viernes, 16 de octubre de 2026

Lecturas para el fin de semana: este viernes, un "mezcladito" de aventuras, terror, fantasía, suspenso y otros ingredientes, todos recién publicados

Autores consagrados y no tanto, cuento, ensayo y novela, luz y oscuridad, esperanza y desasosiego. Todo eso confluye en nuestra selección de hoy, con la única característica en común de haber visto las vidrieras de las librerías entre septiembre y comienzos de este mes. Por supuesto, como siempre que nos es posible, facilitamos su compra y descarga en formato digital desde este post.

(Foto: composición propia).

Trabajos nuevos, alguna necesaria reedición, ensayo, ficción, y hasta algo de arraigo con la realidad. Esta vez son seis nuestras heterogeneas sugerencias para animarnos a encarar durante los días de descanso laboral y que nos sigan acompañando -ojalá- aún más allá.

• El río de la ceguera, de Mia Couto (Alfaguara)

(Foto: composición propia).

En agosto de 1914, la Primera Guerra Mundial llega a África cuando Alemania ataca el puesto de Madziwa, una aldea fronteriza junto al río Rovuma, en Mozambique. Sus aguas, disputadas por los ejércitos alemán y portugués, se convierten en el escenario de un episodio misterioso: la difusión de una extraña enfermedad que empieza a afectar sólo a los colonizadores y que los priva de la capacidad de leer y escribir. Pronto ningún invasor logra descifrar el mundo mediante la escritura, y los libros, informes, documentos, fotografías y mapas les parecen descoloridos.

Amenazados por el poderío alemán y sometidos por la colonización portuguesa, los pueblos de Mozambique encuentran refugio en aquello que es imposible de borrar: el conocimiento ancestral a través de la oralidad. Pero ¿qué harán los occidentales ante esa inversión de roles? Con la ternura y la originalidad que caracterizan a Mia Couto, "El río de la ceguera" ofrece una visión muy aguda de la memoria, la cultura y la capacidad humana de enfrentarse con esperanza a la adversidad.

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• Los talleristas, de Felipe Palomeque (Tusquets)

(Foto: composición propia).

Un laberinto de pantallas, recuerdos y relatos donde la realidad empieza a imitar demasiado bien a la literatura. Entre posteos en un blog, ventanas de whatsapp y mensajes de texto, entre discos compactos usados como posavasos y consignas de un taller literario radical, se construye una novela híbrida y polifónica donde la frontera entre ficción y realidad es una ilusión.

Con la introspección de un Mario Levrero y la expansión narrativa de un Roberto Bolaño, "Los talleristas" indaga en la literatura del yo como estrategia para lidiar con los miedos y deseos que laten fuera de las páginas y las pantallas. Para algunos de sus protagonistas, la ficción no es sólo un refugio, sino una herramienta para modificar, sabotear o sustituir mentalmente aquello que no logran resolver desde la acción. Con agilidad técnica, espíritu lúdico, experimental, diálogos limpios y un marcado humor existencial, "Los talleristas" se erige como la metaficción más ambiciosa dentro de la obra del uruguayo Palomeque.

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• Los cuatro pasaron el día juntos, de Chris Kraus (Random House)

(Foto: composición propia).

En una ciudad fría y deprimida de la región minera del norte de Minnesota, tres adolescentes matan a un conocido tras pasar el día con él. Marcados por un entorno de drogadicción y pobreza, son detenidos y encarcelados de inmediato. Cerca de allí, Catt Greene y su marido viven en una casa que compraron para escapar del calor sofocante de los veranos de California. En plena crisis personal, Catt se obsesiona con la brutalidad del crimen y con la vida de los tres implicados. Poco a poco, la investigación la empuja hacia su propia historia familiar y abre una pregunta de mayor alcance: cómo se sostiene una vida en un país fracturado.

Basándose en la historia de un crimen real que sacudió Estados Unidos en 2019, Chris Kraus regresa con una novela inclasificable y subversiva escrita en tres partes. Entre el "true crime", la autoficción y un retrato de la clase obrera norteamericana desde la Gran Depresión hasta la era Trump, "Los cuatro pasaron el día juntos" es una obra sobre la violencia, la clases sociales y la intemperie emocional de nuestro tiempo: la era de las redes sociales, la conexión permanente y la distancia creciente entre quienes lo tienen todo y quienes apenas pueden imaginar un futuro.

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• Conversación con la oscuridad, de Mariana Enriquez (Páginas de Espuma)

(Foto: composición propia).

Distanciándose de las ruinas medievales y las brumas del gótico europeo, Mariana Enriquez propone un terror que surge de los traumas históricos y sociopolíticos que asedian Latinoamérica. Las cinco "vértebras" de este libro profundizan en los espacios, los tiempos, las subjetividades y los cuerpos bajo la lente de lo siniestro, constituyendo el manifiesto definitivo de su poética y un dispositivo ético sobre la memoria.

La autora congrega la alta teoría, la cultura popular, la literatura, el cine y el "true crime" para constatar que la escritura espectral es el único lenguaje honesto para testimoniar que los muertos no descansan y para comprender por qué la realidad tiene la estructura de una pesadilla. Sus fantasmas son convocados a través del ocultismo, la psicogeografía y la hauntología. Mientras leemos estas páginas, una grieta permanece abierta en la frontera entre lo que está y lo que ya no está. Esa grieta es la presencia del terror cuando funciona. Y cuando funciona, es lo más cerca que estamos de la magia. 

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• El mar vacío, de Pablo Torres (Corregidor)

(Foto: composición propia).

"Creo que soy nieto de desaparecidos". La revelación irrumpe en la vida de Ciriaco, líder de una reconocida banda de rock, justo cuando está por convertirse en padre. La certeza de que su historia personal guarda secretos lo empuja a una búsqueda urgente de identidad, mientras su padre, Ernesto, se aferra al silencio y se niega a acompañarlo.

