miércoles, 16 de septiembre de 2026

Buenas noticias: los jóvenes lectores ganan terreno y el libro impreso vuelve a liderar las preferencias

Un estudio de Cambridge University Press revela que el 65% de la Generación Z leyó al menos un libro en papel durante 2025, un crecimiento de seis puntos respecto de 2022 que consolida a este grupo como una fuerza lectora activa.

(Foto: Shutterstock).

Para una generación asociada con los teléfonos inteligentes, las redes sociales y el consumo digital, un dato resulta llamativo: el 65% de la Generación Z leyó al menos un libro impreso durante 2025, frente al 59% registrado en 2022, según una investigación de Kathi Inman Berens y Rachel Noorda publicada por Cambridge University Press.

El estudio analiza los hábitos de personas nacidas entre 1997 y 2012 a partir de encuestas nacionales realizadas en Estados Unidos en 2020, 2022 y 2025. Sus resultados cuestionan la idea de que los jóvenes hayan abandonado la lectura por las plataformas digitales: el 66% se identificó como lector en 2025, 14 puntos porcentuales más que tres años antes.

(Foto: Shutterstock).

El libro físico encabeza las preferencias de lectura

Los autores señalan que el papel se convirtió en el formato preferido de una cohorte que creció con acceso permanente a internet. La elección del libro impreso se relaciona, entre otros factores, con el deseo de reducir la exposición a notificaciones, dispositivos y sistemas de seguimiento digital.

La investigación, titulada "How Gen Z Discover and Consume Books", contempla formas de lectura que las mediciones tradicionales suelen dejar fuera: novelas en papel, libros electrónicos, audiolibros, manga, fanfiction, mensajes, chats de videojuegos y obras publicadas en plataformas como Wattpad, Webtoon y Kindle Unlimited.

En un artículo difundido por The Conversation, Berens y Noorda sostuvieron que los límites entre formatos son cada vez menos rígidos. Una misma persona puede alternar entre papel, audio y lectura digital para seguir un título, además de descubrir historias y comentar libros en redes sociales.

(Foto: Shutterstock).

Librerías y bibliotecas recuperan lugar entre los jóvenes

El aumento de la lectura en papel estuvo acompañado por una mayor presencia de jóvenes en espacios físicos vinculados con los libros. Casi un tercio de los encuestados compró un libro en una librería física durante 2025, un canal que quedó por delante de Amazon como lugar preferido para descubrir nuevas obras.

Las visitas a bibliotecas públicas también crecieron respecto de 2022. El 36% de los integrantes de la Generación Z consultados dijo haber encontrado un libro a través de un bibliotecario, más del doble del 15% registrado tres años antes.

El trabajo asocia además el uso de bibliotecas con la búsqueda de espacios fuera del hogar. El 85% manifestó que quería contar con otro sitio donde relajarse, mientras que quienes no asistían a bibliotecas registraron niveles más altos de soledad que quienes sí lo hacían.

La tendencia coincide con el crecimiento del sector librero independiente. La American Booksellers Association informó un aumento del 70% en el número de librerías independientes de Estados Unidos durante los últimos cinco años. Barnes & Noble, por su parte, prevé abrir 60 establecimientos en el país a lo largo de 2026.

(Foto: Shutterstock).

La lectura se extiende a redes, clubes y comunidades

Los investigadores plantean que el modo de leer de los jóvenes no se limita a la experiencia individual y silenciosa. Comunidades como BookTok y Bookstagram, las reseñas digitales, los encuentros de lectura y las actividades de cosplay literario forman parte de una relación social con los libros.

Ese componente comunitario se expresa también en las llamadas fiestas de lectura silenciosa, reuniones en las que los asistentes comparten un espacio para leer por separado. Los festivales literarios, los clubes y las recomendaciones entre pares intervienen en el descubrimiento de nuevos autores, junto con los algoritmos de las plataformas.

(Foto: Shutterstock).

El crecimiento entre jóvenes contrasta con la lectura en la infancia

El repunte entre la Generación Z contrasta con los datos sobre lectura en voz alta en hogares del Reino Unido. Una investigación de HarperCollins UK indicó que sólo el 41% de los niños de entre 0 y 4 años recibe lecturas frecuentes en casa, frente al 64% de 2012.

La caída continúa en los grupos de mayor edad: el hábito alcanza al 36% de los niños de 5 a 7 años y al 22% de quienes tienen entre 8 y 10 años. Además, sólo el 40% de los padres con hijos de hasta 13 años consideró que leerles resulta una actividad divertida.

El informe señaló que el 28% de los padres de la Generación Z entiende la lectura más como una materia que se debe aprender que como una actividad recreativa. Entre los niños de 5 a 13 años, el 29% comparte esa percepción, un aumento respecto del 25% medido en 2022.

(Fuente: Infobae / varios / redacción propia)

Al Hueso: una feria de arte que se instalará en un edificio habitado

La propuesta reunirá 28 proyectos de cinco países desde el 30 de octubre al 1° de noviembre, en cuatro pisos y 12 departamentos de un inmueble del barrio porteño de Chacarita.

(Foto: prensa TACHA).

La feria de arte Al Hueso, organizada por TACHA (Humboldt 1271, CABA), tendrá su primera edición del 30 de octubre al 1° de noviembre en un edificio de 1.100 metros cuadrados del barrio porteño de Chacarita, donde cuatro pisos y 12 departamentos habitados funcionarán como espacios de exhibición.

La propuesta reunirá 28 proyectos de Argentina, Chile, España, Uruguay y Suiza, con la participación de galerías, colectivos de artistas, espacios independientes y editoriales. También estarán representadas iniciativas de Córdoba, Tucumán, Santa Fe y distintas localidades de la provincia de Buenos Aires, además de proyectos de la Ciudad y el Área Metropolitana.

