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lunes, 5 de agosto de 2024

En la carrera de las placas solares, China fue más allá: crear energía con gotas de lluvia

Se trata de una "versión a pequeña escala" de la energía hidroeléctrica, disparando las posibilidades de la energía solar.


En su empeño por mejorar y expandir los paneles solares, los investigadores han probado con nuevos materiales, diseños, posiciones y estrategias para volverlos más sostenibles e incluso con placas semitransparentes y de cerámica que nos permiten soñar con ventanas, fachadas y tejados capaces de generar electricidad verde. En la Universidad Tsinghua, en China, han ido sin embargo un paso más allá y plantean placas con una forma completamente distinta de conseguir energía renovable.

¿El motivo? Aprovechan la tecnología de los paneles solares para recolectar energía de las gotas de lluvia. ¿Energía con gotas? Así es. Cuando caen del cielo, las gotas de lluvia pueden producir una pequeña cantidad de energía que, aprovechada de la forma adecuada, se transforma en electricidad. "Contienen abundante energía renovable, cinética y electrostática", explica Zong Li, profesor de la Universidad de Tsingua en Shenzen junto al resto de sus colegas. A su modo es una "versión a pequeña escala" de la hidroeléctrica, que aprovecha la velocidad del agua para producir energía cinética y luego, con ayuda de una turbina y un generador, convertirla en mecánica y finalmente en electricidad.

Aunque los científicos han pensado formas de generar energía limpia y renovable con esas gotas caídas del cielo, no se les está haciendo fácil, y por una razón muy sencilla. Si bien han logrado ya algunos avances, el desafío sigue siendo su desarrollo a gran escala. "Su aprovechamiento es un tema de investigación candente", señalan.

¿Cuál es el problema?

Los científicos disponen ya de un dispositivo, conocido como nanogenerador triboeléctrico (TENG, por sus siglas en inglés9, que puede recolectar energía de las gotas de lluvia con éxito. ¿Cómo? Con "electrificación por contacto líquido-sólido", tecnología que también sirve para aprovechar la energía de las olas y otras formas de generación triboeléctrica, que suele obtenerse gracias al roce entre dos superficies. Hasta ahí todo perfecto. El problema llega cuando se usan TENG basados en gotas (D-TENG). Y es así por sus limitaciones técnicas.

"Aunque los D-TENG tienen una potencia de salida instantánea muy alta, sigue siendo difícil que uno solo suministre energía continuamente a equipos eléctricos a nivel de megavatios. Resulta muy importante lograr la utilización simultánea de varios D-TENG", explica Li. Fácil decirlo, no tanto llevarlo a la práctica. Cuando se conectan varios D-TENG se produce un acoplamiento entre el electrodo superior e inferior de los paneles, un efecto involuntario que reduce la potencia de salida.

"Cuando se recoge la energía de gotas de lluvia densas en lugar de una sola se necesita una estructura más racional para eliminar la influencia mutua de las unidades de generación individuales", explican los investigadores chinos y exponen precisamente su solución: un generador de matriz de puente (BAG) "similar a un panel solar", dicen.

Con una matriz de electrodos inferiores y una estructura de reflujo de puente, los BAG aspiran a minimizar la brusca caída de potencia de salida en dispositivos de energía a gran escala. Y no les ha ido mal: cuando el área de captación para gotas es de 15x15 cm2, la potencia pico de salida de los BAG alcanza 200 W/m2, "lo que resulta notable para allanar un posible enfoque industrial", reivindican.

Li y sus colegas recalcan que su generador (BAG) es "similar a un panel solar, adoptan el electrodo inferior de la matriz (ALE) y el generador de matriz del puente para que cada unidad de generación de energía sea independiente entre sí, así como eliminar la influencia de los electrodos, lo que hace que la potencia de salida de los D-TENG a gran escala siga siendo alta e independiente del tamaño", explican técnicamente.

