jueves, 28 de mayo de 2026

Diecisiete consejos para conseguir el "prompt perfecto": con estas instrucciones la IA nos dará los mejores resultados

La inteligencia artificial ya forma parte del trabajo diario de millones de personas. Sin embargo, muy pocos saben realmente pedirle bien las cosas. Un prompt es la instrucción que se da a una inteligencia artificial para guiar su respuesta, ya sea un resumen, explicación, traducción, consejo o texto creativo. 

(Foto: Unsplash).

Si vamos a una tienda de ropa o a un centro comercial y solicitamos algo siendo imprecisos, probablemente no consigamos realmente lo que necesitamos. Con las IA pasa lo mismo.

En la práctica, un buen prompt (llamada también ingeniería de instrucciones) puede transformar un modelo normal en una herramienta capaz de escribir, analizar, crear, resolver, planificar o automatizar tareas con precisión casi humana. Y lo mejor es que no necesitamos desarrollar ningún conocimiento nuevo ni aprender a usar ninguna herramienta. Ni siquiera es necesario saber programar. Sólo necesitamos aprender a comunicarnos con la IA de forma estructurada.

A continuación van algunas sugerencias básicas para "comunicarnos" de la mejor manera con los motores de inteligencia artificial y, a la vez, obtener los mejores resultados.

 • Ir directo al grano. No hace falta que seamos educados o refinados frente a la IA. Con los modelos de lenguaje no hace falta que escribamos instrucciones elaboradas o utilicemos un lenguaje formal. Nada de "por favor" ni "me gustaría". Las órdenes directas y sencillas dan mejores resultados.

Definir a quién va dirigido. La respuesta de la IA es diferente en función de a quién le digamos que va dirigido. No es lo mismo que nos dé una respuesta para personas mayores, para expertos en coches o para deportistas profesionales. Definir la audiencia en el prompt ayuda a enfocar el tipo de respuesta.

Desglosar la tarea. En vez de intentar conseguir lo que queremos en un único prompt, es recomendable que las peticiones más complejas se conviertan en una conversación, con instrucciones más sencillas. Por ejemplo, primero pedir que nos elabore una lista, luego que extraiga ciertos elementos y luego ya que encuentre relaciones entre ellos. Si le pedimos directamente que saque conclusiones no le será tan eficaz.

Evitar las instrucciones negativas. Los modelos de lenguaje dan mejores resultados cuando les decimos que tienen que "hacer" algo concreto, pero les cuesta más evitar determinadas acciones. Las recomendaciones de los expertos es que evitemos decirles "no hacer" algo.

Requerir explicaciones simples. Si necesitamos que la IA nos explique un asunto o necesitamos una respuesta clara y sencilla, un truco es pedirle que nos lo explique en "términos simples"; "como si tuviéramos 11 años", como "si fuéramos un estudiante de primer grado" o como "si estuviéramos en una escuela con niños". La IA se esforzará en adaptar el lenguaje para que sea más sencillo.

Usar el sistema de recompensas. La IA entiende los refuerzos positivos. Si le pedimos que lo haga mejor, nos hará caso. Pero si la "animamos", entenderá que debe dar una respuesta excepcional y buscará elementos diferenciales.

Darle ejemplos. Otra opción es darle a la IA un ejemplo similar a lo que buscamos. Darle, por ejemplo, dos respuestas posibles y que la IA nos dé otras dos o tres añadidas. Los ejemplos le servirán para concretar la búsqueda de información.

Utilizar apartados. Cuando hagamos un prompt, es una opción el crearlo en varias líneas. Podemos empezarlo con "###Instrucción###", seguido por "###Ejemplo###" o "###Pregunta###". Ésto permite estructurar la petición y que la IA la entienda mejor.

(Foto: Unsplash).

Añadir la orden de "DEBES". Si queremos que algo en concreto se cumpla podemos añadir un "DEBES", en mayúsculas. Eso forzará a la IA a cumplir el requisito, de lo contrario podría simplemente ofrecer alternativas o "irse por las ramas".

Añadir la frase "serás penalizado". Es el caso contrario a lo del punto anterior. La IA también se esfuerza en cumplir una orden si le dejamos claro que va a ser penalizada. Buscará cumplir la tarea de la mejor forma.

Que responda como un humano. Los escritos de la IA están muy bien redactados, pero suelen ser bastante mecánicos. Al utilizar la frase de "responde de manera natural" o "como un humano" obtendremos respuestas más naturales y menos "ortopédicas".

Que piense paso a paso. Si buscamos obtener respuestas meditadas o mejor estructuradas, una orden recomendada es la de que "piense paso a paso". Eso provocará que la IA exponga sus razonamientos de forma clara.

Que sea imparcial. "Asegúrate de que tu respuesta es imparcial y no se basa en estereotipos" es una instrucción que nos puede servir para que la IA no se vaya a los primeros datos de su conocimiento, que en muchas ocasiones pueden estar basados en informaciones sesgadas. La IA analizará estas fuentes y decidirá previamente si contienen determinados estereotipos. Lo cierto es que empresas como OpenAI o Google ya añaden una capa previa a los prompts para evitar sesgos, pero dando la instrucción nosotros mismos conseguiremos una respuesta más neutra.

Corregir sin cambiar el estilo. La orden de que no cambie el estilo es recomendable para que la IA nos modifique un texto o respuesta, pero mantenga la esencia de la original. Un prompt que recomiendan es el de "intenta revisar cada párrafo enviado por los usuarios. Deberías mejorar la gramática y el vocabulario del usuario y asegurarte de que suena natural. No deberías cambiar el estilo de escritura, ni hacer un párrafo formal más casual".

