lunes, 9 de marzo de 2026

Lecturas de lunes: Irán, la guerra y la mujer, temas entrelazados en estos cinco trabajos recomendados

 Ayer fue el Día Internacional de la Mujer. A la vez, el mundo está en plena convulsión e incertidumbre por una guerra económica, geopolítica y hasta religiosa generada, básicamente, por Estados Unidos, Israel e Irán, que aún nadie sabe cuándo ni cómo va a terminar. Cuatro novelas puras y una novela ilustrada de inusual difusión y éxito abarcan, desde diferentes lugares, esas cuestiones.

(Foto: composición propia).

Muchas veces son las historias mínimas las que mejor dan cuenta de los grandes momentos históricos de la humanidad: una sala de estar donde unas mujeres leen a escondidas, una papelería donde dos adolescentes se pasan libros y promesas, una cocina donde una madre hace cuentas en silencio, un patio con un jacarandá, un aula, una celda. El Irán que describen ciertas novelas y memorias escritas por mujeres pertenece a esta categoría.

Sus historias, cuando entran en la literatura, rara vez lo hacen como una cronología de grandes hechos. Entra con el ritmo de una respiración íntima. En estos libros el amor no aparece como un lujo sentimental, sino como una zona de riesgo. No hace falta que ocurra gran cosa para que se active el castigo. A veces alcanza con una carta doblada, una conversación demasiado larga, una mirada sostenida un segundo más de lo permitido. El deseo, antes de convertirse en acto, ya puede ser acusado. Y esa es una de las revelaciones más persistentes de este conjunto de libros: en ciertos órdenes morales, amar también compromete.

A continuación, recomendamos cinco trabajos de autoras iraníes: uno de ellos en formato "historieta", y otro de ellos se puede comprar y descargar desde este mismo post.

La joven de Teherán, de Marjan Kamali (Newton Compton Editores)

(Foto: composición propia).

Una joven encuentra en una papelería el equivalente de un porvenir. No solo por los cuadernos, las tintas, la delicadeza material del papel, sino porque ese local le ofrece la posibilidad de una vida hecha de conversación, curiosidad, elección. La modernidad aquí resulta ser la simple intimidad cultivada: leer, pensar, enamorarse de alguien a quien uno ha elegido. Pero incluso ese pequeño territorio, tan modesto y tan decisivo, resulta frágil frente a los movimientos de la historia.

Un país se reordena, las lealtades se endurecen, las familias intervienen, los miedos de clase y las conveniencias hablan más alto que los deseos de los jóvenes. Lo que podría haber sido apenas una historia de amor frustrado se convierte, con el paso del tiempo, en una meditación sobre la libertad y ese en esta búsqueda que el impulso de reconstruir lo ocurrido busca desarmar el relato oficial que está por encima y por afuera de la experiencia personal. Reconstruir para comprender no cura del todo, pero a veces devuelve una forma mínima de soberanía sobre la propia vida.

El libro de mi destino, de Parinoush Saniee (Salamandra)

(Foto: composición propia).

Masumeh es una adolescente inteligente, observadora y llena de energía que crece en una familia tradicional en Teherán. A los quince años conoce a Said, un aprendiz de farmacéutico; entre ambos nace un vínculo intenso, hecho de miradas, pequeñas conversaciones y el vértigo del primer amor. Pero el romance, en esa sociedad vigilada por la honra familiar y por los hermanos varones, se vuelve peligroso: cuando la relación sale a la luz, su padre se siente humillado y sus hermanos reaccionan con violencia moral y control.

Masumeh es castigada: la encierran, la aíslan, le cortan el acceso al mundo exterior; su "culpa" no es un acto, sino el deseo. En una versión iraní y contemporánea de "Romeo y Julieta", a Masumeh, acorralada, se le presenta la única la única salida "aceptable", que es un matrimonio concertado con Hamid, un hombre culto y afable (en comparación con el entorno áspero que la rodea), pero aun así el matrimonio nace de una imposición: Masumeh entra en la adultez con una vida ya decidida por otros.

Persépolis, de Marjane Satrapi (Penguin / Reservoir Books)

(Foto: composición propia).

Uno de los sucesos literarios mas radicales de los últimos años es la historieta "Persépolis", de Marjane Satrapi. Marji es una niña de Teherán que crece en una familia politizada y afectuosa, con padres modernos y una relación central con su abuela. El relato arranca en el momento en que la Revolución Islámica reconfigura la vida cotidiana: la escuela se segrega, el velo se vuelve obligatorio, y la calle se llena de consignas, marchas y una moral pública que no admite matices.

Marji vive todo eso con la literalidad y la imaginación de la infancia: quiere ser profeta, quiere justicia, quiere entender por qué de pronto algunas cosas están prohibidas. Allí donde el discurso político se reviste de solemnidad, la infancia lo vuelve literal, y en esa literalidad se revela muchas veces el absurdo. Una niña oye hablar de "martirio", "paraíso", "deber", "enemigo", "pureza", y toma esas palabras en serio.

El resultado puede ser hasta cómico por momentos, pero la comicidad se quiebra rápidamente cuando se comprende que detrás de ese lenguaje hay cuerpos expuestos, vidas que se pierden, adolescencias arrancadas de raíz.

A la sombra del árbol violeta, de Sahar Delijani (Salamandra)

(Foto: composición propia).

