miércoles, 7 de octubre de 2026

Agenda Cultural: comienza octubre en el Palacio Libertad -ex Centro Cultural Kirchner- con una gran variedad de propuestas

El complejo cultural más importante de Latinoamérica, situado en Sarmiento 151, CABA, ofrece música, teatro, baile, cine y hasta un muestra homenaje a Walt Disney. Todo, como siempre, con acceso libre y gratuito para toda la comunudad.

•  Walt Disney Animation Studios: la magia de crear 

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Un recorrido temático por los universos icónicos de Walt Disney Animation Studios. Materiales de archivo, obras contemporáneas y esculturas de personajes dialogan entre sí e invitan al público a redescubrir un legado creativo que atraviesa generaciones.

Desde el viernes 9 de octubre.
Miércoles a domingos, 14:00 a 20:00 - La Gran Lámpara. Séptimo piso.

• La papa

(Foto: prensa Palacio Libertad).

En esta obra teatral con dramaturgia y actuación de Natalia Slovediansky, Nuni pone a prueba todas sus creencias cuando su hermana Luli toma una decisión radical: hacerse judía ortodoxa.

Viernes 9 y sábado 10 de octubre, 20:00 - Sala Argentina.
Domingo 11, 19:00 - Sala Argentina.

• K-Pop y A-pop en el Palacio

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Un fin de semana con espectáculos coreográficos, musicales y artísticos que combinan influencias globales con la escena local, bajo la coordinación artística de Sol Busto.

Viernes 9 y sábado 10 de octubre, 14:00 a 18:00 - Explanada.

• Martha Noguera

(Foto: prensa Palacio Libertad).

La destacada pianista ofrece un programa dedicado al romanticismo europeo, en un recital articulado con la Fundación Chopiniana.

Viernes 9 de octubre, 20:00 - Salón de Honor.

• Tardes de canciones: Inbal Comedi

(Foto: prensa Palacio Libertad).

La cantautora presenta su disco "Mis estaciones" al frente de un ensamble acústico que propone un diálogo musical entre la guitarra y las capas vocales.

Sábado 10 de octubre, 18:00 - Salón de Honor.

• Coro Polifónico Nacional de Ciegos y Orquesta de la Fuerza Aérea Argentina

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Dirigido por Juan Stafforini, el programa incluye un arreglo especial de las "Indianas" de Carlos Guastavino y clásicos del cancionero popular argentino.

Miércoles 7 de octubre, 20:00 - Auditorio Nacional.

• Fantasías inquietas + Representar freestyle

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Una serie de actividades y espectáculos para que los adolescentes disfruten la tarde. Entre las propuestas, tendrá lugar la nueva fecha de "Representar freestyle", certamen de ingenio y rimas improvisadas de hip hop.

Sábado 10 y domingo 11 de octubre, 14:00 a 20:00 - Terraza del Auditorio Nacional.

• Milonga federal

(Foto: prensa Palacio Libertad).

En una nueva fecha de la milonga en Plaza seca, habrá clases de baile para distintos niveles, dos orquestas en vivo, exhibición de bailarines y musicalizador invitado.

Jueves 8 de octubre, 18:00 - Plaza seca.

• Cine en octubre: películas de la semana

(Foto: prensa Palacio Libertad).

El sábado, se proyecta "Las corrientes" (2025), de Milagros Mumenthaler, y dos clásicos de Carlos Galettini. El domingo, cine japonés de los ochenta y los noventa en formato fílmico de 16 milímetros.

Sábado 10 y domingo 11 de octubre - Sala Antin y Sala Bemberg.
Para ver la parrilla completa de funciones, hacer click aquí.

(Fuente: prensa Palacio Libertad / redacción propia)

Regresa ArteLamroth: 300 artistas, una causa solidaria que cumple 15 años y nombres como León Ferrari y Julio Le Parc

La feria de arte solidario vuelve del 28 al 30 de octubre en Vicente López, provincia de Buenos Aires, con más de 450 obras. Lo recaudado irá a centros de rehabilitación, juventud y acción social del municipio del norte bonaerense.

(Foto: prensa ArteLamroth).

La feria de arte solidario ArteLamroth se realizará del 28 al 30 de octubre y reunirá obras de 300 artistas -consagrados y emergentes- en disciplinas que van desde la pintura y la escultura hasta la joyería, la cerámica, el arte textil y la fotografía.

Todo lo recaudado se destinará al Instituto de Rehabilitación Anselmo Marini, a los Centros para la Juventud de Vicente López y a la Red de Acción Social de Lamroth Hakol, que trabaja con organizaciones educativas, recreativas y de salud del municipio.

(Foto: prensa ArteLamroth).

Entre los artistas que participan de esta edición figuran nombres de peso: Leandro Erlich, Antonio Seguí, León Ferrari, Paula Otegui, Julio Le Parc y Benito Laren, entre otros. La oferta abarca una variedad de técnicas, temáticas y precios, con el objetivo de que la feria sea accesible tanto para coleccionistas como para compradores ocasionales.

