Un nuevo estudio publicado por la revista científica Nature Astronomy reveló que el pozo lunar del Mar de la Tranquilidad -aquel en dónde Neil Amstrong posó su pie al alunizar en 1969- es, en efecto, un túnel de lava.


Un nuevo estudio publicado por la revista científica Nature Astronomy reveló que el pozo lunar del Mar de la Tranquilidad -aquel en dónde Neil Amstrong posó su pie al alunizar en 1969- es, en efecto, un túnel de lava.


Las caras que vemos de este satélite natural cambian a medida que orbita alrededor de nuestra Tierra.


Aunque habituales, captan la atención de los observadores del cielo. En 2024, la primera superluna del año podrá contemplarse en el mes de agosto.


La luna llena del 19 de agosto de 2024 genera muchas expectativas por tratarse de la primera superluna del año. Este fenómeno hará que el satélite natural de la Tierra pueda observarse en su máximo tamaño y brillantez.
Según el Instituto de Astrofísica de Canarias (un organismo público de investigación español), las superlunas son tan habituales que, normalmente, suelen registrarse entre tres y cinco veces al año. Durante estos eventos, el diámetro aparente del satélite puede aumentar hasta un 14 % y su brillo hasta un 30 % con respecto a la luna más débil del año.
¿Qué es una superluna?
"Una superluna ocurre cuando una luna llena coincide con el punto de aproximación más cercano a la Tierra en su órbita elíptica, un punto conocido como perigeo", señala la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA, por sus siglas en inglés), la agencia estadounidense dedicada a la exploración espacial y al avance de la ciencia en ese campo.
Cabe aclarar que “superluna” no es una expresión astronómica oficial. El término astronómico para este fenómeno es "perigeo-sicigia lunar".
El vocablo "superluna" fue acuñado por el astrólogo Richard Nolle en 1979. Cabe destacar que cuando introdujo el concepto, Nolle afirmó que una superluna sería capaz de causar un aumento de las condiciones meteorológicas extremas y terremotos. Sin embargo, hasta hoy no se ha encontrado tal conexión.
No obstante, cuando se registran estos sucesos astronómicos, la atracción gravitatoria de la Luna es más fuerte sobre la Tierra como consecuencia de su mayor cercanía. En efecto, se suelen producir en el planeta mareas más vivas y extremas, tanto altas como bajas.
(Fuente: National Geographic)
Tras décadas de escepticismo, los investigadores están descubriendo pruebas de una sutil influencia del satélite terrestre en el sueño, la menstruación y ciertas enfermedades mentales.





El módulo de aterrizaje y ascenso de la misión china Chang'e 6 recoge muestras del suelo en la cara oculta de la Luna.
La sonda china Chang'e-6 está regresando a la Tierra con un cargamento muy valioso: las primeras muestras de suelo jamás recolectadas en la cara oculta de la Luna.
El robot recogió alrededor de 2 kg de material tras descender en la cuenca Aitken del Polo Sur (APS), uno de los cráteres más grandes que se conocen en el Sistema Solar.
Chang'e-6 pasó dos días juntando rocas y polvo, valiéndose de un brazo mecánico y un taladro, en una hazaña celebrada por la comunidad científica internacional. Se espera que la cápsula con las muestras aterrice en los desiertos de Mongolia Interior alrededor del 25 de junio.
China es el único país que ha llegado a la cara oculta de la Luna. Lo logró por primera vez en 2019, en la cuarta de las seis misiones de exploración lunar Chang'e (nombre de la diosa lunar en la mitología china).
Ya varios países han emprendido misiones lunares, principalmente Estados Unidos con su programa tripulado Apolo y posteriores sondas no tripuladas de la NASA. Pero todas ellas ocurrieron en la cara observable de la Luna.
La Administración Nacional del Espacio de China describió su más reciente logro como una "hazaña sin precedentes en la exploración lunar humana".
Añadió que la misión Chang’e 6 involucró "muchas innovaciones de ingeniería, altos riesgos y grandes dificultades", especialmente las altas temperaturas en el lado oculto de la Luna. ¿Cuál es, entonces, la diferencia entre los lados visible y no visible de nuestro satélite natural y por qué explorar en este último es tan problemático?
Un hemisferio peligroso y misterioso
Desde nuestra perspectiva, la Luna tiene dos lados o hemisferios, uno visible y otro oculto, también llamado “lado oscuro”, aunque a este también lo baña la luz del Sol pero no lo podemos ver.
La razón por la cual la Luna solo nos muestra una cara se debe a un fenómeno conocido como “rotación sincrónica”, por la que el satélite tarda lo mismo en girar sobre su propio eje que en hacerlo alrededor de la Tierra.
Enviar una nave espacial y hacerla descender allí está plagado de riesgos, porque es muy difícil comunicarse con ella una vez que cruza al lado oculto.

