jueves, 5 de marzo de 2026

Del libro y el cine a la tendencia: cómo cuatro obras distópicas inspiraron la actual era digital

Tres textos y una película demuestran que el minimalismo visual, la vigilancia constante y el retorno de lo religioso modelan la cultura contemporánea.

(Foto: Shutterstock).

La línea entre distopía literaria y vida cotidiana se ha vuelto cada vez más tenue en las sociedades occidentales. Ciertas narrativas anticiparon elementos que hoy resultan reconocibles: uniformidad, vigilancia y erosión del pensamiento crítico, ahora presentes en la cultura y el comportamiento social.

La literatura distópica, lejos de ser sólo advertencia, actúa como espejo y guía de tendencias. En la actualidad, la preferencia por pertenecer a grupos y la adopción de una estética homogénea, tanto en la moda como en la interacción digital, reflejan la estructura por castas y la renuncia a la individualidad que, por ejemplo, Aldous Huxley planteó en buena partes de su obra, especialmente en "Un mundo feliz". A continuación, los  cuatro ejemplos.

• "1984": George Orwell y la cultura de la vigilancia digital

(Foto: composición propia).

George Orwell propuso una sociedad sometida a una vigilancia total bajo la mirada omnipresente del Gran Hermano, donde la autocensura y la manipulación del pasado dominan la vida diaria.

Hoy, la omnipresencia de dispositivos móviles y redes sociales convierte a cada individuo en observador y observado. Caada uno de nosotros tiene un pequeño vigilante táctil en las manos, y nos grabamos y observamos constantemente a través de sus pantallas.

El auge de programas televisivos basados en la exposición y la observación refuerza la normalización de prácticas que antes generaban alarma. La frontera entre lo público y lo privado se ha desdibujado, consolidando una vigilancia voluntaria y permanente.

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Margaret Atwood y el regreso de los valores tradicionales

(Foto: composición propia).

En esta obra, Margaret Atwood describe un régimen teocrático que restringe derechos y reactiva valores religiosos, especialmente en detrimento de las mujeres. Hay paralelismos en el resurgimiento actual de discursos religiosos y el retorno a tradiciones antes relegadas.

Entre las generaciones jóvenes, el misticismo y el uso de símbolos religiosos en moda y música se han convertido en tendencia. Esta recuperación de costumbres, consideradas superadas, muestra un ciclo de reafirmación identitaria a través del pasado.

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"Farenheit 451" y la amenaza a la reflexión crítica

(Foto: composición propia).

Ray Bradbury, por su parte, imaginó un mundo donde los libros son destruidos y la palabra escrita pierde su papel central en la construcción de la memoria colectiva.

El medio citado subraya el efecto de la literatura de autoayuda, que prioriza la positividad y el aislamiento sobre el debate profundo. La literatura transmite nuestra historia, nuestra identidad y nuestro conocimiento: nos permite ampliar los horizontes de lo que conocemos y consolidar un pensamiento crítico. Y en este texto, eso es peligroso y se castiga.

La tendencia a evitar el disenso y buscar únicamente mensajes positivos contribuye a una visión individualista que, aunque menos explícita que en la novela de Bradbury, erosiona los mecanismos para ejercer el juicio propio.

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"Metrópolis" y el minimalismo contemporáneo

(Foto: fotograma / captura de pantalla).

La estética de este film de 1927, dirigido por Fritz Lang, se renueva en la cultura visual actual, donde predominan los tonos blancos, la neutralidad y la frialdad arquitectónica.

La transición del technicolor -presente en otro de sus clásicos como "El mago de Oz"- al predominio de colores neutros no sólo responde a factores técnicos y de costos, sino que simboliza una preferencia colectiva por la discreción y el minimalismo.

El empobrecimiento cromático se extiende más allá del cine, infiltrando la arquitectura, la decoración y la moda urbana. El "lujo silencioso" y la uniformidad cromática han desplazado los elementos que antes expresaban vitalidad y pertenencia.

Cultura popular y distopía: el papel de la literatura

La consolidación de la estética distópica en la cultura popular revela la influencia de estos relatos en la vida real. El contacto con la literatura y las grandes narrativas se perfila como el principal antídoto para preservar la imaginación y el pensamiento crítico frente a la expansión de modelos distópicos en la sociedad actual.

(Fuente: Elle / Xataka / Infobae / varios / redacción propia)

El argentino Faustino Oro busca convertirse en el gran maestro más joven en la historia del ajedrez

El joven, de apenas 12 años, se enfrenta al ruso Aleksey Grebnev en el Open Internacional Aeroflot de Moscú y, en caso de ganar, hará historia dentro de la disciplina.

El prodigio argentino del ajedrez, Faustino Oro, se juega el título de Gran Maestro ante el ruso Aleksey Grevnev, en la última jornada del Aeroflot Open (Foto: EFE / Ignacio Ortega).

El argentino Faustino Oro, de apenas 12 años, está a una partida de convertirse en el gran maestro más joven de la historia del ajedrez. Hoy, en la novena y última ronda del Open Internacional Aeroflot de Moscú, enfrenta a la promesa rusa Aleksey Grebnev, de 19 años. De lograr la victoria, el apodado "Messi del ajedrez" impondrá un nuevo récord mundial, superando la marca establecida en 2021 por el estadounidense Abhimanyu Mishra, quien obtuvo el título a los 12 años, 4 meses y 25 días. Si el prodigio argentino triunfa, escribirá su nombre en la historia a los 12 años, 4 meses y 19 días, seis días menos que su antecesor.

