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lunes, 25 de noviembre de 2024

La NASA confirma la existencia de túneles en la Luna

Un nuevo estudio publicado por la revista científica Nature Astronomy reveló que el pozo lunar del Mar de la Tranquilidad -aquel en dónde Neil Amstrong posó su pie al alunizar en 1969- es, en efecto, un túnel de lava.

El túnel descubierto en el Mar de la Tranquilidad. Imagen: NASA

La NASA reveló en un reciente documento la existencia de túneles bajo la superficie de la Luna, que podrían ser la clave para que colonias espaciales puedan instalarse. El estudio, publicado por la revista científica Nature Astronomy, precisó que el pozo lunar del Mar de la Tranquilidad -aquel en dónde Neil Amstrong posó su pie al alunizar en 1969- es, en efecto, un túnel de lava.

La Luna presenta, como es bien sabido, marcas de impactos de meteoritos y otras que evidencian actividad volcánica primigenia. Si bien hace 50 años se teoriza sobre estos túneles, recién ahora, gracias a equipos tecnológicos como el sistema de radar de la sonda lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA, se pudo identificar otro tipo de huellas que no coinciden con el terreno circundante.

Tal como muestran las imágenes satelitales, dichos pozos en la Luna parecen grandes hundimientos de tierra, como si el pedazo del “techo” de una casa se hubiera desplomado. Para los geólogos, este comportamiento del terreno sugiere la presencia de tubos subterráneos creados a partir de ríos de lava. 

Otro artículo científico había conjeturado ya en 2017 que el agujero en las Colinas de Marius en nuestro satélite podría ser la entrada a una cueva subterránea lo suficientemente grande como para albergar la ciudad norteamericana de Filadelfia.

Modelo en 3D del túnel en el Mar de la Tranquilidad. Crédito: LORENZO BRUZZONE

La importancia de túneles bajo la Luna

El análisis de la sonda Reconnaissance no solo contiene más certezas que dudas sobre estos túneles lunares, sino que el equipo de investigadores italianos explicó que han descubierto “reflejos” en el radar, que solo pueden comprenderse si se concede la presencia de un conducto subterráneo vertical de decenas de metros de largo. Este hallazgo representa la primera evidencia directa de un tubo de lava accesible bajo la superficie lunar.

Al no tener la protección de una atmósfera como la de nuestro planeta, la Luna está constantemente expuesta a los rayos solares. Por esta razón, las agencias espaciales codician los sectores en los que la estrella regente de nuestra galaxia no da de lleno en el satélite. 

Cuando los rayos solares impactan directamente sobre la superficie, la temperatura puede ascender hasta los 127 °C. Asimismo, los lugares ocultos pueden llegar a presentar temperaturas tan bajas como -173 °C. Por si fuera poco, la radiación espacial que recibe la Luna es más alta que la que se percibe en la Tierra.

En este contexto tan peligroso, la confirmación de túneles de lava bajo la superficie lunar podría ser la solución práctica para  futuras misiones tripuladas. Las colonias y laboratorios que se podrían instalar en dichas cuevas mantendría a los astronautas a salvo de la radiación, con temperaturas estables, y con la posibilidad de encontrar recursos valiosos en el espacio mediante una investigación de campo. 

(Fuente: Página12)

miércoles, 28 de agosto de 2024

Una pregunta simple que pocos podemos responder: ¿cuáles son las fases de la luna?

Las caras que vemos de este satélite natural cambian a medida que orbita alrededor de nuestra Tierra.


Luna llena sobre el Gran Ecosistema de Yellowstone en Montana, Estados Unidos. Durante esta fase, el satélite natural de la Tierra aparece completamente iluminado (Foto: Ronan Donovan).

La Luna sigue un ciclo constante mientras orbita la Tierra. A una distancia promedio de 384.399 kilómetros de nuestro planeta, el satélite natural completa un recorrido alrededor del planeta aproximadamente cada 29.5 días en una órbita elíptica.

Durante este tiempo, la Luna atraviesa por diversas fases, en un proceso que se repite continuamente, explica la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA, por sus siglas en inglés), un organismo estadounidense pionero en la exploración espacial, el descubrimiento científico y la investigación aeronáutica.

"Al igual que la Tierra, la Luna tiene un lado diurno y un lado nocturno (o lado oscuro, que no se observa desde la Tierra), que cambian a medida que gira. El Sol siempre ilumina la mitad del astro, mientras que la otra mitad permanece oscura, pero la cantidad de luz que podemos ver en el satélite varía a medida que recorre su órbita", explica la NASA.

¿Cuántas fases lunares existen?

• Luna nueva: durante este momento, el objeto celeste está ubicado entre el Sol y la Tierra, de manera que el lado iluminado de la Luna está dirigido hacia la estrella, mientras que el lado oscuro se enfrenta a nuestro planeta, por lo que no es visible desde la Tierra. Se llama de esa manera porque es el comienzo del ciclo lunar.

• Luna creciente: muestra al satélite como una delgada franja plateada en el cielo. En esta fase, la mitad iluminada de la Luna está orientada en dirección opuesta a la Tierra, y sólo una pequeña porción de ella es visible. A medida que avanza la fase creciente, esta franja se expande.


(Foto: NASA's Scientific Visualization Studio).

• Cuarto creciente: es cuando la Luna ha recorrido aproximadamente un cuarto de su órbita mensual. En esta etapa, vemos la mitad del satélite iluminado, algo que se conoce popularmente como "media luna", aunque en realidad es la mitad de la mitad iluminada.

• Luna gibosa creciente: la mayor parte del lado diurno de la Luna es visible y aparece más brillante en el cielo a medida que el lado iluminado del astro aumenta, acercándose a la fase de luna llena.

