viernes, 27 de marzo de 2026

Lecturas para el fin de semana: esta vez, pongámosle un poco de magia

Si algo queda demostrado revisando los cuatro títulos que recomendamos este viernes, es que "magia" es una palabra con múltiples significados. Textos muy diferentes entre sí, cada uno encara el vocablo desde un lugar: histórico, mental, psicológico, social, político. Se encuentran disponibles en algunas librerías y, como solemos facilitar, descargables desde este mismo post.  

(Foto: composición propia).

Para este fin de semana nos ponemos monotemáticos, y la palabra elegida despierta múltiples sentimientos y sensaciones. Y múltiples son los enfoques que le dan los cuatro autores que hoy elegimos: uno haciendo historia, otro como vehículo curativo, otro desde el derecho y la sociedad, y el último como herramienta de empoderamiento mental. A continuación, los cuatro de este viernes.

Psicomagia, de Alejandro Jodorowsky (Vintage Español)

(Foto: composición propia).

El polifacético Alejandro Jodorowsky nos muestra el camino que le llevó a la psicomagia, desde sus primeros actos poéticos y teatrales hasta su aprendizaje para controlar el mundo onírico. Estos pasos imprescindibles, junto con el conocimiento que maestros, curanderos y chamanes le transmitieron, fue lo que dio origen a sus técnicas para sanar, conocidas como psicomagia y psicogenealogía.

El libro ofrece también al lector una entrevista con el autor, en la que nos habla de la muerte, del destino, las religiones, su idea sobre el futuro de la humanidad o la necesidad de despertar nuestra mente. El volumen se cierra con una serie de ejercicios donde el franco-chileno nos muestra cómo es posible desarrollar nuestra creatividad y utilizarla para que nos libere de roles e ideas preconcebidas, y un apéndice con doce casos psiquiátricos reales cuyos pacientes fueron curados al serles prescritos actos de psicomagia.

Para comprar y descargar en formato e-book, hacer click aquí.

Por arte de magia, de Pietro Grandi (Zahori)

(Foto: composición propia).

La magia siempre ha fascinado al ser humano, uniendo el deseo de explicar lo inexplicable con la voluntad de asombrar, engañar la mente y maravillar al público, dando lugar a una auténtica forma de arte. Desde los sacerdotes y hechiceros hasta los ilusionistas actuales, la ilusión ha formado siempre parte de nuestra historia, combinando habilidad, ingenio y destreza para producir efectos espectaculares.

El libro se divide en tres capítulos: empieza con la historia de la magia, sigue con una introducción de cómo los magos han sido capaces de engañar la mente y termina con un detallado inventario ilustrado de los objetos que han intervenido en los trucos a lo largo de la historia.

Para comprar y descargar en formato e-book, hacer click aquí.

Magia. Una metafísica del vínculo social, de Laurent de Sutter (Herder)

(Foto: composición propia).

¿Qué pasaría si el derecho fuera la última manifestación de la magia en un mundo que creía poder prescindir de ella? Este es el curioso interrogante que da pie a este este breve aunque intenso ensayo. Laurent de Sutter se propone indagar, a partir de la aparición del concepto de "vínculo social" en pensadores tan distantes como Rousseau o Durkheim, sobre aquello que nos ata como sujetos y que genera un vínculo, sobre la forma en que se instituye una obligación entre partes y se liga el conjunto de la sociedad.

Con gracia provocadora, de Sutter se mueve entre las ideas de Montesquieu y Giordano Bruno, entre los juristas romanos y Gabriel Tarde, entre Marcel Mauss, los inspiradores del Código Civil y Giorgio Agamben. Alejado de la sociología, su objetivo es desvelar, desde el punto de vista de la filosofía del derecho, el efecto performativo de la obligación que está detrás del vínculo social y su posible vínculo con la magia. 

Para comprar y descargar en formato e-book, hacer click aquí.

La magia mental, de WIlliam Walker Atkinson (Aroha)

(Foto: composición propia).

Una obra clásica que explora las dimensiones más profundas de la mente y su poder para influir en la realidad. Publicado a principios del siglo XX,  Atkinson, un prolífico autor en el ámbito del Nuevo Pensamiento, ofrece una perspectiva fascinante sobre la conexión entre la mente y el mundo exterior.

El libro abarca una variedad de temas, desde la concentración y la visualización hasta la autosugestión y la ley de la atracción. Atkinson presenta técnicas prácticas y ejercicios destinados a potenciar la mente y a utilizar sus facultades de manera consciente para lograr objetivos personales y profesionales. A través de historias ilustrativas y explicaciones detalladas, el autor guía a los lectores en un viaje de autodescubrimiento y empoderamiento mental.

"La magia mental" sigue siendo una fuente de inspiración para aquellos interesados en el desarrollo personal y la exploración de las capacidades mentales más allá de los límites convencionales. Este clásico continúa siendo relevante en el panorama de la autoayuda y la psicología moderna, sirviendo como una guía accesible y práctica para aprovechar el potencial ilimitado de la mente humana. 

Para comprar y descargar en formato e-book, hacer click aquí.

(Fuente: bajalibros.com / varios / redacción propia)

La gente está tan harta de la IA en Windows que ya hay aplicaciones para limpiar cualquier rastro de ella

"AI Slop" significa "basura IA". Inspirándose en esa denominación, un programador independiente ha creado una app que se llama Winslop.

(Foto: Winslop).

