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jueves, 29 de agosto de 2024

29 de agosto: Día del Árbol en Argentina

Cada 29 de agosto se celebra en Argentina el Día del Árbol, fecha establecida en 1900 desde el Consejo Nacional de Educación, con el objetivo de concientizar sobre la necesidad de proteger las superficies arboladas y plantar árboles.


Los bosques nativos son fundamentales para la protección de las cuencas hídricas de captación, para atenuar el impacto de las gotas de lluvia y la nieve, para disminuir la erosión hídrica y eólica, para generar y regenerar suelo, para aumentar la infiltración y la alimentación de acuíferos, para conservar la humedad relativa de los suelos y de la atmósfera superficial, para regularizar el flujo hídrico durante los distintos meses del año, para conservar altos valores de biodiversidad, y para aumentar la resistencia ambiental al cambio climático.

Contribuyen además a la estabilidad meteorológica y climática, y a mantener recursos paisajísticos y ambientales de interés turístico. Todas estas funciones están intrínsecamente unidas a la supervivencia del ser humano y por extensión a la supervivencia misma de los ecosistemas.

El árbol es vida

Científicos de todo el mundo vienen alertando a la humanidad sobre las consecuencias negativas de la tala indiscriminada de los bosques, y las dimensiones del problema son tan alarmantes que la educación no lo puede obviar.

En la Argentina, según datos de Parques Nacionales, dentro de nuestras áreas protegidas conservamos especies de valor excepcional, como la del Alerce (Fitzroya cupressoides). Este árbol es la segunda especie viviente más longeva del mundo. Esta característica y la belleza del paisaje natural en el que habita, le dio al Parque Nacional Los Alerces la distinción como Sitio de Patrimonio Mundial, otorgada por la UNESCO. El parque, ubicado en la provincia del Chubut, alberga un bosque milenario de alerces, con ejemplares que alcanzan los 2600 años de existencia.

Otra de las especies destacadas en la región patagónica es el Pehuén (Araucaria araucana). Esta conífera es considerada un fósil viviente, y puebla los bosques del Parque Nacional Lanín. Puede superar los 1300 años y medir cincuenta metros de altura.

En el otro extremo de la Argentina, hacia el Norte, se hace presente el Quebracho Colorado Chaqueño (Schinopsis balansae). La especie se conserva en los Parques Nacionales Río Pilcomayo, Mburucuyá, Chaco, El Impenetrable y la Reserva Natural Educativa Colonia Benítez. De madera resistente y corteza agrietada, supera los veinte metros de altura.

En este sentido, el Día del Árbol puede ser la excusa para reflexionar cómo la vida moderna nos ha llevado a olvidarnos de que sólo somos parte de un ecosistema mayor, a recuperar esa unión sagrada con todos los seres de la naturaleza y a tener una conducta más respetuosa con nuestro entorno.

(Fuente: CEMA / wikipedia)

martes, 27 de agosto de 2024

¿Qué tan precisos son los relojes inteligentes para evaluar la salud y el sueño? Un estudio recomienda cautela

Dispositivos como el Apple Watch o similares de otros fabricantes son ya usados comunmente, pero su información debe tomarse con cierto cuidado.



Los relojes y bandas inteligentes son cada vez más comunes, pasando de ser artículos de lujo hace unos años a dispositivos cotidianos, al tener costos más bajos y cada vez más funciones de monitoreo de la salud.

Esa posibilidad de tener datos de seguimiento de signos vitales, actividad física, la medición de la frecuencia cardíaca y la monitorización del sueño, entre otros parámetros, hacen que muchos quieran tener uno, aunque sin entender bien su nivel de precisión.



Recientemente, un equipo de investigadores liderado por Cailbhe Doherty, profesor en la Universidad de Dublín (Irlanda), realizó una revisión que evaluó la precisión de estos relojes inteligentes o "smart watches". La investigación se va actualizando continuamente, a medida que estos dispositivos van mejorando a través de las distintas versiones lanzadas por las marcas.

El estudio analizó un total de 24 revisiones sistemáticas que incluían 249 estudios de validación únicos, abarcando a 430.465 participantes. Allí se verificaron dispositivos de las marcas Apple, Fitbit, Garmin, Samsung y Polar. Los resultados revelaron que la precisión de estos accesorios es muy cambiante, con variaciones dependiendo del parámetro de salud medido.



