jueves, 3 de septiembre de 2026

Descubren cómo una bacteria que vive en las raíces permite que las plantas toleren condiciones de sequía

Un consorcio internacional descubrió que Flavo98, un microorganismo que habita en el interior de las propias plantas, activa una vía que estimula el desarrollo de los pelos radicales, lo que les permite a éstas resistir mejor la falta de agua. Publicado en "Nature Plants", el hallazgo aporta un conocimiento fundamental para buscar cómo fortalecer la resiliencia de los cultivos en un clima cambiante.

Una raíz sin bacteria (izq.) y una raíz con la presencia de Flavo98 (der.). Se resalta el crecimiento de los pelos radicales (Foto: Arezoo Rahimi y Salma Balazadeh).

En entornos naturales o tierras de cultivo, las plantas están íntimamente asociadas a microorganismos que viven alrededor o dentro de sus raíces. En el último tiempo, un creciente número de estudios demostró el profundo impacto de estos "bichos" en el crecimiento, desarrollo y supervivencia de las plantas en condiciones adversas, por ejemplo, mejorando la tolerancia a la sequía. Sin embargo, se desconoce la mayoría de los mecanismos genéticos y moleculares detrás de esa "alianza" vital.

Ahora, un consorcio internacional, del que participaron investigadores de la Fundación Leloir, descubrió cómo una bacteria que habita en el interior de la raíz mejora la tolerancia al estrés hídrico en varias especies vegetales, incluyendo algunas de importancia económica como trigo, tomate, y colza. El hallazgo podría propiciar el uso de bioinsumos de bajo costo en un contexto de cambio climático como el actual.  

La bacteria, Flavobacterium sp 98 (Flavo98), pertenece a un género que era conocido por causar enfermedades a peces de agua dulce. Pero desde hace algún tiempo se sabe también que otros miembros de la familia son una “ayuda oculta” para las plantas. Usando como modelo de estudio la planta Arabidopsis thaliana, el equipo de investigación liderado por la doctora en Ciencias Naturales Salma Balazadeh, de la Universidad de Gotinga, Alemania, descubrió que Flavo98 "coloniza los tejidos internos de la raíz, incluyendo la región vascular, y mejora el desarrollo de raíces laterales y de pelos radicales durante el estrés hídrico", según revelaron en un artículo publicado en Nature Plants.

La experiencia en el estudio de los pelos radicales de José M. Estevez y Victoria Berdion Gabarain fue decisiva para conectar la acción de la bacteria con los mecanismos propios de la planta (Foto: prensa Fundación Leloir).

Las raíces laterales son órganos multicelulares complejos que crecen a partir de la raíz principal de una planta, mientras que los pelos radicales son diminutas prolongaciones de la raíz, de una sola célula, que lo que hacen es aumentar la superficie de contacto para una mayor absorción de agua y nutrientes. "La bacteria estimula su formación y elongación y vimos que, incluso, mantiene ese beneficio cuando hay baja disponibilidad de agua, justo cuando las plantas normalmente apagan el desarrollo de estos pelos", explica el doctor en Biología José Manuel Estevez.

A nivel molecular, Flavo98 aumenta la presencia de la hormona etileno, que activa un mecanismo de señalización (llamado módulo ERF115/114–CEP5) que dirige el crecimiento de los pelos radicales, precisó Estevez.

Referente internacional en la biología de los pelos radicales, Estevez y la doctora en Ciencias Biológicas Victoria Berdion Gabarain, miembro de su laboratorio, fueron piezas centrales en el flamante estudio: la experiencia de ambos en el conocimiento e interpretación de los datos vinculados a estas estructuras de las raíces fue decisivo para conectar la acción de la bacteria con los mecanismos propios de la planta.

Impacto posible en la agricultura

La sequía es una de las mayores amenazas ambientales para la producción agrícola y la seguridad alimentaria y se prevé que sea cada vez más frecuente y severa:  se estima que triplicará la reducción en la producción vegetal media mundial para el último cuarto de este siglo (2075-2099) en comparación con el período 1850-1999. "Esto intensificará aún más la crisis alimentaria mundial, especialmente en los países en desarrollo. Por lo tanto, encontrar maneras de mantener (o aumentar) la productividad de los cultivos en zonas áridas se ha vuelto más urgente que nunca", enfatizan los autores.

