miércoles, 21 de octubre de 2026

Preguntas urgentes: ¿por qué es necesaria ya mismo una ley que proteja a las infancias en el entorno digital?

Más de 300 organizaciones exigen regulaciones para que las plataformas y redes sociales asuman responsabilidades y sean seguras para los niños.

Según "Grooming LATAM", las aplicaciones más usadas por infancias y adolescencias son: WhatsApp, Tik Tok, YouTube, Instagram, Facebook,. Snapchat, Roblox, Discord y Messenger (Foto: Freepik).

De manera reciente, bajo el lema "Está hecha la trampa, pero no la ley", más de 300 organizaciones lanzaron la Campaña Nacional por la Protección Digital de Niños, Niñas y Adolescentes. El objetivo es incentivar la redacción y sanción de una ley que regule los entornos digitales diseñados por las compañías tecnológicas y que las multe en caso de que vulneren los derechos de las infancias y adolescencias. La iniciativa sugiere diez puntos a tener en cuenta, entre los que se encuentra el diseño de plataformas que no creen adicción y la verificación efectiva de la edad de los usuarios. Ahora bien, ¿qué sucede con las infancias en el escenario digital? ¿Por qué es necesaria una ley que las proteja?

María Capurro Robles, coordinadora de proyectos del Observatorio Latinoamericano de Regulación, Medios y Convergencia (Observacom), explica: "Los niños, niñas y adolescentes habitan las plataformas y las redes sociales, y la idea no es prohibirlas, como se hace en otros lados. El objetivo es que se conviertan en un entorno digital seguro". El Observacom es una de las organizaciones firmantes de la Campaña.

Capurro continúa: "Hay contenidos que circulan que no son aptos para ellos, como la pornografía y los juegos de azar. Además, funcionan como burbujas de información: si ellos miran tres segundos una publicación en particular, al instante reciben un bombardeo de posteos similares, inclusive si se trata de prácticas riesgosas, como las suicidas". A su vez, el diseño de las plataformas está planteado para generar adicción a través del scroll infinito, de los colores llamativos, de la reproducción automática de los contenidos como videos, las notificaciones y las recompensas.

“Se trata de cuestiones que en el mundo offline las tenemos planteadas y en el mundo online no. No le damos a las infancias una burbuja de contenidos, sino que le damos variedad y abundancia. Que jueguen, que se muevan, que no vean pornografía. Todo eso se pierde en los entornos digitales”, plantea la especialista. 

Así, la Campaña Nacional por la Protección Digital de Niños, Niñas y Adolescentes propone diez puntos a tener en cuenta a la hora de redactar un proyecto de ley. Entre ellos se encuentra la responsabilidad de las plataformas para prevenir y mitigar riesgos, la seguridad del diseño, la verificación efectiva de la edad, los límites al perfilamiento y la publicidad dirigida, la transparencia algorítmica y la rendición de cuentas. A su vez, por parte del Estado, plantea la supervisión efectiva y un régimen de sanciones y mecanismos contra las empresas para garantizar el cumplimiento de la ley. Exige también la creación de un Programa Nacional de Educación Digital Integral orientado a alfabetizar a los niños, niñas y adolescentes y que éstos puedan moverse en las plataformas de una manera segura, responsable y crítica.

"Necesitamos la normativa porque además tenemos el problema de los datos, no sólo los que damos sino también los de nuestro comportamiento. Eso les posibilita a las plataformas perfilar las publicidades. Inclusive, entre las organizaciones firmantes está la Asociación Nacional de Pediatría que planteó que hay muchos casos en los que, por la abducción de las pantallas, se ven problemas de vinculabilidad, de dificultad para el juego lúdico y de motricidad", detalla Capurro.

Según detallaron desde la Campaña, si bien Argentina dispone de un marco jurídico de protección de la infancia a través de la Ley 26.061 de protección integral, la Convención sobre los Derechos del Niño y las disposiciones del Comité de los Derechos del Niño como la Observación General 25/21 sobre derechos en los entornos digitales, ninguna alcanza. "También rige la Ley 25.326 de datos personales, pero no establece obligaciones específicas para las plataformas digitales. Las escuelas, las familias, los médicos y las organizaciones lidiamos con este tema como si no hubiese empresas tecnológicas gigantes responsables de lo que sucede en el entorno digital", afirma la especialista.

La discusión -que se suma a otras similares que se dan a nivel regional y global- ya tocó la puerta de varios legisladores que le han propuesto reuniones a las organizaciones. "Sabemos que el contexto actual es complicado para el tratamiento de estos temas y, sobre todo, para interpelar a las plataformas. Así que vamos paso a paso porque lo que está en juego acá es la salud y el bienestar de los chicos y las chicas y eso tiene que ser una prioridad", concluye Capurro. 

(Fuente: Agencia de Noticias Científicas / UNQ / varios / redacción propia)

Un ensayo sobre la privatización del conocimiento y los riesgos de la IA ganó el Premio Anagrama

El escritor catalán Xavier Nueno fue distinguido por "La revuelta de los copistas", una obra que cuestiona el uso comercial del saber acumulado durante siglos.

(Foto: composicion propia).

El escritor barcelonés Xavier Nueno ganó el 54.º Premio Anagrama de Ensayo por "La revuelta de los copistas (Cómo el conocimiento perdió el juicio)", una obra que analiza cómo las grandes empresas tecnológicas se apropiaron del conocimiento acumulado durante siglos para convertirlo en un negocio a través de la inteligencia artificial.

