miércoles, 26 de agosto de 2026

Agenda Cultural: el ex Centro Cultural Kirchner, hoy llamado Palacio Libertad, renueva sus propuestas para cerrar el mes de agosto

El complejo cultural más importante de Latinoamérica ofrece teatro, música, cine de animación, instalaciones y homenajes a Jorge Luis Borges, siempre con acceso libre y gratuito para toda la comunidad.

Eye y yo 

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Se presentan tres funciones del biodrama escrito y dirigido por Dennis Smith, protagonizado por Laura Oliva y basado en la historia real de Julieta Cayetina y su abuela Eye, una mujer que sobrevivió siete campos de concentración y eligió seguir viviendo.

Viernes 28 y sábado 29 de agosto, 20:00 - Sala Argentina.
Domingo 30, 19:00 - Sala Argentina.

Canciones de colección, con Alberto Favero

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Una oportunidad para revivir las bandas sonoras de musicales como "Cabaret", "Chicago", "West Side Story" y otros clásicos, junto al pianista Alberto Favero y los cantantes María Rojí, Romina Groppo y Sergio Miranda.

Miércoles 26 de agosto, 19:00 - Salón de Honor.

Crepusculares borgeanos

(Foto: prensa Palacio Libertad).

El ciclo para disfrutar bajo la luz del atardecer en la Cúpula propone una lectura performática de tres cuentos de Jorge Luis Borges, en el marco del gran homenaje "Un Palacio para Borges".

Sábado 29 de agosto, 18:30 - La Cúpula.

Música y palabras, episodio 36: Mono Fontana, Jazmín Prodan y Boy Olmi

(Foto: prensa Palacio Libertad).

En formato de dúo, Juan Carlos "Mono" Fontana y Jazmín Prodan exploran composiciones menos conocidas de Luis Alberto Spinetta. Boy Olmi aporta su sensibilidad interpretativa con la lectura de poemas y textos del propio Spinetta.

Sábado 29 de agosto, 19:00 - Salón de Honor.

Laberinto: intervenciones visuales inspiradas en Borges

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Una serie de intervenciones visuales que invitan al público a jugar, activando la sorpresa y nuevos modos de lectura y apropiación de la obra del gran escritor argentino.

Miércoles a domingos, 14:00 a 20:00 - Diversos espacios.
La agenda completa de actividades puede verse haciendo click aquí.

Sinfónica Juvenil Nacional Libertador General San Martín

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Con la participación de la soprano Ayako Tanaka y del Coro Nacional de Música Argentina como invitados, el programa traza un recorrido del siglo XVIII a la actualidad. Dirección: Pablo Boggiano.

Domingo 30 de agosto, 19:00 - Auditorio Nacional.

Tangos, por la Orquesta Nacional de Música Argentina

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Bajo la dirección de César Iván Lara, el programa incluye obras de Astor Piazzolla y piezas tradicionales, con la participación de Alejandro Carreño como violín solista invitado.

Viernes 28 de agosto, 20:00 - Auditorio Nacional.

El Zorro entre nosotros, muestra itinerante y charla abierta

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Un homenaje a Guy Williams, quien encarnó al Zorro en la mítica serie televisiva y vivió 16 años en nuestro país. Participa Fernando Lúpiz, amigo del actor, y el especialista Alejandro Amaro.

Viernes 28 de agosto, 18:00 - Plaza seca.

Ánima Latina, cortos argentinos de animación
(Foto: prensa Palacio Libertad).

Se proyectan nueve producciones que integran la competencia de cortometrajes argentinos del Festival de Cine de Animación Latinoamericano, que celebra este año su novena edición.

Sábado 29 de agosto, 17:00 - Auditorio 513.
El detalle de las proyecciones puede verse haciendo click aquí.

(Fuente: prensa Palacio Libertad / redacción propia)

El ¡FAH! vuelve al Centro Cultural Rojas porteño con tres días de actividades y más de 40 sellos

La tercera edición del Festival Argentino de Historieta se realizará del 4 al 6 de septiembre, con entrada gratuita, charlas, talleres, proyecciones y destacados invitados. 

(Foto: prensa Festival Argentino de Historieta).

El Festival Argentino de Historieta (¡FAH!) realizará su tercera edición del 4 al 6 de septiembre en el Centro Cultural Rojas (Av. Corrientes 2038, CABA), con entrada libre y gratuita y una programación que reunirá a autores, lectores, editores y público general.

La apertura será el viernes 4 a las 17.30, mientras que el sábado 5 y el domingo 6 las actividades se desarrollarán de 14 a 21. El encuentro contará con la participación de más de 40 sellos editoriales y de autopublicación de distintos puntos del país.