Precisos en datos cardiovasculares

Uno de los aspectos positivos del estudio fue la precisión de estos relojes en la medición de la frecuencia cardíaca y la detección de arritmias. Según los datos recopilados, estos dispositivos presentan un sesgo promedio de ±3% al medir la frecuencia cardíaca.

Además, mostraron una sensibilidad del 100% y una especificidad del 95% en la detección de arritmias, lo que indica una alta fiabilidad en la identificación de irregularidades en el ritmo cardíaco. Esta precisión convierte a los relojes inteligentes en herramientas útiles para monitorear la salud cardiovascular de manera continua.


Datos de salud imprecisos

Capacidad aeróbica (VO2max)

Cuando se trata de medir la capacidad aeróbica, los resultados son menos alentadores. Los relojes inteligentes tienden a sobrestimar este parámetro crucial, con un error promedio de ±15,24% durante pruebas en reposo y de ±9,83% en pruebas de ejercicio.

El VO2max es un indicador importante de la condición física, y una variabilidad tan alta en su estimación puede limitar la utilidad de los smartwatch para evaluar con precisión la aptitud aeróbica de los usuarios.

Actividad física y conteo de pasos

Otro aspecto evaluado fue la medición de la actividad física, donde la precisión de los smart watches mostró una variabilidad considerable. Dependiendo de la intensidad de la actividad física medida, el error absoluto promedio osciló entre el 29% y el 80%, lo que sugiere que estos dispositivos pueden ser poco fiables cuando se trata de medir actividades de alta intensidad.

En cuanto al conteo de pasos, los resultados también indicaron problemas de precisión. Los smart watches tienden a subestimar el número de pasos realizados, con errores que varían entre −9% y 12%. Además, en términos de gasto energético, los dispositivos tienden a subestimar el gasto calórico en aproximadamente −3 kcal por minuto.

Monitoreo del sueño

Uno de los usos más comunes de los relojes inteligentes es la monitorización del sueño. Muchas personas confían en estos dispositivos para rastrear la duración y la calidad de su sueño, con la esperanza de obtener información que les ayude a mejorar sus hábitos de descanso. Sin embargo, el estudio de Doherty revela que la precisión de los smartwatch en esta área también es cuestionable.

Los dispositivos tienden a sobreestimar el tiempo total de sueño, con errores porcentuales absolutos que generalmente superan el 10%. Esto significa que los usuarios pueden estar recibiendo información incorrecta sobre la duración de su sueño, lo que podría llevarlos a conclusiones erróneas sobre la calidad de su descanso.

Además, la capacidad de estos dispositivos para distinguir entre diferentes fases del sueño, como el sueño profundo y el sueño ligero, es muy limitada o nula.

La precisión depende de la marca y el modelo


Es importante destacar que las discrepancias en la precisión de los smart watches no iguales para todas las referencias. La variabilidad observada en las mediciones puede atribuirse en gran parte a la diversidad de algoritmos y metodologías utilizados por los diferentes dispositivos y marcas.

Cada marca utiliza sensores y algoritmos propios para medir los mismos parámetros, lo que puede llevar a discrepancias significativas en las lecturas. Esta diversidad tecnológica contribuye a la falta de uniformidad en los resultados y crea la necesidad de estándares de validación más rigurosos y colaboraciones entre la industria y la comunidad científica.

Por eso es importante no tomar los datos de estos dispositivos como 100% reales y confiarse en ellos durante tratamiento o seguimientos de salud exhaustivos.

(Fuente: Infobae)

lunes, 19 de agosto de 2024

Casi todos las usamos, pero así es como las redes sociales pueden convertirse en una pesadilla

Una nueva investigación demuestra que las redes sociales no sólo afectan a la salud mental durante la vigilia, sino que también pueden repercutir de forma negativa en el sueño y en su calidad.


Una investigación reciente sugiere que quienes pasan más tiempo en las redes sociales son más propensos a experimentar trastornos del sueño y angustia (Foto: Annastills / Getty Images).

Un estudio reciente relaciona el uso de las redes sociales con una mala calidad del sueño y una mayor prevalencia de pesadillas. Se trata del último estudio de una serie de investigaciones que vincula el uso frecuente de las redes sociales por parte de los adolescentes con resultados preocupantes para la salud mental.

Pero al mismo tiempo, esta es la primera investigación que se centra en el efecto psicológico negativo que las redes sociales pueden tener en la calidad del sueño y los trastornos relacionados que pueden ocasionar en él.