El certamen, dotado con 10.000 euros para el ganador, recibió 340 manuscritos procedentes de 24 países. Cuatro trabajos llegaron a la instancia final, en la que el jurado, integrado por Jordi Gracia, Pau Luque, Daniel Rico, Remedios Zafra y las editoras Silvia Sesé e Isabel Obiols, eligió el ensayo de Nueno.

Xavier Nueno (Foto: prensa Anagrama).

El libro reconstruye la historia de la organización y clasificación del conocimiento, desde los antiguos copistas hasta los actuales programadores, y examina cómo esa tarea colectiva terminó convertida en una fuente de beneficios para las compañías tecnológicas.

A través de bibliotecarios, archiveros, estenógrafos y trabajadores de distintas épocas, el autor plantea que los sistemas de inteligencia artificial se alimentan de un patrimonio intelectual que pertenece a la sociedad, pero cuyos resultados son comercializados mediante suscripciones.

El jurado destacó especialmente su mirada crítica sobre el desarrollo tecnológico. Pau Luque señaló que "Nueno cuestiona el valor del algoritmo como herramienta de conocimiento y advierte sobre los límites de una ciencia sustentada exclusivamente en grandes volúmenes de datos".

Por su parte, Daniel Rico subrayó que "la obra reconstruye el desplazamiento del juicio y la razón por el cálculo estadístico, además de abordar la desigualdad social y la degradación cultural asociadas a ese proceso".

El ensayo también examina los litigios por derechos de autor que enfrentan a escritores y editoriales con empresas de inteligencia artificial y propone abrir al público los modelos de lenguaje construidos a partir de la memoria colectiva.

Más allá de aún no estar disponible en librerías de nuestro país -se publicará recién a principios de 2027-, se puede comprar online en el sitio oficial de Anagrama, tanto en su edición física como en formato e-book, haciendo click aquí. 

(Fuente: Agencia Noticias Argentina / Anagrama / varios / redacción propia)

El genoma humano cumple 25 años: una carrera infartante y un futuro fascinante

¿Qué promesas del Proyecto Genoma Humano se han cumplido? ¿Que perspectivas inesperadas se han abierto?

(Foto: WinWin Studio / Shutterstock).

En febrero del año 2001, hace 25 años, se publicaban de forma conjunta en dos prestigiosas publicaciones, Nature y Science, los resultados de la secuenciación del genoma humano obtenidos por el consorcio público internacional, iniciado a finales de los años ochenta, y por la empresa privada Celera Genomics, fundada por Craig Venter en 1998.

Era la llegada a la meta de la que se bautizó como la "carrera del genoma": una competición trepidante, acelerada y, en ciertos momentos, agria, entre un consorcio público que defendía que el genoma humano y el conocimiento derivado eran un "bien público" que pertenecía a todos los seres humanos, y una empresa que consideraba que el conocimiento de nuestros genes era patentable, tanto para el diagnóstico de enfermedades como para el diseño de terapias específicas y eficientes.

Por fortuna, esta carrera de infarto incentivó a ambos consorcios y, finalmente, todos hemos salido beneficiados. Por un lado, Celera diseñó e incorporó procesos automatizados de secuenciación de fragmentos de ADN al azar ("por perdigonada", o "shotgun", en inglés), acelerando así el proceso de secuenciación del genoma. Por otro lado, el consorcio público había acordado desde sus inicios que todos los datos obtenidos serían públicos y accesibles, en beneficio de toda investigación. Y lo cumplió.

La competición retroalimentó los dos proyectos y, a la vez, aceleró la implementación de innovadoras técnicas de secuenciación. Actualmente, con las tecnologías de secuenciación de segunda y tercera generación, se puede obtener un genoma completo en menos de un día y abaratando los costos. Si el Proyecto Genoma Humano costó cerca de 3.000 millones de dólares, hoy en día se puede obtener la secuencia de ADN de cualquier persona por apenas 300 dólares. 

Aún hay promesas incumplidas

El Proyecto Genoma Humano se inició recurriendo a la épica: prometía conocer y diagnosticar todas las enfermedades humanas para curarlas. Aunque después de 25 años no se han cumplido todas las promesas, el genoma humano de referencia se ha convertido en una herramienta crucial para el desarrollo de las modernas terapias personalizadas, con adelantos importantes en la lucha contra el cáncer, las enfermedades raras y las enfermedades infecciosas, entre ellas el Covid-19.

La publicación del genoma humano fue el primer paso para impulsar otros proyectos que han permitido identificar regiones reguladoras de los genes y analizar la variabilidad humana. Gracias a él cada vez tenemos más claro por qué somos cómo somos e identificar aquello que nos hace diferentes. Además, ha abierto puertas fascinantes al conocimiento de la complejidad del genoma y nos ha enseñado la relevancia de la epigenética. 

Diagrama simplificado del genoma mitocondrial humano. Pueden apreciarse los 37 genes y la secuencia origen de replicación no codificante. En este esquema no se señala la cadena ligera y la pesada (Foto: Wikipedia).

A estas alturas, además de conocer nuestra secuencia genética, podemos modificarla gracias a herramientas como CRISPR, ya sea para curar enfermedades o para adquirir nuevas características, lo que implica importantes dilemas bioéticos. Puede que, de la mano de los proyectos para gestionar los genomas de poblaciones enteras (como Genomics England), con estos nuevos avances se pueda llegar a cumplir algunas de las expectativas del Proyecto Genoma Humano que siguen abiertas en el campo de la biomedicina.