La nueva edición del ¡FAH!, el paraíso para los amantes de las historietas (Foto: prensa Festival Argentino de Historieta).

Organizado por la comisión de historieta de la Cámara Argentina del Libro y el Centro Cultural Rojas, el festival propone una mirada amplia sobre el género, con actividades destinadas tanto a lectores especializados como a quienes se acercan por primera vez a la historieta.

La programación incluirá charlas, talleres gratuitos, espectáculos, proyecciones y propuestas que vinculan la historieta con otras disciplinas artísticas, como la música, los títeres y el teatro. Entre las actividades destacadas se proyectará "Astérix y Obélix: Misión Cleopatra", en conmemoración del centenario del nacimiento de René Goscinny, guionista de Astérix.

Se proyectará "Astérix y Obélix: Misión Cleopatra", en conmemoración del centenario del nacimiento de René Goscinny, guionista de Astérix (Foto: prensa Festival Argentino de Historieta).

También se realizará la charla "Chamamé: un recorrido entre música e historietas por la historia del género", con la participación del novelista gráfico argentino Óscar Zárate, y un conversatorio sobre humor gráfico feminista que contará con la presencia de la viñetista española Flavita Banana.

Para el público infantil habrá un taller a cargo de Chanti, uno de los referentes de la historieta argentina para chicos. Además, se podrá visitar la exposición "El sueñero", del historietista, ilustrador y guionista Enrique Breccia, quien estará presente durante el encuentro.

Habrá un taller a cargo de Chanti, uno de los referentes de la historieta argentina para chicos (Foto: prensa Festival Argentino de Historieta).

Entre los invitados especiales también figuran Kundo Krunch, Alejandra Lunik, Isol, Fer Calvi, Quique Alcatena, Pablo Vigo, Diego Agrimbau, Maite Diorio, Luciano Saracino, Daniel Duche, Jok, Diego Greco, Christian Montenegro, Agustina Casot, Juan Pez y Lucía Martínez Mayer.

La feria editorial y de autopublicaciones será otro de los ejes del festival, con la participación de sellos como Estudio Mafia, Hotel de las Ideas, Primavera Revólver, Comiks Debris, Maten al Mensajero, Tren en Movimiento, Libros del Zorzal, La Editorial Común, Ovni Press, Pictus, Loco Rabia y Colihue, entre otros.

Con esta nueva edición, ¡FAH! busca consolidar un espacio de encuentro para la historieta argentina, promover su diálogo con otras expresiones artísticas y acercar el género a un público amplio.

Cuenta con el apoyo del Instituto Francés, el Centro Cultural de España en Buenos Aires, el Archivo de Historieta de la Biblioteca Nacional, Latingráfica, Posca y organizaciones del sector como Viñetas Sueltas.

(Fuente: Agencia Noticias Argentinas / varios / redacción propia)

Por qué seguimos comprando libros que no leemos… y por qué aún así nos da tanto placer

En las épocas de mucho ajetreo, nos damos cuenta de que, sencillamente, no podemos leer tanto como nos gustaría. La vida tiene la costumbre de llenarnos cada hora libre con trabajo, reuniones, correos electrónicos, tareas domésticas, recados y plazos. Cuando estamos en una librería, resulta frustrante ver tantas cosas que nos gustaría leer sabiendo que no tenemos tiempo.

(Foto: Shutterstock).

Un consuelo habitual es comprar el libro de todos modos y dejar que se vaya acumulando en un pequeño montón, con la esperanza de que llegue un tiempo más tranquilo en el que por fin podamos abrirlos. Es extrañamente satisfactorio. Algunos podrían llamarlo desorden. Los japoneses tienen una palabra mucho más elegante para ello: tsundoku.

El término describe el hábito de adquirir libros y dejar que se acumulen sin leer. Combina la idea de apilar cosas (tsunde), dejar algo para más tarde (oku) y leer (doku). El resultado es un concepto que captura el optimismo silencioso de una pila de libros.

Lejos de ser un signo de falta de tiempo o de disciplina, el tsundoku puede revelar algo  sorprendentemente importante sobre cómo responde el cerebro a la anticipación.

La dopamina de las expectativas

Cuando nos encontramos con algo que promete disfrute o descubrimiento, el sistema de recompensa del cerebro se pone en marcha. Una de sus vías recorre el área tegmental ventral -una región del mesencéfalo, el cerebro medio, que produce dopamina y está implicada en la motivación- hasta el núcleo accumbens, una estructura que ayuda a generar sensaciones de recompensa.