Otros resultados preocupantes derivados del uso de plataformas de redes como TikTok, Instagram, X y Facebook incluyen una mayor incidencia de la depresión, el aumento de la soledad y el aislamiento, y un mayor riesgo de ciberacoso y suicidio.

"A medida que las redes sociales se entrelazan cada vez más con nuestras vidas, su impacto puede incluso influir en nuestros sueños. De hecho, descubrimos que los individuos que pasan más tiempo en las plataformas de redes sociales durante el día son más propensos a experimentar pesadillas", sostiene Reza Shabahang, autor principal del estudio y psicólogo investigador de la Universidad Flinders (Australia).

Esto ocurre, en parte, porque el contenido que uno ve en las redes "sobre acoso escolar, peleas políticas, noticias angustiosas y comparaciones sociales añade angustia emocional, lo que puede provocar pesadillas", agrega Shelby Harris, psicóloga clínica y neurocientífica de la Facultad de Medicina Albert Einstein de Nueva York (Estados Unidos), quien no fue parte de la investigación.

Los resultados del presente estudio coinciden con otras investigaciones sobre la calidad del sueño relacionada con las plataformas de redes sociales y revelan otra forma en que su uso puede afectar negativamente a la salud en general. Aun así, todavía se cree que las pesadillas relacionadas con las redes sociales son poco frecuentes.

Finalmente, es necesario indicar que el estudio tiene limitaciones, como el hecho de ser autoinformado y transversal, lo que no demuestra que sus resultados sean causales.

Cuándo las redes sociales se convierten en una pesadilla

El nuevo estudio siguió lo que el equipo de investigación de Shabahang definió como la "escala de pesadillas relacionadas con los medios sociales". Una graduación que se construyó basándose en clasificaciones anteriores de pesadillas, bibliografía relacionada y otros estudios que exploraron las influencias externas en la calidad del sueño.

Siguiendo esta escala, 595 participantes anotaron la frecuencia de su actividad en las redes sociales y la frecuencia e intensidad con que experimentaban pesadillas relacionadas con la tecnología.

Entre las pesadillas más frecuentes se encontraban los conflictos con otros usuarios de las redes sociales, las noticias inquietantes, el scrolleo compulsivo, la imposibilidad de acceder a la propia cuenta de redes sociales y los sentimientos de victimización, impotencia y pérdida de control.

Estas pesadillas relacionadas con los medios sociales "se asociaron a un aumento de la ansiedad, una menor tranquilidad, una mala calidad del sueño y angustia por las pesadillas", detalla Asad Khan, autor principal de un estudio relacionado y bioestadístico de la Facultad de Ciencias de la Salud y la Rehabilitación de la Universidad de Queensland (Australia).

Es cierto que a veces las personas pueden experimentar estos efectos adversos debido a otros factores externos. Sin embargo, Pamela Rutledge, directora del Centro de Investigación en Psicología de los Medios de Comunicación de California, que no participó en la investigación, sostiene que "la novedad de este estudio es que estos temas se encuentran en el contexto específico de los medios sociales".

Para Rutledge el estudio es eficaz, en parte, porque se basa en la "hipótesis de continuidad del sueño", es decir, un modelo de sueño que postula que lo que experimentamos durante el día se refleja en nuestros sueños.

De acuerdo con este modelo, "las personas que más se conectan con las redes sociales (especialmente de forma ansiosa o negativa) serían las que tendrían más pesadillas relacionadas con ellas", acota Deirdre Leigh Barrett, investigadora de los sueños y el sueño en la Facultad de Medicina de Harvard (Estados Unidos), y ex presidenta de la Asociación Internacional para el Estudio de los Sueños.

Este enfoque es clave, porque es probable que la forma en que las personas utilizan estas plataformas afecte directamente a la calidad de los sueños.

Por ejemplo, Shabahang señala que las personas que utilizan las redes sociales principalmente para conectar con la familia y los amigos tienen menos probabilidades de experimentar sueños negativos que quienes las utilizan compulsivamente para participar en debates polémicos en línea o para seguir cuentas que destacan regularmente noticias angustiosas.

Independientemente de las intenciones de cada uno, la información perturbadora o las interacciones negativas suelen fomentarse a través de las plataformas sociales.

Esto sucede porque sus algoritmos están "específicamente diseñados para despertar fisiológica y psicológicamente las emociones y alimentar la adicción a los medios de comunicación, haciendo que el cerebro y el cuerpo quieran aún más información de las redes sociales", asegura Maida Lynn Chen, médica especialista en medicina del sueño y directora del Centro Pediátrico de Trastornos del Sueño del Hospital Infantil de Seattle, en Washington, Estados Unidos.