Al llegar a la cara lejana de la Luna, el módulo se queda sin señal.
"Como no podemos comunicarnos directamente con el lado oculto desde la Tierra, otra nave tiene que ponerse en órbita en torno de la Luna para transmitir las órdenes del centro de control y recibir los datos", explicó el profesor Martin Barstow, de la Universidad de Leicester.
Para ello, la CNSA se valió del satélite Queqiao-2, que con anterioridad había colocado en la órbita lunar. Asimismo, el módulo de descenso tuvo que poner en operación un sistema de evasión de obstáculos visuales autónomo, dotado con una cámara que seleccionaba automáticamente las áreas seguras de alunizaje según la luminosidad o la oscuridad de la superficie lunar.
Geología diferente

La cara oscura, o mejor dicho el hemisferio más remoto de la Luna, tiene un aspecto bastante distinto al que vemos desde la Tierra.
Los científicos explican que tiene una corteza más antigua y gruesa, con muchos más cráteres. También hay pocos de esos "mares" o planicies oscuras de basalto creadas por el flujo de lava que son evidentes en el lado más visible.
Se cree que un impacto poderoso en la cuenca Aitken puede haber atravesado la corteza hasta llegar al manto lunar. Se espera que la cápsula Chang’e 6 traiga a la Tierra muestras de esa capa.

"Todo el mundo está muy emocionado de que podamos echar un vistazo a estas rocas que nadie ha visto antes", dijo el profesor John Pernet-Fisher, especialista en geología lunar de la Universidad de Manchester.
Pernet-Fisher ha analizado otras rocas lunares traídas por las misiones Apolo de Estados Unidos y por las naves chinas. La mayoría de ellas son de origen volcánico, similares a las que podríamos encontrar en Islandia o Hawái.
Pero el material del otro lado de la Luna podría tener una química diferente.
Pernet-Fisher afirmó que la oportunidad de analizar rocas de un área completamente diferente de nuestro satélite natural podría responder a preguntas fundamentales sobre la formación de los planetas.
El polo sur de la Luna es la próxima frontera de las misiones a nuestro satélite natural: varios países están interesados en comprender esa región porque hay muchas posibilidades de que tenga hielo.
El acceso al agua aumentaría significativamente las probabilidades de establecer con éxito una base humana en la Luna.
Objetivos mayores
Además del entusiasmo por la investigación científica, las misiones Chang'e-6 también revelan las ambiciones de China más allá de la Luna.
Este programa es una práctica útil para otro posible objetivo: recoger muestras de Marte.
Si bien el material lunar promete grandes beneficios científicos en cuanto a revelar los secretos del Sistema Solar, las muestras del planeta rojo podrían, potencialmente, proporcionar nuevas pistas sobre si Marte podría ser habitable o no.
Otro hecho notable es que la misión Chang'e-6 requiere una compleja maniobra de encuentro de la sonda que transporta las muestras con un módulo orbital que las traerá de regreso.
Este procedimiento no es necesario para recuperar el material, pero sí para llevar a astronautas a la superficie lunar y regresarlos sanos y salvos a la Tierra.
La complejidad añadida parece ser un trampolín hacia las misiones lunares tripuladas