La obsesión de Microsoft por meter IA en cada rincón de Windows es algo lógico en el momento actual: al fin y al cabo es lo que está haciendo todo el mundo. El problema es que la comunidad ha sido muy clara al respecto: no quieren. Microsoft ha continuado con su plan de inundar Windows 11 con IA, pero ya tenemos una forma para evitarlo: Winslop.

El nombre nace del juego de palabras entre "Windows" y "Slop", que es el término con el que se hace referencia a la 'basura IA', es decir, contenido de muy mala calidad. Se trata de una herramienta gratuita cuyo fin es eliminar todo rastro de IA del sistema. Su creador deja claro que no es anti-Windows,  y de hecho afirma que le gusta la plataforma, lo que no le gusta es la dirección que está tomando.

Winslop es totalmente gratis y lo podemos descargar desde Github. La interfaz tiene el aspecto de las versiones antiguas de Windows y consta de una lista con todos los cambios que podemos aplicar. Hay una opción que inspecciona el sistema y nos propone los cambios a realizar, o podemos ir marcando las casillas que queramos, dependiendo del nivel de limpieza que queramos. La lista es bastante larga y está dividida en categorías, estas son algunas de las funciones que encontramos:

Sistema: hace que salgan los detalles si hay un pantallazo azul en lugar de la típica "carita triste", optimiza la sensibilidad del sistema, acelera el tiempo de apagado, etc.
Microsoft Edge: hace que no sea el navegador predeterminado, desactiva el icono de Copilot, elimina el asistente de compras, no muestra enlaces patrocinados al abrir una pestaña, etc.
Interfaz: desactiva los efectos de transparencia, oculta la búsqueda en la barra de tareas, desactiva la búsqueda de Bing, etc.
Gaming: desactiva la grabación DVR, el "power throttling" (limitación de energía) y los efectos visuales.
Privacidad: desactiva el histórico de actividad y el trackeo de localización.
Anuncios: los elimina de todos los rincones del sistema.
Copilot:  oculta Copilot de la barra de tareas y desactiva Windows Recall.

Hay más. Winslop está dividida en tres pestañas: Windows 11, aplicaciones y extensiones. Desde el apartado de "apps" podemos eliminar aplicaciones preinstaladas como Bing News, Bing Weather, Windows Camera y muchas más. Igual que en el otro apartado, pulsando el botón "Inspect System", nos da una lista de sugerencias para eliminar y nosotros marcamos las que queramos.

(Fuente: Xataka / varios / redacción propia)

Una breve historia del celuloide, el material sin el que no existirían las películas

A veces, los sucesos avanzan por caminos inesperados. Uno de esos giros curiosos tuvo lugar a mediados del siglo XIX y comenzó con un objeto aparentemente trivial: una bola de billar. Aquella pequeña pieza acabaría desencadenando una historia digna de película.

(Foto: Serhii Yushkov / Shutterstock).

La necesidad de sustituir el marfil utilizado para fabricar las bolas de billar llevó a la invención de un material nuevo y extraordinario: el celuloide. Considerado el primer plástico semisintético, este material no sólo abrió el camino a la futura era de los plásticos, sino que también sería clave en los primeros sistemas para capturar y proyectar imágenes en movimiento. Sin él, probablemente el cine  no existiría tal como los conocemos.

De las bolas de billar a Hollywood

A mediados del siglo XIX, el billar se había convertido en una auténtica moda y movía enormes cantidades de dinero. Uno de sus grandes referentes era Michael Phelan, probablemente el jugador más famoso de la época.

Pero el éxito del juego escondía un problema inesperado: la gran cantidad de marfil necesaria para fabricar las bolas. En 1867, The New York Times advertía del riesgo de que los elefantes acabaran contados entre las especies extinguidas debido a la demanda de sus colmillos. Para encontrar una alternativa, Phelan ofreció una recompensa extraordinaria: 10.000 dólares en oro a quien descubriera un sustituto adecuado para el marfil. Sin saberlo, aquella recompensa acabaría vinculada al nacimiento de la era de los plásticos… y del cine.

El reto lo resolvió John Wesley Hyatt, con la ayuda de su hermano. Su solución fue el celuloide, obtenido a partir de celulosa derivada del algodón y plastificada con alcanfor. Este material podía calentarse, moldearse y volver a moldearse, motivo por el cual se considera uno de los primeros termoplásticos.

Hyatt lo promocionaba con una frase que resume bien el espíritu de la época: "Así como el petróleo ayudó a la ballena, el celuloide ha dado al elefante un respiro". Más allá de la retórica, el descubrimiento fue revolucionario. Como señala el historiador Jeffrey Meikle en su libro "American Plastic", al sustituir materiales escasos o caros, el celuloide contribuyó a democratizar muchos productos para una clase media en expansión.

Utilización en el cine

Curiosamente, el celuloide tuvo una vida breve en el mundo del billar. Sin embargo, su nombre quedaría ligado para siempre a otro ámbito: el cine.

En 1880, el empresario George Eastman, fabricante de cámaras fotográficas, visitó a Hyatt con una idea clara: sustituir las pesadas placas de vidrio de la fotografía por un soporte más ligero. El celuloide resultaba ideal.

Gracias a este material, Eastman pudo colocar la emulsión fotográfica en una cinta larga y flexible enrollada en un carrete, lo que permitía tomar múltiples fotos con una cámara compacta. Así nació, en 1888, la primera Kodak, que popularizó la fotografía y transformó la manera en que las personas registraban su vida cotidiana.