Proyecto Biogenoma de la Tierra: del libro a a la biblioteca de la vida

Hay que remarcar que el Proyecto también ha inspirado a otros proyectos genoma. Sin ir más lejos, en 2018 nació el Proyecto Biogenoma de la Tierra ("Earth Biogenome Project" o EBP), una iniciativa internacional creada con el audaz objetivo de secuenciar, caracterizar y catalogar los genomas de toda la biodiversidad eucarionte conocida sobre la Tierra: unos 1,67 millones de especies. Esta verdadera "biblioteca digital de la vida" recogerá las millones de soluciones evolutivas seleccionadas durante 3.500 millones de años.

En lugar de unos pocos consorcios dispersos con inversiones millonarias, la EBP ha optado por crear una gran comunidad descentralizada (más de 2.200 científicos de 88 países y seis continentes) en la que cada equipo busca financiación a escala local, pero trabajando con estándares comunes de calidad y compartiendo los datos generados.

Además de comprender cómo evoluciona la vida, esta información posibilitará conocer la diversidad genética de las especies, identificar aquellas especialmente vulnerables y predecir su respuesta al cambio climático, lo que permitirá anticipar riesgos, establecer prioridades y diseñar estrategias eficaces de conservación y restauración de la biodiversidad ante la sexta extinción masiva en la que estamos inmersos.

Más ambiciosamente, este conocimiento redundará en nuevos recursos biológicos para la medicina, la agricultura, la ganadería y pesca, la alimentación y la biotecnología, para mejorar conjuntamente la salud de las personas, los animales y los ecosistemas, en lo que se denomina globalmente como One Health. Todo un reto.

Universal e inclusivo

Todavía quedan muchos objetivos que conseguir. Falta una voluntad real de que los conocimientos derivados de conocer el genoma impacten de forma efectiva en toda la población y no sólo en aquellos que lo puedan pagar. Además, para que este conocimiento sea inclusivo, muchas poblaciones humanas de las cuales desconocemos su diversidad genética tienen que ser estudiadas. Por ejemplo, las poblaciones africanas están muy poco representadas en las bases de datos genómicas, aunque esto está cambiando. En el futuro, iniciativas como H3Africa permitirán a los investigadores de este continente participar de forma equitativa y beneficiarse también de los frutos derivados del estudio del genoma.

Dígase que todo empezó por querer leer el orden en que adeninas (A), citosinas (C), guaninas (G) y timinas (T) componen la cadena del ADN, lo cual determina cómo se codifica la información para construir un nuevo organismo. Lo que podemos asegurar es que, gracias a la secuenciación del genoma humano, el siglo XXI es el siglo de la genómica, tanto en relación a la especie humana como a las otras especies que pueblan nuestro planeta.

(Fuente: The Conversation/ Wikipedia / varios / redacción propia)

martes, 20 de octubre de 2026

Agenda Cultural: el Palacio Libertad (ex Centro Cultural Kirchner) renueva sus propuestas artísticas semanales

El complejo multidisciplinario más importante de Latinoamérica ofrece mucha música, fotografía, una muestra inmersiva y un homenaje a Florencio Molina Campos, todo con acceso libre y gratuito para toda la comunidad.

• Florencio Molina Campos: costumbres argentinas

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Molina Campos construyó una de las cartografías visuales más entrañables y reconocibles del imaginario rural argentino. A cien años de su primera exposición individual, se realiza un homenaje al pintor argentino que logró capturar la cotidianeidad del campo, para transformar sus gestos y prácticas habituales en íconos de la identidad nacional.

Inauguración: viernes 23 de octubre, 18:00.
Exhibición: miércoles a domingos, 14:00 a 20:00 - Sala 206.

• Día Internacional de la Ópera

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Noche de gala con la Orquesta Sinfónica y el Coro de Cámara de Tres de Febrero, junto con Cantantes Líricos Asociados de la República Argentina (CLARA).

Domingo 25 de octubre, 19:00 - Auditorio Nacional.

• Orquesta Sinfónica Nacional

(Foto: prensa Palacio Libertad).

La orquesta presenta una nueva obra del argentino Gastón Ares, en una velada que se completa con piezas de Robert Schumann y Richard Strauss.

Viernes 23 de octubre, 20:00 - Auditorio Nacional.

• Marc André

(Foto: prensa Palacio Libertad).

El reconocido bajista francés ofrece un repertorio variado con arreglos originales de música clásica y popular, acompañado por el pianista Antonio Formaro.

Domingo 25 de octubre, 18:00 - Sala Argentina.

• Nino Cais

(Foto: prensa Palacio Libertad).

El artista presenta "Trae tu dedo aquí, mira mis manos. Extiende tu mano y colócala a mi lado", una exploración sobre la materialidad de la imágenes y su impacto en nuestra percepción.

Miércoles a domingos, 14:00 a 20:00 - Sala 504.

• Josefina Oliver y Julie Méndez Ezcurra: Geometría de la Voz

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Una exposición con fotografías y originales de dos artistas argentinas que sortearon las imposiciones sociales y retrataron con claridad sus respectivas épocas y entornos. Curaduría: Patricia Viaña y Guillermo Ueno.

Miércoles a domingos, 14:00 a 20:00 - Sala 505.

• Santiago Vázquez y Silvina Gómez

(Foto: prensa Palacio Libertad).

El dúo integrado por Santiago Vázquez (voz, set percusión, guitarra, mbira y berimbao) y Silvina Gómez (voz, teclado y bombo) presenta un concierto íntimo de canciones y música de autor.

Domingo 25 de octubre, 19:00 - La Cúpula.

• Coro Nacional de Música Argentina

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Bajo la dirección de Emiliano Linares, el programa incluye obras de Olivier Messiaen, de Gianvincenzo Cresta y de Jorge Bosso, quien actuará también como violonchelista invitado.

Jueves 22 de octubre, 17:00 - Salón de Honor.