Definir el sentimiento. Los modelos de IA son capaces de identificar con facilidad cuando una respuesta es negativa, alegre o neutral. Con el prompt podemos especificar incluso el porcentaje de este tipo de sentimiento. Por ejemplo si queremos algo super positivo o si queremos que la respuesta sea muy negativa y pesimista.

Asignarle un rol. Otra opción es decirle a la IA que a partir de ahora tendrá un rol determinado. Un profesor de física, un rival gruñón o una madre cariñosa. Con esto perfilaremos sus respuestas rápidamente.

Marcar límites. Acotar a la IA le sirve para que sepa dónde buscar o cómo dar la respuesta. Es recomendable usar límites, desde un "como máximo 1.000 palabras" hasta un "devuélvemelo en forma de tabla" hasta un "sin usar la letra X".

(Fuente: The Power / Xataka / varios / redacción propia)

El fenómeno "viral" de Angine de Poitrine: por qué el cerebro disfruta con la música que no entiende del todo

El dúo experimental de Quebec, Canadá, ganó notoriedad con máscaras de papel maché, humor surrealista y guitarras microtonales, una mezcla que primero desconcierta y luego engancha por su energía rítmica y teatralidad en escena. 

Angine de Poitrine, dúo experimental de Quebec que se ha hecho especialmente visible por su combinación de rock matemático, complicado, y un sorprendente aspecto (Foto: Reuters).

Abrimos un vídeo casi por accidente. En pantalla aparecen dos figuras enmascaradas, con una estética entre lo artesanal, lo absurdo y lo inquietante. Empiezan a tocar. La guitarra no suena como esperamos. Algunas notas parecen estar "entre" las notas que conocemos. La batería avanza con precisión, pero no siempre por los caminos previsibles. La primera reacción puede ser de desconcierto. La segunda, de curiosidad. Y, sin darnos demasiada cuenta, seguimos mirando.

Algo así explica parte del fenómeno reciente de Angine de Poitrine, dúo experimental de Quebec que se ha hecho especialmente visible por su combinación de rock complejo, matemático, máscaras de papel maché, humor surrealista y uso de guitarras microtonales. Su actuación en la emisora norteamericana KEXP ha contribuido a convertirlos en una rareza viral: no sólo por cómo suenan, sino por la dificultad de encajarlos en una categoría conocida.

Desde la psicología, el caso es muy interesante porque obliga a preguntarse algo más amplio: ¿por qué puede gustarnos una música que, al principio, no sabemos interpretar?

El cerebro no escucha: predice

Escuchar música no es recibir sonidos de forma pasiva. El cerebro anticipa. Espera que una melodía continúe en una dirección, que una tensión armónica se resuelva, que un ritmo cierre en determinado punto. Buena parte del placer musical surge de ese delicado juego entre confirmación y sorpresa.

Tapa de "Vol. II" (Foto: Pitchfork).

Cuando todo es demasiado previsible, la música puede volverse plana. Cuando todo es demasiado imprevisible, puede resultar caótica. Entre ambos extremos aparece una zona especialmente fértil: la música que desafía nuestras expectativas, pero no las destruye por completo. Estudios sobre predictibilidad, incertidumbre y placer musical han mostrado que tendemos a preferir niveles intermedios de complejidad predictiva: suficiente orden para orientarnos, suficiente sorpresa para mantenernos atentos.

Este dúo trabaja precisamente en ese territorio. Sus canciones pueden parecer extrañas, pero no son puro desorden. Hay repetición, pulso, patrones, energía corporal. La batería ofrece una estructura reconocible mientras la guitarra introduce una sensación de inestabilidad. El resultado es una mezcla psicológicamente eficaz: el oyente no entiende del todo lo que ocurre, pero tampoco se pierde por completo.

Microtonos

El uso de microtonos merece una atención especial. En la música occidental más habitual, estamos acostumbrados a dividir la octava en doce semitonos. El piano, la guitarra estándar o gran parte del pop se mueven dentro de ese marco. La música microtonal, en cambio, utiliza intervalos más pequeños o diferentes a los que ese sistema nos ha enseñado a esperar.

Por eso, para muchos oyentes, una guitarra microtonal puede sonar inicialmente "desafinada". Pero esa impresión no significa necesariamente que lo esté. Significa que el cerebro compara lo que escucha con sus esquemas previos. Si una nota cae en un lugar que nuestro sistema auditivo-cultural no espera, la interpretamos como rareza, tensión o error.

El dúo durante un show en la emisora KEXP (Foto: prensa KEXP).

La incomodidad también puede ser estética

La clave no está en que Angine de Poitrine elimine la incomodidad, sino en que la convierte en parte de la experiencia. Ésto conecta con una idea central en psicología de la música: el placer no surge únicamente de lo agradable, suave o familiar. También puede surgir de la tensión, de la ambigüedad y de la resolución parcial de una expectativa.

La música activa circuitos cerebrales relacionados con la recompensa, la anticipación y la emoción. Revisiones neurocientíficas sobre placer musical y predicción han propuesto que el disfrute aparece cuando el cerebro detecta patrones, genera expectativas y experimenta desviaciones significativas respecto a ellas. No nos emociona sólo lo que suena bonito: nos emociona lo que nos obliga a reorganizar lo que esperábamos oír.

De ahí que una propuesta aparentemente difícil pueda volverse adictiva. La primera escucha produce extrañeza. La segunda permite reconocer un patrón. La tercera convierte lo raro en familiar. En ese recorrido, el cerebro obtiene una pequeña recompensa: ha domesticado parcialmente el caos.

Se puede acceder tanto al audio en alta calidad como al video del concierto de Angine de Poitrine en KEXP haciendo click aquí.