Pocos años después, el uso del celuloide como soporte para película fotográfica -impulsado por desarrollos como el de Hannibal Williston Goodwin- abrió definitivamente la puerta al cine.

Sobre este nuevo material flexible trabajarían los hermanos Lumière, hijos de un reconocido fotógrafo de Lyon. A finales del siglo XIX, su familia ya poseía una de las fábricas fotográficas más importantes de Europa.

Imagen de una cinta de una película antigua (Foto: Pixabay).

Los Lumière: el inicio del cine

Louis y Auguste Lumière fueron más allá de la fotografía. Inspirados por los avances en óptica y mecánica, desarrollaron el cinematógrafo, un ingenioso dispositivo que utilizaba película perforada de 35 milímetros. Mediante una manivela, capturaba imágenes sucesivas que luego podían proyectarse sobre una pantalla.

Cada escena duraba sólo unos segundos, pero era suficiente para provocar una sensación completamente nueva: ver la realidad en movimiento. Así comenzó la historia del cine.

La fábrica de los hermanos Lumière se convirtió, de hecho, en el primer estudio cinematográfico. Allí se filmó "La sortie de l’usine Lumière à Lyon", estrenada el 28 de diciembre de 1895 en el Salon Indien del Grand Café de París. Para el público de la época, ver imágenes en movimiento proyectadas en una pantalla fue una auténtica revelación.

Cartel publicitario del cinematógrafo de los hermanos Lumière, 1895, hecho por Marcellin Auzolle (Foto: Wikimedia Commons).

La base de estas primeras películas hizo posible aquel milagro técnico y mereció el honor de dar nombre a esta nueva industria naciente: la industria del celuloide.

En pocos años, el cine se convirtió en un fenómeno de masas que democratizaba el acceso al espectáculo. En la pantalla, el público podía reír con Buster Keaton o escuchar, por primera vez, voces como la de Al Jolson, en los inicios del cine sonoro.

Los peligros del primer cine

Sin embargo, el mismo material que había impulsado el séptimo arte escondía riesgos importantes. La película de nitrocelulosa era extremadamente inflamable: podía descomponerse o incendiarse a temperaturas relativamente bajas y, además, liberaba gases tóxicos durante su degradación.

Este peligro provocó numerosos incendios en salas de proyección y almacenes de películas y también ha contribuido a la pérdida de una enorme parte del patrimonio cinematográfico. Diversos expertos del sector han señalado que menos de la mitad de las películas rodadas antes de 1950 han llegado hasta nuestros días, y sólo una pequeña fracción del cine mudo se ha conservado.

Algunos accidentes fueron especialmente dramáticos. En 1897, durante el Bazar de la Charité de París, una proyección cinematográfica terminó en incendio cuando una llama entró en contacto con la película de nitrocelulosa. La tragedia causó más de un centenar de víctimas y evidenció los peligros de aquel nuevo espectáculo tecnológico.

La solución llegaría desde la propia industria. A principios del siglo XX, Kodak introdujo un soporte alternativo basado en acetato de celulosa, mucho más seguro que la nitrocelulosa utilizada hasta entonces. Aquel cambio marcaría el inicio del declive del celuloide en el cine.

Aun así, su legado es inmenso. El celuloide hizo posible el nacimiento del cine moderno y, al mismo tiempo, abrió la puerta a una nueva familia de materiales que transformarían profundamente la sociedad contemporánea: los plásticos.

Si algún día existe un premio "Oscar honorífico" para los materiales, el celuloide probablemente sería el primero en recibirlo. Al fin y al cabo, sin él quizá el cine nunca habría llegado a convertirse en la gran fábrica de historias y sueños que hoy conocemos.

(Fuente: The Conversation / varios / redacción propia)

jueves, 26 de marzo de 2026

Haciendo foco en un autor: leamos a Roberto Arlt, uno de los escritores fundamentales de la rica literatura argentina

Fue relegado, tildado de "iletrado" y se dijo que su escritura era "descuidada", sólo por el hecho de ser autodidacta. Como tantos otros grandes de la literatura, ejerció los más diversos oficios: fue ayudante en una biblioteca, pintor, mecánico, soldador, trabajador portuario y manejó una fábrica de ladrillos. Todo eso es anecdótico y hasta pintoresco, porque lo realmente importante es su obra escrita, su legado. Aquí recomendamos cinco de sus obras (en realidad cuatro novelas y un volumen de cuentos seleccionados), habitualmente disponibles en librerías y también en formato digital desde este post.

(Foto: composición propia).

Es difícil referirse a Roberto Arlt simplemente como un "escritor" porque quizás, en buena parte de su vida, ni siquiera imaginó serlo. Nacido en la Ciudad de Buenos Aires en el año 1900, falleció en la misma 42 años más tarde, habiendo dejado escritas cinco novelas, ocho colecciones de cuentos, quince obras teatrales -entre ellas, "Saverio, el cruel", que fue llevada también al cine- y un frondoso trabajo periodístico. En este último apartado figura su serie de "Aguafuertes", que escribiría mayormente para el desaparecido diario El Mundo, y luego agrupadas en diferentes volúmenes.

La escritura de Arlt presenta abundantes influencias, que van desde la literatura de folletín y el tango hasta las vanguardias históricas, entre ellas el pesimismo filosófico. En sus relatos se describen con naturalismo y humor las bajezas y grandezas de personajes inmersos en ambientes indolentes. De este modo, retrata la Argentina de los recién llegados que intentan insertarse en un medio regido por la desigualdad y la opresión.

