miércoles, 17 de junio de 2026

Un dato que sorprende a los expertos: en internet ya hay más tráfico de bots que de humanos

El crecimiento del tráfico automatizado refleja cómo sistemas avanzados recopilan información web a gran escala, cambiando el paisaje digital global.

(Foto: Shutterstock).

Los bots ya son mayoría en internet. El tráfico automatizado superó por primera vez al tráfico humano a nivel global, un cambio histórico que llegó más rápido de lo esperado.

El dato surge de Cloudflare Radar, la plataforma que monitorea el tráfico global de internet. En los últimos siete días, el 57,4% de las peticiones HTTP correspondieron a bots, mientras que apenas el 42,6% provinieron de usuarios reales.

Matthew Prince, cofundador y CEO de Cloudflare, no ocultó su sorpresa. "Pasó más rápido de lo que predije", admitió en la red social X. El ejecutivo había pronosticado que este punto de inflexión ocurriría recién en 2027, pero la explosión de agentes de inteligencia artificial aceleró el proceso de manera inesperada.

El cambio no surgió de la noche a la mañana. Durante los últimos dos meses, el tráfico automatizado ganó terreno semana a semana hasta cruzar la barrera del 50%.

Por qué la inteligencia artificial cambió el juego del tráfico web

La clave está en los agentes de IA generativa. Estos sistemas no funcionan como los usuarios humanos, que navegan página por página.

Los bots de IA visitan decenas o cientos de páginas en segundos para recabar información, entrenar modelos de lenguaje y responder consultas de usuarios. Cada vez que alguien le pregunta algo a ChatGPT, Claude o Gemini, hay bots rastreando la web para armar la respuesta.

Prince lo explicó en marzo, cuando el fenómeno recién empezaba a acelerarse. "El tráfico agéntico crece tan rápido que está cambiando la naturaleza misma de internet", afirmó entonces.

Cloudflare registra cada petición HTTP que llega a sus servidores. Esas peticiones son solicitudes para acceder a contenido HTML, el lenguaje básico de las páginas web. Y ahí es donde los bots ya dominan: más de la mitad de esas solicitudes no vienen de personas, sino de sistemas automatizados.

La trampa en los números: no todo el tráfico está dominado por bots

Hay un matiz importante. Cuando Cloudflare mide todo el tráfico de internet, no sólo HTML sino también XML, JSON y texto plano, los humanos todavía son mayoría con 65,6% frente al 34,4% automatizado.

La diferencia está en que los bots se concentran en rastrear contenido web visible (HTML), mientras que otros tipos de tráfico como streaming de video, descargas de archivos o datos de aplicaciones siguen siendo predominantemente humanos.

Pero la tendencia es clara: el tráfico automatizado crece más rápido que cualquier otra categoría. Y si la IA generativa sigue expandiéndose al ritmo actual, la brecha se ampliará.

El fenómeno tiene implicancias prácticas. Los servidores web deben procesar más solicitudes automatizadas, lo que aumenta costos y complejidad técnica.

Además, muchos sitios web empezaron a implementar barreras para distinguir entre tráfico humano y automatizado. Los CAPTCHA y sistemas de verificación se volvieron más sofisticados para frenar a los bots no deseados.

Prince y su equipo en Cloudflare venían siguiendo esta tendencia desde hace años. La predicción original apuntaba a 2027 como el año del quiebre, pero la adopción masiva de IA generativa aceleró todo.

El cofundador de Cloudflare reconoció públicamente que subestimó la velocidad del cambio. "Es la primera vez en la historia de internet que esto ocurre", dijo en su mensaje en X.

(Fuente: iProfesional / varios / redacción propia)

Preguntas sobre nuestro viejo mundo: ¿cómo saben los científicos cuándo empieza y termina una era geológica?

Los casi 4.600 millones de años de la historia de la Tierra son como un gran libro de aventuras, donde cada página es una capa de rocas. Y, como toda buena novela, esta historia también está dividida en capítulos, subcapítulos, secciones, párrafos… De esta manera podemos seguir mejor el hilo narrativo, comprendiendo cómo, cuándo y por qué han sucedido todos los cambios que han modelado nuestro planeta.

Detalle de la marca conocida como "clavo dorado", que señala sobre el terreno el punto exacto del límite. Las perforaciones cilíndricas en los estratos por encima y por debajo del límite corresponden a muestras tomadas para análisis paleomagnéticos (Foto: Wikimedia Commons).

Continuando con este símil, podemos equiparar las eras geológicas con subcapítulos que nos cuentan la historia terrestre. Pero, para entenderlo, vamos a empezar por el principio.

Una tabla utilizada como "calendario oficial" de la Tierra

La tabla cronoestratigráfica internacional, también llamada "tabla de los tiempos geológicos", es una escala que ordena la historia geológica de la Tierra. Para ello, emplea una jerarquía de subdivisiones temporales, de mayor a menor nivel, tal como podemos ver en la imagen de abajo y en este link.

Tabla de los tiempos geológicos, con las divisiones de la historia de la Tierra (Foto: International Commission on Stratigraphy).

Su definición y actualización está supervisada por la Comisión Internacional de Estratigrafía, que es un organismo científico del ámbito de la geología. Uno de los criterios que emplea esta organización para definir las divisiones de la tabla son las unidades geocronológicas. Esta palabra procede del griego y se traduce como "estudio del tiempo de la tierra".

Por tanto, estas unidades son intervalos de tiempo cuyos puntos de inicio y final se definen como edades absolutas en millones de años ocurridos antes de la actualidad. Su valor numérico se calcula gracias a la datación radiométrica de las rocas, un método que funciona como una especie de "reloj atómico", aprovechando la desintegración natural y constante de la materia.

