miércoles, 2 de septiembre de 2026

Agenda Cultural: el ex Centro Cultural Kirchner, hoy llamado Palacio Libertad, presenta sus primeras propuestas para comenzar el mes de la primavera

El imponente complejo multidisciplinario, ubicado en Sarmiento 151, CABA, ofrece artes plásticas, una videoinstalación, mucha música, danza, teatro, cine y visitas guiadas al edificio que alguna vez el Palacio de Correos. Todo, como siempre, con acceso libre y gratuito para toda la comunidad.

La Pampa cósmica de Pérez Celis 

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Inspirada en el período pampeano del reconocido artista plástico argentino Pérez Celis, la propuesta, con curaduría de Rodrigo Alonso, reúne una exhibición con obras originales y una videoinstalación inmersiva.

Inauguración: 2 de septiembre, 18:00.
Miércoles a domingos, 14 a 20 h - Sala 206 y Sala Inmersiva.

Tierra adentro, por el Ballet Folklórico Nacional

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Con dirección de Glenda Casaretto y subdirección de Fernando Muñoz, el Ballet Folklórico Nacional presenta nuevas creaciones coreográficas inspiradas en distintas regiones del país.

Miércoles 2 de septiembre, 19:00 - Sala Argentina.

Seamos realistas, soñemos lo imposible: encuentro con Nacha Guevara

(Foto: prensa Palacio Libertad).

La legendaria actriz y cantante ofrece una propuesta única: una charla abierta para despertar la capacidad creadora y construir la vida que cada uno desea.

Miércoles 2 y 9 de septiembre, 19:30 - La Cúpula.

Orquesta Sinfónica Nacional

(Foto: prensa Palacio Libertad).

El organismo interpreta la "Serenata en do mayor" de Piotr Chaikovski y la "Séptima Sinfonía" de Ludwig van Beethoven, bajo la batuta del director invitado Alejandro Carreño.

Viernes 4 de septiembre, 20:00 - Sala Argentina.

Homenaje a María Nieves y práctica abierta

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Un encuentro dedicado a la inolvidable referente de la danza del tango, con la participación de Silvia Toscano, Natasha Kaliszuk y Juan Braida. Luego, se abrirá la pista para una práctica abierta.

Domingo 6 de septiembre, 19.00 - Terraza del Auditorio Nacional.

Crepusculares: composición escénica en tiempo real

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Continúa el ciclo de danza, performance y arte contemporáneo. En esta ocasión, se presentan dos obras cortas de composición en tiempo real: "Escena del instante" y "Con-tacto vivido".

Sábado 5 y domingo 6 de septiembre, 18:30 - La Cúpula.

Niñez en septiembre

(Foto: prensa Palacio Libertad).

El tercer piso del Palacio ofrece obras como "La luciérnaga que iluminó la noche", por la Compañía Timbó, inspirada en un cuento de Ray Bradbury, y "Andantino", con canciones y clown para la primera infancia.

Sábados y domingos, 14:00 a 20:00 - Tercer piso.
La lista completa de actividades puede verse haciendo click aquí.

Cine en septiembre

(Foto: prensa Palacio Libertad).

El festival "Cortar y contar" presenta cine argentino y charlas con sus editores, mientras que "Miradas contemporáneas" ofrece films de Sacha Amaral y Simón Zorraquín. En materia internacional, se proyectan los títulos finalistas de los Premios Mestre Mateo, galardón anual de cine gallego.

Desde el viernes 4 de septiembre - Quinto y sexto piso.
La programaión detallada puede verse haciendo click aquí.

Conocé las historias y los rincones del edificio

(Foto: prensa Palacio Libertad).

En septiembre, una serie de visitas guiadas para descubrir las características del edificio, su arquitectura y sus espacios; además, recorridos nocturnos y mucho más.

Miércoles a domingos, 14:00 a 20:00 - Diferentes espacios.

(Fuente: prensa Palacio Libertad/ redacción propia)

Cada vez realizamos más actividades solos: ¿está cambiando nuestra forma de relacionarnos?