Una novela coral que abre con una imagen brutal: una presa política da a luz en Evin, la prisión emblemática de Teherán. La bebé -Neda- sólo podrá quedarse con su madre unos meses antes de que se la arrebaten. Desde ahí, el libro arma un mosaico de vidas: Neda, Omid y Sheida (entre otros) crecen como hijos de una historia que no eligieron: padres encarcelados, ausentes o ejecutados; madres rotas; abuelos que crían en silencio; amistades que se forman entre visitas a prisión y rumores. En este texto todo funciona como emblema: sombra, refugio, memoria. 

Delijani alterna capítulos y puntos de vista para mostrar cómo la represión no es un evento, sino un clima: afecta la escuela, el lenguaje, el amor, el humor, el futuro. En la infancia, estos niños aprenden a leer las señales: qué decir, qué callar, cómo sobrevivir a interrogatorios indirectos ("¿A qué se dedica tu padre?", "¿por qué no está?"). La novela retrata especialmente la vida de quienes no están formalmente presos pero viven como si lo estuvieran: familiares que esperan, que mandan paquetes, que sostienen hogares con miedo.

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Leer "Lolita" en Teherán, de Azar Nafisi (El Aleph)

(Foto: composición propia).

Leer, en estas obras, nunca es un pasatiempo inocente. Es un acto que abre una especie de "cámara de aire". Un modo de ensayar otras versiones de una misma vida. Un lugar donde la imaginación todavía puede moverse sin permiso. Cuando un grupo de mujeres jóvenes se reúnen para discutir novelas en una sala privada, el gesto parece pequeño, casi doméstico. De eso va "Leer 'Lolita' en Teherán", de Azar Nafisi. El libro no se narra como una novela lineal, sino como una memoria que usa la literatura como método para pensar la vida bajo la República Islámica.

Nafisi cuenta su regreso a Irán durante el período revolucionario y su trayectoria como profesora: primero en la Universidad de Teherán y luego en otras instituciones; describe la presión ideológica, los códigos de conducta, el control sobre el cuerpo de las mujeres (incluido el velo) y el modo en que la universidad se convierte en un espacio de vigilancia y supuesta corrección moral.

Para cerrar este post, una reflexión

Lo más poderoso de este conjunto de obras es que ninguna acepta que sus protagonistas queden reducidas a símbolos. No son, genéricamente, "la mujer iraní", "la víctima del régimen", "la exiliada", ni "la sobreviviente". Son personas. Quieren, dudan, se equivocan, envejecen, recuerdan mal, recuerdan demasiado, aman contra su conveniencia, posponen decisiones, sienten culpa, tienen humor, se cansan. Esa restitución de la singularidad es, quizá, el gesto más radical. Porque todo poder que vigila y corrige necesita volver abstractos a los individuos: convertirlos en funciones, en ejemplos. La literatura hace lo contrario: devuelve espesura.

(Fuente: Alianza Editorial / bajalibros.com / Infobae / varios / redacción propia)

"Días de Pescado": el nuevo libro que es un viaje al corazón salvaje de Luis Alberto Spinetta

En el flamante texto, publicado por la editorial Gourmet Musical, el periodista Nicolás Igarzábal reconstruye los años eléctricos y turbulentos de Pescado Rabioso, la banda formada por "el flaco" luego de la disolución de Almendra.

(Foto: composición propia).

Se suma un nuevo volumen a la extensa bibliografía sobre Luis Alberto Spinetta con el lanzamiento de "Días de Pescado: Spinetta, la psicodelia y el rock pesado", editado por Gourmet Musical. El libro pone el foco en un período breve pero decisivo: los años 1971 a 1973, cuando el fundador de Almendra impulsó la experiencia de Pescado Rabioso y se acercó a una sonoridad más cruda, influida por el hard rock y la psicodelia.

Lejos de abordar la totalidad de su trayectoria, el autor opta por concentrarse en la transición que siguió a la disolución de Almendra. Ese quiebre marcó para Spinetta una etapa de redefinición artística y personal que él mismo describió como "oscura y caótica". En paralelo a la ruptura sentimental con Cristina Bustamante -su primera pareja- y a su inmersión en un entorno de alta experimentación y consumo de LSD, el músico buscó desprenderse de las exigencias de la industria discográfica, incluso cuando la canción de Almendra "Muchacha (ojos de papel)" se convertía en un éxito comercial masivo.

El libro reconstruye los primeros ensayos de  la banda en una casa porteña de la calle Arribeños y en una quinta de Castelar facilitada por Jorge Pistocchi. Allí, junto a Black Amaya y Osvaldo Frascino, comenzó a delinearse un "power trío" que miraba tanto al blues eléctrico como a la experimentación local. La influencia de guitarristas como Jimi Hendrix y el peso de bandas como Led Zeppelin aparecen como telón de fondo de esa búsqueda sonora.

Uno de los capítulos centrales está dedicado al debut oficial del grupo, en la madrugada del 6 de mayo de 1972 en el Cine Metro porteño. Igarzábal reconstruye esa jornada a partir de crónicas de revistas como Pelo y La Bella Gente y del diario La Opinión. El concierto dejó buenas impresiones y abrió una seguidilla de presentaciones en un clima político y social atravesado por la crisis del régimen militar que había encabezado Juan Carlos Onganía y que continuaron Roberto Levingston y Alejandro Lanusse.

