viernes, 30 de octubre de 2026

Lecturas para el fin de semana: cuatro ficciones al azar para todas las preferencias

Como casi todos los viernes, este blog propone libros para aquellos que tienen la fortuna de descansar durante el fin de semana y, por qué no, también para quienes trabajan sábado y domingo: nunca es mal momento para adentrarse en un texto y dejarse llevar. De irregular presencia en librerías, todos pueden descargarse en formato digital desde este mismo post a un precio más que conveniente. 

(Foto: composición propia).

Dos autores argentinos, una uruguaya y una ecuatoriana. Dos ficciones puras y otras dos con raíces en la realidad, tanto personal y familiar como la de un pueblo entero. Las que siguen son las sugerencias que, desde este espacio, nos complace hacer a nuestros lectores y seguidores.

• Una historia familiar, de Daniel Guebel (Random House)

(Foto: composición propia).

Daniel Guebel vuelve a indagar entre las cenizas del pasado familiar para entregarnos una nueva novela íntima y bella sobre el misterio que encierra cualquier tribu. En una larga conversación, una tía va recordando nacimientos, enfermedades, matrimonios, desplazamientos, locura y muertes, y su sobrino, con un humor tierno y oscuro, escucha y transcribe esa saga íntima en una novela luminosa donde el amor, la paciencia y la resignación sostienen en equilibrio las desgracias y felicidades de la vida.

Entre el testimonio crudo y la invención literaria, el autor retoma el hilo de sus libros más personales, yendo de la Europa de los "pogromos" hasta la Argentina rural y la emigración a los Estados Unidos. En todos esos cruces, los personajes asumen la herencia que los antecede y los destinos que legarán. Una historia familiar es, en definitiva, una indagación sobre lo que se transmite y lo que se transforma al contar. Y quizá toda tribu es, antes que nada, el relato que sobrevive a sus muertos.

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• Oktubre, de Carolina Bello (SB Editora)

(Foto: composición propia).

¿Qué pasaría si el personaje de una canción de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota se volviera protagonista de una novela? Esto sucede en "Oktubre", un libro en el que el disco homónimo es banda sonora, tema y motivo de una historia de amor epistolar entre la ucraniana Olga Sudorova y Hernán, un porteño amante de la música y cultura rock de entonces. Mientras la guerra fría suprime las posibilidades del futuro, ella vive en carne propia las mutaciones corpóreas y simbólicas del estallido del reactor nuclear de Chernóbil y él, las consecuencias de la posdictadura argentina.

Una novela que conjuga el soliloquio, la narración en tercera persona, la crónica y la poesía al estilo Enrique Symns, para recrear cómo, en todas las épocas, ha sido necesario desafiar las prohibiciones, preservar el estado de ánimo como último legado de la conciencia y trazar un ambicioso plan, ese que consiste en sobrevivir.

La uruguaya Carolina Bello narra con una escritura poderosa, lo que hace de éste un libro conmovedor, sostenido en una sólida investigación para potenciar la imaginación y establecer un verdadero diálogo, no sólo con un disco que, luego de este libro, no se escuchará de la misma manera, sino también con el lector.

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• Asesinos en la niebla, de José Luis Córdoba (RBA Editora)

(Foto: composición propia).

Rosa nunca creyó que la muerte de su pareja fuera un accidente. Convencida de que alguien oculta la verdad, acepta participar en un polémico reality show donde los concursantes convierten crímenes no resueltos, sospechas y heridas personales en entretenimiento para millones de espectadores.

Pero lo que empieza como una búsqueda desesperada pronto la lleva mucho más lejos. Junto a dos amigos, Rosa sigue el rastro de una trama de corrupción que conecta un antiguo atraco bancario, una secta religiosa y secretos que algunos llevan años protegiendo.

Mientras las cámaras registran cada movimiento y la audiencia exige respuestas, la frontera entre realidad y ficción empieza a desdibujarse. Nadie sabe ya qué forma parte del programa, qué ha sido manipulado ni quién escribe realmente el guión. Cuando todo el mundo mira, nadie ve lo que ocurre en realidad.

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• Fiebre de carnaval, de Yuliana Ortíz Ruano (Concreto)

(Foto: composición propia).

En "Fiebre de carnaval", Ainhoa es obligada a crecer. Desde el centro del corazón pujante del carnaval, donde lo trágico y lo festivo confluyen, Ainhoa intenta describir la vida familiar, la música y el baile desmedido y lo hace con una voz inocente y perspicaz. Su narración es un desvarío caliente.

Con una prosa poética y visceral, enriquecida por el ritmo del acento esmeraldeño, Yuliana Ortiz Ruano nos transporta al sofocante calor de una de las regiones más olvidadas, infrarrepresentadas y castigadas de Ecuador, y ofrece una mirada aguda hacia el ejercicio de la violencia y la dominación patriarcal. Imposible entender las complejidades de nuestro continente latinoamericano de la misma manera después de la lectura de esta extraordinaria novela.

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(Fuente: bajalibros.com / varios / redacción propia)

¿Qué transportaban los barcos del siglo XVII que se dirigían al Nuevo Mundo?

El descubrimiento de América no sólo supuso una revolución por el hallazgo de territorios desconocidos con habitantes y culturas totalmente ajenas para los europeos. También tuvo un gran impulso en diferentes ámbitos, entre ellos el naval y el comercial.

"Marina con tres grandes barcos", de Cornelis Verbeeck (Foto: Wikimedia Commons).

Con el objetivo de comunicar, controlar y administrar las colonias españolas del Nuevo Mundo, se creó el sistema de la Flota de Indias. Su finalidad era proteger el comercio marítimo y el transporte de las mercancías a ambos lados del océano Atlántico. Para llevar a cabo esta relación comercial, se creó la Casa de la Contratación y se centralizó toda su actividad en Sevilla. Este sistema se puso en funcionamiento en el siglo XVI y se prolongó hasta la segunda mitad del XVIII.