La literatura arltiana posee matices fundamentalmente lúgubres, sus personajes suelen ser idealistas afines con el filomarxismo. Abunda en su obra la miseria humana y los paisajes sombríos y descuidados, como los que retrata permanentemente en la contrastante Buenos Aires de principios de siglo.

Tras su muerte aumentó su reconocimiento y es considerado como el primer autor moderno de la República Argentina. Escritores como Ricardo Piglia, César Aira y Roberto Bolaño son herederos directos de algunas de sus búsquedas literarias. Del mismo modo, Julio Cortázar lo consideró "su maestro". A continuación, nuestras recomendaciones.

Los siete locos (1929)

(Foto: composición propia).

Desesperado por sus fracasos, la falta de dinero y la ausencia de perspectivas de una vida carente de sentido, Remo Erdosain decide unirse a una sociedad secreta que pretende destruir orden imperante mediante una violenta revolución social de la que lo único que conoceremos es que será "terrible", y financiada por una gigantesca red de prostíbulos regenteados por Haffner, apodado "El Rufián Melancólico".

Considerada la mejor novela argentina de todos los tiempos, en una de sus columnas periodísticas, el propio autor dijo de ella: "El plazo de acción de mi novela es reducido. Abarca tres días con sus tres noches. Se mueven, aproximadamente, veinte personajes. De estos veinte personajes, siete son centrales, es decir, constituyen el eje del relato. Siete ejes, mejor dicho, que culminan en un protagonista. Estos individuos, canallas y tristes, viles soñadores, están atados o ligados entre sí, por la desesperación. La desesperación en ellos está originada, más que por la pobreza material, por otro factor: la desorientación que ha revolucionado la conciencia de los hombres, dejándolos vacíos de ideales y esperanzas".

Para comprar y descargar en formato e-book, hacer click aquí.

Los lanzallamas (1931)

(Foto: composición propia).

Mientras desde la quinta de Temperley, el "Astrólogo" encuentra el modo de desatar el caos que lleve a la ansiada revolución, en "Los Lanzallamas", los funambulescos personajes de "Los siete locos" viven los episodios finales de sus alucinadas existencias.

Todos ellos saben perfectamente que la felicidad les está negada; pero, como bestias encadenadas, se revuelven contra esta fatalidad: quieren ser felices, y como el bien les ha cerrado las puertas, piensan monstruosidades que los llenan de remordimientos, de más necesidades de cometer delitos para ahogar el grito de sus conciencias malditas.

Para comprar y descargar en formato e-book, hacer click aquí.

El juguete rabioso (1926)

(Foto: composición propia).

Edición aniversario de un clásico fundamental de la literatura argentina, con textos introductorios de Julio Cortázar, Juan Carlos Onetti, Ricardo Piglia, Juan José Sebreli, Beatriz Sarlo, Ismael Viñas, Oscar Masotta, Jorge Lafforgue, Guillermo Saccomanno y Claudio Zeiger.

La publicación de este libro en 1926 fue un milagro inesperado que, salvo para algunos lectores muy particulares como Ricardo Güiraldes y Jorge Luis Borges, pasó casi desapercibido. Los rescates de la crítica, pero sobre todo el emocionado descubrimiento de jóvenes de sucesivas generaciones, resucitaron el milagro y lograron que su potencia se proyectara hacia el futuro.

Para comprar y descargar en formato e-book, hacer click aquí.

El amor brujo (1932)

(Foto: composición propia).

Es la última que escribió Arlt antes de dedicarse al teatro. Su protagonista, el ingeniero Balder, es un hombre contradictorio, fragmentado por una angustia existencial, que siente el llamado del camino tenebroso, la invitación a alejarse de una realidad que se le revela ficticia.

A los veintiséis años -casado y con un hijo de seis años- se enamora de Irene Loayza, una estudiante de dieciséis. Después de una interrupción de dos años, tiempo en el que Balder es demasiado perezoso para buscar a Irene, se reanuda la relación por iniciativa de ella y Balder aparece com o novio oficial en casa de la viuda Loayza. A pesar de que la familia de Irene pertenece a la clase media, la futura suegra -en contra de lo que cabía esperar- no se opone a las relaciones de su hija con un hombre casado, sino que insiste en que éste pida el divorcio cuanto antes.

Poco antes de la fecha en que debería iniciarse un viaje de los tres a España, Balder rompe su relación con Irene y vuelve a vivir con su mujer, posiblemente con la idea de mantener a Irene como amante. En esta tragicómica y burlesca historia, Arlt critica -de un modo sagaz- un estereotipo de hombre. Aquel que, por medio de la caza y la conquista, solo intenta recuperar la inocencia, la juventud y un impulso de vida que alguna vez tuvo y perdió.

Para comprar y descargar en formato e-book, hacer click aquí.

Siete mejores cuentos (2020)

(Foto: composición propia).

Una selección de los que, históricamente, se consideran los principales relatos cortos de Arlt. Incluye "Accidentado paseo a Moka", "El cazador de orquídeas", "El jorobadito", "La factoría de Farjalla Bill Alí", "La cadena del ancla", "La ola de perfume verde" y "Los hombres fieras".

Para comprar y descargar en formato e-book, hacer click aquí.

