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viernes, 24 de julio de 2026

La inteligencia artificial nos hace correr el riesgo de no cuestionar nunca una respuesta

Un estudio, liderado por investigadores de distintas universidades de París, Milán y Roma, apunta a que la IA nos hace más confiados pero menos precisos, una combinación preocupante.

(Foto: Shutterstock).

Cada vez nos cuesta más decir "no lo sé". Se trata de uno de los actos más honestos que puede hacer una persona y, en cambio, con la llegada de la IA y con toda la información a nuestro alcance, da la sensación de que estamos perdiendo ese hábito en las conversaciones.

Un estudio ha querido poner algunos datos sobre la mesa respecto al tema. Y es que la conclusión a la que han llegado un grupo de investigadores de distintas universidades de París, Roma y Milán, al reunir a 3.100 participantes, ha sido que tener acceso a una IA, aunque esta dé respuestas erróneas, empuja a la gente a dejar de reconocer los límites de su propio conocimiento.

Lo sé todo

Reconocer que no sabemos algo es más útil de lo que creemos, ya que se trata de una habilidad mental que evita que actuemos guiados por creencias falsas. Los autores del estudio la llaman "suspensión del juicio", es decir, la capacidad de frenar antes de responder cuando no se tiene certeza.

A medida que los asistentes de IA se cuelan en cada vez más aspectos de nuestra vida, la investigación, firmada por Chiara Marcoccia (École Normale Supérieure de París), Walter Quattrociocchi (Universidad Sapienza de Roma) y Valerio Capraro (Universidad de Milán-Bicocca), quiso comprobar si la simple presencia de estos chatbots altera el momento en que decidimos que ya sabemos lo suficiente para contestar.

El experimento


Para aislar el efecto, el equipo diseñó a propósito preguntas casi imposibles de acertar para una IA, con detalles visuales muy concretos de películas, como el color de la ropa de un personaje o el vehículo que conduce. Se trata de datos tan específicos que apenas aparecen en internet, así que el modelo usado en el experimento (Step 3.5 Flash) fallaba casi siempre.

Los participantes podían consultar a la IA si querían, pero también tenían siempre la opción de dejar la pregunta en blanco o admitir que no sabían la respuesta.

Cifras


En el grupo que no tenía acceso a ningún asistente, un 44% de los participantes reconoció no saber la respuesta cuando correspondía. Entre quienes podían pedir ayuda a la IA, ese porcentaje se desplomó hasta el 3%, según recoge el estudio. Además, la proporción de respuestas correctas también cayó, del 27% al 9%. Es decir, la gente contestó más preguntas, pero acertó mucho menos.

Lo más llamativo es que, pese a equivocarse más, los participantes se sintieron más seguros, pues según el estudio, su confianza en las respuestas pasó del 30% al 76%.

¿Y si hay dinero en juego?

Los investigadores sospechaban que pagar por acertar (y penalizar por fallar) podría corregir el problema. Efectivamente ayudó, pero muy poco, pues con incentivos económicos, la disposición a admitir que no sabían la respuesta subió del 3% al 8%, y los aciertos pasaron del 9% al 16%.

Curiosamente, los propios autores esperaban que el efecto de la IA se debilitara con dinero de por medio, pero sus datos no lo confirmaron. Y es que el tirón hacia confiar en la máquina resultó ser prácticamente independiente del incentivo económico.

Límites

Capraro, coautor del estudio, explicaba al medio The Register que la gente "se volvió mucho peor" en su desempeño, con una precisión de sólo un tercio respecto al grupo sin IA, pero terminó "el doble de confiada" en sus propias respuestas. Para el investigador, esta capacidad de decir "no lo sé" representa ni más ni menos que "la admisión de los límites de nuestro propio conocimiento".

Por otro lado, Capraro se mostraba especialmente inquieto por el efecto que este fenómeno puede tener en la infancia. Según declaraba al medio, los adultos ya cuentan con un pensamiento crítico formado antes de la llegada masiva de estas herramientas, pero los niños que crecen usando la IA desde el principio corren el riesgo de no desarrollar nunca esa capacidad básica de cuestionar una respuesta.

(Fuente: Xataka / varios / redacción propia)

martes, 21 de julio de 2026

Fraudes con inteligencia artificial: el nuevo desafío de los servicios públicos digitales del Estado argentino

La aplicación Mi Argentina concentra documentos, datos laborales y de salud. Una especialista alerta sobre biometría, estafas con IA y peligros para la seguridad del sistema.

Los sistemas biométricos agilizan la verificación de identidad, aunque una filtración puede tener consecuencias graves porque esos datos no pueden reemplazarse como una contraseña (Foto: Canal C).

El Estado dejó la ventanilla y entró en el celular. El DNI, la licencia de conducir, las cédulas de los vehículos, las recetas electrónicas, los certificados, los trámites y los datos laborales empiezan a convivir dentro de una misma pantalla. La promesa es tentadora: menos papeles, menos filas y menos tiempo invertido. La contracara es menos cómoda: cuanta más información concentra una plataforma, más atractiva se vuelve para los ciberdelincuentes. “Una aplicación que reúne gran cantidad de datos debe ser protegida como una joya, más todavía si contiene información sensible como la de salud”, advierte la ingeniera Marcela Pallero, especialista en ciberseguridad.

No se trata solamente de evitar que alguien espíe un documento. Los datos personales robados se compran, se venden y se combinan con información obtenida de otras filtraciones. Después pueden utilizarse para suplantar identidades, pedir créditos, tomar el control de cuentas o construir estafas cada vez más difíciles de detectar.

La aplicación Mi Argentina funciona como una puerta de acceso a documentos y servicios de diferentes organismos públicos. Desde la aplicación pueden consultarse credenciales, información laboral, datos vehiculares y registros sanitarios, como parte del proceso de digitalización de la administración estatal. Eso no significa necesariamente que toda la información esté guardada en una única base de datos. La plataforma puede consultar registros pertenecientes a distintos organismos y presentarlos de manera integrada. Pero, desde el punto de vista del usuario -y también del atacante-, la concentración es evidente: una sola cuenta permite llegar a una parte importante de la vida administrativa de una persona.

Estos sistemas se vuelven objetivos interesantes para los delincuentes porque los datos personales robados sirven para facilitar otros ataques y se ofrecen a la venta”, explica Pallero. Un nombre, un número de documento o un correo electrónico pueden parecer datos menores por sí solos. Pero cuando se combinan con un domicilio, un empleo, un vehículo, un salario o información de salud, forman un perfil detallado.

Y cuanto más conoce un atacante sobre su víctima, menos necesita improvisar. No es lo mismo recibir un mensaje genérico que dice "su cuenta fue bloqueada" que uno que menciona correctamente el nombre, el organismo con el que se realizó un trámite o un dato laboral verdadero. El primero despierta sospechas. El segundo puede parecer oficial.

