Tradicionalmente los educadores han enfatizado el razonamiento
lógico como una herramienta para desarrollar el conocimiento,
ampliar el saber y dar respuesta a las cuestiones básicas. El
razonamiento lógico subyace a la metodología científica y al
pensamiento analítico empleado en la justificación de decisiones
empresariales o legales. Pensar de manera ilógica es objeto de
crítica y, frecuentemente, de burla.
(Foto: Shutterstock).
Sin embargo, algunos psicólogos y educadores han defendido la
utilidad del pensamiento que se sitúa fuera de la lógica
para estimular la creatividad, la perspicacia o el
ingenio. Todas esas son habilidades fundamentales para la
innovación: desde el mundo de los negocios a las artes
creativas, la literatura, la política e
incluso la ciencia.
En la caja de pensar
La expresión "pensar fuera de la caja" suele referirse a esta
manera de pensar o razonar. El origen de esta expresión surge del
célebre rompecabezas que planteaba
cómo unir los nueve puntos
del gráfico reproducido abajo, con sólo cuatro líneas rectas y
sin levantar el lápiz del papel.

(Foto: composición propia).
Muchos de quienes se enfrentan por primera vez a este ejercicio
hacen varios intentos para finalmente abandonarlo. La solución al
problema está, precisamente, en
trazar líneas que vayan más
allá de los puntos. Esto es, dibujar las líneas
fuera de
la caja representada por esos puntos. Es una manera de
razonar discordante, porque a muchos no se nos ocurriría trazar
líneas oblicuas o extender las rectas fuera del perímetro marcado.
(Foto: composición propia).
Una pregunta, ¿en qué dirección transcurre un barco que cruza el
canal de Panamá si navega desde el Mar Caribe hacia el océano
Pacífico? Muchos responderán, recordando los mapas de la zona, que
en
dirección este-oeste. Sin embargo, el istmo por donde
transcurre el canal tiene una forma parecida a la de un sifón.
Esta orografía caprichosa hace que
su entrada por el Caribe
esté al oeste de la salida por el Pacífico.

Mapa del canal de Panamá (Foto: Wikipedia, CC BY).
Disrupción versus lógica
El
pensamiento lógico, ampliado por el conocimiento
adquirido, es el empleado generalmente para dar respuesta a
cuestiones empresariales. Sobre todo en áreas como la
contabilidad
financiera, donde existen
respuestas binarias o el
rango de
soluciones razonables es limitado, la lógica
tiene más peso.
En cambio, en la
estrategia y el
marketing, donde
existe terreno abonado para la creatividad, es conveniente
pensar
fuera de la caja o
emplear métodos alternativos de
formulación de ideas, como el denominado
pensamiento
lateral.
¿Puede la
inteligencia artificial generativa proporcionar
respuestas fuera de la caja a cuestiones empresariales complejas?
Aunque se le pidan opciones fuera de la caja,
ChatGPT
ofrece soluciones excelentes y exhaustivas
pero que provienen
de razonamientos lógicos y de la información recabada de
múltiples fuentes.
Comparativamente, cuando se le pregunta a la gente por soluciones
"fuera de la caja", sus propuestas suelen ser
más aventuradas,
alógicas o incluso ilógicas. Pero esta forma creativa de
pensamiento es la que se encuentra en
la frontera de la
innovación.
Pensar "de costado"
El pensamiento lateral estimula el desarrollo de
la
creatividad, la perspicacia y el ingenio al dar al
pensamiento un
enfoque creativo e imaginativo. El
pensamiento lateral
evita la lógica,
rompe con el
patrón causa-efecto y
busca la solución a un problema de
forma indirecta (e incluso absurda).
Su padre intelectual fue
Edward de Bono,
psicólogo y profesor de origen maltés, un influyente pensador en
el
desarrollo ejecutivo, cuyas ideas se han implementado
en múltiples programas de gestión. Dos de sus libros son
utilizados frecuentemente para explorar métodos alternativos sobre
temas complejos, y dinámicas para
trabajar en equipo de manera
más eficiente.
En "
Seis sombreros para pensar" propone una metodología
para combatir el
pensamiento de grupo y
aprovechar las
sinergias de la participación
de todos sus miembros.
Efectivamente, en ocasiones las virtudes del trabajo en equipo
también
pueden ser la semilla de su destrucción. Algunos
equipos muy cohesionados, con un marcado instinto competitivo,
espíritu ganador y cierto complejo de superioridad, pueden
adoptar
un sentimiento de invulnerabilidad y una tendencia a converger.
Ésto suele desembocar en el
rechazo de otras opiniones,
informaciones y datos que contradigan las posiciones que se
han consensuado, así como en la
demonización de cualquiera que
no esté de acuerdo con las ideas comunes, cegando a los
miembros del equipo ante otras distintas. Este síndrome se agudiza
cuando el líder del grupo impone sus preferencias.
Obviamente, estas prácticas cercenan la innovación, la creatividad
y el pensamiento lateral.
Dice De Bono que, en cambio, con el
pensamiento paralelo,
todos los pensadores miran en la misma dirección en todo
momento. No hay que responder a lo último que se ha dicho:
simplemente se añade otra idea paralela. Al final,
el tema se
habrá explorado en todas sus facetas de forma rápida.
Para ello, propone que, en distintos momentos de la discusión en
grupo, los participantes se pongan un sombrero distinto y
adopten
puntos de vista alternativos, sin aferrarse a los
planteamientos que tendrían lugar en las reuniones convencionales.
"
Con el método de los seis sombreros -explica De Bono-
intentamos
hacer las cosas de una en una. Hay un momento en que buscamos el
peligro (sombrero negro). Hay otro en que buscamos nuevas ideas
(sombrero verde) y otro en que nos concentramos en la
información (sombrero blanco). No intentamos hacer todo al mismo
tiempo".
La investigación también muestra que una forma de promover el
pensamiento paralelo en los grupos de trabajo es
favoreciendo
la diversidad, no sólo demográfica (género, etnia, identidad
y orientación sexual), sino especialmente con personas con
visiones
diversas del mundo y con capacidades y habilidades
complementarias.
En todo caso, como pone de relieve De Bono, el papel del líder del
grupo como
catalizador de ideas diversas y del pensamiento
lateral es fundamental para alcanzar resultados creativos.
Visión poliédrica
En "
El pensamiento lateral", De Bono amplia su análisis
sobre formas de
ensanchar la reflexión y el
análisis
de problemas. Para ello distingue entre el
pensamiento
vertical -tradicional y fundamentalmente deductivo- y el
lateral,
intuitivo y desmadejado.
El pensamiento lateral tiene como objetivo
cambiar los modelos,
explica, que suelen utilizarse a la hora de planear y justificar
la toma de decisiones. El
uso de la provocación o las
analogías son algunas de las técnicas que propone para
acrecentar el pensamiento lateral, aunque en su opinión se trata
de
una facultad relativamente innata.
De Bono fue el precursor de muchas ideas que posteriormente han
sido desarrolladas en el ámbito de la
psicología cognitiva
por autores como
Howard Gardner,
Daniel Goleman
o
Daniel Kahneman.
La mayoría de sus intuiciones
eran acertadas, aunque
sus
métodos todavía eran embrionarios, lo que le convirtió en
blanco de algunas críticas. No obstante, su contribución marcó un
paso decisivo en la formación de ejecutivos, y
sus técnicas
son empleadas en el desarrollo directivo.
(Fuente: The Conversation / varios / redacción
propia)