El equipo chino se muestra convencido de que sus resultaros podrían despejar el camino para lograr un aprovechamiento de las gotas de lluvia a gran escala. Con un dispositivo de 15x15 cm2 su diseño ha alcanzado una potencia máxima de salida cinco veces superior. "Haciendo referencia al diseño de los paneles solares en los que se conectan en paralelo varias unidades de generación para abastecer la carga, proponemos un método sencillo y eficaz para la captación de energía de las gotas de lluvia", añade el profesor de la Universidad de Tsinghua.

(Fuente: Infobae)

jueves, 13 de junio de 2024

Enchufes "inteligentes": qué son, cómo funcionan y cuál comprar

 Permiten ahorrar en la factura de la luz o, al menos, controlar el consumo eléctrico en casa.


(Foto: Getty Images).

Los enchufes inteligentes son dispositivos versátiles que nos permiten controlar cualquier aparato que conectamos a ellos: un router, el calentador, una estufa... de modo que podamos encenderlos cuando los necesitemos, incluso cuando no estemos en casa.

Si ya de por sí son útiles, cuando forman parte de un entorno domótico para convertir nuestra casa en un lugar inteligente como el de Google o Apple, las posibilidades aumentan mucho.

Algunas cuestiones iniciales

Compatibilidad: si vamos a comprar un enchufe inteligente que se controle a través de una app, es fundamental que esta aplicación sea compatible con la versión de nuestro sistema operativo. En el mercado encontraremos que todos funcionan con iOS y Android.

Seguridad: los enchufes inteligentes requieren una toma a tierra, una medida de seguridad que existe por ley en las edificaciones actuales, pero de la que podríamos carecer en caso de que se trate de una construcción antigua.

Amperaje: la intensidad de corriente que toleran la mayoría de enchufes inteligentes va de 10 a 16 amperios. Hay que asegurarse de que los electrodomésticos y aparatos eléctricos son compatibles con esta intensidad, de lo contrario no podremos usarlos.

Diseño: algunos enchufes inteligentes son demasiado voluminosos, llegando a bloquear el acceso a otros elementos circundantes como puede ser otro enchufe o interruptor aledaño. Si es nuestro caso, mejor elegir uno compacto o usar un alargador.

Integración: si ya tenemos un asistente virtual en casa o ya tiene elementos inteligentes, hay que asegurarse de que sean compatibles con nuestro ecosistema. Sin ir más lejos, la mayoría funcionan con el ecosistema Android y Google, dejando el ecosistema Apple bastante más limitado. Aunque la expansión domótica crece poco a poco, siempre es mejor comprobar antes de realizar una inversión.

Banda: todos los enchufes inteligentes que se conectan al Wi-Fi funcionan con banda de 2,4 GHz, la típica de los routers de los últimos años.  No obstante, si contamos con un router de última generación, éste puede tener banda dual que incluya la de 5GHz además de la de 2,4 GHz, por lo que tendremos que elegir que estos dispositivos se conecten con la banda con la que son compatibles.

Características de los enchufes inteligentes

Además de activar el paso de la corriente eléctrica a través del dispositivo, los enchufes inteligentes cuentan con una serie de características adicionales para su operación.

Modo "away": especialmente orientado a lámparas, TV o aparatos de música. Esta función los activa y desactiva aleatoriamente cuando estamos fuera para simular que hay alguien en la casa.

Monitorización de consumo: algunos modelos controlan el uso eléctrico, proporcionando qué cantidad de electricidad ha pasado por ellos en un periodo de tiempo, de modo que sea posible saber cuánto consume un aparato en concreto.

Control de voz: empleando órdenes dirigidas a los asistentes virtuales como Siri, Alexa o Google Assistant, posible encender o apagar los enchufes inteligentes.

Conexión con otros dispositivos: se pueden sincronizar otros dispositivos inteligentes para que se entiendan entre sí, como el Apple TV o altavoces inteligentes como Google Home o los Amazon Echo.