Entre ellos se abre un conflicto que es tan personal como político: ¿hasta dónde llega el derecho a conocer la propia identidad? ¿Y acaso existe también el derecho a no querer saber? Padre e hijo se enfrentan en una disputa sin concesiones, donde cada decisión que tomen dejará una profunda huella emocional.

"El mar vacío" narra esta historia con la fuerza de una crónica periodística y pone el foco en una herida que sigue abierta. A medida que pasan los años, la búsqueda de los nietos apropiados por la dictadura cívico-militar se vuelve más difícil y las escasas certezas se desvanecen. Con un ritmo ágil y una prosa directa, la novela invita a pensar los desafíos actuales de la memoria, la verdad y la justicia, cuando el tiempo parece jugar en contra. 

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• Los suicidas, de Antonio Di Benedetto (Alfaguara)

(Foto: composición propia).

Un periodista obsesionado con la muerte desde niño cubre una serie de suicidios junto a Marcela, la fotógrafa de la que se enamora. Lo que empieza como una investigación sin rumbo termina por devorarlos a ambos. "Mi padre se quitó la vida un viernes por la tarde. Tenía 33 años. El cuarto viernes del mes próximo yo tendré la misma edad", recuerda.

Las razones o la sinrazón que llevan a una persona a quitarse la vida pueden ser tan desoladoras como intrigantes. El protagonista de esta novela (publicada originalmente en 1969 y felizmente reeditada este mes), un periodista al servicio de una agencia de noticias al que le encomiendan escribir sobre una serie de suicidios, se mueve en esa encrucijada, debatiéndose entre la curiosidad y el rechazo a un destino que de a ratos le parece inevitable.

Con admirable destreza, Di Benedetto hace valer su doble condición de periodista y narrador en un libro que funde registros tan disímiles como la crónica policial, la reflexión filosófica y la fotografía para crear una forma literaria enteramente propia. Desmenuza la obsesión por la finitud y nos pone frente al dilema existencial de un hombre que intenta huir de una herencia simbólica funesta. Es justamente en esa frialdad y en esa meticulosidad donde aflora el resabio emocional que, con magistral dote narrativa, invierte la pregunta sobre la muerte y la transforma en un alegato en favor de las posibilidades de la vida.

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(Fuente: bajalibros.com / varios / redacción propia)

¿Es posible establecer una "guía práctica" para reconocer si un libro ha sido traducido con IA? Muchos lo están intentando

Hace unos meses, un best seller estadounidense llegó a las librerías tras un proceso de traducción y revisión asombrosamente rápido. Poco después se desató la polémica entre las comunidades de lectores. TikTok se llenó de vídeos de lectoras señalando frases raras, erratas y pasajes que simplemente no sonaban a español. El debate estaba claro: ¿quién estaba detrás de la traducción, un algoritmo o una persona?. 

(Foto: Everett Collection / Shutterstock).

Aunque la editorial nunca llegó a confirmarlo oficialmente, este episodio deja una pregunta flotando en el aire: ¿cómo puede saber un lector, sin acceso al original ni conocimientos de traducción, si el libro que tiene entre manos ha sido traducido por una máquina? La respuesta corta es que no siempre se puede saber con certeza. La respuesta larga es que hay señales bastante reconocibles, si se sabe dónde mirar.

El texto es "correcto", pero no suena natural

Sería absurdo negar el inmenso avance de la traducción automática actual, y un ejemplo de ello es que ya no comete errores gramaticales evidentes. El problema es otro: genera frases que, palabra por palabra, tienen sentido, pero que ningún hablante nativo construiría así. Esto es el resultado de traducir literalmente el idioma original en lugar de reformular o sustituir por su equivalente en la lengua a la que se quiere llevar.

Un ejemplo típico: el inglés tiende a las oraciones cortas y con escasa puntuación, mientras que el español tiende a la subordinación. Cuando una traducción respeta demasiado la estructura corta del original, el texto suena entrecortado, como si le faltara el aire. Por el contrario, las frases recargadas, con información añadida que no está en el original, son señales de que el sistema "rellena" en lugar de reformular.

Las metáforas se traducen, pero no se entienden

Las metáforas, las expresiones idiomáticas o los modismos están estrechamente ligados a la cultura, al humor y a la historia de un país o comunidad, y aportan fluidez y naturalidad al texto. Son elementos retóricos con un significado figurado, su traducción palabra por palabra no es viable, porque el texto no tendría sentido, sonaría extraño y se perderían muchos detalles propios del idioma y la cultura.

Por ejemplo, si el inglés emplea una imagen ("her thoughts were way off track"), y el español traduce literalmente ("sus pensamientos se salen del carril") en lugar de buscar el equivalente natural ("estaba distraída", o "tenía la cabeza en otro sitio"), el resultado queda a medio camino entre lo comprensible y lo ridículo. Los traductores humanos reconocen estas expresiones y lo resuelven mediante estrategias de traducción; la IA tiende a traducir demasiado al pie de la letra, y como resultado el texto pierde la naturalidad del original.

Los personajes cambian de género sin explicación

El inglés no marca el género en los sustantivos. Cuando un texto en inglés se refiere a una profesión sin especificar quién la ejerce -un médico, un juez- y la traducción alterna entre masculino y femenino para el mismo personaje, es una señal casi inequívoca de traducción automática.

No es un caso aislado: varios estudios académicos recientes han confirmado que los sistemas de traducción automática siguen recurriendo al masculino genérico por defecto o resuelven el género de forma inconsistente dentro del mismo texto. Un traductor humano resuelve esa ambigüedad leyendo la obra completa atentamente; un sistema automático traduce frase a frase aplicando un cálculo estadístico, y a veces se contradice.

