viernes, 31 de julio de 2026

Lecturas para el fin de semana: esta vez, cuatro libros "difíciles" firmados por mujeres

Cuatro trabajos con dos denominadores comunes: su autoría femenina y ser esencialmente dolorosos. Vínculos enfermizos, traumas colectivos, duelos, enfermedad mental, el peso del silencio, la necesidad de reinventarse y otros temas de ese tenor son los que tratan estos textos, de buena presencia en librerías actualmente y, como casi siempre, descargables en formato digital desde este mismo post. 

(Foto: composición propia).

Tres autoras ya consagradas y una "misteriosa" novel que no ofrecen diversión o pasatismo, sino más bien todo lo contrario. Admitamos que el post de hoy no propone, a diferencia de algunos otros viernes, lecturas para públicos masivos. Temas fuertes pero de los cuales es necesario hablar y, eventualmente, abrevar en la experiencia ajena. A continuación, los títulos:

Corazón de perra, de Victoria Guerrero (Random House)

(Foto: composición propia).

Una poeta peruana llega a Moscú y, casi sin advertirlo, entra en una red de enfermedad, vigilancia y encierro. En nombre de la ciencia, un médico de aura siniestra y una mujer tan seductora como implacable la convierten en objeto de estudio, la rebautizan Laika y la empujan a un territorio donde el cuerpo deja de pertenecerle por completo. Entre clínicas, quirófanos, celdas y fugas, la narradora intenta sostener lo único que no puede dejarse arrebatar del todo: la memoria de sí misma, su lengua y una precaria pero feroz voluntad de autonomía.

Una novela de gran intensidad verbal y extraña belleza, donde la experiencia de la enfermedad se transforma en una indagación radical sobre el poder, el dolor y la resistencia. Victoria Guerrero Peirano construye una voz hipnótica que cruza delirio, lucidez y violencia para narrar un cuerpo intervenido, vigilado y aun así indócil.

Para comprar y descargar en formato e-book, hacer click aquí.

Mala madre, de María Paz Rodríguez (Seix Barral)

(Foto: composición propia).

A sus setenta y seis años, la vida de María Claro esta­ba llena de rutinas. Instalada en Iowa, la tranquilidad de su vejez se ve trastocada cuando una de sus nietas logra dar con su paradero. Obligada a recordar una vida que creyó haber dejado atrás, las cicatrices de María vuelven a abrirse para dejar al descubierto el doloroso significado de La Mala Madre, la instalación que le ganó su reputación como artista. En paralelo, la joven Tiny von Striker, pupila y amiga íntima de María, deberá enfrentar los verdaderos sentimientos en torno a una familia en la que nunca se sintió com­prendida y que lleva quince años sin ver.

"Mala madre" es una exploración de los vínculos familia­res enfermizos, donde la culpa, la libertad y el desarro­llo de la identidad propia serán el hilo conductor de la vida de las protagonistas y de esta poderosa novela.

Para comprar y descargar en formato e-book, hacer click aquí.

El horizonte de mi existencia, de María José de Bustos (Seix Barral)

(Foto: composición propia).

Un arquitecto uruguayo, habituado en los últimos años a levantar espacios destinados a desaparecer, llega a una playa del Pacífico chileno cargando un duelo imposible. Desde esa orilla donde el mar se vuelve confesionario y condena, reconstruye la historia de una vida marcada por las fugas, el amor desgastado, la culpa y la enfermedad mental.

Con una voz torrencial e íntima, "El horizonte de mi existencia" narra la transformación de un hombre que, tras años de sostener una existencia confortable y vacía, se ve obligado a enfrentarse al derrumbe de todo aquello que creía sólido: el matrimonio, la familia, la identidad y hasta la idea de la cordura. La aparición de Víctor -un músico español luminoso y enigmático- y el traslado a la costa asturiana abrirán, sin embargo, una inesperada posibilidad de redención.

La enigmática autora -es su primer trabajo y casi no se encuentra información sobre ella- construye una novela de gran intensidad emocional sobre la fragilidad de los vínculos, el peso devastador del silencio y la necesidad urgente de reinventarse cuando la vida parece haber terminado.

Para comprar y descargar en formato e-book, hacer click aquí.

El bosque de tu nombre, de Karina Pacheco (Alfaguara)

(Foto: composición propia).

