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jueves, 11 de junio de 2026

Desarrollan un mapa 3D que muestra los 2.750 millones de edificios construidos en la Tierra

La precisión de tres metros por edificio ha permitido estimar alturas y volúmenes, lo que hace optimizar la planificación de infraestructuras y la respuesta ante emergencias.

El mapa tridimensional abarca regiones tradicionalmente excluidas, lo que permite detectar desigualdades sociales y urbanización en África, América Latina y Asia (Foto: Technical University of Munich).

El Global Building Atlas, desarrollado por investigadores de la Technical University of Munich (TUM), ofrece una visión inédita de la infraestructura construida por el ser humano y promete transformar la investigación climática, la planificación urbana y la gestión de desastres a nivel global.

El modelo utiliza imágenes satelitales de 2019 y alcanza una resolución treinta veces superior a la de mapas previos, que sólo modelaban cerca de 1.700 millones de edificios. Cada estructura cuenta con una precisión de 3 por 3 metros, permitiendo estimar altura, volumen y densidad estructural en cualquier parte del mundo.

El Global Building Atlas facilita la toma de decisiones sobre infraestructura y políticas públicas con datos precisos y cobertura global sin precedentes (Foto: Technical University of Munich).

Según la TUM, el 97% de las edificaciones corresponden a modelos básicos (LoD1), una representación tridimensional que capta la geometría esencial de cada inmueble.

Esta resolución facilita la integración de los datos en modelos computacionales a gran escala para análisis urbanos y planificación de infraestructuras. La profesora Xiaoxiang Zhu, líder del proyecto y titular de la Cátedra de Ciencia de Datos en Observación de la Tierra en la TUM, explicó que este nivel de detalle representa una base sólida para el estudio de la estructura urbana y el desarrollo de modelos precisos para la gestión de ciudades.

El mapa trasciende la función de cartografía. Se perfila como una herramienta esencial para la adaptación al cambio climático, mejorando modelos de demanda energética, emisiones de CO₂ y planificación de infraestructuras verdes. Además, facilita una evaluación rápida y precisa de riesgos asociados a eventos naturales.

Los investigadores lograron modelar altura, volumen y densidad estructural de cada edificio (Foto: Reuters).

La TUM informó que el atlas ha despertado el interés de instituciones como el German Aerospace Center (DLR), que evalúa su uso en la International Charter: Space and Major Disasters, una iniciativa que coordina datos satelitales para la respuesta ante emergencias en todo el mundo.

A diferencia de conjuntos de datos anteriores enfocados en regiones económicamente desarrolladas, el Global Building Atlas proporciona cobertura de zonas tradicionalmente excluidas como África, América Latina, el sudeste asiático y áreas rurales. Esta inclusión permite analizar con mayor exactitud la urbanización y niveles de pobreza donde antes faltaba información detallada.

La profesora Zhu señaló que los datos tridimensionales permiten observar tanto la huella como el volumen de las construcciones, lo que ofrece una visión mucho más precisa de las condiciones de vida. "Con los modelos 3D, vemos no sólo la superficie, sino también el volumen de cada edificio, lo que permite obtener información mucho más precisa sobre las condiciones habitacionales", afirmó Zhu.

Instituciones globales evalúan el uso del atlas, que se perfila como herramienta clave en la gestión de desastres y la respuesta a emergencias mundiales (Foto: Technical University of Munich).

Además, el atlas introduce el indicador de volumen de edificios per cápita, que expresa la masa edificada por habitante y revela disparidades sociales y económicas a escala global. Según Zhu, este indicador promueve el desarrollo urbano sostenible y contribuye a la inclusión y resiliencia urbana.

"Este indicador respalda el desarrollo urbano sostenible y contribuye a que las ciudades sean más inclusivas y resilientes", concluyó la investigadora en un comunicado de la TUM.

El atlas se posiciona como una herramienta fundamental para gobiernos, instituciones y organismos internacionales que buscan abordar los desafíos de la urbanización, el cambio climático y la gestión de riesgos con información precisa y alcance global.

(Fuente: Muy Interesante / Infobae / TUM / varios / redacción propia)

miércoles, 22 de mayo de 2024

22 de mayo: Día Mundial de la Biodiversidad

Cada 22 de mayo se celebra el Día Mundial de la Biodiversidad, establecido por la Organización de las Naciones Unidas el 8 de diciembre de 2000.

Su objetivo es aumentar la concientización y el entendimiento sobre la importancia de la biodiversidad. Inicialmente se celebró el 29 de diciembre, coincidiendo con la entrada en vigor del Convenio sobre la Diversidad Biológica.

Finalmente, la fecha se cambió en diciembre de 2000 al 22 de mayo para alinearla con la adopción del texto del Convenio establecido el 22 de mayo de 1992, evitando así que las celebraciones coincidan con el período de festividades de fin de año.

La Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica​ promueve cada año un tema específico para enfocar la atención mundial en aspectos cruciales de la biodiversidad. Este esfuerzo se complementa con la distribución de materiales y la promoción de actividades de conservación y educación a nivel global.

La biodiversidad es esencial para la humanidad, suministrando recursos básicos como alimentos y medicinas, y es crucial para la regulación del clima y la prevención de enfermedades. En respuesta a su rápida pérdida, el Marco Mundial Kumming-Montreal, adoptado en 2022, ​ establece metas claras para revertir esta tendencia hacia el 2050. Este enfoque global destaca la importancia de la educación y la concienciación para cambiar la interacción humana con los ecosistemas.​

Organizaciones como la UNESCO colaboran en la promoción de la comprensión y el uso sostenible de la biodiversidad mediante programas educativos que abordan los desafíos ambientales como el cambio climático y la urbanización. Según el Informe de la IPBES de 2019, es urgente actuar ante la pérdida de biodiversidad impulsada por actividades humanas. Mediante educación y cooperación internacional, se fomenta un cambio hacia prácticas que aseguren la preservación de la diversidad biológica para el futuro.

