jueves, 30 de abril de 2026

Lecturas para el fin de semana largo: cuatro autores argentinos, cuatro relatos apasionantes

Historias reales noveladas, entrañables o dolorosas, grandes y pequeñas pero igualmente atrapantes. De irregular presencia en librerías, desde este espacio facilitamos su compra y descarga en formato digital a un precio más que conveniente.

(Foto: composición propia).

Tres días de descanso siempre son mejores que dos, y éste fin de semana que se avecina es ideal para transcurrirlo acompañados de buen material para leer. Historias de una pasta tradicional, de locura y desesperación, de mafiosos en nuestro país durante el siglo XIX y una durísima "vida real de novela" conforman, en esta ocasión, nuestras sugerencias. 

Los sorrentinos, de Virginia Higa (Sigilo)

(Foto: composición propia).

Hace poco más de un siglo, una familia partió de Sorrento y se instaló en la ciudad argentina de Mar del Plata para abrir un hotel y luego una "trattoria" cerca de la playa. Podría tratarse de una familia cualquiera de las tantas que inmigraron por esos años, pero ésta tuvo una participación especial en la cultura argentina: inventó los sorrentinos, una pasta que hoy se come en todo el país.

La trattoria pasó de las manos de los padres a las de los hijos, y del hermano mayor al menor, el Chiche, un hombre que amaba el cine, la porcelana comprada en Europa y la buena conversación, alguien para el que el mal gusto era un rasgo imperdonable y que, apenas con una ocurrencia, podía convertir una situación banal en una anécdota que se contara por años en las sobremesas.

Virginia Higa recogió las piezas de un relato familiar para escribir una novela sobre este personaje inolvidable, y sobre mujeres y hombres de aparente sencillez que protagonizan amores eternos y soledades profundas, muertes, traiciones y canciones, anhelos de costas lejanas y profecías de videntes, mientras celebran el idioma común de un clan inquebrantable. Como en las mejores comedias -especialmente las italianas-, en "Los sorrentinos" todo se mezcla y se confunde: la risa con el llanto, el destino de una familia con el de un país y la vida bien vivida con la más afortunada de las herencias.

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Los caballeros de la noche, de Daniel Balmaceda (Sudamericana)

(Foto: composición propia).

Un grupo de inmigrantes europeos conforman una banda delictiva creativa y original en Buenos Aires a finales del siglo XIX. La aventura del belga Alphonse Kerckhove de Peñaranda y el español Florentino Muñiz es un fascinante relato de ambición, elegancia y de búsqueda de prosperidad a toda costa en la vibrante Buenos Aires de finales del siglo XIX.

Juntos, estos dos hombres de mundos diferentes tejieron una trama sin precedentes en la historia y los orígenes del hampa en la Argentina. De los primeros experimentos delictivos en Bruselas a la conformación de una banda que actuaba de noche y llegó a robar un cadáver de la familia Dorrego para pedir rescate. Son los tiempos de la presidencia de Roca, de la policía de Marcos Paz, de los palacetes en los que vivían las familias adineradas de la creciente ciudad. Una trama histórica y policial de un caso que Daniel Balmaceda investigó durante años para escribir esta historia que se lee como una novela.

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Loca, de Lorena Pronsky (Vergara)

(Foto: composición propia).

Carola Henner, psicóloga y escritora, tomó una decisión que pudo haber sido definitiva. Pero en el minuto antes de lo fatal, algo inesperado sucedió. ¿Cómo se vuelve del deseo de morir? ¿Es posible reconstruir una nueva vida? ¿Cuántas de nuestras elecciones son libres y cuántas son reactivas frente a un mundo que no deja de empujar? En esta, su primera novela, Lorena Pronsky pone el foco en la salud mental.

A través de las experiencias de Carola, llevará al lector por un camino complejo, pero de constante autoconocimiento, en el cual la protagonista se encomendará a la tarea posible de vivir bajo la aceptación de la totalidad del mundo, tanto en sus zonas luminosas como en las más oscuras. En este viaje terapéutico, aprenderá a separar aquello que atenta contra su bienestar de todo lo otro que lo favorece. Un libro descarnado por momentos que nos lleva, a través de sus relatos con humor filoso, desbordante y realista, a un universo repleto de enseñanzas donde la amistad, los lazos familiares, los vínculos sexoafectivos y el erotismo, apoyados en un trabajo introspectivo permanente, cobran especial relevancia.

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La Rey, de Reynaldo Sietecase (Alfaguara)

(Foto: composición propia).

Blanca Rosa González tenía trece años cuando la violaron por primera vez. Su padre la había enviado a vivir con la abuela Cándida y su pareja, el Recio, en Ciudad del Este. De su adolescencia se llevó dos cosas: el abuso sistemático y una piedra de obsidiana que conservaba su abuela, una suerte de amuleto mágico que la transportaba a otros mundos. Una vez instalada en la Villa 31 de la ciudad de Buenos Aires, Blanca empieza su transformación a través de la venta de droga, hasta convertirse en jefa de una banda de narcos paraguayos. Así nace La Rey.

Pero las cosas se complican y debe huir a España, donde caerá presa de una red de trata de personas y será obligada a ejercer la prostitución. Allí se verá implicada en una trama violenta que la va a relacionar con el Museo de Ciencias Naturales de Madrid, en el que se conserva un valioso espejo de obsidiana que la ayudará a encontrar las claves de su pasado.

En esta nueva novela, Reynaldo Sietecase profundiza su estilo único, que mezcla thriller, policial y actualidad, para ofrecernos una historia vibrante que comienza en Ciudad del Este, pasa por Buenos Aires y termina en Madrid, con un personaje tan potente que los lectores no podrán olvidar.

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(Fuente: bajalibros.com / varios / redacción propia)

Una clave del bienestar: luz matutina y otros trucos para que la edad no nos quite el sueño

Muchas personas observan que, con el paso de los años, dormir "como un niño" se vuelve más difícil. El sueño parece menos profundo, los despertares nocturnos son más frecuentes y cualquier ruido leve o preocupación puede interrumpir el descanso.

