viernes, 20 de marzo de 2026

Lecturas para el fin de semana: el "humor profundo" de Pedro Saborido

Si bien es, ante todo, conocido por su trabajo como guionista junto a Diego Capusotto en diferentes ciclos para televisión y radio, Saborido tiene una obra escrita que desafía los parámetros convencionales, basada en volúmenes de relatos cortos con un mismo eje temático. Aquí van cinco de ellos, todos disponibles en librerías y, como solemos facilitar, descargables en formato digital desde este mismo post.

(Foto: composición propia).

Nacido en Gerli, Provincia de Buenos Aires, Pedro Saborido es un creador polifacético: estudió y se graduó en Comunicación, se inició laboralmente como ayudante de sonido en cine, escribe guiones para cine, televisión y radio, pero también tiene una serie de libros agrupados bajo el título "Una historia de...", en los que destila su humor cotidiano, reflexivo, mediante historias de las que cualquiera de nosotros puede ser el protagonista. Simples viñetas con las que, en mayor o menor medida, todos nos sentimos de algún modo identificados.

Una historia del peronismo (2018)

(Foto: composición propia).

La ingeniería del autor le da una vuelta de tuerca a la extensa estética del peronismo, tan visitada y recreada en los últimos años. Los relatos echan raíz en la mística popular y extienden su horizonte. Generan un aporte original, colorido, melancólico y sentimental. Consolidan una ventana desde donde reírse, además de mirar y pensar el peronismo. O todo lo contrario. Porque es bueno advertirlo: puede el lector hacer lo que quiera con estas páginas. La única certeza es que, una vez leídas, ya no podrá olvidarlas.

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Una historia del conurbano (2020)

(Foto: composición propia).

Esta vez, las historias de las invasiones inglesas, las dimensiones paralelas, las apariciones de Vírgenes que conceden deseos desopilantes y otras criaturas con la misma garantía de lo hipnótico, como un adorable astronauta ruso, construyen una obra inolvidable. Además de hacer reír con fiereza y de contar historias magistrales, también despliega una mirada lúcida, mordaz y encantadora. El conurbano y todos sus componentes, entonces, quedan retratados con una cruza de arte y sociología como el que captura, en medio de tanto desparpajo, un mundo que parece no tener explicación pero que la tiene: sólo hay que saber buscarla.

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Una historia de la vida en el capitalismo (2022)

(Foto: composición propia).

Pueden leerse aquí asuntos relacionados con el tiempo (en un bodegón top de platos "extra large" y esperas centenarias), romances imprevistos con remeras del Che, de Perón y de Elon Musk, la curiosa historia de una anciana amorosa que en una plaza les da de comer alfajores a las palomas y calmantes a las personas. También desviaciones del emprendedurismo, fantasías que tienen en el fondo lavaderos, artefactos con mucho marketing y búsquedas de consenso. Hay un verdadero universo de diversión. Y, como siempre, manufactura de primer nivel. Humor entrañable, guiños e imaginación poderosa.

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Una historia del amor (2024)

(Foto: composición propia).

Un texto adorable que llega en tiempos difíciles. Su movimiento es evidente: el rescate antes del abismo. Las herramientas son las acostumbradas: grandes historias, personajes hilarantes, gente sensible y gente que no, paisajes reconocibles y vacilaciones humanas.

La mirada del autor sobre el amor es generosa, propia del observador agudo, con dosis recomendadas de compasión y ternura. Y también es sorprendente. Hay borradores de teorías, anotaciones para seguir pensando, muchas preguntas, algunas respuestas y, a modo de "fondo de pantalla", un pensamiento posible que aquí se extrae de uno de los relatos: "Y vivieron felices e infelices para siempre, que es todo lo que se le puede pedir al amor, la imperfección más conveniente que puede ofrecernos la vida". 

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Una historia de la felicidad (2025)

(Foto: composición propia).

El desfile de escenarios y personajes fuera de serie es incesante: de las habilidades de un personal trainer que enseña a soportar la felicidad de los demás a un parque de diversiones de suspensión de conciencia y una brigada de aviones que fumigan con culpa. El ritmo es veloz y encantador. Como siempre.

Hay un mundo donde una remera del Che y otra de Evita y otra de Ringo Starr debaten sobre el deseo y el disfrute, y un oficial principal retirado reflexiona sobre Jorge Luis Borges, y una politóloga ofrece una clase de relajación corporal con conciencia histórica, y hay un cuarto rey mago reconocido por un club llamado ¡Biblia Perón!, y un estudio revela cómo los cantos de la hinchada de El Porvenir, en el sur del conurbano, diferencian conceptos con la precisión de un cirujano. Es un mundo probablemente feliz. Y es el mundo de este texto.

Una cajita feliz que habla, y no trae hamburguesa, y tiene una capacidad de expresión aguda y elocuencia brillante es uno de los momentos claves de esta veintena de cuentos con la potente marca registrada del autor: la risa y las ideas, de la mano.

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(Fuente: bajalibros.com / varios / redacción propia)

Agenda Cultural: fin de semana para visitar la Bienal de Historieta de Buenos Aires 2026, una celebración de la cultura del cómic

Desde hoy y hasta el domingo 22 de marzo, en la Casa de la Cultura de Buenos Aires, con entrada libre y gratuita, se desarrollan jornadas con muestras, charlas y la participación de figuras internacionales del género. 