Dividamos las unidades de tiempo en geología

Las eras geológicas son una de las unidades geocronológicas en las que compartimentamos la historia de la Tierra. En primer lugar están los eones, que abarcan periodos de cientos a miles de millones de años. Las eras propiamente dichas son las unidades de segundo nivel, y comprenden de decenas a cientos de millones de años de historia.

En la tabla cronoestratigráfica internacional más actualizada podemos encontrar diez eras geológicas que, de más antigua a más moderna, son:

• Dentro del eón Arcaico: Eoarcaica (desde hace 4 031 millones de años hasta hace 3 600 millones de años), Paleoarcaica (3 600-3 200 millones de años), Mesoarcaica (3 200-2 800 millones de años) y Neoarcaica (2 800-2 500 millones de años).

• Dentro del eón Proterozoico: Paleoproterozoica (2 500-1 600 millones de años), Mesoproterozoica (1 600-1 000 millones de años) y Neoproterozoica (1 000-539 millones de años).

• Dentro del eón Fanerozoico: Paleozoica (539-252 millones de años), Mesozoica (252-66 millones de años) y Cenozoica (66 millones de años hasta la actualidad). 

¿Cómo se definen los límites entre las eras geológicas?

Al ser divisiones mayores de la tabla de los tiempos geológicos, los límites entre las eras se basan en grandes cambios en la historia de la Tierra. En otras palabras, lo que nos vamos a encontrar en las rocas a partir de este momento va a ser muy diferente de lo que hemos visto anteriormente. Además, estos cambios deben tener un registro global. Es decir, tienen que quedar preservados en las rocas presentes en todo el mundo.

Existen tres tipos de eventos globales que se utilizan para definir los límites entre las eras geológicas: los cambios biológicos, los cambios ambientales y los cambios tectónicos.

Los cambios biológicos se refieren a eventos de extinciones masivas o a grandes procesos evolutivos. Son transformaciones que quedan marcadas en las rocas gracias al contenido fósil. Este es el principal criterio para definir los momentos de inicio de las tres eras del eón Fanerozoico:

El comienzo de la era Paleozoica se caracteriza por el evento denominado "explosión del Cámbrico", la primera aparición de organismos complejos, con caparazones robustos y capaces de enterrarse en el barro del fondo marino.

Ejemplar de un trilobites, uno de los grupos de organismos extintos a finales de la Era Paleozoica (Foto: Wikimedia).

El límite entre la era Paleozoica y la era Mesozoica está marcado por la extinción del Pérmico-Triásico, la mayor extinción masiva de la que se tiene registro en la historia de la Tierra. Desaparecieron más del 95 % de las especies del planeta, por lo que se la denomina "la Gran Mortandad".

El límite entre la era Mesozoica y la era Cenozoica se define por la quinta y última extinción masiva de los últimos 500 millones de años: la extinción del Cretácico-Paleógeno. Aquí desaparecieron más del 75 % de las especies, incluido el grupo que la ha hecho famosa: los dinosaurios no avianos (los que no eran aves).

En segundo lugar, los cambios ambientales o climáticos extremos incluyen aquellos eventos que modificaron la composición atmosférica u oceánica a escala planetaria.

Formación de Hierros Bandeados, mineralizaciones de óxidos de hierro generadas durante el Gran Evento Oxidativo de la Era Paleoproterozoica (Foto: Wikimedia).

Un ejemplo muy llamativo es el "Gran Evento Oxidativo", que marca el inicio de la era Paleoproterozoica. De manera resumida, consistió en la formación de una atmósfera con grandes cantidades de oxígeno gaseoso gracias a la actividad fotosintética de unos microorganismos llamados cianobacterias. Esto condicionó toda la evolución de la vida en nuestro planeta a partir de ese momento.

Y en tercer lugar, los cambios tectónicos son los procesos provocados como consecuencia del movimiento de las placas tectónicas. En especial, se refieren a la formación de grandes supercontinentes y cordilleras. El evento que define el límite entre las eras Eoarcaica y Paleoarcaica se incluye en este grupo: fue entonces cuando se formó el primer supercontinente de la historia de la Tierra, llamado Vaalbará.

Reconstrucción del supercontinente Vaalbará formado a inicios de la Era Paleoarcaica (Foto: Wikimedia).

Los clavos dorados

En la tabla de los tiempos geológicos que hemos visto, aparecen unas chinches amarillas al lado de la edad absoluta de los límites entre dos de las subdivisiones de menor nivel. Se trata de los "clavos dorados".

Clavo dorado colocado en la playa de Gorrondatxe, Bizkaia, España (Foto: Iranzu Guede).

Este símbolo indica que, para esa subdivisión, se ha definido un estratotipo. Con este nombre se conoce a las capas de rocas que mejor registran ese límite en todo el mundo. Lo cual no es nada fácil, porque tales rocas tienen que cumplir unos requisitos geológicos muy estrictos:

Presentar un registro temporal continuo y detallado, sin interrupciones en la historia que nos están contando.

Estar bien conservadas y aparecer en un lugar accesible para todo el mundo.

Registrar señales claras y reconocibles a nivel mundial, como la aparición o desaparición de ciertos fósiles, cambios químicos o eventos geológicos muy importantes.

Poder ser datadas de manera precisa con una edad absoluta en millones de años. Así funcionan como un "reloj geológico" para el resto del mundo.

Gracias a estas características, los geólogos podemos reconocer estos cambios temporales en las rocas que encontramos en otros lugares del planeta. Y la manera de destacar estos estratotipos es colocando en ellos un clavo dorado.