• Confluencia: Muestra Federal de Artes Visuales 

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Organizada a través del programa Red de Casas de la Cultura, la exhibición da cuenta de diversas escenas artísticas y expresiones contemporáneas de nuestro país.

Inauguración: viernes 23 de octubre, 17:00 - Sala 402.
Miércoles a domingos, 14:00 a 20:00 - Sala 402.

(Fuente: prensa Palacio Libertad / redacción propia)

Ropa destinada a la basura: la industria textil en la era de la moda rápida

La composición compleja de las prendas, con diferentes materiales y sustancias químicas, complica su reciclaje, y su baja calidad impide su reutilización.

(Foto: Sundry Photography / Shutterstock).

La producción mundial de fibras alcanzó los 1.132 millones de toneladas (Mt) en 2024 y continúa creciendo. Las fibras son materias primas que se hilan y tejen para fabricar ropa, calzado, textiles del hogar y productos industriales. El sector de la moda y la confección representa unos 70 Mt. El resto tiene diferentes usos: refuerzos de neumáticos, medicina, construcción o agricultura.

Las fibras sintéticas de origen fósil
dominan el mercado, con más de dos tercios de la producción, principalmente poliéster. Luego, una cuarta parte aproximadamente lo ocupan las fibras vegetales, como el algodón. Además, hay fibras artificiales, como la viscosa, y, en menor medida, animales, como la lana.

Cada año se generan unos 92 Mt de residuos textiles, pero podrían alcanzar los 148 Mt en 2030. Sólo una pequeña parte se recicla mediante procesos de ciclo abierto (downcycling), transformándose en materiales de menor valor (aislantes o rellenos). Del resto, 25 Mt anuales corresponden a residuos mal gestionados que terminan en basurales o se queman a cielo abierto. Es decir, el flujo del sector textil es predominantemente lineal porque el reciclaje de ciclo cerrado, de fibra a fibra, casi no existe.

Ciclo de vida de los textiles  (Foto: Roberto Rosal / Blanca Bagó Oría).

Por qué es tan difícil reciclar los textiles

El reciclaje de fibra a fibra presenta dificultades técnicas y económicas. Las primeras son importantes: pocas prendas están fabricadas con un único material y separar estos componentes es complejo y costoso, aunque ocupen una parte pequeña de la prenda. La mezcla más habitual es el polialgodón, en proporción 65/35. También son frecuentes las mezclas con elastano, un poliuretano que aporta elasticidad y durabilidad.

A esto se suma la gran variedad de sustancias químicas que tienen las prendas, como tintes, fijadores de color, blanqueadores, suavizantes y biocidas. Son compuestos que interfieren en los procesos necesarios para recuperar las fibras, degradan la calidad del hilo y obligan a descartar esa parte del tejido.

El método también importa. El reciclaje mecánico está más desarrollado, pero acorta las fibras y disminuye la calidad. Mientras que el reciclaje químico, que mantendría cierta calidad original, se encuentra en una fase inicial de desarrollo.

Además, los elementos ajenos, como cierres, botones, etiquetas o acabados impermeabilizantes, deben retirarse antes. Por último, la clasificación de la ropa usada sigue siendo manual y, sobre todo, cuesta más que la elección de materias primas vírgenes.

La moda de usar y tirar

Desde hace unos años, el modelo de la industria textil ha evolucionado, elevando la frecuencia de rotación y bajando los precios y la calidad. Este cambio responde a una optimización industrial orientada al consumo masivo y rápido. Además, se impulsa por la deslocalización de la producción hacia países con mano de obra barata y el uso creciente de materiales sintéticos. 

Gráfico que ilustra la correlación directa entre el aumento del volumen de fabricación y la velocidad de rotación de colecciones, marcando el cambio de paradigma desde una confección bajo demanda (artesanal) hacia un modelo de producción continua (moda ultrarrápida). Las marcas se incluyen como simple referencia informativa (Foto: Roberto Rosal / Blanca Bagó Oría).

Al respecto, resulta bastante ilustrativo el actual negocio de la moda, donde las colecciones y el volumen de fabricación rotan velozmente. Esta moda ultrarrápida (ultra fast fashion) lleva el proceso al extremo, con prendas de calidad mínima y obsolescencia estética intencionada. La logística y el análisis algorítmico de las redes sociales permiten lanzar microcolecciones semanales (o incluso diarias), y las marcas lo hacen al ritmo de las tendencias. Al final, la ropa se convierte en un producto de consumo rápidamente desechable.

Como consecuencia, muchas prendas se descartan después de utilizarse pocas veces, no sólo por exigencia de las tendencias de moda, sino también porque su vida útil es reducida debido a la poca consistencia de los tejidos, a la confección deficiente y al desgaste acelerado, lo que dificulta además su reutilización.

La segunda mano es una alternativa para la ropa que no queremos, pero su peso es limitado ya que sólo las prendas de mayor calidad y en buen estado encuentran comprador. En este sentido, según la Agencia Europea de Medio Ambiente, los textiles reutilizados representan tan sólo un 10 % del consumo total en la Unión Europea. Una gran parte de los 19 kg por persona y año de ropa, calzado y textiles del hogar que se consumen en Europa tienen una calidad baja y, por tanto, una vida útil muy reducida.

El problema se agrava con el envío de esa ropa usada al sur global (casi un millón de toneladas anuales). Con bajas posibilidades de reutilización, estos envíos sólo contribuyen a incrementar montañas de residuos, como las del desierto de Atacama (Chile) o en los vertederos de Ghana, en África. Es decir, la supuesta donación sólo tiene un efecto: redistribuye basura (y problemas) hacia países con menor capacidad de gestión. Son las consecuencias ambientales y sociales de un modelo de consumo lineal.