China anunció el año pasado que planea lanzar su primera misión lunar tripulada antes de 2030.
Su idea es llevar a la superficie a un par de astronautas que horas después se reúnan con un colega en órbita. Esto es muy similar a lo realizado con los módulos de descenso/ascenso y orbitales de las misiones Chang'e-6 y Apolo de la NASA.
China no está considerando una mera presencia de corto plazo, plantando banderas y dejando huellas en la Luna.
Su ambición se parece más al programa Artemis que al Apolo de la NASA: quiere lanzar dos misiones separadas a la cuenca APS en 2026 y 2028, que incluyen experimentos con suelo lunar para imprimir ladrillos en 3D que sirvan para construir una base lunar.
"El polo sur de la Luna es el destino al que nos dirigiremos para prepararnos para cuando volvamos a enviar seres humanos a la Luna", explicó Katherine Joy, profesora de Ciencia Lunar y Planetaria de la Universidad de Manchester.
"Junto con Chang'e-7 y 8, también descenderán varias misiones planificadas por la NASA para determinar dónde y cuántos elementos volátiles, incluyendo agua y hielo de agua, se encuentran en el suelo polar. Este material podría ser útil para futuros exploradores humanos, por lo que será muy interesante ver qué diversidad encontrarán todos los módulos robóticos de alunizaje previstos para los próximos años".
(Fuente:BBC News)Neumáticos que soporten 300 grados, baterías que funcionen a temperaturas gélidas, brazos robóticos para realizar minuciosas tareas de construcción, capacidad de girar repentinamente en la superficie lunar: todos ellos son requisitos de la próxima generación de vehículos lunares que acompañarán a los astronautas del programa Artemis de la NASA a la Luna.



Prácticamente todo el mundo sabe que la Luna tiene una cara que no es visible desde la Tierra, pero… ¿podemos decir si esa cara está oculta o si bien está oscura, no iluminada por el Sol? Aunque pueda haber cierta confusión al principio, si lo pensamos un poco pronto averiguaremos que se trata de la cara oculta, puesto que no la podemos ver desde la Tierra, pero no es -ni mucho menos- oscura. Si conseguiste contestar bien la primera pregunta, ¿sabrías explicar a qué se debe? Vamos a intentar aclararlo.
Fases lunares
La Luna rota alrededor de la Tierra con un período sidéreo de 27 días 7 horas y 43 minutos y se traslada alrededor de la Tierra en el mismo intervalo de tiempo, de ahí que siempre nos muestra la misma cara.. Como la Tierra, a su vez, rota alrededor del Sol, a la Luna le cuesta un poquito más recorrer esa distancia extra, por lo que el periodo sinódico de la Luna es, en cambio, de 29 días 12 horas y 44 minutos. Esta rotación es la que provoca que veamos distintas fases lunares a lo largo del mes. Así pues, la Luna se nos muestra en novilunio (luna nueva), cuatro creciente, plenilunio (luna llena) y cuarto menguante -en ese orden- según recorre su trayectoria en torno a la Tierra. En el siguiente diagrama podemos ver y comprender mejor por qué se producen estas fases.

