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jueves, 11 de junio de 2026

Cuando la pelota es política: cinco Copas del Mundo que fueron mucho más que fútbol

De Uruguay 1930 a  Alemania 2006, los Mundiales aparecen como vidriera estatal. Modernidad, legitimidad y estabilidad en primer plano. La pregunta queda abierta: transformación real o maquillaje eficaz. Un historiador argentino puntualiza cinco ejemplos.

(Fuente: composición propia).

Detrás de la fiesta de los estadios llenos y la épica deportiva, existe un tablero de ajedrez político que pocos logran leer con precisión. El historiador y docente Camilo Scaglia, convencido de que el fútbol y el poder llevan décadas fingiendo que no se conocen, establece en esta entrevista un ranking. Una especie de "Top 5" de las Copas del Mundo que funcionaron como perfectas herramientas de propaganda, reconciliación nacional o maquillaje de regímenes autoritarios.

Sin perder el rigor académico, Scaglia nos invita a mirar el reverso de la copa para entender cómo cinco países jugaron sus partidos más cruciales fuera de la cancha, bajo la mirada siempre atenta y convulsa de la Argentina.

Scaglia vinculó esa lógica con la idea de "soft power" formulada por Joseph Nye, politólogo estadounidense: influir no por la fuerza, sino por la atracción cultural y la reputación. Organizar un torneo de escala planetaria, planteó, permite a un Estado decir que es moderno, capaz y estable.

El caso de mayor alcance mediático, según explicó, fue México 1970: la FIFA y la Cadena Mundovisión transmitieron el torneo a 93 países, en el primer Mundial televisado en color y en directo para todo el mundo. La operación de imagen, dijo, desplazó del centro de la escena internacional las imágenes de la Plaza de las Tres Culturas y las reemplazó por estadios llenos, multitudes festivas y el Brasil de Pelé.

(Foto: captura de pantalla).

Scaglia habló sobre Uruguay 1930, México 1970, España 1982, Estados Unidos 1994 y Alemania 2006 para mostrar un mismo patrón: cada sede usó la Copa del Mundo para proyectar estabilidad, legitimidad o poder. La tensión central, según su reconstrucción, es que el torneo puede confirmar una transformación real o funcionar como maquillaje de una crisis que sigue abierta.

Uruguay 1930 inauguró el torneo en el auge de una democracia regional

Sobre el primer Mundial, Scaglia señaló que la elección de Uruguay no fue casual. El país llegaba al centenario de su Constitución como una de las democracias más sólidas de América Latina, con el impulso reformista de José Batlle y Ordóñez, educación laica y gratuita y una clase media urbana consolidada.

La FIFA encontró allí un escenario ideal para un torneo que también quería proyectar valores. Uruguay sumaba además los títulos olímpicos de 1924 y 1928, aunque sólo cuatro selecciones europeas aceptaron cruzar el Atlántico por el costo del viaje y por la resistencia a reconocer la primacía sudamericana.

Selección de fútbol de Uruguay que conquistó el primer Campeonato del Mundo en 1930. De pié, de izquierda a derecha: Gestido, Mazzali, Ballesteros, Mascheroni, Andrade y Fernández. Agachados: Dorado, Scarone, Castro, Cea e Iriarte (Foto: X).

Scaglia remarcó que la final entre Uruguay y Argentina condensó una rivalidad que excedía lo deportivo. Recordó que hubo discusiones hasta último momento por la pelota que se usaría y que la tensión entre hinchas de ambas orillas del Río de la Plata fue tal que el árbitro exigió tener un barco listo en el puerto de Montevideo para salir apenas terminara el partido.

El contraste político apareció poco después. Menos de dos meses después de la final, el 6 de septiembre de 1930, el general José Félix Uriburu derrocó a Hipólito Yrigoyen en el primer golpe de Estado argentino, mientras Uruguay celebraba su título como confirmación de su solidez institucional.

México 1970: Pelé en el Olimpo, el PRI en el banquillo y la anestesia televisada

El Mundial de México 1970 se disputó dos años después de la matanza de Tlatelolco. El 2 de octubre de 1968, diez días antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Ciudad de México, el ejército y grupos paramilitares masacraron a estudiantes y manifestantes en la Plaza de las Tres Culturas; las cifras oficiales hablaron de 30 muertos, y las investigaciones posteriores elevaron la estimación a varios centenares.

México usó el Mundial 1970 para desplazar de la escena internacional la masacre de Tlatelolco y recomponer la imagen del régimen mexicano (Foto: X).

Según Scaglia, el presidente Gustavo Díaz Ordaz ordenó personalmente el operativo. Dos años después, su sucesor Luis Echeverría, que había sido secretario de Gobernación durante la matanza, necesitaba recomponer la imagen del país y del régimen del PRI, en el poder sin interrupciones desde 1929.

El Mundial fue diseñado en esa clave. Fue el primer torneo televisado en color y en directo para todo el mundo, con transmisión a 93 países por la FIFA y la Cadena Mundovisión, y con horarios adaptados al horario central europeo aunque eso implicara jugar al mediodía en pleno verano mexicano.

2 de octubre de 1968, matanza de Tlatelolco (Foto: X).

Las imágenes que circularon fueron las de estadios modernos, multitudes festivas y la consagración de Brasil con Pelé, Tostão, Rivelino y Jairzinho. En paralelo, según Scaglia, Argentina vivía bajo la dictadura de Juan Carlos Onganía y había atravesado en 1969 el Cordobazo, una insurrección popular que expuso la crisis del régimen.

España 1982 mostró al mundo un país distinto al que había recibido la sede

España 1982 es un ejemplo de cómo un Mundial puede cambiar de significado entre la adjudicación y su disputa. La FIFA le otorgó la sede en 1964, cuando el país seguía bajo la dictadura de Francisco Franco y el régimen veía en el fútbol una herramienta de proyección exterior.

El historiador recordó que Franco había usado antes el deporte con ese objetivo, como en la celebración política de la victoria española sobre Inglaterra en el Mundial de 1950. El torneo de 1982, dijo, nació con ese mismo propósito de normalización internacional.

El primer Mundial de Maradona, España 1982 (Foto: EFE).

Pero entre una fecha y la otra, España cambió de régimen. Franco murió en noviembre de 1975, en 1977 hubo primeras elecciones libres tras 41 años, en diciembre de 1978 la Constitución fue aprobada con el respaldo del 87% de los votantes y en 1981 el ingreso en la OTAN consolidó la integración del país al bloque occidental.

La transición no estaba cerrada cuando llegó el Mundial. El 23 de febrero de 1981, el teniente coronel Antonio Tejero irrumpió en el Congreso de los Diputados al frente de 200 guardias civiles armados durante la votación de investidura del nuevo presidente del Gobierno, en un intento de golpe que fracasó por la intervención televisada del rey Juan Carlos I.

El teniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero, accede al Congreso de los Diputados durante la segunda votación de investidura de Leopoldo Calvo Sotelo como presidente del Gobierno, para llevar a cabo el intento de golpe de Estado en año antes del Mundial (Foto: X).

