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jueves, 14 de mayo de 2026

Inteligencia Artificial en centros de salud: ¿cuáles son los derechos que podrían estar en riesgo?

La IA ya se utiliza en hospitales para priorizar pacientes, apoyar diagnósticos o recomendar tratamientos. Estas herramientas prometen mayor eficiencia y rapidez e, incluso, pueden ayudar a reducir listas de espera. Sin embargo, junto a estas ventajas surgen preguntas que no son sólo técnicas, sino también jurídicas: ¿qué ocurre si un algoritmo ignora las preferencias del paciente? ¿Quién responde cuando una decisión automatizada afecta a derechos fundamentales?

(Foto: Shutterstock).

La inteligencia artificial ya está transformando la medicina. Ahora toca preguntarse cómo garantizar que esa transformación respete los derechos de pacientes y profesionales.

Cuando el algoritmo no ve a la persona

La práctica sanitaria nunca ha sido completamente neutral. Las decisiones médicas están atravesadas por valores, creencias y preferencias personales.

Un paciente puede rechazar una transfusión de sangre, solicitar una dieta específica por motivos religiosos o expresar preferencias sobre el final de la vida. Estas decisiones forman parte del ejercicio de la autonomía personal y del derecho a la salud. Sin embargo, muchos sistemas de inteligencia artificial no están diseñados para tener en cuenta esas dimensiones. Funcionan a partir de grandes volúmenes de datos y patrones estadísticos, pero no siempre incorporan variables relacionadas con las convicciones personales o culturales.

Esto puede generar situaciones problemáticas: recomendaciones médicas que no respeten la voluntad del paciente o decisiones automatizadas que, sin pretenderlo, ignoren aspectos esenciales de su identidad.

El riesgo de una discriminación invisible

Otro de los grandes desafíos es el de los sesgos algorítmicos. Si los sistemas de inteligencia artificial se entrenan con datos incompletos o poco representativos, pueden reproducir desigualdades existentes.

Este debate ya está presente en la literatura científica y también en el ámbito divulgativo. En relación al uso de la IA para la prevención de enfermedades, surgen interrogantes sobre privacidad, equidad y control de los datos.

En el ámbito clínico, el problema puede ser aún más delicado. Una herramienta que priorice pacientes o recomiende tratamientos podría perjudicar indirectamente a determinadas minorías, si sus necesidades específicas no están contempladas en los datos de partida.

No se trataría de una discriminación directa, sino de algo más difícil de detectar: una desigualdad incorporada en el propio sistema.

¿Qué ocurre con los profesionales sanitarios?

La introducción de la inteligencia artificial también plantea preguntas para médicos y personal sanitario. ¿Y si un algoritmo recomienda una actuación que entra en conflicto con las convicciones del profesional? ¿Debe seguir la indicación técnica o su propio criterio ético?

Un sistema informático no puede sustituir el juicio clínico ni la responsabilidad profesional. Los sistemas deben entenderse como herramientas de apoyo, no como sustitutos de la decisión humana. De lo contrario, existe el riesgo de desdibujar tanto la responsabilidad como la libertad de conciencia en la práctica médica.

Datos sensibles y decisiones automatizadas

Para que la inteligencia artificial tenga en cuenta las preferencias del paciente, sería necesario incorporar información especialmente sensible, como sus creencias religiosas o convicciones personales.

Aquí aparece otro problema jurídico relevante: la protección de datos. La religión es considerada un dato especialmente protegido por las normativas y su uso exige garantías estrictas.

Esto obliga a encontrar un equilibrio complejo: cómo respetar las convicciones del paciente sin comprometer su privacidad.

Investigaciones recientes han subrayado estos desafíos, como un trabajo reciente sobre inteligencia artificial y diversidad religiosa en sanidad publicado en la revista Religions, donde se destaca la necesidad de adaptar el marco jurídico a los entornos sanitarios digitalizados e incorporar garantías frente a posibles vulneraciones de derechos.

Asimismo, otros estudios han señalado la importancia de repensar la gobernanza de la inteligencia artificial en el ámbito del derecho a la salud para evitar que la innovación tecnológica genere nuevas desigualdades o erosione la autonomía del paciente.

¿Qué garantías necesitamos?

Ante estos desafíos, la clave no es frenar la innovación, sino acompañarla de garantías adecuadas. Entre ellas, destacan la supervisión humana de las decisiones automatizadas, la transparencia de los algoritmos, la evaluación de impacto en derechos fundamentales y la incorporación de acomodaciones razonables en entornos digitales.

Esto implica diseñar sistemas capaces de adaptarse a las necesidades reales de los pacientes, incluyendo sus convicciones personales, sin comprometer la equidad del sistema sanitario.

La inteligencia artificial puede mejorar la medicina, hacerla más eficiente y, en muchos casos, más precisa. Pero también puede transformar silenciosamente la forma en que se toman decisiones sobre la salud.

Por eso, el debate no es sólo tecnológico. Es, ante todo, un debate sobre derechos. Si los sistemas de inteligencia artificial no se diseñan con estos principios en mente, corremos el riesgo de que decisiones aparentemente neutras terminen afectando a la autonomía del paciente, la igualdad o la libertad de conciencia.

La inteligencia artificial ya está en los hospitales. La verdadera cuestión no es si debemos usarla, sino cómo garantizar que refuerce -y no debilite- los derechos fundamentales que sustentan la atención sanitaria.

(Fuente: The Conversation / varios / redacción propia)

lunes, 6 de octubre de 2025

Pensar para cuidarnos: los excipientes, esos actores secundarios que pueden decidir el éxito o el fracaso de un medicamento

Cuando tomamos un comprimido para aliviar el dolor de cabeza o tratar una infección, pensamos que lo único importante es el principio activo, la sustancia que ejerce el efecto deseado. Sin embargo, esa pastilla contiene algo más: los excipientes.

(Foto: Sergey Kolesnikov / Shutterstock).

Durante años, se les ha considerado meros acompañantes sin acción farmacológica. Hoy sabemos que pueden ser actores fundamentales en la eficacia de un medicamento.

No curan, pero ayudan a curar

Los excipientes son los ingredientes que acompañan al principio activo en una formulación farmacéutica. Su función no es curar ni tratar enfermedades directamente, sino facilitar la fabricación, conservación y administración del medicamento. Por ejemplo, un excipiente puede ayudar a que un comprimido se disuelva más rápido, tenga mejor sabor o sea más fácil de ingerir.

Hasta aquí todo suena técnico pero inofensivo. El problema surge cuando estos "inofensivos" ingredientes modifican, sin que lo sepamos, cómo se absorbe el principio activo en nuestro organismo

¿Por qué son tan importantes?

La absorción oral de un fármaco -es decir, cómo pasa del intestino a la sangre- depende de muchas variables: el pH del estómago, la motilidad intestinal, la presencia de enzimas, la capacidad del fármaco para disolverse en agua y su facilidad para atravesar las paredes del intestino. Y en todo este viaje, los excipientes pueden actuar como aliados… o como obstáculos.

Estudios recientes han demostrado que algunos pueden alterar la solubilidad o la permeabilidad del fármaco, afectando directamente cuánto del principio activo llega realmente a nuestro organismo. En algunos casos, esta influencia puede ser positiva -mejorando la eficacia del tratamiento-, pero en otros puede provocar una absorción irregular o incluso insuficiente.

Cuando el "actor invisible" deja huella

¿Un ejemplo? El polietilenglicol 400 (PEG 400), un excipiente común en jarabes y cápsulas blandas. En bajas dosis puede mejorar la absorción de ciertos medicamentos, pero en cantidades elevadas puede acelerar tanto el tránsito intestinal que el medicamento no tiene tiempo suficiente para ser absorbido. Algo similar ocurre con el sorbitol, presente en chicles sin azúcar, jarabes y otros productos farmacéuticos.

Otro caso interesante es el de la croscarmelosa sódica, que ayuda a que los comprimidos se desintegren más rápido. En experimentos con animales, se ha observado que este excipiente puede aumentar la permeabilidad intestinal al alterar las uniones entre células, facilitando la entrada del medicamento al torrente sanguíneo. 

Implicaciones clínicas y regulatorias

¿Y por qué deberíamos preocuparnos por esto? Porque incluso si dos medicamentos contienen el mismo principio activo y en la misma cantidad, podrían comportarse de forma distinta en nuestro cuerpo si utilizan excipientes diferentes. Como hemos visto, esa diferencia puede influir en la cantidad y velocidad con la que el principio activo llega a la sangre, afectando a la eficacia del tratamiento.

Este fenómeno se conoce como bioequivalencia, y es uno de los requisitos clave para la aprobación de medicamentos genéricos. Para que un fármaco de este tipo sea autorizado, debe demostrar que tiene el mismo efecto terapéutico que el de referencia, lo que implica que la absorción del principio activo debe ser prácticamente igual. Por ello, las agencias reguladoras de los diferentes países o continentes (como la Agencia Europea del Medicamento o la ANMAT en nuestro país), vigilan también la composición en excipientes, especialmente en casos en los que estos pueden influir en la absorción.