"Flavo98 podría usarse como bioinsumo de bajo costo y baja huella ambiental, aplicado a la raíz. Su efecto, que aparece en cultivos tan diversos como trigo, tomate, colza o camelina, ayuda a conservar el rendimiento de las semillas tras la sequía. Además, no tiene penalidades en la producción vegetal en condiciones óptimas, es compatible con otras bacterias benéficas (formulaciones que suman tolerancia a sequía y sanidad vegetal) y, al estimular la formación de más pelos radicales y raíces laterales, mejora la captación de agua y nutrientes, con potencial para reducir el uso de fertilizantes", asegura Estevez.

Por otra parte, como el módulo ERF–CEP está conservado en muchas plantas, "también ofrece un blanco para mejoramiento o edición génica", añade.

Por ahora, los resultados se obtuvieron en condiciones controladas y para poder llegar a aplicarlos en el campo hace falta validarlos en distintos suelos y climas, identificar las señales químicas que produce la bacteria y evaluar su desempeño dentro de comunidades microbianas complejas. Todos pasos que se convirtieron en prioridades para los autores, que ya planean cómo avanzar con la investigación.

(Fuente: Fundación Instituto Leloir / varios / redacción propia)

Éxtasis, opio y locura: cómo las drogas corrompieron a Grecia y Roma

El consumo de drogas estaba generalizado entre los antiguos griegos y romanos, plebeyos pero también emperadores, como Tiberio, del que se decía consumía el excelente opio de Capri.

(Foto: WIkimedia).

En el siglo V a.C., Diágoras de Melos aseguraba que más valía morir que caer en las garras del opio. El filósofo jonio quería advertir de un riesgo bien conocido hoy en día: el de que el consumo de drogas se convirtiera en una adicción peligrosa para la salud. Sin embargo, sus advertencias no tuvieron mucho eco. Durante toda la Antigüedad, y en particular bajo el dominio romano, circularon libremente por todo el Mediterráneo numerosos tipos de droga. Su consumo nunca estuvo perseguido, salvo en el caso de que se utilizaran como veneno, para dañar o matar a alguien.

Ciertamente, en la Antigüedad lo que hoy denominamos "drogas" se englobaba en una categoría más amplia de "fármacos" o "medicamentos", una amplia variedad de sustancias naturales que producían determinados efectos en las personas. Los Tratados Hipocráticos definían las drogas como "sustancias que actuaban enfriando, calentando, secando, humedeciendo, contrayendo y relajando o provocando somnolencia", y que por ello se usaban como relajantes, medicinas y pócimas.

Legado de Oriente

Autores como Plinio el Viejo y Dioscórides catalogaron cerca de un millar de drogas distintas, entre ellas la mandrágora, el beleño negro, la belladona, el estramonio, la cicuta, el acónito, las setas venenosas, el vino, el cánnabis y el opio. Describieron su apariencia, su procedencia y la forma de consumirlos: la infusión de las hierbas, su maceración, su uso como cataplasma o emplasto, su ingesta en forma de polvo, la aplicación de aceites o baños terapéuticos o mediante la inhalación.

A la mandrágora, por ejemplo, se le dieron diversos usos terapéuticos. De ella se consumían las hojas y las raíces, a las que se atribuían propiedades anestésicas por su capacidad de adormecer a quien las tomaba. El estramonio, originario de los territorios bañados por el mar Caspio, destacó como un potente veneno narcótico que producía delirios muy singulares, aunque resultaba de gran ayuda para combatir dificultades respiratorias como el asma mediante la inhalación de sus hojas. La belladona se usó comúnmente en la medicina casera, por ejemplo para inducir el sueño o calmar el dolor de muelas, pero se sabe también que el jugo de sus frutos se aplicaba a las pupilas como diversión.

Las drogas más consumidas por griegos y romanos fueron el opio y el cánnabis. Durante milenios, el cánnabis ha sido considerado misterioso, sagrado y hasta demoníaco. La expansión de griegos y romanos por el Mediterráneo oriental hizo que pronto se interesasen por los efectos derivados del consumo de esta planta. El cánnabis se usaba en ciertos ritos religiosos como incienso o perfume, en el sentido de la expresión latina "per fumare": al inhalar la sustancia aromática resultante de su cremación se experimentaban reacciones estimulantes, relajantes o alucinógenas.

