Mostrando entradas con la etiqueta arquitectura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta arquitectura. Mostrar todas las entradas

martes, 9 de septiembre de 2025

El emblemático edificio porteño de "La Prensa" reabre con espacios culturales

El espacio de Avenida de Mayo, declarado Monumento Histórico Nacional y que es sede de la Casa de la Cultura, vuelve a abrir sus puertas tras una puesta en valor.

El edificio de "La Prensa" reabre tras una restauración integral en el microcentro porteño (Foto:  prensa Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires).

Se reabrió al público el histórico edificio de La Prensa, ubicado en Avenida de Mayo 575, de la Ciudad de Buenos Aires, tras una restauración integral que permitió habilitar nuevos espacios culturales en el microcentro porteño. La recuperación, que abarcó más de la mitad de los 12.522 metros cuadrados del inmueble, incluyó la restauración del patio central, el Pasaje Ana Díaz y el Pasaje de los Carruajes, un corredor que, por primera vez en el siglo XXI, permitirá atravesar el edificio desde Avenida de Mayo hasta Rivadavia.

El edificio funciona actualmente como sede de la Casa de la Cultura y fue declarado Monumento Histórico Nacional. La intervención alcanzó la renovación de la fachada, la restauración del lucernario central con la reposición de 1.463 piezas de vidrio, pintura integral en tonos originales e instalaciones técnicas para mejorar la seguridad y el funcionamiento general. Especialistas en arqueología y patrimonio participaron en las etapas de conservación para garantizar el respeto por los materiales y colores históricos.

El edificio, Monumento Histórico Nacional, funcionará como sede de la Casa de la Cultura y sumará la Biblioteca Tomás Eloy Martínez (Foto:  prensa Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires).

La inauguración de este nuevo espacio contempla propuestas orientadas a la vanguardia, el periodismo y la creación contemporánea. La programación prevé visitas guiadas, exposiciones en los subsuelos, y la integración de un nuevo bar en el patio central, denominado El Periódico. Además, el edificio contará con una sede de la Red de Bibliotecas Porteñas denominada Biblioteca Tomás Eloy Martínez, destinada a fortalecer la oferta vinculada a la prensa, la literatura y las artes.

La restauración también incluyó la puesta en valor del hall central y el muro de placas conmemorativas, una prueba piloto en la fachada, la recuperación de salas de exposición, y mejoras en la instalación eléctrica, sanitaria y contra incendios, junto con la reparación de veredas.

La programación cultural incluye visitas guiadas, exposiciones, un nuevo bar y actividades orientadas a la prensa y las artes (Foto:  prensa Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires).

La construcción del edificio de La Prensa se remonta a 1895-1898 bajo el diseño de los ingenieros Carlos Agote y Alberto Gainza, por encargo de José C. Paz, fundador del diario homónimo. Innovador para su época, el edificio fue uno de los primeros en el país en contar con ascensor y sistema de correo neumático. En 1951 fue expropiado y cedido a la Confederación General del Trabajo, hasta consolidarse como actual sede de la Casa de la Cultura.

Con su "estilo Beaux Arts", el edificio posee el Salón Dorado con inspiración en Versalles, el lucernario central, la escultura de Palas Atenea en la fachada, murales pintados a mano, esculturas y piezas de mobiliario de época. Estos elementos arquitectónicos y ornamentales recuperan protagonismo y se integran al nuevo uso cultural del inmueble, abierto nuevamente al público como lugar de encuentro y desarrollo artístico.

(Fuente: prensa Ministerio de Cultura CABA / varios / redacción propia)

martes, 15 de julio de 2025

Lugares para detenerse: un paréntesis en pleno vértigo porteño

Una instalación de Horacio Zabala, ubicada en el microcentro de la Ciudad de Buenos Aires, es una metáfora del tiempo suspendido con una potente carga conceptual.

(Foto: Martín Sassone).

Miles de personas atraviesan o recorren la peatonal Florida día tras día. La mayoría lo hace sumida en sus tribulaciones, a paso acelerado, en medio de una rutina tediosa y agobiante. Es probable que sólo unos pocos se detengan a contemplar la intervención artística en el cruce de esa calle con la Avenida Córdoba, en el corazón del microcentro porteño. Se trata de una instalación que se compone de dos volúmenes idénticos, de 3,10 metros de largo, 0,40 de ancho y 2,40 de alto, ubicados a una distancia de 1,50 metros entre sí, generando visualmente la figura de unos paréntesis.

Esta estructura, aparentemente sencilla, propone una potente carga conceptual. Según su creador, Horacio Zabala, los paréntesis exceden su función gramatical: se convierten en una metáfora del espacio interrumpido, del tiempo suspendido, del silencio entre el ruido del tránsito urbano.

El proyecto "Espacio entre paréntesis" fue uno de los cinco seleccionados en el concurso "Buenos Aires - Sitio Específico", lanzado el 25 de mayo de 2014 por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, y recibió un aporte de 250 mil pesos para su realización.

Zabala, con una trayectoria de más de cinco décadas, nació en Buenos Aires en 1943 y estudió arquitectura en la Universidad de Buenos Aires. Su primera muestra fue en 1967, pero su obra cobró una dirección más clara en 1973 con la exposición "Anteproyectos", realizada en el Centro de Arte y Comunicación (CAyC), institución clave para el desarrollo del arte conceptual en Argentina durante los años setenta. En esa exposición, Zabala presentó obras en diversos soportes -desde fotografías y mapas intervenidos hasta instalaciones y diseños arquitectónicos ficticios- que respondían a su visión crítica de la realidad política y social de la época.

(Foto: Martín Sassone).

Zabala fue integrante entre 1972 y 1976 del influyente Grupo de los Trece, cuyos enfoques interdisciplinarios marcaron profundamente su producción artística. En esa década, su obra tomó un tono marcadamente político. En 1972 creó "Hacha", una de sus piezas más emblemáticas, que presenta la herramienta con su hoja roja incrustada sobre un mapa de Sudamérica, señalando el territorio argentino, en una clara alusión a la violencia y el autoritarismo.

La producción de Zabala se caracteriza por su espíritu experimental. Nunca se ató a una técnica ni a un estilo único, y desde sus inicios ha trabajado con objetos cotidianos, productos de masas, mapas, estructuras técnicas o símbolos lingüísticos para establecer un diálogo entre el arte, la historia, la política y la matemática. Su obra siempre propone una retroalimentación entre el artista y el espectador, abriendo múltiples niveles de lectura y significación.

A lo largo de su carrera, Zabala ha expuesto en importantes instituciones de Argentina y del mundo. Sus obras integran colecciones como las del Museo Nacional de Bellas Artes, la Tate Modern (Londres), el Museo Reina Sofía (Madrid), el Museu de Arte Contemporânea de San Pablo, y la Colección de Arte Latinoamericano de la Universidad de Essex, además de prestigiosas colecciones privadas.

"Espacio entre paréntesis", realizada en pocos meses entre 2014 y 2015, puede verse como una síntesis de la estética conceptual y minimalista de Zabala. El uso de formas geométricas puras, colores planos y materiales industriales refuerza el carácter simbólico de la obra. No hay un mensaje único ni cerrado: cada persona que atraviesa el espacio delimitado por los paréntesis puede construir su propia interpretación. Se trata de una pausa en el ritmo cotidiano, un espacio abierto para que la ciudad piense.