Sin embargo, es importante destacar que dichos casos se detectan precisamente porque existen controles rigurosos antes de que un genérico llegue a las farmacias. Cuando se identifica que un excipiente puede tener un impacto significativo, las autoridades sanitarias pueden exigir estudios adicionales o limitar su uso.

En definitiva, aunque los excipientes pueden ser actores relevantes en la absorción del medicamento, la vigilancia reguladora garantiza que, en los productos disponibles para el paciente, cumplan con los estándares exigidos de calidad, seguridad y eficacia.

¿Qué podemos aprender de esto?

La próxima vez que miremos la etiqueta de un medicamento y veamos una lista interminable de nombres extraños, recordemos que no están ahí sólo para rellenar. Los excipientes son parte integral del tratamiento. Ignorarlos puede llevarnos a resultados inesperados, incluso con medicamentos que conocemos bien.

Más aún, el futuro de la formulación farmacéutica pasa por aprovechar los excipientes de forma inteligente: como potenciadores de la eficacia, como moduladores del perfil de liberación o, incluso, como herramientas para reducir efectos secundarios.

En resumen, los excipientes pueden ser tanto los héroes silenciosos como los villanos invisibles de la medicina moderna. Tal vez ha llegado el momento de dejar de verlos como simples acompañantes y empezar a reconocer su verdadero papel en el éxito (o fracaso) de los medicamentos que tomamos cada día.

(Fuente: The Conversation / redacción propia)

miércoles, 20 de agosto de 2025

Medicamentos biológicos y biosimilares: los nuevos aliados de la medicina moderna

Durante años, la medicina se ha basado principalmente en fármacos sintéticos. Sin embargo, en la actualidad, los llamados medicamentos biológicos han ganado terreno, especialmente en el tratamiento de enfermedades complejas que no responden bien a las terapias convencionales. ¿En qué se diferencian de los tradicionales?

(Foto: Shutterstock).

Construir con Lego o plantar un árbol

Imaginemos que le mandan construir una casa de Lego. Con instrucciones claras y piezas idénticas, podemos reproducirla fácilmente una y otra vez sin errores. Así funcionan los medicamentos tradicionales o sintéticos: son moléculas pequeñas creadas en un laboratorio mediante reacciones químicas precisas, como el paracetamol o la aspirina.

Ahora, imaginemos que tenemos que plantar un árbol. En este caso, no basta con seguir un manual: necesitamos una semilla viva, condiciones climáticas adecuadas y mucha paciencia. Y por mucho que nos esforcemos, no conseguiremos cultivar dos árboles exactamente iguales. Pues así son los medicamentos biológicos: moléculas grandes y complejas, fabricadas por organismos vivos, como células animales, bacterias o levaduras. No se sintetizan en tubos de ensayo, sino que se producen dentro de seres vivos.

Como francotiradores en nuestro cuerpo

Estas diferencias hacen que la fabricación y comercialización de los medicamentos biológicos sea muy distinta. Estos fármacos contienen principios activos, como proteínas complejas, anticuerpos o incluso hormonas, derivados de fuentes biológicas. Algunos ejemplos conocidos son la insulina para la diabetes, la eritropoyetina para tratar la anemia o los anticuerpos monoclonales usados en ciertos tipos de cáncer y enfermedades autoinmunes.

Estos tratamientos actúan como francotiradores en nuestro cuerpo: reconocen un blanco concreto -una proteína alterada, una célula enferma, un proceso inflamatorio- y actúan sobre él con mucha precisión, minimizando efectos secundarios.

Por eso, suponen un hito en la medicina personalizada. Han revolucionado el tratamiento de enfermedades graves y crónicas como la diabetes, la esclerosis múltiple, la enfermedad inflamatoria intestinal, el cáncer y muchas otras patologías, algunas de ellas con pocos tratamientos eficaces disponibles.

Garantizar el acceso a estos tratamientos es crucial, no sólo para mejorar la calidad de vida de los pacientes, sino también para la sostenibilidad de los sistemas de salud. Actualmente, más del 40 % de los nuevos medicamentos aprobados son biológicos, y ésto está impulsando una mejora en el tratamiento de muchas enfermedades. 

Biosimilares: una alternativa más accesible

Sin embargo, producirlos es costoso y complejo. Hay que modificar mediante ingeniería genética células vivas para que fabriquen proteínas específicas, purificarlas, validar su estructura y función… Cualquier pequeño cambio en el proceso puede afectar al producto final. Por eso, un sólo tratamiento biológico puede costar anualmente una fortuna, lo que ejerce una gran presión sobre los presupuestos públicos y limita el acceso para muchos pacientes.

Aquí es donde entran los biosimilares: versiones más accesibles de los medicamentos biológicos que no comprometen su eficacia. Habitualmente se comparan con los medicamentos genéricos, ya que pueden producirse y venderse una vez expira la patente del medicamento original, lo cual reduce significativamente los costos asociados a la investigación y el desarrollo.

Diferencias con los genéricos

Sin embargo, aunque persiguen un objetivo similar -reducir el gasto farmacéutico y democratizar el acceso a los tratamientos-, los biosimilares son mucho más complejos.

Un genérico es una copia exacta del principio activo del fármaco original. Como las moléculas sintéticas son simples y fácilmente replicables, el medicamento genérico se aprueba rápidamente. En cambio, los medicamentos biológicos no se pueden copiar de forma idéntica. Si bien los biosimilares se fabrican con altísima precisión, puede haber pequeñas variaciones derivadas del propio proceso biotecnológico, igual que no hay dos árboles idénticos aunque provengan de la misma semilla. 

Un biosimilar es, por tanto, una versión altamente similar a su biológico de referencia en calidad, eficacia y seguridad, pero no es una copia exacta. Por eso, para su aprobación, se debe demostrar, mediante estudios comparativos rigurosos, que no existen diferencias clínicamente relevantes. Esto los hace más caros que los medicamentos genéricos, pero más baratos que los biológicos.

Obstáculos para su plena implementación

A pesar de sus beneficios, los biosimilares enfrentan desafíos. La desconfianza de algunos profesionales y pacientes, que los perciben como “copias de segunda”, es uno de los mayores obstáculos. Sin embargo, pasan por los mismos controles de calidad rigurosos que cualquier medicamento autorizado.

Otro reto es la intercambiabilidad, es decir, la sustitución del biológico original por su biosimilar. Ésto no es automático y depende del criterio médico, pero cada vez hay más evidencia científica que respalda la seguridad de estos intercambios. También resulta clave la educación sanitaria: cuanto más informados estén los profesionales y los pacientes, mayor será la confianza en su uso. 

Un ejemplo de ciencia justa

En definitiva, los medicamentos biológicos y biosimilares representan un cambio de paradigma, pasando de tratamientos generalistas a soluciones personalizadas, dirigidas a las causas moleculares de las enfermedades. Su expansión permite que más pacientes accedan a terapias innovadoras, mientras se preservan los recursos del sistema sanitario.

En un mundo donde el costo de la innovación amenaza con aumentar la brecha en el acceso a la salud, los biosimilares actúan como un puente, conectando el progreso científico con la equidad. Son un ejemplo de cómo la ciencia puede ser no sólo eficaz, sino también justa.

(Fuente: The Conversation)

jueves, 7 de agosto de 2025

Nanomedicina: la tecnología de lo diminuto al servicio del diagnóstico y la cura de enfermedades

Cuando pensamos en medicina del futuro, es fácil imaginar hospitales con robots, tratamientos a medida y diagnósticos instantáneos. Lo que pocos saben es que mucho de eso ya está empezando a suceder, en gran parte, gracias a una ciencia que trabaja en lo invisible: la nanotecnología.

(Foto: Shutterstock).

La nanotecnología se basa en manipular la materia a escalas diminutas, del orden de los nanómetros (un nanómetro equivale a la milmillonésima parte de un metro). A esa escala, las propiedades de los materiales cambian: lo que no conduce electricidad a tamaño normal puede hacerlo cuando se reduce a nivel nano; lo que es inerte puede volverse reactivo. Y esto abre todo un abanico de posibilidades para la medicina.

¿Por qué esta escala es tan importante para la medicina? Porque muchos procesos biológicos ocurren a nanoescala. Nuestro ADN, las proteínas y otros componentes de nuestras células están todos dentro de este rango de tamaño. Para hacerse una idea, una hebra de ADN mide unos 2 nanómetros de ancho. La nanomedicina utiliza nanomateriales y nanodispositivos que son similares en tamaño a estas moléculas biológicas, lo que les permite interactuar con el cuerpo de maneras altamente específicas.

(Foto: composición propia).

Lo que ya está ocurriendo: avances actuales de la nanomedicina

Aunque parezca ciencia ficción, muchas aplicaciones de la nanotecnología en medicina ya son una realidad. Uno de los campos más desarrollados es el diagnóstico, especialmente en enfermedades como el cáncer. Gracias a nanopartículas que se adhieren a células tumorales, hoy es posible detectarlas mucho antes que con técnicas tradicionales. Algunas de estas partículas están diseñadas para brillar bajo ciertos tipos de luz, haciendo visibles incluso pequeños tumores que antes pasaban desapercibidos.