El cambio de paradigma legal


La magnitud de ese impacto ambiental y social ha impulsado un cambio normativo en la Unión Europea. La Estrategia para los Textiles Sostenibles (2022) y el Reglamento (UE) 2024/1781 de ecodiseño para productos sostenibles trasladan progresivamente la responsabilidad hacia los productores. Entre sus medidas destaca la prohibición de destruir excedentes textiles, aplicable a las grandes empresas desde julio de 2026.

Por su parte, la Directiva (UE) 2025/1892 sobre residuos establece la recogida separada de textiles y refuerza la responsabilidad ampliada del productor (RAP), que obliga a las marcas a financiar la gestión de los residuos derivados de los productos que comercializan.

Hacia una moda circular y consciente


Hoy, la ropa, convertida en un producto efímero, representa uno de los ejemplos más extremos de economía lineal: extraer, fabricar, usar y tirar. Ante esto, el esfuerzo del legislador no es suficiente. Los modelos empresariales tienen que cambiar hacia una moda circular, transformando las cadenas de suministro. Pero también es conveniente invertir en investigación del reciclaje y, por supuesto, cambiar nuestra relación con la ropa que consumimos. Necesitamos menos, pero mejor.

(Fuente: The Conversation / varios / redacción propia)

"Semana Charly": la Usina del Arte celebra los 75 años de Charly García con tres jornadas musicales

Marina Wil, Mery Granados y Joaco Burgos interpretarán repertorios del referente del rock argentino entre el 23 y el 25 de octubre, con funciones gratuitas y reserva anticipada.

Charly García (Foto: Wikimedia).

La Usina del Arte dedicará tres jornadas a la obra de Charly García con conciertos y una propuesta para público familiar, en el marco de la celebración por los 75 años del músico argentino. Las actividades se realizarán del viernes 23 al domingo 25 de octubre, con entrada gratuita y reserva previa.

El ciclo, llamado "Semana Charly", reunirá a intérpretes de distintas generaciones alrededor de canciones que forman parte del repertorio del artista. La programación combinará relecturas de sus composiciones, homenajes y un espectáculo que vincula el rock con la ficción.

La primera función será el viernes 23 de octubre a las 20:00. La cantante Marina Wil presentará "Las canciones más lindas de Charly García", acompañada por un cuarteto de cuerdas.

Marina Wil abrirá el ciclo con un cuarteto de cuerdas (Foto: prensa Usina del Arte).

Ian Schifres estará a cargo del piano, los arreglos y la dirección musical. El concierto contará además con la participación de Pablo Granados como invitado.

El sábado 24 de octubre, también a las 20:00, Mery Granados y Joaco Burgos ofrecerán "Mery Granados y Joaco Burgos le cantan a Charly". El encuentro estará centrado en obras de García y se sumará a las actividades previstas por su aniversario.

La programación concluirá el domingo 25, a las 18:00, con "Charly en el país de las maravillas", una obra dirigida al público familiar y presentada por Vanessa Alanís.

Mery Granados (Foto: prensa Usina del Arte).

El espectáculo propone un recorrido por canciones de Charly García en diálogo con el universo de "Alicia en el país de las maravillas". La puesta combina música, personajes y elementos de fantasía. Los tres conciertos serán sin costo y requerirán reserva previa a través del sitio web de la Usina del Arte.

(Fuente: Infobae / varios / redacción propia)

lunes, 19 de octubre de 2026

La "escultura más grande del mundo", en Buenos Aires: la obra que convierte datos en arte efímero

La instalación del artista Jaime de los Ríos, en MUNTREF, registra sobre un mapa las rutas que siguen los mensajes entre personas ubicadas en distintas ciudades y expone la infraestructura física de internet. 

La obra de Jaime de los Ríos visualiza las rutas de conexiones electrónicas entre personas ubicadas en ciudades distantes (Foto: prensa MUNTREF).

La obra de Jaime de los Ríos propone una escultura que dura apenas lo que tarda un mensaje en recorrer la red. "La escultura más grande jamás construida, y también la más efímera" se exhibe en el Museo de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (MUNTREF), en la Ciudad de Buenos Aires, como parte del programa de intercambio EAS-EZE.

La instalación convierte en una línea luminosa el trayecto real de los datos que conectan a dos personas ubicadas en puntos distantes del planeta. Donostia, Viena, Riad, Sidney y Tucumán son algunas de las ciudades desde las que se realizaron los intercambios registrados por la obra.

Para activar la pieza, dos participantes que no se conocen ingresan al mismo sitio web desde sus respectivas ciudades. Uno selecciona la opción "soy el origen" y el otro "soy el destino". A partir de allí, un servidor identifica el recorrido de la comunicación entre ambas direcciones y lo representa sobre un mapa.

"Esa línea es la escultura. Dura lo que dura la conexión: unas décimas de segundo", explica el artista en sus "Instrucciones para encender un diálogo". La visualización muestra los cables, nodos y países que atraviesan los datos antes de llegar a destino.

La obra pone el foco en la infraestructura material de internet. Según plantea el proyecto, buena parte de esas comunicaciones depende de cables de fibra óptica tendidos bajo los océanos y de redes controladas por operadoras y grandes compañías tecnológicas. Los itinerarios digitales pueden coincidir con antiguos corredores marítimos, una relación que la instalación vuelve visible mediante el trazado de cada conexión.

Jaime de los Ríos es artista de nuevos medios, curador y director artístico y técnico de la New Art Foundation (Foto: prensa MUNTREF).