A la exposición general se suma, como en ediciones anteriores, el Concurso ArteLamroth Joven, abierto a artistas de entre 18 y 30 años. El certamen funciona como una ventana para talentos en formación dentro del mismo espacio donde exponen figuras ya establecidas en el circuito artístico.

(Foto: prensa ArteLamroth).

El historial de la feria incluye la participación de Pablo Atchugarry, Omar Panosetti, Cynthia Cohen, Marta Minujín y Alicia Penalba, lo que da cuenta de la envergadura que fue tomando el evento desde sus primeras ediciones.

La Municipalidad de Vicente López acompaña la iniciativa desde sus inicios. Su rol no se limita a la difusión: también colabora en la canalización de los fondos hacia equipamiento o necesidades específicas del distrito. El Concejo Deliberante declaró a ArteLamroth "de interés municipal".

(Foto: prensa ArteLamroth).

El equipo organizador, compuesto íntegramente por voluntarios, describió así el espíritu que mantiene vivo el proyecto: "Somos un equipo de voluntarios que, desde hace 15 años, sostenemos esta iniciativa con tal pasión que nos empuja a la continuidad, sabiendo que el motor que más nos impulsa es el fin solidario".

Y agrega: "ArteLamroth es un lugar amable de encuentro entre artistas, compradores, coleccionistas y solidaridad. Este año, como siempre, habrá nuevos artistas y muchas sorpresas".

Toda la información sobre la feria está disponible en su sitio oficial, haciendo click aquí.

(Fuente: Infobae / varios / redacción propia)

"Morir de invisibilidad": por qué la indiferencia ajena destroza nuestra salud mental

Podríamos pensar que lo contrario del amor es el odio, pero éste es pasional y requiere que la otra persona nos importe lo suficiente como para despertar nuestra rabia. Desde el punto de vista psicológico existe algo mucho más dañino: la indiferencia.

(Foto: Prostock-studio / Shutterstock).

En ella no hay gritos ni insultos, al contrario, es el vacío absoluto. Es ese mensaje que se queda en visto para siempre o el silencio cortante de una pareja. La indiferencia le dice al cerebro algo mucho más cruel que un ataque directo: "Para mí, ni siquiera existís”.

En esta sociedad hiperconectada, pero profundamente desconectada del otro, la indiferencia se ha convertido en una epidemia silenciosa. Es un problema de salud mental de primer orden. No estamos hablando de que la persona tiene "una mala racha" o "un problema de comunicación".

Lo que sucede al cerebro cuando nos ignoran

En una especie tan social como la nuestra, la expulsión del grupo podía significar la muerte. De ahí que nuestro cerebro evolucionara para interpretar la exclusión como una amenaza.

Por ejemplo, las resonancias magnéticas muestran que cuando recibimos indiferencia de alguien que nos importa se enciende la corteza cingulada anterior del cerebro. Es la misma región que se activa si recibimos un golpe en el pie, nos rompemos el brazo o sufrimos una quemadura. Para nuestro sistema nervioso, el dolor social y el dolor físico se manifiestan de la misma manera.

La diferencia es que un brazo roto tiene tratamiento, pero ¿qué podemos hacer ante el vacío de la indiferencia?

Las tres caras de la indiferencia moderna

Hoy en día la indiferencia ha encontrado nuevas formas de manifestarse. Se ha sofisticado a través de las pantallas y de dinámicas relacionales que hemos normalizado.

• La indiferencia digital. El llamado ghosting -desaparecer de la vida de alguien sin dar explicaciones- y el desprecio digital no son herramientas de gestión emocional. Son actos de cobardía afectiva que dejan a la víctima en un bucle obsesivo. Al no haber un cierre claro en la relación, la mente se ve obligada a inventar o suponer los motivos por lo que sucede: "¿Habré dicho algo incorrecto? ¿Ya no le gusto? ¿Qué hay de malo en mí?".

• La indiferencia relacional. En muchas parejas y familias, el silencio se utiliza como un arma de control pasivo-agresiva. Hay quienes, ante un conflicto, en lugar de hablar y expresar su malestar, deciden retirar el habla. Dejan de mirar, responden con monosílabos o actúan como si la otra persona fuera un mueble de la casa. Ésto no es poner límites, es manipulación. La "ley del hielo" destruye la seguridad del apego. Convierte nuestro hogar en un campo de minas psicológico donde la víctima aprende a caminar de puntillas, asustada, mendigando una mirada o una palabra que le confirme que vuelve a ser digna de existir para el otro.

• La indiferencia social. Esta situación se suele dar mucho en los trabajos donde pasamos alrededor de ocho horas al día sin que nadie sea capaz de darnos las gracias, de validar y reconocer el esfuerzo o, al menos, de mirarnos a los ojos para saludar cada mañana. Esta desconexión genera el fenómeno de desgaste profesional y una profunda crisis de identidad personal y profesional que afecta a nuestra autoestima. "Si lo que hago no importa, si yo no importo, ¿para qué estoy acá?".

¿Cómo destroza la indiferencia nuestra salud mental?