(Fuente: bajalibros.com / Wikipedia / varios / redacción propia)

Un poco de historia contemporánea: así ha cambiado Internet en los últimos veinte años

2006 fue una era de blogs, feeds RSS, foros online y redes P2P. GMail y Facebook acababan de nacer, y Twitter aún no había asomado la cabeza. Muchas cosas han cambiado desde entonces, y mayormente para peor. 

(Foto: Marcos Merino).

De la web de enlaces a la web de feeds

A principios de los 2000, Internet se organizaba alrededor de enlaces. Uno llegaba a una página web, encontraba hipervínculos y decidía a dónde ir después. El control de la navegación estaba en el usuario. Los blogs enlazaban a otros blogs, y los buscadores indexaban páginas relativamente estáticas.

Hoy, gran parte del tráfico pasa por feeds basados en algoritmos. En lugar de decidir qué leer, el usuario desplaza el dedo mientras un sistema decide por él. Ésto no ocurre sólo en redes sociales como Facebook, Instagram o TikTok (que es donde la mayoría de los usuarios comparten sus contenidos, relegados ya los foros y los blogs a un lugar secundario), sino también en YouTube, Spotify, Netflix, Amazon y hasta LinkedIn.

El feed no es neutral: está optimizado para maximizar tiempo de permanencia, interacción y retorno publicitario. Eso significa priorizar contenido emocional, repetitivo, polarizante o diseñado para enganchar rápido, sumergiéndonos en una secuencia infinita que nos invita a no salir de ella.

Cuando las plataformas empeoran a propósito


En los últimos años, se ha popularizado un término no del todo elegante, pero sí bastante preciso: "enshittification" (literalmente, "enmierdización"). El concepto fue popularizado por Cory Doctorow para describir el ciclo de degradación típico de las plataformas digitales. El proceso suele seguir cuatro fases reconocibles:

La plataforma es buena para los usuarios: pensemos en el Facebook de los años 2007–2012, en el buscador de Google de la primera década de este siglo, o en los comienzos de Amazon. Pocos anuncios, resultados útiles, alcance orgánico alto.
La plataforma empieza a favorecer a los clientes que pagan: Facebook reduce el alcance de páginas; Google prioriza resultados patrocinados; Amazon favorece marcas propias, y así...
La plataforma exprime tanto a usuarios como a clientes para maximizar beneficios: más anuncios, más suscripciones, más obstáculos a los usos tradicionales de cada plataforma... peor servicio, en definitiva.
El producto se degrada: pero los usuarios no se van por dependencia. Porque ahí están los contactos, el catálogo, el historial, el trabajo o la audiencia.

Y así, tenemos a un Instagram que prioriza reels irrelevantes frente a cuentas seguidas, o a un Twitter (ahora X) que rompe funcionalidades básicas buscando empujar al usuario a que se suscriba.

(Foto: Marcos Merino).

La muerte de la búsqueda "útil"

Uno de los cambios más tangibles para el usuario medio es el deterioro de los buscadores. Durante años, "googlear" ha sido casi un sinónimo de "encontrar respuestas". Luego empezaron a aparecer los textos genéricos e inflados, posicionados gracias al abuso de las técnicas SEO (de posicionamiento en buscadores).

Esto no ocurrió porque Google "se volviera tonto", sino porque el SEO se industrializó. Empresas enteras empezaron a generar contenido no destinado a los humanos, sino a los algoritmos. ¿El resultado? Una WWW llena de páginas diseñadas para captar tráfico, no para informar o entretener.

Paradójicamente, cuanto más contenido hay, más difícil resulta encontrar algo bueno. La abundancia sin filtros humanos ha degradado la experiencia de navegación. Por supuesto, este fenómeno se ha intensificado por el desembarco de la IA generativa.

Cuando la web se llena de basura sintética

El término AI slop (traducible como "bodrios de IA") se usa para describir contenido generado automáticamente -texto, imágenes, vídeos- cuyo único objetivo es rellenar Internet, captar clics o posicionar en buscadores. El resultado de ésto es que una búsqueda como "el mejor VPN 2025" devuelve decenas de artículos casi idénticos, que Pinterest y Facebook se llenan de imágenes generadas por IA sin contexto ni autoría, etc.

Es posible que, en los últimos años, hayas oído hablar de la "teoría de la internet muerta". En su versión literal, suena a conspiración absurda: la idea de que casi toda la actividad online está controlada por bots y que gran parte de los usuarios humanos con los que interactuamos no existen.

Pero si lo aceptamos como metáfora, el término señala algo bastante real: que gran parte del Internet visible, monetizado y algorítmico está cada vez más automatizado, repetitivo y desconectado de interacción humana genuina. Y que todas esas tendencias no dejan de acelerarse.

(Foto: Marcos Merino).

Cuando las plataformas pisaron al usuario

La plataformización suele describirse como el proceso por el cual las plataformas digitales pasan a intermediar actividades que antes se realizaban de forma directa: comprar, vender, trabajar, informarse, entretenerse. Pero esta definición se queda corta, porque la plataformización no sólo reorganiza mercados: reorganiza la noción misma de propiedad, acceso y control.

En la Internet de los años 90 y primeros 2000, la lógica dominante era la de la posesión funcional. Comprar un objeto cultural -un libro, un disco, un videojuego- implicaba adquirir algo que podía usarse sin permiso continuo de terceros. Hoy, en gran parte del ecosistema digital, esa lógica ha sido sustituida por otra: el acceso condicionado por plataforma.

