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jueves, 26 de marzo de 2026

Un poco de historia contemporánea: así ha cambiado Internet en los últimos veinte años

2006 fue una era de blogs, feeds RSS, foros online y redes P2P. GMail y Facebook acababan de nacer, y Twitter aún no había asomado la cabeza. Muchas cosas han cambiado desde entonces, y mayormente para peor. 

(Foto: Marcos Merino).

De la web de enlaces a la web de feeds

A principios de los 2000, Internet se organizaba alrededor de enlaces. Uno llegaba a una página web, encontraba hipervínculos y decidía a dónde ir después. El control de la navegación estaba en el usuario. Los blogs enlazaban a otros blogs, y los buscadores indexaban páginas relativamente estáticas.

Hoy, gran parte del tráfico pasa por feeds basados en algoritmos. En lugar de decidir qué leer, el usuario desplaza el dedo mientras un sistema decide por él. Ésto no ocurre sólo en redes sociales como Facebook, Instagram o TikTok (que es donde la mayoría de los usuarios comparten sus contenidos, relegados ya los foros y los blogs a un lugar secundario), sino también en YouTube, Spotify, Netflix, Amazon y hasta LinkedIn.

El feed no es neutral: está optimizado para maximizar tiempo de permanencia, interacción y retorno publicitario. Eso significa priorizar contenido emocional, repetitivo, polarizante o diseñado para enganchar rápido, sumergiéndonos en una secuencia infinita que nos invita a no salir de ella.

Cuando las plataformas empeoran a propósito


En los últimos años, se ha popularizado un término no del todo elegante, pero sí bastante preciso: "enshittification" (literalmente, "enmierdización"). El concepto fue popularizado por Cory Doctorow para describir el ciclo de degradación típico de las plataformas digitales. El proceso suele seguir cuatro fases reconocibles:

La plataforma es buena para los usuarios: pensemos en el Facebook de los años 2007–2012, en el buscador de Google de la primera década de este siglo, o en los comienzos de Amazon. Pocos anuncios, resultados útiles, alcance orgánico alto.
La plataforma empieza a favorecer a los clientes que pagan: Facebook reduce el alcance de páginas; Google prioriza resultados patrocinados; Amazon favorece marcas propias, y así...
La plataforma exprime tanto a usuarios como a clientes para maximizar beneficios: más anuncios, más suscripciones, más obstáculos a los usos tradicionales de cada plataforma... peor servicio, en definitiva.
El producto se degrada: pero los usuarios no se van por dependencia. Porque ahí están los contactos, el catálogo, el historial, el trabajo o la audiencia.

Y así, tenemos a un Instagram que prioriza reels irrelevantes frente a cuentas seguidas, o a un Twitter (ahora X) que rompe funcionalidades básicas buscando empujar al usuario a que se suscriba.

(Foto: Marcos Merino).

La muerte de la búsqueda "útil"

Uno de los cambios más tangibles para el usuario medio es el deterioro de los buscadores. Durante años, "googlear" ha sido casi un sinónimo de "encontrar respuestas". Luego empezaron a aparecer los textos genéricos e inflados, posicionados gracias al abuso de las técnicas SEO (de posicionamiento en buscadores).

Esto no ocurrió porque Google "se volviera tonto", sino porque el SEO se industrializó. Empresas enteras empezaron a generar contenido no destinado a los humanos, sino a los algoritmos. ¿El resultado? Una WWW llena de páginas diseñadas para captar tráfico, no para informar o entretener.

Paradójicamente, cuanto más contenido hay, más difícil resulta encontrar algo bueno. La abundancia sin filtros humanos ha degradado la experiencia de navegación. Por supuesto, este fenómeno se ha intensificado por el desembarco de la IA generativa.

Cuando la web se llena de basura sintética

El término AI slop (traducible como "bodrios de IA") se usa para describir contenido generado automáticamente -texto, imágenes, vídeos- cuyo único objetivo es rellenar Internet, captar clics o posicionar en buscadores. El resultado de ésto es que una búsqueda como "el mejor VPN 2025" devuelve decenas de artículos casi idénticos, que Pinterest y Facebook se llenan de imágenes generadas por IA sin contexto ni autoría, etc.

Es posible que, en los últimos años, hayas oído hablar de la "teoría de la internet muerta". En su versión literal, suena a conspiración absurda: la idea de que casi toda la actividad online está controlada por bots y que gran parte de los usuarios humanos con los que interactuamos no existen.

Pero si lo aceptamos como metáfora, el término señala algo bastante real: que gran parte del Internet visible, monetizado y algorítmico está cada vez más automatizado, repetitivo y desconectado de interacción humana genuina. Y que todas esas tendencias no dejan de acelerarse.

(Foto: Marcos Merino).

Cuando las plataformas pisaron al usuario

La plataformización suele describirse como el proceso por el cual las plataformas digitales pasan a intermediar actividades que antes se realizaban de forma directa: comprar, vender, trabajar, informarse, entretenerse. Pero esta definición se queda corta, porque la plataformización no sólo reorganiza mercados: reorganiza la noción misma de propiedad, acceso y control.

En la Internet de los años 90 y primeros 2000, la lógica dominante era la de la posesión funcional. Comprar un objeto cultural -un libro, un disco, un videojuego- implicaba adquirir algo que podía usarse sin permiso continuo de terceros. Hoy, en gran parte del ecosistema digital, esa lógica ha sido sustituida por otra: el acceso condicionado por plataforma.

Del objeto al permiso

Un ejemplo cotidiano: comprar un videojuego en Steam no equivale a poseerlo en el sentido tradicional. El usuario adquiere una licencia revocable, ligada a una cuenta, sujeta a términos de servicio que pueden cambiar unilateralmente. El juego puede dejar de estar disponible, requerir autenticación permanente o desaparecer si la cuenta es suspendida.

Lo mismo ocurre con los e-books adquiridos a través de Amazon Kindle. Aunque el lenguaje comercial habla de "comprar", el usuario no es dueño del libro como objeto: no puede prestarlo libremente, revenderlo ni garantizar su conservación a largo plazo. Amazon ha demostrado incluso que puede borrar libros remotamente de los dispositivos de los usuarios.

Este patrón se repite en el streaming, el software "como servicio", las suscripciones digitales y buena parte del entretenimiento contemporáneo. El usuario accede, pero no controla.

Es la infraestructura, idiota

Lo que ha cambiado es que la plataforma controla la infraestructura técnica que hace posible el uso del bien. Esto significa que:

• En este contexto, la plataforma deja de ser un simple intermediario y pasa a funcionar como una autoridad privada que define qué significa "comprar" y qué significa "usar".
• El usuario depende no sólo de la buena fe contractual, sino de la continuidad técnica y comercial de la plataforma.
• Que cuando tus contenidos (juegos, libros, contactos...) están ligados a una cuenta salir de una plataforma implica perder una parte significativa de la vida digital acumulada.

El usuario como fuente de datos

Otro cambio fundamental es que el usuario ya no es sólo consumidor, sino materia prima. Cada interacción alimenta sistemas de recomendación, modelos predictivos y ahora también modelos de inteligencia artificial.

Cuando escribimos un comentario, vemos un vídeo hasta el final o abandonamos una página, nuestras acciones se registran. No sólo para mostrarnos anuncios, sino para ajustar el comportamiento de millones de personas en conjunto.

Con la IA generativa, este ciclo se intensifica: Internet se llena de contenido producido por máquinas entrenadas con contenido humano previo, que a su vez será reutilizado para entrenar nuevos modelos. El riesgo es una retroalimentación de mediocridad: una web cada vez más grande, pero cada vez menos informativa.

(Fuente: Genbeta / Xataka / redacción propia)

lunes, 17 de noviembre de 2025

¿Por qué es tan difícil denunciar contenido ilegal en las redes sociales? Meta y TikTok obstaculizan a los usuarios durante ese proceso

La Comisión Europea acusa a Meta y TikTok de bloquear el acceso a datos públicos e impedir que los usuarios denuncien contenido ilegal, en un paso clave para aplicar la Ley de Servicios Digitales.

(Foto: Istock / Christian Pérez).

Algo serio está pasando en Bruselas. La Comisión Europea ha puesto sobre la mesa un conjunto de acusaciones preliminares contra dos de los actores digitales más poderosos del planeta: Meta -propietaria de Facebook e Instagram- y TikTok. Ambos estarían incumpliendo la Ley de Servicios Digitales (DSA), una normativa que redefine el marco legal para las grandes plataformas y que podría imponer sanciones de hasta el 6% de su facturación global.

