martes, 28 de julio de 2026

A 50 años de su fallecimiento, tres obras maestras del cineasta Fritz Lang regresan a la pantalla grande

Copias restauradas de tres clásicos del director alemán llegan a la Sala Lugones porteña, al Cine York bonaerense y a una sala de Rosario, con funciones especiales y parte del programa gratis para disfrutar en línea.

(Foto: composición propia).

A cinco décadas de la muerte de Fritz Lang se presenta el ciclo "Las tres M del Sr. Lang", una programación dedicada a tres títulos que el director filmó antes de exiliarse de Alemania y que permiten revisar, en copias restauradas enviadas especialmente desde ese país, una parte decisiva de su obra y de la historia del cine.

El programa, llevado adelante por el Goethe-Institut Buenos Aires, reunirá "Metrópolis", "M, el vampiro negro" y "El testamento del Dr. Mabuse", tres películas atravesadas por la letra "m" y por momentos distintos de la carrera del cineasta nacido en Viena en 1890. Las proyecciones se harán en formato DCP en la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín (Av. Corrientes 1530, CABA) entre el 28 de julio y el 2 de agosto, y luego continuarán en el Cine York (Juan Bautista Alberdi 895, Olivos) el 27 y 28 de agosto.

También habrá funciones en el Cine Lumière (Vélez Sársfield 1027, Rosario) durante los domingos de agosto. Tanto el primer título como el tercero, además, estarán disponibles gratis con subtítulos en español en la plataforma Goethe on Demand.

Fritz Lang (Foto: WIkimedia).

Lang, cuyo nombre completo era Friedrich Christian Anton Lang, fue director, guionista y actor. Tras casarse con la guionista alemana Thea von Harbou, obtuvo la nacionalidad alemana en 1922, se divorció en 1933 y ese mismo año huyó del régimen nazi hacia París antes de instalarse en Estados Unidos en 1934.

Durante las dos décadas siguientes dirigió numerosas películas en ese país y obtuvo la nacionalidad estadounidense. A fines de la década de 1950 regresó a Alemania para filmar sus tres últimas películas, en 1964 fue presidente del jurado del Festival de Cine de Cannes y murió en Beverly Hills en 1976.

La recuperación de "Metrópolis" ocupa un lugar central dentro del ciclo. Durante 75 años, la película de 1927 sólo pudo verse en una versión incompleta, hasta que en 2008 aparecieron en Buenos Aires escenas que se creían perdidas y que permitieron restaurarla de manera íntegra por la Fundación Murnau.

Fotograma de "Metrópolis" (Foto: Wikimedia).

La película, de 148 minutos de duración, transcurre en 2026 y fue estrenada en Berlín en 1927. Su relato imagina una "ciudad del futuro" escindida entre trabajadores confinados a un mundo subterráneo y una élite que habita una superficie de lujo, una tensión social expresada en algunas de las imágenes más perdurables del siglo XX.

La obra, considerada la película muda alemana más célebre, cumple ahora un siglo de su rodaje. En la Sala Lugones se proyectará el miércoles 29 de julio a las 20:30, el viernes 31 de julio a las 17:30 y el sábado 1 de agosto a las 20:30; en el Cine York, el viernes 28 de agosto a las 20:30; y en Rosario, los domingos 2 y 30 de agosto a las 19.

"M, el vampiro negro", filmada en 1931, fue la primera película sonora de Lang. El film sigue a un asesino de niños, interpretado por Peter Lorre, perseguido no sólo por la policía sino también por el hampa, que ve alteradas sus propias actividades por la presencia de ese criminal solitario.

Fotograma de "M, el vampiro negro" (Foto: Wikimedia).

La película dura 111 minutos y tendrá funciones en la Sala Lugones el martes 28 de julio a las 21:00, el jueves 30 de julio a las 15:00 y el domingo 2 de agosto a las 20:00. Luego se verá en el Cine York el viernes 28 de agosto a las 18:00 y en Rosario el domingo 9 de agosto a las 19:00.

"El testamento del Dr. Mabuse", de 1933, fue el último largometraje que Lang filmó en Alemania antes del exilio. La historia comienza cuando el inspector Lohmann recibe el llamado de un antiguo miembro del Departamento de Policía por un caso de falsificación, una pesquisa que lo conduce hasta Mabuse, recluido desde hace años en una clínica mental.

    
Fotograma de "El testamento del Dr. Mabuse" (Foto: Wikimedia).

Allí aparece otra figura clave: el doctor Baum, un psiquiatra fascinado por el legado del criminal y por un "testamento" que describe el camino para fundar un imperio del crimen. La película sigue siendo considerada una obra antifascista y una advertencia sombría sobre los mecanismos totalitarios.

Este título, de 122 minutos, se proyectará en la Sala Lugones el martes 28 de julio a las 15:00, el miércoles 29 de julio a las 17:30 y el domingo 2 de agosto a las 15:00. También llegará al Cine York el jueves 27 de agosto a las 20:30 y al Cine Lumière de Rosario el domingo 16 de agosto a las 19:00.

(Fuente: Infobae / Agencia Noticias Argentinas / varios / redacción propia)

Un nuevo mapa identifica los sitios costeros del Patrimonio Mundial más vulnerables al cambio climático

La primera base digital internacional traza con precisión los límites de monumentos, paisajes y reservas en zonas cercanas al mar, lo que facilita la gestión de riesgos ambientales y la planificación de acciones para su resguardo. Permite identificar 1.250 lugares que están expuestos a la suba del nivel del mar, las inundaciones y la erosión costera.

La Ópera de Sidney, en Australia, uno de los lugares señalados en el mapa (Foto: Expedia).