El influjo americano en los europeos fue muy importante con el descubrimiento de metales preciosos como el oro y la plata, alimentos como la papa y el cacao, y productos como el tabaco, que se popularizó rápidamente en el Viejo Mundo. No obstante, desde Europa también se transportaban todo tipo de bienes materiales.

Estos envíos eran necesarios porque la civilización americana era desconocida para los europeos y muchos de los productos no existían en este territorio. Además, la falta de infraestructura del continente para la fabricación de bienes hacía que fuese necesario llevar muchos de estos productos. Finalmente, servían para traer de vuelta metales como los ya mencionados oro y plata, junto a materias primas del Viejo Mundo. Por tanto, los productos se empleaban también como moneda de cambio para beneficiarse en los viajes de vuelta de los barcos. Después de todo, la Corona española impuso un monopolio comercial a las colonias, que tenían la obligación de comprar dichas mercancías.

En este sentido, los inventarios de bienes cobran una importancia fundamental porque no existía ningún otro mecanismo legal que recogiese los productos que se trasladaban y garantizase su autenticidad. Con ellos, podemos conocer la diversidad de productos que se cargaban y, de este modo, ahondar en la vida cotidiana del continente americano del siglo XVII. 

Los más destacados

En el terreno de la alimentación no sólo se enviaron productos básicos como el arroz o el azúcar, que se adaptaron perfectamente al clima del continente americano. También llegaron al Nuevo Mundo especias y condimentos como el azafrán, la nuez moscada, la canela, la pimienta o el jengibre, aderezos como el aceite y el vinagre, encurtidos como la aceituna o la alcaparra, frutos secos como la castaña, la almendra o los dátiles y frutas como la manzana. Tampoco faltaron los alimentos en conserva para prolongar su vida útil.

Incluso se transportaban bebidas como el anís, el vino tinto y el vino blanco, que ya eran muy populares en el territorio europeo.

Otro ámbito importante era el textil, dado que España contaba con importantes talleres de fabricación. Se llevaban toda suerte de lienzos y telas como el angeo, la anafaya, la beatilla, el brocado, el cordobán y la estameña, entre otros. También llegaron pieles como la badana, el becerro, la cabritilla o la gamuza.

No sólo se enviaba la materia prima. Lo sabemos porque los inventarios de mercaderías están repletos de ropa ya confeccionada. Los documentos de la época reflejan almillas, basquiñas, camisas, zamarras, gorgueras o jubones. Además, se incluían prendas para la cabeza, como bonetes, gorras o sombreros, así como calzado como borceguíes o pantuflas.

La indumentaria se podía complementar con diversos adornos -como gargantillas, alamares o bordaduras- y joyas  como anillos, sortijas, collares o diamantes.

En este campo destacaba la chaquira, el arte de unir cuentas de diversas materias primas para confeccionar adornos que los españoles vendían a los indígenas. 

Collar de chaquira que se encuentra en el Museu Paranaense de Brasil (Foto: Wikimedia Commons).

Otros objetos y utensilios de diferentes campos

Asimismo, era muy común que se transportasen muebles y objetos para el hogar. Viajaban en los barcos camas, colchones, cojines, cobertores, sábanas, manteles, almohadas y espejos, pero también llaves, llaveros, cazuelas, campanillas, candeleros, botas para vino o candados. Ante la imposibilidad de encontrarlos en América, era necesario llevarlos para mantener el estatus social europeo y las costumbres del Viejo Mundo.

La escasez de industria, así como la necesidad de disponer de hierro y acero, explica nuevamente el motivo de que se trasladasen herramientas y utensilios de diverso tipo a América. Eran indispensables para la construcción, la carpintería, la metalurgia o la industria textil, e incluso para la introducción de cultivos europeos y la ganadería. Por esta razón se localizan clavos, alfileres, alquitaras para destilar, alicates, almocafres para la tierra, bisagras y navajas para peluquería.

Otros productos que aparecen en el inventario están relacionados con la pesca, la música o el mundo ecuestre, fundamental en el transporte, la guerra y el comercio. No faltaban tampoco medicamentos como la triaca, compuesto fundamentalmente de opio, o el diaquilón, un ungüento para ablandar los tumores.

El agárico para fabricar ladrillos, el aguafuerte para controlar la calidad de los lingotes y monedas que se enviaban de vuelta a España, y la caparrosa (un sulfato de cobre, hierro o zinc) para la industria textil o para fabricar tintas para escribir están también documentados. Igualmente, aparecen bienes relacionados con la pintura como el azarcón, de color anaranjado, el bol arménico, una arcilla rojiza o el génuli, un pigmento de color amarillo, que podían utilizarse para desarrollar la producción artística y artesanal en el Nuevo Mundo.

La guerra y la religión

Para atacar o defenderse, los colonos necesitaban ciertos objetos bélicos. Ahí encontramos armas como el arcabuz (semejante al fúsil), el alfanje (parecido al sable), las dagas y las espadas.

Asimismo, estaban presentes los elementos religiosos, dada la importancia de la evangelización de los pueblos indígenas. Entre ellos se incluyen el agnusdéi, un objeto de devoción, las cruces de cristal con iluminación y los cuadros con motivos católicos para decorar las nuevas iglesias y extender esa fe entre los habitantes de las colonias.

Es una breve muestra de los muchos enseres que se enviaron al continente americano desde el territorio español durante el siglo XVII. No sólo refleja la importancia de estos viajes para la economía nacional, sino, sobre todo, la profunda transformación productiva, técnica y cultural que experimentó el Nuevo Mundo.