Hay que tener en cuenta que el brillo de la Luna es provocado por la reflexión de la luz solar sobre su superficie. El álbum mencionado en el título de este post termina con la frase "No existe un lado oscuro de la Luna, en realidad es toda oscura", y es científicamente cierto: no emite luz por sí misma, por lo que, desde la Tierra, sólo veremos la parte iluminada por el Sol. Esto hace que, dependiendo de donde se encuentre la Luna a lo largo del mes, veamos unas fases u otras.
La cara oculta de la Luna
Pero vamos a lo que nos interesa: la cara oculta. La Luna lleva tanto tiempo (miles de millones de años) dando vuelta a la Tierra que ha sincronizado su periodo de rotación alrededor de la Tierra con el periodo de rotación sobre sí misma. ¿Qué quiere decir esto? Pues que la Luna da una vuelta a la Tierra cada 29 días aprox. pero también da una vuelta sobre sí misma cada 29 días. Esto hace que, en su trayectoria en torno a la Tierra, la Luna siempre nos muestre la misma cara. Sin embargo, esto no implica que la otra cara no exista, o que no la ilumine el Sol o que en ella haya bases lunares extraterrestres o militares. No. La cara oculta recibe la misma radiación solar que la cara visible, está compuesta por los mismos materiales, existen fotografías recogidas por satélites que la orbitan, etc. Este fenómeno de sincronización no es extraño. En el Sistema Solar se dan varios casos de sincronización de periodos de rotación entre distintos cuerpos. Es un fenómeno de modulación de frecuencias que la física más sencilla es capaz de explicar. Sin embargo, existen varias curiosidades y consecuencias de esta sincronización, que veremos poco a poco.
¿Cómo es la cara oculta de la Luna?
La cara oculta no es desconocida para el ser humano. Las grandes agencias espaciales han enviado sondas -no tripuladas- que han conseguido orbitar la Luna y registrar con imágenes esa cara oculta. La sonda soviética Luna 3 lo fotografió por primera vez el 10 de octubre de 1959, y desde entonces, muchas otras lo han hecho. En esta foto podemos ver un mapa topográfico (representa las alturas por colores) de ambas caras.

Como se puede apreciar, la cara oculta posee -en general- una mayor altura (representada con colores rojizos) que la cara visible.
En esta otra foto podéis ver, en color real y con más detalle, la imagen de la cara oculta de la Luna. Llama la atención en un primer vistazo, que está más salpicada de cráteres que la cara visible. Esto es debido a que la cara oculta está siempre vuelta hacia el espacio y por lo tanto más expuesta a la caída de meteoros, mientras que la cara visible está más protegida por la Tierra y su campo gravitatorio:

La libración lunar
En realidad, la Luna no nos muestra siempre el mismo 50%, correspondiente a la cara visible desde la Tierra, sino que la Luna sufre un pequeño movimiento de libración, con lo que llega a mostrarnos a lo largo del año en torno a un 59% de su superficie. Este movimiento de libración podemos entenderlo como el cabeceo de un trompo y nos permite ver zonas que, normalmente, no alcanzamos a ver. En este video, registrado por la sonda LRO de la NASA, podemos ver un año entero de la Luna en tan sólo 2 minutos y medio.
La luna miente, pero depende de dónde nos encontremos
A los niños siempre les enseñan en el colegio que la Luna miente, puesto que está en fase Creciente cuando tiene forma de D y está en fase Decreciente -menguante- cuando tiene forma de C. Esto sólo es cierto para el hemisferio Norte. Si nos vamos al hemisferio Sur se nos descubrirá a nuestros ojos un cielo y unas constelaciones completamente nuevas y, las pocas que conozcamos, la veremos invertidas. Lo mismo ocurre con la Luna, que se verá invertida. Por lo tanto, en el hemisferio Sur la Luna no miente y está en fase Creciente cuando tiene forma de C y está en fase decreciente -menguante- cuando tiene forma de D. Todo es cuestión de perspectiva.
Los científicos que escudriñan la superficie lunar en busca de pistas de la tasa de impactos del pasado de nuestro satélite han descubierto una formación que ha confundido a los geólogos.
En algún momento tras la formación del sistema solar hace 4600 millones de años, un proyectil impactó en nuestra joven Luna y formó la cuenca de 998 kilómetros de diámetro denominada cuenca Crisium. Nadie sabe cuándo se produjo este impacto, pero durante décadas se ha intentado resolver este enigma en el marco de un debate sobre si la Luna y la Tierra, por su proximidad, vivieron un periodo de bombardeo frenético de meteoros al principio de sus historias.
Ahora, los científicos que escudriñan la región dicen haber avistado un cráter dentro de la cuenca que parece contener fundidos de impacto prístinos, un tipo de roca volcánica que puede servir de reloj geológico definitivo. Si los futuros astronautas o un robot pudieran obtener una muestra y determinar su antigüedad, eso podría revelar qué ocurría en la Tierra durante el periodo primordial en el que surgió la vida en nuestro planeta.
Como ventaja añadida, el descubrimiento incluye un misterio intrigante: la cuenca también alberga una ampolla geológica de 177 kilómetros cuadrados que no se parece a nada observado en el sistema solar. Según informa el equipo en un trabajo que se publicará en el Journal of Geophysical Research: Planets, esta ampolla geológica parece haber sido creada por una actividad magmática subterránea peculiar que los investigadores no pueden explicar, por ahora.
«Estoy muy confundido», afirma Clive Neal, experto en geología lunar de la Universidad de Notre Dame que no participó en la nueva investigación.