Luis Alberto Spinetta, Black Amaya, David Lebón y Carlos Cutaia, Pescado Rabioso en modo cuarteto (Foto: archivo Luis Alberto Spinetta).

La grabación del disco "Desatormentándonos", su disco debut de 1972, la posterior incorporación de Carlos Cutaia y la abrupta salida de Frascino -quien abandonó la banda en pleno show- son narradas con apoyo en textos de época, entre ellos un artículo de Miguel Grinberg que el autor rescata para aportar contexto y mirada crítica.

El año 1972 resultó clave para la consolidación del grupo. Con la llegada de David Lebón, Pescado dejó de ser trío y amplió su paleta sonora. Participó del Festival BA Rock y fue parte de la recordada noche del Luna Park en la que se atribuye a Billy Bond la arenga "¡Rompan todo!". Ese mismo año editaron "Pescado 2", álbum que incluyó composiciones como "Nena boba", "Credulidad" y "Hola dulce viento".

Igarzábal también repasa el verano de 1973, cuando la banda alcanzó su punto máximo de actividad, con giras por la costa atlántica y actuaciones en Buenos Aires en un contexto de creciente tensión con las fuerzas de seguridad. La aparición en la película "Rock hasta que se ponga el sol" amplió la exposición pública del grupo en un momento de transición política que culminaría con el triunfo electoral de Héctor J. Cámpora.

Tapa y contratapa de "Artaud", un disco solista de Spinetta bajo el nombre de Pescado Rabioso, ya rupturista desde la forma irregular de su sobre (Foto: composición propia).

Sin embargo, el éxito artístico no evitó la fractura interna. A mediados de 1973, Pescado Rabioso se disolvió en medio de tensiones personales y diferencias creativas. Spinetta quedó solo con el nombre del grupo por cuestiones contractuales y decidió cerrar el ciclo con "Artaud", un disco que llevaba el nombre de la banda pero que en los hechos fue un proyecto solista, presentado en el Teatro Astral en agosto de ese año. Se considera la obra maestra de Spinetta y uno de los álbumes más influyentes del rock en español. Ha sido seleccionado como el mejor álbum de la historia del rock argentino en varias ocasiones por varias publicaciones, como Rolling Stone Argentina.

Con un enfoque documental y apoyado en testimonios, archivos, fotos inéditas y publicaciones contemporáneas, el trabajo propone releer esos años como una bisagra en la historia del rock argentino. Más que una biografía convencional, el libro se presenta como la crónica de una transición: la del artista que, tras el fin de una etapa fundacional, eligió viajar hacia territorios más intensos y riesgosos antes de volver a transformarse.

Para comprarlo en formato físico, hacer click aquí.

(Fuente: Agencia Noticias Argentinas / Indie Hoy / varios / redacción propia)

¿Adiós a las memorias USB en 2026? : por qué dejarán de ser útiles y con qué dispositivos reemplazarlas

El pronóstico indica que el comúnmente llamado "pendrive" irá desapareciendo del uso cotidiano por el avance de soluciones basadas en la nube y formatos con mayor capacidad y velocidad aunque, algunos de estos últimos, resulten bastante más caros. 

Las memorias USB fueron muy utilizadas en la década pasada para actividades académicas y laborales (Foto: Shutterstock).

La desaparición de la memoria USB como herramienta cotidiana para transferir y respaldar información es una tendencia irreversible que se consolidará en 2026, cuando su presencia quede restringida a usos técnicos muy puntuales. El surgimiento de soluciones en la nube, la rápida expansión de los SSD externos (los llamados "discos estado sólido") y la adopción masiva de conectores USB‑C han relegado a los tradicionales pendrives a un rol cada vez más marginal dentro del ecosistema digital.

Por qué ya no son útiles las memorias USB

La incompatibilidad física provoca que la mayoría de computadoras y tabletas actuales ya no incluyan el tradicional conector USB‑A, presente en la mayoría de los modelos antiguos de memoria USB. Aunque existen pendrives híbridos con ambas conexiones, suelen ofrecer rendimiento inferior por cuestiones de fabricación y costo, alterando la experiencia directa que fue el sello de este dispositivo durante dos décadas.

Otra limitación técnica se observa en las velocidades de transferencia: incluso los modelos promocionados bajo los estándares USB 3.0 o 3.2 rara vez alcanzan los valores máximos teóricos en condiciones reales. Además, el uso de adaptadores, cada vez más necesario para lograr compatibilidad con dispositivos recientes, ha reducido la ergonomía y practicidad de las memorias USB.

Los discos duros externos ofrecen capacidad de varios terabytes dentro de un amplio rango de precios, manteniéndose como alternativa para respaldos (Foto: Shutterstock).

Qué dispositivos pueden reemplazar a las funciones de las memorias USB

En el segmento profesional, los SSD externos conectados por USB‑C o Thunderbolt superan por amplio margen a la memoria USB, tanto en velocidad como en capacidad. Un SSD puede partir de 500 Gb y llegar a varios terabytes, mientras que la mayoría de los pendrives ofrecían 64 o 128 Gb como máximo.

La diferencia se acentúa en tareas que requieren mover archivos de gran tamaño, como la edición de video en 4K, la administración de bibliotecas fotográficas y las copias de seguridad completas.

Para quienes privilegian capacidad sobre velocidad, los discos duros externos (HDD) siguen en vigencia. Ofrecen varios terabytes por precios medianamente accesibles, características que los hacen adecuados para almacenamientos prolongados y copias de seguridad periódicas.