La relativa rareza del cánnabis en los mercados mediterráneos hizo que fuese considerado como un producto de lujo más. Gracias al médico Galeno sabemos que llegó a ser un regalo común entre las élites romanas, que habían tomado de los atenienses la práctica de regalarse cánnabis en las reuniones sociales. En los banquetes, el cánnabis era muy apreciado por sus efectos alucinógenos.

Cabe recordar que, según el mito, la propia Helena de Troya lo utilizó para relajar a los asistentes de un banquete ofrecido por Menelao, engañándolos al servirles la droga camuflada en vino. Su ingesta provocó el letargo de quienes lo bebieron, quedando "por todo aquel día curado de llantos, aunque en él le acaeciera perder a su padre y a su madre o cayese el hermano o el hijo querido delante de los ojos del guerrero", según cuenta Homero en "La Odisea".

Por su parte, el antes mencionado naturalista romano Plinio el Viejo enumera las propiedades terapéuticas del cánnabis: servía para relajar las articulaciones en caso de contracturas, aliviaba los dolores derivados de la gota y en caso de quemaduras se recomendaba aplicar la planta en crudo sobre la piel. También se aconsejaba como remedio para la impotencia sexual.

El predominio del opio

Fueron los griegos quienes dieron el nombre de opio al látex que se extraía de la adormidera o Papaver somniferum. El opio tuvo también una presencia significativa en las sociedades de la Antigüedad. Se decía que fue el dios griego de la medicina, Asclepio, quien reveló a los mortales los secretos de la adormidera, que hasta entonces sólo era consumida por los dioses. Otros, en cambio, atribuían su descubrimiento a Hermes, dios de los viajes e intercambios. Se aseguraba asimismo que el primero en introducir el consumo de esta droga en el Mediterráneo fue Alejandro Magno, quien la habría conocido en sus conquistas por Asia.

Autores como Heródoto, Hipócrates o Teofrasto describen la planta y sus diversos usos, en especial en el ámbito medicinal. Otros autores -como Heráclites de Tarento, médico de Filipo I de Macedonia- destacaron su empleo medicinal como calmante y como somnífero. También Plutarco hizo mención del opio y de la mandrágora como los medicamentos narcóticos más empleados para provocar el sueño. Incluso la diosa Ceres, a la que se representa en ocasiones portando un manojo de adormideras, intervino en favor del pueblo romano en su enfrentamiento con los cartagineses, drogando al propio Aníbal con la intención de mantenerlo lo más alejado de Roma posible. Así al menos lo relata el poeta Silio Itálico: "En su cuerno tiene preparado ya el jugo, se apresura en la noche sin ruido hacia la tienda del cartaginés, y derrama sobre sus ojos la sedante rociada".

La droga perfecta

Aunque las variedades orientales de estas drogas siempre fueron las más demandadas, griegos y romanos las aclimataron en sus tierras. Se dice que Tiberio se trasladó a Capri para poder consumir el excelente opio producido en la isla, plantado muchos siglos atrás por los primeros colonizadores griegos. Por otra parte, a fin de evitar falsificaciones de las mejores drogas orientales, autores como Dioscórides o Plinio describieron cómo debía ser el producto óptimo para consumirlo. Destacaban su maleabilidad, la potencia y aroma del jugo extraído, y consideraban que el mejor opio era el que se disolvía fácilmente en agua o se derretía ante los primeros rayos del sol.

Plinio aseguraba que el opio "siempre gozó de favor entre los romanos", y así lo demuestran los emperadores de los siglos I y II. Los médicos de la corte elaboraron diversos compuestos a base de opio para los soberanos. Se dice que Filonio, médico de Augusto, inventó un fármaco o tríaca que llevó su nombre, compuesto de pimienta blanca, miel, espinacardo y opio. El médico de Nerón, Andrómaco de Creta, creó el antidotus tranquillans, elaborado con un treinta por ciento de opio. Medicamentos todos ellos de los que se ha sugerido que generaron reales adicciones.

(Fuente: National Geographic / varios / redacción propia)

Granjas de bots: cómo manipulan las redes sociales y qué cambia con la inteligencia artificial

Un error en la red X volvió a exponer el uso de cuentas automatizadas. La ciencia explica cómo operan y por qué la IA las hace más difíciles de detectar. 

Una granja de bots puede operar decenas de cuentas y dispositivos de manera coordinada para amplificar mensajes, instalar tendencias o simular apoyo en redes sociales. Con inteligencia artificial, estas operaciones son cada vez más sofisticadas (Foto: Pexels).

