lunes, 20 de abril de 2026

El Premio Poesía Indígena de Argentina debuta celebrando la riqueza de las lenguas originarias

El poeta chaqueño Camilo Ballena se llevó el principal galardón del certamen, donde también fueron reconocidas Ayelén Penchulef y Dolo Trenzadora. La ceremonia de premiación se realizará el 5 de mayo.

Ayelén Penchulef, Camilo Ballena y Dolo Trenzadora, ganadores del primera edición del Premio Poesía Indígena de Argentina (PIA)

La primera edición del Premio Poesía Indígena de Argentina (PIA) marcó un hito en el reconocimiento de la producción poética de autores y autoras procedentes de pueblos originarios de Argentina y sus regiones limítrofes. Este galardón, coordinado por Diego Antico y Violeta Percia, se originó como respuesta a la histórica marginación de estas expresiones literarias en el ámbito local y se consolida como un espacio para dar visibilidad e impulso a identidades y lenguas ancestrales a través de la literatura, según explicaron sus organizadores. La primera edición del PIA recibió obras en lenguas como wichí, guaraní, moqoit, selk’nam, mapuche y chaná, lo que subraya la amplitud y vitalidad de la poesía originaria actual.

El jurado, conformado por las poetas Diana Bellessi, Liliana Ancalao y Yana Lucila Lema Otavalo, seleccionó a los ganadores. El primer premio fue otorgado a Camilo Ballena por su obra Tañhi iyahinpho / Cuando despierta el monte, un poemario bilingüe en wichí-español que será publicado por La Flor Azul durante los próximos meses como parte de la distinción anunciada. Nacido y residente en Sip’ohi (El Sauzalito), en la región del Impenetrable chaqueño, Ballena profundizó su formación intercultural bilingüe en el Centro de Investigación y Formación para la Modalidad Aborigen (CIFMA) y fundó en 2012 la Editorial Wichí Lhomet, dedicada a la promoción de literatura, música e ilustración wichí. Además, es conocido como músico y cantautor, con tres discos producidos.

El segundo premio lo recibió Ayelén Penchulef por su libro Cordero Guacho / Pvci Wicu Wisa, un poemario atravesado por el castellano y el mapuzugun. Penchulef, de ascendencia mapuche y oriunda de la Línea Sur de Río Negro, reside actualmente en Neuquén. Es socióloga, profesora y activista feminista de izquierda. Ha publicado los poemarios Desbordes (2018) y Kvxatvam (2023) junto a Ediciones Precarias, y su escritura forma parte de numerosas antologías.

El jurado estuvo compuesto por Liliana Ancalao, Diana Bellessi y Yana Lucila Lema Otavalo

El tercer premio se concedió a Dolo Trenzadora por Che ha’e che po / Soy mi mano, que integra castellano y guaraní. Trenzadora es profesora de Lengua y Literatura, diplomada en Comunicación Política y posgraduada en Literatura y Discurso Político, con títulos de instituciones como el IES N°1 Alicia Moreau de Justo, la UBA y FLACSO. Ha publicado varios poemarios —entre ellos Enredadxs (2012), Este libro no es un rehén (2018), Dame poesía (2020), De raíz gritaré la frontera (2020) y Se rompe el gualicho / Opë poha ñana rykue (2023)— y ha recibido reconocimientos del Fondo Nacional de las Artes (2019) y el Fondo Metropolitano de la Cultura, Arte y Ciencias (2021).

Entre las menciones especiales, el jurado destacó los libros Ayiken ñi alparqatatuleal / Me gusta usar alpargatas de María Lew (Trelew), Voces de la tierra de Delfín Gerónimo (Tucumán), De las moras al chalchal de Melisa Natalia Torres (Jujuy) y Memorias del agua de Marina Miletti López Cepero (provincia de Buenos Aires).

El jurado estuvo compuesto por figuras de relevancia continental: Liliana Ancalao, escritora mapuche de la comunidad Ñamkulawen (Comodoro Rivadavia), fue Premio a la Trayectoria 2022 por el Fondo Nacional de las Artes, es miembro del Comité de Honor del Encuentro de Literaturas en Lenguas Originarias de América en la Feria del Libro de Guadalajara y su obra ha sido traducida al inglés, francés, italiano, portugués y alemán. Yana Lucila Lema Otavalo, autora kichwa y compiladora de antologías bilingües, fue organizadora del Festival de Literaturas de Abya Yala “La fiesta del maíz” y coordina el proyecto Biblioraloteca Muyu en Peguche, Ecuador. Diana Bellessi lleva más de cuatro décadas dictando talleres literarios, ha recibido becas internacionales —como la Guggenheim (1993) y la Civitella Ranieri Foundation (2008)— y premios como el Konex (2004, 2014, 2024), el Trayectoria en Poesía del FNA (2007), y el de la Fundación El Libro (2010).


La ceremonia de premiación y lectura de poesía con los autores seleccionados se realizará el martes 5 de mayo a las 18 en la sede de UNTREF en la ciudad de Buenos Aires. El premio inaugura un espacio que aspira a consagrar en la agenda cultural argentina el reconocimiento de la poesía indígena, destacando la pluralidad lingüística y territorial de la literatura contemporánea.

(Fuente: Infobae)

Novedades literarias: presentamos cuatro de los flamantes lanzamientos del Fondo de Cultura Económica

Se trata de dos ficciones, una novela histórica y un ensayo que forman parte de las ediciones de febrero y marzo del FCE. Se consiguen en librerías -incluyendo la del Fondo, sita en Costa Rica 4568 (CABA)- y, como siempre que nos es posible desde este blog, facilitamos su compra y descarga en formato digital.

(Foto: composición propia).