• Luna llena: es el momento en que vemos toda la cara del satélite iluminada desde la Tierra y se produce unos 15 días después de la luna nueva. Se encuentra nuevamente alineada con la Tierra y el Sol, al igual que en la fase de luna nueva, pero esta vez, el satélite está en el lado opuesto de la Tierra.

(Fuente: National Geographic / NASA)

viernes, 16 de agosto de 2024

¿Qué es una superluna? El fenómeno se podrá apreciar en agosto: hay uno muy cerca

Aunque habituales, captan la atención de los observadores del cielo. En 2024, la primera superluna del año podrá contemplarse en el mes de agosto.


La luna llena del 19 de agosto de 2024 genera muchas expectativas por tratarse de la primera superluna del año. Este fenómeno hará que el satélite natural de la Tierra pueda observarse en su máximo tamaño y brillantez.

Según el Instituto de Astrofísica de Canarias (un organismo público de investigación español), las superlunas son tan habituales que, normalmente, suelen registrarse entre tres y cinco veces al año. Durante estos eventos, el diámetro aparente del satélite puede aumentar hasta un 14 % y su brillo hasta un 30 % con respecto a la luna más débil del año.

¿Qué es una superluna?

"Una superluna ocurre cuando una luna llena coincide con el punto de aproximación más cercano a la Tierra en su órbita elíptica, un punto conocido como perigeo", señala la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA, por sus siglas en inglés), la agencia estadounidense dedicada a la exploración espacial y al avance de la ciencia en ese campo.

Cabe aclarar que “superluna” no es una expresión astronómica oficial. El término astronómico para este fenómeno es "perigeo-sicigia lunar".

El vocablo "superluna" fue acuñado por el astrólogo Richard Nolle en 1979. Cabe destacar que cuando introdujo el concepto, Nolle afirmó que una superluna sería capaz de causar un aumento de las condiciones meteorológicas extremas y terremotos. Sin embargo, hasta hoy no se ha encontrado tal conexión.

No obstante, cuando se registran estos sucesos astronómicos, la atracción gravitatoria de la Luna es más fuerte sobre la Tierra como consecuencia de su mayor cercanía. En efecto, se suelen producir en el planeta mareas más vivas y extremas, tanto altas como bajas.

(Fuente: National Geographic)

miércoles, 14 de agosto de 2024

¿Puede la Luna influir en la salud humana? Nuevas investigaciones sugieren que sí

Tras décadas de escepticismo, los investigadores están descubriendo pruebas de una sutil influencia del satélite terrestre en el sueño, la menstruación y ciertas enfermedades mentales.


Cientos de visitantes se reúnen en Stonehenge, Inglaterra, con motivo del equinoccio de otoño en plena luna llena. Existen pruebas de que la gente duerme menos durante ese período (Foto: Alice Zoo / Nat Geo).

Desde tiempos inmemoriales, la gente de todo el mundo ha creído que la luna llena puede alterar el cuerpo y la mente, por ejemplo haciéndonos más violentos y erráticos. La propia palabra "lunático", después de todo, deriva del término latino para luna.

No seríamos los únicos animales afectados por el ciclo lunar. La Luna no sólo influye en las mareas del océano, sino también en la vida que hay en él. Muchos corales, gusanos erizados, erizos de mar, moluscos, peces y cangrejos desovan alrededor de la luna llena, probablemente debido al aumento de la luz.

Sin embargo, los investigadores llevan tiempo desestimando estas afirmaciones en humanos, ya que muchos estudios arrojan resultados contradictorios. Y varios estudios de gran envergadura no han detectado ningún aumento de los homicidios ni de los ingresos en centros de traumatología o en unidades de salud mental en torno a la luna llena, una de las ocho partes de un ciclo de 29.5 días durante el cual la Luna gira alrededor de la Tierra.


A la luz de la Luna, un cazador distribuye cientos de señuelos para atraer a los gansos de las nieves en Iowa, EE.UU. Es posible que las personas tengan una forma desconocida de percibir la atracción gravitatoria de la Tierra (Foto: William Albert Allard / Nat Geo).

Pero la marea (valga la "broma") está cambiando, ya que investigaciones recientes sugieren que el ciclo lunar influye sutilmente en algunas personas, concretamente en fenómenos cíclicos como el sueño, el ciclo menstrual femenino y los cambios periódicos de humor de las personas con trastorno bipolar.

Según Kristin Tessmar-Raible, cronobióloga de la Universidad de Viena (Austria) que no participó en los estudios recientes, los resultados bastan para poner en duda el antiguo consenso de que la Luna no influye en nosotros, así como para investigar cómo podrían afectar los ciclos lunares a la biología humana. "Se trata de datos", afirma. "Como tales, tenemos que intentar entenderlos y explicarlos como científicos".

¿La Luna afecta al sueño?


Algunos de los hallazgos recientes asombraron a Horacio De La Iglesia, investigador del sueño de la Universidad de Washington en Seattle (EE.UU.).

Él y sus colegas utilizaron relojes de pulsera con monitorización de actividad para seguir los patrones de sueño, durante al menos una semana hasta dos meses, en dos poblaciones muy diferentes: casi un centenar de miembros de comunidades indígenas toba/qom de la Argentina rural, muchas de las cuales no utilizan electricidad, y cientos de estudiantes universitarios de la Universidad de Washington.

Los miembros de las comunidades indígenas se fueron a dormir una media de 40 minutos más tarde (y durmieron menos en general) en las noches previas a la luna llena. Pero lo que De La Iglesia no preveía era una reducción similar del sueño en esas noches en muchos de los estudiantes universitarios de Seattle, una gran ciudad donde la luz artificial ahoga la luz de la Luna y los estudiantes a menudo no tienen ni idea de cuándo es la luna llena.