(Fuente: The Conversation / Infobae / KEXP / varios /redacción propia)

Adiós a crear otra cuenta: Gmail ya permite modificar el nombre de nuestro correo fácilmente

Los usuarios ya podrán modificar el nombre principal de su cuenta de Gmail sin necesidad de crear otra desde cero, con los problemas y complicaciones que eso conlleva. Paulatinamente se implementará en todo el planeta.

(Foto: Shutterstock).

Google comenzó a implementar una de las funciones más esperadas por millones de usuarios de Gmail: la posibilidad de cambiar la dirección principal del correo electrónico sin necesidad de crear una cuenta nueva y sin perder el acceso a servicios, archivos o información almacenada.

La actualización ya empezó a desplegarse en varias regiones del mundo y permite modificar el nombre del correo manteniendo intactos elementos como mensajes, contactos, fotos, documentos de Drive y el historial completo asociado a la cuenta de Google.

Hasta ahora, quienes querían abandonar una dirección antigua o poco profesional debían crear una nueva cuenta desde cero y migrar manualmente toda su información, un proceso complejo que afectaba el acceso a múltiples servicios digitales vinculados al correo original.

(Foto: Shutterstock).

Con esta nueva herramienta, Google busca simplificar el cambio y evitar que los usuarios pierdan datos o deban modificar manualmente todas sus plataformas conectadas.

El cambio no afecta el contenido almacenado en los servicios de Google. Ésto incluye:

• Correos electrónicos.
• Archivos en Google Drive.
• Fotografías en Google Fotos.
• Contactos.
• Historial y configuraciones de la cuenta.

La compañía explicó además que la dirección antigua permanecerá activa como alias alternativo. Ésto significa que si alguien continúa enviando mensajes al correo anterior, los emails seguirán llegando normalmente a la misma cuenta.

(Foto: Shutterstock).

Cómo cambiar la dirección principal de Gmail

La compañía indicó que la función se está habilitando de forma gradual, por lo que algunos usuarios podrían tardar algunos días en verla disponible. El procedimiento oficial para modificar el correo es el siguiente:

• Ingresar a la configuración de cuenta de Google.
• Acceder a "Información personal".
• Seleccionar "Correo electrónico".
• Pulsar en "Correo electrónico de tu cuenta de Google".
• Elegir la opción "Cambiar el correo de la cuenta de Google".
• Escribir la nueva dirección deseada.
• Confirmar el cambio.

Una vez finalizado el proceso, la nueva dirección pasará a ser la principal dentro de todos los servicios de Google.

(Fuente: Xataka / varios / redacción propia)

miércoles, 27 de mayo de 2026

Lanzan una edición comentada de los cuentos completos de Edgar Allan Poe con prólogo de Mariana Enriquez

La editorial Páginas de Espuma publica una edición íntegra y renovada del influyente autor norteamericano, con nueva traducción, textos críticos e ilustraciones.

(Foto: composición propia).

La editorial Páginas de Espuma publicó una nueva edición íntegra y comentada de los "Cuentos completos" de Edgar Allan Poe, un volumen de 1.164 páginas que reúne todos los relatos del autor en una nueva traducción y suma prólogos de Mariana Enriquez y Patricia Esteban Erlés.

La edición, que tiene un precio inicial de venta al público de $89.000.-, fue preparada por los escritores Fernando Iwasaki y Jorge Volpi, con traducción de Rafael Accorinti e ilustraciones de Arturo Garrido.

Desde la editorial señalaron que la publicación busca acercar la obra de Poe a nuevos lectores mediante una actualización de la clásica traducción realizada por Julio Cortázar en 1956. La nueva versión, explicaron, dialoga con aquella edición histórica, aunque con un lenguaje más contemporáneo y una propuesta más integral.

Edgar Allan Poe (Foto: Wikimedia).

Además de los prólogos, el libro incorpora comentarios sobre cada cuento escritos por autores contemporáneos de narrativa breve en español, entre ellos Guadalupe Nettel, Alejandro Zambra, Antonio Ortuño y Espido Freire.

En su prólogo, Enriquez destaca la influencia persistente de Poe en la literatura contemporánea y sostiene que "la obsesión por la muerte, el cuerpo y la crueldad es todo Poe". La autora argentina también lo define como "el mejor capitán de la oscuridad".

Nacido en Boston en 1809, Poe es considerado uno de los grandes renovadores de la literatura moderna y una figura clave para el desarrollo del cuento de terror, el policial y la narrativa fantástica. Entre sus obras más reconocidas figuran "El cuervo", "El escarabajo de oro" y "Manuscrito encontrado en una botella". Su influencia alcanzó a escritores como Jorge Luis Borges, Charles Baudelaire y Stephen King, además de cineastas como Alfred Hitchcock y Tim Burton.

(Fuente: Agencia Noticias Argentinas / redaccion propia)

Agenda Cultural: el ex Centro Cultural Kirchner, hoy llamado Palacio Libertad, renueva sus propuestas para cerrar el Mes de la Patria

El ex Palacio de Correos ubicado en Sarmiento 151, CABA, convertido en complejo cultural, ofrece una programación eminentemente musical, aunque también hay lugar para el teatro y el humor. Todo, como siempre, con acceso libre y gratuito para toda la comunidad.

Dalia Gutmann, Lea Bensasson y Juli Otero

(Foto: prensa Palacio Libertad).

La reconocida actriz Dalia Gutmann coordina un ciclo dedicado a las mujeres y el humor. Durante tres noches, se presentarán las obras "Mi gran casamiento hebreo", por Lea Bensasson, "No me acuerdo las cosas", por Julieta Otero y "Menjunje", por la propia Gutmann.

Del jueves 28 al sábado 30 de mayo, 20:00 - Sala Argentina.