A diferencia de lo que ya es nuestra costumbre de recomendar "libros para comenzar la semana", esta vez no hacemos foco ni en género ni en autor: el denominador común de estos textos es la casa editora, en este caso el Fondo de Cultura Económica: un apasionante ensayo sobre la carrera espacial desde la época de la Guerra Fría, la reedición de un trabajo fundamental de David Viñas, otra reedición que rescata un trabajo sobre el cual aún hay un halo de misterio en cuanto a su autoría y la novísima novela de Violeta Gorodischer.

Una historia de la conquista espacial, de Irénée Régnauld y Arnaud Saint-Martin

(Foto: composición propia).

Desde que el ser humano comenzó a mirar hacia el cielo se encontró con un territorio de mitos, creencias y especulaciones. A mediados del siglo XX, esa distancia simbólica se rompió de manera abrupta, y la exploración del universo se volvió un proyecto científico, tecnológico, político y económico de alcance global. Satélites, cohetes, estaciones orbitales y misiones tripuladas transformaron para siempre la relación de la humanidad con el espacio exterior y con la Tierra.

Irénée Régnauld y Arnaud Saint-Martin recorren un siglo de programas, instituciones y promesas para mostrar que, antes de despegar, hubo que convencer, conquistar imaginarios, fabricar héroes, vender un futuro, pedir sacrificios financieros y presentar al espacio como un destino inevitable. El libro recorre desde la Guerra Fría hasta la "privatización" del espacio exterior, desde los primeros satélites hasta la observación climática y las telecomunicaciones, pasando por las experiencias del Tercer Reich, la NASA, SpaceX y los vuelos privados de algunos multimillonarios.

En ese camino revela cómo la exploración del cosmos estuvo atravesada por disputas geopolíticas, intereses militares, espionaje, ambiciones económicas y decisiones científicas que inciden en la vida cotidiana. La conquista del espacio expone qué es lo que pasa más allá de la atmósfera y por qué mirar al cielo sigue siendo una forma decisiva de pensar el futuro de la humanidad.

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Los dueños de la tierra, de David Viñas

(Foto: composición propia).

Hay novelas que llegan demasiado pronto y otras demasiado tarde. Publicada en 1958, antes de "La Patagonia rebelde", el monumental trabajo de Osvaldo Bayer, "Los dueños de la tierra" vuelve sobre los hechos que precedieron a la Patagonia Rebelde de 1921, pero discute, con décadas de anticipación, la relación entre propiedad, Estado y violencia, que el presente no ha resuelto.

Desde las primeras páginas no se impone un argumento ni una explicación, sino un clima: el viento patagónico, la lana acumulándose en los galpones, los precios cayendo, la lejanía entre las estancias, el rumor de un estallido que todavía no irrumpe pero ya está en marcha. Y cuando la propiedad se siente amenazada, el orden -que parecía civilización- revela que también, y sobre todo, es fuerza. Leída hoy, la novela vuelve sobre un problema que ha permanecido latente.

La concentración de la tierra y del capital persiste bajo formas más sofisticadas. De hecho, en el presente hay menos dueños que acumulan cada vez más. El conflicto cambia de forma, pero no de sustancia.

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Luz era su nombre, de Silvia Moyano del Barco

(Foto: composición propia).

Un novela cuyo mayor misterio, increíblemente, es su autora pero que, más allá de polémicas se impone por mérito propio. Para explicar por qué afirmamos esto, nada mejor que un párrafo del prólogo de Aníbal Jarkowski:

"En 1961, el Premio Literario organizado por el diario La Nación ofreció cien mil pesos a la 'mejor novela inédita'. Se presentaron unas ciento ochenta. El 7 de agosto dieron por fin con 'una buena novela para el concurso'; su título era 'Luz era su nombre' y una prueba de sus méritos fue que discutieron acerca de sus personajes 'como si fueran reales'. Cuando se rasgó el sobre supieron que la autora se llamaba Silvia Moyano del Barco. En agosto de 1962 la Editorial Guillermo Kraft la publicó como libro. Al año siguiente, Alicia Jurado les contó a Borges y a Bioy que Estela Canto le había confiado que los verdaderos autores eran ella y su hermano Patricio, y que habían propuesto a Moyano del Barco que presentara el original como propio. 'Luz era su nombre' no fue reeditada, hasta hoy". 

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Cruces, de Violeta Gorodischer

(Foto: composición propia).

Laura trabaja como médica en un hospital público. Pasa sus días entre guardias, pasillos, cuerpos que duelen y preguntas que no tienen respuesta. A veces, esas preguntas vienen de los pacientes; a veces, de los familiares; otras, de ella misma. Hay muertes que no se pueden ordenar, pérdidas que no admiten protocolo.

Cuando Juanchi, un nene de ocho años internado, empieza a hablar de la muerte con una lucidez inquietante, algo se desplaza. También vuelve otra historia: la infancia en Brasil, una casa frente al cementerio, un tío que le enseñaba a convivir con los muertos, a armar altares, a no negar lo que insiste. Entre el hospital y ese pasado, Laura busca una forma de acompañar sin imponer, de cuidar sin cerrar el sentido.
 
En esta novela, Violeta Gorodischer narra los cruces -entre la vida y la muerte, la medicina y el ritual, la responsabilidad y el deseo- con una prosa precisa y contenida, siempre a punto de explotar. "Cruces" es el relato de una experiencia límite y, al mismo tiempo, íntima: la de alguien que intenta sostener a otros sin perderse a sí misma.

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(Fuente: Fondo de Cultura Económica / bajalibros.com / varios / redacción propia)

Seis imágenes que cambiaron la historia de la ciencia y la manera de mirar el mundo

El ser humano ha empleado primero el dibujo y siglos después la fotografía para comprender los fenómenos naturales y compartir y explicar la realidad. Son muchos los ejemplos que se podrían presentar para mostrar cómo la imagen nos ha ayudado a entender la ciencia.