Ir solo a un concierto, sentarse a cenar sin compañía o viajar en solitario eran, hasta hace relativamente poco, prácticas excepcionales o incluso incómodas socialmente. Sin embargo, cada vez más personas realizan actividades de ocio en solitario de forma habitual, voluntaria y normalizada. Especialmente entre las generaciones más jóvenes y en entornos urbanos.

(Foto: Shutterstock).

Este cambio no sólo refleja nuevas dinámicas sociales, sino también una transformación más profunda en nuestra relación con el territorio, con el espacio público y con la percepción de la seguridad en nuestros entornos cotidianos.

Nuevas formas de vivir el ocio

Cada vez más personas deciden realizar actividades de ocio solas de manera voluntaria, no por aislamiento sino por comodidad, flexibilidad o simplemente por una forma distinta de relacionarse con el tiempo y el espacio.

Algunos estudios recientes sobre consumo cultural y asistencia a eventos muestran cómo esta tendencia ha crecido de forma significativa en los últimos años, especialmente en actividades vinculadas a conciertos y festivales. Un reciente informe de Ticketmaster Business UK, por ejemplo, señala que acudir solo a festivales y conciertos se ha convertido en una práctica cada vez más habitual y socialmente aceptada.

La expansión del teletrabajo, la movilidad constante, la hiperconectividad digital y la transformación de las dinámicas sociales están modificando también la manera en la que usamos y percibimos el territorio. Tanto los espacios urbanos como los turísticos han empezado a adaptarse a nuevas formas de habitar y experimentar el ocio

El territorio también cambia cuando cambiamos nuestra forma de movernos

Las ciudades contemporáneas han evolucionado hacia modelos donde las actividades individuales son cada vez más fáciles de desarrollar. Espacios de "coworking", gimnasios abiertos 24 horas o sistemas de movilidad flexible permiten que muchas personas organicen su vida cotidiana de forma más autónoma.

Las ciudades se configuran, cada vez más, como redes de microespacios donde las personas entran y salen continuamente, muchas veces en solitario. La propia planificación urbana empieza a adaptarse a esta realidad mediante espacios multifuncionales, zonas peatonales o entornos pensados para una movilidad más individualizada.

En muchos casos, estos espacios están diseñados para facilitar estancias breves, conexiones rápidas y experiencias flexibles. El auge del teletrabajo y de los llamados "terceros espacios" -cafeterías, bibliotecas o espacios híbridos entre ocio y trabajo- han reforzado todavía más esta transformación territorial.

El ocio en solitario también plantea nuevos desafíos territoriales

Senderismo, rutas de montaña, actividades en el mar o recorridos en espacios naturales forman parte de una nueva cultura del ocio cada vez más individualizada. El problema es que cuando una persona realiza estas actividades sola, cualquier incidente puede convertirse rápidamente en una situación de emergencia. Una caída, un golpe de calor o un problema de cobertura en zonas aisladas adquieren una dimensión completamente diferente cuando no existe acompañamiento inmediato. En muchos casos, la ausencia de otra persona retrasa el alerta, dificulta la localización y obliga a movilizar importantes recursos de emergencia.

Los datos de rescates en montaña y espacios naturales muestran, además, una tendencia creciente asociada al aumento de actividades al aire libre. La situación preocupa especialmente en islas de origen volcánico, donde las características geográficas, los barrancos, los cambios bruscos de meteorología o las dificultades de acceso pueden convertir una incidencia aparentemente menor en un operativo complejo para los servicios de emergencia.

En este contexto, la percepción del riesgo adquiere una importancia fundamental. La hiperconectividad digital puede generar una sensación de falsa seguridad que lleva a subestimar determinadas condiciones del entorno. Tener cobertura móvil, utilizar aplicaciones de rutas o compartir la ubicación en tiempo real no elimina necesariamente la exposición al riesgo en espacios complejos. De hecho, muchas de las emergencias actuales no responden únicamente a fenómenos extremos, sino también a nuevas formas de relación con el territorio

Rutas y experiencias desde el teléfono móvil

En destinos turísticos cada vez más digitalizados, el visitante ya no necesita integrarse necesariamente en dinámicas grupales tradicionales. Puede organizar rutas, reservas y experiencias desde el teléfono móvil, construyendo una relación mucho más autónoma con el territorio.