La música de Néstor Marconi

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Néstor Marconi, una de las figuras fundamentales de la historia del tango, se presenta junto a su quinteto en el ciclo "Otoño Tango", en un concierto que es a la vez un homenaje con un recorrido por su extensa trayectoria. El bandoneonista y compositor estará acompañado en vivo por notables músicos.

Sábado 30 de mayo, 20:00 - Auditorio Nacional.

Jairo canta a Borges, con la Orquesta Nacional de Música Argentina

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Bajo la dirección de Ezequiel Silberstein, el gran cantautor nacional Jairo recrea su disco "Jairo canta a Borges" (1977), acompañado por la Orquesta Nacional de Música Argentina. El concierto contará con la participación del Coro Polifónico Nacional como organismo invitado.

Miércoles 27 de mayo, 20:00 - Auditorio Nacional.

Nico Sorín: Piazzolla electrónico

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Tras haber recorrido escenarios del país y del mundo, el músico Nico Sorin presenta "Piazzolla electrónico", su homenaje al octeto electrónico de Astor Piazzolla de 1977. Entre otros temas, interpretará "Libertango", "Adiós Nonino" y "Violentango".

Jueves 28 de mayo, 20:00 - Auditorio Nacional.

Glazunov y Saint-Saëns, por la Orquesta Sinfónica Nacional

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Bajo la batuta de la directora invitada Yeny Delgado, la Orquesta Sinfónica Nacional interpretará el "Concierto para violín y orquesta en la menor", de Alexander Glazunov -con Pablo Griggio como solista invitado- y la "Sinfonía n.º 3 en do menor", de Camille Saint-Saëns.

Viernes 29 de mayo, 20:00 - Auditorio Nacional.

Orquesta El Arranque festeja su trigésimo aniversario

(Foto: prensa Palacio Libertad).

La Orquesta El Arranque se presenta en los "Conciertos del Mediodía" del Mozarteum Argentino para celebrar tres décadas de actividad, con un repertorio de tangos clásicos y obras o arreglos originales. El concierto contará con la participación de Xavier Inchausti como violinista invitado.

Miércoles 27 de mayo, 14:00 - Sala Argentina.

Noelia Moncada Quinteto

(Foto: prensa Palacio Libertad).

La destacada cantante rosarina Noelia Moncada se presenta en "Otoño Tango" con su quinteto, integrado por Lucas Querini en piano y arreglos, Horacio Romo en bandoneón, Manuel Gómez en contrabajo y Matías Grande en violín.

Sábado 30 de mayo, 19:00 - Salón de Honor.

Pablo Mainetti Quinteto

(Foto: prensa Palacio Libertad).

El bandoneonista Pablo Mainetti se presenta al frente de su quinteto, que completan Hernán Possetti en piano, Armando de la Vega en guitarra, Lucía Kohan en violín y Emilio Longo en contrabajo. El repertorio aborda músicas diversas, siempre ancladas en el lenguaje tanguero.

Viernes 29 de mayo, 20:00 - Salón de Honor.

Orquesta Invisible

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Formada en 2025 y dirigida por Julio Coviello, la Orquesta Invisible se presenta en "Otoño Tango" con un repertorio que combina los temas de su disco "Huella" con material nuevo. La orquesta está integrada por diez músicos, y se suma Sofía Verna como cantante invitada.  

Sábado 30 de mayo, 18:00 - Plaza seca.

(Fuente: prensa Palacio Libertad)

La joven que con 18 años logró hacer realidad el concierto de piano más famoso de la historia: "Pura magia desde la primera nota"

La película "Köln 75" cuenta cómo Vera Brandes logró que el músico Keith Jarrett se convirtiera en un autor de jazz multitudinario, a pesar de su resistencia inicial a tocar con un instrumento que se encontraba en un estado muy lejano al ideal. 

(Foto: composición propia).

La noche del 24 de enero de 1975, Keith Jarrett, entonces un pianista de jazz de 29 años que había formado parte de la banda de Miles Davis, subió al escenario de la Ópera de Colonia en circunstancias adversas. Tras recorrer casi 700 kilómetros desde Suiza, agotado por el insomnio y el dolor de espalda, Jarrett se encontró con un piano de ensayo en mal estado, lejos del Bösendorfer Imperial prometido. 

El instrumento presentaba teclas defectuosas, un timbre metálico en los registros agudos y una proyección acústica insuficiente para la sala. A pesar de estos obstáculos, y tras la insistencia de la joven promotora Vera Brandes, el músico accedió a tocar a las 23:30, una hora y media después de lo acordado, con el público en sus butacas nervioso y expectante. Lo que siguió fue una interpretación completamente improvisada, en la que Jarrett fusionó elementos de jazz, música barroca, gospel y country en una sola pieza monumental.

El actor John Magaro interpreta a Jarret en "Köln 75" (Foto: Selecta Visión).

La actuación, grabada esa misma noche, fue publicada por ECM Records en noviembre de 1975 bajo el título "The Köln Concert". El álbum, nacido de la espontaneidad y la adversidad, se transformó en un fenómeno comercial sin precedentes: ha vendido más de 4 millones de copias, consolidándose como el álbum de piano solo más vendido de la historia.

La película que se basa en este histórico momento


Se han cumplido 50 años de este pequeño-gran acontecimiento y han sido muchos los homenajes que se han hecho para celebrar la efeméride. Entre ellos, el estreno de la película alemana "Köln 75", dirigida por Ido Fluk y que se presentó en el pasado Festival de Berlín.

Sin embargo, el filme no gira de forma exclusiva en torno a Jarrett, sino alrededor de Vera Brandes, esa chica apenas mayor de edad que se convirtió en una de las figuras más respetadas dentro del mundo del jazz por su capacidad a la hora de conseguir cosas imposibles, como que se produjera ese concierto milagroso. 