En el ámbito del tratamiento, la nanotecnología también está marcando un antes y un después. Un ejemplo es la liberación controlada de fármacos. En lugar de tomar medicamentos que afectan a todo el cuerpo, los investigadores están desarrollando vehículos nanométricos capaces de transportar la medicina directamente al órgano o célula enferma. Ésto no sólo aumenta la eficacia, sino que reduce efectos secundarios: pensemos, por ejemplo, en la pérdida de pelo y las náuseas asociadas con la quimioterapia anticancerígena tradicional.

En enfermedades neurodegenerativas, cardiovasculares o infecciosas, se están probando nuevos métodos basados en nanotecnología para mejorar la administración de tratamientos. Incluso en vacunas (como ocurrió en parte con las vacunas de ARN mensajero contra la covid-19), las nanopartículas de lípidos (pequeñas burbujas de grasa) han sido clave para transportar el material genético hasta las células de forma segura.

Además, se están creando biomateriales “inteligentes” que reaccionan al entorno del cuerpo. Por ejemplo, apósitos que liberan antibióticos solo cuando detectan infección, o implantes que se integran mejor con el tejido humano gracias a recubrimientos nanométricos.

(Foto: composición propia).

Lo que viene: posibilidades futuras y desafíos

A medida que esta tecnología evoluciona, las posibilidades se multiplican. Una de las más llamativas es el uso de nanorobots, pequeñas estructuras programables que podrían viajar por el cuerpo humano realizando tareas específicas, como destruir células cancerosas una por una, limpiar arterias obstruidas o reparar tejidos dañados. Aunque suena a ciencia ficción, ya hay prototipos que se mueven por impulsos químicos o magnéticos, y que algún día podrían formar parte de la medicina personalizada del futuro.

También se investiga cómo integrar la nanotecnología con la inteligencia artificial para crear sistemas de diagnóstico autónomos, capaces de identificar una enfermedad en sus primeras fases y actuar de forma inmediata. Esto podría cambiar radicalmente la forma en la que entendemos la salud: pasar de una medicina reactiva (que actúa cuando ya estamos enfermos) a una medicina preventiva y proactiva.

Pero estas promesas también vienen acompañadas de desafíos importantes. Uno de ellos es la seguridad. ¿Qué efectos a largo plazo pueden tener las nanopartículas en el cuerpo? ¿Cómo se eliminan? ¿Pueden acumularse en órganos? Además, existen dilemas éticos: ¿Quién controla esta tecnología? ¿Podría usarse para modificar genéticamente a una persona sin su consentimiento?

Estas preguntas aún están en debate, y hacen que la regulación y la investigación responsable sean fundamentales. La nanomedicina tiene un potencial enorme, pero necesita avanzar con transparencia, con controles rigurosos y siempre pensando en el beneficio de los pacientes.

Una revolución silenciosa

La nanotecnología en medicina no es sólo una promesa futurista, y aunque todavía hay camino por recorrer, lo que está claro es que este campo marcará el rumbo de la medicina en las próximas décadas.

Entender cómo funciona, qué avances se están produciendo y qué preguntas debemos hacernos como sociedad es clave para no quedarnos atrás. Porque lo nano, aunque invisible a simple vista, está cambiando cosas enormes, desde nuestra salud hasta nuestra forma de vivir. Incluso, en un futuro no muy lejano, podría ofrecernos la posibilidad de curarnos incluso antes de llegar a enfermar.


(Fuente: The Conversation)

jueves, 12 de junio de 2025

Si el futuro de la medicina depende de unos y ceros, el paciente debe ser dueño de sus datos

En la última década, el sector salud ha experimentado una digitalización acelerada, impulsada por sensores conectados, inteligencia artificial y el uso masivo de datos clínicos. Hoy, el futuro abre las puertas a un nuevo cambio, que no es sólo tecnológico: es profundamente humano.

(Foto; Shutterstock).

Si tuviéramos que ilustrarlo con ejemplos del cine, lo que hemos vivido en los últimos años en la digitalización de la sanidad recuerda a la película Minority Report, donde algoritmos predictivos intentan adelantarse a los crímenes por cometerse. En este caso, los algoritmos se adelantarían a los problemas de salud o enfermedades.

El objetivo era automatizar procesos, anticipar patologías y reducir los tiempos de atención. ¿Se ha logrado? A gran escala, probablemente, no del todo. O, al menos, no con la solidez y equidad que el sistema requiere. En cualquier caso, en 2025, ya no basta con perseguir estos retos.

Para continuar con los paralelos con el cine, el desafío que tenemos por delante se acerca más al universo de Her: no se trata de que las máquinas sustituyan a los profesionales, sino de que comprendan, acompañen y devuelvan el control de sus datos al paciente.

Software de diagnóstico asistido por computadora (Foto: Wikimedia Commons).

De hospitales inteligentes a ecosistemas centrados en la persona

El concepto de Salud 5.0 no reniega de los avances previos, pero los reconfigura. Ya no es suficiente con conectar dispositivos médicos o robotizar quirófanos. Ahora, se busca la garantía de que estas tecnologías estén al servicio de la dignidad, la privacidad y la equidad. Es una evolución convergente con la visión japonesa de Sociedad 5.0, donde la tecnología actúa como mediadora entre las necesidades humanas y la complejidad del mundo digital.

En este marco, han surgido los llamados gemelos digitales del paciente, que son réplicas virtuales en tiempo real de órganos o patologías. Por otro lado, se empieza a incluir en el sistema la inteligencia artificial explicable (XAI), que no sólo predice, sino que también justifica cómo ha llegado a la conclusión dada. Y en las casas de las personas mayores empezamos a encontrar los robots sociales, diseñados para el cuidado emocional. Es la medicina que no sólo mide pulsos, sino que entiende silencios.

Detrás de este gran salto, late una arquitectura electrónica avanzada que permite miniaturizar, integrar y distribuir la inteligencia en el propio entorno del paciente. Equipos multidisciplinares de ingenieros electrónicos, biólogos y médicos trabajan en todo tipo de sensores biomédicos implantables, circuitos integrados específicos para aplicaciones médicas (ASICs) y sistemas ciberfísicos con conectividad inalámbrica segura. 

Esta cadena tecnológica bebe de una nueva forma de hacer electrónica: aquella que se basa en el ultra bajo consumo y la gran precisión y que es capaz de funcionar en tiempo real y en condiciones fisiológicas complejas.

Hemos convertido el cuerpo humano en un espacio computacional donde se genera y procesa información médica de forma continua. Si la ciencia ficción hablaba del "muerto viviente", aquí estamos ante un concepto mucho más positivo: el "dato viviente", que se refiere a datos que están en constante actualización y que reflejan procesos dinámicos en tiempo real. Y la electrónica es la base material que permite llevarlo a cabo. 

El gobierno del dato: de la eficiencia clínica a la soberanía informacional

Si la electrónica es la base, el recurso que mejor define esta transición es el propio dato. Se trata, eso sí, de un activo que debe ser gobernado con criterios éticos, legales y sociales. Ya no basta con almacenar y procesar. Hay que decidir quién puede ver, usar y modificar qué información, cuándo y para qué.

Esto nos lleva al concepto de gobierno del dato sanitario, que implica calidad e interoperabilidad semántica, para que los sistemas comprendan lo que comparten, y consentimiento dinámico, donde el paciente puede modificar en tiempo real los permisos sobre sus datos.

Asimismo, son necesarios modelos distribuidos, como data trusts o personal data stores, que permiten a los ciudadanos recuperar el control sobre sus historiales médicos incluso a través de tecnologías que antes no estaban disponibles para hacerlo como son el blockchain o los wallets digitales.

Retos jurídicos y políticos de un dato que ya no es neutro

El reto ha dejado de ser únicamente un problema tecnológico. Este nuevo paradigma implica decisiones de profundo carácter político y jurídico. ¿Quién responde si un algoritmo comete un error? ¿Qué sucede si un seguro médico accede a datos no autorizados inferidos por inteligencia artificial? ¿Cómo prevenimos sesgos algorítmicos que perpetúan desigualdades sociales en el diagnóstico?

El nuevo enfoque supone, además, un giro cultural. La medicina pasa de un modelo basado en el dato a otro diferente basado en el vínculo, donde los médicos no están mediatizados por pantallas y los pacientes no son avatares cuantificados.

En cierta forma, hay quien lo considera el regreso al juramento hipocrático con medios cibernéticos. Porque (volviendo al cine), como decía el androide Roy Batty en el film Blade Runner, lo verdaderamente humano no está en la eficiencia, sino en la experiencia: "He visto cosas que ustedes no creerían…". En esta nueva sanidad, lo que está en juego no es sólo nuestra salud, sino el derecho a vivirla de una forma plenamente humana y consciente.

(Fuente: The Conversation)

jueves, 10 de octubre de 2024

Premio Nobel de Medicina: qué es el microARN, el descubrimiento premiado en 2024

El microARN está estrechamente relacionado con la regulación de los genes. Los ganadores del premio son dos científicos y profesores que han profundizado en desvelar cómo funcionan estas partículas.