Un cielo lleno de estrellas y una Luna brillante sobre docenas de tiendas de campaña en el monte Everest, en Nepal (Foto: Cory Richards / Nat Geo).

"Fue muy sorprendente", afirma el investigador. Tal vez, especula, los antiguos cazadores-recolectores humanos desarrollaron una forma aún desconocida de percibir el ciclo lunar para mantenerse alerta y activos justo antes de la luna llena, cuando disponían de más luz durante la primera mitad de la noche para obtener recursos o realizar actividades sociales.

Otro resultado inesperado: muchos sujetos de ambos grupos de estudio también durmieron menos durante la luna nueva, la fase durante la cual la Luna no suele ser visible.

Evidentemente, hay algo más que la luz de la Luna. La hipótesis de De La Iglesia es que sus fuerzas gravitatorias, que son más fuertes en las fases llena y nueva, también podrían influir en los patrones de sueño. Es entonces cuando el Sol, la Tierra y la Luna se alinean, maximizando la atracción gravitatoria sobre la Tierra desde ambos lados.

Sin embargo, hasta ahora no hay pruebas de que los humanos (o cualquier otro animal) puedan detectar cambios tan diminutos en la gravedad, asegura Tessmar-Raible, que también trabaja en el Instituto Alfred Wegener de Investigación Polar y Marina y en la Universidad de Oldenburg (Alemania).

El organismo marino que sigue la Luna que los científicos han estudiado con más detalle, el gusano marino Platynereis dumerilii, detecta cambios en la duración de la luz lunar, no en la gravedad.

Pero el psiquiatra Thomas Wehr, científico emérito del Instituto Nacional de Salud Mental de Maryland (Estados Unidos), cree que es plausible que los humanos puedan percibir cambios en la gravedad, o los efectos subsiguientes de la gravedad en el campo magnético de la Tierra, por ejemplo, aunque es un misterio qué tipo de sentido utilizarían los humanos. "Hay muchas cosas que no sabemos sobre cómo responde la biología a las fuerzas físicas", afirma.

Los efectos de la Luna en la menstruación y los cambios de humor

Para un estudio de 2017, Wehr y sus colegas rastrearon a 17 pacientes bipolares en Estados Unidos, que suelen alternar entre la manía y la depresión cada pocas semanas. Los cambios de humor de muchos pacientes estaban sincronizados con el ciclo lunar, ocurriendo en luna llena o, a veces, en luna nueva. Y "hay personas que realmente reaccionan a ambos", afirma Wehr. Su equipo siguió a los pacientes durante un total combinado de 37,5 años.

Wehr cree que los cambios en el sueño relacionados con la Luna podrían estar afectando a los cambios de humor: su investigación anterior sugiere que los déficits de sueño influyen en el desencadenamiento de la manía.

También es coautor de un estudio de 2021 que demuestra que el ciclo menstrual femenino (que dura 28 días de media) puede coincidir con los ciclos lunares en algunas mujeres. El efecto era intermitente: algunas de las 22 mujeres del estudio tendían a menstruar durante la luna llena, otras durante la luna nueva y algunas alternaban entre ambas.

A medida que las mujeres envejecían y/o se exponían más a la luz artificial por la noche, sus ciclos se acortaban y la sincronía desaparecía, según el estudio, basado en los datos menstruales registrados por ellas mismas durante unos 15 años. Los autores creen que, antaño, los ciclos de las mujeres armonizaban con la Luna, pero que eso ha cambiado con la vida moderna.


Un excursionista observa la salida de la luna llena en Carson Pass, California, EE.UU. La Luna tiene ocho ciclos, y la atracción gravitatoria de la Tierra es mayor durante la luna llena y la luna nueva (Foto: Phil Schermeister / Nat Geo).


Cómo estudiar los efectos de la Luna en la salud


Una pregunta importante, según Wehr, es por qué estos nuevos estudios están encontrando relaciones entre el ciclo lunar y la salud humana, mientras que las investigaciones anteriores han sido en gran medida poco concluyentes.

En primer lugar, muchos estudios anteriores sólo analizaban instantáneas de diferentes personas en distintos momentos del ciclo lunar, en lugar de hacer un seguimiento de cada paciente a lo largo del tiempo, que es la única forma de detectar patrones cíclicos sutiles que varían de una persona a otra.

Además, los estudios anteriores han utilizado a menudo diseños y métodos muy diferentes, lo que dificulta la comparación de sus resultados, Narimen Yousfi, científico del Centro Nacional de Medicina y Ciencia del Deporte de Túnez.

Eso "podría estar detrás de la contradicción de los resultados", afirma, y añade que los investigadores deberían ponerse de acuerdo en utilizar un mismo protocolo para estudiar la influencia de la Luna.

Los beneficios de conocer los efectos de la Luna en la salud


Investigar el efecto de la Luna en la salud humana no es solo una cuestión de curiosidad científica. Podría conducir a una comprensión más profunda de la salud humana, a mejores enfoques de entrenamiento en atletas, cuyo rendimiento está relacionado con el sueño y a nuevos enfoques de tratamiento para afecciones fuertemente ligadas al sueño, como el trastorno bipolar.

"En muchos casos, creo que podríamos aprovechar ese conocimiento para prevenir algunos síntomas de enfermedades que dependen en gran medida de la cantidad de sueño que se tenga", sostiene De la Iglesia.

Después de décadas de descartar por completo esta idea, estos nuevos resultados están empujando a los científicos a determinar de forma concluyente si los humanos somos realmente capaces de detectar los cambios lunares a nuestro alrededor y, en caso afirmativo, cómo los percibimos.