Mismo objeto, distintos términos

Que la misma palabra del original aparezca traducida de formas distintas -por ejemplo, una tienda que unas veces es "comercio", otras es "puesto" y otras "bazar"- suele ser un indicio de que nadie ha revisado el texto en su totalidad con un enfoque editorial coherente. Mientras que el traductor profesional mantiene un vocabulario consistente en toda la obra, el sistema automático procesa el texto por fragmentos y a veces olvida sus propias decisiones anteriores.

Erratas que no son simples erratas

Los sistemas de IA generativa a veces inventan palabras o modifican términos reales, especialmente en pasajes largos o complejos. Este fenómeno se conoce como alucinación: con tal de preservar la coherencia del párrafo, el sistema inventa una palabra o frase completa que ni tan siquiera existe en el original. Si una edición reciente de una reconocida editorial contiene errores tipográficos, impensables si ha pasado por un proceso de corrección profesional, habrá que preguntarse qué fase del proceso editorial ha fallado.

No aparece el nombre del traductor

Si los créditos de un libro no registran el nombre del traductor, es la señal más evidente de que detrás de la traducción no hay una figura humana. Toda traducción profesional debe llevar el nombre de quien la firma, tanto de acuerdo con la ley de propiedad intelectual, que reconoce a los traductores como autores de una obra derivada, como por política editorial. Si no aparece ningún nombre o sólo figura el de la editorial, es motivo suficiente para sospechar.

Por qué importa

Por separado, ninguna de estas señales demuestra nada con certeza. Un traductor cansado o con una fecha de entrega muy ajustada también puede colar una errata o calcar una metáfora. Pero cuando varias de estas señales confluyen en un mismo libro, no deja lugar a dudas.

En las redes sociales, el debate ha estallado con fuerza. Cada vez circulan más vídeos que preguntan abiertamente si la IA supone un peligro para la traducción literaria. Además, hay lectores que han escrito su propia guía movidos por la inquietud de no saber, al abrir un libro, quién lo escribió realmente en su idioma. Ambas son señales de que la preocupación ya no es sólo cosa del gremio.

Esto importa más allá de la simple curiosidad del lector; detrás de cada uno de estos detalles hay una decisión editorial de peso: cuánto tiempo y cuánto presupuesto se invierte en que un libro suene bien en otro idioma. La traducción literaria no es un trámite técnico; un libro no es sólo información, es ritmo, ironía, juego de palabras, matices culturales, es un guiño a la genialidad y sutileza narrativa del autor; y su lectura en otro idioma sólo funciona si se traslada con criterio. Cuando ese proceso se acelera o se abarata, y dejamos que la máquina lo haga todo, quien paga el precio, es, literalmente, quien compra el libro.

La traducción literaria no es pasar palabras de un idioma a otro, es un acto de expresión y creación humana. Por eso, aunque la IA ya forma parte de su presente, la pregunta es si las editoriales lo van a contar con la misma claridad con la que protegen sus derechos de autor. 

(Fuente: The Conversation / varios / redacción propia)

Agenda Cultural: del luto a la publicidad, la historia de los abanicos llega al Museo Histórico Nacional porteño

La muestra "Mensajes en el aire" reúne piezas usadas en bodas, duelos, celebraciones y campañas comerciales, desde el siglo XVIII hasta la década de 1970. 

El Museo Histórico Nacional inaugura la exposición "Mensajes en el aire" para presentar la historia del abanico (Foto: Shutterstock).

Un abanico podía acompañar a una novia, señalar un período de duelo, recordar un aniversario o servir para promocionar un producto. También se le atribuyó, durante décadas, un código de gestos para transmitir mensajes. Desde el 16 de octubre, el Museo Histórico Nacional inaugurará "Mensajes en el aire", una exposición que sigue los usos sociales, artísticos y comerciales de este objeto a través de piezas de los siglos XVIII, XIX y XX.

La muestra reúne una selección de abanicos de la Colección Histórica del Traje Argentino, con ejemplares de distintas procedencias y épocas, desde el siglo XVIII hasta la década de 1970. La exposición podrá visitarse hasta el 2 de mayo de 2027 en la sede de Defensa 1600, CABA.

El abanico evolucionó desde una herramienta para avivar las brasas hasta convertirse en un accesorio de salón (Foto: prensa Museo Histórico Nacional).

Un objeto que pasó del fuego a los salones

El origen del abanico se remonta a un gesto elemental: agitar el aire para avivar las brasas del hogar o cocina. Con el tiempo, esa acción dio lugar a un objeto que sumó materiales, técnicas y funciones, hasta convertirse en un accesorio presente en los salones europeos y en la vida social del Río de la Plata.

La exposición recupera esa transformación a través de piezas que muestran distintas formas de producción. Habrá abanicos fijos de origen chino, ejemplares plegables vinculados con la innovación japonesa y los llamados abanicos "de mil caras", fabricados en Cantón para el mercado europeo. Estos últimos incluían rostros de marfil tallados a mano.

También se exhibirán modelos asociados a determinadas modas, como el abanico Jenny Lind, denominado así por la soprano sueca que se convirtió en una referencia cultural durante el siglo XIX.

Los abanicos acompañaron ritos de la vida cotidiana como los casamientos, la infancia y los períodos de luto (Foto: prensa Museo Histórico Nacional).

Novias, niñas y duelos, los usos que marcaron al abanico

Lejos de limitarse a una pieza de lujo, el abanico acompañó instancias diversas de la vida cotidiana. "Mensajes en el aire" reune ejemplares destinados a novias y niñas, así como otros vinculados a las distintas etapas del luto.