(Fuente: Agencia Noticias Argentinas / redacción propia)

viernes, 8 de noviembre de 2024

Las galerías de arte de San Telmo y La Boca abren en un sábado especial

El 9 de noviembre, de 14:00 a 18:00, Gallery cierra su año con la apertura de los espacios del Distrito de las Artes, como preludio a La Noche de los Museos. Además, habrá cuatro recorridos y dos especiales centrados en el Street Art y Arquitectura.

 
Gallery cierra su año con recorridos por el arte de San Telmo y La Boca (Foto: prensa Gallery).

Gallery culmina su ciclo anual en los barrios de San Telmo y La Boca este sábado 9 de noviembre, ofreciendo un recorrido gratuito por la vibrante escena artística de la Ciudad de Buenos Aires, en una actividad que funciona como preludio a La Noche de los Museos, que comienza a las 19:00 y se desarrollará hasta las 2:00.

Desde las 14:00 hasta las 18:00, los asistentes podrán participar en recorridos guiados por diferentes puntos de interés artístico en estos barrios históricos. Entre los lugares destacados se encuentran Calvaresi Contemporáneo, Fundación Santander, Fundación El Mirador, y W-Galería en San Telmo, así como la Fundación PROA y la Galería POPA en La Boca. Además, se ofrecerán recorridos temáticos, como uno de arte callejero a cargo de Evelyn Sol Márquez y otro arquitectónico liderado por Adriana Bianchedi.

Tomás Espina en el Museo Marco (Foto: Res).

El evento forma parte de una serie de ediciones que comenzaron en junio en Retiro, Recoleta y Microcentro, continuaron en septiembre en Palermo y Villa Crespo, y ahora concluyen en el Circuito Distrito de las Artes. Con más de 10.000 visitantes en su última edición, Gallery es impulsado por Pinta, una plataforma que promueve el arte latinoamericano a nivel mundial a través de ferias como Pinta Miami, Pinta BAphoto y Pinta Lima, además de otras iniciativas.

Recorrido #1 - San Telmo: Calvaresi Contemporáneo – Punto de encuentro: Defensa 1136; Fundación Santander - Av. Paseo Colón 1380; Fundación El Mirador - Brasil 301 y W-Galería - Defensa 1369.

Mónica Millán en Fundación Santander (Foto: Fundación Santander).

Recorrido #2 - San Telmo: COTT – Punto de encuentro: Perú 973; Piedras - Perú 1065; Calvaresi Contemporáneo - Defensa 1136; MACBA - Av. San Juan 328 y W-Galería - Defensa 1369 (After Gallery).

Recorrido #3 - San Telmo: PASTO - Punto de encuentro: Chacabuco 866; Pasaje 865 - Humberto Primo 865; Nora Fisch - Avenida San Juan 701; Museo de Arte Moderno - Av. San Juan 350 y W-Galería - Defensa 1369 (After Gallery).

Verónica Gómez en Galería Cott (Foto: Galería Cott).

Recorrido #4 - La Boca: Fundación PROA - Punto de encuentro: Av. Don Pedro de Mendoza 1929; Fundación Andreani - Av. Pedro de Mendoza 1981; Galería POPA - Gral. Gregorio Aráoz de Lamadrid 882; Constitución - Del Valle Iberlucea 1140; Museo Marco - Av. Almte. Brown 1031 y Galería Sendrós - Wenceslao Villafañe 584. Sugerencia: After Gallery en W-Galería, Defensa 1369, San Telmo.

Recorrido #5 - Caminata de Street Art a cargo de Evelyn Sol Márquez, con inscripción previa. Punto de encuentro: Fundación PROA - Av. Don Pedro de Mendoza 1929. Horario: 15:00 a 17:00 y finaliza en Fundación Larivière con una duración de 2 horas de recorrido a pie aproximadamente.

"La visita está centrada en descubrir el street art del barrio, comienza en Proa y por supuesto vamos a pasar por Caminito, porque si hablamos de arte urbano, Quinquela Martín fue un precursor absoluto del tema, interviniendo una calle entera y convirtiéndola en un museo a cielo abierto. También vamos a hablar de las obras de Vicente Walter, joyas en cemento ocultas en distintos puntos del barrio. Sus obras son uno de los mayores secretos de la zona. Finalizaremos en la Fundación Lariviere, no sin antes pasar por el mural de 40 metros de Maradona pintado por Segatori", dijo Márquez.

Celina Eceiza, una de las muestras del Museo Moderno (Foto: Museo Moderno).

Recorrido #6 - Caminata arquitectónica a cargo de Adriana Bianchedi, con inscripción previa. Punto de encuentro: Museo Marco - Av. Almirante Brown 1031. Horario: 15:00 a 17:00 (duración: 2 horas de recorrido a pie aproximadamente). Cupo máximo: 60 personas.

El After Gallery tomará el jardín de W-Galería, galería de arte ubicada en Defensa 1369. Para esta ocasión, la dupla de DJs Nébula Estudio presentará una propuesta dinámica de ritmos y géneros musicales. Esta actividad también necesita inscripción.

Leonora Vicuña en Fundación Lariviere (Foto: Fundación Lariviere).

A partir de las 18:00, los visitantes estarán invitados a recorrer el imponente jardín de 1.600 metros cuadrados y a explorar las cuatro salas de gran escala con destacados artistas y exhibiciones: Raúl Flores con "Instantáneas", Ana Bidart con "Sala de nado", Elba Bairon con "Sin título" y Ramiro Quesada Pons con "En modo goblin o los intercesores 4.0". La sala que presenta "The Coleridge Museum" del artista Pablo Uribe, es la nueva exhibición que se inaugurará especialmente en esta edición de Gallery.

Este evento, que ha contado con el apoyo del Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, busca acercar el arte contemporáneo al público general, permitiendo a los visitantes explorar una amplia gama de galerías, museos, talleres de artistas y fundaciones.

(Fuente: Infobae)

viernes, 25 de octubre de 2024

La historia primer rascacielos de América del Sur: dónde se encuentra, los misterios que lo envuelven y los hitos arquitectónicos que superó

Con sus 80 metros de altura, rompió un récord hasta que el Palacio Barolo lo superó 10 años después. Surgió impulsado por los ferrocarriles bajo control británico a principios del siglo XX, y hoy es sede de un organismo que depende del Ministerio de Economía de la Nación.

El Railway Building, fue un gigante en su época con 80 metros de altura, el primer rascacielos de América del Sur. Está en la esquina de Avenida Paseo Colón y Alsina, y allí actualmente funciona la Secretaría de Energía de la Nación (Foto Gentileza: San Román Propiedades)

El Railway Building (edificio Ferroviario, al traducirse) fue el primer rascacielos de América Latina y ostentó el título de edificio más alto hasta1923, cuando fue superado por el Palacio Barolo. Ubicado en la esquina de Avenida Paseo Colón y Alsina, en el barrio de Monserrat, su construcción finalizó en 1910, pero no fue inaugurado oficialmente hasta 1914 debido a complicaciones burocráticas.