Los estudios genéticos ayudan a comprender cómo funcionan las células y cómo surgen enfermedades como el cáncer, la diabetes y las enfermedades autoinmunes.Fotografía de ISABELLA APRIYANA

Una vez más, los estudios genéticos reciben el reconocimiento del Premio Nobel (sinónimo de excelencia en diversas áreas del conocimiento humano). Después de que la bioquímica Katalin Karikó y el inmunólogo Drew Weissman recibieran el honor en 2023 por sus descubrimientos sobre las modificaciones del ARN (que condujeron al desarrollo de vacunas de ARN mensajero, como la del COVID-19), los ganadores del Nobel de Medicina 2024 son los científicos estadounidenses Víctor Ambros y Gary Ruvkun por sus investigaciones sobre el llamado microARN.

“El Premio Nobel de este año honra a dos científicos por el descubrimiento de un principio fundamental que rige la regulación de la actividad de los genes, dice la web oficial del galardón sobre la elección.

Pero, ¿en qué consiste la investigación científica de Víctor Ambros y Gary Ruvkun y qué impacto podría tener en la vida humana? 

¿Qué es el microARN? 

“El microARN es una nueva clase de pequeñas moléculas de ARN que desempeñan un papel crucial en la regulación de los genes”, explica el artículo de la web oficial del Premio Nobel dedicado a la investigación de la pareja de científicos. 

Actualmente, prosigue la fuente, “se sabe que el genoma humano codifica más de mil microARN”, por lo que el descubrimiento pionero revela “un principio completamente nuevo de regulación génica que es esencial para los organismos multicelulares, incluidos los humanos. Los microARN están demostrando ser fundamentalmente importantes para la forma en que los organismos se desarrollan y funcionan, añade la fuente. 


Los científicos y profesores estadounidenses Victor Ambros y Gary Ruvkun, galardonados con el Premio Nobel de Medicina en 2024.

¿Quiénes son Victor Ambros y Gary Ruvkun, los ganadores del Premio Nobel de Medicina? 

Víctor Ambros tiene 70 años y realizó sus investigaciones en la renombrada Universidad de Harvard (Estados Unidos). Actualmente, es catedrático de Ciencias Naturales en la Facultad de Medicina de la Universidad de Massachusetts.

Gary Ruvkun tiene 72 años, es biólogo y ha avanzado en sus investigaciones trabajando en el Hospital General de Massachusetts y en la Facultad de Medicina de Harvard, donde también es profesor de genética, según el secretario general del Comité del Premio Nobel, Thomas Perlmann.

El descubrimiento de la pareja de científicos es importante porque al profundizar en los estudios genéticos del ARN es posible comprender mejor cómo funciona la regulación de los genes. “Si no funciona correctamente, puede dar lugar a enfermedades graves como el cáncer, la diabetes o la autoinmunidad. Por ello, comprender la regulación de la actividad de los genes ha sido un objetivo importante durante muchas décadas”, concluye el artículo sobre los galardonados con el Premio Nobel de Medicina.

Los ganadores del Nobel de Medicina se repartirán un premio valorado en 11 millones de coronas suecas (aproximadamente 1 millón de dólares estadounidenses).

(Fuente: National Geographic)

viernes, 27 de septiembre de 2024

China bate un nuevo récord mundial al crear un campo magnético 800.000 veces equivalente al de la Tierra

El logro histórico fue alcanzado por el Laboratorio de Alto Campo Magnético de los Institutos de Ciencias Físicas de Hefei. Se espera que impulse descubrimientos científicos y aplicaciones en una amplia gama de campos tecnológicos.


Lograron producir un campo magnético constante de 42,02 teslas, equivalente a más de 800.000 veces al de la Tierra.

Científicos chinos utilizaron un imán resistivo desarrollado  independientemente para producir un campo magnético constante de 42,02 teslas, equivalente a más de 800.000 veces el campo magnético de la Tierra, rompiendo un récord mundial establecido por Estados Unidos en este campo en 2017.

El logro histórico fue alcanzado por el Laboratorio de Alto Campo Magnético de los Institutos de Ciencias Físicas de Hefei, dependiente de la Academia de Ciencias de China (CHMFL).

Los campos magnéticos elevados

El campo magnético elevado y constante es una condición experimental extrema que sirve como una herramienta poderosa para la investigación científica. En el entorno experimental de un campo magnético elevado, las propiedades de la materia pueden manipularse, lo que favorece que los científicos descubran nuevos fenómenos y exploren nuevas leyes de la materia, explicaron los expertos.

Los campos magnéticos elevados también pueden dar lugar a nuevas tecnologías de aplicación, como la metalurgia electromagnética y la síntesis de reacciones químicas, y especialmente la utilización generalizada de la tecnología de resonancia magnética nuclear en la ciencia médica.


Se espera que el nuevo logro impulse descubrimientos científicos y aplicaciones en una amplia gama de campos tecnológicos.

Debido a su importante valor en diversos campos como la física, la química, la ciencia de los materiales y las ciencias de la vida, el alto campo magnético constante se conoce como la "cuna" de los Premios Nobel.

Tipos de imanes

Kuang Guangli, director académico del CHMFL, dijo que este avance podría satisfacer las necesidades de los usuarios de un campo magnético alto, rápido, regulado y estable, proporcionar a los científicos condiciones experimentales poderosas y sentar una base tecnológica clave para la construcción de imanes estables de campo superior en China.

Los imanes con un campo magnético alto y estable incluyen: imanes resistivos, imanes superconductores e imanes híbridos. Según los expertos, los imanes resistivos tienen la ventaja de un control flexible y rápido, lo que proporciona condiciones experimentales confiables y eficientes para la investigación científica.

Kuang comparó los imanes resistivos y los imanes superconductores con los jugadores individuales de tenis de mesa y los imanes híbridos con los jugadores de dobles mixtos. "Después de ganar el campeonato de dobles mixtos en 2022, nuestro equipo ahora también ha ganado un campeonato de individuales", dijo.

Aplicaciones en agenda

Con la ayuda de esta instalación, los científicos han descubierto los mecanismos moleculares y neuronales de la mejora del aprendizaje y la memoria mediante la exposición a la luz solar, además de desarrollar fármacos candidatos para la terapia dirigida contra el cáncer, la enfermedad del hígado graso no alcohólico y la diabetes.

Kuang dijo que el equipo planea desarrollar nuevos imanes estables para apoyar el desarrollo de nuevos materiales electrónicos, explorar los mecanismos y aplicaciones de la superconductividad de alta temperatura, estudiar la patología de las principales enfermedades y medicamentos relacionados, y producir materiales semiconductores de alto rendimiento.

(Fuente: meteored.com.ar)

martes, 2 de julio de 2024

¿Por qué el CBD es un remedio útil para el tratamiento de afecciones psicológicas?

Así es como el potencial terapéutico del cannabidiol puede ayudar a afrontar alteraciones psicológicas.

En los últimos años, uno de los medicamentos que mayor beneficios ha demostrado ofrecer para el tratamiento de las afecciones psicológicas es el CBD, estableciéndose como un remedio natural ante diferentes problemas de salud mental.

Gracias a su interacción con los receptores de cannabinoides, permite a los pacientes disfrutar de efectos positivos como la disminución de la ansiedad y mejoras en el estado de ánimo. 

Además, influye directamente en la forma en que nuestro cerebro responde a la serotonina, por lo que puede aliviar los síntomas de la depresión.

Su uso también favorece a reducir la inflamación crónica, la cual puede contribuir al desarrollo de trastornos neuropsiquiátricos como la esquizofrenia y la bipolaridad; no obstante, es necesario recordar que este producto no debe ser suministrado sin prescripción médica.

De hecho, se requiere de la consulta con un especialista para que nos oriente sobre el tratamiento que debemos seguir y la dosis personalizada.

¿Cuáles son los efectos del CBD en el cerebro?

Aunque el cannabis ha sido utilizado durante siglos para la elaboración de medicinas, el interés en el CBD ha aumentado recientemente debido a su potencial terapéutico. A diferencia del tetrahidrocannabinol, este compuesto no produce efectos psicoactivos significativos, provocando menos síntomas secundarios en los pacientes.

Interacción con el sistema endocannabinoide: su ingesta permite regular funciones cerebrales como el estado de ánimo, el apetito, el sueño y la respuesta al estrés. El CBD ha demostrado tener propiedades antiinflamatorias, protegiendo las células cerebrales de posibles daños.

Además de proteger, este medicamento también permite desacelerar la progresión de enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson. Es importante destacar que para disfrutar completamente de estos efectos es recomendable adquirir este producto en sitios seguros.

¿Es el CBD una alternativa natural a los medicamentos psicotrópicos?

Existe evidencia científica la cual sugiere que el uso de medicamentos basados en CBD tienen efectos ansiolíticos, antidepresivos y antipsicóticos, favoreciendo también a tratar el trastorno de estrés postraumático y la adicción.

Aun así, es necesario conocer que ingerir este compuesto en combinación con otros productos puede aumentar o disminuir su eficacia. Asimismo, si éstos no cumplen con los estándares de calidad puede que no veamos resultados favorables, por este motivo resulta crucial obtenerlos de marcas reconocidas.

No debemos olvidar que la investigación sobre sus efectos sigue en proceso, por lo que debemos estar atentos ante cualquier síntoma adverso. 

¿El CBD puede mejorar la salud mental?