Cuando la indiferencia se convierte en rutina sus efectos en nuestra psique son devastadores. No son heridas abiertas, sino un desgaste sordo que erosiona la estructura de la personalidad.

Por una parte nos encontramos con "la destrucción del autoconcepto". Las personas construimos nuestra identidad, en gran parte, a través del espejo de los demás. Si ese espejo siempre devuelve el silencio o el vacío las consecuencia son destructivas: "Si nadie me mira, es porque no valgo la pena", pensamos.

Además, podríamos hablar de la "indefensión aprendida". Cuando alguien nos discute existe la oportunidad de argumentar. En la indiferencia esta respuesta es inviable: el resultado es la nada. Esto lleva a un estado de parálisis psicológica donde la persona siente que ha perdido por completo el control sobre su vida y sus relaciones.

Por último nos encontramos con la "ansiedad crónica" y la consecuente rumiación, ya que esto genera incertidumbre y nuestra mente la odia. Ante el silencio del otro, el cerebro activa un sistema de alerta máxima. Se empiezan a repasar conversaciones de hace meses, a analizar comas en los mensajes y a buscar errores en nuestro comportamiento. Esa hipervigilancia agota el sistema nervioso y dispara los niveles de cortisol.

Salir del desierto emocional: cómo protegernos de la nada

El primer paso es entender que la indiferencia sistemática es una forma de maltrato psicológico. Entonces, ¿qué podemos hacer para protegernos?

• Dejar de "buscar agua en pozos secos". Uno de los errores más comunes es intentar esforzarse más para llamar la atención de quien nos ignora. Mandamos más mensajes, somos más amables, intentamos agradar. Ésto es un error, ya que eso sólo alimenta el sesgo de autorresponsabilidad. Si alguien ha decidido no mirarnos el problema no es de nuestra falta de brillo, sino de su ceguera o su incapacidad emocional.

• Romper el bucle de "convertirnos en adivinos". No hay que intentar descifrar qué hay detrás de esos silencios. Si preguntamos qué pasa y la respuesta sigue siendo el vacío o el "no pasa nada", acompañado de una actitud fría, debemos poner la responsabilidad donde toca. Es importante expresar lo que sentimos con claridad.

• Elegir el conflicto saludable antes que la paz ficticia. Mucha gente calla para "no crear problemas", soportando la indiferencia en silencio. Pero esa paz es ficticia y se paga con salud mental. Una discusión a tiempo, con respeto y enfoque en la solución, siempre será mil veces más saludable que un mes de silencios compartidos.

• Retirar la energía de donde no hay respuesta. La atención y el tiempo son recursos valiosos. No debemos regalarlos alegremente a quien los trata como si no valieran nada. A veces, la mayor muestra de amor propio no es ganar una discusión, sino recoger la dignidad, dar media vuelta y marcharnos de donde nos obligan a ser invisible.

El derecho a ser vistos

Vinimos a este mundo para ser vistos, escuchados y validados. La salud no sólo se cuida comiendo bien, haciendo ejercicio o yendo a terapia. Se cuida, sobre todo, eligiendo bien los entornos humanos en los que echamos raíces.

No debemos conformarnos con migajas de atención. Tampoco justificar a quien nos congela con su silencio. La próxima vez que alguien aplique la indiferencia, recordemos que no hay que demostrar a nadie que existimos. Nuestra existencia ya es valiosa por sí misma, y merecemos estar en lugares donde nuestra presencia se celebre, no donde nuestra ausencia pase desapercibida.

(Fuente: The Conversation / varios / redacción propia)

martes, 6 de octubre de 2026

Policial, "true crime" y memoria política se combinan en la programación de Semana Negra BA, con invitados de siete países

Del 7 al 10 de octubre, la Biblioteca Ricardo Güiraldes porteña será sede de más de 25 mesas y actividades, con la participación de escritores de Cuba, México, Chile, Uruguay, Colombia, Paraguay y Costa Rica.

La tercera edición de Semana Negra BA ofrece más de 25 encuentros sobre género negro en la Biblioteca Ricardo Güiraldes (Foto: prensa Semana Negra BA).

Un taller para convertirse en lector detective a partir de "La muerte y la brújula" de Jorge Luis Borges, un homenaje al periodista Pablo Martínez Burkett y un cruce entre Malvinas, fútbol e identidad nacional conviven en la tercera edición de Semana Negra BA, que del 7 al 10 de octubre instala en la Biblioteca Ricardo Güiraldes porteña (Talcahuano 1261, CABA), con una agenda de más de 25 encuentros dedicados al género negro. 

La iniciativa, organizada por el Ministerio de Cultura porteño con curaduría de Loyds, suma este año a diez autores invitados de Cuba, Uruguay, Costa Rica, México, Paraguay, Colombia y Chile, y se integra a una red internacional que incluye a Semana Negra de Gijón, en España, y a Noir Week Miami, en Estados Unidos.

La apertura, el miércoles 7 a las 18:00, combina el recibimiento a los invitados internacionales con la inauguración de la muestra fotográfica "BA Confidencial", de Alejandro Meter, y una charla de Guillermo Saccomanno que da inicio formal al festival antes del cóctel de bienvenida.