La Bienal de Historieta de Buenos Aires 2026 reúne a referentes internacionales y locales, del 19 al 22 de marzo (Foto: prensa Cultura CABA).

Comienza la Bienal de Historieta de Buenos Aires 2026, que se realiza hasta el 22 de marzo con entrada libre y gratuita en la Casa de la Cultura (Av. de Mayo 575) y que tiene al reconocido José Muñoz, galardonado con el Grand Prix de Angoulême, como padrino institucional. El evento consolida a la capital argentina dentro del circuito internacional de festivales de historieta al congregar tanto a figuras locales de múltiples generaciones como a editores y referentes provenientes de Colombia, Francia, Reino Unido, Brasil, Japón y España.

La estructura de la Bienal prevé cuatro jornadas que integran muestras, charlas, entrevistas y actividades participativas, permitiendo el cruce entre público general, fanáticos y profesionales de la industria del cómic. El evento recupera y resignifica experiencias históricas del sector, en particular el antecedente de la 1ª Bienal Mundial de la Historieta, realizada en 1968 en el Instituto Torcuato Di Tella, una cita recordada por reunir a artistas y estudiosos bajo el impulso de Oscar Masotta.

El programa de conversatorios reúne a algunas de las figuras actualmente más activas del escenario internacional: Daniel Jiménez, director del festival Entreviñetas (Colombia); Catherine Ferreyrolle, voz institucional francesa desde el Centro de Documentación e Investigación de la Cité Internationale de la Bande Dessinée et de l’image de Angoulême; Sam Arthur, editor del Reino Unido al frente de Nobrow Press y Flying Eye Books; Rodrigo Rosa, responsable de Figura Editora (Brasil); Kimura Akira, de la editorial japonesa Ichijinsha, y la crítica e investigadora española Elisa McCausland. En los paneles participarán, además, autores y editores argentinos como Tute, Alejandra Lunik y Mariana Ruiz Johnson.

El evento, con entrada libre y gratuita hasta el 22 de marzo, se realiza en la Casa de la Cultura de Buenos Aires  (Foto: prensa Cultura CABA).

La Casa de la Cultura

El Salón Dorado de la Casa de la Cultura será sede de entrevistas públicas, ponencias y mesas redondas, donde se abordarán desde los desafíos de las nuevas generaciones de creadores a los movimientos recientes del mercado editorial y la relación entre la historieta y otras disciplinas. La programación contempla el acceso directo del público al diálogo con profesionales, consolidando una plataforma para la co-producción y el intercambio regional y transatlántico.

Entre los nombres internacionales confirmados se encuentran especialistas y editores con alto nivel de actividad en el desarrollo de festivales, publicación independiente y circulación de obras en soportes impresos y digitales. Los referentes de Argentina compartirán escenario con expertos globales y con autores de la talla de Maitena, Cacho Mandrafina, Horacio Altuna, Quique Alcatena y Powerpaola, generando cruces generacionales y temáticos inéditos para la escena local. El evento incorpora, además, una sección profesional orientada a fortalecer la cadena de valor editorial, con espacios de formación, networking y talleres especialmente programados para fomentar el desarrollo de proyectos y su vinculación con mercados internacionales.

José Muñoz (centro, entre Tute y la ministra de Cultura de Buenos Aires, Gabriela Ricardes), es el padrino institucional de la Bienal de Historieta de Buenos Aires  (Foto: prensa Cultura CABA).

José Muñoz, padrino de la Bienal

La exposición central de la Bienal celebra la obra de José Muñoz, uno de los historietistas argentinos de mayor proyección global, y suma áreas dedicadas al historietista italoamericano Iván Brunetti (colaborador de The New Yorker y The New York Times), la creadora chilena Maliki, el editor y dibujante Eduardo Risso (responsable de Crack Bang Boom, Rosario) y el japonés Eldo Yoshimizu, artista de manga y artes visuales.

La Biblioteca Tomás Eloy Martínez, en planta baja de la sede, ha sido seleccionada para exhibir originales de la primera mitad del siglo XX, con piezas de Hugo Pratt, Alberto Breccia y José Luis Salinas. En simultáneo, los subsuelos del edificio albergan instalaciones audiovisuales que conectan la historieta contemporánea local y latinoamericana con áreas como los fanzines, la moda y las industrias creativas. El dispositivo expositivo y las actividades en vivo permiten a los asistentes observar la diversidad de estilos y técnicas en tiempo real.

La programación completa está disponible en la web oficial del certamen, al que se puede acceder haciendo click aquí.

(Fuente: Infobae / Cultura CABA / varios / redacción propia)

Ocho cosas "gratis" que pagamos sin saberlo cuando usamos internet

Vivimos en la era de la gratuidad. Redes sociales gratis, correo electrónico gratis, buscadores gratis, mapas gratis, noticias gratis, inteligencia artificial gratis. El capitalismo, ese sistema al que tantas veces acusamos de codicia, parece haberse vuelto generoso. Pero no es tan así, y los sociólogos y filósofos siempre nos lo dijeron.

(Foto: SHutterstock).

Como recordaba Karl Marx, todo valor requiere trabajo, energía y tiempo socialmente invertido. Ningún servidor funciona por altruismo. Ningún algoritmo trabaja por vocación social. Ningún paquete se transporta por inspiración poética. Si algo no lo pagamos con dinero, lo estamos pagando de otra manera.

La pregunta no es si pagamos, la pregunta es con qué. Aquí van ocho cosas que creemos que son gratuitas.