La vulnerabilidad de los sitios patrimoniales que se encuentran cerca de las costas ante el cambio climático motivó la creación de una nueva herramienta científica. Un equipo internacional presentó el primer mapa digital global de los límites de todos los lugares costeros del Patrimonio Mundial de la UNESCO situados a menos de 20 metros sobre el nivel del mar, un insumo clave para la investigación y la gestión del riesgo ambiental.

El estudio, publicado en la revista Scientific Data, describe el desarrollo del Global Coastal Heritage (Glo-CoH) dataset, un recurso digital que busca cerrar una brecha histórica en la información disponible para evaluar amenazas como la subida del mar, las inundaciones y la erosión en el patrimonio universal.

La dimensión global del patrimonio costero y sus desafíos actuales


Diversos análisis recientes advierten que el cambio climático intensifica el deterioro de sitios históricos y culturales en todo el mundo, lo que pone en riesgo tanto estructuras emblemáticas como prácticas y memorias asociadas. Ejemplos como las inundaciones que afectaron a Venecia o la erosión que amenaza a los moáis de Rapa Nui muestran cómo el aumento del nivel del mar y los fenómenos extremos modifican entornos que antes favorecieron el desarrollo de estas culturas.

Distribución mundial de los sitios del patrimonio digitalizados por el Proyecto de Cartografía del Patrimonio Costero Mundial, clasificados en las categorías "cultural", "natural" y "mixto" (Foto: Scientific Data).

El nuevo mapa digital incluye 1.250 sitios individuales. Estos abarcan desde monumentos culturales y lugares naturales de biodiversidad hasta sitios mixtos reconocidos por su valor universal.

Las áreas mapeadas cubren más de 235 millones de hectáreas a lo largo de las costas del planeta. Entre algunos ejemplos figuran la Ópera de Sídney en Australia, tramos costeros de la Gran Muralla China, y zonas patrimoniales de San Petersburgo en Rusia. En Argentina destaca el sitio natural de Península Valdés, provincia de Chubut.

Robert Nicholls
, coautor del estudio y profesor del Tyndall Center for Climate Change Research, señaló que la disponibilidad de estos datos permite a científicos, gestores y responsables políticos "comprender mejor cómo las amenazas ambientales y climáticas pueden afectar a los sitios costeros, planificar medidas de protección y tomar decisiones informadas en todos los niveles".

Moái de Rapa Nui, Isla de Pascua  (Foto: Wikimedia).

El artículo científico detalla que entre los 1.199 sitios del Patrimonio Mundial inscritos por la UNESCO hasta fines de 2023, 386 incluyen elementos situados a 20 metros o menos sobre el nivel medio del mar. El nuevo conjunto de datos distingue entre sitios culturales (289), naturales (91) y mixtos (6), identificando tanto límites únicos como sitios con varias partes componentes.

El estudio describe un trabajo de dos años, realizado entre enero de 2022 y abril de 2024, en el que el equipo del Global Coastal Heritage Mapping Project creó un mapa digital preciso de los sitios costeros protegidos por la UNESCO. Para definir los límites de cada lugar, los especialistas revisaron los mapas oficiales que el organismo usa para inscribir estos sitios y también analizaron imágenes satelitales de Google Earth. Así pudieron trazar de manera digital el contorno real de cada área patrimonial.

La profesora Joanne Clarke coordinó a un grupo de 14 personas encargadas de digitalizar los mapas. Todo el equipo siguió un método que buscaba garantizar que los datos fueran consistentes y útiles en cualquier parte del mundo. El trabajo se realizó en escalas que iban de 1:1.000 a 1:250, lo que permite observar tanto grandes extensiones como detalles muy pequeños. No se incluyeron zonas de protección adicionales porque la UNESCO no tiene reglas unificadas para estos "anillos de seguridad" en los sitios patrimoniales.

Para asegurar la calidad del mapa, el equipo aplicó una revisión que mezcló análisis técnico y observación directa. Se seleccionaron 60 sitios de distintos países y tamaños para comprobar si los límites digitales coincidían con lo que muestran los satélites y los mapas originales. El resultado mostró que el 92% de los sitios alcanzó el mayor nivel de exactitud en la digitalización, lo que respalda la confiabilidad de todo el proyecto.

San Petersburgo, Rusia (Foto: Wikimedia).

Usos y desafíos de la base de datos

El Glo-CoH dataset puede emplearse para modelar riesgos de inundación y erosión, evaluar la exposición de los sitios ante la subida del nivel del mar y apoyar planes de conservación. El investigador Nicholas Simpson, de la Universidad de Ciudad del Cabo, destacó que la base de datos "representa años de trabajo minucioso traduciendo los registros de UNESCO y las imágenes satelitales en límites suficientemente precisos para sustentar evaluaciones reales de riesgo".

El artículo subraya que la base de datos, disponible en formatos estándar para sistemas de información geográfica, permite a los usuarios analizar desde amenazas ambientales hasta aspectos económicos o sociales en escalas que van desde el sitio individual hasta el ámbito global. El equipo ya utiliza Glo-CoH para estudios internacionales sobre el riesgo de ascenso del mar y para analizar la vulnerabilidad de ecosistemas como arrecifes coralinos y manglares en sitios patrimoniales.

La publicación científica anticipa que el recurso se actualizará anualmente, adaptándose a incorporaciones, modificaciones o exclusiones en la lista de la UNESCO. Además, los autores consideran que futuras versiones podrían incorporar herramientas de inteligencia artificial para automatizar la identificación de límites patrimoniales, ampliando el alcance del mapa a sitios no costeros.

El acceso abierto a la base de datos fue destacado como un avance que facilita la colaboración internacional y la aplicación de políticas más informadas para la protección del patrimonio frente al cambio climático.