(Fuente: National Geographic)

viernes, 7 de junio de 2024

Qué tiene de especial el lado oculto de la Luna y en qué se diferencia de la cara visible

 
El módulo de aterrizaje y ascenso de la misión china Chang'e 6 recoge muestras del suelo en la cara oculta de la Luna.

La sonda china Chang'e-6 está regresando a la Tierra con un cargamento muy valioso: las primeras muestras de suelo jamás recolectadas en la cara oculta de la Luna.

El robot recogió alrededor de 2 kg de material tras descender en la cuenca Aitken del Polo Sur (APS), uno de los cráteres más grandes que se conocen en el Sistema Solar.

Chang'e-6 pasó dos días juntando rocas y polvo, valiéndose de un brazo mecánico y un taladro, en una hazaña celebrada por la comunidad científica internacional. Se espera que la cápsula con las muestras aterrice en los desiertos de Mongolia Interior alrededor del 25 de junio.

China es el único país que ha llegado a la cara oculta de la Luna. Lo logró por primera vez en 2019, en la cuarta de las seis misiones de exploración lunar Chang'e (nombre de la diosa lunar en la mitología china).

Ya varios países han emprendido misiones lunares, principalmente Estados Unidos con su programa tripulado Apolo y posteriores sondas no tripuladas de la NASA. Pero todas ellas ocurrieron en la cara observable de la Luna.

La Administración Nacional del Espacio de China describió su más reciente logro como una "hazaña sin precedentes en la exploración lunar humana".

Añadió que la misión Chang’e 6 involucró "muchas innovaciones de ingeniería, altos riesgos y grandes dificultades", especialmente las altas temperaturas en el lado oculto de la Luna. ¿Cuál es, entonces, la diferencia entre los lados visible y no visible de nuestro satélite natural y por qué explorar en este último es tan problemático?

Un hemisferio peligroso y misterioso

Desde nuestra perspectiva, la Luna tiene dos lados o hemisferios, uno visible y otro oculto, también llamado “lado oscuro”, aunque a este también lo baña la luz del Sol pero no lo podemos ver.

La razón por la cual la Luna solo nos muestra una cara se debe a un fenómeno conocido como “rotación sincrónica”, por la que el satélite tarda lo mismo en girar sobre su propio eje que en hacerlo alrededor de la Tierra.

Enviar una nave espacial y hacerla descender allí está plagado de riesgos, porque es muy difícil comunicarse con ella una vez que cruza al lado oculto.


La perspectiva del módulo Change' 6 pocos antes de descender en la cara oculta.

Al llegar a la cara lejana de la Luna, el módulo se queda sin señal.

"Como no podemos comunicarnos directamente con el lado oculto desde la Tierra, otra nave tiene que ponerse en órbita en torno de la Luna para transmitir las órdenes del centro de control y recibir los datos", explicó el profesor Martin Barstow, de la Universidad de Leicester.

Para ello, la CNSA se valió del satélite Queqiao-2, que con anterioridad había colocado en la órbita lunar. Asimismo, el módulo de descenso tuvo que poner en operación un sistema de evasión de obstáculos visuales autónomo, dotado con una cámara que seleccionaba automáticamente las áreas seguras de alunizaje según la luminosidad o la oscuridad de la superficie lunar.

Geología diferente


El hemisferio oculto de la Luna tiene una corteza más gruesa y muchos más cráteres que su cara más conocida.

La cara oscura, o mejor dicho el hemisferio más remoto de la Luna, tiene un aspecto bastante distinto al que vemos desde la Tierra.

Los científicos explican que tiene una corteza más antigua y gruesa, con muchos más cráteres. También hay pocos de esos "mares" o planicies oscuras de basalto creadas por el flujo de lava que son evidentes en el lado más visible.

Se cree que un impacto poderoso en la cuenca Aitken puede haber atravesado la corteza hasta llegar al manto lunar. Se espera que la cápsula Chang’e 6 traiga a la Tierra muestras de esa capa.


Las rocas lunares en la cara visible de la Luna como esta, extraída por los astronautas del Apolo 11, tienen una composición diferente a las de la cara oculta.

"Todo el mundo está muy emocionado de que podamos echar un vistazo a estas rocas que nadie ha visto antes", dijo el profesor John Pernet-Fisher, especialista en geología lunar de la Universidad de Manchester.

Pernet-Fisher ha analizado otras rocas lunares traídas por las misiones Apolo de Estados Unidos y por las naves chinas. La mayoría de ellas son de origen volcánico, similares a las que podríamos encontrar en Islandia o Hawái.

Pero el material del otro lado de la Luna podría tener una química diferente.

Pernet-Fisher afirmó que la oportunidad de analizar rocas de un área completamente diferente de nuestro satélite natural podría responder a preguntas fundamentales sobre la formación de los planetas.

El polo sur de la Luna es la próxima frontera de las misiones a nuestro satélite natural: varios países están interesados en comprender esa región porque hay muchas posibilidades de que tenga hielo.

El acceso al agua aumentaría significativamente las probabilidades de establecer con éxito una base humana en la Luna.

Objetivos mayores

Además del entusiasmo por la investigación científica, las misiones Chang'e-6 también revelan las ambiciones de China más allá de la Luna.

Este programa es una práctica útil para otro posible objetivo: recoger muestras de Marte.

Si bien el material lunar promete grandes beneficios científicos en cuanto a revelar los secretos del Sistema Solar, las muestras del planeta rojo podrían, potencialmente, proporcionar nuevas pistas sobre si Marte podría ser habitable o no.

Otro hecho notable es que la misión Chang'e-6 requiere una compleja maniobra de encuentro de la sonda que transporta las muestras con un módulo orbital que las traerá de regreso.

Este procedimiento no es necesario para recuperar el material, pero sí para llevar a astronautas a la superficie lunar y regresarlos sanos y salvos a la Tierra.

