lunes, 7 de abril de 2025

Vargas Llosa cumple 89: el cuento donde habló de la vejez con audacia y sin pudor

“Los vientos” se hizo famoso cuando el autor se separó de Isabel Preysler por una alusión a “la pichula”. Pero detrás de eso hay ideas fuertes sobre el paso del tiempo y opiniones certeras sobre el mundo. Se puede leer en cualquier computadora, tablet o teléfono.

Un cuento de Vargas Llosa más serio de lo que parecía.

“Fue un enamoramiento de la pichula, no del corazón”, escribió Mario Vargas Llosa en un cuento, en 2020. Y ahí quedó la frase. El que hablaba no era el Premio Nobel peruano sino un personaje, un hombre grande, muy grande, que se ha perdido en su propia ciudad y mientras da vueltas tratando de volver a casa, repasa su vida. Un cuento, ficción: no pasó nada. Hasta que, en 2022, el escritor se separó de Isabel Preysler, que era su mujer. Y muchos ojos corrieron a releer el cuento. ¿Había sido un enamoramiento de “la pichula”? ¿El escritor, como el personaje, se arrepentía de haber dejado a su mujer de toda la vida por ese impulso?

Eso leímos en 2022. Pero había más y, creo yo, había cosas más importantes en ese cuento, que se llamó Los vientos. Ese personaje se parece mucho a Vargas Llosa: ha sido periodista, vive en Madrid, mira el mundo parecido y algunas de sus opiniones políticas coinciden. Y tienen más o menos la misma edad, aunque el cuento transcurre en el futuro. El hombre tiene cien años, el cuento ocurre en un futuro en que Mario Vargas Llosa -que hoy cumple los 89- alcanzaría el siglo.

No tiene piedad el escritor peruano. En el cuento, ese hombre se pierde en su propia ciudad. Da vueltas, se hace encima. Anda largando gases (de ahí el título del relato). Esa es la imagen que pinta Vargas Llosa de un hombre viejo. Más viejo que lo que él es hoy, es cierto.

Así empieza el relato, de entrada: “Fui a la manifestación por la clausura de los cines Ideal, en la Plaza de Jacinto Benavente y, apenas acababa de comenzar, me sobrevino uno de esos vientos intempestivos que ahora me asaltan con frecuencia”. Por suerte, dice, alrededor nadie se dio cuenta. O eso cree. Pero debe tener razón porque eran “ruinas humanas como yo”.

Su memoria, describe, es una “legañosa ciénaga”. Ni que hablar ahora, que no se acuerda de su dirección y es un hombre desorientado que no puede dejar de soltar “vientos”. Una tristeza de imagen.

Mirar desde la vejez

Pero el que escribe este cuento es Mario Vargas Llosa, no se crean que va a dar lástima. Ese personaje, que se reconoce conservador y se describe muy deteriorado, opina sobre el mundo que ve y no escatima crueldad.

Ve que se cierran cines y librerías, ve que el sexo perdió espacio, que las guerras están a la orden del día. Ve que la literatura escrita por humanos ha sido reemplazada por la que hace la Inteligencia Artificial. “La vida sin librerías, sin bibliotecas y sin cinemas, es una vida sin alma. Si eso es el progreso, que se lo guarden donde el sol no les alumbre”, dice el personaje. Sabe que los libros están digitalizados pero no lo convence, no le alcanza.

Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler. Un amor que pasó.

Ni que hablar, con las artes plásticas: “¿No están acaso digitalizados los cuadros y esculturas que hay en ellos? Sin duda esa es la razón de que tan poca gente los visite. Incluso el Prado, que solía estar siempre lleno, sobre todo en los veranos. Mucha gente prefiere ahora ver los cuadros en las pantallas, igual que Osorio. ¡Como si fuera lo mismo ver a un Goya o a un Velásquez o a un Rembrandt originales que en la imagen de una computadora! "

“En cuanto a la libertad, creo, hoy día –mañana puedo haber cambiado de opinión- que ha desaparecido enteramente de nuestras vidas”. Este es Mario Vargas Llosa a pleno, mirando el mundo. Es Mario Vargas Llosa, que hoy cumple 89 años, diciendo que desde este punto de la vida se puede decir que hay cosas que van muy mal.

Es Mario Vargas Llosa hablando, desde su experiencia, del presente que ve y que protagoniza. El que se dice liberal-liberal pero no se deja pegar ninguna etiqueta conservadora. El Mario Vargas Llosa parecido a sí mismo. Hagan memoria: en 2019 escribió un artículo que tituló “La capitana Rackete, candidata al Nobel”, Hablaba de Carola Rackete, la mujer que rescató a 40 inmigrantes que andaban a la deriva por el Mediterráneo y los llevó a Italia. ¿La aplaudieron? Bueno, no: la metieron presa y la declararon “peligrosa para la seguridad nacional”, aunque la soltaron a los cuatro días. Vargas Llosa se las tomó contra Matteo Salvini, el hombre fuerte del gobierno italiano. “Cuando las leyes, como las que invoca Matteo Salvini, son irracionales e inhumanas, es un deber moral desacatarlas, como hizo Carola Rackete”, escribió. Ponía la moral y la humanidad por arriba de las leyes. “La joven alemana ha violado una ley estúpida y cruel, de acuerdo con las mejores tradiciones del Occidente democrático y liberal”, escribió entonces. Si la ley es estúpida y cruel.. ¿hay que acatarla?

