jueves, 12 de marzo de 2026

Selva Almada, la escritora que convirtió al litoral argentino en uno de los territorios más potentes de la literatura actual

La autora entrerriana habla sobre su proceso creativo, la influencia del paisaje y los mitos del litoral en su obra. Además, reflexiona sobre la oralidad y las tradiciones del interior. También facilitamos la compra y descarga de alguno de sus trabajos en formato digital.

La influencia del paisaje y los mitos del litoral define la identidad de la obra de Selva Almada, destacando la oralidad y las tradiciones del interior (Foto: Helena Margarit Cortadellas).

La reconocida escritora Selva Almada se consolidó como una de las voces más originales de la literatura argentina contemporánea. Desde el litoral, su obra se destaca por entrelazar el paisaje, la oralidad y la identidad regional, con títulos como "Una casa sola" que marcan nuevas etapas en su trayectoria.

Es considerada una autora singular en la Argentina actual por situar el entorno del litoral como eje central de sus relatos. En sus textos, la geografía, la musicalidad del habla y los mitos locales confluyen. Así, aporta profundidad y autenticidad a una narrativa que reivindica la memoria colectiva y las tradiciones del río.

"Yo empecé a escribir como a los diecinueve años. No escribía de chica. Sí leía mucha literatura, pero no escribía. Quería ser periodista, en realidad", expresó sobre su vocación inicial. Relató que fue durante la carrera de Periodismo cuando se animó por primera vez a crear historias de ficción. "No sé por qué nunca se me ocurrió escribir ficción antes. Toda la vida leí novelas y cuentos, pero no sé por qué nunca me animé a escribirlos".

El litoral y la geografía como protagonistas literarios


El paisaje del litoral argentino es un elemento central en la vida y la obra de Almada. La escritora narra la mayoría de sus obras sobre el litoral, que es su lugar. La escritora subrayó el peso de la geografía: "No podría pasar lo que está pasando si no fuera ese clima, esa geografía, esos animales, esos peligros, esas bellezas. Todo eso está dentro del alma de cualquier historia", afirmó.

Almada reconoce en su literatura una filiación con el "gótico argentino" y el "nuevo gótico", corrientes vinculadas a la influencia de autores del sur de Estados Unidos como William Faulkner, Flannery O’Connor y Carson McCullers.

En el litoral comparte su imaginario con otros escritores como Horacio Quiroga y Juan José Saer. Siempre se las va a asociar a Selva con esos autores, los une el río.

Selva Almada es reconocida dentro del gótico argentino y el nuevo gótico, influida por autores del sur de Estados Unidos y los mitos regionales (Foto: Télam).

Almada describe su proceso de escritura a partir de la oralidad y las tradiciones de su región: "Toda mi vida leí ficción, pero no sé por qué nunca se me ocurrió escribirlos. Tengo muy buen oído y muy buena memoria auditiva. Recuerdo sonidos, maneras de hablar de las personas, muletillas, tonadas. Un día eso apareció en uno de mis primeros libros de manera espontánea", cuenta.

El paisaje y lo sobrenatural en la narrativa del litoral


La autora incorpora elementos sobrenaturales y mitos del litoral en sus obras. "Toda estas cosas de los espectros, de los fantasmas, de la luz mala son relatos orales con los que crecí. Mi abuelo paterno era un muy buen narrador oral. La diversión era que él nos contara estas historias de fantasmas", relata.

En su última novela, "Una casa sola", una casa se convierte en narradora y testigo de la historia. "La casa habla y cuenta la historia privada, lo que no se dice, los secretos. Es una casa sola que habla", concluye.

Para comprar y descargar algunos de sus trabajos en formato digital, hacer click sobre los nombres:

Una casa sola
Ladrilleros
El viento que arrasa
No es un río
El desapego es una manera de querernos

(Fuente: Infobae / bajalibros.com / redacción propia)

Pequeñas preguntas que a veces nos hacemos: ¿por qué los colores producen diferentes sentimientos en las personas?

Hay colores que nos acompañan toda la vida. El verde de un jardín que ya no existe, el rojo del traje de aquel superhéroe o el azul oscuro de algo que preferiríamos olvidar. Aprender esas asociaciones no fue una elección: simplemente ocurrieron en el transcurso de nuestra vida.

(Foto: Steve Johnson / Unsplash).

Y cuando volvemos a encontrar esos colores -en una pared, en una camiseta, en un atardecer- algo se mueve por dentro, antes de que hayamos tenido tiempo de pensar.

Algunas de esas asociaciones no son sólo nuestras. Quienes vivieron situaciones similares suelen tender a sentir algo parecido ante los mismos colores. Pero quienes nunca estuvieron en ese jardín o se perdieron esa situación, posiblemente sentirán cosas distintas.

¿De qué manera los colores pueden llegar a despertar emociones y por qué estas pueden ser tan distintas en una persona u otra? Para responder estas preguntas, necesitamos primero entender bien qué es exactamente un color.

Una cosa es el mundo y otra nuestra experiencia de él

La primera idea que tenemos que considerar es algo contraintuitiva: los colores no están ahí afuera. En el mundo, no hay manzanas "rojas". El color rojo es una creación de nuestro cerebro. Isaac Newton nos ayudó a entenderlo con uno de sus experimentos más célebres. Hizo pasar un rayo de luz por un prisma y reveló algo sorprendente: la luz se descomponía en tonalidades distintas.

Así empezamos a descubrir varias cosas. Primero, que la luz se compone de ondas de distinta longitud. Y, además, que la manzana es un trozo de materia que absorbe casi todas las longitudes de onda pero refleja las de alrededor de 700 nanómetros. La manzana no es roja. El rojo lo empieza a fabricar nuestro cerebro cuando los fotorreceptores de nuestras retinas reaccionan ante esas longitudes.

Hoy conocemos bastante bien los procesos físicos que transforman esas variables físicas en señales neuronales. Pero eso no basta para entender qué es el color. Para ir más allá, recurriremos a un experimento mental que propuso el filósofo Frank Jackson en la década de 1980.

El rojo que nadie puede explicar


Imaginemos a una científica que sabe absolutamente todo sobre física y neurociencia del color, pero que ha vivido toda su vida en un mundo en blanco y negro. ¿Qué ocurrirá si un día abandona ese mundo de grises y ve una manzana roja por primera vez?

Aunque conozca toda la teoría y cada área cerebral implicada en la percepción del color, experimentará algo completamente nuevo que ningún libro le ha enseñado: cómo se "siente" el rojo. Esa experiencia subjetiva e intransferible es lo que los filósofos llaman qualia: el "cómo se siente" algo desde dentro.

