viernes, 18 de septiembre de 2026

Cincuenta años de la Noche de los Lápices: cuatro libros sobre la memoria de las aulas

Cumplidas cinco décadas (un 16 de septiembre de 1976) del secuestro de los estudiantes secundarios en la ciudad de La Plata, un recorrido por las obras fundamentales que desarmaron la verdad oficial de la dictadura, rescataron las voces de los sobrevivientes y extendieron las fronteras del horror al interior profundo del país. Dos de los trabajos pueden descargarse en formato digital desde este post.

(Foto: composición propia).

A medio siglo de una de las jornadas más oscuras de la última dictadura cívico-militar en Argentina, la memoria colectiva sobre el secuestro de aquellos estudiantes secundarios en La Plata sigue siendo un terreno en constante reconstrucción. Aquella fatídica noche del 16 de septiembre de 1976 no solo marcó el destino de un grupo de jóvenes que reclamaban por el boleto estudiantil, sino que se convirtió en el símbolo universal de la persecución civil y de los sueños truncados de toda una generación.

Más allá del mito y de la simplificación histórica, la literatura, el periodismo de investigación y los testimonios en primera persona han funcionado como herramientas indispensables para rescatar las identidades políticas de las víctimas y mantener viva la exigencia de justicia. A continuación, repasamos cuatro obras fundamentales que desarman el horror, devuelven la voz a los protagonistas y expanden los límites geográficos de un dolor que atravesó a las aulas de todo el país.

La Noche de los Lápices, de María Seoane y Héctor Ruiz Núñez (Sudamericana)

(Foto: composición propia).

Una monumental investigación periodística publicada en 1986. El libro, estructurado meticulosamente a partir del desgarrador testimonio judicial del sobreviviente Pablo Díaz y del cruce de documentos de la época, logró ponerle rostro, nombre y militancia a los adolescentes secuestrados en el llamado Circuito Camps.

Su aparición no sólo consolidó la narrativa pública del episodio en los primeros años de la transición democrática -impulsada fuertemente por su contemporánea adaptación al cine-, sino que operó como un documento clave para entender que el ensañamiento militar no buscaba castigar un reclamo corporativo, sino desarticular de raíz el despertar político de la juventud secundaria platense.

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La larga Noche de los Lápices, de Emilce Moler (Marea)

(Foto: composición propia).

Frente a las visiones que muchas veces congelaron a las víctimas en la pura condición de víctimas, Emilce Moler alzó su propia voz en 2020 con un libro que rompe los moldes tradicionales del ensayo histórico para narrar desde la más íntima humanidad.

A través de 28 relatos breves nacidos de apuntes guardados durante décadas y de sus recuerdos en la cárcel de Villa Devoto, esta sobreviviente directa del operativo teje un puente entre el horror de los centros clandestinos y la luminosidad de la militancia de los setenta. Su pluma elude el golpe bajo y se concentra en humanizar a sus compañeros, devolviéndoles sus risas, sus contradicciones, sus amores de adolescencia y, sobre todo, una profunda reflexión sobre cómo continuar una vida marcada por la supervivencia sin abandonar jamás los ideales de justicia.

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Memorias de la Noche de los Lápices, de Sandra Raggio (Universidad Nacional de La Plata)

(Foto: composición propia).

Por su parte, el campo académico aportó una mirada imprescindible para comprender el fenómeno a largo plazo con esta rigurosa obra de 2017, coordinada por la historiadora Sandra Raggio y editada por la Universidad Nacional de La Plata. Lejos de proponer una cronología lineal de los secuestros, este ensayo analiza minuciosamente cómo se construyó, se transformó y se tensionó la memoria social en torno al hecho a lo largo de las décadas de democracia.

El libro resulta fundamental para advertir cómo las diferentes épocas políticas argentinas utilizaron, resignificaron o matizaron el recuerdo de los estudiantes platenses, evidenciando que la memoria nunca es una foto fija, sino un territorio en disputa permanente donde la sociedad elige qué recordar y cómo narrar su pasado reciente.

La otra Noche de los Lápices, de Francisco Figueroa (Bellas Alas)

(Foto: composición propia).

Finalmente, la cartografía del horror estudiantil se expande hacia el interior profundo del país con "La otra noche de los lápices", la reveladora investigación que el politólogo santiagueño Francisco Figueroa presentó en 2023. Con el subtítulo "Estudiantes desaparecidos y presos políticos, Santiago del Estero, 1974-1983", este trabajo rompe con el arraigado centralismo porteño y platense para rescatar las historias de persecución, secuestro y detención de la comunidad educativa en el norte argentino, iniciadas incluso antes del golpe de Estado de 1976.

Al documentar el destino de los jóvenes militantes de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) en Santiago del Estero, el autor demuestra que el dispositivo represivo contra la juventud estudiantil fue un plan sistemático, de alcance nacional y con raíces previas que todavía exigen ser leídas a la luz de una memoria verdaderamente federal.

(Fuente: bajalibros.com / Infobae / varios / redacción propia)

Bob Dylan recupera en 39 CDs la segunda entrega de la gira Rolling Thunder Revue

El box set, que llegará en noviembre, reúne 381 grabaciones de la gira de 1976, 371 de ellas inéditas, registradas durante 27 conciertos.

(Foto: captura de pantalla).

Bob Dylan volverá a abrir uno de los archivos más importantes de su carrera con "The Rolling Thunder Revue: The 1976 Live Recordings", una caja de 39 CDs que reunirá las grabaciones profesionales conservadas de la segunda etapa de aquella gira. El lanzamiento, previsto para el 6 de noviembre a través de Columbia Records y Legacy Recordings, incluirá 381 interpretaciones, de las cuales 371 nunca fueron publicadas.