La inteligencia artificial también estafa

Los fraudes digitales no nacieron con la inteligencia artificial. Los correos falsos, las llamadas engañosas y la suplantación de identidad existen desde hace años. La diferencia es que ahora pueden producirse de manera más rápida, masiva y convincente. "Con el uso de inteligencia artificial se están automatizando no solo ataques complejos, sino también campañas de engaño que utilizan datos robados", explica Pallero. Las nuevas herramientas permiten redactar mensajes sin errores, imitar el tono de un organismo, producir imágenes falsas y generar audios con voces sintéticas.

Las excusas son conocidas: una multa pendiente, un paquete retenido, una compra que nadie hizo, una deuda, una devolución o la necesidad urgente de validar una cuenta. El mensaje puede llegar por WhatsApp, Facebook o correo electrónico. Muchas veces incluye un enlace que conduce a una página falsa diseñada para robar contraseñas o códigos de acceso. A esta modalidad se la conoce como "phishing".

El secreto del engaño no está sólo en la tecnología. También está en la urgencia. "Pague ahora. Confirme sus datos. Su cuenta será suspendida". La mayoría de estos ataques no intenta vencer al sistema informático. Intenta vencer la capacidad de la persona para detenerse y verificar

Cuando la mentira contiene datos verdaderos

Las estafas más eficaces suelen mezclar una historia falsa con información real. El nombre puede ser correcto. También el empleo, el vehículo, la obra social o el organismo mencionado. Lo falso aparece al final: el pedido de una contraseña, una transferencia o un código recibido por mensaje.

Por eso, una filtración de datos no termina cuando alguien descarga una base. Esa información puede circular durante años y utilizarse en distintos delitos. "Sin campañas intensivas y continuadas que enseñen sobre estos riesgos, encontraremos cada vez más víctimas”, alerta Pallero y agrega: "La educación digital no puede limitarse a repetir que no hay que compartir contraseñas. Debe explicar cómo se comunican los organismos, qué datos pueden pedir, cuáles son sus canales oficiales y qué hacer después de un posible robo de cuenta".

La digitalización puede reducir filas, acelerar trámites y facilitar el acceso a documentos, pero no alcanza con trasladar el papel a una pantalla. El Estado debe garantizar que la información estará protegida, que los sistemas serán auditados y que alguien responderá cuando algo falle. El usuario, por su parte, debe desconfiar de los mensajes urgentes, revisar los remitentes, evitar enlaces sospechosos y activar todos los mecanismos de seguridad disponibles.

(Fuente: Agencia de Noticias Científicas / UNQ / redacción propia)

lunes, 13 de julio de 2026

La inteligencia artificial podría degradarse al aprender de otras, pero un nuevo método logra frenar el problema

Un equipo de investigadores propone una estrategia para contener uno de los mayores riesgos del futuro de la inteligencia artificial: que los modelos pierdan calidad al entrenarse con contenido generado por otras máquinas. 

Recreación artística de un cerebro de cristal (la IA) que recibe un flujo ordenado de información que se degrada progresivamente hasta convertirse en un "torbellino rojo" de ruido digital (Foto: César Noragueda).

Durante décadas, aprender se ha entendido como un proceso acumulativo. Cuanta más experiencia incorpora una persona, mayor suele ser su conocimiento. Ese mismo principio ha guiado el desarrollo de la inteligencia artificial desde sus orígenes: alimentar un sistema con enormes cantidades de información debería traducirse en respuestas progresivamente más precisas.

Sin embargo, la rápida expansión de herramientas capaces de redactar textos, crear imágenes, programar software o producir vídeos ha abierto un escenario inédito. Una parte creciente de Internet ya no nace directamente de la creatividad humana, sino de algoritmos entrenados con inmensos conjuntos de datos. Ese caudal regresa después a la red, donde termina mezclándose con recursos de muy diversa procedencia.

La consecuencia plantea una pregunta inquietante: ¿qué ocurrirá cuando las futuras generaciones de inteligencia artificial pasen a nutrirse principalmente de información elaborada por otras inteligencias artificiales? Un estudio publicado en npj Artificial Intelligence concluye que esa dinámica puede erosionar gradualmente su rendimiento, aunque también describe una estrategia capaz de contener ese fenómeno.

Cuando las copias empiezan a alimentarse de otras copias

Los grandes modelos lingüísticos no interpretan el mundo como lo hace una persona. Su funcionamiento descansa en la detección de regularidades estadísticas dentro de enormes corpus documentales. A partir de millones de ejemplos, reconocen qué palabras suelen aparecer juntas, qué estructuras resultan más probables y cómo completar una secuencia con la mayor precisión posible.

Hasta hace pocos años, casi toda esa base procedía de libros, artículos periodísticos, revistas científicas, páginas web o conversaciones escritas por seres humanos. Aquella variedad ofrecía una representación extraordinariamente rica del lenguaje, repleta de matices, excepciones y registros muy distintos.

Ese panorama empieza a modificarse con rapidez. Cada jornada aparecen cantidades inmensas de publicaciones redactadas mediante asistentes conversacionales, descripciones comerciales generadas automáticamente, resúmenes elaborados por algoritmos, comentarios sintéticos e incluso páginas completas producidas sin intervención directa de un autor. Poco a poco, ese caudal pasa a integrar el inmenso océano digital del que beberán las próximas generaciones de modelos.

Los investigadores recurren a una comparación inspirada en la endogamia. No equiparan un sistema informático con una población biológica, sino que utilizan esa analogía para ilustrar una idea sencilla: cuando el intercambio queda restringido dentro de un mismo grupo, la diversidad disminuye y determinados rasgos tienden a consolidarse generación tras generación. En la inteligencia artificial, el riesgo consiste en que los algoritmos acaben nutriéndose, cada vez más, de producciones creadas por otros algoritmos.

Un desgaste que se manifiesta de forma paulatina

Ese comportamiento recibe el nombre de "model collapes" o "colapso del modelo". Lejos de describir un fallo repentino, designa una degradación progresiva. Cada nueva generación entrenada con una proporción creciente de datos sintéticos conserva peor los ejemplos menos habituales, intensifica patrones excesivamente comunes y renuncia a parte de la riqueza estadística presente en el corpus inicial.

Una analogía ayuda a visualizar el fenómeno. Imaginemos que un cuadro se fotografía una vez. Después, alguien retrata esa primera copia. Más tarde, otra cámara reproduce la segunda imagen, y así sucesivamente. Aunque cada reproducción parezca aceptable por separado, pequeños defectos terminan acumulándose hasta alterar detalles que el original sí conservaba. Con estos sistemas ocurre algo parecido: la información no desaparece de golpe, pero determinados matices se difuminan conforme una generación toma como referencia a la precedente.

Los autores subrayan que el inconveniente no radica en la existencia de contenido sintético. Ese tipo de material resulta útil para numerosas aplicaciones. La dificultad surge cuando su proporción aumenta hasta desplazar una parte significativa de los textos, imágenes o registros creados directamente por personas. En ese contexto, la arquitectura acaba reforzando aquello que otras ya consideraban más probable, reduciendo paulatinamente la amplitud sobre la que construye sus predicciones.