El policial argentino repasa su propia historia


Varias mesas abordarán la tradición del género en el país y su relación con los procesos políticos y sociales. Claudia Piñeiro, Juan Carrá y Vilma Ibarra ofrecerán tres miradas sobre historia argentina y novela negra, mientras Liliana Heker, Reynaldo Sietecase y Patricia Suárez discuten los vínculos entre literatura, dictadura y violencia política. En otra mesa, Luisa Valenzuela, Guillermo Martínez y Jorge Fernández Díaz analizan el crimen como espejo de la Argentina.

La relación entre Borges y el policial atraviesa dos propuestas distintas: el taller matutino de Daniel Mecca el viernes, y una conversación posterior entre Juan Sasturain, Sylvia Iparraguirre y Carlos Gamerro, que repasan el recorrido del género desde la colección Séptimo Círculo hasta el "noir" contemporáneo. Sasturain también participará, junto con Ricardo Romero y Liliana Escliar, de la presentación del Centro de Documentación Etchenique, dedicado a investigaciones privadas y colecciones policiales históricas.

La apertura del evento presenta la muestra fotográfica "BA Confidencial", de Alejandro Meter, y una charla de Guillermo Saccomanno, en la imagen (Foto: prensa Semana Negra BA).

Buenos Aires como escenario aparece en dos encuentros: Kike Ferrari, Sergio Olguín y Leonardo Oyola comparten distintas formas de narrar el conurbano, y Guillermo Orsi, Pablo De Santis y Horacio Convertini profundizan en la ciudad como escena del crimen.

Tres mesas conectan las miradas latinoamericanas sobre la violencia

El festival dedicará tres encuentros consecutivos a la narrativa criminal fuera de la Argentina. El jueves, Daniel Quirós (Costa Rica), Héctor Vizcarra (México) y Miguel Vargas Román (Chile) discuten cómo se escribe el policial en países donde la violencia adopta formas distintas. El viernes, Juan Ramírez Biedermann (Paraguay), Martín Doria (Colombia) y el mencionado Vargas Román abordan la escritura desde la frontera. El sábado, Rodolfo Santullo y Alicia Escardó, ambos de Uruguay, junto con la argentina María Inés Krimer, cierran el ciclo con una mirada sobre el policial del Río de la Plata.

Un conversatorio especial analizará la relación entre la causa Malvinas, la identidad nacional y la cultura del fútbol (Foto: prensa Semana Negra BA).

El "true crime" y el periodismo de investigación marcan el cierre

La última jornada reserva un lugar central para el cruce entre realidad y narrativa. A las 16:00, María O’Donnell, Claribel Terré Morell (Cuba) y Javier Sinay discuten bajo la premisa de que "la realidad no pide permiso" sobre reconstrucción del hecho real. El festival concluirá a las 19:00 con un conversatorio sobre true crime entre Facundo Pastor, Marcelo Larraquy y Osvaldo Aguirre, centrado en cómo la investigación periodística y los archivos terminan por escribir las crónicas negras.

Entre ambas mesas se cuela una propuesta que excede el policial clásico: Juan Pablo De Luca, Nicolás Gueilburt y Juan Guinot analizan el vínculo entre Malvinas, identidad nacional y fútbol, desde el Mundial 86 hasta la consigna "Las Malvinas son argentinas", que persiste en los estadios.

Nuevos formatos narrativos completan la programación

Otras mesas amplían el eje temático del festival hacia formatos menos tradicionales. "Matar al comisario" reúne a Jorge Consiglio, Paula Brecciaroli e Iñaki Echeverría para reconstruir en clave de novela gráfica un episodio histórico. Luis Mey, Virginia Messi y Camilo de Cabo repasan historias de terror reales y de ficción producidas en el país, y Luciano Lamberti, María Rosa Lojo y Martín Sancia Kawamichi exploran el extrañamiento contemporáneo como herramienta para abordar cuerpos, violencia y miedos sociales. El sábado, Paloma Fabrykant, Agustín De Luca y Martín Baintrub discuten sobre los "outsiders" del género negro en la Argentina, y Tato Tabernise, Alicia Plante y Gustavo Abrevaya debaten si existe tal cosa como un purista del género.

La alianza internacional de Semana Negra BA se sostiene con Semana Negra, el festival de más de 40 años de trayectoria que le da nombre, y conecta a la propuesta porteña con República Negra, en Chile, y Córdoba Mata, también en la Argentina.

La programación completa puede descargarse en formato pdf haciendo click en este enlace.

(Fuente: Infobae / GCBA / varios / redacción propia)

Mafalda volvió: por qué una nena de los años 60 todavía entiende tan bien nuestro mundo

Nuevos libros, una serie y una experiencia inmersiva acercan el personaje de Quino a otros públicos. La psicología y la historia social aportan pistas sobre su vigencia.