La diferencia entre la fecha de finalización de la obra y su inauguración tiene una posible explicación. En su momento, un rumor que llegó hasta publicaciones periodísticas afirmaba en su momento que por una falla en su construcción el edificio se estaba inclinando peligrosamente hacia adelante. Aún falsa, la versión fue suficientemente potente como para causar preocupación, lo que provocó la paralización de las obras durante varios meses. Este incidente dejó una huella en la historia del edificio, alimentando su leyenda y misticismo.

Inicialmente, el Railway Building fue la sede de varias compañías de ferrocarriles inglesas, como Buenos Aires al Pacífico, del Oeste y Central Argentino, hasta que los ferrocarriles fueron nacionalizados en la década de 1940. Luego, la estructura pasó a manos de Aerolíneas Argentinas, y finalmente, desde los años ´90, se convirtió en la sede de un organismo del Ministerio de Economía de la Nación que explica su presente: hoy es la sede de la Secretaría de Energía.

El inmueble en ejecución hacia 1911 (Foto Gentileza: Daniel La Moglie)

Leonel Contreras, historiador especializado en Buenos Aires, autor de Rascacielos porteños y Buenos Aires: leyendas porteñas, destacó que “el Railway Building es el primer edificio de Latinoamérica en superar las 10 plantas. “En Argentina, fue inaugurado oficialmente después de varios años de retraso. Hasta donde he podido investigar, fuera de Estados Unidos solo había cuatro rascacielos con más de 10 pisos en ese momento (dispone de 16 niveles), tres de ellos en Canadá, llegando incluso a alcanzar los 18 pisos”. Aunque aclaró que “aparentemente, el edificio tuvo problemas para su habilitación, y por temas de oficinas, su apertura se vio demorada”.

Vista de la construcción y del esqueleto del Railway Building, junto a la Casa de Gobierno, en una toma histórica del Archivo General de la Nación que muestra el desarrollo arquitectónico de Buenos Aires a comienzos del siglo XX (Foto Gentileza: Leonel Contreras)

También añadió que “es muy similar al estilo academicista de los edificios ingleses como el ex hotel Ansonia (ubicado en Nueva York y estrenado en 1899), un diseño emblemático de la época”.

Cómo se edificó

A comienzos del siglo XX, las compañías inglesas de ferrocarriles en Argentina decidieron centralizar sus operaciones en un solo edificio, lo que dio lugar al proyecto. La obra fue encargada al prestigioso estudio de arquitectos conformado por Eustace Lauriston Conder, Paul Bell Chambers, y Louis Newbery Thomas, quienes ya tenían una larga trayectoria trabajando con los ferrocarriles desde la década anterior. Su diseño se destacó por su monumentalidad y por su innovador enfoque arquitectónico, marcando un hito en la historia urbana de Buenos Aires.


La Revista Caras y Caretas ya anunciaba su construcción en una edición de septiembre de 1912 (Foto Gentileza: Leonel Contreras)

Román Paikin, de San Román Propiedades, señaló que uno de los aspectos más considerables de esta obra fue que logró superar la altura máxima permitida por el código de edificación de la época. “Este logro se dio gracias a una excepción especial otorgada por el Consejo Deliberante y el entonces intendente Carlos T. de Alvear, quienes apoyaron el proyecto por su relevancia estratégica para las empresas ferroviarias británicas y su impacto en la economía de la ciudad. Este permiso extraordinario permitió que el edificio alcanzara una altura récord, consolidándose como un símbolo del poderío británico en la Argentina de aquella época”.

El edificio se construyó entre 1907 y 1910, con una estructura metálica influenciada por la Escuela de Chicago.

Fachada en donde indica el año de construcción

“La fachada estaba dividida en tres partes: basamento, desarrollo y prolongación, coronada por mansardas metálicas y una cúpula, similar a la del Congreso Nacional”, comentó Contreras.

Marcó un antes y un después en la arquitectura de gran altura en la región. No fue inaugurado hasta 1914, debido a un rumor infundado que aseguraba que el edificio se movía y corría riesgo de derrumbarse. Este incidente, que fue publicado en la prensa de la época, retrasó su apertura oficial y alimentó la leyenda de la “Torre de Pisa” porteña, situada en la barranca de la calle Alsina.

Su diseño robusto y elegante propone una fachada de granito en la planta baja y terminaciones en símil piedra París en el resto del edificio
Blanco señaló que esta obra junto con otros exponentes de la época como la Galería Güemes (de estilo Art Nouveau, inaugurada en 1915, posee un pasaje peatonal interior que une las calles Florida y San Martín, de 116 metros de altura), transformó la fisonomía de Buenos Aires. “Es una joya arquitectónica que cambió la ciudad, siendo pura vanguardia en su tiempo”.

Imagen interna del edificio icónico (Foto Gentileza: Mariela Blanco)

De su historia al presente

En 1936, con la construcción del Palacio de Hacienda, el Railway Building fue sometido a modificaciones importantes que alteraron su diseño original. Entre los cambios se encuentran la eliminación de su chimenea y la conversión de la fachada norte en una medianera, lo que afectó tanto su escala como su silueta característica.

Plaza de Mayo hacia 1928 con el edificio a la derecha de la imagen (Foto Gentileza: Archivo General de la Nación)

Según Contreras, “estas transformaciones le quitaron al Railway Building parte de su majestuosidad original, pero no lograron borrar su relevancia en el paisaje urbano. Sigue siendo una pieza fundamental del patrimonio arquitectónico de la ciudad”.

El Buenos Aires del ayer y el rascacielos que sobresale sobre el resto de las edificaciones, posiblemente de 1919

Es testigo de una época de crecimiento económico y modernización. “Cuando fue construido, solo se veían las cúpulas de las iglesias en el horizonte, y su presencia marcó el inicio de una nueva etapa urbana”, comentó Paikin.

Actualmente, la zona donde se encuentra el Railway Building goza de una ubicación estratégica y de gran atractivo en el mercado inmobiliario, debido a su proximidad a puntos clave como la Casa Rosada, Plaza de Mayo, y el renovado Paseo del Bajo, además de estar a pasos de Puerto Madero.

Está en una zona muy dinámica de la ciudad y próxima con el Paseo del Bajo y Puerto Madero, también a pasos de la Casa Rosada

Los precios de alquiler de oficinas en el área varían entre USD 8 y USD 14 por metro cuadrado, dependiendo de la antigüedad, estado y categoría del edificio.

“Estos valores en la zona varían dependiendo del inmueble, su antigüedad, estado y categoría de las oficinas. Algunas, ubicadas sobre Paseo Colón, ofrecen vistas privilegiadas a los parques de la Plaza de Armas del Ejército, la Aduana y Puerto Madero”, agregó Paikin.

Aún se impone entre los altos de la ciudad (Foto Gentileza: San Román Propiedades)
Legado

A fines de los años ‘10 del siglo pasado, las alturas más imponentes de CABA las dominaban la cúpula del Congreso Nacional, el Railway Building, la Galería Güemes, las torres de La Inmobiliaria, y la torre de 65 metros que coronaba la ampliación del Palacio Municipal en Bolívar 1. Entre estas estructuras, también se destaca el Edificio Otto Wulf, obra del arquitecto danés Morten F. Rönnow, con casi 60 metros de altura y 11 niveles, que fue construido entre 1912 y 1914 como sede de la legación del Imperio Austro-Húngaro.