Las consecuencias van mucho más allá de repetir expresiones similares. El trabajo describe una pérdida progresiva de representaciones poco frecuentes, precisamente las que permiten responder correctamente a situaciones excepcionales o captar relaciones menos evidentes. Dicho de otra manera, el conocimiento termina concentrándose alrededor de los casos más comunes mientras las situaciones más raras van perdiendo representación.

La inquietud aumenta porque el volumen de información generada automáticamente crece a gran velocidad. Cada respuesta publicada en un foro, cada reseña automatizada, cada noticia redactada por un asistente o cada descripción comercial incorporada a una tienda digital puede acabar incorporándose al material empleado para entrenar futuras generaciones.

Una fórmula para preservar la variedad

Con ese escenario como punto de partida, el equipo creó una familia de funciones de entrenamiento denominada "Confidence-Aware Loss" o "pérdida sensible al grado de confianza". Su finalidad no consiste en impedir que un modelo utilice datos sintéticos, sino en modificar la relevancia que concede a determinados ejemplos durante el aprendizaje.

Recreación artística de un túnel infinito de pantallas de IA que muestra cómo un flujo digital se deteriora gradualmente en sucesivas copias hasta acabar en caracteres distorsionados y ruido (Foto: César Noragueda).

La propuesta parte de una observación sencilla. Cuando un modelo encuentra secuencias extremadamente previsibles, suele atribuirles un grado muy elevado de confianza. Esas respuestas, justo por resultar tan evidentes, aportan poco contenido nuevo. Si el entrenamiento insiste una y otra vez sobre ese mismo tipo de patrones, termina reforzando aquello que ya domina mientras concentra menos atención en los casos capaces de enriquecer su representación del lenguaje.

Para evitarlo, los investigadores diseñaron una variante denominada "Truncated Cross-Entropy" o "entropía cruzada truncada", que reduce el peso de esas predicciones excesivamente seguras. En lugar de tratar todos los ejemplos por igual, el procedimiento concentra una mayor parte del esfuerzo en los fragmentos que todavía contienen información valiosa. De ese modo, el modelo deja de premiar de forma desproporcionada lo más repetitivo y conserva mejor la diversidad estadística del conjunto de datos.

Un desafío que crecerá junto con Internet

Los ensayos mostraron una mejora muy significativa. Según los resultados, el método permitió que los modelos soportaran más de 2,3 veces una mayor proporción de información sintética antes de manifestar los efectos característicos del colapso. Eso no significa que el fenómeno desaparezca por completo, pero sí que retrasa notablemente su aparición, ampliando el margen para combinar contenido humano y el generado automáticamente sin perder rendimiento con la misma rapidez.

Otro aspecto destacable es que los autores no se limitaron a presentar esta propuesta. También publicaron un banco de pruebas abierto destinado a evaluar de forma sistemática cómo evoluciona esa degradación cuando cambia la proporción entre material original y sintético. Contar con una referencia común facilitará comparar futuras aproximaciones y determinar con mayor precisión cuáles ofrecen mejores resultados.

La relevancia de esta investigación trasciende un nuevo procedimiento matemático. En realidad, anticipa una dificultad que probablemente acompañará a la inteligencia artificial durante los próximos años. La cantidad de contenido generado automáticamente aumenta a tal velocidad que distinguir entre material producido por personas y por algoritmos será cada vez más complicado.

Ese cambio plantea un reto inédito para quienes diseñan grandes modelos lingüísticos. Hasta ahora, la prioridad consistía en reunir conjuntos de entrenamiento cada vez más extensos. En adelante, quizá resulte igual de importante conocer la procedencia de esos datos y conservar suficiente diversidad para impedir que las futuras generaciones acaben alimentándose principalmente de información sintetizada por otras máquinas.

La inteligencia artificial ha demostrado una extraordinaria capacidad para aprender. Ahora empieza a revelar una enseñanza menos intuitiva: la calidad del conocimiento no depende únicamente de cuánto se asimila, sino también de la procedencia de aquello que actúa como maestro. En un futuro donde una parte creciente de Internet será escrita por máquinas, el mayor desafío quizá no consista en producir más información, sino en evitar que los algoritmos acaben encerrados en un inmenso circuito de adiestramiento sobre sí mismos.

(Fuente: Muy Interesante / Xataka / varios / redacción propia)

viernes, 26 de junio de 2026

Mega data centers de IA: cómo se regulan en América Latina y Europa y qué puede pasar en Argentina

En nuestro país no existen aún regulaciones específicas relacionadas con la instalación de mega data centers como los que se instalarían en la Patagonia. Las principales dudas están relacionadas con el uso del agua y la energía que requieren, y el verdadero impacto sobre la economía local. La Unión Europea y países como Chile o Brasil están más avanzados en materia de normativas especiales.

(Foto: Shutterstock).

El gobierno de Javier Milei busca atraer inversiones a través del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Un sector que se mostró interesado es el de los mega data centers, infraestructura clave para sostener el boom de la inteligencia artificial. 

En octubre de 2025 se anunció una potencial inversión de hasta 25 mil millones de dólares para un mega data center de 500 MW en la Patagonia. El anuncio fue realizado por la empresa Stargate Argentina, que firmó una carta de compromiso con OpenAI, responsable de ChatGPT.

"El objetivo es comenzar la construcción en 2026 con la idea de tenerlo operativo a principios de 2027 y empezar a escalar hasta su capacidad máxima", indicó Emiliano Kargieman, CEO de Stargate, en una entrevista.

En Argentina no hay regulaciones comerciales, impositivas o ambientales relacionadas con este tipo de inversiones. En la Patagonia, las comunidades temen que se agrave la falta de agua y los problemas ambientales en una región como Vaca Muerta, que aún no recibe el tan mentado "derrame económico" de la actividad petrolera. ¿En qué se diferencia la situación Argentina con la del resto de América Latina y con Europa, región que está avanzando con regulaciones?

Sin regulaciones específicas en Argentina

Por el momento, el marco legal nacional para recibir estas inversiones es el RIGI. Argentina no posee normativas específicas sobre data centers. En las provincias candidatas tampoco hay regulaciones. "De momento, no hay normativas específicas. Son tecnologías de implementación muy nuevas y complementarias al desarrollo de los hidrocarburos. Se está comenzando a trabajar", indicaron desde Secretaría de Ambiente y Recursos Naturales de Neuquén.

Por su parte, Brasil implementó el régimen REDATA (Medida Provisoria 1318/2025), que combina incentivos fiscales como las que ofrece el RIGI, con exigencias de sustentabilidad e inversión en investigación y desarrollo (I+D) dentro del país

Chile cuenta con un Plan Nacional de Data Centers 2024-2030, que establece lineamientos claros para atraer inversiones y ofrece guías técnicas de permisos críticos

Y Europa implementó una directiva de eficiencia energética que obliga el monitoreo y reporte público de datos para centros con una demanda superior a 0,5 MW. 

"Se necesitan regulaciones no sólo de protección ambiental, sino también de protección de datos personales y que se les exija darle prioridad a las comunidades locales. Además, es importante que se obligue a hacer auditorías permanentes de consumo energético e hídrico, y que los titulares de los data centers se ocupen de las tareas reparatorias del impacto ambiental", explicó Beatriz Busaniche, presidenta de la Fundación Vía Libre.

