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jueves, 31 de octubre de 2024

Los países que más contaminan el mundo con CO₂, reunidos en un detallado gráfico

No todos los países enfrentan el mismo nivel de responsabilidad con respecto a la crisis climática. El continente asiático es, por lejos, el mayor emisor.


(Gráfico: Visual Capitalist / Global Carbon Atlas).

Cada año se liberan a la atmósfera 36 millones de toneladas de CO₂, el principal impulsor del cambio climático. La mayor parte de estas emisiones proviene del uso de combustibles fósiles, la generación de energía no renovable y actividades humanas contaminantes. Detener esa tendencia se ha convertido en un objetivo primordial para las naciones. Pero cómo se comparte esta obligación entre países e individuos ha creado una controversia continua.

El principal motivo es que no todos los países enfrentan el mismo nivel de responsabilidad con respecto a la crisis climática por el hecho de que la cantidad de CO₂ que produce cada país varía drásticamente. El último informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) señaló que durante el último año registrado (2020), la concentración de CO₂ en la atmósfera batió otro récord, a pesar de una caída de las emisiones durante la pandemia. En concreto, la concentración alcanzó las 413 partes por millón (ppm) en 2020, un 149% más que los niveles preindustriales (antes de 1750).

Sin embargo, la mayor parte de esta contaminación proviene de un puñado de países. China, por ejemplo, genera alrededor del 31% de todas las emisiones globales, mientras que Estados Unidos es responsable de casi el 14%. El gráfico que vemos arriba, elaborado por Visual Capitalist con datos del Global Carbon Atlas ilustra qué países contribuyen en mayor medida a esta gran amenaza.

Tal y como se puede apreciar en la infografía, China es el mayor emisor de CO₂ del mundo y representa el 30,9% del total, con 10.668 millones de toneladas métricas emitidas en 2020. La principal fuente son los combustibles fósiles. De hecho, alrededor del 55% de la energía total generada por China en 2021 provino únicamente del carbón.

Además, China es uno de los mayores importadores de petróleo, lo que contribuye a grandes emisiones de CO₂ debido al uso de vehículos de motor en el país. El país asiático está llevando a cabo medidas para reducir su dependencia del carbón y utilizar energías renovables en los últimos años.

Estados Unidos es el segundo mayor emisor, el 13,5% del mundo, con 4.713 millones de toneladas métricas de emisiones totales de dióxido de carbono en 2020. Las mayores fuentes de emisiones tienen su origen en el transporte (coches, camiones, barcos, trenes y aviones), la generación de energía y la industria. El país se ha convertido en un importante productor de petróleo crudo y hay que tener en cuenta que los estadounidenses dependen de sus automóviles como principal medio de transporte.

India se sitúa como el tercer mayor emisor de CO₂, el 7,3% global. Y Rusia como el cuarto contribuyente, el 4,7% del mundo. Hay que recordar que el país del este de Europa tiene uno de los depósitos de gas natural más grandes del mundo y el gas natural es la principal fuente de energía en el país. Pero el carbón, que se utiliza en las industrias químicas y de otros materiales básicos para la generación de energía en Rusia, genera importantes emisiones de CO₂.

(Fuente: Xataka)

lunes, 26 de agosto de 2024

Sobrevivir en medio del bullicio: Buenos Aires es la décima ciudad más ruidosa del mundo

Se estima que para el año 2050, casi 2.500 millones de personas en el mundo vivirán con algún grado de pérdida auditiva. La Ciudad de Buenos Aires está en un puesto muy alto en el ranking de urbes más ruidosas, una posición de la que no puede estar nada orgullosa.


Las ciudades más grandes del mundo tienen diferentes edificios, estilos arquitectónicos, distintas historias y más o menos mística, pero hay algo que entre rascacielos y grandes avenidas las iguala a todas: el ruido. Según la Organización Mundial de la Salud, éste es altamente perjudicial y es el factor ambiental que provoca más alteraciones en la salud después de la contaminación atmosférica.

Sin ir más lejos, Buenos Aires ocupa el décimo puesto entre las 50 ciudades más ruidosas del mundo según el Índice Mundial de Audición. Pese a la existencia de la Ley 1540 -denominada "Control de la contaminación acústica en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires"- aún existe mucho por hacer al respecto.