El pasado 25 de agosto, Santiago Oría, director de Realización Audiovisual de la Presidencia argentina, publicó un mensaje en la red social X. Poco después, varias cuentas comenzaron a responderle con mensajes de apoyo. Hasta ahí, nada fuera de lo habitual.

Lo llamativo fue que algunas de esas respuestas aparecieron con instrucciones que normalmente deberían quedar ocultas. En lugar de publicar solamente el mensaje, ciertas cuentas dejaron visibles etiquetas como "Reply11", "Reply8" o "Reply2". Por ejemplo, una respuesta apareció como: "Reply11: Terrible lo de los kirchneristas". Ese "Reply11" no formaba parte del mensaje dirigido a los usuarios. Era una marca propia de un sistema de automatización que, por error, terminó publicada junto con el texto.

Varios medios de Argentina reconstruyeron el episodio y señalaron que muchas de esas cuentas mostraban patrones compatibles con una amplificación automatizada. Algunas publicaban habitualmente en inglés, otras difundían contenidos sobre criptomonedas y varias declaraban ubicaciones fuera de Argentina.

El episodio no permite determinar por sí solo quién controlaba esas cuentas ni quién ordenó su funcionamiento. Pero sí dejó visible algo que normalmente permanece oculto: una conversación en redes puede parecer espontánea y, al mismo tiempo, estar siendo amplificada por cuentas automatizadas. Ahí aparece la pregunta científica que atraviesa esta historia: cuando cientos o miles de usuarios parecen estar diciendo lo mismo al mismo tiempo, ¿estamos frente a una reacción genuina o ante una multitud digital fabricada

Una multitud que puede no existir

Un bot social es, básicamente, una cuenta automatizada capaz de realizar algunas de las mismas acciones que una persona: publicar, responder, compartir contenido, seguir usuarios o establecer conexiones. Un bot solo probablemente no cambie el mundo. Diez mil actuando juntos pueden hacer bastante ruido.

Las llamadas granjas de bots utilizan conjuntos de cuentas para amplificar determinados mensajes, impulsar hashtags, aumentar interacciones o hacer que una posición parezca más extendida de lo que realmente está. Y ahí está uno de los puntos centrales del asunto.

No siempre hace falta convencer a una multitud. A veces alcanza con fabricar la sensación de que la multitud ya está convencida. En las redes sociales, los números funcionan como una señal. Una publicación con siete comentarios puede pasar inadvertida. Otra con 15 mil respuestas parece importante. La miramos porque otros supuestamente ya la miraron. Después llegan personas reales, reaccionan, discuten y comparten. La maquinaria consiguió lo que buscaba: poner el tema delante de ojos humanos.

La dimensión del fenómeno es difícil de percibir mientras se hace scroll. Analizando uno de los mayores estudios comparativos realizados sobre bots y humanos, vemos que los investigadores estudiaron cerca de 5.000 millones de publicaciones de unos 200 millones de usuarios, correspondientes a conversaciones alrededor de siete grandes acontecimientos.

(Foto: captura de pantalla).

Según la clasificación utilizada, alrededor del 20 por ciento de la actividad analizada correspondía a bots y el 80 por ciento a humanos. El dato no significa que una de cada cinco cuentas de cualquier red social sea falsa, sino que esa fue la proporción encontrada dentro del enorme conjunto estudiado.

Los investigadores también encontraron diferencias. Los bots tendían a utilizar estructuras más fáciles de automatizar, como una mayor cantidad de hashtags. Las personas mostraban, en cambio, interacciones conversacionales más complejas. Dicho de otra manera: las máquinas dejaban huellas. Y durante años ese fue justamente el punto débil.

El bot tradicional podía publicar muchísimo, pero no necesariamente bien. Repetía frases. Contestaba cualquier cosa. Se activaba a horarios improbables. Copiaba exactamente el mismo mensaje desde distintas cuentas. O se olvidaba un "Reply" delante de la respuesta.

La inteligencia artificial generativa está empezando a cambiar ese escenario. Un modelo de lenguaje puede recibir una consigna y fabricar cien respuestas distintas. Puede variar palabras, utilizar ironía, mostrarse indignado, introducir errores, adoptar tonos diferentes y responder de acuerdo con lo que escribió otro usuario. El salto es importante. La automatización ya no permite solamente fabricar mensajes. Ahora permite fabricar personajes.

