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martes, 18 de marzo de 2025

¿Quién es y por qué se llama X Æ A-Xii el hijo de Elon Musk?

El niño conoce a una gran lista de personalidades como consecuencia de acompañar a su padre a diferentes reuniones, fiestas y eventos.

Desde su nacimiento en mayo de 2020, X Æ A-Xii Musk ha llamado la atención del público, no solo por su nombre inusual, sino también por ser hijo del magnate de la tecnología Elon Musk y de la música experimental Claire Boucher, más conocida como Grimes.

Recientemente, el niño de apenas 4 años tomó más relevancia luego de que fue publicada una fotografía en la que se le observa a un lado del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hurgándose la nariz mientras el mandatario lo observa.

Esta escena hace ver que X Æ A-Xii conoce a una gran lista de personalidades como consecuencia de acompañar a su padre a diferentes reuniones, fiestas y eventos.

Su nombre, que inicialmente generó controversia por su complejidad, es una combinación de caracteres con significados específicos según sus padres: “X” representa una variable desconocida, “Æ” es una ligadura de la palabra “AI” (inteligencia artificial en inglés) y “A-Xii” hace referencia a un modelo de avión favorito de la pareja, el Archangel 12.

(Foto: Reuters)

Según Reforma, el infante ha estado presente en reuniones de varias empresas de su padre como Space X y X, así como en eventos como la gala para entregarle el premio a persona del año en 2021. También ha asistido a eventos deportivos como el Gran Premio de Estados Unidos de la Fórmula 1.

También se relata en la biografía del magnate que X disfruta de ver videos de lanzamientos de cohetes junto a su padre y gracias a estos aprendió a contar del 1 al 10, pero en reversa.

Musk tuvo dos hijos más con la cantante Grimes; sin embargo, ellos, así como el resto de su descendencia, tienen una vida más privada, únicamente X hace apariciones públicas.

¿Cuántos hijos tiene Elon Musk?
Según reportes de distintos medios periodísticos, Elon Musk tiene un total de 12 hijos:
  • Justine Wilson (escritora canadiense):
– Nevada Alexander Musk: Nacido en 2002, falleció a las 10 semanas debido al síndrome de muerte súbita del lactante.

– Griffin Musk: Nacido en 2004.

– Vivian Jenna Wilson: Nacida en 2004 como Xavier Musk; en 2022, cambió legalmente su nombre y género, adoptando el apellido de su madre.

– Kai Musk: Nacido en 2006.

-Saxon Musk: Nacido en 2006.

– Damian Musk: Nacido en 2006.

(Foto: Reuters)
  • Claire Boucher (conocida artísticamente como Grimes):
– X Æ A-Xii Musk: Nacido en 2020.

– Exa Dark Sideræl Musk: Nacida en 2021 a través de gestación subrogada.

– Techno Mechanicus Musk: Nacido en 2022.
  • Shivon Zilis (directora de operaciones y proyectos especiales en Neuralink):
– Strider Musk: Nacido en 2021.

– Azure Musk: Nacido en 2021.

– [Nombre no revelado]: Nacido a principios de 2024.

 (Fuente: Aristegui Noticias Network.)

miércoles, 2 de octubre de 2024

Publican un libro que documenta y analiza cómo Elon Musk convirtió a la red social X, antes llamada Twitter, en un infierno

En "Character Limit: How Elon Musk Destroyed Twitter" (en español "Límite de caracteres: cómo Elon Musk destruyó Twitter"), dos periodistas del New York Times relatan cómo la impulsiva adquisición de la plataforma por parte del millonario dio paso a X, una versión más cínica y caótica.

Portada de "Character Limit: How Elon Musk Destroyed Twitter", de Kate Conger y Ryan Mac (Foto: Cornerstone).

"La decisión de Musk de comprar Twitter pareció haber sido una determinación impulsiva. Asumió que Twitter era un nudo de problemas técnicos que una mente brillante en ingeniería, como la suya, podría desentrañar fácilmente, permitiendo así el crecimiento de la libertad de expresión en la plaza pública digital. Pero, en el fondo, Twitter estaba plagado de dilemas sociales y políticos, no meramente tecnológicos. Sus líderes enfrentaban constantemente preguntas sobre qué se debía permitir que la gente dijera, y se convirtieron en enemigos de gobiernos, activistas, celebridades e incluso de sus propios empleados", escriben los autores.

Es que las cuestiones que enfrentaba Twitter no eran simples. Se han debatido en todo internet desde sus inicios y puede que no tengan respuestas definitivas. "No es casualidad que los usuarios más leales de Twitter se refirieran a la plataforma como un 'infierno', un rincón de internet donde siempre algo -o alguien- estaba ardiendo. La gente salía de una sesión revisando su línea de tiempo sintiéndose enojada, frustrada, asqueada  y aun así no podían esperar para volver a conectarse".