Una novela sobre memoria, violencia política y herencia moral que reconstruye, desde la intimidad familiar, el genocidio guatemalteco y sus reverberaciones en varias generaciones. Ariel, médico inglés e hijo de un exiliado guatemalteco, descubre en un cuaderno familiar una confesión que altera su comprensión del pasado: su padre estuvo implicado en un ajuste de cuentas ligado al asesinato de una mujer desconocida. 

A partir de ese hallazgo, inicia una investigación que entrelaza memoria, culpa, violencia política y silencios heredados. Situada en el contexto del conflicto armado guatemalteco y las secuelas del genocidio indígena, la novela despliega una trama donde lo íntimo y lo histórico avanzan juntos. Karina Pacheco construye un relato de gran densidad ética y emocional, sostenido por una prosa contenida y precisa. La obra explora cómo los traumas colectivos atraviesan generaciones y cuestiona las posibilidades reales de verdad, reparación y reconciliación en América Latina contemporánea.

Para comprar y descargar en formato e-book, hacer click aquí.

(Fuente: bajalibros.com / varios / redacción propia)

El "pensamiento crítico" está de moda: ¿qué significa realmente y cómo se enseña?

En cualquier debate o reflexión acerca del impacto de la inteligencia artificial en la educación se acaba hablando de pensamiento crítico. Esta tecnología está cambiando la forma en que los alumnos aprenden y en que los docentes evalúan el aprendizaje, y ante esta transformación, el pensamiento crítico se presenta a menudo como la respuesta pedagógica adecuada.

(Foto: Shutterstock).

Pero a medida que la IA cambia la forma en que aprendemos y enseñamos, es fácil pasar por alto una cuestión crucial: ¿qué significa realmente el pensamiento crítico en el mundo actual?

Existe un peligro real de que se convierta en una palabra de moda vacía de contenido, un antídoto excesivamente simplificado y supuestamente universal contra esta nueva realidad en la que la información, las explicaciones y los resultados cada vez más sofisticados están a sólo un clic de distancia.

Ampliando las definiciones

El pensamiento crítico se entiende, en términos generales, como un conjunto complejo y valioso de habilidades y hábitos. Incluye la capacidad de evaluar pruebas, valorar argumentos, identificar supuestos, distinguir las afirmaciones más sólidas de las más débiles y extraer conclusiones razonadas.

Estas habilidades siguen siendo vitales, pero no abarcan por completo lo que los estudiantes necesitan para hacer frente a los retos cognitivos de un mundo impulsado por la IA.

Reflexión y juicio

El pensamiento crítico se desarrolla en dos pasos. El primero es la reflexión, ese micromomento vital de pausa y consideración que precede al segundo paso: la formación de un juicio.

La reflexión exige que las personas cuestionen las pruebas, examinen las suposiciones, comparen interpretaciones contrapuestas, reconozcan los límites de su propia perspectiva y estén dispuestas a revisar sus conclusiones a la luz de argumentos más sólidos o de nueva información.

Pero los espacios digitales modernos moldean agresivamente nuestra atención. Las plataformas digitales deciden qué es visible, fiable y digno de atención, y luego ofrecen contenido a los usuarios en forma de vídeos breves, reseñas cortas y feeds que se pueden desplazar sin fin.

El pensamiento crítico resulta difícil en estos espacios digitales porque desaparece el tiempo y el espacio necesarios para la reflexión. En su lugar, es probable que los usuarios pasen directamente del consumo al juicio.

La reflexión, intermedio necesario entre consumo y juicio

Sin embargo, aún podemos fomentar la crucial primera etapa de la reflexión fuera de estos entornos digitales. Y, al igual que cualquier objetivo educativo significativo, este hábito no se adquiere únicamente a través de la enseñanza. Se cultiva gradualmente mediante la práctica repetida, la retroalimentación, la reflexión y la revisión a lo largo de todo el plan de estudios.

Aunque el pensamiento crítico comienza con una reflexión disciplinada, no termina ahí. La reflexión nos prepara para ejercer el juicio.

El juicio es donde el pensamiento comienza a orientar la acción. Es donde decidimos qué merece nuestra atención, cuánta confianza depositar en nuestro conocimiento y qué responsabilidades se derivan de ello. Determina cómo participamos en última instancia junto a los demás en situaciones en las que no podemos estar seguros al 100 % de lo que sabemos.