Redes sociales: el precio de la atención

Publicar fotos, comentar, compartir memes, seguir debates políticos. Todo parece gratuito. Sin embargo, plataformas como Meta Platforms no viven del entusiasmo juvenil, sino de la publicidad segmentada.

La socióloga Shoshana Zuboff ha explicado cómo el capitalismo de vigilancia convierte nuestros comportamientos en materia prima económica. No pagamos con tarjeta: pagamos con tiempo, datos, comportamiento y patrones emocionales. Cada "me gusta" es información. Cada pausa frente a un vídeo es una señal comercial. Nuestro ocio es un recurso explotable. Y lo más interesante es que no sentimos que estemos pagando. Sentimos que nos entretienen. Que nos dan un "placer" gratuito.

El buscador que todo lo sabe

Google no nos cobra por buscar. Al contrario, nos facilita la vida. Nos encuentra restaurantes, médicos, vuelos, respuestas a preguntas existenciales.

Pero cada búsqueda revela intención, y la intención es oro. El sociólogo Pierre Bourdieu nos enseñó que incluso nuestras elecciones aparentemente libres están estructuradas por campos y capitales. Aquí, nuestras búsquedas alimentan un campo económico donde la información sobre deseos y necesidades tiene valor monetario.

Aunque no pagamos por la respuesta, pagamos al formular la pregunta.

Envío gratis (porque alguien lo paga)

El comercio electrónico ha perfeccionado el arte del "envío gratuito". Sin embargo, el transporte tiene combustible, salarios, infraestructuras y logística.

Como subrayó David Harvey, el capitalismo reorganiza constantemente los costos para mantener la acumulación. El costo no desaparece. Se integra en el precio, se compensa con volumen o se sostiene sobre condiciones laborales ajustadas al milímetro.

La gratuidad es una redistribución estratégica del costo, no su evaporación.

 Aplicaciones de entretenimiento

Series ilimitadas, vídeos infinitos, música al instante. A veces pagamos una suscripción; otras, ni siquiera eso. El modelo "freemium" nos ofrece una entrada sin barreras.

El filósofo Byung-Chul Han ha descrito cómo la sociedad contemporánea convierte la seducción en una forma de control. Cuanto más tiempo pasamos dentro, más datos generamos, más afinado es el perfilado, más rentable resulta nuestra presencia. Nos integran a través de la comodidad.

 Noticias digitales

Muchos medios ofrecen acceso gratuito a sus contenidos. ¿Filantropía informativa? No exactamente. La financiación proviene de publicidad, clics y tráfico.

El sociólogo Jürgen Habermas advirtió que la esfera pública depende de las condiciones materiales de comunicación. Cuando la atención se convierte en moneda, la información también entra en lógica de mercado. El lector no paga con dinero, paga con atención. Y la atención es monetizable.

 WiFi público

Aeropuertos, cafeterías, hoteles: conexión gratuita. Basta con aceptar unas condiciones que rara vez leemos.

El filósofo Michel Foucault mostró cómo el poder moderno opera mediante dispositivos aparentemente neutrales que organizan conductas. El acceso "gratis" es también un dispositivo: a cambio, entregamos datos de navegación, ubicación y comportamiento. El costo está en la cesión silenciosa.

 Inteligencia artificial conversacional

Las plataformas de IA permiten consultas de todo tipo. Resolver dudas, redactar textos, generar ideas. El usuario siente que accede a una herramienta avanzada sin pagar.

El sociólogo Antonio Gramsci habló de hegemonía como forma de dirección cultural que se normaliza. La IA gratuita puede entenderse así: parece servicio, pero cada interacción fortalece infraestructuras corporativas, modelos de negocio y acumulación de capital cognitivo.

La gratuidad aquí responde a una inversión a largo plazo.

 El regalo más sofisticado: la sensación de que no debemos nada

Quizás el punto más interesante es que la gratuidad no sólo redistribuye costos: transforma la experiencia del intercambio.

El filósofo Louis Althusser explicó que la ideología no funciona sólo por discurso, sino por prácticas cotidianas que estructuran nuestra percepción. Cuando no pagamos dinero, no sentimos pérdida. Cuando no sentimos pérdida, no percibimos conflicto. Cuando no percibimos conflicto, el sistema parece neutral.

La gratuidad no elimina el intercambio, que sigue sucediendo sin que seamos conscientes de ello. Y eso tiene consecuencias sociales profundas.

La paradoja de la generosidad

El capitalismo digital no funciona ocultando información de forma burda, sino reorganizando la percepción. Si no vemos el costo, parece que no existe. Si no lo experimentamos como sacrificio, parece que no hay relación desigual.

Nada de esto implica conspiración: implica modelo de negocio. El sistema no necesita que creamos en su bondad, basta con que sintamos comodidad. Sin embargo, debemos tener en mente que en economía no existen milagros. Cuando algo parece gratis es porque el pago, simplemente, ha cambiado de lugar.

Y lo verdaderamente interesante no es que paguemos con datos, tiempo o atención, sino que, al no pagar con dinero, dejamos de sentir que estamos pagando. Ahí reside el regalo más perfecto de todos: la ilusión, cuidadosamente diseñada, de que alguien nos está dando algo sin pedir nada a cambio.