Las tres eras geológicas del eón Fanerozoico tienen secciones con clavos dorados, pero para las eras anteriores aún no se han encontrado lugares donde las rocas más antiguas cumplan con todos los requisitos comentados antes. Por lo general, suelen estar muy alteradas, apenas contienen fósiles, no aparecen en secciones temporales continuas y no están bien conservadas.

Así que, a pesar de ser las que nos cuentan la mayor parte de la historia de la Tierra, se tienen que quedar sin su chinche de color amarillo.

(Fuente: The Conversation / varios / redacción propia)

Más grande, más caro y más excluyente: las contradicciones sociales del Mundial de Fútbol 2026

Este pasado 11 de junio, el silbato inicial en el Estadio Azteca de Ciudad de México inauguró el mayor torneo de la historia. La competición alberga a 48 selecciones nacionales de fútbol. Sin embargo, el evento también arranca como un complejo laboratorio social. 

Exterior del Estadio Azteca de Ciudad de México el día el pasado 11 de junio, día en que fue inagurada la Copa Mundial de Fútbol 2026 (Foto: Shutterstock).

Bajo la promesa de una "fiesta continental" de unidad, la coorganización entre México, Estados Unidos y Canadá prometía diluir fronteras mediante el fútbol. Pero los hechos recientes muestran una realidad muy diferente. El torneo exhibe profundas asimetrías y políticas de exclusión hacia las masas populares.

Un arranque sin presidentes ni pueblo

El inicio del torneo pasó a la historia por sus grandes ausencias políticas. Las máximas autoridades de los tres países evitaron la fotografía oficial de inauguración. Este vacío gubernamental delataba la incomodidad ante las tensiones migratorias bilaterales.

La Copa Mundial de la FIFA 2026 introdujo un formato de tres ceremonias de apertura distintas en lugar de una sola, lo que generó un aluvión de críticas divididas en los países anfitriones. Los fanáticos cuestionaron el uso de playback, el desinflado de una réplica inflable de la copa en Canadá y la división del show, que fue considerado de baja intensidad en comparación con torneos anteriores.

Las ceremonias aparecieron entre claroscuros y contradicciones, ya que su formato fue más de un evento de inauguración cualquiera que de mostrar el musculo cultural de los anfitriones al mundo. Y los mandatarios optaron por el mutismo absoluto durante los actos de apertura. Ninguno quiso asumir los costos políticos de un evento cruzado por la discordia fronteriza.

La verdadera fractura social se vivió en las calles adyacentes al Estadio Azteca. Un estricto blindaje de seguridad asfixió el histórico fervor de la afición local; la fiesta popular quedó desplazada hacia las periferias urbanas.

El dinero desplazó el alma del torneo. La afición mexicana siempre puso el canto, el color y la pasión colectiva. Hoy, ese fervor popular fue sustituido por un frío silencio de corporaciones.

Dentro del estadio, el ambiente vibró bajo la lógica del negocio digital. Las "tribunas VIP" recibieron a creadores de contenido y élites corporativas, pero el público tradicional quedó fuera del gran espectáculo . Este bautismo de la era hiperdigital consagra una paradoja inquietante que abre el debate desde el primer minuto: ¿fue ese el inicio de la Copa del Mundo o el funeral de su dimensión social?

El espejo de las disparidades económicas

El diseño original de la candidatura United 2017 proyectaba una Norteamérica integrada. Pero la distribución de los partidos delata una enorme desigualdad territorial. La gran mayoría de los juegos ocurrirá en suelo estadounidense, mientras que México y Canadá ocupan un rol de socios secundarios en la logística.

Esta disparidad se traduce en beneficios económicos muy desiguales. Las ciudades de Estados Unidos esperan derrames financieros multimillonarios. En contraste, las sedes mexicanas sufren el encarecimiento de la vivienda: los recursos públicos locales terminaron invertidos en los estadios, y esto profundiza las desigualdades sociales de la región.

Fronteras duras y control migratorio


El ideal de unión choca contra los controles fronterizos actuales, ya que el torneo coincide con un endurecimiento migratorio en Estados Unidos. Las restricciones de viaje afectan a los aficionados de diversas naciones clasificadas.

Los futbolistas profesionales viajan protegidos por visados especiales. En cambio, los hinchas comunes sufren exclusión y trabas burocráticas. Incluso algunas delegaciones oficiales han enfrentado duros interrogatorios en las aduanas.

Varios periodistas y árbitros africanos sufrieron retenciones aeroportuarias molestas. Por este motivo, muchos fanáticos prefirieron viajar sólo a México o Canadá. El deporte opera hoy bajo lógicas de seguridad nacional. Mientras los organizadores celebran ingresos comerciales históricos, las comunidades vecinas sufren persecución. Ciudades como Dallas y Miami colaboran activamente con el servicio de inmigración.

Un negocio exclusivo para élites


El modelo de negocio consolida un proceso de elitización inédito. A diferencia de torneos pasados, Norteamérica carece de una ventanilla única de visado. Los seguidores internacionales enfrentan un laberinto de tasas costosas y retrasos consulares.

Viajar requiere un gasto promedio de 4.000 dólares por visitante, y los precios elevados convierten las entradas en artículos de lujo prohibitivos. El ciudadano común queda confinado a mirar pantallas gigantes en el exterior, en las llamadas "Fan Zones" -zonas de fans-, estrategia que la FIFA presenta como el premio de consolación para las masas.

Por otro laso, los palcos VIP de los estadios multimillonarios albergan a las élites corporativas mundiales.