La exhibición incluye un video que documenta veinte conexiones entre las mismas dos personas a lo largo de varios meses. Cada encuentro se produjo desde una ciudad diferente y uno de los intentos no llegó a completarse.

De los Ríos trabaja en la intersección del arte, la ciencia y la tecnología. Es artista de nuevos medios, curador, director artístico y técnico de la New Art Foundation y fundador del Laboratorio Arteklab. Su producción incluye instalaciones, imágenes en movimiento y dibujos realizados con dispositivos robóticos, con investigaciones sobre algoritmos, sistemas generativos y la relación entre computación y espacio físico.

La curaduría está a cargo de Helga Massetani y Diana Wechsler. La propuesta establece un vínculo con "Buenos Aires. Ecologías Urbanas", la exposición de Mikel Otxoteko que también se presenta en el MUNTREF. Ambas muestras abordan, desde perspectivas diferentes, los desplazamientos históricos y contemporáneos y las redes que conectan territorios.

El programa EAS-EZE, que promueven Bitamine, el Instituto Vasco Etxepare y el MUNTREF para la internacionalización de artistas del País Vasco, cumplió diez años. La exposición puede visitarse con entrada gratuita de miércoles a domingo, de 11:00 a 18:00, en el antiguo Hotel de Inmigrantes, ubicado en Av. Antártida Argentina s/n, entre Dirección Nacional de Migraciones y Buquebus (entrada por Apostadero Naval), Puerto Madero.

(Fuente: Infobae / MUNTREF / varios / redacción propia)

Cien años de Foucault: cómo el poder habla a través de los medios

Se cumplieron cien años del nacimiento del filósofo francés Michel Foucault, cuyas teorías sobre el papel de los medios de comunicación resultan hoy indispensables para entender el presente.

Michel Foucault (Foto: donnemagazine).

Se cumplieron cien años del nacimiento del filósofo francés Michel Foucault (Poitiers, 15 de octubre de 1926 - París, 25 de junio de 1984), posiblemente el pensador más citado en las humanidades y las ciencias sociales contemporáneas. Su extensa obra abarca, entre muchas otras la pregunta por lo humano, las condiciones de posibilidad del conocimiento, el estatuto de la verdad, la relación entre sexualidad y política –la que él denominó biopolítica– o las formas que adopta el poder en la Modernidad.

Sin embargo, pocas de sus intuiciones resultan tan útiles para entender el presente como su teoría del poder y, en particular, el papel de los medios de comunicación como uno de sus dispositivos más eficaces.

Del poder que oprime al poder que produce

La interpretación clásica del poder lo concibe como una dimensión vertical, jerárquica y visible, y lo encarnan las instituciones que ostentan el monopolio legítimo de la violencia, según la formulación de sociólogo Max Weber.

Foucault cuestiona esa imagen, y sugiere que el poder no es una posesión ni una facultad estática de la que alguien dispone y otro padece. Es, más bien, un entramado de relaciones que circula horizontalmente por todo el cuerpo social. No se reduce a la represión, sino que produce normas, constituye las condiciones de posibilidad de nuestras prácticas cotidianas y moldea identidades y comportamientos allí donde actúa.

Los medios como dispositivo de poder

Los medios de comunicación convencionales encajan bien en esta rúbrica. Su capacidad de controlar el relato los convierte en actores políticos de primer orden. Este "poder blando" de configurar la mirada colectiva es, en muchas ocasiones, más determinante para la vida pública que los hechos mismos.

El politólogo Joseph Nye definió la capacidad de un actor para obtener lo que desea no mediante la coerción, sino mediante la persuasión y la construcción de un relato atractivo de sí mismo. Quien controla el discurso controla una forma de poder tan eficaz como la fuerza, aunque menos visible. Los medios producen estados de ánimo colectivos y contribuyen a fijar qué es sensato decir y qué resulta demasiado radical para ser siquiera proferido en el debate público.

Según su narrativa oficial, la función de los medios de comunicación es la de ser mensajeros neutrales, dar cuenta de aquello que sucede. Pero el modo en que se cuenta un acontecimiento es, ante todo, una forma de producirlo socialmente. El también filósofo francés Roland Barthes lo señaló en su lección inaugural en el Collège de France en 1977: la lengua no es progresista ni reaccionaria, es sencillamente un mecanismo que obliga a decir de una determinada manera. Antonio Gramsci, uno de los más brillantes politólogos del siglo XX, había mostrado décadas atrás cómo la hegemonía cultural -el sentido común que una sociedad da por evidente- se construye tanto o más en el terreno simbólico que en el económico.

Foucault no escribe como tal una teoría de los medios de comunicación, pero su concepto de discurso ofrece las herramientas para pensarlos. Para él, los discursos no se limitan a describir una realidad previa, sino que forman los objetos de los que hablan. Toda sociedad controla, selecciona y redistribuye lo que puede decirse. Para ello emplea divisiones entre lo verdadero y lo falso, así como reglas sobre quién está autorizado a hablar y hasta dónde puede decir. Es lo que se conoce como la relación entre poder-saber: cada sociedad tiene algunos discursos que acepta como verdaderos y ciertas instancias habilitadas para sancionarlos.

Retrato de Michel Foucault en La Demeure du Chaos, en el Museo de Arte Contemporáneo de Lyon (Foto: Thierry Ehrmann / Flickr).

Aplicada a los medios, esta idea desplaza la pregunta habitual: importa menos si una noticia es verdadera o falsa que quién decide qué es noticia, cuáles son las fuentes legítimas y qué vocabulario es entendido como "neutral". El poder de los medios no consiste sólo en censurar, sino en dar forma a aquello que puede ser pensable. En muchas ocasiones, este poder se organiza de forma deliberada e institucional.