Más allá de las pesadillas y los sueños desagradables y angustiosos, el estudio de Flinders junto con otras investigaciones relacionadas muestran que una peor calidad del sueño y las interrupciones del sueño son, en general, también más comunes entre las personas que utilizan en exceso las aplicaciones de las redes sociales.

"Un gran número de investigaciones respalda la asociación entre el tiempo de consumo de pantallas en su conjunto y una peor salud del sueño en menores y posiblemente también en adultos", sostiene Anthony Levasseur, investigador del sueño del Centro de Investigación Avanzada en Medicina del Sueño de Montreal (Canadá).

De hecho, el estudio de Khan 2024 sobre más de 200.000 usuarios de redes sociales muestra que los hábitos y comportamientos en las redes sociales que interfieren con las responsabilidades laborales y escolares y repercuten negativamente en las relaciones interpersonales, también pueden causar suficiente estrés como para aumentar las probabilidades de dormir mal.

Por otra parte, otro estudio prueba que cuando los adolescentes se enteran de oportunidades o acontecimientos perdidos en las plataformas sociales, experimentan lo que se conoce como un "FOMO" ("Fear of missing out" o "Miedo a perderse algo", en español) lo suficientemente intenso como para perder el sueño.

"Cualquier experiencia social o emocionalmente desencadenante puede conducir a la rumiación, lo que podría afectar tanto a la capacidad de conciliar el sueño como a la de mantenerlo", agrega por su parte Lauren Hale, coautora de un estudio reciente relacionado y directora del programa de posgrado de Investigación sobre Salud de la Población y Resultados Clínicos de la Universidad Stony Brook de Nueva York.

Según Hale, el sueño también se ve afectado por el uso de las redes sociales de formas más prácticas, como a través de las notificaciones, los ruidos y las vibraciones, u otras alertas que interrumpen o impiden el sueño.

Otro problema relacionado con el exceso de pantallas y el sueño  es "la alteración del ritmo circadiano debido a la luz azul que emiten los dispositivos electrónicos", indica por su parte Ben Carter, profesor de estadística médica del King's College de Londres (Reino Unido).

Esta luz estimula las células ganglionares de la retina sensibles a la luz azul, que son fotorreceptores del ojo que se comunican con la glándula responsable de la producción de melatonina, explica el antes citado Levasseur. "Esto acaba suprimiendo la producción de melatonina, que es la hormona que estimula la somnolencia", explica.

Aunque las investigaciones demuestran que algunas personas son más sensibles a la estimulación de la luz azul que otras, se ha comprobado que los niveles de melatonina afectados aumentan el estado de alerta a la hora de acostarse, lo que hace más difícil conciliar el sueño o permanecer dormido.

(Fuente: National Geographic)

lunes, 12 de agosto de 2024

¿En papilla o en trozos? Cómo es el innovador método de alimentación infantil guiada por el bebé

El método Baby Led Weaning propone que, al comenzar con alimentos complementarios, el niño de manera autónoma se lleve porciones de comida a la boca. Qué dicen sus defensores y sus detractores, y cuál es la evidencia científica hasta el momento.


Más allá del método de alimentación con el que decían iniciar la alimentación complementaria, todas las familias deberían tener hecho un entrenamiento en RCP (Foto: Freepik).

El método Baby Led Weaning (BLW) es una tendencia relativamente reciente que apareció por primera vez en 2008, en Inglaterra, de la mano de una enfermera especializada en pediatría y nutrición, que en su práctica médica observó que los niños no necesitaban alimentarse en un proceso escalonado, desde el puré, pasando por el semisólido, el pisado hasta llegar al cortado.

La traducción al español del método ideado por Gill Rapley podría ser "alimentación complementaria dirigida por el bebé". En su filosofía, el BLW busca favorecer la autonomía del bebé y su adaptación a las comidas con toda la familia, además de disminuir el riesgo de sobrealimentación y obesidad futuros, a raíz de que el niño pueda ser conciente y controlar mejor su sensación de saciedad.

"En el método BLW la alimentación es guiada por el niño. Si se leen estrictamente los conceptos por los cuales se empiezan a introducir alimentos, se dice que el niño puede iniciar su alimentación complementaria cuando está listo mientras mantiene la lactancia materna o la fórmula y acompaña hasta el destete ese tipo de alimentación". Así comenzó a explicar la médica pediatra, especialista en Nutrición y secretaria del Comité de Nutrición de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), Amal Hassam, quien señaló que "desde la SAP y también la Organización Mundial de la Salud (OMS) se sugiere que se debe comenzar la alimentación complementaria progresando la consistencia de los alimentos".