La ciencia todavía no entiende bien cómo nuestro cerebro genera experiencias tan ricas y subjetivas a partir de meros disparos neuronales. Lo que sí sabemos es que esas vivencias a las que llamamos qualia no están hechas sólo de información sensorial. Tienen muchos más ingredientes.

¿De qué están hechos los qualia?

Para entenderlo, pensemos en qué ocurre cuando interactuamos con esa manzana roja. Nuestro cerebro no se limita a registrar las longitudes de onda que refleja su superficie: simultáneamente, procesa su textura, su olor, su sabor al morderla, la temperatura del ambiente, la compañía de quienes nos rodean. Y, al mismo tiempo que procesa todo eso, genera una reacción emocional: una evaluación automática, casi instantánea, de si lo que estamos viviendo es agradable, amenazante o neutro.

Nuestro cerebro tiene además otra capacidad admirable: vincular todo lo que registra. Así, cuando miramos la manzana, la mordemos y nos damos cuenta de que, por ejemplo, estamos con nuestros hijos, todo eso -el color, el sabor, la alegría de ese momento–-queda entretejido en una única experiencia que el cerebro almacena, de manera que, cuando uno de esos elementos reaparece, los demás se reactivan con él.

Por eso, la próxima vez que esas mismas longitudes de onda activen nuestros fotorreceptores -aunque la manzana no esté, aunque nuestros hijos no estén-, algo de todo aquello regresará. Y, cuantas más experiencias acumulemos con ese color a lo largo de la vida, más rica, compleja y única se volverá nuestra experiencia sobre él.

De ahí que el qualia del rojo no sea simplemente el procesamiento de una frecuencia de luz. Es el resultado de fundir, en un instante, información sensorial inmediata, recuerdos almacenados y afectos acumulados. Tres tipos de contenido que el cerebro ensambla tan rápido y tan bien que los vivimos como una sola cosa indivisible. A todo eso es a lo que llamamos color.

Colores y emociones, un siglo de investigación

Los colores producen respuestas emocionales sistemáticas. Los resultados de un estudio que analizó 132 investigaciones realizadas en 64 países durante 128 años, con más de 42.000 participantes, muestran patrones consistentes: el rojo se asocia con emociones de alta activación -amor, ira, peligro, pasión-; el azul, con calma y confianza; el amarillo, con alegría; y el negro, con tristeza o poder.

Estos patrones aparecen en culturas muy distintas, algo que apunta a disposiciones innatas o a ciertos aprendizajes omnipresentes: el azul del cielo despejado, el rojo de la sangre, el amarillo del sol son señales ecológicas que compartimos como especie.

Otro hallazgo revelador es que cada color puede evocar emociones muy distintas, y una misma emoción puede ser evocada por colores muy diferentes. Eso no es un reflejo del azar: es la huella de las condiciones particulares de otros muchos aprendizajes.

Los psicólogos Stephen Palmer y Karen Schloss precisaron este mecanismo en su "Teoría de Valencia Ecológica": nos gustan los colores asociados a experiencias positivas y rechazamos los vinculados a negativas. Si el amarillo de la infancia de alguien es el de la cocina de su abuela, ese amarillo será reconfortante. Si para otra persona es el del uniforme del colegio que odiaba, evocará exactamente lo contrario.

La misma longitud de onda, distintas emociones

En definitiva, el rojo que todos vemos es más o menos similar… pero no es exactamente igual. Se parece porque compartimos la física, la biología y algunas experiencias. Pero no es igual porque, a medida que vivimos nuestras vidas, vamos construyendo una experiencia personal e irrepetible. Cada historia tiñe el color de manera distinta. Por eso, los colores no sólo nos ayudan a describir el mundo: nos recuerdan también lo que significa ir viviendo una vida y no otra.

(Fuente: The Conversation / redacción propia)

"Cabrón", de Reynaldo Sietecase: una novela íntima sobre la memoria y la figura paterna

El escritor rosarino publica por Alfaguara un relato personal donde reconstruye la vida de su padre y revisita una herida familiar atravesada por la memoria y la identidad. Ya se encuentra en librerías y se puede descargar en formato digital desde este post.

(Foto: composición propia).

El libro se presenta como una indagación íntima que, a partir de recuerdos y objetos heredados, explora los pliegues de una relación compleja y las marcas que esa historia dejó en el autor.

"Escribo sobre mi padre por necesidad. Para iluminar un vacío, no para llenarlo. Tengo derecho a inventar una memoria real allí donde sólo existe una herida", afirma el narrador en uno de los pasajes que condensan el espíritu de la obra. A partir de esa premisa, la novela avanza como una arqueología familiar en la que conviven la evocación amorosa y la revisión crítica.

Heredero de un nombre, de ciertos gestos y de objetos cargados de simbolismo -unos anteojos, un reloj de ajedrez, libros y discos compartidos-, el hijo intenta responder una pregunta central: ¿quién fue realmente ese hombre capaz de mostrarse sensible y afectuoso, pero también controlador y autoritario? En ese recorrido, la narración desentraña no sólo la identidad del padre sino también la propia, al interrogar cuánto de aquello que se rechaza permanece, de algún modo, en uno mismo.

Reynaldo Sietecase (Foto: prensa Alfaguara).

La obra también se inscribe en una dimensión colectiva. Según el autor, se trata de un libro "sobre una época, sobre una familia, sobre el país", en el que la memoria individual dialoga con el contexto histórico y social. Así, la reconstrucción íntima se proyecta hacia una reflexión más amplia sobre las herencias simbólicas y emocionales.

Nacido en Rosario en 1961, Sietecase es poeta, narrador y periodista. Publicó novelas como "Un crimen argentino", "A cuántos hay que matar", "No pidas nada" y "La Rey", además de volúmenes de cuentos, poesía y crónicas. Con "Cabrón", suma a su trayectoria una obra que, según sus propias palabras, es "quizás la más íntima y entrañable" de su producción literaria.

Para comprar y descargar en formato digital, hacer click aquí.

(Fuente: Agencia Noticias Argentinas / bajalibros.com / redacción propia)

miércoles, 11 de marzo de 2026

La Inteligencia Artificial desembarca en las escuelas primarias de CABA y causa polémica

La medida va a contramano de las recomendaciones internacionales: Unesco sugiere que la edad mínima para utilizar IA generativa es 13 años. 