La colección reconstruye el recorrido realizado por Dylan entre el 18 de abril y el 25 de mayo de 1976. Fueron 27 conciertos, desde Lakeland, Florida, hasta Salt Lake City, con la mayoría de esas actuaciones representadas ahora a partir de las cintas originales. El material permite seguir el desarrollo de los conciertos prácticamente noche a noche y recuperar versiones de canciones pertenecientes a distintas etapas de su trayectoria, además de temas de "Desire" y "Planet Waves".

La segunda Rolling Thunder Revue contó con una formación cambiante que reunió a varios músicos vinculados con el universo de Dylan en aquellos años. El grupo incluyó a Rob Stoner, Scarlet Rivera y Howie Wyeth, participantes de "Desire", además de Mick Ronson, Steven Soles, David Mansfield y un joven T-Bone Burnett. Joan Báez también volvió a compartir la caravana y participó junto a Dylan en canciones como "Blowin’ in the Wind" y "Railroad Boy".

Bob Dylan con su cara pintada durante uno de los conciertos de la Rolling Thunder Revue (Foto: AP).

Entre los documentos centrales aparece completo el concierto del 23 de mayo de 1976 en el Hughes Stadium de Fort Collins, Colorado. El registro fue utilizado para el especial "Hard Rain" y ahora podrá escucharse a partir de las cintas multipista originales. Ese recital también tendrá una edición independiente.

La edición de 39 CDs incluirá además un libreto con fotografías poco conocidas y textos del periodista y escritor Mikal Gilmore, quien reconstruye en sus notas el carácter fugaz de aquella gira y la historia de unas grabaciones que durante décadas permanecieron dispersas en archivos.

(Fuente: Agencia Noticias Argentinas / varios / redacción propia)

Todo lo que revela "Musk", el explosivo documental de casi cuatro horas que logró enfurecer al hombre más rico del mundo

La película del realizador Alex Gibney disecciona la historia del empresario tecnológico sudafricano, desde sus inicios en Silicon Valley hasta su paso por el gobierno de Estados Unidos y su giro a la extrema derecha. 

La película entrelaza todos los hilos dispersos del imperio y de la vida de Musk que probablemente uno conoce vagamente: Tesla, SpaceX, su pronatalismo extremo, sus cambios políticos, Grok, Twitter, DOGE, Starlink (Foto: Nasdaq).

Casi cuatro horas con Elon Musk. Esa es la propuesta de Alex Gibney. El cineasta, a quien Esquire describió alguna vez como alguien que estaba "convirtiéndose en el documentalista más importante de nuestra época", ha abordado a Enron, Eliot Spitzer, Vladimir Putin y Elizabeth Holmes. Ahora puso la mirada sobre el hombre más rico de la historia del mundo. Musk, de 3 horas y 45 minutos -más un intermedio de 10 minutos-, llega a los cines el 16 de octubre, pero ya está generando revuelo.

El documental, que abarca desde sus primeros días en Silicon Valley, sus incursiones en el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) y la adquisición de Twitter, hasta su ascenso como el primer billonario del mundo, retrata a Musk como un estafador emocionalmente inestable con más poder e influencia que quizá cualquier otro ser humano que haya existido. Gibney no se guarda nada, ni en el documental ni en las entrevistas sobre la película, en las que calificó el poder y la influencia de Musk como "extremadamente peligrosos para la democracia mundial".

El director Alex Gibney posa durante una sesión fotográfica para el documental "Musk", en el Festival de Cine de Venecia (Foto: Reuters / Yves Herman).

"Lo que descubrí fue que la historia de Musk no era una nueva historia tecnológica", dijo Gibney en el Festival de Cine de Venecia a principios de este mes. Y agregó que es "realmente la historia de un vino viejo en una botella nueva. Resulta que su historia es la del embaucador, el inflador de acciones. Su riqueza y poder provienen de acciones infladas, así que ya había contado esa historia antes con Enron y con Elizabeth Holmes, y por eso era una historia extrañamente familiar para mí".

Como era de esperarse, Musk no se siente precisamente halagado por la representación. "Gibney simplemente reunió una lista de personas que o bien tienen un hacha que afilar o ni siquiera me conocen, pero igualmente tienen un hacha que afilar", tuiteó Musk la semana pasada. "Tiene CERO integridad. Un ser humano horrible", agregó.

Ashley St. Clair, expareja con quien tiene un hijo, que aparece en la película (Foto: Reuters / Yves Herman).

Alex Spiro
, abogado del magnate, envió una carta a Jigsaw Productions, la productora de Gibney, amenazando con presentar una demanda por difamación, según The Hollywood Reporter. Las acusaciones se centran en un intercambio de mensajes entre Musk y Ashley St. Clair, una expareja con quien tiene un hijo, que aparece en la película. Ahí, Musk le dice a St. Clair que se siente más optimista sobre las elecciones de 2024, en las que apoyó al presidente Donald Trump, porque "mañana liberamos la anomalía en la matriz". Añade: "Ahora mismo tengo más de 10 mil láseres en el espacio".

Sí, es larga. Y se gana esa duración

La película no arroja bombas atómicas de información nueva sobre el público. En cambio, entrelaza todos los hilos dispersos del imperio y de la vida de Elon Musk que probablemente uno conoce vagamente -Tesla, SpaceX, su pronatalismo extremo, sus cambios políticos, Grok, Twitter, DOGE, Starlink- en un contundente estudio de carácter sobre un hombre que quizá alguna vez creyó realmente en el futurismo y en ayudar a la humanidad. Pero que, según lo presenta el documental, se ha convertido en un estafador megalómano, hambriento de poder y con un complejo de dios.