El recorrido incluye abanicos conmemorativos, entre ellos los producidos en Argentina para el Centenario, y piezas concebidas con fines publicitarios. La variedad permite seguir cómo un mismo objeto podía funcionar como accesorio de moda, señal de pertenencia social o soporte para una imagen comercial.

La exhibición incluye ejemplares fijos de origen chino, variedades japonesas y modelos fabricados en Cantón (Foto: prensa Museo Histórico Nacional).

La muestra pondrá en duda el célebre "lenguaje del abanico"

La exposición cierra con una revisión del "lenguaje del abanico", la idea según la cual ciertos movimientos o posiciones del objeto transmitían mensajes definidos (seducción, rechazo, etc). Esa tradición será puesta en diálogo con las miradas de especialistas actuales.

La pregunta que atraviesa ese tramo final apunta a distinguir entre una práctica extendida y una construcción posterior: si esos códigos existieron de forma efectiva o si fueron parte de una estrategia comercial alrededor de un accesorio que, aun inmóvil, acumuló sentidos sociales.

Algunas de las posiciones y sus (supuestos) signficados fueron las siguientes:

• Abanicarse lentamente: estoy pensando en vos.
• Abanicarse rápidamente: estoy emocionada.
• Cerrar el abanico con fuerza: quiero que te vayas.
• Abanico cerrado apoyado en la mejilla: te amo.
• Golpear suavemente la palma con el abanico: te necesito.
• Mover el abanico rápidamente hacia arriba y abajo: estoy enojada.
• Taparse la boca con el abanico: no puedo hablar con vos aquí.
• Llevar el abanico a la boca y soplar: tenés que callarte.
• Girar el abanico con la mano izquierda: deseame suerte.
• Tocar la punta de cada abanico con el dedo índice: quiero hablar con vos.

La exposición exhibe piezas conmemorativas del Centenario argentino y modelos creados con fines publicitarios (Foto: prensa Museo Histórico Nacional).

Para resumir

Muestra: "Mensajes en el aire".
Inauguración: 16 de octubre.
Hasta cuándo: 2 de mayo de 2027.
Lugar: Museo Histórico Nacional, Defensa 1600, CABA.
Días y horarios: de miércoles a domingos - 11:00 a 19:00.
Entrada: libre y gratuita para toda la comunidad.

(Fuente: Museo Histórico Nacional / Infobae / varios / redacción propia)

jueves, 15 de octubre de 2026

Carla Maliandi explora el duelo, la fe y los secretos de una pareja en la flamante "Hotel Cosmos"

La escritora argentina publica una novela ambientada en el barrio porteño de Constitución, donde un hombre intenta reconstruir la vida secreta de su esposa tras su inesperada muerte. Ya disponible en librerías, también se puede comprar y descargar en formato digital desde este post, así como sus dos textos anteriores.

(Foto: composición propia).

La escritora y dramaturga argentina Carla Maliandi presenta "Hotel Cosmos", una novela que parte de una muerte inesperada para internarse en el duelo, la fe y los territorios desconocidos que pueden persistir incluso dentro de los vínculos más íntimos.

La historia sigue a un hombre que acaba de perder a Franca, su esposa, quien muere alcanzada por un rayo en la terraza de la casa que compartían. Poco después, encuentra una agenda con una serie de anotaciones ambiguas que lo llevan a sospechar que ella atravesaba una crisis existencial y religiosa que él desconocía. La pérdida adquiere entonces otra dimensión: a la ausencia se suma el derrumbe de la imagen que había construido de su vida en común.

Carla Maliandi (Foto: Agencia NA).

Instalado en una habitación del Hotel Cosmos, en el barrio porteño de Constitución (que existe aunque ya sin funcionar hace décadas y tuvo su época de gloria en los años 70), el protagonista sigue las pistas dejadas por Franca y busca comprender el significado de aquellas citas, saber si su esposa esperaba encontrar a Dios y reconstruir aquello que ya no puede preguntarle. La pesquisa avanza entre recuerdos, testimonios, silencios y malentendidos, sin ofrecer una verdad definitiva.

El barrio ocupa un lugar central en el relato. La estación, las iglesias, los hoteles, las terrazas, el tránsito y los motores componen una geografía donde la búsqueda metafísica se cruza con la materialidad de la ciudad. El propio título reúne esas dos escalas: la habitación provisoria de un hotel y la aspiración de comprender un orden mucho más amplio.

El sonido también funciona como uno de los ejes del trabajo. La novela nació, según Maliandi, a partir del ruido persistente de un motor frente a su casa, una frecuencia que durante la escritura terminó asociada con la ausencia y el duelo.

Para comprar y descargar "Hotel Cosmos" en formato e-book, hacer click aquí.

Nacida en 1976, Maliandi es escritora, dramaturga, directora teatral y docente, y realizó sus estudios de grado y posgrado en la Universidad Nacional de las Artes. Publicó anteriormente las novelas "La habitación alemana" (Random Hose, 2017, disponible haciendo click aquí), traducida a cuatro idiomas, y "La estirpe" (Random House, 2021, disponible haciendo click aquí) así como, anteriormete, cinco guiones teatrales. En sus tres novelas, reconoce la autora, existe un hilo común: la perplejidad.

(Fuente: Agencia Noticias Argentinas / bajalibros.com / varios / redacción propia)

El estado de nuestro mundo, hoy: Uruguay y Costa Rica son las únicas consideradas "democracias plenas" de América Latina

En medio de una nueva baja global de la calidad democrática, los países de la región prolongaron la tendencia negativa mientras se multiplican las farsas electorales desde Venezuela a Rusia. Cómo se encuentra considerada Argentina, y cuáles son los números mundiales.

(Foto: Shutterstock).