Los temas anuales tratados desde su instauración hasta el presente son:

2002: Diversidad biológica de los bosques.​
2003: Diversidad biológica y mitigación de la pobreza - Desafíos para el desarrollo sostenible.​
2004: Diversidad biológica: Alimentos, agua y salud para todos.​
2005: Diversidad biológica: Seguro de vida para nuestro mundo cambiante.​
2006: Protección de la diversidad biológica en zonas áridas.​
2007: Diversidad biológica y cambio climático.​
2008: Diversidad biológica y agricultura.​
2009: Especies exóticas invasoras.​
2010: Diversidad biológica, desarrollo y mitigación de la pobreza.​
2011: Diversidad biológica de los bosques.​
2012: Diversidad biológica marina.​
2013: Agua y diversidad biológica.​
2014: Diversidad biológica de las islas.​
2015: Biodiversity for Sustainable Development ('Biodiversidad para un desarrollo sostenible')
2016-2017: Incorporación de la diversidad biológica. Apoyar a la gente y a sus medios de subsistencia.​
2018: Celebración de los 25 años de acción para la diversidad biológica.​
2019: Nuestra biodiversidad, nuestra alimentación, nuestra salud.​
2020: Our solutions are in nature ('Nuestras soluciones estan en la naturaleza').​
2021: We’re part of the solution ('Somos parte de la solución').​
2022: Building a shared future for all life ('Construyendo un futuro compartido para toda la vida').​
2023: From Agreement to Action: Build Back Biodiversity ('Del acuerdo a la acción: Reconstruir la biodiversidad').​
2024: Be part of the Plan ('Sé parte del plan')

(Fuente: Wikipedia / redacción propia)

miércoles, 8 de mayo de 2024

El túnel al centro de la Tierra: un experimento mental desde Plutarco hasta Galileo

¿Qué ocurriría si dejásemos caer una piedra por un hipotético túnel que atravesase toda la Tierra pasando por su centro? Una pregunta que, lejos de la trivialidad que aparenta, puede darnos qué pensar sobre la forma en que funciona el Universo.


Estatua de Plutarco en Grecia (Foto: Wikimedia).
La obra de Plutarco

Si tenemos en cuenta que la física en su época estaba dominada por el aristotelismo y el estoicismo, la obra de Plutarco es extraordinaria. Anticipó puntos de vista alternativos que solo fraguarían en la Revolución científica. El diálogo "De facie in orbe lunae" fue compuesto por Plutarco en el siglo I. En esta obra aparecen ocho interlocutores que discuten sobre la posible causa de la supuesta aparición de un "rostro" en la superficie de la Luna.

En la primera parte -la que más nos interesa-, se plantea la disyuntiva de si la Luna es ligera o sólida. En torno a esta temática salen a colación transcendentales asuntos cosmológicos de interés. A la primera postura se aferra el estoico Fanaces, mientras que la segunda es defendida por Lamprias y Lucius, que harían las veces de portavoces de Plutarco. Los dos enfoques entran en conflicto muy a menudo, como en las propias obras de Galileo. Por ejemplo, cuando Lamprias y Lucius critican la inmovilidad de la Tierra que los estoicos y aristotélicos parecen aceptar.

Entre los capítulos 6 y 15 la discusión apunta hacia el peso y el movimiento natural. Cuando Lamprias y Lucius sugieren que la Luna podría ser un cuerpo pesado igual que la Tierra, Farnaces los acusa de querer poner el cosmos al revés. Una discusión que tendría lugar en la vida real quince siglos después entre Galileo y sus detractores.

Un poco más adelante Farnaces desafía a sus interlocutores a explicar cómo es posible que la Luna, siendo pesada como la Tierra, podía mantenerse suspendida. Plutarco, en la boca de Lucius responde: "Sin embargo, la Luna se salva de caer por su propio movimiento y la rapidez de su revolución". Y compara el movimiento con la rotación de una honda, una postura que ya defendía Anaxágoras en clara oposición a Aristóteles. Hoy lo llamamos fuerza centrípeta.

Plutarco critica la teoría de los lugares naturales de Aristóteles, con la que se afirma que hay lugares hacia donde se desplazan los cuatro elementos de forma natural. Plutarco rechaza la idea de que la tendencia descendente de los cuerpos pruebe que la Tierra esté colocada en el centro del universo sino que más bien partes de ella se siente atraía por la totalidad. Las implicaciones cosmológicas de la visión de Plutarco son enormes, pues permite postular la existencia de varios centros de gravedad. Es más, el propio historiador argumenta que el Sol y la Luna también atraen hacia sí las partes de las que están hechas.

Los estudiosos aún discuten la influencia de "De facie..." en Copérnico, sin embargo no cabe duda de la importante fuente de inspiración en Kepler y Galileo. El primero lo leyó entre 1593 y 1595, lo citaría en su "Ad Vitellionem paralipomena" (1604) y lo usó extensamente en "Somnium, seu Opus posthumum de astronomia lunari" (1634). Al estar familiarizado con la obra de Plutarco, no pudo dejar de notar similitudes entre las descripciones de la aparición de la Luna en "De facie..." y en el "Sidereus nuncius" (1610) de Galileo.

Este último tenía una copia de la traducción latina de "Xylander" (1570) que, sin embargo, no satisfacía a Kepler, quien acabó haciendo su propia traducción dos años después de la publicación de los "Diálogos de Galileo", quien también usó la traducción italiana de Marc'Antonio Gandino de 1598.