Patio y cúpula desde la terraza (Foto Gentileza: Mariela Blanco)

“El Railway Building y la Galería Güemes marcaron un antes y un después en la arquitectura de Buenos Aires. Estos rascacielos, influenciados por las corrientes arquitectónicas de Chicago y Europa, demostraron que la ciudad estaba lista para abrazar el desarrollo urbano en altura. A medida que los años pasaron, otros edificios emblemáticos, como el Palacio Barolo, continuaron el legado de estos pioneros en la ciudad”, concluyó Contreras.

(Fuente: Infobae)

jueves, 24 de octubre de 2024

Vuelve Open House Buenos Aires, con más de 120 espacios emblemáticos para conocer

Tras un año de receso, el evento regresa durante el 26 y el 27 de octubre, con una agenda que incluye visitas, recorridos a pie y en bicicleta, un concurso de fotografía y la presentación de un libro.

Open House Buenos Aires celebra diez años de recorridos arquitectónicos el 26 y 27 de octubre (Foto: prensa Open House Buenos Aires).

Open House Buenos Aires regresa con fuerza después de una pausa de un año, para celebrar una década de recorridos arquitectónicos en la ciudad. Este evento, que se llevará a cabo el fin de semana del 26 y 27 de octubre, permitirá a los visitantes explorar más de 120 espacios emblemáticos de la capital argentina, muchos de los cuales suelen estar cerrados al público, con acceso gratuito, en su mayoría sin inscripción previa, según la información proporcionada por los organizadores. El festival forma parte de la red Open House Worldwide, que incluye 55 ciudades de todo el mundo, como Londres, Madrid y New York.

Durante esta edición del evento, los asistentes podrán visitar lugares de gran valor arquitectónico y cultural, como la cúpula del Edificio de Renta Bencich, considerada patrimonio histórico, la Torre Macro y la Biblioteca Nacional. La mayoría de estos espacios estarán abiertos sin necesidad de inscripción previa, aunque algunos, como la Casa Mínima y el Banco Hipotecario, requieren registro anticipado. Es una oportunidad única para redescubrir no solo nuestra ciudad de Buenos Aires y su arquitectura, sino también su gente y las historias y anécdotas escondidas detrás de sus muros.

Más de 120 espacios emblemáticos de Buenos Aires abrirán sus puertas al público durante el evento. En esta imagen se observa un recorrido en el Cementerio de Chacarita, en una edición anterior (Foto: prensa Open House Buenos Aires).

En la edición 2024, los espacios estarán abiertos en dos turnos: de 10 a 14 y de 15 a 19. Para conocer más se puede acceder al sitio haciendo click aquí, donde se podrá acceder a un mapa y al catálogo con las descripciones de cada espacio. Para aquellos edificios que cuentan con inscripción previa será imprescindible presentar DNI al concurrir a la visita.

Algunos de los edificios destacados serán la Biblioteca Nacional, el Paseo la Plaza, el Edificio IBM, Los Eucaliptus, Barrio Parque Los Andes, Edificio Comega, Casa Mínima, Ph Holmberg, Casa Roseti y HIT. El festival no sólo ofrece la oportunidad de conocer la arquitectura de Buenos Aires, sino también de participar en actividades complementarias como Open Foto, un concurso de fotografía, y Open Bici, un recorrido guiado en bicicleta. Estas actividades buscan sumergir a los participantes en la historia y los secretos de la ciudad.

Los participantes tendrán la oportunidad de explorar la cúpula del Edificio Bencich, la Torre Macro y la Biblioteca Nacional (Foto: prensa Open House Buenos Aires).

Este año, además, Open House Buenos Aires se integra en la TecWeek, una iniciativa del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que reúne eventos destacados de la industria tecnológica y creativa. Además, el festival coincide con la 19.ª Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires, que se desarrolla en el Centro Cultural Borges, y el Mes del Diseño y la Arquitectura, lo que subraya su relevancia en la agenda cultural de la ciudad.

Dentro del marco de Open House, se podrá participar de otras actividades que invitan a conocer cada rincón de Buenos Aires. Algunas de actividades son Camina Bs. As, organizada por Belén Campos y Analía Weiss. Esta actividad, al igual que Open Bici, organizada por Loop, cuenta con guías capacitados que sumergirán en el corazón de la ciudad a los participantes, develarán esos secretos que construyen los espacios que habitamos. La información de dichas actividades la pueden encontrar en la mencionada web del evento.

El libro "Open House Buenos Aires - 10 años" celebra 350 obras icónicas del patrimonio urbano (Foto: prensa Open House Buenos Aires).

Esta nueva edición regresa con más fuerza, y le suma una publicación que celebra una década de recorridos arquitectónicos. Bajo el nombre de "Open House Buenos Aires - 10 años", muestra 350 obras icónicas de la ciudad a través de fotografías y descripciones detalladas. Creado por Cohabitar Urbano y editado por Bisman Ediciones, este libro refleja la diversidad y riqueza del patrimonio urbano porteño, e invitan a reflexionar acerca de cómo mejorar la Ciudad a través de su arquitectura. Con más de 270.000 visitantes a lo largo de los años, el libro es un homenaje a la experiencia vivencial que ofrece el festival.

En ediciones anteriores, el festival ha atraído a miles de visitantes, con más de 60.000 personas recorriendo los edificios en su última edición. Este año, se espera que la participación sea aún mayor y que se consolide Open House Buenos Aires como un evento clave para los amantes de la arquitectura y el urbanismo.

(Fuente: Infobae)

lunes, 7 de octubre de 2024

El espacio PROA21 de CABA presenta una muestra de fotografía y diseño sobre "las veredas porteñas"

El espacio de arte experimental de Fundación Proa, en el barrio de La Boca, inaugura "Pica pica bajada cordón" en el marco de la inminente Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires.

(Foto: Prensa Fundación Proa)

Fundación Proa presenta una nueva exhibición en PROA21, situada en el barrio de La Boca (Don Pedro de Mendoza 2073, CABA). Bajo el título "Pica pica bajada cordón", la muestra tiene como curador a Martín Huberman y abrió sus puertas este último sábado 5 de octubre. En el marco de la 19ª Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires, la exhibición busca ofrecer una mirada integral sobre la vereda porteña, un componente esencial del espacio público urbano. Estas obras engrandecen la belleza atemporal de una ciudad llena de contrastes y aceras con baldosas a veces flojas. Esta ciudad, Buenos Aires, también ha sido narrada por el cronista Germinal Nogués, quien delineó cómo las veredas surgieron como una necesidad por las angostas calles del trazado urbano original diseñado por Juan de Garay en 1580.

El título de la exposición, que estará abierta hasta fines de noviembre, tiene un trasfondo histórico. En la década de 1950, el aumento del parque automotor exigió modificaciones en las aceras, debutando un oficio que colocaba un cartelito escrito a mano que generalmente decía: "Pica pica bajada cordón". Jorge Glusberg, figuras fundamentales detrás de la Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires, ha remarcado que, desde 1985, este evento es una plataforma para el intercambio de ideas entre arquitectura y urbanismo, extendiendo la invitación a renombrados arquitectos de todo el mundo.

(Foto: Prensa Fundación Proa).

