Argentina es uno de los países con mayor cantidad y diversidad de glaciares y geoformas periglaciares en el mundo, que son nada menos que la mayor reserva de agua dulce que existe.


Argentina es uno de los países con mayor cantidad y diversidad de glaciares y geoformas periglaciares en el mundo, que son nada menos que la mayor reserva de agua dulce que existe.


Desde 2021, cada 2 febrero se celebra el Día Mundial de los Humedales con la finalidad de generar conciencia sobre la urgencia de revertir su pérdida y promover su conservación y restauración a nivel global.

Uno de los ecosistemas que proporcionan la mayor parte del agua dulce son los humedales. Además, son capaces de retener y almacenar carbono a un ritmo hasta 55 veces más rápido que el bosque lluvioso tropical.
¿Qué es un humedal?
Los humedales son zonas de acumulación de agua de baja profundidad, donde el agua es el principal factor controlador del medio y la vida vegetal y animal asociada a él. Un humedal es un área de tierra que está inundada de manera temporal o permanente, ya sea de forma natural o artificial y que tiene características distintivas que la diferencian de otros tipos de ecosistemas acuáticos o terrestres.

Existen humedales de tres tipos. Los continentales se refieren a las marismas (terreno bajo y pantanoso), lagos, ríos, llanuras de inundación, tuberas y pantanos. También existen los costeros, formados por marismas de agua salada, estuarios, manglares, lagunas y arrecifes de coral. Por último, los humedales artificiales, como los estanques piscícolas, arrozales y salinas.
Los humedales se distinguen también por las características particulares de sus suelos y por la presencia de plantas y animales adaptados a las condiciones de inundación o de alternancia de períodos de anegamiento y sequía. De esta manera, los humedales no son necesariamente transiciones entre los sistemas acuáticos y terrestres, sino que poseen características estructurales y funcionales propias, que los diferencian de unos y otros.
Cuál es la importancia de los humedales
Si bien solo ocupan aproximadamente el 6% de la superficie terrestre, los humedales albergan el 40 % de todas las especies de plantas y animales.
Estos ecosistemas actúan como filtros naturales, purificando el agua y brindando hábitats esenciales para aves migratorias y diversas especies acuáticas. Además, su capacidad para retener agua contribuye a prevenir inundaciones y a recargar los acuíferos, elementos cruciales en medio de la creciente crisis hídrica que afecta a la región.

La diversidad biológica dentro de ellos desempeña un papel fundamental en la salud humana, el suministro de alimentos y diversas actividades económicas, como la pesca y el turismo, generando empleo.
Más de mil millones de personas, aproximadamente una octava parte de la población mundial, que residen en áreas rurales y urbanas dependen directamente de los humedales como medio de subsistencia. Estos ecosistemas desempeñan un papel vital en el sustento de comunidades en todo el mundo.
Cómo educar para preservar los humedales
Integrar el conocimiento sobre los humedales en las aulas de educación básica es fundamental. Al comprender la importancia de estos ecosistemas, los estudiantes no solo adquieren conciencia ambiental, sino que también se convierten en defensores activos de la conservación.
La educación ambiental desde temprana edad es la clave para forjar una sociedad comprometida con la preservación de los humedales y la sostenibilidad a largo plazo.

Los humedales no solo sirven como refugio para una biodiversidad única, sino que también desempeñan un papel fundamental en la regulación del ciclo del agua, actuando como guardianes naturales frente a eventos extremos.
El problema de extinción y preservación de los humedales puede abordarse, por ejemplo, desde el aprendizaje basado en problemas dentro de las aulas escolares, para saber cómo es que los estudiantes pueden revertir el daño de la huella humana dentro de uno de estos ecosistemas.
Crisis hídrica en México y Latinoamérica
La escasez de agua es una realidad apremiante en México y América Latina. Comunidades enteras enfrentan la amenaza constante de sequías, exacerbando la presión sobre los recursos hídricos.
Tan solo en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) la crisis hídrica está afectando a millones de familias de la capital del país, así como del Estado de México, pues los recortes de agua cada vez son más frecuentes debido al problema del Sistema Cutzamala.

En México, los humedales son las lagunas costeras de baja profundidad con sus pastizales marinos, marismas (ecosistema húmedo con plantas herbáceas que crecen en el agua), oasis en los desiertos, manglares y petenes (formaciones vegetales existentes en el paisaje y en la geografía de la península de Yucatán), humedales herbáceos de agua dulce y selvas inundables. Esta gran variabilidad conjunta una enorme cantidad de especies de flora y fauna y por tanto una alta biodiversidad, por lo que son considerados como los ecosistemas con la mayor riqueza natural.
A nivel global, se calcula que los humedales cubren aproximadamente 12.1 millones de km2. Sin embargo, la Perspectiva Mundial sobre los Humedales estima que su extensión ha disminuido rápidamente, con pérdidas del 35 % desde 1970. Esta pérdida o degradación de los humedales tiene efectos negativos en la naturaleza y las personas. Las principales presiones sobre los humedales se relacionan con cambios en el uso del suelo (urbanización, deforestación, rellenos, etc.), alteraciones en la dinámica del agua (por extracción, intercepción, desvíos, etc.), extracciones (pesca, maderas, pasturas, etc.), contaminación (agrícola, industrial y doméstica), introducción de especies exóticas invasoras y el cambio climático.
(Fuente: Infobae)
La ecóloga Sandra Díaz fue distinguida con el Premio Tyler 2025, uno de los galardones más prestigiosos del mundo, por sus estudios en biodiversidad.