Mafalda, en el Campo de San Francisco de Oviedo, España. Más de seis décadas después de su creación, sus preguntas siguen incomodando al mundo adulto (Foto: Einaz80 / Wikimedia Commons).

Los adultos tienen una explicación para todo. Mafalda, una pregunta capaz de desarmarla. La escena parece una discusión familiar, pero en ella caben la política, la desigualdad y el desconcierto de vivir en un mundo que rara vez se parece al que prometen los mayores. Quino encontró esa fórmula hace más de sesenta años: una niña que obliga a los adultos a revisar sus certezas. Todavía funciona.

La historieta comenzó a publicarse el 29 de septiembre de 1964 en el semanario Primera Plana. En 1973, su creador dejó de producirla regularmente. Menos de una década alcanzó para construir un personaje que siguió encontrando lectores cuando muchas de las noticias de aquella época ya habían pasado a los libros de historia.

Ahora, ese universo suma nuevas puertas de entrada. Netflix prepara una serie animada dirigida por Juan José Campanella, con estreno previsto para 2027. Sudamericana publicó en junio de 2026 una nueva edición de "Todo Mafalda". Para este octubre, además, fue anunciada la muestra "Mafalda Inmersiva", en el Centro Cultural Recoleta porteño (Junín 1930, CABA): una propuesta que permitirá recorrer el universo del personaje mediante instalaciones, proyecciones y realidad virtual.

Las novedades renuevan las oportunidades de encontrarse con ella. Su permanencia, sin embargo, plantea una pregunta más amplia: qué encuentra un lector cuando vuelve a esas páginas y qué reconoce quien las descubre por primera vez. Algunas investigaciones sobre la nostalgia, la historia cultural y la circulación de contenidos ofrecen pistas para pensar ese vínculo.

Para quienes crecieron con las historietas, Mafalda puede devolver algo más que un chiste. El libro que pasaba de un hermano a otro. Una tarde sin apuro. El adulto que se reía antes de explicar la gracia. Volver a una lectura también puede ser una manera de volver a las personas con quienes se la compartió.

La psicología estudió esa dimensión de los recuerdos. Un trabajo encontró que las experiencias nostálgicas solían incluir vínculos cercanos y acontecimientos importantes. En los experimentos, evocarlas favoreció emociones positivas y sentimientos de conexión social. Los investigadores también observaron que la soledad y el ánimo negativo podían activar la nostalgia.

Los científicos no estudiaron a los lectores de Mafalda. Sus resultados permiten, de todos modos, pensar una posibilidad: una historieta conocida puede reunir en el presente las huellas de una experiencia compartida. El dibujo permanece en la página; lo que despierta puede venir de mucho más atrás.

Ese regreso también puede conectar distintas etapas de una vida. Otra investigación explora ese proceso mediante seis experimentos. El trabajo mostró que la nostalgia podía fortalecer la sensación de continuidad entre el pasado y el presente a través de una mayor conexión con otras personas.

Desde esa perspectiva, volver al mismo libro podría ayudar a reconocer algo de quien se fue, aunque la lectura haya cambiado. Antes, un lector podía identificarse con la nena que preguntaba. Décadas después, quizá se encuentre del lado del padre que no sabe qué contestar. La viñeta es la misma; quien la lee tiene otra historia.

El regreso al pasado también puede doler. Otro estudio encontró que la nostalgia experimentada en la vida cotidiana se asociaba con menor bienestar. También mostró que los recuerdos evocados a pedido en los experimentos eran más positivos que los que surgían espontáneamente. Esa asociación no demuestra que recordar cause malestar: las circunstancias y el contenido del recuerdo importan.

Así, una lectura de infancia podría despertar afecto, pero también hacer más visible una ausencia. La nostalgia ofrece una posible vía para comprender el reencuentro con Mafalda; no supone que todos los lectores vuelvan por el mismo motivo ni que encuentren la misma emoción.

Rebeldía que atraviesa generaciones

Para quienes recién descubren a Mafalda, el vínculo puede empezar en otro lugar: su manera de preguntar, insistir y discutir lo que los mayores dan por resuelto. Esa capacidad de incomodar fue parte del análisis de la historiadora Isabella Cosse en "Ese monstruito”: Mafalda, generaciones y género en una construcción mítica", publicado en la Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud en 2016.

La investigación examinó las tiras, las discusiones en la prensa y las percepciones de los lectores. Cosse sostuvo que Mafalda desafió las expectativas asociadas con la infancia y con las mujeres. Era una niña que cuestionaba la autoridad y los mandatos de su época. Según su interpretación, esa posición facilitó que generaciones posteriores se apropiaran del personaje y le atribuyeran nuevos sentidos.

La observación ayuda a pensar cómo una historieta conserva sus dibujos y cambia de significado. Cada época puede reconocer en ellos sus propias tensiones. Quino llevó las grandes discusiones al tamaño de una mesa familiar: entre la escuela, los juegos y los platos de sopa aparecían el poder, la desigualdad y la libertad. El humor surgía, muchas veces, cuando una niña advertía la contradicción que los adultos habían aprendido a tolerar.