Una conversación completamente inventada

Otro experimento muestra hasta dónde puede llegar esa capacidad. Investigadores de universidades europeas tomaron conversaciones reales de Reddit y les pidieron a dos grandes modelos de lenguaje --GPT-4o y Llama 3 70B- que generaran discusiones artificiales sobre los mismos temas. No un comentario. Conversaciones enteras entre supuestos usuarios.

Después se las mostraron a personas y les pidieron que distinguieran cuáles habían sido escritas por humanos y cuáles por inteligencia artificial. El resultado merece atención: las conversaciones creadas íntegramente por IA fueron confundidas con conversaciones humanas el 39 por ciento de las veces.

Con las generadas por Llama 3, los participantes lograron reconocer que se trataba de inteligencia artificial apenas en el 56 por ciento de los casos. Eso cambia bastante la imagen clásica de una granja de bots. Ya no hace falta imaginar cientos de celulares alineados en una habitación publicando la misma consigna.

Una operación futura podría crear a "Juan", furioso; "Laura", moderada; "Pedro", que aporta un supuesto dato; y "Carolina", que discute con los tres. Distintas personalidades. Distintos tonos. Distintas posiciones. Con un pequeño inconveniente: ninguno existe.

La técnica de fabricar apoyo popular tiene incluso un nombre bastante gráfico: astroturfing. En Estados Unidos se utiliza la expresión grassroots para describir movimientos surgidos espontáneamente desde la sociedad. AstroTurf es, en cambio, una marca de césped artificial. La metáfora es perfecta. Parece pasto. Parece crecer desde abajo. Pero es plástico.

Una campaña de astroturfing intenta producir justamente eso: la apariencia de que existe un movimiento espontáneo cuando parte de esa actividad fue organizada o fabricada. Las redes sociales ofrecen un terreno extraordinario para hacerlo porque todos vemos cantidades: seguidores, comentarios, reproducciones, compartidos, tendencias. El problema es confundir volumen con consenso. Mil mensajes no necesariamente significan mil personas.

¿Se puede descubrir una granja de bots?

No mirando una sola cuenta. Una persona puede publicar muchísimo, puede tener pocos seguidores, puede repetir consignas. Incluso puede comportarse de manera bastante robótica sin necesitar ayuda de ningún robot. Por eso los investigadores combinan múltiples señales: horarios y frecuencia de publicación, antigüedad de las cuentas, lenguaje utilizado, velocidad de difusión, vínculos entre perfiles y, sobre todo, coordinación.

Cada vez resulta más importante observar la red completa. No solamente qué dice una cuenta, sino cómo actúan muchas cuentas juntas. El problema es que la carrera tecnológica ocurre de los dos lados. Hay inteligencia artificial para generar contenido. Inteligencia artificial para detectar automatizaciones. Y sistemas cada vez mejores para intentar esquivar esos detectores.

El episodio argentino tuvo una ventaja: el error fue visible. Algo que debía permanecer detrás de escena terminó delante del público. La próxima generación probablemente no sea tan generosa. Los sistemas actuales ya pueden generar conversaciones variadas, sostener personajes diferentes y producir intercambios que un ser humano puede confundir con discusiones auténticas.

Con todo, la pregunta que plantea la inteligencia artificial va más allá de descubrir una foto falsa o detectar un texto escrito por una máquina. La próxima vez que una red social muestre a miles de personas indignadas, entusiasmadas o repitiendo una misma idea, habrá que preguntarse no solamente qué están diciendo. Habrá que hacerse otra pregunta: ¿cuántas de esas personas existen realmente?

(Fuente: Agencia de Noticias Científicas / UNQ / redacción propia)

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Agenda Cultural: el ex Centro Cultural Kirchner, hoy llamado Palacio Libertad, presenta sus primeras propuestas para comenzar el mes de la primavera

El imponente complejo multidisciplinario, ubicado en Sarmiento 151, CABA, ofrece artes plásticas, una videoinstalación, mucha música, danza, teatro, cine y visitas guiadas al edificio que alguna vez el Palacio de Correos. Todo, como siempre, con acceso libre y gratuito para toda la comunidad.