Las tarjetas SD y microSD se consolidan como opción portátil para cámaras y celulares, pese a su fragilidad estructural (Foto: Shutterstock).

También, el segmento de las tarjetas SD y microSD mantiene protagonismo. Sus dimensiones mínimas permiten emplearlas en cámaras, celulares y consolas, con velocidades competitivas en las gamas media y alta, y una relación calidad-precio ajustada. Aunque su fragilidad es un inconveniente, son aún preferidas para fotografía y video.

Por qué el almacenamiento en la nube se ha consolidado en lugar de las USB

La opción más revolucionaria la representa el almacenamiento en la nube. Servicios como Google Drive e iCloud han aportado beneficios inéditos: acceso universal y remoto a los archivos, posibilidad de compartirlos de manera instantánea y sincronización automática entre distintos dispositivos.

Estas alternativas, que suelen requerir suscripciones pagas para grandes volúmenes de espacio pero que cuentan con suficiente almacenamiento básico gratuito para el usuario hogareño promedio, han conquistado a usuarios que priorizan flexibilidad y colaboración, aunque dependen de contar con una conexión estable a internet.

A qué usos queda relegado y cuál es el legado de la memoria USB

En este nuevo escenario, la función residual del pendrive queda circunscripta a tareas como crear unidades de arranque, instalar sistemas operativos, actualizar firmware o transferir archivos en contextos sin acceso a internet. Incluso en estos casos, alternativas más modernas ofrecen mejor desempeño y mayor versatilidad.

Asimismo, la elección promedio para el usuario actual oscila entre los SSD externos para mayor volumen y velocidad, los HDD para soluciones económicas, las tarjetas SD para máxima portabilidad y el almacenamiento en la nube para quienes requieren colaboración y acceso remoto desde cualquier lugar.

Se podría decir entonces que la memoria USB concluye de esta forma su era de estándar universal de intercambio de datos, limitada ahora a tareas muy concretas y reemplazada por sistemas con mejor seguridad, capacidad y eficiencia para afrontar las demandas del presente.

(Fuente: Xataka / Genbeta / Infobae / varios / redacción propia)

viernes, 6 de marzo de 2026

Guía de lectura de la literatura gótica: qué es y qué libros no te podés perder

Si quieres adentrarte en la literatura gótica pero no sabes por dónde empezar, hemos preparado una selección de títulos imprescindibles para descubrir este género. Desde clásicos atemporales que han consolidado la literatura gótica hasta obras contemporáneas, esta selección de títulos te servirá como guía para explorar el fascinante universo de la narrativa gótica. 

(Foto: Penguin Libros)

La literatura gótica, caracterizada por su atmósfera oscura e inquietante, ha cautivado a los lectores durante siglos. El término gótico hace referencia a la arquitectura medieval gótica, siendo esta un escenario recurrente en las primeras obras del género. Sin embargo, más allá de los elementos estéticos como los edificios en ruinas o los antihéroes melancólicos y heroínas complejas, la literatura gótica se caracteriza por su capacidad para ahondar en los rincones más oscuros de la naturaleza humana.

Este género nace en Inglaterra en el siglo XVIII como respuesta al pensamiento predominante de la época, la Ilustración. Este movimiento abogaba por la razón y el avance científico y la literatura gótica, en contraposición a esta idea, presentaba una expresión emocional intensa. Así en este género se advertía un elevado erotismo, el amor por lo decadente y sentimientos extremos como la angustia, la soledad y el amor obsesivo. Y no solo eso, sino que incorporaba elementos sobrenaturales que desafiaban las ideas establecidas de moralidad y racionalidad del momento, atreviéndose a explorar el lado más oscuro de la naturaleza humana a través de elementos paranormales. 

Una de las características claves de la literatura gótica es su capacidad para exponer las fisuras de una sociedad en apariencia ordenada y refinada, fundamentada en la ciencia, la razón y la moral. A través de sus narraciones, plantea una pregunta inquietante: ¿cuánto podemos conocer del mundo que nos rodea si no nos comprendemos a nosotros mismos? Este dilema sigue vigente y resuena aún tanto en el género gótico como en sus derivados actuales, como puede ser el género del dark academia, un fenómeno literario que ha cobrado gran relevancia en redes sociales, sobre todo en BookTok.

"El castillo de Otranto" de Walpole Horace


Publicada por primera vez en 1764, El castillo de Otranto es considerada la primera novela gótica. Una obra que no sólo inaugura un género literario sino que pone de manifiesto la sensibilidad oscura y rebelde que preanuncia el romanticismo y que recorre todo el terror moderno. Historia de caballería, de fantasmas gigantes, prodigios, maldiciones y pasadizos ocultos, la novela de Horace Walpole es el primer eslabón de una larga tradición que trasciende la literatura para llegar al cine, la televisión y la música popular. Las sombras sobrenaturales y los ecos de ultratumba que recorren sus páginas llegaron para quedarse. Desde clásicos como Drácula y Frankenstein hasta la narrativa de Stephen King, el cine de la Hammer o del mítico Roger Corman y el auge pochoclero del vampirismo y las tribus urbanas darks, se han inspirado en el espíritu indócil, torturado y divertido de los personajes de este libro.