(Fuente: The Conversation / varios / redacción propia)

jueves, 19 de marzo de 2026

Cerca de los cincuenta años del golpe de Estado, cuatro libros que explican el horror de la dictadura argentina

A casi medio siglo del período más oscuro de la historia reciente de nuestro país, la literatura argentina vuelve sobre él a través del testimonio, la ficción y la memoria. Los trabajos recomendados en este post se encuentran disponibles en librerías y se pueden comprar y descargar desde este post en formato digital, ya sea e-book o audiolibro.  

(Foto: composición propia).

Libros y relatos impulsan el paso del trauma colectivo al diálogo, acercando el testimonio, la ficción y la memoria. La literatura argentina abordó el golpe de Estado a través de diversos géneros y perspectivas, desde el testimonio directo hasta la autoficción y la novela contemporánea. Aquí sugerimos sólo cuatro de la enorme cantidad de textos que, en diversos tonos, intentan evitar el olvido y confirman lo que jamás debe repetirse en nuestro país.

El fin de la historia, de Liliana Heker (Alfaguara)

(Foto: composición propia).

Diana y Leonora son amigas desde la escuela primaria. Las dos aman leer y su poderoso vínculo las protege y acompaña a medida que crecen. Leonora es alta e imponente, de fuertes convicciones, audaz, decidida. Diana, más discreta y muy hábil con la palabra escrita, aspira a contar la historia de su generación, la de los movimientos revolucionarios latinoamericanos, herederos de similares luchas europeas que escupieron a su gente hasta estas tierras.

Convertida en una destacada militante y entregada a la lucha armada, Leonora empieza a vivir peligrosamente, hasta que un día pasa a integrar las listas de desaparecidos. Diana trata desesperadamente de averiguar qué pasó con Leonora. Lo que no sabe -o no quiere saber- es que la verdad es mucho más compleja y dolorosa de lo que pueda imaginar.

Novela disruptiva, provocadora y visceral, es la gran novela política de Liliana Heker, donde demuestra, a través de una estructura que integra perfectamente distintos tiempos y de una escritura tersa y profunda, porque es una de nuestras escritoras más admiradas y leídas de las últimas décadas.

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Dos veces junio, de Martín Kohan (Sudamericana)

(Foto: composición propia).

En esta novela, la realidad de una época encuentra la voz y las voces -e incluso los rumores, la resonancia y los ecos- capaces de recrearla sin autocompasión, regodeo ni misericordia. Menuda tarea, porque se trata de una época -los años de la ultima dictadura militar en la Argentina- para la que se suele adoptar un tratamiento de reclamo y de lamento ampliamente justificado, pero que se ha vuelto, acaso debido al abuso, inofensivo y convencional.

Kohan desobedece todas las reglas para contar lo que quiere contar. Un médico, un conscripto, un cuaderno con faltas de ortografía: en lo que parece un conjuro, el autor reúne nuevas evidencias de horror y las distribuye o las disimula dentro de una trama, con diferentes niveles, que actúa a la vez como coartada dramática y como sutil sistema de alarmas. Logra así poner en escena una verdadera pesadilla.

En junio de 1978, mientras la euforia del Mundial de fútbol parecía ofrecer un escenario de compañerismo y de dicha, el ocultamiento, la defección y el eufemismo, instrumentos comunes de opresores y oprimidos, claves de supervivencia o de muerte, encuentran en este texto la atmósfera perfecta.

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La llamada, de Leila Guerriero (Anagrama)

(Foto: composición propia).

A fines de los sesenta, con trece años, la argentina Silvia Labayru era una adolescente tímida, lectora, amante de los animales, entusiasta de John F. Kennedy, hija de una familia de militares que incluía a su padre, miembro de la Fuerza Aérea y piloto civil. A esa edad ingresó en el Colegio Nacional Buenos Aires, una institución pública de gran prestigio, donde entró en contacto con agrupaciones estudiantiles de izquierda y se transformó en una militante aguerrida.

En marzo de 1976 se produjo en la Argentina un golpe de Estado que dio comienzo a una dictadura militar. Para entonces, embarazada de cinco meses y con veinte años, Labayru integraba el sector de Inteligencia de la organización Montoneros, un grupo armado de extracción peronista. El 29 de diciembre de 1976 fue secuestrada por militares y trasladada a la ESMA, la Escuela de Mecánica de la Armada, donde funcionaba un centro de detención clandestino en el cual se torturó y asesinó a miles de personas. Allí tuvo a su hija que, una semana más tarde, fue entregada a los abuelos paternos.

En la ESMA, Labayru fue torturada, obligada a realizar trabajo esclavo, violada reiteradamente por un oficial y forzada a representar el papel de hermana de Alfredo Astiz, un miembro de la Armada que se había infiltrado en la organización Madres de Plaza de Mayo, un operativo que terminó con tres Madres y dos monjas francesas desaparecidas. La liberaron en junio de 1978 y en el avión rumbo a Madrid, junto a su hija de un año y medio, pensó: "Se acabó el infierno".

Pero el infierno no había terminado. Los argentinos en el exilio la repudiaron, acusándola de traidora a raíz de la desaparición de las Madres. Abominada por quienes habían sido sus compañeros de militancia, arropada por unos pocos amigos fieles exiliados en Europa, hizo una vida. Hasta que en 2018 la contactó desde Buenos Aires un hombre que había sido su pareja en los años setenta y, en una secuencia en la que se funden manipulaciones familiares que torcieron el destino, comenzó a urdirse una historia que continúa hasta hoy.