"La empresa necesitaba un líder que comprendiera profundamente la psicología, la política y la historia, y las formas complicadas en las que las personas se conectan de manera instantánea y constante en línea. En su lugar, obtuvo a alguien cuya oferta por la compañía -54,20 dólares por acción- incluía una broma sobre marihuana".

Musk, conocido por su éxito en proyectos como SpaceX y Tesla, es retratado como un personaje con rasgos de megalomanía y un enfoque impredecible para los negocios. La transición de X hacia un entorno más hostil y menos moderado no sorprendió a los autores, quienes sugieren que Musk buscó intencionalmente crear una red más "dura y cínica". Este cambio no solo impactó la imagen de la red social, sino también su valor, al alejar a anunciantes y usuarios influyentes.

Los autores del libro, Kate Conger y Ryan Mac, revelan cómo Musk impulsó un proceso de despidos masivos que dejó a la compañía sin gran parte de su personal más experimentado, lo que agravó aún más la situación. A pesar de la merma en ingresos y el creciente malestar en la red social, el empresario mantuvo su presencia activa en la plataforma y continuó publicando con frecuencia, convencido de su misión de "salvar a Estados Unidos y al mundo del virus de la mente consciente".

"Lo que posee ya no es Twitter, no sólo en nombre, sino tampoco en esencia ni en espíritu" (Foto: EFE/ EPA / Etienne Laurent).

"La naturaleza caótica de la plataforma y las repercusiones de sus acciones revelarían sus limitaciones. Cuanto más intentaba imponer su voluntad en Twitter, más se le escapaba de las manos, y su obsesión se profundizaba. Comenzaron a aparecer grietas en las capacidades de un empresario que muchos consideraban como uno de los líderes empresariales más exitosos de la humanidad", agregaron los periodistas del New York Times.

El libro destaca, asimismo, la relación entre Musk y el ex presidente Donald Trump, estableciendo un paralelismo entre ambos en su uso de la popularidad como justificación para decisiones controvertidas que, en última instancia, se enfocan en el beneficio personal. La obsesión de Musk con su imagen pública y la búsqueda de reconocimiento constante lo llevaron a acciones tan extremas como abandonar el estadio Super Bowl tras ver que uno de sus tuits tuvo menos interacción que el del presidente Joe Biden.

La obra concluye con una visión pesimista sobre el futuro de X bajo el liderazgo de Musk, sugiriendo que la plataforma se ha convertido en un negocio más pequeño, pero en un pozo negro más profundo en cuanto a su contenido y clima social.

Como describen los periodistas: "La historia de la conquista de Musk no ha terminado. Aún podría culminar con un estallido, un susurro o con un improbable éxito. Pero lo que ya es evidente es que Musk ha destruido la plataforma. Lo que posee ya no es Twitter, no sólo en nombre, sino tampoco en esencia ni en espíritu. Desaparecieron las personas que la construyeron con idealismo, en una época en que las promesas utópicas de Silicon Valley parecían mucho más fáciles de creer, y se desvaneció su cultura de debate, igualdad e idealismo. Qué significa esto para un mundo en el que los medios de comunicación enfrentan un peligro existencial constante y la democracia misma está en riesgo, está por verse. Pero los primeros indicios no son alentadores".

(Fuente: Infobae)

sábado, 20 de abril de 2024

Las denuncias de un exempleado de Tesla sobre las supuestas fallas de seguridad de los autos de la compañía de Elon Musk


Lukasz Krupski filtró información confidencial de Tesla, según él por la preocupación que le generaba la seguridad de los sistemas de conducción automática de los automóviles.

Un exempleado de Tesla dijo que cree que la tecnología que se usa en los vehículos autónomos de la empresa no es lo suficientemente segura como para ser usada en las vías públicas.

Lukasz Krupski filtró datos de la compañía estadounidense al periódico alemán Handelsblatt en mayo que incluían mensajes de clientes quejándose del software de frenado y conducción autónoma de Tesla.

Dijo que todos los intentos por hacer visibles sus preocupaciones de seguridad habían sido ignorados. Tesla no respondió a las solicitudes de comentarios.

Elon Musk, el director ejecutivo de Tesla, ha defendido la tecnología de conducción autónoma de sus automóviles. "Tesla tiene, de lejos, la mejor IA (inteligencia artificial) del mundo real", dijo Musk en una publicación en la red social X (antes conocida como Twitter), de la cual ahora es dueño.