(Fuente: Agencia de Noticias Científicas / Scientific Data / varios / redacción propia)

¿Pueden las máquinas humanoides dudar de sí mismas? Así es la cognición robótica hoy

Para una IA conversacional, una silla puede ser una palabra, una definición o una imagen. Para un robot, una silla es un obstáculo que esquivar, un objeto que mover, una superficie en la que alguien puede sentarse. ¿En qué punto evolutivo nos encontramos?

El profesor Angelo Cangelosi, experto en aprendizaje automático y robótica cognitiva, interactúa con el robot humanoide iCub (Foto: manlitphil.ac.uk).

Analizando 40 estudios científicos publicados en los últimos diez años sobre robótica cognitiva e interacción humano-robot, y la conclusión es que todavía estamos muy lejos de que nuestra vida se parezca a la película "Ex Machina" (2014). Tal y como defienden los expertos en robótica Alessandra Sciutti, Giulio Sandini y Pietro Morasso, hemos dominado la inteligencias artificiales capaces de procesar información, pero la cognición robótica exige algo más: cuerpo, acción y experiencia situada. Los robots no entienden el mundo como nosotros; lo perciben y actúan en él de formas todavía parciales.

Para que los robots convivan con nosotros, no basta con que tengan muchos datos; necesitan entender el mundo tal y como lo experimentamos

La inteligencia múltiple

La robótica cognitiva busca desarrollar robots capaces de percibir, aprender, razonar, decidir y adaptarse en entornos cambiantes. No se trata sólo de automatizar movimientos, sino de construir sistemas que puedan interpretar información del entorno y actuar con cierta flexibilidad.

En esta revisión sistemática se analizaron 40 estudios científicos, pero conviene aclarar algo: no son 40 robots distintos. En robótica, un mismo cuerpo puede alojar distintas arquitecturas cognitivas: diferentes formas de organizar la percepción, la memoria, el aprendizaje, la toma de decisiones o la interacción.

Muestra de ello, tenemos el ejemplo del iCub, un ingenio humanoide del Instituto Italiano de Tecnología, utilizado como plataforma para estudiar cómo se desarrollan e integran capacidades cognitivas en un cuerpo robótico.

El robot humanoide iCub con la investigadora Giulia Scorza, del Instituto Italiano de Tecnología, durante un experimento sobre cómo la colaboración con robots puede modificar la atención espacial humana (Foto: cell.com).

¿Pueden saber cuándo se equivocan?

A partir de clasificaciones previas de la cognición, se organizaron esas capacidades en dos grandes grupos: habilidades cognitivas troncales y habilidades sociocognitivas. Las primeras son el motor básico de la inteligencia robótica.

La percepción les permite transformar datos de cámaras, micrófonos o sensores en información útil. Pueden decidir qué señales importan entre todo lo que ocurre gracias a la atención.

La selección de acción -el "qué hacer"- les permite elegir si moverse, esperar, frenar o cambiar de estrategia. La memoria conserva información relevante y pueden ajustar el comportamiento a partir de la experiencia porque son capaces de aprender. El razonamiento ayuda a resolver situaciones cuando algo no encaja con el plan previsto. La prospección permite anticipar futuros posibles. Y por último, la metacognición, más ambiciosa, posibilitaría al robot monitorizar sus propios procesos: detectar incertidumbre, corregirse o reconocer que puede estar equivocado.

Las habilidades cognitivas troncales permiten al robot captar información del entorno, seleccionarla, aprender de ella y decidir cómo actuar. Son la base operativa de la robótica cognitiva: percepción, atención, selección de acción, memoria, aprendizaje, razonamiento, metacognición y prospección (Foto: manlitphil.ac.uk).

La silla de ruedas inteligente

Uno de los estudios revisados no trabajaba con un robot humanoide, sino con una silla de ruedas inteligente. Su arquitectura cognitiva buscaba ayudar en la navegación sin quitar autonomía al usuario: asistir cuando hacía falta, pero sin convertir a la persona en pasajera pasiva. En ese caso, la cognición no consistía en "conversar" ni parecer humana, sino en decidir cuándo intervenir, cómo moverse y cómo preservar el control de quien la usa. En la evaluación, el tiempo de navegación bajó de 124 a unos 72 segundos para usuarios con menores capacidades cognitivas.

En cuanto a las habilidades cognitivas desarrolladas en los robots, el mapa de resultados dibuja una especie de pirámide. En la base están las capacidades más desarrolladas: percepción en 35 de los 40 estudios, atención y aprendizaje en 31, y selección de acción en 30.

Más arriba aparecen el razonamiento y la memoria, presentes en menos de la mitad de los estudios analizados. Y en la punta quedan las habilidades más sofisticadas: la prospección, con 7 estudios, y la metacognición, presente en sólo 2.

Estamos avanzando mucho en robots que perciben, aprenden y actúan, pero bastante menos en robots capaces de anticipar, dudar o revisar sus propios errores. Aunque lo conseguido es mucho, no equivale a tener robots con sentido común, comprensión social o inteligencia humana.

Jugar a "piedra papel o tijera"

Ahora nos centraremos en las habilidades sociocognitivas, las que permiten al robot funcionar en un entorno y hacerlo junto a otros. Incluyen la lectura de intenciones, es decir, inferir qué quiere hacer una persona; la comunicación, para intercambiar información de forma comprensible; el discernimiento entre uno mismo y el otro, clave para diferenciar la propia acción de la ajena; y la atención conjunta, que permite a robot y humano dirigir la atención hacia el mismo objeto o tarea.


RASA, el robot que juega a piedra, papel o tijera (Foto: Researchgate).