Cuánta energía necesitan

La escala del proyecto de Stargate (hasta 500 MW) requeriría fuentes masivas de energía como el gas y petróleo que se extrae de Vaca Muerta o las represas hidroeléctricas de la Patagonia.

El uso de combustibles fósiles incrementa la huella de carbono e impacta en las emisiones de gases responsables del cambio climático. Kargieman aseguró que la Patagonia ofrece mucho potencial de energías limpias, sobre todo eólica, pero también hidráulica, y no descartó el uso de energía nuclear.

A nivel internacional, la tendencia es la transición hacia energía 100% renovable. Brasil ya lo exige para otorgar beneficios fiscales a través del REDATA, y Chile orienta sus proyectos hacia zonas con excedentes de energía solar y eólica. Por su parte, Europa está buscando que estos centros no sólo consuman energías renovables, sino que sean eficientes y transparentes en su impacto sobre la red eléctrica general.

Otro desafío para Argentina será integrar estos data center a la red eléctrica. "Se necesitan fuentes de energía capaces de sostener el consumo de estas instalaciones. Porque si no puede ocurrir lo que ya pasa en EE.UU., donde las comunidades cercanas se están quedando sin luz o pagan una energía carísima", recordó Busaniche.

Los data center ya representan el 1,5% de la electricidad mundial (415 TWh) y se proyecta que se duplique para 2030.

Por qué la polémica sobre el uso del agua


Los data center requieren grandes volúmenes de agua, de manera directa para refrigerar los equipos informáticos, e indirecta, por ejemplo, para producir la electricidad que consumen. Si la generación es a partir de combustibles fósiles, esa huella hídrica se incrementa.

Algunos países utilizan el Water Usage Effectiveness (WUE) para fijar exigencias o incentivos para la instalación y funcionamiento de data center. Un WUE de 1 l/kWh indica que consume un litro por cada kilowatt-hora demandado. El plan nacional de Chile menciona centros de datos que tienen un WUE de 0,2 l/kWh. El REDATA de Brasil exige un WUE de 0,05 l/kWh

En la Patagonia, este consumo competiría directamente con la ya elevada demanda hídrica del fracking en Vaca Muerta, en una zona que registra caudales históricamente bajos en sus ríos.

Cada pozo puede consumir hasta 60.000 m³ anuales, y en 2025 la actividad acumulaba 17.300 pozos en todo el país, con un consumo total estimado en más de 1.038 millones de m³.

Las dudas sobre la generación de empleo local


Expertos señalan que estos proyectos son "economías de enclave": suponen grandes inversiones, pero no generan muchos empleos directos

"Pueden consumir millones de litros de agua y enormes cantidades de energía, mientras emplean a 50 o 60 personas. Lo que deja en la región es mínimo", señaló Alan Rocha, comunicador social experto en extractivismo e investigador del Observatorio Petrolero Sur.

El RIGI no tiene ninguna obligatoriedad sobre "empleo nacional". Sobre los proveedores, se exige que un mínimo del 20% de la inversión sea local del total destinado al pago de proveedores, tanto en la etapa de construcción como de operación. Pero con una salvedad: siempre que la oferta local esté disponible y en condiciones de mercado.

En contraste, Brasil exige inversión en I+D local para asegurar que la tecnología deje capacidades instaladas. Y el plan de Chile busca promover acuerdos entre el Estado y las empresas para garantizar el acceso a la infraestructura de cómputo para instituciones I+D nacionales.

A su vez, Europa y Chile promueven una gobernanza con participación de las comunidades locales. Y exigen reportes de sostenibilidad sobre uso de recursos y la rendición de cuentas como puente para minimizar las tensiones con la sociedad civil. Todo lo contrario a lo que está sucediendo en nuestro país, donde el asunto podría resumirse en que cada gigante tecnológico haga lo que desee con nuestros recursos.

(Fuente: pulitzercenter.org / Página 12 / varios / redacción propia)

martes, 23 de junio de 2026

No nos quedemos con lo primero que nos diga la IA: así funciona el "encadenamiento de modelos"

Cuando le pedimos algo a una IA, el modelo genera una respuesta basándose en el contexto que le hemos dado. Si el contexto que le proporcionamos es escaso, la respuesta será claramente mejorable. El encadenamiento de varias IA puede ayudarnos a conseguir el resultado más preciso y fiable. 

(Foto: generada con un prompt creado por Claude y entregado a ChatGPT).

Durante los últimos tres años los modelos de inteligencia artificial han mejorado mucho. Con frecuencia las últimas revisiones de ChatGPT, Claude, Gemini o DeepSeek nos entregan respuestas convincentes a las consultas que les hacemos o las tareas que les pedimos. Sin embargo, su primera respuesta no suele ser la mejor. Casi nunca lo es. Si nos conformamos con lo primero que nos dicen, estaremos infrautilizándolas y desperdiciando una parte de su potencial.

Afortunadamente hay una estrategia muy sencilla que puede ayudarnos no a obtener una respuesta razonablemente buena, sino a conseguir el resultado más preciso y fiable. La respuesta óptima. Y consiste en encadenar varias IA ("prompt chaining", en inglés) para que cada una de ellas refine el trabajo de la anterior. Cuando le pedimos algo a una IA, el modelo genera una respuesta basándose en el contexto que le hemos dado. Si el contexto es escaso, la respuesta será claramente mejorable.

Ahora bien, si el contexto está bien definido pero la petición es amplia, la IA tenderá a cubrir el terreno de forma razonable, aunque sin profundizar en ningún aspecto concreto. Ningún trabajo profesional se entrega en su primera versión. Siempre hay una revisión, una crítica o un ajuste. El encadenamiento de varias IA traslada exactamente esa lógica al trabajo con los modelos de lenguaje. Y, como estamos a punto de comprobar, es un aliado muy valioso.

Qué es encadenar varias IA y por qué funciona

Lo que os proponemos hacer es, sencillamente, utilizar la salida de un modelo de IA como entrada para el siguiente. En lugar de pedir a una IA que lo haga todo en un solo paso, podemos dividir el trabajo en varias fases. De esta forma una IA genera el primer resultado, otra lo critica, otra lo refina y una última lo verifica todo. En este escenario, cada modelo actúa como un especialista con un rol diferente. Y el resultado final acumula las ventajas de cada fase.

Es importante que tengamos en cuenta que los modelos de lenguaje responden al contexto inmediato que reciben, y no a un objetivo abstracto. No se trata de que una IA sea mejor que otra necesariamente. Nuestro punto de partida es que un modelo al que le pedimos exclusivamente que critique un texto es más eficaz que uno al que le pedimos que lo genere y lo critique al mismo tiempo. La especialización mejora el resultado.

Sea como sea, lo ideal es que ilustremos esta estrategia con un ejemplo práctico. Imaginemos que necesitamos redactar un correo electrónico delicado en el que pretendemos rechazar una propuesta de colaboración sin dañar nuestra relación profesional con la persona a la que vamos a enviar el e-mail. Podemos pedir a ChatGPT lo siguiente: "Redacta un correo electrónico para rechazar una propuesta de colaboración de un proveedor con el que tengo una buena relación. Quiero que el tono sea cordial, que deje la puerta abierta a futuras oportunidades y que no suene a excusa".

