miércoles, 8 de julio de 2026

Agenda Cultural: como todas las semanas, el ex centro Cultural Kirchner, hoy rebautizado Palacio Libertad, renueva por completo su propuesta multidisciplinaria

El complejo cultural más importante de Latinoamérica, ubicado en Sarmiento 151, CABA, ofrece mucha música, gastronomía, cine, experiencias inmersivas, baile y hasta un homenaje a los inolvidables Les Luthiers. Todo, como siempre, con acceso libre y gratuito para toda la comunidad.

Esenciales: rock nacional, el lado velado de los ‘80

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Bajo la dirección musical de Juanito El Cantor, llega un concierto único dedicado a los tesoros escondidos del rock nacional de los años ‘80, con canciones de Los Encargados, Metrópoli, Fricción y muchos grupos más de la época. En la presentación, se unirá un ensamble armado especialmente para esta ocasión junto a las voces de Maca Mona Mu, Paula Maffia, Mariano Di Cesare y Florencio Finkel.

Sábado 11 de julio, 17:00, y domingo 12, 19:00 - Auditorio Nacional.

Chisterapia: homenaje a Les Luthiers, por Humorúsica

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Humorúsica presenta "Chisterapia", un tributo teatral al humor de Les Luthiers. El grupo sienta al público en el diván para presentar una experiencia teatral que revive la magia del inigualable conjunto que combina humor, música y diálogos imperdibles en escena.

Viernes 10 de julio, 20:00, sábado 11, 18:00, y domingo 12, 19:00 - Sala Argentina.

Pleamar, experiencias inmersivas

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Última semana del ciclo de experiencias inmersivas que reúne videoinstalaciones, performances audiovisuales, charlas, seminarios y música electrónica. Nebula Estudio hará un DJ set, Ernesto Romeo presenta una sesión de escucha cuadrafónica y se ofrecen tres videoinstalaciones.

Miércoles 8 a domingo 12 de julio, 14:00 a 20:00 - Sala Inmersiva, La Cúpula y Auditorio 413.

La agenda completa puede visitarse haciendo click aquí.

Tango Coral, por el Coro Nacional de Música Argentina

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Dirigido por Emiliano Linares, el concierto contará con la participación de destacados invitados: Natsuki Nishihara en bandoneón, Hernán Maisa en contrabajo, Marina Ruiz Matta en piano y los bailarines Romina Caffaratti e Iván Vivas.

Viernes 10 de julio, 20:00 - Auditorio Nacional.

Fetiche: la vida de los otros, por Mayra Bonard 

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Como parte de los programas públicos de "Fetiche", de Cynthia Cohen, Mayra Bonard cierra la exhibición de la obra con "La vida de los otros", una coreografía de sitio específico al ritmo de un live set de música ambient y electrónica.

Sábado 11 de julio, 18:00, y domingo 12, 17:00 - Salón de las Américas.

Réquiem / Kadish, por la OSN y el CPN

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Bajo la dirección de Emmanuel Siffert, la Orquesta Sinfónica Nacional y el Coro Polifónico Nacional interpretan "Réquiem / Kadish", obra de Ángel Mahler -con textos de Marcelo Polakoff- compuesta en homenaje a las ochenta y cinco víctimas del atentado a la AMIA en julio de 1994.

Miércoles 8 de julio, 20:00 - Auditorio Nacional.

Cocina Abierta, edición Día de la Independencia

(Foto: prensa Palacio Libertad).

La propuesta "Cocina Abierta" realiza su "Edición Día de la Independencia". Durante la jornada, el público podrá recorrer la feria gastronómica, degustar y adquirir productos típicos. También habrá música en vivo y danzas tradicionales de distintas regiones del país.

Jueves 9 de julio, 12:00 a 19:00 - Explanada.

Florecen las Peñas, edición Nueve de Julio

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Vuelve "Florecen las Peñas", para cantar y bailar con la música argentina. En el Día de la Independencia, se presenta el grupo de Seva Castro. Como invitados especiales, se suman Pablo Farhat, Mora Martínez, Nadia Szachniuk y el Ballet Folklórico de la UNA. Además, habrá clase de baile. Musicaliza DJ Inca.

Jueves 9 de julio, 17:30 - Plaza seca.

Cine en julio

(Foto: prensa Palacio Libertad).

En el mes de las vacaciones de invierno, una programación orientada a niños y adolescentes ofrece clásicos del terror estadounidense, cine francés y japonés, películas argentinas contemporáneas y propuestas con subtitulado descriptivo, audiodescripción y Lengua de Señas Argentina.

Salas de cine en quinto y sexto piso.

La programación completa puede visitarse haciendo click aquí.

(Fuente: prensa Palacio Libertad)

Agenda Cultural: cinco obras de teatro para disfrutar durante julio en la Ciudad de Buenos Aires

Entre la enorme propuesta cultural que ofrece Buenos Aires, el teatro es una de las más destacadas. Hay muchísimas puestas, no sólo en la zona céntrica sino a lo largo y ancho de la ciudad, por lo que puede ser difícil decidirse por una. A continuación van algunas recomendadas para ver durante este mes.

(Foto: composición propia).

Amanuenses, de Constanza Feldman

(Foto: composición propia).

Un día de oficina en algún momento del siglo XX. Cuatro empleados grises trabajan maquinalmente en un caos de objetos analógicos. Su actividad no parece producir nada concreto pero, como a gimnastas, la repetición rutinaria de movimientos los ha dotado de destreza física y los convierte en ejecutores precisos de absurdas secuencias coreográficas. Con Martín Bertani, Constanza Feldman, Juan Jimenez y Emmanuel Palavecino.

Los miércoles de julio a las 20.30 en El Galpón de Guevara (Guevara 326, CABA). Para adquirir entradas, hacer click aquí.