La democracia vive su peor momento de los últimos 17 años. Al menos, así lo acredita el Índice de Democracia de The Economist, donde se repasa el estado de la democracia en 165 países y dos territorios autónomos del mapa del mundo. Basándose en cinco categorías -proceso electoral y electoralismo, funcionamiento gubernamental, participación política, cultura política y libertades civiles-, la famosa revista británica divide a los Estados analizados en cuatro tipos de regímenes según su nota global: democracia plena, democracia imperfecta, régimen híbrido y régimen autoritario.

En la edición del año 2024, el Índice señala que menos de la mitad de la población del planeta, cerca del 43%, vive en algún tipo de democracia, aunque sólo un 6,6% lo hace en alguna de las 25 democracias plenas que identifica la revista. Además, existen 60 regímenes autoritarios que aglutinan a dos de cada cinco personas de la población mundial, debido principalmente a la situación que vive China y sus cerca de 1.400 millones de habitantes. India, otro de los países que ha sufrido un importante recorte de libertades civiles en los últimos años y que ya se clasifica como régimen autocrático en otros análisis, sigue siendo calificado como "democracia imperfecta" por la publicación británica.

A nivel global, los datos de 2024 son los peores desde que el índice se comenzó a publicar hace 17 años. La nota media de la salud de la democracia en el mundo, en una escala de 0 a 10, fue de 5,17, un resultado en disminución desde hace más de una década y peor incluso que el obtenido en 2021, cuando las medidas adoptadas por la crisis sanitaria provocada por el coronavirus hizo caer el indicador hasta el 5,28.

Sólo 25 democracias plenas (Foto: Álvaro Merino / The Economist).

En un año en el que más de la mitad de la población global ha sido convocada a votar en elecciones en más de 70 países, un récord histórico, la revista británica señala que la promesa de unos comicios libres y justos se ha visto truncada en muchos casos por el fraude y la violencia política. En Pakistán, el político Imran Khan fue detenido poco después de las elecciones; en Rusia, Vladimir Putin ha sido reelegido para un quinto mandato tras unas elecciones sin oposición; y en países como Burkina Faso, Mali o Qatar los comicios fueron directamente cancelados.  

Así pues, el informe no sólo advierte que ningún país ha conseguido mejorar su índice de salud democrática en más de medio punto durante el último año, sino que subraya que la democracia global está en su peor momento desde que se creó el indicador. Apunta a la guerra y los conflictos armados como el principal elemento desestabilizador a nivel democrático.  

La guerra en Ucrania, donde las instituciones son cada vez más débiles, o las guerras en Sudán y la Franja de Gaza son sólo algunos de los conflictos que están poniendo en jaque la seguridad y los procesos democráticos en varias zonas del mundo.

Las mejores democacias y las peores dictaduras (Foto: Álvaro Merino / The Economist).

Europa reúne a nueve de los diez países que lideran el indicador de democracia durante 2024, entre los que también se incluye Nueva Zelanda. Noruega ha vuelto a ser declarado como el país más democrático del mundo por decimosexto año consecutivo, y Taiwán, por su parte, repite por cuarto año dentro de los diez países con mejores resultados. 

Por otro lado, Francia ha perdido su estatus de democracia plena. El deterioro de la confianza en el gobierno de Emmanuel Macron así como la sucesión de cuatro primeros ministros en el transcurso de un año han convertido a Francia en una democracia imperfecta. De manera similar ha sucedido con Corea del Sur, que ha pasado de democracia plena a imperfecta tras el autogolpe del presidente Yoon Suk Yeol. El mayor cambio lo ha experimentado Bangladesh, que ha caído en 25 puntos tras el derrocamiento de la autócrata Sheikh Hasina y que tiene un complicado camino por delante para restaurar su democracia.  

Estados Unidos se mantiene como democracia imperfecta, variando levemente respecto al año anterior. Sin embargo, las acciones de Donald Trump en la Casa Blanca miran más hacia un autoritarismo competitivo que hacia los estándares democráticos que pueden traer un futuro más propio de un régimen híbrido a la potencia mundial.

Cantidad de personas viviendo bajo cada sistema político, desde 1800 a 2022 (Foto: Álvaro Merino / Our World in Data).

América Latina

El puntaje de América Latina y el Caribe descendió 0,07 puntos en 2024, pasando de 5,68 a 5,61. La región cuenta con dos democracias plenas -Costa Rica y Uruguay-, diez democracias defectuosas, ocho regímenes híbridos y cuatro regímenes autoritarios (Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela).

La región registró el puntaje más bajo del mundo en "cultura política", caracterizado por una alta tolerancia hacia líderes fuertes, un notable respaldo a gobiernos militares en algunos países y un nivel bajo de satisfacción con la democracia. Para muchos, los avances en materia económica, social y de seguridad han sido insuficientes en los últimos años, lo que ha propiciado el crecimiento de movimientos populistas y autoritarios.

Incluso en países con sistemas de partidos consolidados, como Uruguay, han surgido fuerzas políticas radicales y anti-establishment que desafían el modelo de representación tradicional.

El informe también señala la intensificación de las divisiones partidistas como un factor clave en el deterioro democrático, destacando los casos de la Argentina y Brasil. En la Argentina, el primer año de gobierno de Javier Milei acentuó la polarización política. Descrito como un "outsider" cuya influencia se amplificó en los medios y las redes sociales, Milei ha mantenido una postura confrontativa, agresiva y hasta insultante con los medios y la oposición, lo que, según el informe, ha generado un efecto intimidante sobre las voces disidentes.

El único país de la región que cambió de categoría fue Paraguay, que descendió de "democracia defectuosa" a "régimen híbrido". Esta degradación, según el informe, se debe a una ley de 2024 que restringe la libertad de acción de las organizaciones no gubernamentales (ONG).