(Foto: Shutterstock).

Esta experiencia no es una simple percepción subjetiva: la ciencia del sueño ha demostrado que el envejecimiento se asocia a cambios bien definidos en la estructura y la regulación del sueño.

La arquitectura del sueño cambia con la edad


El sueño humano se organiza en ciclos que incluyen fases de sueño no REM (N1, N2 y N3) y sueño REM. La fase N3, también conocida como "sueño de ondas lentas" o "sueño profundo", es especialmente importante para la recuperación física y cerebral.

Diversos estudios han demostrado que, a partir de la edad adulta media, se produce una reducción progresiva del sueño de ondas lentas, junto con un aumento del número de despertares y del tiempo despierto tras el inicio del sueño. En concreto, un metaanálisis clásico basado en datos de más de 65 estudios y miles de individuos sanos mostró que el porcentaje de sueño profundo disminuye de forma significativa con la edad, a la vez que el sueño se vuelve más fragmentado y menos eficiente.

Este cambio en la arquitectura del sueño explica en gran medida la sensación de "sueño ligero" que refieren muchas personas mayores.

El envejecimiento cerebral desestabiliza el sueño

Dormir no es un proceso pasivo. El cerebro mantiene activamente el estado de sueño mediante redes neuronales que inhiben la vigilia y protegen frente a estímulos externos. Con el envejecimiento, estas redes se vuelven menos eficaces.

Los cambios estructurales y funcionales del cerebro envejecido, especialmente en regiones frontales, reducen la generación de ondas lentas y disminuyen la capacidad del órgano para mantener un sueño profundo y estable. Como consecuencia, el umbral para despertarse baja, haciendo que estímulos menores provoquen microdespertares o despertares completos.

Además, con la edad se altera la microarquitectura del sueño, como los husos del sueño, que desempeñan un papel clave en la consolidación del descanso nocturno y la protección frente a interrupciones.

Estudios con actigrafía también muestran que los patrones de descanso-actividad se vuelven más fragmentados con la edad, reflejando una pérdida de continuidad del sueño. Y somos más vulnerables al insomnio.

Amanece más temprano

Otro factor clave es el envejecimiento del sistema circadiano, el "reloj interno" que regula los ciclos de sueño y vigilia. Con la edad, se produce un adelanto de fase circadiana, como si el día comenzase antes para nuestro cerebro. Eso explica por qué muchas personas mayores tienen sueño más temprano por la tarde y se despiertan muy pronto por la mañana.

Además, las señales circadianas que inducen al descanso, como la secreción de melatonina o los cambios de temperatura corporal, se reducen, haciendo que el sueño sea más vulnerable a interrupciones.

Aunque el envejecimiento biológico explica parte del fenómeno, el sueño ligero no debe atribuirse únicamente a la edad. En las personas mayores aumenta la frecuencia del dolor crónico, las enfermedades respiratorias o cardiovasculares y la nicturia (necesidad frecuente de orinar por la noche), que pueden hacernos despertar. Además, es habitual consumir alguno de los múltiples fármacos que alteran el sueño.

¿Por qué necesitamos el sueño profundo?


La pérdida de sueño de ondas lentas no sólo afecta a la sensación subjetiva de descanso. Investigaciones recientes sugieren que este tipo de sueño está implicado en procesos de limpieza metabólica cerebral y en la salud cognitiva.

Un estudio longitudinal publicado en JAMA Neurology encontró que la reducción del sueño de ondas lentas se asociaba con un mayor riesgo de desarrollar demencia en adultos mayores, lo que refuerza la importancia de preservar la calidad del sueño en el envejecimiento. Llegados a este punto, ¿qué se puede hacer para dormir "más profundo" al envejecer (sin caer en mitos)?

Aunque parte de los cambios del sueño forman parte del envejecimiento normal, existen estrategias eficaces para mejorar la continuidad y profundidad del sueño en personas mayores, basadas en mecanismos fisiológicos bien descritos.

Luz matutina: reforzar el reloj biológico

La exposición a luz por la mañana, preferentemente luz natural, es una de las intervenciones no farmacológicas mejor fundamentadas. La luz actúa como el principal sincronizador del ritmo circadiano, reforzando la señal de vigilia diurna y ayudando a que el sueño nocturno se consolide.

En adultos mayores, cuya señal circadiana suele ser más débil, la luz matutina ayuda a estabilizar los horarios de sueño y a reducir despertares nocturnos. Estudios y revisiones en cronobiología del envejecimiento subrayan que una adecuada exposición lumínica mejora la alineación circadiana y la calidad del descanso.

Regularidad de horarios: el valor de la rutina

Mantener horarios regulares de acostarse y levantarse, incluso los fines de semana, es especialmente importante con la edad. El cerebro envejecido depende más de señales externas y rutinas conductuales para mantener la estabilidad del sueño.

Trabajos clásicos demostraron que la interacción entre el ritmo circadiano y la presión homeostática del sueño se vuelve más frágil con la edad. Por ello, la regularidad actúa como un "“andamiaje externo" que compensa esta pérdida de robustez circadiana. Por el contrario, un horario irregular hace que el sueño se fragmente.

Ejercicio y actividad diurna: aumentar la presión de sueño

La actividad física regular, especialmente durante el día, contribuye a mejorar la llamada "presión homeostática del sueño", es decir, la necesidad biológica de dormir que se acumula durante la vigilia. Llegar a la noche con suficiente "hambre de sueño" facilita un inicio más rápido del sueño y una mayor continuidad nocturna.

Revisiones sistemáticas indican que el ejercicio aeróbico y de fuerza en personas mayores se asocia con mejoras en la eficiencia del sueño y reducción de despertares, además de proporcionar beneficios cardiovasculares y funcionales.

Identificar y tratar las causas de los despertares nocturnos

En cuanto a las señales de alarma, el sueño ligero merece una evaluación clínica cuando se acompaña de somnolencia diurna intensa, ronquidos habituales con pausas respiratorias, despertares por sensación de ahogo, movimientos molestos en piernas al acostarse, empeoramiento progresivo o impacto significativo en la calidad de vida.