Uno de los pasajes más extensos de la película se centra en Tesla y muestra varias contradicciones entre las declaraciones públicas y los hechos reales (Foto: Reuters / Aly Song / File Photo).

La vida privada -muy privada- de Musk

Los aspectos más cargados emocionalmente de la película surgen durante las entrevistas con exparejas sentimentales de Musk. Su primera esposa, Justine Musk, con quien tuvo seis hijos, dice que aprendió el término gaslighting -manipulación psicológica para hacer dudar a alguien de su propia percepción- a través de su relación.

Su primer hijo, Nevada, murió por el síndrome de muerte súbita del lactante 10 semanas después de nacer. En noviembre de 2022, Musk tuiteó: "Mi primer hijo murió en mis brazos. Sentí el último latido de su corazón". Pero Justine afirma que, en realidad, ella sostenía a Nevada.

Con voz temblorosa, Justine dice que no era extraño que Musk tergiversara la realidad y la presentara como verdad, que la criticara e intentara controlarla. Mientras bailaban en su noche de bodas, Musk le dijo: "Yo soy el alfa en esta relación".

Hábil inventor de su propio valor

Uno de los recursos de Gibney como cineasta es mostrar cómo Musk presenta sus empresas y sus logros antes de exhibir la realidad detrás de ellos. "Era un hábil inventor de su propio valor", dice Gibney en voz en off. Uno de los pasajes más extensos de la película se centra en Tesla y muestra varias contradicciones entre las declaraciones públicas y los hechos reales.

Durante una presentación, Musk afirma haber resuelto el mayor obstáculo de los autos eléctricos -la limitada duración de la batería- mediante estaciones que intercambian rápidamente una batería de más de 450 kilos por otra. Luego, la película pasa a la única estación que realmente se construyó: una instalación piloto en Harris Ranch, California.

Sin embargo, el interés principal de Gibney en Tesla son las frecuentes afirmaciones de Musk de que los autos pueden conducirse solos. Muestra múltiples fragmentos en donde dice que se pueden jugar videojuegos o tomar una siesta mientras el auto conduce. También exhibe el famoso video con que supuestamente demostraba esa tecnología, sólo para que un exingeniero de Tesla admita que estaba dentro del auto escribiendo código sobre la marcha para hacerlo funcionar, y que aun así el video necesitó edición.

Para ahorrar dinero, añade la película, Tesla utilizó cámaras en lugar de avanzados sensores para guiar el piloto automático. Luego presenta estremecedoras imágenes de accidentes mortales que, según sostiene, fueron provocados por el piloto automático. Hasta ahora, el piloto automático defectuoso habría causado más de 60 muertes. Se desconocen los detalles de la mayoría de los casos, ya que Tesla llegó a acuerdos con gran parte de las familias de las víctimas.

Hay mucho más


Esto apenas roza la superficie de una obra documental triunfal que intenta responder una pregunta formulada por St. Clair: "¿Qué está construyendo realmente Elon? ¿Cuáles son sus objetivos?".

Está Twitter/X. Está SpaceX. Está DOGE. Está la destrucción de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional y sus consecuencias globales. Hay demandas que sostienen que Grok se utiliza para crear pornografía infantil. Está Starlink. Está la forma en que todo se conecta.

Gibney no termina con una conclusión. En cambio, permite que el público decida por sí mismo qué pensar sobre esta figura casi mítica. Pero St. Clair ya tomó una decisión: "Elon es una bomba nuclear".

(Fuente: The Washington Post / Infobae / redacción propia)

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Buenas noticias: los jóvenes lectores ganan terreno y el libro impreso vuelve a liderar las preferencias

Un estudio de Cambridge University Press revela que el 65% de la Generación Z leyó al menos un libro en papel durante 2025, un crecimiento de seis puntos respecto de 2022 que consolida a este grupo como una fuerza lectora activa.

(Foto: Shutterstock).

Para una generación asociada con los teléfonos inteligentes, las redes sociales y el consumo digital, un dato resulta llamativo: el 65% de la Generación Z leyó al menos un libro impreso durante 2025, frente al 59% registrado en 2022, según una investigación de Kathi Inman Berens y Rachel Noorda publicada por Cambridge University Press.

El estudio analiza los hábitos de personas nacidas entre 1997 y 2012 a partir de encuestas nacionales realizadas en Estados Unidos en 2020, 2022 y 2025. Sus resultados cuestionan la idea de que los jóvenes hayan abandonado la lectura por las plataformas digitales: el 66% se identificó como lector en 2025, 14 puntos porcentuales más que tres años antes.

(Foto: Shutterstock).

El libro físico encabeza las preferencias de lectura

Los autores señalan que el papel se convirtió en el formato preferido de una cohorte que creció con acceso permanente a internet. La elección del libro impreso se relaciona, entre otros factores, con el deseo de reducir la exposición a notificaciones, dispositivos y sistemas de seguimiento digital.

La investigación, titulada "How Gen Z Discover and Consume Books", contempla formas de lectura que las mediciones tradicionales suelen dejar fuera: novelas en papel, libros electrónicos, audiolibros, manga, fanfiction, mensajes, chats de videojuegos y obras publicadas en plataformas como Wattpad, Webtoon y Kindle Unlimited.

En un artículo difundido por The Conversation, Berens y Noorda sostuvieron que los límites entre formatos son cada vez menos rígidos. Una misma persona puede alternar entre papel, audio y lectura digital para seguir un título, además de descubrir historias y comentar libros en redes sociales.

(Foto: Shutterstock).