Eventos condicionales: aumentan la automatizacion del hogar mediante instrucciones adicionales, mediante apps como IFTTT, de modo que permita el paso de corriente en función de otros factores como la localización o un sensor.

En Argentina, se puede conseguir este tipo de enchufes por valores que van desde los 15.000 a los 40.000 pesos.

(Fuente: Xataka)

Cómo un nuevo tipo de cemento puede convertir una casa en una enorme batería

En una mesa de laboratorio en Cambridge, Massachusetts (USA), hay una pila de cilindros pulidos de concreto negro, bañados en líquido, y entrelazados con cables. Para un observador casual, no están haciendo mucho. Pero entonces alguien acciona un interruptor y resulta que los bloques de roca artificiales están conectados a un LED y la lámpara cobra vida.


Se experimenta con cemento que acumule energía suficiente como para abastecer las necesidades de una casa (Foto: Getty Images).

"Al principio no lo creía", dice Damian Stefaniuk, quien llevó a cabo el experimento, al describir la primera vez que la lámpara se encendió. "Pensé que no había desconectado la fuente de alimentación externa y que por eso el LED se había encendido. Fue un día maravilloso. Invitamos a estudiantes y yo invité a profesores a ver, porque al principio tampoco creían que funcionara".

¿El motivo de la emoción? Ese oscuro e inofensivo trozo de hormigón podría representar el futuro del almacenamiento de energía.

Baterías, más allá de los paneles solares

La promesa de la mayoría de las fuentes de energía renovables es la de una energía limpia e infinita, que nos llega del sol, el viento y el mar. Sin embargo, el sol no siempre brilla, el viento no siempre sopla y las aguas tranquilas, en términos de megavatios, no tienen potencia: se trata de fuentes de energía intermitentes, lo que, en nuestro mundo moderno, hambriento de energía, plantea un problema.

Significa que necesitamos almacenar esa energía en baterías, pero las baterías dependen de materiales como el litio, cuya oferta es mucho menor a lo que seguramente se necesitará para satisfacer la demanda que genere la búsqueda mundial por descarbonizar sus sistemas de energía y transporte.

Hay 101 minas de litio en el mundo y los analistas económicos son pesimistas sobre la capacidad de estas minas para mantenerse al día con la creciente demanda global. Los analistas medioambientales señalan que la minería del litio utiliza mucha energía y agua, lo que reduce los beneficios medioambientales de cambiar a fuentes de energía renovables.

Los procesos implicados en la extracción de litio también pueden hacer que a veces se filtren sustancias químicas tóxicas a los suministros de agua locales.


Uno de los retos más grandes a los que se enfrenta la ingeniería es el de desarrollar baterías lo suficientemente eficientes para que puedan guardar la energía de emisiones cero que capturamos del sol y del aire (Foto: Getty Images).


A pesar de algunos nuevos descubrimientos de reservas de litio, el suministro finito de este material, la excesiva dependencia de sólo un puñado de minas en todo el mundo y su impacto ambiental han impulsado la búsqueda de materiales alternativos para baterías.

Aquí es donde entran en juego Stefaniuk y su cemento. Él y sus colegas del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) han encontrado una manera de crear un dispositivo de almacenamiento de energía conocido como supercondensador a partir de tres materiales básicos y baratos: agua, cemento y una sustancia parecida al hollín conocida como negro de carbón.

Supercondensadores

Los supercondensadores son muy eficientes almacenando energía y se diferencian de las baterías en aspectos importantes. Pueden cargarse mucho más rápido que una batería de iones de litio y no sufren los mismos niveles de degradación en su rendimiento.


Damian Stefaniuk ha podido utilizar un supercondensador de cemento de carbono para alimentar un dispositivo de juegos portátil (Foto: Getty Images).