(Fuente: The Conversation / varios / redacción propia)

Libros a precio "de oportunidad": la Ciudad de Buenos Aires lanza una feria a cielo abierto con charlas, música y títulos en oferta

El microcentro porteño recibirá, este fin de semana, un encuentro gratuito con stands de editoriales, presentaciones de escritores y promociones en bares de la zona.

La primera Feria de Libros de Oportunidad a Cielo Abierto se realiza el fin de semana en Avenida de Mayo con entrada libre y gratuita (Foto: prensa GCBA).

La Avenida de Mayo, entre Salta y San José, se convertirá este sábado 31 de octubre y domingo 1 de noviembre en el escenario de la primera Feria de Libros de Oportunidad a Cielo Abierto porteña, un espacio donde más de 80 stands de editoriales, librerías y salderos venderán títulos discontinuados y saldos de catálogo a precios accesibles. La iniciativa, organizada por el Ministerio de Desarrollo Económico porteño junto a la Fundación El Libro, funcionará de 11:00 a 19:00, con entrada libre y gratuita.

Un canal directo para los libros que ya no están en las mesas


Detrás de la feria hay un problema puntual de la cadena editorial: qué destino darles a los ejemplares que salen de circulación o quedan como saldo de stock. El evento propone resolverlo con venta directa al público, en una modalidad que combina el circuito tradicional de librerías con la lógica de una feria callejera.

Desde la Fundación El Libro, su presidente, Christian Rainone, destacó el doble objetivo de la convocatoria. "En primer lugar, la idea de hacer esta feria es, a través de una experiencia diferente, generar un nuevo punto de encuentro entre el lector y el libro. Y en este encuentro, darle oportunidad al visitante de encontrarse con una diversidad de libros a un precio menor al de su publicación. También para el expositor, poder darle una segunda oportunidad a su catálogo", señaló.

Por otro lado, Rainone subraya que debido a la realidad económica actual, muchos lectores tienen dificultades para acceder a los libros y por eso desde la Fundación pueden generar una oferta diferente, respetando siempre la ley de protección a la actividad librera, ya que estos libros se encuentran descatalogados. De esa forma continúan cumpliendo con su objetivo, que es el de poblar las bibliotecas de los hogares y promocionar el libro y la lectura.

Por su parte, el Ministro de Desarrollo Económico de la Ciudad, Hernán Lombardi, vinculó la propuesta con el peso del sector en Buenos Aires. "Los libros son parte de nuestra identidad, pero también representan una industria que genera trabajo y actividad económica", sostuvo el funcionario, quien agregó que la feria busca transformar la Avenida de Mayo en un punto de encuentro entre cultura y comercio.

Autores y música, con una grilla distinta cada día

El sábado, la apertura institucional está prevista para las 12:30 y la jornada incluye paneles como "La ruta de las librerías", con Marisa Barossi y Ariel Birencwaig, "La literatura de lo incómodo", con Luis Mey y Martín Sancia Kawamichi y "¿La política argentina es una novela negra?", con Jorge Fernández Díaz. El cierre musical estará a cargo de la banda Bourbon Sweethearts.

El domingo, la grilla contempla encuentros como "El rastro de Borges en sus libros", con Germán Álvarez y Laura Rosato, "¿Somos nuestro cerebro?", con Diego Golombek y "La vigencia de la novela romántica", con Gloria V. Casañas. El cierre musical quedará en manos de Los Clappers.

El impacto se extiende al microcentro


La convocatoria no se limita a los stands de libros: el Ministerio de Desarrollo Económico la integró a una estrategia más amplia para reactivar el circuito comercial y gastronómico de la zona. Bares y comercios tradicionales de la Avenida de Mayo, entre ellos El Imparcial, El Globo, Plaza Asturias, La Tasca de Fosforito y La Panera Rosa, ofrecerán descuentos especiales a quienes visiten la feria durante el fin de semana.

(Fuente: prensa GCBA / Infobae / varios / redacción propia)

jueves, 29 de octubre de 2026

Iggy Pop, el padrino del punk que convirtió el dolor en danza ritual, según la mirada de Vera Land

Una histórica de la revista Cerdos & Peces firma “Por qué escuchamos a Iggy Pop”, un viaje por la vida y pasión de un mito de la cultura rock contemporánea. A continuación, un fragmento del libro 

Iggy Pop, el líder de The Stooges, llevó al escenario una intensidad que anticipó al punk

La iguana, el padrino del punk, una leyenda viva. A James Newell Osterberg Jr., que hoy tiene 79 años, lo conocemos por su seudónimo artístico: Iggy Pop. Su nombre genera muchas sensaciones, pero ponerlas en palabras es otra cosa. Por eso, Gourmet Musical Ediciones acaba de publicar Por qué escuchamos a Iggy Pop, de Vera Land. En sus 96 páginas hay una radiografía cultural de la figura que hizo del exceso y la energía una marca personal.

El volumen forma parte de la colección Por qué escuchamos, dedicada a músicos cuya obra sigue despertando preguntas mucho después de haber atravesado su tiempo. Land recorre la voz, el cuerpo sobre el escenario y la persistencia de Pop, desde los días salvajes de The Stooges hasta su camino solista.

Escritora, periodista y editora, Vera Land construyó buena parte de su trayectoria en la crónica cultural y la contracultura rock. Fue parte de Cerdos & Peces y La Maga, participó de la fundación del periódico chileno The Clinic y publicó, entre otros libros, Mis notas. Cerdos & Peces y otras revistas contraculturales, que reúne artículos escritos entre 1987 y 2003.

Iggy Pop es el músico estadounidense que puso al frente de The Stooges una intensidad que anticipó al punk. Más tarde, su carrera solista dejó discos como The Idiot y Lust for Life, los dos de 1977, además de canciones que siguen circulando fuera de cualquier nostalgia, como I Wanna Be Your Dog, The Passenger y Lust for Life.

