viernes, 31 de julio de 2026

Lecturas para el fin de semana: esta vez, cuatro libros "difíciles" firmados por mujeres

Cuatro trabajos con dos denominadores comunes: su autoría femenina y ser esencialmente dolorosos. Vínculos enfermizos, traumas colectivos, duelos, enfermedad mental, el peso del silencio, la necesidad de reinventarse y otros temas de ese tenor son los que tratan estos textos, de buena presencia en librerías actualmente y, como casi siempre, descargables en formato digital desde este mismo post. 

(Foto: composición propia).

Tres autoras ya consagradas y una "misteriosa" novel que no ofrecen diversión o pasatismo, sino más bien todo lo contrario. Admitamos que el post de hoy no propone, a diferencia de algunos otros viernes, lecturas para públicos masivos. Temas fuertes pero de los cuales es necesario hablar y, eventualmente, abrevar en la experiencia ajena. A continuación, los títulos:

Corazón de perra, de Victoria Guerrero (Random House)

(Foto: composición propia).

Una poeta peruana llega a Moscú y, casi sin advertirlo, entra en una red de enfermedad, vigilancia y encierro. En nombre de la ciencia, un médico de aura siniestra y una mujer tan seductora como implacable la convierten en objeto de estudio, la rebautizan Laika y la empujan a un territorio donde el cuerpo deja de pertenecerle por completo. Entre clínicas, quirófanos, celdas y fugas, la narradora intenta sostener lo único que no puede dejarse arrebatar del todo: la memoria de sí misma, su lengua y una precaria pero feroz voluntad de autonomía.

Una novela de gran intensidad verbal y extraña belleza, donde la experiencia de la enfermedad se transforma en una indagación radical sobre el poder, el dolor y la resistencia. Victoria Guerrero Peirano construye una voz hipnótica que cruza delirio, lucidez y violencia para narrar un cuerpo intervenido, vigilado y aun así indócil.

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Mala madre, de María Paz Rodríguez (Seix Barral)

(Foto: composición propia).

A sus setenta y seis años, la vida de María Claro esta­ba llena de rutinas. Instalada en Iowa, la tranquilidad de su vejez se ve trastocada cuando una de sus nietas logra dar con su paradero. Obligada a recordar una vida que creyó haber dejado atrás, las cicatrices de María vuelven a abrirse para dejar al descubierto el doloroso significado de La Mala Madre, la instalación que le ganó su reputación como artista. En paralelo, la joven Tiny von Striker, pupila y amiga íntima de María, deberá enfrentar los verdaderos sentimientos en torno a una familia en la que nunca se sintió com­prendida y que lleva quince años sin ver.

"Mala madre" es una exploración de los vínculos familia­res enfermizos, donde la culpa, la libertad y el desarro­llo de la identidad propia serán el hilo conductor de la vida de las protagonistas y de esta poderosa novela.

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El horizonte de mi existencia, de María José de Bustos (Seix Barral)

(Foto: composición propia).

Un arquitecto uruguayo, habituado en los últimos años a levantar espacios destinados a desaparecer, llega a una playa del Pacífico chileno cargando un duelo imposible. Desde esa orilla donde el mar se vuelve confesionario y condena, reconstruye la historia de una vida marcada por las fugas, el amor desgastado, la culpa y la enfermedad mental.

Con una voz torrencial e íntima, "El horizonte de mi existencia" narra la transformación de un hombre que, tras años de sostener una existencia confortable y vacía, se ve obligado a enfrentarse al derrumbe de todo aquello que creía sólido: el matrimonio, la familia, la identidad y hasta la idea de la cordura. La aparición de Víctor -un músico español luminoso y enigmático- y el traslado a la costa asturiana abrirán, sin embargo, una inesperada posibilidad de redención.

La enigmática autora -es su primer trabajo y casi no se encuentra información sobre ella- construye una novela de gran intensidad emocional sobre la fragilidad de los vínculos, el peso devastador del silencio y la necesidad urgente de reinventarse cuando la vida parece haber terminado.

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El bosque de tu nombre, de Karina Pacheco (Alfaguara)

(Foto: composición propia).

Una novela sobre memoria, violencia política y herencia moral que reconstruye, desde la intimidad familiar, el genocidio guatemalteco y sus reverberaciones en varias generaciones. Ariel, médico inglés e hijo de un exiliado guatemalteco, descubre en un cuaderno familiar una confesión que altera su comprensión del pasado: su padre estuvo implicado en un ajuste de cuentas ligado al asesinato de una mujer desconocida. 

A partir de ese hallazgo, inicia una investigación que entrelaza memoria, culpa, violencia política y silencios heredados. Situada en el contexto del conflicto armado guatemalteco y las secuelas del genocidio indígena, la novela despliega una trama donde lo íntimo y lo histórico avanzan juntos. Karina Pacheco construye un relato de gran densidad ética y emocional, sostenido por una prosa contenida y precisa. La obra explora cómo los traumas colectivos atraviesan generaciones y cuestiona las posibilidades reales de verdad, reparación y reconciliación en América Latina contemporánea.

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(Fuente: bajalibros.com / varios / redacción propia)

El "pensamiento crítico" está de moda: ¿qué significa realmente y cómo se enseña?

En cualquier debate o reflexión acerca del impacto de la inteligencia artificial en la educación se acaba hablando de pensamiento crítico. Esta tecnología está cambiando la forma en que los alumnos aprenden y en que los docentes evalúan el aprendizaje, y ante esta transformación, el pensamiento crítico se presenta a menudo como la respuesta pedagógica adecuada.

(Foto: Shutterstock).

Pero a medida que la IA cambia la forma en que aprendemos y enseñamos, es fácil pasar por alto una cuestión crucial: ¿qué significa realmente el pensamiento crítico en el mundo actual?

Existe un peligro real de que se convierta en una palabra de moda vacía de contenido, un antídoto excesivamente simplificado y supuestamente universal contra esta nueva realidad en la que la información, las explicaciones y los resultados cada vez más sofisticados están a sólo un clic de distancia.

Ampliando las definiciones

El pensamiento crítico se entiende, en términos generales, como un conjunto complejo y valioso de habilidades y hábitos. Incluye la capacidad de evaluar pruebas, valorar argumentos, identificar supuestos, distinguir las afirmaciones más sólidas de las más débiles y extraer conclusiones razonadas.