¿Cuál es la diferencia entre el BLW y la papilla?


La traducción del BLW al español podría ser "alimentación complementaria dirigida por el bebé" (Foto: Freepik).

Consultada al respecto, la médica y directora de la Escuela Argentina de BLW, Naida Porreca, sostuvo que "según la evidencia que existe, no hay diferencia en cuanto a la forma en la que se ofrecen las primeras comidas siempre y cuando -y esto es una salvedad que es importante hacer- si se ofrecen trozos de alimentos para que el bebé tome con sus manos y los coma por sí mismo sean de un tamaño adecuado para que puedan sobresalir de su mano y comer el extremo que sobresale y de una consistencia adecuada para que pueda ser aplastado, básicamente hecho puré, apenas entra en la boca y no tenga riesgo de que algún trozo duro pueda atragantarlo".

"Y por otro lado, si se eligen papillas, hay que empezar a dejar de pensar las papillas como algo casi líquido -'mixeado'- si no pensarlas como un puré con consistencia para que el bebé pueda autoadministrárselo, ya sea con sus manos o montado en una cuchara por el adulto pudiendo regular su alimentación y teniendo que hacer 'movimientos masticatorios' para poder deglutir ese puré", amplió.

Según ella, "en esas condiciones, los primeros dos meses, daría lo mismo el tipo de método por el que se decide alimentar a un bebé porque en realidad alrededor de los nueve meses ya todo bebé, haya comenzado con purés o con trozos de comida, debería estar masticando trocitos de comida y ésto no lo dice el BLW, lo dice la OMS ya desde 2001".


"No importa si el bebé come con trocitos o si le damos puré con cuchara en la boca; siempre tiene que primar el respeto por las señales de hambre y saciedad" (Foto: Freepik).

Y sobre si todos los niños pueden llevar de manera indistinta uno u otro tipo de alimentación, Porreca consideró que "todos los bebés con un desarrollo neurotípico, que a partir de los seis meses cumplen ciertas pautas madurativas neuromotoras podrían alimentarse por sí mismos tomando trocitos de comida con la mano".

Entre las condiciones necesarias para que un niño pueda llevar a cabo este tipo de alimentación, Hassam enumeró: "El niño debe tener algunas habilidades de desarrollo, como mantenerse sentado con la cabeza erguida, pero además, es fundamental la presencia de un cuidador frente al niño que pueda ofrecerle alimentos que sean seguros en su forma de preparación y en su forma de oferta".

"Cumpliendo ciertas pautas madurativas, todos los bebés pueden practicar BLW dependiendo de qué tan dispuestos e informados estén los adultos que van a acompañar el proceso", aclaró Porreca.

Cuál es la evidencia científica disponible hasta el momento


Los estudios disponibles hasta el momento demuestran que no hay diferencias en cuanto al crecimiento de los niños alimentados con el método BLW (Foto: Freepik).

Más que una moda, el BLW propone una manera diferente de relacionarse con la comida. Y como todo lo "novedoso" y diferente, puede presentar oposición en un primer momento. Máxime cuando se trata de una práctica que supone modificar algo que parecía aceptado y seguro para el desarrollo de niños pequeños.

Sin embargo, existe ya alguna certidumbre provista por la ciencia respecto de este método de alimentación complementaria, que supone todo un desafío tanto para las familias como para los médicos.

En ese sentido, según una revisión de la Asociación Italiana de Pediatría, el BLW podría permitir un mejor aprendizaje temprano sobre las capacidades saciantes de los alimentos y, por lo tanto, permitir una mejor respuesta a la saciedad.

Al respecto, la referente de la Escuela Argentina de BLW, quien dirige ese espacio junto con la pediatra Sabrina Critzman, destacó que "hay que entender que lo que subyace a este método es básicamente lo que se llama alimentación perceptiva, que no es ninguna novedad, ya que lo plantea la OMS desde 2001, lo volvió a plantear en 2010 en documentos publicados para profesionales e hizo lo propio en su último consenso de 2023 en el que sugiere que la alimentación complementaria debe estar basada en esta filosofía en donde se respetan las señales de hambre y saciedad del bebé".

