El espacio de Avenida de Mayo, declarado Monumento Histórico Nacional y que es sede de la Casa de la Cultura, vuelve a abrir sus puertas tras una puesta en valor.
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martes, 9 de septiembre de 2025
El emblemático edificio porteño de "La Prensa" reabre con espacios culturales
martes, 15 de julio de 2025
Lugares para detenerse: un paréntesis en pleno vértigo porteño
Una instalación de Horacio Zabala, ubicada en el microcentro de la Ciudad de Buenos Aires, es una metáfora del tiempo suspendido con una potente carga conceptual.
viernes, 8 de noviembre de 2024
Las galerías de arte de San Telmo y La Boca abren en un sábado especial
El 9 de noviembre, de 14:00 a 18:00, Gallery cierra su año con la apertura de los espacios del Distrito de las Artes, como preludio a La Noche de los Museos. Además, habrá cuatro recorridos y dos especiales centrados en el Street Art y Arquitectura.

Gallery cierra su año con recorridos por el arte de San Telmo y La Boca (Foto: prensa Gallery).





viernes, 25 de octubre de 2024
La historia primer rascacielos de América del Sur: dónde se encuentra, los misterios que lo envuelven y los hitos arquitectónicos que superó
Con sus 80 metros de altura, rompió un récord hasta que el Palacio Barolo lo superó 10 años después. Surgió impulsado por los ferrocarriles bajo control británico a principios del siglo XX, y hoy es sede de un organismo que depende del Ministerio de Economía de la Nación.

El Railway Building (edificio Ferroviario, al traducirse) fue el primer rascacielos de América Latina y ostentó el título de edificio más alto hasta1923, cuando fue superado por el Palacio Barolo. Ubicado en la esquina de Avenida Paseo Colón y Alsina, en el barrio de Monserrat, su construcción finalizó en 1910, pero no fue inaugurado oficialmente hasta 1914 debido a complicaciones burocráticas.
La diferencia entre la fecha de finalización de la obra y su inauguración tiene una posible explicación. En su momento, un rumor que llegó hasta publicaciones periodísticas afirmaba en su momento que por una falla en su construcción el edificio se estaba inclinando peligrosamente hacia adelante. Aún falsa, la versión fue suficientemente potente como para causar preocupación, lo que provocó la paralización de las obras durante varios meses. Este incidente dejó una huella en la historia del edificio, alimentando su leyenda y misticismo.
Inicialmente, el Railway Building fue la sede de varias compañías de ferrocarriles inglesas, como Buenos Aires al Pacífico, del Oeste y Central Argentino, hasta que los ferrocarriles fueron nacionalizados en la década de 1940. Luego, la estructura pasó a manos de Aerolíneas Argentinas, y finalmente, desde los años ´90, se convirtió en la sede de un organismo del Ministerio de Economía de la Nación que explica su presente: hoy es la sede de la Secretaría de Energía.

Leonel Contreras, historiador especializado en Buenos Aires, autor de Rascacielos porteños y Buenos Aires: leyendas porteñas, destacó que “el Railway Building es el primer edificio de Latinoamérica en superar las 10 plantas. “En Argentina, fue inaugurado oficialmente después de varios años de retraso. Hasta donde he podido investigar, fuera de Estados Unidos solo había cuatro rascacielos con más de 10 pisos en ese momento (dispone de 16 niveles), tres de ellos en Canadá, llegando incluso a alcanzar los 18 pisos”. Aunque aclaró que “aparentemente, el edificio tuvo problemas para su habilitación, y por temas de oficinas, su apertura se vio demorada”.