Estas habilidades siguen siendo vitales, pero no abarcan por completo lo que los estudiantes necesitan para hacer frente a los retos cognitivos de un mundo impulsado por la IA.

Reflexión y juicio

El pensamiento crítico se desarrolla en dos pasos. El primero es la reflexión, ese micromomento vital de pausa y consideración que precede al segundo paso: la formación de un juicio.

La reflexión exige que las personas cuestionen las pruebas, examinen las suposiciones, comparen interpretaciones contrapuestas, reconozcan los límites de su propia perspectiva y estén dispuestas a revisar sus conclusiones a la luz de argumentos más sólidos o de nueva información.

Pero los espacios digitales modernos moldean agresivamente nuestra atención. Las plataformas digitales deciden qué es visible, fiable y digno de atención, y luego ofrecen contenido a los usuarios en forma de vídeos breves, reseñas cortas y feeds que se pueden desplazar sin fin.

El pensamiento crítico resulta difícil en estos espacios digitales porque desaparece el tiempo y el espacio necesarios para la reflexión. En su lugar, es probable que los usuarios pasen directamente del consumo al juicio.

La reflexión, intermedio necesario entre consumo y juicio

Sin embargo, aún podemos fomentar la crucial primera etapa de la reflexión fuera de estos entornos digitales. Y, al igual que cualquier objetivo educativo significativo, este hábito no se adquiere únicamente a través de la enseñanza. Se cultiva gradualmente mediante la práctica repetida, la retroalimentación, la reflexión y la revisión a lo largo de todo el plan de estudios.

Aunque el pensamiento crítico comienza con una reflexión disciplinada, no termina ahí. La reflexión nos prepara para ejercer el juicio.

El juicio es donde el pensamiento comienza a orientar la acción. Es donde decidimos qué merece nuestra atención, cuánta confianza depositar en nuestro conocimiento y qué responsabilidades se derivan de ello. Determina cómo participamos en última instancia junto a los demás en situaciones en las que no podemos estar seguros al 100 % de lo que sabemos.

El ingrediente clave: la humildad intelectual

Uno de los logros menos publicitados de la educación es que ayuda a los alumnos a descubrir los límites de su propia comprensión. Luchar con ideas difíciles, construir argumentos, cometer errores y revisar el propio razonamiento hacen mucho más que simplemente producir conocimiento. Estos procesos calibran gradualmente el juicio al enseñar a los estudiantes la diferencia entre llegar a una respuesta y comprender un tema de forma significativa.

Con las herramientas basadas en la IA, es más fácil que nunca producir trabajos que, a primera vista, parezcan reflexivos, persuasivos y sofisticados. Una persona puede parecer informada y elocuente sin haber realizado nunca el difícil trabajo cognitivo de desarrollar una comprensión real.

Por lo tanto, hay que enseñar a los estudiantes a distinguir entre una respuesta y la comprensión real. La capacidad de escribir un texto fluido y bien construido es una habilidad totalmente distinta a la de elaborar un argumento sólido. De hecho, una prosa ingeniosa a menudo puede enmascarar o distraer la atención de la falta de una comprensión clara.

Apariencia frente a profundidad

Pero el riesgo no es que el uso de la IA genere estudiantes incapaces de pensar. El riesgo es que cada vez resulte más fácil confundir una ejecución pulida con profundidad intelectual, tanto en nosotros mismos como en los demás.

Aquí es donde entra en juego la humildad intelectual. No se trata ni de modestia ni de falta de confianza, sino de la capacidad de reconocer los límites de la propia comprensión, estar abierto a la revisión y calibrar la confianza en función de lo que realmente se sabe. La humildad intelectual es lo que evita que el juicio se endurezca hasta convertirse en una certeza ciega.

Esta capacidad hace que el pensamiento crítico sea algo más que un conjunto de habilidades cognitivas. Se convierte en parte de un proyecto educativo más amplio, que prepara a los estudiantes para ejercer su juicio de forma responsable en relación con otras personas y con el mundo compartido en el que viven.

Más allá de una habilidad aislada

Desde esta perspectiva más amplia, el pensamiento crítico no puede reducirse a una habilidad aislada, integrarse en una sola asignatura ni medirse mediante una única evaluación. Se cultiva en todas las disciplinas, a través de experiencias que obligan a los estudiantes a revisar sus conclusiones a la luz de nuevas pruebas, a defender interpretaciones contrapuestas, a explicar el razonamiento que subyace a sus decisiones y a reflexionar con honestidad sobre los límites de su propio entendimiento.

En la práctica, esto se traduce en un experimento científico que refuta la hipótesis de un alumno, una clase de historia en la que se comparan interpretaciones contradictorias de un mismo acontecimiento o un debate literario que explora múltiples lecturas de un texto.

Este tipo de tareas exigen a los alumnos que pongan en práctica el mismo hábito: ejercer el juicio con humildad intelectual. El objetivo no es simplemente llegar a la respuesta correcta, sino aprender a reconocer cuándo su propio razonamiento debe cuestionarse, refinarse o modificarse.

En última instancia, este hábito prepara a los alumnos para el mundo real actual, donde los retos rara vez tienen respuestas claras o información completa. Al igual que todos los adultos, los alumnos tendrán que lidiar con afirmaciones contradictorias y debates públicos, a menudo en plataformas gestionadas mediante algoritmos llenas de contenido generado por IA.

En estos espacios, la confianza tiende a ir por delante de la comprensión.

Cuestionar y reconsiderar

Las sociedades democráticas necesitan ciudadanos que hayan practicado la difícil tarea de revisar sus opiniones. El aula ofrece un entorno seguro y sin grandes riesgos para entrenar esta habilidad antes de ponerla en práctica en el mundo real.

Los colegios y las universidades tienen el deber de enseñar a los alumnos a ejercer un juicio sensato ante la incertidumbre, el desacuerdo y la complejidad. Esa labor no comienza enseñando el pensamiento crítico como una habilidad aislada, sino diseñando experiencias de aprendizaje que inviten repetidamente a los estudiantes a cuestionar, revisar, justificar y reconsiderar su propio pensamiento en todas las disciplinas.

Al hacerlo, la humildad intelectual se convierte no sólo en un ejercicio académico, sino en un hábito cívico profundamente arraigado.