Pero los supercondensadores también liberan rápidamente la energía que almacenan, lo que los hace menos útiles en dispositivos como teléfonos móviles, computadoras portátiles o automóviles eléctricos, donde se necesita un suministro constante de energía durante un período prolongado.

Sin embargo, según Stefaniuk, los supercondensadores de cemento de carbono podrían suponer una contribución importante a los esfuerzos por descarbonizar la economía global. "Si se puede ampliar, la tecnología puede ayudar a resolver un problema importante: el almacenamiento de energía renovable", afirma.

Él y sus colegas investigadores del MIT y del Instituto Wyss de Ingeniería Biológicamente Inspirada de la Universidad de Harvard prevén varias aplicaciones para sus supercondensadores. Una podría ser crear carreteras que almacenen energía solar y luego la liberen para recargar los vehículos eléctricos de forma inalámbrica mientras circulan por la carretera.


En un futuro, las baterías de un automóvil podrían estar recargándose con sólo circular por una ruta (Foto: Getty Images).

Otra opción sería la de cimientos de casas que almacenen energía: "Tener paredes, cimientos o columnas que sean activos no sólo para soportar una estructura, sino también para almacenar energía en su interior", dice Stefaniuk.

Limitaciones

Pero todavía es pronto. Por ahora, el "supercondensador de hormigón" puede almacenar un poco menos de 300 vatios-hora por metro cúbico, lo que sería suficiente para alimentar una lámpara LED de 10 vatios durante 30 horas.

La potencia producida "puede parecer baja en comparación con las baterías convencionales, pero una casa con unos cimientos que contengan 30-40 metros cúbicos de hormigón podría tener la capacidad suficiente para satisfacer las necesidades energéticas diarias de un hogar", dice Stefaniuk, y agrega: "Dado el uso generalizado del concreto a nivel mundial, este material tiene el potencial de ser altamente competitivo y útil en el almacenamiento de energía".


Los supercondensadores de concreto actualmente pueden iluminar una lámpara LED por 10 horas continuas (Foto: Getty Images).

Stefaniuk y sus colegas del MIT probaron inicialmente el concepto creando supercondensadores de 1 V del tamaño de una pequeña moneda, a partir del material, antes de conectarlos en serie para alimentar un LED de 3 V.

Desde entonces, han ampliado el concepto hasta producir un supercondensador de 12 V. Stefaniuk también ha podido utilizar versiones más grandes del supercondensador para alimentar una consola de juegos portátil.

Y el equipo de investigación ahora planea construir versiones más grandes, incluida una de hasta 45 metros cúbicos de tamaño que podría almacenar alrededor de 10 kWh de energía necesaria para alimentar una casa durante un día.

Cómo funciona

El supercondensador funciona gracias a una propiedad inusual del negro de carbón: es altamente conductor. Esto significa que cuando el negro de carbón se combina con cemento en polvo y agua, se obtiene una especie de cemento lleno de redes de material conductor, que adopta una forma que se asemeja a raíces diminutas que siempre se ramifican.

Los condensadores están formados por dos placas conductoras con una membrana entre ellas. En este caso, ambas placas están hechas de cemento negro de carbón, que se empapó en una sal electrolítica llamada cloruro de potasio.

Cuando se aplicó una corriente eléctrica a las placas empapadas de sal, las placas cargadas positivamente acumularon iones cargados negativamente del cloruro de potasio. Y como la membrana impedía el intercambio de iones cargados entre las placas, la separación de cargas creó un campo eléctrico.

Como los supercondensadores pueden acumular grandes cantidades de carga muy rápidamente, los dispositivos podrían ser útiles para almacenar el exceso de energía producida por fuentes renovables intermitentes como la eólica y la solar. Esto aliviaría la presión de la red en momentos en que no sopla el viento ni brilla el sol.

Como dice Stefaniuk: "Un ejemplo sencillo sería una casa aislada alimentada por paneles solares: utilizando energía solar directamente durante el día y la energía almacenada, por ejemplo, en los cimientos durante la noche".

