Infobae / Teatro Colón / varios / redacción propia)

miércoles, 21 de octubre de 2026

Preguntas urgentes: ¿por qué es necesaria ya mismo una ley que proteja a las infancias en el entorno digital?

Más de 300 organizaciones exigen regulaciones para que las plataformas y redes sociales asuman responsabilidades y sean seguras para los niños.

Según "Grooming LATAM", las aplicaciones más usadas por infancias y adolescencias son: WhatsApp, Tik Tok, YouTube, Instagram, Facebook,. Snapchat, Roblox, Discord y Messenger (Foto: Freepik).

De manera reciente, bajo el lema "Está hecha la trampa, pero no la ley", más de 300 organizaciones lanzaron la Campaña Nacional por la Protección Digital de Niños, Niñas y Adolescentes. El objetivo es incentivar la redacción y sanción de una ley que regule los entornos digitales diseñados por las compañías tecnológicas y que las multe en caso de que vulneren los derechos de las infancias y adolescencias. La iniciativa sugiere diez puntos a tener en cuenta, entre los que se encuentra el diseño de plataformas que no creen adicción y la verificación efectiva de la edad de los usuarios. Ahora bien, ¿qué sucede con las infancias en el escenario digital? ¿Por qué es necesaria una ley que las proteja?

María Capurro Robles, coordinadora de proyectos del Observatorio Latinoamericano de Regulación, Medios y Convergencia (Observacom), explica: "Los niños, niñas y adolescentes habitan las plataformas y las redes sociales, y la idea no es prohibirlas, como se hace en otros lados. El objetivo es que se conviertan en un entorno digital seguro". El Observacom es una de las organizaciones firmantes de la Campaña.

Capurro continúa: "Hay contenidos que circulan que no son aptos para ellos, como la pornografía y los juegos de azar. Además, funcionan como burbujas de información: si ellos miran tres segundos una publicación en particular, al instante reciben un bombardeo de posteos similares, inclusive si se trata de prácticas riesgosas, como las suicidas". A su vez, el diseño de las plataformas está planteado para generar adicción a través del scroll infinito, de los colores llamativos, de la reproducción automática de los contenidos como videos, las notificaciones y las recompensas.

“Se trata de cuestiones que en el mundo offline las tenemos planteadas y en el mundo online no. No le damos a las infancias una burbuja de contenidos, sino que le damos variedad y abundancia. Que jueguen, que se muevan, que no vean pornografía. Todo eso se pierde en los entornos digitales”, plantea la especialista. 

Así, la Campaña Nacional por la Protección Digital de Niños, Niñas y Adolescentes propone diez puntos a tener en cuenta a la hora de redactar un proyecto de ley. Entre ellos se encuentra la responsabilidad de las plataformas para prevenir y mitigar riesgos, la seguridad del diseño, la verificación efectiva de la edad, los límites al perfilamiento y la publicidad dirigida, la transparencia algorítmica y la rendición de cuentas. A su vez, por parte del Estado, plantea la supervisión efectiva y un régimen de sanciones y mecanismos contra las empresas para garantizar el cumplimiento de la ley. Exige también la creación de un Programa Nacional de Educación Digital Integral orientado a alfabetizar a los niños, niñas y adolescentes y que éstos puedan moverse en las plataformas de una manera segura, responsable y crítica.

"Necesitamos la normativa porque además tenemos el problema de los datos, no sólo los que damos sino también los de nuestro comportamiento. Eso les posibilita a las plataformas perfilar las publicidades. Inclusive, entre las organizaciones firmantes está la Asociación Nacional de Pediatría que planteó que hay muchos casos en los que, por la abducción de las pantallas, se ven problemas de vinculabilidad, de dificultad para el juego lúdico y de motricidad", detalla Capurro.

Según detallaron desde la Campaña, si bien Argentina dispone de un marco jurídico de protección de la infancia a través de la Ley 26.061 de protección integral, la Convención sobre los Derechos del Niño y las disposiciones del Comité de los Derechos del Niño como la Observación General 25/21 sobre derechos en los entornos digitales, ninguna alcanza. "También rige la Ley 25.326 de datos personales, pero no establece obligaciones específicas para las plataformas digitales. Las escuelas, las familias, los médicos y las organizaciones lidiamos con este tema como si no hubiese empresas tecnológicas gigantes responsables de lo que sucede en el entorno digital", afirma la especialista.

La discusión -que se suma a otras similares que se dan a nivel regional y global- ya tocó la puerta de varios legisladores que le han propuesto reuniones a las organizaciones. "Sabemos que el contexto actual es complicado para el tratamiento de estos temas y, sobre todo, para interpelar a las plataformas. Así que vamos paso a paso porque lo que está en juego acá es la salud y el bienestar de los chicos y las chicas y eso tiene que ser una prioridad", concluye Capurro. 