El próximo furor, de Federico Lehmann, Matías Milanese y Los Pipis Teatro

(Foto: composición propia).

La historia de una madre y una hija que buscan comunicarse imperantemente, es la travesía de una "Boy Band" tercermundista, es un musical de fanatismo extremo, crisis, saqueos y represión. Y como siempre, una declaración de amor a nuestras formas de representarnos y encontrarnos, esta vez, con canciones. Con Martina Algan, Fran Bert, Rocío Busca, Eva Capusotto, Pedro Concetti, Ramiro Gelvez, Federico Heinrich, Malena Luchetti, Milton Novo, Ima Parise, Salvador Romano, Paloma Urquiza y Trinidad Xanthopoulos.

Viernes 3 a las 22:00 y el resto de los viernes de julio a las 21;00, en Teatro Empire (Hipólito Yrigoyen 1934, CABA). Para adquirir entradas, hacer click aquí.

El vestido de mamá, de Gustavo Tarrío

(Foto: composición propia).

La obra cuenta la historia de la exploración de un niño que juega en la soledad de su hogar. Deslumbrado por el brillo de un vestido de fiesta, pone su imaginación en acción en un momento en el que nadie lo ve. "El vestido de mamá" comparte un relato con el que es posible divertirse, emocionarse y reflexionar. Con León Hassan, Paula Beovide, Andrés Granier y Pablo Viotti.

Sábados y domingos de julio a las 17:00 en Arthaus (Bartolomé Mitre 434, CABA). Para adquirir entradas, hacer click aquí.

La campaña, de Paula Grinszpan

(Foto: composición propia).

Sergio Piazza, intendente municipal, anunciará su candidatura a presidente el mismísimo día de su cumpleaños. Porque antes era "Piazza" y ahora es "Piaza". A una zeta menos de la gente. Mucho más sencillo y más fácil de pronunciar. Cada vez más cerquita. Con Julieta Berenguer, Melanie Blumfeld, Eugenia Díaz Cosentino, Facundo Ferrari, Juan Goldberger, Florencia Harari, Juan Ignacio Ardaiz, Tomas Limansky, Horacio Nuñez Irigoyen, Axel Rovner, Laila Selci, Olivia Viggiano y Lara Zorzoli.

Jueves 16 y 23 de julio a las 21:00, viernes 17, 24 y 31 a las 22.30 y sábados 18 y 25 a las 22.30 en El Grito (Costa Rica 5459, CABA). Para adquirir entradas, hacer click aquí.

Osamenta y patria, de Andrés Binetti

(Foto: composición propia).

Una "road movie" criolla del siglo XIX. La carreta atraviesa la pampa yendo en busca de la osamenta de un "Pterodáctilo bovino", especie de vaquita voladora que -supuestamente- habitó estas tierras en el período mesozoico. Las noticias del hallazgo prehistórico conducen a la consabida zanja de Alsina, nuestra muralla china invertida en un intento de pacificar al malón. El camino traerá indios, maestras perdidas, milicos de fortín, animales que hablan y la inefable desmesura del ser nacional. Con Juan Anun, Nacho Bozzolo, Cecilia De Paoli, Virginia Flammini, Malala González, Sergio Lobo, Edgardo Marchiori y Alejandra Oteiza.

Viernes de julio a las 20:00 en Teatro del Pueblo (Lavalle 3636, CABA). Para adquirir entradas, hacer click aquí.

(Fuente: Indie Hoy / varios / redacción propia)

Una palabra que, lamentablemente, cada vez se escucha más: ¿de qué se trata el "tecnofascismo"?

Megamillonarios organizados, supremacistas y terraplanistas conforman una élite que busca suprimir los derechos sindicales y sociales, e instalar un régimen basado en algo demasiado parecido a la esclavitud.

El presidente argentino Javier Milei reunido con funcionarios junto al empresario norteamericano Peter Thiel. La ONG Amnistía Internacional advirtió el posible peligro de la llegada de Palantir Technologies, la empresa de análisis de datos perteneciente al mencionado Thiel, debido a que su sistema permite cruzar información sensible "para apoyar decisiones estatales en áreas como seguridad y migración" por lo que le recomendó al Gobierno Nacional "transparentar” cualquier vínculo con la firma" (Foto: Agencia Noticias Argentinas).

El tecnofascismo es mucho más que un grupo de megamillonarios organizados como falange de cruzados que ganan mucho dinero con alta tecnología y bajos salarios, disfrutan de una vida de reyes y propagan el supremacismo racial, de clase, sexual y nacional donde pueden

Es, sobre todo, una cofradía con un proyecto de sociedad. Eso es lo importante. No se agrupan en un partido o movimiento como el primer marxismo, pero acuden a algunos de sus recursos. Uno de ellos es que elaboraron una concepción de la sociedad basada en una gama de diferencias, que va desde lo racial a lo sexual, pasando por lo económico, espacial y de clase.  

Pero se creen algo distinto a una clase superior. Con el paso del siglo XXI, actúan como si pertenecieran a otra especie, algo biológico superior.  

Este extravío horroroso no llegó por casualidad. Es el resultado de tres siglos de acumulación de clasismo, patriarcalismo y colonialismo racista, transmutados en ideología y sentimientos durante varias generaciones. El vientre fueron sus familias, barrios, colegios y grupos deportivos. Los espacios de su clase social.  

Las biografías de la mayoría de ese grupo muestran la singularidad que tenían las antiguas castas nobles por herencia en los imperios orientales, pero también en las familias medievales europeas.   

No hay diferencia con el ciudadano o la ciudadana griega, romana o persa, de piel blanca y propietario de tierras, esclavos y ganado, que hace dos mil años pensaba que sus esclavos y esclavas eran "animales parlantes", aunque caminaran en dos piernas.  