Antonio Werner, médico especialista en Medicina del Trabajo y fundador de la Sociedad de Medicina del Trabajo de la Provincia de Buenos Aires sostiene que "en general, podemos decir que una ciudad puede ser considerada ruidosa cuando los niveles de ruido urbano son significativamente molestos para sus habitantes como es el caso de Buenos Aires".

El especialista hace una distinción cuando de transmisión de sonido se trata: "Hay dos principios físicos de transmisión de sonido a tener en cuenta y estos son la emisión y la inmisión. Por emisión entendemos los valores de sonidos que se transmiten a partir de la fuente directamente, es la medición que se hace de la fuente de ruido. Mientras  que por inmisión, hablamos de la dosis de ruido que recibe el habitante en su lugar de trabajo, en su vivienda, en el interior, que es distinto que el valor que se mide cuando una persona trabaja", relata Werner.

Los motores del transporte son los causantes principales de la contaminación sonora. "Dentro de las causas más importantes de ruido en el medio urbano, el 70% del ruido del medio urbano se debe a los motores de vehículos. Mientras que el 30% se divide entre los ruidos generados por distintos tipos de industria y también por aquellas actividades recreativas que podemos agregar en algunas circunstancias. Pero esencialmente la parte de la generación de ruido es debida a los motores de los transportes que circulan en la ciudad", sostiene el especialista.

Werner comenta que el ser humano produce tres tipos de ruidos: el ruido recreativo, que es un ruido de exposición voluntaria, como cuando practicamos algún deporte, escuchamos música en vivo o a través de auriculares, el ruido ocupacional, que es el ruido laboral, sonido que requiere mucho trabajo en materia prevención y, por último, el ruido urbano, que el especialista lo considera una exposición de tipo obligatoria, que no podemos evitar. Lo que sí tenemos que hacer como ciudadanos es no sumar más ruido al que ya nos está obligando a sufrir la ciudad en sí.

Según el especialista, "el mapa de ruido de la Ciudad de Buenos Aires evidencia que amplias zonas de la capital portan un nivel de ruido mayor a 75 decibeles".  Cree que la información sobre esta problemática es crucial para mejorar la situación en nuestras ciudades: "Como ciudadanos debemos informarnos, cumplir y hacer cumplir normas vigentes. También fomentar políticas educativas que promuevan conciencia social sobre las consecuencias que en la mayoría de los casos son irreversibles", cierra Werner.

Por su parte, la fonoaudióloga Natalia Ippolito sostiene que la exposición a ruido intenso de modo prolongado no sólo afecta nuestra audición, sino que puede tener consecuencias más profundas en nuestra salud. Esto significa que el impacto del ruido no se limita a "escuchar menos", sino también se puede afectar el aspecto cognitivo, social, laboral y emocional de las personas.

Qué hacer frente a la contaminación sonora

En lo particular, debemos estar atentos al correcto uso de dispositivos de audio como los auriculares y teléfonos, sobre todo cuando estos se usan en ambientes ruidosos. Solemos usar auriculares o hablar por teléfono caminando por la ciudad e intentando tapar el ruido ambiente con el sonido del dispositivo, pasando inadvertido el daño que le podemos causar a nuestra audición con las altas intensidades.

Respecto a cuándo se debería hacer una consulta médica, los profesionales indican que lo ideal es asistir a un servicio de Otorrinolaringología de forma periódica para controlar el estado de nuestro sistema auditivo y así prevenir o detectar tempranamente cualquier alteración.

Por otro lado, es conveniente realizar una consulta cuanto antes en el caso de detectar algún síntoma como zumbido en los oídos o la disminución en la inteligibilidad del habla en ambientes adversos. La discriminación auditiva es la primera en afectarse cuando nos exponemos al ruido, ya que las frecuencias agudas -con mayor influencia en la discriminación- son las que reciben el mayor impacto.

(Fuente: El Destape)

martes, 4 de junio de 2024

Así afecta la contaminación acústica a los ecosistemas (y a nosotros)

Segunda causa de muerte por agentes contaminantes en Europa, el exceso de ruido es un problema que afecta también al equilibrio ecológico.