A diferencia de una feria tradicional, Al Hueso propone que el público recorra espacios domésticos en lugar de stands. Los proyectos exhibirán sus obras en departamentos que, durante las jornadas del encuentro, también funcionarán como lugares de alojamiento y convivencia para sus integrantes.

La organización plantea así una experiencia basada en el contacto directo entre artistas, galeristas, gestores, coleccionistas, editoriales y visitantes. Las obras serán el punto de partida para conversaciones e intercambios entre participantes de distintas escenas y procedencias.

(Foto: prensa TACHA).

Entre los proyectos seleccionados figuran Artefacto Galería de Arte, Autoras en Tienda, Belle Arti Galería, Cápsula, CASAZUL, Cassia House, CDE Bis, Ciudades Extraordinarias, CO ART, COLADA Gallery and Ed, ConVosVoz, Cresteo, Estudio Maleza, Fina Estampa, Fracasa mejor, Galería CARTE, Galería PHUYU, HILO AZUL, Julia Baitalá Galería de Arte, La inversa arte, Mapa Espacio de Arte, Oid El Vidrio, Ojitos Arte Contemporáneo para las Infancias, P.O.N.C.H.O., Puertas Adentro, Tres Salas, Ventana Rodney y Vibramujer.

Obras con precios a la vista


Uno de los ejes de Al Hueso será la relación entre arte y mercado. Las obras exhibirán sus precios, con el objetivo de facilitar el acceso a la compra y acercar a nuevos públicos a la adquisición de piezas. La selección incluye trabajos vinculados con el cuerpo, el deseo, la memoria, la intimidad, los rituales cotidianos, el paso del tiempo, el reciclaje, la identidad y las distintas maneras de habitar y transformar los espacios domésticos.

La programación se completará con conversatorios, activaciones, intercambios y performances. De este modo, la feria buscará combinar exhibición, circulación, venta y encuentro en un escenario que reemplaza las salas convencionales por un edificio habitado.

Para más detalles, se puede acceder a la página oficial de Al Hueso haciendo click aquí.

(Fuente: Agencia Noticias Argentinas / redacción propia)

Preguntas que inquietan: ¿qué he hecho yo para que Google me recomiende esto?

Cuando hablamos de Google, solemos pensar en su icónico buscador: la barra sobre un fondo blanco que se instaló en nuestro lenguaje con el verbo "googlear" se ha ganado la posición de árbitro en nuestras sobremesas y es el producto estrella que vertebra los cuantiosos ingresos publicitarios de Alphabet.

Las noticias que aparecen en Google Discover responden a nuestros intereses, calculados mediante algoritmos que desconocemos cómo funcionan exactamente (Foto: Tada Images / Shutterstock).

De buscar a encontrar sin pedirlo

Pero, con el paso de los años, Google ha consolidado otro servicio que pasa del clásico "buscar" al algorítmico "encontrar". Se trata de un sistema de recomendación de contenidos similar a la interfaz que comparten muchas redes sociales, aunque sin comentarios, retuits o interacciones visibles de otros usuarios.

Este producto se llama Google Discover y, a diferencia de otros servicios del ecosistema de Google como Maps, Drive o Fotos, no cuenta con una aplicación concreta que podamos descargar: sencillamente se encuentra preinstalado en los teléfonos Android, como un elemento consustancial más de la interfaz al que se suele acceder deslizando hacia la izquierda desde la pantalla principal.

La gran pregunta -sobre este y cualquier otro sistema de recomendación como el que pueden utilizar las polémicas Instagram y Facebook, Netflix, YouTube o hasta las presuntamente inocentes Vinted y Wallapop- es cómo decide qué contenidos nos recomiendan. ¿Qué hemos hecho nosotros como usuarios para merecerlos en nuestro teléfono?

Ni algoritmo ni fórmula mágica


Cuando los usuarios o creadores intentan explicar el funcionamiento de las plataformas que nos recomiendan contenidos como Twitter, Facebook, Instagram, YouTube o Spotify, desarrollan imaginarios algorítmicos o creencias infundadas. Algunos intentan, incluso, entrenar o manipular al algoritmo a partir de estas reconstrucciones.

Lo cierto es que no existe un solo algoritmo ni una gran ecuación que podamos controlar. Los sistemas de recomendación como Google Discover son más bien una gran infraestructura algorítmica opaca. Es decir, un circuito de instrucciones informáticas escondidas en una caja negra metafórica de la que Google ha revelado pocos detalles.

El resto de las piezas del rompecabezas provienen de los esfuerzos profesionales por descifrar cómo funciona y de la literatura científica, que ha observado su impacto en ámbitos como el periodismo. Pero, siendo honestos, no podemos leer los ingredientes de su composición como quien lee la etiqueta de un pote de mayonesa o champú.

Un embudo digital para captar la atención


La documentación oficial define Google Discover como un feed personalizado basado en los intereses del usuario, según su actividad en la web y aplicaciones. En los estudios científicos publicados por los propios ingenieros de Google se ha revelado como un sistema industrial de recomendación de contenidos. Mientras, la investigación académica independiente lo sitúa en la intersección entre la recuperación de información y la curación algorítmica.

Para explicar por qué Google Discover muestra ciertos contenidos sin saber exactamente cómo funciona, podemos comparar la arquitectura típica de un sistema de recomendación con las evidencias e hipótesis que tenemos sobre el producto de Google.

Una metáfora útil es la del embudo dividido en etapas. En internet se publican diariamente millones de contenidos de toda clase: artículos web, vídeos largos, publicaciones de redes sociales o resúmenes de inteligencia artificial. ¿Cómo sintetiza esa inmensa variedad a una lista diseñada a medida para nosotros?