En este sentido, uno de los puntos a favor del índice, que se publica anualmente desde la primera edición de 2006, es que sale de la tradicional contraposición entre democracia y dictadura. Con el concepto de los regímenes híbridos, también conocidos como anocracias, se permite establecer una zona gris entre dos términos absolutos o mucho mejor definidos como son los regímenes democráticos y los autocráticos. De igual manera, el índice de la publicación británica también presenta sus problemas esenciales: ¿se puede cuantificar un concepto volátil y subjetivo como el de democracia? 

(Fuente: The Economist / Our World In Data / elordenmundial.com / varios / redacción propia)

Agenda Cultural: el Palacio Libertad -ex Centro Cultural Kirchner- renueva por completo sus propuestas promediando el mes de octubre

 El imponente complejo multidisciplinario, ubicado en Sarmiento 151, CABA, ofrece mucha música -incluyendo un homenaje sinfónico a Charly García-, teatro, fotografía, historieta, instalaciones, y una inusual muestra sobre Mercedes Sosa en una de sus facetas desconocidas. Todo, como siempre, con acceso libre y gratuito para toda la comunidad.

• Esenciales: Charly sinfónico coral

(Foto: prensa Palacio Libertad).

La Sinfónica Juvenil Nacional Libertador San Martín y el Coro Nacional de Música Argentina ofrecen una relectura de canciones como "Inconsciente colectivo", "Seminare" y "Desarma y sangra", entre otros clásicos de Charly García, en un gran concierto con dirección y arreglos de Gaby Goldman.

Sábado 17 de octubre, 20:00 - Domingo 18, 19:00 - Auditorio Nacional.

• Milagro. Sé parte de un tribunal emocional

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Célebre por películas y series de televisión icónicas, Leticia Brédice protagoniza la obra teatral "Milagro. Sé parte de un tribunal emocional", junto a Ananda Li Brédice.

Sábado 17 de octubre, 20:00 - Domingo 18, 19:00 - Sala Argentina.

• Mercedes Sosa fotógrafa

(Foto: prensa Palacio Libertad).

A través de cartas y fotografías tomadas por Mercedes Sosa, la muestra descubre una dimensión poco conocida de la gran voz del continente.

Inauguración: viernes 16 de octubre, 18:00 - Quinto piso.
Miércoles a domingos, 14:00 a 20:00 - Sala 503.

• Re.parar

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Con instalaciones de video, obras textiles y esculturas contemporáneas, la exhibición reúne piezas de artistas que trabajan en torno a la idea y la práctica del cuidado.

Inauguración: viernes 16 de octubre, 18:00 - Quinto piso.
Miércoles a domingos, 14:00 a 20:00 - Salas 607, 704 y 705.

• Hoy Viñetas 2026

(Foto: prensa Palacio Libertad).

El gran encuentro dedicado a la historieta nacional celebra su tercera edición con proyecciones de animación, propuestas interactivas, performances, sets musicales y más actividades.

Viernes 16 a domingo 18 de octubre, 14:00 a 20:00 - Diversas salas y espacios.
Se puede acceder al cronograma completo de actividades haciendo click aquí.

• Orquesta Sinfónica Nacional

(Foto: prensa Palacio Libertad).

El organismo estable presenta "Neptuno y Júpiter", un programa dedicado a Wolfgang A. Mozart, con dirección de Roberto Rutkauskas. La soprano Malena Napal Porpiglia participa como solista invitada.

Viernes 16 de octubre, 20:00 - Auditorio Nacional.

• Las canciones de amor que valían la pena...

(Foto: prensa Palacio Libertad).

La exhibición "Las canciones de amor que valían la pena... siempre fueron canciones tristes" reúne un conjunto de fotografías que abordan el amor contemporáneo desde sus formas más diversas.

Inauguración: viernes 16 de octubre, 18:00 - Quinto piso.
Miércoles a domingos, 14:00 a 20:00 - Sala 502.

(Fuente: prensa Palacio Libertad / redacción propia)

miércoles, 14 de octubre de 2026

Agenda Cultural: Ningyō, el arte japonés de dar forma humana a lo que se quiere proteger, llega al Museo Nacional de Arte Oriental

La exposición reúne piezas rituales, creaciones artísticas y personajes de manga para recorrer más de mil años de cultura nipona en el Centro Cultural Borges, con acceso gratuito hasta el 22 de noviembre.

El Museo Nacional de Arte Oriental presenta Ningyō, una exhibición sobre tradición y actualidad de las muñecas japonesas en el Centro Cultural Borges (Foto: prensa Museo Nacional de Arte Oriental).

El Museo Nacional de Arte Oriental presenta "Ningyō: tradición y actualidad de las muñecas japonesas", una exhibición organizada junto con la Fundación Japón y la Embajada del Japón en la Argentina, que recorre siglos de historia a través de figuras que en Japón exceden por completo la noción occidental del juguete infantil. 

Ningyō (人形) significa literalmente "forma humana" y designa en Japón un universo de figuras vinculado tanto a prácticas rituales antiguas como a expresiones artísticas, populares y contemporáneas. La palabra abarca celebraciones, objetos de contemplación, juguetes tradicionales y personajes de la cultura pop actual, un espectro que la exhibición del Centro Cultural Borges porteño despliega en cuatro núcleos temáticos.

El recorrido arranca con las ningyō vinculadas a la protección y el crecimiento, categoría cuyo origen antecede en varios siglos a la difusión masiva de estas figuras. Mientras la cultura de las ningyō se popularizó en Japón a partir del siglo XVII y llegó tanto a la corte imperial como a los sectores populares, sus raíces se remontan a por lo menos el siglo VII, cuando ya existían figuras con forma humana usadas en rituales de protección y purificación.