La complejidad añadida parece ser un trampolín hacia las misiones lunares tripuladas


El programa espacial de China aspira a más que sólo pisar la Luna.

China anunció el año pasado que planea lanzar su primera misión lunar tripulada antes de 2030.

Su idea es llevar a la superficie a un par de astronautas que horas después se reúnan con un colega en órbita. Esto es muy similar a lo realizado con los módulos de descenso/ascenso y orbitales de las misiones Chang'e-6 y Apolo de la NASA.

China no está considerando una mera presencia de corto plazo, plantando banderas y dejando huellas en la Luna.

Su ambición se parece más al programa Artemis que al Apolo de la NASA: quiere lanzar dos misiones separadas a la cuenca APS en 2026 y 2028, que incluyen experimentos con suelo lunar para imprimir ladrillos en 3D que sirvan para construir una base lunar.

"El polo sur de la Luna es el destino al que nos dirigiremos para prepararnos para cuando volvamos a enviar seres humanos a la Luna", explicó Katherine Joy, profesora de Ciencia Lunar y Planetaria de la Universidad de Manchester.

"Junto con Chang'e-7 y 8, también descenderán varias misiones planificadas por la NASA para determinar dónde y cuántos elementos volátiles, incluyendo agua y hielo de agua, se encuentran en el suelo polar. Este material podría ser útil para futuros exploradores humanos, por lo que será muy interesante ver qué diversidad encontrarán todos los módulos robóticos de alunizaje previstos para los próximos años".

(Fuente:BBC News)

jueves, 30 de mayo de 2024

¿Qué vehículos utilizarán los astronautas para desplazarse en la Luna cuando la habitemos?

Neumáticos que soporten 300 grados, baterías que funcionen a temperaturas gélidas, brazos robóticos para realizar minuciosas tareas de construcción, capacidad de girar repentinamente en la superficie lunar: todos ellos son requisitos de la próxima generación de vehículos lunares que acompañarán a los astronautas del programa Artemis de la NASA a la Luna.


Ilustración conceptual de un Vehículo Terreno Lunar (VTL) para astronautas Artemis de Lunar Outpost, uno de los tres consorcios seleccionados por la NASA para diseñar un VTL para la misión de construcción de un hábitat permanente en la Luna (Ilustración: Lunar outpost / Lockheed Martin).

Artemis no es una reedición del viejo programa Apolo, sino que va mucho más allá: a partir de 2026, la NASA no planea limitarse a visitar la Luna, sino quedarse allí y construir un hábitat sostenible y permanente en el polo sur lunar, posiblemente rico en agua, que servirá como puesto avanzado de investigación, centro de ingeniería y nexo de unión de una economía extraterrestre.

Para ahorrar tiempo, maximizar sus aventuras exploratorias e impulsar su producción científica, la NASA ha decidido que sus futuros caminantes lunares dispongan de un Vehículo Lunar Terrestre (VLT), el todoterreno por excelencia.

El mes pasado, la agencia espacial anunció que tres consorcios, encabezados por Intuitive Machines de Texas, Lunar Outpost de Colorado y Venturi Astrolab de California, habían sido elegidos para diseñar estos veloces vehículos extraterrestres. A lo largo del próximo año, cada uno de ellos será evaluado por la NASA, que elegirá al ganador con un contrato de 4.600 millones de dólares.

En la actualidad, la misión Artemis III, prevista para finales de 2026, tiene como objetivo llevar astronautas a la Luna. El plan es desplegar el VTL ganador con la tripulación del Artemis V. ¿Cuál utilizarán los astronautas para, entre otras cosas, desplazarse por la superficie lunar?


Prototipo del FLEX Rover de Venturi Astrolab realiza una prueba de campo cerca del Valle de la Muerte, California, (USA) (Fotografía: Venturi Astrolab).

De Apolo a Artemis: cómo serán los nuevos vehículos lunares


Cada una de las tres últimas misiones Apolo tenía su propio Vehículo Lunar de Exploración, un rover eléctrico que ampliaba el radio de búsqueda alrededor de los módulos de aterrizaje. "Tus herramientas, tus piedras, tu cámara, tú mismo. Si hay que llegar a algún sitio a toda prisa, el rover es la forma de hacerlo", afirma Paul Byrne, científico planetario de la Universidad Washington (USA).

Pero eran objetos de un solo uso. "Les funcionaba tener este vehículo pequeño, ligero y descartable", comenta Lara Kearney, directora del programa de la NASA para Actividad Extravehicular y Movilidad Humana en Superficie en el Centro Espacial Johnson de Texas (USA).

Pero los tiempos han cambiado. "Lo que la NASA busca ahora es más una capacidad sostenible a largo plazo en la que probablemente volverán para establecer instalaciones o bases en algún lugar alrededor del polo sur de la Luna", explica Pete McGrath, Director de Operaciones de Intuitive Machines.

Eso significa que se necesita un rover (término coloquial para referirse a un vehículo espacial terrestre) que sea duradero, recargable, capaz de desplazar diversas cargas útiles, realizar innumerables investigaciones científicas e incluso moverse de forma autónoma (o ser pilotado a distancia desde la Tierra) cuando los astronautas ni siquiera estén presentes.

La esperanza es que los VTL no sólo puedan seguir haciendo ciencia, sino también construir puestos avanzados y equipos, como redes de comunicaciones, antes de que lleguen los astronautas, lo que daría a los humanos más tiempo para llevar a cabo tareas científicas más complejas.


Representación del diseño conceptual del Vehículo Lunar Terrestre del equipo Moon RACER de Intuitive Machines (Imagen: Intuitive Machines).