En la doble jornada celebrada este último miércoles en los salones del Hotel The Carlton, en Moscú, Faustino demostró una actuación sobresaliente: ganó ambos enfrentamientos, manteniéndose entre los 22 mejores del torneo, que reúne a figuras de élite bajo el sistema suizo. Habiendo comenzado como preclasificado N°35, ya suma 5,5 puntos y se encuentra a solo 1,5 de distancia del líder, el ruso Ian Nepomniachtchi, de 35 años, subcampeón mundial.

La Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) exige que para obtener el título de gran maestro un jugador menor de 14 años reúna tres normas en torneos internacionales, mantenga una actuación superior a 2.600 puntos y complete su última norma en un torneo abierto. Oro, que nació en el barrio porteño de San Cristóbal y se radicó junto a sus padres Alejandro y Romina en Badalona, España, cumplió ya dos de estos requisitos en Madrid y Buenos Aires durante 2025. El Open de Moscú representa su oportunidad definitiva para la tercera norma que lo consagraría en la élite.

Faustino Oro en el Open Internacional Aeroflot (Foto: prensa Open Aeroflot).

El torneo abierto de Aeroflot brinda un desafío único, pues en cada ronda el emparejamiento se define por sorteo, obligando a enfrentar adversarios con igual puntaje, pero de fuerza variable. Para Oro, era esencial medirse contra competidores con un Elo (sistema de puntuación matemático y estadístico que mide la fuerza o habilidad relativa de un jugador) superior a 2.496 puntos y así cumplir la performance exigida por FIDE, pues victorias ante rivales de menor ranking no cuentan para la marca histórica que persigue.

Finalmente, el sorteo para la última ronda determinó el cruce con Aleksey Grebnev, campeón mundial Sub 18 en 2023, campeón juvenil asiático en 2024 y ganador del Open de Dubai en 2025, que ocupa el puesto N°100 del ranking internacional. Faustino conduce las piezas negras, en lo que será un duelo decisivo.

Oro descubrió el ajedrez durante la pandemia, guiado por su padre, y en menos de seis años pasó de los rudimentos del juego a posicionarse en la cúspide juvenil mundial. Es simpatizante del Club Vélez Sarsfield y cursa primer año de secundaria en el sistema educativo español. Aunque la derrota sufrida en la sexta ronda de este torneo complicó su camino, el argentino supo sobreponerse. "Conseguir el récord no es algo que me obsesiona. Si viene, mejor, pero lo más importante es que siga mejorando mi ajedrez y así llegarán las cosas más fáciles", sostuvo con una serenidad envidiable para su edad.

(Fuente: La Nación / Indie Hoy / varios / redacción propia)

Conviertir nuestro móvil con Android en un ordenador: pronto llega el "modo escritorio"

Disponible por el momento sólo en los dispositivos Pixel de Google, durante este año lo adoptarán en resto de las marcas. Se podrán fijar aplicaciones en la barra de tareas, acceder a notificaciones y ajustes rápidos, y contará con la mayoría de las funciones de una computadora de escritorio. 

(Foto: Google).

El modo escritorio de Android permite transformar nuestro móvil en una experiencia similar a la de una PC, al conectarlo a un monitor externo. Esta función, que hasta ahora solo ofrecían vía hardware marcas como Samsung o Motorola, comienza a llegar de forma nativa a Android, facilitando el trabajo multitarea y la gestión de ventanas en una interfaz adaptada al escritorio.

Qué es y cómo funciona

El modo escritorio de Android adapta la interfaz del teléfono para que se parezca a la de un ordenador al conectarlo a una pantalla de mayor tamaño. Al activar esta función, el móvil muestra un escritorio completo con barra de menúes, un dock inferior para aplicaciones abiertas, y la posibilidad de mover y redimensionar ventanas por la pantalla.

Los usuarios pueden fijar aplicaciones en la barra de tareas, ver todas las que estén abiertas y acceder a notificaciones y ajustes rápidos, todo en un entorno pensado para la productividad.

(Foto: Google).

A diferencia de soluciones externas, el modo escritorio utiliza las mismas aplicaciones instaladas en el móvil y no requiere instalar un sistema operativo diferente. Además, permite utilizar ratón y teclado Bluetooth, logrando una experiencia muy cercana a la de un ordenador tradicional. 

Actualmente, el modo escritorio está disponible de forma nativa únicamente en los Google Pixel 8 y modelos posteriores. Para utilizarlo, es necesario tener la última versión de Android instalada. El proceso de activación es sencillo:

• Conectar el móvil a un monitor externo mediante un cable USB-C o un adaptador compatible, como USB-C a HDMI.
• El dispositivo detectará la pantalla y mostrará una ventana emergente con opciones.
• Seleccionar la opción "Ordenador" para acceder al modo escritorio.
• Vincular ratón y teclado por Bluetooth para una experiencia completa.

(Foto: Google).

El "modo proyector", que aparece como alternativa, sólo refleja la pantalla del móvil en el monitor, pero no activa la interfaz de escritorio. Para disfrutar de la experiencia tipo PC, es fundamental elegir el "modo ordenador”.

El modo escritorio de Android marca un paso importante hacia la convergencia móvil y la productividad, permitiendo aprovechar al máximo la potencia de los smartphones actuales en cualquier entorno.

Las funciones más destacadas que trae Android 16

Circle to Search y Try It On: permiten identificar varios elementos en una imagen y, por ejemplo, en el ámbito de la moda, probar prendas virtualmente si la tienda lo permite.
Probador virtual: facilitará visualizar cómo quedarían las prendas antes de comprarlas.
• Gemini como agente inteligente: la IA Gemini evoluciona y ahora puede encargarse de tareas automáticamente, como hacer pedidos o crear publicaciones para redes sociales sin intervención directa.
Magic Cue: Google Messages ofrece respuestas inteligentes y sugerencias útiles dentro del chat.
Now Playing como app independiente: la herramienta de reconocimiento de canciones se convierte en una aplicación propia, disponible para más dispositivos.
Widget Resume: la pantalla de bloqueo suma información en tiempo real sobre deportes y bursátiles, además del pronóstico del tiempo.
Personalización de iconos con IA: los usuarios pueden diseñar hasta cinco estilos de iconos diferentes para adaptar el aspecto del teléfono a su gusto.