(Fuente: The Conversation / redacción propia)

Un documental es capaz de revivir la crisis argentina de 2001 sólo con la potencia de las imágenes

"Diciembre", la película de Lucas Gallo, prescinde de narración y entrevistas retrospectivas para apoyarse en el peso abrumador del archivo que relata aquellos agitados días.

(Foto: composición propia).

Hay un documental que no explica el derrumbe de la Argentina en diciembre de 2001: lo reproduce. "Diciembre", del director Lucas Gallo, construye su narración íntegramente con imágenes televisivas de la época, sin voz en off, sin entrevistas, sin análisis retrospectivos, confiando en que el flujo caótico de las transmisiones en vivo de aquel mes tiene, por sí solo, la densidad suficiente para restituir la experiencia del colapso.

El espectador no percibe una interpretación del levantamiento popular: percibe el levantamiento popular. Esa apuesta formal -el archivo como presencia, no como ilustración- adquiere una dimensión particular en 2026, el año en que se cumplirán en diciembre, 25 años de las jornadas que dejaron decenas de muertos, cinco presidentes en poco más de un mes y la consigna "¡Que se vayan todos!" como síntesis de una crisis de representación, social, política y económica sin equivalente en la historia reciente del país.

La película prescinde de entrevistas, expertos y carteles explicativos intermedios. Su único material es el archivo televisivo restaurado de diciembre de 2001 -en su mayoría proveniente de Crónica TV y del archivo DiFilm-, reorganizado de manera impecable por el montajista Fernando Epstein con diseño sonoro de Daniel Yafalián. El film recorre el período comprendido entre el 1 de diciembre de 2001 y el 3 de enero de 2002, cuando la sucesión presidencial se estabilizó con la llegada de Eduardo Duhalde, sin más intervención externa que un cartel al inicio y otro al final, que sitúan el marco temporal.

El director no llega a este territorio sin antecedentes. Su documental anterior, "1982", ya trabajaba con parámetros similares: archivo televisivo, ausencia de análisis ex post, confianza en la potencia de las imágenes para articular sentido sin intermediarios. Pero "Diciembre" radicaliza esa apuesta al eliminar casi por completo cualquier intervención ajena al material original. En una entrevista, Gallo planteó que "no cree que el documental deba dar respuestas y certezas sobre lo sucedido", y que su función puede ser, antes que eso, "la de interrogar el archivo y abrir preguntas". Esa posición atraviesa cada decisión formal de la película y actúa en el beneficio de su impacto.

El relato arranca con el "corralito" -el decreto 1.570 que el gobierno de Fernando de la Rúa y su ministro de economía Domingo Cavallo implementó el 1 de diciembre para restringir las extracciones de dinero y contener la corrida bancaria- y avanza, sin pausas explicativas, hacia los cacerolazos, los saqueos, la represión y las renuncias en cascada. La acumulación de imágenes construye el retrato de una medida técnica que se transformó en detonante político: de la restricción al efectivo a la fractura del vínculo entre el Estado y los ciudadanos.

Las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001 ocupan el núcleo dramático del film. El anuncio del estado de sitio, decretado para frenar los saqueos, produjo el efecto contrario: una salida masiva a las calles de sectores que hasta entonces no se habían movilizado. Quienes vivimos esos días agobiantes -y no sólo por las altas temperaturas propias de la época- no podemos dejar de sentir cierta incomodidad e incluso la incredulidad propia del paso del tiempo. La película presenta aquel discurso del presidente De la Rúa como parte de la secuencia televisiva, seguido de inmediato por imágenes de las cacerolas como instrumento de protesta y multitudes desplazándose hacia plazas y avenidas de la ciudad de Buenos Aires, en un montaje que hace visible la correlación entre la palabra oficial y la respuesta de la calle.

Los cacerolazos que el film registra no eran un fenómeno nuevo en Argentina, pero en 2001 adquirieron una escala sin precedentes. Estudios académicos relevados por la hemeroteca digital Redalyc señalan que el bienio 2001-2002 constituyó el período de mayor presencia de cacerolazos en la historia reciente del país: mientras el promedio anual de la década previa fue inferior a los 100 eventos de protesta, durante esos dos años se superaron los 1.000 casos.

La sucesión de cinco presidentes en poco más de un mes -el ya citado De la Rúa, Ramón Puerta, Adolfo Rodríguez Saá, Eduardo Camaño y Eduardo Duhalde- se convierte en elemento narrativo poderoso: se suceden las imágenes de juramentos y conferencias de prensa con escenas de protestas que continúan pese a los cambios de personajes, transmitiendo la sensación de que el rechazo no se agotaba en la caída de un presidente.

El trabajo de montaje y diseño sonoro es, en ausencia de narrador, la escritura política del filme. La edición del mencionado Epstein decide qué imágenes se suceden, qué fragmentos de sonido se superponen, cómo se construyen las transiciones entre escenas que en su emisión original podían estar separadas por horas. Al colocar el anuncio del corralito junto a escenas de ahorristas desesperados y cacerolazos, o al yuxtaponer declaraciones supuestamente tranquilizadoras de funcionarios con imágenes de represión, el film construye interpretaciones implícitas sobre la desconexión entre discurso oficial y realidad social sin necesidad de enunciarlas.

"Diciembre" se proyectará los viernes 21 y 28 de agosto, 4, 18 y 25 de septiembre a las 20:00 en Arthaus Central (Bartolomé Mitre 434, CABA).

El trailer oficial del filme puede verse haciendo click aquí.

(Fuente: Agencia Noticias Argentina / Infobae / varios / redacción propia)

jueves, 30 de julio de 2026

De Marta Minujín a Julio Le Parc: una muestra retrata a más de un centenar de figuras de la cultura argentina

La exhibición “Maestros: El Bosque y el Árbol”, de Gaby Messina, en el Museo Benito Quinquela Martín, reúne fotografías de artistas en ámbitos de trabajo junto a una pieza audiovisual

La muestra "Maestros. El Bosque y el Árbol" reúne 112 fotografías y un documental de 70 minutos de Gaby Messina en el Museo Benito Quinquela Martín de La Boca

Gaby Messina lleva más de una década fotografiando a los artistas más grandes de la Argentina en sus talleres y espacios de trabajo. El resultado de esa investigación visual —112 fotografías y un documental de 70 minutos— se podrá ver desde el sábado 1° de agosto en el Museo de Bellas Artes de Artistas Argentinos Benito Quinquela Martín, de La Boca, donde se inaugurará la muestra Maestros: El Bosque y el Árbol a las 14.