Aunque todavía se trata de hallazgos preliminares, las conclusiones no podrían ser más inquietantes. Según un comunicado oficial, ni Meta ni TikTok estarían permitiendo a los investigadores un acceso adecuado a los datos públicos de sus plataformas. Un detalle que podría parecer técnico, pero que en realidad representa un obstáculo directo a la transparencia exigida por ley.

La razón de esta obligación es clara: sólo a través del análisis riguroso de estos datos se puede entender hasta qué punto los usuarios -especialmente menores de edad- están expuestos a contenidos nocivos, manipulaciones algorítmicas o dinámicas adictivas. Pero las plataformas, en lugar de facilitar esa tarea, han construido una arquitectura burocrática para frenar cualquier intento de escrutinio externo.

En el caso de Meta, las sospechas se agravan. La Comisión acusa directamente a Facebook e Instagram de dificultar que los usuarios denuncien contenidos ilegales. Las herramientas disponibles para ello no son accesibles ni intuitivas, como exige la DSA, sino todo lo contrario: llenas de pasos innecesarios y diseñadas, aparentemente, para desincentivar la denuncia.

(Foto: Istock / Christian Pérez).

Este tipo de prácticas, conocidas como "patrones oscuros", no son nuevas en el mundo digital. Se trata de estrategias de diseño que manipulan la conducta del usuario sin que este lo perciba claramente. En este caso, el objetivo parece haber sido obstaculizar la comunicación de contenidos tan graves como el abuso sexual infantil o la apología del terrorismo. Si se confirma, estaríamos ante una negligencia de proporciones éticas y legales sin precedentes.

Pero el problema no acaba ahí. Otra obligación de la DSA es permitir que los usuarios apelen decisiones de moderación: por ejemplo, cuando su contenido es eliminado o su cuenta es suspendida. Según Bruselas, Meta tampoco cumpliría aquí. Los sistemas de apelación no permiten incluir explicaciones ni evidencias, lo que deja a los usuarios en una situación de indefensión total. Reclamamos, pero nadie lee ni escucha.

Tanto Meta como TikTok tienen ahora la posibilidad de responder por escrito, revisar el expediente y tomar medidas correctivas. Si no lo hacen, se enfrentarán no sólo a una multa que puede alcanzar cifras históricas, sino también a un golpe reputacional difícil de reparar en un contexto donde la confianza en las plataformas está muy baja.

Y la presión no hará más que aumentar. Este 29 de octubre entró en vigor un nuevo reglamento que obligará a estas grandes plataformas a compartir no sólo datos públicos, sino también datos no públicos con investigadores autorizados. Esto marcará un antes y un después. Por primera vez, se podrá analizar con lupa el funcionamiento interno de algoritmos, sistemas de recomendación y dinámicas ocultas que hasta ahora escapaban al control público.

(Foto: Istock / Christian Pérez).

La DSA es, en muchos sentidos, el experimento regulador más ambicioso del mundo digital. Una apuesta de la Unión Europea por reequilibrar las relaciones de poder entre usuarios, plataformas y autoridades. Hasta ahora, las grandes tecnológicas han operado en una especie de zona gris, amparadas en su tamaño y en una normativa desactualizada. Eso está cambiando.

El mensaje que lanza la Comisión con esta investigación preliminar es claro: ya no vale esconderse tras la complejidad técnica, ni detrás de interfaces engañosas. La transparencia no es opcional. Y los derechos digitales de los ciudadanos ya no son, como suele decirse, "papel mojado".

Queda por ver si Meta y TikTok tomarán esta advertencia en serio o si optarán por el enfrentamiento legal. En cualquier caso, la batalla por una internet más justa y responsable ha empezado, y no parece que Bruselas vaya a dar un paso atrás.

(Fuente: Muy Interesante / Xataka / redacción propia)

lunes, 27 de octubre de 2025

El costo de internet en el mundo, ordenado de mayor a menor en un gráfico

Emiratos Árabes Unidos ejemplifica a la perfección por qué la falta de competencia arruina la experiencia de los usuarios. En el otro extremo está Europa del Este, con Rumanía a la cabeza. 

(Foto: composición propia).

Acceder a Internet es una necesidad. En un mundo cada vez más conectado y en el que confiamos prácticamente todos los aspectos de nuestra vida a aplicaciones online, contar con una buena cobertura y velocidad se ha convertido en algo imprescindible. De hecho, un “apagón” de servidores como el vivido recientemente con los de AWS demuestra hasta qué punto dependemos de esta conexión. Sin embargo, aunque Internet es algo global, hay una enorme brecha digital.

Hasta el punto de que los hay que pagan un centavo por Mbps (megabit por segundo) y otros superan los cuatro euros por la misma cantidad.

Con datos de We Are Social, el gráfico elaborado por Visual Capitalist compara el precio del megabit por segundo, o Mbps, en más de 60 países en este 2025. Antes de comentar casos individuales, porque los hay muy llamativos, hay que decir que la estimación es que el precio medio del Mbps a nivel mundial ronda los 45 centavos de dólar.

(Foto: Visual Capitalist).

Algo importante a entender es que el precio de Internet responde a la infraestructura y la densidad de población (es costoso llevar Internet de banda ancha a poblaciones remotas), pero también a factores como la competencia y las políticas fiscales.

Emiratos Árabes Unidos ejemplifica a la perfección estos dos últimos puntos. Casi parece increíble, pero el precio del Mbps en el país supera los cuatro dólares. Los datos de We Are Social lo colocan en 4,31 dólares por Mb/s, suponiendo casi el doble de lo que se paga en el siguiente país más caro: Ghana, con sus 2,58 dólares por Mb/s.

De media, un emiratí paga entre 100 y 140 dólares mensuales sólo por tener Internet, y la gran pregunta es qué está pasando para que eso sea así. ¿La respuesta? Política y competencia. En EAU sólo existen dos empresas que dan el servicio, por lo que esa falta de competencia real implica que no tienen una necesidad de bajar el precio. Es tomarlo o dejarlo.

Además, está la parte política. El Estado obliga a los operadores a transferir hasta el 30% de sus beneficios a las arcas del país, y es algo que, directamente, repercute en el precio de la factura final para el consumidor. La velocidad no está mal (una media de 300 Mbps), pero es evidente que el precio es prohibitivo para muchos, pudiendo generar esa mencionada brecha digital.

En el lado opuesto del espectro tenemos a los países de Europa del Este, concretamente un país y una empresa: Rumanía y DIGI. Los precios medios para la fibra óptica en el país ronda los 10 euros mensuales y el precio del Mb/s es de apenas 0,01 dólares. Rusia y Polonia no se quedan atrás, y lo que ha provocado esto es, precisamente, lo contrario a lo que ocurre en EAU.

Tras la caída del comunismo, decenas de operadores privados empezaron a desplegar redes de fibra óptica descentralizada. Aprovechando el cableado comunitario en ciudades y bloques de edificios, se solventó el problema del “último kilómetro”, permitiendo ofrecer Internet a una gran cantidad de personas con costos mínimos. Se estima que casi el 90% de los hogares rumanos tienen Internet de alta velocidad y DIGI ha exportado esa “política” fuera de sus fronteras, ofreciendo los ansiados 10 Gbps a precio de 1 Gbps en países como España.

Entrar a comentar cada país es un proceso complejo porque hay múltiples factores que entran en juego, pero parece casi más interesante ver cuáles son los países cuyo Mbps supera el dólar. De hecho, estos países ejemplifican a la perfección todo lo que influye a la hora de ofrecer una conexión barata:

Suiza: el precio medio es de algo más de dos dólares por Mbps debido al dominio de una sola operadora y a la estructura salarial del país: altos salarios y, por tanto, alto costo de mantenimiento.
Kenia: promedia unos 1,54 dólares por Mbps debido a su pobre infraestructura de fibra que hace que el país dependa de tecnologías como Starlink o los globos de Google. Ahora bien, la competencia está aumentando poco a poco.
Marruecos: sus 1,16 dólares se explican por una infraestructura desigual y apenas tres compañías que dominan el mercado.
Australia: en sus 1,33 dólares por Mbps entra en juego la geografía tremendamente dispersa, con zonas rurales muy lejos entre sí.
Alemania: es la que ronda el dólar por Mb/s y no es la conexión más rápida de Europa, ni mucho menos. De hecho, es una situación paradójica al ser una potencia en Europa mientras tiene una relación costo/velocidad peor que la de sus vecinos. ¿Motivo? Una gran operadora que domina el sector y una infraestructura antigua.

(Fuente; Xataka / redacción propia)

viernes, 13 de junio de 2025

Internet se pudre y desaparece: ¿estamos perdiendo nuestra memoria digital?