"Los misterios de Udolfo" de Ann Radcliffe


Ann Radcliffe (1764-1823) es la escritora más emblemática de la imaginación gótica, y sus novelas fueron punto de referencia para los autores que cultivaron el género. "Los misterios de Udolfo" se desarrolla en el siglo XVI, y está ubicada en Francia e Italia. Emily, como todas las heroínas de  Radcliffe, se enfrenta a las adversidades y desastres provocados por Montoni con la fuerza de la racionalidad, después de haber sucumbido momentáneamente a la superstición. La persecución del malvado Montoni tiene lugar en el castillo de Udolfo, donde acontecen múltiples fenómenos sobrenaturales:vagas figuras extrañas, un fantasma en las almenas, sepulcrales voces misteriosas... "Los misterios de Udolfo",  junto con "El Italiano", son las cimas del arte de Ann Radcliffe, y de la novela gótica y romántica. "A los conocidos atavíos góticos de sus predecesores, señala Lovecraft en su ensayo sobre la literatura de terror, Mrs. Radcliffe añadió un genuino sentido de lo sobrenatural, tanto en los escenarios como en los incidentes, que raya en la genialidad; cada pormenor de la ambientación y de la intriga contribuye artísticamente a crear la impresión de horror ilimitado que ella quería transmitir».

"El Monje" de Matthew Gregory Lewis


El Monje de 1796 es una historia sensacional de tentación y depravación, una obra maestra de la ficción gótica y la primera novela de terror en la literatura inglesa. El respetado monje Ambrosio, abad de un monasterio capuchino en Madrid, está abrumado por el deseo de una joven. Una vez que ha abandonado sus votos monásticos, comienza un terrible descenso hacia la inmoralidad y la violencia. Su terrible caída en desgracia abarca la blasfemia, la magia negra, la tortura, la violación y el asesinato, y pone su alma en peligro. La extraordinaria historia de Lewis se basó en el folklore, las legendarias historias de fantasmas y el temor contemporáneo inspirado en los terrores de la Revolución Francesa. Sus excesos conmocionaron al público lector y fue condenado por obsceno. La novela continúa cautivando y conmocionando a los lectores hoy en día con su horrible catálogo de iniquidades, al mismo tiempo que ofrece una visión profunda de las ansiedades experimentadas por los ciudadanos británicos durante uno de los períodos más turbulentos en la historia de esa nación.

"Frankenstein o el moderno Prometeo", de Mary Shelley


En el verano de 1816, el poeta Percy B. Shelley y su esposa Mary se reunieron con Lord Byron y su médico en una villa a orillas del lago Leman. A instancias de Lord Byron y para animar una velada tormentosa, decidieron que cada uno inventaría una historia de fantasmas. La más callada y reservada, Mary Shelley, dio vida así a quien sería su personaje más famoso: el doctor Frankenstein. Al cabo de un año completaría la novela. La historia es de todos conocida: un científico decide crear una criatura con vida propia a la que luego rechaza. Metáfora sobre la vida, la libertad y el amor, Frankenstein o el moderno Prometeo es una maravillosa fábula con todos los ingredientes de los grandes mitos, un gran clásico. 

"Cuentos extraordinarios",  de Edgar Allan Poe


La antología definitiva de los cuentos de Edgar Allan Poe, tan extraordinarios hoy como en su primera publicación, en una preciosa edición con tapa dura. Incluye La caída de la casa Usher, recientamente adaptada en Netflix y protagonizada por Bruce Greenwood, Carla Gugino y Mark Hamill. Edgar Allan Poe liberó las terribles imágenes que atesora el subconsciente para dejarlas deambular entre sus páginas. Abanderado de la novela gótica y precursor del relato detectivesco y de la ciencia ficción, pergeñó historias que llevan el suspenso y el desasosiego hasta una perfección nunca alcanzada y quizá nunca alcanzable de nuevo. 

«Cumbres Borrascosas», de Emily Brontë


Cumbres borrascosas es una de las novelas más populares de todos los tiempos, quizá la novela romántica por excelencia. Primera y única obra de la enigmática Emily Brönte, narra la trágica e imposible historia de amor entre Catherine y Heathcliff. Catherine es hija del propietario de una casa solariega llamada Cumbres borrascosas, adonde un día este lleva un niño abandonado, un pequeño salvaje de piel oscura y habla ininteligible del que solo saben su nombre: Heathcliff. La irrupción de ese turbador personaje cambia para siempre la vida de la familia. En contra del mito popular, Cumbres borrascosas es una de las historias de amor más subversivas y estremecedoras de todos los tiempos, un clásico de lectura inagotable. 

"La casa de los siete tejados", de Nathaniel Hawthorne

La casa de los siete tejados es considerada la mejor novela gótica estadounidense del siglo XIX. A finales del siglo XVII, en una pequeña localidad de Nueva Inglaterra, el venerable coronel Pyncheon decide construirse una ostentosa mansión donde un día hubo la cabaña de Mathew Maule, condenado por brujería a morir en el cadalso en un juicio presidido por el coronel. El acusado lo maldijo y el día de la inauguración de la casa, Pyncheon murió repentinamente dejando a sus descendientes la mansión y el infortunio.

"El retrato de Dorian Gray", de Oscar Wilde


El retrato de Dorian Gray es un logro insoslayable de la literatura universal. Basil Hallward había terminado el retrato. El joven Dorian, al verlo, no pudo más que desear, desde su frívola inocencia, que fuera su imagen la que envejeciera y se corrompiera con el paso de los años mientras él permanecía intacto. Y así fue: a partir de entonces, Dorian Gray conservó no solo la lozanía y la hermosura propias de la juventud, sino el aspecto puro de los inocentes. Pero ¿a qué precio?