Sin embargo, esta autonomía también obliga a replantear cuestiones relacionadas con la autoprotección, la educación en el riesgo y la adaptación de los sistemas de emergencia a nuevas dinámicas sociales.

La paradoja es evidente: vivimos en una sociedad hiperconectada digitalmente, pero donde muchas actividades cotidianas se realizan cada vez más en solitario.

Aunque este cambio no implica necesariamente aislamiento social, en muchos casos representa una transformación de las formas tradicionales de convivencia y de relación con el espacio. Pero también plantea nuevos desafíos territoriales y operativos.

Mientras la sociedad avanza hacia formas de ocio y movilidad más individualizadas, la gestión del riesgo continúa dependiendo en gran medida de dinámicas colectivas de cuidado, acompañamiento y respuesta institucional. Comprender estas dinámicas será fundamental para las ciudades, los territorios turísticos y los sistemas de emergencia en un mundo cada vez más móvil, flexible e individualizado.

(Fuente: The Conversation / varios / redacción propia)

¿Qué es la Inteligencia Emocional?

La IE examina la importancia de la faceta emocional como elemento clave en la inteligencia. 

(Foto: Mentesalud)

La Inteligencia Emocional es uno de los conceptos clave para comprender el rumbo que ha tomado la psicología en las últimas décadas. Por eso, comprender en qué consiste ser una persona emocionalmente inteligente es fundamental en muchos aspectos de la vida.

Y no, esto no tiene nada que ver con el famoso modelo de las Inteligencias Múltiples. Y de hecho, se basa en mucha más evidencia científica: la Inteligencia Emocional es una realidad que puede ser estudiada tanto desde la Psicología como desde la Neuropsicología.

De un modelo preocupado fundamentalmente en los trastornos mentales, por un lado, y por las capacidades de razonamiento por el otro, se ha pasado a otro en el que se considera que las emociones son algo intrínseco a nuestro comportamiento y actividad mental no patológica... Y que, por consiguiente, son algo que debe ser estudiado para comprender cómo somos.

Así pues, la Inteligencia Emocional es un constructo que nos ayuda a entender de qué manera podemos influir de un modo adaptativo e inteligente tanto sobre nuestras emociones como en nuestra interpretación de los estados emocionales de los demás. Este aspecto de la dimensión psicológica humana tiene un papel fundamental tanto en nuestra manera de socializar como en las estrategias de adaptación al medio que seguimos.

Inteligencia Emocional: ¿en qué consiste?

Siempre hemos oído decir que el Cociente intelectual (IQ) es un buen indicador para saber si una persona será exitosa en la vida. La puntuación del test de inteligencia, decían, podría establecer una relación fuerte con el desempeño académico y el éxito profesional. Esto no es en sí incorrecto, de hecho: es cierto que, en general, el CI se asocia a tener muchas facilidades en la vida. Pero esta visión tan simplista nos ofrece una imagen sesgada e incompleta de la realidad.

De hecho, los investigadores y las corporaciones empezaron a detectar hace unas décadas que las capacidades y habilidades necesarias para tener éxito en la vida eran otras que iban más allá del uso de la lógica y la racionalidad, y éstas capacidades no eran evaluables mediante ningún test de inteligencia. Es necesario tener en cuenta una concepción más amplia de lo que son las habilidades cognitivas básicas, aquello que entendemos que es la inteligencia.

Prueba de ello es que empezaron a ganar terreno algunas teorías de la inteligencia que intentaban comprenderla desde ópticas diferentes, como la Teoría de las Inteligencias Múltiples de Howard Gardner, la teoría de Raymond Cattell (y otros) que explicaba las diferencias entre Inteligencia fluida y cristalizada, o la Inteligencia Emocional, concepto desarrollado por los psicólogos Peter Salovey y John Mayer y que popularizó Daniel Goleman.