El resultado será un correo perfectamente válido. Quizá demasiado genérico, pero válido. Para mejorarlo podemos copiar ese texto y entregárselo a Claude con un prompt así: "Actúa como un experto en comunicación profesional. Este es un correo electrónico de rechazo que he redactado. Identifica sus tres puntos más débiles y explica cómo puedo mejorar cada uno de ellos".

Claude señalará, por ejemplo, que la apertura es demasiado abrupta, que la frase que "deja la puerta abierta" suena a fórmula vacía, y que el cierre no propone ningún paso concreto. No obstante, aún no hemos terminado. Ahora podemos pulirlo un poco más entregando la salida de Claude a Gemini con un prompt como este: "Reescribe este correo electrónico incorporando las siguientes mejoras: [aquí pegamos los tres puntos que ha criticado Claude]. Mantén el mismo tono y la misma longitud".

El resultado de este tercer paso será sustancialmente mejor que el primero. No porque ninguna IA sea más "inteligente" que las demás, sino porque cada una de ellas ha actuado con un propósito muy delimitado. En cualquier caso, no es imprescindible que recurramos a varios modelos de IA. También podemos hacer lo mismo con una única IA si cambiamos el rol en cada mensaje.

Nuestra estrategia es la misma: no pediremos a un único prompt que lo haga todo. Generaremos primero, criticaremos después y refinaremos al final. Incluso podemos añadir un cuarto paso de verificación ("¿hay algo en este texto que pueda malinterpretarse?") o de adaptación ("tradúcelo ahora a un registro más informal"). Cada paso adicional tiene un costo bajo y un beneficio alto. Invertir dos minutos más en encadenar tres prompts en lugar de usar sólo uno puede transformar un resultado correcto en uno excepcional.

(Fuente: Xataka / varios / redacción propia)

jueves, 4 de junio de 2026

Alguien creó una página web para responder a una pregunta de estas épocas en tiempo real: ¿la IA ya es rentable?

La primera respuesta, rápida y corta, es un rotundo "no": los modelos de inteligencia artificial no están siendo rentable para quienes la crean, pero sí lo están siendo para quienes les venden las herramientas.

(Foto: isaiprofitable.com / composición propia).

Existe un sitio web llamado Is AI Profitable Yet? cuya única misión es responder a una de las preguntas más importantes -y más incómodas- de la industria tecnológica actual: ¿la inteligencia artificial gana dinero ya? La respuesta visual es absolutamente contundente y la vemos en detalle en ésta captura de pantalla:

(Foto: captura de pantalla).

La respuesta corta es a priori un gran "no", pero cuidado, porque esa respuesta es en cierto sentido engañosa. En el gráfico efectivamente se ve cómo las empresas que están construyendo los modelos frontera están gastando dinero como si no hubiera mañana, y todas gastan mucho más de lo que ingresan

Las cuatro que aparecen con largas barras de color rojo (gastos) y cortísimas barras de color verde (ingresos) son precisamente las empresas que están apostándolo casi todo al futuro de la IA. Amazon, Alphabet, Microsoft y Meta no han parado de incrementar su capex (gastos de capital) en los últimos años, y eso hace que lógicamente sus cuentas estén en rojo.

De hecho, los anuncios de estos "hiperescaladores" en sus últimos resultados financieros no sólo no han suavizado ese capex, sino que lo han impulsado aún más. Se prevé que el capex combinado de estas tecnológicas para 2026 ascienda a 725.000 millones de dólares, el 25% de todo el gasto militar mundial.

Pero es que el mensaje de "todos están perdiendo dinero" es peligroso, porque lo que están haciendo todas estas empresas es invertir en su futuro aunque al hacerlo se estén quedando sin flujo de caja. Hay dos ejemplos claros que nos pueden poner sobre aviso.

Las empresas están gastando tanto en infraestructura de IA que se están quedando sin flujo de caja. Es una apuesta peligrosa (Foto: Financial Times).

El primero es Amazon, que no paró de invertir dinero durante años y luego se convirtió en el gigante que es hoy en día. El segundo, Uber, empresa a la que le pasó lo mismo: perdió (invirtió) dinero durante una década, y aunque no tiene la dimensión ni el éxito de Amazon, hoy en día es referente mundial absoluto en su segmento

Eso nos deja un mensaje claro: no es lo mismo no ser rentable por invertir en el futuro que no tener claro el modelo económico. Y todas esas empresas tienen muy claro el modelo económico de la IA: es invertir hoy para ganar (mucho) mañana

Nvidia es el gran ganador, pero no el único

La gran ironía de la IA es que por ahora el gran negocio no parece estar en la IA, sino en venderle infraestructura a quienes intentan hacer negocio con ella. Es lo mismo que ocurrió, para poner un ejemplo claro, durante la fiebre del oro a mediados del siglo XIX en California: quienes amasaron fortunas estables no fueron los mineros que buscaban el oro, sino quienes les proporcionaban servicios y herramientas

Hay varios ejemplos muy conocidos: Levi Strauss vio la necesidad de ropa resistente, Samuel Brannan compró todas las palas, picos y sartenes que pudo en la zona, y Henry Wells y William Fargo fundaron la famosa compañía de servicios financieros y correos que permitía enviar dinero y suministros de forma segura a los buscadores de oro.

Nvidia está básicamente haciendo eso: fabricando y vendiendo "palas". Eso ha provocado un crecimiento absolutamente extraordinario en bolsa, y en los últimos tres años se ha convertido en la empresa más valiosa del mundo y no ha parado de batir récords de capitalización bursátil. 

Aquí hay que matizar que las estimaciones de esa web son llamativas, pero no significan que estas empresas estén ni mucho menos en quiebra. Google / Alphabet sigue ganando miles de millones de dólares cada trimestre, y lo mismo ocurre con sus rivales.

Todas esas barras rojas no implican que la IA sea "humo": sólo nos dicen que estamos pagando la factura del experimento. Uno que podría salir mal, desde luego, pero que también podría salir realmente muy bien. La frase que mejor resume esta "fiebre de la IA" es la que pronunció Mark Zuckerberg hace unos meses: "Vamos a invertir agresivamente. Incluso si perdiéramos un par de cientos de miles de millones de dólares sería un fastidio, pero es mejor que quedarnos atrás en la carrera por la superinteligencia".

El crecimiento de los fabricantes de memorias en bolsa es extraordinario. En tan solo un año han multiplicado hasta por once sus capitalizaciones bursátiles (Foto: Reuters).

De hecho, estamos viendo cómo un gran número de empresas tecnológicas han crecido de forma extraordinaria en los últimos meses gracias a la demanda de hardware y componentes como memorias. Micron, SK Hynix y Samsung son las grandes beneficiadas de esta situación, pero tampoco son las únicas. Estos días hemos visto cómo los fabricantes de PCs apenas crecen en ingresos por esos PCs, pero lo están haciendo con los servidores.