También añadió que “es muy similar al estilo academicista de los edificios ingleses como el ex hotel Ansonia (ubicado en Nueva York y estrenado en 1899), un diseño emblemático de la época”.
Cómo se edificó
A comienzos del siglo XX, las compañías inglesas de ferrocarriles en Argentina decidieron centralizar sus operaciones en un solo edificio, lo que dio lugar al proyecto. La obra fue encargada al prestigioso estudio de arquitectos conformado por Eustace Lauriston Conder, Paul Bell Chambers, y Louis Newbery Thomas, quienes ya tenían una larga trayectoria trabajando con los ferrocarriles desde la década anterior. Su diseño se destacó por su monumentalidad y por su innovador enfoque arquitectónico, marcando un hito en la historia urbana de Buenos Aires.

La Revista Caras y Caretas ya anunciaba su construcción en una edición de septiembre de 1912 (Foto Gentileza: Leonel Contreras)






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jueves, 24 de octubre de 2024
Vuelve Open House Buenos Aires, con más de 120 espacios emblemáticos para conocer
Tras un año de receso, el evento regresa durante el 26 y el 27 de octubre, con una agenda que incluye visitas, recorridos a pie y en bicicleta, un concurso de fotografía y la presentación de un libro.




lunes, 7 de octubre de 2024
El espacio PROA21 de CABA presenta una muestra de fotografía y diseño sobre "las veredas porteñas"
El espacio de arte experimental de Fundación Proa, en el barrio de La Boca, inaugura "Pica pica bajada cordón" en el marco de la inminente Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires.




viernes, 30 de agosto de 2024
La historia del rascacielos neoyorquino que pudo haber desatado una tragedia
En la ciudad de Nueva York (EE.UU.) tuvo lugar uno de los errores de ingeniería más famosos de la historia de la construcción y la arquitectura.

La situación fue más o menos así: durante dos décadas, cientos de miles de personas entraron y salieron por las puertas de uno de los rascacielos más grandes de la ciudad de Nueva York. Estas personas, muchos de ellos trabajadores, subían y bajaban en el ascensor ajenas totalmente al fallo crítico que tuvo el edificio, terrorífico en clave arquitectónica, y que nadie tuvo en cuenta. Pocas veces en la historia del urbanismo de las grandes urbes se dio una situación similar.
El plan y los planos
La historia se remonta a principios del siglo XX, cuando la Iglesia Luterana de San Pedro se encontraba en un terreno de la Calle 53, entre Lexington Avenue y la Tercera Avenida, en Midtown Manhattan. Para 1960, la comunidad de la iglesia pasaba por serios problemas económicos, lo que llevó al ayuntamiento a vender el terreno. Las negociaciones no fueron fáciles y duraron años. Principalmente, porque la iglesia exigía la creación de un nuevo edificio separado del bloque de pisos en el que pudiera continuar con sus actividades.
Al final se dio luz verde al proyecto. El promotor aceptó las condiciones, y Citibank encargó a Hugh Stubbins & Associates el diseño del rascacielos. De la ingeniería se encargó William LeMessurier. El proyecto final constaba de un rascacielos, una iglesia, un espacio público bajo el nivel de la calle y el paisajismo.
El elemento más importante era, por supuesto, el rascacielos. El plano marcaba 46 plantas que se iban a distinguir del resto de la ciudad por el aluminio pulido y anodizado de la fachada. Además, entre los paneles había hileras de ventanas. No parecía realmente complicado, al menos no como el tejado y la base del edificio.