La lectura de intenciones puede parecer abstracta, pero se entiende muy bien con un juego. En uno de los estudios revisados, un robot social llamado RASA jugaba a "piedra papel o tijera" con personas. La cuestión no era ganar por reflejos, sino probar si el robot podía anticipar la intención humana. Cuando funcionaba en modo predictivo, obtenía mejores resultados que cuando actuaba al azar, y los participantes lo percibían como más inteligente y atractivo.

Prueba con niños con autismo

También hay ejemplos en robótica social y asistencial. Un robot social fue probado con niños con autismo para trabajar el reconocimiento y la reciprocidad emocional. En estos casos, la habilidad importante no es levantar peso ni moverse con precisión, sino leer expresiones, responder con gestos comprensibles y sostener una interacción social mínimamente legible.

Aquí aparece la brecha. La lectura de intenciones y la comunicación aparecen cada una en 13 estudios. El reconocimiento entre uno mismo y el otro, en 6. La atención conjunta, sólo en 2. Además, mientras 39 de los 40 trabajos desarrollan al menos tres habilidades troncales, sólo 8 incorporan más de una habilidad sociocognitiva.

Estamos construyendo, sobre todo, el "motor invisible" de los robots: aquello que les permite ver, calcular, aprender y actuar. Pero desarrollamos mucho menos la parte que, en nuestro imaginario, nos hace decir "ésto parece inteligente": interpretar al otro, coordinarse con él, comunicar dudas, anticipar gestos, volverse legible.

Efectos colaterales

Ésto importa porque un robot puede tener muchas habilidades cognitivas troncales y aun así ser difícil de entender para una persona. Puede percibir un objeto, calcular una trayectoria y ejecutar una acción con precisión, pero no transmitir bien qué hará después. Puede anticipar un movimiento humano en laboratorio, pero no generar necesariamente más seguridad, más confianza, menos tensión o más sensación de control.

La prospección y la lectura de intenciones suelen presentarse como habilidades clave para robots que comparten espacio con humanos. Sin embargo, en los estudios revisados, estas capacidades no siempre se traducen en mejoras de seguridad claramente medidas o reportadas.

La historia de la automatización nos recuerda que las herramientas no sólo hacen cosas por nosotros, también nos transforman. Un GPS cambia nuestra forma de orientarnos. Un corrector automático modifica nuestra relación con la escritura. Un robot cognitivo puede cambiar cómo prestamos atención, cómo tomamos decisiones y cómo sentimos nuestra presencia en el trabajo o en la vida cotidiana.

La pregunta importante ya no es sólo cuánto podrán hacer los robots, sino qué habilidades estamos priorizando y cuáles estamos dejando atrás.

(Fuente: The Conversation / varios / redacción propia)

lunes, 27 de julio de 2026

Lecturas para comenzar la semana: en vacaciones de invierno, cinco novedades para los más pequeños

El receso escolar de julio se reparte en diferentes fechas a lo largo y ancho de nuestro territorio, durante todo el mes, y desde este espacio estábamos cometiendo la injusticia de no recomendar material para la primera infancia. Para enmendar eso, este lunes elegimos cinco trabajos ilustrados de reciente aparición, muy adecuados para infantes curiosos, sensibles, soñadores y aventureros. O sea, todos. De irregular presencia en librerías, se pueden comprar y descargar en formato digital desde este mismo post.

(Foto: composición propia).

Desde este blog, casi todos los lunes y viernes, tenemos ya la costumbre de recomendar varios libros a la vez pero, desde hace un tiempo, con un denominador común. Pueden ser todos de la misma editorial, pueden ser todos ensayos, pueden ser todos de un mismo autor, y así... Pero llegaron las vacaciones de invierno, el descanso escolar, y nos olvidamos de que los pequeños, entre otras tantas cosas para hacer aprovechando el tiempo libre, también tienen a la lectura.

Así que, como todavía estamos a tiempo y aún quedan días de vacaciones, hoy el denominador común es uno nuevo: la primera etapa de nuestra vida.

Mis amigos invisibles, de Ismael Palacios y Amanda López (Planeta Junior)

(Foto: composición propia).

Una aventura científica que convierte lo invisible en una amistad inolvidable. Silvestre es un niño curioso que ama la ciencia. Un día descubre que dentro de su cuerpo viven unos amigos invisibles que, en grupo, forman lo que se conoce como "microbiota".

Junto a Cuti, la amiga que vive en su piel, vivirá un viaje increíble dentro del cuerpo humano y la naturaleza para descubrir cómo funcionan los diminutos microorganismos de nuestra digestión, defensas, bienestar diario y las formas en que colaboran entre sí para resguardar la vida en el planeta.

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Abrazos de abuela, de Paula Villarreal y Andrea Gago (Amanuta)

(Foto: composición propia).

Momo quiere hacerle un regalo a su abuela y se esfuerza una y otra vez por juntar nueces. Pero nada resulta como espera: cada intento termina en una pequeña pérdida. Frente a esas desilusiones, la abuela no apura ni corrige: responde con calma y cariño, regalándole algo que nunca se pierde ni se cae: un abrazo, una palabra suave, la seguridad de que todo estará bien.

Con un ritmo tranquilo y una historia que se repite, el libro acompaña emociones muy reconocibles para la infancia -la frustración, la pena, el miedo a equivocarse- y muestra cómo el amor y la compañía de un adulto pueden ayudar a atravesarlas.

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¡Buenas noches, coches!, de David Domíngez y Juan Carlos Bonache (Beascoa)

(Foto: composición propia).

Cuando cae la noche, los coches también se preparan para descansar. El camión de bomberos, el tractor, el coche de carreras o la ambulancia… todos han tenido un día lleno de aventuras y trabajo, y ahora llega el momento de apagar motores y cerrar los ojos.

