En medio de una nueva baja global de la calidad democrática, los países de la región prolongaron la tendencia negativa mientras se multiplican las farsas electorales desde Venezuela a Rusia. Cómo se encuentra considerada Argentina, y cuáles son los números mundiales.
(Foto: Shutterstock).
En la edición del año 2024, el Índice señala que menos de la mitad de la población del planeta, cerca del 43%, vive en algún tipo de democracia, aunque sólo un 6,6% lo hace en alguna de las 25 democracias plenas que identifica la revista. Además, existen 60 regímenes autoritarios que aglutinan a dos de cada cinco personas de la población mundial, debido principalmente a la situación que vive China y sus cerca de 1.400 millones de habitantes. India, otro de los países que ha sufrido un importante recorte de libertades civiles en los últimos años y que ya se clasifica como régimen autocrático en otros análisis, sigue siendo calificado como "democracia imperfecta" por la publicación británica.
A nivel global, los datos de 2024 son los peores desde que el índice se comenzó a publicar hace 17 años. La nota media de la salud de la democracia en el mundo, en una escala de 0 a 10, fue de 5,17, un resultado en disminución desde hace más de una década y peor incluso que el obtenido en 2021, cuando las medidas adoptadas por la crisis sanitaria provocada por el coronavirus hizo caer el indicador hasta el 5,28.
Sólo 25 democracias plenas (Foto: Álvaro Merino /
The Economist).
Así pues, el informe no sólo advierte que ningún país ha conseguido mejorar su índice de salud democrática en más de medio punto durante el último año, sino que subraya que la democracia global está en su peor momento desde que se creó el indicador. Apunta a la guerra y los conflictos armados como el principal elemento desestabilizador a nivel democrático.
La guerra en Ucrania, donde las instituciones son cada vez más débiles, o las guerras en Sudán y la Franja de Gaza son sólo algunos de los conflictos que están poniendo en jaque la seguridad y los procesos democráticos en varias zonas del mundo.
Las mejores democacias y las peores dictaduras
(Foto: Álvaro Merino / The Economist).
Por otro lado, Francia ha perdido su estatus de democracia plena. El deterioro de la confianza en el gobierno de Emmanuel Macron así como la sucesión de cuatro primeros ministros en el transcurso de un año han convertido a Francia en una democracia imperfecta. De manera similar ha sucedido con Corea del Sur, que ha pasado de democracia plena a imperfecta tras el autogolpe del presidente Yoon Suk Yeol. El mayor cambio lo ha experimentado Bangladesh, que ha caído en 25 puntos tras el derrocamiento de la autócrata Sheikh Hasina y que tiene un complicado camino por delante para restaurar su democracia.
Estados Unidos se mantiene como democracia imperfecta, variando levemente respecto al año anterior. Sin embargo, las acciones de Donald Trump en la Casa Blanca miran más hacia un autoritarismo competitivo que hacia los estándares democráticos que pueden traer un futuro más propio de un régimen híbrido a la potencia mundial.
Cantidad de personas viviendo bajo cada sistema
político, desde 1800 a 2022 (Foto: Álvaro Merino / Our World in
Data).
El puntaje de América Latina y el Caribe descendió 0,07 puntos en 2024, pasando de 5,68 a 5,61. La región cuenta con dos democracias plenas -Costa Rica y Uruguay-, diez democracias defectuosas, ocho regímenes híbridos y cuatro regímenes autoritarios (Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela).
La región registró el puntaje más bajo del mundo en "cultura política", caracterizado por una alta tolerancia hacia líderes fuertes, un notable respaldo a gobiernos militares en algunos países y un nivel bajo de satisfacción con la democracia. Para muchos, los avances en materia económica, social y de seguridad han sido insuficientes en los últimos años, lo que ha propiciado el crecimiento de movimientos populistas y autoritarios.
Incluso en países con sistemas de partidos consolidados, como Uruguay, han surgido fuerzas políticas radicales y anti-establishment que desafían el modelo de representación tradicional.
El informe también señala la intensificación de las divisiones partidistas como un factor clave en el deterioro democrático, destacando los casos de la Argentina y Brasil. En la Argentina, el primer año de gobierno de Javier Milei acentuó la polarización política. Descrito como un "outsider" cuya influencia se amplificó en los medios y las redes sociales, Milei ha mantenido una postura confrontativa, agresiva y hasta insultante con los medios y la oposición, lo que, según el informe, ha generado un efecto intimidante sobre las voces disidentes.
El único país de la región que cambió de categoría fue Paraguay, que descendió de "democracia defectuosa" a "régimen híbrido". Esta degradación, según el informe, se debe a una ley de 2024 que restringe la libertad de acción de las organizaciones no gubernamentales (ONG).
En este sentido, uno de los puntos a favor del índice, que se publica anualmente desde la primera edición de 2006, es que sale de la tradicional contraposición entre democracia y dictadura. Con el concepto de los regímenes híbridos, también conocidos como anocracias, se permite establecer una zona gris entre dos términos absolutos o mucho mejor definidos como son los regímenes democráticos y los autocráticos. De igual manera, el índice de la publicación británica también presenta sus problemas esenciales: ¿se puede cuantificar un concepto volátil y subjetivo como el de democracia?
(Fuente: The Economist / Our World In Data / elordenmundial.com / varios / redacción propia)