La propia Brandes, que tiene en la actualidad 69 años, habló del estreno de la película que cuenta su vida y, en especial, ese capítulo que se convirtió en leyenda, pero estuvo a punto de acabar con su carrera: según el acuerdo con sus padres, habría tenido que ser dentista si hubiera salido mal.

"Cuando me dijeron que querían hacer esta película me sentí muy honrada, pero al mismo tiempo era muy consciente de los desafíos que planteaba, porque dependía mucho de la mirada del autor para que interpretara de forma correcta", cuenta Brandes. 

Mala Emde encarna a Vera Barnes en "Köln 75", de Ido Fluk (Foto: Selecta Visión).

Estuvo hablando con el director durante más de ocho horas vía zoom, y le dio todos los detalles que podía recordar de aquel concierto, así como acontecimientos que determinaron que se convirtiera a tan temprana edad en promotora. "Me di cuenta de que era la persona adecuada y no me equivoqué, la película es un sueño". 

Una mujer en un mundo de hombres

En la ficción, Vera está interpretada en su versión adulta por Susanne Wolff, aunque la verdadera protagonista corresponde a su juventud, encarnada por Mala Emde. El actor estadounidense John Magaro compone a un Keith Jarrett magnífico. 

"Yo nunca jugué con la baza de ser mujer. No permití que eso formara parte del juego. Siempre tuve una actitud muy profesional y no utilicé mi género como ventaja. Pero, a largo de mi carrera, sí que me he encontrado con momentos en los que ha constituido un estigma. Eso sí, yo nunca permití que eso me desanimara ni que nada me alejara de mi objetivo. Solo puedo decir que las cosas no han cambiado mucho, aunque las mujeres son mucho más conscientes de los peligros dentro del show business", relata. 

Cuando surge la magia

¿Por qué fue tan especial ese concierto? "Creo que a veces, cuando todo está en contra, pueden ocurrir cosas inesperadas. En esa ocasión, nada era normal, se trataba de una situación excepcional, él no estaba en condiciones, estaba cansado, hambriento, y creo que llegó a una especie de conexión con la música a un nivel muy profundo".

El éxito de "The Köln Concert" no sólo radica en sus cifras de ventas, sino en su capacidad para trascender géneros y públicos. La grabación atrajo tanto a aficionados al jazz como a oyentes de otros estilos musicales, rompiendo barreras y expandiendo el alcance del piano improvisado. "El concierto fue magia pura desde la primera nota", recuerda Brandes, quien fue testigo directo de la transformación de una noche problemática en un acontecimiento histórico.

El verdadero Keith Jarrett (Foto: David Redfern).

Tras retirarse de los escenarios en 2018 debido a dos derrames cerebrales, Keith Jarrett es recordado como un maestro del piano y un símbolo de creatividad bajo presión. "The Köln Concert" representa no sólo una cima musical, sino también una lección de perseverancia y la prueba de que la improvisación puede dar lugar a obras maestras que desafían el tiempo y las expectativas.

En cuanto a Brandes, inició una exitosa carrera, lanzó varios sellos discográficos, impulsó la trayectoria de un buen puñado de artistas, pero nunca volvió a tener contacto con Jarrettt

El álbum completo puede escucharse haciendo click aquí.

(Fuente: Infobae / Indie Hoy / varios / redaccion propia)

martes, 26 de mayo de 2026

Lecturas inquietantes para comenzar la semana: conozcamos a Mario Levrero, el uruguayo miembro del grupo de los "escritores raros"

Hoy nos ocupamos de un autor fuertemente influenciado por la ciencia ficción y el género policial "negro", aunque también es importante el papel que tienen el humor y la narrativa cómica dentro de sus textos. A pesar de ello, es difícil incluirlo dentro de ninguno de los géneros convencionales. De buena presencia en librerías, desde este espacio -como solemos hacer- facilitamos la compra y descarga de cinco de sus trabajos en formato digital. 

(Foto: composición propia).

La crítica incluye a Mario Levrero (Montevideo, 1940-2004) dentro del grupo de los "raros", una corriente típicamente uruguaya de autores que no pueden encasillarse dentro de ninguna corriente reconocible, aunque tienden a una especie de surrealismo leve. Aparte de su trabajo literario fue fotógrafo, librero, guionista y dibujante de cómics, columnista, humorista, y creador de crucigramas y juegos de ingenio.

Felisberto Hernández
, Armonía Somers, José Pedro Díaz y el propio Levrero son los nombres principales de esta corriente, aunque este último era bastante más joven que el resto, y sobrevivió a todos. De los autores vivos, más jóvenes que Levrero, se incluirían Marosa di Giorgio o Felipe Polleri, quien es el continuador que más se acerca a la categoría. Aquí recomendamos cinco de sus principales trabajos:

El discurso vacío (1996, Random House)

(Foto: composición propia).

Esta novela, escrita en forma de diario, se propone como una rutina de ejercicios que tienen como premisa la capacidad de la escritura de actuar sobre la conducta de quien escribe. Se plantea a la escritura como el medio para construir una forma-de-vida, donde el trabajo sobre la “forma” de la palabra (la grafía) supone un trabajo simultáneo sobre la forma-de-vida.

Se trata de la narración de una vida donde ésta no es una obra sino un proceso objeto de una permanente reescritura que empieza cada vez que se toma la pluma y termina, momentáneamente, en el punto final, sólo para recomenzar en la próxima entrada.

Para comprar y descargar en formato e-book, hacer click aquí.

La Banda del Ciempiés (1989, Mondadori)

(Foto: composición propia).