Quino, junto a una escultura de Mafalda. La niña que creó en 1964 atravesó generaciones con sus preguntas sobre la política, la desigualdad y el mundo adulto (Foto: Static).

En las redes, ese mecanismo encuentra un formato fácil de compartir. Una tira cabe en una pantalla y puede enviarse en segundos. Quien la publica agrega una noticia, una discusión o una preocupación del momento. La viñeta puede expresar una posición sin necesidad de escribir un discurso.

Los estudios sobre circulación de contenidos permiten explorar qué papel juegan las emociones en ese gesto. Científicos analizaron artículos de The New York Times publicados durante tres meses y realizaron experimentos complementarios. Encontraron que las emociones de mayor activación, como el asombro, la ira o la ansiedad, podían favorecer la transmisión de contenidos. El trabajo mostró que la difusión no dependía solamente de que una emoción fuera positiva o negativa, sino también de cuánto movilizaba a quien la experimentaba.

Aplicado como hipótesis a Mafalda, ese hallazgo permite pensar que una tira podría compartirse tanto por la gracia que provoca como por la indignación que despierta. El chiste puede terminar en una sonrisa y dejar, al mismo tiempo, una preocupación que merece ser enviada a alguien más.

Estas investigaciones no determinaron las causas de su popularidad actual ni cuánto pesa cada motivo. Ofrecen herramientas para pensar cómo pueden entrelazarse los recuerdos, la identificación con un personaje y las emociones que llevan a compartirlo. En Mafalda, ese cruce resulta especialmente sugerente: el lector puede reencontrarse con su infancia y, unas páginas después, descubrir una pregunta que todavía lo incomoda.

Con todo, Quino dejó de dibujar nuevas tiras en 1973. Desde entonces cambiaron gobiernos, tecnologías y generaciones de lectores. Mafalda conservó su edad y demasiadas razones para protestar. Su vigencia celebra el talento de quien la creó. También deja al descubierto cuánto del mundo que cuestionó sigue sin resolverse.

(Fuente: Agencia de Noticias Científicas / UNQ / varios / redacción propia)

Preguntas de nuestros tiempos: ¿podría un autor de videojuegos ganar el Premio Nobel de Literatura?

Si artes como el teatro o las canciones de autor, como sucede actualmente, pueden considerarse "literatura", ¿qué hacemos con los videojuegos?

Fotograma del videojuego "The Stanley Parable" (Foto: Stanley Parable).

En octubre de 2016, la Academia Sueca anunció la entrega del Premio Nobel de Literatura al cantautor Bob Dylan "por haber creado nuevas expresiones poéticas en el marco de la gran tradición musical americana". La sorpresa fue mayúscula: por primera vez, un músico se hacía con el más prestigioso galardón de las letras. La polémica tampoco se hizo esperar, y no faltaron voces que cuestionasen la decisión, planteando sarcásticamente "si los novelistas podrían entonces aspirar al Grammy".

Dicha controversia ha alimentado debates necesarios a propósito de los límites entre poesía y canción, si bien el debate es más amplio. ¿Qué es exactamente la literatura? ¿Significa hoy lo mismo que en 1901, cuando se entregó el primer Nobel?

Alta y baja cultura


Tales preguntas remiten a mucho antes. A finales de los cincuenta, un grupo de profesores de la Universidad de Birmingham fundó un nuevo campo de estudio interdisciplinar, los Estudios Culturales, desde donde comenzaron a plantearse nuevas preguntas: ¿qué papel estaban llamados a desempeñar la televisión y otros medios de comunicación de masas? ¿Está justificado diferenciar entre alta cultura y cultura popular? ¿Cómo interactúan la cultura y el poder?

Los debates vigentes en torno a la literatura están íntimamente relacionados con aquellos. En ocasiones, los libros se han convertido en lo que el sociólogo francés Pierre Bourdieu denominó "capital cultural", esto es, en un símbolo de estatus social. La etiqueta "literatura" se utiliza a menudo como sello de distinción y calidad, coto vedado frente a obras consideradas vulgares o menores. El cómic no logró su admisión en tan selecto club hasta hace bien poco, gracias a un "rebranding" bajo la más respetable denominación de "novela gráfica".

Según la primera acepción de la RAE, la literatura es el "arte de la expresión verbal". A su vez, verbal es aquello "que se refiere a la palabra, o se sirve de ella". Parece entonces que el rasgo definitorio es la expresión mediante la palabra (no necesariamente escrita), así que el Nobel puede permanecer en casa de Dylan.

Pero ¿qué hacemos con otras formas de expresión basadas en la palabra? Si artes performativas como el teatro o la canción de autor pueden considerarse literatura, ¿dónde está el límite?

Jugar con las palabras

Según datos de la consultora Newzoo, más de tres mil millones de personas (cerca de la mitad de la población mundial) juegan a videojuegos. Estadísticas indican que en Europa juegan el 77 % de los jóvenes, lo que convierte a los videojuegos en un fenómeno cultural de enorme relevancia. ¿Qué tiene que ver todo esto con el "arte de la expresión verbal"? Retrocedamos unas décadas.