(Fuente: Genbeta / Xataka/ varios/ redacción propia)

miércoles, 4 de marzo de 2026

Agenda Cultural: nueva programación multidsciplinaria del hoy llamado Palacio Libertad (ex Centro Cultural Kirchner)

El complejo cultural más importante de Latinoamérica arranca nuestro marzo con música, danza, baile, cine y un homenaje. Por el momento, el acceso es libre y gratuito.

Crepusculares: La gran miseria


Continúa el ciclo de obras de danza, performance y arte contemporáneo pensado para la luz del crepúsculo en La Cúpula del Palacio Libertad. En la tercera fecha, Carlos Osatinsky y Fernando Nicolás Pelliccioli presentan "La Gran Miseria", rituales escénicos para una misericordia compartida, obra estructurada como un ritual que convoca a atravesar la ilusión de separación y un título muy en forma con la actual conducción ejecutiva en Argentina.

Sábado 7 y domingo 8 de marzo, 19:30 - La Cúpula.
 
Coro Nacional Polifónico: Amor en el aire


En este concierto escénico-musical, una pareja de conductores radiales enfrenta el fin de su emisión, mientras sortean las vicisitudes que atraviesa su relación. Participan como invitados los actores Juan Gil Navarro y Verónica Pelaccini, junto a Lautaro Vilo en dirección escénica y dramaturgia. Dirección musical: Fernando Tomé.

Miércoles 4 y 11 de marzo, 20:00 - Auditorio Nacional.

Coro Polifónico Nacional: Amor en el aire


Un recorrido por el cancionero popular de nuestro país en sus múltiples dimensiones y estilos: desde Gardel y Piazzolla hasta Charly, Spinetta y Soda Stereo, pasando por Mercedes Sosa y Atahualpa Yupanqui, por la cumbia de Gilda y por el cuarteto de Rodrigo. Dirección: Gustavo Fontana.

Viernes 6 y sábado 7 de marzo, 20:00 - Auditorio Nacional.

Copa Representar Freestyle


Regresa el certamen de creatividad a través de la rima improvisada. Raperos de distintas provincias se enfrentarán en formato 2 versus 2. Con Pluzito como host y musicalización de Ramiro Jota, la fecha contará con la participación de DEM Battles, que se suma al jurado integrado por Caricatto, Valen Trip y Zetah.

Sábado 7 de marzo, 16:30 - Plaza Seca.

Tardes de boleros: Natalia Lobo


Acompañada por Marcelo Macri en piano, la cantante y actriz Natalia Lobo presenta una cuidada selección de temas de Armando Manzanero, Roberto Cantoral y Liliana Felipe, que fueron inmortalizados también por grandes intérpretes como Olga Guillot, Bola de Nieve y José Feliciano.

Domingo 8 de marzo, 18 h - Plaza Seca.

Niñez: progrmación de marzo


Compartir momentos de juego, baile, dibujos y lecturas. Ruedan clows recibe a chicos y chicas con juegos y chistes; ¡A la ronda! trae los espectáculos de Tan Gurí y Kalpataru; Juego libre y construcción abre la imaginación y el juego. Además, habrá talleres, excursiones artísticas y cortometrajes.

Sábados y domingos de marzo, de 14:00 a 20:00- Tercer piso.

Mejor bailemos... salsa


En marzo vuelve el ciclo de danzas que se celebra una vez por mes en la Plaza seca. En esta ocasión, se llevará adelante una clase de iniciación a la salsa, a cargo de Juan Solohaga y Camila Rodríguez, y luego habrá una práctica abierta para todos los niveles de baile.

Jueves 5 de marzo, 18:00 - Plaza seca.

Cine: programación de marzo


Los viernes se proyectan cuatro comedias argentinas al aire libre. Los sábados, dos producciones argentinas de estreno reciente. Y los domingos, el ciclo articulado junto a la Embajada de Japón propone un recorrido por el cine nipón entre la década de 1980 y la actualidad.

Viernes a domingos de marzo - Diferentes espacios.

La programación completa se puede ver haciendo click aquí.

Migré: el tema es el amor


Una exposición dedicada a Alberto Migré, considerado "padre de la telenovela argentina", con objetos originales que lo acompañaron durante su carrera como guionista: su emblemática máquina de escribir y los vinilos que musicalizaron sus producciones y su proceso creativo, entre otros.

Miércoles a domingos de 14:00 a 20:00 - Sexto piso. Sala Lucas Demare.

(Fuente: prensa Palacio Libertad)

El regreso de la escritora india premiada más joven de la historia: lanza su nueva novela

Se publicó "La soledad de Sonia y Sunny", el regreso de Kiran Desai después de casi 20 años sin publicar una nueva obra. Antes de su inminente llegada a las librerías, se puede comprar y descargar en formato digital desde este post.

(Foto: composición propia).

Han transcurrido casi dos décadas desde que Kiran Desai sorprendiera al mundo literario con "El legado de la pérdida", la novela que la hizo merecedora del Man Booker Prize en 2006 y la convirtió en la mujer más joven en recibir ese reconocimiento. 

Ahora, la escritora india ha regresado a la ficción con "La soledad de Sonia y Sunny", una monumental obra de más de setecientas páginas que, según la crítica literaria internacional, figura entre los títulos más destacados del año.