Pero Krupski dijo que estaba preocupado por cómo se estaba utilizando la IA para hacer funcionar el sistema de piloto automático en los Tesla.


Elon Musk ha defendido la tecnología detrás de los sistemas automatizados de los Tesla asegurando que tienen "de lejos, la mejor IA del mundo".

La función de piloto automático de Tesla asiste en la dirección y a la hora de estacionar, pero todavía requiere que alguien tenga las manos en el volante todo el tiempo.

"No creo que el hardware y el software estén listos", dijo Krupski, y agregó: "Nos afecta a todos porque esencialmente somos experimentos en las carreteras. Aunque no tengas un Tesla, tus hijos van por la acera".

Krupski dijo que, luego de revisar los datos de la empresa, había encontrado evidencia que sugería que no se habían cumplido los requisitos establecidos para el funcionamiento seguro de vehículos que tuvieran un cierto nivel de tecnología de conducción autónoma o asistida.

Añadió que incluso algunos empleados de Tesla le habían hablado de vehículos que frenan aleatoriamente en respuesta a obstáculos inexistentes, lo que se conoce como "frenado fantasma".

Dice que encontró algo parecido en los datos que obtuvo sobre las quejas de los clientes. Según los datos de Tesla, hacia finales de 2022, los clientes estadounidenses que utilizaban el piloto automático de promedio tuvieron un accidente en el que se desplegó el airbag cada 5 millones de millas recorridas aproximadamente.

Los mismos datos de la compañía aseguran que los conductores de Tesla que no usaron la tecnología de piloto automático promediaron un accidente cada 1,5 millones de millas. El promedio general entre los conductores estadounidenses fue de un accidente cada 600.000 millas. No se ha podido verificar de forma independiente las cifras de Tesla.

Investigaciones


El sistema de piloto automático de Tesla tiene componentes de inteligencia artificial.

Krupski dijo que se había sentido obligado a compartir lo que había encontrado con las autoridades de protección de datos.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha estado investigando a Tesla desde enero por sus afirmaciones relacionadas con las funciones de conducción asistida. Tesla también ha enfrentado investigaciones similares sobre su sistema de piloto automático de otras agencias estadounidenses, incluida la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras.

El periódico alemán Handelsblatt publicó los "Archivos Tesla" después de que Krupski compartiera con este medio 100 GB de datos internos de la compañía. La autoridad de protección de datos de los Países Bajos, donde se encuentra la sede europea de Tesla, confirmó que había sido notificada de la filtración de información y que estaba investigando lo sucedido.

"Experiencia aterradora"

Krupski aseguró que su experiencia como denunciante había sido "aterradora. A veces apenas duermo por la noche", dijo.

Pero sus acciones le han merecido reconocimientos también: le concedieron el premio Blueprint for Free Speech por la filtración de esta información.

Jack Stilgoe, profesor asociado del University College de Londres que investiga vehículos autónomos, dijo que las denuncias de Krupski generaron preocupaciones más amplias sobre las tecnologías que asisten en la conducción.

viernes, 19 de abril de 2024

Telepathy: Elon Musk y sus experimentos en humanos

¿Cuán cerca estamos, científicamente, de leer los pensamientos? El 29 de enero, Elon Musk publicaba en X (ex Twitter) el éxito de la primera intervención quirúrgica implantando un dispositivo desarrollado por su start up Neuralink en un humano. El nombre del dispositivo: Telepathy (Telepatía).

En la comunidad científica estábamos atentos a lo conseguido por el equipo de Elon Musk desde que en septiembre de 2023 el organismo competente, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA), acreditó que el dispositivo podía implantarse en humanos. Tras el visto bueno de la FDA, Neuralink implantó Telephaty a una persona elegida entre un grupo de voluntarios, afectados de tetraplejia y esclerosis lateral amiotrófica.

De momento podemos decir que el implante ha sido un éxito, pero para conocer los resultados habrá que seguir los pasos de un estudio que promete ser largo.

                              El dispositivo de Neuralink transmite la actividad cerebral de forma inalámbrica.

El indiscutible avance tecnológico de Telepathy

Lo que ha conseguido el equipo de Elon Musk es muy revolucionario desde el punto de vista tecnológico. Telepathy lleva una batería que se recarga externamente y dispone de 1.024 electrodos, distribuidos en 64 hilos, que transmiten las medidas de la actividad cerebral de forma inalámbrica. Que el dispositivo lo haya aprobado la FDA avala que está hecho con rigor.

Es esperable que Telepathy consiga medir las señales cerebrales relacionadas con el movimiento en personas de movilidad reducida, y que sirvan para gobernar el movimiento de una prótesis o interactuar con un ordenador.