El tejado
Así, en el año 1977 se termina de levantar el rascacielos. Para entonces se había hecho más grande, con 59 plantas y una altura total de 279 metros. Una obra arquitectónica que deslumbraba a simple vista en el cielo de la ciudad, una torre colosal donde destacaba su cima inclinada de 45 grados.
La parte superior del tejado se asemeja a un triángulo isósceles. El plan original era construir terrazas y apartamentos, pero con el tiempo los arquitectos decidieron instalar enormes paneles solares. LeMessurier, profesor y graduado del Instituto Tecnológico de Massachusetts, realizó una serie de pruebas para comprobar la eficiencia de éstos. Resultó que la energía convertida por la instalación era insuficiente. Finalmente, la idea de una pequeña planta solar se abandonó.
Los cuatro pilares
Sin embargo, nada como la base sobre la que se sustentaba el edificio. Unos "zancos", como describió el propio LeMessurier, entre los que parecía flotar el para entonces séptimo rascacielos más grande del planeta. Nos referimos, por supuesto, a esos cuatro pilares gigantescos (34 metros cada uno) que se encuentran en el centro de cada lado (en lugar de en las esquinas) de la base.
También tenía una única columna en el centro, en este caso más estrecha, que albergaba los bancos del ascensor del edificio y que proporcionaba la fuerza adicional a los bastidores. Con este diseño se hizo sitio para la iglesia debajo de la esquina del noroeste del edificio, y dio a la estructura gigante un efecto brutal, casi como si estuviera levitando. De hecho, era excepcionalmente "ligero", de tan sólo 25.000 toneladas (como referencia, el Empire State Building era de 60.000).

La rejilla
La base se convirtió en un icono de la arquitectura, ya que hacía que el espacio en las esquinas estuviera vacío. LeMessurier hizo que el peso del rascacielos se distribuyera al esqueleto exterior. En concreto, en una rejilla de marcos de forma triangular oculta bajo la fachada. Curiosamente, esta estructura era visible desde el interior. Los elementos no estaban completamente soldados, sino solo fijados con juntas atornilladas.
Al parecer, el marco de acero diseñado de esta manera estaba destinado a soportar vientos perpendiculares. Según los ingenieros, otros tipos de viento no deberían suponer una amenaza. Además, las normas municipales no obligaban a tener en cuenta otras ráfagas de aire en el diseño.
TDM
Lo cierto es que la arquitectura escondía un mecanismo importante en los pisos superiores. El Citigroup Center tenía uno de los primeros amortiguadores de masa sintonizados (TDM). Se trata de una esfera de hormigón de 360 toneladas empotrada en aceite. Cuando las vibraciones del suelo o el viento movían el edificio, el mecanismo oscilaba en dirección opuesta a la inclinación del edificio.
Dicho balanceo se equilibraba a su vez mediante brazos hidráulicos que sostienen la esfera. Con esta solución, el rascacielos era capaz de "mantener el equilibrio". Como explicó en su momento LeMessurier, esta pieza era clave, ya que su función era la de cortar el balanceo del edificio por la mitad mediante la conversión de la energía cinética de balanceo en fricción.
Una vez terminado, el edificio fue alabado, pero también llegaron las primeras dudas. Nueva York no es un estado de grandes huracanes, pero los tiene de vez en cuando, ¿qué ocurriría si, una vez cada 50 años, los vientos soplaran a más de 100 km/h? Estos vientos pueden soplar desde diferentes direcciones.
El Citigroup Center se inauguró en 1977, y solo un año después se hizo evidente que podría tener un gravísimo defecto estructural.
La primera llamada
Un año después, LeMessurier recibe la llamada que ningún arquitecto espera en vida. Se trataba de Diane Hartley, una estudiante de ingeniería de la prestigiosa Universidad de Princeton que había estudiado la construcción del rascacielos para su tesis. La primera de las llamadas fue para hacerle varias preguntas técnicas sobre el diseño. El profesor de Hartley le había expresado sus dudas con respecto a la fuerza de un rascacielos inclinado donde las columnas de apoyo no estaban en las esquinas.
Hartley hizo algunos cálculos de la carga de viento del edificio. Luego los comparó con los cálculos de LeMessurier y descubrió que las cifras de los ingenieros de construcción eran incorrectas. La estudiante pidió que le enviaran los cálculos de carga exactos para diferentes tipos de viento. Sólo recibió datos relacionados con vientos perpendiculares y garantías sobre la solidez de la estructura.
Es más: LeMessurier le dijo que el profesor no tenía ni la más remota idea y que todo estaba en orden. La geometría del bastidor del edificio funcionaba perfectamente con los pilares en tales posiciones, permitiéndole resistir vientos muy fuertes, incluso desde un ángulo diagonal.
Segunda llamada y fatal descubrimiento
Poco después, el ingeniero recibe un segundo toque de atención. Otro estudiante, esta vez del departamento de arquitectura del Instituto Tecnológico de Nueva Jersey en Newark. Se trataba de Lee DeCarolis, y convence a LeMessurier para que hiciera un nuevo cálculo.
El hombre comienza a dudar por primera vez de su proyecto. Cuando termina el nuevo cálculo, un sudor frío recorre su cabeza. Ahora la carga máxima sobre los triángulos de acero parecía superar en un 40% cuando los vientos soplan en diagonal. De ser así, los pernos que conectan las estructuras estaban aún más sobrecargados, junto a un incremento de hasta un 160% de la carga en todas las juntas de conexión.