"No importa si el bebé come con trocitos o si le damos puré con cuchara en la boca; siempre tiene que primar el respeto por las señales de hambre y saciedad y por lo tanto no habría diferencia en un método y otro", agregó.


La presencia de un adulto durante la alimentación del bebé es siempre indispensable más allá del método que se elija (Foto: Freepik).

Y tras reconocer que "el BLW está más alineado con un tipo de crianza que tiene en claro que el bebé es un sujeto que tiene participación activa en sus procesos de aprendizaje y tiende a no forzarlos", la experta destacó que "se asocia a BLW mucho más al respeto por la saciedad, la capacidad de desarrollar una relación más saludable con la comida y a futuro se cree que eso podría impactar en la calidad de la ingesta, la modalidad de la ingesta, y la conexión con el alimento en la adultez".

Otro estudio sobre el método y su impacto en la salud del niño es el Bliss, que para Hassam es "el trabajo más serio realizado", y que fue realizado en Nueva Zelanda en 2015. El estudio abordó dos de las principales críticas que se le hacen al método, que son el riesgo de atragantamiento y las carencias nutricionales.

Los investigadores dividieron una muestra de 260 familias, a las que desde el período de gestación se les brindó información sobre lactancia y luego del nacimiento, un grupo fue capacitado para establecer la alimentación complementaria a través de BLW y el otro para establecerla a través del método tradicional a cuchara.

"Al grupo que se le asignó BLW se le dieron indicaciones específicas acerca de cómo debían ser los alimentos, cómo debían ofrecerse, cuáles eran los alimentos con riesgo de atragantamiento, etc. y también la composición del plato en cuanto a su densidad calórica, nutricional y la presencia de hierro, que es un micronutriente fundamental en esta etapa", precisó Porreca sobre el trabajo.

Hecho esto y con toda esa educación de las familias, se obtuvo que no hubo diferencia entre los episodios de atragantamiento resueltos por el bebé, la progresión del peso y la presencia o no de anemia, entre los bebés alimentados por un método u otro.

El problema, para Porreca, "es que todavía hay profesionales de la salud que acompañan familias con bebés en esta etapa que no están dispuestos a conocer otras maneras, y que pretenden imponer la que creen que es la correcta cuando ya la Sociedad Argentina de Pediatría tomó una postura muy abierta y dice que lo importante es que la familia esté adecuadamente informada de los potenciales riesgos y cómo minimizarlos, que no hay ningún motivo científico para recomendar una forma u otra, y que el profesional debería estar informado de ambas para poder acompañar a la familia".

Qué deberían saber los padres antes de optar por el BLW


El BLW promueve una relación más saludable y hasta lúdica con la comida a largo plazo (Foto: Getty Images).

En este punto, y respecto al riesgo de atragantamiento que argumentan muchos de quienes se oponen al BLW, Porreca sostuvo que "más allá del método de alimentación con el que decían iniciar la alimentación complementaria, todas las familias deberían tener hecho un entrenamiento en RCP. No importa si van a elegir BLW o papillas; los bebés se meten cosas a la boca en el marco de la normal etapa de exploración oral, y generalmente en la práctica los bebés que practican BLW y que sus familias lo dejan explorar con alimentos seguros suelen meterse menos objetos inseguros a la boca".

Además, según su mirada, "todas las familias deben saber cuáles son los alimentos sólidos con riesgo de atragantamiento que deben evitarse hasta por lo menos los tres/cuatro años como dice la Sociedad Argentina de Pediatría y esto es independiente al método de alimentación con el que elijan empezar la alimentación complementaria".

"Por supuesto quienes deciden hacer BLW tienen que conocer las consistencias, tamaños y forma de presentación segura de los alimentos, información que cualquier profesional que se haya capacitado en el tema se lo puede transmitir de forma muy clara y sencilla".

Para Hassam no es un tema menor a tener en cuenta el estímulo de las habilidades motrices que el método promueve, así como "la finalidad a futuro del control de la obesidad basado en mantener la saciedad de los niños".

Además, según la experta de la SAP, el BLW favorece que la alimentación sea un momento placentero y que el niño pueda explorar los alimentos.

"Si se observa a largo plazo, entre el año y los dos años, se ve que los niños que siguen este método de alimentación pueden controlar un poco más su sensación de saciedad -apuntó la pediatra-. Además, los análisis respecto del crecimiento muestran que no hay diferencias de crecimiento entre el método tradicional versus BLW".