El torneo se jugó apenas 15 meses después de ese episodio y dos semanas antes de las elecciones que llevarían al PSOE de Felipe González al poder con mayoría absoluta. España no brilló en la cancha y quedó eliminada en la segunda ronda, pero para Scaglia el mensaje político fue: el país que recibió al mundo ya no era el de Franco, sino uno con Constitución, elecciones libres y prensa sin censura.

En esa misma edición, agregó, Argentina llegó bajo la dictadura de Leopoldo Galtieri y en plena guerra de Malvinas. La invasión de las islas, ordenada en abril de 1982 para recuperar popularidad interna, convivió con el desarrollo del torneo y la derrota de junio aceleró el colapso del régimen militar.

Galtieri saluda a la gente en la puerta de la Casa de Gobierno en 1982 (Foto: X).

Estados Unidos 1994 convirtió al Mundial en una declaración sobre el orden posterior a la Guerra Fría

La elección de Estados Unidos como sede de 1994 como una decisión que la FIFA tomó por razones que iban mucho más allá del juego. El país no tenía liga profesional y la selección no se clasificaba a un Mundial desde 1950.

Aun así, la candidatura prosperó. El historiador recordó que Estados Unidos había fracasado en su intento de quedarse con la edición de 1986 y que obtuvo el respaldo para 1994 después de ceder apoyo a México para el torneo anterior; en la votación de 1988 se impuso a Marruecos por diez votos contra siete.

Estados Unidos 1994 convirtió al Mundial en una declaración sobre el orden posterior a la Guerra Fría y llevó el fútbol al mayor mercado económico del planeta. Maradona, crítico y con dóping positivo (Foto: Simon Bruty / Allsport).

La lectura política, según Scaglia, cambió por completo cuando el campeonato finalmente se disputó. La Unión Soviética ya se había disuelto en diciembre de 1991, el Muro de Berlín había caído en 1989 y Estados Unidos emergía como la única superpotencia global, en un clima intelectual marcado por la tesis del "fin de la historia" de Francis Fukuyama.

Llevar el torneo al mayor mercado económico del planeta fue, para él, una declaración simbólica sobre el ganador de la Guerra Fría. Los estadios elegidos fueron gigantescos, el Rose Bowl de Pasadena llegó a 94.000 espectadores y la asistencia total superó los 3,5 millones, un récord en la historia de los Mundiales.

Scaglia también destacó que la geopolítica se filtró en las eliminatorias y en el propio campeonato. La FIFA vetó a Libia por las sanciones sobre el régimen de Muamar el Gadafi a raíz del atentado de Lockerbie, Yugoslavia fue excluida por la guerra en los Balcanes y el torneo terminó con Brasil campeón en la primera final resuelta por penales.

Andrés Escobar quedó marcado por el gol en contra ante Estados Unidos y su asesinato, días después de concretarse la eliminación de Colombia del Mundial de 1994 (Foto: Colprensa).

Entre las escenas que marcaron esa edición, añadió, estuvo el asesinato del colombiano Andrés Escobar tras su regreso al país luego de un gol en contra. La MLS, fundada dos años después como condición exigida por la FIFA para conceder la sede, terminó de consolidar la entrada del fútbol en uno de los mercados del deporte.

Alemania usó el torneo para cerrar ante las cámaras la fractura de la reunificación

En la reconstrucción de Scaglia, Alemania 2006 fue la puesta en escena de una unidad nacional que todavía arrastraba costos sociales profundos. Cuando el país obtuvo la sede, 16 años después de la reunificación formal, la integración entre Este y Oeste seguía lejos de completarse.

Alemania usó el Mundial 2006 para mostrar una unidad nacional ante el mundo, aunque la reunificación todavía arrastraba costos sociales y económicos entre el Este y el Oeste (Foto: AP).

El historiador citó datos del Instituto de Estudios Económicos de Berlín, centro de investigación alemán, para describir esa brecha. Entre 1990 y 1998 se perdió el 70% de los puestos de trabajo en el Este, el desempleo en los territorios de la antigua República Democrática Alemana alcanzó picos en 2005 que duplicaban los del sector occidental y casi dos millones de personas emigraron hacia el oeste.

Frente a esa fractura, el mapa de sedes tuvo una carga política. Entre las 12 ciudades del torneo se incluyeron escenarios del ex bloque oriental, como Leipzig, cuyo estadio central de la era comunista fue renovado y reducido a 44.000 lugares.

La propia geografía del campeonato resumía la historia alemana del siglo XX. Berlín albergó la final en el Estadio Olímpico construido para los Juegos de 1936 bajo el nazismo, mientras otras sedes remitían a la división de la Guerra Fría y al proceso posterior de reunificación.

El resultado fue un éxito de imagen. Alemania se mostró como un país unido y capaz de recibir al mundo, cuando las heridas económicas y sociales de la reunificación seguían presentes.

La ceremonia de inauguración de la Copa Mundial FIFA Alemania 2006 presentó a la mascota Goleo VI, un globo terráqueo gigante, el trofeo y artistas en un estadio lleno de aficionados bajo una lluvia de confeti (Foto: AP).

En paralelo, señala Scaglia, Argentina transitaba la presidencia de Néstor Kirchner, con crecimiento económico, cancelación anticipada de la deuda con el FMI y reapertura de los juicios por delitos de lesa humanidad. La comparación que propuso Scaglia fue entre dos sociedades ocupadas en procesar su pasado, una desde la reunificación y la otra desde los tribunales.

(Fuente: Infobae / varios / redacción propia)

miércoles, 22 de abril de 2026

Publican un notable ensayo sobre Juan Manuel de Rosas que es mucho más que una biografía

Escrito por la historiadora Marcela Ternavesio, el libro publicado por Siglo Veintiuno es un ensayo político que se sumerge en el siglo XIX para hablarle al presente. Aparecido hace pocos días y ya disponible en librerías, también es posible comprarlo y descargar en formato digital desde este post.

(Foto: composición propia).

Juan Manuel de Rosas gobernó Buenos Aires y la Confederación Argentina entre 1829 y 1852. Tirano para algunos y paladín de la soberanía nacional para otros, su figura sigue siendo controvertida. Este libro vuelve sobre un personaje cuya voz monopolizó la escena política durante más de dos décadas para entender cómo se construyó el primer liderazgo polarizador de nuestra historia.

Entre la caída del poder central presidido por Bernardino Rivadavia en 1827 y el fusilamiento de Manuel Dorrego, el máximo líder del partido federal, en 1828, nada hacía prever que Rosas llegaría a la gobernación de Buenos Aires, porque ni para sus contemporáneos ni para él mismo la política era su destino natural. Hacendado y administrador de estancias, se había ocupado de resolver problemas de frontera con los indios y admitía que su mayor deseo era volver a las delicias de la vida privada.

Marcela Ternavasio (Foto: prensa SIglo Veintiuno Ediciones).

¿Qué hizo posible que un propietario como él, que no había participado en la carrera de la revolución ni provenía de la élite letrada, surgiera como un "outsider" y lograra un rápido ascenso? ¿Con qué recursos contó para dominar la provincia más poderosa y al resto de la Confederación? ¿Cómo logró domesticar a la dirigencia hasta convertirla en un coro obediente que le delegó la suma del poder público? ¿Sobre qué bases se fraguó la extrema polarización entre amigos y enemigos, entre los salvajes unitarios y la "Santa Federación"?