La exhibición reúne retratos de Luis Felipe Noé, Marta Minujín, Gyula Kosice y Julio Le Parc, entre otras figuras de la cultura nacional mayores de 65 años. El material audiovisual incluye las voces de los propios artistas, con música de Gustavo Santaolalla.

La curaduría estuvo a cargo de Helena Ferronato y Silvina Amighini. Ferronato, quien además es gerenta de MuseosBA, señaló: “Las fotografías de Gaby Messina nos abren la puerta a los espacios donde los artistas crean. Talleres y hogares habitados por objetos, materiales, herramientas, recuerdos y obras en proceso, se revelan como territorios de identidad. En ellos, cada huella habla de una manera de mirar y de hacer, y nos acerca a aspectos de los artistas que muchas veces permanecen invisibles para el público”.

La muestra establece un diálogo con el patrimonio del museo a través del retrato El maestro Quinquela Martín, obra de Aldo Sessa de 1962. El edificio, que fue también hogar y taller de Benito Quinquela Martín, forma parte de la experiencia de la exposición.

La exhibición incluye retratos de Luis Felipe Noé (foto), Marta Minujín, Gyula Kosice y Julio Le Parc, entre otras figuras de la cultura nacional mayores de 65 años

Messina inició en 2012 esta línea de trabajo, centrada en el registro fotográfico de artistas en sus entornos de producción. Su práctica abarca fotografía, videoarte, cine documental, formatos experimentales e intervenciones site specific. Formada junto a Alberto Goldstein, Marcos López y Humberto Rivas, presentó su primera exposición individual en 2004 en la Fotogalería del Teatro San Martín, con curaduría de Juan Travnik.

Es autora, además, de cinco libros: Gaby Messina (2009), Lima kilómetro 100 (2011), Fe (2013), el homónimo de esta exposición, Maestros: El Bosque y el Árbol (2016) y Saber ver (2016).

La sede del museo, que se encuentra en Av. Pedro de Mendoza 1835, del barrio de La Boca, se puede visitar los lunes de 11 a 16 y de miércoles a domingos, de 11 a 18. Los martes permanece cerrado. Las entradas tienen un costo de $10.000 para el público general y $2.000 para residentes argentinos o extranjeros con DNI. Los miércoles, el ingreso es gratuito para residentes argentinos. No pagan entrada jubilados, excombatientes de Malvinas, estudiantes universitarios con acreditación, personas con discapacidad y un acompañante, menores de 12 años y grupos de alumnos de colegios públicos.

(Fuente: Infobae/Cultura Caba)(Fotos: prensa Cultura CABA)

miércoles, 29 de julio de 2026

Agenda Cultural: el Palacio Libertad, antes llamado Centro Cultural Kirchner, renueva sus propuestas para la última semana de las vacaciones invernales

El imponente complejo cultural, ubicado en Sarmiento 151, CABA, ofrece música, teatro, danza, arte y cine, con una programación orientada básicamente a los más pequeños y adolescentes, pero disfrutable por toda la familia. El acceso a todas las actividades es, como siempre, libre y gratuito para toda la comunidad.

Nico y la máquina de los Atrapasueños

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Con música en vivo y la participación de títeres, la obra cuenta la historia de Nico, sus amigos y un personaje muy particular, cuyo objetivo será evitar que los chicos del público vean cumplidos sus sueños. Una propuesta para toda la familia, con guion y dirección general de Gustavo Guzmán, dirección musical de Diego Ribas y un destacado elenco.

Del miércoles 29 de julio al domingo 2 de agosto, 17:00 - Sala Argentina.

Ballet Folklórico Nacional

(Foto: prensa Palacio Libertad).

El elenco estable de danza presenta "Comunidad", un espectáculo familiar escrito y dirigido por Emiliano Dionisi, con reposición coreográfica de Soledad Mangia y Eduardo Virasoro.

Martes 28 de julio, 15:00 y 18:00 - Auditorio Nacional.

La fábrica de Marta, por Chicos al Arte

(Foto: prensa Palacio Libertad).

En esta instalación inspirada en la artista Marta Minujín, La Gran Lámpara se transforma en una fábrica de arte donde se imprime, se recorta, se pega y se monta una gran exposición entre todos.

Viernes, sábados y domingos (hasta el 2 de agosto), 15:00 a 19:00 - La Gran Lámpara.

Oía, por Vaivén

(Foto: prensa Palacio Libertad).

A través de poesías, ritmos y melodías, Sofía y Florencia invitan a jugar, bailar, cantar y compartir un momento de encuentro, con canciones divertidas para toda la familia.

Del miércoles 29 al viernes 31 de julio, 15:00, 16:30 y 18:30 - Sala 303.

¡Guarda!, por la Compañía Turnoc

(Foto: prensa Palacio Libertad).

En la playa, tres guardavidas se ven envueltos en situaciones absurdas que pondrán a prueba sus habilidades. Un espectáculo participativo que combina clown, humor, malabares y acrobacias.

Sábado 1 y domingo 2 de agosto, 15:00, 16:30 y 18:30 h - Sala 303.

La quimera del oro, de Charles Chaplin, con música en vivo

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Lleno de gags y escenas icónicas, el clásico de Charles Chaplin narra las aventuras de Charlot en las montañas de Alaska, en busca de oro. La película se proyecta con música en vivo y locución en español.

Martes 28 de julio, 15:00 y 17:30 h - Sala Manuel Antin.

Valija de sueños

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Coordinada por María Paula Negri, esta experiencia para niños de 7 a 12 años invita a reencontrarse con sueños, deseos y propósitos a través del canto, el teatro, la música, el juego y la imaginación.

Sábado 1 de agosto, 15:30 y 17:30 - Auditorio 413.

Muestra itinerante de Ánima Latina, Festival de Cine de Animación Latinoamericano

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Se proyecta una selección de cortos animados de Argentina, Chile y Bolivia que reflejan la gran variedad estética y narrativa de las producciones regionales destinadas a los más pequeños.