Hay más ganadores. Están los fabricantes de equipos de fotolitografía como ASML o Applied Materials, pero también las empresas eléctricas, de refrigeración líquida, de networking, de almacenamiento y, por supuesto, las empresas especializadas en construcción de data centers

En resumen, la página en cuestión responde a la pregunta de una forma demasiado acotada, porque el segmento de IA no es sólo aquel en el que se mueven OpenAI, Anthropic, Microsoft, xAI o Google. Lo que está pasando es simplemente que el gran negocio de la IA no está actualmente donde todo el mundo cree

La IA sí está siendo muy rentable. El problema es que quizás estamos mirando al sitio equivocado.

(Fuente: Xataka / varios / redacción propia)

jueves, 28 de mayo de 2026

Diecisiete consejos para conseguir el "prompt perfecto": con estas instrucciones la IA nos dará los mejores resultados

La inteligencia artificial ya forma parte del trabajo diario de millones de personas. Sin embargo, muy pocos saben realmente pedirle bien las cosas. Un prompt es la instrucción que se da a una inteligencia artificial para guiar su respuesta, ya sea un resumen, explicación, traducción, consejo o texto creativo. 

(Foto: Unsplash).

Si vamos a una tienda de ropa o a un centro comercial y solicitamos algo siendo imprecisos, probablemente no consigamos realmente lo que necesitamos. Con las IA pasa lo mismo.

En la práctica, un buen prompt (llamada también ingeniería de instrucciones) puede transformar un modelo normal en una herramienta capaz de escribir, analizar, crear, resolver, planificar o automatizar tareas con precisión casi humana. Y lo mejor es que no necesitamos desarrollar ningún conocimiento nuevo ni aprender a usar ninguna herramienta. Ni siquiera es necesario saber programar. Sólo necesitamos aprender a comunicarnos con la IA de forma estructurada.

A continuación van algunas sugerencias básicas para "comunicarnos" de la mejor manera con los motores de inteligencia artificial y, a la vez, obtener los mejores resultados.

 • Ir directo al grano. No hace falta que seamos educados o refinados frente a la IA. Con los modelos de lenguaje no hace falta que escribamos instrucciones elaboradas o utilicemos un lenguaje formal. Nada de "por favor" ni "me gustaría". Las órdenes directas y sencillas dan mejores resultados.

Definir a quién va dirigido. La respuesta de la IA es diferente en función de a quién le digamos que va dirigido. No es lo mismo que nos dé una respuesta para personas mayores, para expertos en coches o para deportistas profesionales. Definir la audiencia en el prompt ayuda a enfocar el tipo de respuesta.

Desglosar la tarea. En vez de intentar conseguir lo que queremos en un único prompt, es recomendable que las peticiones más complejas se conviertan en una conversación, con instrucciones más sencillas. Por ejemplo, primero pedir que nos elabore una lista, luego que extraiga ciertos elementos y luego ya que encuentre relaciones entre ellos. Si le pedimos directamente que saque conclusiones no le será tan eficaz.

Evitar las instrucciones negativas. Los modelos de lenguaje dan mejores resultados cuando les decimos que tienen que "hacer" algo concreto, pero les cuesta más evitar determinadas acciones. Las recomendaciones de los expertos es que evitemos decirles "no hacer" algo.

Requerir explicaciones simples. Si necesitamos que la IA nos explique un asunto o necesitamos una respuesta clara y sencilla, un truco es pedirle que nos lo explique en "términos simples"; "como si tuviéramos 11 años", como "si fuéramos un estudiante de primer grado" o como "si estuviéramos en una escuela con niños". La IA se esforzará en adaptar el lenguaje para que sea más sencillo.

Usar el sistema de recompensas. La IA entiende los refuerzos positivos. Si le pedimos que lo haga mejor, nos hará caso. Pero si la "animamos", entenderá que debe dar una respuesta excepcional y buscará elementos diferenciales.

Darle ejemplos. Otra opción es darle a la IA un ejemplo similar a lo que buscamos. Darle, por ejemplo, dos respuestas posibles y que la IA nos dé otras dos o tres añadidas. Los ejemplos le servirán para concretar la búsqueda de información.

Utilizar apartados. Cuando hagamos un prompt, es una opción el crearlo en varias líneas. Podemos empezarlo con "###Instrucción###", seguido por "###Ejemplo###" o "###Pregunta###". Ésto permite estructurar la petición y que la IA la entienda mejor.

(Foto: Unsplash).

Añadir la orden de "DEBES". Si queremos que algo en concreto se cumpla podemos añadir un "DEBES", en mayúsculas. Eso forzará a la IA a cumplir el requisito, de lo contrario podría simplemente ofrecer alternativas o "irse por las ramas".

Añadir la frase "serás penalizado". Es el caso contrario a lo del punto anterior. La IA también se esfuerza en cumplir una orden si le dejamos claro que va a ser penalizada. Buscará cumplir la tarea de la mejor forma.

Que responda como un humano. Los escritos de la IA están muy bien redactados, pero suelen ser bastante mecánicos. Al utilizar la frase de "responde de manera natural" o "como un humano" obtendremos respuestas más naturales y menos "ortopédicas".

Que piense paso a paso. Si buscamos obtener respuestas meditadas o mejor estructuradas, una orden recomendada es la de que "piense paso a paso". Eso provocará que la IA exponga sus razonamientos de forma clara.

Que sea imparcial. "Asegúrate de que tu respuesta es imparcial y no se basa en estereotipos" es una instrucción que nos puede servir para que la IA no se vaya a los primeros datos de su conocimiento, que en muchas ocasiones pueden estar basados en informaciones sesgadas. La IA analizará estas fuentes y decidirá previamente si contienen determinados estereotipos. Lo cierto es que empresas como OpenAI o Google ya añaden una capa previa a los prompts para evitar sesgos, pero dando la instrucción nosotros mismos conseguiremos una respuesta más neutra.

Corregir sin cambiar el estilo. La orden de que no cambie el estilo es recomendable para que la IA nos modifique un texto o respuesta, pero mantenga la esencia de la original. Un prompt que recomiendan es el de "intenta revisar cada párrafo enviado por los usuarios. Deberías mejorar la gramática y el vocabulario del usuario y asegurarte de que suena natural. No deberías cambiar el estilo de escritura, ni hacer un párrafo formal más casual".

Definir el sentimiento. Los modelos de IA son capaces de identificar con facilidad cuando una respuesta es negativa, alegre o neutral. Con el prompt podemos especificar incluso el porcentaje de este tipo de sentimiento. Por ejemplo si queremos algo super positivo o si queremos que la respuesta sea muy negativa y pesimista.

Asignarle un rol. Otra opción es decirle a la IA que a partir de ahora tendrá un rol determinado. Un profesor de física, un rival gruñón o una madre cariñosa. Con esto perfilaremos sus respuestas rápidamente.

Marcar límites. Acotar a la IA le sirve para que sepa dónde buscar o cómo dar la respuesta. Es recomendable usar límites, desde un "como máximo 1.000 palabras" hasta un "devuélvemelo en forma de tabla" hasta un "sin usar la letra X".