(Foto: Shutterstock).

El gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires anunció la utilización de Gemini, la inteligencia artificial generativa de Google, en todas las escuelas primarias públicas. Tras la inclusión en 2025 de esta herramienta en las escuelas secundarias, ahora se agregan las del primer nivel. Durante el acto inaugural del ciclo 2026, Jorge Macri sostuvo que "toda una generación va a crecer entendiendo, usando y dominando esta tecnología". En este sentido, la gestión porteña se jactó de ser la primera ciudad de América Latina en implementarla en este nivel educativo. Además, el jefe de gobierno porteño aseguró que la propuesta "busca desarrollar una alfabetización digital crítica y ética". Sin embargo, la medida va en contra de las recomendaciones internacionales. Por ejemplo, Unesco sugiere que la edad mínima para utilizar aplicaciones de inteligencia artificial generativa es de 13 años.

"Gemini no es una herramienta creada para la escuela con fines pedagógicos, sino que está pensada para adultos. De hecho, en sus términos y condiciones no se aconseja para menores de 13 años. En el plano cognitivo, la aplicación puede reducir la actividad neuronal hasta un 55 por ciento e impacta en la memoria, la atención, la capacidad de razonar y el pensamiento crítico. A su vez, tiene un impacto negativo en el plano emocional, ya que está diseñada para generar dependencia", señala Daniela Buján, especialista en inteligencia artificial vinculada a la educación.

A través de un comunicado, el gobierno porteño afirmó que "Gemini ofrece a niños un entorno pensado para explorar, crear, investigar y aprender de manera acompañada, promoviendo el pensamiento crítico, la resolución de problemas y el uso responsable de la tecnología desde edades tempranas". Además, desde el Ministerio de Educación porteño agregaron que la plataforma cuenta con filtros de contenido y políticas reforzadas para menores de edad.

Sin embargo, Buján es tajante sobre la inclusión de Gemini en las escuelas primarias: "No se trata de una discusión ideológica o de una opinión personal, sino que hay un consenso global donde se recomienda el uso autónomo de inteligencia artificial generativa a partir de los 13 años. Por su parte, la Ley de Inteligencia Artificial elaborada por la Unión Europea la clasifica como una tecnología de alto riesgo para los chicos. Aunque existen herramientas con IA pensadas para las escuelas y con fines pedagógicos, no es el caso de Gemini".
 
Más dudas que certezas

La inclusión de Gemini en las escuelas primarias genera múltiples incertidumbres. En este aspecto, el Ministerio de Educación porteño no brindó detalles acerca de la capacitación a docentes (sólo que ya se formaron siete mil personas), de los objetivos alrededor de esta decisión, ni de la elección de la herramienta de Google por sobre otras opciones disponibles. Además, la medida se da en un contexto donde incluso los más jóvenes usan inteligencia artificial para realizar trabajos escolares. De hecho, según la Encuesta Kids Online Argentina 2025 de Unicef, el 76 por ciento de los niños y adolescentes de entre 9 y 17 años conoce la IA generativa, y el 58 por ciento afirma haberla utilizado.

Por eso, más allá de su potencial para mejorar la enseñanza, el aprendizaje y la gestión educativa, un informe de Argentinos por la Educación advierte sobre sus riesgos y desafíos éticos: el aprendizaje superficial, la falta de pensamiento crítico e independencia cognitiva, el aislamiento y debilitamiento de los vínculos humanos, la deshonestidad académica y el sesgo algorítmico

"Ni Chat GPT, ni Gemini ni Grok son opciones seguras. Es necesario incluir la inteligencia artificial en las escuelas, pero no a cualquier costo. Mientras que en las aulas hay chicos con diferentes necesidades, Gemini le brinda la misma respuesta a todo el mundo. Ante docentes que se encuentran solos y presionados, necesitamos herramientas que se adapten a los contextos y a las realidades de cada salón de clase", resalta Buján.

(Fuente: Agencia de Noticias Científicas)

Asuntos de nuestros tiempos: la alucinación al poder

No solamente la inteligencia artificial "alucina", la política contemporánea también. No como metáfora, sino como categoría de análisis.

(Foto: Shutterstock).

Alucinar es la palabra del momento. El diccionario más prestigioso de la lengua neerlandesa, Van Dale, la eligió como "palabra del año".

En español, alucinación remite a una percepción sensorial vívida creada por la mente sin estímulo externo. Aparece en cuadros psiquiátricos o neurológicos, en consumos problemáticos, fiebre alta o fatiga extrema. Ese fue, hasta ahora, su significado dominante.

"Hallucineren", el término señalado por los neerlandeses, se resignifica en el contexto de la disrupción tecnológica. Ya no designa sólo un trastorno humano: se extiende al razonamiento de la inteligencia artificial.

En el campo de la IA, "alucinación" no es una metáfora literaria, sino un término técnico. Ocurre cuando un modelo genera información falsa o inventada y la presenta con absoluta seguridad. No se equivoca al azar: produce respuestas verosímiles sin respaldo empírico y las afirma como ciertas. Puede inventar libros, fallos judiciales o artículos inexistentes, atribuir frases a personas que nunca las dijeron, ofrecer fechas, cifras o hechos plausibles pero falsos, crear fuentes académicas o enlaces apócrifos.

Los modelos de lenguaje no verifican la verdad: predicen la palabra siguiente más probable. Cuando el contexto exige una respuesta, el sistema completa huecos aun sin información suficiente. Cuanto más específica o cerrada es la pregunta, mayor es el riesgo de alucinación.

La expansión de la IA en periodismo, educación, derecho y política volvió el problema crítico. El término salió del campo clínico y entró de lleno en el debate público sobre tecnología y verdad.

Yo alucino, tú alucinas, nosotros alucinamos. Nadie está exento de conjugar el verbo. En los humanos, las causas pueden ser psíquicas, físicas o químicas. En la IA, las alucinaciones son técnicas: derivan de los incentivos de entrenamiento y evaluación. No es un error menor, sino un problema estructural de confianza.

Un informe reciente de Open AI advierte acerca del fenómeno de alucinaciones que afecta a los modelos del lenguaje del Chat GPT, aún en sus versiones más avanzadas, como el GPT-5, dañando de manera directa la fiabilidad de estos sistemas en áreas del conocimiento que demandan precisión extrema.

El desvío se produce debido a incentivos estructurales en los procesos de entrenamiento y evaluación que están más preparados para favorecer las respuestas especulativas por sobre la admisión de incertidumbre. Como al común de los mortales, a la IA le cuesta decir "no sé". Si no tiene una respuesta disponible, la inventa.