Una parte de la sociedad actual, luego de milenios de empatía grupal, revoluciones sociales y avances culturales, alcanzaron la humanización de los perros y los gatos, como los antiguos guerreros humanizaron a sus caballos. Hoy, a diferencia de los caballos, los perros y los gatos son miembros privilegiados de la familia, dignos de atenciones envidiables.

Una nueva organización

Los tecnofascistas no desarrollan cuerpos filosóficos completos como los pensadores de la Ilustración durante los siglos XVII y XVIII, ni basan sus estudios y proyectos sociales en una clase social, como hizo la generación de Marx, Engels y los primeros marxistas.  

Pero sí desarrollan cosmogonías y concepciones sociales y económicas urbanas. Los principales representantes y figuras intelectuales del tecnofascismo promueven una nueva pero nefasta organización económico-social para la humanidad.

(Foto: composición propia).

Pero es más que una sociología urbana. Ellos creen que la humanidad actual debe estructurarse sin derechos sociales, sindicales, culturales ni políticos, normalizada mediante relaciones de propiedad de semiesclavitud y vigilada. Esto último no se atreven aún a decirlo, pero lo intentan practicar allí donde pueden.  

No es un acto casual
que primero desarrollen una teoría, luego escriban un programa y lo publiquen como el "Manifiesto Palantir". A éste hay que agregar otros documentos fundacionales publicados desde 2010, basados en el libro "La ilustración oscura", de Nick Land, quizás el jefe intelectual de ellos. ¿Es una casualidad que no haya una sola mujer entre ellos? 

Son orientados por un grupito de expertos tecnológicos, economistas, antropólogos y algunos politólogos como Steve Bannon.   

Después de ellos vienen los payasos presidenciales: Trump, Orban en Hungría, Meloni en Italia, Katz en Chile, Milei en la Argentina. También Corina Machado, el hijo de Bolsonaro y el evangélico argentino Dante Gebel.

Federico y Rosa lo avisaron

Friedrich Engels fue el primero que advirtió, dos años antes de su muerte, que el dilema futuro humano sería entre socialismo y barbarie. La polaco-alemana Rosa Luxemburgo se encargó de difundir esa idea y convertirla en popular. 

Están entre nosotros. Ya existen países convertidos en sociedades semi-bárbaras si las medimos por su consumo de energías, estándar de vida, tipo de empleo y formas de convivencia.  

Una de ellas es Haití. Pero hay reflejos de Haití en muchos países, donde el neoliberalismo se instaló mucho tiempo, o en países devastados por guerras imperiales como Irak, Afganistán, Libia, Somalia, Ruanda, Burundi y otros. Ucrania es la siguiente

O en zonas suburbanas de grandes ciudades metropolitanas como Buenos Aires, Bogotá, Ciudad de México, Caracas y San Pablo. Sus altas torres luminosas están rodeadas de miserables que comen desechos en las calles, viven bajo puentes y se trasladan con tracción animal o a pie, como hace dos o tres siglos. 

Los tecnofascistas son más que la definición académica que los reduce al "uso de tecnologías, inteligencia artificial y algoritmos como herramientas de control social, corporativo o estatal, a menudo bajo la fachada de la innovación y el progreso".  Esa es la parte instrumental de la cosa. Son mucho más y ahí está el peligro para el resto de la sociedad humana.  

Ellos representan la actual versión viva de la distopía narrada por genios literarios como el ruso Yevgueni Zamiatin y los británicos Aldous Huxley y George Orwell. Son la expresión fantástica de lo que el sistema imperialista del capital intenta desde la política y la economía desde los años 30. 

La hipótesis de Wallerstein

Un brillante historiador norteamericano de una escuela no marxista llamado Immanuel Wallerstein fue el autor de la investigación que planteó la posibilidad teórica del tipo de sociedad que proyectan hoy los intelectuales del tecnofascismo.  En su obra "El sistema mundo" (1974) desarrolló las hipótesis del paso de la sociedad feudal a otra no capitalista sin necesidad de revolución, sino basada en formas esclavas nuevas.  

Felizmente ese tránsito fue frustrado por el desarrollo industrial capitalista inglés y nórdico que reemplazó al sistema feudal. Y por la Revolución Francesa, que completó la tarea expandiendo la propiedad burguesa y su tipo de Estado a medio planeta

Pocos autores marxistas tomaron la idea de Wallerstein para vislumbrar el futuro en caso de que no triunfara una revolución socialista mundial que superase al sistema capitalista.  

Uno de los que adoptó la idea de Wallerstein fue el argentino Nahuel Moreno, un olvidado político y pensador de los años 50. Aunque murió a mediados de los 80, registró su opinión en el libro biográfico "Conversaciones con Nahuel Moreno" (1984). Allí reconoce el valor teórico del aporte de Wallerstein y lo aplica al futuro en caso de que fracase la revolución socialista. 

Antes de Moreno, el reputado historiador inglés Perry Anderson también lo trató desde la teórica de la transición en "El Estado absolutista", un libro de los años 70.   

Moreno sostiene que el sistema nazi y sus campos de exterminio fueron un serio intento de crear nuevas relaciones de producción basadas en el trabajo semi-esclavo o directamente esclavo. "El fenómeno de Hitler no ha sido estudiado a fondo por los marxistas. En el racismo hitleriano tenemos el embrión de una nueva sociedad esclavista, con los campos de exterminio y de trabajo", sostiene.