Si bien este no es un medicamento que elimine completamente las enfermedades mentales, el CBD sí es una valiosa herramienta que ayuda a contrarrestar los síntomas de estos padecimientos, mejorando sustancialmente la calidad de vida de los pacientes.

Diversos estudios han demostrado su efectividad en el tratamiento de afecciones psicológicas como la depresión y estrés, repercutiendo en el bienestar general de la persona. 

Más allá de eso, su uso debe ser prescrito por un especialista, quien reconocerá si este es ideal para tratar la condición médica que estemos afrontando.

(Fuente: Psicología y Mente)

jueves, 6 de junio de 2024

Estamos un poco más cerca de cumplir el sueño (o pesadilla) de los dentistas: dientes que vuelven a crecer

El tratamiento está enfocado en quienes no llegan a desarrollar su dentadura completa, pero podría ayudar a muchos más.


Es un dato bastante extendido el hecho de que cuando algunos tiburones pierden dientes son capaces de hacer que crezcan de nuevo para así mantener su dentadura intacta. ¿Y si los humanos pudiéramos hacer lo mismo? Quizás no estemos muy lejos de lograrlo. O al menos algo parecido.

Un nuevo fármaco, cuya función es hacer que recuperemos dientes perdidos, entrará en fase de ensayos clínicos en Japón a finales de este año, ha informado la prensa local. El objetivo de la primera prueba de estos ensayos será demostrar que el tratamiento es seguro.

El ser humano cuenta con dos juegos de dientes. El primero, la dentición decidua o temporal, los "dientes de leche", suele acompañarnos durante nuestros primeros años de vida. Perdemos estos dientes de forma natural y progresivamente son sustituidos por la dentición permanente o secundaria.

A partir de ahí no hay dientes sustitutos, solo algunos raros casos de hiperdoncia en los que aparecen "dientes supernumerarios". Dientes que no solo no funcionan como "repuestos" sino que pueden hacer que no desarrollemos debidamente nuestra dentición permanente.

El nuevo tratamiento no promete un saldo ilimitado de dientes como el de los tiburones, pero podría concedernos este tercer juego, de repuesto.

Sin embargo, el principal foco de este nuevo tratamiento no está en darnos este repuesto sino en ayudar a personas con anodoncia, especialmente durante su etapa infantil. La anodoncia es un trastorno que causa que determinadas persona no desarrollen sus dentaduras completas. Es decir, no personas que han perdido sus dientes sino aquellas que no los tuvieron en primer lugar.

A partir de ahí, el equipo cree que será posible aplicar el tratamiento a aquellos que han perdido dientes por otro tipo de problemas como dolencias en las encías, problemas más prevalentes en la población.

La clave del tratamiento está en un gen, el denominado USAG-1. El equipo responsable del desarrollo observó una relación entre este gen y los límites en el desarrollo dental en ratones.

A través de un anticuerpo, lograron bloquear la expresión de este gen en ratones y hurones. Así consiguieron inducir el crecimiento de nuevos dientes. En 2021 presentaron estos avances, y ahora buscan dar el paso en humanos.

Alcanzar los ensayos clínicos es un hito importante para cualquier proceso de desarrollo de un tratamiento médico. Muchos fármacos prometedores se quedan en el camino del laboratorio, pero también muchos se quedan en esta fase de los ensayos clínicos.

Los ensayos clínicos son experimentos realizados ya en participantes humanos. En su primera fase el tratamiento se prueba en un pequeño grupo para constatar que se trata de un compuesto o proceso seguro, a la par que se comienza a comprobar su efectividad. Si el tratamiento demuestra ser seguro se abre una segunda fase, con más participantes, en el que se indagará primariamente sobre su efectividad, aunque también se vigilarán posibles efectos secundarios.

(Fuente: xataka.com / Confederación Farmacéutica Argentina)

miércoles, 5 de junio de 2024

La historia detrás del médico argentino distinguido como uno de los 7 sabios de la humanidad en cirugía cardiovascular

Federico Benetti desarrolló y patentó diversas técnicas innovadoras para tratar a pacientes con problemas del corazón. Cuáles fueron sus contribuciones al tratamiento de las enfermedades cardíacas.


El médico argentino fue distinguido como uno de los 7 sabios de la cirugía cardiovascular de la década de 1990 (Foto: Fundación Benetti).

"Siete sabios de la humanidad de la década de oro de la cirugía cardiovascular": con este nombre, la Primera Clínica de Cirugía Cardiovascular del Centro Hospitalario Henry Dunant decidió reconocer a grandes figuras en esta área y el cardiocirujano argentino Federico Benetti fue uno de ellos.

Quien empezó su carrera como médico en 1973, dos décadas más tarde realizó innovaciones que ahora fueron reconocidas en Atenas, Grecia. La entrega de la distinción al argentino se realizó en un acto efectuado en el marco de un simposio en el Antiguo Salón del Parlamento de Grecia, con los siete destacados cirujanos cardíacos como invitados.

En la Edad Antigua, en Grecia se reconocía a los "Siete Sabios" que eran filósofos, estadistas y legisladores famosos de esa época. Incluyó a Bías de Priene, Cleóbulo de Lindos, Periandro de Corinto, Pítaco de Mitilene, Quilón de Esparta, Solón de Atenas y Tales de Mileto. Los directivos  se inspiraron en esa distinción para reconocer el aporte de siete especialistas en medicina cardiovascular en la década de 1990.


El momento en que el doctor Benetti fue distinguido en Grecia por sus aportes en cirugía cardiovascular (Foto: Larissanet).

Los otros expertos destacados fueron Gianni Angelini, quien en 1992 fue nombrado Catedrático de Cirugía Cardíaca de la Fundación Británica del Corazón en la Universidad de Bristol. También estuvieron Christopher Salerno, líder mundial en cirugía cardiaca y experto en la realización de complejas intervenciones quirúrgicas a pacientes que padecen una amplia gama de afecciones cardiacas en los Estados Unidos; e Hisayoshi Suma, de Japón, junto a otros médicos reconocidos provenientes de Estados Unidos, India e Italia.

Qué hizo el cardiocirujano argentino

El doctor Benetti reside en la ciudad de Rosario, Santa Fé (República Argentina), y viajó a Grecia para recibir el reconocimiento, una distinción que se hizo por primera vez en la historia de la medicina.

Con sus innovaciones en técnicas y tecnologías, Benetti ha conseguido más de 30 patentes de invención y ha realizado más de 500 presentaciones y publicaciones de su especialidad a lo largo de su carrera.

También entrenó cirujanos en 45 países del mundo. Ha sido profesor invitado de diversas universidades del mundo y tiene reconocimientos tales como el R/D de la Academia de Ciencias y Artes de Chicago a los 100 inventos que modificaron la vida de los seres humanos.

Incluso, es uno de los 50 médicos del mundo que tiene un monumento en la Fundación Hipocrática en la Isla de Kos, Grecia.


En 1990, Benetti fundó la Sociedad Internacional de Cirugía Cardiaca Menos Invasiva y en 1990, su propia fundación para promover la investigación en cardiología (Foto: Fundación Benetti).


"Yo nací y tuve una infancia absolutamente normal -contó durante una charla que se hizo en Rosario- Pero cuando era adolescente, ya sabía que quería dedicarse a la medicina cardiovascular".

A los 14 años, "no quería ser médico, quería ser cirujano del corazón. Esto era una cosa un poco extraña, pero lo único que hacía era pensar permanentemente cómo trabajar sobre el corazón. Entonces, insistía todo el tiempo", dijo.

Los fines de semana buscaba conocer más del funcionamiento cardíaco, es por eso que capturaba sapos para ver qué pasaba en su corazón. "Nadie me llevaba a ver una operación de corazón en un hospital", argumentó.

Uno de los eventos más reconocidos de su labor se relacionaba con la baja eficacia que presentaba el uso de la máquina corazón-pulmón durante las intervenciones cardiovasculares. "En mi cabeza daba vuelta permanentemente el hecho de tener que hacer algo para mejorar esto que nos preocupaba permanentemente", recordó.

Para brindar una solución, tuvo en cuenta que las arterias coronarias son las que alimentan al corazón y están en su superficie. Es por eso que desarrolló el bypass coronario sin poner el paciente en la máquina de corazón-pulmón, dando nacimiento a la cirugía coronaria sin la utilización de la circulación extracorpórea. Pero fue más allá y luego realizó una operación con una cámara de video, “de manera tal de conectar el bypass, y que el paciente pudiese salir caminando”.

En 1990, Benetti fundó la Sociedad Internacional de Cirugía Cardiaca Menos Invasiva (ISMICS) y en 1996, su propia fundación para fomentar la investigación, la docencia y el enriquecimiento de la ciencia médica en la rama de la cardiología y la cirugía cardiovascular. Lejos de permanecer con estos logros, quien ahora forma parte de uno de los "Siete Sabios de la Humanidad de la Década de Oro de la Cirugía Cardiovascular" ahora está desarrollando una técnica de cirugía coronaria ambulatoria.

(Fuente: Infobae)

El Síndrome Savant o Síndrome del sabio: ¿de qué se trata?