Para los creadores del Chat GPT la precisión nunca alcanzará el 100%, porque algunas preguntas del mundo real son imposibles de resolver. Trabajan, no obstante, en la modificación de los criterios de evaluación en orden a premiar la incertidumbre y desalentar la tendencia a adivinar.

Oxford University Press eligió para 2025 otra expresión del ecosistema digital: rage bait. En español, "anzuelo de ira", el término nombra contenidos diseñados deliberadamente para provocar enojo y maximizar interacción. No apela a la curiosidad, como el click bait, sino a la indignación. Su uso se triplicó en el último año y revela cómo plataformas y medios monetizan la polarización.

Donald Trump, actual presidente de los Estados Unidos de Norteamérica (Foto: Reuters).

La Fundéu RAE, por su parte, eligió "arancel", una palabra menos ligada al mundo digital pero directamente asociada a un liderazgo disruptivo: Donald Trump. El término salió de la jerga técnica y ganó centralidad política bajo su impronta.

Pero, como dijimos al principio, no sólo la IA alucina. La política contemporánea también. No como metáfora, sino como categoría de análisis. En un ecosistema digital acelerado, la política adopta un rasgo propio de los sistemas de IA: produce relatos verosímiles sobre datos no verificados y los sostiene con certeza absoluta.

La alucinación política aparece cuando un líder construye un discurso emocional, prescinde de la evidencia y lo repite hasta volverlo creíble.

Trump convirtió la alucinación en un método. Instaló la idea de un "deep state" omnipotente que conspira contra él. Jueces, prensa, científicos y funcionarios forman parte de una trama imposible de contrastar: toda refutación se vuelve prueba de la conspiración. El enemigo es invisible, total y eterno. Un patrón alucinatorio clásico.

Para detenernos en nuestro país, Javier Milei no miente como los políticos tradicionales: alucina como un sistema cerrado. Toma datos reales -inflación, déficit, pobreza- y los hiperboliza hasta romper la escala histórica. Presenta supuestos ideológicos como leyes naturales. Prescinde de la incertidumbre, del contexto y de la historia comparada. Funciona como una IA entrenada con un único corpus teórico.

En Trump y en Milei, la política se organiza como relato cerrado: coherente, emocional y resistente a la verificación. La repetición y la viralización convierten la ficción en sentido común para audiencias polarizadas.

Los "rage bait" completan el cuadro. Funcionan como técnica explícita de provocación: mantienen vivo el relato a fuerza de indignación. No buscan consenso ni verdad, sino reacción. En la política digital, indignar es gobernar la conversación.

En el caso del gobierno libertario, los mensajeros de "las fuerzas del cielo" son expertos en el uso de estos anzuelos digitales. Desde las redes alimentan la tensión, acicatean a los oponentes y sostienen la figura del enemigo. Al menos esa fue la versión iniciática de los activistas digitales del libertarianismo.

El insulto performativo fue parte excluyente de la conversación durante la primera etapa del gobierno de Javier Milei. El resultado electoral de septiembre lo obligó a aplacar sus modos. Los mensajes bajaron el tono, pero el plexo ideológico de la batalla cultural sigue otorgando consistencia a las alucinaciones presidenciales.

Involucrarnos en este tiempo exige asumir que convivimos con sistemas -tecnológicos y políticos- capaces de producir certezas falsas con eficacia real.

Comprender el contexto digital, con la irrupción de estas perturbaciones en los procesos de comunicación y acceso a la información es absolutamente indispensable para poder seguir funcionando en el mundo real. Se trata de convivir con la IA sin perder de vista nuestra condición humana, en la que las dudas, certezas y emociones siguen siendo determinantes.

La IA alucina porque fue entrenada para responder. La política alucina porque fue entrenada para dominar la atención. Entre unas y otras, el desafío es el mismo: no confundir convicción con verdad, ni viralidad con realidad.

(Fuente: Infobae / redacción propia)

martes, 10 de marzo de 2026

Reeditan "A sus plantas rendido un león", la sátira política de Osvaldo Soriano sobre Malvinas

La editorial Seix Barral relanza la novela del célebre escritor argentino con prólogo de Juan Martini, una fábula ambientada en África que retrata el absurdo del poder. Ya está disponible en librerías y en formato digital, descargable desde este post.

(Foto: composición propia).

El prologuista define a la obra como "una novela de urgencia que traza con intuiciones infalibles y tono irónico el boceto inquietante de un mundo que estaba por llegar. Y llegó".

Ambientada en un país africano ficticio durante la Guerra de las Malvinas de 1982, la historia combina aventura, parodia política y humor delirante. El escenario es Bongwutsi, una nación imaginaria "que ni siquiera figura en el mapa", donde un funcionario argentino decide suplantar al cónsul de su país en medio de un escenario tan absurdo como explosivo.

El protagonista es Faustino Bertoldi, encargado de turismo del consulado argentino que, ante el abandono diplomático y la imposibilidad de regresar a su país, asume el papel de cónsul. Desde ese lugar precario y casi ficticio se enfrenta al embajador británico mientras sigue con fervor patriótico las noticias del conflicto en el Atlántico Sur.

La trama se complica con la aparición de conspiradores internacionales, un militante vinculado al Ejército Republicano Irlandés que propone una alianza contra el imperialismo británico y un revolucionario africano que intenta regresar a Bongwutsi para liderar un levantamiento popular. A ese escenario se suman historias de amor, intrigas diplomáticas y episodios tan insólitos como la irrupción de un ejército de monos en medio de una revolución.

Una novela de aventuras políticas

El propio Osvaldo Soriano describía el origen de la novela con su característico tono irónico. "Al final me salió una novela de aventuras políticas en África, ambientada en plena guerra de las Malvinas. El personaje central es un cónsul argentino que se empieza a preguntar qué haría el general José de San Martín en su lugar", explicó el autor en su momento.

"El país lo inventé y no tiene ni mar: es la miseria total. Lo único que tiene es un lago con una islita enfrente, donde está el prostíbulo. A ese país sin futuro le traspuse la realidad argentina", agregó. Para Soriano, la novela también dialogaba con imaginarios geográficos y políticos: "La idea que seguimos teniendo de África como el fin del mundo se une con ese otro fin del mundo que son las Malvinas".