¿Cómo datan los impactos?
Nuestro registro de impactos pasados en la Tierra es irregular, principalmente porque la erosión ambiental y la constante tectónica de placas borran las pruebas. Por su parte, la falta de aire y actividad han preservado miles de millones de años de cráteres sobre cráteres en la Luna. En este sentido, nuestra compañera orbital nos proporciona un registro indirecto de la tasa de impactos en el pasado de nuestro planeta.
Entre otros enigmas, saber qué ocurría en la Tierra hace tanto tiempo es de gran importancia para comprender los orígenes de la vida. Aunque los científicos aún debaten la antigüedad de los fósiles más antiguos documentados, varios ejemplos propuestos datan de hace entre 3500 y 4280 millones de años. En una coincidencia sorprendente, las evidencias de la Luna sugieren que aquel fue el momento en el que la Tierra primitiva estaba siendo acribillada por los fragmentos restantes de la formación del sistema solar.
Las misiones Apolo y otras expediciones robóticas de la Unión Soviética trajeron a la Tierra muestras de roca de las cuencas lunares y de los grandes cráteres de la cara visible de nuestro satélite, que se han empleado para datar los diversos impactos. Muchas de estas rocas tenían antigüedades situadas entre los 3800 y los 4000 millones de años, lo que apunta a que la cantidad ya alta de impactos en la Luna repuntó. Este periodo de 200 millones de años se conocería como Bombardeo Intenso Tardío.
Una montaña de fuego helado
Por suerte, hallaron una firma de magnesio en el cráter Yerkes, de 35 kilómetros de diámetro, ubicado en la cuenca Crisium. El impacto fue tan potente que formó un pico central elaborado con restos que circularon como un fluido y que se solidificaron en un montículo en medio del cráter. Sus huellas espectrales sugieren que esta aguja mantuvo gran parte de los fundidos de impacto de Crisium fuera del alcance del mar de lava que llenaría el lecho de la cuenca.
Neal sostiene que cabe la posibilidad de que estos fundidos de impacto se produjeran en la formación de Yerkes y no en la de la cuenca Crisium. Pero si el equipo está en lo cierto, una misión a Yerkes podría desvelarnos la antigüedad de una segunda cuenca lunar. Si tiene 3900 millones de años, como Imbrium, esto respaldaría la idea de que se produjo un pico de la cantidad de impactos de meteoros. Con todo, si es mucho más antigua, eso sugiere que los impactos estuvieron más separados en el tiempo.
En el caso de una lluvia de meteoros más distribuida, solo algunas partes de la Tierra se habrían convertido en baldíos biológicos. Sin embargo, según Moriarty, un repunte concentrado podría haber fundido por completo la corteza del planeta y llenado la atmósfera de vapores de silicato. Según él, si eso hubiera ocurrido cuando surgió la vida, entonces es realmente impresionante que existan seres vivos en la Tierra.
Aunque los resultados de este estudio ofrecen algo de información, los primeros días del sistema solar seguirán siendo un misterio hasta que visitemos Crisium y otras cuencas lunares.