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Para hechizar a un cazador, de Luciano Lamberti (Alfaguara)

(Foto: composición propia).

Julia escucha en un bar a una anciana que la abordó en la calle y dice ser su abuela. Siempre tuvo dudas sobre su propio origen y Griselda ahora le revela su verdadera historia. Muy pronto entenderá que detrás de esa apacible anciana hay más de lo que dice.

Los lectores, con ella, empezarán una inmersión sin pausa en un territorio de horror multiforme que, en la repetición de la tortura y la muerte, replica los gestos sangrientos de la dictadura militar. Una trama labrada con excelencia que repasa los años 60 y 70 con los recursos del terror y del "gore", y que deslumbra con su maestría y agudeza.

Una novela apasionante que, retomando el horror de la última dictadura militar, nos lleva por caminos inexplorados e inesperados.

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(Fuente: bajalibros.com / varios / redacción propia)

¿Para qué sirve realmente la conciencia? La teoría que explica su evolución desde el dolor hasta la reflexión

Un nuevo trabajo científico propone que la conciencia no apareció de golpe ni cumple una única función: evolucionó por capas, con tareas muy distintas que hoy conviven en nuestro cerebro.

(Foto: Sora / Edgary Rodríguez).

Durante décadas, la conciencia ha sido uno de los grandes misterios de la ciencia: todos la experimentamos, pero nadie se ponía de acuerdo sobre para qué sirve. La pregunta clave no es qué es la conciencia, sino por qué existe. Un estudio reciente de los filósofos y científicos cognitivos Albert Newen y Carlos Montemayor, publicado en Philosophical Transactions of the Royal Society B, propone como respuesta que no hay una sola conciencia, sino al menos tres fenómenos distintos, cada uno con una función biológica específica.

El punto de partida del estudio propone que la forma más básica de conciencia no sirve para pensar, sino para sobrevivir. El dolor no está ahí para fastidiarnos, sino para mantenernos vivos. Lo que los autores llaman arousal básico es una experiencia mínima, ligada a sensaciones como el dolor, el placer, el hambre o el miedo, que actúa cuando algo va muy mal en el cuerpo.

(Foto: iStock / Edgary Rodríguez).

La conciencia como sistema de alarma

Este tipo de conciencia aparece cuando un equilibrio vital se rompe de forma brusca: una quemadura, una herida, una falta de aire. No se trata de reflexionar, sino de reaccionar. El cuerpo entra en modo emergencia y la experiencia consciente refuerza esa señal, haciendo que retiremos la mano del fuego, protejamos la zona dañada y evitemos repetir la conducta peligrosa.

Según el estudio, esta forma de conciencia es evolutivamente antigua y puede funcionar sin la corteza cerebral. La conciencia más básica no necesita pensamiento complejo. Basta con que el organismo "sienta" que algo amenaza su supervivencia para que el sistema cumpla su función.

Cuando la atención cambia las reglas del juego

Con el tiempo, la evolución añadió una nueva capa: la capacidad de enfocar la atención. Aquí nace la conciencia que usamos todos los días. Los autores la llaman alerta general y es la que nos permite elegir qué información atender entre muchas posibles.

Gracias a esta forma de conciencia, un organismo puede concentrarse en un estímulo relevante y dejar otros en segundo plano. Atender bien es la base para aprender mejor. Ver humo mientras alguien habla, ignorar la voz y buscar el origen del humo es un ejemplo cotidiano de esta capacidad.

Esta atención selectiva no sólo mejora la reacción inmediata, también multiplica las opciones de aprendizaje. La conciencia empieza a servir para decidir, no solo para huir. Al conectar atención y memoria, los animales -incluidos los humanos- pueden descubrir regularidades, anticipar consecuencias y adaptar su conducta a situaciones nuevas.

(Foto: iStock).

Pensarse a uno mismo: la conciencia reflexiva

La tercera pieza del modelo aparece cuando la atención se dirige hacia el propio sujeto. No miramos el mundo: nos miramos a nosotros mismos. Es lo que el estudio denomina conciencia reflexiva o autoconciencia. Aquí entran habilidades como reconocerse en un espejo, evaluar si uno recuerda algo o pensar en los propios deseos y planes. Esta forma de conciencia permite construir una idea de "yo". Los autores subrayan que no hace falta lenguaje para ello: algunos animales muestran versiones simples de esta capacidad.

Lo importante es que esta autoconciencia no sería un tipo nuevo de experiencia, sino un uso especial de la atención. La diferencia está en el contenido, no en la sensación. Al centrarse en los propios estados mentales, la conciencia adquiere una nueva función: planificar a largo plazo y coordinarse mejor con otros.

Por qué las teorías clásicas se quedan cortas


El estudio dedica una parte importante a revisar las teorías más influyentes sobre la conciencia y detecta un patrón repetido. La mayoría de los modelos se construyeron pensando en la conciencia humana adulta y despierta, no en sus orígenes biológicos. Esto hace que expliquen con bastante éxito procesos como la atención, el razonamiento o la toma de decisiones, pero que pasen por alto las formas más simples y antiguas de experiencia consciente, aquellas que no implican reflexión ni control cognitivo.

El problema no es sólo conceptual, sino también empírico. Al asumir que la conciencia depende casi exclusivamente de la corteza cerebral, se ignoran datos clave de la neurobiología. Existen evidencias de experiencias conscientes mínimas asociadas a estructuras subcorticales, especialmente vinculadas al dolor, al placer y al malestar corporal.