Del objeto al permiso

Un ejemplo cotidiano: comprar un videojuego en Steam no equivale a poseerlo en el sentido tradicional. El usuario adquiere una licencia revocable, ligada a una cuenta, sujeta a términos de servicio que pueden cambiar unilateralmente. El juego puede dejar de estar disponible, requerir autenticación permanente o desaparecer si la cuenta es suspendida.

Lo mismo ocurre con los e-books adquiridos a través de Amazon Kindle. Aunque el lenguaje comercial habla de "comprar", el usuario no es dueño del libro como objeto: no puede prestarlo libremente, revenderlo ni garantizar su conservación a largo plazo. Amazon ha demostrado incluso que puede borrar libros remotamente de los dispositivos de los usuarios.

Este patrón se repite en el streaming, el software "como servicio", las suscripciones digitales y buena parte del entretenimiento contemporáneo. El usuario accede, pero no controla.

Es la infraestructura, idiota

Lo que ha cambiado es que la plataforma controla la infraestructura técnica que hace posible el uso del bien. Esto significa que:

• En este contexto, la plataforma deja de ser un simple intermediario y pasa a funcionar como una autoridad privada que define qué significa "comprar" y qué significa "usar".
• El usuario depende no sólo de la buena fe contractual, sino de la continuidad técnica y comercial de la plataforma.
• Que cuando tus contenidos (juegos, libros, contactos...) están ligados a una cuenta salir de una plataforma implica perder una parte significativa de la vida digital acumulada.

El usuario como fuente de datos

Otro cambio fundamental es que el usuario ya no es sólo consumidor, sino materia prima. Cada interacción alimenta sistemas de recomendación, modelos predictivos y ahora también modelos de inteligencia artificial.

Cuando escribimos un comentario, vemos un vídeo hasta el final o abandonamos una página, nuestras acciones se registran. No sólo para mostrarnos anuncios, sino para ajustar el comportamiento de millones de personas en conjunto.

Con la IA generativa, este ciclo se intensifica: Internet se llena de contenido producido por máquinas entrenadas con contenido humano previo, que a su vez será reutilizado para entrenar nuevos modelos. El riesgo es una retroalimentación de mediocridad: una web cada vez más grande, pero cada vez menos informativa.

(Fuente: Genbeta / Xataka / redacción propia)

Las marcas apuestan por dibujos amigables para destacar frente al minimalismo y sumar calidez

Ilustraciones infantiles, técnicas a mano y diseños con bordes irregulares están ocupando un lugar inesperado en comercios y etiquetas de distintos rubros.

Los personajes de caricatura flexibles se vuelven protagonistas en la imagen de marcas y productos actuales (Foto: The Guardian).

El auge del diseño gráfico con personajes de caricatura de extremidades flexibles y rostros expresivos ha transformado la identidad visual de marcas y productos en diversos países.

El llamado "estilo manguera de goma", surgido en la animación clásica, se estableció desde finales de los 2010 como imagen recurrente en pizzerías, bares y empresas de tecnología, una tendencia que responde a la búsqueda de cercanía en tiempos de incertidumbre.

El uso extendido de personajes de caricatura en la actualidad se debe a que aportan calidez, un aire lúdico y una identidad visual fácil de memorizar. Este fenómeno refleja tanto un deseo de originalidad ante el minimalismo digital como una nostalgia cultural y levanta debates entre diseñadores sobre su uso repetitivo y el papel de la creatividad frente a la automatización.

El estilo manguera de goma tuvo su origen en las décadas de 1920 y 1930, cuando estudios estadounidenses de animación creaban figuras con expresiones exageradas y extremidades semejantes a mangueras

El regreso de dibujos animados simpáticos marca una tendencia en el diseño gráfico global (Foto: The Guardian).

Esta estética absorbió elementos del grafiti, la cultura popular estadounidense de mediados de siglo y las camisetas irónicas de los años 2000, además de influencias de autores como Charles Barsotti. El resultado ha sido una iconografía amigable y fantástica que transmite accesibilidad.

Expansión global del estilo manguera de goma en el diseño gráfico

Si bien en sus inicios este estilo se asoció a negocios independientes de comida y bebida en el Reino Unido -como Yard Sale Pizza en Londres o el bar Top Cuvee- pronto traspasó fronteras y áreas de uso. Camisetas, etiquetas de vino y colaboraciones con grandes marcas han adoptado sus personajes.

El diseñador galés Patrick Schmidt, responsable de emblemas de Yard Sale Pizza, asegura que fusionó grafiti, arte del tatuaje y su afición por la animación temprana creando, según sus palabras, "una amalgama de todas esas cosas".

El estilo "manguera de goma" transforma etiquetas, camisetas y locales comerciales en distintos países (Foto: The Guardian).

Un ejemplo visual son los ajíes de papel maché portando pizzas, tomates sonrientes y uvas calzadas con botas. Para Schmidt, el atractivo del estilo radica en su capacidad de divertir: "Creo que simplemente es divertido... Cuando el mundo va como va, si algo te saca una sonrisa, resulta atractivo".

El fenómeno pronto superó el ámbito británico. Tiendas en Bélgica, otras partes de Europa y en Estados Unidos han hecho propios estos motivos en remeras y productos tanto de fabricación local como importados.

El diseñador Karl Toomey indica que el estilo está "saturado en todas partes, lo ves en todo tipo de cosas". Según su parecer, el aspecto conecta con recuerdos auténticos de pizzerías independientes y objetos personales, aunque señala que su uso en productos como marcas de limpieza ecológicas o moda rápida puede resultar incoherente.