Librerías y bibliotecas recuperan lugar entre los jóvenes

El aumento de la lectura en papel estuvo acompañado por una mayor presencia de jóvenes en espacios físicos vinculados con los libros. Casi un tercio de los encuestados compró un libro en una librería física durante 2025, un canal que quedó por delante de Amazon como lugar preferido para descubrir nuevas obras.

Las visitas a bibliotecas públicas también crecieron respecto de 2022. El 36% de los integrantes de la Generación Z consultados dijo haber encontrado un libro a través de un bibliotecario, más del doble del 15% registrado tres años antes.

El trabajo asocia además el uso de bibliotecas con la búsqueda de espacios fuera del hogar. El 85% manifestó que quería contar con otro sitio donde relajarse, mientras que quienes no asistían a bibliotecas registraron niveles más altos de soledad que quienes sí lo hacían.

La tendencia coincide con el crecimiento del sector librero independiente. La American Booksellers Association informó un aumento del 70% en el número de librerías independientes de Estados Unidos durante los últimos cinco años. Barnes & Noble, por su parte, prevé abrir 60 establecimientos en el país a lo largo de 2026.

(Foto: Shutterstock).

La lectura se extiende a redes, clubes y comunidades

Los investigadores plantean que el modo de leer de los jóvenes no se limita a la experiencia individual y silenciosa. Comunidades como BookTok y Bookstagram, las reseñas digitales, los encuentros de lectura y las actividades de cosplay literario forman parte de una relación social con los libros.

Ese componente comunitario se expresa también en las llamadas fiestas de lectura silenciosa, reuniones en las que los asistentes comparten un espacio para leer por separado. Los festivales literarios, los clubes y las recomendaciones entre pares intervienen en el descubrimiento de nuevos autores, junto con los algoritmos de las plataformas.

(Foto: Shutterstock).

El crecimiento entre jóvenes contrasta con la lectura en la infancia

El repunte entre la Generación Z contrasta con los datos sobre lectura en voz alta en hogares del Reino Unido. Una investigación de HarperCollins UK indicó que sólo el 41% de los niños de entre 0 y 4 años recibe lecturas frecuentes en casa, frente al 64% de 2012.

La caída continúa en los grupos de mayor edad: el hábito alcanza al 36% de los niños de 5 a 7 años y al 22% de quienes tienen entre 8 y 10 años. Además, sólo el 40% de los padres con hijos de hasta 13 años consideró que leerles resulta una actividad divertida.

El informe señaló que el 28% de los padres de la Generación Z entiende la lectura más como una materia que se debe aprender que como una actividad recreativa. Entre los niños de 5 a 13 años, el 29% comparte esa percepción, un aumento respecto del 25% medido en 2022.

(Fuente: Infobae / varios / redacción propia)

Al Hueso: una feria de arte que se instalará en un edificio habitado

La propuesta reunirá 28 proyectos de cinco países desde el 30 de octubre al 1° de noviembre, en cuatro pisos y 12 departamentos de un inmueble del barrio porteño de Chacarita.

(Foto: prensa TACHA).

La feria de arte Al Hueso, organizada por TACHA (Humboldt 1271, CABA), tendrá su primera edición del 30 de octubre al 1° de noviembre en un edificio de 1.100 metros cuadrados del barrio porteño de Chacarita, donde cuatro pisos y 12 departamentos habitados funcionarán como espacios de exhibición.

La propuesta reunirá 28 proyectos de Argentina, Chile, España, Uruguay y Suiza, con la participación de galerías, colectivos de artistas, espacios independientes y editoriales. También estarán representadas iniciativas de Córdoba, Tucumán, Santa Fe y distintas localidades de la provincia de Buenos Aires, además de proyectos de la Ciudad y el Área Metropolitana.

A diferencia de una feria tradicional, Al Hueso propone que el público recorra espacios domésticos en lugar de stands. Los proyectos exhibirán sus obras en departamentos que, durante las jornadas del encuentro, también funcionarán como lugares de alojamiento y convivencia para sus integrantes.

La organización plantea así una experiencia basada en el contacto directo entre artistas, galeristas, gestores, coleccionistas, editoriales y visitantes. Las obras serán el punto de partida para conversaciones e intercambios entre participantes de distintas escenas y procedencias.

(Foto: prensa TACHA).

Entre los proyectos seleccionados figuran Artefacto Galería de Arte, Autoras en Tienda, Belle Arti Galería, Cápsula, CASAZUL, Cassia House, CDE Bis, Ciudades Extraordinarias, CO ART, COLADA Gallery and Ed, ConVosVoz, Cresteo, Estudio Maleza, Fina Estampa, Fracasa mejor, Galería CARTE, Galería PHUYU, HILO AZUL, Julia Baitalá Galería de Arte, La inversa arte, Mapa Espacio de Arte, Oid El Vidrio, Ojitos Arte Contemporáneo para las Infancias, P.O.N.C.H.O., Puertas Adentro, Tres Salas, Ventana Rodney y Vibramujer.

Obras con precios a la vista


Uno de los ejes de Al Hueso será la relación entre arte y mercado. Las obras exhibirán sus precios, con el objetivo de facilitar el acceso a la compra y acercar a nuevos públicos a la adquisición de piezas. La selección incluye trabajos vinculados con el cuerpo, el deseo, la memoria, la intimidad, los rituales cotidianos, el paso del tiempo, el reciclaje, la identidad y las distintas maneras de habitar y transformar los espacios domésticos.

La programación se completará con conversatorios, activaciones, intercambios y performances. De este modo, la feria buscará combinar exhibición, circulación, venta y encuentro en un escenario que reemplaza las salas convencionales por un edificio habitado.

Para más detalles, se puede acceder a la página oficial de Al Hueso haciendo click aquí.