El Plan Visual de Buenos Aires, una obra de Guillermo González Ruiz y Roland Shakespear creada entre 1971 y 1972, es un componente notable de la exposición, añadiendo un "enfoque planificado, a la vez que vital y conflictivo" a la cultura contemporánea de la ciudad, según señala PROA21. Este evento hospeda trabajos de diseñadores y estudios como Diana Cabeza y Grupo Bondi, lo que refuerza el diálogo entre arte y función pública en el contexto de la Bienal.

El evento reúne obras de destacados artistas y diseñadores como Horacio Cóppola, Facundo de Zuviría, Marcos Zimmermann y la ya mencionada Diana Cabeza, entre otros. La muestra incluye fotografías, estudios urbanísticos y objetos de diseño que examinan la multifacética relación entre los habitantes de la ciudad y sus veredas. Además de las obras, se presenta un apartado dedicado a las intervenciones previas realizadas por Fundación Proa en su propia acera, destacando proyectos artísticos y educativos desarrollados a lo largo de su historia.

Martín Huberman, arquitecto y curador de la exposición, comenta que la iniciativa busca profundizar en la esencia de la urbanidad porteña a través de un elemento tan cotidiano como la vereda. "Es un espacio de múltiples interacciones y relaciones cívicas", añade. La muestra también contará con un video y un mural fotográfico que rememoran acciones urbanas previas organizadas por la Fundación.

(Foto: Prensa Fundación Proa)

"La vereda es ante todo el primer espacio público, y en ella se desarrollan un sin fin de intermediaciones entre dominios técnicos, cívicos e individuales. Como organismo tecnocrático, es ahí donde se distribuyen infraestructuras de todo tipo, algunas a simple vista en sistemas aéreos y otras ocultas en tramas subterráneas, que sirven, conectan, integran, drenan o desagotan, de manera solapada y silenciosa gran parte de los fundamentos necesarios para el desarrollo de nuestro ser urbano. Como estructura social, es en la vereda que se producen y se suceden gran parte de nuestros actos cívicos, condensando relaciones vecinales, profesionales y hasta inter especies, que le dan verdadero carácter y densidad a nuestra ciudad", explica el curador.

(Foto: Prensa Fundación Proa)

La exhibición busca interpelar a los ciudadanos sobre el rol de las veredas en sus vidas cotidianas y su importancia en la identidad urbana de Buenos Aires. Para entender la complejidad de la vida urbana porteña, la exposición propone reflexionar sobre cómo las decisiones diseñadas en torno a las veredas impactan en la calidad de vida y en la interacción social de sus habitantes. Un video y un mural de fotos componen una memorabilia de todas las acciones realizadas por Fundación Proa para el espacio público a lo largo de su historia, que incluyen instalaciones monumentales, proyectos educativos para la comunidad y experiencias performáticas.

(Fuente: Infobae)

viernes, 30 de agosto de 2024

La historia del rascacielos neoyorquino que pudo haber desatado una tragedia

En la ciudad de Nueva York (EE.UU.) tuvo lugar uno de los errores de ingeniería más famosos de la historia de la construcción y la arquitectura.


La situación fue más o menos así: durante dos décadas, cientos de miles de personas entraron y salieron por las puertas de uno de los rascacielos más grandes de la ciudad de Nueva York. Estas personas, muchos de ellos trabajadores, subían y bajaban en el ascensor ajenas totalmente al fallo crítico que tuvo el edificio, terrorífico en clave arquitectónica, y que nadie tuvo en cuenta. Pocas veces en la historia del urbanismo de las grandes urbes se dio una situación similar.

El plan y los planos

La historia se remonta a principios del siglo XX, cuando la Iglesia Luterana de San Pedro se encontraba en un terreno de la Calle 53, entre Lexington Avenue y la Tercera Avenida, en Midtown Manhattan. Para 1960, la comunidad de la iglesia pasaba por serios problemas económicos, lo que llevó al ayuntamiento a vender el terreno. Las negociaciones no fueron fáciles y duraron  años. Principalmente, porque la iglesia exigía la creación de un nuevo edificio separado del bloque de pisos en el que pudiera continuar con sus actividades.

Al final se dio luz verde al proyecto. El promotor aceptó las condiciones, y Citibank encargó a Hugh Stubbins & Associates el diseño del rascacielos. De la ingeniería se encargó William LeMessurier. El proyecto final constaba de un rascacielos, una iglesia, un espacio público bajo el nivel de la calle y el paisajismo.

El elemento más importante era, por supuesto, el rascacielos. El plano marcaba 46 plantas que se iban a distinguir del resto de la ciudad por el aluminio pulido y anodizado de la fachada. Además, entre los paneles había hileras de ventanas. No parecía realmente complicado, al menos no como el tejado y la base del edificio.


El tejado

Así, en el año 1977 se termina de levantar el rascacielos. Para entonces se había hecho más grande, con 59 plantas y una altura total de 279 metros. Una obra arquitectónica que deslumbraba a simple vista en el cielo de la ciudad, una torre colosal donde destacaba su cima inclinada de 45 grados.

La parte superior del tejado se asemeja a un triángulo isósceles. El plan original era construir terrazas y apartamentos, pero con el tiempo los arquitectos decidieron instalar enormes paneles solares. LeMessurier, profesor y graduado del Instituto Tecnológico de Massachusetts, realizó una serie de pruebas para comprobar la eficiencia de éstos. Resultó que la energía convertida por la instalación era insuficiente. Finalmente, la idea de una pequeña planta solar se abandonó.

Los cuatro pilares

Sin embargo, nada como la base sobre la que se sustentaba el edificio. Unos "zancos", como describió el propio LeMessurier, entre los que parecía flotar el para entonces séptimo rascacielos más grande del planeta. Nos referimos, por supuesto, a esos cuatro pilares gigantescos (34 metros cada uno) que se encuentran en el centro de cada lado (en lugar de en las esquinas) de la base.

También tenía una única columna en el centro, en este caso más estrecha, que albergaba los bancos del ascensor del edificio y que proporcionaba la fuerza adicional a los bastidores. Con este diseño se hizo sitio para la iglesia debajo de la esquina del noroeste del edificio, y dio a la estructura gigante un efecto brutal, casi como si estuviera levitando. De hecho, era excepcionalmente "ligero", de tan sólo 25.000 toneladas (como referencia, el Empire State Building era de 60.000).


La rejilla


La base se convirtió en un icono de la arquitectura, ya que hacía que el espacio en las esquinas estuviera vacío. LeMessurier hizo que el peso del rascacielos se distribuyera al esqueleto exterior. En concreto, en una rejilla de marcos de forma triangular oculta bajo la fachada. Curiosamente, esta estructura era visible desde el interior. Los elementos no estaban completamente soldados, sino solo fijados con juntas atornilladas.

Al parecer, el marco de acero diseñado de esta manera estaba destinado a soportar vientos perpendiculares. Según los ingenieros, otros tipos de viento no deberían suponer una amenaza. Además, las normas municipales no obligaban a tener en cuenta otras ráfagas de aire en el diseño.

TDM

Lo cierto es que la arquitectura escondía un mecanismo importante en los pisos superiores. El Citigroup Center tenía uno de los primeros amortiguadores de masa sintonizados (TDM). Se trata de una esfera de hormigón de 360 ​​toneladas empotrada en aceite. Cuando las vibraciones del suelo o el viento movían el edificio, el mecanismo oscilaba en dirección opuesta a la inclinación del edificio.