La combinación de nostalgia y originalidad impulsa el auge de caricaturas en el branding (Foto: The Guardian).

Razones del auge y controversias en la comunidad creativa

La popularidad masiva del estilo responde, en parte, a la reacción contra el minimalismo plano que dominó el sector tecnológico desde 2010. El llamado Corporate Memphis, un diseño gráfico colorido y neutral, inundó la publicidad y las interfaces de grandes compañías.

El estilo manguera de goma, por el contrario, ofrece una estética más irreverente y nostálgica, capaz de "humanizar" el branding y asociarse a la independencia y la creatividad.

Sin embargo, su éxito genera recelo entre los profesionales del diseño. Una tendencia creciente lo percibe como un recurso excesivamente repetido que priva de diferenciación a los proyectos y diluye su sentido. Toomey lamenta que, al ser adoptado por grandes marcas "como una especie de subcultura falsa, deja de tener significado".

El desafío se amplifica por la disponibilidad de plantillas digitales. Pero el diseñador estadounidense Ram Reyes rechaza el uso de personajes "fabricados" por plantillas, señalando que "el punto de la tendencia era dibujar a mano... Ahora cualquier marca puede crear una imagen idéntica con unos clics".

Diseñadores debaten el valor creativo de las figuras expresivas frente a la automatización digital (Foto: The Guardian).

La llegada de la inteligencia artificial añade otro nivel de uniformidad, posibilitando la generación masiva y automática de ilustraciones similares. Reyes advierte que, aun cuando una propuesta sea original, pronto será absorbida por los algoritmos y herramientas de IA: "La máquina lo terminará absorbiendo", sentencia.

Nuevas tendencias y futuro del diseño gráfico


La extensión del estilo manguera de goma está impulsando a jóvenes creadores y especialistas a explorar otras alternativas. De acuerdo con publicaciones, resurgen técnicas artesanales: elementos dibujados a mano, bordes decorativos y tipografías que parecen talladas o escritas sobre papel.

El diseño gráfico explora estilos artesanales y dibujos imperfectos para renovar la autenticidad visual (Foto: The Guardian).

Surge también el llamado "estilo naive", que se inspira en los dibujos infantiles, líneas irregulares y defectos intencionados. El café londinense Jolene, por ejemplo, utiliza una fuente basada en los garabatos del hijo del diseñador. Palabras configuradas casi ilegibles y recursos visuales poco pulidos comienzan a destacar en marcas de café y carteles de conciertos, apelando a la espontaneidad frente a la perfección digital y la estandarización tecnológica.

Para numerosos diseñadores, el auténtico valor creativo reside en enfrentarse a la hoja en blanco y aportar una personalidad irrepetible a cada proyecto. Esa búsqueda deliberada de lo imperfecto redefine el concepto de autenticidad en el diseño gráfico, incluso aunque la tecnología adapte rápidamente cualquier nueva tendencia.

(Fuente: The Guardian / The Conversation / varios / redacción propia)

miércoles, 25 de marzo de 2026

Agenda Cultural: el antes llamado Centro Cultural Kirchner (hoy rebautizado Palacio Libertad) renueva sus propuestas semanales polidisciplinarias

Con entrada libre y gratuita para toda la comunidad, el complejo cultural más importante de Latinoamérica -ubicado en Sarmiento 151 (CABA)- ofrece más música que nunca, incluyendo tres shows del ciclo "Suenan los pianos", un homenaje al gran "Cuchi" Leguizamón, un musical sobre Mozart y dos inusuales propuestas experimentales.

Milagros, con Leticia Brédice

(Foto: prensa Palacio Libertad)

Figura destacada del cine, el teatro y la televisión, Leticia Brédice se presenta en La Cúpula con una experiencia teatral junto a Cristian Morales. En "Milagros", la protagonista alquila un espacio cultural con el capital de su marido, para ejecutar un acto de justicia poética.

Viernes 27 y sábado 28 de marzo, 19:00 - La Cúpula.

Horacio Lavandera - Brahms, tradición y romanticismo

(Foto: prensa Palacio Libertad)

Como broche de oro del exitoso ciclo "Suenan los pianos", Horacio Lavandera ofrece un programa centrado en Johannes Brahms. El destacado pianista argentino interpretará la "Sonata para piano n.º 3", "Variaciones y fuga sobre un tema de Händel", valses y piezas para piano.

Domingo 29 de marzo, 20:00 - Auditorio Nacional.

Hugo Fattoruso y Carlos Aguirre

(Foto: prensa Palacio Libertad)

También en el marco de "Suenan los pianos", el uruguayo Hugo Fattoruso y el argentino Carlos "Negro" Aguirre se unen en concierto para presentar "Dos pianos. Dos orillas", una celebración de la música popular rioplatense, en una noche de sensibilidad y excelencia artística.

Sábado 28 de marzo, 20:00 - Auditorio Nacional.

Homenaje al "Cuchi" Leguizamón, por la Orquesta Nacional de Música Argentina con Lorena Astudillo

(Foto: prensa Palacio Libertad)

Bajo la dirección de Agustín Tocalini, la Orquesta Nacional de Música Argentina se presenta con la cantante Lorena Astudillo para ofrecer un concierto en homenaje a uno de los más grandes compositores de la historia de la música argentina: Gustavo "Cuchi" Leguizamón.