¿Qué había ocurrido?
Se sabía que LeMessurier estaba interesado en los efectos de un cambio de ingeniería que se hizo durante la construcción y que había parecido correcto en su momento: las numerosas juntas no se soldaron (como así fue en el diseño original), y se aseguraron con pernos. Normalmente, este cambio puede ser aceptable, pero el diseño del centro del Citicorp era sensible a los vientos diagonales. De ahí que los resultados de sus cálculos fueran más que preocupantes.
Para que nos hagamos una idea de lo que acababa de descubrir el ingeniero, pensemos que la fuerza del viento sobre las superficies planas de un edificio es enorme. El viento que empuja contra una arquitectura alta como las de los rascacielos tiene una gran influencia contra su base, aunque la gravedad hace gran parte del trabajo por mantener todo el edificio unido a través de la compresión.
Esto hace que un edificio sea seguro contra el viento siempre y cuando las juntas sean lo suficientemente fuertes como para resistir cualquier fuerza que no sea contrarrestada por la gravedad. En el caso que nos ocupa, LeMessurier temía que los tornillos no fueran demasiado fuertes para la tarea.
Buscando una solución
Tras unos días sin salir de casa, el ingeniero se pone en contacto con abogados y otros especialistas para acordar un proceso con el que rectificar su error. Le confirman que las ráfagas a más de 100 kilómetros por hora serían suficientes para romper los pernos que sostienen las bases del edificio, dando como resultado un fallo estructural muy grave.
Poco después, los trabajadores comienzan las labores de reparación por la noche, no hay tiempo que perder ante una posible catástrofe de consecuencias impredecibles. Mientras, la vida seguía funcionando normalmente en el interior del rascacielos. El plan del ingeniero: reforzar las 200 juntas atornilladas soldando placas de acero de 5,1 cm de espesor para cubrir los pernos.
Además, la integridad de las columnas y de todo el esqueleto se iba comprobando constantemente, no podían permitirse ni el más ligero fallo. La bola de hormigón del tejado estaba asegurada en cuanto al acceso a las fuentes de energía. Dicho esto, Manhattan tenía un plan en caso de derrumbe, uno que nunca hicieron público para que nadie entrara en pánico.
Veinte años de silencio
Lo cierto es que el plan de refuerzo finalizó a finales de 1978, un año después de conocerse el fallo estructural, pero nadie dijo nada. El caso se destapó en 1995 con un artículo del periódico New Yorker describiendo lo ocurrido hacía casi veinte años, sacando a la luz, ahora sí, el histórico fallo con el que se levantó el rascacielos.
Sin embargo, ni LeMessurier, ni los arquitectos e ingenieros del Citigroup Center tuvieron que afrontar consecuencias legales por la corrección de sus errores. Al parecer, el costo de las modificaciones realizadas ascendió a varios millones de dólares, cantidad que fue cubierta por el seguro de la empresa.