A continuación, un fragmento de Por qué escuchamos a Iggy Pop.

"Por qué escuchamos a Iggy Pop", escrito por Vera Land y editado por Gourmet Musical (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los incorrectos

David, Iggy y Lou. El trío explosivo, los rebeldes, los incorrectos, los transgresores, los provocadores, cada uno con un aura única e irrepetible, cada uno con su obra determinada por una unicidad que no les impide ir de un polo a otro para construir la identidad artística. David Bowie conoció a Iggy Pop y a Lou Reed la misma noche, en una fiesta de la RCA en el Max Kansas City en Nueva York. Primero le presentan a Lou. “Enseguida empezó a contar una historia, algo típico de Lou, sobre alguien que se picaba heroína en la frente –dice David Bowie en el libro Bowie por Bowie, editado por Sean Egan–. Aparece ese tipo menudo, desalineado y gracioso, con los dientes rotos, y Lou me dice: ‘no hables con él, es un yonqui’; era Iggy, no podés evitar amarlo, es tan vulnerable”.

Simon Reynolds en su libro Como un golpe de rayo cuenta con detalles el evento en el que el Duque Blanco expande su versatilidad estética y propone otros juegos para hablar de sus arañas de Marte: “El domingo 16 de julio de 1972 David Bowie ofreció una conferencia de prensa a la hora del té, en un lujoso hotel de cinco estrellas, el Dorchester, ubicado sobre la avenida Park Lane. Pensando ante todo en función de los periodistas que habían viajado desde los Estados Unidos para verlo tocar con su nueva banda, The Spiders from Mars, el evento le dio además la oportunidad de exhibir a sus nuevos protegidos: Iggy Pop y Lou Reed. Los dos venían de hacer, cada uno por su lado, su debut en Inglaterra la noche anterior, exactamente en el mismo lugar: el King’s Cross Cinema. Reed se paseaba por la suite del segundo piso luciendo esmalte carmesí en las uñas y lentes de sol y en determinado momento besó a Bowie en plena boca. Sentado en un rincón, Iggy también ostentaba su nueva imagen glitter: cabello platinado, ojos delineados y una remera de T. Rex. Más tarde, Reed, Iggy y Bowie habrían de posar para la única fotografía de los tres juntos que se conoce, en la que el inglés deslumbra enfundado en una túnica de mangas acampanadas confeccionada en un género rugoso y reflectante”.

El periodista musical inglés Charles Shaar Murray fue uno de los invitados a la conferencia de prensa en la que Bowie se respaldó en sus nuevos amigos norteamericanos para no estar solo en la confrontación con una sociedad que había experimentado muchas aperturas, pero que todavía mantenía prejuicios ante las temáticas de las ambigüedades sexuales. El beso que Reed le da en la boca a Bowie es natural, probablemente espontáneo. Pero en el contexto resulta una provocación. El evento es el inicio formal de mutuas influencias y colaboraciones que se plasman en los siguientes discos de Iggy, Lou y David.

El cuerpo como territorio de riesgo: Iggy Pop construyó su leyenda a fuerza de caídas, golpes y heridas sobre el escenario

En la nota para New Musical Express titulada “David en el Dorchester”, Murray aporta detalles: “Lou Reed y su banda están allí, también los Spiders y, acurrucado en una esquina, con una camiseta de Bolan, con sombra en los ojos y pelo plateado, está Iggy Pop”. La expresión glam rock todavía no se utilizaba, y en la nota mencionada Murray le pregunta: “En la actualidad, las palabras más populares para el periodismo de rock parecieran ser funk, camp y punk. ¿Hasta qué punto creés que llevaste estas palabras al uso esencial?”. Bowie contesta que se trata de la dificultad que tiene la prensa para expresarse, por eso dan vueltas en torno a tres palabras. Una típica respuesta del Bowie de la época, arrogante y a la defensiva. Pero más adelante dice algo muy encantador sobre Iggy: “Solo quedarán las pocas bandas extrañas que tengan la destreza de dominar su teatralidad. Iggy tiene el teatro al natural. Es muy interesante porque no se condice con ningún estándar o norma o estructura del teatro. Es algo suyo. Es el teatro de Detroit que lleva en sí. Está sacado de la calle”. Y sobre su propia búsqueda estética explica: “Quiero ser el vehículo para mis canciones. Quisiera colorear el material con tanta expresividad visual como fuera necesaria para la canción”.

Si pensamos en Lou Reed inyectándose heroína o fraguando inyectarse heroína en medio de una canción, con los ojos pintados, hay una teatralidad que es a la vez poner sobre el escenario un acto que está fuera del escenario –en los camarines, en los rincones, oculto en la vida real–, y convertirlo en un hecho artístico, perturbador, dramático. La teatralidad de Bowie es deslumbrante, pomposa, la de Reed es de choque, trae escenas de los márgenes del tejido social y les da centralidad, con la dureza del hombre que fue sometido a sesiones de electroshock que no lograron quitarle su sensualidad ambigua, y la de Pop, al principio con sus lanzadas al público, sus caídas, golpes, heridas, sangre, es la del peleador callejero que se entrega al riesgo y no piensa en el dolor que va a sentir al día siguiente al despertar. Pero luego pasa a un escalón siguiente y convierte toda esa energía en danza ritual y simbólica. Los guantes de trabajo pintados de plateado conectan con ese ambiente industrial de su infancia y son uno de los pocos elementos de vestuario en sus presentaciones.

En los tres hay una intención de desacralizar el escenario para llevarlo a un nuevo ritual. En los tres hay un mensaje visual contra el patriarcado, en el prisma de Bowie con sus fases femeninas, su exaltación de la masculinidad débil, sensible, Reed jugando a borrar las definiciones o límites de género y Pop invirtiendo los estereotipos heterosexuales y cambiando los roles predeterminados. La teatralidad de la que habla Bowie tiene un contenido contracultural, una forma de correr los límites conceptuales de forma estética, epidérmica. Tres camaleones inversos, que se transforman para diferenciarse del entorno.