El tránsito automotor es una de las mayores fuentes de contaminación acústica en las ciudades (Foto: iStock).

Bocinas de coches, estruendos procedentes del motor de una moto, un martillo picador en una obra, el zumbido de un avión que surca el cielo… Todo eso nos resulta familiar. Es posible que, si vivimos en una gran ciudad, esta serie de ruidos forme parte de nuestro día a día y, casi sin querer, pasen ya desapercibidos.

Sin embargo, a menudo parecemos olvidarnos que, más que ser las víctimas que tienen que soportar ese bullicio, somos nosotros mismos los responsables de su generación, la cual dista mucho del silencio apacible y beneficioso que reinaría sin nuestra presencia.

Porque sí, mucho más allá de generar problemas de salud en algunas personas y molestar a muchas otras, la contaminación acústica afecta también de manera invisible a nuestro entorno: puede crear desequilibrios ecológicos que afectan a la diversidad y al desarrollo de la vida silvestre.

¿Qué es la contaminación acústica?

La contaminación acústica se define como la "presencia de ruido o de vibraciones en el entorno, las cuales causan impactos negativos en la salud humana, en la conservación del medio ambiente y en la vida silvestre", según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En realidad, la producción de ruido no es más que una emisión de energía fuerte que se va propagando por el aire en forma de onda. Cuando las vibraciones llegan al oído, se transmiten al tímpano, el cual zumba a la misma frecuencia. Ahora bien, si el sonido supera los 65 decibeles, es considerado ruido y se identifica con una vibración tan fuerte que genera una molestia en el tímpano durante la recepción.

Sin embargo, el problema de la contaminación acústica no se limita únicamente a las áreas urbanas, sino que se extiende a diversas zonas geográficas, afectando tanto a la salud humana como al equilibrio de los ecosistemas naturales.

El ruido, producido por múltiples fuentes artificiales como el tráfico de vehículos, las herramientas de construcción, los procesos industriales o las comunicaciones aéreas, ha alcanzado niveles alarmantes en las grandes urbes alrededor de todo el mundo y las consecuencias empiezan a ser cada vez más visibles.


Esquema del oído: las ondas sonoras entran al oído externo a través de un pasaje estrecho llamado "conducto auditivo" que llega hasta el tímpano, el cual vibra al recibirlas. Esta vibración se transmite a los tres huesos que se ubican justo detrás, moviendo el líquido de dentro de la cóclea (Ilustración: NIH / NIDCD).

Un mal invisible pero ruidoso

Los ecosistemas silvestres son, sin duda los principales afectados en esta problemática: las alteraciones en los patrones de sonido naturales pueden llegar a inducir cambios en el comportamiento y la distribución de las especies animales, lo que a su vez puede desencadenar desequilibrios en la dinámica de los ecosistemas.

Hay que tener en cuenta que, los animales, al seleccionar sus hábitats, consideran diversos factores, incluido el nivel de ruido ambiental. La presencia de ruidos antropogénicos puede hacer que ciertas especies eviten ciertas áreas, lo que puede llegar a alterar la composición y la estructura de la comunidad biológica en esas zonas.

Por ejemplo, en el ámbito marino, la contaminación acústica presenta desafíos todavía más graves. El ruido submarino generado por actividades humanas como la navegación comercial, la exploración de petróleo y el sonar militar puede interferir en las funciones vitales de las especies marinas, incluida la comunicación, la navegación o la búsqueda de alimento.

Esto puede tener consecuencias realmente devastadoras, como el desplazamiento de rutas migratorias, la disminución de tasas de reproducción o el aumento del estrés de los animales marinos.

Además, este tipo de contaminación no solo afecta a la vida salvaje, sino que también tiene diferentes ramificaciones en la agricultura y en la ganadería. El estrés provocado por el ruido en el ganado puede afectar negativamente a su producción de leche y huevos, lo que tiene implicaciones económicas y de bienestar animal.

Asimismo, en entornos urbanos, el ruido puede alterar los patrones de reproducción y comportamiento de aves y otros animales, lo que afecta a la biodiversidad local y a la interacción entre las especies.

No nos libramos

La exposición prolongada a altos niveles de ruido puede tener graves consecuencias para la salud humana, afectando no solo a la audición, sino provocando también molestias, trastornos del sueño y problemas cardiovasculares y metabólicos.