Poder blando y control del relato: el caso de la Hasbará

Un ejemplo institucionalizado de este mecanismo es la Hasbará, la red de diplomacia pública del gobierno de Israel. Dependiente directamente de la Oficina del Primer Ministro, es la encargada de gestionar el relato del país en el exterior, justificar sus -en ocasiones aberrantes- prácticas militares y coordinar esta comunicación en medios extranjeros y redes sociales.

Aunque se presenta a sí misma como una labor legítima explicativa, buena parte de la literatura académica que la ha estudiado la describe, en cambio, como un aparato de propaganda estatal, destinado a naturalizar ante la opinión pública occidental su política de asentamientos en Gaza y Cisjordania que tanto el Consejo de Seguridad de la ONU en 2016 como la Corte Internacional de Justicia en 2024 han calificado de ilegal y expansionista.

El caso ilustra bien la tesis foucaultiana: el poder no necesita ocultar sus actos, le basta con controlar el lenguaje con el que se nombran.

La memoria selectiva

La historia reciente ofrece ejemplos abundantes de cómo la mirada colectiva está atravesada por lo que los medios narran, pero también por lo que omiten. Por eso es habitual asociar un lugar con un acontecimiento concreto, pero no hacer lo mismo con otros de magnitud comparable.

Así, en el imaginario global, la plaza de Tiananmén queda indisolublemente ligada a las protestas de 1989. Sin embargo, no ocurre lo mismo con Los Ángeles -ciudad célebre por la cultura del cine-, donde los disturbios de 1992 dejaron más de medio centenar de víctimas mortales. Tampoco asociamos Génova con el asesinato de Carlo Giuliani en la Piazza Alimonda por el carabinero Mario Placanica durante las protestas contra la cumbre del G8 de 2001. No es casual qué episodios de violencia quedan grabados en la memoria colectiva y cuáles se diluyen; suele depender de si el episodio confirma o desmiente el relato que la sociedad occidental sostiene sobre sí misma.

Génova durante las protestas contra el G8 en junio de 2001 (Foto: Ares Ferrari / Wikimedia Commons).

La caja de herramientas

Una imagen potente de la concepción metodológica de Foucault la encontramos en "Un diálogo sobre el poder y otras conversaciones", donde propone entender su propia teoría como una caja de herramientas. La metáfora expresa una actitud práctica frente al pensamiento: más que construir un sistema cerrado, se trata de producir instrumentos útiles para analizar y transformar situaciones concretas.

Cien años después de su nacimiento, esa caja de herramientas sigue abierta sobre la mesa, demostrando que en ningún caso las prácticas discursivas son neutrales. Por eso se denomina "operación especial" a la invasión militar de un país, "intervención táctica" al secuestro ilegal de un presidente extranjero, o "acción antiterrorista" a la limpieza étnica y el genocidio.

De esta forma se pone en marcha el mismo dispositivo que Foucault se propuso desmontar: no el poder que prohíbe, sino el que produce, con el lenguaje, la versión del mundo que después llamamos "realidad".

(Fuente: The Conversation / varios / redacción propia)

viernes, 16 de octubre de 2026

Lecturas para el fin de semana: este viernes, un "mezcladito" de aventuras, terror, fantasía, suspenso y otros ingredientes, todos recién publicados

Autores consagrados y no tanto, cuento, ensayo y novela, luz y oscuridad, esperanza y desasosiego. Todo eso confluye en nuestra selección de hoy, con la única característica en común de haber visto las vidrieras de las librerías entre septiembre y comienzos de este mes. Por supuesto, como siempre que nos es posible, facilitamos su compra y descarga en formato digital desde este post.

(Foto: composición propia).

Trabajos nuevos, alguna necesaria reedición, ensayo, ficción, y hasta algo de arraigo con la realidad. Esta vez son seis nuestras heterogeneas sugerencias para animarnos a encarar durante los días de descanso laboral y que nos sigan acompañando -ojalá- aún más allá.

• El río de la ceguera, de Mia Couto (Alfaguara)

(Foto: composición propia).

En agosto de 1914, la Primera Guerra Mundial llega a África cuando Alemania ataca el puesto de Madziwa, una aldea fronteriza junto al río Rovuma, en Mozambique. Sus aguas, disputadas por los ejércitos alemán y portugués, se convierten en el escenario de un episodio misterioso: la difusión de una extraña enfermedad que empieza a afectar sólo a los colonizadores y que los priva de la capacidad de leer y escribir. Pronto ningún invasor logra descifrar el mundo mediante la escritura, y los libros, informes, documentos, fotografías y mapas les parecen descoloridos.

Amenazados por el poderío alemán y sometidos por la colonización portuguesa, los pueblos de Mozambique encuentran refugio en aquello que es imposible de borrar: el conocimiento ancestral a través de la oralidad. Pero ¿qué harán los occidentales ante esa inversión de roles? Con la ternura y la originalidad que caracterizan a Mia Couto, "El río de la ceguera" ofrece una visión muy aguda de la memoria, la cultura y la capacidad humana de enfrentarse con esperanza a la adversidad.

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• Los talleristas, de Felipe Palomeque (Tusquets)

(Foto: composición propia).

Un laberinto de pantallas, recuerdos y relatos donde la realidad empieza a imitar demasiado bien a la literatura. Entre posteos en un blog, ventanas de whatsapp y mensajes de texto, entre discos compactos usados como posavasos y consignas de un taller literario radical, se construye una novela híbrida y polifónica donde la frontera entre ficción y realidad es una ilusión.