El Sindrome de Savant hace referencia a una competencia mental fuera de lo "normal" en determinadas personas. Unas tienen capacidades extraordinarias para las matemáticas, otras para recordar datos como una enciclopedia humana y otras atesoran unos dotes para el dibujo realmente sorprendentes. No obstante, hay otras muchas habilidades Savant. Pero, ¿cómo se origina y por qué aparece? ¿Qué caracteriza a los niños Savant? ¿Hay diferentes modelos de personas sabias? ¿Cómo podemos detectarlos y cómo debemos tratarlos en el colegio?


(Foto: Wikimedia).


¿Qué es el Síndrome de Savant?

Hablamos de un síndrome que hace referencia a las personas con una competencia mental muy alta que pueden desarrollar incluso una poderosa memoria fotográfica. La primera persona que describió el Síndrome de Savant fue Benjamin Rush en 1789. Lo descubrió a partir de un paciente, un esclavo africano, que podía calcular la edad de las personas al instante. A partir de aquí se han realizado investigaciones para dar respuestas a este fenómeno.

Este síndrome, también conocido como "Síndrome del Sabio" o "del Sapiente", fue formulado más tarde por Darold Treffert, un psiquiatra retirado que en la actualidad dirige una investigación sobre dicho síndrome y sobre el espectro autista. Una condición que afecta entre cuatro y seis veces más a los hombres que a las mujeres. Según el doctor ahora existen menos de 50 personas con este síndrome. De hecho, en la web Wisconsin Medical Society de la que él fue presidente, sólo aparecen 29 Savant. Entre sus libros merece tu atención "Extraordinary People: Understanding Savant Syndrome", un interesante manual que aborda este fenómeno en todo su conjunto.

Los 4 modelos de Savant, según Darold Teffert

Cuando aludimos a este perfil de personas podemos clasificarlas en cuatro grupos bien diferenciados:

Cálculo de fechas: su síndrome del Sabio les permite recordar todo un calendario, por ejemplo.
Cálculo matemático: hacen operaciones matemáticas muy rápidas y sin ninguna equivocación.
Arte: son excepcionales en música, escultura y pintura.
Habilidades mecánicas y espaciales: son personas que pueden, por ejemplo, medir distancias o construir maquetas con suma facilidad.

A su vez, los especialistas reconocen tres tipos de Savant:

Savant prodigiosos: son los llamados "niños prodigio", brillantes en todas las áreas del conocimiento intelectual. Se calcula que existen unos 35 en todo el mundo.
Savant con talento: son personas que pueden tener unas habilidades extraordinarias en unas áreas del conocimiento y, en cambio, muy pocas en otras.
Savant de minucias: presentan habilidades muy específicas.

¿Qué personas desarrollan el Síndrome del Sabio?

Aún no existe ninguna teoría que sea capaz de explicar el Síndrome de Savant. Algunos han sufrido lesiones cerebrales, otros tienen un hemisferio derecho más desarrollado, otros una anomalía en las conexiones neuronales y otros procesan la información en hemisferios distintos a los del resto de personas. Por tanto, todavía queda mucho por descubrir e investigar al respecto.

¿Cómo podemos identificar a un niño prodigio?


Los niños prodigio no tienen por qué ser Savant. No obstante, es el psicólogo quien mejor puede diagnosticar cada caso. Y es que la inteligencia, en ocasiones, resulta un cajón revuelto en el que se incluyen casos bien dispares.

Y entonces, ¿cómo identificar a un niño prodigio desde pequeño? Se puede detectar la condición en los niños incluso desde que son bebés, aunque puede resultar algo difícil para un progenitor a tan temprana edad. En general, se puede decir que los niños prodigio suele tener una serie de rasgos comunes:

• Son muy curiosos y tienen muchas ganas de aprender.
• Cuentan con una memoria potencial y pueden experimentar problemas de aprendizaje, sufrir hiperactividad o déficit de atención.
• Tienen una mirada en alerta, que reclaman estímulos constantemente y suelen dormir menos que otros bebés.
• Comienzan a dar sus primeros pasos antes de cumplir el año de edad.
• Cuando son algo más mayores, pueden ser desobedientes, leer y contar con tres o cuatro años o recordar lugares en los que han estado una sola vez.
• También pueden ser pequeños con un acusado sentido de la justicia, e incluso pueden tener hipersensibilidad sensorial.

Además, no les cuesta ningún esfuerzo ni práctica. Pueden hacer cálculos matemáticos rápidamente, dibujar de maravilla o recordar con todo lujo de detalles algo que han visto, entre otros talentos.

No obstante, esto no implica que todos los menores deban presentar necesariamente todas las características mencionadas.

En el caso de estar ante un posible Savant o niño prodigio, lo más recomendable es acudir a profesionales en Psciología. Estos especialistas realizan las pruebas pertinentes para confirmarlo. A partir de ahí resulta conveniente seguir sus recomendaciones, ahondar en las particularidades de esta condición y mantener una comunicación fluida con el niño para que su experiencia escolar sea lo más positiva posible.

Síndrome de Savant y Síndorme de Asperger, ¿qué relación tienen?

Muchas personas asocian inseparablemente el Síndrome de Asperger con el de Savant. La realidad es que esto no tiene por qué ser así. No todos los niños con síndrome de Asperger son Savant. De hecho, se estima que el 10% de los niños autistas poseen habilidades Savant y que 1 de cada 2 Savant presenta algún trastorno propio del autismo.

En cualquier caso, como veníamos diciendo anteriormente, en el caso de sospechar que un niño pueda ser Savant lo más indicado es corroborarlo con los especialistas para guiar su camino de la mejor manera posible.

(Fuente: formainfancia.com)

lunes, 3 de junio de 2024

​El curioso caso de Phineas Gage y la barra de metal en su cabeza

Un grave accidente laboral cambió por completo, y aún hoy inexplicablemente, la personalidad de un joven obrero en el siglo XIX.


Daguerrotipo enmarcado de Phineas Gage mostrando la barra de metal que lo lastimó (Foto: Jack and Beverly Wilgus / Wikimedia).

Phineas Gage era  un joven capataz de la línea de ferrocarriles Rutland & Burlington en Vermont (USA). Al momento del accidente, su trabajo consistía en preparar detonaciones, perforando un agujero en la roca, añadiendo explosivos, un detonador y arena, para terminar compactando esta carga con una barra de hierro.

Gage estaba realizando estas tareas alrededor de las 16:30 horas cuando (posiblemente porque se le olvidara añadir la arena),​ se creó una chispa al contacto entre el hierro y la roca que provocaría la explosión de la pólvora, expeliendo la barra fuera del agujero.

La barra tenía alrededor de 1,1 m de longitud (3 pies y siete pulgadas) y 3,2 cm de diámetro (1 y 1/4 pulgadas), y​ atravesó el cráneo de Gage, entrando por el lado izquierdo de la cara, pasando por detrás del ojo izquierdo y saliendo por la parte superior de la cabeza.

Gage se mantuvo consciente en todo momento del accidente, es así que fue capaz de describirle a los doctores que le atendieron como sucedió el hecho. Fue atendido por dos médicos, el doctor Edward Higginson Williams y el doctor John Martyn Harlow el cual, tras la muerte de Gage se dedicó al estudio de su cerebro y cómo la lesión había afectado a éste.

A primera vista: un milagro médico

La crónica de la época relata que Gage, incluso, habló a los pocos minutos. Después del accidente lo llevaron en una carreta varios kilómetros hasta el hotel de Joseph Adams en Cavendish. El doctor Williams fue el primer médico en llegar. Gage lo recibió sentado en un silla y le dijo: "Doctor, aquí hay trabajo para usted".

Una hora después, el doctor Harlow se hizo presente, y este último proporcionó la atención médica que permitiría que Gage sobreviviese al accidente.

Sobrevivir a una explosión y a una herida como esa con la rudimentaria medicina de la época y seguir siendo capaz de caminar y hablar racionalmente es sorprendente. No menos sorprendente es que dos meses después el doctor Harlow consideraría que Gage estaba completamente recuperado, dándole el alta.

La realidad: Gage ya no era Gage


Podemos reconstruir lo que ocurrió a partir del relato que el doctor Harlow preparó veinte años después. Como ya hemos dicho, la recuperación física de Gage fue completa. Sin embargo, en palabras del propio Harlow "el equilibrio entre su facultad intelectual y sus propensiones animales se había destruido".

Tras pasar la fase aguda, Gage se volvió irregular, irreverente, blasfemo e impaciente. A veces era obstinado cuando le llevaban la contraria, pero pese a que continuamente estaba pensando en planes futuros los abandonaba mucho antes de prepararlos, y era muy bueno a la hora de encontrar siempre algo que no le convenía. Esto contrastaba con el hecho de que previamente al accidente era un hombre apacible y responsable.

El final


Tras el accidente, Gage mostró síntomas como fiebre ocasionada por la inflamación, sin embargo, al poco tiempo superó todos estos síntomas y empezó a mostrar un cambio en su actitud y personalidad pasando de ser una persona bondadosa a mostrar una actitud arrogante según sus conocidos. Como consecuencia del accidente Gage sufrió obvias secuelas físicas pero, sin embargo, fue capaz de continuar con su vida. Consiguió varios trabajos y viajó por Nueva Inglaterra y Chile, donde vivió unos años, siempre acompañado por la barra de metal que lo atravesó.