Miércoles a domingos, 14:00 a 20:00 - Sala 307.
La programación completa puede visitarse haciendo click aquí.

(Fuente: prensa Palacio Libertad / redacción propia)

martes, 28 de julio de 2026

A 50 años de su fallecimiento, tres obras maestras del cineasta Fritz Lang regresan a la pantalla grande

Copias restauradas de tres clásicos del director alemán llegan a la Sala Lugones porteña, al Cine York bonaerense y a una sala de Rosario, con funciones especiales y parte del programa gratis para disfrutar en línea.

(Foto: composición propia).

A cinco décadas de la muerte de Fritz Lang se presenta el ciclo "Las tres M del Sr. Lang", una programación dedicada a tres títulos que el director filmó antes de exiliarse de Alemania y que permiten revisar, en copias restauradas enviadas especialmente desde ese país, una parte decisiva de su obra y de la historia del cine.

El programa, llevado adelante por el Goethe-Institut Buenos Aires, reunirá "Metrópolis", "M, el vampiro negro" y "El testamento del Dr. Mabuse", tres películas atravesadas por la letra "m" y por momentos distintos de la carrera del cineasta nacido en Viena en 1890. Las proyecciones se harán en formato DCP en la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín (Av. Corrientes 1530, CABA) entre el 28 de julio y el 2 de agosto, y luego continuarán en el Cine York (Juan Bautista Alberdi 895, Olivos) el 27 y 28 de agosto.

También habrá funciones en el Cine Lumière (Vélez Sársfield 1027, Rosario) durante los domingos de agosto. Tanto el primer título como el tercero, además, estarán disponibles gratis con subtítulos en español en la plataforma Goethe on Demand.

Fritz Lang (Foto: WIkimedia).

Lang, cuyo nombre completo era Friedrich Christian Anton Lang, fue director, guionista y actor. Tras casarse con la guionista alemana Thea von Harbou, obtuvo la nacionalidad alemana en 1922, se divorció en 1933 y ese mismo año huyó del régimen nazi hacia París antes de instalarse en Estados Unidos en 1934.

Durante las dos décadas siguientes dirigió numerosas películas en ese país y obtuvo la nacionalidad estadounidense. A fines de la década de 1950 regresó a Alemania para filmar sus tres últimas películas, en 1964 fue presidente del jurado del Festival de Cine de Cannes y murió en Beverly Hills en 1976.

La recuperación de "Metrópolis" ocupa un lugar central dentro del ciclo. Durante 75 años, la película de 1927 sólo pudo verse en una versión incompleta, hasta que en 2008 aparecieron en Buenos Aires escenas que se creían perdidas y que permitieron restaurarla de manera íntegra por la Fundación Murnau.

Fotograma de "Metrópolis" (Foto: Wikimedia).

La película, de 148 minutos de duración, transcurre en 2026 y fue estrenada en Berlín en 1927. Su relato imagina una "ciudad del futuro" escindida entre trabajadores confinados a un mundo subterráneo y una élite que habita una superficie de lujo, una tensión social expresada en algunas de las imágenes más perdurables del siglo XX.

La obra, considerada la película muda alemana más célebre, cumple ahora un siglo de su rodaje. En la Sala Lugones se proyectará el miércoles 29 de julio a las 20:30, el viernes 31 de julio a las 17:30 y el sábado 1 de agosto a las 20:30; en el Cine York, el viernes 28 de agosto a las 20:30; y en Rosario, los domingos 2 y 30 de agosto a las 19.

"M, el vampiro negro", filmada en 1931, fue la primera película sonora de Lang. El film sigue a un asesino de niños, interpretado por Peter Lorre, perseguido no sólo por la policía sino también por el hampa, que ve alteradas sus propias actividades por la presencia de ese criminal solitario.

Fotograma de "M, el vampiro negro" (Foto: Wikimedia).

La película dura 111 minutos y tendrá funciones en la Sala Lugones el martes 28 de julio a las 21:00, el jueves 30 de julio a las 15:00 y el domingo 2 de agosto a las 20:00. Luego se verá en el Cine York el viernes 28 de agosto a las 18:00 y en Rosario el domingo 9 de agosto a las 19:00.

"El testamento del Dr. Mabuse", de 1933, fue el último largometraje que Lang filmó en Alemania antes del exilio. La historia comienza cuando el inspector Lohmann recibe el llamado de un antiguo miembro del Departamento de Policía por un caso de falsificación, una pesquisa que lo conduce hasta Mabuse, recluido desde hace años en una clínica mental.

    
Fotograma de "El testamento del Dr. Mabuse" (Foto: Wikimedia).

Allí aparece otra figura clave: el doctor Baum, un psiquiatra fascinado por el legado del criminal y por un "testamento" que describe el camino para fundar un imperio del crimen. La película sigue siendo considerada una obra antifascista y una advertencia sombría sobre los mecanismos totalitarios.

Este título, de 122 minutos, se proyectará en la Sala Lugones el martes 28 de julio a las 15:00, el miércoles 29 de julio a las 17:30 y el domingo 2 de agosto a las 15:00. También llegará al Cine York el jueves 27 de agosto a las 20:30 y al Cine Lumière de Rosario el domingo 16 de agosto a las 19:00.

(Fuente: Infobae / Agencia Noticias Argentinas / varios / redacción propia)

Un nuevo mapa identifica los sitios costeros del Patrimonio Mundial más vulnerables al cambio climático

La primera base digital internacional traza con precisión los límites de monumentos, paisajes y reservas en zonas cercanas al mar, lo que facilita la gestión de riesgos ambientales y la planificación de acciones para su resguardo. Permite identificar 1.250 lugares que están expuestos a la suba del nivel del mar, las inundaciones y la erosión costera.

La Ópera de Sidney, en Australia, uno de los lugares señalados en el mapa (Foto: Expedia).

La vulnerabilidad de los sitios patrimoniales que se encuentran cerca de las costas ante el cambio climático motivó la creación de una nueva herramienta científica. Un equipo internacional presentó el primer mapa digital global de los límites de todos los lugares costeros del Patrimonio Mundial de la UNESCO situados a menos de 20 metros sobre el nivel del mar, un insumo clave para la investigación y la gestión del riesgo ambiental.