En la primera parte de los Diálogos, Galileo parece parafrasear el "De facie..." de Plutarco cuando afirma que "las partes de la tierra se mueven no para dirigirse al centro del mundo, sino para ir a reunirse con su todo". Frase que pone en boca de Salviati, su álter ego, al intentar convencer a su oponente, aristotélico convencido, de su postura ante la cosmología. Y dice: "Añadid a esto que ni Aristóteles ni vos probaréis nunca que la Tierra de facto está en el centro del universo. Pero, si puede asignarse algún centro del universo, hallaremos que en él más bien está colocado el Sol, como comprenderéis a continuación".

Un pozo al centro de la Tierra

Esta cuestión es en realidad un experimento mental que no es nada nuevo y que muestra dos versiones en la tradición histórica. La primera versión sería la de un objeto pesado entrando en el túnel y, la segunda, la de agua fluyendo a través de dicho túnel.

Se puede afinar un poco más con la pregunta: ¿el objeto se para en el centro de la Tierra o sigue adelante? Y, si sigue adelante, ¿qué pasa luego? La respuesta está relacionada, evidentemente, con el concepto del centro del universo aristotélico. Según este, el objeto o el agua se pararía en el centro. Pero sabemos que no es así, pues la inercia le haría llegar al centro de la Tierra con una velocidad, por lo que continuaría hasta una distancia igual desde la que había sido soltada, si no tenemos en cuenta pérdidas de energía.

Uno de los orígenes de este experimento mental del túnel al centro de la Tierra se lo debemos a Platón pues ya aparece en el "Fedón" (un diálogo que se ambienta en las últimas horas de vida de Sócrates). Describe un abismo llamado Tártaro que atraviesa la Tierra, por donde discurre una gran masa de agua que sube y baja perpetuamente. Es importante tener en cuenta que en este caso la descripción forma parte de un mito sobre el inframundo en el que se combinan libremente elementos físicos y mitológicos, por lo que la verdad es que no sabemos si Platón se tomaba muy en serio o no el análisis.

Pero Aristóteles sí se tomó en serio la respuesta que incluyó en su "Meteorológicos": Allí dice: "Si esto sucediera, el proverbial 'ríos hacia arriba' se haría realidad, lo cual es imposible". Tal vez nunca llegó a ver un géiser. Sin embargo, la versión platónica parece anticipar una hipótesis medieval que apareció para remediar una deficiencia del modelo aristotélico: la hipótesis del ímpetu.


La estructura y las distintas capas de la Tierra (Imagen: Shutterstock).

La hipótesis del ímpetu

Dos de sus defensores fueron los parisinos Alberto de Sajonia y Nicole Oresme, quienes idearon un experimento mental muy parecido al del túnel de Plutarco. Su solución fue que un objeto pesado que cayese en un túnel a través de la Tierra, pasaría más allá del centro debido a su ímpetu y regresaría cuando este se hubiera agotado. Esto ocurriría una y otra vez, con amplitud decreciente, hasta que el objeto finalmente quedara en reposo en el centro. Kepler se percató de la similitud entre los parisinos y Plutarco cuando tradujo a éste: "(...) por su ímpetu al caer alcanza el centro nuevamente y repetidamente invertiría su movimiento y regresaría al mismo centro".

Por su parte, Galileo introduce repetidamente el experimento mental del túnel en sus "Diálogos". Se encuentra por primera vez al comienzo de la primera jornada, cuando Sagredo lo saca a relucir para apoyar la afirmación de Salviati de que "el ímpetu adquirido por un cuerpo que cae en cualquier punto de su movimiento es suficiente para llevarlo de vuelta a la altura desde la cual había empezado". Salviati utiliza aquí el término medieval "ímpetu" para significar el "grado de velocidad" que adquiere un cuerpo durante su caída.

Y continúa: "Entonces, si la tierra volviera a tunelizarse por el centro y la bola se dejara caer cien o mil varas hacia el centro, de verdad creo que pasaría más allá del centro y subiría tanto como había bajado. Esto se muestra claramente en el experimento de una plomada que cuelga de una cuerda, que, quitada de la perpendicular (su estado de reposo) y luego liberada, cae hacia la perpendicular y recorre la misma distancia más allá de ella, o algo menos si la cuerda, la resistencia del aire u otros accidentes lo impiden".

Galileo Galilei no fue el primero en usar la analogía del movimiento pendular para el problema del túnel, pues ya lo hicieron los citados Nicole Oresme y Albert de Sajonia. Sin embargo, mientras que los parisinos pensaban que el movimiento cesaría gradualmente, el toscano opinaba, con acierto, que en ausencia de impedimentos el movimiento del objeto sería eterno. Era consciente del rozamiento y de la disipación de la energía, aunque no en estos términos.

viernes, 3 de mayo de 2024

Pavimentos permeables, ¿la solución ante el problema de los microplásticos?

Investigadores comprueban que los pavimentos permeables reducen la cantidad de microplásticos de la escorrentía urbana: agua de lluvia que no puede ser absorbida por el suelo y que después se vierte a la naturaleza.

Nuestras ciudades son cada vez más impermeables y, tradicionalmente, hemos gestionado el agua pluvial que no puede ser absorbida por el suelo con sistemas de alcantarillado.

Los microplásticos están en todas partes: los bebemos, los comemos y los respiramos. Los hemos encontrado en nuestra orina, en la placenta… ¡Y hasta en la nieve de la Antártida! Estas pequeñas piezas de plástico, de menos de 5 milímetros de longitud, provienen de diversas fuentes. Puede ser un vertido, pero lo habitual es que se produzcan por desgaste de objetos plásticos más grandes (botellas de agua, neumáticos, ropa de fibra sintética, etc.).