De la fiesta comunitaria al cliente deportivo

Las ediciones de México 1970 y 1986 fueron auténticas celebraciones populares en las que la sociedad civil desbordó las previsiones oficiales y construyó lazos solidarios. El juego funcionaba como un espacio de hospitalidad barrial.

El torneo de Estados Unidos 1994 sepultó esa mística comunitaria, instaurando un modelo puramente comercial y de mercadotecnia. Se inventó un "cliente deportivo de clase alta" para consumir el espectáculo. La edición actual representa el triunfo definitivo de este esquema corporativo. El fútbol deja de ser un patrimonio cultural de la gente. Ahora es una mercancía reservada para las minorías ricas del mundo.

El Mundial de 2026 representa, entonces, un punto de inflexión en la sociología del deporte. Cumple las expectativas de expansión de mercado y maximización de audiencias televisivas deseadas por las multinacionales, pero incumple flagrantemente la promesa de inclusión e integración humana que justifica la concesión de estos torneos a las sociedades civiles.

El torneo expone un diagnóstico incómodo para las ciencias sociales: el deporte rey ya no genera diplomacia cultural ni integración humana, sino que funciona como un catalizador que potencia las desigualdades globales.

Ante este escenario, surge una pregunta inevitable para cada aficionado: ¿debemos aceptar la muerte definitiva de la fiesta popular comunitaria? ¿Es posible rescatar el fútbol de las manos del corporativismo transnacional? La pelota rueda en la cancha, pero el verdadero partido se juega afuera; la respuesta final queda en manos de una sociedad civil que hoy mira desde las periferias.

(Fuente: The Conversation / varios / redacción propia)

martes, 16 de junio de 2026

Agenda Cultural: el ex Centro Cultural Kirchner, hoy llamado Palacio Libertad, renueva su oferta polidisciplinaria semanal

El mayor complejo cultural de Latinoamérica, situado en Sarmiento 151, CABA, propone mucha música, danza, teatro y homenajes a grandes figuras de nuestra cultura. Todo, como siempre, con acceso libre y gratuito para toda la comunidad. 

Esenciales: Valeria Lynch

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Un recorrido por las canciones de una de las artistas más queridas y reconocidas de la música argentina. Con dirección y arreglos de Gaspar Scabuzzo, la presentación cuenta con la participación de las voces de Natalia Cociuffo, Sol Bardi, Amal, Sergio Miranda y Jessica Yacovino. Además, al finalizar la función del sábado 20, Valeria Lynch será distinguida como Personalidad Emérita de la Cultura de la Nación, máxima distinción de la Secretaría de Cultura de la Nación.

Sábado 20 de junio, 20:00 - Auditorio Nacional.
Domingo 21, 19:00 - Auditorio Nacional.

Tita Merello: una diva plebeya

(Foto: prensa Palacio Libertad).

A través de una cuidada selección de películas, registros sonoros y documentos inéditos, en diálogo con obras creadas especialmente para la exhibición, la propuesta "Tita Merello: una diva plebeya" revisita el legado de Tita y reactiva su vigencia en el presente.

Inauguración: jueves 18 de junio, 18:00.
Miércoles a domingos, 14:00 a 20:00 - Salas 203, 204 y 205.

Club Atlético San Berné, de Francisco González Gil

(Foto: prensa Palacio Libertad).

La obra teatral explora el costado pasional del fútbol argentino, más allá del juego y la hinchada. Con dramaturgia y dirección de Francisco González Gil y la participación de un destacado elenco, plantea preguntas acerca del límite entre la pasión y el fanatismo, y sobre cómo el deseo puede salvar o condenar.

Viernes 19 y sábado 20 de junio, 20:00 - Sala Argentina.
Domingo 21, 19:00 - Sala Argentina.

Música y palabras, episodio 33: una invocación a la obra de Rosario Bléfari

(Foto: prensa Palacio Libertad).

El ciclo que combina piezas literarias y musicales se presenta por primera vez en La Cúpula. En este episodio, propone invocar la música y las palabras de Rosario Bléfari en clave de ritual performático-musical, con una presentación a cargo del Coro Bandido e invitados especiales.

Sábado 20 de junio, 17:00 - La Cúpula.

Misa y arrabal: tangos en coro, por la Orquesta Nacional de Música Argentina

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Bajo la batuta de Emiliano Linares y de Sebastiano De Filppi, el programa está integrado por un repertorio de piezas tradicionales y la "Misa Tango Santa Cecilia", de Mariano Vitacco. Participan como invitados la Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación, una pareja de baile y destacados solistas.

Miércoles 17 de junio, 20:00 - Auditorio Nacional.

Ficher y Berlioz, por la Orquesta Sinfónica Nacional

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Bajo la dirección de Emmanuel Siffert, el organismo estable de la Nación interpreta el "Concierto n.º 3 para piano y orquesta", de Jacobo Ficher y la "Sinfonía Haroldo en Italia", de Héctor Berlioz. Junto a la orquesta, darán el presente grandes invitados: Diana Lopszyc en piano y Pablo Saraví en viola.

Viernes 19 de junio, 20:00 - Auditorio Nacional.

Lo que tenía que ser, por el Grupo Cadabra

(Foto: prensa Palacio Libertad).

En una nueva fecha del ciclo "Miércoles de Danza", se lleva a cabo "Lo que tenía que ser", una obra de danza contemporánea del Grupo Cadabra. Dirigida por Anabella Tuliano, la obra concibe la coreografía como una manifestación poética creadora de realidad que le da cuerpo a las palabras.

Miércoles 17 de junio, 20:00 - Sala Argentina.