"Es como combinar el buggy lunar de la era Apolo y el vehículo científico de Marte. Eso es lo que intentamos hacer", asegura Kearney.

Luchando contra los extremos: los requisitos para construir un vehículo lunar

La NASA tiene una serie de requisitos básicos que deben cumplir los tres diseños. Los vehículos deben poder superar pendientes moderadas y tener una autonomía de 10 kilómetros desde el módulo de aterrizaje (o, en su caso, el hábitat) con una sola carga de batería.

El vehículo y sus baterías alimentadas por energía solar deben ser capaces de sobrevivir durante unas horas en algunas de las regiones permanentemente sombreadas del polo sur, zonas de frío glacial y oscuridad eterna en las que se cree que hay reservas de agua helada, que puede utilizarse para hidratarse, cultivar y fabricar combustible para cohetes.

Estos tres vehículos no estarán presurizados, lo que significa que los astronautas tendrán que llevar trajes espaciales para utilizarlos. Y lo ideal sería que, en lugar de enviar varios vehículos para cada misión de astronauta, los VTL tuvieran una vida útil de 10 años.

Es más fácil decirlo que hacerlo. El duro ciclo día-noche significa que "los neumáticos experimentarán temperaturas más frías que el nitrógeno líquido y 100 grados por encima del agua hirviendo", sostiene Jaret Matthews, fundador y CEO de Astrolab.

Las baterías de los vehículos eléctricos a veces tienen problemas en la Tierra. En la Luna, a veces gélida, este problema es mucho más grave. Mantener el VTL solar en el polo sur lunar es posible si se le puede ordenar que circule y persiga al Sol. Pero una opción mejor es crear baterías que puedan sobrevivir a la oscuridad. "Es un problema técnico muy difícil que tenemos que resolver", afirma Justin Cyrus, fundador y director general de Lunar Outpost.

Luego está el suelo lunar: un material abrasivo y escurridizo a diferencia de la arena del desierto. "Es como conducir sobre fibra de vidrio, y se pega a todo", describe McGrath. Cada VTL debe resistirse a sucumbir a él, pero si algo se estropea, el LTV debe poder repararse a sí mismo o ser reparado rápidamente por los astronautas.

"No tengo una estación de servicio ni un taller donde pueda repararlo", añade McGrath. "Es como hacer una parada en boxes de un auto de carreras: ágil, rápida y eficaz".

Haciendo acrobacias lunares: ¿qué vehículos lunares están en desarrollo?

A pesar de sus similitudes básicas, los tres VTL tienen una filosofía de diseño diferente. Y aunque los consorcios no pueden revelar demasiado sobre sus vehículos individuales en plena competición, han ofrecido algunas pistas tentadoras.

Lunar Outpost, en asociación con Lockheed Martin, General Motors, Goodyear Tire & Rubber Company y MDA Space, está fabricando un vehículo de transporte de última generación. "Es un camión espacial. Está pensado para mantener y construir infraestructuras a gran escala en la superficie lunar", indica Cyrus.

Él explica que la avanzada tecnología de baterías les permitirá hacer funcionar el VTL durante la gélida noche lunar, con o sin astronautas presentes. Y su vehículo, con un conjunto de brazos robóticos, debería ser capaz de realizar detalladas tareas de construcción y transporte de carga.

Su caballo de batalla ya ha sido contratado para volar en varias misiones lunares inminentes dirigidas tanto por socios comerciales como por otras agencias espaciales. Y "queremos que sea la columna vertebral de la campaña Artemis", afirma Cyrus.

Intuitive Machines es más conocida por ser la empresa que, a principios de este año, hizo aterrizar (aunque de forma un tanto accidentada) la nave espacial Odysseus en el polo sur lunar, la primera nave espacial estadounidense en la Luna desde 1972. Aprovechan esa valiosa experiencia y la de sus socios (entre ellos AVL, Boeing, Michelin y Northrop Grumman) para construir el Moon Reusable Autonomous Crewed Exploration Rover, o Moon RACER, VTL.

Como su nombre lo indica, se trata de un diseño de VTL centrado en el astronauta que se parece más a un vehículo de carreras. "Boeing también construyó el vehículo lunar original", explica McGrath. Su diseño es altamente modular, explica, lo que significa que sus partes pueden ser fácilmente intercambiadas por otras, por humanos o (potencialmente) de forma autónoma.

Finalmente, el tercer postulante: en colaboración con Axiom Space y Odyssey Space Research, el Flexible Logistics and EXploration, o FLEX, LTV de Astrolab tiene el aspecto de un elegante y compacto buggy. "Está diseñado para ser el vehículo más versátil jamás creado", asegura Matthews, señalando su arquitectura altamente modular.

Ya disponen de un prototipo terrestre a escala real, y una versión del FLEX ya está lista para dirigirse a la Luna en una misión comercial de SpaceX Starship, llevando consigo 1.5 toneladas de instrumentos, experimentos y otras cargas. "Ese mismo diseño de plataforma central es también la base del diseño de nuestro Vehículo Terreno Lunar", sostiene.

No solo banderas y huellas: el futuro de los vehículos lunares

No sabemos cuál de los tres VTL tiene más posibilidades de ser elegido por la NASA para formar parte del programa Artemis. Pero sí sabemos que el ganador no estará solo mucho tiempo: para la misión Artemis VII, se espera que la Agencia Espacial Japonesa (JAXA) haya terminado de construir su propio vehículo.

Y este estará presurizado, lo que significa que los astronautas irán dentro, sin traje espacial, desplazándose de un modo no muy distinto a como los exploradores utilizan los sumergibles robóticos para investigar el fondo marino.