(Foto: Shutterstock / composición propia).

Aquí comenzamos un breve viaje a través de la historia de la ciencia para seleccionar seis emblemáticas imágenes que han cambiado (y en algún caso, siguen cambiando) el mundo.

Las lunas de Galileo

Las fases lunares dibujadas por Galileo Galilei (Foto: WIkimedia).

El 13 de marzo de 1610, Galileo Galilei (1564-1642) publica su tratado astronómico "Siderus Nuncius" (El mensajero de las estrellas), que supuso un cambio de perspectiva sobre nuestra identidad y lugar en el mundo y un apoyo determinante a la teoría heliocéntrica de Copérnico.

Aquel librito contenía las primeras observaciones de Galileo realizadas a través de un sencillo telescopio que él mismo se fabricó.

Galileo vio objetos girando en torno al Sol, no a la Tierra, vio lunas girando en torno a Júpiter, vio cientos de estrellas de la Vía Láctea y observó y dibujó la Luna como nunca antes nadie lo había hecho. Galileo era un magnífico pintor, aunque su padre le quitó de la cabeza esa idea absurda de dedicarse al arte.

Pintó la Luna con sus acuarelas con claros, oscuros y sombras con una precisión y belleza únicas. Hasta entonces se pensaba que la Luna era lisa como un lienzo, pero Galileo la mostró con sus cráteres, montañas y valles. Aquellos dibujos de la Luna fueron el origen de la astronomía moderna.

La pulga en "Micrographia"

La pulga vista al microscopio por Robert Hooke (Foto: WIkimedia).

Poco más de 50 años después, en 1665, Robert Hooke (1635-1703) publica "Micrographia". A diferencia de Galileo, Hooke enfoca sus artilugios, los primeros microscopios, hacia lo más pequeño y diminuto. En aquella época sólo un reducido puñado de hombres de ciencia y personajes ilustres tenían acceso a los microscopios, pero Hooke fue el primero en hacer divulgación de la ciencia y en dibujar en gran formato lo que veía a través de ellos.

Dibujó con precisión y enorme claridad y calidad artística todo tipo de objetos cotidianos observados con sus microscopios como nunca antes se habían visto: desde descripciones del hielo y la nieve hasta el corcho, fósiles, el carbón vegetal y detalladas descripciones de animales y partes de los mismos. Así, una desagradable pulga vista al microscopio se mostró como un gran prodigio de la naturaleza.

En este trabajo aparece por primera vez el término "célula", al referirse a los poros observados en una fina lámina de corcho. "Micrographia" fue probablemente el "primer best seller científico" de la historia.

El "I think" de Charles Darwin

(Foto: WIkimedia).

Más de un siglo y medio después, en 1831, un joven Charles Darwin (1809-1882) se embarca en el HMS Beagle al mando del capitán Robert FitzRoy.

Durante aquel viaje, que duró casi cinco años y dio la vuelta al mundo, Darwin recogió y formuló observaciones detalladas de las plantas, los fósiles y los animales que fue encontrado. La travesía del Beagle marcó toda su vida, fue la base para las ideas que desarrolló durante años en Inglaterra y que condujeron a su teoría de la evolución por selección natural

Quizá uno de los dibujos más revolucionarios de Darwin y que más ha influido en la ciencia del siglo XX, fue el que hizo en 1837 en uno de sus cuadernos de notas, un sencillo boceto de un árbol con unas cuantas ramas. En la parte superior de la hoja escribió: "I think".

En el diagrama, cada rama la identificó con una letra que representaba una especie y planteó que todas se relacionaban, al evolucionar de un ancestro común. Fue la primera representación del árbol de la vida. Veinte años después, Darwin presentó su libro "El Origen de las Especies".

La neurona de Cajal

(Foto: Instituto Cajal).

Si hay un personaje en el que el dibujo y la fotografía fueron esenciales para su investigación científica, ese es Santiago Ramón y Cajal (1852-1934).

De niño, Cajal descubrió el funcionamiento de la cámara oscura y siendo todavía joven se despertó en él una pasión que duró hasta el final de sus días: la fotografía. Su espíritu inquieto y emprendedor le llevó a innovar en el campo de esa disciplina.

Empleó sus microscopios para mirar a través de ellos las placas fotográficas y poder entender así lo que ahí ocurría. Mejoró la sensibilidad de las placas, redujo el tiempo de exposición, mejoró el contraste y la nitidez de las imágenes y el tratamiento químico del revelado. Obtenía así imágenes de mucha mejor calidad.

Cajal fue pionero en la fotografía en color, tomando algunas de las primeras fotografías en color en España de principios del siglo XX. Pero, además, tenía una irrefrenable afición por el dibujo. Le gustaba dibujar todo, desde caricaturas hasta bodegones, paisajes y retratos. 

En 1887, Cajal se entusiasma con una nueva técnica de tinción desarrollada por el italiano Camillo Golgi. La técnica permitía ver la estructura completa de las células del sistema nervioso como no se habían visto antes, pero la tinción tenía muchos inconvenientes y Cajal decide mejorarla.

En realidad, esa tinción de plata era muy similar al revelado fotográfico y Cajal empleó sus conocimientos fotográficos para mejorar las técnicas de tinción de las neuronas. Pero lo que Cajal ve al microscopio son imágenes del cerebro muy complejas.

Cajal tiene que interpretarlas y, sobre todo, explicar lo que ve, para acabar de definir su teoría. Para ello no utiliza la fotografía sino el dibujo. Todas sus publicaciones estarán asociadas con un dibujo. El dibujo le permite detenerse en los detalles importantes.

Sus dibujos no son una representación gráfica fiel de lo que ve en un momento concreto al microscopio. Son una imagen integradora, ideal, reconstruida a partir de cientos de imágenes vistas al microscopio y tomando los mejores detalles de cada una de ellas. Desarrolla, así, su teoría neuronal: la neurona es la unidad anatómica y fisiológica.