Recuperando la correspondencia de Rosas desde los años veinte hasta su muerte en el exilio, Marcela Ternavasio logra retratar con maestría las aristas de una personalidad fascinante, capaz de utilizar el marco republicano (el voto popular, la división de poderes) para inventar un nuevo lenguaje político, una especie de fe colectiva que parecía atravesar la sociedad entera.

Para comprar y descargar en formato digital, hacer click aquí.

(Fuente: bajalibros.com / varios / redacción propia)

miércoles, 11 de marzo de 2026

Asuntos de nuestros tiempos: la alucinación al poder

No solamente la inteligencia artificial "alucina", la política contemporánea también. No como metáfora, sino como categoría de análisis.

(Foto: Shutterstock).

Alucinar es la palabra del momento. El diccionario más prestigioso de la lengua neerlandesa, Van Dale, la eligió como "palabra del año".

En español, alucinación remite a una percepción sensorial vívida creada por la mente sin estímulo externo. Aparece en cuadros psiquiátricos o neurológicos, en consumos problemáticos, fiebre alta o fatiga extrema. Ese fue, hasta ahora, su significado dominante.

"Hallucineren", el término señalado por los neerlandeses, se resignifica en el contexto de la disrupción tecnológica. Ya no designa sólo un trastorno humano: se extiende al razonamiento de la inteligencia artificial.

En el campo de la IA, "alucinación" no es una metáfora literaria, sino un término técnico. Ocurre cuando un modelo genera información falsa o inventada y la presenta con absoluta seguridad. No se equivoca al azar: produce respuestas verosímiles sin respaldo empírico y las afirma como ciertas. Puede inventar libros, fallos judiciales o artículos inexistentes, atribuir frases a personas que nunca las dijeron, ofrecer fechas, cifras o hechos plausibles pero falsos, crear fuentes académicas o enlaces apócrifos.

Los modelos de lenguaje no verifican la verdad: predicen la palabra siguiente más probable. Cuando el contexto exige una respuesta, el sistema completa huecos aun sin información suficiente. Cuanto más específica o cerrada es la pregunta, mayor es el riesgo de alucinación.

La expansión de la IA en periodismo, educación, derecho y política volvió el problema crítico. El término salió del campo clínico y entró de lleno en el debate público sobre tecnología y verdad.

Yo alucino, tú alucinas, nosotros alucinamos. Nadie está exento de conjugar el verbo. En los humanos, las causas pueden ser psíquicas, físicas o químicas. En la IA, las alucinaciones son técnicas: derivan de los incentivos de entrenamiento y evaluación. No es un error menor, sino un problema estructural de confianza.

Un informe reciente de Open AI advierte acerca del fenómeno de alucinaciones que afecta a los modelos del lenguaje del Chat GPT, aún en sus versiones más avanzadas, como el GPT-5, dañando de manera directa la fiabilidad de estos sistemas en áreas del conocimiento que demandan precisión extrema.

El desvío se produce debido a incentivos estructurales en los procesos de entrenamiento y evaluación que están más preparados para favorecer las respuestas especulativas por sobre la admisión de incertidumbre. Como al común de los mortales, a la IA le cuesta decir "no sé". Si no tiene una respuesta disponible, la inventa.

Para los creadores del Chat GPT la precisión nunca alcanzará el 100%, porque algunas preguntas del mundo real son imposibles de resolver. Trabajan, no obstante, en la modificación de los criterios de evaluación en orden a premiar la incertidumbre y desalentar la tendencia a adivinar.

Oxford University Press eligió para 2025 otra expresión del ecosistema digital: rage bait. En español, "anzuelo de ira", el término nombra contenidos diseñados deliberadamente para provocar enojo y maximizar interacción. No apela a la curiosidad, como el click bait, sino a la indignación. Su uso se triplicó en el último año y revela cómo plataformas y medios monetizan la polarización.

Donald Trump, actual presidente de los Estados Unidos de Norteamérica (Foto: Reuters).

La Fundéu RAE, por su parte, eligió "arancel", una palabra menos ligada al mundo digital pero directamente asociada a un liderazgo disruptivo: Donald Trump. El término salió de la jerga técnica y ganó centralidad política bajo su impronta.

Pero, como dijimos al principio, no sólo la IA alucina. La política contemporánea también. No como metáfora, sino como categoría de análisis. En un ecosistema digital acelerado, la política adopta un rasgo propio de los sistemas de IA: produce relatos verosímiles sobre datos no verificados y los sostiene con certeza absoluta.

La alucinación política aparece cuando un líder construye un discurso emocional, prescinde de la evidencia y lo repite hasta volverlo creíble.

Trump convirtió la alucinación en un método. Instaló la idea de un "deep state" omnipotente que conspira contra él. Jueces, prensa, científicos y funcionarios forman parte de una trama imposible de contrastar: toda refutación se vuelve prueba de la conspiración. El enemigo es invisible, total y eterno. Un patrón alucinatorio clásico.

Para detenernos en nuestro país, Javier Milei no miente como los políticos tradicionales: alucina como un sistema cerrado. Toma datos reales -inflación, déficit, pobreza- y los hiperboliza hasta romper la escala histórica. Presenta supuestos ideológicos como leyes naturales. Prescinde de la incertidumbre, del contexto y de la historia comparada. Funciona como una IA entrenada con un único corpus teórico.

En Trump y en Milei, la política se organiza como relato cerrado: coherente, emocional y resistente a la verificación. La repetición y la viralización convierten la ficción en sentido común para audiencias polarizadas.

Los "rage bait" completan el cuadro. Funcionan como técnica explícita de provocación: mantienen vivo el relato a fuerza de indignación. No buscan consenso ni verdad, sino reacción. En la política digital, indignar es gobernar la conversación.

En el caso del gobierno libertario, los mensajeros de "las fuerzas del cielo" son expertos en el uso de estos anzuelos digitales. Desde las redes alimentan la tensión, acicatean a los oponentes y sostienen la figura del enemigo. Al menos esa fue la versión iniciática de los activistas digitales del libertarianismo.

El insulto performativo fue parte excluyente de la conversación durante la primera etapa del gobierno de Javier Milei. El resultado electoral de septiembre lo obligó a aplacar sus modos. Los mensajes bajaron el tono, pero el plexo ideológico de la batalla cultural sigue otorgando consistencia a las alucinaciones presidenciales.

Involucrarnos en este tiempo exige asumir que convivimos con sistemas -tecnológicos y políticos- capaces de producir certezas falsas con eficacia real.

Comprender el contexto digital, con la irrupción de estas perturbaciones en los procesos de comunicación y acceso a la información es absolutamente indispensable para poder seguir funcionando en el mundo real. Se trata de convivir con la IA sin perder de vista nuestra condición humana, en la que las dudas, certezas y emociones siguen siendo determinantes.

La IA alucina porque fue entrenada para responder. La política alucina porque fue entrenada para dominar la atención. Entre unas y otras, el desafío es el mismo: no confundir convicción con verdad, ni viralidad con realidad.

(Fuente: Infobae / redacción propia)

viernes, 25 de abril de 2025

Se presentan diez libros de historia, política y economía que marcan la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires 2025

Con el gobierno actual bajo la lupa y firmas que incluyen las de Juan Grabois y Myriam Bregman, se despliega un mapa narrativo que interpela la realidad argentina desde todas las vertientes ideológicas.