A fin de cuentas, nuestra capacidad para adaptarnos al entorno no solo pasa por comprender lo que ocurre a nuestro alrededor desde una perspectiva lógico-matemática; también debemos ser capaces de entendernos a nosotros mismos y a los demás. No en vano el ser humano es una especie altamente social, por lo que disponemos de una rica faceta emocional que expresa nuestros estados internos de diversas maneras y nos hace capaces de conectar con ellos. Desperdiciar este tipo de información (que no siempre puede ser plasmada en palabras o con números) sería perder capacidad para responder a las exigencias del día a día viviendo en sociedad y aspirando a lograr objetivos a medio y largo plazo, más allá de lo que puede ser atendido cediendo a nuestros impulsos.

Las emociones juegan un papel vital en nuestro día a día

Si pensamos detenidamente en la trascendencia de nuestras emociones en nuestra vida diaria nos daremos cuenta rápidamente que son muchas las ocasiones en que éstas influyen decisivamente en nuestra vida, aunque no nos demos cuenta. Podríamos plantearnos: (1) ¿Compré mi coche haciendo cálculos sobre la rentabilidad y los comparé con otros modelos y marcas? (2) ¿Elegí a mi pareja porque era objetivamente la mejor opción? (3) ¿Es mi empleo el que me ofrece el mejor salario? Gran parte de nuestras decisiones son influenciadas en mayor o menor grado por las emociones.

Ante esta realidad, cabe resaltar que existen personas con un dominio de su faceta emocional mucho más desarrollado que otras. Y resulta curiosa la baja correlación entre la inteligencia clásica (más vinculada al desempeño lógico y analítico) y la Inteligencia Emocional. Aquí podríamos ejemplificar esta idea sacando a colación el estereotipo de estudiante aplicado; una máquina intelectual capaz de memorizar datos y llegar a las mejores soluciones lógicas, pero con una vida emocional y sentimental vacía. Por otro lado, podemos encontrar personas cuyas capacidades intelectuales son muy limitadas, pero en cambio consiguen tener una vida exitosa en lo que refiere al ámbito sentimental, e incluso en el profesional.

Este par de ejemplos llevados al extremo son poco habituales, pero sirven para percatarse de que es necesario prestar más atención a esta clase de habilidades emocionales, que pueden marcar nuestra vida y nuestra felicidad tanto o más que nuestra capacidad para puntuar alto en un test de inteligencia convencional. Para eso es importante profundizar en la Inteligencia Emocional.

En este sentido, contar con el acompañamiento de profesionales especializados puede ser clave para integrar estos aprendizajes en la vida cotidiana. 

Elementos de la Inteligencia Emocional

El principal divulgador de la Inteligencia Emocional, el psicólogo estadounidense Daniel Goleman, señala que los principales componentes que integran la Inteligencia Emocional son los siguientes.

1. Autoconocimiento emocional (o autoconciencia emocional)

Se refiere al conocimiento de nuestros propios sentimientos y emociones y cómo nos influyen. Es importante reconocer la manera en que nuestro estado anímico afecta a nuestro comportamiento, cuáles son nuestras capacidades y cuáles son nuestros puntos débiles. Mucha gente se sorprende de lo poco que se conocen a ellos mismos.

Por ejemplo, este aspecto nos puede ayudar a no tomar decisiones cuando estamos en un estado psicológico poco equilibrado. Tanto si nos encontramos demasiado alegres y excitados, como si estamos tristes y melancólicos, las decisiones que tomemos estarán mediadas por la poca racionalidad. Así pues, lo mejor será esperar unas horas, o días, hasta que volvamos a tener un estado mental relajado y sereno, con el que será más sencillo poder valorar la situación y tomar decisiones mucho más racionales.

2. Autocontrol emocional (o autorregulación)

El autocontrol emocional nos permite reflexionar y dominar nuestros sentimientos o emociones, para no dejarnos llevar por ellos ciegamente. Consiste en saber detectar las dinámicas emocionales, saber cuáles son efímeras y cuáles son duraderas, así como en ser conscientes de qué aspectos de una emoción podemos aprovechar y de qué manera podemos relacionarnos con el entorno para restarle poder a otra que nos daña más de lo que nos beneficia.