Tras su vida en Chile, Phineas regresó a los Estados Unidos para instalarse en casa de su madre y su hermana. Fue allí donde falleció en 1860 tras sufrir una serie de convulsiones. Tanto el cráneo como la barra de hierro se conservan en el museo de medicina de la Universidad de Harvard.

¿Por qué es relevante el caso?

Este pequeño episodio histórico es parada obligatoria en muchas carreras universitarias relacionadas con las neurociencias y la conducta porque, de hecho, fue uno de los primeros ejemplos bien documentados en los que se vio cómo cambios materiales en el cerebro modificaban no sólo capacidades cognitivas, sino aspectos de la psicología que tradicionalmente se han asociado al "alma", es decir, a la manera de ser y la esencia de los seres humanos.

Existe la teoría de que Phineas Gage pasó a ser otra persona no ya a través de un proceso de aprendizaje o la autorreflexión, sino por un accidente muy concreto que modificó físicamente su cerebro. Lo que se comprobó después pudo haber sido un ejemplo de cómo el cerebro se reorganiza para suplir las carencias materiales producidas por la explosión a partir de los recursos más limitados de los que disponía, pero los efectos colaterales de esto se notaron en aspectos que se creía que no estaban tan sujetos al mundo material como, por ejemplo, la memoria.

De algún modo, el accidente de la barra de metal sirvió para señalar las bases biológicas en las que se sustentan procesos psicológicos más bien abstractos, como la gestión de las emociones y la toma de decisiones. Además, el caso de Phineas Gage también sirvió para reforzar la hipótesis de que diferentes áreas del cerebro se ocupan de diferentes aspectos de la conducta.

¿Posible Síndrome Prefrontal?


Hoy en día se cree que el cambio de personalidad de Phineas Gage puede ser, en realidad, un ejemplo de Síndrome Prefrontal, originado por la alteración del funcionamiento de los lóbulos frontales. La zona frontal del cerebro tiene un importante papel a la hora de vincular motivaciones presentes a objetivos futuros, lo cual incluye la posibilidad de situar las metas a largo plazo, la capacidad para renunciar a recompensas inmediatas en favor de proyectos más ambiciosos y la facultad de tener en cuenta las consecuencias que los propios actos tienen sobre la gente que nos rodea y, en general, la sociedad.

Esto explicaría que el nuevo estilo de comportamiento del Phineas Cage que había sufrido el accidente con la barra de metal se pareciera en algunos aspectos al repertorio de conductas esperables en alguien con personalidad psicopática. Los psicópatas también parecen mostrar dinámicas de activación neuronal en los lóbulos frontales distintas al resto de la población, pero en el caso de Gage esto estaría producido por la reorganización de las neuronas tras haberse lesionado el encéfalo.

Otra probable explicación para el caso


La idea de que la lesión cerebral fue la causa fundamental del cambio de personalidad de Phineas Gage está muy extendida, pero también hay otra explicación alternativa: que los cambios se debieran al impacto social que suponía estar desfigurado.

Tal y como señala el filósofo Zbigniew Kotowicz, es muy probable que al menos una parte de sus cambios de conducta se debieran al impacto social que conlleva ser visto por los demás como alguien a quien le falta una parte del cerebro.

Como siempre, es difícil desligar los aspectos biológicos de los que son de naturaleza social y cultural, y puede que al fin y al cabo a Gage le pasase lo mismo que le ocurrió al monstruo del Dr. Frankenstein en la novela de Mary Shelley: que fuese la sociedad, más que su propia naturaleza, quien lo transformara en un cuerpo extraño.

(Fuente: Psicología y Mente / WIkipedia)

La siguiente evolución de los tatuajes: convertirse en biosensores de nuestra salud

Hace mucho tiempo que los tatuajes son más que un arte escondido. Por un lado, dejaron de estar escondidos para convertirse en algo popular entre las masas. Y pronto dejarán de ser sólo un arte para poder convertirse, también, en una pieza de tecnología.



Un equipo turco de investigadores ha creado una técnica que permite implantar tatuajes capaces de comunicarse de forma pasiva e inalámbrica y que no requieren implantes, cables o fuentes externas de energía. Los inventores han denominado al artilugio "sensor de nanotatuaje basado en retrodispersión", o BNTS (Backscattering-Based Nanotattoo Sensor).

El principal uso de esta tecnología podría ser la de monitorizar información biométrica y transmitirla a un aparato como un smartphone.

Para crear este tatuaje inteligente, los investigadores utilizaron dos tintas. Una de ellas, negra, compuesta por un aerogel conductivo de grafeno y la segunda, blanca, compuesta de óxido de zinc y que contiene nanocables, que se coloca sobre la primera capa, que también contiene una pequeña cantidad de aerogel para permitir la unión y conductividad de ambas capas.

Las respectivas capas de estos nanotatuajes se inyectan de forma simultánea pero a través de distintas agujas. El trabajo fue presentado en un artículo en la revista IEEE Xplore.

¿Cómo funciona?

Sus desarrolladores explican que esta tecnología está basada en la "retrodispersión de ambiente" (Ambient Backscattering). Los investigadores comparan esta tecnología con los sistemas de identificación por radiofrecuencia (RFID), sólo que con una mayor capacidad de frecuencias utilizables, entre los 900 megahercios y los 2,45 gHz.

"Cuando la etiqueta pintada recibe las señales de radiofrecuencia, refleja algunas de las señales para establecer un enlace superior con el lector smartphone, a la vez que el smartphone establece un enlace inferior con la etiqueta", explican los autores en el artículo en el que presentan el invento. A través de estas conexiones, nuestro teléfono puede monitorizar el tatuaje y precisar la información compilada por éste, según continúan explicando los autores del artículo.

¿Para qué sirve?


Este tipo de diseños puede permitirnos monitorizar algunos aspectos de nuestra salud. De hecho, este no es el único desarrollo de tatuaje funcional. Hace unos meses, por ejemplo, se desarrollaron tatuajes que servían para monitorizar nuestros niveles de glucosa o albúmina en sangre para, por ejemplo, mantener controlar los problemas asociados a la diabetes.

Este ingenio tampoco es el primer tatuaje electrónico. Por ejemplo, un equipo estadounidense creó recientemente un sistema semejante, creado también con grafeno, capaz de monitorizar nuestra presión sanguínea de manera constante.

Un tatuaje autónomo

Uno de los grandes avances que implica el nuevo desarrollo ha sido el de crear un mecanismo capaz de generar sus propias señales eléctricas. Lo logra gracias a la actividad piezoeléctrica, la que permite generar corrientes eléctricas a través de cambios en la presión, en este caso originados por la deformación del tatuaje causada por el movimiento de la piel.

Otro de los factores clave del desarrollo de este tipo de artilugios es la dificultad de convertir el grafeno en algo que pueda ser utilizado a modo de antena en los circuitos de estos biosensores.

Numerosos equipos trabajan hoy por hoy en el desarrollo de biosensores compactos y autónomos que nos permitan monitorizar nuestro estado de salud en tiempo real, de manera fiable y sin suponer un costo excesivo. Una correcta monitorización de nuestra salud es clave para la prevención de enfermedades y situaciones de riesgo, particularmente en un contexto en el que las enfermedades no transmisibles van ganando peso poco a poco.

Eso sí, vistas las primeras imágenes, en lo estético aún queda mucho margen de mejora.

(Fuente: Xataka.com)

Cuáles son los 4 trastornos neuropsiquiátricos que pueden afectar a los pacientes con esclerosis múltiple

La enfermedad se produce por la destrucción de la mielina, que es la cubierta protectora que rodea las fibras nerviosas. Esto causa síntomas físicos pero también manifestaciones que van desde la depresión hasta la euforia.

La depresión y la ansiedad son comunes en pacientes con esclerosis múltiple, quienes necesitan atención médica especializada para mejorar su calidad de vida 

Desde la antigüedad, se han descripto una serie de cuadros clínicos neurológicos que afectan principalmente las áreas motoras, presentando síntomas difusos y progresivos. Años más tarde, algunos anatomopatólogos identificaron lesiones atróficas en la médula espinal. Sin embargo, un episodio clave cambiaría la historia de estos cuadros.

La asistente del famoso médico francés Jean-Martin Charcot, uno de los padres de la neurología y que tantas contribuciones hizo a esta especialidad, presentó un cuadro con temblores, dificultad al hablar y movimientos anómalos de ojos.

La enfermedad evolucionó de tal manera que la llevó a la muerte y esto sin responder a las manifestaciones clínicas de lo que en neurología se conoce como foco, es decir una posible alteración central del encéfalo, vascular o tumoral, por ejemplo, con una afectación determinada motora o sensorial en el cuerpo.

El doctor Jean-MartinCharcot contribuyó significativamente a la neurología, definiendo trastornos como la esclerosis múltiple que hoy se conocen con más profundidad

La autopsia que se le realizó mostró unas placas diseminadas en el encéfalo, a las que se relacionó con la patología mostrada. A partir de esto se describió como una entidad específica y Charcot, junto a su colega Vulpian, la llamaron "esclerosis a placas dispersas", también mencionada en esos años como "enfermedad de Vulpian".