"Otra vuelta de tuerca" de Henry James


Otra vuelta de tuerca es considerada la historia de fantasmas por antonomasia. Henry James consigue trazar una imponente novela de suspenso en la que lo natural y lo fantasmagórico se confunden en el misterio. Protagonizada por una joven institutriz al cuidado de dos niños en una mansión victoriana, a lo largo de la narración intervienen presencias y personajes tal vez sobrenaturales. La anterior institutriz y el sirviente murieron en extrañas circunstancias. ¿Cuál es el secreto que se oculta entre los muros de la mansión?

"Drácula", de Bram Stoker



Un clásico de la literatura de terror, los orígenes de una criatura terrible y fascinante. Jonathan Harker viaja a Transilvania para cerrar un negocio inmobiliario con un misterioso conde que acaba de comprar varias propiedades en Londres. Después de un viaje plagado de ominosas señales, Harker es recogido en el paso de Borgo por un siniestro carruaje que lo llevará, acunado por el canto de los lobos, a un castillo en ruinas. Tal es el inquietante principio de una novela magistral que alumbró uno de los mitos más populares y poderosos de todos los tiempos: Drácula.

"Rebeca", de Daphne du Maurier


Nadie que conozca la película basada en esta novela podrá olvidar la voz en off que recita la frase inicial de la obra más lograda de Daphne du Maurier: Rebeca. Así comienzan los recuerdos de la segunda señora De Winter, que la transportan de nuevo a la aislada y gris mansión situada en la húmeda y ventosa costa de Cornualles. Con un marido al que apenas conoce, la joven esposa llega a este inmenso predio para ser inexorablemente ahogada por la fantasmal presencia de la primera señora De Winter, la hermosa Rebeca, muerta pero nunca olvidada. Su habitación permanece intacta, sus vestidos listos para ser lucidos y su sirvienta, la siniestra señora Danvers, aún le profesa una devoción malsana. Y con el espeluznante presentimiento de que algo maligno le está aprisionando el corazón, la joven comienza a investigar el verdadero destino de Rebeca: el oscuro secreto de Manderley.

«La dama de Blanco», de Wilkie Collins


Una de las primeras y más perdurables novelas de misterio de la tradición inglesa. Walter Hartright se traslada a Limmeridge para dar clases de dibujo a Laura, sobrina y heredera del barón Frederick Fairlie. Sin que ninguno de los dos pueda evitarlo, surge entre ellos un profundo amor, enturbiado por el compromiso de la muchacha con sir Percival Glyde, que solo busca arrebatarle su fortuna. La aparición de una misteriosa mujer, sin embargo, cambiará de forma inevitable el curso de los acontecimientos. La dama de blanco, inspirada en un hecho real y publicada originalmente por entregas en una revista dirigida por Charles Dickens, ha sido un éxito ininterrumpido de ventas en todas las lenguas en que se ha publicado. Ello se debe a una trama sumamente bien llevada, a la atmósfera de misterio e intriga, al trepidante ritmo narrativo y, sobre todo, a la profundidad psicológica de los personajes y la fabulosa descripción de los ambientes y las situaciones.

(Fuente: Penguinlibros.com/Otros/redacción propia)

Acerca de la literatura de ciencia ficción: ¿un género ya sin mucho sentido?

En un mundo en el que ya todo parece posible, la ciencia ficción es un género en el que los escritores parecen andar escasos de temas para desarrollar. Mientras que en las décadas de 1950 y 1960, la llamada "era dorada" del género, todo era imaginable, hoy ya convivimos con ese futuro. Doce lecturas recomendadas de escritores visionarios de diferentes épocas.

(Foto: composición propia).

Se han arriesgado, hasta el momento, diversas definiciones de ciencia ficción. Desde lo sintáctico, por ejemplo, se ha dicho que sus historias son "relatos del futuro puestos en pasado". A su vez, desde una perspectiva estética, algunos estudiosos han sostenido que la ciencia ficción forma parte de una literatura "pasatista", inferior en calidad a los relatos de la literatura consagrada. Se ha advertido también que la ciencia ficción trata de "algo fantástico enmascarado dentro de un cierto realismo".

Como sea, lo que sigue son doce textos recomendados que se enmarcan en el género. Algunos se pueden obtener en formato digital desde este mismo post, pero otros habrá que buscarlos en librerías, sobre todo las de ejemplares usados. También, para quienes vivan en CABA, recomendamos las ferias de Plaza Italia, Parque Chacabuco y Parque Centenario. Y desde luego, en los tiempos que corren, siempre está la compra online. Buscando se encuentra.

Más que humano, de Theodore Sturgeon

(Foto: composición propia).

Sturgeon no tuvo más formación que sus dispersas lecturas y ejerció los oficios más diversos, desde marinero hasta conductor de camiones, antes de probar suerte en las letras. 

El tema de esta novela es el "superhombre", que es tan constante en el imaginario norteamericano como esa otra clase de fantasía de omnipotencia. La originalidad está en haber imaginado a un superhombre colectivo; no un intelecto sobrehumano sino un grupo unido por el amor que funciona de manera sinérgica, sumando facultades distintas. Imaginó al "trans-humano" como una especie de familia de freaks que se encuentran y se unen en los márgenes de la sociedad civilizada.