La Pampa cósmica de Pérez Celis 

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Inspirada en el período pampeano del reconocido artista plástico argentino Pérez Celis, la propuesta, con curaduría de Rodrigo Alonso, reúne una exhibición con obras originales y una videoinstalación inmersiva.

Inauguración: 2 de septiembre, 18:00.
Miércoles a domingos, 14 a 20 h - Sala 206 y Sala Inmersiva.

Tierra adentro, por el Ballet Folklórico Nacional

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Con dirección de Glenda Casaretto y subdirección de Fernando Muñoz, el Ballet Folklórico Nacional presenta nuevas creaciones coreográficas inspiradas en distintas regiones del país.

Miércoles 2 de septiembre, 19:00 - Sala Argentina.

Seamos realistas, soñemos lo imposible: encuentro con Nacha Guevara

(Foto: prensa Palacio Libertad).

La legendaria actriz y cantante ofrece una propuesta única: una charla abierta para despertar la capacidad creadora y construir la vida que cada uno desea.

Miércoles 2 y 9 de septiembre, 19:30 - La Cúpula.

Orquesta Sinfónica Nacional

(Foto: prensa Palacio Libertad).

El organismo interpreta la "Serenata en do mayor" de Piotr Chaikovski y la "Séptima Sinfonía" de Ludwig van Beethoven, bajo la batuta del director invitado Alejandro Carreño.

Viernes 4 de septiembre, 20:00 - Sala Argentina.

Homenaje a María Nieves y práctica abierta

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Un encuentro dedicado a la inolvidable referente de la danza del tango, con la participación de Silvia Toscano, Natasha Kaliszuk y Juan Braida. Luego, se abrirá la pista para una práctica abierta.

Domingo 6 de septiembre, 19.00 - Terraza del Auditorio Nacional.

Crepusculares: composición escénica en tiempo real

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Continúa el ciclo de danza, performance y arte contemporáneo. En esta ocasión, se presentan dos obras cortas de composición en tiempo real: "Escena del instante" y "Con-tacto vivido".

Sábado 5 y domingo 6 de septiembre, 18:30 - La Cúpula.

Niñez en septiembre

(Foto: prensa Palacio Libertad).

El tercer piso del Palacio ofrece obras como "La luciérnaga que iluminó la noche", por la Compañía Timbó, inspirada en un cuento de Ray Bradbury, y "Andantino", con canciones y clown para la primera infancia.

Sábados y domingos, 14:00 a 20:00 - Tercer piso.
La lista completa de actividades puede verse haciendo click aquí.

Cine en septiembre

(Foto: prensa Palacio Libertad).

El festival "Cortar y contar" presenta cine argentino y charlas con sus editores, mientras que "Miradas contemporáneas" ofrece films de Sacha Amaral y Simón Zorraquín. En materia internacional, se proyectan los títulos finalistas de los Premios Mestre Mateo, galardón anual de cine gallego.

Desde el viernes 4 de septiembre - Quinto y sexto piso.
La programaión detallada puede verse haciendo click aquí.

Conocé las historias y los rincones del edificio

(Foto: prensa Palacio Libertad).

En septiembre, una serie de visitas guiadas para descubrir las características del edificio, su arquitectura y sus espacios; además, recorridos nocturnos y mucho más.

Miércoles a domingos, 14:00 a 20:00 - Diferentes espacios.

(Fuente: prensa Palacio Libertad/ redacción propia)

Cada vez realizamos más actividades solos: ¿está cambiando nuestra forma de relacionarnos?

Ir solo a un concierto, sentarse a cenar sin compañía o viajar en solitario eran, hasta hace relativamente poco, prácticas excepcionales o incluso incómodas socialmente. Sin embargo, cada vez más personas realizan actividades de ocio en solitario de forma habitual, voluntaria y normalizada. Especialmente entre las generaciones más jóvenes y en entornos urbanos.

(Foto: Shutterstock).

Este cambio no sólo refleja nuevas dinámicas sociales, sino también una transformación más profunda en nuestra relación con el territorio, con el espacio público y con la percepción de la seguridad en nuestros entornos cotidianos.

Nuevas formas de vivir el ocio

Cada vez más personas deciden realizar actividades de ocio solas de manera voluntaria, no por aislamiento sino por comodidad, flexibilidad o simplemente por una forma distinta de relacionarse con el tiempo y el espacio.