Los primeros videojuegos se desarrollaron en los cincuenta, y ya entonces surgen dos géneros diferenciados: uno más orientado a la acción (por ejemplo, el pionero "Tennis for Two", de 1958) y otro basado en la lectura, las denominadas "aventuras conversacionales". Éstas últimas constaban exclusivamente de texto escrito, y la labor del jugador era leer y tomar decisiones utilizando el teclado.

Captura de pantalla del juego "Mystery House" en Apple II (Foto: WIkimedia).

La inclusión de imágenes en los juegos de aventura no llegará hasta 1980 con "Mystery House", conocida como "aventura gráfica" que vivirá su edad dorada en los noventa: los dos primeros "Monkey Island" (1990, 1991), "Day of the Tentacle" (1993), "Full Throttle" (1995), "Grim Fandango" (1998), etc. Pese a los avances tecnológicos, persisten varios rasgos heredados de las aventuras conversacionales, incluido el papel preponderante del texto.

Jugar a alguno de estos títulos no dista tanto del disfrute de un libro: la lectura, la pausa, la posibilidad de retroceder… El jugador invierte la mayor parte del tiempo en diálogos con diversos personajes en busca de información, historias o tareas que muchas veces ni siquiera son necesarias para progresar, en un proceso análogo a la lectura de notas al pie.

Varias aventuras gráficas clásicas tienen además vínculos directos con la literatura: "La abadía del crimen" (1987) es una adaptación de la novela "El nombre de la rosa", de Umberto Eco, mientras que las legendarias batallas de insultos de "The Secret of Monkey Island" fueron escritas por Orson Scott Card, el gran autor de ciencia ficción. En "Myst" (1993), la propia dinámica de juego gira en torno a dos libros.

Literatura en pantalla

En años recientes, se ha popularizado un nuevo subgénero de aventura, el "videojuego narrativo" o "story-rich", ligado a autorías y productoras independientes. En "Papers, Please" (2013), un policía de fronteras de un ficticio régimen dictatorial lidia a diario con terribles dilemas morales. "Firewatch" (2016) nos sitúa en el papel de un guarda forestal que indaga en una conspiración a fuerza de comunicaciones por walkie-talkie. En "Return of the Obra Dinn" (2018), el jugador debe reconstruir una tragedia en alta mar con ayuda de un libro incompleto y una peculiar brújula. En todos estos casos, la limitada jugabilidad y el precario apartado visual quedan en un segundo plano frente al marcado protagonismo de las palabras.

Captura de un momento del videojuego "Papers, please" (Foto: Papers please).

El ejemplo por excelencia probablemente sea "The Stanley Parable" (2011). El jugador se convierte en un trabajador en una oficina extrañamente desierta, y debe recorrer varios pasillos mientras trata sin éxito de interactuar con su entorno (el sistema de juego no permite saltar ni correr), acompañado por la voz de un enigmático narrador. Al llegar a una sala con dos puertas abiertas, la voz en off indica que "entonces, Stanley entró por la puerta de la izquierda".

El jugador puede optar por seguir las instrucciones o desobedecer provocando la ira del narrador, como en el desenlace de "Niebla", de Miguel de Unamuno. Cada decisión abre nuevos caminos que darán lugar a decenas de finales posibles, exactamente igual que en los conocidos libros de "elige tu propia aventura". Lo fragmentario y desordenado de la historia, así como el espíritu lúdico, remite a "Rayuela", de Julio Cortázar. La experiencia de juego está atravesada por rasgos literarios posmodernos descritos por críticos como Mijaíl Bajtín o Linda Hutcheon: metaficción, intertextualidad, parodia.

Uno de sus creadores es Davey Wreden, graduado en Estudios Críticos artísticos y autor también de "The Beginner’s Guide" (2015), en el que el jugador recorre niveles de videojuegos fallidos para conocer mejor a su misterioso creador. En uno, la tarea consiste únicamente en recorrer una cueva virtual leyendo los innumerables comentarios dejados allí por otros jugadores frustrados.

Captura del videojuego "The Beginner’s Guide" (Foto: Steam / The Beginner's Guide).

Todas estas obras se basan, fundamentalmente, en el lenguaje. Asimismo, en años recientes se ha consolidado la llamada "literatura digital": libros con códigos QR, obras legibles con gafas de realidad virtual, poemarios en formato app… ¿No cabrían los videojuegos narrativos dentro de tal denominación?

El debate es pertinente y el impacto de los formatos digitales en nuestros hábitos de lectura es innegable. Del mismo modo que hoy admitimos las culturas orales o la música popular como literatura, tal vez un día hagamos lo propio con relatos interactivos como "The Stanley Parable". La escritura siempre ha tratado de romper con lo establecido, y sabemos que la literatura puede ser más que palabras sobre un papel. A veces, conviene contradecir a la voz de nuestra cabeza y cruzar la puerta de la derecha, la que da paso a nuevas posibilidades inexploradas.