Aludiendo a la teoría de Wallerstein, el historiador de las religiones Ahdan Ahmed Husaine, de la Universidad de Queens, sostiene que no hay nada casual en la visita de Cristóbal Colón a nuestras tierras con mandato del absolutismo español: "Colón se había formado entre los franciscanos espirituales joaquinistas genoveses (…), una corriente de los siglos XII y XIII que se basaba en una visión apocalíptica y el modelo de conquista presentado a Fernando VI fue el de los cruzados", dice.

Estamos ante otra cosa 

Los amigos de Trump piensan que los valores de la Ilustración enciclopedista, los derechos humanos, sociales y sindicales, la democracia, la soberanía nacional, etcétera, son aberraciones. Habrá que retener sus nombres para comprender y combatir este proyecto milenarista: Curtis Yarvin, Peter Thiel, Marc Andreessen, Elon Musk y Alex Karp, entre unos cuantos otros.   

Son intelectuales emergentes, como lo fueron Voltaire, Diderot, D’Alembert, Monstesquieu, Rousseau, Buffon o Quesnay, pero invertidos ideológica y moralmente.  

Hay una diferencia: los actuales profetas del poscapitalismo cuentan con los recursos financieros que ningún grupo similar tuvo jamás en los últimos tiempos. Habría que viajar hasta las antiguas cruzadas financiadas por reyes, papas y otros civilizadores bíblicos para encontrar algo semejante.

Los tecnofascistas tienen un problema: este proyecto reaccionario depende del resultado en las guerras actuales en Ucrania y en Irán. Sobre todo la segunda, donde no está la mediación deformadora de la "sombra bolchevique" de la URSS. 

Si como sugiere la Cumbre de Pekín, el decadente "imperio norteamericano" resulta derrotado y agotado en el estrecho de Ormuz, los amigos tecnofascistas tendrán que convertir sus entusiastas escritos en rollos muy pequeños capaces de caber en sus bolsillos, para decirlo con delicadeza.

(Fuente: Caras y Caretas / eldiario.es / vientosur.info / varios / redacción propia)

martes, 7 de julio de 2026

Preguntas que no solemos hacernos: ¿para qué se usan nuestros datos personales que recogen los videojuegos?

Los videojuegos dejaron de ser hace tiempo un simple pasatiempo para convertirse en una industria cultural muy poderosa, en la que millones de jugadores interactúan, compiten y comparten experiencias. Pero, detrás de cada partida, cada logro desbloqueado o cada compra dentro del juego, hay algo más: nuestros datos personales.

Los videojuegos tratan multitud de datos personales y no siempre somos conscientes de cuales se tratan ni para qué (Foto: Unsplash).

Desde el nombre de usuario hasta el comportamiento en el juego, pasando por la ubicación o los hábitos de consumo, la industria del videojuego recoge, analiza y, en ocasiones, comparte con terceros información que puede ser muy sensible.

Un ecosistema con muchos actores y responsabilidades

El tratamiento de datos personales en los videojuegos afecta a un ecosistema amplio y diverso: cada actor tiene un papel distinto, desde los proveedores de hardware (fabricantes de consolas, de tarjetas gráficas o de periféricos específicos para el juego) o de tecnología para el desarrollo (bibliotecas, middleware -software intermediario para la gestión de datos-, kits de desarrollo de software, interfaces de programación de aplicaciones o API, paquetes de código, motores) hasta los editores que financian, comercializan, distribuyen y, en ocasiones, "producen" los juegos.

También se incluyen aquí los storefronts, plataformas online de distribución donde los jugadores compran o descargan juegos. Actúan como intermediarias entre editores, plataformas de hardware y consumidores finales.

Cada uno de estos actores tiene la obligación de cumplir con normativas de protección de datos en distintas partes del mundo. Sin embargo, la complejidad del sector y de las relaciones entre los diferentes actores participantes, más la globalización de los servicios, hacen que no siempre sea fácil garantizar que todos los eslabones de la cadena actúen con la debida responsabilidad.

¿Qué se hace con los datos personales?

No todos los juegos tratan los mismos datos personales con la misma finalidad o de la misma manera. No es lo mismo un juego offline y de un solo jugador, como un clásico de rol para consola, que un Massively Multiplayer Online (MMO) o un juego online gratuito -free to play-. En el primer caso, es posible que el único dato que se almacene sea el progreso en la partida y que, además, se guarde localmente en el dispositivo. Sin embargo, en los juegos en línea, especialmente aquellos con modelos de negocio basados en microtransacciones o publicidad, el volumen y la variedad de datos personales que se recogen aumentan exponencialmente.

Su tratamiento abarca numerosas actividades, pero hay tres fundamentales que se repiten en casi todos los casos. La primera es la creación y mantenimiento de cuentas. Para acceder a la mayoría de los juegos en línea, es necesario crear una cuenta, lo que implica proporcionar datos como el correo electrónico, el nombre de usuario o, en algunos casos, información de pago. Estos datos se utilizan para identificar al usuario, gestionar su perfil y permitirle acceder a sus progresos desde diferentes dispositivos.

Lo malo es que no todos los juegos son transparentes sobre qué datos recogen durante el registro y con qué finalidad. Algunos solicitan permisos excesivos, como el acceso a la lista de contactos del teléfono o a la ubicación en segundo plano.

Objetivo: monitorizar al jugador

Otra actividad común es la telemetría, es decir, la recolección de datos en tiempo real sobre el uso del juego. Esto incluye desde monitorización técnica (como el rendimiento del dispositivo o los errores del software) hasta datos de comportamiento (como las acciones del jugador, el tiempo de juego o las interacciones sociales).

Esta monitorización puede tener diferentes finalidades: equilibrar la dificultad, diseñar niveles más atractivos, ofrecer recompensas y misiones adaptadas a las preferencias de cada jugador, etc.