En estos casos, la causa subyacente suele ser identificable y potencialmente tratable, lo que puede mejorar de forma sustancial el descanso nocturno y la salud global.

Un principio clave en geriatría del sueño es que despertarse con frecuencia no siempre es un problema primario del sueño. El dolor crónico, el reflujo gastroesofágico, la nicturia, la apnea obstructiva del sueño y el síndrome de piernas inquietas son causas frecuentes de sueño fragmentado en personas mayores.

La evaluación y el tratamiento dirigidos a mejorar estas condiciones pueden contribuir de forma notable a una mejor calidad del sueño sin necesidad de fármacos hipnóticos.

Precaución con los hipnóticos: priorizar intervenciones no farmacológicas

El uso de hipnóticos en personas mayores se asocia a mayor riesgo de caídas, deterioro cognitivo, confusión y dependencia, especialmente cuando se consumen benzodiacepinas y fármacos Z. Por este motivo, las guías clínicas y revisiones recomiendan evitar su uso prolongado en este grupo de edad.

La terapia cognitivo-conductual (TCC-I) es considerada el tratamiento de primera línea para el insomnio crónico en adultos mayores, con eficacia demostrada y un perfil de seguridad claramente superior al de los fármacos.

Por más que el refranero nos asegure que "A la vejez se apoca el dormir y se aumenta el gruñir", lograr que el cerebro envejecido tenga un buen descanso nocturno es posible.

(Fuente: The Conversation / varios / redacción propia)

miércoles, 29 de abril de 2026

Recomendaciones temáticas: cuatro grandes libros prohibidos por la dictadura cívico-militar argentina

El horroroso período que se autodenominó "proceso de reorganización nacional" no sólo secuestró, desapareció y asesinó ciudadanos y dejó a la Argentina en una precaria situación económica, sino que también censuró -en muchos casos no exentos de paranoia- en todas las áreas de la cultura. En el ámbito literario, éstos son cuatro trabajos que sirven de ejemplo entre los tantos que sufrieron la prohibición de las autoridades de facto. Trabajos ya considerados "clásicos", tienen gran presencia en librerías pero, como solemos facilitar, también se pueden descargar en formato digital desde este post.

(Foto: composición propia).

En este 2026 en el que se cumplen cincuenta años del comienzo de la última dictadura cívico-militar en Argentina, desde este espacio queremos recordar y recomendar cuatro importantes libros de entre los tantos prohibidos durante esos dolorosos siete años.

Aunque puedan parecer sugerencias obvias dado tanto el renombre de sus autores como los títulos de las obras, decidimos proponerlos tanto para su relectura en muchos casos como para su descubrimiento, como puede suceder en el caso de los lectores más jóvenes.

Queremos tanto a Glenda, de Julio Cortázar (1980)

(Foto: composición propia).

En estos diez relatos insuperables hay variantes para todos los paladares de lectura: rituales públicos y privados, pesadillas que surgen a plena luz del día, cruces imperceptibles entre la realidad y la imaginación, humor, violencia y melancolía.

Desde la exquisita ambigüedad de "Orientación de los gatos" a la perfecta construcción lógica de "Anillo de Moebius", desfilan los temas que Julio Cortázar ha sabido, como pocos, convertir en literatura de antología: los sueños, los gatos, los cuadros, el tiempo, la música, las infinitas trampas del lenguaje. Y ese sabor persistente e indefinible que, como en toda gran obra, está más allá de cualquier fórmula.

Esta edición en formato electrónico incluye, en exclusiva, la historia de la creación del libro contada a través de cartas de Cortázar y una guía para leer al autor.

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Mascaró, el cazador americano, de Haroldo Conti (1975)

(Foto: composición propia).

Esta última novela de Haroldo Conti ofrece llamativas continuidades y discontinuidades con su producción literaria anterior. Reaparece Oreste (conviene recordar que este nombre está ligado a la tragedia clásica, desde Esquilo en la Antigüedad hasta Racine en el siglo XVII francés), una figura que recorre diversos escritos suyos. Aquí es un joven que huye, otro "homo viator" sometido a un par de metamorfosis: cuando encuentra al Príncipe Patagón y se subordina a su proyecto de organizar un circo con artistas marginales, aunque el Circo del Arca tenga asimismo sus resonancias bíblicas; cuando se cruza con Basilio Argimón (el "homo aereus") y sobre todo con Mascaró, "tirador de fantasía" circense convertido en cabecilla de la insurgencia revolucionaria.

El relato puede ser leído siguiendo el derrotero anterior, progresivo según las acciones de Oreste, pero también es posible ordenarlo, verticalmente, según la serie de charlas -por momentos trascendentes- entre el protagonista y el Príncipe Patagón, cuya denominación alude al aventurero francés que a mediados del siglo XIX se proclamara, al frente de un puñado de aborígenes, rey de Araucania y Patagonia, súbdito de Napoleón III. Un hecho casi inverosímil, pero que se corresponde con otras transformaciones del texto: la hiperbólica del cuerpo de Maruca, la de parte del circo que se militariza o el repentino pasaje de la costa uruguaya a las montañas riojanas. El registro verbal también oscila entre lo reflexivo y lo humorístico, lo religioso y lo sexual, el lirismo y la parodia desacralizadora. Tal mutabilidad parecería indicar que casi todo es posible y conforma uno de los sentidos relevantes de esta novela, ganadora del Primer Premio de Casa de las Américas en 1975.

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El beso de la mujer araña, de Manuel Puig (1976)

(Foto: composición propia).

El esquema de esta novela es de una genial simplicidad. Se configura como una sucesión de escenas dialogadas entre dos presos recluidos en una misma celda de una prisión bonaerense. Así, Molina, un homosexual de gran imaginación, irá relatando viejos melodramas cinematográficos a Valentín,  activista político e idealista, para aliviarlo de los efectos de las sesiones de tortura a que lo somete la policía política de la dictadura.

A través de esta larga conversación, el autor lleva hasta sus últimas consecuencias uno de sus más originales procedimientos narrativos: el empleo de elementos de la cultura pop como correlato objetivo de las vivencias de los protagonistas. La confrontación entre los dos hombres los llevará a una profunda transformación interior que desembocará finalmente en un sacrificio con el que llegarán a ser ellos mismos.