Elegibilidad


Al igual que en Google Search (el buscador), el primer paso es la indexación. Google mantiene un inventario donde rastrea internet y aplica un primer filtro para descartar todo lo que no cumple sus políticas. De ahí que el contenido que infringe las normas de seguridad quede fuera desde el principio. Por ejemplo, publicaciones que busquen reclutar personas para una organización terrorista o imágenes de torturas sin contexto periodístico. Pero superar este filtro sólo significa que un contenido es elegible, no una plaza asegurada.

Arquitectura de un sistema de recomendación común (Foto: Google for Developers).

Lo que buscamos habla de nosotros

Para reducir ese universo inicial, el sistema necesita encontrar qué contenidos pueden encajar mejor con nuestros intereses. En el caso de Google Discover, lo hace identificando qué elementos concretos (entidades) están presentes en nuestras búsquedas o interacciones para relacionarlos entre sí. Así, puede interpretar qué búsquedas o lecturas desagregadas forman parte del mismo interés y organizarlo en temas y subtemas más amplios.

Cuando nuestros intereses ya están "fichados", el sistema necesita traducirlos a un lenguaje con el que comparar y encontrar contenidos afines a gran escala. En el caso de Google Discover, la hipótesis de analistas profesionales como Damien Andell es que se utilizan representaciones matemáticas llamadas embeddings.

Estos vectores convierten los grupos de entidades (familias o clusters) y sus intereses en coordenadas de un mismo tablero, como en el juego de la batalla naval: cuanto más próximos están dos puntos, mayor es su afinidad.

Qué pasa cuando hacemos clic, me gusta o zoom


Una vez localizadas esas familias de contenidos, el embudo vuelve a estrecharse en los modelos predictivos. Aquí la inteligencia artificial del sistema intenta adivinar cómo reaccionaríamos ante cada una de las opciones. En este sentido, el trabajo de los ingenieros de Google describe once objetivos predictivos, de los que explicita siete: cinco positivos (que hagamos clic, que marquemos "me gusta", que respondamos positivamente a una encuesta y que hagamos clic para ver detalle y que cliqueemos para expandir el texto) y dos negativos (la desestimación o "dismissal" y el bloqueo definitivo del contenido).

Cuando todas esas predicciones están sobre la mesa, el sistema tiene que resolverlas para ordenar los candidatos. Lo habitual es combinarlas en una única puntuación, dando más peso a unas señales que otras (como cuando en una evaluación la teoría "vale" 0,6 puntos y la práctica 0,4 de la nota final). Un artículo puede tener muchas probabilidades de que hagamos clic en él, pero también de que acabemos bloqueándolo; otro puede despertar menos curiosidad inmediata, pero generar señales más positivas. Discover tiene que resolver ese cruce para decidir qué aparece antes y qué después. Pero Google no ha publicado cómo combina esas predicciones.

En muchos sistemas de recomendación, una vez ordenados los candidatos, un último filtro puede introducir criterios como diversidad, frescura o equidad, para evitar, por poner un caso, que las cinco primeras tarjetas o contenidos sean todas sobre el mismo producto.

Un bucle sin fin

Estamos al final del embudo y Google Discover ya ha decidido qué enseñarnos, pero el proceso no se detiene aquí: el sistema se retroalimenta, es decir, observa las señales que genera explícitamente (cuando bloqueamos una fuente o le damos "me gusta" a un contenido) e implícitamente (cuando nos detenemos a leer un artículo o pasamos al siguiente).

Estos nuevos datos vuelven al sistema para entrenar y actualizar el modelo: las recomendaciones generan interacciones, las interacciones producen nuevos datos y esos datos alimentan futuras recomendaciones.

Sabemos que el sistema es una ruleta que no se detiene y que se alimenta de nuestro historial, de nuestra ubicación y de pequeños comportamientos cotidianos que quizá resulten imperceptibles hasta para nosotros mismos, pero que son la fuente de datos que riega todo este enorme sistema de recomendación.

(Fuente: The Conversation / redacción propia)

martes, 15 de septiembre de 2026

Agenda Cultural: el Palacio Libertad (ex Centro Cultural Kirchner) renueva su propuesta semanal ante la inminencia de la primavera

El imponente complejo multidisciplinario, ubicado en Sarmiento 151, CABA, ofrece mucha música, teatro y hasta una experiencia de lectura y escritura colectiva para jóvenes. Todo, como siempre, con acceso libre y gratuito para toda la comunidad.

Homenaje a Fontanarrosa, por Rudy Chernicoff

(Foto: prensa Palacio Libertad).

En el unipersonal "Por amor al negro", Rudy Chernicoff aborda los mejores personajes creados por su amigo Roberto Fontanarrosa y una serie de anécdotas, recuerdos y grabaciones.

Viernes 18 de septiembre, 19:00 - Salón de Honor.

Amelita Baltar y quinteto presentan "Lado B"

(Foto: prensa Palacio Libertad).

La cantante ofrece un repertorio tanguero que incluye obras de Astor Piazzolla y Horacio Ferrer, junto con canciones de otros géneros y piezas folclóricas que no suele interpretar.

Domingo 20 de septiembre, 19:00 - Auditorio Nacional.

Orquesta Sinfónica Nacional

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Bajo la dirección de Emmanuel Siffert, el organismo presenta estrenos argentinos y otras obras de los siglos XX y XXI, junto con un homenaje al maestro Pedro Ignacio Calderón.

Viernes 18 de septiembre, 20:00 - Auditorio Nacional.

Orquesta Nacional de Música Argentina

(Foto: prensa Palacio Libertad).

El organismo dirigido por Ezequiel Silberstein interpreta un estreno mundial de Pompeyo Camps y obras de otros compositores argentinos, con el clarinetista Mariano Rey como solista invitado.