Cada día, miles de páginas web desaparecen sin dejar rastro. Y con ellas, se esfuman recuerdos, conocimientos y fragmentos de nuestra historia. Cuando todo parece estar a un clic de distancia, resulta paradójico que la World Wide Web que llamamos internet -ese inmenso archivo digital de nuestra civilización global- se evapore en silencio.

(Foto: Daniel Gayo-Avello).

De tablillas de arcilla a enlaces rotos

Hace casi 4.000 años, un comerciante escribió en una tablilla de arcilla una queja sobre unos lingotes de cobre defectuosos. Ese reclamo ha sobrevivido hasta hoy, hallado por un equipo de arqueólogos. En cambio, blogs, foros y webs personales publicadas hace apenas quince años han desaparecido. ¿Cómo es posible que una queja de la Edad del Bronce sea más perdurable que un post de 2009?

La clave está en la fragilidad de internet. Los contenidos digitales, si no se preservan de forma activa, son por naturaleza efímeros.

A diferencia de soportes físicos como la arcilla, el papiro o el papel, las páginas web dependen de servidores que requieren mantenimiento, dominios que deben renovarse y formatos que tarde o temprano quedan obsoletos.

Cuando un servidor desaparece, un dominio caduca, se gestionan mal las redirecciones o una página se apoya en tecnologías en desuso, el resultado es el mismo: los contenidos se vuelven inaccesibles y, cuando finalmente desaparecen, nadie lo nota.

Este fenómeno se denomina link rot (en español, “enlaces podridos”) y es continuo. En un análisis global de tuits publicados entre 2007 y 2023, se comprobó que el 13 % de los enlaces no funcionaban y que, si el tuit tenía más de diez años, la cifra subía al 30 %. Es decir, casi un tercio de los contenidos enlazados hace una década han quedado inaccesibles, si no se han esfumado por completo.

El apagón silencioso

En la película Blade Runner 2049, un gran apagón provocado por activistas replicantes borra todos los registros digitales. Pero no hace falta llegar a un escenario tan extremo para que desaparezcan ingentes cantidades de información en un abrir y cerrar de ojos. Aunque, al igual que en la película, esos borrados son fruto de decisiones conscientes, generalmente tomadas por empresas privadas.

Por ejemplo, el cierre de plataformas como Yahoo! Respuestas, Geocities y tantos otros sitios significó la pérdida de millones de textos, imágenes y conversaciones que documentaban parte de nuestras vidas y de nuestra cultura digital.

Por otro lado, a diferencia de gobiernos anteriores que implementaron políticas para preservar la información disponible en sitios web gubernamentales, la administración de Donald Trump ha eliminado sistemáticamente miles de páginas y datos oficiales en agencias como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) y la Agencia de Protección Ambiental (EPA).

Estos borrados han afectado principalmente a contenidos relacionados con salud pública, cambio climático, diversidad y derechos sociales. Han provocado una pérdida significativa de información pública, y han generado alarma, especialmente, entre la comunidad científica.

Más información, pero más efímera

Todo esto ocurre mientras cada vez más información (actas parlamentarias, boletines oficiales, artículos científicos o manuales técnicos, entre otros) se publica en formato digital, a menudo sin copia física. La paradoja es evidente: nuestra civilización produce más contenido que nunca, pero lo hace en formatos volátiles y, además, lo está perdiendo más rápido de lo que se imagina.

A pesar de este panorama, existen esfuerzos por preservar nuestra memoria digital. El más conocido es la Wayback Machine del Internet Archive, que desde 1996 ha archivado miles de millones de páginas web.

La Wayback Machine de Internet Archive (Foto: captura de pantalla).

Qué se está haciendo, y qué podríamos hacer

Del mismo modo, frente a borrados masivos y deliberados como los llevados a cabo por la administración Trump, diversas organizaciones colaboran para recuperar y archivar la información eliminada. Estas iniciativas buscan garantizar el acceso futuro a datos públicos, no sólo con fines de investigación, sino también para preservar el registro histórico.

Por supuesto, no es una tarea sencilla. La WWW actual es mucho más compleja que la de los años noventa: los contenidos son dinámicos e interactivos, ya no simples documentos HTML. Además, archivar contenido de redes sociales o multimedia no sólo representa un enorme desafío técnico, agravado por las trabas impuestas por las propias plataformas, sino que también plantea dilemas éticos y legales relacionados con la privacidad y el consentimiento de los usuarios. Dicho de otro modo: no todo se puede ni se debe conservar.

Aun así, todos podemos contribuir: herramientas como “Save Page Now” de la mencionada Wayback Machine o Archive.today, permiten a cualquiera archivar una copia de cualquier página web simplemente introduciendo su dirección URL.

Legado digital

Finalmente, decir que la WWW "se pudre" es como decir que un bosque se pudre: siempre hay algo que muere, pero también algo que nace, puesto que la red está en constante transformación. Lo importante es saber que podemos capturar fragmentos, preservar lo esencial y construir una memoria digital más sólida, menos vulnerable a los vaivenes tecnológicos o a las decisiones de unas pocas empresas o gobiernos.

Puede que dentro de 4.000 años nadie encuentre nuestras quejas sobre lingotes defectuosos, pero sí nuestras recetas, memes y discusiones en foros y, con ellas, una semblanza de quiénes fuimos.

(Fuente: The Conversation)

miércoles, 21 de mayo de 2025

Cómo preparamos a nuestros niños para que sean capaces de detectar información falsa

Cómo preparamos a nuestros niños para que sean capaces de detectar información falsa 

(Foto: Shutterstock).

Las dificultades para identificar a quién creer y en quién confiar son frecuentes entre todo tipo de personas, y a todos nos preocupa esta falta de fiabilidad.

Las plataformas de internet como YouTube, las redes sociales o servicios de mensajería instantánea proporcionan una vía fácil para publicar y compartir información inexacta o falsa con el objetivo de manipular y desinformar a la población. Uno de los ejemplos más claros de esta situación lo vivimos durante la crisis sanitaria mundial por la covid-19.

La infodemia durante la pandemia

En plena pandemia, la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió un comunicado en el que afirmó que no sólo estábamos luchando contra una epidemia, sino también contra una infodemia.

En este comunicado, reconoció haber solicitado a diversos medios de comunicación –como Facebook, Google, Twitter, TikTok y YouTube– que contrarrestaran la difusión de rumores, prácticas sanitarias falsas y, en general, la desinformación sobre el virus. Esta difusión constituía un peligro, al igual que la propia enfermedad, para la sociedad.

Multitud de personas opinan, deciden o comparten información en estos medios sobre temas que atañen a la ciencia. Pero, en muchos casos, se basan en información engañosa o inexacta. Y a menudo, no aportan el conjunto de conocimientos necesarios para poder analizar con criterio esta información. Como usuarios, seguir y compartir recomendaciones de supuestos expertos o consumir productos que prometen resultados milagrosos en nuestro cuerpo nos hacen vulnerables.

Entonces, ¿cómo podemos ayudar a las personas a discernir qué información es verdadera y cuál no lo es?

Enseñanza de las ciencias y la cognición epistémica

El ámbito de la educación científica es el idóneo para que el alumnado adquiera una serie de destrezas, saberes, actitudes, procedimientos y valores éticos que lo preparen para discernir y ser un consumidor crítico de información. Todos ellos se movilizan en conjunto para pensar críticamente acerca de los desafíos actuales y futuros que incumben a la ciencia, como, por ejemplo, el cambio climático o el uso de la inteligencia artificial.

Estas habilidades son características del trabajo de la comunidad científica y nos ayudan a aprender a ser competentes científicamente para alcanzar la independencia intelectual. Esta es una tarea fundamental para dar respuesta a los problemas locales y globales que enfrentamos a día de hoy y, así, tener una participación eficaz en la sociedad.

La dimensión epistémica

Otra labor esencial es abordar la dimensión epistémica de la competencia científica en la enseñanza de las ciencias. Se trata de reflexionar sobre lo que uno cree y lo que no, y qué usamos para posicionarnos ante diversos temas. Estos factores influyen en nuestra forma de pensar y, especialmente, en cómo evaluamos la información. Es decir, se refieren a la cognición epistémica.

La cognición epistémica aborda entre otras cosas la reflexión acerca de las fuentes de justificación del conocimiento: es decir, reconocer de manera consciente en qué nos basamos cuando opinamos y decidimos sobre algo. Para enseñarle a reflexionar de esta manera, podemos guiar al alumnado para que piense sobre sus creencias y lo que sabe, y que identifiquen aquellos elementos cotidianos más comunes que usan para justificar el conocimiento.