Algunos estudios recientes sobre consumo cultural y asistencia a eventos muestran cómo esta tendencia ha crecido de forma significativa en los últimos años, especialmente en actividades vinculadas a conciertos y festivales. Un reciente informe de Ticketmaster Business UK, por ejemplo, señala que acudir solo a festivales y conciertos se ha convertido en una práctica cada vez más habitual y socialmente aceptada.

La expansión del teletrabajo, la movilidad constante, la hiperconectividad digital y la transformación de las dinámicas sociales están modificando también la manera en la que usamos y percibimos el territorio. Tanto los espacios urbanos como los turísticos han empezado a adaptarse a nuevas formas de habitar y experimentar el ocio

El territorio también cambia cuando cambiamos nuestra forma de movernos

Las ciudades contemporáneas han evolucionado hacia modelos donde las actividades individuales son cada vez más fáciles de desarrollar. Espacios de "coworking", gimnasios abiertos 24 horas o sistemas de movilidad flexible permiten que muchas personas organicen su vida cotidiana de forma más autónoma.

Las ciudades se configuran, cada vez más, como redes de microespacios donde las personas entran y salen continuamente, muchas veces en solitario. La propia planificación urbana empieza a adaptarse a esta realidad mediante espacios multifuncionales, zonas peatonales o entornos pensados para una movilidad más individualizada.

En muchos casos, estos espacios están diseñados para facilitar estancias breves, conexiones rápidas y experiencias flexibles. El auge del teletrabajo y de los llamados "terceros espacios" -cafeterías, bibliotecas o espacios híbridos entre ocio y trabajo- han reforzado todavía más esta transformación territorial.

El ocio en solitario también plantea nuevos desafíos territoriales

Senderismo, rutas de montaña, actividades en el mar o recorridos en espacios naturales forman parte de una nueva cultura del ocio cada vez más individualizada. El problema es que cuando una persona realiza estas actividades sola, cualquier incidente puede convertirse rápidamente en una situación de emergencia. Una caída, un golpe de calor o un problema de cobertura en zonas aisladas adquieren una dimensión completamente diferente cuando no existe acompañamiento inmediato. En muchos casos, la ausencia de otra persona retrasa el alerta, dificulta la localización y obliga a movilizar importantes recursos de emergencia.

Los datos de rescates en montaña y espacios naturales muestran, además, una tendencia creciente asociada al aumento de actividades al aire libre. La situación preocupa especialmente en islas de origen volcánico, donde las características geográficas, los barrancos, los cambios bruscos de meteorología o las dificultades de acceso pueden convertir una incidencia aparentemente menor en un operativo complejo para los servicios de emergencia.

En este contexto, la percepción del riesgo adquiere una importancia fundamental. La hiperconectividad digital puede generar una sensación de falsa seguridad que lleva a subestimar determinadas condiciones del entorno. Tener cobertura móvil, utilizar aplicaciones de rutas o compartir la ubicación en tiempo real no elimina necesariamente la exposición al riesgo en espacios complejos. De hecho, muchas de las emergencias actuales no responden únicamente a fenómenos extremos, sino también a nuevas formas de relación con el territorio

Rutas y experiencias desde el teléfono móvil

En destinos turísticos cada vez más digitalizados, el visitante ya no necesita integrarse necesariamente en dinámicas grupales tradicionales. Puede organizar rutas, reservas y experiencias desde el teléfono móvil, construyendo una relación mucho más autónoma con el territorio.

Sin embargo, esta autonomía también obliga a replantear cuestiones relacionadas con la autoprotección, la educación en el riesgo y la adaptación de los sistemas de emergencia a nuevas dinámicas sociales.

La paradoja es evidente: vivimos en una sociedad hiperconectada digitalmente, pero donde muchas actividades cotidianas se realizan cada vez más en solitario.

Aunque este cambio no implica necesariamente aislamiento social, en muchos casos representa una transformación de las formas tradicionales de convivencia y de relación con el espacio. Pero también plantea nuevos desafíos territoriales y operativos.

Mientras la sociedad avanza hacia formas de ocio y movilidad más individualizadas, la gestión del riesgo continúa dependiendo en gran medida de dinámicas colectivas de cuidado, acompañamiento y respuesta institucional. Comprender estas dinámicas será fundamental para las ciudades, los territorios turísticos y los sistemas de emergencia en un mundo cada vez más móvil, flexible e individualizado.

(Fuente: The Conversation / varios / redacción propia)