(Fuente: infobae)

Cómo combatir la desinformación en salud: cuando verificar y corregir no basta

La desinformación sanitaria no es sólo un problema de mentiras que corregir, sino un fenómeno social que se entiende y combate interactuando con el ecosistema social y digital -a menudo polarizado- que la hace posible.

(Foto: Shutterstock).

Cuando pensamos en combatir la desinformación sanitaria, solemos centrarnos en identificar afirmaciones falsas -una vacuna que supuestamente altera el ADN, una dieta que cura el cáncer- y desmentirlas con datos. Aunque esta estrategia es necesaria, la evidencia científica acumulada en los últimos años demuestra que, por sí sola, resulta insuficiente. La información falsa no circula en el vacío, sino que forma parte de un complejo ecosistema social y digital que la produce, amplifica y sostiene. Y ese ecosistema no se desmonta a pura verificación.

En una revisión sistemática de la literatura científica, se identifica que la desinformación en salud se concentra en unos pocos ámbitos especialmente sensibles. Entre ellos destacan las vacunas, el tabaco y las drogas, enfermedades como el cáncer, las pandemias, los trastornos alimentarios o los tratamientos "milagrosos". En algunas plataformas de redes sociales, la proporción de contenidos engañosos podía ser muy elevada. Es el caso de la información sobre nuevos productos del tabaco.

El ejemplo de los cigarrillos electrónicos Juul en Estados Unidos resulta especialmente ilustrativo. Su estética juvenil y fuerte presencia en redes sociales se combinaron con estrategias de marketing e información engañosa sobre la nicotina y la seguridad de sus productos, hasta acabar en los tribunales. En 2023, la compañía aceptó pagar 462 millones de dólares tras ser acusada de contribuir al auge del vapeo entre adolescentes. 

Más que un duelo entre verdad y mentira, un ecosistema

Más allá de identificar y cuantificar los contenidos falsos, comprender la desinformación sanitaria exige explicar por qué determinados mensajes alcanzan una gran difusión e influencia social mientras otros apenas encuentran eco. Para ello, es necesario prestar atención al contexto social y digital en el que se producen, circulan y comparten.

Tanto en nuestra vida cotidiana como en el propio ámbito científico, tendemos a juzgar la información en términos de verdadero o falso. Sin embargo, esta visión binaria simplifica en exceso un fenómeno mucho más complejo. Al revisar y sintetizar cientos de estudios, la desinformación sanitaria es un sistema con varias piezas que interactúan: las fuentes que generan los mensajes, los intereses políticos, económicos o psicológicos que hay detrás, las características del propio contenido, los canales y plataformas por los que viaja, y las audiencias que lo reciben y lo comparten. Cada una de esas piezas incide en las demás y, directa o indirectamente, condicionan nuestros comportamientos y nuestra relación con la salud.

El quién y el porqué

Durante la pandemia de Covid-19 se analizó el papel de las cuentas automatizadas (bots) en las redes y se comprobó que no se comportan como el resto. Sus mensajes eran mayoritariamente políticos y estaban dominados por un tono de crítica y desacuerdo. Se orientaban a cuestionar las medidas sanitarias o la veracidad de la información oficial.

Al estudiar el uso de etiquetas (hashtags), quedo claro que los bots combinan y amplifican ciertos términos de forma estratégica, tejiendo relatos -sobre laboratorios, el 5G, Bill Gates o el origen del virus- que difícilmente surgen por azar.

Hay casos documentados de uso deliberado de la salud como arma política. Un estudio sobre Twitter/X mostró que cuentas vinculadas a la Agencia de Investigación de Internet (Internet Research Agency), una empresa respaldada por el gobierno ruso y especializada en operaciones de influencia, usaban la vacunación como tema de división política. Lo revelador es que publicaban tanto mensajes a favor como en contra de las vacunas: el objetivo no era convencer, sino fabricar una falsa equivalencia que erosionara el consenso.

Por qué la estructura social importa

Los mensajes no se difunden por igual entre toda la población, sino que lo hacen a través de la estructura de nuestras relaciones sociales. Tendemos a conectarnos con quienes piensan como nosotros, de modo que ciertas ideas se refuerzan dentro de comunidades relativamente cerradas (las llamadas "cámaras de eco") y, al mismo tiempo, se aíslan de las del resto.

Al estudiar la polarización entre comunidades en redes sociales, se encontró que es mucho más intensa en debates como el de las vacunas que en otros. Y, al examinar qué la alimenta, se comprobó que la desinformación sanitaria es sólo uno de sus motores: por delante de ella pesan la ideología política y la afiliación partidista, así como la propia dinámica de las redes sociales y la desconfianza en las instituciones.

A ello se suman condiciones crónicas de salud que pueden influir en nuestra forma de buscar, interpretar y compartir información en las redes sociales, especialmente cuando la medicina todavía no ofrece respuestas claras para abordarlas.

La forma en que recibimos la información depende, por tanto, no sólo de su contenido, sino también de quién la transmite, de la confianza que depositamos en esa fuente y del contexto social en el que circula. Y como estos factores varían entre grupos y comunidades, no existe una estrategia de comunicación que funcione por igual para todos.

(Fuente: The Conversation / varios / redacción propia)

miércoles, 28 de octubre de 2026

¿Podemos saber si un texto lo ha escrito una IA? Estrategias de detección y maniobras de camuflaje

Los detectores de IA analizan patrones lingüísticos para identificar textos artificiales, pero pueden sortearse mediante distintas técnicas de camuflaje. Nosotros, como lectores, tenemos nuestras propias herramientas sin recurrir a otras externas.