(Fuente: The Power / Xataka / varios / redacción propia)

lunes, 4 de mayo de 2026

Cómo evitar que los artículos científicos parezcan hechos por una máquina

Quien ha escrito un artículo científico sabe bien lo complejo que es. La ardua -y en ocasiones tediosa- revisión de la literatura va acompañada de una investigación propia, a esto se suma una cuidadosa gestión de las citas y referencias, y todo ello debe expresarse con orden y precisión.

(Fuente: Shutterstock).

Hasta hace poco, las herramientas disponibles se limitaban a corregir la gramática y el estilo. Hoy, la inteligencia artificial generativa (abreviada como GenAI en inglés) puede reescribir párrafos completos, sintetizar resultados e interpretarlos, o sugerir párrafos que aumenten el contenido de alguna de las secciones de un manuscrito, todo en un inglés correcto y adecuado al registro académico.

Pero no es oro todo lo que reluce. Varios estudios recientes muestran que, cuando las personas saben que un texto se ha producido con ayuda de IA, tienden a confiar menos en su autor. Podría parecer que la solución es ocultar su uso, pero esto tampoco resuelve el problema: si el lector sospecha que los autores han usado IA sin declararlo abiertamente, la desconfianza puede ser igual o, incluso, mayor. Así surge un auténtico dilema ético: ¿declarar o no declarar su uso?

Por qué importa que nuestro texto no parezca de IA


Saber si un texto ha sido generado por inteligencia artificial no es tan fácil como parece. Y es que, según muestran investigaciones publicadas en Proceedings of the National Academy of Sciences, las personas nos equivocamos cuando nos guiamos por la intuición para averiguar si un texto es artificial.

Es algo que relacionamos con el lenguaje demasiado formal o complejo o con los textos impersonales o de tonos fríos. Al contrario, asumimos que los textos que incluyen experiencias personales provienen de autores humanos.

El problema radica en que muchas de estas señales son engañosas. De hecho, los grandes modelos de lenguaje (LLM por sus siglas en inglés) son perfectamente capaces de adaptar la formalidad del lenguaje que usan, imitar un tono cercano o incluir ejemplos y anécdotas en primera persona.

El resultado es sorprendente: si nos guiamos únicamente por nuestra intuición, los textos generados por IA nos pueden parecer más propios de autores humanos que aquellos realmente redactados por una persona. Peor aún: nuestra capacidad de detección está disminuyendo a medida que los modelos mejoran.

La intuición engaña


Un estudio publicado en Teaching English With Technology lo confirma: la tasa de detección de acierto cayó del 57,7 % con versiones anteriores de ChatGPT a prácticamente el 50 % con versiones más recientes. Eso equivale a lanzar una moneda al aire.

Rastros que indican el uso de GenAI

Aunque la detección perfecta no es posible, existe un conjunto de patrones lingüísticos que pueden delatar su uso:

• El exceso de construcciones antitéticas en el uso repetitivo de frases como "No sólo X, sino también Y" o "X en lugar de Y" para enfatizar un argumento sin aportar información nueva.

• La reformulación sucesiva de una misma idea con pequeñas variaciones. Este tinte de aparente profundidad se limita a alargar el texto sin añadir contenido sustancial. En los textos científicos, esta redundancia puede resultar contraproducente.

• Las listas de tres elementos, como "La técnica mejora la precisión, reduce el error y optimiza el rendimiento". La estructura tripartita es un recurso clásico de la retórica que sirve para reforzar ciertas ideas, pero su uso reiterado genera un ritmo uniforme, casi mecánico.

Expresiones innecesarias como "A continuación se resume…" o "La cuestión es…" son una especie de "tic" habitual de los sistemas de IA, que hablan sobre el texto en lugar de ir al grano.

• Los textos generados por IA suelen contener más sustantivos abstractos y menos pronombres, resultando en una prosa innecesariamente densa. Por ejemplo, en lugar de escribir: "El modelo analiza los datos y luego los compara", la GenAI podría decir: "El modelo realiza el análisis de los datos y la comparación de los resultados".

• Mientras los humanos solemos alternar frases cortas y largas de forma natural, la GenAI tiende a producir oraciones de longitud similar, generando un ritmo monótono.

• La mezcla de fragmentos generados por IA con otros escritos por humanos tiende a producir incoherencias en el uso de mayúsculas, negritas o listas que revelan la autoría mixta y proyectan una imagen de descuido.

Recomendaciones prácticas


¿Qué podemos hacer para que nuestros textos no parezcan escritos por una máquina? Algunos consejos son:

 • Limitar o eliminar las construcciones antitéticas innecesarias.

• Reducir las repeticiones que no aporten información nueva.

• Variar la longitud de frases y párrafos.

Sustituir los sustantivos repetidos por pronombres cuando no haya ambigüedad.

• Eliminar el metalenguaje superfluo y evitar las listas con títulos en negrita.

Unificar el formato y revisar cuidadosamente la coherencia final, evitando que el texto sea una "ensalada" de estilos por la mezcla de fragmentos generados por GenAI y otros por humanos.

La inteligencia artificial puede ahorrar tiempo en tareas de inteligencia mecánica y facilitar la escritura en una lengua extranjera, ayudar a estructurar ideas o mejorar la claridad gramatical. Pero no podemos usarla como sustituta de la experiencia humana para eximir la responsabilidad del investigador firmante. En la ciencia, la confianza es tan importante como la precisión.

Y esa confianza no la podemos delegar en un algoritmo, cuyo "output" consiste en generar el texto más probable posible. La IA no puede sustituir a los investigadores, pero sí puede servirles de apoyo valioso. Nuestro reto, pues, es aprender a aprovechar ese apoyo de una manera ética y profesional.

(Fuente: The Conversation / redacción propia)

miércoles, 8 de abril de 2026

Adobe presenta un asistente de inteligencia artificial con texto y voz para su emblemático Photoshop

Entre sus funciones destacan la eliminación de objetos, cambios de fondos y ajustes de iluminación y contraste de forma automatizada.

(Foto: prensa Adobe).

Adobe anunció el lanzamiento de un asistente de inteligencia artificial conversacional para su clásico software de diseño y edición Photoshop, apuntado a simplificar la creación y edición de imágenes. La herramienta estará disponible en versión beta pública tanto en la web como en dispositivos móviles, y permitirá realizar cambios complejos mediante instrucciones de texto o voz.

El nuevo asistente busca reducir la complejidad del proceso creativo y acercar el uso de Photoshop a usuarios de todos los niveles.

Según la compañía, el sistema permitirá ejecutar acciones como eliminar elementos no deseados, modificar fondos, ajustar la iluminación o cambiar colores de objetos con simples indicaciones, sin necesidad de conocimientos avanzados en edición.

(Foto: prensa Adobe).

Edición guiada y automatizada

Una de las principales novedades del asistente es su capacidad para ofrecer dos modos de interacción: ejecución automática de tareas y guías paso a paso. Ésto significa que los usuarios pueden optar por aplicar cambios de forma inmediata o aprender cómo realizarlos manualmente dentro del entorno del software.