Los microplásticos, a lo largo de su vida, son dispersados en la tierra, el aire y el agua; entran en la cadena trófica y, en última instancia, regresan a nosotros, representando un peligro no sólo para los ecosistemas, sino también para la salud pública.

Las concentraciones de microplásticos tienden a ser más altas en entornos urbanos (debido a que aquí la actividad humana es más intensiva) y, en consecuencia, tanto las aguas pluviales como las residuales urbanas pueden convertirse en un potente vehículo capaz de transportar los microplásticos hasta el medio natural.

Pero, ¿podría un cambio en nuestros sistemas de gestión hidrológica en las ciudades reducir la cantidad de microplásticos que llegan al medio natural? La respuesta es afirmativa, según un estudio realizado por investigadores del Instituto de Ingeniería del Agua y Medio Ambiente de la Universitat Politècnica de València en colaboración con la Universidade da Coruña y la Universidad de Cantabria.

Esta investigación ha demostrado, en concreto, que los pavimentos permeables pueden disminuir la presencia de microplásticos en las aguas de escorrentía que fluyen hacia el medio natural sin tratamiento previo.

Lo explica Ignacio Andrés Doménech, profesor e investigador en la Universitat Politècnica de València que lidera el proyecto en la UPV financiado por la Agencia Estatal de Investigación.

¿Qué son los pavimentos permeables?

Los pavimentos permeables son pavimentos que dejan pasar el agua a través de sus diferentes capas. Se caracterizan por ser más porosos que los pavimentos impermeables (los convencionales) y por su estructura a capas, que permite que el agua no sólo los atraviese, sino que además filtre a través de ellos.

En realidad, y tal y como presenta Ignacio Andrés, los pavimentos permeables son una tecnología determinada dentro de un conjunto muy amplio de soluciones: los llamados Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS).

Los SUDS son un conjunto de soluciones de drenaje que tienen por objetivo mejorar nuestra gestión urbana del agua de lluvia. Permiten captar el agua pluvial en origen (lo más cerca posible de donde precipita), reducir la formación de escorrentía urbana (que es el agua de lluvia que no puede ser absorbida por el terreno) y, en última instancia, mejorar la calidad del agua al reducir su contaminación.


Los pingüinos de la Antártida también ingieren microplástico.

Además de los pavimentos permeables, hablamos de cubiertas vegetadas, zanjas filtrantes, jardines de lluvia, cunetas vegetadas, balsas de retención o infiltración o humedales artificiales, entre otros.

Ignacio Andrés explica que tradicionalmente, la escorrentía que se produce cuando llueve, la gestionamos a través de los sistemas de alcantarillado, pero que esto nos puede presentar varios problemas.

El más inmediato es un problema de cantidad: el investigador argumenta que nuestras ciudades son cada vez más impermeables y que, en consecuencia, ante grandes descargas pluviales, nuestros sistemas de alcantarillado tienen cada vez más agua para gestionar, lo que puede dificultar su buen funcionamiento.

"El agua de lluvia en las ciudades es agua muy contaminada y verterla directamente al medio natural puede tener impactos muy graves"

En este sentido, los SUDS son capaces de retener temporalmente el agua, retardando la respuesta del sistema, de forma que es más difícil congestionar los sistemas de alcantarillado que con una respuesta en superficies impermeables, que permiten el flujo directo y rápido del agua. Esta función se denomina de control hídrico o hidrológico.

El segundo problema, y probablemente el mayor, es la calidad del agua; porque a pesar de lo que habitualmente pensamos, "el agua de lluvia en las ciudades es agua muy contaminada y verterla directamente al medio natural puede tener impactos muy graves", según Andrés.

La contaminación del agua de lluvia en las ciudades

Hace unos dos años, un estudio de investigadores de la Universidad de Estocolmo y de la ETH Zúrich demostró que el agua de lluvia había dejado de ser potable en todos los lugares de la Tierra -incluso en aquellos más remotos- a causa de contaminantes atmosféricos.

En las ciudades, sin embargo, además de contaminantes atmosféricos, tenemos también otros en el suelo. "En la ciudad se producen múltiples actividades (la inmensa mayoría de ellas ligadas al ser humano) que generan contaminación en la superficie de la ciudad; por ejemplo, el tráfico rodado supone que los neumáticos se desgastan y dejan pequeñas partículas contaminantes en el suelo”, explica Andrés.

El investigador señala que, cuando se produce un suceso de lluvia, se lava la ciudad; pero en ese lavado, el agua arrastra toda la contaminación urbana que se ha acumulado entre ese episodio de lluvia y el anterior y así, la contaminación pasa a formar parte del agua pluvial.

Por eso, cuando Andrés se refiere a la contaminación del agua de lluvia urbana, lo hace en un sentido amplio: están los hidrocarburos, los metales pesados, los nutrientes, los sedimentos, los patógenos... Y por supuesto, los microplásticos, que han sido "los últimos en sumarse a la lista".

El experto argumenta que, aunque los microplásticos son un contaminante al que conocemos desde hace relativamente poco, está generando una atención creciente, porque cada vez es más patente el impacto que este contaminante puede llegar a tener sobre el medio ambiente y nuestra salud.

Detectan un billón de partículas de microplástico en el cielo de Madrid,

"En la medida de lo posible, tenemos que controlar mucho la calidad del agua antes de devolverla al medio natural porque lo que queremos es hacerlo en las mejores condiciones posibles para reducir el impacto de la contaminación”, sintetiza Andrés.