(Fuente: Agencia Noticias Argentinas / redacción propia)

Preguntas que inquietan: ¿qué he hecho yo para que Google me recomiende esto?

Cuando hablamos de Google, solemos pensar en su icónico buscador: la barra sobre un fondo blanco que se instaló en nuestro lenguaje con el verbo "googlear" se ha ganado la posición de árbitro en nuestras sobremesas y es el producto estrella que vertebra los cuantiosos ingresos publicitarios de Alphabet.

Las noticias que aparecen en Google Discover responden a nuestros intereses, calculados mediante algoritmos que desconocemos cómo funcionan exactamente (Foto: Tada Images / Shutterstock).

De buscar a encontrar sin pedirlo

Pero, con el paso de los años, Google ha consolidado otro servicio que pasa del clásico "buscar" al algorítmico "encontrar". Se trata de un sistema de recomendación de contenidos similar a la interfaz que comparten muchas redes sociales, aunque sin comentarios, retuits o interacciones visibles de otros usuarios.

Este producto se llama Google Discover y, a diferencia de otros servicios del ecosistema de Google como Maps, Drive o Fotos, no cuenta con una aplicación concreta que podamos descargar: sencillamente se encuentra preinstalado en los teléfonos Android, como un elemento consustancial más de la interfaz al que se suele acceder deslizando hacia la izquierda desde la pantalla principal.

La gran pregunta -sobre este y cualquier otro sistema de recomendación como el que pueden utilizar las polémicas Instagram y Facebook, Netflix, YouTube o hasta las presuntamente inocentes Vinted y Wallapop- es cómo decide qué contenidos nos recomiendan. ¿Qué hemos hecho nosotros como usuarios para merecerlos en nuestro teléfono?

Ni algoritmo ni fórmula mágica


Cuando los usuarios o creadores intentan explicar el funcionamiento de las plataformas que nos recomiendan contenidos como Twitter, Facebook, Instagram, YouTube o Spotify, desarrollan imaginarios algorítmicos o creencias infundadas. Algunos intentan, incluso, entrenar o manipular al algoritmo a partir de estas reconstrucciones.

Lo cierto es que no existe un solo algoritmo ni una gran ecuación que podamos controlar. Los sistemas de recomendación como Google Discover son más bien una gran infraestructura algorítmica opaca. Es decir, un circuito de instrucciones informáticas escondidas en una caja negra metafórica de la que Google ha revelado pocos detalles.

El resto de las piezas del rompecabezas provienen de los esfuerzos profesionales por descifrar cómo funciona y de la literatura científica, que ha observado su impacto en ámbitos como el periodismo. Pero, siendo honestos, no podemos leer los ingredientes de su composición como quien lee la etiqueta de un pote de mayonesa o champú.

Un embudo digital para captar la atención


La documentación oficial define Google Discover como un feed personalizado basado en los intereses del usuario, según su actividad en la web y aplicaciones. En los estudios científicos publicados por los propios ingenieros de Google se ha revelado como un sistema industrial de recomendación de contenidos. Mientras, la investigación académica independiente lo sitúa en la intersección entre la recuperación de información y la curación algorítmica.

Para explicar por qué Google Discover muestra ciertos contenidos sin saber exactamente cómo funciona, podemos comparar la arquitectura típica de un sistema de recomendación con las evidencias e hipótesis que tenemos sobre el producto de Google.

Una metáfora útil es la del embudo dividido en etapas. En internet se publican diariamente millones de contenidos de toda clase: artículos web, vídeos largos, publicaciones de redes sociales o resúmenes de inteligencia artificial. ¿Cómo sintetiza esa inmensa variedad a una lista diseñada a medida para nosotros?

Elegibilidad


Al igual que en Google Search (el buscador), el primer paso es la indexación. Google mantiene un inventario donde rastrea internet y aplica un primer filtro para descartar todo lo que no cumple sus políticas. De ahí que el contenido que infringe las normas de seguridad quede fuera desde el principio. Por ejemplo, publicaciones que busquen reclutar personas para una organización terrorista o imágenes de torturas sin contexto periodístico. Pero superar este filtro sólo significa que un contenido es elegible, no una plaza asegurada.

Arquitectura de un sistema de recomendación común (Foto: Google for Developers).

Lo que buscamos habla de nosotros

Para reducir ese universo inicial, el sistema necesita encontrar qué contenidos pueden encajar mejor con nuestros intereses. En el caso de Google Discover, lo hace identificando qué elementos concretos (entidades) están presentes en nuestras búsquedas o interacciones para relacionarlos entre sí. Así, puede interpretar qué búsquedas o lecturas desagregadas forman parte del mismo interés y organizarlo en temas y subtemas más amplios.

Cuando nuestros intereses ya están "fichados", el sistema necesita traducirlos a un lenguaje con el que comparar y encontrar contenidos afines a gran escala. En el caso de Google Discover, la hipótesis de analistas profesionales como Damien Andell es que se utilizan representaciones matemáticas llamadas embeddings.

Estos vectores convierten los grupos de entidades (familias o clusters) y sus intereses en coordenadas de un mismo tablero, como en el juego de la batalla naval: cuanto más próximos están dos puntos, mayor es su afinidad.

Qué pasa cuando hacemos clic, me gusta o zoom


Una vez localizadas esas familias de contenidos, el embudo vuelve a estrecharse en los modelos predictivos. Aquí la inteligencia artificial del sistema intenta adivinar cómo reaccionaríamos ante cada una de las opciones. En este sentido, el trabajo de los ingenieros de Google describe once objetivos predictivos, de los que explicita siete: cinco positivos (que hagamos clic, que marquemos "me gusta", que respondamos positivamente a una encuesta y que hagamos clic para ver detalle y que cliqueemos para expandir el texto) y dos negativos (la desestimación o "dismissal" y el bloqueo definitivo del contenido).