Esta obra consolidó la fama de Manuel Puig en el ámbito internacional gracias al extraordinario éxito de su versión cinematográfica y teatral, y fue, también, su novela más popular.

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La pasión según Trelew, de Tomás Eloy Martínez (1973)

(Foto: composición propia).

En la madrugada del 22 de agosto de 1972, dieciséis guerrilleros fugados del penal de Rawson y detenidos en la base aeronaval Almirante Zar, de Trelew, fueron fusilados por sus carceleros. Esos disparos sobre prisioneros a disposición del Estado argentino prefiguraron el horror que desataría la represión ilegal durante la dictadura.

Un poco más tarde, esa misma madrugada, mientras revisaba los últimos detalles de la edición del semanario Panorama, Tomás Eloy Martínez oyó el repiqueteo de una teletipo. Se acercó a ver qué novedad podía emitir a esa hora la agencia de noticias oficial y encontró un texto incomprensible: "Durante un fallido intento de fuga, quince delincuentes subvers ANULAR ANULAR ANULAR". Sospechando una ejecución masiva, Martínez cambió la tapa de Panorama. Al día siguiente fue despedido, acusado de difundir una información que oficialmente era falsa. Viajó a Trelew para reconstruir los hechos, y al llegar se encontró en medio de una de las rebeliones populares más encendidas y secretas de la historia argentina.

La ciudad se había alzado contra la detención de un grupo de sus habitantes más respetados, enviados a la cárcel porteña de Villa Devoto por cooperación con los guerrilleros. El pueblo se declaró en "estado de comuna" y se movilizó día y noche exigiendo la libertad de los vecinos. Esta obra mantiene su capacidad para revelar cómo las pequeñas historias de la gente común se entrelazan con la historia mayor del país.

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(Fuente: bajalibros.com / varios / redacción propia)

Preguntas de nuestros tiempos: ¿ven las máquinas mejor que nosotros si una imagen es falsa?

La respuesta corta es que sí, y mucho mejor. La respuesta larga requeriría abundar en qué consideramos "ver", algo que va más allá de un mero acto mecánico para ser un proceso cognitivo complejo que atribuimos netamente a los seres humanos.

(Foto: Shutterstock).

Aun así, lo cierto es que nuestra visión, comparada con la de otros seres vivos, es bastante regular o mala. Aunque podemos percibir el color de una forma aceptable, poseemos una agudeza visual bastante mediocre a larga distancia, con una capacidad de distinción del detalle muy limitada.

Hay infinidad de ejemplos en otras especies que han desarrollado órganos visuales (y perceptivos en general) muchísimo mejores que los nuestros. Siendo así, hemos desarrollado estrategias tecnológicas que nos permiten trascender nuestras limitadas capacidades biológicas "de fábrica".

Máquinas tontas que ven mejor que nosotros

Resulta que las máquinas que creamos para extender nuestra visión más allá de nuestros límites "ven" muchísimo mejor que nosotros. Y eso a pesar de que nos empeñamos en considerar que siguen siendo máquinas "tontas", pues carecen de esa capacidad humana del ver, esto es, "entender".

Tenemos ejemplos muy recientes de cómo la tecnología de imagen ha avanzado en aquello que el filósofo alemán Martin Heidegger llamaba "la época de la imagen del mundo", en su ensayo del mismo título.

Desgraciadamente, esta visión extendida que nos permite ver todos los rincones del planeta como nunca antes había sido posible, también sirve, por ejemplo, a labores militares de vigilancia, monitorización por satélite y ataque de "objetivos enemigos". Un ejemplo son los recientes acontecimientos bélicos en Irán, con el uso de drones FPV (First Person View, de control remoto en primera persona). 

Somos fáciles de engañar


Al mismo tiempo, la inteligencia artificial generativa avanza a zancadas, produciendo imágenes realistas y sofisticadas que nos cuesta diferenciar de la realidad. Podemos ponernos a prueba con tests como el creado por Microsoft con el fin de determinar nuestra capacidad del "ver" qué personas realmente corresponden a gente real y cuáles han sido generadas por IA. O podemos probar con un experimento diseñado para servir de entrenamiento de detección de deepfakes a futuros alumnos de Radiología.

La evidencia empírica confirma que la capacidad humana para diferenciar qué imágenes son falsas está en torno al 62 %. Pero la tasa de aciertos es muy inferior cuando se trata de manipulaciones sofisticadas: la capacidad de detección de deepfakes -imágenes elaboradas con herramientas IA, que son además muy baratas y accesibles- se sitúa por debajo del 25 %. Se calcula que, en 2025, con este tipo de fraude, las organizaciones criminales internacionales han "facturado" más de 10.000 millones de dólares.

Pero no sólo es posible generar imágenes con IA con mucha más rapidez y eficacia de lo que lo hacemos nosotros (aunque no sean necesariamente "mejores"): los propios algoritmos de inteligencia artificial también son expertos en detectar las imágenes que han sido manipuladas o directamente generadas por la propia IA o por nosotros mismos de forma manual.

Imagen manipulada (izquierda) / Detección de manipulación copy-move (derecha) usando CNN+ViT, dataset CASIA 2.0. Proyecto SCIMFAKE (Foto: Filiberto Pla Bañon y Francisco López Cantos).

Falsificaciones en ciencia

En el ámbito de las publicaciones científicas, han proliferado los escándalos de investigadores que falsifican sus resultados manipulando imágenes. Aunque son detectados en plataformas colaborativas como PubPeer y RetractionWatch, esta mala praxis es muy frecuente. Cada vez es más fácil falsificar imágenes con software convencional, algo difícil de detectar. En este sentido, las nuevas herramientas de IA no hacen más que incrementar la magnitud del problema y acelerar su extensión.

Las investigaciones se han centrado en la detección de manipulaciones tipo "copy-move" (copia y mueve), una técnica de falsificación de imágenes digitales donde una parte de la imagen es copiada y pegada en otra zona de la misma imagen. El principal objetivo es aplicar las soluciones en el ámbito de la investigación.