Así ayudan los pavimentos permeables a reducir la contaminación por microplásticos


Los microplásticos son partículas plásticas de menos de 5 mm de longitud y suponen un peligro para el medioambiente y la salud.

Aunque la función principal de los Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS) es reducir la cantidad de escorrentía cuando llueve -en lo que se denomina control hídrico o hidrológico-, se ha constatado que su uso es primordial para mejorar la calidad del agua al reducir su contaminación.

Si el estudio se centra sobre la contaminación de microplásticos, las investigaciones realizadas por el equipo de la Universitat Politècnica de València han comprobado que los pavimentos permeables posibilitan reducciones cercanas al 100% de la cantidad de microplásticos que llega al medio natural a través de las escorrentías urbanas.

El investigador explica así los resultados: "Se estima que los pavimentos permeables producen en su mayoría retenciones entre el 60-70% de los microplásticos; y en algunos casos, las cifras no alcanzan el 100% pero se estiman cerca, por encima del 90%". Las mayores retenciones se producen con pavimentos como asfaltos u hormigones porosos, mientras que los pavimentos permeables de adoquines presentan retenciones algo menores.

"No solo estamos reteniendo los microplásticos, sino que además, sabemos dónde los tenemos retenidos. En síntesis, lo que hacemos es dotar de una piel filtrante a la ciudad, mejorando la calidad del agua y controlando su generación en tiempo de lluvia", concluye el investigador.

Ignacio Andrés valora que esto es positivo y alentador; y lo más importante: demuestra que "no solo estamos reteniendo los microplásticos, sino que además, sabemos dónde los tenemos retenidos". Y añade que, como buena parte de esos plásticos podrían degradarse en el medio natural, lo que estamos haciendo es una retención controlada de esa posible contaminación.

Entonces... ¿pavimentos permeables o no?

Los pavimentos permeables son una técnica relativamente sencilla de implantar en las ciudades y, al fin y al cabo, la ciudad necesita de superficies pavimentadas. Pero, ¿Es conveniente en todos los casos sustituir una pavimentación convencional por una permeable?

Andrés advierte que en muchos casos los pavimentos convencionales continúan siendo necesarios porque estamos hablando de una infraestructura que debe tener cierta resistencia para soportar el tráfico diario. Pero esta no es la única excepción.

La implementación de pavimentos permeables implica considerar el entorno en el que se introducen porque sus poros pueden acabar colmándose. Entonces, si los poros se saturan, el pavimento permeable pierde su funcionalidad. Por eso se considera que no es útil colocar este tipo de pavimentos en lugares donde fácilmente se obstruirán sus poros; y Andrés es claro al respecto: debemos ser muy conscientes de donde instalamos estos tipos de pavimentos para protegerlos de la colmatación.

Por ejemplo, en algunas pruebas realizadas recientemente por el equipo en la ciudad de València, han identificado que las zonas arboladas con hojas y/o flores pequeñas y caducas (las que caen en otoño) podrían obstruir esta estructura con cierta facilidad. En esos casos, hay que evaluar otras soluciones, como los jardines de lluvia o las áreas de biorretención.

Al final, la ventaja que ofrecen los pavimentos permeables es que permiten mantener superficies duras (son pavimentos al fin y al cabo) para zonas donde hay tránsito peatonal o de baja intensidad o zonas de estacionamiento. Pero igualmente, Ignacio Andrés avisa que es importante que no nos olvidemos del amplio paraguas de opciones que engloban los Sistemas de Drenaje Sostenible (SUDS).

Por eso, el científico argumenta que es esencial que se realicen estudios concretos de los lugares donde queremos actuar y considerar cuáles son nuestras opciones dentro de los SUDS, ya que si queremos que la mejora en el drenaje sea real, podría ser mejor optar, por ejemplo, por un jardín de lluvia en lugar de por un pavimento permeable. Y en este camino, crear ciudades más sostenibles.

miércoles, 17 de abril de 2024

Los únicos países en el mundo que tienen acceso a tres océanos



Los océanos cubren más del 70% de la superficie de nuestro planeta y sirven como elemento vital de los ecosistemas, así como de fronteras para la exploración y el descubrimiento. Si bien es cierto que casi todos los países del planeta tienen acceso, al menos, a un océano, pero los que poseen tres océanos bañando sus costas son solo Rusia y Canadá. Y, aunque no está completamente rodeado por tres océanos, Chile podría incluirse como el único país de América del Sur que se encuentra cerca del Pacífico, el Atlántico y el Antártico.

Únicamente estas dos naciones tienen acceso a tres de los cinco océanos del mundo simultáneamente: el Atlántico (es el segundo océano más grande de nuestro planeta con 76,762,000 km² de extensión), el Pacífico (que es el océano más grande abarcando la tercera parte de la superficie terrestre y el más profundo con 10.924 metros) y el Ártico (que es el océano más pequeño del mundo).

Aunque podríamos decir que solo existe un océano global, esta vasta masa de agua está dividida geográficamente en distintas regiones con sus respectivos nombres. Los límites entre estas regiones han evolucionado con el tiempo por diversas razones históricas, culturales, geográficas y científicas.

Los océanos de Canadá


Es el segundo país más grande del mundo por superficie terrestre (después de Rusia) con 9.884.670 kilómetros cuadrados (a pesar de que sólo viven unos 38,7 millones de habitantes), y disfruta de una extensa costa que se extiende por más de 200.000 kilómetros, la costa más larga del mundo.

