Así lo advierte un informe de Amnistía Internacional Argentina.
Ciberpatrullas, represión digital, autocensura y temor.
Javier Milei y Patricia Bullrich monitorean junto a
las fuerzas de seguridad la primera Marcha Federal Universitaria
(Foto: Sol 91.5).
Un
informe de
Amnistía
Internacional advierte que el gobierno nacional utiliza cada
vez más
tecnologías de vigilancia masiva sin los
controles ni la transparencia necesaria. Desde diciembre de
2023, el Poder Ejecutivo no sólo desarrolló una estructura con
reformas políticas en seguridad e inteligencia que
no se
debatieron en el Congreso, sino que también destinó
presupuesto para la
adquisición de equipamiento y programas
vinculados a
reconocimiento facial y datos biométricos.
Lejos de representar una solución para tener un país "más seguro",
este sistema ayudó a
profundizar estereotipos y estigmas
en ciertos sectores de la población. En más de 30 meses de
gestión, la
represión digital y el
aumento de la
infraestructura con drones, cámaras y software tuvo efectos
concretos:
autocensura en redes sociales,
moderación
en el discurso y
menor participación en manifestaciones.
"
En Argentina, el uso extendido de herramientas de vigilancia
en los espacios físicos y digitales está teniendo graves
consecuencias sobre los derechos de las personas. Estas
tecnologías se están consolidando como componentes centrales de
un entramado de control estatal que busca desalentar la
protesta, limitar las voces disidentes y someter a una mayor
vigilancia a grupos históricamente marginados", señaló
Paola
García Rey, directora adjunta de
Amnistía Internacional
Argentina, en conferencia de prensa.
En el caso de las protestas en el Congreso, en Plaza de Mayo o en
el Obelisco, los operativos cuentan con cada vez más herramientas
de vigilancia, entre las que se destacan los
drones y las
cámaras móviles. A su vez, estos equipos generan
información que es
procesada, en algunos casos, en tiempo real.
Gracias a la tecnología, las fuerzas de seguridad pueden
desarrollar
perfiles sobre los manifestantes y desplegar un sistema que
atenta contra la privacidad de esas personas, la libertad de
expresión, la asociación y la reunión pacífica.
En el plano digital, el Ejecutivo creó la
Unidad de
Inteligencia Artificial Aplicada a la Seguridad. Entre otras
tareas, la Unidad tiene a cargo
análisis de datos,
monitoreo
digital,
reconocimiento facial y
predicción del
delito. Al mismo tiempo, la
reforma del estatuto de la
Policía Federal formalizó el
monitoreo de redes
sociales sin autorización judicial y estableció el
ciberpatrullaje
como función oficial.
"
En conjunto, estas medidas configuran la expansión de
capacidades estatales de monitoreo, la incorporación de
tecnologías avanzadas y la ausencia de mecanismos de control y
rendición de cuentas robustos, en un contexto de crecientes
acciones estatales autoritarias orientadas al control y la
disuasión de la protesta", destaca el documento.
Más allá del discurso ligado a la seguridad, la implementación de
esta estructura se explica a partir del programa económico que
ejecuta el gobierno. Según un relevamiento de la organización
Fundar,
se perdieron
más de 30 mil empresas desde que asumió
Milei. En este aspecto, las que aún continúan operando (cerca de
481 mil)
son menos de las que estaban registradas durante las
restricciones sanitarias impuestas por el Covid. Es decir,
el
panorama es peor al de la pandemia.
Además, bajo la premisa de que no hay dinero, el gobierno lleva a
cabo un
ajuste sin precedentes en materia de educación,
ciencia y tecnología. Ante este escenario, el gobierno opta
por el
control social, tanto en las calles como en las redes.
En este aspecto, su política es efectiva.
Las personas se
autocensuran en el mundo virtual y en los espacios públicos,
reducen su participación en las protestas por el miedo que genera
el gobierno, y
toman más precauciones para planificar
actividades.
"
Cuando las autoridades buscan eludir el escrutinio público,
quienes cuestionan o exigen respuestas pueden convertirse en
blanco de distintas formas de vigilancia, control y represión,
profundizando prácticas de carácter autoritario", subrayó
Garcia Rey.
(Fuente: Agencoa de Noticias Científicas / UNQ / redacción
propia)