Y sobre los déficit potenciales de nutrientes que se temen, sobre todo el hierro y algunos micronutrientes, para Hassam "estos deberán ser seguidos y suplementados como a todos los niños de esta edad".

"Si tuviese que dar una impresión personal, creo que los profesionales en la actualidad no son tan estrictos como antes en cuanto a que la alimentación deba ser puré, picada o cortada en trozos y sí promueven acompañar al niño en sus habilidades y evaluar qué tipo de alimentos podemos dar en cada etapa", analizó la médica de la SAP.

Y finalizó: "Un método oportuno podría ser no ser tan estricto y permitir un mix entre la tradicional papilla y el BLW, con buen aprendizaje de las familias y siguiendo siempre el desarrollo de los niños".

(Fuente: Infobae)

miércoles, 7 de agosto de 2024

Reivindicando el olfato: en realidad, los yogures saborizados no existen

"Hay más cosas en los cielos y la tierra (...) que las que sueña tu filosofía", dice Hamlet en algún momento de la obra homónima. Y, de transcurrir en nuestra época, podría haber sido mientras paseaba por la góndola de los yogures en un supermercado.


Pensémoslo un momento: naturales, azucarados, griegos, edulcorados, con frutas, cereales, chocolate o miel, skyr, kéfir, laban, con bífidus, desnatados, líquidos o de cien mil sabores distintos... la sensación de sentirnos tan pequños frente a la irreductible diversidad del mundo que se vive en ese pasillo es apabullante.

Es tanto, que hay cosas que se nos pasan: como por ejemplo que, en realidad, los yogures de sabores no existen.

Pese a que los seres humanos tenemos en promedio unas 10.000 papilas gustativas, el rango de sabores que somos capaces de detectar es muy limitado. "Solo hay cinco sabores básicos para los que se ha descubierto un receptor químico en la lengua, y se trata del dulce, salado, ácido, amargo y umami", dice la especialista Laura Culleré, de la Universidad de San Jorge, en Zaragoza, España..

En cambio, la nariz, con apenas 347 receptores olfativos, puede diferenciar hasta un billón de olores distintos. En este sentido, se pregunta que "si los  humanos sólo diferenciamos cinco sabores básicos, y (como nos dicen los estudios) el 80 % del sabor es, en realidad, aroma, ¿tiene sentido que hablemos de 'sabor a fresa', 'limón', 'coco' o 'galleta'? ¿No sería más apropiado hablar de 'aroma a fresa', 'limón', 'coco' o 'galleta'?".

Parece un tecnicismo y, de hecho, es un tecnicismo. Pero es un tecnicismo interesante. Si nos remitimos a las Norma de Calidad para el yogur, comprobamos que hay seis tipos de yogurt: natural, natural azucarado, edulcorado, con fruta, zumos y/u otros alimentos, pasteurizado después de la fermentación y aromatizado. Los yogures de sabores están en esta última categoría.

El olfato, ese gran desconocido 

Como defendía el científico y escritor argentino Federico Kukso en su estupendo "Odorama", "el olfato ha tenido mucha injerencia en el desarrollo de la humanidad, determinando desde hechos históricos a la organización de nuestras ciudades y hábitos de vida". Sin embargo, históricamente ha sido uno de los sentidos más infravalorados. El gusto, como estamos viendo, tiene mucho más prestigio.

Pero el olfato es fundamental porque, como la música de fondo de las películas, es lo que da textura a nuestra experiencia sensorial del mundo. Sin él se puede vivir, sí; pero de una forma más pobre, menos llena de matices, más monodimensional.

Reivindicando la nariz. Culleré sostiene que, en otras culturas como la inglesa, hay formas de hablar de las propiedades organolépticas en conjunto. No estoy seguro de que sea así, pero poco importa: lo que parece claro es que más pronto que tarde es algo que el resto de culturas tendremos que hacer.

Cada vez está más claro que el olfato es fundamental y, aunque sea por los yogures, es momento de reivindicarlo.

(Fuente: Xataka)

lunes, 13 de mayo de 2024

Cuál es la vitamina que ayuda a prevenir la osteoporosis y qué alimentos la contienen

Este componente es esencial para la regulación de diversos procesos corporales, así que es importante saber cómo obtenerla para, por ejemplo, la salud ósea y cómo prevenir su déficit.



La prevención de la osteoporosis, una enfermedad caracterizada por la disminución de la densidad de los huesos, que los hace más frágiles y susceptibles a fracturas, llevó a la comunidad médica y científica a destacar la importancia de ciertos nutrientes en la dieta diaria.