(Fuente: The Conversation / varios / redacción propia)

viernes, 2 de octubre de 2026

Lecturas para el fin de semana: otra vez, las mujeres se hacen cargo de nuestras recomendaciones

Como casi todos los viernes, van sugerencias literarias para encarar el descanso laboral e ir más allá y, una vez más, se trata de cuatro autoras. Otro denominador común es que son obras de muy reciente aparición, de buena presencia en librerías y, como siempre que es posible, descargables en formato digital desde este mismo post.

(Foto: composición propia).

Cuatro mujeres han tomado por asalto nuestras recomendaciones de lectura para el fin de semana, y lo bien que lo han hecho: la intensidad con la que escriben no nos va a dejar indiferentes. Van recomendadas cuatro ficciones que podrían ser realidades para cualquiera de nosotros.

• La ecuación de Dirac, de Alicia Domínguez (Olé Libros)

(Foto: composición propia).

Álvaro Fuentes vuelve a Cádiz para despedirse de su madre moribunda. El regreso abrirá una grieta por la que aflorarán secretos familiares, viejas heridas, amores truncados y, por encima de todo, la figura de su padre, Manolo, un emigrante ilegal en el Nueva York de los años cincuenta, que lo arriesgó todo persiguiendo la promesa de prosperidad y libertad al otro lado del Atlántico.

Entre la grisura de la posguerra española y el esplendor del «gran sueño americano», que aún se proyecta en el presente de los protagonistas, "La ecuación de Dirac" es una novela poderosa sobre el exilio, la culpa y los vínculos invisibles que nos marcan para siempre; esos lazos que, como en ciertos fenómenos de la física cuántica formulados por Paul Dirac, parecen persistir incluso cuando la distancia y el tiempo nos han separado. 

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• Glifo, de Ali Smith (Nórdica Libros)

(Foto: composición propia).

Todo comienza cuando Petra y su hermana pequeña, Patch, escuchan una historia escalofriante del pasado y se ven envueltas en la invención de un fantasma. ¿Es imaginario? ¿Es real? Treinta años después, todo vuelve a empezar cuando Petra, ahora distanciada de Patch, encuentra un caballo fantasma destrozando los muebles de su habitación. ¿Qué hacer? Llama a su hermana.

En un juego de claroscuro que recorre nuestra era cada vez más convulsa, "Glifo" nos pregunta si estamos prestando atención a la historia que nos ha forjado y a la historia que estamos creando.
Con un enfoque divertido, cálido y lúcido sobre nuestra situación actual, a novela trata sobre la función de nuestra imaginación y cómo, en una época rota, brutal y dividida, podemos reavivar el cuidado, la solidaridad, la resistencia y la apertura. 

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• Un día en la vida de Clarita, de Rosa Montero (Alfaguara)

(Foto: composición propia).

Clarita ha pasado treinta años trabajando en un banco, aferrada a una precisión casi invisible, en un mundo estrecho donde cada gesto está previsto de antemano. Solitaria, meticulosa y acostumbrada a ocupar poco espacio, encara su último día antes de la jubilación como quien se asoma a una frontera incierta: al otro lado no imagina una etapa nueva, sino un vacío difícil de nombrar.

Pero esa jornada, que debía transcurrir entre adioses desganados, humillaciones constantes y la inercia de una oficina implacable, se ve alterada por un suceso inesperado. Obligada a reaccionar, Clarita se aparta del papel que otros le han asignado y que ella misma ha aceptado durante demasiado tiempo. En unas pocas horas, aflora algo que parecía dormido: una inteligencia, un deseo, la rabia, un atisbo de libertad.

Con intensidad psicológica, mucho humor y un prodigioso sentido de la intriga, Rosa Montero nos ofrece una conmovedora historia de reafirmación y transformación. Podría ser el cuento de un patito feo que deviene en cisne, aunque es más bien el de una insólita rana transmutada en tiranosaurio.

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• Todos mis pecados y la mitad de mi dolor, de Elena Medel (Seix Barral)

(Foto: composición propia).

Don Jesús Guzmán Espinosa ha dedicado su vida al estudio de un poema de Lord Byron, "El infiel". Experto en literatura romántica inglesa y heredero de una saga familiar que ha ocupado un lugar privilegiado en una ciudad de provincias durante generaciones, el viejo catedrático se enfrenta ahora a su mayor miedo: el tiempo se le agota. Su jubilación pondrá fin a una carrera que durante años ha bendecido y condenado el destino de alumnos y profesores.

A su alrededor orbitan, entre otros personajes atrapados bajo su influencia, su hijo Chus, un novelista en crisis empeñado en no seguir sus pasos y en separarse en lo posible del apellido familiar, Estefanía, una estudiante sin recursos cuya inteligencia consigue despertar la admiración del profesor, y la tía Isabel, encargada de criar a Chus tras la muerte de su madre. Mientras la universidad se prepara para una sucesión en la que solo un paso en falso separa la salvación del fracaso, los vínculos entre maestro, discípula y heredero comienzan a tensarse hasta el límite.

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(Fuente: bajalibros.com / varios / redacción propia)