(Foto: Shutterstock).

Hoy en día cualquiera escribe un libro. Muchos influencers o estrellas mediáticas los publican sin haberlos escrito. Antes eso también pasaba, pero requería del trabajo de personas en la sombra. Ahora lo hace la IA, que ha facilitado enormemente la tarea.

Tanto es así que las sospechas salpican a escritores profesionales, como ha sucedió en el caso de Thélyson Orélien, cuya novela superventas fue retirada de un certamen literario por sospecharse que estaba escrita con IA. ¿Cómo llegaron a esa conclusión? La aplicación Pangram, considerada el "estándar de referencia" de los detectores de textos escritos por IA, dio positivo. El caso ha dejado un entretenido reguero de declaraciones entre los implicados. 

La necesidad de detectar -o evitar que se detecte- el uso de la IA se extiende a otros ámbitos, como escuelas y universidades, pero… ¿se puede detectar texto escrito por IA? Si es así, ¿se puede camuflar el fraude y hacerlo indetectable? Primero hay que entender cómo escribe una IA para responder esas preguntas.

Palabra a palabra


La IA genera el texto palabra por palabra. Decimos palabra, pero en realidad es un token, que puede ser una palabra completa, un trozo de palabra, un signo de puntuación, un número o un espacio.

Para escribir, la inteligencia artificial sigue un sencillo algoritmo: lee lo ya escrito, calcula una lista de posibles palabras siguientes junto con sus probabilidades de salir elegidas, realiza un sorteo, agrega a la ganadora al texto y vuelve a empezar. Las probabilidades que reciben las palabras están relacionadas con su frecuencia de aparición en los textos con los que se entrena la IA. Por lo tanto, aunque el texto generado es el resultado de un sorteo, las palabras más frecuentes en los textos de entrenamiento tendrán más posibilidades de aparecer.

Además, la IA está optimizada para conversar con el usuario y resolverle dudas de forma clara y didáctica. Esto hace que, si no le pedimos algo diferente, de entre la variedad de tonos posibles su escritura será neutra y expositiva. 

Todo ello hace que el texto que genera la IA deje unas huellas sutiles que abren la posibilidad de reconocer su autoría.

Estrategias de detección


El entrenamiento de la IA condiciona su vocabulario priorizando términos comunes frente a otros más rebuscados. También abusa de palabras de relleno ("realmente", "simplemente", etc) o que ponen énfasis ("notable", "fundamental" u otras). De igual manera, su tono didáctico hace que recurra con frecuencia a determinadas formulas ("por lo tanto, "en resumen", "con el objetivo de", "no solo… sino también", etc) y que tienda a cerrar sus argumentos con frases a modo de resumen.

Estos patrones reducen la variabilidad del texto y dejan una impronta que se puede detectar mediante estilometría, es decir, midiendo los rasgos estilísticos del texto para ver si son similares a los de los textos las inteligencias artificiales.

Otra estrategia muy usada recibe el apropiado nombre de perplejidad. Ésta mide lo sorprendente que resulta una secuencia de texto para una IA generadora de lenguaje.

Para calcularla, se usa un detector que maneja unas probabilidades similares a las de los sistemas generadores. Este detector recorre el texto y mide cómo de sorprendente le resulta la secuencia. La perplejidad es más fiable en textos largos, ya que el texto precedente ofrece información para reducir la incertidumbre y realizar estimaciones mejor informadas. Además, en los textos generados por IA la perplejidad tiende a ser uniforme, mientras que en los textos humanos muestra mucha más variabilidad ya que, aunque nos cueste creerlo, somos más impredecibles.

Otra táctica consiste en "combatir el fuego con fuego", es decir, pedirle a una IA que verifique si el texto lo ha escrito otra IA. Se sabe que el uso de modelos comerciales, como el propio chatGPT, no da buenos resultados. Sin embargo, usar modelos entrenados específicamente en la tarea de detección es la mejor estrategia existente en la actualidad. Un ejemplo es el antes ya mencionado Pangram, un detector comercial que se entrena aprendiendo a diferenciar textos humanos de sus réplicas generadas por IA y que se reentrena poniendo el foco en los falsos positivos.

Maniobras de camuflaje

Como la detección se basa en acumular indicios, las maniobras de camuflaje se esfuerzan en hacerlos desaparecer alterando los patrones que deja la escritura.

La maniobra más sencilla consiste en pedirle a la propia IA que va a generar el texto que lo haga de una forma diferente. Ésto puede incluir decirle que lo haga siguiendo un rol (por ejemplo, "escribe como un estudiante de secundaria"), evitando usar palabras de una lista negra o intercalando frases de longitudes diversas.

Otras maniobras consisten en modificar el texto generado por la IA. Para ello, la propia persona puede inyectar su propio texto, sustituir palabras que ella no usaría o reescribir fragmentos en sus propias palabras. Si es más perezosa, puede pedirle a la propia IA que lo altere o que lo parafrasee. Estudios recientes demuestran que tras sucesivos parafraseos la eficacia de los detectores desciende sensiblemente. Aproximaciones similares, pero más creativas, consisten en utilizar los traductores automáticos para traducir el texto generado a otro idioma y traducirlo de vuelta a la lengua original.

El ojo humano

¿Y cómo de buenas somos las personas para detectar el texto generado por la IA? Nefastas… y excelentes. Un estudio revela que el factor diferencial depende de la familiaridad con la forma de escribir de la IA. Las personas sin esa familiaridad fallan mucho y muestran un exceso de confianza en sus veredictos. Por el contrario, las personas expertas son muy difíciles de engañar.

Si además se agrega el veredicto de varias de ellas, el estudio muestra que el resultado es excelente. No obstante, conviene ser cautos, pues ningún sistema de detección es infalible, por lo que siempre quedará un margen de duda.