(Foto: composición propia).

Desde hace mucho tiempo, la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires es un evento que combina con gran intensidad cultura y política. Este año no es la excepción, y lo demuestran las novedades editoriales: varios e interesantes libros sobre el tema llegan a la Feria. Los diferentes sellos, a pesar de la incertidumbre económica, apuestan por la discusión política. En el horizonte, las elecciones legislativas.

Entre las presentaciones destacadas, mañana 26 de abril, se llevará a cabo una charla sobre "El Príncipe. Una biografía política de Miguel Ángel Pichetto", publicada por Planeta. Este libro, escrito por Pablo de León, será analizado por los periodistas María O’Donnell y Nelson Castro, quienes explorarán la trayectoria de uno de los políticos más influyentes de las últimas tres décadas en Argentina.

(Foto: composición propia).

El 29 de abril será el turno de "Pepe Mujica. Ligero de equipaje", un libro de conversaciones entre el periodista Gustavo Sylvestre y el expresidente uruguayo José Mujica, editado por Marea Editorial. En esta obra, el pensamiento y la historia de Mujica quedan plasmados como una guía para las nuevas generaciones, según palabras del Papa Francisco, quien elogió el trabajo.

Foto: composición propia).

Ese mismo día, se presentará "Martínez de Hoz: el jefe civil de la dictadura militar", de Julián Zícari. Este libro, publicado por Ediciones Continente, analiza la figura del exministro de Economía de la última dictadura cívico-militar y su influencia en el régimen. La presentación contará con la participación de Estela de Carlotto y Leandro Santoro, quienes debatirán sobre el impacto de las políticas económicas de la época.

(Foto: composición propia).

El 2 de mayo y desde entonces, la figura de Javier Milei será el centro de atención. Ese día, Alejandro Bercovich dará a conocer "El país que quieren los dueños", editado por Planeta, un análisis sobre el respaldo de los grandes capitalistas argentinos al proyecto político del líder libertario. 

(Foto: composición propia).

El 3 de mayo será una jornada cargada de novedades. Jorge Fontevecchia, fundador de Editorial Perfil, presentará "Fontevecchia vs. Milei. Bitácora del surgimiento de un presidente extremo" (Planeta), una recopilación de columnas que documentan los momentos clave de la gestión presidencial. 

(Foto: composición propia).

Paralelamente, Victoria De Masi introducirá "Karina. La Hermana. El Jefe. La Soberana" (Sudamericana), un libro que indaga en la figura de Karina Milei, hermana del presidente y Secretaria General de la Presidencia, y su influencia en el gobierno.

(Foto: composición propia).

Además, los periodistas Maia Jastreblansky y Manuel Jove presentarán "El Monje. La verdadera historia de Santiago Caputo, el guionista de Milei" (Planeta), una investigación sobre uno de los personajes más oscuros y enigmáticos del entorno presidencial.

(Foto: composición propia).

El 7 de mayo, el dirigente social Juan Grabois presentará "Argentina humana. Teoría y práctica para la justicia social en el Siglo XXI. Un proyecto contracultural" (Sudamericana), un libro que expone su visión política y su propuesta de un paradigma humanista para el país.

(Foto: composición propia).

El 10 de mayo, Juan Luis González, autor de "El loco", la primera biografía de Milei, presentará su nuevo libro titulado "Las fuerzas del cielo. Secretos, confesiones y peligros de la primera presidencia mesiánica" (Planeta). En esta obra, González profundiza en los aspectos más místicos y espirituales del proyecto político del presidente, describiéndolo como algo que trasciende lo económico y lo político.

(Foto: composición propia).

Por último, pero no menos importante, el 11 de mayo, Myriam Bregman, referente del Frente de Izquierda, presentará su primer libro, "Zurda: Apuntes contra la resignación, la mansedumbre y el conformismo", editado por Sudamericana. En este trabajo, Bregman repasa temas como las fábricas recuperadas, los juicios por crímenes de lesa humanidad y el impacto del feminismo en la política. La presentación estará a cargo de Alejandro Bercovich y Guillermo Martínez.

(Foto: composición propia).

(Fuente: Infobae)

viernes, 19 de julio de 2024

La tan mentada "Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible": ¿distractor o farsa?

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible es un plan de acción a favor de las personas, el planeta y la prosperidad, que también tiene la intención de fortalecer la paz universal y el acceso a la justicia. O al menos, eso dice...


Lamentablemente, la mayoría de las decisiones que los gobiernos dicen tomar a nivel mundial sólo son movimientos para entretener a los ciudadanos y que veamos en ello que están haciendo algo para combatir lo que ellos mismos han provocado. Han diseñado una serie de puntos y unos gráficos de colores muy bonitos, con la intención de enmascarar las verdaderas decisiones globales que se toman a espaldas de la gente.

Si uno lee los 17 objetivos, puede darse cuenta de inmediato  que ninguno de ellos se lleva a cabo ni se están realizando las gestiones necesarias para su cumplimiento. Hagamos un repaso:

• Fin de la pobreza.
• Hambre cero.
• Salud y bienestar.
• Educación de calidad.
• Igualdad de género.
• Agua limpia y saneamiento.
• Energía accesible y no contaminante.
• Trabajo digno y crecimiento económico.
• Industria, innovación e infraestructura.
• Reducción de las desigualdades.
• Ciudades y comunidades sostenibles.
• Producción y consumo responsables.
• Acción por el clima.
• Vida submarina.
• Vida de ecosistemas terrestres.
• Paz, justicia e instituciones sólidas.
• Alianzas para lograr los objetivos.

Leyendo lo anterior, nuestro primer impulso es aplaudir y festejar, pero la realidad es que vamos hacia atrás de una forma descarada y engañosa. Lo vemos en las llamadas "Conferencia de las Partes" (COP) que sólo sirven para que miles de funcionarios lo pasen bien, visiten países, se reúnan como en una fiesta mundial donde no se llega a ningún acuerdo efectivo por parte de nadie. Millones en sus gastos de viaje, jets privados, numerosos aviones fletados para el evento con la consecuente contaminación, hospedajes lujosos, y todo pagado por los ciudadanos.

Repasemos tan sólo algo de lo que, sin demasiado esfuerzo, nos llega todos los días: las deforestaciones continúan de una forma estremecedora, la pobreza aumenta, los conflictos bélicos se disparan ocasionando más pobreza y muertes, las aguas se siguen contaminando con pesticidas empleados en la agricultura intensiva, la salud de las personas se deteriora con una sanidad pública en el colapso, los refugiados que huyen de países en guerra y de dictaduras aumenta, la crisis climática avanza sin ningún control, miles de niños son secuestrados de sus familias para redes de trata y prostitución, y así podríamos seguir enumerando.


(Foto: Pedro Pozas Terrados, tomada de un cartel puesto en la COP25 de Madrid 2023).


Pero esos funcionarios que se hospedan en hoteles 5 estrellas y reúnen en prestigiosos foros internacionales creen que poniendo unos colores y dibujos bonitos en los objetivos de la agenda, van a engañarnos. Al mirar alrededor, uno termina preguntándose si ellos realmente se creen esta pantomima o son conscientes de su hipocresía y se ríen a espaldas nuestras.