Armonías de la tarde, por Lorena Cisneros y Matías Galíndez

(Foto: prensa Palacio Libertad).

La soprano Lorena Cisneros y el pianista Matías Galíndez proponen un recorrido por la canción de cámara de comienzos del siglo XX, desde el simbolismo francés y la lírica rusa hasta las tradiciones populares de Italia y Argentina. En el programa: obras de Claude Debussy, Ottorino Respighi, Serguéi Rajmáninov y Ángel Lasala.

Domingo 21 de junio, 19:00 - Salón de Honor.

(Fuente: prensa Palacio Libertad)

Reeditan "Tales From Topographic Oceans", la desmesurada obra maestra de Yes en su edición definitiva

Incluye grabaciones inéditas, versiones instrumentales y material de archivo de las giras de promoción del álbum. La presentación también es desmesurada: dos vinilos, un disco Blu-ray y doce CDs, además de abundante material gráfico, datos técnicos, curiosidades, notas y comentarios. 

Yes en 1974. De izquierda a derecha: Jon Anderson, Steve Howe, Alan White, Rick Wakeman y Chris Squire (Foto: archivo yesworld.com).

Es, de entre los discos descomunales de la década del setenta, tal vez el más descomunal. Ingresa por lo visual: la tapa. Una imagen hecha por Roger Dean abre la puerta. Parece aludir a un templo de Chichen Itzá, la ciudad sagrada maya. Dos montañas de piedras gélidas se ofrecen como flancos laterales de un camino que llega hasta una pirámide precolombina, con la luna asomando detrás. Arriba, en la parte más alta de la noche, el nombre recarga la imagen: "Tales From Topographic Oceans"

Ya dentro del vinilo original, la estética se despliega en dos alas. La derecha, además de la ficha técnica, porta una explicación breve del disco, su prólogo, y luego las letras que continúan en el ala izquierda. Los nombres de los temas o movimientos (cuatro en total, uno por lado en doble larga duración) también son densos: "The Revealing Science Of God (Dance Of The Dawn)", "The Remembering (High The Memory)", "The Ancient (Giants Under The Sun)" y "Ritual (Nous Sommes Du Soleil)".

Se habla de ésto porque semejante obra volvió a ser noticia luego de años de ostracismo. El más desmesurado disco de Yes -y tal vez de la historia del rock- acaba de volver a ver la luz en nuevo ropaje: una edición superpoblada por dos LPs, un disco Blu-ray y doce CDs.

(Foto: compsoción propia).

La flamante edición -remezclada a cuatro manos por Steven Wilson y Bernie Grundman- incluye grabaciones inéditas, versiones instrumentales y material de archivo del "Tales Tour", que abarcó el bienio 1973-1974, incluyendo ciudades como Zurich, Cardiff y Manchester donde, además del de por sí extenso material de "Tales From Topographic Oceans", la banda ejecutó bellas gemas precedentes: "And You And I" y "Close To The Edge", entre ellas.

La edición ampliada y remasterizada del emblemático sexto disco de la banda londinense incluye además mezclas instrumentales, versiones descartadas, incompletas, raras e inéditas de las cuatro piezas que lo pueblan. Entre las versiones en vivo -más allá de los entonces estrenos- sobresale por su brillantez la de "And You And I" (de su anterior disco, "Close To The Edge") con sus cuatro partes intactas -"Cord Of Life", "Eclipse", "The Preacher The Teacher" y "Apocalypse"- en el Hallenstadion Zürich, el 21 de abril de 1974, durante la escenográfica y lumínica gira.

Esa parte de la humanidad cuyo oído musical se formó en la década del setenta, puede volver a disfrutar entonces -con un sonido muy superior- de esas piezas ambiciosas, larguísimas y sin duda inspiradas, que han quedado a contramano de la industria musical

Todo ese disfrute abarca el bajo sin trastes de Chris Squire y su asombrosa versatilidad para encajar en variopintos y sorprendentes desarrollos musicales, las capas sónicas, inmersivas, envolventes y espaciales de los teclados de Rick Wakeman, la persistencia del vocalista Jon Anderson en su afanosa búsqueda filosófico-musical de corte hindú, el ciclópeo y metronómico trabajo del baterista Alan White y, por si todo eso fuera poco, la guitarra virtuosa, climática e infinita de Steve Howe.

(Foto: yesworld.com).

"El grupo no pretende parecer intelectual, tratamos de incorporar nuevas formas musicales y nuevos mensajes", ha dicho Anderson en su momento, cuando abrumaban ciertas críticas negativas. Mientras tanto, el ya fallecido Squire sostuvo años más tarde que "el disco era como tratar de correr antes de poder caminar, o al menos, estábamos tratando de correr y caminar al mismo tiempo (…) Pudimos haber hecho un disco más cohesivo, pudimos haberlo acortado pero bueno, fue así como lo hicimos".

Luego vendrían el caos disonante, casi metálico de "Relayer", la densa majestuosidad casi religiosa de "Going For The One", y el lento pero inexorable descenso a un pop "vistoso". Pero todo eso es parte de otra historia.

(Fuente: Página 12 / Indie hoy / yesworld.com / varios / redacción propia).

Los "Redondos" y cómo sus cuatro primeros discos los convirtieron en un mito en la historia de la música argentina

Esos álbumes de la banda liderada por el recientemente desaparecido Carlos "Indio" Solari y "Skay" Beilinson, publicados entre 1985 y 1989, liberaron una gigantesca energía en forma de música y palabras cuyos efectos todavía se sienten, cuatro décadas después.
 
Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en vivo (Foto: AP).

En solo cuatro años, entre 1985 y 1989, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota publicaron los cuatro álbumes que definieron su identidad sonora, lírica y visual, y que sembraron las semillas de la masividad que habrían de cosechar en la siguiente década y que los convirtió en mito del rock argentino.

Esta tetralogía de discos misteriosos, complejos y ambiciosos se publicaron en el período más turbulento de la recuperación democrática argentina. "Gulp!", "Oktubre", "Un baión para el ojo idiota" y "¡Bang! ¡Bang!... Estás liquidado" no fueron sólo discos de rock: fueron documentos de época que registraron, desde los márgenes, el tránsito de la euforia post-dictatorial al colapso hiperinflacionario.

La conmocionante muerte de Carlos "Indio" Solari, ocurrida hace poco más de una semana, invita a pensar esos discos en toda su significación y de acuerdo al contexto de su época, lo cual eleva la estima. Para muchos, parte de una generación criada en la escuela de la dictadura y la secundaria del renacer democrática fueron el pasaje de la tímida adolescencia a la loca juventud

Se publicaron de forma completamente independiente, rechazando ofertas de sellos multinacionales y de productores de la talla de Charly García y Oscar López, según cuenta la leyenda (y testimonios directos de los protagonistas). La razón que esgrimía Solari era precisa: "el que terminaba pintando el cuadro era el que mezclaba al final". Esa lógica de autogestión radical no fue una postura estética, sino una condición de supervivencia creativa.

La banda financió sus grabaciones con un porcentaje de la recaudación de sus conciertos en lugares como Cemento, el Stud Free Pub y el Teatro Bambalinas, acumulando fondos para pagar horas de estudio. Cada disco fue editado bajo sellos propios o prestados, con tiradas artesanales y portadas fabricadas a mano. El resultado es parte de una obra que, paradójicamente, alcanzó una masividad sin precedentes en el rock argentino precisamente por haber prescindido de los mecanismos industriales que la habrían homogeneizado.

Gulp! (1985): la ironía como manifiesto

(Foto: composición propia).

Las primeras copias comenzaron a circular el 22 de abril de 1985, fecha que coincidió con el inicio del Juicio a las Juntas Militares. La coincidencia no fue buscada, pero resultó elocuente: mientras el Estado procesaba en los tribunales el horror de la dictadura, en el circuito underground porteño aparecía un disco que miraba con desconfianza la "primavera democrática" que se celebraba en la superficie.

Grabado en noviembre y diciembre de 1984 en los Estudios Tubal de Villa Adelina, con Lito Vitale como técnico y músico invitado, el álbum fue editado a través del sello Wormo con una tirada inicial de entre 6 y 7 mil copias. Los propios músicos las distribuían en disquerías barriales. Las portadas fueron producidas con serigrafía artesanal, tinta de grabado aplicada con rodillo sobre cartulina y letras de plasticola fluorescente. Una brigada de trabajo ensambló los sobres a mano durante una semana.

El sonido de "Gulp!" es el de una banda que todavía no ha elegido del todo su forma definitiva. La arquitectura del disco combina rock and roll clásico, blues de métrica irregular y destellos de jazz, con una textura cálida una cierta y discreta permeabilidad radial. La formación que lideraba la vanguardia revolucionaria de Carlos Solari y Eduardo "Skay" Beilinson incluía a Daniel "Semilla" Bucciarelli en el bajo, Héctor "Tito" Fargo D’Aviero en guitarra rítmica, Willy Crook y Gonzalo "Gonzo" Palacios en saxofones, y Juan "Piojo" Ábalos en batería. La presencia de dos guitarras y una sección de vientos le otorga al disco una energía festiva y orgánica, muy distante del oscurantismo que vendría después.

Para escuchar el álbum completo, hacer click aquí.

Oktubre (1986): la distopía como estética

(Foto: composición propia).

Si "Gulp!" era festivo e irónico, "Oktubre" fue su antítesis. Grabado en agosto y septiembre de 1986 en los Estudios Panda, el disco de la "tapa comunista" salió al mercado en octubre de ese año y representó un corte abrupto respecto a todo lo anterior.

El mundo de mediados de los ochenta permeó cada decisión de producción. La Guerra Fría estaba en su apogeo, el desastre de Chernóbil había ocurrido en abril de ese mismo año, y el gobierno de Raúl Alfonsín mostraba sus primeras grietas frente a las presiones militares y económicas. "Skay" Beilinson abandonó las progresiones del blues para priorizar acordes atípicos, disonancias y tonos menores.

Daniel Melero, pionero de la música electrónica en Argentina, aportó texturas de sintetizador que funcionaron como capas de niebla sonora. Claudio "Cornelio" Fernández sumó percusiones de carácter marcial. El uso intensivo de reverberación y delay dotó a los instrumentos de una amplitud espectral que evocaba fábricas abandonadas o arquitecturas brutalistas.

El resultado fue un disco de post-punk y dark que la crítica reconoció de inmediato como un salto cualitativo. Sus 41 minutos articulan un manifiesto distópico: paranoia estatal, control mediático, alienación química, manipulación genética y la sombra permanente de la amenaza nuclear.

El arte de tapa, diseñado por Rocambole (Ricardo Cohen), se inspiró en el constructivismo ruso posterior a 1917. El artista confesó que las ideas visuales nacieron de "una noche de excesos en la que Solari visualizaba banderas y multitudes". La paleta se redujo a rojos, negros y grises industriales; la tipografía imita el alfabeto cirílico al invertir ciertas letras. Fue una portada emblemática para todos los tiempos y consagró una iconografía que se volvería inseparable de la identidad del grupo: el esclavo liberándose de cadenas, la muchedumbre en rebelión y el perfil difuminado del Che Guevara.