Por poner un ejemplo, no es raro que nos enfademos con nuestra pareja, pero si fuéramos esclavos de la emoción del momento estaríamos continuamente actuando de forma irresponsable o impulsiva, y luego nos arrepentiríamos. En cierto sentido, buena parte de la regulación de las emociones consiste en saber gestionar nuestro foco de atención, de manera que no se vuelva contra nosotros y nos sabotee.

Se ha observado que la capacidad de autocontrol está muy ligada a la habilidad a la hora de utilizar el lenguaje: en muchos aspectos, saber gestionar adecuadamente las propias emociones depende de encontrar narrativas que nos permitan priorizar más unos objetivos a largo plazo que otros que tienen que ver con ceder a los impulsos de lo inmediato. Esto encaja con el hecho de que la Inteligencia Emocional comparte y tiene mucho en común con la Inteligencia Verbal; tal y como se ha visto al analizar las puntuaciones en pruebas de inteligencia de muchos individuos, ambos constructos psicológicos se solapan mucho.

3. Automotivación

Enfocar las emociones hacia objetivos y metas nos permite mantener la motivación y establecer nuestra atención en las metas en vez de en los obstáculos. En este factor es imprescindible cierto grado de optimismo e iniciativa, de modo que tenemos que valorar el ser proactivos y actuar con tesón y de forma positiva ante los imprevistos.

Gracias a la capacidad de motivarnos a nosotros mismos para llegar a las metas que racionalmente sabemos que nos benefician, podemos dejar atrás aquellos obstáculos que solo se fundamentan en la costumbre o el miedo injustificado a lo que puede pasar.

Además, la Inteligencia Emocional incluye nuestra habilidad a la hora de no ceder a las metas a corto plazo que pueden llegar a eclipsar los objetivos a largo plazo, a pesar de que los segundos fuesen mucho más importantes que los primeros si nos fueran ofrecidos también a corto plazo (proyectos ambiciosos, planes de ganar mucha experiencia, etc.).

4. Reconocimiento de emociones en los demás (o empatía)

Las relaciones interpersonales se fundamentan en la correcta interpretación de las señales que los demás expresan de forma inconsciente, y que a menudo emiten de forma no verbal. La detección de estas emociones ajenas y sus sentimientos que pueden expresar mediante signos no estrictamente lingüísticos (un gesto, una reacción fisiológica, un tic) nos puede ayudar a establecer vínculos más estrechos y duraderos con las personas con que nos relacionamos.

Además, el reconocer las emociones y sentimientos de los demás es el primer paso para comprender e identificarnos con las personas que los expresan. Las personas empáticas son las que, en general, tienen mayores habilidades y competencias relacionadas con la IE.

5. Relaciones interpersonales (o habilidades sociales)

Una buena relación con los demás es una fuente imprescindible para nuestra felicidad personal e incluso, en muchos casos, para un buen desempeño laboral. Y esto pasa por saber tratar y comunicarse con aquellas personas que nos resultan simpáticas o cercanas, pero también con personas que no nos sugieran muy buenas vibraciones; una de las claves de la Inteligencia Emocional.

Y es que este tipo de inteligencia está muy relacionado con la Inteligencia Verbal, de manera que, en parte, se solapan entre sí. Esto puede ser debido a que parte del modo en el que experimentamos las emociones está mediado por nuestras relaciones sociales, y por nuestra manera de comprender lo que dicen los demás.

Así, gracias a la Inteligencia Emocional vamos más allá de pensar en cómo nos hacen sentirnos los demás, y tenemos en cuenta, además, que cualquier interacción entre seres humanos se lleva a cabo en un contexto determinado: quizás si alguien ha hecho un comentario despectivo sobre nosotros es porque siente envidia, o porque simplemente necesita basar su influencia social en este tipo de comportamientos. En definitiva, la Inteligencia Emocional nos ayuda a pensar en las causas que han desencadenado que otros se comporten de un modo que nos hace sentirnos de un modo determinado, en vez de empezar pensando en cómo nos sentimos y a partir de ahí decidir cómo reaccionaremos ante lo que otros digan o hagan.

¿Por qué las empresas necesitan este tipo de inteligencia?