Debemos abrir los ojos y saber lo que los gobiernos están haciendo con nuestro planeta. No debemos permitir que nos engañen de esta forma macabra y que los objetivos de la Agenda se vayan hundiendo cada vez más deprisa en el barro de la inconsciencia política.

No se están dando pasos importantes para que tengamos un mundo mejor. Al contrario, el aumento de los conflictos bélicos, entre ellos el reciente de Israel y Palestina, nos hacen sumirnos en una inestabilidad peligrosa, en un futuro incierto donde un error puede desembocar en una guerra mundial.

Se siguen masacrando a pueblos indígenas sin ningún pudor, tanto como atacando a defensores del medio ambiente. Se sigue destruyendo nuestro mundo y agotando los recursos naturales de una forma precipitada y sin respeto a nada ni a nadie. La ONU demuestra frecuentemente su inutilidad: dice muchas palabras agradables al oído, pero los países las ignoran. Son responsables directos de la crisis climática y se escudan en eventos, cumbres y jornadas para distraer la atención de sus manos manchadas de sangre.

Sólo para poner un ejemplo y hacer foco en un caso en particular, aunque parezca increíble, en muchas partes del mundo a las personas se les limita la entrada en ciudades con coches antiguos, a nafta o diésel, a pesar de haber pasado los controles técnicos donde se les certifica que no contaminan. ¿Por qué se les obliga a comprar un vehículo nuevo cuando han sido responsables en mantener el suyo en buenas condiciones? ¿Acaso se creen que todos los ciudadanos pueden comprarse un vehículo nuevo con el gran costo que ello supone, sin contar la subida de los alimentos, la luz, el gas, los alquileres, etc.? ¿Y el costo en recursos naturales que supone un coche nuevo y encima el uso de baterías para los coches eléctricos que están ocasionando la destrucción de muchos lugares en busca de los minerales esenciales? Pero claro, ellos sí pueden seguir viajando en cómodos coches y en aviones privados que contaminan muchísimo más que un diésel con su verificación aprobada. Es una gran hipocresía que sólo se benefician las grandes multinacionales de venta de automóviles.

Y lo antedicho, recordemos siempre, es sólo un ejemplo de un cúmulo de cosas cotidianas que van en contra de rimbombante "agenda" con la que los poderosos se llenan la boca y mienten sin siquiera sonrojarse.

Es lamentable que tengamos esta perspectiva tan caótica y que para algo que imaginábamos beneficioso para nuestras sociedades y generaciones futuras, sea sólo una estampa virtual de ilusión, un engaño que es necesario conocer para así poder comprender la verdad.

¿Qué podemos hacer? Luchar o al menos conocer la verdad y no ser engañados. Mientras que exista el actual sistema político, nos encaminamos hacia la rotura de la brújula que debería marcar nuestro rumbo. ¿Y quién puede cambiar el sistema? Ellos. Nos encontramos en un bucle donde no hallamos una salida fiable. Algunos dirán que la sociedad puede cambiar esto, pero no es así. Por desgracia está muy ocupada por mantenerse a flote en la subida de los precios y todos los problemas que se derivan de ello. Nos mantienen desinformados los medios de comunicación y el poder es capaz de tenernos a raya como se hizo con el Covid 19, violando los derechos fundamentales de las personas y encerrándonos en nuestras casas convertidas en jaulas

Pero bueno, al menos tenemos una agenda muy bonita, con unos objetivos maravillosos para que, cerrando los ojos, podamos soñar con nuestro futuro robado.

(Fuente: fronterad.com / otros)

jueves, 27 de junio de 2024

Una pregunta fundamental: ¿sabemos realmente qué es la democracia?

Cada tanto deberíamos preguntarnos qué es la democracia, los tipos que existen, su historia, principios y características. Y sobre todo, buscar respuestas a esas preguntas. Además, ¿qué es una dictadura?


¿Qué es la democracia?

La democracia es un sistema político y de organización social en el que se confiere el poder de decisión en la conducción del Estado (es decir, la soberanía) al pueblo, que se expresa mediante la voluntad de la mayoría. Este poder puede expresarse de forma directa o indirecta y, dentro del marco de la democracia, se espera que las instituciones ejecuten y defiendan la voluntad del pueblo, que les transfiere o delega el control del Estado en mayor o menor medida.

El término "democracia" proviene de las voces griegas "dêmos" (pueblo) y "krateîn" (poder), de modo que equivale a algo así como "el poder del pueblo". De esta forma, los sistemas democráticos se distinguen de otras formas de gobiernos como la dictadura, la autocracia y el autoritarismo.

La democracia es una de las formas de gobierno imperante en el mundo actual, y es a través de este sistema que las decisiones trascendentales de la vida nacional, tales como la designación de cargos políticos de los poderes ejecutivo y legislativo, se someten a consulta o votación popular.

Para que este método de consulta sea válido, todos los ciudadanos en edad y condiciones legales para elegir deben poder hacerlo libremente, de manera secreta y universal. Los representantes elegidos bajo un sistema democrático deben velar por los intereses de toda la población y se les exigen determinadas responsabilidades. Esto implica no incurrir en actos deshonestos ni poner intereses personales sobre el bien común.

Además de la elección de los representantes, la democracia implica otras formas y mecanismos que usa la ciudadanía para participar de las decisiones, como los debates, los referendos, la participación en juntas vecinales, las movilizaciones, entre otros. El uso y función de estos mecanismos varían según el tipo de democracia que impere dentro de cada territorio.

Aunque las características propias de una democracia pueden cambiar de acuerdo a cada país, existe una serie de principios que son comunes a todas las democracias. Uno de los principales principios democráticos supone respetar los derechos humanos fundamentales y garantizar las libertades civiles básicas, según lo contemplado en la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Es común confundir la idea de democracia con la de república: esta última implica la separación de poderes y la igualdad ante la ley, elementos que se consideran indispensables para la existencia de un gobierno democrático. Sin embargo, se trata de nociones distintas, por lo que en principio puede haber democracias no republicanas y repúblicas no democráticas.

Principios y características de la democracia

Todo sistema democrático moderno se debe guiar necesariamente por los siguientes principios:

Soberanía popular: el poder político debe emanar del pueblo, que será capaz de decidir en última instancia cómo desea gobernarse. Dicha soberanía puede transferirse temporal y parcialmente a los representantes políticos mediante el voto popular libre, secreto y universal. Sin embargo, existen condiciones mínimas requeridas para ejercer el derecho al voto, como pueden ser la edad mínima elegible o la solvencia con determinadas obligaciones legales, dependiendo de lo estipulado en la Constitución de cada país. Los ciudadanos deben poder elegir entre diferentes opciones a la hora de emitir su voto.

Estado de derecho: los miembros de un Estado, tanto ciudadanos como el poder político, están sometidos a las leyes propias de cada territorio y deben cumplirlas en todos los casos.

Igualdad: en una democracia, todos los individuos son iguales ante la ley, por lo que los ciudadanos deben recibir un trato justo y equitativo y no deben ser discriminados por raza, etnia, sexo, entre otras características. Además, el voto de toda la población debe siempre valer lo mismo y darse bajo las mismas condiciones.