De hecho, el aumento de frecuencia cardíaca y respiratoria debido a los altos niveles de ruido también puede desencadenar complicaciones relacionadas con el corazón y el descanso, subrayando así la importancia de abordar este problema para proteger la salud pública.

Los últimos datos sobre la exposición al ruido en Europa han sido alarmantes y señalan la necesidad urgente de tomar medidas para reducir esta forma de contaminación y dejar de verla como un problema inofensivo.

Hay que tener en cuenta que el ruido ambiental está posicionado como la segunda causa de muerte por agentes contaminantes en Europa, después de la contaminación del aire, por lo que es crucial que los gobiernos implanten políticas efectivas para mitigar este problema y promover entornos más saludables para todos.

(Fuente: National Geographic)

viernes, 3 de mayo de 2024

Pavimentos permeables, ¿la solución ante el problema de los microplásticos?

Investigadores comprueban que los pavimentos permeables reducen la cantidad de microplásticos de la escorrentía urbana: agua de lluvia que no puede ser absorbida por el suelo y que después se vierte a la naturaleza.

Nuestras ciudades son cada vez más impermeables y, tradicionalmente, hemos gestionado el agua pluvial que no puede ser absorbida por el suelo con sistemas de alcantarillado.

Los microplásticos están en todas partes: los bebemos, los comemos y los respiramos. Los hemos encontrado en nuestra orina, en la placenta… ¡Y hasta en la nieve de la Antártida! Estas pequeñas piezas de plástico, de menos de 5 milímetros de longitud, provienen de diversas fuentes. Puede ser un vertido, pero lo habitual es que se produzcan por desgaste de objetos plásticos más grandes (botellas de agua, neumáticos, ropa de fibra sintética, etc.).

Los microplásticos, a lo largo de su vida, son dispersados en la tierra, el aire y el agua; entran en la cadena trófica y, en última instancia, regresan a nosotros, representando un peligro no sólo para los ecosistemas, sino también para la salud pública.

Las concentraciones de microplásticos tienden a ser más altas en entornos urbanos (debido a que aquí la actividad humana es más intensiva) y, en consecuencia, tanto las aguas pluviales como las residuales urbanas pueden convertirse en un potente vehículo capaz de transportar los microplásticos hasta el medio natural.

Pero, ¿podría un cambio en nuestros sistemas de gestión hidrológica en las ciudades reducir la cantidad de microplásticos que llegan al medio natural? La respuesta es afirmativa, según un estudio realizado por investigadores del Instituto de Ingeniería del Agua y Medio Ambiente de la Universitat Politècnica de València en colaboración con la Universidade da Coruña y la Universidad de Cantabria.

Esta investigación ha demostrado, en concreto, que los pavimentos permeables pueden disminuir la presencia de microplásticos en las aguas de escorrentía que fluyen hacia el medio natural sin tratamiento previo.

Lo explica Ignacio Andrés Doménech, profesor e investigador en la Universitat Politècnica de València que lidera el proyecto en la UPV financiado por la Agencia Estatal de Investigación.

¿Qué son los pavimentos permeables?

Los pavimentos permeables son pavimentos que dejan pasar el agua a través de sus diferentes capas. Se caracterizan por ser más porosos que los pavimentos impermeables (los convencionales) y por su estructura a capas, que permite que el agua no sólo los atraviese, sino que además filtre a través de ellos.

En realidad, y tal y como presenta Ignacio Andrés, los pavimentos permeables son una tecnología determinada dentro de un conjunto muy amplio de soluciones: los llamados Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS).

Los SUDS son un conjunto de soluciones de drenaje que tienen por objetivo mejorar nuestra gestión urbana del agua de lluvia. Permiten captar el agua pluvial en origen (lo más cerca posible de donde precipita), reducir la formación de escorrentía urbana (que es el agua de lluvia que no puede ser absorbida por el terreno) y, en última instancia, mejorar la calidad del agua al reducir su contaminación.


Los pingüinos de la Antártida también ingieren microplástico.

Además de los pavimentos permeables, hablamos de cubiertas vegetadas, zanjas filtrantes, jardines de lluvia, cunetas vegetadas, balsas de retención o infiltración o humedales artificiales, entre otros.