Cuando todas esas predicciones están sobre la mesa, el sistema tiene que resolverlas para ordenar los candidatos. Lo habitual es combinarlas en una única puntuación, dando más peso a unas señales que otras (como cuando en una evaluación la teoría "vale" 0,6 puntos y la práctica 0,4 de la nota final). Un artículo puede tener muchas probabilidades de que hagamos clic en él, pero también de que acabemos bloqueándolo; otro puede despertar menos curiosidad inmediata, pero generar señales más positivas. Discover tiene que resolver ese cruce para decidir qué aparece antes y qué después. Pero Google no ha publicado cómo combina esas predicciones.

En muchos sistemas de recomendación, una vez ordenados los candidatos, un último filtro puede introducir criterios como diversidad, frescura o equidad, para evitar, por poner un caso, que las cinco primeras tarjetas o contenidos sean todas sobre el mismo producto.

Un bucle sin fin

Estamos al final del embudo y Google Discover ya ha decidido qué enseñarnos, pero el proceso no se detiene aquí: el sistema se retroalimenta, es decir, observa las señales que genera explícitamente (cuando bloqueamos una fuente o le damos "me gusta" a un contenido) e implícitamente (cuando nos detenemos a leer un artículo o pasamos al siguiente).

Estos nuevos datos vuelven al sistema para entrenar y actualizar el modelo: las recomendaciones generan interacciones, las interacciones producen nuevos datos y esos datos alimentan futuras recomendaciones.

Sabemos que el sistema es una ruleta que no se detiene y que se alimenta de nuestro historial, de nuestra ubicación y de pequeños comportamientos cotidianos que quizá resulten imperceptibles hasta para nosotros mismos, pero que son la fuente de datos que riega todo este enorme sistema de recomendación.

(Fuente: The Conversation / redacción propia)

martes, 15 de septiembre de 2026

Agenda Cultural: el Palacio Libertad (ex Centro Cultural Kirchner) renueva su propuesta semanal ante la inminencia de la primavera

El imponente complejo multidisciplinario, ubicado en Sarmiento 151, CABA, ofrece mucha música, teatro y hasta una experiencia de lectura y escritura colectiva para jóvenes. Todo, como siempre, con acceso libre y gratuito para toda la comunidad.

Homenaje a Fontanarrosa, por Rudy Chernicoff

(Foto: prensa Palacio Libertad).

En el unipersonal "Por amor al negro", Rudy Chernicoff aborda los mejores personajes creados por su amigo Roberto Fontanarrosa y una serie de anécdotas, recuerdos y grabaciones.

Viernes 18 de septiembre, 19:00 - Salón de Honor.

Amelita Baltar y quinteto presentan "Lado B"

(Foto: prensa Palacio Libertad).

La cantante ofrece un repertorio tanguero que incluye obras de Astor Piazzolla y Horacio Ferrer, junto con canciones de otros géneros y piezas folclóricas que no suele interpretar.

Domingo 20 de septiembre, 19:00 - Auditorio Nacional.

Orquesta Sinfónica Nacional

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Bajo la dirección de Emmanuel Siffert, el organismo presenta estrenos argentinos y otras obras de los siglos XX y XXI, junto con un homenaje al maestro Pedro Ignacio Calderón.

Viernes 18 de septiembre, 20:00 - Auditorio Nacional.

Orquesta Nacional de Música Argentina

(Foto: prensa Palacio Libertad).

El organismo dirigido por Ezequiel Silberstein interpreta un estreno mundial de Pompeyo Camps y obras de otros compositores argentinos, con el clarinetista Mariano Rey como solista invitado.

Miércoles 16 de septiembre, 20:00 - Auditorio Nacional.

• El último asao

(Foto: prensa Palacio Libertad).

En esta obra de Jeremías Vizcaino, con músicos y bailarines de folclore en escena, la decisión de un joven que abandona su pueblo marca un antes y un después en la vida de su comunidad.

Miércoles 16 de septiembre, 20:00 - Sala Argentina.

Sebastián Achenbach: recital de órgano

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Un repertorio inspirado en la cosmología y la espiritualidad que incluye, entre otras piezas, dos estrenos de los argentinos Esteban Benzecry y Rafael Ferreyra.

Sábado 19 de septiembre, 20:00 - Auditorio Nacional.

A Viva Voce: íntimo de tenores

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Los tenores Luciano Kahla, Flavio Fumaneri y Hernán Quinteros abordan la ópera desde una mirada cercana y actual a través de arias célebres, canzonettas y clásicos populares.

Miércoles 16 de septiembre, 19:00 - Salón de Honor.

Próxima estación: primavera. Espacio de lectura y escritura en La Cúpula

(Foto: prensa Palacio Libertad).

En esta propuesta orientada a jóvenes, habrá talleres de escritura a cargo de Carolina Lesta y Alto Bondi, junto con lecturas de poesía de los cursos de Imanol Guerschman. Además, la Biblioteca Abierta de CONABIP ofrece una amplia variedad de títulos.

Sábado 19 y domingo 20 de septiembre, 15:00 a 20:00 - La Cúpula.

(Fuente: prensa Palacio Libertad / redacción propia)

La violencia machista en todo su esplendor: ¿cuál es el límite de la literatura para retratar un femicida?

En su nuevo trabajo, "Las máscaras de la bestia", el escritor argentino Gonzalo Unamuno propone una travesía hacia las zonas más descompuestas de la condición humana. Ya se encuentra disponible en librerías y puede descargarse en formato digital desde este post. 