Una delirante novela de aventuras en la que la mezcla de géneros, el humor, las digresiones y los desvíos se combinan magistralmente, para dar forma a un universo vertiginoso donde Mario Levrero encuentra, una vez más, una salida radiante e inesperada.

Un aterrador muñeco con la apariencia de un gigantesco gusano, formado por una cincuentena de hombres cubiertos por una tela, provoca pánico en la ciudad y obliga al detective privado Carmody Trailler a entrar en acción. Smithe Andrews, el jefe de policía, intuye que esta peligrosa banda de delincuentes es de inspiración china, y ordena una redada que desencadena una serie de peripecias diplomáticas, secuestros, complots, persecuciones, venganzas y represalias entre países. 

Para comprar y descargar en formato e-book, hacer click aquí.

Trilogía involuntaria - La ciudad, El lugar y París (2008, Random House)

(Foto: composición propia).

"La ciudad", "El lugar" y "París" son las tres primeras novelas de Levrero. Publicadas entre 1970 y 1982, componen lo que él llamó "Trilogía involuntaria", pues comparten, sin deberse a un plan inicial, cierta unidad temática e incluso topológica.

Sus personajes pueblan escenarios sembrados de lastre y dilación, en los que el sueño da paso a la amenaza y lo fantástico aparece entre las ruinas de lo real. En un volumen único, que incluye los prólogos de Ignacio Echevarría, Julio Llamazares y Constantino Bértolo, estas "nouvelles" ocupan un lugar central en la obra de este maestro secreto.

Para comprar y descargar en formato e-book, hacer click aquí.

Fauna - Desplazamientos (1987, Mondadori)

(Foto: composición propia).

Marcada por el velo onírico y hasta la parapsicología, la literatura de Levrero conduce al lector a lugares insospechados. Estas dos historias de características sobrenaturales son acaso algunos de los pasajes más extraordinarios de la obra del genial autor.

"Fauna" y "Desplazamientos" son dos excepcionales novelas breves, unidas por las formas -a veces fantasmagóricas, a veces eróticas- del misterio femenino. Como en un juego de sombras chinas o muñecas rusas, todas las mujeres de estos relatos caben en una sola; ninguna existe en la realidad y sus mundos desaparecen cuando el hombre deja de inventarlos o encuentra el camino para llegar a través de sus disfraces. 

Para comprar y descargar en formato e-book, hacer click aquí.

El alma de Gardel (1996, Mondadori)

(Foto: composición propia).

Otra novela corta de Levrero, en la que un supuesto loco le explica al protagonista que Gardel sólo quiere elevarse, pero cada vez que alguien lo escucha o lo recuerda, no lo deja. Luego, el alma de Gardel se le aparecerá en sueños y le dirá que el loco tiene razón, pero que no quiere cambiar de plano mientras haya alguien que la necesite. Entonces, lucharán juntos.

Más allá de su reconocible linaje nacional, de los autores con los que él mismo se vinculó (Kafka), o con los que se lo relaciona muy atinadamente (Beckett y Vian), Levrero puede situarse en la hermandad de los "inconclusivos". Son los que convierten el acto de la escritura en una espiral neurótica.

Para comprar y descargar en formato e-book, hacer click aquí.

(Fuente: bajalibros.com / varios / redacción propia)

Seis curiosidades sobre la Plaza San Martín porteña, a propósito de la aparición de un libro acerca del emblemático espacio verde

Acaba de publicarse un pintoresco trabajo acerca del que ya es un lugar que, seguramente junto con el Obelisco, representan a la capital argentina y al país entero por sí solos. Son doscientas veinticuatro páginas repletas de hechos curiosos, detalles, anécdotas y sucesos históricos. 

(Foto: composición propia).

El abogado, biógrafo, escritor y periodista Álvaro Abós acaba de publicar su trabajo "Plaza mágica. Biografía de un lugar de Buenos Aires", a través de Adriana Hidalgo Editora. En él, el autor revela una gran cantidad de curiosidades y hechos desconocidos referidos a la Plaza San Martín, un parque que ya es un sinónimo de la Ciudad de Buenos Aires.

"En el barrio porteño de Retiro, este parque refleja en dos manzanas una ciudad que es muchas ciudades. La ciudad católica, la ciudad de los poetas y narradores de historias, la ciudad de la burguesía que quería un París propio, la ciudad de los soñadores como cierto jardinero que terminó arquitecto, la ciudad de los acontecimientos históricos, la ciudad cosmopolita de los huéspedes ilustres, la ciudad de las leyendas, de la historia académica y popular, de los sueños y las muertes. La ciudad del esplendor y la derrota", dice Abós.

Álvaro Abós (Foto: familia Abós).

A continuación, escogimos seis hechos de los tantos a los que el autor hace referencia en su apasionante y sorprendente "biografía".

El hombre solo

Durante los años sesenta y setenta, en los bancos de madera verde que entonces se alineaban tras el monumento a San Martín, poco después del mediodía, podía verse a un hombre de pelo gris, muy bien vestido, tipo elegante sport, siempre con la cara hacia el sol. Era el poeta Alberto Girri, solitario y silencioso. ¿Elaboraba allí sus poemas herméticos, hipnóticos, que lo convirtieron en uno de los mayores poetas argentinos? El tostado caribe que lucía todo el año lo asemejaba a un adicto a los cruceros caribeños. No lo era. Quizás su seriedad provenía de una tragedia íntima. La muerte dudosa, seguramente por suicidio, del amor de su vida, la pintora Leonor Vassena.