Un álbum ilustrado en verso, lleno de ritmo y ternura, que acompaña a los más pequeños en su rutina de ir a dormir. A través de escenas cotidianas y personajes cercanos, los niños descubrirán que, igual que ellos, todos necesitan descansar después de un gran día. Con un lenguaje musical y repetitivo, perfecto para leer en voz alta, este libro crea un ambiente de calma y seguridad ideal para el momento de ir a la cama.

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No soy un bicho raro, de Ángela Posada-Swafford y Jéssica Valdez (Planeta Junior)

(Foto: composición propia).

¿Alguien sabe que existen murciélagos que parecen bolitas de algodón? ¿Conocemos peces que nadan en las profundidades con una lámpara pegada a la cabeza? ¿Sabemos que hay una rana de piel transparente a la que se le puede ver el corazón? En la naturaleza, lo "raro" depende de cómo se mire.

En este libro, para niños y niñas de 5 años en adelante, descubriremos seres que cuestionan lo que creemos saber sobre los animales: criaturas con habilidades inusuales, de tamaños muy diversos, que habitan selvas, islas y las profundidades del mar. Con datos sorprendentes y explicaciones claras, cada página invita a mirar con atención, a hacerse preguntas y a maravillarse con la diversidad del mundo natural. ¿Y si lo extraño no fuera tan extraño después de todo?

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La cometa, de Barbara Kosmowska y Emilia Dziubak (Nórdica Infantil)

(Foto: composición propia).

Mati tiene su propia habitación, una amiga llamada Tonia y ¡la mamá más genial del mundo! Pero desde que papá se fue de casa, al chico le cuesta más disfrutar de todo eso. Y mamá tampoco es la misma de antes. ¿Habrá alguna manera de espantar la tristeza que se cuela en casa sin hacer ruido?

¡De pronto aparece el señor Alberto: ¡el abuelo soñado! El mejor compañero para expediciones llenas de aventuras, para cocinar platos mágicos y construir cometas de colores. Poco a poco, la vida vuelve a llenarse de luz. Y quizá, cuando la cometa multicolor baile en el cielo, papá la vea y encuentre el camino de regreso.

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(Fuente: bajalibros.com / varios / redacción propia)

Rosario confirmó la fecha de su Feria Internacional del Libro 2026, con entrada libre y gratuita

El encuentro se realizará del 8 al 18 de octubre en el Centro Cultural Roberto Fontanarrosa, con autores, editoriales y actividades para todo público.

(Foto: composición propia).

La Feria Internacional del Libro de Rosario celebrará su edición 2026 del 8 al 18 de octubre en el Centro Cultural Roberto Fontanarrosa (Av. San Martín 1080, Rosario), con entrada libre y gratuita y una programación que reunirá a escritores, editoriales, librerías y actividades para lectores de todas las edades.

El anuncio fue realizado por autoridades de la Municipalidad de Rosario, el Gobierno de Santa Fe y la Fundación El Libro, organizadores del encuentro junto con la Universidad Nacional de Rosario. Durante la presentación se destacó que el cambio de fecha busca evitar la superposición con los Juegos Suramericanos y darle mayor visibilidad a uno de los acontecimientos culturales más importantes de la región.

A lo largo de once jornadas, el Cultural Fontanarrosa se convertirá en un espacio de encuentro para la industria editorial, con presentaciones de libros, conferencias, mesas de debate, talleres, firmas de ejemplares, propuestas para las infancias y visitas de establecimientos educativos. También participarán autores de Rosario, de distintas provincias y del exterior.

El intendente de Rosario Pablo Javkin participó del anuncio junto a la ministra de Cultura de la provincia de Santa Fe, Susana Rueda (Foto: prensa Feria Internacional del Libro de Rosario).

La organización abrió además las convocatorias para autores independientes, librerías y editoriales del departamento Rosario, que podrán postular títulos publicados entre agosto de 2025 y agosto de 2026 para integrar la programación del evento. También se habilitó la inscripción para editoriales que deseen participar con publicaciones de su catálogo.

Durante el lanzamiento, las autoridades remarcaron que la gratuidad del ingreso forma parte de una política destinada a garantizar el acceso de toda la comunidad a la lectura y a fortalecer la industria del libro, en un contexto de preocupación del sector por el proyecto de derogación de la Ley de Defensa de la Actividad Librera.

La icónica fachada del Centro Cultural Roberto Fontanarrosa (Foto: miradorprovincial.com).

La Feria Internacional del Libro de Rosario se consolidó en los últimos años como uno de los principales encuentros editoriales del país y un espacio para promover la diversidad de voces, el intercambio cultural y el desarrollo de la producción literaria argentina.

"Rosario tiene una cultura muy fuerte en el rubro librero y en el rubro editorial, de la producción editorial, y van atadas de la mano porque la cadena del libro las incluye", aseguró el jefe comunal.

(Fuente: Agencia Noticias Argentinas / rosario.gob.ar / varios / redacción propia)

La computación cuántica hará posible que las empresas conozcan, antes que el propio cliente, sus decisiones de compra futuras

Una nueva línea de investigación sugiere que la computación cuántica, combinada con nuevas técnicas matemáticas, podría anticipar con gran precisión decisiones que los consumidores no han tomado todavía. Se ha analizado hasta qué punto estos modelos pueden mejorar la predicción del abandono de clientes y los resultados apuntan a un cambio de paradigma. 

(Foto: Shutterstock).

Imaginemos la situación: hace tiempo que no compramos en una de nuestras tiendas online favoritas. No hemos tomado una decisión consciente, simplemente hemos dejado de entrar. Sin embargo ese comportamiento ya encendió las alarmas de la empresa semanas antes. De hecho, es muy posible que nos hayan identificado como cliente en riesgo mucho antes de que dejáramos de comprar.