Estos elementos son los sesgos, las emociones, los valores personales, las experiencias propias habituales y los testimonios no autorizados.

En segundo lugar, debemos enseñar en las clases de ciencias a justificar las opiniones y posturas sobre los diversos temas que pueden encontrar en internet. También es fundamental que aprendan a basar sus argumentos en evidencia e información fiable. Por supuesto, este ejercicio es complejo, ya que implica que el alumnado desafíe sus propias creencias personales.

Ayudar a reconocer cómo justificamos nuestras opiniones

Para ayudar al alumnado a ser consciente de cómo justifica una opinión, conviene enseñarles a identificar y reconocer de una manera adecuada las fuentes de justificación más comunes:

• Testimonios: corresponden a testimonios de personas o instituciones, estas pueden ser expertas o no expertas. Por ejemplo, un estudio de la revista científica The Astrophysical Journal Letters que dice que podría existir vida fuera de nuestro planeta al haber identificado compuestos similares a las biomoléculas es un testimonio experto. Frente a este, encontramos uno no experto, un youtuber que anuncia en internet “¿saben que han descubierto vida fuera de la Tierra?”.

Explicaciones: corresponden a descripciones y relaciones de causa-efecto de los fenómenos físicos y naturales de nuestro entorno. Se basan en otros hechos y buscan interpretar y dar sentido a los fenómenos del mundo real. Sería el caso, por ejemplo, de la imposibilidad de vivir para siempre: cumplimos un ciclo de vida, igual que otros seres vivos, lo que implica distintas fases y funciones biológicas.

• Hábitos: corresponden a diferentes experiencias habituales de nuestras vidas, en lo que notamos a través de los cinco sentidos, en cosas que nos han pasado y en nuestras reflexiones internas. Ejemplo de ello sería el movimiento del sol: lo hemos visto, cada día nos alumbra, así que es muy probable que mañana también lo haga.

• Rasgos de personalidad: corresponden a componentes de nuestra personalidad como los valores, emociones, sesgos, deseos, intereses y virtudes. El deseo de que nuestro equipo de fútbol, por ejemplo, gane el siguiente partido, porque es mejor y nos encanta, tendría también su carga de emoción y de intereses.

Enseñar este ejercicio de reflexión consciente permitiría a los estudiantes aprender a ser humildes epistémicamente, a lidiar con el caos epistémico que encuentran en los medios y a discernir entre lo que pueden usar o no para opinar, debatir o posicionarse sobre temas científicos.

Y también serviría al profesorado para cerciorarse de que reconocen de manera adecuada estos elementos cotidianos, y a tener una primera aproximación a la comprensión epistémica del alumnado, para poder trabajar juntos la independencia intelectual que se requiere en la actualidad.

(Fuente: The Conversation)

martes, 29 de abril de 2025

La famosa "guerra de los navegadores" la gana un desconocido gracias, entre otras funcionalidades, a sus opciones de privacidad

Chrome es, desde hace varios años el navegador más usado a nivel mundial, pero no significa que sea el mejor. Aunque su popularidad es indiscutible, hay otros que pueden ser una gran solución si necesitamos más herramientas relacionadas con el rendimiento, las herramientas o la privacidad. El que aquí recomendamos es el ideal para cualquier tipo de usuario.

Sitio oficial del navegador Vivaldi (Foto: captura de pantalla).

Antes de entrar en detalles, digamos que es de origen europeo, se llama Vivaldi, y está disponible para Windows, Mac, Linux y Android, lo cual lo hace accesible a la enorme mayoría de los usuarios. Se accede al sitio oficial haciendo click aquí, desde donde se puede descargar para su instalación, que es sencilla, rápida y no presenta complicaciones.

Su primera versión fue lanzada al público en 2015 por iniciativa de Jon Stephenson von Tetzchner, quien fuera CEO y cofundador de Opera, otro de los navegadores más populares al día de hoy. Sin embargo, al cofundador le molestó que la compañía cerrara una numerosa comunidad conocida como My Opera, el germen de aquel navegador y abandonó su puesto en la empresa. Así, decidió comenzar por su cuenta con otra comunidad, bautizada como Vivaldi Community.

Tras ello vio la luz el navegador, en honor al compositor italiano tan reconocido a nivel mundial, así como por la facilidad de recordar este nombre. Vivaldi tiene una visión muy parecida a otros navegadores dirigidos a aumentar la privacidad y seguridad de los usuarios, con la gran ventaja de que incluye también una VPN gratuita y una interfaz completísima.

A la izquierda, la práctica barra que despliega los favoritos, el historial, el cliente de correo, los  contactos, la agenda y hasta un servicio de traducción. Cuando hacemos click fuera de ella, se auto-repliega (Foto: captura de pantalla).

Seguramente lo más sorprendente y útil de sus funciones es la barra lateral izquierda, desde donde se tiene acceso a una buena cantidad de funciones como la lista de sitios favoritos, el historial de navegación, la lista de archivos descargados, un block de notas, los contactos, la agenda / calendario, el servicio de correo electrónico y hasta un muy buen servicio de traducción, motorizado desde los mismos servidores de la empresa. Esta barra vertical se auto-repliega y desaparece cuando hacemos click en cualquier otro lugar de la pantalla. 

Tener una VPN gratuita como Proton es un privilegio de Vivaldi

En lo que respecta a privacidad, cuenta con una VPN gratuita incorporada: Proton VPN, considerada entre las más seguras de las existentes actualmente, sin límite de datos de navegación. Para quienes deseen datos algo más técnicos, su red está cifrada con AES-256 y ChaCha20 y utiliza los robustos protocolos WireGuard® y OpenVPN.

Es una muy buena opción si no usamos ningún servicio de este tipo pero queremos que nuestra navegación sea más privada, sin tener que realizar ninguna inversión de dinero. Como es lógico, al ser un emprendimiento desprendido de Opera, la VPN gratuita es prácticamente una obligación, ya que éste la trae incorporada. Pero aún hay más herramientas que llaman mucho la atención.

Las opciones de configuración de Vivaldi son sorprendentes en cuanto a cantidad y variedad, hasta el punto de poder resultar apabullantes para algunos usuarios. Aquí, la pantalla mediante el cual se accede (Foto: captura de pantalla).

Más allá de la barra lateral izquierda recién mencionada, Vivaldi reserva la parte inferior para algunos "widgets" usuales como las capturas de pantalla -la parte visible o completa con "scroll"- o el aumento del zoom en la página, que suele estar anclado a la barra de navegación en otros como los basados en Firefox, por ejemplo.

Pero esto no es todo: posee herramientas que no se encuentran en otros navegadores, como ver la página en blanco y negro, en escala de grises o incluso en modo sepia, un intensificador de color o un resaltador automático del bloque de texto sobre el que pasamos el mouse.

Aquí se aprecia el blog de la Biblioteca de la Universidad CAECE en modo "escala de grises", activado desde la barra inferior de widgets (Foto: captura de pantalla).

Por último, aunque no menos importante, fruto del compromiso de la empresa con la "inteligencia humana" (según reza en su página web), aquí no encontraremos ningún asistente impulsado por inteligencia artificial, y eso es algo de agradecer. Ante la explosión de este tipo de agentes, encontrar algo que navega a contracorriente es un soplo de aire fresco.

"No creemos en la idea de que todo tiene que ser impulsado por la IA, sobre todo la que utiliza nuestros datos sin permiso o plagia y contamina la web con información errónea", aseguran en su sitio. "Los grandes modelos lingüísticos pueden ser superficialmente impresionantes, pero conllevan enormes costos, consumen energía y agua, a la vez que erosionan la privacidad y la precisión", remata.

Además de este enfoque tan inusual en estos tiempos, Vivaldi no tiene inversores externos, por lo que el beneficio se queda directamente en sus empleados, quienes son los propietarios de la empresa.

(Fuente: redacción propia / varios)

jueves, 3 de abril de 2025

Menores e internet: cómo una nueva herramienta evalúa la "madurez digital" de los niños

La tecnología está tan arraigada en nuestras vidas que la mayoría de los niños de hoy en día son nativos digitales. De hecho, pueden “hablar” digital antes incluso de aprender un idioma, y a menudo se pide a los nativos digitales que eduquen a los "inmigrantes digitales" mayores, como sus padres, sobre cómo utilizar la tecnología.

(Foto: Shutterstock).

Al mismo tiempo, a muchos padres les preocupan los posibles daños de exponer a sus hijos a la tecnología, las pantallas y, en particular, a internet.