Hoy en día son muchas las corporaciones que invierten grandes sumas de dinero en formar a sus empleados en Inteligencia Emocional. La razón de esta apuesta estriba en que las empresas se han dado cuenta de que una de las claves del éxito comercial y de la venta de sus productos radica en el grado en que sus trabajadores son capaces de reconocer y controlar sus emociones, así como las de sus clientes.

Es casi impensable concebir un comercial de ventas que carezca de habilidades en el trato con los clientes, un empresario sin motivación para la dirección de su compañía o un negociador que no sea capaz de controlar sus impulsos y emociones. Todo el conocimiento técnico basado en la mejor relación entre estudios académicos y experiencia no será ninguna garantía para estas personas, porque tarde o temprano malograrán operaciones económicas por un deficiente conocimiento de sus emociones.

Empleados con IE, los más demandados

Cabe resaltar que en el proceso de selección de personal de las empresas la tendencia va enfocada a poner al candidato en situaciones de fuerte estrés o incomodidad para así poder examinar su reacción y su capacidad para lidiar con sus emociones.

El psicólogo de las organizaciones Jonathan García-Allen explica: “La época en que los procesos de selección de personal se basaban en la experiencia laboral y los conocimientos técnicos terminó. Actualmente, el método ha evolucionado y los aspectos relacionados con la Inteligencia Emocional, como las habilidades interpersonales y la gestión de las emociones, han cobrado un protagonismo clave. Esta creciente relevancia del aspecto emocional en el trabajo viene motivada por la tendencia a la tercerización de la economía en los países occidentales, en que el intercambio económico está mediado por la confianza entre ambos agentes”.

De ahí se desprende, según señala García-Allen, que los empleados con alta Inteligencia Emocional resulten mucho más productivos para las corporaciones. En el fondo, es normal: la gestión de las emociones juega un papel muy importante tanto en la habilidad para auto-motivarse como en la capacidad de evitar conflictos y de comunicarse adecuadamente con el resto de miembros del equipo.

¿Hay evidencia empírica que la sostenga?

El concepto de Inteligencia Emocional cuenta con evidencia empírica de dos tipos. Por un lado, se ha detectado las partes del encéfalo que intervienen en su aparición y no tanto en la de otro tipo de procesos mentales. Por el otro, al utilizar test estandarizados para su medición y analizar los datos obtenidos, se ha visto que la Inteligencia Emocional cuenta con su propia estructura factorial, de modo que correlaciona positivamente con las puntuaciones generales de CI, pero estadísticamente no se comporta exactamente igual que estas.

Dicho de otro modo, el constructo psicológico de la Inteligencia Emocional se basa tanto en la observación del funcionamiento del cerebro como en información obtenida mediante la psicometría.

Eso sí, los mismos problemas a la hora de definir la inteligencia general permanecen a la hora de explicar qué es la Inteligencia Emocional. No es ni una parte del cerebro ni una manera concreta de procesar la información, sino que básicamente se establece su existencia observando cómo se actúa en condiciones determinadas y de qué manera eso nos lleva a obtener ventajas o desventajas en una situación. La naturaleza de lo que es la Inteligencia Emocional sigue siendo en gran parte un misterio.

(Fuente: psicologiaymente.com)

martes, 1 de septiembre de 2026

FIBA 2026: Buenos Aires vuelve a convertirse en escenario de una fiesta internacional de las artes

El festival internacional se realizará del 9 al 20 de septiembre con una programación que reúne teatro, danza y propuestas escénicas de Argentina y otros países.

(Foto: prensa FIBA).

La Ciudad de Buenos Aires volverá a convertirse en escenario de una amplia celebración de las artes escénicas con una nueva edición del Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA), que se desarrollará del 9 al 20 de septiembre y reunirá producciones nacionales e internacionales en distintos espacios de la ciudad.

La programación de FIBA 2026 incluye proyectos de Argentina y de países como España, Francia, Brasil, Chile, Bélgica, Corea del Sur, Ecuador, Colombia, Suiza, Bolivia y Lituania, con propuestas que atraviesan el teatro, la danza y diferentes lenguajes contemporáneos. La selección combina obras ya estrenadas con proyectos que integran la producción local y los cruces internacionales.