(Foto: Sora / Edgary Rodríguez).

Al dejar fuera estos fenómenos, las teorías tradicionales ofrecen una visión incompleta de cómo pudo surgir la conciencia en la evolución y por qué fue adaptativa desde el principio. Frente a esto, los autores proponen cambiar la pregunta de fondo. No se trata de encontrar la base neural de la conciencia, sino de entender qué mecanismos sostienen funciones distintas.

La conciencia no sería un sistema único que se enciende o se apaga, sino un conjunto de procesos con raíces evolutivas diferentes, que cooperan y a veces compiten entre sí. Desde esta perspectiva, buscar una explicación única no aclara el problema: lo simplifica en exceso y oculta lo que realmente hace que la conciencia sea biológicamente útil.

Un nuevo mapa para entender la mente

El modelo final dibuja una conciencia en capas, donde las formas más nuevas se apoyan en las más antiguas. Lo complejo no reemplaza a lo básico, lo organiza. En situaciones extremas, la alarma del dolor domina; en condiciones normales, la atención y la reflexión toman el control.

Este enfoque ayuda a entender mejor tanto a los humanos como a otros animales. La conciencia podría ser más antigua y común de lo que creíamos. Incluso especies con cerebros muy distintos al nuestro pueden haber desarrollado soluciones similares para sentir y decidir.

Más que cerrar el debate, el estudio abre una vía nueva. Entender para qué sirve la conciencia puede ser la clave para entender qué es. Y, quizá, para dejar de tratarla como un misterio abstracto y empezar a verla como una herramienta biológica con una larga historia evolutiva.

(Fuente: Muy Interesante / varios / redacción propia)

Escándalo Pokémon GO: de jugar a atrapar criaturas a mapear el mundo para robots de delivery

Mientras jugaban, los usuarios recolectaban datos sin saber que serían usados por la empresa desarrolladora para crear un mapa digital y entrenar una IA. Qué derechos son afectados.

(Foto: Niantic).

Hace casi diez años, la empresa estadounidense Niantic presentó Pokémon GO e hizo que millones de jugadores se lanzaran a buscar pokemones en las calles, los parques y rincones de las ciudades. Lo que los usuarios no sabían es que al escanear fotos de los lugares para obtener una experiencia mejorada del juego, estaban enviando imágenes para crear un mapa digital que luego sería utilizado por robots que funcionan como deliverys de comida. Hasta el momento, la empresa recolectó más de 30 mil millones de imágenes y creó así un Sistema de Posicionamiento Visual que determina la ubicación de un dispositivo con una precisión muy superior a la del GPS tradicional y permitirá a estos robots moverse por las calles.

Tomás Pomar, integrante del Observatorio de Derecho Informático en Argentina (O.D.I.A), explica: "Acá el problema es bastante simple. Muchos usuarios creían que estaban usando la cámara para ‘mejorar el juego’, cuando en realidad estaban contribuyendo a construir un mapa digital del mundo con usos mucho más amplios, incluso industriales. Se presenta así un desfasaje claro entre lo que la persona cree que está haciendo en el entorno de la aplicación y lo que efectivamente ocurre con sus datos".

Pokémon GO fue lanzado por Niantic en 2016 y se convirtió en un fenómeno global. Como parte de las misiones, los usuarios podían escanear lugares y objetos. En 2024, la empresa anunció en un comunicado -al cual es muy difícil de acceder- que utilizaría las imágenes ya recibidas y las futuras para crear un Sistema de Posicionamiento Visual, que funciona como un mapa, representa lugares reales y permite ubicar un dispositivo en el mundo real. A diferencia del GPS, no utiliza coordenadas satelitales, sino que usa fotografías que le permite reconocer visualmente lugares (como edificios y monumentos) y se ubica al comparar lo que ve con una base de datos. Entonces, cuanto más jugadores participaban en una misma ubicación, más preciso se volvía el modelo.

De esta manera, los jugadores crearon sin saberlo uno de los conjuntos de datos más grandes del planeta. Así lo explicó la empresa: "Los grandes modelos geoespaciales ayudarán a las computadoras a percibir, comprender y navegar por el mundo físico. Estos modelos se construyen utilizando enormes cantidades de datos brutos: miles de millones de imágenes del mundo, todas ancladas a ubicaciones precisas en el globo, se condensan en un gran modelo que permite una comprensión del espacio, las estructuras y las interacciones físicas basadas en la ubicación". Finalmente, de manera reciente, Niantic anunció su alianza con Coco Robotics (empresa respaldada por Sam Altman, dueño de OpenAI), que opera robots de reparto de comidas en ciudades como Los Ángeles, Chicago y Helsinki. Estos robots se ubicarán geográficamente y de manera más eficiente gracias al mapa digital que crearon los usuarios.

Pomar explica: "Muchas empresas redactan estos documentos de forma lo suficientemente ambigua como para cubrir muchos usos posibles. Esto da lugar a situaciones poco claras para los usuarios. Entonces, aunque formalmente haya consentimiento, en la práctica es discutible". Y continúa: "Como consecuencia de esto, se ve afectado el principio de finalidad. Si las condiciones son vagas, el usuario pierde la posibilidad real de entender para qué se van a usar sus datos. Entonces, cuando esos datos terminan siendo utilizados para entrenar sistemas de IA o navegación, ya no estamos ante un uso previsible, sino ante un uso para fines distintos a los que el usuario entendía y que escapan a su control". 