El ingrediente clave: la humildad intelectual

Uno de los logros menos publicitados de la educación es que ayuda a los alumnos a descubrir los límites de su propia comprensión. Luchar con ideas difíciles, construir argumentos, cometer errores y revisar el propio razonamiento hacen mucho más que simplemente producir conocimiento. Estos procesos calibran gradualmente el juicio al enseñar a los estudiantes la diferencia entre llegar a una respuesta y comprender un tema de forma significativa.

Con las herramientas basadas en la IA, es más fácil que nunca producir trabajos que, a primera vista, parezcan reflexivos, persuasivos y sofisticados. Una persona puede parecer informada y elocuente sin haber realizado nunca el difícil trabajo cognitivo de desarrollar una comprensión real.

Por lo tanto, hay que enseñar a los estudiantes a distinguir entre una respuesta y la comprensión real. La capacidad de escribir un texto fluido y bien construido es una habilidad totalmente distinta a la de elaborar un argumento sólido. De hecho, una prosa ingeniosa a menudo puede enmascarar o distraer la atención de la falta de una comprensión clara.

Apariencia frente a profundidad

Pero el riesgo no es que el uso de la IA genere estudiantes incapaces de pensar. El riesgo es que cada vez resulte más fácil confundir una ejecución pulida con profundidad intelectual, tanto en nosotros mismos como en los demás.

Aquí es donde entra en juego la humildad intelectual. No se trata ni de modestia ni de falta de confianza, sino de la capacidad de reconocer los límites de la propia comprensión, estar abierto a la revisión y calibrar la confianza en función de lo que realmente se sabe. La humildad intelectual es lo que evita que el juicio se endurezca hasta convertirse en una certeza ciega.

Esta capacidad hace que el pensamiento crítico sea algo más que un conjunto de habilidades cognitivas. Se convierte en parte de un proyecto educativo más amplio, que prepara a los estudiantes para ejercer su juicio de forma responsable en relación con otras personas y con el mundo compartido en el que viven.

Más allá de una habilidad aislada

Desde esta perspectiva más amplia, el pensamiento crítico no puede reducirse a una habilidad aislada, integrarse en una sola asignatura ni medirse mediante una única evaluación. Se cultiva en todas las disciplinas, a través de experiencias que obligan a los estudiantes a revisar sus conclusiones a la luz de nuevas pruebas, a defender interpretaciones contrapuestas, a explicar el razonamiento que subyace a sus decisiones y a reflexionar con honestidad sobre los límites de su propio entendimiento.

En la práctica, esto se traduce en un experimento científico que refuta la hipótesis de un alumno, una clase de historia en la que se comparan interpretaciones contradictorias de un mismo acontecimiento o un debate literario que explora múltiples lecturas de un texto.

Este tipo de tareas exigen a los alumnos que pongan en práctica el mismo hábito: ejercer el juicio con humildad intelectual. El objetivo no es simplemente llegar a la respuesta correcta, sino aprender a reconocer cuándo su propio razonamiento debe cuestionarse, refinarse o modificarse.

En última instancia, este hábito prepara a los alumnos para el mundo real actual, donde los retos rara vez tienen respuestas claras o información completa. Al igual que todos los adultos, los alumnos tendrán que lidiar con afirmaciones contradictorias y debates públicos, a menudo en plataformas gestionadas mediante algoritmos llenas de contenido generado por IA.

En estos espacios, la confianza tiende a ir por delante de la comprensión.

Cuestionar y reconsiderar

Las sociedades democráticas necesitan ciudadanos que hayan practicado la difícil tarea de revisar sus opiniones. El aula ofrece un entorno seguro y sin grandes riesgos para entrenar esta habilidad antes de ponerla en práctica en el mundo real.

Los colegios y las universidades tienen el deber de enseñar a los alumnos a ejercer un juicio sensato ante la incertidumbre, el desacuerdo y la complejidad. Esa labor no comienza enseñando el pensamiento crítico como una habilidad aislada, sino diseñando experiencias de aprendizaje que inviten repetidamente a los estudiantes a cuestionar, revisar, justificar y reconsiderar su propio pensamiento en todas las disciplinas.