Se trata de uno de los galardones ambientales más prestigiosos del mundo, y el reconocimiento se debe a sus estudios que abordan la pérdida de biodiversidad y el impacto en las sociedades humanas. De esta manera, Díaz se convirtió en la primera mujer sudamericana en ser laureada. La investigadora cordobesa, que forma parte del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (Conicet-UNC), compartió el premio con el antropólogo brasileño-estadounidense Eduardo Brondízio.
"La crisis climática, la pérdida de biodiversidad y las desigualdades están todas conectadas", sostuvieron ambos investigadores a través de las redes sociales del Premio. Junto a su colega, Díaz recibirá la distinción el 10 de abril en la Universidad del Sur de California con un premio de 250 mil dólares.
En 2019, la ecóloga fue nombrada como una de las diez personas más importantes por la revista Nature, quien la denominó como "guardiana de la biodiversidad". Ese año, la científica fue una de las coordinadoras de un estudio mundial que alertó que un millón de especies se están extinguiendo debido a las actividades humanas.
"El ritmo al que se están extinguiendo las especies es al menos decenas o cientos de veces más rápido que el promedio de los últimos diez millones de años. Es necesario un nuevo modelo económico para la naturaleza y las personas", advirtió en ese entonces.
Además de ser docente en la Universidad Nacional de Córdoba y formar parte distintos comités en materia de biodiversidad, Díaz es asesora de la Organización de las Naciones Unidas sobre avances en ciencia y tecnología. Ha recibido importantes distinciones como ser miembro de la Academia de Ciencias de Estados Unidos y el premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica en 2019.
A lo largo de su recorrido como investigadora, la ecóloga se destacó por construir la primera base de datos cuantitativa global de diversidad funcional en plantas vasculares, conocida como el "espectro global de forma y función de las plantas". Además, entre su obra se destacan conceptos como el tejido de la vida y las contribuciones de la naturaleza a las personas (NCP, por sus siglas en inglés).
En cuanto al tejido de la vida, Díaz considera que todo el mundo viviente es una tela tejida o tapiz moldeado por la naturaleza a lo largo de millones de años y tejido en conjunto con los seres humanos. A su vez, en relación a las contribuciones de la naturaleza a las personas, sostiene que el valor de la naturaleza no es absoluto, sino que depende del contexto social y de la perspectiva. En este aspecto, la mayoría de los elementos naturales tienen valores tanto positivos como negativos, determinados por quién los percibe y en qué circunstancias.
(Fuente: Agencia de Noticias Científicas)
La educación ambiental es un proceso continuo que promueve la sostenibilidad como proyecto social, entendiendo que esto implica un desarrollo con justicia social, distribución de la riqueza, preservación y conservación de la naturaleza, igualdad de género, protección de la salud, democracia participativa y respeto por la diversidad cultural. La educación ambiental, en ese sentido, busca el equilibrio entre diversas dimensiones, como la social, la ecológica, la política y la económica, en el marco de una ética que promueve una nueva forma de habitar nuestra casa común.
Marco normativo
La Constitución Nacional, la Ley de Educación Nacional y la Ley General del Ambiente contemplan a la educación ambiental como un proceso fundamental para el ejercicio pleno de la ciudadanía. La Ley General del Ambiente, en particular, define a la educación ambiental en su artículo 8 como uno de los instrumentos de la política y la gestión ambiental en Argentina. Las tres leyes, en ese sentido, dan forma al marco normativo general de la educación ambiental en nuestro país.
"Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo. (... ) Las autoridades proveerán a la protección de este derecho, a la utilización racional de los recursos naturales, a la preservación del patrimonio natural y cultural y de la diversidad biológica, y a la información y educación ambientales".
Constitución Nacional. Art. 41
"El Ministerio de Educación, en acuerdo con el Consejo Federal de Educación, dispondrá las medidas necesarias para proveer la educación ambiental en todos los niveles y modalidades del Sistema Educativo Nacional, con la finalidad de promover valores, comportamientos y actitudes que sean acordes con un ambiente equilibrado y la protección de la diversidad biológica; que propendan a la preservación de los recursos naturales y a su utilización sostenible y que mejoren la calidad de vida de la población".
Ley de Educación Nacional n.° 26206. Art. 89
"La educación ambiental constituirá un proceso continuo y permanente, sometido a constante actualización que, como resultado de la orientación y articulación de las diversas disciplinas y experiencias educativas, deberá facilitar la percepción integral del ambiente y el desarrollo de una conciencia ambiental".
Ley General del Ambiente n.° 25675. Art. 14 y 15
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