¿Cómo es esto posible? Un estudio científico muestra cómo los modelos cuánticos mejoran la predicción del abandono de clientes de comercio electrónico.

Un problema clave para las empresas

El comportamiento de los consumidores está lleno de matices. No responde a patrones simples sino que cambia con el tiempo, depende del contexto y combina factores económicos, psicológicos y situacionales.

A diferencia de la cancelación, el abandono rara vez es explícito y suele producirse de forma gradual: menos visitas, menos compras, más intervalos entre las interacciones.

Saber cuándo un cliente va a dejar de comprar -el llamado churn o tasa de cancelación- es uno de los grandes retos del marketing actual. No sólo por la pérdida directa de ingresos para las empresas, sino porque resulta mucho más caro captar nuevos clientes que retener los que ya se tienen.

Más allá de la IA tradicional

Los modelos de machine learning han mejorado mucho en los últimos años, pero tienen dificultades para captar en toda su dimensión la complejidad del proceso de compra.

Aquí es donde entra la computación cuántica. A diferencia de los ordenadores clásicos, que trabajan con bits (0 o 1), los sistemas cuánticos utilizan cúbits, capaces de representar múltiples estados simultáneamente.

Esto permite modelizar relaciones mucho más ricas entre variables y explorar estructuras de datos que antes resultaban inabordables.

El enfoque: geometría, entropía y cuántica

Una investigación propuso un nuevo método que combina computación cuántica con herramientas matemáticas avanzadas: la optimización geométrica-entropía cuántica. Este enfoque se basa en tres ideas principales:

Representar a los clientes en espacios de alta dimensión, donde sus patrones de comportamiento se describen con mayor precisión. En lugar de usar pocos datos, el modelo utiliza muchos a la vez. Así se obtiene una visión más completa del comportamiento de cada persona. Por ejemplo, no sólo analiza cuánto gasta sino que también observa cada cuánto compra, cuándo fue su última compra y cómo ha cambiado su actividad. Esto permite distinguir entre alguien que reduce sus compras y alguien que se mantiene estable.

Utilizar geometría avanzada para entender cómo se relacionan estos patrones entre sí. El modelo compara a los clientes para identificar comportamientos similares. Esto ayuda a detectar patrones comunes. Por ejemplo, puede observar que algunos clientes compran cada vez menos durante varias semanas antes de abandonar. Si otro cliente empieza a comportarse igual, el modelo lo detecta.

Incorporar medidas de entropía que estabilizan el modelo y evitan predicciones erráticas. El modelo incorpora un sistema que hace las predicciones más estables. Así evita reaccionar ante cambios pequeños o puntuales. Por ejemplo, si un cliente no compra durante unos días el modelo no asume que se irá. Solo detecta riesgo si ese cambio se mantiene en el tiempo.

En conjunto, esto permite detectar señales mucho más sutiles de cambio en el comportamiento del consumidor.

La prueba: datos reales de clientes


Para comprobar si este enfoque funciona,  se realizó otro estudio empírico con datos reales de comercio electrónico: miles de clientes y más de un millón de transacciones. Los resultados muestran que el modelo cuántico mejora de forma consistente la capacidad de predicción respecto a métodos tradicionales y a otros enfoques más simples.

En la práctica, esto significa que puede identificar mejor qué clientes están a punto de abandonar, incluso cuando las señales son débiles o aparentemente invisibles. Dicho de otra forma: permite detectar el problema antes de que sea evidente.

Tecnología avanzada, intuiciones humanas y límites éticos


Este tipo de modelos no sólo mejora la predicción, sino que cambia la lógica del marketing. Permite, por ejemplo, intervenir en el momento preciso con ofertas personalizadas, priorizar a los clientes con mayor riesgo real, optimizar campañas de fidelización o simular cómo reaccionarán los consumidores ante diferentes decisiones de compra.

Así, el marketing dejaría de reaccionar a lo que ya ha pasado para anticiparse a lo que está a punto de suceder. Curiosamente, incluso con modelos tan sofisticados, las variables que mejor explican el abandono siguen siendo bastante intuitivas.

El tiempo desde la última compra, la frecuencia o el nivel de gasto siguen siendo claves. La diferencia es que ahora podemos analizarlas en contextos mucho más complejos y detectar patrones que antes pasaban desapercibidos. La tecnología no sustituye la comprensión del consumidor: la amplifica.

A pesar de los avances, la computación cuántica todavía está en desarrollo y muchas de estas aplicaciones se implementan en entornos experimentales o simulados.

Además, surge una cuestión inevitable: ¿hasta qué punto es aceptable anticipar las decisiones de los individuos antes de que estos las tomen? El uso de datos personales, la privacidad y la influencia sobre el comportamiento del consumidor plantean retos éticos que deben abordarse en paralelo al desarrollo tecnológico.

Un cambio de fondo

La computación cuántica ya no es sólo una promesa lejana sino una herramienta que puede mejorar problemas reales, por ejemplo en el marketing.

El cambio más importante, sin embargo, es conceptual. Si durante décadas el objetivo había sido entender al consumidor, ahora se puede empezar a anticiparlo. Y eso redefine la relación entre empresas y personas: más personalizada, más predictiva y también más compleja.

(Fuente: The Conversation / varios / redacción propia)

viernes, 24 de julio de 2026

La vida y obra de Borges llegarán a la pantalla en un documental de más de cinco horas de duración

Dirigido por Mariano Llinás, el filme recorrerá la trayectoria del escritor argentino con material inédito, entrevistas y testimonios de especialistas. 

Mariano Llinás (Foto: Gustavo Gavotti).

