En "Borges. Una vida ilustrada", se relatan los episodios clave de la vida del autor argentino, como su intimidad, su relación con la escritura, con su madre, sus amigos, sus amores y sus posiciones políticas.
¿Cómo se cuenta una vida? ¿Hasta qué punto alguien, el periodismo o la literatura, pueden llegar a equiparar con palabras la riqueza y la complejidad de la existencia? Claramente, es un
despropósito. Deben ser preguntas frecuentes que se hacen los biógrafos. O quizás no, y por eso escriben.
¿Intentar acercar al lector a la mujer o el hombre que vive a la par del artista que crea? Harán falta
curiosidad o
arrojo. Hacerlo con
Jorge Luis Borges habla probablemente de cierta inconsciencia: para muchos críticos, se trata del escritor más importante de la historia de la literatura latinoamericana, para otros, del más influyente de la lengua española contemporánea; para todos es
uno de los imprescindibles en cualquier idioma. Aquel que acaso haya demostrado que, si existe, la perfección literaria es posible. El que
nunca dejó de escribir y siguió dictando, aun estando ciego, probando que su
única patria -y su
única pertenencia- fue la
literatura.
Se está publicando una biografía ilustrada de Borges que se desmarca del relato académico o formal y también está lejos del testimonio, como las que firman quienes lo conocieron más íntimamente. "
Borges. Una vida ilustrada" aparece por
La Marca Editora en el marco de su
Colección Dúo, que reúne siempre a
un escritor y un artista (en este caso
Verónica Abdala y
Miguel Rep), propone un acercamiento lúdico y pretende contagiar nuestro entusiasmo.
Las extraordinarias ilustraciones de Rep -obras maestras en sí mismas- y el texto, se entraman en este libro de manera indivisible y componen una suerte de fresco vívido y viviente: el lector recorre, entonces,
episodios claves de la historia de Borges, así como asoma a su intimidad y conoce su relación con la escritura, con su madre, con sus amigos y sus mujeres. Y conoce las razones que lo llevaron a forjar una obra con la que, a la vez, el escritor funda una estética, un estilo. A su modo,
reinventa la literatura, crea a sus predecesores y se convierte en una
sombra maldita -inspiradora pero también intimidante- para por lo menos una generación de autores, que vendría después.
En sus libros, Borges despliega una serie de
obsesiones personales -las trampas del tiempo, la existencia como laberinto, la vastedad del infinito, el destino, la duplicidad o la dudosa seguridad de los espejos- que entrama con la
historia de las culturas, la
metafísica y una curiosidad evidente por
el pasado de su país, con el que tuvo una
relación ambivalente y del que huyó para morir en 1986. Borges fue el escritor que
quiso y logró abarcar el infinito.
Los autores junto a Guido Indij, editor de "Borges. Una vida ilustrada".La intención de este libro es desacralizar la figura de un autor canónico para atisbar al creador con sus
contradicciones intrínsecas, y para eso nada mejor que Borges. Una vida ilustrada incorpora también un análisis de sus
posiciones políticas, con las que este trabajo no es para nada indulgente: en el libro se cuenta de qué manera se expresó en el marco de las
sucesivas dictaduras que le tocó atravesar y hasta qué punto se equivocó al reunirse con
dictadores como
Augusto Pinochet, en
Chile, o
Jorge Rafael Videla durante la última
dictadura cívico-militar argentina,
y por los que también
pidió disculpas públicas, cuando comprendió las
atrocidades cometidas por los militares y el dolor con que cargaban las
Madres de Plaza de Mayo).
La
vigencia de su obra se comprueba fácilmente al ver la cantidad de reediciones, charlas, recorridos urbanos, festivales y cursos que se enfocan en su obra y cautivan también a los jóvenes: internet y las redes sociales no hacen sino
multiplicar su imagen y su palabra como en un infinito juego de espejos, y por ende el interés por sus textos, que se renueva de manera también inexorable.
Incluso, hay cuentas de
Instagram dedicadas exclusivamente a la difusión de memes de inspiración borgeana. Y es que se trata de un clásico, esto es,
un autor que renueva sus sentidos en el tiempo, que es y a la vez
nunca es el mismo.
(Fuente: Infobae)