Respeto por las libertades individuales y los derechos humanos: dentro de una democracia, los ciudadanos deben tener garantizadas sus libertades fundamentales, como la libertad de expresión, política, de circulación, de religión, de pensamiento, entre muchas otras. Además, se deben respetar los derechos humanos universales.

Limitación del poder: toda forma de poder político en una democracia deberá tener límites, y las distintas instituciones del Estado deberán velar por que así sea. La Constitución o Carta Magna del país tendrá la última palabra respecto a los mecanismos y procedimientos para garantizar el respeto a la voluntad popular. La ciudadanía espera de sus representantes transparencia y que rindan cuentas frente al ejercicio de sus funciones.

Historia de la democracia

El término "democracia" fue usado por primera vez en la Antigua Grecia, alrededor del siglo VI a. C. Y aunque posiblemente existieron otras formas de democracia en antiguas civilizaciones, la democracia similar a como la conocemos ahora surgió en Atenas, ciudad que era gobernada por una Asamblea de Ciudadanos en la que podían participar solamente los varones atenienses libres mayores de 18 años.

La democracia ateniense tenía sus propias características (la noción de "pueblo", por ejemplo, no incluía a mujeres, esclavos o personas extranjeras) y no se regía por los mismos valores morales que imperan en la democracia moderna.

Sin embargo, sí se ejercía una democracia directa, sin intermedio de representantes, en la que se tomaban decisiones a través del voto popular y el criterio mayoritario de los participantes de la Asamblea. Además, involucraba directamente (elegidos por sorteo) a los ciudadanos en el desempeño de la administración del Estado. A diferencia de otras civilizaciones de la época, no había reyes ni sacerdotes gobernantes.


En la Antigua Grecia existió una de las democracias más antiguas del mundo.

Además de la Asamblea ateniense, esta democracia contaba con tribunales que impartían justicia y con el "Consejo de los 500", que, entre otras cosas, se encargaba de redactar las leyes y propuestas que luego debían ser aprobadas por la Asamblea.

Sin embargo, la teoría democrática moderna comenzó a gestarse en la Antigua República Romana, que tenía mecanismos democráticos más laxos que los griegos. El punto de vista moral del judaísmo y del cristianismo naciente, además, ayudaron a construir un sentido de igualdad que nunca antes había existido en el mundo antiguo, gobernado desde sus inicios por la aristocracia.

Con el tiempo, la República Romana degeneró en despotismo imperial y luego desapareció y se convirtió en docenas de pequeños reinados feudales. Solo después del Renacimiento, en la Edad Moderna, la  república como sistema de gobierno resurgió en Occidente, de la mano de la burguesía y del naciente capitalismo.

El derrumbe del Antiguo Régimen y de la Monarquía Absolutista marcó el regreso de la democracia como método de elección de las autoridades e instituciones. En muchos casos, la democracia convivió con el poder de la realeza, a la que le asignaba funciones más simbólicas y representativas.

Los primeros gobiernos democráticos modernos de Europa fueron la República de las Dos Naciones (lituano-polaca), predecesora de la Monarquía Constitucional, durante los siglos XVI y XVII, y la República Francesa posterior a la Revolución de 1789. A partir de entonces, se fueron derrumbando imperios y la democracia se consolidó como el sistema político más popular del mundo.

Tipos de democracia


Al hablar de procesos democráticos no siempre nos referimos exactamente a lo mismo, ya que existen dos tipos principales de democracia: la directa y la indirecta.


Democracia directa: es la democracia pura, en la que todas las decisiones y determinaciones las toma el pueblo, sin intermediarios. Son los ciudadanos los que votan directamente las leyes y normativas sin que existan representantes que lo hagan por ellos. Este tipo de democracia no se da de forma pura en casi ninguna parte del mundo.

Sin embargo, existe la democracia semidirecta, que es aquella que se da cuando los ciudadanos elijen representantes que toman decisiones en su nombre sobre determinados temas, pero que, además, usa otros mecanismos de consulta que permiten al pueblo decidir directamente sobre algunas cuestiones.

Es el caso de los referéndums, los plebiscitos, las iniciativas populares y las asambleas, entre otros. Esto permite que algunas decisiones sean tomadas por el pueblo, sin intermediarios, y a veces incluso ejecutadas por ellos mismos, a través de instituciones de participación popular.

Democracia indirecta: en la también llamada "democracia representativa", la soberanía es traspasada temporalmente del pueblo a sus representantes políticos, electos mediante el sufragio directo (cuando el pueblo elige a sus representantes) o indirecto (cuando los individuos eligen delegados que a su vez eligen a los representantes).

Este sistema considera que no todo puede someterse a una consulta popular, si se desea tener un Estado operativo y eficiente, por lo que los funcionarios e instituciones deben trabajar en nombre del pueblo y garantizar que sus deseos sean respetados y ejecutados. Este tipo de democracia, a su vez, puede ser:

     • Democracia presidencialista: cuando el poder ejecutivo recae sobre un presidente electo mediante votación popular directa, y es totalmente independiente del poder legislativo.

     • Democracia parlamentaria: cuando la jefatura de gobierno es ejercida por un primer ministro (en vez de un presidente), que emana del poder legislativo.

     • Democracia soviética: cuando los trabajadores y ciudadanos eligen delegados ante un concejo de poder político local (los "soviets"). Estos consejos o soviets ejercen la soberanía en su nombre, para elegir representantes a una comisión más alta de soviets locales y así sucesivamente hasta la Presidencia de la Nación o Secretaría de Estado.

Importancia de la democracia


La democracia es, en la actualidad, una de las formas de gobierno más extendidas en el mundo, ya que es entendida como un método justo, que permite el respeto de la voluntad popular. Su importancia radica en que se basa en la justicia y busca que se respeten procesos transparentes para dar voz a la voluntad y decisión del pueblo.

Dentro de una democracia, todos los ciudadanos que cumplan con determinados requisitos pueden elegir a sus representantes. Además, la democracia fomenta la justa división de poderes, la diversidad de partidos políticos (para que los ciudadanos pueden elegir aquel con el que mayor se sientan representados) y controla que la permanencia en los cargos no sea ilimitada. Junto con otros mecanismos democráticos, la elección de representantes permite que los ciudadanos formen parte de decisiones trascendentales para el futuro de la nación.

Otro de los puntos a destacar de un sistema democrático es que dentro de él todos los ciudadanos son iguales ante la ley, y se busca que se respeten sus libertades y derechos, y que todos cumplan determinados deberes. Así, se intenta que en una nación democrática se den entornos de armonía y no se vulneren las libertades.

Diferencias entre democracia y dictadura

Se entiende por dictadura o autocracia a una forma autoritaria de gobierno en la que unos pocos (un líder y sus seguidores, un partido político, una junta militar, entre otros) imponen mediante la fuerza su autoridad sobre el resto de la nación, sin transitar los canales regulares y, por ende, sin contar con la legitimación del pueblo soberano.

Las dictaduras pueden ser de cualquier signo ideológico y pueden responder a cualquier fin u objetivo. En algunos casos, puede darse que la persona o grupo llega al poder de forma antidemocrática, es decir, mediante revoluciones o golpes de Estado. En otros casos, puede que el ascenso al poder se dé de forma democrática, pero con el tiempo el gobierno comience a vulnerar los principios democráticos y vire hacia una dictadura, como en el caso del Nazismo.