Ignacio Andrés explica que tradicionalmente, la escorrentía que se produce cuando llueve, la gestionamos a través de los sistemas de alcantarillado, pero que esto nos puede presentar varios problemas.

El más inmediato es un problema de cantidad: el investigador argumenta que nuestras ciudades son cada vez más impermeables y que, en consecuencia, ante grandes descargas pluviales, nuestros sistemas de alcantarillado tienen cada vez más agua para gestionar, lo que puede dificultar su buen funcionamiento.

"El agua de lluvia en las ciudades es agua muy contaminada y verterla directamente al medio natural puede tener impactos muy graves"

En este sentido, los SUDS son capaces de retener temporalmente el agua, retardando la respuesta del sistema, de forma que es más difícil congestionar los sistemas de alcantarillado que con una respuesta en superficies impermeables, que permiten el flujo directo y rápido del agua. Esta función se denomina de control hídrico o hidrológico.

El segundo problema, y probablemente el mayor, es la calidad del agua; porque a pesar de lo que habitualmente pensamos, "el agua de lluvia en las ciudades es agua muy contaminada y verterla directamente al medio natural puede tener impactos muy graves", según Andrés.

La contaminación del agua de lluvia en las ciudades

Hace unos dos años, un estudio de investigadores de la Universidad de Estocolmo y de la ETH Zúrich demostró que el agua de lluvia había dejado de ser potable en todos los lugares de la Tierra -incluso en aquellos más remotos- a causa de contaminantes atmosféricos.

En las ciudades, sin embargo, además de contaminantes atmosféricos, tenemos también otros en el suelo. "En la ciudad se producen múltiples actividades (la inmensa mayoría de ellas ligadas al ser humano) que generan contaminación en la superficie de la ciudad; por ejemplo, el tráfico rodado supone que los neumáticos se desgastan y dejan pequeñas partículas contaminantes en el suelo”, explica Andrés.

El investigador señala que, cuando se produce un suceso de lluvia, se lava la ciudad; pero en ese lavado, el agua arrastra toda la contaminación urbana que se ha acumulado entre ese episodio de lluvia y el anterior y así, la contaminación pasa a formar parte del agua pluvial.

Por eso, cuando Andrés se refiere a la contaminación del agua de lluvia urbana, lo hace en un sentido amplio: están los hidrocarburos, los metales pesados, los nutrientes, los sedimentos, los patógenos... Y por supuesto, los microplásticos, que han sido "los últimos en sumarse a la lista".

El experto argumenta que, aunque los microplásticos son un contaminante al que conocemos desde hace relativamente poco, está generando una atención creciente, porque cada vez es más patente el impacto que este contaminante puede llegar a tener sobre el medio ambiente y nuestra salud.

Detectan un billón de partículas de microplástico en el cielo de Madrid,

"En la medida de lo posible, tenemos que controlar mucho la calidad del agua antes de devolverla al medio natural porque lo que queremos es hacerlo en las mejores condiciones posibles para reducir el impacto de la contaminación”, sintetiza Andrés.

Así ayudan los pavimentos permeables a reducir la contaminación por microplásticos


Los microplásticos son partículas plásticas de menos de 5 mm de longitud y suponen un peligro para el medioambiente y la salud.

Aunque la función principal de los Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS) es reducir la cantidad de escorrentía cuando llueve -en lo que se denomina control hídrico o hidrológico-, se ha constatado que su uso es primordial para mejorar la calidad del agua al reducir su contaminación.

Si el estudio se centra sobre la contaminación de microplásticos, las investigaciones realizadas por el equipo de la Universitat Politècnica de València han comprobado que los pavimentos permeables posibilitan reducciones cercanas al 100% de la cantidad de microplásticos que llega al medio natural a través de las escorrentías urbanas.

El investigador explica así los resultados: "Se estima que los pavimentos permeables producen en su mayoría retenciones entre el 60-70% de los microplásticos; y en algunos casos, las cifras no alcanzan el 100% pero se estiman cerca, por encima del 90%". Las mayores retenciones se producen con pavimentos como asfaltos u hormigones porosos, mientras que los pavimentos permeables de adoquines presentan retenciones algo menores.