Varios estudios han demostrado que la tecnología digital tiene una serie de efectos en los niños. Éstos pueden ser muy positivos, como que los niños sean capaces de comprender conceptos matemáticos o idiomas mucho antes que sus homólogos "millennials". También pueden ser negativos, como el aumento de los niveles de depresión por el uso excesivo o compulsivo de las redes sociales, el ciberacoso y la manipulación por parte de extraños en internet.

Para comprender los efectos de la tecnología en los jóvenes, esta investigación ha creado una herramienta que mide la "madurez digital" de los niños. Esto supone un paso importante para comprender mejor cómo la tecnología afecta al desarrollo de los niños a nivel psicológico, académico y holístico.

El índice de madurez digital se desarrolló con investigadores de toda la Unión Europea (UE) en el marco del proyecto Digymatex, financiado por la UE. Esta métrica evalúa el grado de desarrollo o avance de la relación de un niño con la tecnología, así como lo que significa para su desarrollo general. 

(Cuadro: The Conversation).

El índice de madurez digital está formado por una serie de dimensiones o componentes que, en conjunto, ofrecen una visión integral de la madurez de la relación de un menor con la tecnología e internet. Los componentes son la alfabetización digital, la conciencia del riesgo, el crecimiento individual, el respeto hacia los demás, la ciudadanía digital, la búsqueda de apoyo, la autonomía en el contexto digital, la autonomía de elección, la regulación de los impulsos agresivos y la regulación de las emociones negativas.

Aplicaciones en el mundo real

El índice es, en sí mismo, una forma muy útil para que los padres, educadores y psicólogos infantiles cuantifiquen los impactos de la tecnología y la exposición a internet en un niño. Sin embargo, el objetivo era crear una herramienta que pudiera ayudarles no sólo a evaluar la madurez digital, sino también a diseñar intervenciones específicas.

Para ello, primero se utilizó el índice para recopilar datos de 1.440 encuestados en Austria, Dinamarca, Alemania y Grecia. Luego se utilizó el aprendizaje automático para analizar los datos y clasificar a los niños en tipos de madurez digital. Se descubrió que tienden a agruparse en tres categorías: baja, media y alta.

No es de extrañar que estar en la categoría de madurez digital alta se asociara positivamente con una alta alfabetización digital, la conciencia de los riesgos de navegar por internet, el uso de la tecnología para el crecimiento personal y un comportamiento de navegación no compulsivo. Esta categoría era la menos preocupante para los padres y educadores, y sirve como punto de referencia, el "mejor de los escenarios" del comportamiento en línea de los menores.

Los niños de la categoría media muestran un comportamiento poco compulsivo, pero no reconocen el uso de la tecnología para el crecimiento personal y muestran una alfabetización digital de media a baja. La categoría baja incluye a niños con un comportamiento compulsivo muy alto, una conciencia del riesgo muy baja y una mala regulación de las emociones negativas.

Comprender a los niños que pertenecen a las dos categorías más bajas es vital para los educadores y psicólogos, ya que pueden desarrollar intervenciones específicas destinadas a mejorar esas áreas concretas en las que los niños parecen tener carencias.

Tendencias específicas de cada país

Curiosamente, los datos mostraron que los patrones de madurez digital variaban mucho de un país a otro.

Los niños de la categoría de baja madurez digital en Alemania y Grecia compartían patrones muy similares. Obtuvieron puntuaciones por debajo de la media en casi todas las dimensiones, incluido el comportamiento impulsivo y la regulación emocional, pero los niños alemanes de este grupo obtuvieron puntuaciones especialmente bajas en alfabetización digital (como la comprensión de la configuración de privacidad) y conciencia del riesgo (como la identificación de peligros en línea). Los niños griegos, por su parte, demostraron una autonomía ligeramente mayor en el contexto digital, a pesar de las dificultades con el uso compulsivo de los dispositivos.

Mientras tanto, los niños austríacos con baja madurez digital destacaron por obtener una puntuación superior a la media en ciudadanía digital, un rasgo único que no se observó en los grupos de baja madurez de otros países.

Además, los niños con baja madurez digital mostraron en general una pobre autonomía en los contextos digitales en todos los demás países, excepto en Dinamarca, donde este grupo obtuvo una puntuación mucho más alta en esta categoría.

Otra observación interesante es que el grupo de alta madurez digital muestra una alta autonomía de elección en todos los países excepto en Alemania, donde esta dimensión está ligeramente por debajo de la media para los niños de la categoría de puntuación alta.

Una herramienta para padres, educadores e investigadores

Más allá de comprender las categorías de niños en relación con su madurez digital, es una herramienta de predicción que, utilizando el aprendizaje automático, permite a los usuarios evaluar la madurez digital de un niño.

Mediante este algoritmo, los usuarios pueden responder a una serie de preguntas sobre el comportamiento de un niño y recibir una estimación de su nivel de madurez digital, así como indicaciones sobre las áreas que deben mejorar.

EL objetivo a lo largo de este esfuerzo fue crear una plataforma que pueda ayudar a los investigadores, así como a los padres, educadores y psicólogos infantiles, a comprender mejor el impacto de la tecnología en los niños. Si se utiliza adecuadamente, puede ayudar a los cuidadores a tomar decisiones informadas que animen a los niños a desarrollar y mantener hábitos digitales saludables.

(Fuente: The Conversation)

martes, 12 de noviembre de 2024

Google comenzará a eliminar cuentas inactivas, junto con el contenido en Gmail, Google Photos y Google Docs

La medida se aplicará desde el próximo 1 de diciembre y, dicen, busca evitar que muchos usuarios se conviertan en blanco fácil para los ciberdelincuentes y, de paso, hacer lugar en sus ya saturados servidores. 

Google eliminará cuentas inactivas que no muestran actividad durante dos años a partir del 1 de diciembre de 2024 (Foto: Reuters).

1 de diciembre de 2024 es la fecha en la que Google pondrá en marcha una nueva política de eliminación de cuentas inactivas, una medida que se aplicará a usuarios que no hayan accedido a sus cuentas personales durante al menos dos años. El anuncio detalla que no sólo se eliminarán las cuentas, sino también todos los datos que contienen correos electrónicos en Gmail, archivos en Google Drive, fotos almacenadas en Google Photos y documentos en Google Docs.

La medida no afectará a cuentas educativas o empresariales, pero es clave para aquellos usuarios que tienen cuentas secundarias o que simplemente han dejado de usar una cuenta antigua. A este último grupo, Google ya comenzó a enviar recordatorios, instándolos a tomar medidas preventivas.

La compañía explicó que el principal motivo detrás de esta decisión es la seguridad. Google cuenta con una base de más de 2.500 millones de usuarios activos, y entre ellos, las cuentas que permanecen inactivas representan un blanco fácil para los ciberdelincuentes. Según detalló en un comunicado Ruth Kricheli, vicepresidenta de producto, "si una cuenta no se ha usado durante un período prolongado, es mucho más probable que sea vulnerable".

Además, explicó que las cuentas inactivas tienen 10 veces menos probabilidades de contar con verificación en dos pasos que las cuentas activas, lo cual aumenta la vulnerabilidad ante ataques: es menos probable que los usuarios de cuentas abandonadas actualicen sus contraseñas, realicen chequeos de seguridad o habiliten herramientas de autenticación adicional, medidas que podrían proteger sus datos de intrusiones no autorizadas.

El riesgo de que estas cuentas sean usadas como puntos de entrada para ataques de phishing es una preocupación constante. Incluso sin actividad reciente, las cuentas suelen almacenar datos antiguos y contactos, ofreciendo una puerta de acceso para los atacantes hacia otras cuentas o dispositivos de los usuarios. Por eso, Google subraya que esta limpieza es una medida preventiva para reducir el riesgo de que estas cuentas abandonadas sean aprovechadas como vehículos para ciberataques que pueden tener consecuencias para los propietarios y sus contactos.

Google busca mejorar la seguridad en su plataforma eliminando cuentas antiguas y optimizando sus servidores (Foto: Google).

Google explicó también que, además de la seguridad, esta medida busca liberar espacio en sus servidores. Las cuentas inactivas y el contenido asociado ocupan una cantidad significativa de recursos, y la empresa ve la eliminación de cuentas abandonadas como un paso lógico en la optimización de sus sistemas de almacenamiento. Sin embargo, y aunque mucha gente piensa que es justamente un motivo secundario por detrás del problema de almacenamiento, la seguridad sigue siendo el foco principal de esta decisión, según declaraciones de la empresa.

Cómo evitar que se elimine una cuenta

Los expertos en seguridad recomiendan iniciar sesión con mayor frecuencia, incluso una vez cada tres meses, para reducir el riesgo de que se "etiquete" la cuenta como inactiva.