El estudio, publicado en la revista Scientific Data, describe el desarrollo del Global Coastal Heritage (Glo-CoH) dataset, un recurso digital que busca cerrar una brecha histórica en la información disponible para evaluar amenazas como la subida del mar, las inundaciones y la erosión en el patrimonio universal.

La dimensión global del patrimonio costero y sus desafíos actuales


Diversos análisis recientes advierten que el cambio climático intensifica el deterioro de sitios históricos y culturales en todo el mundo, lo que pone en riesgo tanto estructuras emblemáticas como prácticas y memorias asociadas. Ejemplos como las inundaciones que afectaron a Venecia o la erosión que amenaza a los moáis de Rapa Nui muestran cómo el aumento del nivel del mar y los fenómenos extremos modifican entornos que antes favorecieron el desarrollo de estas culturas.

Distribución mundial de los sitios del patrimonio digitalizados por el Proyecto de Cartografía del Patrimonio Costero Mundial, clasificados en las categorías "cultural", "natural" y "mixto" (Foto: Scientific Data).

El nuevo mapa digital incluye 1.250 sitios individuales. Estos abarcan desde monumentos culturales y lugares naturales de biodiversidad hasta sitios mixtos reconocidos por su valor universal.

Las áreas mapeadas cubren más de 235 millones de hectáreas a lo largo de las costas del planeta. Entre algunos ejemplos figuran la Ópera de Sídney en Australia, tramos costeros de la Gran Muralla China, y zonas patrimoniales de San Petersburgo en Rusia. En Argentina destaca el sitio natural de Península Valdés, provincia de Chubut.

Robert Nicholls
, coautor del estudio y profesor del Tyndall Center for Climate Change Research, señaló que la disponibilidad de estos datos permite a científicos, gestores y responsables políticos "comprender mejor cómo las amenazas ambientales y climáticas pueden afectar a los sitios costeros, planificar medidas de protección y tomar decisiones informadas en todos los niveles".

Moái de Rapa Nui, Isla de Pascua  (Foto: Wikimedia).

El artículo científico detalla que entre los 1.199 sitios del Patrimonio Mundial inscritos por la UNESCO hasta fines de 2023, 386 incluyen elementos situados a 20 metros o menos sobre el nivel medio del mar. El nuevo conjunto de datos distingue entre sitios culturales (289), naturales (91) y mixtos (6), identificando tanto límites únicos como sitios con varias partes componentes.

El estudio describe un trabajo de dos años, realizado entre enero de 2022 y abril de 2024, en el que el equipo del Global Coastal Heritage Mapping Project creó un mapa digital preciso de los sitios costeros protegidos por la UNESCO. Para definir los límites de cada lugar, los especialistas revisaron los mapas oficiales que el organismo usa para inscribir estos sitios y también analizaron imágenes satelitales de Google Earth. Así pudieron trazar de manera digital el contorno real de cada área patrimonial.

La profesora Joanne Clarke coordinó a un grupo de 14 personas encargadas de digitalizar los mapas. Todo el equipo siguió un método que buscaba garantizar que los datos fueran consistentes y útiles en cualquier parte del mundo. El trabajo se realizó en escalas que iban de 1:1.000 a 1:250, lo que permite observar tanto grandes extensiones como detalles muy pequeños. No se incluyeron zonas de protección adicionales porque la UNESCO no tiene reglas unificadas para estos "anillos de seguridad" en los sitios patrimoniales.

Para asegurar la calidad del mapa, el equipo aplicó una revisión que mezcló análisis técnico y observación directa. Se seleccionaron 60 sitios de distintos países y tamaños para comprobar si los límites digitales coincidían con lo que muestran los satélites y los mapas originales. El resultado mostró que el 92% de los sitios alcanzó el mayor nivel de exactitud en la digitalización, lo que respalda la confiabilidad de todo el proyecto.

San Petersburgo, Rusia (Foto: Wikimedia).

Usos y desafíos de la base de datos

El Glo-CoH dataset puede emplearse para modelar riesgos de inundación y erosión, evaluar la exposición de los sitios ante la subida del nivel del mar y apoyar planes de conservación. El investigador Nicholas Simpson, de la Universidad de Ciudad del Cabo, destacó que la base de datos "representa años de trabajo minucioso traduciendo los registros de UNESCO y las imágenes satelitales en límites suficientemente precisos para sustentar evaluaciones reales de riesgo".

El artículo subraya que la base de datos, disponible en formatos estándar para sistemas de información geográfica, permite a los usuarios analizar desde amenazas ambientales hasta aspectos económicos o sociales en escalas que van desde el sitio individual hasta el ámbito global. El equipo ya utiliza Glo-CoH para estudios internacionales sobre el riesgo de ascenso del mar y para analizar la vulnerabilidad de ecosistemas como arrecifes coralinos y manglares en sitios patrimoniales.

La publicación científica anticipa que el recurso se actualizará anualmente, adaptándose a incorporaciones, modificaciones o exclusiones en la lista de la UNESCO. Además, los autores consideran que futuras versiones podrían incorporar herramientas de inteligencia artificial para automatizar la identificación de límites patrimoniales, ampliando el alcance del mapa a sitios no costeros.

El acceso abierto a la base de datos fue destacado como un avance que facilita la colaboración internacional y la aplicación de políticas más informadas para la protección del patrimonio frente al cambio climático.

(Fuente: Agencia de Noticias Científicas / Scientific Data / varios / redacción propia)

¿Pueden las máquinas humanoides dudar de sí mismas? Así es la cognición robótica hoy

Para una IA conversacional, una silla puede ser una palabra, una definición o una imagen. Para un robot, una silla es un obstáculo que esquivar, un objeto que mover, una superficie en la que alguien puede sentarse. ¿En qué punto evolutivo nos encontramos?

El profesor Angelo Cangelosi, experto en aprendizaje automático y robótica cognitiva, interactúa con el robot humanoide iCub (Foto: manlitphil.ac.uk).

Analizando 40 estudios científicos publicados en los últimos diez años sobre robótica cognitiva e interacción humano-robot, y la conclusión es que todavía estamos muy lejos de que nuestra vida se parezca a la película "Ex Machina" (2014). Tal y como defienden los expertos en robótica Alessandra Sciutti, Giulio Sandini y Pietro Morasso, hemos dominado la inteligencias artificiales capaces de procesar información, pero la cognición robótica exige algo más: cuerpo, acción y experiencia situada. Los robots no entienden el mundo como nosotros; lo perciben y actúan en él de formas todavía parciales.