(Foto: composición propia).

Gente mala que hace cosas horripilantes hay en todos lados. De hecho, el autor escribió una antología de cuentos, "Tu jardín salvaje", que retrata y muy bien ésto. Pero en "Las máscaras de la bestia" (Galerna), hablamos de otra cosa. Una que multiplica la apuesta por mil y nos deja sin aliento. Porque es imposible imaginar un protagonista tan retorcido, asqueroso y vil como el de este libro. Pero Gonzalo Unamuno lo hizo y además lo puso en papel.

El escritor entra en la cabeza del monstruo para entender cómo se construye el mal y cuando lo logra, lo hace novela. Hay personajes que se leen. Y hay otros que se sufren, se padecen. Germán Baraja entraría en la segunda categoría. Es un asesino de mujeres, un femicida. Narcisista, autodestructivo. Un perverso atravesado por el odio. Peor tipo no había. 

"Es un ex militante político, nihilista, adicto, resentido, misógino, cobarde, escéptico, ruin, alienado, manipulador, perverso, incapaz de adaptarse a su entorno y de resolver cualquier obstáculo de la vida adulta. Esta suma de características que le endilgué -dice el autor en el prólogo- me dieron por resultado un mutilado emocional, un desgraciado y también un personaje inimputable".

"Las máscaras de la bestia" reúne cuatro textos protagonizados por este sujeto deleznable: las novelas "Que todo se detenga" (2015) y "Lila" (2018), y los cuentos "Sacar la basura" y "Tu jardín salvaje". El eje central de la publicación es la construcción de la voz y la subjetividad de un hombre de unos treinta y pico, que en apariencia parece normal, que le gusta la buena vida pero que en verdad es un ser nefasto, un tipo inmundo, cruel y miserable. Es el personaje principal de las cuatro historias y nos obliga a enfrentarnos con una de las formas más incómodas de la literatura: mirar el mundo desde la perspectiva del victimario y en primera persona.

"Cuánto tengo, lo destruyo. Para qué lo hago, no lo sé. (…) ‘Por exponerme ante mí mismo’, eso, impresión o realidad, fue todo lo que logré responderle cuando segundos antes de matarla a golpes me preguntó, doblada por el dolor, por qué le hacía lo que le estaba haciendo", dice el protagonista.

Gonzalo Unamuno (Foto: prensa Galerna).

Y si bien son textos escritos en distintos momentos, están unidos por esta personalidad oscura que se convirtió en uno de los seres más perturbadores de la obra del autor. La apuesta no es sencilla. No justifica. Tampoco tranquiliza. Todo lo contrario: deja los pelos de punta como si hubieramos puesto los dedos en el enchufe, pero peor. Y camina todo el tiempo por la cornisa, de un sendero de ripio, sin señalización. Y lo hace a propósito. Baraja es un hombre que fascina y repele al mismo tiempo.

Cocainómano, desencantado, ególatra patológico y cruzado por una relación enferma con el poder. Y sí, la literatura creó monstruos de todo tipo. Pero los más inquietantes son aquellos que no lo parecen. Porque el mal no siempre tiene un rostro reconocible. Puede convivir con lo cotidiano, con la seducción, con la inteligencia, con el humor e incluso con cierta sofisticación. Es por eso que la bestia necesita máscaras.

Y el título del libro apunta hacia allí. Las máscaras no sólo ocultan a la bestia: también muestran las distintas formas que puede adoptar. El personaje de Unamuno cambia de registro, de tono y de perspectiva, pero debajo de esas transformaciones persiste una misma lógica: la de un hombre que convierte al otro en objeto y que necesita ejercer dominio y violencia para confirmar su propia existencia.

Así, la pluma maestra de Unamuno consigue que sintamos odio. Y mucho. Queremos destripar a Baraja pero, imposible. No se puede matar a un personaje de un libro. ¿O sí? Como sea, conformémonos con poder concluir la lectura y sobrevivir a este escándalo narrativo desplegado en 283 páginas. ¿Hay algo más incómodo que escuchar la voz de este miserable contando su atrocidad como si nada? ¿Cuántos tipos de carne y hueso hay por ahí que ejecutaron mujeres (porque podían y pueden hacerlo) y continúan sus vidas como si no hubieran cometido ninguna bestialidad? ¿Es Baraja producto de la fantasía o sólo un esbozo de la triste realidad? En alguna parte de la edición podría leerse: "basado en hechos reales" y a nadie le sorprendería.

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(Fuente: bajalibros.com / Infobae / redacción propia)

¿Es posible un sólido que fluya? Los supersólidos ganan terreno

Una piedra sobre la mesa conserva su forma. El agua, en cambio, se adapta al vaso y, si se derrama, fluye libremente. Desde pequeños aprendemos a separar el mundo en categorías estancas y predecibles: lo sólido por un lado y lo líquido por el otro. Por eso, imaginar un sólido que pueda fluir sin dejar de ser sólido suena casi como una trampa o un truco de magia.

(Foto: Shutterstock).

Pero ¿existen realmente? En nuestra vida cotidiana la respuesta es un rotundo no. Sin embargo, la física cuántica lleva décadas demostrando que las intuiciones funcionan muy bien a nuestra escala, pero se quedan cortas al describir la materia en condiciones extremas. Ahí, algunas formas de materia pueden combinar un patrón espacial ordenado y movimiento sin fricción: los supersólidos.