Viernes 27 de marzo, 20 h - Auditorio Nacional.

Hernán Matorra y Yamil Ostrovsky - Mozart des-concentrado

(Foto: prensa Palacio Libertad)

A 270 años del nacimiento de Wolfgang Amadeus Mozart, se estrena un musical de Hernán Matorra y Yamil Ostrovsky que celebra la figura del genio irreverente junto a cinco artistas: Sol Bloise, Javier Cancino, Alejo Caride, Hernán Matorra y Melina Pretzel.

Viernes 27 y sábado 28 de marzo, 20:00 - Sala Argentina.
Domingo 29 de marzo, 19:00 - Sala Argentina.

Coro Nacional de Música Argentina - Otoño en Mendoza

(Foto: prensa Palacio Libertad)

Bajo la dirección de Damián Sánchez, el Coro Nacional de Música Argentina ofrece un recorrido por los estilos musicales de la región cuyana, en un programa de composiciones originales y arreglos propios de obras tradicionales. La propuesta cuenta con grandes músicos y bailarines invitados.

Miércoles 25 de marzo, 20:00 - Auditorio Nacional.

La suspensión, de Juan Miceli

(Foto: prensa Palacio Libertad)

Una videoinstalación polifónica y ritual que combina imagen, sonido y performance en vivo. La obra de Juan Miceli propone un cruce entre material audiovisual y una intervención sonora del Ensamble de Serruchos, para generar un espacio de experimentación en tiempo real.

Sábado 28 de marzo, 17:00, 18:00 y 19:00 - Sala Inmersiva.

Concierto experimental, por Eric Olsen

(Foto: prensa Palacio Libertad)

Como parte de los programas públicos de la exhibición del 112.º Salón Nacional de Artes Visuales, se presenta un concierto a cargo de Eric Olsen, un artista sonoro que busca crear ambientes meditativos y nostálgicos a partir de la manipulación de samples y grabaciones de la naturaleza.

Sábado 28 de marzo, 18:00 - Sala 402.

(Fuente: prensa Palacio Libertad / redacción propia)

La compilación de relatos "Las que moran en las sombras" nos muestra el siglo XIX narrado por mujeres oscuras

Publicado por la ya mítica editorial Minotauro, el libro rescata las voces de Ada María Elflein, Raimunda Torres y Quiroga, Eduarda Mansilla y Juana Manuela Gorriti, escritoras deliberadamente escondidas y olvidadas. Se consigue en librerías y se puede comprar y descargar desde este post.

(Foto: composición propia).

La colección de relatos curada por Ever Oroná propone un recorrido que parte del mundo íntimo -la cabeza donde mora la locura, el hogar como espacio de violencia, la familia como origen de lo monstruoso- y alcanza lo público: el Estado como bestia, la violencia política, las luchas sangrientas de la nación o la vieja dicotomía civilización/barbarie, un fantasma que siempre vuelve.

Lejos de la figura de "dulce maestra" y creadora de una literatura moralizante necesaria para el proceso de "construcción nacional", Ada María Elflein aparece representada por esos otros textos, los más osados e interesantes de la primera mujer que escribió para  el diario La Prensa: en "La loca Basilia" retrata con gran destreza la crueldad política y pone el foco en las prácticas de terror (la decapitación, que origina el trauma de la protagonista) y en el notable "El barquito" explora la maldad infantil; con una operación que recuerda a Silvina Ocampo, imagina chicos impiadosos que están lejos de la candidez asociada a la infancia.

Raimunda Torres y Quiroga es la maestra del terror -Oroná la identifica como "la Mary Shelley del Río de la Plata"-, quien se atreve a explorar el mundo interior a lo Edgar Allan Poe. En sus cuentos hay intensidad y emociones llevadas al extremo, crímenes perversos y un interesante compendio de supersticiones populares europeas. Su relato "La leyenda de Mansilla" tiene un halo kafkiano: pide a los hijos que quemen su obra, pero ellos desoyen la petición. Sus fantasías góticas recuperan antiguas creencias, emociones primitivas, amores trágicos y juegos de dobles que dan vida a personajes dementes, pasionales. En otro relato, "El ramito de romero", asombra el hallazgo de un pasaje que podría haber sido extraído de Borges.

Eduarda Mansilla plantea el conflicto, escribe ciento cincuenta años atrás y pregunta "¿qué son los géneros?, ¿cuáles son los límites?". La prosa de la heredera rosista desborda los márgenes del fantástico y recorre sinuosa los caminos de la ciencia ficción.

Juana Manuela Gorriti trae las leyendas andinas y la lengua quechua. "La quena" es uno de los relatos más extensos de libro y repone una historia de huesos incas, mientras que en "Yerbas y alfileres" retoma la figura de un enfermo para hablar de la brujería leída desde el siglo XIX. En el notable "La hija del mashorquero" construye una tragedia en la que la joven hija de un verdugo entrega su alma por los pecados paternos. Ella ejecuta tempranamente una operación que hoy llevan adelante escritoras como Mariana Enriquez: traduce lo europeo a una perspectiva latinoamericana, con los problemas y los miedos propios de esta región.

Ninguna antología puede saldar siglos de olvido, pero "Las que moran en las sombras" es un libro que trae voces antiguas al presente. Todo amante del género debería conocer estas plumas.

Para compra y descargar en formato e-book, hacer click aquí.

(Fuente: Página 12 / bajalibros.com / varios / redacción propia)