Para que los robots convivan con nosotros, no basta con que tengan muchos datos; necesitan entender el mundo tal y como lo experimentamos

La inteligencia múltiple

La robótica cognitiva busca desarrollar robots capaces de percibir, aprender, razonar, decidir y adaptarse en entornos cambiantes. No se trata sólo de automatizar movimientos, sino de construir sistemas que puedan interpretar información del entorno y actuar con cierta flexibilidad.

En esta revisión sistemática se analizaron 40 estudios científicos, pero conviene aclarar algo: no son 40 robots distintos. En robótica, un mismo cuerpo puede alojar distintas arquitecturas cognitivas: diferentes formas de organizar la percepción, la memoria, el aprendizaje, la toma de decisiones o la interacción.

Muestra de ello, tenemos el ejemplo del iCub, un ingenio humanoide del Instituto Italiano de Tecnología, utilizado como plataforma para estudiar cómo se desarrollan e integran capacidades cognitivas en un cuerpo robótico.

El robot humanoide iCub con la investigadora Giulia Scorza, del Instituto Italiano de Tecnología, durante un experimento sobre cómo la colaboración con robots puede modificar la atención espacial humana (Foto: cell.com).

¿Pueden saber cuándo se equivocan?

A partir de clasificaciones previas de la cognición, se organizaron esas capacidades en dos grandes grupos: habilidades cognitivas troncales y habilidades sociocognitivas. Las primeras son el motor básico de la inteligencia robótica.

La percepción les permite transformar datos de cámaras, micrófonos o sensores en información útil. Pueden decidir qué señales importan entre todo lo que ocurre gracias a la atención.

La selección de acción -el "qué hacer"- les permite elegir si moverse, esperar, frenar o cambiar de estrategia. La memoria conserva información relevante y pueden ajustar el comportamiento a partir de la experiencia porque son capaces de aprender. El razonamiento ayuda a resolver situaciones cuando algo no encaja con el plan previsto. La prospección permite anticipar futuros posibles. Y por último, la metacognición, más ambiciosa, posibilitaría al robot monitorizar sus propios procesos: detectar incertidumbre, corregirse o reconocer que puede estar equivocado.

Las habilidades cognitivas troncales permiten al robot captar información del entorno, seleccionarla, aprender de ella y decidir cómo actuar. Son la base operativa de la robótica cognitiva: percepción, atención, selección de acción, memoria, aprendizaje, razonamiento, metacognición y prospección (Foto: manlitphil.ac.uk).

La silla de ruedas inteligente

Uno de los estudios revisados no trabajaba con un robot humanoide, sino con una silla de ruedas inteligente. Su arquitectura cognitiva buscaba ayudar en la navegación sin quitar autonomía al usuario: asistir cuando hacía falta, pero sin convertir a la persona en pasajera pasiva. En ese caso, la cognición no consistía en "conversar" ni parecer humana, sino en decidir cuándo intervenir, cómo moverse y cómo preservar el control de quien la usa. En la evaluación, el tiempo de navegación bajó de 124 a unos 72 segundos para usuarios con menores capacidades cognitivas.

En cuanto a las habilidades cognitivas desarrolladas en los robots, el mapa de resultados dibuja una especie de pirámide. En la base están las capacidades más desarrolladas: percepción en 35 de los 40 estudios, atención y aprendizaje en 31, y selección de acción en 30.

Más arriba aparecen el razonamiento y la memoria, presentes en menos de la mitad de los estudios analizados. Y en la punta quedan las habilidades más sofisticadas: la prospección, con 7 estudios, y la metacognición, presente en sólo 2.

Estamos avanzando mucho en robots que perciben, aprenden y actúan, pero bastante menos en robots capaces de anticipar, dudar o revisar sus propios errores. Aunque lo conseguido es mucho, no equivale a tener robots con sentido común, comprensión social o inteligencia humana.

Jugar a "piedra papel o tijera"

Ahora nos centraremos en las habilidades sociocognitivas, las que permiten al robot funcionar en un entorno y hacerlo junto a otros. Incluyen la lectura de intenciones, es decir, inferir qué quiere hacer una persona; la comunicación, para intercambiar información de forma comprensible; el discernimiento entre uno mismo y el otro, clave para diferenciar la propia acción de la ajena; y la atención conjunta, que permite a robot y humano dirigir la atención hacia el mismo objeto o tarea.


RASA, el robot que juega a piedra, papel o tijera (Foto: Researchgate).

La lectura de intenciones puede parecer abstracta, pero se entiende muy bien con un juego. En uno de los estudios revisados, un robot social llamado RASA jugaba a "piedra papel o tijera" con personas. La cuestión no era ganar por reflejos, sino probar si el robot podía anticipar la intención humana. Cuando funcionaba en modo predictivo, obtenía mejores resultados que cuando actuaba al azar, y los participantes lo percibían como más inteligente y atractivo.

Prueba con niños con autismo

También hay ejemplos en robótica social y asistencial. Un robot social fue probado con niños con autismo para trabajar el reconocimiento y la reciprocidad emocional. En estos casos, la habilidad importante no es levantar peso ni moverse con precisión, sino leer expresiones, responder con gestos comprensibles y sostener una interacción social mínimamente legible.

Aquí aparece la brecha. La lectura de intenciones y la comunicación aparecen cada una en 13 estudios. El reconocimiento entre uno mismo y el otro, en 6. La atención conjunta, sólo en 2. Además, mientras 39 de los 40 trabajos desarrollan al menos tres habilidades troncales, sólo 8 incorporan más de una habilidad sociocognitiva.

Estamos construyendo, sobre todo, el "motor invisible" de los robots: aquello que les permite ver, calcular, aprender y actuar. Pero desarrollamos mucho menos la parte que, en nuestro imaginario, nos hace decir "ésto parece inteligente": interpretar al otro, coordinarse con él, comunicar dudas, anticipar gestos, volverse legible.

Efectos colaterales

Ésto importa porque un robot puede tener muchas habilidades cognitivas troncales y aun así ser difícil de entender para una persona. Puede percibir un objeto, calcular una trayectoria y ejecutar una acción con precisión, pero no transmitir bien qué hará después. Puede anticipar un movimiento humano en laboratorio, pero no generar necesariamente más seguridad, más confianza, menos tensión o más sensación de control.