La actividad mínima incluye acciones sencillas, como leer o enviar un correo electrónico en Gmail, ver un video en YouTube, cargar una foto en Google Photos, o simplemente utilizar la cuenta para iniciar sesión en un servicio de terceros.

"Un sólo inicio de sesión puede hacer la diferencia", detalló Kricheli, y agregó que cada vez que un usuario realiza alguna de estas acciones, renueva el estado activo de la cuenta y asegura la permanencia de los datos en Google.

Adicionalmente, la compañía recomienda realizar un chequeo de seguridad de la cuenta. Esta medida ayuda a los usuarios a reforzar la seguridad mediante la actualización de contraseñas, la activación de la verificación en dos pasos y la revisión de los dispositivos que tienen acceso a la cuenta.

Para usuarios que tienen varias cuentas o han olvidado las credenciales de algunas, el uso de un gestor de contraseñas es altamente recomendado para evitar la pérdida de acceso y agilizar la administración de cuentas.

En el caso de que un usuario no recuerde la contraseña de una cuenta antigua, Google sugiere iniciar el proceso de recuperación a través de un número de teléfono o una dirección de correo electrónico de recuperación. Este método permite que se envíe un mensaje de verificación a esos contactos, facilitando el acceso nuevamente a la cuenta y evitando que sea eliminada.

Para la compañía, esta política de eliminación de cuentas inactivas es una estrategia orientada no sólo a mejorar la seguridad en la plataforma, sino también a optimizar el uso de sus recursos digitales. La medida ha sido anunciada con suficiente anticipación, por lo que los usuarios tienen tiempo para actuar y evitar perder el acceso a sus correos electrónicos, fotos y otros documentos importantes.

(Fuente: Infobae)

lunes, 14 de octubre de 2024

Cómo un jarrón de los romanos nos llevó a usar el símbolo arroba para identificarnos por internet

La primera vez que se escribió "@" fue en un texto del 1345 que ahora posee el Vaticano. Su origen se remonta a la Antigua Roma y su forma de medir los litros.


(Foto: Midjourney).

Parece una invención moderna producto de internet, pero conforme empezamos a analizar el nacimiento exacto de la arroba, el símbolo "@" que hemos normalizado como parte de nuestros correos electrónicos o usuarios de redes sociales, descubrimos que va mucho más atrás. Su origen, en cierto sentido, se remonta al Imperio Romano y su influencia posterior.

La razón por la que escribimos la arroba en nuestros correos electrónicos se debe a que, cuando Ray Tomlinson creó este sistema de mensajería en 1971, la programación de la época no utilizaba el símbolo "@", lo que aseguraba que no hubiese ningún tipo de conflicto entre el protocolo que estaba creando y los que ya existían en ARPANET, el internet primigenio. Pronunciado por los anglosajones como "at", haciendo referencia a la procedencia del nombre que le precedía y a la página a la que estaba asociada después, la arroba se convirtió en parte de nuestra cultura popular.

El origen romano de la arroba

El problema recae en pararse a pensar qué hacía ahí la arroba en ese momento, qué razón llevó a los diseñadores de teclados a incluir el símbolo antes incluso de que internet comenzara a funcionar. Es entonces cuando descubrimos que, cuando los teclados eran para tinta y papel, ya había arrobas. Los teclados modernos la incluían porque, a grandes rasgos, lo que hicieron fue copiar la estructura de letras de las máquinas de escribir. Sí, allí también había una "@".

La clave está en que para encontrar la primera muestra escrita de la arroba toca viajar hasta 1345. De la mano de una traducción búlgara de una crónica griega, el documento escrito a puño y letra ahora en manos de la Biblioteca del Vaticano, cierra su redacción con un particular amén en el que, con más estilo artístico que relación con el archiconocido símbolo, la letra "a" aparecía redondeada con la grafía que ahora relacionamos con la arroba.

¿Hay algún otro ejemplo que no parezca un alarde de creatividad de quienes lo escribieron? En realidad sí. Tanto el nombre del símbolo, como la popularidad que provocó que terminase como pieza imprescindible de las primeras máquinas de mecanografía, está en cómo un documento de 1536 utilizó la "@" como unidad de medida de un cuarto de litro de vino en una transacción entre Sevilla y Florencia.

Derivada del árabe "ar-rub", su palabra para definir un cuarto, el símbolo venía a referenciar un ánfora, la unidad de medida que se utilizaba en el Imperio Romano haciendo alusión a que sus vasijas permitían una capacidad cercana a los 25 centilitros o, lo que es lo mismo, un cuarto de litro.

Con el tiempo, la arroba se convirtió al otro lado del charco en un símbolo que dejó de tener esa referencia al cuarto, y pasó a convertirse en el equivalente al precio por unidad. Es por eso que, aunque en las máquinas de escribir europeas no aparecía, terminó incluyéndose en algunas versiones anglosajonas enfocadas a las gestiones comerciales. Un viaje que ha llevado a la "@" desde las vasijas romanas a convertirse en símbolo de internet 2.000 años después.

(Fuente: Xataka)

jueves, 19 de septiembre de 2024

Un grupo de científicos logró una velocidad de internet 1,6 millones de veces más rápida que la banda ancha doméstica

Investigadores del Reino Unido han conseguido sorprender con este increíble avance. 

En numerosas ocasiones nos hemos sorprendido con el avance de la velocidad de internet. Aunque muchos de los experimentos más asombrosos se realizan en ecosistemas cerrados que dan pie a cifras que quitan el aliento, lo cierto es que nos dejan historias de lo más sorprendentes. Y por ello, después de conocer hace poco tiempo que investigadores japoneses consiguieron una velocidad increíble, ahora le llega el turno a científicos británicos.

Científicos de la Universidad de Aston en Reino Unido han logrado una velocidad de transmisión de datos sin precedentes de 402 Tbps por segundo a través de fibra óptica. De esta forma, fueron capaces de dejar atrás el récord anterior de 319 Tbps que, a su vez, también les pertenecía a ellos. Y, para lograrlo, el equipo solo tuvo que construir el primer sistema de transmisión óptica que utiliza seis bandas de longitud de onda en lugar de las cuatro tradicionales.

Un avance que podría revolucionar la conectividad a internet

En esencia, este avance podría tener un impacto superlativo en lo que a crecimiento y avance de internet se refiere, ya que podría dar pie a transferencias de datos más rápidas y económicas siempre que los proveedores den pie a dicha posibilidad. Así, la velocidad de transmisión es 1,6 millones de veces más rápida que la conexión promedio de banda ancha en el hogar que, por norma general, se coloca en torno a los 25 Mbps. Por ello, hablamos de un avance revolucionario que permitiría descargar cualquier juego, contenido o archivo que imaginemos en apenas unas milésimas de segundo.

Según detalla la noticia original, utilizaron fibras ópticas avanzadas y técnicas especializadas de procesamiento de señales para construir el sistema óptico de transmisión. De esta forma, la fibra óptica contenía 38 núcleos y, gracias a que cada uno podía transmitir datos en tres modos, pudieron sacar partido a 114 canales espaciales. De esta forma, el equipo demostró que no se necesitan cables especializados para lograr estas velocidades y, sólo con un láser y un chip óptico, fueron capaces de simplificar el sistema y hacer todo más eficiente.

(Fuente. Xataka)

viernes, 13 de septiembre de 2024

Si una página web dejó de existir será más fácil que nunca "resucitarla"

Google se alía con "The Internet Archive". Si la página web dejó de existir, será más fácil que nunca "resucitarla".

También permitirá acceder a viejas versiones de una misma página, algo muy útil para comprobar los cambios que se han producido en ella.


Ya hemos hablado en el pasado de la "descomposición digital". Se sabe que el 38% de los sitios web que existían en 2013 han desaparecido de internet. Para acceder a buena parte de ellas siempre ha habido una herramienta prodigiosa: la Wayback Machine de Internet Archive, pero ahora esa opción va a ser más fácil de usar que nunca.

Y lo será gracias al acuerdo que Google ha firmado con esta ONG que se ha convertido desde hace años en la gran hemeroteca digital mundial. La alianza permitirá que podamos acceder a páginas web que están desaparecidas en la actualidad desde el propio buscador de Google.

En Internet Archive dan más detalles sobre este acuerdo, e indican la sencillez del proceso. Bastará con hacer una búsqueda normal en Google. Al lado de cada resultado de búsqueda veremos tres puntos, y si hacemos clic en ese icono podremos elegir la opción "Sobre este resultado".