Dentro de una dictadura o autocracia, aquel que gobierna reúne todos los poderes y la voluntad popular no es escuchada (por ejemplo, se suspenden las elecciones de representantes) y, en muchos casos, la oposición puede ser perseguida o silenciada.

Estos gobiernos son del tipo no democrático, ya que en ellos se limitan o suprimen libertades individuales y se vulneran derechos fundamentales. Sus gobernantes no presentan limitaciones a la hora de tomar decisiones y dirigir el rumbo de la nación, y suelen retener el poder de forma indefinida. Por lo general, el cambio de gobierno se da por la muerte del gobernante o como consecuencia de algún hecho drástico o de una revolución.

(Fuente: concepto.de)

martes, 25 de junio de 2024

Grandes pensadores: la sociedad, el trabajo y la felicidad según el filósofo Karl Marx

El revolucionario pensador alemán del siglo XIX desarrolló una teoría de la sociedad basada en la economía política, el materialismo histórico y la crítica del capitalismo.

A pesar de las críticas y las crisis provocadas por sus teorías, las ideas de Karl Marx, uno de los pensadores más importantes del siglo XIX, han sido enormemente influyentes. Este pensador revolucionario alemán desarrolló una teoría de la sociedad basada en la economía política, el materialismo histórico y la crítica del capitalismo.

Sin lugar a duda, sus ideas sobre la sociedad, la lucha de clases y la estructura económica han dejado una profunda huella en la historia, la sociología, la política y la economía, y aún hoy siguen siendo objeto de debate.


Karl Marx.

El materialismo histórico es la metodología que Marx utiliza para analizar la sociedad. Según esta teoría, la historia de la humanidad está determinada por las condiciones materiales de la vida, es decir, por la forma en que los seres humanos producen y reproducen su existencia.

Marx sostiene que la base económica de una sociedad (las fuerzas productivas y las relaciones de producción) determina la superestructura (instituciones políticas, leyes, ideologías, etc.). Esta relación implica que los cambios en la economía conducen a transformaciones en todos los aspectos de la vida social.

Ilustración de Carl Marx en la imprenta de La Gaceta Renana, periódico que él mismo fundó.

La lucha de clases

Sin embargo, para Marx, la historia de todas las sociedades hasta el presente es la historia de la lucha de clases. Esta lucha se manifiesta entre los opresores y los oprimidos en distintas formas a lo largo del tiempo. En la sociedad capitalista, la lucha principal es entre la burguesía (la clase capitalista que posee los medios de producción) y el proletariado (los trabajadores que no poseen medios de producción y deben vender su fuerza de trabajo).

Marx argumenta que el conflicto de clases es el motor del cambio histórico. La explotación de una clase por otra lleva inevitablemente a tensiones y luchas que resultan en la transformación de las estructuras sociales. Según Marx, la sociedad capitalista está destinada a ser reemplazada por el socialismo, donde los medios de producción serían socializados y la explotación de clase abolida.

Crítica al capitalismo

Asimismo, Marx critica duramente el capitalismo por su naturaleza explotadora. En su obra "El Capital", analiza cómo los capitalistas se enriquecen extrayendo plusvalía del trabajo de los proletarios. La plusvalía es la diferencia entre el valor producido por el trabajo y el salario pagado al trabajador. Esta explotación es, para Marx, la fuente de todas las desigualdades y conflictos en la sociedad capitalista.

Marx también destaca la alienación que sufren los trabajadores en el capitalismo. Los trabajadores están alienados de los productos de su trabajo, del proceso de producción, de sus compañeros de trabajo y de su propia esencia humana, según Marx. Para él, esta alienación deshumaniza a los trabajadores y reduce su vida a la mera subsistencia.

Revolución y comunismo

En consecuencia, Marx cree que el capitalismo contiene las semillas de su propia destrucción. Desde su punto de vista, las crisis económicas recurrentes, la concentración de capital y la intensificación de la explotación llevarán eventualmente al proletariado a tomar conciencia de su situación y organizarse para derrocar a la burguesía. Esta revolución proletaria resultaría en el establecimiento del socialismo, una sociedad transicional donde los medios de producción son controlados colectivamente.

Así, el objetivo final de Marx es una sociedad comunista, sin clases, sin Estado y sin explotación. En el comunismo, la producción estaría orientada a satisfacer las necesidades humanas y no a generar ganancias. Marx imagina una sociedad en la que "el libre desarrollo de cada uno sea la condición para el libre desarrollo de todos", una comunidad de productores libres e iguales.

¿Y la felicidad?

Por otra parte, y pese a que no abordó directamente el tema de la felicidad humana en sus escritos, se considera que, para Marx, este concepto está profundamente vinculado a las condiciones materiales y sociales en que viven las personas. En consonancia con sus críticas al capitalismo y su visión de una sociedad comunista, para Marx, la felicidad no podría ser alcanzada en una sociedad que separa y aliena a los individuos de su trabajo, de los productos de su trabajo, de sus compañeros y de su propia esencia.

Por tanto, la verdadera felicidad requeriría de una transformación radical de las condiciones materiales y sociales, donde los seres humanos puedan realizarse plenamente y cooperar libremente en una comunidad igualitaria.

Monumento a Karl Marx y Friedrich Engels en Berlín.

En cuanto a la religión, Marx también considera que la gente se ata a ella porque busca un lugar en el que el individuo no se vea despreciado o alineado, pero explica que esto no es debido a ningún dios autoritario, sino a hechos materiales en la vida diaria de cada cual. Entonces, para él, la verdadera felicidad implica la abolición de la religión en cuanto felicidad ilusoria para el pueblo. Pero su respuesta no está solo en la eliminación de la religión, sino en un cambio político y social total.

Sea como fuere, este artículo es solo una aproximación somera a las ideas de Marx, que han inspirado movimientos políticos y sociales en todo el mundo y siguen siendo una referencia fundamental para entender las dinámicas de poder, explotación y resistencia en la sociedad contemporánea. Su filosofía invita a reflexionar sobre las estructuras económicas y sociales que condicionan nuestras vidas y a imaginar posibilidades de transformación y emancipación.

Referencias: 
- Engels, F; Marx, K. 'El manifiesto comunista' . Planeta (2019).
- Marx, K. 'El Capital'. Plutón Ediciones (2017).
- VV.AA. 'El libro de... la Filosofía'. Ediciones Akal (2023).

(Fuente: Muy Interesante)

martes, 11 de junio de 2024

El mito (o farsa) detrás de la famosa "Teoría del Derrame" económico

La disminución de los impuestos es uno de los puntos centrales de la mayoría de los programas económicos de derecha conservadora. Afirma que si los ricos pagaran menos impuestos, utilizarían ese ahorro de mejor manera que el Estado. Asegura que realizarían inversiones que crearían puestos de trabajo, una suerte de "teoría del derrame impositivo". En la práctica, se ha demostrado histórica y documentadamente que esos supuestos son falsos.


(Foto: Noticias Argentinas).