Miércoles 16 de septiembre, 20:00 - Auditorio Nacional.

• El último asao

(Foto: prensa Palacio Libertad).

En esta obra de Jeremías Vizcaino, con músicos y bailarines de folclore en escena, la decisión de un joven que abandona su pueblo marca un antes y un después en la vida de su comunidad.

Miércoles 16 de septiembre, 20:00 - Sala Argentina.

Sebastián Achenbach: recital de órgano

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Un repertorio inspirado en la cosmología y la espiritualidad que incluye, entre otras piezas, dos estrenos de los argentinos Esteban Benzecry y Rafael Ferreyra.

Sábado 19 de septiembre, 20:00 - Auditorio Nacional.

A Viva Voce: íntimo de tenores

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Los tenores Luciano Kahla, Flavio Fumaneri y Hernán Quinteros abordan la ópera desde una mirada cercana y actual a través de arias célebres, canzonettas y clásicos populares.

Miércoles 16 de septiembre, 19:00 - Salón de Honor.

Próxima estación: primavera. Espacio de lectura y escritura en La Cúpula

(Foto: prensa Palacio Libertad).

En esta propuesta orientada a jóvenes, habrá talleres de escritura a cargo de Carolina Lesta y Alto Bondi, junto con lecturas de poesía de los cursos de Imanol Guerschman. Además, la Biblioteca Abierta de CONABIP ofrece una amplia variedad de títulos.

Sábado 19 y domingo 20 de septiembre, 15:00 a 20:00 - La Cúpula.

(Fuente: prensa Palacio Libertad / redacción propia)

La violencia machista en todo su esplendor: ¿cuál es el límite de la literatura para retratar un femicida?

En su nuevo trabajo, "Las máscaras de la bestia", el escritor argentino Gonzalo Unamuno propone una travesía hacia las zonas más descompuestas de la condición humana. Ya se encuentra disponible en librerías y puede descargarse en formato digital desde este post. 

(Foto: composición propia).

Gente mala que hace cosas horripilantes hay en todos lados. De hecho, el autor escribió una antología de cuentos, "Tu jardín salvaje", que retrata y muy bien ésto. Pero en "Las máscaras de la bestia" (Galerna), hablamos de otra cosa. Una que multiplica la apuesta por mil y nos deja sin aliento. Porque es imposible imaginar un protagonista tan retorcido, asqueroso y vil como el de este libro. Pero Gonzalo Unamuno lo hizo y además lo puso en papel.

El escritor entra en la cabeza del monstruo para entender cómo se construye el mal y cuando lo logra, lo hace novela. Hay personajes que se leen. Y hay otros que se sufren, se padecen. Germán Baraja entraría en la segunda categoría. Es un asesino de mujeres, un femicida. Narcisista, autodestructivo. Un perverso atravesado por el odio. Peor tipo no había. 

"Es un ex militante político, nihilista, adicto, resentido, misógino, cobarde, escéptico, ruin, alienado, manipulador, perverso, incapaz de adaptarse a su entorno y de resolver cualquier obstáculo de la vida adulta. Esta suma de características que le endilgué -dice el autor en el prólogo- me dieron por resultado un mutilado emocional, un desgraciado y también un personaje inimputable".

"Las máscaras de la bestia" reúne cuatro textos protagonizados por este sujeto deleznable: las novelas "Que todo se detenga" (2015) y "Lila" (2018), y los cuentos "Sacar la basura" y "Tu jardín salvaje". El eje central de la publicación es la construcción de la voz y la subjetividad de un hombre de unos treinta y pico, que en apariencia parece normal, que le gusta la buena vida pero que en verdad es un ser nefasto, un tipo inmundo, cruel y miserable. Es el personaje principal de las cuatro historias y nos obliga a enfrentarnos con una de las formas más incómodas de la literatura: mirar el mundo desde la perspectiva del victimario y en primera persona.

"Cuánto tengo, lo destruyo. Para qué lo hago, no lo sé. (…) ‘Por exponerme ante mí mismo’, eso, impresión o realidad, fue todo lo que logré responderle cuando segundos antes de matarla a golpes me preguntó, doblada por el dolor, por qué le hacía lo que le estaba haciendo", dice el protagonista.

Gonzalo Unamuno (Foto: prensa Galerna).

Y si bien son textos escritos en distintos momentos, están unidos por esta personalidad oscura que se convirtió en uno de los seres más perturbadores de la obra del autor. La apuesta no es sencilla. No justifica. Tampoco tranquiliza. Todo lo contrario: deja los pelos de punta como si hubieramos puesto los dedos en el enchufe, pero peor. Y camina todo el tiempo por la cornisa, de un sendero de ripio, sin señalización. Y lo hace a propósito. Baraja es un hombre que fascina y repele al mismo tiempo.

Cocainómano, desencantado, ególatra patológico y cruzado por una relación enferma con el poder. Y sí, la literatura creó monstruos de todo tipo. Pero los más inquietantes son aquellos que no lo parecen. Porque el mal no siempre tiene un rostro reconocible. Puede convivir con lo cotidiano, con la seducción, con la inteligencia, con el humor e incluso con cierta sofisticación. Es por eso que la bestia necesita máscaras.

Y el título del libro apunta hacia allí. Las máscaras no sólo ocultan a la bestia: también muestran las distintas formas que puede adoptar. El personaje de Unamuno cambia de registro, de tono y de perspectiva, pero debajo de esas transformaciones persiste una misma lógica: la de un hombre que convierte al otro en objeto y que necesita ejercer dominio y violencia para confirmar su propia existencia.