El problema surge cuando el tratamiento de datos va más allá de lo necesario o proporcionado, o cuando no se informa claramente al usuario sobre ello. Por ejemplo, algunos juegos recogen datos biométricos (como el ritmo cardíaco o neurodatos a través de "wearables") sin que el usuario sea consciente de las implicaciones de compartir esta información.

En la misma línea, en los modelos free-to-play, la telemetría puede ayudar a identificar a los jugadores con mayor probabilidad de realizar compras dentro del juego (se les conoce como "ballenas" o "whales"). Esto permite dirigirles ofertas específicas e, incluso, explotar sus vulnerabilidades o sesgos.

Información que se deduce mientras jugamos

Los datos de los jugadores también se registran para hacer inferencias de comportamiento. Mediante técnicas de análisis predictivo, muchas veces basadas en inteligencia artificial, diferentes actores del ecosistema pueden extraer conclusiones sobre los jugadores, que van más allá de los datos explícitos que éstos han proporcionado.

Por ejemplo, un juego puede clasificar a los usuarios en función de su habilidad, personalidad o su estado emocional, y utilizar esos perfiles para personalizar la experiencia o mejorar los emparejamientos. Pero también para venderlos a terceros.

Para hacernos una idea, se puede inferir que un usuario es menor de edad basándose en su patrón de juego o en las compras que realiza, incluso si este ha proporcionado una fecha de nacimiento falsa.

O se puede detectar que alguien tiene tendencias adictivas y, en lugar de alertarle, utilizar esta información para mantenerle enganchado con recompensas variables, un mecanismo similar al de las máquinas tragamonedas.

Las amenazas: lo que puede salir mal

Como se puede observar, el tratamiento de datos personales en este contexto no está exento de riesgos. Para empezar, los juegos en línea son un objetivo frecuente de ciberataques. Si un adversario logra acceder a las bases de datos de una plataforma, puede robar información sensible, como contraseñas, direcciones de correo electrónico, datos de pago o datos biométricos.

Pero existen otras muchas amenazas que, probablemente, no sean tan obvias. Una de ellas es la vinculación. Aunque muchos juegos evitan la utilización de identificadores explícitos o directos, existen datos como la dirección IP o el comportamiento en el juego (por ejemplo, un patrón único de juego, como un estilo de movimiento o un ritmo de disparos) que pueden ser suficiente, por ellos mismos o mediante combinación de patrones, para asociar diferentes sesiones de juego, cuentas o transacciones a una misma persona.

Ésto es especialmente preocupante porque se puede obtener un perfil para cada jugador, y puede usarse a modo de huella digital única e intransferible, para rastrearle o vigilarle en el juego o en otros entornos digitales.

La vinculación también puede facilitar la identificación, de manera que se llegue a conocer la identidad real de un jugador. Así, el doxing (divulgación pública de información privada) es un riesgo real en comunidades de jugadores. Datos como nombres de usuario, direcciones IP o conversaciones en chats pueden filtrarse o usarse para acosar, extorsionar o discriminar a una persona. Así, en juegos multijugador, donde la interacción social es clave, la exposición de datos personales puede tener consecuencias graves, como el robo de identidad o el riesgo para la integridad física.

Datos erróneos y patrones de diseño adictivos

Por otro lado, los datos recogidos en los juegos y las inferencias realizadas a partir de ellos no siempre son exactos o correctos. Por ejemplo, un juego puede clasificar erróneamente a un usuario como "con tendencias adictivas", basándose en patrones de juego atípicos (como sesiones largas durante un fin de semana, por ejemplo). O como "tramposo", tras la recogida de información de ciertos eventos. Estos errores no sólo afectan a la experiencia del usuario, sino que pueden tener consecuencias legales si se toman decisiones automatizadas (como la exclusión de un jugador), basadas en datos o inferencias incorrectos, tanto dentro como fuera del juego.

Asimismo, hay que tener en cuenta el engaño o manipulación a través del uso de ciertos patrones de diseño en los interfaces o de mecánicas de juego específicas, como los sistemas cosméticos -para modificar la apariencia del personaje–, skins -aspecto visual alternativo- o personalización de avatares. Estas amenazas pueden llevar a los jugadores a tomar decisiones que de otro modo evitarían, mediante la explotación de sus vulnerabilidades psicológicas y sesgos cognitivos.

De igual manera, muchos juegos están diseñados para maximizar el tiempo de juego, la obtención de datos personales o el gasto (por ejemplo, a través de las cajas de botín o los pases de batalla). Esto puede tener un impacto mayor en los más jóvenes, al conducirles a realizar compras no autorizadas o a desarrollar conductas adictivas.

¿Qué se puede hacer?

Aunque la obligación recae en los responsables de los diferentes tratamientos de datos personales, las personas que juegan también pueden tomar medidas para proteger sus derechos:

• Leer las políticas de privacidad y la información que se proporciona. Aunque, a veces, puedan ser largas y complejas, es importante entender qué datos personales se tratan y para qué. Si algo no nos convence, consideremos no utilizar ese servicio. Seamos críticos: ¿de verdad tenemos que conectar el juego con nuestras redes sociales? ¿O activar ese chat de voz?

• Ajustar la configuración de privacidad. Muchos juegos y plataformas permiten limitar la recolección de datos o desactivar ciertas funciones de telemetría e inferencia. Revisemos estas opciones al empezar a jugar y elijamos las que mejor se adapten a nuestras preferencias.

• Usar contraseñas seguras y autenticación en dos pasos. Esto reducirá el riesgo de que nuestra cuenta sea "secuestrada" y de que suplanten nuestra identidad.

• Tener cautela con los datos que compartimos. Es mejor no proporcionar información sensible (como dirección física, datos de pago, biometría), a menos que sea absolutamente necesario. De nuevo, cuestionemos la información que se nos ofrece y no aceptemos nada ciegamente.