La figura de Jorge Luis Borges, uno de los escritores más influyentes de la literatura universal, será el eje de un ambicioso documental de más de cinco horas de duración, dirigido por Mariano Llinás, que repasará su vida, su obra y el legado que continúa ejerciendo a cuatro décadas de su muerte.

La presentación será en la 83ª edición de la Mostra Internacional de Cine de Venecia, que se celebrará del 2 al 12 de septiembre y tendrá su estreno mundial fuera de competencia en el segmento "No Ficción".

El largometraje, titulado "Biografía de Jorge Luis Borges", propone un recorrido exhaustivo por la trayectoria del autor de "Ficciones" y "El Aleph", desde su infancia en Buenos Aires y sus primeros pasos en la literatura hasta su consagración internacional, a través de material de archivo, entrevistas, registros audiovisuales y el análisis de especialistas en su obra.

(Foto: prensa El Pampero Cine).

El documental buscará ofrecer una mirada integral sobre Borges, abordando tanto su producción literaria como sus intereses filosóficos, su relación con el lenguaje, el tiempo, los laberintos y otros temas que marcaron su universo creativo. 

También reconstruirá episodios clave de su vida personal y pública, así como el impacto que tuvo en generaciones de escritores y lectores de todo el mundo.

(Foto: prensa Festival de Venecia).

La duración del documental no es relevante, por cierto. Y tampoco fue el único momento en que Llinás desplegó su sarcasmo. "Esta es una película para no ganar el Oscar", dice. Y anticipa que quienes se quejen van a terminar rindiéndose: "No empiecen ya con la cosa de la duración, que al final a todo el mundo le parece fenómeno". Y ejemplifica que "Biografía de Jorge Luis Borges" dura "menos que tres capítulos de The Mandalorian". Al fin y al cabo, cinco horas y veinte minutos equivalen a un tercio de "La Flor", su película de 2018 cuya extensión es de 13 horas y 28 minutos.

(Fuente: Agencia Noticias Argentinas / Infobae / varios / redacción propia)

La inteligencia artificial nos hace correr el riesgo de no cuestionar nunca una respuesta

Un estudio, liderado por investigadores de distintas universidades de París, Milán y Roma, apunta a que la IA nos hace más confiados pero menos precisos, una combinación preocupante.

(Foto: Shutterstock).

Cada vez nos cuesta más decir "no lo sé". Se trata de uno de los actos más honestos que puede hacer una persona y, en cambio, con la llegada de la IA y con toda la información a nuestro alcance, da la sensación de que estamos perdiendo ese hábito en las conversaciones.

Un estudio ha querido poner algunos datos sobre la mesa respecto al tema. Y es que la conclusión a la que han llegado un grupo de investigadores de distintas universidades de París, Roma y Milán, al reunir a 3.100 participantes, ha sido que tener acceso a una IA, aunque esta dé respuestas erróneas, empuja a la gente a dejar de reconocer los límites de su propio conocimiento.

Lo sé todo

Reconocer que no sabemos algo es más útil de lo que creemos, ya que se trata de una habilidad mental que evita que actuemos guiados por creencias falsas. Los autores del estudio la llaman "suspensión del juicio", es decir, la capacidad de frenar antes de responder cuando no se tiene certeza.

A medida que los asistentes de IA se cuelan en cada vez más aspectos de nuestra vida, la investigación, firmada por Chiara Marcoccia (École Normale Supérieure de París), Walter Quattrociocchi (Universidad Sapienza de Roma) y Valerio Capraro (Universidad de Milán-Bicocca), quiso comprobar si la simple presencia de estos chatbots altera el momento en que decidimos que ya sabemos lo suficiente para contestar.

El experimento


Para aislar el efecto, el equipo diseñó a propósito preguntas casi imposibles de acertar para una IA, con detalles visuales muy concretos de películas, como el color de la ropa de un personaje o el vehículo que conduce. Se trata de datos tan específicos que apenas aparecen en internet, así que el modelo usado en el experimento (Step 3.5 Flash) fallaba casi siempre.

Los participantes podían consultar a la IA si querían, pero también tenían siempre la opción de dejar la pregunta en blanco o admitir que no sabían la respuesta.

Cifras


En el grupo que no tenía acceso a ningún asistente, un 44% de los participantes reconoció no saber la respuesta cuando correspondía. Entre quienes podían pedir ayuda a la IA, ese porcentaje se desplomó hasta el 3%, según recoge el estudio. Además, la proporción de respuestas correctas también cayó, del 27% al 9%. Es decir, la gente contestó más preguntas, pero acertó mucho menos.

Lo más llamativo es que, pese a equivocarse más, los participantes se sintieron más seguros, pues según el estudio, su confianza en las respuestas pasó del 30% al 76%.

¿Y si hay dinero en juego?

Los investigadores sospechaban que pagar por acertar (y penalizar por fallar) podría corregir el problema. Efectivamente ayudó, pero muy poco, pues con incentivos económicos, la disposición a admitir que no sabían la respuesta subió del 3% al 8%, y los aciertos pasaron del 9% al 16%.

Curiosamente, los propios autores esperaban que el efecto de la IA se debilitara con dinero de por medio, pero sus datos no lo confirmaron. Y es que el tirón hacia confiar en la máquina resultó ser prácticamente independiente del incentivo económico.

Límites

Capraro, coautor del estudio, explicaba al medio The Register que la gente "se volvió mucho peor" en su desempeño, con una precisión de sólo un tercio respecto al grupo sin IA, pero terminó "el doble de confiada" en sus propias respuestas. Para el investigador, esta capacidad de decir "no lo sé" representa ni más ni menos que "la admisión de los límites de nuestro propio conocimiento".