Es una enfermedad silenciosa que afecta a todo el cuerpo, haciendo que los huesos se debiliten. Es una afección que no presenta síntomas visibles, por lo que las personas que la padecen pueden no saberlo hasta que sufren una fractura.

La vitamina D es un nutriente crucial en la prevención de esta condición, debido a su papel fundamental en la regulación del calcio, necesario para mantener la salud ósea. Esta vitamina facilita la absorción del calcio en el intestino, un proceso esencial para el desarrollo y fortalecimiento de los huesos.

¿Qué es y para qué sirve la vitamina D?

Conocida también como calciferol, es esencial para la salud del organismo. Este nutriente desempeña un papel crucial para el fortalecimiento y mantenimiento de los huesos y dientes, ya que ayuda al cuerpo a absorber el calcio, un elemento fundamental para la composición ósea.

Además, esta vitamina es fundamental para el buen funcionamiento de los sistemas nervioso, muscular e inmune, gracias a su capacidad para regular diversas hormonas.

Pertenece al grupo de las vitaminas liposolubles, como las vitaminas K y E, además de la A. Los especialistas remarcan la importancia de controlar y mantener altos niveles de vitamina D, porque es un nutriente que se comporta como una hormona en sí mismo, por la función que cumple en la regulación de todos los procesos físicos y químicos del cuerpo que usan energía.

¿Qué se puede hacer para aumentar la vitamina D?

Para producir vitamina D, el cuerpo requiere exposición solar. Bajo la influencia de la radiación ultravioleta, esta vitamina se forma en la piel a partir de moléculas de colesterol.

Esto significa que es necesaria la exposición al sol para fabricarla. Luego, una vez iniciada esta síntesis, ésta continúa en el hígado y por último en el riñón, generando, finalmente, el metabolito que más interesa: la vitamina D3, que a diferencia de la vitamina D2, de origen vegetal, tiene la mayor actividad biológica.


A pesar de la necesidad de luz solar, los expertos aconsejan una exposición de cinco minutos en los meses de verano y de treinta minutos durante el invierno. Se sugiere un tiempo promedio de exposición de 15 minutos al día, evitando las horas de máxima radiación solar para prevenir daños cutáneos.

Finalmente, ¿qué alimentos contienen vitamina D?

Las fuentes de vitamina D son variadas y su consumo es esencial, por eso que es importante saber cuáles son los alimentos que contienen esta vitamina. Por ello, se recomienda la ingesta de los siguientes alimentos:

Pescados grasos: es la mejor fuente alimenticia de vitamina D. Los especialistas recomiendan comer salmón, caballa y sardinas.

Carnes rojas e hígado: con moderación, también se incluyen éstos.

Ricota: tiene su origen en las granjas y las cabañas como una manera de usar el exceso de leche a punto de agriarse o cortarse. Es una fuente excelente de esta vitamina, ya que ayuda con la absorción del calcio, que es abundante en la ricota.

Yemas de huevo: es una fuente de vitamina D natural, que algunos estudios relacionan con la protección contra la pérdida de memoria. En estudios de las últimas décadas se comprobó que la forma de vitamina D que se encuentra en las yemas de huevo tiende a ser más potente de lo que se pensaba en una época.

Hongos: la mayoría de los hongos que se venden en los supermercados se cultivan en cuevas oscuras y contienen poca o ninguna vitamina D. Pero está comprobado que si se colocan de 15 a 20 minutos los champiñones blancos al sol del mediodía, se formará bastante vitamina D para brindar la cantidad diaria recomendada.

Leche: casi toda la leche está fortificada con vitamina D. Las leches vegetales de soja, almendras, arroz y coco casi siempre están fortificadas con esta vitamina. Como en todos los casos, siempre conviene leer la etiqueta nutricional.

Cereales fortificados: a mayoría de los cereales están fortificados con vitamina D. La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) de Argentina aprobó los aumentos en los niveles de fortificación de vitamina D en los cereales y las barras de refrigerios a base de granos. La manera de averiguarlo es ver en las etiquetas.

Palta: la vitamina D no está muy presente en las frutas pero la más rica en este nutriente es la palta. La misma aporta 4,5 microgramos por cada 100 gramos. Además, posee altos porcentajes de vitamina C, E, K y B9, minerales como potasio, magnesio y fósforo. También funciona como antioxidante y permite disminuir el colesterol malo, gracias a sus grasas monoinsaturadas.

(Fuente: Infobae / otros / redacción propia).