(Fuente: Agencia de Noticias Científicas / UNQ / varios / redacción propia)

Un ensayo sobre la privatización del conocimiento y los riesgos de la IA ganó el Premio Anagrama

El escritor catalán Xavier Nueno fue distinguido por "La revuelta de los copistas", una obra que cuestiona el uso comercial del saber acumulado durante siglos.

(Foto: composicion propia).

El escritor barcelonés Xavier Nueno ganó el 54.º Premio Anagrama de Ensayo por "La revuelta de los copistas (Cómo el conocimiento perdió el juicio)", una obra que analiza cómo las grandes empresas tecnológicas se apropiaron del conocimiento acumulado durante siglos para convertirlo en un negocio a través de la inteligencia artificial.

El certamen, dotado con 10.000 euros para el ganador, recibió 340 manuscritos procedentes de 24 países. Cuatro trabajos llegaron a la instancia final, en la que el jurado, integrado por Jordi Gracia, Pau Luque, Daniel Rico, Remedios Zafra y las editoras Silvia Sesé e Isabel Obiols, eligió el ensayo de Nueno.

Xavier Nueno (Foto: prensa Anagrama).

El libro reconstruye la historia de la organización y clasificación del conocimiento, desde los antiguos copistas hasta los actuales programadores, y examina cómo esa tarea colectiva terminó convertida en una fuente de beneficios para las compañías tecnológicas.

A través de bibliotecarios, archiveros, estenógrafos y trabajadores de distintas épocas, el autor plantea que los sistemas de inteligencia artificial se alimentan de un patrimonio intelectual que pertenece a la sociedad, pero cuyos resultados son comercializados mediante suscripciones.

El jurado destacó especialmente su mirada crítica sobre el desarrollo tecnológico. Pau Luque señaló que "Nueno cuestiona el valor del algoritmo como herramienta de conocimiento y advierte sobre los límites de una ciencia sustentada exclusivamente en grandes volúmenes de datos".

Por su parte, Daniel Rico subrayó que "la obra reconstruye el desplazamiento del juicio y la razón por el cálculo estadístico, además de abordar la desigualdad social y la degradación cultural asociadas a ese proceso".

El ensayo también examina los litigios por derechos de autor que enfrentan a escritores y editoriales con empresas de inteligencia artificial y propone abrir al público los modelos de lenguaje construidos a partir de la memoria colectiva.

Más allá de aún no estar disponible en librerías de nuestro país -se publicará recién a principios de 2027-, se puede comprar online en el sitio oficial de Anagrama, tanto en su edición física como en formato e-book, haciendo click aquí. 

(Fuente: Agencia Noticias Argentina / Anagrama / varios / redacción propia)

El genoma humano cumple 25 años: una carrera infartante y un futuro fascinante

¿Qué promesas del Proyecto Genoma Humano se han cumplido? ¿Que perspectivas inesperadas se han abierto?

(Foto: WinWin Studio / Shutterstock).

En febrero del año 2001, hace 25 años, se publicaban de forma conjunta en dos prestigiosas publicaciones, Nature y Science, los resultados de la secuenciación del genoma humano obtenidos por el consorcio público internacional, iniciado a finales de los años ochenta, y por la empresa privada Celera Genomics, fundada por Craig Venter en 1998.

Era la llegada a la meta de la que se bautizó como la "carrera del genoma": una competición trepidante, acelerada y, en ciertos momentos, agria, entre un consorcio público que defendía que el genoma humano y el conocimiento derivado eran un "bien público" que pertenecía a todos los seres humanos, y una empresa que consideraba que el conocimiento de nuestros genes era patentable, tanto para el diagnóstico de enfermedades como para el diseño de terapias específicas y eficientes.

Por fortuna, esta carrera de infarto incentivó a ambos consorcios y, finalmente, todos hemos salido beneficiados. Por un lado, Celera diseñó e incorporó procesos automatizados de secuenciación de fragmentos de ADN al azar ("por perdigonada", o "shotgun", en inglés), acelerando así el proceso de secuenciación del genoma. Por otro lado, el consorcio público había acordado desde sus inicios que todos los datos obtenidos serían públicos y accesibles, en beneficio de toda investigación. Y lo cumplió.