La dopamina se describe a menudo como la sustancia química del placer, pero eso es demasiado simplista. Una de sus funciones clave es ayudar al cerebro a identificar oportunidades que merezca la pena perseguir. En lugar de recompensarnos sólo después de que haya ocurrido algo beneficioso, el cerebro a menudo nos recompensa por adelantado, fomentando comportamientos que probablemente resulten valiosos.

Desde una perspectiva evolutiva, esto tiene sentido. Nuestros antepasados se beneficiaban de buscar comida antes de tener hambre, refugio antes de que llegara una tormenta y conocimientos útiles antes de necesitarlos. Un cerebro capaz de anticipar recompensas futuras tenía una clara ventaja sobre uno que sólo respondía a las necesidades inmediatas.

Esto significa que la dopamina responde no sólo a las recompensas en sí mismas, sino también a su expectativa. La anticipación de una experiencia placentera puede activar las vías de recompensa mucho antes de que esta tenga lugar.

El disfrute futuro

Un libro sin leer es un buen ejemplo. Puede permanecer cerrado durante semanas o meses, pero el cerebro ya ha reconocido su valor potencial, disfrutando de la perspectiva antes incluso de haber pasado de la primera página.

El hipocampo, una estructura situada en lo más profundo del cerebro y conocida sobre todo por su papel en la memoria, también desempeña un rol importante. Aunque a menudo pensamos que el hipocampo nos ayuda a recordar, es igualmente importante para imaginar. El mismo mecanismo neuronal que nos permite reconstruir experiencias pasadas nos ayuda a construir las futuras.

Cuando nos visualizamos leyendo por fin ese libro durante unas vacaciones de verano, en un largo viaje en tren o acurrucados en el sofá en una tarde lluviosa, el hipocampo comienza a armar esa experiencia futura. Une fragmentos de experiencias anteriores almacenadas en todo el cerebro -el calor de los rayos del sol, el olor a café, el sonido de las páginas al pasar, la comodidad de nuestro sillón favorito- para crear una escena mental coherente.

En efecto, el cerebro utiliza los recuerdos del pasado para ensayar placeres que aún están por llegar.

(Foto: Shutterstock).

Contribuir al bienestar

Esta capacidad puede ser más importante de lo que creemos. Los psicólogos reconocen cada vez más que la anticipación positiva contribuye al bienestar. Esperar con ilusión experiencias agradables puede mejorar el estado de ánimo, aumentar la motivación y servir de amortiguador frente al estrés cotidiano. En algunas circunstancias, la anticipación de un acontecimiento puede ser casi tan gratificante como el propio acontecimiento.

Esto puede explicar por qué una pila de libros sin leer se percibe de forma tan diferente a una pila de correos electrónicos sin responder. Ambos representan cosas que esperan ser hechas, pero la diferencia radica en cómo las interpreta el cerebro. Los correos electrónicos sin responder son obligaciones futuras, mientras que los libros sin leer son recompensas futuras.

Quizá no sea una coincidencia que este comportamiento se perciba con mayor intensidad en las librerías que en internet. Hojear los libros en persona involucra al cerebro de forma más completa, recurriendo a los sistemas sensoriales, espaciales y de recompensa que hacen que el descubrimiento resulte más enriquecedor y memorable. Por ejemplo, el aroma característico y ligeramente dulce del papel y la tinta es detectado por el sistema olfativo y se transmite directamente a las regiones implicadas en la memoria y las emociones, como el antes mencionado hipocampo y la amígdala.

Mucho antes de que se lea un libro, la experiencia de encontrarlo ya se asocia con el placer. Así que quizá el "tsundoku" refleje una de las capacidades más notables del cerebro: la de disfrutar con experiencias que aún no han tenido lugar.

(Fuente: The Conversation / varios / redacción propia)

martes, 25 de agosto de 2026

Cuando la Argentina creyó que el futuro le pertenecía: así lo contó Beatriz Sarlo

Reeditan "La imaginación técnica", el ensayo en el que la crítica cultural reconstruyó una época de entusiasmo técnico masivo, entre los años 20 y 30 del siglo XX. Es parte del homenaje póstumo a su obra completa.

(Foto: composición propia).

Era 1927 o 1928, en la redacción de Crítica, el diario de mayor circulación de la época. Roberto Arlt había tomado la palabra y los temas literarios habían quedado en un segundo plano. Lo que le interesaba era otra cosa: "La radiovisión, como la radiotelefonía, invadirá muy pronto nuestros hogares", dijo. Y agregó que el aviador Anton Raab había firmado un contrato con la casa Opel "para lanzarse al espacio dentro de un proyectil que se está construyendo y poder llegar a la Luna". El propio Raab había aventurado un pronóstico: "Si llego a la Luna moriré", porque allí faltaba atmósfera.