Publicada originalmente dos años después del regreso de Soriano a Buenos Aires tras su exilio europeo, la novela condensa muchos de los rasgos característicos de su narrativa: humor político, ritmo vertiginoso, personajes excéntricos y una mirada crítica sobre el poder, el nacionalismo y los discursos ideológicos.

(Foto: archivo Osvaldo Soriano).

El título del libro proviene de un verso de una antigua versión del Himno Nacional Argentino que aludía a la derrota del poder colonial español. En la novela, esa imagen funciona como metáfora del deseo argentino de ver vencido al "león" británico en el conflicto por las islas Malvinas, aunque Soriano lo aborda desde la parodia y la exageración.

Con una mezcla de realismo, alegoría y sátira, "A sus plantas rendido un león" construye una fábula político-cómica en la que los hechos parecen imposibles pero terminan revelando una verdad reconocible. El humor -desde duelos absurdos hasta discursos patrióticos desbordados- se convierte en una herramienta para explorar temas como el colonialismo, la crisis ideológica o la frustración colectiva.

Nacido en 1943 y fallecido en 1997, Soriano desarrolló una trayectoria singular como periodista y novelista. Tras comenzar su carrera en el periodismo a fines de los años sesenta, debió exiliarse en Europa después del golpe militar de 1976. Vivió en Bélgica y luego en París hasta su regreso a la Argentina en 1984.

Su obra, entre la que se destacan clásicos como "Triste, soltario y final", "No habrá más penas ni olvido" y "Cuarteles de invierno", fue traducida a numerosos idiomas y recibió distinciones como el Premio Carrasco Tapia en Chile, el Raymond Chandler Award en Estados Unidos y, en la Argentina, el Premio Konex y el Premio Quinquela Martín.

Con esta reedición, la novela vuelve a poner en circulación una de las historias más desbordadas e imaginativas de Soriano, una fábula donde el disparate, la política y la melancolía argentina se combinan en una narración tan cómica como crítica.

Para comprar y descargar en formato digital, hacer click aquí.

(Fuente: Agencia Noticias Argentinas / bajalibros.com / redacción propia)

Agenda Cultural: se renueva la programación del ex Centro Cultural Kirchner, hoy llamado Palacio Libertad

El complejo multipropósito más grande de Latinoamérica, ubicado en Sarmiento 151, CABA,  propone mucha música, pintura, luthiería, actividades para adolescentes y visitas guiadas al imponente edificio. Todas las actividades son de acceso libre y gratuito para toda la comunidad.

Esenciales: cumbia de los años 90 


En el marco del ciclo Esenciales, tendrá lugar un concierto muy especial dedicado a las canciones más representativas del género tropical que provocaron furor en la década de 1990 y que aún hoy resuenan en la memoria colectiva. Con la dirección y arreglos de Pablo Salzman y un grupo estable, se hará un recorrido por célebres temas tropicales cantados por Alejandro Viola, Sofía Gazzaniga, Julián Rubino y Celeste Martino.

Sábado 14 de marzo, 20:00, y domingo 15:00 y 19:00 - Auditorio Nacional.

Feria de luthiería y fabricantes de instrumentos musicales


Como parte de las actividades del programa MICA (Mercado de Industrias Culturales Argentinas), se realiza una feria de luthiería, instrumentos e insumos musicales que reunirá a productores, artistas, cámaras y público en general. Durante la feria se llevarán adelante "jams" musicales. Además, habrá un espacio en el que músicos invitados podrán tocar y probar los instrumentos exhibidos.

Viernes 13 al domingo 15 de marzo, 14:00 a 20:00 - Plaza seca.

Territorios geométricos


Cristian Belizan lleva adelante Territorios geométricos, una exhibición de pinturas en la que diversos elementos de la geometría funcionan como principio organizador y punto de partida para la creación de universos dinámicos en constante tensión y equilibrio.

Inauguración: jueves 12 de marzo, 18:00.
Desde el viernes 13 de marzo, de miércoles a domingos, 14:00 a 20:00 - Sala 607.

Amor en el aire, por el Coro Polifónico Nacional y actores invitados


Bajo la dirección musical de Fernando Tomé, el Coro Polifónico Nacional presenta un espectáculo que celebra el poder de la radio, del amor y de la voz cantada. Participan como invitados los actores Juan Gil Navarro y Verónica Pelaccini, junto a Lautaro Vilo en dirección escénica y dramaturgia.

Miércoles 11 de marzo, 20:00 - Auditorio Nacional.

La mirada anclada


La exhibición de Carolina Esparza invita a sumergirse en un mundo pictórico donde se funden los límites entre el cuerpo y la naturaleza. A través de sus pinturas, la artista construye atmósferas y temporalidades distintas, cargadas de profundidad y silencio.

Inauguración: jueves 12 de marzo, 18:00.
Desde el viernes 13 de marzo, de miércoles a domingos, 14:00 a 20:00 - Sala 607.

Mozart y Brahms, por la Orquesta Sinfónica Nacional


El organismo estable continúa su temporada en el Auditorio Nacional junto a destacados directores invitados. Bajo la batuta de Mariano Chiacchiarini, el organismo interpretará el Concierto para violín y orquesta n.º 3 de Mozart -con Pilar Policano como solista invitada- y la Sinfonía n.º 3 de Brahms.

Viernes 13 de marzo, 20:00 - Auditorio Nacional.

Fantasías inquietas, espacio de encuentro y actividades para adolescentes


Un espacio de encuentro para que adolescentes creen juntos y disfruten la tarde en el centro cultural. La Terraza del Auditorio Nacional se transforma en un bosque que invita a leer, charlar y sacar fotos, a través de talleres de hip hop, beatbox, cumbia, danza y dibujo.

Sábado 14 y domingo 15 de marzo, 14:00 a 20:00 - Terraza del Auditorio Nacional.

Visitas guiadas de marzo


Una serie de actividades para todas las edades orientadas a conocer la historia y el presente del edificio que nació como Palacio de Correos y Telecomunicaciones. Las propuestas incluyen safaris fotográficos; visitas guiadas con interpretación en Lengua de Señas Argentina (LSA); habrá recorridos nocturnos, visitas temáticas, y otras actividades especiales.

Miércoles a domingos, en diferentes horarios - Hall central.
Para consultar sobre el cronograma, escribir a visitasguiadas.pl@cultura.gob.ar

Ciclo Ensambles: Quique Sinesi y Ensamble Aéreo


En el inicio de una nueva temporada del Ciclo Ensambles, se presenta el guitarrista y compositor Quique Sinesi junto con el Ensamble Aéreo, integrado por Astrid Motura en cello, Eliana Liuni en vientos, Delfina Cheb en voz y Abel Rogantini en piano.