Al hacerlo, la humildad intelectual se convierte no sólo en un ejercicio académico, sino en un hábito cívico profundamente arraigado.

(Fuente: The Conversation / redacción propia)

Un documental es capaz de revivir la crisis argentina de 2001 sólo con la potencia de las imágenes

"Diciembre", la película de Lucas Gallo, prescinde de narración y entrevistas retrospectivas para apoyarse en el peso abrumador del archivo que relata aquellos agitados días.

(Foto: composición propia).

Hay un documental que no explica el derrumbe de la Argentina en diciembre de 2001: lo reproduce. "Diciembre", del director Lucas Gallo, construye su narración íntegramente con imágenes televisivas de la época, sin voz en off, sin entrevistas, sin análisis retrospectivos, confiando en que el flujo caótico de las transmisiones en vivo de aquel mes tiene, por sí solo, la densidad suficiente para restituir la experiencia del colapso.

El espectador no percibe una interpretación del levantamiento popular: percibe el levantamiento popular. Esa apuesta formal -el archivo como presencia, no como ilustración- adquiere una dimensión particular en 2026, el año en que se cumplirán en diciembre, 25 años de las jornadas que dejaron decenas de muertos, cinco presidentes en poco más de un mes y la consigna "¡Que se vayan todos!" como síntesis de una crisis de representación, social, política y económica sin equivalente en la historia reciente del país.

La película prescinde de entrevistas, expertos y carteles explicativos intermedios. Su único material es el archivo televisivo restaurado de diciembre de 2001 -en su mayoría proveniente de Crónica TV y del archivo DiFilm-, reorganizado de manera impecable por el montajista Fernando Epstein con diseño sonoro de Daniel Yafalián. El film recorre el período comprendido entre el 1 de diciembre de 2001 y el 3 de enero de 2002, cuando la sucesión presidencial se estabilizó con la llegada de Eduardo Duhalde, sin más intervención externa que un cartel al inicio y otro al final, que sitúan el marco temporal.

El director no llega a este territorio sin antecedentes. Su documental anterior, "1982", ya trabajaba con parámetros similares: archivo televisivo, ausencia de análisis ex post, confianza en la potencia de las imágenes para articular sentido sin intermediarios. Pero "Diciembre" radicaliza esa apuesta al eliminar casi por completo cualquier intervención ajena al material original. En una entrevista, Gallo planteó que "no cree que el documental deba dar respuestas y certezas sobre lo sucedido", y que su función puede ser, antes que eso, "la de interrogar el archivo y abrir preguntas". Esa posición atraviesa cada decisión formal de la película y actúa en el beneficio de su impacto.

El relato arranca con el "corralito" -el decreto 1.570 que el gobierno de Fernando de la Rúa y su ministro de economía Domingo Cavallo implementó el 1 de diciembre para restringir las extracciones de dinero y contener la corrida bancaria- y avanza, sin pausas explicativas, hacia los cacerolazos, los saqueos, la represión y las renuncias en cascada. La acumulación de imágenes construye el retrato de una medida técnica que se transformó en detonante político: de la restricción al efectivo a la fractura del vínculo entre el Estado y los ciudadanos.

Las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001 ocupan el núcleo dramático del film. El anuncio del estado de sitio, decretado para frenar los saqueos, produjo el efecto contrario: una salida masiva a las calles de sectores que hasta entonces no se habían movilizado. Quienes vivimos esos días agobiantes -y no sólo por las altas temperaturas propias de la época- no podemos dejar de sentir cierta incomodidad e incluso la incredulidad propia del paso del tiempo. La película presenta aquel discurso del presidente De la Rúa como parte de la secuencia televisiva, seguido de inmediato por imágenes de las cacerolas como instrumento de protesta y multitudes desplazándose hacia plazas y avenidas de la ciudad de Buenos Aires, en un montaje que hace visible la correlación entre la palabra oficial y la respuesta de la calle.

Los cacerolazos que el film registra no eran un fenómeno nuevo en Argentina, pero en 2001 adquirieron una escala sin precedentes. Estudios académicos relevados por la hemeroteca digital Redalyc señalan que el bienio 2001-2002 constituyó el período de mayor presencia de cacerolazos en la historia reciente del país: mientras el promedio anual de la década previa fue inferior a los 100 eventos de protesta, durante esos dos años se superaron los 1.000 casos.