El lanzamiento de esta novela supone no sólo el esperado retorno de Desai, sino también la consolidación de una voz que ha abordado la experiencia migratoria y la soledad desde una perspectiva innovadora y personal.

Un viaje literario entre Occidente y Oriente

"El inicio de esta novela estuvo marcado por una dedicación absoluta, incluso una cierta obsesión", ha confesado Desai. La autora ha dedicado casi veinte años a la creación del libro, un período en el que la autora ha recopilado cerca de 5.000 páginas de notas, fruto de una escritura disciplinada y meticulosa.

La propia autora reconoce que el tiempo ha transcurrido inadvertido, absorta por una historia en la que ha volcado buena parte de sus inquietudes y vivencias personales. "Ves que han pasado dos décadas y te da cierto vértigo. Hace más de un año que la terminé y sigo pensando en ella, en lo que podría haber cambiado", ha reconocido.

La novela, publicada por Salamandra, sigue la trayectoria de dos jóvenes indios, Sonia y Sunny, desplazados a Estados Unidos por sus familias con la esperanza de que puedan prosperar social y económicamente.

Sonia, aspirante a escritora, estudia en Vermont, mientras Sunny se ha instalado en Nueva York, trabajando como periodista. La trama de la obra salta entre distintas generaciones y geografías, explorando el choque cultural y las profundas transformaciones vividas tanto por las familias como por la propia India, en un período marcado por el auge del nacionalismo y los cambios sociales.

La soledad, el tema central y sustento creativo

En el núcleo de la novela se sitúa el tema de la soledad, que Desai ha abordado desde ángulos diversos: como sustento, estigma y miedo político. Para la escritora, la soledad se presenta en Occidente como un temor existencial que contrasta con la concepción india, donde es un lujo, porque casi nunca se está "físicamente solo".

La novela retrata el éxodo, el desarraigo y la búsqueda de pertenencia, situando en el centro la historia de amor entre Sonia y Sunny. Ambos deben enfrentarse a las tensiones entre la familia, la comunidad y la individualidad, así como al racismo, la misoginia y los prejuicios de clase que se cruzan en su camino.

Para Desai, la lucha por la autonomía emocional se convierte en uno de los grandes desafíos de sus personajes, reflejando conflictos universales y, a la vez, profundamente anclados en su origen indio.

Kiran Desai (Foto: prensa Salamandra).

En la obra, Sonia inicia una relación con un artista mayor, narcisista y controlador, un personaje que le recrimina escribir "tonterías orientalistas" y la anima a evitar el realismo mágico.

La propia Desai ha reflexionado en varias entrevistas sobre la carga colonialista y condescendiente del término "realismo mágico", subrayando que "si escribes en África, Latinoamérica o Asia, se te etiqueta como autor de realismo mágico, pero en Europa ésto no ocurre, a pesar de su tradición en cuentos de hadas", ha manifestado.

Este planteamiento "meta-literario" conecta con la vida de la propia autora, quien es hija de la novelista Anita Desai. La influencia materna ha sido determinante: "Crecí viéndola escribir mientras criaba cuatro hijos; para mí, esa disciplina literaria siempre resultó natural".

El impacto de la migración en EE.UU y la India

Desai reside en el barrio neoyorquino de Queens, un entorno donde conviven comunidades de Bangladesh, Pakistán, India, Nepal y Tíbet, y donde la autora ha experimentado de primera mano los efectos de las políticas migratorias y el aumento del racismo. "Puedes oler el miedo a través de la ventana", ha descrito en referencia a la inquietud ante la retórica hostil del movimiento MAGA y las políticas del presidente Donald Trump.

Para Desai, la comunidad india en Estados Unidos ha pasado de ser ejemplo de movilidad social a objeto de recelos y prejuicios, alimentando una narrativa de deshumanización del inmigrante.

Sobre el regreso recurrente a la India, Desai ha compartido la dificultad de mantener viva la memoria y la creatividad una vez instalada en Estados Unidos. "Al dejar la India, temía perder mi tema; no sabía si podría escribir con la misma profundidad histórica", ha reconocido. Sin embargo, con el tiempo ha descubierto que la diáspora también es un lugar narrativo y emocional desde el que abordar las transformaciones del país de origen.

La novela, ambientada en los años noventa, busca capturar el espíritu de una generación marcada por el idealismo y el orgullo de quienes lucharon por la independencia de la India, antes del ascenso de regímenes autoritarios.

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(Fuente: bajalibros.com / varios / redacción propia)

martes, 3 de marzo de 2026

Nada es sagrado, todo es negocio: las aberrantes modificaciones a la Ley de Glaciares en nuestro país

Dicha ley fue construida desde abajo, con presión y lucha popular, hasta su sanción en 2010. La reforma impulsada por Javier Milei viene desde arriba: empresas mineras trasnacionales y sus aliados internos, políticos, empresarios y gerentes. La reforma elimina las condiciones mínimas para la preservación del agua y las actividades humanas en los pueblos.

El glaciar Perito Moreno en 2023 (Foto: Wikipedia).

Los glaciares argentinos alimentan 39 cuencas hidrográficas y se distribuyen a lo largo de 3.500 kilómetros de la cordillera de los Andes, en 12 provincias. El Inventario Nacional de Glaciares, realizado por el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA), identifica 16.968 cuerpos glaciares con una superficie total estimada de 8.484 km². Más del 36% de la superficie continental argentina se encuentra en cuencas alimentadas por el deshielo glaciar, lo que subraya la dependencia de las comunidades y la producción respecto a estos reservorios.