Para escuchar el álbum completo, hacer click aquí.

Un baión para el ojo idiota (1988): el rock antimediático

(Foto: composición propia).

El tercer disco de la banda se publicó el 9 de mayo de 1988 a través del sello Del Cielito Records, en un contexto de convulsión política. El alzamiento carapintada liderado por el teniente coronel Aldo Rico durante la Semana Santa de 1987 había fracturado la ilusión de estabilidad democrática. En diciembre de ese mismo año, la muerte de Luca Prodan cerró una etapa y dejó una marca que Solari expresó públicamente en entrevistas de la época.

El proceso de grabación estuvo atravesado por cambios estructurales: la salida del guitarrista rítmico Tito Fargo obligó a Skay a asumir la totalidad de las guitarras en el estudio, compactando texturas rítmicas y fraseos solistas en un único bloque sonoro. Fue también una revelación que terminó de moldear el sonido "redondo". La incorporación del baterista Walter Sidotti, de estilo rudo y preciso, aportó un pulso nuevo a las canciones.

Solari definió el sonido resultante como "bien trapero": no en el sentido del género urbano contemporáneo, sino como un españolismo que aludía a una instrumentación sin ornamentos superfluos, signada por la crudeza. Las guitarras aumentaron sus niveles de distorsión y la base rítmica sonó más seca y directa que en "Oktubre".

El título condensa el concepto central del disco. El "ojo idiota" personifica a la televisión y, por extensión, a los conglomerados mediáticos en expansión: la pantalla que promete conexión pero produce aislamiento, que convierte al espectador en un consumidor pasivo e inmovilizado. Para ilustrarlo, Rocambole fotografió un juguete de su hija Marilú -un muñeco con antifaz, chupete y collares- como símbolo de la regresión intelectual inducida por el consumo audiovisual

En la edición original en vinilo, ese muñeco era un dibujo ilustrado; al remasterizarse para CD en los años noventa, fue reemplazado por la fotografía del objeto real. Un perro ovejero alemán, arquetipo recurrente en la poética solariana -ya sea por su amor por la raza canina o, por el contrario, porque representan inevitablemente a las fuerzas represivas del orden-, completa la composición.

Para escuchar el álbum completo, hacer click aquí.

¡Bang! ¡Bang!... Estás liquidado (1989): clímax en medio del caos

(Foto: composición propia).

El cuarto álbum se gestó en un momento de máxima tensión social. La Argentina de principios de 1989 transitaba hacia una hiperinflación devastador, el desabastecimiento era cotidiano y el tejido social se deshacía. Días antes de que la banda ingresara al estudio, el copamiento al cuartel militar de La Tablada por parte de militantes del Movimiento Todos por la Patria (MTP) y su sangrienta represión habían tensado aún más el clima. "Tenía la sensación de que podía pasar cualquier cosa. Había mucho olor a pólvora", recordó Solari sobre aquel período.

La grabación se realizó en apenas dos semanas, entre febrero y marzo de 1989, en el Estudio Del Cielito, una cabaña reacondicionada en Parque Leloir, en la zona de Ituzaingó, al oeste del conurbano bonaerense, allí donde años más tarde, el propio Indio Solari se radicó y pasó su vida familiar hasta morir. El aislamiento fue una decisión estratégica: alejarse del asedio de la ciudad en descomposición. Hay una foto icónica de la banda, sentados en un banco de plaza dispuesto en el parque de la quinta, que integra la galería de imágenes de la historia del rock argentino.

El ingeniero Gustavo Gauvry, dueño del estudio y amigo de Solari y Beilinson, definió la acústica del disco. Las paredes del recinto principal estaban revestidas de listones de madera y cristal, lo que generó un sonido vivo y natural. Las tomas fueron capturadas con micrófonos ambientales, produciendo un resultado "sucio" y garagero, alejado de la prolijidad pop que dominaba el mercado musical de la época. El álbum, inicialmente llamado "Olor a tigre", se publicó el 7 de octubre de 1989 y consolidó también la formación definitiva de la sección de vientos con la incorporación de Sergio Dawi, quien sobregrabó en pistas separadas saxofones tenor, alto y soprano.

El arte de tapa fue la intervención visual más contundente de Rocambole hasta ese momento. El artista reinterpretó "Los fusilamientos del 3 de mayo" de Francisco de Goya: ciudadanos indefensos son fusilados por un pelotón cuyos uniformes ostentan los emblemas de la Cruz Roja Internacional. La paradoja visual señalaba que los garantes teóricos de la protección civil se habían convertido en ejecutores. Rocambole añadió un elemento ausente en Goya: un espectador que observa pasivamente la masacre desde una ventana, interpelando la complicidad o el terror paralizante de la sociedad civil.

Para escuchar el álbum completo, hacer click aquí.

El final de una etapa y el futuro

Ese diciembre de 1989, semanas después de la publicación del disco, la banda llenó por primera vez el Estadio Obras Sanitarias de Buenos Aires, cerrando definitivamente su etapa underground. Comenzaba el tiempo del gigantismo y de las audiencias medidas en decenas de miles. Pero todo eso es otra historia.

(Fuente: Revista Sudestada / Indie Hoy / Infobae / varios / redacción propia)

viernes, 12 de junio de 2026

Lecturas para el fin de semana: cuatro ensayos sobre temas de una preocupante actualidad

Democracias en peligro, autoritarismo, la peligrosa desmesura de la inteligencia artificial, construcción de futuro como sociedad... Libros tan difíciles como fascinantes, necesarios para buscar formas de restaurar la convivencia armoniosa en un mundo extraño y convulsionado. De irregular presencia en librerías, todos, como solemos facilitar, se pueden comprar y descargar en formato digital desde este mismo post. 