Entre esas piezas rituales, los katashiro, son siluetas de papel que todavía se emplean en santuarios sintoístas y que actúan como sustitutos simbólicos del cuerpo, ya que reciben los infortunios que se busca alejar. Las amagatsu y las hōko, por su parte, están asociadas desde hace más de mil años con el cuidado de los recién nacidos.

La muestra recorre siglos de historia de las muñecas japonesas y explica que estas figuras en Japón exceden la idea occidental del juguete infantil (Foto: prensa Museo Nacional de Arte Oriental).

Este primer núcleo incluye además dos de las celebraciones más relevantes vinculadas con las muñecas japonesas. El Hina Matsuri, que se festeja cada 3 de marzo, expresa deseos de salud y crecimiento para las niñas. Para esta ocasión, la muestra exhibe un altar de siete niveles con la pareja imperial, damas de la corte, músicos, ministros, ayudantes, mobiliario y transportes, una pieza perteneciente a la Fundación Cultural Argentino-Japonesa y cedida en préstamo especialmente para la exhibición. El Kodomo no Hi, celebrado el 5 de mayo, retoma en cambio una festividad asociada con el crecimiento saludable de los niños e incorpora figuras de héroes legendarios como Momotarō y Kintarō, emblemas de fortaleza y de la capacidad para superar adversidades.

Un segundo bloque de la muestra aborda a las ningyō como obras de arte propiamente dichas. A partir del siglo XVII, el perfeccionamiento de las técnicas de fabricación permitió que algunas de estas figuras comenzaran a apreciarse como piezas destinadas a la contemplación, un giro que le dio valor artístico propio a la talla, el color, las expresiones y la indumentaria.

Las Gosho ningyō, Saga ningyō, Nara ningyō e Ishō ningyō, presentes en la exhibición, muestran distintas maneras de trabajar la forma humana mediante el dominio técnico: desde superficies elaboradas con polvo de caparazones de moluscos y decoraciones con oro hasta diminutas vestimentas confeccionadas con las mismas técnicas que las prendas reales.

Las ningyō tienen orígenes rituales que se remontan al siglo VII y estaban ligadas a prácticas de protección y purificación en Japón (Foto: prensa Museo Nacional de Arte Oriental).

La exhibición también recorre las ningyō como expresión popular. Durante el período Edo (1603-1868), su producción se extendió por distintas regiones de Japón a partir de materiales disponibles localmente, como arcilla, papel y madera. Numerosos estilos regionales conforman en la muestra un conjunto diverso de objetos en los que se entrelazan el juego, la belleza, las creencias, la protección y los deseos de prosperidad.

El último núcleo de la exhibición aborda la difusión y la transformación de la cultura ningyō durante la modernidad. El teatro jōruri, las figuras inspiradas en actores de kabuki, las muñecas Ichimatsu y, más adelante, Licca-chan y las figuras vinculadas con el manga y el animé, dan cuenta de cómo esta tradición fue incorporando nuevos lenguajes, personajes y destinatarios a lo largo del tiempo.

Las ningyō cambian de materiales, escala y contexto, pero continúan dando forma humana a aquello que una sociedad busca proteger, imaginar y transmitir, según se desprende del recorrido propuesto por la muestra.

La exhibición se enmarca en el trabajo de la Fundación Japón, agencia pública creada en 1972 y dedicada a fomentar la amistad y los lazos entre Japón y el resto del mundo a través del intercambio cultural. Su actividad se despliega en tres áreas: el intercambio artístico y cultural, la enseñanza de la lengua japonesa en el extranjero, y el intercambio intelectual.

La muestra puede visitarse hasta el domingo 22 de noviembre en el Museo Nacional de Arte Oriental, ubicado en Viamonte 525, 2.º piso, CABA, dentro del Centro Cultural Borges, de miércoles a domingos, de 14:00 a 21:00. La entrada es libre y gratuita.

(Fuente: Museo Nacional de Arte Oriental / varios / redacción propia)

El "terremoto" de la inteligencia artificial que sacude a las matemáticas, explicado para que lo entendamos

Algo está sacudiendo el mundo de las matemáticas. La irrupción de la inteligencia artificial ha provocado una crisis sin precedentes en la disciplina, hasta tal punto que los matemáticos debaten si tienen o no futuro y cómo será. Pero el problema afecta a las sociedades por completo. 

La onda sísmica de la IA afecta a todos los sectores (Foto: Sylverarts Vectors / Shutterstock).

En poco más de una década, la inversión empresarial mundial en IA ha alcanzado los 1,6 billones de dólares, una cifra que multiplica por más de cuarenta el costo, actualizado a dólares de 2024, del Proyecto Manhattan que desarrolló la bomba atómica, estimado en 36.000 millones de dólares. Y se prevé que el gasto mundial en IA llegue a 2,5 billones de dólares en 2026. Estas cifras muestran que no estamos ante una innovación tecnológica más, sino ante una transformación que está movilizando recursos a una escala extraordinaria.

Una tradición humana de 3.000 años


A lo largo del año, las capacidades matemáticas de la IA han avanzado de forma espectacular: de poder solucionar unos cuantos puzles matemáticos hace sólo seis meses a resolver conjeturas fundamentales como la regularidad de Navier-Stokes, uno de los siete problemas del Premio del Milenio. Esta trayectoria exponencial plantea una pregunta inquietante: ¿llegarán pronto a su fin las matemáticas como tradición humana de más de 3.000 años?

Estos acontecimientos han desencadenado un aluvión de debates: sitios web como Proofs and Prompts o el blog de Terrence Tao (una de las figuras más destacadas de las matemáticas) llevan semanas publicando entradas invitadas en las que los matemáticos debaten, con distintos grados de optimismo, el futuro de su disciplina en la era de la IA.