Los supercondensadores no son perfectos. Las iteraciones existentes descargan su energía rápidamente y no son ideales para una producción constante, que sería necesaria para alimentar una casa durante todo el día.

Stefaniuk dice que él y sus colegas están trabajando en una solución que permita ajustar su versión de cemento de carbón ajustando la mezcla, pero no revelarán los detalles hasta que hayan finalizado las pruebas y hayan publicado un artículo.

Una innovación prometedora

También podría haber otros problemas que superar: agregar más negro de carbón permite que el supercondensador resultante almacene más energía, pero también debilita ligeramente el cemento. Los investigadores dicen que para lograr el uso del concreto en un papel estructural, así como el almacenamiento de energía, necesitan encontrar una mezcla óptima de negro de carbón.


Los investigadores del MIT están trabajando para ampliar su supercondensador de cemento de carbono para que pueda usarse en diferentes aplicaciones (Foto: Getty Images).

Y si bien los supercondensadores de cemento de carbono podrían ayudar a reducir nuestra dependencia del litio, tienen su propio impacto ambiental. La producción de cemento es responsable del 5-8% de las emisiones de dióxido de carbono procedentes de la actividad humana a nivel mundial, y el cemento de carbono necesario para los supercondensadores tendría que estar recién fabricado en lugar de adaptarse a estructuras existentes.

Sin embargo, parece ser una innovación prometedora, afirma Michael Short, que dirige el Centro de Ingeniería Sostenible de la Universidad de Teesside (Reino Unido).

La investigación "abre muchas vías potenciales interesantes en torno al uso del propio entorno construido como medio de almacenamiento de energía", afirma y agrega: "Dado que los materiales también son comunes y la fabricación relativamente sencilla, esto es una gran indicación de que este enfoque debería investigarse más a fondo y podría ser una parte muy útil de la transición hacia un futuro más limpio y sostenible".

Pero se necesitará más investigación para trasladar esto del laboratorio al mundo real.

"A menudo, los nuevos descubrimientos son problemáticos cuando se considera pasar de la escala de laboratorio o de mesa a una implementación más amplia a escalas y volúmenes mayores", advierte Short y concluye: "Esto puede deberse a complejidades de fabricación, escasez de recursos o, a veces, debido a la física o química subyacente. Lo que ocurre en escalas más pequeñas puede reducirse o incluso desaparecer cuando se intenta hacerlo más grande".

Sus colegas de la Universidad de Teesside ya están trabajando en cemento de bajas emisiones elaborado a partir de subproductos de las industrias química y del acero.

Proyectos como el cemento de bajas emisiones y el hormigón que almacena energía plantean la perspectiva de un futuro en el que nuestras oficinas, carreteras y hogares desempeñen un papel importante en un mundo impulsado por energía limpia.

(Fuente: BBC Mundo)

martes, 5 de marzo de 2024

5 de marzo: Día Mundial de la Eficiencia Energética

La dimensión internacional de esta jornada de concientización es para recordar la necesidad de consumir la energía eléctrica de manera responsable.


La celebración del Día Mundial de la Eficiencia Energética resulta una buena ocasión para leer esta guía para el ahorro de electricidad. Otros links útiles pueden ser estos consejos para cuidar el consumo eléctrico, verificar el consumo básico de los electrodomésticos y usar la calculadora de kWh.

Finalmente, se recomienda verificar la etiqueta de eficiencia energética de los aparatos eléctricos antes de comprarlos.

El Día Mundial de la Eficiencia Energética se celebra cada 5 de marzo desde 1998, año de la primera Conferencia Internacional de Eficiencia Energética que tuvo lugar en Austria. En esta jornada, Estados, organismos sin fines de lucro y medios de comunicación reivindican el consumo racional de la energía y las virtudes de las fuentes de energía renovable y de las sociedades sostenibles.