La prospección y la lectura de intenciones suelen presentarse como habilidades clave para robots que comparten espacio con humanos. Sin embargo, en los estudios revisados, estas capacidades no siempre se traducen en mejoras de seguridad claramente medidas o reportadas.

La historia de la automatización nos recuerda que las herramientas no sólo hacen cosas por nosotros, también nos transforman. Un GPS cambia nuestra forma de orientarnos. Un corrector automático modifica nuestra relación con la escritura. Un robot cognitivo puede cambiar cómo prestamos atención, cómo tomamos decisiones y cómo sentimos nuestra presencia en el trabajo o en la vida cotidiana.

La pregunta importante ya no es sólo cuánto podrán hacer los robots, sino qué habilidades estamos priorizando y cuáles estamos dejando atrás.

(Fuente: The Conversation / varios / redacción propia)

lunes, 27 de julio de 2026

Lecturas para comenzar la semana: en vacaciones de invierno, cinco novedades para los más pequeños

El receso escolar de julio se reparte en diferentes fechas a lo largo y ancho de nuestro territorio, durante todo el mes, y desde este espacio estábamos cometiendo la injusticia de no recomendar material para la primera infancia. Para enmendar eso, este lunes elegimos cinco trabajos ilustrados de reciente aparición, muy adecuados para infantes curiosos, sensibles, soñadores y aventureros. O sea, todos. De irregular presencia en librerías, se pueden comprar y descargar en formato digital desde este mismo post.

(Foto: composición propia).

Desde este blog, casi todos los lunes y viernes, tenemos ya la costumbre de recomendar varios libros a la vez pero, desde hace un tiempo, con un denominador común. Pueden ser todos de la misma editorial, pueden ser todos ensayos, pueden ser todos de un mismo autor, y así... Pero llegaron las vacaciones de invierno, el descanso escolar, y nos olvidamos de que los pequeños, entre otras tantas cosas para hacer aprovechando el tiempo libre, también tienen a la lectura.

Así que, como todavía estamos a tiempo y aún quedan días de vacaciones, hoy el denominador común es uno nuevo: la primera etapa de nuestra vida.

Mis amigos invisibles, de Ismael Palacios y Amanda López (Planeta Junior)

(Foto: composición propia).

Una aventura científica que convierte lo invisible en una amistad inolvidable. Silvestre es un niño curioso que ama la ciencia. Un día descubre que dentro de su cuerpo viven unos amigos invisibles que, en grupo, forman lo que se conoce como "microbiota".

Junto a Cuti, la amiga que vive en su piel, vivirá un viaje increíble dentro del cuerpo humano y la naturaleza para descubrir cómo funcionan los diminutos microorganismos de nuestra digestión, defensas, bienestar diario y las formas en que colaboran entre sí para resguardar la vida en el planeta.

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Abrazos de abuela, de Paula Villarreal y Andrea Gago (Amanuta)

(Foto: composición propia).

Momo quiere hacerle un regalo a su abuela y se esfuerza una y otra vez por juntar nueces. Pero nada resulta como espera: cada intento termina en una pequeña pérdida. Frente a esas desilusiones, la abuela no apura ni corrige: responde con calma y cariño, regalándole algo que nunca se pierde ni se cae: un abrazo, una palabra suave, la seguridad de que todo estará bien.

Con un ritmo tranquilo y una historia que se repite, el libro acompaña emociones muy reconocibles para la infancia -la frustración, la pena, el miedo a equivocarse- y muestra cómo el amor y la compañía de un adulto pueden ayudar a atravesarlas.

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¡Buenas noches, coches!, de David Domíngez y Juan Carlos Bonache (Beascoa)

(Foto: composición propia).

Cuando cae la noche, los coches también se preparan para descansar. El camión de bomberos, el tractor, el coche de carreras o la ambulancia… todos han tenido un día lleno de aventuras y trabajo, y ahora llega el momento de apagar motores y cerrar los ojos.

Un álbum ilustrado en verso, lleno de ritmo y ternura, que acompaña a los más pequeños en su rutina de ir a dormir. A través de escenas cotidianas y personajes cercanos, los niños descubrirán que, igual que ellos, todos necesitan descansar después de un gran día. Con un lenguaje musical y repetitivo, perfecto para leer en voz alta, este libro crea un ambiente de calma y seguridad ideal para el momento de ir a la cama.

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No soy un bicho raro, de Ángela Posada-Swafford y Jéssica Valdez (Planeta Junior)

(Foto: composición propia).

¿Alguien sabe que existen murciélagos que parecen bolitas de algodón? ¿Conocemos peces que nadan en las profundidades con una lámpara pegada a la cabeza? ¿Sabemos que hay una rana de piel transparente a la que se le puede ver el corazón? En la naturaleza, lo "raro" depende de cómo se mire.

En este libro, para niños y niñas de 5 años en adelante, descubriremos seres que cuestionan lo que creemos saber sobre los animales: criaturas con habilidades inusuales, de tamaños muy diversos, que habitan selvas, islas y las profundidades del mar. Con datos sorprendentes y explicaciones claras, cada página invita a mirar con atención, a hacerse preguntas y a maravillarse con la diversidad del mundo natural. ¿Y si lo extraño no fuera tan extraño después de todo?

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La cometa, de Barbara Kosmowska y Emilia Dziubak (Nórdica Infantil)

(Foto: composición propia).

Mati tiene su propia habitación, una amiga llamada Tonia y ¡la mamá más genial del mundo! Pero desde que papá se fue de casa, al chico le cuesta más disfrutar de todo eso. Y mamá tampoco es la misma de antes. ¿Habrá alguna manera de espantar la tristeza que se cuela en casa sin hacer ruido?

¡De pronto aparece el señor Alberto: ¡el abuelo soñado! El mejor compañero para expediciones llenas de aventuras, para cocinar platos mágicos y construir cometas de colores. Poco a poco, la vida vuelve a llenarse de luz. Y quizá, cuando la cometa multicolor baile en el cielo, papá la vea y encuentre el camino de regreso.

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(Fuente: bajalibros.com / varios / redacción propia)