¿Desde dónde colindan los océanos? Al oeste, la escarpada y montañosa costa de la Columbia Británica se encuentra con el océano Pacífico, caracterizado por profundos fiordos y numerosas islas, incluida la magnífica Isla de Vancouver. Al este, la costa atlántica de Canadá se extiende desde los pintorescos pueblos pesqueros de Nueva Escocia hasta las escarpadas costas salpicadas de icebergs de Terranova y Labrador. Los Grandes Bancos, ubicados frente a la costa de Terranova, han sido históricamente uno de los caladeros más ricos del mundo debido a la confluencia de la fría Corriente de Labrador y la cálida Corriente del Golfo.

Por último, al norte, el archipiélago ártico de Canadá es un laberinto de islas, penínsulas y hielo tocadas por las gélidas aguas del océano Ártico que albergan una fauna única, como osos polares, narvales y diversas especies de focas. El Paso del Noroeste, una ruta marítima que conecta los océanos Atlántico y Pacífico a través del Ártico canadiense, atravesando el Ártico y conectando el Estrecho de Davis y el de Bering, ha sido buscado durante mucho tiempo por los exploradores (y muchas de las expediciones terminaron en tragedia), pero que se está volviendo cada vez más navegable debido al cambio climático y la retirada del hielo marino.


Asentamiento sobre las costas del Estrecho de Bering.

Los océanos de Rusia

Rusia tiene, también, acceso a tres: son el Atlántico, el Ártico y el Pacífico. Al oeste limita con el océano Pacífico; al este, con el océano Atlántico, y al norte, con el océano Ártico. Aunque el océano Atlántico no toca la Rusia continental directamente, la conexión a través del Mar Báltico es suficiente para considerar que Rusia tiene acceso también a las aguas del Atlántico a través de sus mares marginales.

Al oeste, el acceso de Rusia al Atlántico se realiza, por tanto, a través del Mar Báltico, siendo la ciudad portuaria de San Petersburgo un importante centro marítimo y cultural. Este mar de ubicación tan estratégica ha sido un área de importancia histórica y controvertida durante siglos.

La costa norte de Rusia está marcada por el gélido océano Ártico. La Ruta del Mar del Norte, que discurre a lo largo de la costa ártica de Rusia, con una longitud de más de 3 millas náuticas (5.556 kilómetros), reduce significativamente el tiempo de viaje entre Europa y Asia en comparación con las rutas tradicionales a través del Canal de Suez. Es la ruta más corta entre Europa y Asia.

La costa rusa del Pacífico alberga la ciudad portuaria de Vladivostok, que sirve como puerta de entrada del país a los países de la Cuenca del Pacífico. Rusia se encuentra, por tanto, bañada al noroeste por el mar Báltico, al norte por el océano Ártico, al este por el océano Pacífico (Mares de Bering, de Ojotsk, del Japón) y al sur por los mares Negro, de Azov y Caspio.


Plaza de la Revolución de Vladivostok.

¿Qué sucede con Chile?


Amanecer en la Isla de Pascua, con sus famosos moái.

No es de extrañar que el país más largo del mundo esté bañado por aguas de varios océanos. Su reclamo de estatus tricontinental está ligado a su soberanía sobre territorios que se extienden más allá del continente sudamericano, como la remota Isla de Pascua en Oceanía y una parte del continente antártico conocido como Territorio Antártico Chileno. Este reclamo, que se superpone con los de otras naciones, está suspendido bajo los términos del Sistema del Tratado Antártico.

lunes, 15 de abril de 2024

La Tierra: ni plana, ni esférica, ni ovalada.. ¿entonces?

Los terraplanistas han tratado de convencernos de que la Tierra es plana. Aunque no sea verdad, la forma de la Tierra tampoco es una esfera.


Modelo que describe la Tierra en forma de pera (o algo así), alterada por la gravedad (Imagen: Agencia Espacial Europea).

Llevamos siglos sabiendo que, haciendo un juego de palabras, nuestro "planeta no es plano". Los cálculos clásicos de Pitágoras se remontan al 500 a.C. Sucedido por Aristóteles, la verdadera forma de la Tierra ha sido un objeto de estudio desde la Antigua Grecia pero ¿estaban ambos en lo correcto? La respuesta corta es sí, para los recursos que tenían en su época. La respuesta larga es mucho más compleja y, en gran medida, se sigue profundizando al día de hoy.

¿Cuál es la verdad?

Si bien es cierto que la teoría de que la Tierra es plana puede descartarse por completo, decir que el planeta es redondo no es realmente preciso. La forma de la Tierra está achatada por los polos, es decir que la parte del Ecuador está más abultada.

Esa esfera ovalada es una descripción un poco más acertada. Así como girar una masa de pizza, la fuerza centrífuga resultante de la rotación de la Tierra provoca que la masa se acumule entre sus dos hemisferios.

Sin embargo, las fotos satelitales son tan parciales que no nos permiten apreciar esta deformación en absoluto, pues sólo podemos ver una pequeña parte de nuestro planeta. Por eso tampoco es la descripción más acertada.

La forma de la Tierra está siempre cambiando

Al ser un planeta compuesto en su mayoría por líquido, dar con su forma es difícil. Además, sus valles y montañas hacen que una superficie regular sea imposible. De acuerdo con la National Oceanic and Atmospheric Administration (USA), la forma de la Tierra está cambiando todo el tiempo.

Las mareas afectadas por la Luna (y según nuevos estudios también por Marte) provocan que nuestra Tierra no tenga una forma definitiva. Como las mareas, la corteza debajo de nuestros pies se ve afectada por bruscos movimientos tectónicos que también alteran la estructura de nuestro planeta y aunque parezca muy rígida, se encuentra en un continuo proceso de deformación. Fenómenos como erupciones volcánicas y colisiones de meteoritos pueden igualmente afectar el astro que habitamos.

miércoles, 20 de marzo de 2024

Científicos aseguran que la Tierra ya está atravesando otra extinción masiva

Más atrás de la primera extinción masiva documentada, se encuentra una que jamás había sido revelada ante los ojos de la ciencia.