Educación y concienciación. Podemos hablar con otros jugadores, especialmente con los más jóvenes, sobre la importancia de la privacidad y los riesgos asociados al uso de videojuegos. También es útil leer las recomendaciones de las autoridades de protección de datos personales o de otras instituciones de confianza (educativas, del sector de la salud, comunidades profesionales de juego, etc.).

Jugadores conscientes de sus derechos

Los videojuegos son una forma de entretenimiento, arte y socialización que ha transformado la cultura moderna. Pero, como en cualquier otro ámbito digital, el uso de datos personales conlleva riesgos que no deben subestimarse. La industria tiene la responsabilidad proactiva de garantizar que estos datos se traten de manera ética, transparente y, obviamente, conforme a la ley.

Los jugadores, por su parte, deben ser conscientes de sus derechos y tomar medidas para proteger su privacidad. El objetivo no es demonizar el tratamiento de datos personales, sino asegurar que se haga de manera que el sector pueda desarrollar su actividad económica e innovar, mientras se proporciona a los jugadores una excelente experiencia de juego sin comprometer sus derechos fundamentales. Y nosotros, ¿hemos revisado alguna vez qué datos recoge nuestro juego favorito?

(Fuente: Xataka / The Conversation / varios / redacción propia)

Vacaciones de invierno: el Museo Histórico Nacional porteño presenta una agenda cargada de talleres

Del 15 de julio al 2 de agosto, en el clásico espacio de Defensa 1600, CABA, habrá juegos, recorridos y talleres para toda la familia, con entrada gratuita y sin inscripción previa.

(Foto: prensa Museo Histórico Nacional).

Fundado en el año 1889, su patrimonio incluye objetos relacionados con la historia prehispánica, la Revolución de Mayo, el Cruce de los Andes, la cultura de los pueblos originarios y varios episodios relevantes de la historia del país. Desde el miércoles 15 de julio al domingo 2 de agosto, el centenario espacio ofrecerá talleres y propuestas recreativas para acercar la historia argentina a través del juego y la participación.

La programación, pensada para compartir entre chicos y adultos, no requiere inscripción previa y se desarrollará incluso en caso de lluvia. Algunas actividades contarán con cupos limitados por orden de llegada.

La agenda comenzará con "Historias para armar", una propuesta para resolver rompecabezas inspirados en pinturas exhibidas en la sala Pintores de la historia. Recomendada para mayores de 5 años, se realizará los miércoles 15, 22 y 29 y los viernes 17, 24 y 31 de julio, siempre a las 15:00.

(Foto: prensa Museo Histórico Nacional).

Los jueves 16, 23 y 30 de julio, también a las 15:00, será el turno de "Quién es quién en la Historia", un juego basado en el clásico de mesa en el que los participantes deberán descubrir qué personaje histórico les tocó a sus compañeros mediante preguntas y respuestas, utilizando retratos y figuras presentes en la colección del museo. Está destinado a chicos y chicas desde los 6 años.

Por las mañanas, a las 11:00, habrá dos talleres con cupo limitado. "Vestir la historia", dirigido a mayores de 6 años, invitará a conocer a próceres y personajes históricos diseñando sus vestimentas en distintos contextos de época. Se realizará los jueves 16, 23 y 30 y los viernes 17, 24 y 31 de julio, con un máximo de 15 participantes por orden de llegada.

En tanto, "Llegó carta" combinará un recorrido por la colección del museo con un taller de escritura epistolar utilizando técnicas del siglo XIX. La actividad propone escribir una carta para el futuro y está orientada a niños y niñas a partir de los 8 años. Tendrá lugar los miércoles 15, 22 y 29 de julio, a las 11:00, con un cupo máximo de 10 personas.

Todas las actividades comenzarán en el Sector de Bienvenida o en la Sala Pintores de la Historia, según la propuesta, y requerirán que las personas adultas permanezcan junto a los menores durante su desarrollo.

Con esta programación, el Museo Histórico Nacional busca transformar sus salas en un espacio de juego, creatividad y descubrimiento para que las familias recorran la historia argentina de una manera diferente durante el receso invernal.

(Fuente: Agencia Noticias Argentinas / varios / redacción propia)

Un poco de belleza: seis pinturas que plasmaron el acto de leer en un lienzo

Seis artistas de distintas épocas y tradiciones encontraron, en el acto de leer, un motivo tan fértil e inspirador para pintar como podría serlo cualquier batalla o paisaje. 

(Foto: composición propia).

Leer es, antes que nada, una postura del cuerpo y una disposición de la luz. Los pintores lo supieron siempre. Durante siglos, el libro fue objeto de representación tan frecuente como el pan o la fruta, y la figura del lector -absorto, inclinado, iluminado- se convirtió en uno de los temas más persistentes de la historia del arte. Esta selección recorre seis obras que, desde el siglo XVI hasta el presente, tradujeron ese acto íntimo en imagen.

"El bibliotecario", de Giuseppe Arcimboldo, construye un rostro humano con libros y abrió un debate entre quienes lo leen como homenaje a la erudición y quienes lo interpretan como burla (Foto: WIkimedia).

El más extravagante de todos es "El bibliotecario", de Giuseppe Arcimboldo, pintado hacia 1566 y conservado en el castillo de Skokloster, en Suecia. El pintor milanés, retratista oficial de la corte de los Habsburgo, construyó un rostro humano con libros apilados: las tapas forman los ojos, los lomos el cuerpo, un volumen abierto corona la cabeza como si fuera un sombrero. La obra forma parte de una serie de retratos compuestos con objetos vinculados al oficio del representado.