(Foto: composición propia).

Hay fines de semana en los que, desde este espacio, nos olvidamos de relatos, novelas, aventuras, romances y fantasías, para ocuparnos de algunos temas que conforman nuestra inquietante realidad, tanto a nivel local como global y siempre analizándolos como sociedad. Estos cuatro ensayos que sugerimos hoy a nuestros seguidores son de reciente aparición y tienen en común su vigencia arrolladora. A continuación, los títulos:

Fuera de quicio, de Mauro González Hernando (Letrame)

(Foto: composición propia).

A partir de una metáfora estructural -el quicio como sostén y medida- Mauro González desarrolla un diagnóstico profundo, lúcido y ambicioso de la sociedad occidental de la segunda década del siglo XXI, caracterizada por la aceleración, el ruido, la fragilidad del individuo, la pérdida de intimidad, la banalización -del bien, la violencia, lo bien realizado- así como la disolución de los vínculos comunitarios; el individuo está fuera de quicio, parece haber perdido el eje que le daba consistencia, orientación y sentido.

El libro destaca por la unidad del conjunto pese a estar compuesto por una serie de ensayos breves pero densos y de gran vigencia -decadencia de la imagen, impaciencia, confusión, debilidad psicológica, orgullo de la ignorancia, renuncia a la memoria- y por la claridad de la exposición que en ningún momento rehúye el juicio moral ni la toma de posición.

Las referencias filosóficas, culturales y literarias -de Homero, Aristóteles y San Pablo a Arendt, Zambrano, Unamuno, Montaigne, Steiner o Gomá- se integran de forma natural en un pensamiento propio. El autor acude y dialoga con la gran tradición humanista para pensar nuestro tiempo con valentía y profundidad.

Para comprar y descargar en formato e-book, hacer click aquí.

La nueva oligarquía tecnológica, de Ariel Goldstein (Marea)

(Foto: composición propia).

Un selecto club de tecnólogos dirige el destino de la humanidad? Se trata de ultrarricos que desprecian lo estatal, pero que se ven beneficiados por los Estados, mientras declaman discursos de libertad. ¿Quiénes son? ¿Cómo operan? ¿Existe un espacio de resistencia una alternativa a la posdemocracia?
 
Ariel Goldstein pone el foco sobre los miembros de la oligarquía tecnológica que marca -al menos, por ahora- el curso de la historia global en la actual fase posdemocrática. Personajes como Elon Musk, Jeff Bezos, Peter Thiel, Jensen Huang, Sam Altman, Mark Zuckerberg, Alex Karp y algunos otros multimillonarios tejen alianzas con los Estados y acumulan poder (y capitales) sin límites. Se trata de una dominación política que no está basada exclusivamente en partidos, ideologías ni instituciones representativas.
 
Este libro propone comprender a esta nueva oligarquía que ejerce su influencia sobre todo el planeta a través de sus empresas globales. Para ello, el autor nos acerca una tipología de roles de este nuevo régimen y un análisis de quiénes los encarnan: administradores que gestionan infraestructuras, arquitectos que diseñan ideologías y discursos, operadores que los convierten en acción política y traductores que los replican en las periferias.
 
¿Será posible que emerja algo distinto? ¿Tenemos posibilidades de impulsarlo? En La nueva oligarquía tecnológica, Goldstein delinea el mapa de la tecnopolítica actual despejando los caminos hacia espacios de acción posible.

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Desde lo arruinado, de Laura Quintana (Herder)

(Foto: composición propia).

En tiempos en que la devastación ecológica y social se acelera bajo derivas autoritarias, Laura Quintana se pregunta en este libro: ¿cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Por qué normalizamos un futuro arrojado al colapso que nos hace sentir que ya no hay nada que hacer frente a la inercia, la impotencia y la negación que bloquean el deseo y la posibilidad de una vida diferente, la autora apuesta por una política de la reexistencia que, desde lo arruinado -desde el enredo de las historias de violencia que nos atraviesan-, construya formas de cuidado y habitabilidad en medio de lo corroído.

Confía, asimismo, en una imaginación utópica que, desde la urgencia del presente, impulse transformaciones impostergables de los modos de producción y consumo, orientadas a hacer más digna la vida de las personas.Se trata, en suma, de organizar el pesimismo para construir futuros otros, distintos a la devastación que se nos ha impuesto como destino.

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Estado o algoritmo, de Matías Bianchi (Vértice de ideas)

(Foto: composición propia).

La democracia ya no parece cumplir lo que promete. Mientras crecen la polarización, el desencanto y los liderazgos extremos, una nueva alianza entre las élites tecno-financieras y las derechas reaccionarias redefine el mundo en función de sus privilegios.

En este libro lúcido y provocador, Matías Bianchi indaga en la crisis del Estado-nación y en el vaciamiento del poder democrático. Pero, lejos de quedarse en el diagnóstico, propone pensar una refundación: nuevas formas de "estatalidad" capaces de defender lo común frente al avance del orden tecnofeudal.

Con una mirada puesta en el Sur Global como espacio de innovación política, este es un libro imprescindible para quienes se niegan a resignarse y creen que todavía es posible reinventar la democracia en el siglo XXI.
 
Para comprar y descargar en formato e-book, hacer click aquí.

(Fuente: bajalibros.com / varios / redacción propia)