Así, la pluma maestra de Unamuno consigue que sintamos odio. Y mucho. Queremos destripar a Baraja pero, imposible. No se puede matar a un personaje de un libro. ¿O sí? Como sea, conformémonos con poder concluir la lectura y sobrevivir a este escándalo narrativo desplegado en 283 páginas. ¿Hay algo más incómodo que escuchar la voz de este miserable contando su atrocidad como si nada? ¿Cuántos tipos de carne y hueso hay por ahí que ejecutaron mujeres (porque podían y pueden hacerlo) y continúan sus vidas como si no hubieran cometido ninguna bestialidad? ¿Es Baraja producto de la fantasía o sólo un esbozo de la triste realidad? En alguna parte de la edición podría leerse: "basado en hechos reales" y a nadie le sorprendería.

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(Fuente: bajalibros.com / Infobae / redacción propia)

¿Es posible un sólido que fluya? Los supersólidos ganan terreno

Una piedra sobre la mesa conserva su forma. El agua, en cambio, se adapta al vaso y, si se derrama, fluye libremente. Desde pequeños aprendemos a separar el mundo en categorías estancas y predecibles: lo sólido por un lado y lo líquido por el otro. Por eso, imaginar un sólido que pueda fluir sin dejar de ser sólido suena casi como una trampa o un truco de magia.

(Foto: Shutterstock).

Pero ¿existen realmente? En nuestra vida cotidiana la respuesta es un rotundo no. Sin embargo, la física cuántica lleva décadas demostrando que las intuiciones funcionan muy bien a nuestra escala, pero se quedan cortas al describir la materia en condiciones extremas. Ahí, algunas formas de materia pueden combinar un patrón espacial ordenado y movimiento sin fricción: los supersólidos.

Desde fuera, un supersólido no parece un objeto cotidiano que cambie de forma o empiece a escurrirse. De hecho, las evidencias más claras de supersolidez se han obtenido principalmente en experimentos realizados a temperaturas extremadamente bajas y están formados por nubes de átomos ultrafríos. Lo extraordinario no es su aspecto, sino la manera en que esos átomos se organizan y responden colectivamente. Si un supersólido combina propiedades que parecían incompatibles, significa que nuestras categorías clásicas para describir la materia no son tan rígidas como creíamos


No es miel, ni vidrio, ni una pantalla LCD

Antes de adentrarnos en la rareza cuántica, conviene aclarar un malentendido común. En la naturaleza existen materiales que parecen habitar en la frontera del mundo sólido y líquido. Así, la miel fluye con exasperante lentitud, la arena se comporta a veces como un fluido granular, el vidrio carece del orden regular de un cristal y los cristales líquidos de nuestras pantallas LCD combinan orden molecular con movilidad. Pero un supersólido no es nada de eso. 

No hablamos de un sólido blando, ni de un líquido sumamente viscoso, ni de un cristal que está empezando a derretirse. La realidad cuántica es más extraña: hablamos de un sistema que reúne dos propiedades que normalmente nunca aparecen juntas. Por un lado, posee un patrón espacial ordenado, como el de un cristal. Por otro, una parte de sus átomos puede fluir sin fricción, como ocurre en un superfluido. Es decir, mantiene el orden característico de un sólido sin renunciar a una de las propiedades más sorprendentes de algunos fluidos cuánticos.

Distribuciones de densidad en un sólido ordinario, un superfluido y un supersólido. El celeste representa zonas de menor densidad atómica; el azul/verde intenso, alta densidad. El supersólido combina un patrón espacial ordenado con coherencia colectiva entre las regiones densas (Foto: Wikimedia).

El líquido que se desplaza sin viscosidad

Para entender qué tiene de extraordinario un supersólido, primero hay que conocer la superfluidez.

En un líquido común, sus partículas chocan entre sí y con las paredes del recipiente, disipando parte de la energía en forma de calor. Esa resistencia interna al movimiento se llama viscosidad. En un superfluido, en cambio, una fracción del sistema puede desplazarse sin viscosidad y mantener el movimiento sin perder energía del modo habitual. Esto produce comportamientos que parecen imposibles a nuestra escala.

Un superfluido puede atravesar conductos extremadamente estrechos, circular durante mucho tiempo sin frenarse e incluso trepar por las paredes del recipiente formando una película muy fina. No es simplemente un líquido que fluye con facilidad: es un estado cuántico colectivo, en el que muchas partículas comparten una misma fase y se comportan de manera coordinada.

En 1970, el físico Anthony Leggett formuló de manera explícita la pregunta que daba título a su artículo: "Can a Solid Be Superfluid?" (¿Puede un sólido ser superfluido?). Casi al mismo tiempo, otros trabajos teóricos mostraron que un sistema cuántico podía mantener un patrón cristalino y, a la vez, permitir un flujo sin viscosidad. Así nació el concepto de supersólido.

El largo y pedregoso camino del helio

Durante 40 años, el candidato natural para encontrar un supersólido fue el helio-4. No era una elección caprichosa: al enfriarse y comprimirse, el helio forma uno de los cristales cuánticos más extremos que conocemos. El entusiasmo estalló en 2004, cuando los físicos de la Universidad Estatal de Pensilvania E. Kim y M. H. W. Chan hicieron oscilar una muestra de helio sólido y observaron que una pequeña parte parecía no acompañar por completo el movimiento del recipiente.

Una posible explicación era que esa fracción se comportaba como un superfluido dentro del sólido. Pero el helio resultó ser un terreno mucho más resbaladizo de lo esperado. Con el tiempo, surgieron dudas sobre si aquellas señales demostraban realmente la supersolidez o si podían explicarse por defectos del cristal, impurezas, interfaces o cambios en la elasticidad del propio material. La idea seguía siendo posible, pero hacía falta un sistema más controlable para demostrarla con claridad.