Domingo 15 de marzo, 18:00 - Salón de Honor.

(Fuente: prensa Palacio Libertad)

Alimentación: casi todos los suplementos son innecesarios, posiblemente peligrosos y mueven un gran negocio

La ciencia es clara: el uso de suplementos suele ser innecesario, resulta caro y no está exento de peligros. Además, los embajadores que los promocionan suelen incurrir en diversos supuestos ilícitos.

(Foto: Daniel Krason / Shhutterstock).

Distintas son las situaciones concretas en las que la suplementación sí estaría indicada de forma protocolizada, como déficits secundarios (cuando a pesar de una ingesta adecuada y debido a condiciones subyacentes no se produce la correcta digestión, absorción, transporte o utilización de un nutriente), vegetarianismo o embarazo.

El origen

A principios del siglo XX se sentaron las bases de la fisiología y se describieron las funciones de diversas sustancias. Hacia 1910 fue identificada la primera vitamina, la tiamina, y en 1948, la última, la cobalamina. Eran tiempos difíciles en los que guerras, recesiones y depresiones se plasmaron en forma de graves hambrunas y deficiencias nutricionales. Esto justificaba el auge de la suplementación: a falta de suficientes alimentos, buenos eran los suplementos.

Hoy debería ser diferente: los suplementos no aportan nada que no podamos obtener de los productos alimenticios, y de éstos tenemos abundancia. Sin embargo, el marketing nos ha vendido una falsa ilusión: llevamos siete décadas sobre la ola del nutricionismo, convencidos de que lo importante es el nutriente, al margen del alimento.

El marco legal

Los popularmente conocidos como "suplementos" y legalmente como "complementos alimenticios" están sujetos a la normativa alimentaria. En sentido contrario a la opinión de muchas personas y profesionales sanitarios, de ellos no se pueden decir más cosas que aquellas que pueden atribuirse a los alimentos. Más allá de la popular -pero errónea- perspectiva hipocrática, los alimentos no son medicamentos legalmente, y los suplementos, por tanto, tampoco.

Pero los últimos cuentan con una carta ganadora: se comercializan en forma de cápsulas, pastillas, polvos, ampollas, goteros, etcétera, lo que recuerda indefectiblemente a un fármaco. Su presentación, unida a ciertos mensajes publicitarios, incita a creer que adquirimos el remedio para combatir astenia, alopecia, debilidad, impotencia, obesidad, dolores articulares, menopausia, etcétera.

Además, a diferencia de los fármacos, no tienen que demostrar una eficacia clínica para ser comercializados. Basta cumplir con la legislación alimentaria, la misma que aplica a una mermelada o una manteca.

Los riesgos

Un estudio reciente, con más de 20.000 consumidores de suplementos, no encontró ningún dato objetivo que justificara su uso. Aunque los usuarios informaron que se encontraban mejor al tomarlos, ninguna variable analítica lo confirmaba. Pero hay algo peor que la ineficacia.

Dado el escaso control sobre su composición (a diferencia de los medicamentos), no es raro que algunos complementos contengan sustancias no declaradas, dosis erróneas o incluso fármacos, dando lugar a productos adulterados. Es solo la punta del iceberg: algunas publicaciones han cuantificado en más de un 80 % la adulteración intencionada con inhibidores de la fosfodiesterasa 5 en suplementos "naturales" para el aumento del rendimiento sexual, o en más de un 20 % en suplementos para la pérdida de peso con sibutramina.

Y en el caso de productos para la mejora del rendimiento deportivo, una revisión encontró casos de adulteración con sustancias dopantes entre el 14 y el 50 % de las muestras. Estos ejemplos ponen de relieve el riesgo que, sobre la salud pública, implica el escaso control que se ejerce sobre los suplementos en general.

El negocio

Existe un amplio ecosistema de fabricantes y laboratorios que ofrecen una generosa gama de suplementos listos para usar. No se trata del sistema tradicional de laboratorios que comercializan sus productos, sino el de compañías que venden sus formulaciones para que otros pongan su imagen. Estos intermediarios ofrecen catálogos con infinidad de formulaciones prediseñadas, así como la posibilidad de adaptar envases, etiquetado y mensajes comerciales, centralizando el negocio en la identidad de quien da la cara.

La organización belga sin ánimo de lucro Journalismfund Europe puso de relieve este entramado y reveló lo fácil que es crear nuestra propia línea de suplementos en unos pocos días. Su estudio se tituló "El influencer como traficante de pastillas".

El proceso es simple: elegir las categorías de productos, como suplementos deportivos (los de creatina y "whey protein" son clásicos), productos para aumentar la vitalidad (como el bisglicinato de magnesio) o preparados para hacer frente a la inflamación o para la salud femenina. A partir de ahí, la empresa fabricante se ocupa de la parte técnica y regulatoria, mientras la marca visible (el prescriptor-influencer) se centra en su promoción, habitualmente en redes sociales.

El quid de la cuestión está en que, legalmente, estos productos se regulan como alimentos, no como medicamentos: no se exige demostrar su eficacia. Sí será necesario inscribirse cuando proceda como operador alimentario y asumir las obligaciones fiscales. Pero no se requiere una titulación sanitaria específica –ni de ningún tipo– para poner esa marca de suplementos en el mercado.

El valor intrínseco del suplemento se concentra en el relato: promesas de "alta calidad", "formulación propia" o "ingredientes prémium" que buscan diferenciar productos virtualmente idénticos. En este mercado, la capacidad de construir una historia atractiva alrededor de los suplementos pesa más que la consagración de su eficacia.

El problema es que hoy en día la capacidad real de vigilancia queda muy por detrás del volumen de mensajes en redes y medios, de modo que la mayoría de estos actos ilícitos nunca se pondrá de relieve y casi ninguno llegará a tramitarse.

(Fuente: The Conversation / varios / redacción propia)

lunes, 9 de marzo de 2026

Lecturas de lunes: Irán, la guerra y la mujer, temas entrelazados en estos cinco trabajos recomendados

 Ayer fue el Día Internacional de la Mujer. A la vez, el mundo está en plena convulsión e incertidumbre por una guerra económica, geopolítica y hasta religiosa generada, básicamente, por Estados Unidos, Israel e Irán, que aún nadie sabe cuándo ni cómo va a terminar. Cuatro novelas puras y una novela ilustrada de inusual difusión y éxito abarcan, desde diferentes lugares, esas cuestiones.