Para ello, se ha desarrollado una arquitectura de Red Neuronal Convolucional (CNN) combinada con la utilización de redes basadas en Visual Transformers (ViT). Se ha probado y optimizado su efectividad en sucesivas mejoras sobre bases de datos de referencia, como CASIA y COMOFOD, empleados por grupos de investigación de todo el mundo para ensayar las más vanguardistas técnicas de detección.

Lo que "ve" nuestro sistema de IA es el resultado de un proceso de aprendizaje automatizado en el que, tras dividir el "dataset" -conjuntos de datos de entrenamiento- en tres subconjuntos de imágenes (entrenamiento, validación y test), se van obteniendo mayores tasas de aciertos. Es un proceso de aprendizaje iterativo que permite mejorar las métricas. Finalmente, la red neuronal queda entrenada para que, cuando se le proporcione una nueva imagen, ya haya aprendido lo suficientemente para detectar si contiene algún elemento que se ha clonado.

Cuando llega una nueva imagen, se realiza primero un procesamiento previo orientado a su optimización y adecuación, y luego se pasa a los procesos más críticos: el reconocimiento de patrones y su identificación.

Para el reconocimiento de patrones, se necesita un proceso de segmentación de la imagen que implica dividirla en sus partes constituyentes. Esto se puede realizar mediante la técnica clásica más sencilla de umbralización (separando objetos según su brillo) o mediante la detección de bordes. Posteriormente, en la fase de descripción, se extraen datos cuantitativos y características de tales objetos, como el área, el perímetro o la textura, como paso previo para su posterior interpretación de forma automatizada.

Finalmente, el sistema asigna una etiqueta al objeto mediante un proceso de clasificación o reconocimiento automático -es decir, si es un vehículo, un caballo, un televisor, etc.-, a partir de una base de conocimiento previo. De esa manera el sistema compara las descripciones extraídas de la imagen con una base de datos de patrones conocidos utilizados en el proceso de aprendizaje automático, y les asigna la etiqueta correspondiente.

Los datos preliminares de estos experimentos en el proyecto SCIMFAKE permiten detectar la falsificación con unas métricas de precisión en torno al 95 %, muy por encima de lo que se puede lograr a simple vista humana. Estos resultados están en línea con los de otros trabajos de vanguardia, especialmente los desarrollados por grupos de investigación asiáticos.

Así que, en definitiva, y respondiendo a la pregunta inicial, las máquinas "ven" mejor que nosotros. Muchísimo mejor. Ojalá fuera para bien, aunque desgraciadamente también para mal. Por eso, nos guste o no, la investigación y aplicación de las técnicas más vanguardistas de visión artificial hoy son imprescindibles.

(Fuente: The Conversation / redacción propia)

En búsqueda de conclusiones sobre temas actuales: ¿dejar las redes sociales mejora la salud mental?

Estudios recientes analizan si abandonar Instagram, Facebook o TikTok mejora el bienestar emocional o si también puede aumentar la sensación de soledad. Un tema delicado y complejo que merece ser abordado con seriedad en pos de nuestro estado emocional y mental. 

Algunos usuarios reportan alivio tras cerrar sus cuentas, otros sienten más soledad o reemplazan una app por otra igual de absorbente (Foto: Unplash).

"Apagar" una red social parece, a primera vista, un gesto mínimo. Se toca una pantalla, se borra una aplicación, se desactiva una cuenta. Nada demasiado heroico. Sin embargo, detrás de ese movimiento doméstico empieza a crecer una pregunta que ya ocupa a universidades, médicos y psicólogos: qué le pasa al ánimo cuando una persona deja de mirar, comparar, responder, esperar y deslizar el dedo durante horas. La respuesta, por ahora, no entra en un eslogan. Ni "las redes destruyen la salud mental" ni "todo depende de cada uno" alcanzan para explicar el fenómeno. La evidencia científica empieza a mostrar algo más interesante: tomar distancia puede hacer bien, pero no siempre por las razones que se repiten en los discursos de moda. Y tampoco sirve igual para todos.

En uno de los trabajos sobre el tema, realizado por investigadores vinculados a la Universidad de Stanford, donde se analizaron dos experimentos realizados antes de la elección presidencial de Estados Unidos de 2020, usuarios de Facebook e Instagram fueron invitados a desactivar sus cuentas durante seis semanas, mientras otros continuaron usándolas como grupo de comparación. En total, el proyecto analizó dos experimentos con 35.442 participantes: 19.857 usuarios de Facebook y 15.585 de Instagram, y midió indicadores de felicidad, ansiedad y depresión.

A partir de esa comparación, los números muestran una mejora modesta. Al dejar Facebook, los participantes registraron un pequeño avance en un indicador que reunía niveles de felicidad, ansiedad y depresión. En Instagram, el efecto también apareció, aunque fue algo menor. Traducido: abandonar esas redes no cambió la vida de nadie de un día para el otro, pero sí produjo una mejora leve y detectable en el bienestar emocional. El mismo estudio, sin embargo, encontró una trampa conocida: dejar una red no necesariamente significa usar menos el celular. Parte del tiempo liberado en Facebook, y prácticamente todo el tiempo liberado en Instagram, terminó desplazándose hacia otras aplicaciones. Es decir, muchas personas no salieron de internet, apenas "cambiaron de habitación".

Ahí aparece una de las claves del problema. El cansancio no siempre está en una plataforma puntual, sino en la lógica completa de la conexión permanente. Se borra Instagram, pero aparece TikTok. Se cierra Facebook, pero se abre YouTube. Se deja el "feed", pero se cae en videos cortos. El dedo no descansa: solo cambia de escenario.

Otro estudio fue realizado por investigadores de la Universidad de Bath, y probó una intervención más breve y más cercana a la vida cotidiana. Los autores dividieron a 154 participantes en dos grupos: unos dejaron Facebook, Instagram, Twitter y TikTok durante una semana; otros siguieron usando redes como siempre. Después de siete días, quienes hicieron la pausa reportaron más bienestar y menos síntomas de depresión y ansiedad.