La revolución de los imanes atómicos


La evidencia más limpia no llegó del helio, sino de una tecnología revolucionaria: los gases cuánticos ultrafríos. En estos sistemas se usan láseres y campos magnéticos para atrapar átomos en el vacío, enfriándolos hasta casi detenerlos. Tras varios experimentos pioneros que crearon estructuras ordenadas usando luz, una evidencia mucho más clara llegó con los llamados gases dipolares, compuestos por átomos que actúan como minúsculos imanes.

En 2019, varios laboratorios lograron observar una situación que hasta hacía poco parecía imposible: estos imanes atómicos se organizaban espontáneamente en una fila de gotitas ordenadas, como un sólido, mientras que el conjunto conservaba la capacidad de actuar como un fluido cuántico. Poco después, la observación de sus oscilaciones colectivas confirmó que no eran simplemente gotitas independientes, sino partes conectadas de un mismo estado supersólido

¿Por qué importa romper los moldes?

En el colegio nos enseñan que la materia se presenta como sólido, líquido o gas, y más adelante incorporamos otros estados, como el plasma. Los supersólidos muestran que estas categorías son útiles, pero no siempre suficientes: en el mundo cuántico, una misma fase puede combinar propiedades que a nuestra escala parecen incompatibles.

Bajo condiciones extremas, el universo se vuelve paradójico. Estudiar estos sistemas intermedios no es sólo un capricho teórico: entender cómo conviven el flujo perfecto y la rigidez ayuda a explorar otros estados cuánticos de la materia, incluidos ciertos superconductores no convencionales, así como escenarios extremos como la corteza de las estrellas de neutrones.

Al final, la cuántica nos demuestra que una pregunta aparentemente absurda puede convertirse en la llave de una nueva frontera científica.

(Fuente: The Conversation / varios / redacción propia)

lunes, 14 de septiembre de 2026

Siri Hustvedt y el libro que escribió para seguir hablando con Paul Auster

En "Historias de fantasmas", un trabajo que comenzó apenas dos semanas después de la muerte de su marido, la autora combina recuerdos personales, ensayos sobre la pérdida y documentos inéditos que dan forma a un collage emocional y literario. Ya está disponible en librerías y puede descargarse en formato digital desde este post.

(Foto: composición propia).

Por primera vez en más de cuarenta años, Siri Hustvedt terminó un libro sin la lectura de Paul Auster. "Historias de fantasmas" (Seix Barral) es la respuesta de la escritora estadounidense a la muerte de su marido, ocurrida en abril de 2024 a causa de un cáncer de pulmón, a los 77 años.

Hustvedt eligió no escribir unas memorias convencionales. Ella misma describe el libro como un "patchwork": diarios que llevó entre noviembre de 2023 y mayo de 2024, mientras acompañaba la enfermedad de Auster; los mails que enviaba a amigos para mantenerlos al tanto; cartas de amor de 1981, cuando se conocieron en una lectura de poesía en Nueva York; y las cartas que Auster le escribió, ya enfermo, a Miles, el nieto de la pareja, un texto inconcluso que pensaba dejarle como legado.

De ese entrelazado de materiales surge un relato de más de cuarenta años de vida compartida: se conocieron en 1981 y se casaron un año después, ella nacida en Minnesota y él neoyorquino. El relato no idealiza el vínculo -Hustvedt incluye también las tensiones y la vida cotidiana de la pareja, y llega a comparar la obstinación de Auster con la del "Bartleby" de Herman Melville- ni se detiene sólo en la intimidad: durante cuatro décadas, ambos sostuvieron carreras literarias personales sin dejar de ser, el uno para el otro, el primer lector de cada página que escribían.

Ella construyó una obra como novelista y ensayista, además de ensayos que cruzan literatura y neurociencia; él se consagró con "La trilogía de Nueva York" y siguió con novelas como "Moon Palace", "Sunset Park" y "4 3 2 1".

(Foto: AP).

Hustvedt cuenta que el día del funeral de su marido sintió con enorme nitidez que él entraba a la habitación, y que después percibió el olor a los cigarros que él solía fumar. En vez de descartar esas experiencias, las piensa a la luz de la investigación sobre el duelo: recuerda que entre el 30% y el 60% de las personas que atraviesan una pérdida experimentan algún tipo de alucinación vinculada al ausente, y recurre a la fenomenología de Maurice Merleau-Ponty sobre el miembro fantasma para explicar cómo el cerebro sigue reconstruyendo la presencia de esa otra persona que había pasado a formar parte de uno mismo.

La autora también pone nombre a otro efecto del duelo, al que llama "astillamiento cognitivo": una fragmentación de la memoria y una sensación de desorientación que la acompañó en los primeros tiempos después de la muerte de Auster. Dos años más tarde, cuenta, esa memoria empezó a recomponerse, en paralelo al propio proceso de escribir el libro.

El libro no se limita a la enfermedad y la muerte de Auster. La autora decidió contar por primera vez las tragedias familiares anteriores, las muertes de Daniel, el hijo de Auster, y de Ruby, la nieta del escritor en un episodio de sobredosis. Un intento de ser honesta con lo que su marido había atravesado en los últimos años de su vida. 

Antes de morir, Auster le había confesado a Hustvedt su voluntad de volver como fantasma para ver lo que ella siguiera escribiendo, algo que ella interpreta como una apuesta a favor de la vida. En ese sentido, "Historias de fantasmas" funciona menos como un cierre que como la continuación de una conversación literaria que la pareja sostuvo durante cuatro décadas, incluido el ritual de leerse en voz alta lo que escribían cada día en la biblioteca de su casa en Brooklyn.

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(Fuente: Agencia Noticias Argentinas / bajalibros.com / varios / redacción propia)

Preguntas que no solemos hacernos: ¿existe realmente "la verdad"?