Se piensa que el modelo fue Wolfgang Lazius, humanista e historiador al servicio del emperador Maximiliano II. Desde su primera exhibición, la pintura dividió a los estudiosos: algunos la leen como un homenaje a la erudición del Renacimiento; otros, como una burla a quienes acumulan libros sin leerlos. El título que hoy lleva -"Bibliotekarien", en sueco- no aparece en ningún inventario anterior al siglo XX.

"Retrato de Katie Lewis", de Edward Burne-Jones, presenta a la hija de sir George Lewis absorta en la lectura de una edición ilustrada de "San Jorge y el dragón" (Foto: Wikimedia).

Tres siglos después, Edward Burne-Jones eligió un tono radicalmente distinto. En "Retrato de Katie Lewis" (1886), la hija del abogado y mecenas sir George Lewis aparece recostada en un sofá dorado, vestida de negro, con un libro abierto entre las manos y un perro dormido a su lado. La niña lee con tal concentración que parece ajena al pintor.

Burne-Jones, figura central del movimiento prerrafaelista, realizó varias obras en torno a la familia Lewis durante la primera mitad de la década de 1880. Esta, en particular, fue exhibida en la Grosvenor Gallery de Londres en 1887 y donada por el artista al padre de la niña en 1897. El libro que sostiene Katie es una edición ilustrada de la leyenda de "San Jorge y el dragón".

"La reproduction interdite", de René Magritte, muestra un espejo que refleja la nuca de un hombre pero reproduce con exactitud un libro de Edgar Allan Poe (Foto: Wiimedia).

René Magritte abordó la lectura de forma oblícua, como era su costumbre. "La reproduction interdite" (Reproducción prohibida) es un óleo de 1937 encargado por el poeta y mecenas Edward James para el salón de baile de su residencia en Londres. 

El cuadro muestra a un hombre de espaldas frente a un espejo que, en lugar de devolver su rostro, refleja también su nuca. Sobre la repisa, sin embargo, un libro sí aparece correctamente reflejado.

Ese volumen es una edición francesa de "Las aventuras de Arthur Gordon Pym", la única novela de Edgar Allan Poe, autor predilecto de Magritte. La paradoja del cuadro reside en que el objeto inanimado obedece las leyes de la física, mientras que el ser humano las viola. La obra se conserva en el Museum Boijmans Van Beuningen de Rotterdam.

"Campesino leyendo junto al fuego", de Vincent Van Gogh, retrata en 1881 a Cornelis Schuitemaker en una escena de lectura ligada al realismo social en los Países Bajos (Foto: Wikimedia).

Vincent Van Gogh firmó con su nombre de pila el dibujo al que pertenece la imagen precedente. "Campesino leyendo junto al fuego" data de 1881, año en que el artista vivía con sus padres en Etten, en los Países Bajos, y se dedicaba a retratar a trabajadores rurales en sus actividades cotidianas.

El modelo fue Cornelis Schuitemaker, un veterano de guerra que dependía de la asistencia social. La escena es austera: un hombre sentado en una silla de paja, inclinado sobre un libro, con una chimenea encendida a su derecha. Los tonos son ocres y grises, la línea es firme. Es una obra del Van Gogh anterior a la paleta brillante, cuando todavía miraba el mundo con los ojos del realismo social.

Gabriel Picart sitúa la lectura en un ámbito íntimo y femenino, bajo la luz natural y en una escena asociada al sur de Europa (Foto: Wikimedia).

En "Mujer leyendo", del pintor español nacido en 1962 Gabriel Picart, una figura con falda de "patchwork" en tonos azules lee sentada en unos peldaños de piedra, descalza, bajo un sol que recorta las sombras con precisión. La puerta de madera oscura y las flores al fondo sitúan la escena en el sur de Europa. Las obras de Picart forman parte de colecciones privadas en España, Estados Unidos, Alemania, China y Reino Unido, entre otros países.

La imagen de David Hockney no tiene nombre y se encuentra en el libro "Una ventana al mundo", y es la única entre las que elegimos obtenida por medios digitales (Foto: Wikimedia).

La última imagen pertenece al recientemente fallecido David Hockney. A partir de 2009, el pintor británico comenzó a dibujar con el dedo en la pantalla de un iPhone, usando la aplicación Brushes, y envió las imágenes resultantes a amigos y colaboradores. Cuando Apple lanzó el iPad en 2010, Hockney adoptó el nuevo dispositivo de inmediato y amplió su producción digital a flores, paisajes y naturalezas muertas.

La pintura de esta selección, que se encuentra en el libro "Una ventana al mundo" (Taschen) muestra una lámpara de escritorio que derrama luz amarilla sobre una pila de libros, con una ventana nocturna al fondo en la que se distingue una grúa de construcción. El fondo es violeta intenso, la luz es eléctrica y las líneas son rápidas. Es una imagen hecha desde la cama, en la oscuridad, con un aparato que cabe en la palma de la mano, y que Hockney convirtió en soporte artístico con la misma naturalidad con que otros eligieron el lienzo o el papel.

(Fuente: Infobae / WIkimedia / varios / redacción propia)

lunes, 6 de julio de 2026

Lecturas para comenzar la semana: cuentos de Stephen King, la "locura" de Milei, un café para viajar en el tiempo y un par de sorpresas

Luego de unas breves vacaciones invernales, volvemos con ganas de recomendar libros, como hacemos generalmente los días lunes y viernes. En esta oportunidad, cinco textos que no podrían ser más diferentes entre sí: una colección de cuentos de un autor clásico, una radiografía descarnada sobre el doloroso experimento "libertario" en nuestro país, y otros tres textos sobre los que no es conveniente adelantar demasiado. Todos, como siempre intentamos facilitar, se pueden descargar en formato digital desde este post.

(Foto: composición propia).