Será en ese panel en el que eligiendo la opción "Más sobre esta página" se mostrará un enlace al sitio de Wayback Machine para dicha página web. Ese enlace directo permitirá que accedamos a versiones anteriores de dicha página web, y permitirá que accedamos tanto a páginas que desaparecieron como a esas ediciones anteriores de una página web que a menudo se va actualizando con el tiempo.

Como explican en este importante organismo, Internet Archive permite así que los usuarios puedan aprovechar la labor de preservación de la web que llevan haciendo desde hace años. Eso sí, avisan: los enlaces a sitios web archivados en esa hemeroteca no estarán disponibles si el propietario de los derechos ha optado por no activar esa labor de archivado o si la página web viola las políticas de uso de Wayback Machine.

(Fuente: Xataka)

lunes, 2 de septiembre de 2024

Radio de la Biblioteca del Congreso de la Nación: el mundo editorial a través de un podcast

"Edición de Bolsillo", un programa de entrevistas, está orientado a la difusión del trabajo editorial de editoriales independientes, institucionales, académicas y personas que tengan experiencia en este rubro.


Desde hace cuatro temporadas, "Edición de Bolsillo", un podcast sobre el mundo editorial, forma parte de la programación de BCN Radio, la radio de la Biblioteca del Congreso de la Nación. Conducido por la editora Jésica Stecco, este programa tiene como objetivo hacer visible los distintos roles que pueden cumplir editores, dando un breve repaso sobre cómo y cuándo comienzan su relación con los libros, cómo crean el catálogo de su editorial,  como así también sus principios y visión de la industria.

"Extrañamente, hay pocos antecedentes de propuestas similares donde los protagonistas sean únicamente los editores y editoras" -cuenta Jésica- "Debemos remontarnos a Leer por Leer, ciclo del año 2011 conducido por Leandro de Sagastizábal y Luis Quevedo, en Radio UBA FM 89.7, que luego tuvo su libro Optimistas seriales. Conversaciones con editores, en la colección La Vida y los Libros, de editorial Eudeba".

A lo largo de su historia, pasaron por "Edición de Bolsillo" más de 80 editores y editoras que compartieron experiencias, decisiones y los desafíos que tiene la industria editorial actual. "Siempre desde una perspectiva que apunta a la bibliodiversidad y a la variedad en la producción cultural", explica Jésica.

Uno de los puntos a destacar de este programa es la pluralidad de voces que se ve reflejada en los distintos capítulos que van desde editores artesanales como Matías Cukierman, de Amanauta&Yaguar, editores independientes como Maximiliano Papandrea, de Sigilo, Alejandro Schmied, de Tren en Movimiento, editores de divulgación científica como Lupe Sendra, de El Gato y la Caja, el biólogo Diego Golombek, director de la exitosa colección de Siglo XXI, Ciencia que ladra, editores de Literatura Infantil y Juvenil como Judith Wilhem, de Calibroscopio, Lulú Kirschenbaum y Manuel Rud, de Limonero, Adela Basch en su rol de editora en Abran Cancha y Fernanda Maquieira, de Loqueleo, entre otros.

Además, pasaron por este ciclo referentes del sector editorial como Juan Pampín, presidente de la Cámara Argentina del Libro, Ezequiel Martínez, director general de la Fundación El Libro, y editores convocando a nuevas ferias como Carlos Gazzera, director de Editorial Universitaria de Villa María  (EDUVIM), invitando a participar de la primera Feria Internacional del Libro Universitario de Córdoba, o Marina Malfé, editora de Libros de la Editorial de la Universidad Nacional de las Artes (UNA), promocionando la primera edición de FERIAL: Feria de Artes del Libro.

"Así es" -destaca Jésica- "como en cada capítulo del podcast conocemos el maravilloso mundo de quienes colaboran para que los libros también estén en cada biblioteca".

Este ciclo, que es el primer podcast que visibiliza íntegramente la figura del editor/a en Argentina, se reproduce por las siguientes plataformas:

BCN Radio, haciendo click aquí.
Spotify, haciendo click aquí.
Youtube: haciendo click aquí.

(Fuente: soybibliotecario.blogspot.com)

martes, 20 de agosto de 2024

La subjetividad en niños y adolescentes: los circuitos del discurso del odio

Las emociones se experimentan en los vínculos: no todas aparecen en el ser humano al comienzo de la vida extrauterina, aunque todas están pautadas genéticamente en su manera de expresarse.


Ellas necesitan de interacciones para desencadenarse, y en las experiencias donde tienen lugar se generan transformaciones que las hacen más perdurables y las llamamos entonces afectos: el amor, el odio, la vergüenza, el miedo, la ira, la envidia, los celos, etc. Como dijimos, surgen del intercambio de las subjetividades y este intercambio es determinante para el desarrollo del sí mismo.

En ese desarrollo, la motivación principal de la vida psíquica es ser alguien valioso para el otro, sentirse querido, imprescindible para satisfacer la necesidad de ser reconocido, sentir pertenencia y seguridad a largo plazo. Siendo seres sociales estamos determinados biológicamente para comunicarnos, para intercambiar mensajes, pues son las emociones heredadas de la especie las que ponen en marcha el intercambio.

En el proceso de desarrollo, cada ser humano construye su identidad, o sea "el quién soy", y lo hace en el contexto de la relación con otras identidades que circulan en nuestra cultura. Esos otros están presentes de manera tangible como intangible, por ejemplo a través de mensajes generados, en ámbitos públicos, sean que vengan de las familias, el estado, un jugador de fútbol, un "rock star", un "influencer", un político, de las redes sociales, de los medios de comunicación, de las escuelas, del uso de los espacios, de los lugares en que se vive y crece.

Los circuitos de comunicación no son autopistas neutras: en ellas se difunden contenidos que se simbolizan de manera distinta, pueden ser palabras, videos, imágenes, posteos, memes, grafitis, etc.

Desde hace tiempo somos testigos que en estos circuitos comunicativos se despliegan narrativas sociales que legitiman el odio y la violencia cuya intencionalidad es lastimar, discriminar, deshumanizar, estigmatizar y vulnerabilizar. Son ataques a un individuo, una comunidad o una sociedad basadas en algunas características grupales como la nacionalidad, religión, discapacidad, orientación sexual, estatus económico, ideologías políticas, etc. O sea, esas narrativas sociales incluyen todos aquellos factores que se refieren a lo que llamamos identidad.

El otro no es reconocido como parte de "nuestra especie" sino que es tratado como un objeto, con indiferencia y crueldad y en el interjuego de lo que hemos incorporado del orden social y cultural y de aquello de lo cual nos hemos despojado culpando a otro, dentro de la función del emisor, se retroalimenta en sí, el circuito de ver al otro como amenazante y peligroso.

Inculcar determinados sentimientos de odio es considerado una forma de abuso psicológico que daña el potencial de desarrollo, violando un derecho básico de no ser sujeto de discriminación. Los niños y adolescentes son particularmente vulnerables a los efectos de estos discursos, manifiestos y subliminales.

Los docentes del nivel estatal de la enseñanza en la provincia de Buenos Aires Damián Rivero y Lucio Leiva, agudos observantes de las conductas que transcurren en la institución, comentan: "La herramienta que propaga el discurso del odio, entre otras, es el celular. El tema de las redes, tik tok, etc, favorece la difusión y apropiación de un discurso fragmentado que va formando un 'sentido común' entre los jóvenes, generando un protopensamiento polarizante que convoca a la emocionalidad ligada al rechazo extremo, el odio. Este discurso del odio profundiza la falta de respeto a la autoridad, enseguida acción, enseguida pelea, descalificación inmediata, si presencian un debate, van por una rivalidad a ultranza, destructiva que se replica tanto en los chats de padres como en los dichos de las maestras".

Las redes sociales funcionan como "cámaras de eco" o amplificadores, grupos que se reúnen en determinados contextos y omiten otras voces, donde no es posible el derecho a réplica. Se fractura la ética de la igualdad, generando desesperanza en los niños y jóvenes de poder pertenecer a un grupo de pares, quedando así subsumidos en un profundo sentimiento de soledad.

Expertos en cibercrímenes y victimología de la Universidad de Helsinki, ya en 2015 afirmaban que  aquellos niños y jóvenes expuestos a discursos de odio en línea evidencian sentimientos de enojo, tristeza, vergüenza y ven disminuida su confianza. Esta misma exposición está asociada a procesos de radicalización políticas. Investigaciones han demostrado que los jóvenes victimizados buscan revancha y son más agresivos.