(Imagen: Getty Images).

Nuestro planeta tiene una historia que, para contarse, se necesitarían miles de millones de años. Entre su fascinante y turbulenta existencia ha habido momentos que han puesto a la vida que la habita al borde del precipicio. Esos grandes capítulos del libro geológico han cambiado la ruta de la evolución. Se les conoce como extinciones masivas. Ha habido seis de ellas, y, según un estudio, a nuestra especie le está tocando experimentar la séptima.

¿Qué son las extinciones masivas?

Abriendo un poco más el tema, digamos que las extinciones masivas son cortos periodos geológicos en los que un número significativo de especies desapareció en una amplia zona geográfica.

Hay consenso generalizado para seeñalar que las cinco extinciones masivas fueron:

Cretácico-Terciario (65 millones de años)
Triásico (finales) (199-244 millones de años)
Pérmico-Triásico (251 millones de años)
Devónico (tardío) (364 millones de años)
Ordovícico-Silúrico (439 millones de años)

Se sostiene que actualmente estamos pasando por la sexta extinción masiva. Esta, a diferencia de las otras, tiene a una especie impulsando los cambios que están llevando a una nueva trasformación de la vida. Sí, somos los humanos quienes, con nuestras actividades, estamos acelerando el ritmo de pérdida de la biodiversidad.

¿Sexta o séptima extinción masiva?

Desde hace un par de años la historia de las extinciones masivas parece estarse reescribiendo. La principal razón para esto es que en 2022 se publicó un estudio, de la Universidad de California Riverside y Virginia Tech (Estados Unidos), en el que se sostiene que, de hecho, la presente es la séptima y no la sexta.

Resulta que más atrás de la primera extinción masiva documentada, aparece otro periodo de crisis para la biodiversidad. Este tuvo lugar hace 550 millones de años, durante el Ediacara. En ese tiempo, las estimaciones señalan que el 80% de la vida desapreció.

Debido a que esta sucedió mucho más temprano en la cronología del planeta, haber dado con los indicios de su existencia fue mucho más difícil.

De modo que, si bien no cambia con esto el hecho de que los seres humanos tenemos el papel más importante en la actual extinción masiva, ésta es la séptima, no la sexta, como se creyó durante mucho tiempo.

viernes, 16 de febrero de 2024

El extraño ecosistema descubierto en la Puna de Atacama que puede contener pistas sobre el origen de la vida en la Tierra

Un reflejo de las primeras formas de vida en nuestro planeta: eso afirma haber encontrado un equipo de científicos en un ecosistema de lagunas "único en el mundo" en la Puna de Atacama, en Argentina.

Estromatolitos en el fondo de una laguna en la puna de Atacama en Argentina (Foto: Brian Hynek).

El hallazgo, realizado por el geólogo Brian Hynek, de la Universidad de Colorado Boulder, y la microbióloga argentina María Eugenia Farías, se produjo tras observar detalladamente imágenes satelitales de la región.

Hynek y Farías habían estado analizando estas imágenes durante más de un año y hallaron lo que parecía ser una particular red acuífera en pleno desierto.

Decidieron visitar este altiplano inhóspito a casi 4.500 metros de altura sobre el nivel del mar y allí encontraron una docena de lagunas de aguas claras y extremadamente saladas cuyos fondos estabas cubiertos de montículos verdes de estromatolitos. Éstos, también conocidos como "rocas vivientes", son arrecifes microbianos formados por granos minerales pegados unos a los otros por una agrupación de bacterias.

Según la NASA, representan la evidencia fósil más antigua de vida en nuestro planeta de hace al menos 3.500 millones de años.

Desde sus orígenes obtuvieron energía del Sol y, debido a que producen oxígeno, aumentaron el volumen de este elemento químico en la atmósfera del planeta hasta alrededor del 20%, permitiendo que la vida prosperara en la Tierra.

Se estima que el planeta Tierra se formó hace 4.500 millones de años. En aquel momento y por muchísimos años, nuestro planeta era muy diferente a como es hoy.

Los primeros registros fósiles del planeta

Cuando surgieron los estromatolitos los continentes aún se estaban formando por lo que había mucha actividad volcánica. Las aguas estaban cargadas de arsénico y eran mucho más salinas que los mares que tenemos hoy.


Los estromatolitos son la evidencia fósil más antigua de vida en nuestro planeta (Foto: Brian Hynek).

María Eugenia Farías, coautora del hallazgo, explica que tampoco había oxígeno ni capa de ozono. "Bajo esas condiciones surgen las primeras formas de vida que son protobacterias: bacterias que se asocian y forman colonias", señala la científica argentina. "Durante ese proceso de formar colonias, las bacterias van captando dióxido de carbono".

"Una parte de este dióxido de carbono se transforma en materia orgánica y otra se transforma en bicarbonato de calcio que forma una especie de rocas vivas y que es lo que conocemos como estromatolitos", precisa Farías. "Son los primeros registros fósiles que hay en el planeta".

Un ambiente similar a hace 3.500 millones de años

Los estromatolitos liberaron oxígeno primero a los océanos, después a la atmósfera y más tarde crearon la capa de ozono.

María Eugenia Farías explica que durante el período Cámbrico, ya en un planeta con oxígeno, explotó la vida de los eucariotas: "Surgieron las plantas y los animales que se comieron y desplazaron a los estromatolitos".

Las condiciones de aquel planeta primitivo de hace 3.500 millones de años son las que se dan en ambientes donde todavía se encuentras estromatolitos, típicamente lugares con bajos niveles de oxígeno, alta radiación ultravioleta, actividad volcánica y aguas salinas.