La competición retroalimentó los dos proyectos y, a la vez, aceleró la implementación de innovadoras técnicas de secuenciación. Actualmente, con las tecnologías de secuenciación de segunda y tercera generación, se puede obtener un genoma completo en menos de un día y abaratando los costos. Si el Proyecto Genoma Humano costó cerca de 3.000 millones de dólares, hoy en día se puede obtener la secuencia de ADN de cualquier persona por apenas 300 dólares. 

Aún hay promesas incumplidas

El Proyecto Genoma Humano se inició recurriendo a la épica: prometía conocer y diagnosticar todas las enfermedades humanas para curarlas. Aunque después de 25 años no se han cumplido todas las promesas, el genoma humano de referencia se ha convertido en una herramienta crucial para el desarrollo de las modernas terapias personalizadas, con adelantos importantes en la lucha contra el cáncer, las enfermedades raras y las enfermedades infecciosas, entre ellas el Covid-19.

La publicación del genoma humano fue el primer paso para impulsar otros proyectos que han permitido identificar regiones reguladoras de los genes y analizar la variabilidad humana. Gracias a él cada vez tenemos más claro por qué somos cómo somos e identificar aquello que nos hace diferentes. Además, ha abierto puertas fascinantes al conocimiento de la complejidad del genoma y nos ha enseñado la relevancia de la epigenética. 

Diagrama simplificado del genoma mitocondrial humano. Pueden apreciarse los 37 genes y la secuencia origen de replicación no codificante. En este esquema no se señala la cadena ligera y la pesada (Foto: Wikipedia).

A estas alturas, además de conocer nuestra secuencia genética, podemos modificarla gracias a herramientas como CRISPR, ya sea para curar enfermedades o para adquirir nuevas características, lo que implica importantes dilemas bioéticos. Puede que, de la mano de los proyectos para gestionar los genomas de poblaciones enteras (como Genomics England), con estos nuevos avances se pueda llegar a cumplir algunas de las expectativas del Proyecto Genoma Humano que siguen abiertas en el campo de la biomedicina.

Proyecto Biogenoma de la Tierra: del libro a a la biblioteca de la vida

Hay que remarcar que el Proyecto también ha inspirado a otros proyectos genoma. Sin ir más lejos, en 2018 nació el Proyecto Biogenoma de la Tierra ("Earth Biogenome Project" o EBP), una iniciativa internacional creada con el audaz objetivo de secuenciar, caracterizar y catalogar los genomas de toda la biodiversidad eucarionte conocida sobre la Tierra: unos 1,67 millones de especies. Esta verdadera "biblioteca digital de la vida" recogerá las millones de soluciones evolutivas seleccionadas durante 3.500 millones de años.

En lugar de unos pocos consorcios dispersos con inversiones millonarias, la EBP ha optado por crear una gran comunidad descentralizada (más de 2.200 científicos de 88 países y seis continentes) en la que cada equipo busca financiación a escala local, pero trabajando con estándares comunes de calidad y compartiendo los datos generados.

Además de comprender cómo evoluciona la vida, esta información posibilitará conocer la diversidad genética de las especies, identificar aquellas especialmente vulnerables y predecir su respuesta al cambio climático, lo que permitirá anticipar riesgos, establecer prioridades y diseñar estrategias eficaces de conservación y restauración de la biodiversidad ante la sexta extinción masiva en la que estamos inmersos.

Más ambiciosamente, este conocimiento redundará en nuevos recursos biológicos para la medicina, la agricultura, la ganadería y pesca, la alimentación y la biotecnología, para mejorar conjuntamente la salud de las personas, los animales y los ecosistemas, en lo que se denomina globalmente como One Health. Todo un reto.

Universal e inclusivo

Todavía quedan muchos objetivos que conseguir. Falta una voluntad real de que los conocimientos derivados de conocer el genoma impacten de forma efectiva en toda la población y no sólo en aquellos que lo puedan pagar. Además, para que este conocimiento sea inclusivo, muchas poblaciones humanas de las cuales desconocemos su diversidad genética tienen que ser estudiadas. Por ejemplo, las poblaciones africanas están muy poco representadas en las bases de datos genómicas, aunque esto está cambiando. En el futuro, iniciativas como H3Africa permitirán a los investigadores de este continente participar de forma equitativa y beneficiarse también de los frutos derivados del estudio del genoma.

Dígase que todo empezó por querer leer el orden en que adeninas (A), citosinas (C), guaninas (G) y timinas (T) componen la cadena del ADN, lo cual determina cómo se codifica la información para construir un nuevo organismo. Lo que podemos asegurar es que, gracias a la secuenciación del genoma humano, el siglo XXI es el siglo de la genómica, tanto en relación a la especie humana como a las otras especies que pueblan nuestro planeta.

(Fuente: The Conversation/ Wikipedia / varios / redacción propia)