Con la introspección de un Mario Levrero y la expansión narrativa de un Roberto Bolaño, "Los talleristas" indaga en la literatura del yo como estrategia para lidiar con los miedos y deseos que laten fuera de las páginas y las pantallas. Para algunos de sus protagonistas, la ficción no es sólo un refugio, sino una herramienta para modificar, sabotear o sustituir mentalmente aquello que no logran resolver desde la acción. Con agilidad técnica, espíritu lúdico, experimental, diálogos limpios y un marcado humor existencial, "Los talleristas" se erige como la metaficción más ambiciosa dentro de la obra del uruguayo Palomeque.

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• Los cuatro pasaron el día juntos, de Chris Kraus (Random House)

(Foto: composición propia).

En una ciudad fría y deprimida de la región minera del norte de Minnesota, tres adolescentes matan a un conocido tras pasar el día con él. Marcados por un entorno de drogadicción y pobreza, son detenidos y encarcelados de inmediato. Cerca de allí, Catt Greene y su marido viven en una casa que compraron para escapar del calor sofocante de los veranos de California. En plena crisis personal, Catt se obsesiona con la brutalidad del crimen y con la vida de los tres implicados. Poco a poco, la investigación la empuja hacia su propia historia familiar y abre una pregunta de mayor alcance: cómo se sostiene una vida en un país fracturado.

Basándose en la historia de un crimen real que sacudió Estados Unidos en 2019, Chris Kraus regresa con una novela inclasificable y subversiva escrita en tres partes. Entre el "true crime", la autoficción y un retrato de la clase obrera norteamericana desde la Gran Depresión hasta la era Trump, "Los cuatro pasaron el día juntos" es una obra sobre la violencia, la clases sociales y la intemperie emocional de nuestro tiempo: la era de las redes sociales, la conexión permanente y la distancia creciente entre quienes lo tienen todo y quienes apenas pueden imaginar un futuro.

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• Conversación con la oscuridad, de Mariana Enriquez (Páginas de Espuma)

(Foto: composición propia).

Distanciándose de las ruinas medievales y las brumas del gótico europeo, Mariana Enriquez propone un terror que surge de los traumas históricos y sociopolíticos que asedian Latinoamérica. Las cinco "vértebras" de este libro profundizan en los espacios, los tiempos, las subjetividades y los cuerpos bajo la lente de lo siniestro, constituyendo el manifiesto definitivo de su poética y un dispositivo ético sobre la memoria.

La autora congrega la alta teoría, la cultura popular, la literatura, el cine y el "true crime" para constatar que la escritura espectral es el único lenguaje honesto para testimoniar que los muertos no descansan y para comprender por qué la realidad tiene la estructura de una pesadilla. Sus fantasmas son convocados a través del ocultismo, la psicogeografía y la hauntología. Mientras leemos estas páginas, una grieta permanece abierta en la frontera entre lo que está y lo que ya no está. Esa grieta es la presencia del terror cuando funciona. Y cuando funciona, es lo más cerca que estamos de la magia. 

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• El mar vacío, de Pablo Torres (Corregidor)

(Foto: composición propia).

"Creo que soy nieto de desaparecidos". La revelación irrumpe en la vida de Ciriaco, líder de una reconocida banda de rock, justo cuando está por convertirse en padre. La certeza de que su historia personal guarda secretos lo empuja a una búsqueda urgente de identidad, mientras su padre, Ernesto, se aferra al silencio y se niega a acompañarlo.

Entre ellos se abre un conflicto que es tan personal como político: ¿hasta dónde llega el derecho a conocer la propia identidad? ¿Y acaso existe también el derecho a no querer saber? Padre e hijo se enfrentan en una disputa sin concesiones, donde cada decisión que tomen dejará una profunda huella emocional.

"El mar vacío" narra esta historia con la fuerza de una crónica periodística y pone el foco en una herida que sigue abierta. A medida que pasan los años, la búsqueda de los nietos apropiados por la dictadura cívico-militar se vuelve más difícil y las escasas certezas se desvanecen. Con un ritmo ágil y una prosa directa, la novela invita a pensar los desafíos actuales de la memoria, la verdad y la justicia, cuando el tiempo parece jugar en contra. 

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• Los suicidas, de Antonio Di Benedetto (Alfaguara)

(Foto: composición propia).

Un periodista obsesionado con la muerte desde niño cubre una serie de suicidios junto a Marcela, la fotógrafa de la que se enamora. Lo que empieza como una investigación sin rumbo termina por devorarlos a ambos. "Mi padre se quitó la vida un viernes por la tarde. Tenía 33 años. El cuarto viernes del mes próximo yo tendré la misma edad", recuerda.

Las razones o la sinrazón que llevan a una persona a quitarse la vida pueden ser tan desoladoras como intrigantes. El protagonista de esta novela (publicada originalmente en 1969 y felizmente reeditada este mes), un periodista al servicio de una agencia de noticias al que le encomiendan escribir sobre una serie de suicidios, se mueve en esa encrucijada, debatiéndose entre la curiosidad y el rechazo a un destino que de a ratos le parece inevitable.

Con admirable destreza, Di Benedetto hace valer su doble condición de periodista y narrador en un libro que funde registros tan disímiles como la crónica policial, la reflexión filosófica y la fotografía para crear una forma literaria enteramente propia. Desmenuza la obsesión por la finitud y nos pone frente al dilema existencial de un hombre que intenta huir de una herencia simbólica funesta. Es justamente en esa frialdad y en esa meticulosidad donde aflora el resabio emocional que, con magistral dote narrativa, invierte la pregunta sobre la muerte y la transforma en un alegato en favor de las posibilidades de la vida.

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(Fuente: bajalibros.com / varios / redacción propia)