Desde los inicios del conocimiento filosófico se ha debatido sobre la existencia de la verdad. Ríos de tinta se han usado para intentar definir y analizar este concepto tan profundo pero tan común en la sociedad. Todos hablamos de la verdad. Todos pedimos la verdad. La reclamamos, aunque a veces neguemos su existencia.

La verdad es un hecho recubierto de muchas capas (Foto: K8 / Unsplash).

En el periodismo, la verdad se resume en los hechos: "Ocurrió un accidente en tal esquina, tal día a tal hora y hubo tantos heridos". Listo. Esa es la verdad periodística, una concepción de la verdad netamente informativa, basada en "la regla de las 5 W", que estructuran la noticia: "Who, what, when, where, why" (quién, qué, cuándo, dónde, por qué).

Pero no podemos considerar un hecho como la verdad. ¿Qué pasaría si alguien llega y dice: "No fue un accidente. Uno de los conductores iba alcoholizado"? Aquí nos adentramos en el mundo de las interpretaciones

No hay verdad

En sus "Fragmentos Póstumos", el filósofo alemán Friedrich Nietzsche escribió su más famosa frase: "No hay verdad, sólo interpretaciones". Es una frase tan interesante como controvertida y mal interpretada. Se ha utilizado para decretar la muerte de la verdad e indicar que cada uno puede tener su interpretación; es decir, su verdad. Paradójicamente, la frase de Nietzsche cayó en su propia trampa interpretativa. Cuando afirma que hay interpretaciones no busca relativizar el concepto de verdad, sino que dice que cuando algo sucede cada uno encuentra una interpretación distinta del hecho.

Quien apoya la teoría nietzscheana es el filósofo francés Michel Foucault, pero le agrega su marca registrada: el poder. Según Foucault, hay múltiples interpretaciones de los hechos, pero el poder se encarga de imponer su interpretación y totalizarla. Cuando imaginamos el poder , muchas veces pensamos en señores en trajes caros sentados alrededor de una mesa pensando "¿qué podemos instalar ahora?".

Pero para Foucault el poder sencillamente es la capacidad de instalar una propia interpretación como verdad general. Puede ser un ciudadano desde una red social, un político de cualquier signo e ideología, una empresaria o, incluso, un vecino que comienza un rumor en el barrio y lo instala como una verdad absoluta. Así es como nace, también, el concepto de posverdad.

Retrato de Michel Foucault (1926-1984) filósofo francés. Tinta y acuarela. (Foto: Nemomain / Wikimedia Commons).

La verdad es una cebolla

Ahora bien, existe una forma más sencilla, pero no menos sofisticada, de entender el concepto mismo de la verdad.

En primer lugar, todas las teorías tienen, en parte, razón. La verdad como concepto en sí es amplia. La verdad es la suma de todas las interpretaciones, de los hechos, del pasado y del presente. Y uno se preguntará qué tiene que ver el pasado con la verdad del presente. Bien lo explica una frase del filósofo existencialista Jean-Paul Sartre: "Nosotros no somos terrones de arcilla. Lo importante no es lo que se hace de nosotros, sino lo que hacemos nosotros mismos de lo que han hecho de nosotros". No se puede separar el presente del pasado, ya que somos su consecuencia. Sin entender el pasado es imposible comprender el presente.

Para aclararlo mejor, imaginemos el concepto de la verdad como una cebolla. La cebolla es una hortaliza conformada por varias capas que recubren un núcleo. Si hacemos el paralelismo, el núcleo sería un hecho concreto: el accidente en la esquina, por ejemplo. La capa que lo recubre sería la visión de los testigos y los protagonistas de ese accidente. La siguiente capa sería el pasado de los involucrados. Y así, las capas se van superponiendo, alejándose cada vez más del hecho en sí.

Pero, inevitablemente, de alguna u otra forma todas las capas están involucradas en el hecho que estamos analizando. Por ende, la verdad es esa cebolla. La verdad es ese conjunto de interpretaciones y macrovisiones que hacen posible un panorama global y entero de todos los hechos

La verdad no está a nuestro alcance

Entonces, ¿existe la verdad? La respuesta que se puede dar es un SÍ. ¿Es posible poseer la verdad? La respuesta es posiblemente un rotundo NO. A menos que uno sea Dios o un ser omnipresente, omnipotente y omnitemporal, es imposible poseerla o alcanzarla.

Pero creer en la existencia de una verdad es fundamental. En su obra "El tema de nuestro tiempo", el filósofo español José Ortega y Gasset desarrolla por qué es importante: "La vida sin verdad no es vivible. De tal modo, pues, la verdad existe, que es algo recíproco con el hombre. Sin hombre no hay verdad, pero, viceversa, sin verdad no hay hombre. Éste puede definirse como el ser que necesita absolutamente de la verdad y, al revés, la verdad es lo único que esencialmente necesita el hombre, su única necesidad incondicional".

Esto convierte el concepto de la verdad en una utopía. Y ¿qué es una utopía? Eduardo Galeano lo explica de manera excepcional: "La utopía está en el horizonte. Camino diez pasos y ella se aleja diez pasos. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar".

(Fuente: The Conversation / varios / redacción propia)

Agenda Cultural: el 26º Festival de Cine Alemán anuncia su programación en la Ciudad de Buenos Aires

Será del 17 al 23 de septiembre de 2026 en Cinépolis Recoleta. La programación reúne 13 largometrajes, entre óperas primas, películas presentadas en Berlín y Cannes, propuestas familiares y la antología de cortometrajes Next Generation Short Tiger 2026.

(Foto: prensa Festival de Cine Alemán).