Los robots de reparto de comidas se ubicarán geográficamente y de manera más eficiente gracias al mapa digital que crearon los usuarios sin saberlo (Foto: Coco Robotics).

También, el accionar de la empresa afecta el derecho a la autodeterminación informativa: cada persona debe saber qué datos entrega, para qué y con qué alcance. De todas maneras, Pomar aclara: "Las empresas no violan abiertamente esas reglas, sino que diseñan sus términos y condiciones para moverse con muchísima libertad dentro de ellas. Por eso, aparecen estos textos bastante ‘vidriosos’, llenos de frases como ‘mejorar servicios’ o ‘desarrollar nuevas tecnologías’, que suenan razonables pero en realidad les permiten cubrir casi cualquier uso futuro".

Ahora bien, ¿por qué no hay un revuelo acerca de que los datos de los usuarios fueron utilizados de esta forma? El especialista repregunta: "¿La reacción sería la misma si una aplicación de este tipo fuera de origen chino o ruso? Probablemente no. Si eso es así, entonces la apatía no es del todo neutral. Es, en parte, una forma de tolerancia selectiva. Nos preocupan más ciertos actores que otros, aunque las prácticas sean similares. Y eso también ayuda a explicar por qué algunos casos generan escándalo y otros pasan casi en silencio".

Además, plantea, hay un proceso de acostumbramiento. Es decir, la sociedad se adaptó poco a poco a que los datos sean recolectados y utilizados sin entender del todo para qué. "La persona siente que está jugando, no que está produciendo datos valiosos para sistemas de inteligencia artificial. Esa distancia entre lo que se percibe y lo que realmente ocurre hace que el problema pase desapercibido", afirma.

Para John Hanke, director ejecutivo de Niantic Spatial (la división de Niantic encargada del mapa), hacer que un personaje se mueva por el mundo digital es similar al de guiar a un robot por el mundo real. "Resulta que conseguir que Pikachu corra de manera realista y que el robot de Coco se desplace por el mundo de forma segura y precisa es, en realidad, el mismo problema", opina.

(Fuente: Agencia de Noticias Científicas / redacción propia)

miércoles, 18 de marzo de 2026

Cómo funciona Google AI Studio, la herramienta para crear aplicaciones con Gemini

Ahora cualquier usuario, inclusive con experiencia nula en programación, puede experimentar y crear tanto prototipos como aplicaciones funcionales utilizando modelos de inteligencia artificial de Google.

Google AI Studio ofrece acceso directo a modelos como Gemini para crear aplicaciones sin instalar software (Foto: Google).

Google AI Studio ya permite a cualquier usuario crear prototipos y aplicaciones funcionales utilizando los modelos de inteligencia artificial más recientes de Google, como Gemini, desde un navegador web.

Esta plataforma se adapta tanto a desarrolladores como a personas sin experiencia en programación, facilitando el acceso a la inteligencia artificial generativa de última generación. La herramienta se consolida como un laboratorio digital que acerca el desarrollo de soluciones avanzadas a perfiles diversos.

Una plataforma web para experimentar con inteligencia artificial

Funciona como un laboratorio virtual en línea donde los usuarios pueden interactuar con los modelos de inteligencia artificial que integran la familia de Google. La plataforma permite generar y procesar texto, imágenes, video o audio, además de experimentar con modelos como Gemini, Veo, Nano Banana, Gemma y otros.

Esta flexibilidad convierte a la herramienta en un entorno propicio para pruebas rápidas y desarrollo de aplicaciones funcionales sin necesidad de instalar ningún software adicional.

(Foto: Shutterstock).

La empresa utiliza la analogía de una "cocina profesional" abierta al público para describir la experiencia de uso: la plataforma proporciona los utensilios (herramientas digitales) y los ingredientes (modelos de IA) para que el usuario prepare sus propias soluciones según sus necesidades.

Diferencias entre Google AI Studio y el asistente Gemini


Mientras que el asistente Gemini está orientado a un público general y prioriza la simplicidad, Google AI Studio otorga mayor control y opciones de personalización. Desde esta plataforma se pueden probar versiones de Gemini antes de que lleguen al asistente estándar, además de ampliar el rango de experimentación con otros modelos y funcionalidades.

Incluso usuarios sin experiencia previa pueden beneficiarse de un entorno accesible para la creación de prototipos o aplicaciones.

El acceso a la plataforma no requiere instalación y se realiza directamente desde cualquier navegador con una cuenta de Google. Este enfoque elimina barreras técnicas y amplía el alcance para estudiantes, investigadores, desarrolladores y entusiastas de la IA.

El ícono de la aplicación Gemini en un teléfono inteligente (Foto: Reuters / Dado Ruvic).

Funciones principales: descubrir, crear, integrar y aprender

La web oficial de Google AI Studio identifica cuatro funciones centrales: descubrir, crear, trabajar con claves API y aprender. El usuario puede explorar todos los modelos disponibles y probar diferentes instrucciones, comandos o prompts. Además, la herramienta permite crear prototipos o aplicaciones completas sin escribir código, utilizando lenguaje natural para definir funcionalidades y características.

Uno de los aspectos destacados es la posibilidad de generar claves API y obtener el código necesario en diferentes lenguajes (Python, Node.js o REST) para integrar las soluciones creadas en sitios web o aplicaciones externas. El panel de control centralizado facilita el seguimiento del uso, la facturación y los límites de tarifa, así como el acceso a registros detallados de cada proyecto.