Hoy y según los nuevos cálculos, cada varios cientos años se producen vientos que pueden dañar gravemente un edificio. Nunca sabremos lo que hubiera pasado de no haberse arreglado el Citicorp, pero sí sabemos el nombre de la heroína que, quizás, salvó miles de vida: Diane Hartley.
(Fuente: Xataka)
jueves, 8 de agosto de 2024
Movimientos de la Historia del Arte: Neoplasticismo
1917-1931
El neoplasticismo o constructivismo neerlandés (o también, en su lengua original, De Stijl) es un movimiento artístico surgido a inicios del siglo XX en Holanda, vinculado a otras vanguardias artísticas como fueron el cubismo y el futurismo, así como al arte abstracto.
Su propósito era representar la realidad de manera enteramente abstracta, simplificándola en sus colores primarios y sus formas más elementales, para así deshacerse de todo aquello que podía considerarse “superficial” o “de sobra”.
Esta tendencia inició en 1917 con el pintor, poeta y arquitecto neerlandés Theo van Doesburg (1883-1931), considerado fundador y guía espiritual del movimiento, cuyo órgano principal de expresión lo constituyó la revista De Stijl ("el estilo" en neerlandés), publicada entre 1917 y 1932, y en la que abogaban por la integración de las artes y la construcción de un "arte total".
El neoplasticismo tuvo un poderoso impacto en las artes del momento, y surgió paralelamente al movimiento constructivista, con el que comparte algunos puntos de su filosofía artística, razón por la cual se lo conoce también como “constructivismo neerlandés”.
Características del neoplasticismo
A grandes rasgos, el neoplasticismo se caracterizó por lo siguiente:
• Abarcó principalmente la pintura, pero también tuvo incursiones en la escultura y sobre todo en la arquitectura. Su principal órgano de difusión fue la revista De Stijl, centrada en las artes visuales modernas, donde el grupo publicó su primer manifiesto en 1918.
• Planteó una concepción más analítica de la pintura, poco o nada interesada en representar el mundo tal cual es, o sea, en el figurativismo tradicional. Tampoco estaba interesado en expresar el mundo emocional del artista.
• Su propósito fundamental era evocar, a través de un arte depurado de elementos superfluos y distractores, un sentimiento de orden y equilibrio espiritual en el observador. Para ello, debía representar la realidad mediante sus formas y colores más básicos y esenciales.
• Su estilo se considera herencia del cubismo y el futurismo, y estuvo estrechamente vinculado con el Constructivismo alemán, dado que ambos movimientos pretendían una renovación estética y espiritual, que superara el clima de pesadumbre dejado por la Primera Guerra Mundial.
• Su lenguaje plástico aspiraba a ser universal: objetivo, elemental, depurado en sus formas geométricas y totalmente racionalista.
• Usaron pocos colores, generalmente planos, saturados o puros, así como tonos neutros, todo siempre sobre fondos claros.
• Sus pinturas eran ordenadas, optimistas, alegres. Aunque poseían un fuerte sentido del equilibrio, la simetría no era algo que les interesara.
Obras representativas
Piet Mondrian, Países Bajos (1872-1944)