"No solo estamos reteniendo los microplásticos, sino que además, sabemos dónde los tenemos retenidos. En síntesis, lo que hacemos es dotar de una piel filtrante a la ciudad, mejorando la calidad del agua y controlando su generación en tiempo de lluvia", concluye el investigador.

Ignacio Andrés valora que esto es positivo y alentador; y lo más importante: demuestra que "no solo estamos reteniendo los microplásticos, sino que además, sabemos dónde los tenemos retenidos". Y añade que, como buena parte de esos plásticos podrían degradarse en el medio natural, lo que estamos haciendo es una retención controlada de esa posible contaminación.

Entonces... ¿pavimentos permeables o no?

Los pavimentos permeables son una técnica relativamente sencilla de implantar en las ciudades y, al fin y al cabo, la ciudad necesita de superficies pavimentadas. Pero, ¿Es conveniente en todos los casos sustituir una pavimentación convencional por una permeable?

Andrés advierte que en muchos casos los pavimentos convencionales continúan siendo necesarios porque estamos hablando de una infraestructura que debe tener cierta resistencia para soportar el tráfico diario. Pero esta no es la única excepción.

La implementación de pavimentos permeables implica considerar el entorno en el que se introducen porque sus poros pueden acabar colmándose. Entonces, si los poros se saturan, el pavimento permeable pierde su funcionalidad. Por eso se considera que no es útil colocar este tipo de pavimentos en lugares donde fácilmente se obstruirán sus poros; y Andrés es claro al respecto: debemos ser muy conscientes de donde instalamos estos tipos de pavimentos para protegerlos de la colmatación.

Por ejemplo, en algunas pruebas realizadas recientemente por el equipo en la ciudad de València, han identificado que las zonas arboladas con hojas y/o flores pequeñas y caducas (las que caen en otoño) podrían obstruir esta estructura con cierta facilidad. En esos casos, hay que evaluar otras soluciones, como los jardines de lluvia o las áreas de biorretención.

Al final, la ventaja que ofrecen los pavimentos permeables es que permiten mantener superficies duras (son pavimentos al fin y al cabo) para zonas donde hay tránsito peatonal o de baja intensidad o zonas de estacionamiento. Pero igualmente, Ignacio Andrés avisa que es importante que no nos olvidemos del amplio paraguas de opciones que engloban los Sistemas de Drenaje Sostenible (SUDS).

Por eso, el científico argumenta que es esencial que se realicen estudios concretos de los lugares donde queremos actuar y considerar cuáles son nuestras opciones dentro de los SUDS, ya que si queremos que la mejora en el drenaje sea real, podría ser mejor optar, por ejemplo, por un jardín de lluvia en lugar de por un pavimento permeable. Y en este camino, crear ciudades más sostenibles.

viernes, 12 de abril de 2024

Juegos Olímpicos París 2024: la contaminación del río Sena amenaza las competencias de natación

En aproximadamente 100 días comienzan los Juegos Olímpicos de París 2024, y la ONG Surfrider Foundation alertó por la contaminación en el río Sena. Este lugar emblemático será sede de competencias de natación.


Puente Alexandre III sobre el Río Sena (Foto: Getty Images).

El río Sena, que atraviesa la capital de Francia, será una de las sedes principales de los Juegos Olímpicos de París 2024. Los atletas serán los primeros en volver a nadar en el río después de 100 años de prohibición y trabajos para recuperar la calidad del agua. Sin embargo, un análisis reciente reveló que a pocos meses del evento deportivo, las aguas están lejos de ser aptas para la natación.

La antes mencionada ONG reveló resultados alarmantes sobre la contaminación del río a partir de muestras tomadas en el Sena desde septiembre de 2023. En una carta abierta dirigida a los organizadores de los Juegos Olímpicos, expresaron su preocupación por "los riesgos que corren los atletas al nadar o practicar otros deportes en agua contaminada".

"Los muestreos recientes realizados por nuestros equipos revelan niveles alarmantes de bacterias en el Puente Alexandre III", escribió la ONG en redes sociales. "A pesar de los esfuerzos realizados por las partes involucradas en la organización de los Juegos Paralímpicos y 2024, la calidad del agua no cumple con las normas".


Gente en las playas, nadie en el agua: así fue durante largos años (Foto: Getty Images).