De esta forma, mientras el texto escrito por personas tenga valor, la persecución entre el gato y el ratón continuará y las tácticas de cada bando se seguirán sofisticando. Como lectores, nuestra necesidad de conectar con la voz de otros hará que sigamos buscándolos entre líneas.

(Fuente: The Conversation / Xataka / varios / redacción propia)

martes, 27 de octubre de 2026

Agenda Cultural: el Palacio Libertad (ex Centro Cultural Kirchner) cierra el mes de octubre renovando casi por completo sus propuestas semanales

El complejo multidisciplinario más importante de Latinoamérica -ubicado en Sarmiento 151, CABA- ofrece una programación eminentemente musical, con el agregado de una puesta teatral "en verso y prosa". Todas las actividades son, como siempre, de acceso libre y gratuito para toda la comunidad.

• Lengua, lengua, lengua 

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Con dramaturgia y dirección de Carolina Mazzaferro, se presenta "Lengua, lengua, lengua", una comedia en verso y prosa que pone en primer plano el juego con el lenguaje. Edda y Rosetta, dos brujas disfrazadas de novicias, tienen una misión: deben salvar a Alba, una joven panadera.

Viernes 30 y sábado 31 de octubre, 20:00 - Domingo 1 de noviembre, 19:00 - Sala Argentina.

• Paisajes sonoros contemporáneos, por la Orquesta Nacional de Música Argentina

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Con dirección de Ezequiel Silberstein, la ONMA ofrece un concierto de música contemporánea junto a invitados: Julieta Di Fede y María Marta Ferreyra en fagotes y Daniel Lifschitz y Jorge de la Vega en flautas.

Miércoles 28 de octubre, 20:00 - Auditorio Nacional.

• 19.ª Feria del Libro Antiguo de Buenos Aires

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Llega al Palacio la Feria del Libro Antiguo de Buenos Aires, donde se podrán apreciar y adquirir desde libros antiguos hasta ediciones modernas, raras y especiales, así como ejemplares con ilustraciones originales.

Miércoles 28 de octubre a domingo 1 de noviembre, de 14:00 a 20:00 - Plaza seca y Salón de Honor.

• Seminario Internacional de Dirección Orquestal: concierto con la OSN y directores participantes

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Para terminar octubre, se celebra el concierto de cierre del Seminario Internacional de Dirección Orquestal, con la Orquesta Sinfónica Nacional y destacados directores participantes.

Viernes 30 de octubre, 20:00 - Auditorio Nacional.

• Georgina Hassan

(Foto: prensa Palacio Libertad).

La cantante Georgina Hassan celebra veinte años de carrera solista, con temas de sus cinco discos, combinando composiciones propias y de diferentes autores latinoamericanos.

Viernes 30 de octubre, 19:00 - La Cúpula.

• Diosque

(Foto: prensa Palacio Libertad).

El músico, cantautor y productor Juan Román Diosque se presenta junto a su banda para desplegar su universo sonoro donde la canción, la electrónica y la experimentación conviven sin fronteras.

Domingo 1 de noviembre, 19:00 - La Cúpula.

• Juan Pablo Alfieri presenta Imán

(Foto: prensa Palacio Libertad).

El baterista y compositor Juan Pablo Alfieri dará un concierto en el que recorre su más reciente álbum, "Imán", y repasa canciones de otros discos. Lo acompañan en vivo Mano Acosta y Arturo Martin e invitados.

Sábado 31 de octubre, 19:00 - La Cúpula.

• Canciones de colección, con Alberto Favero

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Con dirección musical de Alberto Favero, "Canciones de colección" es un espectáculo que reúne obras de grandes musicales. Cuenta con la participación de los cantantes María Rojí, Romina Groppo y Sergio Miranda.

Miércoles 28 de octubre, 19:00 - Salón de Honor.

• Los Bach: de padres a hijos, por tres pianistas y ensamble de cuerdas

Foto: prensa Palacio Libertad).

Este concierto del ciclo del Mozarteum Argentino está dedicado a la obra de la familia Bach. Akiko Ebi, François Chaplin y Marcela Roggeri se alternan al piano, con el Ensamble Eolián y la dirección de Pablo Saraví.

Miércoles 28 de octubre, 14:00 - Sala Argentina.

(Fuente: prensa Palacio Libertad / redacción propia)

Anatomía de una mente absorta: hiperfoco, neurodiversidad y también el estado "flow"

¿Qué tienen en común un programador que escribe líneas de código durante horas, un niño superdotado que no come por estar resolviendo acertijos, un atleta de élite en plena competición y un artista que siente cómo su cuerpo "desaparece" mientras pinta? Todos han entrado en un estado mental poco frecuente pero intensamente poderoso.

(Foto: Gaukhar Yerk / Shutterstock).

Este fenómeno se conoce como estado de flow, que en español puede traducirse como "flujo". El psicólogo Mihály Csíkszentmihályi ya lo describió hace medio siglo como "una experiencia óptima de conciencia". Se trata de un momento en el que mente y cuerpo se alinean con lo que estamos haciendo, sin esfuerzo aparente, en una danza perfecta entre desafío y habilidad.

El flow no es simple concentración. Es una absorción tan profunda que el sentido del tiempo se distorsiona y la acción parece fluir por sí sola. En sus estudios, Csíkszentmihályi y sus colegas observaron este fenómeno en atletas, músicos y científicos.

De la ejecución de habilidades al aprendizaje

Sin embargo, no todos lo viven igual. Los atletas y músicos suelen experimentar este estado mental durante la ejecución de habilidades que ya dominan, mientras que los investigadores lo viven en el proceso mismo de aprendizaje y descubrimiento. En este último caso, el flow está estrechamente ligado al aprendizaje autodirigido: la capacidad de explorar y aprender sin una guía externa, impulsado por la curiosidad y la motivación interna.