Composition VII (the three graces) (Composición VII, las tres gracias).
Bart van der Leck, Países Bajos (1876-1958)
Composition No. 4 (Leaving The Factory).

De Stijl 1.
Vilmos Huzsár, Hungría (1884-1960)
Juego de Bacarrá (Juego de Bacará).


lunes, 5 de agosto de 2024
Crean un "exoesqueleto" para que los constructores trabajen más cómodos y con menos esfuerzo
El ExoActive puede sumar una fuerza de hasta 50 newtons (unos 5 kg) para sostener cosas por encima de la cabeza del operario sin cansar sus hombros o cuello.

(Foto: Festool).
Hace tiempo que la industria de la construcción está buscando la forma de aplicar los avances en robótica y mecatrónica para acelerar, facilitar o abaratar el proceso de construcción de un edificio. Una opción local, por ejemplo, son las impresoras 3D gigantes que usan cemento para fabricar casas rápidamente, como están probando en La Plata, Argentina. O un "robot ladrillero" como Hadrian, capaz de poner más de 200 ladrillos por hora.
Pero para ciertas tareas todavía es preferible tener una persona trabajando, y aquí la intención es facilitar su trabajo para aumentar la eficiencia y mejorar el bienestar de los trabajadores. En este contexto, los exoesqueletos están emergiendo como una herramienta clave para aliviar la carga física y aumentar la productividad en tareas que requieren un esfuerzo prolongado manipulando elementos sobre la cabeza del operario.
Festool, empresa alemana especializada en herramientas eléctricas y neumáticas, presentó hace un tiempo su última innovación: ExoActive, un exoesqueleto activo diseñado específicamente para trabajos que deben realizarse por encima de la cabeza de una persona, lo que agrega una mayor exigencia física. Este dispositivo portátil, que pesa sólo 7 kilogramos, proporciona un soporte adicional a los brazos, reduciendo significativamente la fatiga y el riesgo de lesiones en actividades como la construcción en seco, pintura, empapelado o montaje de techos.

(Foto: Festool).
¿Cómo funciona ExoActive?
Equipado con una batería de 18 voltios y un compresor, ExoActive ofrece un apoyo activo y personalizado. Un sistema de cilindros de aire, conectados a los brazos del usuario, proporciona una fuerza de hasta 50 Newtons (equivalente a 5 kg) por antebrazo. La intensidad del soporte se ajusta automáticamente mediante sensores ubicados en las articulaciones del exoesqueleto, adaptándose a las necesidades de cada tarea. El exoesqueleto dispone de tres zonas de trabajo predefinidas: desde la pelvis hacia arriba, desde el pecho hacia arriba o por encima de la cabeza.
Según explica la compañía en un comunicado, "el exoesqueleto ExoActive proporciona a los usuarios fuerza extra cuando sus brazos se cansan y, al mismo tiempo, alivia el cuello. Menos esfuerzo físico significa al mismo tiempo más eficacia, más concentración en la calidad del trabajo y, por tanto, más disfrute del mismo. La potencia necesaria puede regularse en cuestión de segundos en el exoesqueleto para que proporcione un apoyo específico allí donde sea necesario. Al igual que una mochila, el ExoActive es ligero y cómodo de llevar, y también puede ajustarse rápidamente al tamaño corporal de cada persona".

(Foto: Festool).
Entre los beneficios para los trabajadores se cuenta la reducción de la fatiga muscular al aliviar la tensión en los hombros y el cuello. ExoActive permite a los trabajadores realizar sus tareas de manera más cómoda y eficiente. Esto permite a los trabajadores mantener un ritmo de trabajo más constante y prolongado, y reducir la posibilidad de lesiones.
(Fuente: La Nación)
viernes, 26 de julio de 2024
La industria de la construcción tiene una tarea pendiente: la va a resolver volviendo a la Edad de Piedra
En su búsqueda de materiales cada vez más eficientes, rentables, resistentes y sobre todo respetuosos con el medio ambiente, la construcción podría trazar un camino circular, con un mismo punto de partida y destino.

Hay quienes están convencidos de que el gran aliado de los arquitectos es la piedra, esos mismos bloques que se empleaban hace ya siglos para levantar muros, castillos y catedrales.
El recurso quizás no sea nuevo. El argumentario, sí. Sus defensores están convencidos de que, por costos, prestaciones y calidad, las rocas salidas de las canteras pueden ser la respuesta para reducir la huella de CO2 que deja la industria cuando utiliza otros recursos, como el hormigón o el acero. Y no es pura teoría: hay quienes ya lo trasladan a la práctica.
La "tarea pendiente" de la construcción
No es ningún secreto: la construcción contamina, y no poco. Datos hay de sobra para hacerse una idea del impacto que tiene el sector: la Organización de las Naciones Unidas estima que el 38% de las emisiones globales de CO2 relacionadas con la energía son atribuibles a la construcción y la operativa de los edificios, un impacto que se ha agravado a lo largo de los últimos años. Solo en Reino Unido, por ejemplo, se calcula que la industria es responsable de aproximadamente el 18% de la polución por partículas del país. Otra fuente notable de contaminación, bien estudiada por ejemplo en Bangladesh, es la fabricación de ladrillos.
Durante los últimos años el foco se ha puesto en la huella contaminante que se genera durante la producción de ciertos materiales, como el hormigón o acero. Al primero se le achacaban en 2021 al menos el 8% de las emisiones globales de CO2 de origen humano. Al segundo, la industria del acero, el 5% de las emisiones del mismo gas en la Unión Europea, porcentaje que sube al 7% si se adopta un enfoque mundial. Consciente de esos datos, el sector lleva tiempo buscando fórmulas para mantener su actividad y cumplir con los objetivos de descarbonización.

