¿Se puede definir a un artista por unas pocas obras? Seguramente no, pero se puede asomar a él, porque en cada una se desarrolla parte de su estética, de sus ideas, de su sensibilidad. Ésto intentaremos hacer con Julio Le Parc, el gran artista argentino nacido en Mendoza, que falleció este pasado sábado en París.
Para eso, aquí presentamos una selección que el artista detalló en una entrevista publicada en 2023. La misma combina dispositivos participativos de los años 60 , pinturas sistemáticas de los 70 y hasta instalaciones de denuncia política y esculturas monumentales del siglo XXI. Todas ellas comparten un principio: la obra no está completa sin la presencia activa del espectador.
• Relieve blanco sobre negro (1960)
La renuncia al color y la apuesta por una organización casi analítica de las tramas responden a su interés por someter la percepción a variaciones sistemáticas, demostrando que lo que se ve depende de condiciones físicas y no de una supuesta expresividad subjetiva. Obras de esta serie fueron presentadas en las primeras exposiciones parisinas de Le Parc y en muestras colectivas que anunciaban el auge del arte cinético, así como en la I Bienal de París de 1959.
Décadas después, grandes retrospectivas como la del Palais de Tokyo (2013) y "Form into Action" en el Pérez Art Museum Miami (2016) retomaron estos relieves para mostrar la continuidad entre las primeras investigaciones de superficie y las instalaciones lumínicas posteriores.
• Inestabilidad. Proposición arquitectural (1963-1964)
Consiste en ocho placas curvas de aluminio pulido alineadas en trece filas equidistantes sobre un fondo negro, conformando un plano ondulante que reacciona de manera distinta ante la luz y el movimiento del espectador. La obra integra la colección del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) de Buenos Aires y fue presentada en 1964 en esa misma institución, dentro de la exposición "La inestabilidad", que el GRAV también llevó a París y Río de Janeiro.
Ese mismo año, Le Parc la presentó en el Premio Internacional del Instituto Torcuato Di Tella. La pieza fue restaurada especialmente en 2019 para la exposición "Julio Le Parc - Transición Buenos Aires-París (1955-1959)" en el MNBA, donde la Fundación Konex la reconoció como obra maestra del patrimonio argentino.
• Seis espejos dobles (1966)
Obras muy próximas a esta pieza, como "4 doubles miroirs" (1966), integran la Daros Latinamerica Collection y fueron exhibidas en la Casa Daros de Río de Janeiro entre octubre de 2013 y febrero de 2014, en la muestra "Obras cinéticas de Julio Le Parc". Dispositivos de la misma serie también formaron parte de la gran retrospectiva de 2.000 m² en el Palais de Tokyo (2013) y de la exposición en la Serpentine Sackler Gallery de Londres (2014), donde la curaduría subrayó que el artista "transforma el espacio mediante la luz" y que "el visitante es activamente involucrado" en la obra.
• Luz continua con 49 cilindros, velocidad rápida (1967)
Esta obra -conocida en francés como "Continuel-lumière avec 49 cylindres vitesse rapide"- representa el arte lumino-cinético en su forma más directa. Se trata de una estructura de madera pintada y acero inoxidable con motores y luces, de aproximadamente 203 x 202,5 x 20 cm, en la que 49 cilindros metálicos pulidos giran a velocidad rápida frente a una fuente de luz, proyectando reflejos y sombras móviles sobre el entorno.
La pieza forma parte de la "Daros Latinamerica Collection" y fue exhibida en Casa Daros, Río de Janeiro, entre 2013 y 2014. Sus orígenes se remontan a fines de los años cincuenta, cuando Le Parc comenzó a producir cajas de luz y prototipos lumínicos con plexiglás y motor. En 1966, la Galería Howard Wise de Nueva York le dedicó su primera exposición individual en esa ciudad, pocos meses antes de que obtuviera el Gran Premio en Venecia.
En 2018, una instalación de la misma serie fue recreada en el Met Breuer de Nueva York dentro de la muestra "Julio Le Parc 1959", que documentó el papel pionero del artista en el cinetismo internacional.
• Frappez les gradés (1971)
Con "Frappez les gradés" (Ataquen a los superiores) la lógica participativa de los juegos ópticos se traslada al terreno de la contestación política. La obra consiste en un conjunto de bolsas de boxeo transformadas con rasgos corporales de figuras de autoridad -policías, directores, mandatarios, altos cargos- convertidas en blancos literales de la intervención del público. Le Parc explicó que la idea era que el espectador pateara y golpeara esas figuras para "sacarse el odio y el rencor" que provocan, en un momento histórico marcado por conflictos sociales y cuestionamientos a la represión estatal en Europa y América Latina.