Cajal recibió el Premio Nobel de Medicina en 1906 junto con Golgi, y es el mejor ejemplo de que sólo los genios son capaces de unir las distintas formas de conocimiento (el arte y la ciencia) para resolver problemas complejos.

La "fotografía 51"

(Foto: Wikimedia).

Una imagen que ha supuesto un cambio radical en la ciencia del siglo XX es la denominada "Fotografía 51" de Rosalind Franklin, una imagen del ADN obtenida mediante difracción de rayos X en 1952.

Cuando la forma cristalizada de una molécula, como el ADN, se expone a los rayos X, los átomos en el cristal desvían algunos de los rayos y forman un patrón de difracción que permite interpretar la estructura de la molécula. Esa imagen, una X perfecta, fue una de las pruebas decisivas que confirmaron la estructura en escalera de caracol, la famosa doble hélice del ADN.

James Watson y Francis Crick reunieron datos de varios investigadores (entre ellos Franklin y su colaborador Maurice Wilkins) para ensamblar su modelo de la estructura 3D del ADN.

En 1962, Watson, Crick y Wilkins recibieron el Premio Nobel de Medicina. Desgraciadamente, para entonces Franklin había muerto en 1958 de cáncer de ovarios provocado en parte por las repetidas exposiciones a la radiación y los Premios Nobel no se otorgan póstumamente.

Las imágenes del James Webb

(Foto: WIkimedia).

Y la historia o se detuvo hasta nuestros días: en julio de 2022 la NASA publicaba las primeras imágenes del telescopio espacial James Webb, el universo como nunca antes lo habíamos visto, desde exoplanetas vecinos hasta las galaxias observables más distantes en el universo primitivo.

Los anteriores son sólo algunos ejemplos de que la imagen, el dibujo y la fotografía son inseparables del avance del conocimiento científico. Necesitamos el arte de la imagen para conocer y entender nuestro mundo y el universo. 

(Fuente: The Conversation / Wikimedia / varios / redacción propia)

Editan grabaciones inéditas de John Coltrane registradas en vivo en los años '50

Un adelanto en vinilo rescata cintas caseras que se encuentran en poder del también saxofonista, docente y coleccionista Frank Tiberi: registros crudos pero reveladores del cuarteto clásico.

(Foto: composición propia).

Un nuevo lanzamiento en vinilo, "The Tiberi Tapes: A Preview of the Mythical Recordings", ofrece un anticipo de una futura caja de múltiples discos prevista para septiembre, con la que se celebrará el centenario del nacimiento de John Coltrane. El material proviene de grabaciones caseras realizadas por el saxofonista, arreglador y docente Frank Tiberi, quien documentó presentaciones en clubes durante fines de la década del 50.

Según las notas históricas del periodista Ashley Kahn, Tiberi comenzó a asistir a conciertos del quinteto de Miles Davis, donde siguió de cerca la evolución armónica de Coltrane. Luego registró actuaciones del músico como líder, en escenarios de Filadelfia y Nueva York, donde -según su observación- se mostraba más relajado y exploratorio.

Con un grabador de cinta abierta Magnavox TR-100, Tiberi acumuló más de 80 rollos que reúnen unas 60 horas de música. Nunca pensó en publicarlos y su archivo presenta escasa documentación. Este lanzamiento incluye dos piezas, "Giant Steps" y "Satellite", que suman poco más de 25 minutos y constituyen la primera edición oficial de este material.

John Coltrane (Foto: Bandcamp Daily).

La calidad de sonido es irregular, con interferencias del ambiente y conversaciones del público, aunque los procesos de masterización lograron mejorar todo lo posible. "Giant Steps" aparece aquí en su primera versión en vivo registrada, interpretada por el célebre cuarteto de Coltrane con McCoy Tyner, Elvin Jones y Jimmy Garrison. A pesar de las limitaciones técnicas, la ejecución revela a un grupo en alto nivel, con un Coltrane que ya anticipa las búsquedas modales que profundizaría desde 1961.

"Satellite", a menudo considerada una obra menor, se extiende durante casi 12 minutos y adquiere aquí una nueva dimensión. La banda desarrolla una dinámica creciente, con un solo de Coltrane que explora tensiones armónicas y una intervención de Tyner que gana protagonismo a medida que mejora la fidelidad del registro.

Aunque una primera escucha puede exigir paciencia por las condiciones del audio, el documento permite apreciar la intensidad creativa de un período clave en la evolución del saxofonista.

(Fuente: Agencia Noticias Argentinas / allaboutjazz.com / varios / redacción propia)

viernes, 17 de abril de 2026

Lecturas para el fin de semana: un mundo sin sol, una perversa historia de amor y el odio en tiempos de Milei

Tres textos muy disímiles, justamente con la intención de llegar a la mayor cantidad de lectores posible. Por ser lanzamientos relativamente recientes se consiguen con cierta facilidad en librerías pero también, como solemos facilitar, se pueden comprar y descargar en formato digital desde este post.  

(Foto: composición propia).

Una vez más, desde este blog nos atrevemos a renovar las sugerencias literarias para aprovechar el descanso del fin de semana. Esta vez, sin hacer foco en un autor ni con un eje temático: lo único que tienen en común estos tres textos es que son de muy reciente lanzamiento. Por lo demás, son tan diferentes entre sí como puedan serlo.

Apocalipsis solar, de Héctor Ducci Budge (Letrame) 

(Foto: composición propia).

Una sobrecogedora novela que parte de una premisa simple pero aterradora: una mañana, la humanidad despierta y descubre que el sol no ha salido. Sin explicación alguna, el planeta comienza a enfriarse con rapidez. En cuestión de días, los primeros signos del desastre son claros: el descenso brusco de las temperaturas, animales que fallecen congelados, lagos y océanos que se convierten en hielo sólido, la imposibilidad de la gente de retronar a sus hogares, el cese de la fotosíntesis vegetal y la progresiva carencia de alimentos.