(Foto: composición propia).

Muchas veces son las historias mínimas las que mejor dan cuenta de los grandes momentos históricos de la humanidad: una sala de estar donde unas mujeres leen a escondidas, una papelería donde dos adolescentes se pasan libros y promesas, una cocina donde una madre hace cuentas en silencio, un patio con un jacarandá, un aula, una celda. El Irán que describen ciertas novelas y memorias escritas por mujeres pertenece a esta categoría.

Sus historias, cuando entran en la literatura, rara vez lo hacen como una cronología de grandes hechos. Entra con el ritmo de una respiración íntima. En estos libros el amor no aparece como un lujo sentimental, sino como una zona de riesgo. No hace falta que ocurra gran cosa para que se active el castigo. A veces alcanza con una carta doblada, una conversación demasiado larga, una mirada sostenida un segundo más de lo permitido. El deseo, antes de convertirse en acto, ya puede ser acusado. Y esa es una de las revelaciones más persistentes de este conjunto de libros: en ciertos órdenes morales, amar también compromete.

A continuación, recomendamos cinco trabajos de autoras iraníes: uno de ellos en formato "historieta", y otro de ellos se puede comprar y descargar desde este mismo post.

La joven de Teherán, de Marjan Kamali (Newton Compton Editores)

(Foto: composición propia).

Una joven encuentra en una papelería el equivalente de un porvenir. No solo por los cuadernos, las tintas, la delicadeza material del papel, sino porque ese local le ofrece la posibilidad de una vida hecha de conversación, curiosidad, elección. La modernidad aquí resulta ser la simple intimidad cultivada: leer, pensar, enamorarse de alguien a quien uno ha elegido. Pero incluso ese pequeño territorio, tan modesto y tan decisivo, resulta frágil frente a los movimientos de la historia.

Un país se reordena, las lealtades se endurecen, las familias intervienen, los miedos de clase y las conveniencias hablan más alto que los deseos de los jóvenes. Lo que podría haber sido apenas una historia de amor frustrado se convierte, con el paso del tiempo, en una meditación sobre la libertad y ese en esta búsqueda que el impulso de reconstruir lo ocurrido busca desarmar el relato oficial que está por encima y por afuera de la experiencia personal. Reconstruir para comprender no cura del todo, pero a veces devuelve una forma mínima de soberanía sobre la propia vida.

El libro de mi destino, de Parinoush Saniee (Salamandra)

(Foto: composición propia).

Masumeh es una adolescente inteligente, observadora y llena de energía que crece en una familia tradicional en Teherán. A los quince años conoce a Said, un aprendiz de farmacéutico; entre ambos nace un vínculo intenso, hecho de miradas, pequeñas conversaciones y el vértigo del primer amor. Pero el romance, en esa sociedad vigilada por la honra familiar y por los hermanos varones, se vuelve peligroso: cuando la relación sale a la luz, su padre se siente humillado y sus hermanos reaccionan con violencia moral y control.

Masumeh es castigada: la encierran, la aíslan, le cortan el acceso al mundo exterior; su "culpa" no es un acto, sino el deseo. En una versión iraní y contemporánea de "Romeo y Julieta", a Masumeh, acorralada, se le presenta la única la única salida "aceptable", que es un matrimonio concertado con Hamid, un hombre culto y afable (en comparación con el entorno áspero que la rodea), pero aun así el matrimonio nace de una imposición: Masumeh entra en la adultez con una vida ya decidida por otros.

Persépolis, de Marjane Satrapi (Penguin / Reservoir Books)

(Foto: composición propia).

Uno de los sucesos literarios mas radicales de los últimos años es la historieta "Persépolis", de Marjane Satrapi. Marji es una niña de Teherán que crece en una familia politizada y afectuosa, con padres modernos y una relación central con su abuela. El relato arranca en el momento en que la Revolución Islámica reconfigura la vida cotidiana: la escuela se segrega, el velo se vuelve obligatorio, y la calle se llena de consignas, marchas y una moral pública que no admite matices.

Marji vive todo eso con la literalidad y la imaginación de la infancia: quiere ser profeta, quiere justicia, quiere entender por qué de pronto algunas cosas están prohibidas. Allí donde el discurso político se reviste de solemnidad, la infancia lo vuelve literal, y en esa literalidad se revela muchas veces el absurdo. Una niña oye hablar de "martirio", "paraíso", "deber", "enemigo", "pureza", y toma esas palabras en serio.

El resultado puede ser hasta cómico por momentos, pero la comicidad se quiebra rápidamente cuando se comprende que detrás de ese lenguaje hay cuerpos expuestos, vidas que se pierden, adolescencias arrancadas de raíz.

A la sombra del árbol violeta, de Sahar Delijani (Salamandra)

(Foto: composición propia).

Una novela coral que abre con una imagen brutal: una presa política da a luz en Evin, la prisión emblemática de Teherán. La bebé -Neda- sólo podrá quedarse con su madre unos meses antes de que se la arrebaten. Desde ahí, el libro arma un mosaico de vidas: Neda, Omid y Sheida (entre otros) crecen como hijos de una historia que no eligieron: padres encarcelados, ausentes o ejecutados; madres rotas; abuelos que crían en silencio; amistades que se forman entre visitas a prisión y rumores. En este texto todo funciona como emblema: sombra, refugio, memoria. 

Delijani alterna capítulos y puntos de vista para mostrar cómo la represión no es un evento, sino un clima: afecta la escuela, el lenguaje, el amor, el humor, el futuro. En la infancia, estos niños aprenden a leer las señales: qué decir, qué callar, cómo sobrevivir a interrogatorios indirectos ("¿A qué se dedica tu padre?", "¿por qué no está?"). La novela retrata especialmente la vida de quienes no están formalmente presos pero viven como si lo estuvieran: familiares que esperan, que mandan paquetes, que sostienen hogares con miedo.

Para comprar y descargar en formato digital, hacer click aquí.

Leer "Lolita" en Teherán, de Azar Nafisi (El Aleph)

(Foto: composición propia).

Leer, en estas obras, nunca es un pasatiempo inocente. Es un acto que abre una especie de "cámara de aire". Un modo de ensayar otras versiones de una misma vida. Un lugar donde la imaginación todavía puede moverse sin permiso. Cuando un grupo de mujeres jóvenes se reúnen para discutir novelas en una sala privada, el gesto parece pequeño, casi doméstico. De eso va "Leer 'Lolita' en Teherán", de Azar Nafisi. El libro no se narra como una novela lineal, sino como una memoria que usa la literatura como método para pensar la vida bajo la República Islámica.