La obra se inscribe en la serie "Jeux-enquêtes" (Juegos-encuesta), desarrollada a partir de fines de los años sesenta, en la que diversas instalaciones pedían a los visitantes elegir a sus "enemigos" o realizar acciones físicas que ponían en evidencia sus opiniones frente a figuras de poder. Una pieza cercana, "Choisissez vos ennemis" (1970), fue recuperada en la exposición de la Serpentine Sackler Gallery en 2014. El dispositivo convierte el cuerpo del espectador en vector de una catarsis política, haciendo del acto de golpear a los "gradés" un gesto simbólico de resistencia.
• La tortura (1972)
La elección del blanco y negro sugiere también una reflexión sobre el estatuto de la imagen en la era de la fotografía documental: los cuadros se acercan a la visualidad de las imágenes de archivo, pero filtradas por una gramática de la abstracción que evita el sensacionalismo. El Grupo Denuncia se formó en París, donde muchos artistas latinoamericanos exiliados coincidían en la necesidad de romper con cualquier idea de neutralidad estética frente a la represión en sus países de origen.
La obra fue mostrada en circuitos vinculados a la militancia y a la solidaridad con las luchas latinoamericanas, y retomada en exposiciones retrospectivas posteriores, incluida la muestra "Regreso", en la Galleria Continua de La Habana (2023).
• Ondes 110, n° 8 (1974)
Obras de esta familia han sido exhibidas en galerías internacionales como Nara Roesler y Perrotin, tanto en São Paulo como en París, donde muestras recientes las combinaron con trabajos de las series "Modulaciones" y "Alchimies". En exposiciones de mayor escala, como la del Palais de Tokyo, estas pinturas dialogaron con instalaciones lumínicas y relieves de los años sesenta, subrayando la continuidad de la preocupación de Le Parc por el carácter inestable de la percepción.
Cada variación forma parte de un programa preciso, de modo que el cuadro se comporta como una partitura de cambios graduales, perceptibles a medida que el ojo recorre la superficie.
• Modulación 48 (1976)
La exposición de las "Modulaciones" en la Galería Denise René de París y en la Galería Rayuela de Madrid en 1976 cambió el modo en que la crítica entendía el trabajo de Le Parc, al demostrar que su interés por el cinetismo no se agotaba en las instalaciones de luz, sino que también se extendía a una pintura de extrema precisión.
Una obra cercana, "Modulación nº 66" (1976), hoy en la colección de la Fundación Banco Santander, trabaja los tonos medios de una gama de catorce colores, concentrándose en los tonos fríos y sus transiciones. Le Parc continuó produciendo Modulaciones en décadas posteriores, y "Modulación 1160" (2004) fue considerada por la crítica uno de los puntos altos de la serie.
• Esfera azul (2001/2015)
En 2015, con motivo de la inauguración del espacio -entonces llamado Centro Cultural Kirchner, o directamente CCK- como centro cultural, Le Parc creó y donó esta versión para integrarla al Patrimonio Cultural de la Nación Argentina. La obra tiene versiones en otros lugares: una en rojo, "Sphère rouge" (2012), pertenece al Centre Culturel Julio Le Parc en Mendoza, y otra, "Sphère acier miroir", compuesta por 2.692 cuadrados de acero inoxidable, cuelga en la recepción de la Torre del Banco Galicia en Buenos Aires.
Durante el homenaje nacional a Le Parc en 2019, la esfera funcionó como símbolo de la vigencia del artista, que convocó a miles de personas en los cuatro meses de la muestra.
• Mobile Rombo Colón (2019)
Compuesta por más de tres mil piezas de acrílico translúcido fluorescente, la obra configura un gran volumen romboidal que brilla en la oscuridad. Los 28 espejos perimetrales que rodean la sala potencian el efecto lumínico del móvil, multiplicando sus imágenes hasta producir un espacio inmersivo. La galería Nara Roesler, que ha trabajado con Le Parc en Brasil y Europa, describe la pieza como parte de la serie "Experiencias móviles", en continuidad con los móviles transparentes y esféricos desarrollados para espacios públicos y colecciones privadas.
En 2019, el "Festival Le Parc" en el Teatro Colón integró este móvil dentro del programa Proyecto Le Parc, articulado con el mapping sobre el Obelisco y las exposiciones en el CCK y el MNBA.
(Fuente: Infobae / varios / redacción propia)




