Una semana. Eso es todo. En términos clínicos, es poco. En términos de vida digital, puede parecer una expedición al desierto. El estudio mostró que incluso un corte breve puede mover algo en el estado de ánimo. No porque la pantalla sea un demonio con batería, sino porque muchas veces organiza el día con una intensidad que recién se nota cuando desaparece. Pero la ciencia también empieza a mostrar que no todos viven igual esa abstinencia. Los investigadores analizaron qué pasa con las personas cuando intentan sostener una pausa en redes. El trabajo identificó perfiles distintos: usuarios más compulsivos, usuarios moderados, personas que logran sostener el corte y otras que quieren desconectarse pero la pasan mal durante el intento.

Es decir, no es lo mismo dejar Instagram si alguien entra diez minutos por día que si vive pendiente de quién miró su historia, quién puso "like", quién contestó, quién no contestó y quién desapareció sin explicación. El problema no es sólo el tiempo: es la relación emocional con ese tiempo.

Desconectarse del todo tiene su costo

Y después está la otra cara, la que incomoda a los discursos más tajantes: las redes también conectan. A veces mal, a veces de manera superficial, ansiosa o exhibicionista. Pero conectan. Sirven para sostener vínculos débiles, enterarse de cumpleaños, seguir la vida de personas que quedaron lejos, encontrar comunidades, circular información y participar de conversaciones que ya no ocurren sólo en la vereda, el aula o la mesa familiar. Por eso, desconectarse también puede tener costo.

Una tercera investigación publicada en JAMA Pediatrics, analizó datos de 100.991 adolescentes australianos entre cuarto grado y el último año de secundaria. El resultado fue menos lineal de lo que muchos esperarían: el mayor bienestar apareció asociado al uso moderado de redes, mientras que tanto el uso más alto como la ausencia total se vincularon con peores indicadores en determinados grupos y etapas del desarrollo. Los autores advierten, además, que se trata de un estudio observacional y que los resultados deben interpretarse con cautela.

El hallazgo no absuelve a las plataformas. No dice que todo esté bien ni que los algoritmos sean inocentes. Pero rompe la idea de que "pantalla cero" siempre equivale a salud mental. En adolescentes, sobre todo, no usar redes también puede significar quedar afuera del grupo, del chiste, de la invitación, de la conversación y de una parte del mapa afectivo donde hoy se juega la pertenencia.

La pregunta, entonces, cambia. Ya no alcanza con medir cuántas horas pasa una persona frente al celular. Hay que mirar qué hace ahí, qué busca, qué recibe, qué pierde y qué reemplaza cuando se va. Si una red funciona como máquina de comparación, vigilancia y ansiedad, la pausa puede traer alivio. Si funciona como puente con amigos, identidad o comunidad, borrarla de golpe puede dejar más vacío que calma. En el medio queda la zona más difícil, pero también la más real: aprender a distinguir cuándo una aplicación acompaña y cuándo empieza a gobernar.

También importa qué se hace con el tiempo recuperado. Cerrar Instagram para pasar seis horas mirando otra pantalla no parece una revolución interior. Cambiar el scroll por una noche de sueño, una caminata, una charla, estudio, lectura o aburrimiento verdadero puede ser otra historia. La pausa sirve más cuando no queda como hueco, sino como puerta.

La evidencia todavía no dicta sentencia. Algunos estudios duran pocos días o semanas. Otros dependen de lo que los propios participantes informan. Otros se hicieron en contextos particulares, como una elección presidencial en Estados Unidos. Y casi ninguno logra separar con precisión actividades muy distintas: hablar con amigos, informarse, trabajar, mirar videos infinitos o compararse con vidas ajenas cuidadosamente editadas.

Aun así, empieza a quedar una idea bastante firme. El bienestar no mejora por arte de magia cuando alguien borra una aplicación. Mejora, en algunos casos, cuando esa decisión corta un circuito de uso compulsivo y abre espacio para una vida menos fragmentada. 

(Fuente: Agencia de Noticias Científicas / varios / redacción propia)

martes, 28 de abril de 2026

Agenda Cultural: el Palacio Libertad, originalmente llamado Centro Cultural Kirchner, presenta su variada oferta para terminar el mes de abril

El complejo cultural más importante de Latinoamérica, ubicado en Sarmiento 151, CABA,  propone danza, mucha música, una feria gastronómica del noroeste argentino y hasta un mercado artesanal, siempre con entrada libre y gratuita para toda la comunidad.

Día Internacional de la Danza: Ballet Folklórico Nacional


Como parte de la celebración por el Día Internacional de la Danza, que promueve al baile como expresión mundial, el Ballet Folklórico Nacional ofrece una función especial en el Auditorio Nacional. Con dirección de Glenda Casaretto y subdirección de Fernando Muñoz, el espectáculo reúne adaptaciones de clásicos de la música popular argentina, como "La tristecita", "La telesita", "Avenida de las Camelias" y "Cuequita del cocherito".

Miércoles 29 de abril, 20:00 - Auditorio Nacional.

Día Internacional de la Danza: Máquina Argentina de Danza0


Se suman más propuestas por el Día Internacional de la Danza. En esta ocasión, la Máquina Argentina de Danza (MAD) dirigida por Ricky Pashkus, presentará solos y dúos originales interpretados por el elenco. Luego, el público será invitado a sumarse a la experiencia para completar las coreografías a través de la improvisación. El cierre estará a cargo del DJ Juan Pablo Cucho Arcucci.

Miércoles 29 de abril, 18:00 - Plaza seca.

Argentina, donde el paisaje se vuelve cuero


El Mercado de Artesanías Argentinas presenta "Argentina, donde el paisaje se vuelve cuero", una muestra que reúne una selección de 90 obras creadas por 45 artesanos, que combinan distintas técnicas con diseños tradicionales e innovadores.

Miércoles a domingos, 14:00 a 20:00 - Salas 9 y 10.