La escena -rescatada por el cronista Roberto Tálice en sus memorias- podría parecer una rareza de café. Beatriz Sarlo la lee de otro modo: como una condensación. En esa mezcla de verosimilitud e invención, de ciencia y mito, estaba cifrado algo más profundo que el entusiasmo de un escritor excéntrico. Estaba cifrado el sueño moderno de la Argentina.

"La imaginación técnica. Sueños modernos de la cultura argentina", publicado por primera vez en 1992 por Nueva Visión y reeditado ahora por Siglo XXI como parte de la Biblioteca Beatriz Sarlo -el proyecto póstumo de reunir y relanzar su obra completa-, es uno de los libros más originales que Sarlo escribió.

(Foto: composición propia).

El libro fue escrito en Cambridge, cuando ella ocupó la Cátedra Simón Bolívar del Centre for Latin American Studies. Desde allí, con fuentes traídas desde Buenos Aires, reconstruyó una época en que la Argentina creyó que podía ser moderna al mismo tiempo que el resto del mundo occidental. No con décadas de retraso, no a la sombra de Europa, sino casi en simultáneo.

La pregunta que organiza el libro es, en apariencia, literaria: ¿de dónde venía el entusiasmo técnico de Arlt? ¿Era un rasgo personal, la rareza de un genio, o señalaba algo más extendido en la cultura de su tiempo? Pero esa pregunta conduce rápidamente a otra, más vasta y más inquietante: ¿cuáles eran las posibilidades abiertas en la Argentina de las primeras décadas de este siglo, probablemente un país que tuerce muy radicalmente su curso en los años cuarenta?.

La respuesta que Sarlo construye es, ante todo, empírica. Revisó números de Crítica, de El Hogar, de revistas técnicas y populares. Rastreó columnas de divulgación científica, concursos de inventores aficionados, manuales de radioaficionados, folletos de casas de aparatos eléctricos. Lo que encontró fue un fenómeno de escala: "Los medios de comunicación eléctricos a distancia se implantan en la Argentina casi al mismo tiempo que en los países avanzados de Occidente".

No había rezago, había simultaneidad. Y esa simultaneidad produjo algo particular: una cultura técnica de masas en la que participaban por igual los hijos de inmigrantes que aprendían a armar radios caseras con un puñado de componentes comprados en el mercado, los cronistas de diarios que describían los últimos inventos con la misma emoción con que cubrían un partido de fútbol, y los escritores que imaginaban cohetes, robots y transmisiones desde la Luna mucho antes de que esas cosas fueran posibles.

La radio ocupa el centro del libro. Sarlo no la analiza sólo como medio de comunicación sino como acontecimiento cultural en un sentido más profundo. "La radio es una revolución cultural por lo que directamente representa como medio de comunicación y como espacio de una cultura industrial massmediática que florecerá en los años treinta, pero también -y, diría, más profundamente- como milagro técnico: el recurso material que hace posible lo imposible".

Beatriz Sarlo escribió "La imaginación técnica" en Cambridge, donde ocupó la cátedra Simón Bolívar y revisó fuentes de Buenos Aires para estudiar la modernidad argentina (Foto: Maximiliano Luna).

Lo que la radio habilitaba, argumenta Sarlo, no era sólo el entretenimiento. Era una nueva forma de ascenso social basada en destrezas no tradicionales. "Como golpe de fortuna, el invento presenta un modelo de ascenso social basado sobre destrezas no tradicionales", escribe. El hijo de un inmigrante que armaba su propio receptor no necesitaba linaje ni tierra ni capital: necesitaba curiosidad, paciencia y un manual. La técnica era, en ese sentido, democrática. O al menos prometía serlo.

La Argentina de los años 20 y 30 pudo soñar con la modernidad técnica precisamente porque nadie sabía con certeza dónde terminaba lo posible y dónde empezaba la fantasía. En ese margen de incertidumbre floreció una cultura de la anticipación, del entusiasmo, del "¿y si..?".

Hay una pregunta que Sarlo deja suspendida a lo largo de todo el libro y que la reedición vuelve inevitable: ¿qué pasó con ese sueño?. El texto no lo dice de forma directa -no es un libro sobre el fracaso sino sobre la promesa-, pero la pregunta late en cada página. "Está claro que la preocupación que guió este trabajo remite a una pregunta (que hoy nos interesaría a todos responder) sobre las posibilidades abiertas en la Argentina de las primeras décadas de este siglo, probablemente un país que tuerce muy radicalmente su curso en los años cuarenta", reza el texto.