Edificio situado en 15 Clerkenwell Close, en Londres.
¿Y si la solución fuesen las piedras?
Eso es lo que creen algunos arquitectos, que han visto en las mismas rocas que ya empleaban nuestros ancestros para levantar dólmenes, castillos y enormes catedrales un recurso con características más que interesantes. Las piedras son al fin y al cabo resistentes, duraderas, ignífugas, están disponibles en grandes cantidades y su uso lleva aparejado unos niveles de consumo de energía y emisiones interesantes.
Su propuesta no pasa por limitarse a usarlas como revestimiento, en láminas que forran estructuras de hormigón y acero. Lo que plantean es ir un paso más allá y recuperarlas para las propias estructuras, con columnas y vigas de piedra maciza. "Desde hace unos 90 años, casi todos los edificios nuevos 'de piedra' no son más que un revestimiento de baldosas", explica el arquitecto alemán Amin Taha, fundador del estudio Groupwork, con sede en Londres.
Pero ¿qué ventajas ofrece?
Además de ser resistente, ignífuga y sobre todo abundante, tremendamente abundante, la piedra deja algunas ventajas que ya han captado la atención de parte del sector de la construcción. Básicamente señalan tres: construir con bloques macizos resulta rápido, económico y deja solo una fracción de las emisiones que suelen acompañar a otros materiales.
Si se atiende a los costos, Groupwork calcula que el uso de piedra maciza en vez de bloques de hormigón con revestimientos de piedra permite un ahorro notable en la construcción de edificios. Sobre todo cuando se deja desnuda. En concreto apunta a un recorte de gastos del 24%. "Los cimientos y sótanos de piedra son más baratos que los de hormigón", argumenta. No se limita a la teoría: junto con la firma Webb Yates Engineers, Taha diseñó "15 Clerkenwell Close", un innovador edificio de piedra de Londres.
Yendo en el mismo sentido, el "317 Finchley Road", un bloque de piedra de Londres que tiene detrás a Taha, costará 1.950 libras por metro cuadrado, bastante por debajo del promedio de la zona, de 2.500.