Sinfónica Juvenil Libertador General San Martín


La orquesta se presenta en el Auditorio Nacional con un gran concierto bajo la dirección de Rocío Keiko Silvero, Fausto Lemos y Lurdes Sabeckis. Participan como solistas invitadas la violinista Leila Balat Paiva y la soprano Carla Sargiotto.

Domingo 3 de mayo, 19:00 - Auditorio Nacional.

Cocina abierta: edición NOA


El espacio en el que la identidad de cada región argentina se hace presente a través de su gastronomía, realiza un recorrido por los sabores y sonidos del noroeste, con músicos y bailarines. Los visitantes podrán degustar y adquirir  productos gastronómicos de Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca y La Rioja.

Sábado 2 y domingo 3 de mayo, 14:00 a 20:00 - Explanada.

Miércoles en la Argentina: Viva Elástico


Luego de la salida de "Instantáneo", nuevo material que consolidó a Viva Elástico como figura destacada en la escena del pop y rock alternativo, el grupo llega al ciclo "Miércoles en la Argentina", con una presentación muy especial, que incluirá sus temas más conocidos, reversiones y la participación de invitados especiales.

Miércoles 29 de abril, 20:00 - Sala Argentina.

El lago de los cisnes y Suvenir de Rusia, por el Cuarteto de Guitarras Cuartetovsky


El conjunto de guitarras Cuartetovsky se presenta en el ciclo "Clásica Generación Z", curado por José Luis Juri para la difusión de los jóvenes talentos de la escena académica nacional. El cuarteto interpretará una suite de "El lago de los cisnes", de Piotr Chaikovski, y "Suvenir de Rusia", del español Fernando Sor.

Domingo 3 de mayo, 16:00 - Salón de Honor.

Tardes de jazz: NBMV Quartet


En una nueva fecha del ciclo "Tardes de Jazz", se presenta NBMV Quartet, integrado por Ricardo Nolé en piano y dirección, Lio Biondelli en saxo, Julián Montauti en contrabajo y Martín Vicente en batería. Su propuesta musical reúne elementos de hard bop y jazz moderno.

Domingo 3 de mayo, 18:00 - Plaza seca.

Cantata rea: tango coral, por el Coro Nacional de Música Argentina


Bajo la dirección de Santiago Ruiz, el Coro Nacional de Música Argentina presenta "Cantata rea", un programa de tango coral junto a grandes invitados. El espectáculo de música y danza incluye arreglos originales de tangos clásicos.

Sábado 2 de mayo, 20:00 - Auditorio Nacional. 

(Fuente: prensa Palacio Libertad)

Haciendo foco en un autor nuevo: conozcamos al polifacético Santiago Loza en tres de sus novelas

Todas editadas en nuestro país por Tusquets pero de presencia irregular en librerías, la obra literaria de este dramaturgo y cineasta es relativamente desconocida y poco difundida. Esta trilogía de trabajos, sin embargo, se puede comprar y descargar en formato digital desde este post. 

(Foto: composición propia).

El cordobés Santiago Loza tiene una ya prolongada trayectoria -desde los últimos años 90- en el teatro, la televisión y como director de cine independiente, pero su carrera literaria propiamente dicha arrancó en 2017 con la publicación de su primera novela, "El hombre que duerme a mi lado", en 2017, a la que le siguieron dos trabajos más.

Desde este espacio, en nuestra casi incesante tarea de llevar a nuestros visitantes a descubrir nuevas voces en el campo de la literatura, hacemos foco en este creador multidisciplinario ya muy premiado como guionista, dramaturgo y director. Sin embargo, en esta tríada de novelas también demuestra un enorme talento como narrador escrito.

El nombre que duerme a mi lado (2017)

(Foto: composición propia).

Nélida es una mujer común y corriente, vivió una vida mínima, deslucida, aburrida. Siente la proximidad de la vejez y un cuerpo que se va volviendo ruinas. Está llena de demonios; es viuda de un hombre al que nunca quiso,  hija de una madre severa y de un padre moralmente cuestionable, madre de un hijo por el que nunca sintió amor filial.

Debilitada por los achaques de los años, Nelly debe abandonar la casa en el pueblo y recluirse en la de Mauro, su hijo, en la ciudad. El encuentro entre ambos revive rencores y ella se pierde en la amargura y la hostilidad de un vínculo ambiguo. Pero un hecho inesperado la retrotrae al pasado y hace resurgir un deseo perdido. Confusa y fuera de sí, Nélida se siente al fin protagonista de esa vida que pudo ser y queda atrapada en el devenir de un relato que no se detiene y que la empuja a cruzar los límites de la desmesura.

Para comprar y descargar en formato e-book, hacer click aquí.

La primera casa (2019)

(Foto: composición propia).

Gonzalo vive en un pueblo de provincia con su tía y su hermana, con quien comparte la orfandad de unos padres que han muerto tempranamente. Está cursando los últimos años de la secundaria y su cuerpo se ha convertido en un campo de batalla: una entidad mutante que varía más allá de su voluntad. En la feroz convivencia escolar, consigue un refugio: Damián, su único amigo, con quien descubrirá un deseo que todavía no puede nombrar.

Pero Gonzalo ansía huir de la disciplina férrea de su tía: por eso consigue un primer trabajo y con él la revelación de que el saqueo puede ser una forma de indemnizar los sueños. Frente a ese mundo hostil, el cine será su principal plan de evasión: no sólo ver películas, sino también repasar las tramas con su hermana como si esos films taquilleros de los años ochenta fueran una escuela de vida.

Para comprar y descargar en formato e-book, hacer click aquí.

Un espíritu modesto (2024)

(Foto: composición propia).

Las protagonistas de esta novela son Laura, de mediana edad, y Vilma, su madre, una mujer con achaques y mañas pero con cierto disfrute por el presente. Ambas han vivido en una casona de pueblo y deben mudarse a la ciudad donde la casa se convierte en dos departamentos. Se las ve moverse por los nuevos hogares, redescubrirse en la soledad y en una libertad que no sabían que deseaban.
 