El objetivo, de acuerdo con Adobe, es facilitar una interacción más natural con la herramienta, permitiendo que las personas describan lo que quieren hacer en lugar de buscar funciones específicas dentro del programa.

Además, el asistente integra una función llamada AI Markup, que permite dibujar directamente sobre la imagen para indicar con precisión qué áreas deben modificarse. Esta herramienta combina instrucciones visuales con comandos de texto o voz, lo que mejora la precisión en tareas como la inserción o eliminación de objetos.

(Foto: prensa Adobe).

Integración con Firefly y funciones generativas

El anuncio también incluye mejoras en Adobe Firefly, la plataforma de creación basada en inteligencia artificial de la compañía. En este entorno, Adobe ha incorporado nuevas funciones generativas que amplían las capacidades de edición de imágenes.

Entre ellas destaca el relleno generativo, que permite añadir o reemplazar elementos respetando el contexto visual de la escena. También se incluye la eliminación generativa, orientada a borrar objetos no deseados, la ampliación generativa, que adapta imágenes a nuevos formatos o proporciones y el aumento de escala generativa, que mejora la resolución de las imágenes.

Estas herramientas funcionan a partir de descripciones en lenguaje natural, lo que refuerza la tendencia de simplificar la interacción con software creativo mediante inteligencia artificial.

(Foto: prensa Adobe).

Un ecosistema con múltiples modelos de IA

Otro aspecto relevante es que el editor de Firefly ahora permite trabajar con más de 25 modelos de inteligencia artificial. Ésto incluye tanto tecnologías desarrolladas por Adobe como soluciones de otras compañías del sector, entre ellas Google, OpenAI, Runway y Black Forest Labs.

Según la empresa, sus modelos propios están diseñados para un uso comercial seguro, lo que responde a una de las principales preocupaciones en torno al uso de inteligencia artificial en la creación de contenido: los derechos de autor y la procedencia de los datos de entrenamiento.

Disponibilidad

Las nuevas funciones del editor de Firefly ya se encuentran disponibles a nivel global, mientras que el asistente de IA para Photoshop se lanzará inicialmente en versión beta pública. Esto permitirá a los usuarios probar sus capacidades y familiarizarse con esta nueva forma de edición basada en comandos conversacionales.

(Foto: prensa Adobe).

Con este anuncio, Adobe refuerza su apuesta por integrar inteligencia artificial en sus herramientas creativas, en un contexto donde la automatización y la generación de contenido mediante IA están transformando la forma en que se producen y editan imágenes digitales.

(Fuente: Xataka / Genbeta / Infobae / varios / redacción propia)

lunes, 30 de marzo de 2026

Wikipedia prohibió el uso de la IA para redactar y editar contenido en la enciclopedia

No obstante, la nueva política sí permite su uso para las traducciones entre idiomas y para sugerencias de correcciones de texto, aunque no para generarlo.

Wikipedia aloja artículos en 339 idiomas y es la enciclopedia más visitada en la web (Foto: La Nación).

En un cambio de política reciente, Wikipedia prohibió el uso de la inteligencia artificial para redactar y editar el contenido de la enciclopedia. La justificación es que los grandes modelos de lenguaje (LLM, por sus siglas en inglés), como Chat GPT, Gemini, Claude o DeepSeek, infringen varias de las políticas principales del sitio web. Esas directrices refieren, por ejemplo, a la neutralidad de los contenidos, la verificabilidad y que el texto debe estar atribuido a fuentes fiables. En un mundo digital saturado de inteligencia artificial, Wikipedia elige la inteligencia humana por encima de todo.

En sus diversos idiomas, Wikipedia prohibió el uso de la IA para redactar y editar el contenido de la enciclopedia, a la vez que contempló dos escenarios donde su uso sí está permitido: para traducciones y para sugerencias y correcciones de texto, siempre y cuando los grandes modelos de lenguaje no introduzcan contenido propio. En el sitio web advierten: "Se recomienda precaución, ya que las LLM pueden ir más allá de lo solicitado y alterar el significado del texto de tal manera que no esté respaldado por las fuentes citadas".

Así, las comunidades de personas por detrás de Wikipedia deberán verificar que cualquier edición o artículo nuevo no esté generado con IA. De hecho, la enciclopedia más consultada del mundo advierte: "Algunos editores pueden tener estilos de escritura similares a los de los LLM. Se necesitan más pruebas que simples rasgos estilísticos o lingüísticos para justificar las sanciones, y lo mejor es considerar si el texto cumple con las políticas de contenido principales y si ha sido editado recientemente por el editor en cuestión".

Fernando Archuby, investigador del CONICET y coordinador del grupo WikiUNLP, cuenta que lo que más se nota cuando una IA crea un texto es que hay un exceso de verborragia. Por ejemplo, "citan enlaces inexistentes o brindan información falsa que quien conoce sobre el tema, puede detectarla". El científico define: "No hay que perder de vista que los modelos de lenguaje son modelos estadísticos que buscan información en la web y arman un texto con probabilidades. O sea, ponen la primera palabra y después buscan, mediante un modelo probabilístico, la siguiente palabra que mejor se ajusta al texto que están escribiendo".

Si lo que propone Wikipedia funciona, podría ser un gran paso en materia de regulación de la IA. "El principal problema es que los grandes modelos de lenguaje toman como fuente principal a Wikipedia. Entonces, si uno le ordena a la IA que escriba un artículo, esta va a tomar información de la enciclopedia y se va a generar una situación circular que no permite el aporte de nuevos conocimientos", subraya.

A su vez, varios estudios demostraron que las IAs sufren "alucinaciones", es decir, que citan artículos, libros y autores que son inexistentes, y presentan sesgos. O mejor dicho, los multiplican. Los grandes modelos de lenguaje tienen orientaciones en la información que dan según qué empresa los haya creado y qué fuentes usen. Así lo explica Archuby: "Si la información está en español y la toman de Wikipedia, está sesgada porque la gran mayoría de las personas que editan Wikipedia provienen de España. Entonces, hay una gran influencia de aquel país que es el más atípico en el habla hispana". Y agrega: "Es un reino, es rico y nunca fue colonia. Algo que difiere fuertemente de las realidades del resto de los países que hablan español en Latinoamérica".

De hecho, menos de 300 personas participan de forma continua en la creación de contenido en Wikipedia en español y casi el 30% es de España, mientras que el 13,4 es de México, el 11,7 de Argentina y, con 7 puntos cada una, Colombia, Perú y Chile. De esta manera, la IA arrastra los sesgos que ya contiene la plataforma que opera como fuente.

El cambio de política fue votado por las comunidades que hacen a Wikipedia y sigue el camino de lo que planteó el fundador Jimmy Wales en una entrevista con BBC Science Focus a fines del año pasado. Wales afirmó que la IA podría ser útil en algunos aspectos, pero que no se usaría para redactar artículos: "No diría que jamás, pero al menos no a corto plazo. Desde el punto de vista de Wikipedia, los modelos más recientes aún están lejos de ser lo suficientemente buenos".

(Fuente: Agencia de Noticias Científicas / redacción propia)