La sucesión de cinco presidentes en poco más de un mes -el ya citado De la Rúa, Ramón Puerta, Adolfo Rodríguez Saá, Eduardo Camaño y Eduardo Duhalde- se convierte en elemento narrativo poderoso: se suceden las imágenes de juramentos y conferencias de prensa con escenas de protestas que continúan pese a los cambios de personajes, transmitiendo la sensación de que el rechazo no se agotaba en la caída de un presidente.

El trabajo de montaje y diseño sonoro es, en ausencia de narrador, la escritura política del filme. La edición del mencionado Epstein decide qué imágenes se suceden, qué fragmentos de sonido se superponen, cómo se construyen las transiciones entre escenas que en su emisión original podían estar separadas por horas. Al colocar el anuncio del corralito junto a escenas de ahorristas desesperados y cacerolazos, o al yuxtaponer declaraciones supuestamente tranquilizadoras de funcionarios con imágenes de represión, el film construye interpretaciones implícitas sobre la desconexión entre discurso oficial y realidad social sin necesidad de enunciarlas.

"Diciembre" se proyectará los viernes 21 y 28 de agosto, 4, 18 y 25 de septiembre a las 20:00 en Arthaus Central (Bartolomé Mitre 434, CABA).

El trailer oficial del filme puede verse haciendo click aquí.

(Fuente: Agencia Noticias Argentina / Infobae / varios / redacción propia)

jueves, 30 de julio de 2026

De Marta Minujín a Julio Le Parc: una muestra retrata a más de un centenar de figuras de la cultura argentina

La exhibición “Maestros: El Bosque y el Árbol”, de Gaby Messina, en el Museo Benito Quinquela Martín, reúne fotografías de artistas en ámbitos de trabajo junto a una pieza audiovisual

La muestra "Maestros. El Bosque y el Árbol" reúne 112 fotografías y un documental de 70 minutos de Gaby Messina en el Museo Benito Quinquela Martín de La Boca

Gaby Messina lleva más de una década fotografiando a los artistas más grandes de la Argentina en sus talleres y espacios de trabajo. El resultado de esa investigación visual —112 fotografías y un documental de 70 minutos— se podrá ver desde el sábado 1° de agosto en el Museo de Bellas Artes de Artistas Argentinos Benito Quinquela Martín, de La Boca, donde se inaugurará la muestra Maestros: El Bosque y el Árbol a las 14.

La exhibición reúne retratos de Luis Felipe Noé, Marta Minujín, Gyula Kosice y Julio Le Parc, entre otras figuras de la cultura nacional mayores de 65 años. El material audiovisual incluye las voces de los propios artistas, con música de Gustavo Santaolalla.

La curaduría estuvo a cargo de Helena Ferronato y Silvina Amighini. Ferronato, quien además es gerenta de MuseosBA, señaló: “Las fotografías de Gaby Messina nos abren la puerta a los espacios donde los artistas crean. Talleres y hogares habitados por objetos, materiales, herramientas, recuerdos y obras en proceso, se revelan como territorios de identidad. En ellos, cada huella habla de una manera de mirar y de hacer, y nos acerca a aspectos de los artistas que muchas veces permanecen invisibles para el público”.

La muestra establece un diálogo con el patrimonio del museo a través del retrato El maestro Quinquela Martín, obra de Aldo Sessa de 1962. El edificio, que fue también hogar y taller de Benito Quinquela Martín, forma parte de la experiencia de la exposición.

La exhibición incluye retratos de Luis Felipe Noé (foto), Marta Minujín, Gyula Kosice y Julio Le Parc, entre otras figuras de la cultura nacional mayores de 65 años

Messina inició en 2012 esta línea de trabajo, centrada en el registro fotográfico de artistas en sus entornos de producción. Su práctica abarca fotografía, videoarte, cine documental, formatos experimentales e intervenciones site specific. Formada junto a Alberto Goldstein, Marcos López y Humberto Rivas, presentó su primera exposición individual en 2004 en la Fotogalería del Teatro San Martín, con curaduría de Juan Travnik.

Es autora, además, de cinco libros: Gaby Messina (2009), Lima kilómetro 100 (2011), Fe (2013), el homónimo de esta exposición, Maestros: El Bosque y el Árbol (2016) y Saber ver (2016).