Por otro lado, Capraro se mostraba especialmente inquieto por el efecto que este fenómeno puede tener en la infancia. Según declaraba al medio, los adultos ya cuentan con un pensamiento crítico formado antes de la llegada masiva de estas herramientas, pero los niños que crecen usando la IA desde el principio corren el riesgo de no desarrollar nunca esa capacidad básica de cuestionar una respuesta.

(Fuente: Xataka / varios / redacción propia)

jueves, 23 de julio de 2026

Desigualdad en el aprendizaje, protección de datos y criterios de evaluación: los tres dilemas éticos de la IA en el aula

La inteligencia artificial ya está en las aulas universitarias: muchos profesores utilizan herramientas de este tipo para preparar clases, diseñar actividades o resolver dudas. También se emplean para redactar los trabajos que entregan los estudiantes. Cada día, este uso supone tomar decisiones que no son sólo técnicas, sino éticas, y que afectan a grupos numerosos y perfiles muy distintos.

(Foto: Shutterstock).

Varios estudios e informes recientes han analizado cuáles son las principales tensiones del uso de la inteligencia artificial generativa en el aula, tanto por parte de los estudiantes como de los docentes. Se ha tenido en cuenta la percepción de varios docentes universitarios competentes en esta tecnología sobre este tipo de decisiones y cómo les afectan en su día a día. Tanto la investigación previa como las conclusión de las investigaciones plantean tres dilemas clave que explican por qué la tecnología no genera los mismos resultados en todas partes.

Rapidez vs. equidad

La inteligencia artificial es rápida. Resume textos, redacta borradores y crea preguntas en segundos. Puede ahorrar mucho tiempo. Eso parece una ventaja evidente. Si esa rapidez no va acompañada de orientación clara, algunos estudiantes harán preguntas precisas y revisarán lo que reciben, pero otros aceptarán el primer resultado sin comprobarlo. Por eso, los estudiantes más avanzados, o quienes ya dominan estas herramientas, parten con ventaja. Quienes no, pueden depender por completo del sistema o entregar textos que no comprenden.

Proteger la equidad exige enseñar cómo preguntar, cómo verificar información y cómo detectar errores. También exige fijar límites claros. Sin esa guía, la inteligencia artificial puede aumentar las desigualdades, como advierte la OCDE (Organisation for Economic Co-operation and Development) en su informe sobre IA, equidad e inclusión.

Personalización vs. privacidad

Otra promesa es el llamado "aprendizaje a medida". La IA puede recomendar contenidos o ajustar ejercicios según el ritmo de cada estudiante. Ésto puede ayudar a quienes necesitan apoyo adicional. Pero para hacerlo necesita datos. Registra tiempos, respuestas y patrones de uso. En algunos casos analiza incluso la forma de escribir o resolver problemas.

En este punto aparece una tensión concreta: cuanto más personalizada es la ayuda que ofrece la IA, más información necesita recopilar sobre el estudiante. Por tanto, el problema estriba en definir qué datos son realmente necesarios, con qué finalidad se usan, quién puede acceder a ellos y durante cuánto tiempo se conservan, tal como señalan, por ejemplo, las directrices éticas de la Comisión Europea para educadores.

En muchos centros no hay normas claras sobre esto. El docente debe decidir si utiliza una herramienta externa o si limita la información que comparte. Puede optar por no introducir datos sensibles o desactivar funciones que recopilan más información.

La innovación avanza rápido. La protección de datos lo hace más despacio. El dilema no es elegir entre innovar o no innovar. Es decidir cuánto dato estamos dispuestos a entregar para mejorar el aprendizaje. Cada ajuste "a medida" deja un rastro digital.

Ante esto, una actuación prudente sería aplicar el principio de minimización de datos: usar sólo la información estrictamente necesaria, evitar introducir datos sensibles o identificables del alumnado en herramientas externas, informar con claridad sobre el uso de estas plataformas y priorizar, cuando sea posible, soluciones institucionales con garantías de protección de datos, como recomienda, por ejemplo, la Oficina del Comisionado de Información del Reino Unido (ICO).

Automatización vs. criterios compartidos

La evaluación es un terreno delicado. La IA puede detectar similitudes, sugerir comentarios o proponer una nota inicial. También puede ayudar al estudiante a mejorar su texto antes de entregarlo. Surgen entonces dos preguntas. ¿Qué hacer si se sospecha que un trabajo fue elaborado con esta herramienta? ¿Es adecuado usarla para evaluar?

Más allá del dilema planteado antes (que al usar plataformas externas se comparten datos del estudiante e incluso una tarea sencilla puede quedar almacenada fuera de la universidad), delegar en un sistema automático puede reducir el criterio del docente si no se establecen marcos compartidos que preserven el juicio profesional, como advierten investigaciones recientes sobre integridad académica y ChatGPT. No todos los sistemas explican cómo funcionan. Tampoco responden igual en todas las materias.

Algunos profesores cambian sus actividades. Piden explicar el proceso que el estudiante ha seguido o defender el trabajo en voz alta. Otros reclaman reglas claras sobre cuándo y cómo usar IA en evaluación. Sin criterios compartidos, cada aula opera con normas distintas. Eso genera incertidumbre

Más allá de la habilidad individual

Estos dilemas muestran que el debate no se resuelve sólo con más formación digital. Incluso docentes con experiencia reconocen que las tensiones siguen ahí. La IA puede mejorar el aprendizaje y abrir oportunidades nuevas. Pero también puede ampliar desigualdades, aumentar el uso de datos personales y automatizar decisiones que requieren juicio humano.

Si la tecnología ya forma parte de la educación superior, el siguiente paso es construir reglas claras sobre equidad en el uso, protección de datos y límites de la automatización. De lo contrario, dilemas estructurales seguirán resolviéndose, día tras día, en la soledad del aula.

(Fuente: The Conversation / varios / redacción propia)