La historia retrata como varias personas y comunidades en diferentes puntos del planeta intentan entender y sobrevivir a esa catástrofe. Cada capítulo refleja también la desesperación, la solidaridad y muchas veces el egoísmo humano. El autor construye una tensión constante, con descripciones detalladas del colapso climático, que tanto maravillan como aterran. La novela no entrega respuestas fáciles: ¿es este un fenómeno natural, una consecuencia de la actividad humana, o algo más allá de nuestra comprensión?

El libro destaca por su estilo lírico pero sobrio, y por una estructura narrativa coral que permite ver la tragedia desde múltiples ángulos. A medida que la luz desaparece y el frío conquista la Tierra, la novela plantea profundas interrogantes respecto a la fragilidad de nuestra civilización y el vínculo íntimo que tenemos con la naturaleza, algo que tan a menudo olvidamos.

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Coronados de odio, de Fernando Borroni (Marea)

(Foto: composición propia).

Odiar es la causa y el camino, es la finalidad y el motor. Odiar como motivación del ser. Odiar al periodismo, a la militancia, al Estado, a la llamada "cultura woke". El odio como razón de poder. Pero ¿cuánto odio será suficiente?

Fernando Borroni
ofrece un análisis incisivo del fenómeno político que redefinió la escena argentina: Javier Milei y el proyecto libertario. El libro se adentra en la dimensión cultural del proceso, donde el odio, la despolitización y el desencanto operan como fuerzas decisivas. La Argentina que emerge es observada sin eufemismos: deterioro social, ruptura de consensos básicos, exaltación del individualismo y desmantelamiento simbólico del Estado. "Coronados de odio" no describe un accidente histórico, sino una deriva construida durante años, amplificada por medios, redes y frustraciones colectivas.
 
Desentrañando el eco de las circunstancias argentinas en los fenómenos globales de las ultraderechas y el neocolonialismo, Borroni repiensa un capitalismo desenfrenado que produce exclusión, guerras y muerte. En ese marco ubica, también, las prácticas autoritarias de Trump y el genocidio en Palestina. Un ensayo necesario para pensar la crisis de un país y apuntar a la única solución posible: la acción colectiva.

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Peces, de Eva Baltasar (Random House)

(Foto: composición propia).

La nueva novela de Eva Baltasar contiene ideas poderosas, vehiculadas por frases siempre afiladas, a menudo lapidarias. Y hay una fundamental, por lo que tiene ejemplificativa: "Es como si Victoria, en vez de amarme, me hubiera infectado. Como si el amor fuera una transmisión y no una creación". Aquí está el asunto central de "Peces": el amor entre las dos protagonistas es vivido, por una de ellas -la narradora-, como una transmisión -infecciosa, no beneficiosa-. No existe, pues, creación compartida, sino dominación y sometimiento. La amante, aparte de ser un enigma, resulta excesiva en todo. De hecho, físicamente ya es, si se compara con la otra, gigantesca. Fuera de sus manos: curiosamente, las tiene más pequeñas.

La línea argumental es más sencilla, más elemental, que la de las cuatro novelas anteriores de la autora: una historia de amor perversa. La narradora es, al igual que la propia Baltasar, una escritora de éxito. Esta vez tampoco sabemos su nombre. Un día la escritora se llega a un pueblo para participar en un club de lectura sobre un libro suyo y conoce a Victoria, que esa misma noche se convertirá en su amante. Se encuentran en un mercado popular, donde Victoria vende pescado y así comienza este tortuoso recorrido.

Un libro inapelable, crudo y también muy bello.

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(Fuente: bajalibros.com / varios / redaccipon propia)

¿Suenan mejor los vinilos que otro tipo de formato de reproducción de música?

Hace unas décadas parecía que los discos de vinilo habían desaparecido de nuestras vidas. En un entorno digital -con dispositivos para escuchar música que van desde los CDs a las plataformas de streaming-, los requerimientos (de tiempo y espacio) que exigía la música analógica parecían condenar a los vinilos a su desaparición. Pero han vuelto o, en cierta medida, su vuelta demuestra que nunca se habían ido. Actualmente son el mayor referente del resurgimiento de lo analógico y muchos defienden su existencia por encima de cualquier otra opción. Pero la gran pregunta sigue en el aire: ¿realmente suenan mejor los vinilos que la música digital? 

(Foto: HopeNFPhotography / Shutterstock).

Proceso de grabación: vinilo vs. digital

Veamos primero cómo se registra la música en un vinilo y en un sistema digital.

En los discos, el sonido se graba en un surco en espiral que se extiende desde el borde exterior hasta el centro del disco. Los surcos tienen forma de "V", lo que permite almacenar la información en estéreo, ya que cada canal se graba en una de las paredes de esa "V". Los surcos deben ser poco profundos para evitar problemas mecánicos, como perforaciones o movimientos bruscos que hagan saltar la aguja.

Estos surcos registran variaciones microscópicas proporcionales a la presión del sonido original. Sin embargo, antes de grabarla, la señal musical se modifica: se reducen los sonidos graves y se amplifican los agudos. Esto se realiza para adaptarse al funcionamiento de la aguja. Por eso, los tocadiscos incluyen un circuito que invierte este proceso: se amplifican los graves y se atenúan los agudos.