Sobre el proyecto de reforma de la Ley de Glaciares (Ley 26.639), políticamente, es relevante preguntarse: ¿quién legisla? Y ¿en función de qué legisla? La primera cuestión es central: mientras que la sanción de la Ley de Glaciares fue un logro popular, una iniciativa legislativa que nació desde abajo y desde afuera del poder institucional, y que, mediante procesos de movilización popular, de ejercicio de la democracia participativa, halló eco en ciertos legisladores (Marta Maffei, la gran impulsora, pero también Daniel Filmus, quien jugó un papel articulador clave), para alcanzar su sanción, ahora, estamos en un proceso inverso.

Quienes vienen contra la Ley de Glaciares ahora son los mismos intereses corporativos extractivistas de entonces, con el objetivo de expandir su frontera de explotación mineral. Las grandes empresas transnacionales, a diferencia de las década de 1990, cuando entraron al país tras la Ley 24.916 de actividad minera, ahora no están solas. Han construido un conglomerado de poder muy compacto y eficaz, con alianzas en burguesías rentistas locales. Se trata tanto de políticos como de comerciantes y, minoritariamente, una fracción de clase profesional que ha encontrado su nicho en los staffs gerenciales de las grandes transnacionales o han creado sus propias "empresas" subsidiarias y contratistas.

La segunda cuestión, en función de qué se legisla, contiene el antagonismo de dos criterios: el de la rentabilidad versus el de la habitabilidad. Quienes aprobaron la ley ven los territorios desde la óptica no sólo reduccionista sino anacrónica de obtención/extracción de la máxima rentabilidad potencial. El argumento es explotar, para exportar, para generar ingresos fiscales, para generar empleos, lo cual está demostrado que es una gran mentira. Para ellos, lo que vale en los territorios es lo que puede ser explotado y valorizado en el mercado mundial. Ven las montañas sólo como fuentes de renta.

Esa renta extractiva "se derrama" localmente, pero muy, muy poco (casi no genera fuentes de trabajo genuino) y de una manera abismalmente desigual. Sólo grupos privilegiados y familias históricas en el poder (propietario y estatal) son las que mayor tajada pueden sacar de este derrame rentista. A nivel estructural, el extractivismo consolida oligarquías patrimonialistas y eso es muy funcional a un clientelismo asistencial como estrategia de gobierno.

Esta reforma viene a profundizar un proceso de despojo ya en marcha. El despojo es socioecológico y, por tanto, es perfectamente coherente con la Ley de Reforma Laboral, que también se aprobó. Ambos proyectos, no son de "reforma" sino de aniquilación de lo poco que queda en materia de derechos y de resguardos mínimos para la vida de las poblaciones, en cuanto habitantes y en cuanto trabajadoras.

Dado este momento de la Tierra, descuidar la habitabilidad es lo más desquiciado que se puede hacer. Es cierto que sacrificar la habitabilidad en aras de la rentabilidad no es un problema sólo local, sino global. Podría decirse que parece ser el "espíritu de la época". De hecho, el hombre más rico del planeta (por el cual nuestro actual presidente siente una gran admiración) y uno de los más poderosos del mundo, está destruyendo la habitabilidad de la Tierra, juntando montañas de dinero y soñando con poder ir a vivir a Marte.

(
Fuente: Agencia Tierra Viva / Infobae / IANIGLA / varios / redacción propia)

Preguntas acerca de nuestra sociedad actual: ¿estamos "perdiendo el color"?

Es un tema recurrente en estudios más o menos sesudos, e incluso en publicaciones de redes sociales: el color está desapareciendo de nuestras vidas. Desde los coches hasta las casas pasando, obviamente, por la moda y las marcas.

(Foto: Shutterstock).

De un análisis realizado por el Science Museum Group con más de 7.000 objetos cotidianos de sus colecciones desde el año 1.800 se desprende que los colores grises y desaturados se han hecho más habituales a medida que avanzaba el siglo XX. Esta afirmación coincide con la percepción de muchos observadores anónimos que aseguran que cada día hay menos cosas de colores en sus vidas, que los coches son tristes, que la gente viste masivamente de negro y que el diseño de interiores está dominado por las paletas más desaturadas de la historia

Colores y sentimientos

Los expertos en psicología del color atribuyen a los colores diferentes efectos: levantar el ánimo, excitar, relajar… Dice Eva Heller en su obra "Psicología del color", una verdadera biblia para diseñadores, que "los colores y los sentimientos no se combinan de manera accidental; sus asociaciones no son meras cuestiones de gusto, sino experiencias universales profundamente enraizadas en nuestro lenguaje y nuestro pensamiento".

Con esto en mente, es lógico que los diseñadores de espacios u objetos que tienen que funcionar para todos y hacerlo en cualquier momento intenten minimizar el impacto de utilizar colores no neutros. Tener un coche color naranja, por ejemplo, significa ir siempre en una cápsula optimista y enérgica, algo habitual en los años 70.

Ya explicaba la experta en color Leatrice Eisman que la paleta de tonos de la posguerra de la Segunda Guerra Mundial buscaba el "optimismo terapéutico. Tras años de uniformes caqui y vehículos grises, en los 50 los colores saturados significaron progreso y modernidad, nuevos tiempos, adiós al sufrimiento". 

También Jean-Philippe Lencos, investigador del "geocromatismo", documentó cómo las paletas de color resurgieron tras la guerra para devolver la identidad perdida con los bombardeos. Ésto tuvo su evolución y los años 80 redescubrieron, de algún modo, el color cemento, el blanco y negro y lo neutro, combinado con tonos saturados, dentro del movimiento pendular habitual en las tendencias.

Separador de ambientes Carlton, de Ettore Sottsass para Memphis, 1981, en el Milwaukee Art Museum (Foto: Wikimedia Commons).