Dicho balanceo se equilibraba a su vez mediante brazos hidráulicos que sostienen la esfera. Con esta solución, el rascacielos era capaz de "mantener el equilibrio". Como explicó en su momento LeMessurier, esta pieza era clave, ya que su función era la de cortar el balanceo del edificio por la mitad mediante la conversión de la energía cinética de balanceo en fricción.

Una vez terminado, el edificio fue alabado, pero también llegaron las primeras dudas. Nueva York no es un estado de grandes huracanes, pero los tiene de vez en cuando, ¿qué ocurriría si, una vez cada 50 años, los vientos soplaran a más de 100 km/h? Estos vientos pueden soplar desde diferentes direcciones.

El Citigroup Center se inauguró en 1977, y solo un año después se hizo evidente que podría tener un gravísimo defecto estructural.

La primera llamada

Un año después, LeMessurier recibe la llamada que ningún arquitecto espera en vida. Se trataba de Diane Hartley, una estudiante de ingeniería de la prestigiosa Universidad de Princeton que había estudiado la construcción del rascacielos para su tesis. La primera de las llamadas fue para hacerle varias preguntas técnicas sobre el diseño. El profesor de Hartley le había expresado sus dudas con respecto a la fuerza de un rascacielos inclinado donde las columnas de apoyo no estaban en las esquinas.

Hartley hizo algunos cálculos de la carga de viento del edificio. Luego los comparó con los cálculos de LeMessurier y descubrió que las cifras de los ingenieros de construcción eran incorrectas. La estudiante pidió que le enviaran los cálculos de carga exactos para diferentes tipos de viento. Sólo recibió datos relacionados con vientos perpendiculares y garantías sobre la solidez de la estructura.

Es más: LeMessurier le dijo que el profesor no tenía ni la más remota idea y que todo estaba en orden. La geometría del bastidor del edificio funcionaba perfectamente con los pilares en tales posiciones, permitiéndole resistir vientos muy fuertes, incluso desde un ángulo diagonal.

Segunda llamada y fatal descubrimiento

Poco después, el ingeniero recibe un segundo toque de atención. Otro estudiante, esta vez del departamento de arquitectura del Instituto Tecnológico de Nueva Jersey en Newark. Se trataba de Lee DeCarolis, y convence a LeMessurier para que hiciera un nuevo cálculo.

El hombre comienza a dudar por primera vez de su proyecto.  Cuando termina el nuevo cálculo, un sudor frío recorre su cabeza. Ahora la carga máxima sobre los triángulos de acero parecía superar en un 40% cuando los vientos soplan en diagonal. De ser así, los pernos que conectan las estructuras estaban aún más sobrecargados, junto a un incremento de hasta un 160% de la carga en todas las juntas de conexión.


¿Qué había ocurrido?

Se sabía que LeMessurier estaba interesado en los efectos de un cambio de ingeniería que se hizo durante la construcción y que había parecido correcto en su momento: las numerosas juntas no se soldaron (como así fue en el diseño original), y se aseguraron con pernos. Normalmente, este cambio puede ser aceptable, pero el diseño del centro del Citicorp era sensible a los vientos diagonales. De ahí que los resultados de sus cálculos fueran más que preocupantes.

Para que nos hagamos una idea de lo que acababa de descubrir el ingeniero, pensemos que la fuerza del viento sobre las superficies planas de un edificio es enorme. El viento que empuja contra una arquitectura alta como las de los rascacielos tiene una gran influencia contra su base, aunque la gravedad hace gran parte del trabajo por mantener todo el edificio unido a través de la compresión.

Esto hace que un edificio sea seguro contra el viento siempre y cuando las juntas sean lo suficientemente fuertes como para resistir cualquier fuerza que no sea contrarrestada por la gravedad. En el caso que nos ocupa, LeMessurier temía que los tornillos no fueran demasiado fuertes para la tarea.

Buscando una solución

Tras unos días sin salir de casa, el ingeniero se pone en contacto con abogados y otros especialistas para acordar un proceso con el que rectificar su error. Le confirman que las ráfagas a más de 100 kilómetros por hora serían suficientes para romper los pernos que sostienen las bases del edificio, dando como resultado un fallo estructural muy grave.

Poco después, los trabajadores comienzan las labores de reparación por la noche, no hay tiempo que perder ante una posible catástrofe de consecuencias impredecibles. Mientras, la vida seguía funcionando normalmente en el interior del rascacielos. El plan del ingeniero: reforzar las 200 juntas atornilladas soldando placas de acero de 5,1 cm de espesor para cubrir los pernos.

Además, la integridad de las columnas y de todo el esqueleto se iba comprobando constantemente, no podían permitirse ni el más ligero fallo. La bola de hormigón del tejado estaba asegurada en cuanto al acceso a las fuentes de energía. Dicho esto, Manhattan tenía un plan en caso de derrumbe, uno que nunca hicieron público para que nadie entrara en pánico.

Veinte años de silencio

Lo cierto es que el plan de refuerzo finalizó a finales de 1978, un año después de conocerse el fallo estructural, pero nadie dijo nada. El caso se destapó en 1995 con un artículo del periódico New Yorker describiendo lo ocurrido hacía casi veinte años, sacando a la luz, ahora sí, el histórico fallo con el que se levantó el rascacielos.

Sin embargo, ni LeMessurier, ni los arquitectos e ingenieros del Citigroup Center tuvieron que afrontar consecuencias legales por la corrección de sus errores. Al parecer, el costo de las modificaciones realizadas ascendió a varios millones de dólares, cantidad que fue cubierta por el seguro de la empresa.

Hoy y según los nuevos cálculos, cada varios cientos años se producen vientos que pueden dañar gravemente un edificio. Nunca sabremos lo que hubiera pasado de no haberse arreglado el Citicorp, pero sí sabemos el nombre de la heroína que, quizás, salvó miles de vida: Diane Hartley.

(Fuente: Xataka)

jueves, 8 de agosto de 2024

Movimientos de la Historia del Arte: Neoplasticismo

1917-1931

El neoplasticismo o constructivismo neerlandés (o también, en su lengua original, De Stijl) es un movimiento artístico surgido a inicios del siglo XX en Holanda, vinculado a otras vanguardias artísticas como fueron el cubismo y el futurismo, así como al arte abstracto.

Su propósito era representar la realidad de manera enteramente abstracta, simplificándola en sus colores primarios y sus formas más elementales, para así deshacerse de todo aquello que podía considerarse “superficial” o “de sobra”.

Esta tendencia inició en 1917 con el pintor, poeta y arquitecto neerlandés Theo van Doesburg (1883-1931), considerado fundador y guía espiritual del movimiento, cuyo órgano principal de expresión lo constituyó la revista De Stijl ("el estilo" en neerlandés), publicada entre 1917 y 1932, y en la que abogaban por la integración de las artes y la construcción de un "arte total".

El neoplasticismo tuvo un poderoso impacto en las artes del momento, y surgió paralelamente al movimiento constructivista, con el que comparte algunos puntos de su filosofía artística, razón por la cual se lo conoce también como “constructivismo neerlandés”.