Almacenar audio en formato digital, como puede ser un CD, es muy diferente. La señal analógica no se guarda de manera continua, sino que para "representarla" se obtiene un determinado número de muestras del audio. En el caso de los CDs hablamos de 44.100 muestras por cada segundo. Tras esto hay que cuantificarlas, es decir, aproximar el valor de la muestra a los valores del conversor A/D (analógico-digital), para que este le asigne un código binario. Este valor se asigna usando 16 bits por muestra, lo que significa que disponemos de todas las combinaciones posibles de esos 16 bits. Ésto se traduce en 65.536 valores

Estos valores cumplen las condiciones necesarias para que se reproduzcan correctamente todas las frecuencias que el oído humano percibe. Sin embargo, este proceso no es perfecto y produce un pequeño error que se manifiesta como un leve ruido añadido a la señal original.

Los estudios de grabación utilizan formatos de audio profesional con más calidad que los de los CDs. Para esto, usan una frecuencia de muestreo mayor y más bits por muestra (24bits). Así, consiguen una representación más precisa de la señal y reducen el ruido introducido durante la conversión digital. Sin embargo, estos archivos requieren mucho más espacio de almacenamiento y no son prácticos para su uso doméstico. Por ello, se adaptan para que en un CD se puedan almacenar unos 80 minutos de música (aproximadamente 15-20 canciones). 

¿Están los CDs también muertos o solo esperan su momento de resurrección? (Foto: Jakub Adamczuk / Shutterstock).

Otros formatos de grabación y reproducción de música, como el popular MP3, el OGG Vorbis o el WMA son modelos de representación del audio con pérdidas. Esto significa que se elimina parte de la información original del sonido para que ocupe menos espacio. Por ello, su calidad siempre va a ser inferior a la de los vinilos y CDs. Las plataformas de streaming usan esos modelos con el objetivo de que las canciones carguen más rápido y consuman menos datos.

Calidad de sonido en casa: ¿vinilo o CD?

Para comparar de forma justa, en un entorno doméstico, qué formato sonaría mejor entre un disco de vinilo y un CD utilizaremos el mismo equipo de reproducción, compatible con ambos, y asumiremos que los dos están recién comprados.

En este escenario, el vinilo ofrecerá mejor sonido. Será más limpio, libre de ruido de muestreo o cuantificación, y con un rango de frecuencias completo. Aunque parte de estas frecuencias no son audibles, en determinados espacios sí tienen efecto en la percepción del sonido. Además, el vinilo aplica un proceso de ecualización propio que aporta un carácter particular distinto al del formato digital. De hecho, muchos sistemas de grabación digital actuales incluyen complementos o plugins que imitan esta característica sonora de los vinilos.

Además, el equipo utilizado para reproducir vinilos puede incluir amplificadores de gran calidad, incluso, en algunos casos, amplificadores de válvulas. Aunque estos últimos generan cierta distorsión, se considera que aportan calidez al sonido, haciendo su escucha más agradable.

A lo largo de las décadas los formatos de reproducción de audio han ido cambiando (Foto: Luigi Bertello / Shutterstock).

Hay que tener en cuenta, sin embargo, que el vinilo pierde con el uso, por desgaste. También el CD, si no es original o se ha conservado mal, puede dañarse y sufrir fallos en la lectura de las muestras digitales, lo que influye en la calidad del audio e incluso llega a provocar interrupciones en la reproducción.

Depende de la audiencia

Al llevarlo a ejemplos concretos, existen pequeños matices en los que se pueden diferenciar ambos sonidos.

Si pensamos en una guitarra acústica, en el CD habrá un silencio absoluto antes de que empiece a sonar, mientras que en el vinilo se percibirá primero un ligero sonido de fondo que proporciona calidez. De igual forma, en el vinilo el roce de los dedos del guitarrista contra las cuerdas se escuchará dulce y aterciopelado, mientras que en el CD será más agudo, dado que reproduce el sonido sin ningún tipo de suavizado y resulta más metálico.

Aunque en el caso de la música digital en streaming o CD, a menudo la audiencia no se preocupa por estos elementos, en este aspecto gana de nuevo el vinilo. No obstante, hay que recordar que el audio digital ofrece una calidad constante. Además, es fácil de transportar y almacenar, mientras que los vinilos se deterioran con cada reproducción y requieren más espacio y cuidados para su conservación.

Sin embargo, no podemos negar que estos ofrecen un sonido más cálido y completo que el formato digital. Tal vez por ello sigan atrayendo tanto a nostálgicos como a nuevas generaciones

(Fuente: Xataka / The Conversation / varios / redacción propia)

El símbolo Ampersand: dos mil años de historia en un único trazo

Lo encontramos encima de la tecla del número 6 de nuestra computadora, en un gran número de logotipos -desde firmas de abogados hasta marcas de ropa- y lo garabateamos en muchas ocasiones sin pensar -y como podemos- cuando tomamos notas. El símbolo "&" nos resulta tan familiar que casi nunca nos preguntamos qué es exactamente. Pero no es un signo arbitrario ni una invención moderna, sino una ligadura tipográfica con casi dos mil años de historia documentada. En su forma actual todavía guarda los trazos de las dos letras latinas que le dieron origen.

(Foto: Shutterstock).

Cuando la velocidad crea un símbolo

Para entender el origen del ampersand hay que situarse en la Roma del siglo I y recordar un dato básico de latín: que la conjunción "y" se escribía "et". Los escribas romanos, y más tarde los copistas medievales, trabajaban con materiales costosos y lentos. El pergamino requería un proceso laborioso de preparación y el trabajo manuscrito consumía horas. Para ganar tiempo y espacio, desarrollaron las ligaduras, es decir, la fusión gráfica de dos o más letras en un solo trazo.

Cuando se escribía "et" con rapidez, la curva inferior de la "e" tendía a conectarse de forma natural con el trazo vertical de la "t". El resultado era un signo nuevo que representaba las dos letras juntas. El ejemplo más antiguo conocido de esta ligadura procede de Pompeya y es anterior al año 79, fecha en que la erupción del Vesubio sepultó la ciudad. Si se observa una tipografía clásica como Garamond o Baskerville en su versión cursiva, la "e" y la "t" todavía son reconocibles a simple vista dentro del símbolo.