Laura se aferra a uno de los privilegios de la ciudad, el anonimato, y deambula entregada a su sentir; atenta a cada espacio de goce, encuentra en la Iglesia un inesperado erotismo. Vilma se regocija en un tiempo propio, sin prisas, sin miradas acusatorias, sin horarios de almuerzos ni cenas, con pocas salidas y algunas visitas del encargado del edificio. Un texto que narra vidas modestas, pintando luces y sombras profundas y conmovedoras. 

Para comprar y descargar en formato e-book, hacer click aquí.

(Fuente: bajalibros.com / varios / redacción propia)

Todo lo que hay sobre Borges en la Feria del Libro: una muestra inmersiva, un laberinto, su costado mediático y muchas charlas

A cuarenta años de su muerte y en la cincuentena de la feria, la figura del autor de "El Aleph" domina la escena cultural. Recuerdos inéditos y actividades especiales prometen nuevos enigmas.

La 50° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires rinde homenaje a Borges en el 40° aniversario de su fallecimiento con exposiciones especiales (Foto: Celeste Sawczuk).

Jorge Luis Borges escribió, pensó, habló de los laberintos. Ahora, la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires tiene uno propio con la voz del autor de fondo. Uno se marea dando vueltas por el lugar, pero el testimonio de él puede usarse como guía. Además, uno puede sumergirse en su universo en una experiencia visual inmersiva del universo borgeano.

El creador de "El Aleph" es una de las celebridades de la cultura nacional, o eso se puede pensar al ver la cantidad de portadas de revistas y diarios con su figura. Éso está documentado en la exposición por el aniversario número 40 de su muerte que coincide con la edición 50 de la feria.

El autor es parte del ADN literario del país. Pero también llegó a Corea, Japón, Serbia, Italia, Estados Unidos, Bangladesh, al mundo entero. Rincones del planeta que cuestan imaginar. La colección de traducciones de su obra expuesta en el Predio Ferial de Palermo demuestra eso. 

Escritores coreanos como Kim Ho-Yeon y la Nobel Han Kang destacan la marca indeleble de Jorge Luis Borges en sus trayectorias literarias (Foto: Celeste Sawczuk).

Y en una sala, una muestra inmersiva permite escuchar al autor reflexionando sobre el tiempo, Buenos Aires y su propia vida, mientras en las paredes se suceden imágenes que envuelven al que mira, e incluso se ve al autor "revivido" tecnológicamente.

"Borges no solo acá, sino que también en Corea, fue un impacto y una influencia muy grande en la inspiración en los escritores coreanos", comentó Kim Ho-Yeon. El fin de semana que pasó, el autor de "Las maravillas de la tienda de Cheongpa-dong" y "La asombrosa tienda de la señora Yeom" estuvo presente en la feria y por primera vez en Argentina.

También la ganadora del premio Nobel 2024, Han Kang, habló de la influencia que tuvo el escritor en su carrera en varias entrevistas, luego de haberse quedado con el reconocimiento máximo de la literatura.

"La literatura de Borges tiene el oficio del viajero, de lo fragmentario, del concepto, de la idea, de tiempos doblándose en mundos probables e improbables. Vamos a ser más directos: Borges era un flashero", reflexionó Daniel Mecca, el director de #Borgespalooza, en la previa de su participación en la feria con la actividad "Borges es un escritor para la generación Z", un encuentro dónde se unieron generaciones con la literatura borgeana. 

La influencia internacional de Borges queda reflejada en la colección de traducciones de su obra, exhibida en La Rural durante la feria (Foto: Celeste Sawczuk).

Desde la primera edición en 1975, Borges estuvo presente en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Esas apariciones quedaron registradas en los medios nacionales de la época. Testigos de aquellos años, recuerdan su andar pausado, sostenido por su bastón, y su última gran aparición en 1985, cuando, ya debilitado, mantuvo un diálogo público con Susan Sontag.

En la edición quincuagésima del evento que reúne a miles de lectores de diferentes generaciones, Borges sigue estando presente y éstas son las próximas actividades donde él es protagonista:

30 de abril

17:30. En la Sala Rodolfo Walsh (Pabellón Amarillo), se realiza la actividad "Borges 40º Años - Entre Biógrafos", organizada por SADE. Participan Lucas Adur y Alejandro Vaccaro en un diálogo abierto.

19:00. En la Sala José Hernández (Pabellón Rojo), José Luis Parise presenta su nuevo libro "Cervantes y Borges Esotéricos. Iniciación para todos". La organización está a cargo de Gárgola Ediciones y la coordinación de Ernesto Damián Chiappella.

20:00. En la Sala Julio Cortázar (Pabellón Amarillo), Penguin Random House Grupo Editorial organiza un homenaje a Jorge Luis Borges, con una presentación de libro.

2 de mayo

19:00. En la Sala Zona Explora (Pabellón Amarillo), el Instituto Balseiro, el Centro Atómico Bariloche, la CNEA y la UNCUYO presentan "El Libro Absoluto: entre Borges y el Universo en la búsqueda del conocimiento Total", una charla interactiva a cargo de Joaquín Fargas.

Las actividades borgeanas incluyen diálogos con biógrafos, presentaciones de libros y encuentros intergeneracionales para acercar su obra a la generación Z (Foto: Celeste Sawczuk).

3 de mayo

16:00. En la Sala Alfonsina Storni (Pabellón Blanco), el Centro Cultural Coreano organiza la charla "Han Kang y Jorge Luis Borges: memoria, cuerpo y laberintos literarios". Participan Claudia Piñeiro y Silvia Hopenhayn, quienes exploran los cruces temáticos y estéticos entre ambos autores.

5 de mayo

20:30. En la Sala Domingo Faustino Sarmiento (Pabellón Blanco), SADE organiza "Borges 40º Años - El olvido que seremos". Participan Héctor Abad Faciolince y Alejandro Vaccaro en un diálogo abierto.

6 de mayo

19:00. En la Sala Alejandra Pizarnik (Pabellón Amarillo), Lucas Adur presenta su biografía "Jorge Luis Borges: Un destino literario", acompañado de invitados especiales. La organización está a cargo de Calambur Distribuidora.

(Fuente: Infobae / Fundación EL Libro / varios / redacción propia)