Con energías renovadas luego de una breve semana sin publicaciones, las ganas se repartían entre hacer foco en un autor, un género, una época, una temática... pero nada de eso prevaleció: finalmente nos decidimos por la heterogeneidad. Cinco trabajos cuyo único común denominador es estar entre los más leídos de los últimos dos años. A continuación, nuestras humildes sugerencias.

Vendrán por ti, de Marcela Guilligan (Leamos)

(Foto: composición propia).

María Cameron atraviesa una crisis que lo sacude todo: su cuerpo enferma, su matrimonio se desmorona y su mundo parece quebrarse sin remedio. Sin saber bien por qué, deja atrás su vida en Buenos Aires y se lanza sola a la ruta patagónica. El paisaje árido que la rodea es apenas el comienzo de un viaje más profundo, uno que irá revelando que lo que vive no es solo una huida… es una misión. 

A medida que avanza, comienzan a aparecer señales: sueños intensos, símbolos antiguos, encuentros que no parecen casuales. María revive memorias que no le pertenecen y siente en su cuerpo una historia que no comenzó con ella. Pronto descubrirá que su linaje guarda secretos silenciados durante siglos y que una figura femenina del pasado -Catalina O’Connors, una princesa celta del año 1000- se entrelaza con su destino actual.

Desde los acantilados de la Patagonia hasta la India mística y los domos tecnológicos de Islandia, cada lugar funciona como una etapa iniciática. Cada capítulo, una pista. Cada decisión, una clave. Y en medio del camino, un amor inesperado y arrollador, que la conecta con una frecuencia desconocida, como si ya se hubieran amado antes, en otra vida.

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Distancias del corazón, de Silvina Scheiner (Leamos)

(Foto: composición propia).

Una madre sola viaja al otro lado del mundo en busca de la única conexión significativa que le queda en la tierra: su hija. Después de estar aislada tres años por la pandemia, se embarca en una travesía emocional para recuperarla y tener la conversación que evitan desde hace tanto tiempo.

Sólo al reunirse con esa niña que soltó a los seis años, encontrará la paz que tanto anhela y se reconocerá como la madre que quiere ser. Una historia de hijos afuera y padres perdidos, que toca el corazón de todos los que entregaron sus jóvenes al mundo.

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Si te gusta la oscuridad, de Stephen King (Plaza Janés)

(Foto: composición propia).

El nuevo lanzamiento del Rey del Terror es una colección de doce relatos que lo afianza, una vez más, como uno de los mejores narradores de nuestro tiempo.

"¿Te gusta la oscuridad? Perfecto. A mí también" es cómo inicia Stephen King el prólogo de este nuevo y magnífico volumen de doce relatos que se adentran en la parte más sombría de la vida. King lleva más de medio siglo siendo un maestro literario, y estas historias sobre el destino, la mortalidad, la suerte y los múltiples pliegos de la realidad son tan ricas y absorbentes como sus novelas. El autor escribe "para sentir la emoción de dejar atrás la rutina", y en este trabajo los lectores sentirán, una y otra vez, esa misma emoción.

La habilidad del Rey del Terror para sorprender, inspirar y provocarnos tanto miedo como consuelo al mismo tiempo no tiene parangón. Cada uno de estos relatos contiene sus propios escalofríos, alegrías y misterios, y todos son icónicos.

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El loco, de Juan Luis González (Planeta)

(Foto: composición propia).

Este libro quería ser una radiografía de la nueva ultraderecha que hoy tiene como líder a Javier Milei. Pero con el correr de los meses, de las entrevistas, de los encuentros "off the record", de seguir facturas, sellos y papeleríos, el trabajo pasó de ser uno de campo con ribetes casi académicos a un "thriller tragicómico", a medio camino entre los policiales negros de Raymond Chandler y "La conjura de los necios", de John Kennedy Toole.

Los secretos místicos de Milei fueron la primera revelación que obligaron a cambiar los planes. Las tres veces que "vio" la resurrección de Cristo, la muerte de su "perro hijo" Conan que oculta hace años, los clones del can que mandó a hacer, sus charlas con el animal muerto a través de una médium y de su hermana telépata y las conversaciones con seres muertos y con "el número UNO", como llama a Dios, el que le encargó "la misión" de ser presidente.

Luego la investigación se topó con la trama prohibida de un movimiento que vende sus cargos, que entabló relaciones con barrabravas involucrados en casos de asesinatos, plagó sus filas con miembros de larga data dentro del Estado y con condenas por corrupción, recibió ayudas técnicas, logísticas y monetarias de cierto sector del peronismo que dice combatir, amenazó a todos los que quisieron abrir la boca, como le pasó a una de sus propias legisladoras y, montado sobre la ilusión de una "nueva política" que esperanzó a jóvenes que habían perdido las esperanzas, oculta la manera más vieja de hacer plata y negocios de la Argentina.

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Antes de que se enfríe el café, de Toshikazu Kawaguchi (Plaza Janés)

(Foto: composición propia).

Un rumor circula por Tokio: oculta en uno de sus callejones hay una pequeña cafetería que merece la pena visitar no sólo por su excelente café, sino también porque, si elegimos bien la silla donde sentarnos, es posible regresar al pasado. Pero como incluso lo increíble está sujeto a limitaciones, no podremos salir de la cafetería mientras dure el viaje, volveremos cuando el café se enfríe y, hagamos lo que hagamos, el presente no cambiará.

A través de las emocionantes historias de cuatro clientes que se atreven a embarcarse en esta aventura por motivos diferentes, "Antes de que se enfríe el café" nos ofrece un relato atemporal sobre el amor, las oportunidades perdidas y la esperanza de un futuro que siempre está por llegar.

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(Fuente: bajalibros.com / varios / redacción propia)