Una tumba

En los años setenta no había cementerios para mascotas. Cuando murió Bepo, el gato albino de Jorge Luis Borges, además de la tristeza, reinó en el pequeño mundo de Maipú 994, sexto B, un dilema: ¿qué hacer con Bepo? Esa noche, salió un pequeño cortejo integrado por el portero del edificio munido de una pala, la criada Fanny (Epifania Úveda) y Borges. Cruzaron la Avenida Santa Fe y en uno los canteros de la Plaza San Martín, frente al Círculo Militar, el encargado, con cuidado para dejar el césped tal como estaba antes del entierro, dio última morada morada a Bepo. La Plaza San Martín, que había sido plaza de toros, cuartel, penal, patíbulo y ahora parque, fue también cementerio.

Monumento al General San Martín y a los Ejércitos de la Independencia, escultura de Louis-Joseph Daumas (Foto: GCBA).

El jardinero que terminó arquitecto

Charles Thays
era un jardinero de la alcaldía de París que tenía cierto nombre como paisajista, oficio entonces muy poco conocido. Al intendente de Córdoba, en 1889, se le ocurrió contratarlo para que diseñara el Parque Sarmiento. Cuando Thays estaba por volver a París, el intendente de Buenos Aires, Francisco Bollini, le pidió que diseñara una plaza porteña. En estas idas y venidas, Thays se enamoró de una chica uruguaya. Conclusión, se casaron y Thays se quedó para siempre. Lo nombraron Director de Parques y Jardines de Buenos Aires. Tiñó de verde la ciudad, plantando él mismo 150.000 árboles.

Vivía en la casita que aún existe en el Jardín Botánico de Buenos Aires. La Sociedad Central de Arquitectos, poco antes de morir, le otorgó a Carlos Thays el título de arquitecto, a pesar de que no había pasado por aula alguna. Cuando murió, una multitud de porteños acongojados lo acompañaron a la Chacarita. Había diseñado setenta plazas en Buenos Aires, el Parque Central de Santiago de Chile, el Parque Rodó de Montevideo y parques y jardines en muchas ciudades del interior argentino además de jardines en residencia privadas. La Plaza San Martín en su conformación actual fue diseñada -soñada- por Thays. Era en un proyecto revolucionario porque desde Arenales hasta Libertador, desde Maipú hasta Florida, el terreno estaba edificado.

Una cárcel 

A fines del siglo XVII donde hoy está la plaza San Martín hubo un depósito de esclavos, luego una plaza de toros. Y no era pequeña. Tenía palcos reservados para los notables y llegaban para triunfar algunos de los más diestros matadores de las plazas españolas y mexicanas. Durante las invasiones inglesas, desde el "coso" (como se llamaba a la plaza) los porteños disparaban contra los invasores. Caía sangre sobre aquellas gradas. En 1813 se prohibió la tauromaquia en la ciudad. El lugar fue reconvertido en cuartel. Allí se entrenaron los granaderos antes de partir para conseguir la independencia.

Luego, fue cárcel y patíbulo. Allí se ejecutó a miembros de la partida que asesinó a Facundo Quiroga en Barranca Yaco. En 1865 se emplazó la estatua ecuestre de José de San Martín, realizada en Francia por el escultor Louis-Joseph Daumas y dividida en piezas, fue transportada en barco y aquí rearmada. Réplicas de esa estatua se alzan en más de cincuenta y siete ciudades del país y en diecisiete del mundo. Por ejemplo, en el Parque del Oeste de Madrid, en el Central Park de Manhattan y en la Virginia Avenue de Washington

Vista aérea de la imponente Plaza San Martín (Foto: GCBA).

La mujer que levantó un rascacielos

La hazaña de Corina Kavanagh fue paradójica. Quiso hacer un gran negocio: construir un edificio de renta. En 1933 no había propiedad horizontal. De manera que quien quería vivir en un departamento tenía que alquilar o, si no, comprarse el edificio entero. El Kavanagh se inauguró en 1936, y había cola para alquilar alguno de sus cien departamentos.

Pero en 1943 se congelaron los alquileres y en 1948 se dictó la ley de propiedad horizontal. La renta se depreció porque ya había comenzado la inflación. La mayoría de los inquilinos del Kavanagh compró su unidad. Cora se quedó en el más bello, el legendario noveno piso, de amplia terraza, pero el negocio se le arruinó. En compensación, el edificio se convirtió en un mito y en un emblema urbano. Admirado por urbanistas de todo el mundo, este "eco ampliado de la barranca" como lo llama el arquitecto Mario Sabugo, conformó una imagen que se identificó con la de Buenos Aires, compitiendo con el obelisco como símbolo de la ciudad

Estatuas

Hay tres en la plaza. Honran al general José de San Martín, militar libertador, muerto exiliado en Boulogne sur Mer, Francia. A Esteban Echeverría, escritor, muerto exiliado en Colonia, Uruguay. A Leandro N. Alem, político, muerto por suicidio en Buenos Aires. Dos exiliados y un suicida. ¿Casualidad o radiografía?

(Fuente: Infobae / varios / redacción propia)

¿Por qué suelen no gustarnos las adaptaciones literarias llevadas al cine?

A lo largo del último año hemos sido testigos del estreno de algunas adaptaciones literarias trasladadas a la pantalla grande que están dando mucho que hablar. Nos referimos a películas como "Hamnet", "Los miserables", "El origen" o "Cumbres borrascosas". También a series como "La casa de los espíritus" o "Cien años de soledad".

Jacob Elordi y Margot Robbie protagonizan la última adaptación de "Cumbres borrascosas" (Foto: Warner Bros.).

Cuando se produce una adaptación, la polémica está servida. Antes de que aparezca, algunos lectores ya difunden su veredicto: "El libro es mejor". Los rituales comparativos también pertenecen al bando contrario, aunque son menos frecuentes: "La película supera el libro". Y esto seguirá pasando: nos encontramos a la espera de lanzamientos como "La Odisea", "Sentido y sensibilidad" o, una vez más, otra versión de "Los miserables".