Otro estudio con más de 450 músicos y atletas de élite mostró que ambos grupos experimentaban flow con frecuencia, especialmente en contextos grupales, y que el equilibrio entre desafío y habilidad era el mejor predictor de bienestar y satisfacción vital. No se trata de trabajar más, sino de encontrar el punto exacto en el que la dificultad nos reta sin desbordarnos.

Flujo versus hiperfoco


Pero hay otro estado mental que, a primera vista, se le parece: el hiperfoco. También implica una atención extrema, distorsión del tiempo y una desconexión del entorno, pero su origen y su control son distintos. Mientras que el flujo es un estado voluntario y regulado, el hiperfoco es más automático y compulsivo. El cerebro se engancha profundamente con algo que despierta su interés (a veces útil, a veces no tanto) y resulta casi imposible soltarlo. Se olvida el mundo… y también comer, dormir o responder un mensaje.

(Foto: magnific.com).

La diferencia clave es el control. El flujo se cultiva, el hiperfoco nos atrapa.

Imaginemos un estudiante que dedica una tarde entera a un proyecto de clase especialmente estimulante, avanzando más en unas horas que en días de estudio convencional; en cambio, ese mismo estudiante podría quedar atrapado durante horas perfeccionando un detalle menor de otro proyecto, ignorando plazos y prioridades más urgentes. Mientras que en la primera situación el hiperfoco potencia su rendimiento, en la segunda la intensidad de la concentración desplaza tareas esenciales y genera estrés.

El placer de concentrarse, a veces hasta el agotamiento

Aunque muy diferentes entre sí, las personas en el espectro autista, con TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad), altas capacidades o alta sensibilidad comparten una notable predisposición a sumergirse profundamente en aquello que les interesa. En todos estos casos puede aparecer una concentración tan intensa que el tiempo y el entorno parecen desdibujarse.

Sin embargo, el modo en que se manifiesta esa atención varía. En el espectro autista o el TDAH (de forma episódica y discontinua) es más común el hiperfoco, un estado absorbente y a menudo difícil de interrumpir, ligado a intereses específicos.

Las personas con altas capacidades o alta sensibilidad, aunque dependiendo de su perfil cognitivo y emocional, suelen acceder con mayor facilidad y más profundamente al estado de flujo, caracterizado por un equilibrio entre desafío y habilidad, disfrute y sensación de control. Pero también necesitan aprender a regular la intensidad. Es decir, saber cuándo frenar, cómo descansar, y qué condiciones facilitan (o sabotean) su bienestar mental.

Una intensidad mental poco común

Ese es, precisamente, otro aspecto en común que tienen estos perfiles: una mente que procesa el mundo con una intensidad poco común. Esa profundidad cognitiva y sensorial puede ser una fuente de creatividad y lucidez, pero también un terreno fértil para la saturación cuando los estímulos o las emociones se acumulan.

En las personas que están en el espectro autista o aquellas altamente sensibles, esa sobrecarga puede desembocar en un colapso sensorial, una especie de "apagón interno" que obliga al cuerpo y a la mente a desconectarse. En el TDAH, la consecuencia se manifiesta más como agotamiento atencional o emocional, mientras que en las altas capacidades adopta la forma de fatiga mental, fruto de una sobreestimulación constante.

En esta línea, investigaciones recientes introducen el concepto de "variabilidad de flujo", que es la oscilación entre días de altísima concentración y días de bloqueo o dispersión. Las personas con gran variabilidad de flujo tiende a mostrar menos creatividad y más fatiga mental, precisamente porque no logran mantener una estabilidad emocional y cognitiva en su rendimiento. El estado mental de flujo es frágil, depende de múltiples factores como el contexto, la motivación, la energía, las emocion, y fluctúa fácilmente. Por eso, aprender a mantenerlo estable puede ser tan importante como aprender a alcanzarlo.

(Foto: magnific.com)

El entorno importa


A diferencia del mito del genio solitario o del talento que brilla sin ayuda, lo que permite que el flujo se vuelva una práctica sostenida para cualquier persona, y no sólo un accidente feliz, es el diseño consciente del entorno y del propio ritmo de vida.

Los factores externos son decisivos: espacios silenciosos, tiempos sin interrupciones, objetivos bien definidos y una atmósfera que transmita propósito y claridad. Estos elementos no sólo reducen la distracción, sino que crean las condiciones necesarias para que la mente pueda concentrarse con profundidad y fluidez.

No se trata de eliminar el ruido del mundo, sino de configurar un contexto que lo haga irrelevante. Diseñar rutinas que incluyan pausas reales, desconexión sensorial y descansos mentales no implica trabajar menos, sino trabajar mejor: dar espacio a la mente para que recupere su capacidad natural de enfoque y creatividad.

Reconciliar intensidad con equilibrio


Si el entorno es el escenario, la mente es el instrumento. El flujo surge cuando ambos se sincronizan. Sin embargo, para quienes poseen una mente especialmente intensa, ya sea por sensibilidad, talento o neurodivergencia, esa armonía exige un trabajo interno de autorregulación y autoconciencia.

Los factores internos que sostienen el flujo incluyen la motivación intrínseca, el sentido de propósito y un equilibrio adecuado entre desafío y habilidad. Pero también requieren la capacidad de reconocer cuándo la concentración profunda empieza a transformarse en sobreexcitación o hiperfoco, estados que pueden agotar más que nutrir.

Aprender a modular la propia intensidad no significa apagarla, sino dirigirla con precisión. La verdadera maestría consiste en mantener la energía sin perder el equilibrio. Es decir, fluir plenamente sin "quemarse" en el intento. Entre la estructura del entorno y la gestión del mundo interno se encuentra el arte de trabajar y vivir con profundidad.

(Fuente: The Conversation / varios / redacción propia)