Ciudad, de Clifford D. Simak

(Foto: composición propia).

El tiempo en el que se desarrolla este trabajo es uno en el que la raza humana ha desaparecido, y sólo sobrevivieron los perros y los robots. Simak narra en "Ciudad" -desde un punto de vista perruno- los últimos años de la epopeya humana. Los perros se reúnen en las noches de invierno y, rodeados de sus cachorros, cuentan sus historias. Hay ironía, ternura y melancolía en esas historias.  El lector ve en ellas el obituario de su raza, y advierte al mismo tiempo que, para la mente de un ser capaz de crear otra civilización, los hombres son criaturas casi inimaginables.

El texto tiene una curiosa estructura: puede leerse de corrido como una novela pero, a la vez, cada capítulo por separado como un cuento.

Rascacielos, de James G. Ballard

(Foto: composición propia).

Tras las paredes de un elegante rascacielos de cuarenta pisos a las afueras de Londres (el primero habitado de cinco edificios iguales) sus dos mil inquilinos se entregan a una orgía de destrucción. Las fiestas degeneran en ataques a los pisos "enemigos" y la tecnología va dejando de funcionar hasta que en todas partes impera la ley de la selva.

Ballard muestra en esta distopía radical el descenso a la barbarie de una comunidad cerrada de profesionales acomodados.

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Neuromante, de William Gibson

(Foto: composición propia).

La novela pionera del género "cyberpunk". Un ladronzuelo se gana la vida robando información y traspasando defensas electrónicas. Pero comete el error de traicionar a la gente equivocada y como castigo dañan su sistema nervioso con una toxina que extingue su talento lentamente.

Desterrado del ciberespacio y prisionero en la cárcel de su cuerpo físico, coquetea con la muerte en los suburbios ultratecnológicos, hasta que se ve envuelto en un peligroso plan de objetivo desconocido que le ofrece una segunda oportunidad y una cura, a cambio de un precio.

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Yo, robot, de Isaac Asimov

(Foto: composición propia).

Una colección de relatos basados en las tres leyes de la robótica que son un compendio fijo e imprescindible de moral aplicable a supuestos robots inteligentes, con las que supuestamente nunca debería haber un conflicto si se cumplieran fielmente.

Los relatos, no obstante, plantean diferentes situaciones en las que dichas tres leyes se cumplen y aun así plantean problemas, paradojas e ingeniosos ejercicios intelectuales a los que tendrán que enfrentarse distintos especialistas en robótica. En definitiva, el libro termina indagando sobre la situación del ser humano actual en el universo tecnológico.

La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares

(Foto: composición propia).

Un misterioso edificio construido en una isla en 1924, un diario escrito por un fugitivo encerrado en sí mismo que se enamora de una mujer impasible, y un comentarista que lo desautoriza en distintas notas al pie. 

Una trama con aparecidos tan adelantada a su tiempo que su lectura es capaz de resignificar, incluso, futuros episodios traumáticos de la historia de Argentina que, al momento de su publicación, ni siquiera podían sospecharse.

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Hielo, de Anna Kavan

(Foto: composición propia).

Una nueva era glaciar se extiende por el mundo congelándolo todo a su paso y provocando guerras y migraciones masivas donde aún no ha sumido la vida en su silencio helado. Avanzando a contracorriente de la muchedumbre que huye desesperadamente de la muerte, un hombre busca a la mujer que ama, una joven pálida de cabello plateado, para ponerla a salvo.

Publicada en 1967, la misteriosa e inclasificable obra maestra de Kavan crea un mundo apocalíptico, oscuro, angustioso y alegórico. Más allá de todas las interpretaciones psicológicas, medioambientales y feministas que se le han atribuido, esta novela es un viaje al mundo devastado y al asedio constante de la depresión y la adicción a la heroína que la misma autora sufría cuando la escribió.

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Las estrellas, mi destino, de Alfred Bester

(Foto: composición propia).

En un futuro lejano, cuando la humanidad se abre camino en el Sistema Solar y la teletransportación se ha convertido en un medio de transporte rutinario, un hombre de origen humilde, adquiere un secreto capaz de cambiar la historia. Pero después de sobrevivir a una situación imposible, sólo tiene un objetivo en mente: vengarse de quienes lo abandonaron a su suerte.

Ubik, de Philip K. Dick

(Foto: composición propia).

Glen Runciter está muerto. ¿O lo están todos los demás? Lo que es seguro es que alguien ha muerto en una explosión organizada por los competidores de Runciter. De hecho, sus empleados asisten a un funeral. Pero durante el duelo comienzan a recibir mensajes desconcertantes, e incluso morbosos, de su jefe.

Y el mundo a su alrededor comienza a desmoronarse de un modo que sugiere que a ellos tampoco les queda mucho tiempo.

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La mano izquierda de la oscuridad, de Ursula K. Le Guin

(Foto: composición propia).

Una de las obras referenciales de Le Guin. Un solitario embajador humano es enviado al planeta helado de Winter, un mundo sin prejuicios sexuales, donde el género de sus habitantes es fluido. Su objetivo es facilitar la inclusión de Winter en una creciente civilización intergaláctica.

Pero para lograrlo, debe superar la brecha entre sus propias visiones y las de la extraña e intrigante cultura que encuentra.