Posteriormente, en base a una tríada sintomática que elaboró Charcot, compuesta por temblor intencional o ataxia, nistagmo o diplopía y habla escandida o dificultad para articular bien las palabras, es decir los síntomas de su asistente, se la conoció como enfermedad de Charcot. De allí en más comenzaría la investigación en profundidad de este cuadro y se la denominó esclerosis en placas y posteriormente esclerosis múltiple (EM).

La enfermedad se caracteriza por la destrucción de la mielina, que es la cubierta protectora que rodea las fibras nerviosas. A pesar de que los síntomas se relacionan con un área funcional específica, como ocurre en otras patologías del sistema nervioso, la afectación con manifestación psiquiátrica es muy importante y adquiere cada vez más importancia en el tratamiento y bienestar de los pacientes afectados por esta enfermedad. Sin embargo, el impacto de la EM no se limita solo a síntomas físicos, también abarca una gama de trastornos psiquiátricos que afectan significativamente la calidad de vida de los pacientes.

La enfermedad se caracteriza por la destrucción de la mielina, que es la cubierta protectora que rodea las fibras nerviosas (Foto: Getty Images)

Síndromes neuropsiquiátricos de la esclerosis múltiple

Se considera que hasta un 60 % de los de los pacientes con EM presentan alteraciones neuropsiquiátricas. En algunos casos estas se manifiestan desde el inicio y en otros luego de algunos años de padecimiento. Quizás, a veces, en una concepción que separa cuerpo y alma, mente y cerebro, se olvida que las alteraciones en el sistema nervioso se correlacionan con sintomatología psiquiátrica. Este es el caso de la EM.

El espectro de condiciones neuropsiquiátricas asociadas con la EM debido a la afectación de la desmielinización es amplia y así podemos tener pacientes que presentan diversos cuadros como por ejemplo, un trastorno depresivo mayor (TDM), trastorno afectivo bipolar (TAB), psicosis, trastornos de ansiedad, abuso de sustancias psicoactivas, de alcohol y la llamada afectación pseudobulbar (APB) y euforia que quizás sea la que mayor extrañeza causa en los que no conocen el cuadro y a veces diagnostican erróneamente como el comienzo de una demencia.

La depresión es uno de los trastornos psiquiátricos más comunes en la EM, y ocurre en hasta el 50% de los pacientes. Como en todos los cuadros psiquiátricos relacionados con alguna causa orgánica a veces se cuestiona si es como consecuencia de los padecimientos de la enfermedad y/o la afectación encefálica en particular en áreas específicas como, por ejemplo, la corteza prefrontal.

Las complicaciones psiquiátricas en la esclerosis múltiple incluyen desde depresión hasta euforia, los que complica el diagnóstico y tratamiento (Imagen Ilustrativa Infobae)

Lo concreto es que supera ampliamente, algunos la sitúan en 3 veces más, a la prevalencia en la población general. Al mismo tiempo la presencia del cuadro empeora claramente la carga que implica la propia enfermedad.

En relación a esto el suicidio es una causa significativa de mortalidad en la EM, donde la sintomatología depresiva es un factor importante asociado con la ideación suicida. La tasa de suicidio completado es aproximadamente del 3%, es decir aproximadamente 7.5 veces mayor que en la población general.

La ansiedad es una comorbilidad muy frecuente con la EM, y la prevalencia se sitúa según los diferentes trabajos entre un 25 a un 50% de los pacientes. Valen las mismas aclaraciones que respeto a la depresión y EM

El abuso de alcohol y de sustancias es más prevalente en personas con esclerosis múltiple, lo que representa un riesgo añadido para su salud mental.

Abuso de sustancias psicoactivas. Varios informes sitúan en alrededor de un 14% la prevalencia en el uso de alcohol y otras farmacodependencias. Una en particular es en la actualidad una peligrosa arma de doble filo, ya que, si bien el cannabis medicinal está indicado en algunos casos de EM, eso lleva a creer que cualquier tipo de consumo cannábico es bueno y genera deterioros mayores en la esfera psíquica típicos de la adicción a esta substancia.

Deterioro cognitivo. Este tema es hoy una preocupación creciente en la población ya que el mismo se manifiesta a partir de una variedad significativa de cuadros desde el estrés hasta el consumo indiscriminado de ansiolíticos. También lo es en la EM, afectando hasta el 65% de los pacientes.

La manifestación puede ser bajo forma dificultades con la memoria, la atención, la rapidez en la respuesta a estímulos cognitivos y en particular las llamadas las funciones ejecutivas, es decir aquellas que nos sirven para realizar las diferentes acciones de la vida cotidiana.

A su vez, y relacionándolo con la ansiedad y la depresión, estos desafíos cognitivos y la falla en la respuesta, las pequeñas dificultades prácticas cotidianas y constantes, pueden exacerbar los síntomas psiquiátricos, generando un estado de malestar creciente e incapacidad por parte de los pacientes, más allá de la sintomatología motora, por ejemplo.

Con la esclerosis múltiple pueden padecerse dificultades con la memoria, la atención y la rapidez en la respuesta a estímulos cognitivos - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Si bien la patogénesis de las comorbilidades psiquiátricas en la EM no es plenamente entendida, las lesiones en el sistema nervioso, sin duda, afectan a funciones elementales que hacen a la vida cotidiana. Las consecuencias de esas dificultades, de esa incapacidad, son una de las razones del malestar. Al mismo tiempo, afectaciones a diversos niveles, podrían ser causas directas productoras de sintomatología psiquiátrica.

Por último, no es de olvidar las consecuencias del tratamiento, no solo en cuanto a los efectos secundarios de los diversos protocolos empleados, sino en un estado de desesperanza y desánimo ante la multiplicidad en algunos casos de tratamientos que se inician prometiendo mejorías que luego no se constatan, con la consecuente frustración.

Estrategias de abordaje

La clave es entender que, aunque cada paciente es un universo diferente en cualquier patología, en el caso de esta enfermedad, con una definición tan amplia como difusa en cuanto a su presentación clínica y que se define por sus características anatomopatológicas, las presentaciones y las formas evolutivas pueden ser totalmente diferentes.

El manejo de la esclerosis múltiple no solo se centra en el tratamiento farmacológico, sino también en mejorar la autonomía del paciente (Getty Images)

El manejo de los trastornos psiquiátricos en la EM incluye intervenciones integrales y transdisciplinarias. Así, el uso de fármacos específicos a la patología pueden ir acompañados por aquellos que incidan sobre algún efecto específico, como pueden ser los dolores o calambres musculares, al mismo tiempo que el uso de ansiolíticos, antidepresivos de diverso tipo no solo para cuadros depresivos sino también en el tratamiento del dolor. El uso de algunos de ellos específicamente puede ser una indicación formal.

Por otra parte, también están indicados en algunos pacientes ciertos medicamentos usados para prevenir las descargas por la irritación que ocasiona la lesión como es el caso de los anticomiciales o el uso de antipsicóticos o anti-impulsivos, si la sintomatología lo exige.

Los medicamentos potenciadores cognitivos muestran utilidad en algunos casos en los que se encuentran afectaciones dentro del dominio cognitivo, atención, memoria, etc. La terapia cognitivo-conductual focalizada está indicada para el manejo de situaciones específicas, tanto concretas como aprendizaje de habilidades como el manejo de episodios de ansiedad o depresión.

Por último, medidas de tipo fisioterapéuticas, ejercicios, intentar mantener la autonomía física, y las medidas habituales en cuanto a vida al aire libre, alimentación, sueño, son también aplicables y de suma utilidad en esta patología. Es claro respecto a esto último que no se trata de dar una lista de indicaciones sino asistir al paciente en la estructuración de programas y rutinas que pueda ir incorporando, de otro modo se puede caer en la frustración del mismo y en el desgaste por empatía por parte de los terapeutas.

La terapia cognitivo-conductual focalizada está indicada para el manejo de situaciones específicas, tanto para el aprendizaje de habilidades como el manejo de episodios de ansiedad o depresión - (Imagen Ilustrativa Infobae)

La esclerosis múltiple es una enfermedad que dada su característica de afectar diferentes sectores del sistema nervioso, puede ser de manejo muy complicado. Por otro lado, es una patología con riesgo de vida importante.

Un estudio poblacional longitudinal danés de 60 años de seguimiento, mostró que la esperanza de vida de personas con EM fue de 74.7 años, frente a 81.8 años para la población general. También comparó este estudio la tasa de mortalidad y esta quizás fue el dato más significativo ya que la misma fue de es casi tres veces mayor que la de la población general.

Si bien estos datos recogen estadísticas en las cuales los avances de la medicina no son los actuales, otros estudios con el seguimiento más actualizado demuestran también un incremento en la mortalidad. Este factor también debe ser incorporado desde el inicio y de allí un abordaje amplio y en profundidad.

La esclerosis múltiple ha estado rodeada de un halo de misterio que ha generado en muchos casos tratamientos muy diversos y costosos con poco rédito en algunos casos. El manejo de las expectativas y el bienestar psíquico de los pacientes es central para inclusive evitar que los mismos entren a un dominio en el cual ya no es la ciencia sino la especulación la que prima.

(Fuente: Infobae)