Jan Tschichold, uno de los tipógrafos más influyentes del siglo XX, documentó en su obra "The Ampersand: its origin and development" (1957) la evolución del símbolo a lo largo de los siglos, desde esa primera forma pompeyana hasta las variantes en uso a finales del XIX. Su catálogo muestra que, aunque la ligadura básica se mantuvo reconocible, cada período histórico y cada tradición caligráfica produjo versiones propias, algunas muy alejadas formalmente de las dos letras originales.

Del abecedario a la lengua cotidiana

Si el símbolo tiene origen latino, ¿por qué su nombre es tan marcadamente anglosajón? La respuesta está en las aulas británicas del siglo XIX

Hasta mediados de ese siglo, el símbolo "&" se consideraba la letra número 27 del alfabeto inglés y se recitaba al final del abecedario junto a la "z". El problema era que nombrar el símbolo resultaba confuso, porque decir "and" para referirse al signo significaba pronunciar "and and", que sonaba redundante y cacofónico.

Para aclarar que se hablaba del símbolo en sí mismo y no de la conjunción, se recurría a la fórmula latina "per se", que significa "por sí mismo". La recitación completa sonaba así: "X, Y, Z, and per se and". Pronunciada con rapidez y de corrido, esa cadena de sílabas fue contrayéndose por el uso hasta producir una nueva palabra: ampersand

(Foto: Wikimedia Commons).

De la escritura carolingia a la pantalla

A lo largo de los siglos, el diseño del ampersand fue cambiando al ritmo de las transformaciones en los sistemas de escritura. En el período carolingio adoptó formas más redondeadas, acordes con la caligrafía minúscula que se estandarizaba en los scriptoriums de la época. Durante el Renacimiento, los maestros tipógrafos lo refinaron hasta las versiones que hoy asociamos con las fuentes clásicas. Cada período dejó su impronta en el símbolo sin borrar del todo la anterior.

La transición al entorno digital no fue del todo sencilla para el ampersand. Los lenguajes de programación web asignaron al carácter "&" una función técnica dentro de su propia sintaxis, lo que durante años provocó que el símbolo apareciera mal representado en páginas web cuando los programadores no lo trataban de forma especial. Resultaba curioso que un signo nacido para agilizar la escritura se convirtiera, en determinados contextos informáticos, en una fuente de errores.

Con el tiempo, las herramientas de edición digital aprendieron a gestionarlo de forma automática y el problema desapareció para la mayoría de los usuarios.

Por qué el ampersand nunca ha quedado obsoleto


El ampersand pertenece a una categoría escasa de signos que los lingüistas llaman logogramas, símbolos que representan directamente una palabra o concepto en lugar de un sonido. En ese sentido se comporta de forma distinta a las letras del alfabeto, pues no se pronuncia deletreando, sino que se lee directamente como "y" en español, "and" en inglés o "et" en francés o italiano, según el idioma del texto al que aparezca.

Lo que hace singular al ampersand no es sólo su antigüedad, sino su continuidad. A diferencia de otros signos medievales que cayeron en desuso, nunca dejó de emplearse. Sobrevivió a la imprenta de tipos móviles, a la máquina de escribir y a los primeros teclados digitales. Hoy aparece en nombres de empresas, en titulares de prensa o en el código de lenguajes de programación. En ese recorrido de dos mil años hay algo que va más allá de la utilidad, y es la capacidad de un trazo sencillo para condensar, en cada época, una forma de entender la escritura como gesto vivo.

(Fuente: The Conversation / redacción propia)

jueves, 16 de abril de 2026

Haciendo foco en un tema: cuatro textos sobre el género musical rioplatense por excelencia

El tango es pasión no sólo en nuestro país y Uruguay, sino en otros lugares del planeta -Japón y Finlandia, por ejemplo-, y en 2009 fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Sobre el tema recomendamos cuatro trabajos de irregular presencia en librerías, pero disponibles para descargar en formato digital desde este post.

(Foto: composición propia).

El escritor Ernesto Sabato destacó la condición de "híbrido" del tango, y cuánta razón tenía. El poeta Eduardo Giorlandini destaca sus raíces afrorrioplatenses, con la cultura gauchesca, española, italiana y la enorme diversidad étnica de la gran ola inmigratoria llegada principalmente de Europa. La investigadora Beatriz Crisorio dice que "el tango es deudor de aportes multiétnicos, gracias a nuestro pasado colonial (indígena, africano y criollo) y al sucesivo aporte inmigratorio". Desde entonces, se ha mantenido como uno de los géneros musicales cuya presencia se ha vuelto familiar en todo el mundo, así como uno de los más conocidos.

Distintas investigaciones señalan seis estilos musicales principales que dejaron su impronta en el tango: el tango andaluz, la habanera cubana, el candombe, la milonga, la mazurca y la polka europea. Más allá de orígenes lo sentimos como algo indudablemente argentino, aunque nunca está demás aprender sobre sus raíces y su historia. A continuación, cuatro trabajos que recomendamos al respecto.

Nueva historia del tango - De los orígenes al siglo XXI, de Héctor Benedetti (Siglo veintiuno)

(Foto: composición propia).

Hay muchas versiones sobre los orígenes del tango: se dice que nació en las orillas, que tardó mucho en ser admitido por la alta sociedad, que se bailaba en los prostíbulos porteños. En este libro, el gran estudioso del tango Héctor Benedetti logra sortear esas imágenes de idealizada marginalidad para analizar el devenir del género, desde el siglo XIX hasta las nuevas expresiones del siglo XXI. Así, construye una historia diferente y original, una obra de referencia que, a contrapelo de la tendencia más extendida, no recae en la sumatoria de biografías elogiosas ni en el esquematismo de las divisiones rígidas. Por el contrario, apuesta a sistematizar y articular un largo curso de acontecimientos y dar su justo lugar a los hechos y personajes más notables.