¿Por qué nos atraen y, a la vez, nos generan tanta desconfianza las adaptaciones? Muchas veces estamos predispuestos a la negación pero, aun así, vamos al cine. La respuesta tiene menos que ver con la calidad objetiva de las películas y más con nuestras expectativas como "lectores-espectadores".

El mito de la fidelidad


Debemos admitir que existe una obsesión por la fidelidad. El público evalúa las películas a partir del "respeto" hacia el libro. Así, una adaptación funciona bien si reproduce escenas, mantiene diálogos intactos o configura a los personajes igual.

Este punto de partida, también adoptado por la crítica normalmente, se apoya en una idea implícita de dependencia. El libro es un producto valioso y el cine una versión empobrecida.

Fotograma de "La odisea", próximo estreno de Christopher Nolan (Foto: Universal Studios).

Pensemos en las discusiones en torno a la figura de Heathcliff en "Cumbres borrascosas". Éstas proceden de la elección de un actor blanco, Jacob Elordi, para interpretar a un personaje etnizado ("un gitano de piel oscura" en el libro). Pero… ¿acaso trata la película de incidir en la marginación racial? ¿O pretende alcanzar otro objetivo?

Es cierto que a las adaptaciones, teóricamente, las denominamos "objetos semióticos secundarios". Sin embargo, la palabra secundario no significa "menos importante" ni "condicionado".

Si la película ha generado malestar por sus transformaciones, sucede lo contrario con "Hamnet", donde la técnica del guión y de la dirección han recibido elogios. Se han valorado favorablemente la incorporación de una trama lineal, la concesión de mayor protagonismo a Shakespeare o el manejo de la intensidad emocional.

En cualquiera de los dos casos, las comparaciones se vuelven injustas: literatura y cine son artes diferentes que, además, emplean lenguajes y técnicas distintos. Pretender una fidelidad absoluta no sólo es imposible, sino conceptualmente erróneo. Una adaptación "literal" sería, paradójicamente, una mala película.

El cine como relectura cultural

Las adaptaciones cinematográficas escogen una obra, reinterpretan su contenido y lo adecuan al público receptor. Por lo tanto, no sólo se recupera la historia del libro, sino que ésta se recontextualiza culturalmente.

La creatividad humana es hija de su tiempo. Se hace casi imposible realizar una película sobre un clásico sin incorporar, más o menos intencionalmente, los valores y el estilo de vida del presente. "Un clásico es un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir", escribió Italo Calvino.

El aspecto físico de la protagonista de la última versión de "La sirenita" fue origen de críticas para quienes defendían que la protagonista del cuento era caucásica (Foto: Disney).

Más que no gustarnos, algunas adaptaciones nos incomodan. No se trata de que traicionen el libro, sino de que lo hacen hablar en otro registro. Las adaptaciones pueden funcionar como un instrumento político que deconstruye los discursos que configuran nuestra manera de pensar.

A este respecto, recordemos las tensiones en torno a la versión de "La Sirenita" protagonizada por Halle Bailey. Cuando se publicó el trailer, los espectadores más puristas no simpatizaron con la transformación racial de la figura nórdica del cuento de Andersen. ¿Hubiesen cambiado de opinión sobre el resultado si no se hubiera modificado el color de piel del personaje?

También son las adaptaciones un espejo de la realidad y un termómetro cultural. Volvamos a "Cumbres borrascosas" y a la elección de Jacob Elordi para Heathcliff. La adaptación se desentiende del trauma social y racial decimonónico. Su reinterpretación del contenido discurre por el camino de una atracción sexual tóxica, fatalista e incompatible a largo plazo. De ahí la elección de dos iconos atractivos, Elordi y Margot Robbie (Barbie en la película homónima de 2023).

Tampoco deben dejarse de mencionar otros temas que se refuerzan en la película, como las imposiciones de la gestación, la falta de decisión autónoma o las rivalidades estructurales que impiden la sororidad.

La difusión y nuestro horizonte de expectativas

Decíamos que las adaptaciones son "objetos semióticos secundarios" porque implican la difusión de un patrimonio pretérito. En nuestro caso, además, exigen un cambio de medio: pasamos del libro a la pantalla.

Esta transformación motiva la competición entre nuestro imaginario como lectores y las propias imágenes de la película. Afecta, por tanto, a nuestro horizonte de expectativas. ¿Pueden encarnar los actores hollywoodienses a los protagonistas griegos de La Odisea? Esta es la pregunta que se hacen muchos espectadores que dudan de los roles de Matt Damon como Odiseo o Zendaya como Atenea.

Tanto nos condiciona el horizonte de expectativas que, en muchos casos, para que una adaptación funcione necesita que el espectador no reconozca el libro de partida. Basta como ejemplo el éxito de "Blade Runner" (Ridley Scott, 1982), basada en el libro "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?", de Philip K. Dick.

¿Qué hacer ante las adaptaciones?

La respuesta es sencilla: aprender a dialogar con ellas. Hemos comprobado que las miramos con un criterio equivocado. No se trata de pedirles que sustituyan el libro; cuando les exijamos una lectura propia, las disfrutaremos de verdad.

Las adaptaciones no borran las novelas. Al contrario, las releen y nos las acercan. Nos invitan a explorar nuevas perspectivas y a razonar de otro modo. Y sirven, sobre todo, para explicar el pasado a través de las transformaciones del presente. Ese es su logro: hacer pensar, incomodar, decirnos que la historia se repite pero siempre con nuevos matices.

(Fuente: The Conversation / varios / redacción propia)