Desde fuera, un supersólido no parece un objeto cotidiano que cambie de forma o empiece a escurrirse. De hecho, las evidencias más claras de supersolidez se han obtenido principalmente en experimentos realizados a temperaturas extremadamente bajas y están formados por nubes de átomos ultrafríos. Lo extraordinario no es su aspecto, sino la manera en que esos átomos se organizan y responden colectivamente. Si un supersólido combina propiedades que parecían incompatibles, significa que nuestras categorías clásicas para describir la materia no son tan rígidas como creíamos


No es miel, ni vidrio, ni una pantalla LCD

Antes de adentrarnos en la rareza cuántica, conviene aclarar un malentendido común. En la naturaleza existen materiales que parecen habitar en la frontera del mundo sólido y líquido. Así, la miel fluye con exasperante lentitud, la arena se comporta a veces como un fluido granular, el vidrio carece del orden regular de un cristal y los cristales líquidos de nuestras pantallas LCD combinan orden molecular con movilidad. Pero un supersólido no es nada de eso. 

No hablamos de un sólido blando, ni de un líquido sumamente viscoso, ni de un cristal que está empezando a derretirse. La realidad cuántica es más extraña: hablamos de un sistema que reúne dos propiedades que normalmente nunca aparecen juntas. Por un lado, posee un patrón espacial ordenado, como el de un cristal. Por otro, una parte de sus átomos puede fluir sin fricción, como ocurre en un superfluido. Es decir, mantiene el orden característico de un sólido sin renunciar a una de las propiedades más sorprendentes de algunos fluidos cuánticos.

Distribuciones de densidad en un sólido ordinario, un superfluido y un supersólido. El celeste representa zonas de menor densidad atómica; el azul/verde intenso, alta densidad. El supersólido combina un patrón espacial ordenado con coherencia colectiva entre las regiones densas (Foto: Wikimedia).

El líquido que se desplaza sin viscosidad

Para entender qué tiene de extraordinario un supersólido, primero hay que conocer la superfluidez.

En un líquido común, sus partículas chocan entre sí y con las paredes del recipiente, disipando parte de la energía en forma de calor. Esa resistencia interna al movimiento se llama viscosidad. En un superfluido, en cambio, una fracción del sistema puede desplazarse sin viscosidad y mantener el movimiento sin perder energía del modo habitual. Esto produce comportamientos que parecen imposibles a nuestra escala.

Un superfluido puede atravesar conductos extremadamente estrechos, circular durante mucho tiempo sin frenarse e incluso trepar por las paredes del recipiente formando una película muy fina. No es simplemente un líquido que fluye con facilidad: es un estado cuántico colectivo, en el que muchas partículas comparten una misma fase y se comportan de manera coordinada.

En 1970, el físico Anthony Leggett formuló de manera explícita la pregunta que daba título a su artículo: "Can a Solid Be Superfluid?" (¿Puede un sólido ser superfluido?). Casi al mismo tiempo, otros trabajos teóricos mostraron que un sistema cuántico podía mantener un patrón cristalino y, a la vez, permitir un flujo sin viscosidad. Así nació el concepto de supersólido.

El largo y pedregoso camino del helio

Durante 40 años, el candidato natural para encontrar un supersólido fue el helio-4. No era una elección caprichosa: al enfriarse y comprimirse, el helio forma uno de los cristales cuánticos más extremos que conocemos. El entusiasmo estalló en 2004, cuando los físicos de la Universidad Estatal de Pensilvania E. Kim y M. H. W. Chan hicieron oscilar una muestra de helio sólido y observaron que una pequeña parte parecía no acompañar por completo el movimiento del recipiente.

Una posible explicación era que esa fracción se comportaba como un superfluido dentro del sólido. Pero el helio resultó ser un terreno mucho más resbaladizo de lo esperado. Con el tiempo, surgieron dudas sobre si aquellas señales demostraban realmente la supersolidez o si podían explicarse por defectos del cristal, impurezas, interfaces o cambios en la elasticidad del propio material. La idea seguía siendo posible, pero hacía falta un sistema más controlable para demostrarla con claridad.

La revolución de los imanes atómicos


La evidencia más limpia no llegó del helio, sino de una tecnología revolucionaria: los gases cuánticos ultrafríos. En estos sistemas se usan láseres y campos magnéticos para atrapar átomos en el vacío, enfriándolos hasta casi detenerlos. Tras varios experimentos pioneros que crearon estructuras ordenadas usando luz, una evidencia mucho más clara llegó con los llamados gases dipolares, compuestos por átomos que actúan como minúsculos imanes.

En 2019, varios laboratorios lograron observar una situación que hasta hacía poco parecía imposible: estos imanes atómicos se organizaban espontáneamente en una fila de gotitas ordenadas, como un sólido, mientras que el conjunto conservaba la capacidad de actuar como un fluido cuántico. Poco después, la observación de sus oscilaciones colectivas confirmó que no eran simplemente gotitas independientes, sino partes conectadas de un mismo estado supersólido

¿Por qué importa romper los moldes?

En el colegio nos enseñan que la materia se presenta como sólido, líquido o gas, y más adelante incorporamos otros estados, como el plasma. Los supersólidos muestran que estas categorías son útiles, pero no siempre suficientes: en el mundo cuántico, una misma fase puede combinar propiedades que a nuestra escala parecen incompatibles.

Bajo condiciones extremas, el universo se vuelve paradójico. Estudiar estos sistemas intermedios no es sólo un capricho teórico: entender cómo conviven el flujo perfecto y la rigidez ayuda a explorar otros estados cuánticos de la materia, incluidos ciertos superconductores no convencionales, así como escenarios extremos como la corteza de las estrellas de neutrones.

Al final, la cuántica nos demuestra que una pregunta aparentemente absurda puede convertirse en la llave de una nueva frontera científica.

(Fuente: The Conversation / varios / redacción propia)