En plenos 80, tendríamos que hablar del estilo Memphis, colorista donde los haya, y con saturaciones nunca vistas en moda, mobiliario o diseño de hogares. Para algunos expertos, el estilo Memphis de Ettore Sottsass era un gran grito de color antes de la monocromía de hoy, una reacción al racionalismo gris que empezaba a imponerse en arquitectura e interiorismo.

¿No es posible que esta "cromofobia" de la que creemos ser víctimas en el primer cuarto del siglo XXI sea un simple espejismo? Pensemos que el color dominó durante unas décadas muy concretas el panorama de la moda, la automoción y la decoración. Una isla de color en medio de un mar de grises. Siempre ha habido colores en arquitectura, moda y mobiliario, incluso hoy. Del mismo modo, siempre ha habido tonos neutros, grises, blancos y negros.

Del Ford T a los supermercados

Pensemos en los siglos anteriores, en los edificios de piedra y mármol del siglo XIX (no en sus policromados ancestros grecorromanos), en las ropas decimonónicas. El negro fue el único color en los Ford T: "Cualquier cliente puede pintar su coche del color que desee, siempre y cuando sea negro", decía Henry Ford, fundador de Ford Motor Company. Ahí mandaba la velocidad de secado de la pintura, esencial para el "fordismo". Las razones técnicas y económicas son parecidas a las que se utilizan hoy para el resurgimiento de una paleta tan neutra y limitada.

¿Y los juguetes de los niños han sucumbido a la dictadura monocromática? Hemos visto algunas habitaciones infantiles llenas de osos de trapo tristes y grises, pero que haya padres "desalmados" no quiere decir que sea la norma.

¿Y los productos de venta en supermercado? ¿No son una explosión de color, incluso por encima de los de los años dorados de la saturación? El psicólogo ambiental Paco Underhill explica que "el ojo humano escanea colores en movimiento, identificando en los lineales la falta de color como producto genérico o de bajo costo".

Cuando hablamos de vender galletas, por ejemplo, nos olvidamos de los tonos neutros. Para algunos autores el color comunica el sabor, la frescura y la categoría del producto. Aquí las tendencias tienen poco o nada que decir: manda la biología, no la moda o el gusto del diseñador. Si hablamos de indumentaria, hablamos de péndulo una vez más. Cada año van y vienen tendencias, y es falso que vivamos en una constante de grises y arenas. Siempre hay colores vivos, pastel, neón o matizados que van y vienen.

Existe una tendencia entre los creativos más jóvenes de empezar a detestar el minimalismo cromático (y de diseño en general) de sus padres y mentores y apuestan por un maximalismo cromático. El maximalismo es una forma de "autorregulación emocional". En un mundo incierto, rodearse de colores produce una sensación de seguridad que el gris no ofrece.

El rojo sobre fondo gris

Es oportuno citar al maestro Jean Baudrillard, que escribió sobre la "semiología de los objetos" y cómo en esta época los objetos dejan de ser útiles para ser signos. El rojo en un entorno gris no es un color, es un signo de estatus y diseño. El color no es todo practicidad y tendencia.

¿Y si el espejismo se produce sencillamente cuando, arrastrados por nuestro sesgo cognitivo, comparamos hitos estéticos aislados? No estamos ante una muerte del color, sino ante su especialización funcional. Hemos delegado el croma al estímulo inmediato del consumo (el supermercado) y a la rebeldía identitaria de los más jóvenes, mientras protegemos nuestros espacios de inversión con la neutralidad. El color no ha desaparecido: ha dejado de ser un ornamento para convertirse en un recurso estratégico que dosificamos según el mercado o nuestra propia salud mental.

Quizás, al final, el gris no es tristeza, sino el silencio visual que necesitamos para procesar un mundo saturado. El color no ha muerto, solo se está tomando un respiro para ayudarnos con nuestra vida.

(Fuente: The Conversation)

Biometría de la conducta: cuando nuestros últimos diez "me gusta" nos delatan

En la escena de un crimen, un pelo puede situar en el lugar a una persona. En la red, nuestro comportamiento no sólo deja constancia de dónde estuvimos y a qué hora. también permite perfilarnos, anticiparnos y empujarnos a tomar decisiones. El ADN sirve para identificarnos en un sentido biométrico y administrativo, pero nuestra actividad digital sirve para reconstruir nuestra vida cotidiana: hábitos, relaciones, rutinas.

La forma en que usamos las aplicaciones digitales hace que pueda obtenerse un retrato robot muy exacto de quiénes somos (Foto: Emily Rand / Shutterstock).

Lo decisivo no es el dato aislado, sino la combinación de varios rastros pequeños. Es un juego de identificación automático, que no pregunta "¿quién es usted?", sino "¿a qué hora se conecta?", "¿desde dónde?", "¿qué mira después?", "¿durante cuánto tiempo?". No hace falta acertar al cien por cien en las respuestas: con una probabilidad alta ya es suficiente.

Es precisamente en esa certidumbre estadística donde reside el verdadero poder. Es tentador pensar que nuestra identidad sólo se limita a lo que pensamos o, en el caso administrativo, a un expediente. Sin embargo, para la maquinaria productiva y extractivista de datos, somos estrictamente lo que hacemos.

Y, cuando una empresa u organismo puede predecir nuestra próxima acción, también puede insistir con un estímulo, un anuncio con una determinada frase que apela a un sentimiento que nos empuja a un "es por aquí". Esa presión es la antesala de una biometría algo más volátil: la de la conducta.

Biometría invisible: la conducta

Por esto es importante expandir el concepto de biometría: ya no es sólo un pelo, la huella dactilar o el iris. La conducta forma parte de lo que somos y, bajo la lógica del mercado, se ha convertido en la materia prima más codiciada.