Además de indagar en el momento fundacional, recorre el período de la consolidación del género con la incorporación del bandoneón, la conformación de un repertorio, la aparición de la orquesta típica y las posibilidades de difusión de la industria fonográfica. Explora el pasaje de la Guardia Vieja hacia las nuevas corrientes, y advierte las secuencias de inercia creativa, crisis y renovación que lo marcaron cíclicamente. Sigue las peripecias del tango cantado, desde la intimidad de Mi noche triste hasta el desencanto de Cambalache y más allá; y avanza con preguntas que buscan desarmar ciertos clichés: por qué Carlos Gardel continúa gravitando como un cantor insuperable, por qué los años cuarenta quedaron inscriptos como la "edad de oro", qué formas adoptó el debate entre los músicos más convencionales y los más innovadores, como Héctor Varela y Ástor Piazzolla.

Con una prosa entretenida y ocurrente, este libro ofrece un panorama integral y crítico del mundo del tango, que sin duda ayuda a comprender su historia, pero además abre vías para profundizarla sobre bases verdaderamente sólidas.

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Aquí se baila el tango, de María Julia Carozzi (Siglo veintiuno)

(Foto: composición propia).

Según el relato canónico, la historia del tango es la historia de un "viaje ultramarino", siempre marcada por el prestigio de sus éxitos en Europa. Esto explicaría tanto su consagración inicial, hacia 1910, como su vigoroso resurgimiento de los últimos años. Sin embargo, esta historia oculta un universo amplio y heterogéneo de contextos en que se bailó tango en Buenos Aires.

A partir de una etnografía de las clases de tango y las milongas céntricas, este libro analiza los procesos locales que hicieron posible y acompañaron el crecimiento del baile a partir del advenimiento de la democracia. Prestando especial atención a los movimientos del cuerpo así como a los desplazamientos en el espacio, la antropóloga María Julia Carozzi recorre los conflictos y las alianzas en torno a los estilos de baile, la legitimidad para transmitirlos y los espacios donde practicarlos, que se produjeron con la llegada de nuevos bailarines a un circuito de milongas que desde comienzos de la década de 1960 no había renovado su población.

Con gran agudeza, la autora explica la reproducción y transformación de la distribución de saberes y protagonismos entre géneros, las tensiones de una práctica que construye su prestigio por oposición al tango "for export" y el ocultamiento de los vínculos sexuales originados en el baile. Carozzi indaga especialmente en la figura de la "bailarina liviana", como una alegoría de las relaciones que, basadas en el secreto y el desapego afectivo, se desarrollan fuera de la pista.

Fundamental para entender la vitalidad actual del tango, su carga de erotismo y sus códigos de sociabilidad, este libro reconstruye el complejo proceso de elaboración de nuevas pedagogías y la gradual segmentación del circuito en milongas "ortodoxas" y "relajadas", que multiplicaron las opciones para los más jóvenes. Y sobre todo, revela el modo en que se baila el tango… aquí.

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Las edades del tango - De 1897 al siglo XXI, de Sergio Pujol (Planeta)

(Foto: composición propia).

El tango es la invención más notable que la cultura rioplatense le brindó a la Argentina y al mundo entero. Hecha de música, baile y poesía, su historia conforma un relato poblado de figuras emblemáticas y sujetos anónimos; de acontecimientos artísticos y movimientos sociales. "Las artes del tango", como las llamó el poeta Horacio Ferrer, encierran las claves históricas de un país hecho de criollos y europeos, de pampa y ciudad, de tradición y modernidad.

De Carlos Gardel a Mercedes Simone y de Aníbal Troilo a Astor Piazzolla, el tango avanzó al ritmo del país que lo engendró, en un permanente estado de disputa en torno a su identidad. A la vez sensual y sentimental, su arco temporal se extiende desde finales del siglo XIX hasta los albores del siglo XXI. Y más allá también.

Cuestionando la idea de que todo tango pasado fue mejor, Sergio Pujol deconstruye mitos y prejuicios, desafiando el relato nostálgico sobre la cultura popular rioplatense. En cada una de sus edades, el tango expresó de un modo particular la idiosincrasia porteña. Su desarrollo no fue lineal ni unívoco. La riqueza de su historia reciente, signada por artistas tan diversos como Bajofondo, Orquesta El Arranque, Lidia Borda, Orquesta Típica Fernández Fierro y Diego Schissi, prueba su vigencia y continuidad. Las edades del tango constituye así una atrapante narración sobre uno de los mayores patrimonios culturales de los argentinos.

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El tango - Cuatro conferencias, de Jorge Luis Borges (Sudamericana)

(Foto: composición propia).

Gracias a los tres mil pesos "moneda nacional" que le otorga el segundo Premio Municipal de Literatura, Jorge Luis Borges dedica el año 1929 a una investigación sobre el poeta Evaristo Carriego que se transforma en un profundo y revelador estudio sobre el mundo del tango. Más de treinta años después revive ese mundo, que lo había adentrado en los bajos fondos de la Ciudad de Buenos Aires, en cuatro conferencias que dicta los lunes de octubre de 1965 a las siete de la tarde en un departamento del barrio porteño de Constitución.

Lúcido y ocurrente, Borges exhuma el Palermo y el Sur de antaño, poblados de compadritos, guapos, niños bien patoteros, "casas malas" y milongas, para interpelar el origen, los símbolos, los mitos y la lírica de la música emblemática del Río de la Plata. Transcriptas por primera vez en este libro, estas conferencias ofrecen un encuentro prodigioso: el de Borges y el tango, para él "un símbolo de felicidad".

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(Fuente: bajalibros.com / Wikipedia / varios / redacción propia)