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Metro 2034, de Dmitry Glukhovsky

(Foto: composición propia).

Moscú se ha transformado en una ciudad fantasma. Los supervivientes se han refugiado en las profundidades de la red de metro y han creado allí una nueva civilización que no se parece en nada a las anteriores. La estación Sevastopolskaya lleva varias semanas sin poder comunicarse con el resto de la red.

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Solaris, de Stanislav Lem

(Foto: composición propia).

Chris Kelvin se dirige a una estación espacial que lleva más de cien años orbitando el planeta Solaris. Allí, es víctima de un extraño fenómeno en el que los recuerdos aparecen en forma física.

A la vez, describe sus fútiles intentos de comunicarse con una inteligencia alienígena totalmente diferente a la humana, básicamente un gigantesco océano protoplasmático (saturado de substancias químicas disueltas) en un planeta de un sistema binario de estrellas, el cual se presume tiene vida y, posiblemente, inteligencia.

(Fuente: bajalibros.com / varios / redacción propia)

jueves, 5 de marzo de 2026

Del libro y el cine a la tendencia: cómo cuatro obras distópicas inspiraron la actual era digital

Tres textos y una película demuestran que el minimalismo visual, la vigilancia constante y el retorno de lo religioso modelan la cultura contemporánea.

(Foto: Shutterstock).

La línea entre distopía literaria y vida cotidiana se ha vuelto cada vez más tenue en las sociedades occidentales. Ciertas narrativas anticiparon elementos que hoy resultan reconocibles: uniformidad, vigilancia y erosión del pensamiento crítico, ahora presentes en la cultura y el comportamiento social.

La literatura distópica, lejos de ser sólo advertencia, actúa como espejo y guía de tendencias. En la actualidad, la preferencia por pertenecer a grupos y la adopción de una estética homogénea, tanto en la moda como en la interacción digital, reflejan la estructura por castas y la renuncia a la individualidad que, por ejemplo, Aldous Huxley planteó en buena partes de su obra, especialmente en "Un mundo feliz". A continuación, los  cuatro ejemplos.

• "1984": George Orwell y la cultura de la vigilancia digital

(Foto: composición propia).

George Orwell propuso una sociedad sometida a una vigilancia total bajo la mirada omnipresente del Gran Hermano, donde la autocensura y la manipulación del pasado dominan la vida diaria.

Hoy, la omnipresencia de dispositivos móviles y redes sociales convierte a cada individuo en observador y observado. Caada uno de nosotros tiene un pequeño vigilante táctil en las manos, y nos grabamos y observamos constantemente a través de sus pantallas.

El auge de programas televisivos basados en la exposición y la observación refuerza la normalización de prácticas que antes generaban alarma. La frontera entre lo público y lo privado se ha desdibujado, consolidando una vigilancia voluntaria y permanente.

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Margaret Atwood y el regreso de los valores tradicionales

(Foto: composición propia).

En esta obra, Margaret Atwood describe un régimen teocrático que restringe derechos y reactiva valores religiosos, especialmente en detrimento de las mujeres. Hay paralelismos en el resurgimiento actual de discursos religiosos y el retorno a tradiciones antes relegadas.

Entre las generaciones jóvenes, el misticismo y el uso de símbolos religiosos en moda y música se han convertido en tendencia. Esta recuperación de costumbres, consideradas superadas, muestra un ciclo de reafirmación identitaria a través del pasado.

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"Farenheit 451" y la amenaza a la reflexión crítica

(Foto: composición propia).

Ray Bradbury, por su parte, imaginó un mundo donde los libros son destruidos y la palabra escrita pierde su papel central en la construcción de la memoria colectiva.

El medio citado subraya el efecto de la literatura de autoayuda, que prioriza la positividad y el aislamiento sobre el debate profundo. La literatura transmite nuestra historia, nuestra identidad y nuestro conocimiento: nos permite ampliar los horizontes de lo que conocemos y consolidar un pensamiento crítico. Y en este texto, eso es peligroso y se castiga.

La tendencia a evitar el disenso y buscar únicamente mensajes positivos contribuye a una visión individualista que, aunque menos explícita que en la novela de Bradbury, erosiona los mecanismos para ejercer el juicio propio.

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"Metrópolis" y el minimalismo contemporáneo

(Foto: fotograma / captura de pantalla).

La estética de este film de 1927, dirigido por Fritz Lang, se renueva en la cultura visual actual, donde predominan los tonos blancos, la neutralidad y la frialdad arquitectónica.

La transición del technicolor -presente en otro de sus clásicos como "El mago de Oz"- al predominio de colores neutros no sólo responde a factores técnicos y de costos, sino que simboliza una preferencia colectiva por la discreción y el minimalismo.

El empobrecimiento cromático se extiende más allá del cine, infiltrando la arquitectura, la decoración y la moda urbana. El "lujo silencioso" y la uniformidad cromática han desplazado los elementos que antes expresaban vitalidad y pertenencia.

Cultura popular y distopía: el papel de la literatura

La consolidación de la estética distópica en la cultura popular revela la influencia de estos relatos en la vida real. El contacto con la literatura y las grandes narrativas se perfila como el principal antídoto para preservar la imaginación y el pensamiento crítico frente a la expansión de modelos distópicos en la sociedad actual.

(Fuente: Elle / Xataka / Infobae / varios / redacción propia)