Este rover, que debe recorrer al menos 19 kilómetros con una sola carga de energía, podrá alojar a los astronautas durante 30 días, lo que lo convierte en un vehículo de reconocimiento de largo alcance. "Es un cambio de juego legítimo", opina Byrne. "Se podrá prácticamente vivir en esta cosa. Ya no estaremos limitados por los consumibles de nuestros trajes". Y si los astronautas necesitan vestirse para explorar a pie, pueden hacerlo.

Tras el fin del programa Apolo, era difícil imaginar un puesto de avanzada humano en nuestro vecino lunar. Pero "toda la premisa de Artemis es tener una presencia sostenida en la Luna. No solo clavar banderas y dejar huellas, sino volver y quedarnos", dice Matthews.

Y los anuncios de licitación de vehículos lunares hacen que esta posibilidad parezca considerablemente más tangible. No es difícil imaginarse los cuatro rovers (utilizados por diversas agencias espaciales y empresas de vuelos espaciales) paseando por el polo sur lunar.

"Así es como conseguiremos que el espacio sea sostenible", dice Cyrus. "Así es como lograremos que la humanidad viva y trabaje en otros cuerpos planetarios".

(Fuente:; National Geographic)

miércoles, 10 de abril de 2024

Consideraciones sobre el lado oscuro de la Luna, la inspiración del más célebre álbum de Pink Floyd

Prácticamente todo el mundo sabe que la Luna tiene una cara que no es visible desde la Tierra, pero… ¿podemos decir si esa cara está oculta o si bien está oscura, no iluminada por el Sol? Aunque pueda haber cierta confusión al principio, si lo pensamos un poco pronto averiguaremos que se trata de la cara oculta, puesto que no la podemos ver desde la Tierra, pero no es -ni mucho menos- oscura. Si  conseguiste contestar bien la primera pregunta, ¿sabrías explicar a qué se debe? Vamos a intentar aclararlo.

Fases lunares

La Luna rota alrededor de la Tierra con un período sidéreo de 27 días 7 horas y 43 minutos y se traslada alrededor de la Tierra en el mismo intervalo de tiempo, de ahí que siempre nos muestra la misma cara.. Como la Tierra, a su vez, rota alrededor del Sol, a la Luna le cuesta un poquito más recorrer esa distancia extra, por lo que el periodo sinódico de la Luna es, en cambio, de 29 días 12 horas y 44 minutos. Esta rotación es la que provoca que veamos distintas fases lunares a lo largo del mes. Así pues, la Luna se nos muestra en novilunio (luna nueva), cuatro creciente, plenilunio (luna llena) y cuarto menguante -en ese orden- según recorre su trayectoria en torno a la Tierra. En el siguiente diagrama podemos ver y comprender mejor por qué se producen estas fases.

Hay que tener en cuenta que el brillo de la Luna es provocado por la reflexión de la luz solar sobre su superficie. El álbum mencionado en el título de este post termina con la frase "No existe un lado oscuro de la Luna, en realidad es toda oscura", y es científicamente cierto: no emite luz por sí misma, por lo que, desde la Tierra, sólo veremos la parte iluminada por el Sol. Esto hace que, dependiendo de donde se encuentre la Luna a lo largo del mes, veamos unas fases u otras.

La cara oculta de la Luna

Pero vamos a lo que nos interesa: la cara oculta. La Luna lleva tanto tiempo (miles de millones de años) dando vuelta a la Tierra que ha sincronizado su periodo de rotación alrededor de la Tierra con el periodo de rotación sobre sí misma. ¿Qué quiere decir esto? Pues que la Luna da una vuelta a la Tierra cada 29 días aprox. pero también da una vuelta sobre sí misma cada 29 días. Esto hace que, en su trayectoria en torno a la Tierra, la Luna siempre nos muestre la misma cara. Sin embargo, esto no implica que la otra cara no exista, o que no la ilumine el Sol o que en ella haya bases lunares extraterrestres o militares. No. La cara oculta recibe la misma radiación solar que la cara visible, está compuesta por los mismos materiales, existen fotografías recogidas por satélites que la orbitan, etc. Este fenómeno de sincronización no es extraño. En el Sistema Solar se dan varios casos de sincronización de periodos de rotación entre distintos cuerpos. Es un fenómeno de modulación de frecuencias que la física más sencilla es capaz de explicar. Sin embargo, existen varias curiosidades y consecuencias de esta sincronización, que veremos poco a poco.

¿Cómo es la cara oculta de la Luna?

La cara oculta no es desconocida para el ser humano. Las grandes agencias espaciales han enviado sondas -no tripuladas- que han conseguido orbitar la Luna y registrar con imágenes esa cara oculta. La sonda soviética Luna 3 lo fotografió por primera vez el 10 de octubre de 1959, y desde entonces, muchas otras lo han hecho. En esta foto podemos ver un mapa topográfico (representa las alturas por colores) de ambas caras.

Como se puede apreciar, la cara oculta posee -en general- una mayor altura (representada con colores rojizos) que la cara visible.

En esta otra foto podéis ver, en color real y con más detalle, la imagen de la cara oculta de la Luna. Llama la atención en un primer vistazo, que está más salpicada de cráteres que la cara visible. Esto es debido a que la cara oculta está siempre vuelta hacia el espacio y por lo tanto más expuesta a la caída de meteoros, mientras que la cara visible está más protegida por la Tierra y su campo gravitatorio:

La libración lunar

En realidad, la Luna no nos muestra siempre el mismo 50%, correspondiente a la cara visible desde la Tierra, sino que la Luna sufre un pequeño movimiento de libración, con lo que llega a mostrarnos a lo largo del año en torno a un 59% de su superficie. Este movimiento de libración podemos entenderlo como el cabeceo de un trompo y nos permite ver zonas que, normalmente, no alcanzamos a ver. En este video, registrado por la sonda LRO de la NASA, podemos ver un año entero de la Luna en tan sólo 2 minutos y medio.