Pero una señal muscular no equivale en modo alguno a un pensamiento. Es lo que se conoce como interface cerebro-máquina. Pero esto no es telepatía. Lo verdaderamente revolucionario sería que el dispositivo de Neuralink funcionara reconociendo la actividad neuronal que genera el pensamiento. Y esto posiblemente no se logre nunca.


La interface cerebro-máquina permite que personas con movilidad reducida puedan recibir señales del cerebro que estimulen sus músculos.

La zona ciega

¿Cuál es el reto al que nos enfrentamos cuando tratamos de medir señales del cerebro? El reto es la oscuridad en la que se encuentra el observador después de que una neurona se activa. Esto no sucede con otro tipo de células, como por ejemplo una célula muscular del corazón (miocito).

Para medir la actividad eléctrica de una neurona y para medir la actividad eléctrica en un miocito se utiliza la misma tecnología. Pero cuando un miocito “dispara”, el observador comprueba que se contrae, esto es, puede relacionar directamente la señal eléctrica con la contracción de la célula muscular. Y así entiende el efecto de la contracción, ya que observa que la contracción de todos los miocitos del corazón producen que la sangre circule por el cuerpo.

Esto no pasa cuando observamos el disparo de una neurona. En este caso el observador no ve que haya ningún cambio significativo, porque el pensamiento generado no es visible: el disparo de la neurona se pierde en la oscuridad.


No es posible relacionar la actividad de una neurona con algún cambio visible en ella.

Los estimuladores cerebrales profundos

Ya existen dispositivos que se implantan dentro del cerebro o muy cerca del cerebro e interaccionan con él.

Un ejemplo son los implantes cocleares, dispositivos con estimuladores situados en la cóclea (estructura del oído interno). Los usan las personas que carecen de las células que se encargan de transformar las señales acústicas que llegan del exterior a las señales eléctricas que reconocemos como sonidos.

El implante recurre a pequeños micrófonos ubicados en la oreja, y envía los sonidos recogidos a electrodos que se diseminan a lo largo de la cóclea. Y ahí estamos actuando muy cerca del cerebro: estamos llegando al nervio auditivo.

Otro dispositivo que actúa, esta vez sí, dentro del cerebro –y que también está debidamente aprobado– es el estimulador cerebral profundo. Comenzó a utilizarse para tratar el párkinson y, más adelante, se extendió a otras patologías, como la obesidad mórbida o la depresión.


Los implantes cocleares son un ejemplo de dispositivos que están colocados muy cerca del cerebro.

Inutilizar neuronas sin saber realmente cómo funcionan

Con estos dispositivos se actúa en núcleos profundos del cerebro, aunque sin que se entienda bien cómo funciona el cerebro.

Por ejemplo, el dispositivo utilizado para controlar los trastornos motores en la enfermedad del párkinson (¡ojo!, que no para curar la enfermedad), se desarrolló sabiendo que era mejor inutilizar un grupo de neuronas antes que dejarlas como están.

Este dispositivo permitió que, en lugar de practicar una ablación (esto es, quemar las células), se inutilizaran las neuronas mediante la aplicación constante de pulsos eléctricos que las bloquearan. Y es posible revertir el efecto al detener el dispositivo.

Sin embargo, todavía se sigue trabajando para entender en profundidad las conexiones entre los diferentes núcleos relacionados con el movimiento y averiguar por qué un estimulador cerebral profundo funciona.


Para tratar el mal de Parkinson, se inactivan ciertas neuronas con estimulación profunda del cerebro.

Y qué hay de medir el pensamiento

En este momento estamos lejos de medir el pensamiento, las intenciones, los recuerdos o los deseos. Con este tipo de dispositivos no podemos saber en qué está pensando la gente. Incluso con dispositivos ya muy reconocidos, como pueden ser los estimuladores profundos, hay mucha oscuridad sobre por qué funcionan (no cómo funcionan) y qué efecto tienen.

Las controversias suscitadas por la implantación del chip de Elon Musk son comprensibles. Nos intriga cómo funciona el cerebro. Parece que es en este órgano donde se encuentra nuestra intimidad más profunda y queremos respetarlo.


¿Se podrán leer nuestros pensamientos más íntimos algún día?

No deseamos que otras personas nos controlen. Pero, por el momento, que nos lean la mente o puedan influir sobre nuestro pensamiento no es algo por lo que preocuparse. ¿Se conseguirá relacionar la actividad neuronal con nuestros pensamientos?

Todo indica que se conseguirán progresos en la interacción con las máquinas, pero no se basarán en la relación entre la actividad neuronal y el pensamiento. Entre otras cosas, porque ni siquiera tenemos muy claro qué es pensar. ¿Será que el pensamiento escapa a la física y no puede medirse?