En el apartado educativo, Google AI Studio ofrece documentación y ejemplos prácticos que ayudan a los usuarios a familiarizarse con los modelos de IA y a optimizar su uso según el objetivo del proyecto.

Requisitos y primeros pasos

El único requisito técnico para utilizar Google AI Studio es contar con acceso a internet y una cuenta de Google. La versión gratuita permite experimentar con la mayoría de las funciones básicas, aunque limita el acceso a ciertos modelos y utiliza el contenido del usuario para mejorar los servicios de la compañía.

Los usuarios pueden integrar sus prototipos en sitios web o apps mediante claves API y código en varios lenguajes (Foto: Google).

Para acceder a todas las características, se puede optar por la modalidad de pago por uso, en la que el costo depende del volumen de proyectos y del consumo de la API.

La navegación dentro de la plataforma se organiza en secciones como Home, Playground, Build, Dashboard y Documentation, lo que facilita la gestión de proyectos, el seguimiento de claves API y el acceso a recursos de ayuda. La interfaz resulta intuitiva y permite a cualquier persona comenzar a experimentar en pocos minutos.

Más control y personalización para el usuario

A diferencia del asistente estándar, Google AI Studio permite modificar parámetros como el modelo de IA utilizado, las instrucciones del sistema, la creatividad de las respuestas o la calidad de las imágenes generadas. Además, incluye un modo para comparar el desempeño de diferentes modelos y una galería de aplicaciones ya creadas, clasificadas según el tipo de proyecto y la tecnología empleada.

La plataforma ofrece la manera más completa de sacar provecho de los modelos de IA de Google, tanto para quienes buscan experimentar con nuevas funciones como para quienes desean desarrollar soluciones avanzadas en poco tiempo, sin importar su nivel de experiencia técnica.

(Fuente: Xataka / Genbeta / redacción propia)

Una explosión de creatividad: cien libros ilustrados desembarcan en el Centro Cultural Coreano porteño

Desde hoy, 18 de marzo, la muestra invita al público a descubrir lo mejor de la literatura infantil coreana con "booktrailers", proyecciones y propuestas inmersivas.

(Foto: Centro Cultural Coreano de Buenos Aires).

La exposición "Leer Corea: recorrido por libros ilustrados" abre hoy sus puertas en el Centro Cultural Coreano de Buenos Aires (Maipú 972, CABA) hasta el 15 de mayo. La muestra, que integra el programa conmemorativo del vigésimo aniversario de la institución y coincidirá con la 50ª edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, permitirá acceder a cien libros ilustrados coreanos de reconocimiento internacional y a cincuenta reproducciones de ilustraciones originales pertenecientes a diecisiete títulos.

El recorrido presentará obras premiadas en certámenes como el Bologna Ragazzi y ganadoras del premio Hans Christian Andersen. El público podrá conocer trabajos que abarcan desde la ilustración pictórica y gráfica hasta técnicas de collage y fotografía.

Entre los libros exhibidos destaca el primer volumen ilustrado de Han Kang, Premio Nobel de literatura, con imágenes de Jin Tae-ram (Foto: Centro Cultural Coreano de Buenos Aires).

Entre los títulos destacados figura "La pequeña hada del trueno y la pequeña hada del relámpago", primer libro ilustrado de la autora Han Kang, galardonada con el Nobel en 2024, con imágenes de Jin Tae-ram. También se exhibirán "Si quieres una manzana roja", de Jin Ju y Lee Ga-hee, ganador del Bologna Ragazzi 2025, y "La historia de Mo", de Choi Yeon-ju, premiado en la edición 2024 del mismo certamen.

La propuesta incluye una experiencia de lectura expandida con proyecciones audiovisuales y recursos sonoros. Estas herramientas buscan mostrar cómo en los libros ilustrados coreanos el texto, la imagen y las onomatopeyas se articulan para construir relatos visuales. Además, se proyectarán videos que incorporan booktrailers (videos cortos sobre la publicación) y escenas de los propios libros, con el objetivo de transmitir la atmósfera y las emociones de las obras y facilitar la comprensión de las historias.

Se exhiben cincuenta ilustraciones originales pertenecientes a diecisiete títulos destacados de la literatura coreana contemporánea (Foto: Centro Cultural Coreano de Buenos Aires).

La muestra contará con códigos QR que brindan información sobre derechos editoriales, destinados a acercar los títulos a editoriales locales e impulsar nuevas traducciones al español. La directora del Centro Cultural Coreano, Misuk Kim, expresó: "Más allá de exponer tan atractivo y distinguido material, buscamos presentar obras destacadas que aún no han sido distribuidas en el mercado local e impulsar activamente la exportación de derechos de los libros ilustrados coreanos y su traducción". También señaló que esperan que la iniciativa ayude a fortalecer los intercambios entre la industria editorial coreana y argentina.

El recorrido incluye obras premiadas en certámenes internacionales como el Bologna Ragazzi y el Hans Christian Andersen, referentes en libros ilustrados (Foto: Centro Cultural Coreano de Buenos Aires).

La exhibición cuenta con la colaboración de la productora Korea Literature Translation Institute. La entrada será libre y gratuita, y el espacio permanecerá abierto de lunes a viernes de 9:00 a 12:30 y de 13:30 a 17:00.

(Fuente: Centro Cultural Coreano de Buenos AIres / varios / redacción propia)