Infografía del proyecto de la torre residencial "317 Finchley Road", que tendrá una estructura de piedra.
Más allá de los costos
El ahorro no es el único argumento que esgrimen los defensores de la piedra. A diferencia de lo que ocurre con los ladrillos, el acero o el hormigón, los bloques sacados de canteras pueden reutilizarse si llegado el momento decide desmontarse el edificio que componen.
"Dentro de 30 o 300 años, una vivienda de piedra puede simplemente desmontarse y usarse el material en otro lugar", reivindica el arquitecto Taha: "Con el hormigón armado es imposible. Lo mejor que se puede hacer es triturarlo y que se use como árido. Cualquier edificio de piedra es en realidad una cantera. Se puede desmontar". Otra ventaja es lo tremendamente abundante y extendido que está el recurso.
¿Contamina menos?
También en eso ven ventajas. Steve Webb, de la citada Webb Yates Engineers, reivindica que la piedra garantiza "un ahorro de carbono inmediato" mientras que un árbol plantado para extraer madera tarda décadas en alcanzar la madurez. No es la única ventaja que aprecia: las canteras permitirían además un aprovechamiento más eficiente que la silvicultura, ya que un árbol ofrece 1,5 m3 de madera útil mientras que bajo la porción de terreno que ocupa puede extenderse una cantidad bastante mayor de piedra.
Hay estudios que concluyen que el carbono incorporado a un edificio de piedra, aún teniendo en cuenta la minería, el transporte y la construcción, será un 60% inferior que el de una vivienda de hormigón armado revestida con láminas. Otros expertos apuntan ventajas como la resistencia, fortaleza, diversidad de opciones y el escaso mantenimiento de las construcciones con mampostería de piedra.
¿Son todo ventajas?
En absoluto. La piedra destaca como un nuevo (viejo) aliado en un sector que se ha lanzado a la búsqueda de materiales que le permitan reducir su huella de CO2, lo que ha pasado, por ejemplo, por un (re)descubrimiento de la madera o nuevas formas de crear cemento, con procesos más respetuosos con el medio o que reciclan residuos, pero lo cierto es que la piedra no es perfecta.
Las canteras generan molestias, contaminan y pueden destruir hábitats. Sus propios defensores admiten que deben tenerse otros factores en cuenta, como los impactos en la biodiversidad o las malas condiciones laborales que pueden darse en las explotaciones de ciertos países. Con todo, reivindican el gran potencial de un recurso que ya usaban nuestros ancestros para sus dólmenes.
(Fuente: Xataka)
jueves, 11 de julio de 2024
Crean una casa plegable para 8 personas que se arma en 11 minutos
Se trata de una propuesta de la compañía Cmax System y las unidades han sido diseñadas para ser transportadas fácilmente.

La compañía estadounidense. fundada y dirigida por un diseñador argentino llamado Nicolás García Mayor, comercializa un curioso tipo de vivienda plegable. Se trata de una especie de "caja" que tiene el irrisorio precio de 8.000 dólares y se convierte en un espacio habitable con capacidad para ocho personas y se monta en tan sólo once minutos.
La firma cuenta en su página web que una de las principales características de su producto es la portabilidad. Cada unidad Cmax (el modelo más reciente lleva el nombre de CX20), ha sido concebida para que pueda ser transportada en casi cualquier pickup o almacenada en un garaje por sus reducidas dimensiones.
Montaje en poco más de 10 minutos
El tamaño de la vivienda en su estado compacto no sólo permite al propietario trasladarla desde un lugar a otro, sino que también se presenta como un aspecto positivo a la hora de hacer el envío desde las fábricas de la compañía hasta el cliente. Al menos sobre el papel parece tan sencillo como comprar una casa en una página como puede ser Amazon.
La tarea de montaje también promete ser bastante simple. Todo comienza con la instalación de los soportes en el suelo, incluso en terrenos con cierta irregularidad. Después, una persona de cada lado despliega los laterales. El paso final es levantar la barra transversal principal y hacer los ajustes finales de la estructura.
Cmax afirma que la vivienda completamente montada ofrece un espacio habitable de 2,13 metros de altura. Además, cuenta con ventilación cruzada, lo que reduce la dependencia del aire acondicionado. El diseño contempla aberturas que dejan entrar la luz natural y, por consecuencia, también reducen la necesidad de usar luz artificial.
Se señala que el precio de venta de cada unidad es de 8.000 dólares. Las unidades Cmax, en principio, no están pensada para ser una vivienda permanente, sino como un espacio habitable temporal que puede trasladarse fácilmente o como tienda de campaña.
El producto, de hecho, nació como refugio para la ayuda humanitaria. Gracia a su reducido tamaño y peso, podrían desplegarse varias unidades en diferentes situaciones de emergencia. Entre los otros usos posibles destacan que pueden convertirse en clínicas móviles o espacios para eventos o industrias.
(Fuente: Xataka)