Para entender la magnitud de esta intrusión, primero debemos saber cómo funciona la biometría convencional a nivel matemático. Un lector de huellas o un escáner de iris no almacena una fotografía literal de esa parte del cuerpo. Lo que hace es convertir la anatomía en un problema geométrico y probabilístico. El algoritmo identifica puntos claves o patrones en la textura y, luego, los traduce a un modelo matemático que crea unas características numéricas.

La identificación, entonces, se reduce a comparar esas características con las ya almacenadas en una base de datos, calculando las similitudes entre ambas. Si las diferencias son pocas, el sistema asume que ha habido una coincidencia en la base de datos.

Como dicta la norma fundamental del mercado, donde hay un recurso cuantificable surge inmediatamente una industria dispuesta a privatizarlo. La biometría anatómica abrió una veta inmensa de especulación y mercantilización del cuerpo. Lo presenciamos con Worldcoin, la empresa cripto de Sam Altman que desplegó escáneres en estaciones de tren, centros comerciales y barrios obreros ofreciendo dinero por escanear el iris de los transeúntes. Aprovechándose del desconocimiento y la ingenuidad de las personas, estas empresas compraron identidades inmutables a un precio bajísimo.

Traficantes de intimidades


Este tipo de negocios siguen en nuestras calles y ahora se ha intensificado, ampliándose a la mercantilización de nuestra conducta. El engranaje técnico de este nuevo mercado lo operan los brokers de datos, empresas apenas legales que comercializan nuestro perfil conductual. Se escudan afirmando que sus bases de datos están desprovistas de nombres propios, pero la anonimización es un mito matemático en la era del "big data". Gracias a las reglas de asociatividad y a la combinatoria, basta con cruzar un código postal, una fecha de nacimiento, el género y cómo mueve el ratón para obtener un perfil inequívoco.

Para mantener este mercado en perpetuo movimiento, instituciones y empresas imponen campañas invasivas. Nos obligan a usar códigos QR  o descargar aplicaciones específicas para estacionar el auto o acceder a un descuento, incluso usar códigos QR para acceder a horarios del transporte público, embudos diseñados para generar dependencia y succionar datos (qué servicio usamos, cuándo, dónde, etc) en tiempo real, que luego se venden al mejor postor.

La solución no es resignarse ni caer en la moralina del "deberíamos leer mejor los términos de uso". Es necesaria una política estructural que desactive esa infraestructura que vive de rastrearnos y, en última instancia, nos polariza y nos aísla para la manipulación.

La neutralidad de la red debe entenderse en su sentido más amplio: significa garantizar que ninguna empresa pueda usar nuestros datos ni pueda alterar, filtrar o manipular nuestra experiencia online.

La neutralidad como trinchera

Frente a esta vigilancia, la exigencia política pasa por prohibir la existencia de brokers digitales para que no especulen con nuestra conducta y para exigir la máxima transparencia en el funcionamiento de los algoritmos, que ahora son opacos pero dictan nuestras decisiones, y también acabar con la recopilación masiva de datos.

En el caso contrario, el ecosistema digital se vuelve precario para el proletariado digital -que somos todos sus usuarios- y extrae valor de su atención. Recuperar el control no es una utopía inalcanzable, sino una alternativa real.

Salvaguardar nuestra identidad y nuestra privacidad hoy es tecnológicamente viable, las herramientas existen. La verdadera cuestión reside en el dilema político al que nos enfrentamos: ¿exigiremos a nuestros órganos estatales y corporativos que prioricen nuestra integridad o se permitirá por omisión que las plataformas digitales sigan ejerciendo un control invisible e impune sobre nuestras vidas?

(Fuente: The Conversation / Xataka / varios / redacción propia)

lunes, 2 de marzo de 2026

Lecturas de lunes: para estrenar el mes de marzo, proponemos algunas joyas de la literatura latinoamericana

Dos argentinos, un uruguayo, un peruano, un chileno, un cubano y una colombiana son los protagonistas de este abanico de recomendaciones, que pretende rescatar el valor de algunas de las obras más importantes de la riquísima literatura de esta parte del mundo. Todos se pueden comprar y descargar en formato digital a un precio más que atractivo.

(Foto: composición propia).

Otro lunes, éste para arrancar el último mes de nuestro verano. Desde este espacio, como solemos hacer casi todos los viernes y algunos lunes, en algo que se convirtió casi en una práctica habitual, sugerimos diversas lecturas, ya sean diversas, temáticas, haciendo foco en un autor o por región. Hoy proponemos siete importantes trabajos de autores exclusivamente latinoamericanos: alguno ya podrá considerarse un "clásico", otros están bastante menos difundidos, pero todos son de un enorme valor literario.  

El tungsteno, de César Vallejo (eLibros Editorial)

(Foto: composición propia).

Novela de este autor peruano que fue publicada por primera vez en España en 1931 y reeditada en Perú en 1957. Para la década de los treintas, el mundo entero se estremecía y en Perú, que aparentemente no tenía nada que ver con el conflicto bélico mundial, se encontraban grandes yacimientos de tungsteno, un duro metal gris que se utiliza para la fabricación de aceros para la industria armamentista. Eso permitió que se lo incluyera en la lista de productos de mayor demanda por parte de las grandes potencias.

Sin duda alguna César Vallejo toma una posición que denuncia el papel no sólo de las compañías norteamericanas en América, sino la complicidad de las autoridades civiles, militares y religiosas alrededor de la explotación de minas. La novela puede ser considerada una mezcla de varias vertientes: el indigenismo, que se abría paso en América tanto en la literatura como en las artes plásticas; lo social, pues se denuncian los atropellos que sufren los menos favorecidos a manos de quienes detentan el poder económico; y lo político, en tanto se reivindica la lucha de clases como una opción para vencer esos atropellos y alcanzar el equilibrio social con la llamada "dictadura del proletariado".