El debate sobre el futuro de las matemáticas

Algunos creen que, de cara al futuro, la profesión debería dar menos importancia a la demostración de teoremas y orientarse hacia la asimilación, comunicación y comprensión de esas nuevas matemáticas. Sin embargo, otros sugieren que las IA podrían convertirse pronto en mejores explicadores que los humanos; y si son capaces de aplicar de forma autónoma las matemáticas que desarrollan para hacer avanzar la ciencia y la ingeniería, entonces la comprensión humana ya no será necesaria.

A pesar de la diversidad de opiniones, la mayoría de los matemáticos coinciden en una cosa: sus intereses y los de las empresas de IA están profundamente desalineados. Así pues, la comunidad ha publicado varias respuestas, como la Declaración de Leiden o la Carta Math and AI, firmada por 25 medallistas Fields y respaldada por miles de matemáticos.

Pero se está gestando una preocupación aún más profunda: si las IA llegan a ser más capaces que los humanos en el trabajo cognitivo, ¿lo que está ocurriendo con las matemáticas no revestiría una importancia insignificante en comparación con lo que esto supone para la sociedad?

En qué tareas tendremos ventaja frente a la IA

Antes que los matemáticos, muchas otras profesiones se vieron profundamente transformadas por la IA: traductores, programadores, ilustradores, músicos, escritores… El paralelismo con la Revolución Industrial suele servir como argumento para afirmar que, a pesar de las fricciones transitorias, a largo plazo surgirán nuevos puestos de trabajo a medida que los trabajadores asciendan en la pirámide corporativa.

Pero la IA parece diferente, ya que se trata de una tecnología de uso general, y las tareas en las que los seres humanos conservan una ventaja comparativa parecen ser cada vez más escasas.

Bajo presiones competitivas, es posible que las instituciones y empresas que automaticen la mayor parte de sus cargas de trabajo (incluidos los puestos de mayor nivel) superen y sustituyan a aquellas que no lo hagan, lo que provocará no sólo altas tasas de desempleo, sino también un progresivo desempoderamiento humano. Al mismo tiempo, los avances en robótica sugieren que, a largo plazo, podrían producirse disrupciones similares en el trabajo físico.

En un futuro así, los seres humanos aún podrían conservar algunos nichos de la economía, como en el sector relacional (artes, terapia, asistencia) donde el aspecto humano es el valor. Pero en comparación con la manufactura, la defensa o la energía, esas profesiones probablemente tendrán poca influencia material sobre el orden político, ya que no podrán paralizar la economía ni vetar las decisiones de los poderosos. Por lo tanto, en un mundo en el que la IA pueda gestionar fábricas y librar guerras, propuestas como la renta básica universal pueden parecer un acuerdo frágil, dado que los seres humanos ya no serían actores económicos necesarios.

De lo que es capaz una superinteligencia

En una reciente carta abierta a la Royal Society, numerosos matemáticos expresaron su preocupación por las implicaciones más amplias de los eventos actuales en su campo: si las IA llegaran a ser superhumanas en matemáticas, ¿qué capacidad tendrían para realizar ciberataques autónomos, desarrollar agentes químicos o biológicos, manipular psicológicamente, controlar drones y armas automatizadas, hacer desinformación selectiva y llevar a cabo vigilancia masiva?

Al mismo tiempo, hemos visto antiguos empleados de grandes empresas de inteligencia artificial expresar su preocupación por el riesgo de extinción que plantea esa tecnología, así como líderes de la IA que piden una desaceleración y solicitan una exención de las leyes antimonopolio para permitir la coordinación entre los laboratorios de vanguardia.

El dilema del prisionero

A pesar de estos anuncios, las compañías de IA siguieron lanzando modelos cada vez más potentes. Esta aparente contradicción se suele presentar como un dilema del prisionero: una situación en la que la opción individual más racional para cada actor es traicionar a los demás, aunque la cooperación conduciría a un resultado globalmente mejor. El argumento establece una analogía con la carrera por la bomba atómica: si nosotros (Occidente) no la desarrollamos primero, lo harán nuestros rivales (China).

La comparación no se sostiene mucho más allá. El boom de la IA ya eclipsa al Proyecto Manhattan en cuanto a inversión en un factor de cientos. Además, al contrario del arma nuclear, la superinteligencia artificial es una tecnología que tiene gran probabilidad de volverse directamente contra sus propios creadores o gobiernos. Entonces, desde un enfoque racional, redundaría en el interés propio tanto de Occidente como de China en cooperar, o incluso frenar unilateralmente el desarrollo de la IA.

La perspectiva política

Resulta fácil sentir impotencia y concluir que nuestras acciones no influyen en el desarrollo de la IA, y que sólo un puñado de personas repartidas entre Silicon Valley, Washington y Pekín pueden tomar decisiones que afectan a 8.000 millones de personas. Además, resulta difícil abordar las repercusiones sociales de la IA sin parecer demasiado pesimista, pero para mantener un debate democrático informado, es necesario que asimilemos las implicaciones de esta tecnología.

Muchos ciudadanos están a favor de la regulación de la IA, pero está tardando en traducirse en medidas concretas. El senador estadounidense Bernie Sanders propuso recientemente un proyecto de ley para prohibir la superinteligencia a nivel nacional y mundial mediante acuerdos entre las grandes potencias. A menor escala, comunidades como la Asociación para las Matemáticas Humanas han decidido unirse para hacer oír su voz, lo que apunta a una mayor coalición de voluntarios.

Es importante que no cedamos ante una sensación de inevitabilidad y renunciemos a nuestra capacidad de acción política. La salida y la puesta del sol son inevitables, pero la acción humana no lo es.

(Fuente: The Conversaation / varios / redacción propia)