La puna de Atacama se encuentra cerca de las fronteras que separan a Argentina, Chile y Bolivia (Foto: Brian Hynek).

Los estromatolitos aún viven en unos pocos lagos o bahías saladas alrededor del mundo. Son lugares donde no hay tantos depredadores que se los puedan comer. Australia, por ejemplo, destaca por su variedad de hábitats de estromatolitos, tanto vivos como fosilizados.

La bahía Shark, también conocida como bahía de los Tiburones, en Australia Occidental, contiene uno de sus mayores hábitats. Pero, según Farías, el ecosistema hallado en los Andes es diferente debido a su ubicación a más de 3.600 metros sobre el nivel del mar.

"Las condiciones que hay en la puna de Atacama, en Argentina, Chile y Bolivia, son especiales. Está rodeada de volcanes, tiene baja presión de oxígeno y alta radiación ultravioleta debido a la altura y tiene lagunas salinas y cargadas de arsénico", prosigue. "Son condiciones muy similares a las que existían en la Tierra durante las primeras formas de vida".

Un pedazo de Marte en la Tierra

Hynek y Farías pretenden regresar próximamente a la puna de Atacama para continuar investigando específicamente los estromatolitos de yeso.

"Los estromatolitos en general son de carbonato de calcio, pero los de yeso están formados en condiciones talásicas, es decir una altísima concentración de sal, que también son condiciones muy parecidas a las que hay en Marte", señala Farías.

La científica apunta que en ese planeta hay un cráter donde existe una alta concentración de agua tan salina que no se congela. "Como todavía no podemos llegar a Marte para saber si hay vida, al menos podemos ver una contraparte de ese ambiente aquí en la Tierra, en la puna de Atacama".

miércoles, 20 de diciembre de 2023

Ladrillos de Mesopotamia revelan fuerza del antiguo campo magnético de la Tierra

Científicos usaron técnicas arqueomagnéticas, que intentan reconstruir la dirección e intensidad del campo magnético terrestre.

Foto: Wichita State University.

Hace unos 3,000 años, el campo magnético de la Tierra sufrió una misteriosa anomalía, y ahora, ladrillos antiguos inscritos con nombres de reyes de Mesopotamia proporcionan nuevos datos sobre este fenómeno.

Existen estudios que describen como los cambios en el campo magnético de la Tierra quedaron impresos en los granos de óxido de hierro de antiguos ladrillos de arcilla y han reconstruido esas variaciones a partir de los nombres de los reyes.

El equipo ha usado técnicas arqueomagnéticas, que intentan reconstruir la dirección e intensidad del campo magnético terrestre a lo largo del tiempo y también pueden usarse para datar materiales arqueológicos.

Los resultados de la investigación corroboraron los datos de regiones vecinas, que muestran que entre 1050 y 550 a.C. se produjo un periodo en el que el campo magnético de la Tierra fue inusualmente intenso en torno al actual Irak, por razones poco claras.

Este periodo se conoce como anomalía geomagnética de la Edad del Hierro levantina, de la que ya se habían detectado indicios en lugares tan lejanos como China, Bulgaria y las Islas Azores, pero los datos procedentes del sur de Oriente Próximo eran escasos.

El campo magnético de la Tierra se debilita y refuerza con el tiempo, cambios que imprimen una firma distintiva en los minerales calientes sensibles a éste.

El equipo analizó la firma magnética latente en granos de minerales de óxido de hierro incrustados en 32 ladrillos de arcilla procedentes de yacimientos arqueológicos de la antigua Mesopotamia, de los que cada uno llevaba inscrito el nombre de un rey.

Durante el proceso de cocción en el horno, los minerales de óxido de hierro que contienen los ladrillos registran la intensidad del campo magnético de la Tierra en el momento en que se fabricaron.

Además, cinco de las muestras, pertenecientes al reinado de Nabucodonosor II, entre 604 y 562 A.C., indican que el campo magnético de la Tierra parecía cambiar drásticamente en un periodo de tiempo relativamente corto, lo que añade pruebas a la hipótesis de que son posibles los picos rápidos de intensidad.


Grabado de una inscripción real de Nabucodonosor II (Anton Nyström, 1901).

Al mapear los cambios en el campo magnético de la Tierra a lo largo del tiempo, estos datos también ofrecen a los arqueólogos una nueva herramienta para ayudar a fechar algunos artefactos antiguos como ladrillos y cerámica, algo que no se puede hacer fácilmente al no contener materia orgánica.

Este trabajo contribuye "a crear una importante base de datación que permite a otros beneficiarse de la datación absoluta mediante el arqueomagnetismo", según el University College of London, uno de los centros que colaboraron en la investigación.

Los autores interpretaron las inscripciones sumerias y acadias de los ladrillos y las asociaron a los reinados de 12 reyes mesopotámicos, lo que brindó una datación de mayor resolución que los métodos de radiocarbono.

Aunque la duración y el orden de los reinados mesopotámicos son conocidos, ha habido desacuerdos entre la comunidad arqueológica sobre los años exactos en que ocuparon el trono, debido a que los registros históricos son incompletos.

Los investigadores descubrieron que su técnica coincidía con una interpretación de los reinados de los reyes conocida por los arqueólogos como "cronología baja".

Según los autores, estos hallazgos proporcionan una visión de la dinámica del campo magnético terrestre y establecen una línea de base para datar con precisión los materiales arqueológicos de Mesopotamia durante los tres primeros milenios antes de Cristo, una región y un periodo relevantes para los estudios sobre el desarrollo del urbanismo y la complejidad social.