La película del realizador Alex Gibney disecciona la historia del empresario tecnológico sudafricano, desde sus inicios en Silicon Valley hasta su paso por el gobierno de Estados Unidos y su giro a la extrema derecha.
La película entrelaza todos los hilos dispersos del
imperio y de la vida de Musk que probablemente uno conoce
vagamente: Tesla, SpaceX, su pronatalismo extremo, sus cambios
políticos, Grok, Twitter, DOGE, Starlink (Foto: Nasdaq).
El documental, que abarca desde sus primeros días en Silicon Valley, sus incursiones en el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) y la adquisición de Twitter, hasta su ascenso como el primer billonario del mundo, retrata a Musk como un estafador emocionalmente inestable con más poder e influencia que quizá cualquier otro ser humano que haya existido. Gibney no se guarda nada, ni en el documental ni en las entrevistas sobre la película, en las que calificó el poder y la influencia de Musk como "extremadamente peligrosos para la democracia mundial".
El director Alex Gibney posa durante una sesión
fotográfica para el documental "Musk", en el Festival de
Cine de Venecia (Foto: Reuters / Yves Herman).
Como era de esperarse, Musk no se siente precisamente halagado por la representación. "Gibney simplemente reunió una lista de personas que o bien tienen un hacha que afilar o ni siquiera me conocen, pero igualmente tienen un hacha que afilar", tuiteó Musk la semana pasada. "Tiene CERO integridad. Un ser humano horrible", agregó.
Ashley St. Clair, expareja con quien tiene un hijo,
que aparece en la película (Foto: Reuters / Yves Herman).
Alex Spiro, abogado del magnate, envió una carta a Jigsaw Productions, la productora de Gibney, amenazando con presentar una demanda por difamación, según The Hollywood Reporter. Las acusaciones se centran en un intercambio de mensajes entre Musk y Ashley St. Clair, una expareja con quien tiene un hijo, que aparece en la película. Ahí, Musk le dice a St. Clair que se siente más optimista sobre las elecciones de 2024, en las que apoyó al presidente Donald Trump, porque "mañana liberamos la anomalía en la matriz". Añade: "Ahora mismo tengo más de 10 mil láseres en el espacio".
Sí, es larga. Y se gana esa duración
La película no arroja bombas atómicas de información nueva sobre el público. En cambio, entrelaza todos los hilos dispersos del imperio y de la vida de Elon Musk que probablemente uno conoce vagamente -Tesla, SpaceX, su pronatalismo extremo, sus cambios políticos, Grok, Twitter, DOGE, Starlink- en un contundente estudio de carácter sobre un hombre que quizá alguna vez creyó realmente en el futurismo y en ayudar a la humanidad. Pero que, según lo presenta el documental, se ha convertido en un estafador megalómano, hambriento de poder y con un complejo de dios.
Uno de los pasajes más extensos de la película se
centra en Tesla y muestra varias contradicciones entre las
declaraciones públicas y los hechos reales (Foto: Reuters / Aly
Song / File Photo).
Los aspectos más cargados emocionalmente de la película surgen durante las entrevistas con exparejas sentimentales de Musk. Su primera esposa, Justine Musk, con quien tuvo seis hijos, dice que aprendió el término gaslighting -manipulación psicológica para hacer dudar a alguien de su propia percepción- a través de su relación.
Su primer hijo, Nevada, murió por el síndrome de muerte súbita del lactante 10 semanas después de nacer. En noviembre de 2022, Musk tuiteó: "Mi primer hijo murió en mis brazos. Sentí el último latido de su corazón". Pero Justine afirma que, en realidad, ella sostenía a Nevada.
Con voz temblorosa, Justine dice que no era extraño que Musk tergiversara la realidad y la presentara como verdad, que la criticara e intentara controlarla. Mientras bailaban en su noche de bodas, Musk le dijo: "Yo soy el alfa en esta relación".
Hábil inventor de su propio valor
Uno de los recursos de Gibney como cineasta es mostrar cómo Musk presenta sus empresas y sus logros antes de exhibir la realidad detrás de ellos. "Era un hábil inventor de su propio valor", dice Gibney en voz en off. Uno de los pasajes más extensos de la película se centra en Tesla y muestra varias contradicciones entre las declaraciones públicas y los hechos reales.
Durante una presentación, Musk afirma haber resuelto el mayor obstáculo de los autos eléctricos -la limitada duración de la batería- mediante estaciones que intercambian rápidamente una batería de más de 450 kilos por otra. Luego, la película pasa a la única estación que realmente se construyó: una instalación piloto en Harris Ranch, California.
Sin embargo, el interés principal de Gibney en Tesla son las frecuentes afirmaciones de Musk de que los autos pueden conducirse solos. Muestra múltiples fragmentos en donde dice que se pueden jugar videojuegos o tomar una siesta mientras el auto conduce. También exhibe el famoso video con que supuestamente demostraba esa tecnología, sólo para que un exingeniero de Tesla admita que estaba dentro del auto escribiendo código sobre la marcha para hacerlo funcionar, y que aun así el video necesitó edición.
Para ahorrar dinero, añade la película, Tesla utilizó cámaras en lugar de avanzados sensores para guiar el piloto automático. Luego presenta estremecedoras imágenes de accidentes mortales que, según sostiene, fueron provocados por el piloto automático. Hasta ahora, el piloto automático defectuoso habría causado más de 60 muertes. Se desconocen los detalles de la mayoría de los casos, ya que Tesla llegó a acuerdos con gran parte de las familias de las víctimas.
Hay mucho más
Esto apenas roza la superficie de una obra documental triunfal que intenta responder una pregunta formulada por St. Clair: "¿Qué está construyendo realmente Elon? ¿Cuáles son sus objetivos?".
Está Twitter/X. Está SpaceX. Está DOGE. Está la destrucción de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional y sus consecuencias globales. Hay demandas que sostienen que Grok se utiliza para crear pornografía infantil. Está Starlink. Está la forma en que todo se conecta.
Gibney no termina con una conclusión. En cambio, permite que el público decida por sí mismo qué pensar sobre esta figura casi mítica. Pero St. Clair ya tomó una decisión: "Elon es una bomba nuclear".
(Fuente: The Washington Post / Infobae / redacción propia)