Entonces, si las emociones se despliegan en un contexto de intersubjetividades y en ellos los niños y jóvenes no se sienten queridos ni bienvenidos en la comunidad humana, si los discursos sociales aprovechando la herencia de la especie (odio, miedo, ira) propician el quiebre de los vínculos, se perderá la habilidad de comprender el dolor de la exclusión. Si desde la sociedad no proveemos un marco de desarrollo y participación amigable, seremos responsables de la "muerte" psíquica de las futuras generaciones. socavándoles la posibilidad de ser reconocidas y de que se reconozcan humanizados.

(Fuente: Página 12 / Mirta Itlman / Isabel Mansione)

lunes, 19 de agosto de 2024

Casi todos las usamos, pero así es como las redes sociales pueden convertirse en una pesadilla

Una nueva investigación demuestra que las redes sociales no sólo afectan a la salud mental durante la vigilia, sino que también pueden repercutir de forma negativa en el sueño y en su calidad.


Una investigación reciente sugiere que quienes pasan más tiempo en las redes sociales son más propensos a experimentar trastornos del sueño y angustia (Foto: Annastills / Getty Images).

Un estudio reciente relaciona el uso de las redes sociales con una mala calidad del sueño y una mayor prevalencia de pesadillas. Se trata del último estudio de una serie de investigaciones que vincula el uso frecuente de las redes sociales por parte de los adolescentes con resultados preocupantes para la salud mental.

Pero al mismo tiempo, esta es la primera investigación que se centra en el efecto psicológico negativo que las redes sociales pueden tener en la calidad del sueño y los trastornos relacionados que pueden ocasionar en él.

Otros resultados preocupantes derivados del uso de plataformas de redes como TikTok, Instagram, X y Facebook incluyen una mayor incidencia de la depresión, el aumento de la soledad y el aislamiento, y un mayor riesgo de ciberacoso y suicidio.

"A medida que las redes sociales se entrelazan cada vez más con nuestras vidas, su impacto puede incluso influir en nuestros sueños. De hecho, descubrimos que los individuos que pasan más tiempo en las plataformas de redes sociales durante el día son más propensos a experimentar pesadillas", sostiene Reza Shabahang, autor principal del estudio y psicólogo investigador de la Universidad Flinders (Australia).

Esto ocurre, en parte, porque el contenido que uno ve en las redes "sobre acoso escolar, peleas políticas, noticias angustiosas y comparaciones sociales añade angustia emocional, lo que puede provocar pesadillas", agrega Shelby Harris, psicóloga clínica y neurocientífica de la Facultad de Medicina Albert Einstein de Nueva York (Estados Unidos), quien no fue parte de la investigación.

Los resultados del presente estudio coinciden con otras investigaciones sobre la calidad del sueño relacionada con las plataformas de redes sociales y revelan otra forma en que su uso puede afectar negativamente a la salud en general. Aun así, todavía se cree que las pesadillas relacionadas con las redes sociales son poco frecuentes.

Finalmente, es necesario indicar que el estudio tiene limitaciones, como el hecho de ser autoinformado y transversal, lo que no demuestra que sus resultados sean causales.

Cuándo las redes sociales se convierten en una pesadilla

El nuevo estudio siguió lo que el equipo de investigación de Shabahang definió como la "escala de pesadillas relacionadas con los medios sociales". Una graduación que se construyó basándose en clasificaciones anteriores de pesadillas, bibliografía relacionada y otros estudios que exploraron las influencias externas en la calidad del sueño.

Siguiendo esta escala, 595 participantes anotaron la frecuencia de su actividad en las redes sociales y la frecuencia e intensidad con que experimentaban pesadillas relacionadas con la tecnología.

Entre las pesadillas más frecuentes se encontraban los conflictos con otros usuarios de las redes sociales, las noticias inquietantes, el scrolleo compulsivo, la imposibilidad de acceder a la propia cuenta de redes sociales y los sentimientos de victimización, impotencia y pérdida de control.

Estas pesadillas relacionadas con los medios sociales "se asociaron a un aumento de la ansiedad, una menor tranquilidad, una mala calidad del sueño y angustia por las pesadillas", detalla Asad Khan, autor principal de un estudio relacionado y bioestadístico de la Facultad de Ciencias de la Salud y la Rehabilitación de la Universidad de Queensland (Australia).

Es cierto que a veces las personas pueden experimentar estos efectos adversos debido a otros factores externos. Sin embargo, Pamela Rutledge, directora del Centro de Investigación en Psicología de los Medios de Comunicación de California, que no participó en la investigación, sostiene que "la novedad de este estudio es que estos temas se encuentran en el contexto específico de los medios sociales".

Para Rutledge el estudio es eficaz, en parte, porque se basa en la "hipótesis de continuidad del sueño", es decir, un modelo de sueño que postula que lo que experimentamos durante el día se refleja en nuestros sueños.

De acuerdo con este modelo, "las personas que más se conectan con las redes sociales (especialmente de forma ansiosa o negativa) serían las que tendrían más pesadillas relacionadas con ellas", acota Deirdre Leigh Barrett, investigadora de los sueños y el sueño en la Facultad de Medicina de Harvard (Estados Unidos), y ex presidenta de la Asociación Internacional para el Estudio de los Sueños.

Este enfoque es clave, porque es probable que la forma en que las personas utilizan estas plataformas afecte directamente a la calidad de los sueños.

Por ejemplo, Shabahang señala que las personas que utilizan las redes sociales principalmente para conectar con la familia y los amigos tienen menos probabilidades de experimentar sueños negativos que quienes las utilizan compulsivamente para participar en debates polémicos en línea o para seguir cuentas que destacan regularmente noticias angustiosas.

Independientemente de las intenciones de cada uno, la información perturbadora o las interacciones negativas suelen fomentarse a través de las plataformas sociales.

Esto sucede porque sus algoritmos están "específicamente diseñados para despertar fisiológica y psicológicamente las emociones y alimentar la adicción a los medios de comunicación, haciendo que el cerebro y el cuerpo quieran aún más información de las redes sociales", asegura Maida Lynn Chen, médica especialista en medicina del sueño y directora del Centro Pediátrico de Trastornos del Sueño del Hospital Infantil de Seattle, en Washington, Estados Unidos.

Más allá de las pesadillas y los sueños desagradables y angustiosos, el estudio de Flinders junto con otras investigaciones relacionadas muestran que una peor calidad del sueño y las interrupciones del sueño son, en general, también más comunes entre las personas que utilizan en exceso las aplicaciones de las redes sociales.

"Un gran número de investigaciones respalda la asociación entre el tiempo de consumo de pantallas en su conjunto y una peor salud del sueño en menores y posiblemente también en adultos", sostiene Anthony Levasseur, investigador del sueño del Centro de Investigación Avanzada en Medicina del Sueño de Montreal (Canadá).

De hecho, el estudio de Khan 2024 sobre más de 200.000 usuarios de redes sociales muestra que los hábitos y comportamientos en las redes sociales que interfieren con las responsabilidades laborales y escolares y repercuten negativamente en las relaciones interpersonales, también pueden causar suficiente estrés como para aumentar las probabilidades de dormir mal.

Por otra parte, otro estudio prueba que cuando los adolescentes se enteran de oportunidades o acontecimientos perdidos en las plataformas sociales, experimentan lo que se conoce como un "FOMO" ("Fear of missing out" o "Miedo a perderse algo", en español) lo suficientemente intenso como para perder el sueño.

"Cualquier experiencia social o emocionalmente desencadenante puede conducir a la rumiación, lo que podría afectar tanto a la capacidad de conciliar el sueño como a la de mantenerlo", agrega por su parte Lauren Hale, coautora de un estudio reciente relacionado y directora del programa de posgrado de Investigación sobre Salud de la Población y Resultados Clínicos de la Universidad Stony Brook de Nueva York.

Según Hale, el sueño también se ve afectado por el uso de las redes sociales de formas más prácticas, como a través de las notificaciones, los ruidos y las vibraciones, u otras alertas que interrumpen o impiden el sueño.

Otro problema relacionado con el exceso de pantallas y el sueño  es "la alteración del ritmo circadiano debido a la luz azul que emiten los dispositivos electrónicos", indica por su parte Ben Carter, profesor de estadística médica del King's College de Londres (Reino Unido).

Esta luz estimula las células ganglionares de la retina sensibles a la luz azul, que son fotorreceptores del ojo que se comunican con la glándula responsable de la producción de melatonina, explica el antes citado Levasseur. "Esto acaba suprimiendo la producción de melatonina, que es la hormona que estimula la somnolencia", explica.

Aunque las investigaciones demuestran que algunas personas son más sensibles a la estimulación de la luz azul que otras, se ha comprobado que los niveles de melatonina afectados aumentan el estado de alerta a la hora de acostarse, lo que hace más difícil conciliar el sueño o permanecer dormido.

(Fuente: National Geographic)