Entre los títulos internacionales figuran "Cicatriz", de España; "Contre-nature", de Francia; "Dorian", de Lituania; "EDSON", de Brasil; "Except That You Cannot See Me, Vol. 2", de Corea del Sur; "Monica", coproducción entre Bélgica y España; "Vania", de Chile; y "La trocha", una producción de Ecuador, Colombia y Argentina. También forman parte de la programación "Encantado", de la compañía brasileña dirigida por Lia Rodrigues, y "NO/MAS/SACRE", de España y Brasil.

(Foto: prensa FIBA).

La presencia argentina ocupa un lugar central en la edición. Entre las obras seleccionadas aparecen "¡Oh cabezas locas de las religiosas!", de Mia Miceli; "Amanuenses", de Constanza Feldman; "Atlas de un mundo imaginado", de Silvia Gómez Giusto y Aliana Alvarez Pacheco; "El trabajo", de Federico León; "En Mitad De Tanto Fuego", de Alejandro Tantanian; "Juego del tiempo", de Margarita Bali y Gerardo Litvak; "La Gravedad de las Burbujas", de Juan Pablo Galimberti y "Menos detalles", de Gustavo Tarrío, entre otras.

(Foto: prensa FIBA).

El festival también funciona como espacio de impulso a la dramaturgia. En ese marco se realizó la 17ª edición del Premio Germán Rozenmacher de Nueva Dramaturgia, organizado junto con el Centro Cultural Rector Ricardo Rojas de la Universidad de Buenos Aires, destinado a promover la escritura teatral de autores jóvenes.

La programación propone además un fuerte intercambio regional. En "Encantado", por ejemplo, Lia Rodrigues Companhia de Dança trabaja sobre imaginarios afroindígenas, el miedo y la construcción de lo colectivo, mientras que la música incorpora cantos del pueblo Guaraní Mbya. La obra tendrá funciones el 13 y 14 de septiembre en el Centro Cultural 25 de Mayo del barrio de Villa Urquiza.

Con una programación que cruza disciplinas, generaciones y procedencias, FIBA 2026 volverá a plantear a Buenos Aires como un territorio de encuentro para artistas locales e internacionales y como un espacio de circulación de las nuevas formas de creación escénica.

Se puede acceder a la programación completa haciendo click aquí.

(Fuente: La Nación / Agencia Noticias Argentinas / varios / redacción propia)

Cincuenta años de "El jardín de los presentes", el disco de Invisible que cambió el mapa del rock argentino

Publicado hace medio siglo, en plena instalación de la última dictadura cívico-militar, el álbum de Spinetta, Machi, Pomo y Gubitsch llevó el rock hacia el tango y el jazz y se convirtió en una obra central de la música popular.

(Foto: captura de pantalla).

Hace 50 años, mientras la Argentina atravesaba los primeros meses de la última dictadura cívico-militar, Invisible publicaba "El jardín de los presentes", un álbum que con el tiempo se convertiría en una de las obras fundamentales del rock argentino y en uno de los puntos más altos de la trayectoria de Luis Alberto Spinetta. El tercer y último disco de la banda apareció el 29 de septiembre de 1976, seis meses después del golpe de Estado del 24 de marzo, y condensó en ocho canciones una búsqueda musical que desbordaba las fronteras del rock para incorporar el tango, el jazz y una particular sensibilidad urbana.

Invisible había nacido en 1973 como trío, con Spinetta en voz y guitarra, Carlos Alberto "Machi" Rufino en bajo y Héctor "Pomo" Lorenzo en batería. Para este último trabajo se sumó Tomás Gubitsch, un guitarrista de apenas 18 años y formación jazzística cuya incorporación transformó el sonido del grupo. Su guitarra dialogó con la de Spinetta en extensos pasajes instrumentales y terminó siendo uno de los rasgos distintivos del álbum. Al año siguiente Gubitsch se incorporaría al octeto de Astor Piazzolla y se instalaría en París.

La transformación no fue solamente de formación. El disco profundizó una dirección que Invisible había explorado en sus dos discos anteriores y la llevó hacia una síntesis novedosa: rock progresivo, jazz, tango y elementos de la canción porteña convivieron sin que ninguno funcionara como simple adorno. La participación de los bandoneonistas Juan José Mosalini y Rodolfo Mederos reforzó ese cruce y ubicó al disco dentro de una escena porteña en la que el tango también estaba siendo revisado desde la vanguardia.