La luna miente, pero depende de dónde nos encontremos

A los niños siempre les enseñan en el colegio que la Luna miente, puesto que está en fase Creciente cuando tiene forma de D y está en fase Decreciente -menguante- cuando tiene forma de C. Esto sólo es cierto para el hemisferio Norte. Si nos vamos al hemisferio Sur se nos descubrirá a nuestros ojos un cielo y unas constelaciones completamente nuevas y, las pocas que conozcamos, la veremos invertidas. Lo mismo ocurre con la Luna, que se verá invertida. Por lo tanto, en el hemisferio Sur la Luna no miente y está en fase Creciente cuando tiene forma de C y está en fase decreciente -menguante- cuando tiene forma de D. Todo es cuestión de perspectiva.

jueves, 29 de febrero de 2024

Hallan una protuberancia volcánica nunca vista en la Luna

Los científicos que escudriñan la superficie lunar en busca de pistas de la tasa de impactos del pasado de nuestro satélite han descubierto una formación que ha confundido a los geólogos. 

Una imagen de la Luna por un telescopio muestra los muchos cráteres preservados y los campos de lava oscuros de nuestra cercana compañera celeste.

En algún momento tras la formación del sistema solar hace 4600 millones de años, un proyectil impactó en nuestra joven Luna y formó la cuenca de 998 kilómetros de diámetro denominada cuenca Crisium. Nadie sabe cuándo se produjo este impacto, pero durante décadas se ha intentado resolver este enigma en el marco de un debate sobre si la Luna y la Tierra, por su proximidad, vivieron un periodo de bombardeo frenético de meteoros al principio de sus historias.

Ahora, los científicos que escudriñan la región dicen haber avistado un cráter dentro de la cuenca que parece contener fundidos de impacto prístinos, un tipo de roca volcánica que puede servir de reloj geológico definitivo. Si los futuros astronautas o un robot pudieran obtener una muestra y determinar su antigüedad, eso podría revelar qué ocurría en la Tierra durante el periodo primordial en el que surgió la vida en nuestro planeta.

Como ventaja añadida, el descubrimiento incluye un misterio intrigante: la cuenca también alberga una ampolla geológica de 177 kilómetros cuadrados que no se parece a nada observado en el sistema solar. Según informa el equipo en un trabajo que se publicará en el Journal of Geophysical Research: Planets, esta ampolla geológica parece haber sido creada por una actividad magmática subterránea peculiar que los investigadores no pueden explicar, por ahora.

«Estoy muy confundido», afirma Clive Neal, experto en geología lunar de la Universidad de Notre Dame que no participó en la nueva investigación.


Mare Crisium.

¿Cómo datan los impactos?

Nuestro registro de impactos pasados en la Tierra es irregular, principalmente porque la erosión ambiental y la constante tectónica de placas borran las pruebas. Por su parte, la falta de aire y actividad han preservado miles de millones de años de cráteres sobre cráteres en la Luna. En este sentido, nuestra compañera orbital nos proporciona un registro indirecto de la tasa de impactos en el pasado de nuestro planeta.

Entre otros enigmas, saber qué ocurría en la Tierra hace tanto tiempo es de gran importancia para comprender los orígenes de la vida. Aunque los científicos aún debaten la antigüedad de los fósiles más antiguos documentados, varios ejemplos propuestos datan de hace entre 3500 y 4280 millones de años. En una coincidencia sorprendente, las evidencias de la Luna sugieren que aquel fue el momento en el que la Tierra primitiva estaba siendo acribillada por los fragmentos restantes de la formación del sistema solar.

Las misiones Apolo y otras expediciones robóticas de la Unión Soviética trajeron a la Tierra muestras de roca de las cuencas lunares y de los grandes cráteres de la cara visible de nuestro satélite, que se han empleado para datar los diversos impactos. Muchas de estas rocas tenían antigüedades situadas entre los 3800 y los 4000 millones de años, lo que apunta a que la cantidad ya alta de impactos en la Luna repuntó. Este periodo de 200 millones de años se conocería como Bombardeo Intenso Tardío.


Una montaña de fuego helado

Por suerte, hallaron una firma de magnesio en el cráter Yerkes, de 35 kilómetros de diámetro, ubicado en la cuenca Crisium. El impacto fue tan potente que formó un pico central elaborado con restos que circularon como un fluido y que se solidificaron en un montículo en medio del cráter. Sus huellas espectrales sugieren que esta aguja mantuvo gran parte de los fundidos de impacto de Crisium fuera del alcance del mar de lava que llenaría el lecho de la cuenca.

Neal sostiene que cabe la posibilidad de que estos fundidos de impacto se produjeran en la formación de Yerkes y no en la de la cuenca Crisium. Pero si el equipo está en lo cierto, una misión a Yerkes podría desvelarnos la antigüedad de una segunda cuenca lunar. Si tiene 3900 millones de años, como Imbrium, esto respaldaría la idea de que se produjo un pico de la cantidad de impactos de meteoros. Con todo, si es mucho más antigua, eso sugiere que los impactos estuvieron más separados en el tiempo.

En el caso de una lluvia de meteoros más distribuida, solo algunas partes de la Tierra se habrían convertido en baldíos biológicos. Sin embargo, según Moriarty, un repunte concentrado podría haber fundido por completo la corteza del planeta y llenado la atmósfera de vapores de silicato. Según él, si eso hubiera ocurrido cuando surgió la vida, entonces es realmente impresionante que existan seres vivos en la Tierra.

Aunque los resultados de este estudio ofrecen algo de información, los primeros días del sistema solar seguirán siendo un misterio hasta que visitemos Crisium y otras cuencas lunares.