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Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño (Alfaguara)

(Foto: composición propia).

Entre la narrativa detectivesca, la novela "de carretera", el relato biográfico y la crónica, esta novela está considerada por la crítica y el público de todo el mundo como una de las mejores y más originales ficciones escritas en las últimas décadas.

Dos jóvenes poetas latinoamericanos, Arturo Belano y Ulises Lima, emprenden una aventura que transcurrirá durante varias décadas y cruzará distintos países. Símbolo de la rebeldía y la necesidad de ruptura con la realidad establecida, sus vidas representan los anhelos de toda una generación. La búsqueda en 1975 de una misteriosa -y ficticia- escritora mexicana, desaparecida y olvidada en los años posteriores a la revolución, sirve de inicio a un viaje sin descanso marcado por el amor, la muerte, el deseo de libertad, el humor y la literatura.

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Los adioses, de Juan Carlos Onetti (Ediciones Cátedra)

(Foto: composición propia).

En un pequeño pueblo entre sierras, un hospital atiende a un grupo de tuberculosos. Se trata de personajes variopintos, pero la mayoría comparte la esperanza de una sanación mientras aguarda su destino o se pasea al atardecer con la altura violeta de los montes como un gran telón de fondo. El hombre que protagoniza esta "nouvelle", sin embargo, no es así, y no porque su enfermedad resulte especialmente agresiva o desafortunada, sino porque, como sabemos desde las primeras líneas del relato, carecía de esperanza: "No conocía nada de donde sacar voluntad para curarse", reza el texto.

En esta obra de 1954, y haciendo gala de una impresionante maestría literaria, Onetti se aparta de la gran ciudad mítica de Santa María para desplegar la historia de este hombre sin nombre en un pueblo sin nombre, llena de pinceladas vagas y elementos imprecisos que, aun así, dan lugar a un relato vibrante y repleto de sugerencias

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Museo de la Novela de la Eterna, de Macedonio Fernández (Editorial Universidad de Santiago de Chile)

(Foto: composición propia).

Considerada la obra maestra de su autor, "Museo de la Novela de la Eterna" fue publicada póstumamente en 1967 por el Centro Editor de América Latina, quince años después de su muerte. Se trata de una novela experimental en la cual hay más de cincuenta prólogos que anteceden al texto principal valiéndose de un estilo irreverente, que desestructura la linealidad narrativa hasta construir una serie de discusiones y autorreflexiones sobre el género en sí mismo.

En este gesto radica su genialidad: inventa una historia nueva y funda su origen, con el objetivo de inaugurar una tradición novelesca en la región para, de paso, anular la que le antecedió.
Aunque la recepción de la obra no estuvo exenta de debates durante el desarrollo del boom latinoamericano, en la actualidad resulta fundamental otorgarle su lugar de autonomía de la ficción y pieza clave de las vanguardias latinoamericanas.

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El reino de este mundo, de Alejo Carpentier (Editorial Universidad de Santiago de Chile)

(Foto: composición propia).

Una de las obras maestras del escritor cubano, narra, a través de la voz del esclavo negro Ti Noël, el tránsito que sufrió Haití al pasar a convertirse, de colonia francesa gobernada por blancos, en una nación negra regida por el primer monarca coronado del Nuevo Mundo

En una atmósfera lujuriosa y sensual que delata el ba­rro­quis­mo y el realismo mágico de su autor, este relato nos permite conocer las rebeliones de François Mackandal, las aventuras de Pauline Bonaparte, así como la tiranía del rey negro Henri Christophe.

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Las maquinarias de la noche, de Abelardo Castillo (Seix Barral)

(Foto: composición propia).

En el prólogo a esta colección de relatos cortos, su autor dice que cuando era un escritor joven, pensaba que el cuento "era el único género digno de la prosa" y que "la novela era una charlatanería circunstancial a la que condescendía el cuentista cuando no se le ocurría una buena historia de diez páginas". En este libro, publicado en 1992, demuestra aquella atrevida afirmación con cuentos tan potentes y personajes tan vívidos que, sí, la novela como género parece redundante.

En "Carpe Diem" una mujer vuelve de un lugar insospechado para ver a su amante; "La fornicación es un pájaro lúgubre" cuenta a su manera el día en que murió Henry Miller; "Por los servicios prestados" ambienta en la Patagonia una metáfora sobre la humillación y la justicia; "Thar", "Corazón" y "El tiempo y el río" son infiernos grandes en pueblos chicos. "La cuestión de la dama en el Max Lange" es un cuento de terror real, en el que se planea un femicidio sobre un tablero de ajedrez. Las voces pueden ser las de un adolescente provinciano, un hombre monstruoso o un ascensorista que se encuentra con Sandokán.

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Delirio, de Laura Restrepo (Alfaguara)

(Foto: composición propia).

Un hombre regresa a casa después de un corto viaje de negocios y encuentra que su esposa ha enloquecido completamente. No tiene idea de qué le ha podido ocurrir durante los tres días de su ausencia, y con el fin de ayudarla a salir de la crisis empieza a investigar, sólo para descubrir lo poco que sabe sobre las profundas perturbaciones escondidas en el pasado de la mujer que ama.

Narrada con talento y emoción, la historia principal de esta novela se fragmenta en otras que se anudan a través de personajes llenos de matices. Restrepo muestra en esta obra una energía narrativa fuera de lo común, en donde el suspenso se mantiene hasta un final esperanzador que cierra una hermosa novela, bien construida, mejor controlada y brillantemente desarrollada.

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(Fuente: bajalibros.com / varios / redacción propia)