El contexto vuelve especialmente significativa aquella búsqueda. La dictadura había impuesto censura, persecución y terrorismo de Estado, mientras el rock era observado con desconfianza por las autoridades. En ese escenario, Invisible no produjo un disco de denuncia explícita: Spinetta eligió, como tantas veces en su obra, la poesía, la metáfora y la construcción de mundos imaginarios. Esa decisión permitió que canciones como "El anillo del Capitán Beto", "Los libros de la buena memoria", "Que ves el cielo" y "Las golondrinas de Plaza de Mayo" adquirieran, con el paso del tiempo, nuevas lecturas vinculadas con la incertidumbre, la ausencia, la libertad y la memoria.

Pomo, Spinetta, Machi y Tomás Gubitsch. Invisible en 1976 (Foto: Rubén Andón).

Canciones para toda la vida

"El anillo del Capitán Beto", que abre el álbum, convirtió a un colectivero porteño en viajero espacial y construyó alrededor de su soledad una de las grandes canciones de la música argentina. La historia mezcla elementos reconocibles de Buenos Aires con una deriva cósmica y existencial. "Los libros de la buena memoria", en tanto, incorpora el bandoneón de Mosalini y construye una de las piezas más delicadas del repertorio spinetteano.

El disco también alterna momentos de mayor intensidad. "Alarma entre los ángeles", instrumental, permite que Gubitsch despliegue su virtuosismo; "Ruido de magia" combina bajo y guitarras en una atmósfera hipnótica; "Doscientos años" vuelve a destacar la guitarra del joven músico; y "Perdonado (Niño condenado)" lleva al grupo hacia uno de sus pasajes más poderosos. El cierre llega con "Las golondrinas de Plaza de Mayo", atravesada por bandoneones y una frase que, escuchada desde el presente, adquirió una resonancia histórica inevitable: las golondrinas "sólo vuelan en libertad". La asociación con la posterior lucha de las Madres de Plaza de Mayo es frecuente, aunque Spinetta sostuvo que no había compuesto la canción pensando conscientemente en esa referencia.

La recepción inicial estuvo a la altura de la ambición artística. El disco fue presentado en el Luna Park en agosto de 1976, con una convocatoria excepcional para una banda de esas características: unas 15.000 personas asistieron al concierto, una cifra que marcó el salto de Invisible hacia una masividad que Spinetta no había alcanzado con sus proyectos anteriores.

Ese éxito no evitó que Invisible tuviera una vida breve. Las tensiones generadas por la nueva formación y la dirección musical desembocaron en la disolución del grupo a comienzos de 1977. Para entonces, "El jardín de los presentes" ya había dejado una marca: demostró que el rock argentino podía rescatar tradiciones locales sin abandonar la experimentación y que el tango podía funcionar como materia de creación contemporánea y no solamente como patrimonio.

Esa influencia excedió a Invisible. El cruce entre rock, tango y jazz que el álbum llevó a un grado de elaboración inédito en la obra del grupo tendría continuidad en distintas búsquedas posteriores de Spinetta, especialmente en su etapa con Jade, y se convirtió en uno de los caminos posibles para pensar una música argentina capaz de dialogar con lenguajes internacionales sin perder su identidad porteña.

Cinco décadas después, el disco conserva además una singularidad: es al mismo tiempo un documento de época y una obra que se resiste a quedar encerrada en ella. Grabado en los estudios CBS durante uno de los momentos más oscuros de la historia argentina, transformó la incertidumbre de aquellos años en canciones abiertas a múltiples interpretaciones. Su vigencia no depende únicamente de la memoria de la dictadura ni de la dimensión histórica de Spinetta. Está, sobre todo, en la música: en la convivencia entre guitarras eléctricas, bandoneones, jazz, tango, rock progresivo y poesía.

Se puede escuchar el álbum completo accediendo a este enlace.

(Fuente: Agencia Noticias Argentinas / varios / redacción propia)