Características del neoplasticismo

A grandes rasgos, el neoplasticismo se caracterizó por lo siguiente:

• Abarcó principalmente la pintura, pero también tuvo incursiones en la escultura y sobre todo en la arquitectura. Su principal órgano de difusión fue la revista De Stijl, centrada en las artes visuales modernas, donde el grupo publicó su primer manifiesto en 1918.

• Planteó una concepción más analítica de la pintura
, poco o nada interesada en representar el mundo tal cual es, o sea, en el figurativismo tradicional. Tampoco estaba interesado en expresar el mundo emocional del artista.

Su propósito fundamental era evocar, a través de un arte depurado de elementos superfluos y distractores, un sentimiento de orden y equilibrio espiritual en el observador. Para ello, debía representar la realidad mediante sus formas y colores más básicos y esenciales.

• Su estilo se considera herencia del cubismo y el futurismo,
y estuvo estrechamente vinculado con el Constructivismo alemán, dado que ambos movimientos pretendían una renovación estética y espiritual, que superara el clima de pesadumbre dejado por la Primera Guerra Mundial.

Su lenguaje plástico aspiraba a ser universal: objetivo, elemental, depurado en sus formas geométricas y totalmente racionalista.

• Usaron pocos colores, generalmente planos,
saturados o puros, así como tonos neutros, todo siempre sobre fondos claros.

• Sus pinturas eran ordenadas, optimistas, alegres.
Aunque poseían un fuerte sentido del equilibrio, la simetría no era algo que les interesara.

Obras representativas

Piet Mondrian, Países Bajos (1872-1944)

Broadway Boogie Woogie.

Theo van Doesburg, Países Bajos (1883-1931) 


Composition VII (the three graces) (Composición VII, las tres gracias).

Bart van der Leck, Países Bajos (1876-1958)


Composition No. 4 (Leaving The Factory).

Peter Keler, Alemania (1898-1982)


De Stijl 1.

Vilmos Huzsár, Hungría (1884-1960)


Juego de Bacarrá (Juego de Bacará).

Gerrit Rietveld, Países Bajos (1888-1964)

Silla roja y azul.

Casa Rietveld Schröder.

Jacobus Johannes Pieter Oud, Holanda (1890-1963)

Cine Schinkel, Purmerend (1912).

Casa Beerens, Purmerend (1912).

(Fuente: Historia del Arte / Concepto / Varios)

lunes, 5 de agosto de 2024

Crean un "exoesqueleto" para que los constructores trabajen más cómodos y con menos esfuerzo

El ExoActive puede sumar una fuerza de hasta 50 newtons (unos 5 kg) para sostener cosas por encima de la cabeza del operario sin cansar sus hombros o cuello.


(Foto: Festool).

Hace tiempo que la industria de la construcción está buscando la forma de aplicar los avances en robótica y mecatrónica para acelerar, facilitar o abaratar el proceso de construcción de un edificio. Una opción local, por ejemplo, son las impresoras 3D gigantes que usan cemento para fabricar casas rápidamente, como están probando en La Plata, Argentina. O un "robot ladrillero" como Hadrian, capaz de poner más de 200 ladrillos por hora.

Pero para ciertas tareas todavía es preferible tener una persona trabajando, y aquí la intención es facilitar su trabajo para aumentar la eficiencia y mejorar el bienestar de los trabajadores. En este contexto, los exoesqueletos están emergiendo como una herramienta clave para aliviar la carga física y aumentar la productividad en tareas que requieren un esfuerzo prolongado manipulando elementos sobre la cabeza del operario.

Festool, empresa alemana especializada en herramientas eléctricas y neumáticas, presentó hace un tiempo su última innovación: ExoActive, un exoesqueleto activo diseñado específicamente para trabajos que deben realizarse por encima de la cabeza de una persona, lo que agrega una mayor exigencia física. Este dispositivo portátil, que pesa sólo 7 kilogramos, proporciona un soporte adicional a los brazos, reduciendo significativamente la fatiga y el riesgo de lesiones en actividades como la construcción en seco, pintura, empapelado o montaje de techos.


(Foto: Festool).

¿Cómo funciona ExoActive?


Equipado con una batería de 18 voltios y un compresor, ExoActive ofrece un apoyo activo y personalizado. Un sistema de cilindros de aire, conectados a los brazos del usuario, proporciona una fuerza de hasta 50 Newtons (equivalente a 5 kg) por antebrazo. La intensidad del soporte se ajusta automáticamente mediante sensores ubicados en las articulaciones del exoesqueleto, adaptándose a las necesidades de cada tarea. El exoesqueleto dispone de tres zonas de trabajo predefinidas: desde la pelvis hacia arriba, desde el pecho hacia arriba o por encima de la cabeza.

Según explica la compañía en un comunicado, "el exoesqueleto ExoActive proporciona a los usuarios fuerza extra cuando sus brazos se cansan y, al mismo tiempo, alivia el cuello. Menos esfuerzo físico significa al mismo tiempo más eficacia, más concentración en la calidad del trabajo y, por tanto, más disfrute del mismo. La potencia necesaria puede regularse en cuestión de segundos en el exoesqueleto para que proporcione un apoyo específico allí donde sea necesario. Al igual que una mochila, el ExoActive es ligero y cómodo de llevar, y también puede ajustarse rápidamente al tamaño corporal de cada persona".


(Foto: Festool).

Entre los beneficios para los trabajadores se cuenta la reducción de la fatiga muscular al aliviar la tensión en los hombros y el cuello. ExoActive permite a los trabajadores realizar sus tareas de manera más cómoda y eficiente. Esto permite a los trabajadores mantener un ritmo de trabajo más constante y prolongado, y reducir la posibilidad de lesiones.

(Fuente: La Nación)

viernes, 26 de julio de 2024

La industria de la construcción tiene una tarea pendiente: la va a resolver volviendo a la Edad de Piedra

En su búsqueda de materiales cada vez más eficientes, rentables, resistentes y sobre todo respetuosos con el medio ambiente, la construcción podría trazar un camino circular, con un mismo punto de partida y destino.


Hay quienes están convencidos de que el gran aliado de los arquitectos es la piedra, esos mismos bloques que se empleaban hace ya siglos para levantar muros, castillos y catedrales.

El recurso quizás no sea nuevo. El argumentario, sí. Sus defensores están convencidos de que, por costos, prestaciones y calidad, las rocas salidas de las canteras pueden ser la respuesta para reducir la huella de CO2 que deja la industria cuando utiliza otros recursos, como el hormigón o el acero. Y no es pura teoría: hay quienes ya lo trasladan a la práctica.

La "tarea pendiente" de la construcción

No es ningún secreto: la construcción contamina, y no poco. Datos hay de sobra para hacerse una idea del impacto que tiene el sector: la Organización de las Naciones Unidas estima que el 38% de las emisiones globales de CO2 relacionadas con la energía son atribuibles a la construcción y la operativa de los edificios, un impacto que se ha agravado a lo largo de los últimos años. Solo en Reino Unido, por ejemplo, se calcula que la industria es responsable de aproximadamente el 18% de la polución por partículas del país. Otra fuente notable de contaminación, bien estudiada por ejemplo en Bangladesh, es la fabricación de ladrillos.