Nafisi cuenta su regreso a Irán durante el período revolucionario y su trayectoria como profesora: primero en la Universidad de Teherán y luego en otras instituciones; describe la presión ideológica, los códigos de conducta, el control sobre el cuerpo de las mujeres (incluido el velo) y el modo en que la universidad se convierte en un espacio de vigilancia y supuesta corrección moral.

Para cerrar este post, una reflexión

Lo más poderoso de este conjunto de obras es que ninguna acepta que sus protagonistas queden reducidas a símbolos. No son, genéricamente, "la mujer iraní", "la víctima del régimen", "la exiliada", ni "la sobreviviente". Son personas. Quieren, dudan, se equivocan, envejecen, recuerdan mal, recuerdan demasiado, aman contra su conveniencia, posponen decisiones, sienten culpa, tienen humor, se cansan. Esa restitución de la singularidad es, quizá, el gesto más radical. Porque todo poder que vigila y corrige necesita volver abstractos a los individuos: convertirlos en funciones, en ejemplos. La literatura hace lo contrario: devuelve espesura.

(Fuente: Alianza Editorial / bajalibros.com / Infobae / varios / redacción propia)

"Días de Pescado": el nuevo libro que es un viaje al corazón salvaje de Luis Alberto Spinetta

En el flamante texto, publicado por la editorial Gourmet Musical, el periodista Nicolás Igarzábal reconstruye los años eléctricos y turbulentos de Pescado Rabioso, la banda formada por "el flaco" luego de la disolución de Almendra.

(Foto: composición propia).

Se suma un nuevo volumen a la extensa bibliografía sobre Luis Alberto Spinetta con el lanzamiento de "Días de Pescado: Spinetta, la psicodelia y el rock pesado", editado por Gourmet Musical. El libro pone el foco en un período breve pero decisivo: los años 1971 a 1973, cuando el fundador de Almendra impulsó la experiencia de Pescado Rabioso y se acercó a una sonoridad más cruda, influida por el hard rock y la psicodelia.

Lejos de abordar la totalidad de su trayectoria, el autor opta por concentrarse en la transición que siguió a la disolución de Almendra. Ese quiebre marcó para Spinetta una etapa de redefinición artística y personal que él mismo describió como "oscura y caótica". En paralelo a la ruptura sentimental con Cristina Bustamante -su primera pareja- y a su inmersión en un entorno de alta experimentación y consumo de LSD, el músico buscó desprenderse de las exigencias de la industria discográfica, incluso cuando la canción de Almendra "Muchacha (ojos de papel)" se convertía en un éxito comercial masivo.

El libro reconstruye los primeros ensayos de  la banda en una casa porteña de la calle Arribeños y en una quinta de Castelar facilitada por Jorge Pistocchi. Allí, junto a Black Amaya y Osvaldo Frascino, comenzó a delinearse un "power trío" que miraba tanto al blues eléctrico como a la experimentación local. La influencia de guitarristas como Jimi Hendrix y el peso de bandas como Led Zeppelin aparecen como telón de fondo de esa búsqueda sonora.

Uno de los capítulos centrales está dedicado al debut oficial del grupo, en la madrugada del 6 de mayo de 1972 en el Cine Metro porteño. Igarzábal reconstruye esa jornada a partir de crónicas de revistas como Pelo y La Bella Gente y del diario La Opinión. El concierto dejó buenas impresiones y abrió una seguidilla de presentaciones en un clima político y social atravesado por la crisis del régimen militar que había encabezado Juan Carlos Onganía y que continuaron Roberto Levingston y Alejandro Lanusse.

Luis Alberto Spinetta, Black Amaya, David Lebón y Carlos Cutaia, Pescado Rabioso en modo cuarteto (Foto: archivo Luis Alberto Spinetta).

La grabación del disco "Desatormentándonos", su disco debut de 1972, la posterior incorporación de Carlos Cutaia y la abrupta salida de Frascino -quien abandonó la banda en pleno show- son narradas con apoyo en textos de época, entre ellos un artículo de Miguel Grinberg que el autor rescata para aportar contexto y mirada crítica.

El año 1972 resultó clave para la consolidación del grupo. Con la llegada de David Lebón, Pescado dejó de ser trío y amplió su paleta sonora. Participó del Festival BA Rock y fue parte de la recordada noche del Luna Park en la que se atribuye a Billy Bond la arenga "¡Rompan todo!". Ese mismo año editaron "Pescado 2", álbum que incluyó composiciones como "Nena boba", "Credulidad" y "Hola dulce viento".

Igarzábal también repasa el verano de 1973, cuando la banda alcanzó su punto máximo de actividad, con giras por la costa atlántica y actuaciones en Buenos Aires en un contexto de creciente tensión con las fuerzas de seguridad. La aparición en la película "Rock hasta que se ponga el sol" amplió la exposición pública del grupo en un momento de transición política que culminaría con el triunfo electoral de Héctor J. Cámpora.

Tapa y contratapa de "Artaud", un disco solista de Spinetta bajo el nombre de Pescado Rabioso, ya rupturista desde la forma irregular de su sobre (Foto: composición propia).

Sin embargo, el éxito artístico no evitó la fractura interna. A mediados de 1973, Pescado Rabioso se disolvió en medio de tensiones personales y diferencias creativas. Spinetta quedó solo con el nombre del grupo por cuestiones contractuales y decidió cerrar el ciclo con "Artaud", un disco que llevaba el nombre de la banda pero que en los hechos fue un proyecto solista, presentado en el Teatro Astral en agosto de ese año. Se considera la obra maestra de Spinetta y uno de los álbumes más influyentes del rock en español. Ha sido seleccionado como el mejor álbum de la historia del rock argentino en varias ocasiones por varias publicaciones, como Rolling Stone Argentina.

Con un enfoque documental y apoyado en testimonios, archivos, fotos inéditas y publicaciones contemporáneas, el trabajo propone releer esos años como una bisagra en la historia del rock argentino. Más que una biografía convencional, el libro se presenta como la crónica de una transición: la del artista que, tras el fin de una etapa fundacional, eligió viajar hacia territorios más intensos y riesgosos antes de volver a transformarse.

Para comprarlo en formato físico, hacer click aquí.

(Fuente: Agencia Noticias Argentinas / Indie Hoy / varios / redacción propia)