"La imaginación técnica" se reedita poco tiempo después del fallecimiento de su autora, en diciembre de 2024, como parte de la Biblioteca Beatriz Sarlo que Siglo XXI construye como homenaje póstumo. Leerlo hoy es leer un libro sobre la Argentina que pudo ser. Y también, aunque Sarlo nunca lo hubiera dicho así, sobre la que todavía no terminamos de ser.

Se puede comprar y descargar en formato e-book haciendo click aquí.

(Fuente: bajalibros.com / Infobae / varios / redacción propia)

La verdadera campaña del miedo: el gobierno argentino expande la vigilancia masiva sin control ni transparencia

Así lo advierte un informe de Amnistía Internacional Argentina. Ciberpatrullas, represión digital, autocensura y temor.

Javier Milei y Patricia Bullrich monitorean junto a las fuerzas de seguridad la primera Marcha Federal Universitaria (Foto: Sol 91.5).

Un informe de Amnistía Internacional advierte que el gobierno nacional utiliza cada vez más tecnologías de vigilancia masiva sin los controles ni la transparencia necesaria. Desde diciembre de 2023, el Poder Ejecutivo no sólo desarrolló una estructura con reformas políticas en seguridad e inteligencia que no se debatieron en el Congreso, sino que también destinó presupuesto para la adquisición de equipamiento y programas vinculados a reconocimiento facial y datos biométricos. Lejos de representar una solución para tener un país "más seguro", este sistema ayudó a profundizar estereotipos y estigmas en ciertos sectores de la población. En más de 30 meses de gestión, la represión digital y el aumento de la infraestructura con drones, cámaras y software tuvo efectos concretos: autocensura en redes sociales, moderación en el discurso y menor participación en manifestaciones

"En Argentina, el uso extendido de herramientas de vigilancia en los espacios físicos y digitales está teniendo graves consecuencias sobre los derechos de las personas. Estas tecnologías se están consolidando como componentes centrales de un entramado de control estatal que busca desalentar la protesta, limitar las voces disidentes y someter a una mayor vigilancia a grupos históricamente marginados", señaló Paola García Rey, directora adjunta de Amnistía Internacional Argentina, en conferencia de prensa.

En el caso de las protestas en el Congreso, en Plaza de Mayo o en el Obelisco, los operativos cuentan con cada vez más herramientas de vigilancia, entre las que se destacan los drones y las cámaras móviles. A su vez, estos equipos generan información que es procesada, en algunos casos, en tiempo real. Gracias a la tecnología, las fuerzas de seguridad pueden desarrollar perfiles sobre los manifestantes y desplegar un sistema que atenta contra la privacidad de esas personas, la libertad de expresión, la asociación y la reunión pacífica

En el plano digital, el Ejecutivo creó la Unidad de Inteligencia Artificial Aplicada a la Seguridad. Entre otras tareas, la Unidad tiene a cargo análisis de datos, monitoreo digital, reconocimiento facial y predicción del delito. Al mismo tiempo, la reforma del estatuto de la Policía Federal formalizó el monitoreo de redes sociales sin autorización judicial y estableció el ciberpatrullaje como función oficial. 

"En conjunto, estas medidas configuran la expansión de capacidades estatales de monitoreo, la incorporación de tecnologías avanzadas y la ausencia de mecanismos de control y rendición de cuentas robustos, en un contexto de crecientes acciones estatales autoritarias orientadas al control y la disuasión de la protesta", destaca el documento.

Más allá del discurso ligado a la seguridad, la implementación de esta estructura se explica a partir del programa económico que ejecuta el gobierno. Según un relevamiento de la organización Fundar, se perdieron más de 30 mil empresas desde que asumió Milei. En este aspecto, las que aún continúan operando (cerca de 481 mil) son menos de las que estaban registradas durante las restricciones sanitarias impuestas por el Covid. Es decir, el panorama es peor al de la pandemia

Además, bajo la premisa de que no hay dinero, el gobierno lleva a cabo un ajuste sin precedentes en materia de educación, ciencia y tecnología. Ante este escenario, el gobierno opta por el control social, tanto en las calles como en las redes. En este aspecto, su política es efectiva. Las personas se autocensuran en el mundo virtual y en los espacios públicos, reducen su participación en las protestas por el miedo que genera el gobierno, y toman más precauciones para planificar actividades

"Cuando las autoridades buscan eludir el escrutinio público, quienes cuestionan o exigen respuestas pueden convertirse en blanco de distintas formas de vigilancia, control y represión, profundizando prácticas de carácter autoritario", subrayó Garcia Rey.

(Fuente: Agencoa de Noticias Científicas / UNQ / redacción propia)