La sede del museo, que se encuentra en Av. Pedro de Mendoza 1835, del barrio de La Boca, se puede visitar los lunes de 11 a 16 y de miércoles a domingos, de 11 a 18. Los martes permanece cerrado. Las entradas tienen un costo de $10.000 para el público general y $2.000 para residentes argentinos o extranjeros con DNI. Los miércoles, el ingreso es gratuito para residentes argentinos. No pagan entrada jubilados, excombatientes de Malvinas, estudiantes universitarios con acreditación, personas con discapacidad y un acompañante, menores de 12 años y grupos de alumnos de colegios públicos.

(Fuente: Infobae/Cultura Caba)(Fotos: prensa Cultura CABA)

miércoles, 29 de julio de 2026

Agenda Cultural: el Palacio Libertad, antes llamado Centro Cultural Kirchner, renueva sus propuestas para la última semana de las vacaciones invernales

El imponente complejo cultural, ubicado en Sarmiento 151, CABA, ofrece música, teatro, danza, arte y cine, con una programación orientada básicamente a los más pequeños y adolescentes, pero disfrutable por toda la familia. El acceso a todas las actividades es, como siempre, libre y gratuito para toda la comunidad.

Nico y la máquina de los Atrapasueños

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Con música en vivo y la participación de títeres, la obra cuenta la historia de Nico, sus amigos y un personaje muy particular, cuyo objetivo será evitar que los chicos del público vean cumplidos sus sueños. Una propuesta para toda la familia, con guion y dirección general de Gustavo Guzmán, dirección musical de Diego Ribas y un destacado elenco.

Del miércoles 29 de julio al domingo 2 de agosto, 17:00 - Sala Argentina.

Ballet Folklórico Nacional

(Foto: prensa Palacio Libertad).

El elenco estable de danza presenta "Comunidad", un espectáculo familiar escrito y dirigido por Emiliano Dionisi, con reposición coreográfica de Soledad Mangia y Eduardo Virasoro.

Martes 28 de julio, 15:00 y 18:00 - Auditorio Nacional.

La fábrica de Marta, por Chicos al Arte

(Foto: prensa Palacio Libertad).

En esta instalación inspirada en la artista Marta Minujín, La Gran Lámpara se transforma en una fábrica de arte donde se imprime, se recorta, se pega y se monta una gran exposición entre todos.

Viernes, sábados y domingos (hasta el 2 de agosto), 15:00 a 19:00 - La Gran Lámpara.

Oía, por Vaivén

(Foto: prensa Palacio Libertad).

A través de poesías, ritmos y melodías, Sofía y Florencia invitan a jugar, bailar, cantar y compartir un momento de encuentro, con canciones divertidas para toda la familia.

Del miércoles 29 al viernes 31 de julio, 15:00, 16:30 y 18:30 - Sala 303.

¡Guarda!, por la Compañía Turnoc

(Foto: prensa Palacio Libertad).

En la playa, tres guardavidas se ven envueltos en situaciones absurdas que pondrán a prueba sus habilidades. Un espectáculo participativo que combina clown, humor, malabares y acrobacias.

Sábado 1 y domingo 2 de agosto, 15:00, 16:30 y 18:30 h - Sala 303.

La quimera del oro, de Charles Chaplin, con música en vivo

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Lleno de gags y escenas icónicas, el clásico de Charles Chaplin narra las aventuras de Charlot en las montañas de Alaska, en busca de oro. La película se proyecta con música en vivo y locución en español.

Martes 28 de julio, 15:00 y 17:30 h - Sala Manuel Antin.

Valija de sueños

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Coordinada por María Paula Negri, esta experiencia para niños de 7 a 12 años invita a reencontrarse con sueños, deseos y propósitos a través del canto, el teatro, la música, el juego y la imaginación.

Sábado 1 de agosto, 15:30 y 17:30 - Auditorio 413.

Muestra itinerante de Ánima Latina, Festival de Cine de Animación Latinoamericano

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Se proyecta una selección de cortos animados de Argentina, Chile y Bolivia que reflejan la gran variedad estética y narrativa de las producciones regionales destinadas a los más pequeños.

Miércoles a domingos, 14:00 a 20:00 - Sala 307.
La programación completa puede visitarse haciendo click aquí.

(Fuente: prensa Palacio Libertad / redacción propia)