Durante seis meses, la organización realizó análisis al azar en el agua del río parisino en los puentes Alexandre III y Alma. En total, llevaron a cabo 14 mediciones en dichos puentes, donde se desarrollarán las pruebas de triatlón, maratón de natación y paratriatlón durante julio. De estas mediciones, 13 mostraron niveles de contaminantes por encima de los umbrales establecidos por la Federación Internacional de Natación.

Las muestras revelaron altas concentraciones de Escherichia coli y enterococos, destacados indicadores de contaminación fecal. Estos niveles, señala la ONG, superan ampliamente los límites legales establecidos para aguas de baño dulce, y expone a los atletas a padecer gastroenteritis, conjuntivitis, otitis o dermatitis.

París ha trabajado en el saneamiento del río

El Ayuntamiento de París ha trabajado durante años para garantizar agua de buena calidad para los deportistas y futuros bañistas, con la promesa de levantar la prohibición para ingresar al río. Incluso se construye una planta de tratamiento de aguas pluviales avanzada, para desviar el exceso de agua de lluvia antes de que contamine el Sena.

Respecto a los resultados, la autoridad ha respondido que las muestras fueron tomadas durante períodos de lluvia, por lo que carecen de valor. Aunque reconocen que estas condiciones degradaron la calidad del agua en invierno.

La ONG considera que continuar con la decisión de llevar competencias olímpicas al Sena representaría un riesgo público. "Está claro que los atletas que participarán en las pruebas olímpicas y paralímpicas previstas en el Sena nadarán en aguas contaminadas y correrán importantes riesgos para su salud", alertaron en un documento.

martes, 12 de marzo de 2024

Contaminación por partículas: qué es y cuáles son sus consecuencias

La contaminación por partículas genera daños a la salud humana y al medio ambiente. A ella contribuimos indudablemente nosotros, pero también algunos procesos naturales.

(Foto: Getty Images).

Hablar de la contaminación por partículas, o por material particulado, resulta complejo, ya que estamos refiriéndonos a una gran cantidad de fuentes contaminantes y de naturalezas. Pero, como suele pasar con este tipo de temas, conocer es el primer paso hacia la formación de una conciencia que termine por ayudar a nuestra propia persona y a los demás. Así que esta es una guía básica sobre el asunto.

¿Qué es la contaminación por partículas?

Primero que nada, la contaminación por partículas es un peligro para la atmósfera. Este tipo de contaminación es el resultado de la entrada en suspensión de partículas, ya sea por causas naturales o por la acción del ser humano.

Además de que el manto vital que permite la vida en la Tierra se llega a ver afectado por el material particulado, la salud humana, los ecosistemas y el clima también son altamente susceptibles a las consecuencias que trae la contaminación por partículas.

Los objetos que componen esta forma de contaminación van desde cosas que podemos ver a simple vista, como la suciedad, el hollín, el polvo y hasta el humo. Sin embargo, otras tantas no están al alcance de nuestros ojos, por lo que su observación requiere de microscopios electrónicos.

La Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos apunta que las fuentes de estas partículas pueden ser desde obras en construcción, caminos sin asfaltar, fumigación en campos, hasta chimeneas o incendios.

Igualmente, la entidad señala que hay otras tantas partículas que se forman en la atmósfera a partir de reacciones complejas de químicos, como el dióxido de azufre y los óxidos de nitrógeno, los cuales son contaminantes emitidos por centrales eléctricas, industrias y automóviles.

Consecuencias


La EPA divide a las consecuencias entre las que afectan a la salud humana y las que hacen daño al medio ambiente.

Salud humana:

• Infartos de miocardio no mortales
• Muerte prematura en personas con enfermedades cardíacas o pulmonares
• Latidos irregulares
• Asma agravada
• Función pulmonar reducida
• Síntomas respiratorios aumentados

Medio ambiente:

• Cuerpos de agua que se vuelven ácidos
• Cambio en el balance nutricional de las aguas costeras y de las grandes cuencas fluviales
• Reducción de los nutrientes del suelo
• Daños en boques y cultivos agrícolas
• Efectos perjudiciales sobre la diversidad de ecosistemas
• Contribución a los efectos de la lluvia ácida