Durante los últimos años el foco se ha puesto en la huella contaminante que se genera durante la producción de ciertos materiales, como el hormigón o acero. Al primero se le achacaban en 2021 al menos el 8% de las emisiones globales de CO2 de origen humano. Al segundo, la industria del acero, el 5% de las emisiones del mismo gas en la Unión Europea, porcentaje que sube al 7% si se adopta un enfoque mundial. Consciente de esos datos, el sector lleva tiempo buscando fórmulas para mantener su actividad y cumplir con los objetivos de descarbonización.


Edificio situado en 15 Clerkenwell Close, en Londres.

¿Y si la solución fuesen las piedras?


Eso es lo que creen algunos arquitectos, que han visto en las mismas rocas que ya empleaban nuestros ancestros para levantar dólmenes, castillos y enormes catedrales un recurso con características más que interesantes. Las piedras son al fin y al cabo resistentes, duraderas, ignífugas, están disponibles en grandes cantidades y su uso lleva aparejado unos niveles de consumo de energía y emisiones interesantes.

Su propuesta no pasa por limitarse a usarlas como revestimiento, en láminas que forran estructuras de hormigón y acero. Lo que plantean es ir un paso más allá y recuperarlas para las propias estructuras, con columnas y vigas de piedra maciza. "Desde hace unos 90 años, casi todos los edificios nuevos 'de piedra' no son más que un revestimiento de baldosas", explica el arquitecto alemán Amin Taha, fundador del estudio Groupwork, con sede en Londres.

Pero ¿qué ventajas ofrece?

Además de ser resistente, ignífuga y sobre todo abundante, tremendamente abundante, la piedra deja algunas ventajas que ya han captado la atención de parte del sector de la construcción. Básicamente señalan tres: construir con bloques macizos resulta rápido, económico y deja solo una fracción de las emisiones que suelen acompañar a otros materiales.

Si se atiende a los costos, Groupwork calcula que el uso de piedra maciza en vez de bloques de hormigón con revestimientos de piedra permite un ahorro notable en la construcción de edificios. Sobre todo cuando se deja desnuda. En concreto apunta a un recorte de gastos del 24%. "Los cimientos y sótanos de piedra son más baratos que los de hormigón", argumenta. No se limita a la teoría: junto con la firma Webb Yates Engineers, Taha diseñó "15 Clerkenwell Close", un innovador edificio de piedra de Londres.

Yendo en el mismo sentido, el "317 Finchley Road", un bloque de piedra de Londres que tiene detrás a Taha, costará 1.950 libras por metro cuadrado, bastante por debajo del promedio de la zona, de 2.500.


Infografía del proyecto de la torre residencial "317 Finchley Road", que tendrá una estructura de piedra.

Más allá de los costos

El ahorro no es el único argumento que esgrimen los defensores de la piedra. A diferencia de lo que ocurre con los ladrillos, el acero o el hormigón, los bloques sacados de canteras pueden reutilizarse si llegado el momento decide desmontarse el edificio que componen.

"Dentro de 30 o 300 años, una vivienda de piedra puede simplemente desmontarse y usarse el material en otro lugar", reivindica el arquitecto Taha: "Con el hormigón armado es imposible. Lo mejor que se puede hacer es triturarlo y que se use como árido. Cualquier edificio de piedra es en realidad una cantera. Se puede desmontar". Otra ventaja es lo tremendamente abundante y extendido que está el recurso.

¿Contamina menos?

También en eso ven ventajas. Steve Webb, de la citada Webb Yates Engineers, reivindica que la piedra garantiza "un ahorro de carbono inmediato" mientras que un árbol plantado para extraer madera tarda décadas en alcanzar la madurez. No es la única ventaja que aprecia: las canteras permitirían además un aprovechamiento más eficiente que la silvicultura, ya que un árbol ofrece 1,5 m3 de madera útil mientras que bajo la porción de terreno que ocupa puede extenderse una cantidad bastante mayor de piedra.

Hay estudios que concluyen que el carbono incorporado a un edificio de piedra, aún teniendo en cuenta la minería, el transporte y la construcción, será un 60% inferior que el de una vivienda de hormigón armado revestida con láminas. Otros expertos apuntan ventajas como la resistencia, fortaleza, diversidad de opciones y el escaso mantenimiento de las construcciones con mampostería de piedra.

¿Son todo ventajas?

En absoluto. La piedra destaca como un nuevo (viejo) aliado en un sector que se ha lanzado a la búsqueda de materiales que le permitan reducir su huella de CO2, lo que ha pasado, por ejemplo, por un (re)descubrimiento de la madera o nuevas formas de crear cemento, con procesos más respetuosos con el medio o que reciclan residuos, pero lo cierto es que la piedra no es perfecta.

Las canteras generan molestias, contaminan y pueden destruir hábitats. Sus propios defensores admiten que deben tenerse otros factores en cuenta, como los impactos en la biodiversidad o las malas condiciones laborales que pueden darse en las explotaciones de ciertos países. Con todo, reivindican el gran potencial de un recurso que ya usaban nuestros ancestros para sus dólmenes.

(Fuente: Xataka)

jueves, 11 de julio de 2024

Crean una casa plegable para 8 personas que se arma en 11 minutos

Se trata de una propuesta de la compañía Cmax System y las unidades han sido diseñadas para ser transportadas fácilmente.


La compañía estadounidense. fundada y dirigida por un diseñador argentino llamado Nicolás García Mayor, comercializa un curioso tipo de vivienda plegable. Se trata de una especie de "caja" que tiene el irrisorio precio de 8.000 dólares y se convierte en un espacio habitable con capacidad para ocho personas y se monta en tan sólo once minutos.

La firma cuenta en su página web que una de las principales características de su producto es la portabilidad. Cada unidad Cmax (el modelo más reciente lleva el nombre de CX20), ha sido concebida para que pueda ser transportada en casi cualquier pickup o almacenada en un garaje por sus reducidas dimensiones.

Montaje en poco más de 10 minutos

El tamaño de la vivienda en su estado compacto no sólo permite al propietario trasladarla desde un lugar a otro, sino que también se presenta como un aspecto positivo a la hora de hacer el envío desde las fábricas de la compañía hasta el cliente. Al menos sobre el papel parece tan sencillo como comprar una casa en una página como puede ser Amazon.

La tarea de montaje también promete ser bastante simple. Todo comienza con la instalación de los soportes en el suelo, incluso en terrenos con cierta irregularidad. Después, una persona de cada lado despliega los laterales. El paso final es levantar la barra transversal principal y hacer los ajustes finales de la estructura.


Cmax afirma que la vivienda completamente montada ofrece un espacio habitable de 2,13 metros de altura. Además, cuenta con ventilación cruzada, lo que reduce la dependencia del aire acondicionado. El diseño contempla aberturas que dejan entrar la luz natural y, por consecuencia, también reducen la necesidad de usar luz artificial.

Se señala que el precio de venta de cada unidad es de 8.000 dólares. Las unidades Cmax, en principio, no están pensada para ser una vivienda permanente, sino como un espacio habitable temporal que puede trasladarse fácilmente o como tienda de campaña.

El producto, de hecho, nació como refugio para la ayuda humanitaria. Gracia a su reducido tamaño y peso, podrían desplegarse varias unidades en diferentes situaciones de emergencia. Entre los otros usos posibles destacan que pueden convertirse en clínicas móviles o espacios para eventos o industrias.

(Fuente: Xataka)