Por un lado, las cuestiones impositivas son una preocupación normal de los ciudadanos que preferirían que los impuestos fueran más bajos, aunque a la vez deseen que el Estado los provea de la mayor cantidad de bienes y servicios posible.

Por otro lado, los neoliberales afirman que si los ricos pagaran menos impuestos utilizarían ese ahorro de manera mucho más eficaz que el Estado, que supuestamente los dilapida.

La demagogia los lleva a afirmar que si hubiera menos impuestos y menos Estado todo estaría mejor. Pero la historia económica mundial de los últimos dos siglos demuestran lo contrario.

Los economistas clásicos nunca negaron, contrariamente a lo que afirman los ortodoxos, la necesidad de pagar impuestos y concentraron sus análisis en dos problemáticas centrales: la equidad tributaria y el uso de los ingresos del Estado para facilitar la actividad económica.

Adam Smith escribió en el Libro V de su obra "Origen de la Riqueza de las Naciones" que "los ciudadanos deben contribuir a financiar al Estado en proporción a su ingreso al cual acceden gracias a la protección que les brinda el mismo".

Se trata de un principio moral: los ricos deben pagar más ya que el Estado protege su riqueza. Y también es un principio económico: las obras públicas de infraestructuras que realiza el Estado permiten aumentar la actividad económica, facilitar el crecimiento y enriquecer a la sociedad, lo cual aprovecha más a los ricos.

En este sentido, los Estados modernos establecieron el impuesto progresivo al patrimonio, a las sucesiones y al ingreso. Los impuestos directos son más justos ya que cuanto más gana el agente económico, mayor es la tasa del gravamen y da respuesta a los dos problemas citados por los economistas clásicos: la equidad tributaria y la dinámica económica.

Pero, sobre todo, los impuestos directos y progresivos constituyen gravámenes que incluyen a la renta, que no remunera ninguno de los factores de producción y que constituye una traba al crecimiento.

Reforma tributaria

En Argentina, las rentas agraria y monopólica en el comercio y en la industria es el principal factor de desigualdad social y estancamiento económico. Esto llama a la reflexión sobre la necesidad de reformas tributarias progresivas para, como ocurrió en Estados Unidos y en Europa, que graven la renta, como hoy es el llamado "Impuesto a las Grandes Fortunas".

Políticos como el ex presidente Mauricio Macri, que denigran el impuesto directo, defienden posiciones de privilegio heredadas. Inversamente, el impuesto indirecto (como el IVA) tiene una alícuota fija y se calcula sobre el precio del producto, con lo cual se paga proporcionalmente más cuanto menor es el ingreso de las personas. Es por lo tanto un impuesto injusto y regresivo.

A la equidad tributaria y al rol expansivo de la actividad económica que evocaba Smith, le fue agregada la problemática macroeconómica a partir de los años treinta del siglo pasado: Richard Kahn mostró que el gasto público tiene un efecto multiplicador de la riqueza y Keynes explicó que los ricos no sólo son los que más aprovechan, como lo señalaba Smith, de la organización capitalista de la sociedad, sino que además son, como se pudo observar en la crisis del '30, la crisis de 2008 y la recesión durante la gestión de Macri, los que generaban las crisis del sistema debido a la especulación con activos financieros.

El impuesto progresivo a los beneficios de la empresas y al ingreso y la acción del Estado limitan la especulación y disminuyen, de esa forma, la posibilidad que surjan crisis como la de 1929 o 2008, a nivel mundial, y en Argentina la de 2001  y la macrista del 2018 que llevó a la dependencia del FMI.

Sin embargo, la tendencia de gravar al que más tiene viene en franco descenso en todo el mundo ya desde hace varios años, y es notablemente más pronunciada durante las gestiones de gobiernos ultra o neoliberales.

"Externalidades positivas"

La provisión de los servicios públicos que expone Adam Smith cubre una multitud de aspectos que van hoy desde la protección materno-infantil a la provisión de satélites para Internet, pasando por la reparación de los baches en la vía publica, que proveen lo que los economistas llaman las "externalidades positivas".

Un ejemplo simple: si no se organiza la provisión de agua potable los ciudadanos no solo padecerán enfermedades ligadas a la falta de higiene, lo cual tendrá un costo, sino que les impedirá trabajar y gastarán para curarse. Además deberán pasar largas horas para poder procurársela, lo que también es un costo, desatenderán otros problemas y el resultado será que la deserción del Estado en la provisión de agua se traducirá en una disminución de la calidad de vida de los ciudadanos y de la eficacia económica del conjunto.

La provisión del agua potable es entonces, sin duda, una "externalidad positiva", y su ausencia provoca una "externalidad negativa". Este razonamiento puede generalizarse a todos los servicios públicos.

Invertir en servicios públicos y en ayudas sociales no sólo es una necesidad, sino que produce un incremento de la producción mucho más significativa que la supuesta inversión realizada por aquellos a los que se favorece por la disminución de los impuestos directos.

Pagar menos impuestos

La apuesta política de la derecha y el ultraliberalismo es sostener que los impuestos son "demasiado elevados". El argumento de los políticos asesorados por economistas ortodoxos es que hay "grupos que aprovechan de la dádivas del Estado". Pero la propuesta no va más allá de proponer la privatización, la supresión o la disminución de servicios públicos y con ello deteriorar la calidad de vida del conjunto, ya que suponen que si se disminuye el gasto del Estado, ellos pagarán menos impuestos.

El paradigma más explícito durante este siglo es el programa aplicado por Macri. Su primera medida consistió en suprimir o bajar impuestos, las retenciones, Bienes Personales, Ganancias de los más ricos, con el pretexto de que "el monto que el Estado ya no cobraba sería invertido por el sector privado". Ésto demostró ser una gran falacia.

Macri afirmó, el 12 de diciembre del 2015, que "hay que cumplir el pago de impuestos porque ahora los vamos a administrar bien, los vamos a cuidar; entonces no hay ninguna excusa para evadirlos". Seis años después declaró lo contrario afirmando que "la única manera de ganar plata era evadir impuestos", algo que está muy emparentado con las declaraciones del actual presidente argentino Javier Milei, que expresó publicamente que consideraba héroes a los evasores.

La otra versión del derrame impositivo fue dada el mismo día por la ex gobernadora de la provincia de  Buenos Aires, María Eugenia Vidal , quien definió que "lo que el Gobierno pierda por el ingreso de retenciones lo va a compensar con la mayor cantidad de fondos que van a entrar por impuestos, ya que el campo va a producir más volumen y ganar más". Basta con hacer un repaso de los números, y resulta que ésto tampoco ocurrió.

El resultado no estuvo al alcance de sus desvaríos: la deuda pública en dólares de la provincia de Buenos Aires creció 68,5% durantte su gestión, pasando de 5.420 a 9.134 millones de dólares. La irresponsabilidad política se acompaña de una sorprendente superficialidad del análisis para favorecer a algunos amigos en detrimento de las mayorías. Como se sabe, la disminución de los impuestos fue fugada al exterior.

Economistas ortodoxos que han apoyado esta teoría del derrame impositivo fingen ignorar un principio básico en economía: los capitalistas no invierten porque han obtenido beneficios en el pasado, sino que invierten cuando vislumbran que obtendrán beneficios en el futuro.

(Fuente: Página 12)