El Festival de Cine Alemán regresa a Buenos Aires para celebrar su 26º edición, que se realizará del 17 al 23 de septiembre en Cinépolis Recoleta, Vicente López 2050. Después de alcanzar sus 25 ediciones en 2025, el encuentro continuará con una programación centrada en producciones recientes y en algunos de los temas que atraviesan al cine alemán contemporáneo.

La selección realizada por German Films está integrada por 13 largometrajes y suma trabajos de realizadores que regresan al festival junto con óperas primas y películas que participaron en festivales internacionales.

La película de apertura será "El hombre que se desvanece", ópera prima de Welf Reinhart. La historia parte de la vida de una mujer que ha construido una nueva relación después de divorciarse. Ese equilibrio se modifica cuando reaparece su exmarido, quien padece demencia y ya no recuerda que ambos están separados.

Uno de los invitados de esta edición será el director Kilian Armando Friedrich, quien presentará "Entiendo su descontento", su primera película de ficción después de desarrollar una trayectoria vinculada con el documental.

El largometraje fue presentado en la Berlinale y obtuvo el Premio a Mejor Actriz en el Festival de Hong Kong. Su protagonista es una administradora de edificios que debe gestionar la falta de personal mientras intenta sostener su compromiso con los trabajadores. Las decisiones que adopta para resolver esa tensión terminan por colocarla frente a un conflicto moral.

La experiencia documental de Friedrich se incorpora a una ficción que observa las relaciones laborales desde las decisiones cotidianas y sus consecuencias.

Entre los títulos de la programación aparece "El sonido al caer", segundo largometraje de Mascha Schilinski. La película compitió por la Palma de Oro en el Festival de Cannes, donde recibió el Premio del Jurado.

También integró la lista de precandidatas al Oscar 2026 en la categoría de Mejor Película Internacional y obtuvo diez Premios Lola, entre ellos los correspondientes a Mejor Película y Mejor Dirección. La narración sigue a cuatro mujeres que viven en una misma granja durante períodos históricos diferentes. A través de ese espacio compartido, la película establece conexiones entre sus experiencias y las huellas que cada generación deja sobre la siguiente.

La programación marca también el regreso de realizadores que participaron en ediciones anteriores. El ya fallecido Wolfgang Becker, responsable de "Good Bye, Lenin" y "Yo y Kaminsky", vuelve con "El héroe de Berlín", codirigida junto con Achim von Borries, uno de los creadores de la serie "Babylon Berlin".

También regresa Thomas Stuber, quien anteriormente presentó "Herbert" y "En los pasillos". Su nueva película, "La rana y el agua", narra el encuentro entre un turista japonés y un joven mudo después de que el primero se extravía durante una excursión. A partir de esa situación comienza a construirse una relación entre ambos personajes.

Dos años después de visitar Buenos Aires para acompañar la presentación de "Ivo", la directora Eva Trobisch regresa al Festival con "Home Stories", su tercer largometraje. La película fue nominada al Oso de Oro en la Berlinale y sigue a una joven que busca ingresar a un reality show. El proceso la enfrenta con las diferencias entre la identidad que construye para las cámaras y aquella que reconoce como propia.

La relación entre exposición, identidad y medios conecta la película de Trobisch con otro de los ejes presentes en la programación de este año: el impacto de las plataformas digitales sobre la vida cotidiana.

El director Simon Verhoeven, quien participó en la 17º edición con "Bienvenido a la casa de los Hartmann", presentará "Ay, ese vacío, ese espantoso vacío". La película obtuvo el Premio Lola de Bronce a Mejor Película y marca el regreso de Verhoeven a la programación del encuentro porteño.

Redes sociales, influencers y música electrónica


La relación con el universo digital aparece de manera directa en dos películas de la selección. En "Rave On", los directores Nikias Chryssos y Viktor Jakovleski ingresan en la escena underground de la música techno de Berlín. La ficción incorpora una banda sonora con trabajos de DJs como Hieroglyphic Being, Ed Davenport y Amanda Mussi, utilizando la cultura de clubes como espacio narrativo.

Por otro lado, "Babystar", de Joscha Bongard, aborda el universo de los influencers desde una problemática vinculada con la exposición de niños y adolescentes en las redes sociales.

Bongard ya había investigado las formas de construcción de identidad digital en el documental "Pornfluencer", estrenado en 2022. En "Babystar", el foco se desplaza hacia los padres que convierten la imagen de sus hijos en contenido para plataformas digitales.

Junto con "Home Stories", la película incorpora a la programación una discusión sobre las consecuencias de la exposición permanente y sobre la relación de los adolescentes con los medios y las redes.

Cine para toda la familia

El Festival contará también con dos propuestas destinadas al público familiar. "El piso secreto", dirigida por Norbert Lechner, combina viajes en el tiempo, amistad y una serie de misterios que los protagonistas deberán resolver.

La segunda propuesta es "Circusboy", documental dirigido por Julia Lemke y Anna Koch. La película acompaña a un chico que creció dentro de un circo y debe decidir si continuará con una tradición familiar que condicionó buena parte de su vida.

Tres óperas primas en la programación


El festival reservará además un espacio para realizadores que presentan sus primeros largometrajes. Junto con la ya mencionada "El hombre que se desvanece" se proyectarán "Luisa", de Julia Roesler, y "Seis semanas después", de Jacqueline Jansen.

Las tres películas trabajan sobre problemáticas diferentes. Entre ellas aparecen la inclusión, los derechos de las personas con discapacidad y las consecuencias que dejó la pandemia en las relaciones y en la vida cotidiana.

La programación se completará con Next Generation Short Tiger 2026, la selección de cortometrajes que forma parte de la estructura habitual del Festival.

Se puede acceder a la página oficial del Festival y a su programación completa haciendo click aquí.

(Fuente: escribiendocine.com / Festival de Cine Alemán / varios / redacción propia)