No tenía 15 años Vargas Llosa cuando hizo eso. Tenía 83. Y porque tenía 83 ya había visto y pensado y cambiado de idea y vivido con nuevas ideas. Y ya sabía que envejecer es cambiar pero también -y mucho- ver cambiar el mundo alrededor de uno, empezar a ser un poco extranjero en ese mundo nuevo. Y, como les pasa a los extranjeros, tener que revalidar la residencia, demostrar que se está acorde, mostrar la visa muchas veces. Y desde ahí, habla: este hombre deteriorado pero con una vida atrás dice que cuidado con el entusiasmo tecnológico. Dice que saluda los avances en salud. Dice que ojo con perder el alma.

En Los vientos, Mario Vargas Llosa se permitió plantarse como un hombre mayor que evalúa el presente, que aprueba algunas cosas, que rechaza muchas. Nada salió como él había pensado pero ¿qué salió como alguien había pensado? Vargas Llosa le saca punta a la vejez en un cuento que a cada rato da cosas nuevas para pensar. 

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¿Qué es una ciudad esponja y cómo ayuda frente a las inundaciones?

Este concepto de ciudad sostenible concibe la gestión del agua de una manera diferente y ya se utiliza en varios lugares del mundo, como China y Estados Unidos

Vista del Parque Yanweizhou de Jinhua, en la ciudad china de Jinhua, uno de los ejemplos más conocidos de ciudades que se adaptan para convertirse en "esponjas". La metrópoli tiene más de 4.4 millones de habitantes y se ha convertido en un ejemplo de ciudades inteligentes. Fotografía de Divulgación TURENSCAPE

La combinación de una elevada urbanización y los ya casi inevitables efectos del cambio climático están provocando un aumento de los riesgos para quienes viven en algunos lugares, como la subida del nivel del mar, las inundaciones y las sequías, que provocan escasez de agua. En este escenario, la aparición de las ciudades esponja es muy necesaria y ya se están implantando con éxito en todo el mundo. 

Solo en la región de América Latina y el Caribe, por ejemplo, cerca del 80 % de las personas (unos 588 millones) viven en centros urbanos, según datos del informe Estado de las Ciudades en América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat).

China es uno de los primeros países en aplicar la creación de ciudades esponja a gran escala. Ha habido más de 16 ciudades desde 2012, cuando comenzaron los proyectos. Aquí, una vista del parque Jinhua Yanweizhou, en la ciudad de Jinhua.
Fotografía de Divulgación TURENSCAPE

La concentración de personas, combinada con cambios drásticos en los paisajes y en los procesos de sellado del suelo, hace que las ciudades sean vulnerables a las variaciones climáticas (que se están produciendo con mayor frecuencia). 

En este escenario, la transformación de las ciudades corrientes en ciudades esponja es una solución urbanística encontrada para que la naturaleza, los impactos climáticos y las estructuras urbanas puedan coexistir de forma más inteligente. 

Pero, ¿qué es una ciudad esponja? 

“Una ciudad esponja es un concepto de ciudad sensible al agua, que se refiere a una situación en la que tiene la capacidad de retener, limpiar e infiltrar el agua utilizando soluciones basadas en la naturaleza”, define un artículo sobre el tema publicado por el Observatorio de Innovación para Ciudades Sostenibles (OICS), una plataforma virtual para mapear y difundir contenidos y soluciones urbanas innovadoras en sostenibilidad que cuenta con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

Uno de los principales cambios al transformar una ciudad ordinaria en una ciudad esponja es cubrir el suelo con material permeable, como en la foto del parque Jinhua Yanweizhou, que absorbe el exceso de agua de lluvia y puede ayudar a llenar las capas freáticas y los acuíferos, ambos subterráneos.Fotografía de Divulgación TURENSCAPE

El objetivo de los cambios arquitectónicos y urbanísticos que hacen que una ciudad encaje en el concepto de “esponja” sostenible es encontrar soluciones que ayuden a absorber el agua de lluvia, ya sea en “zonas libres o urbanizadas”, señala el OICS.

La idea es también recargar con esta agua los acuíferos locales y las aguas subterráneas, así como dejar que el excedente de lluvia escurra hacia zonas que podrían inundarse, señala la fuente.  

La plataforma explica que una ciudad esponja debe estar “diseñada para funcionar como un bosque: de modo que tenga una cubierta vegetal que secuestre carbono”. Además, una ciudad esponja debe proteger e introducir biodiversidad para que su estructura funcione.

Esto significa que pueden surgir zonas verdes con sus propios árboles y animales. “Las ciudades esponja tienen el potencial de contribuir a mejorar otros aspectos esenciales para la calidad de vida, el bienestar y la atracción de empresas de la nueva economía ‘verde’ y creativa”, afirma la plataforma.

Izquierda: El parque inundado de Jinhua Yanweizhou muestra cómo las zonas inundadas funcionan para contener el exceso de agua de lluvia. Derecha: Sin precipitaciones excesivas, una estructura reforzada dentro de los parámetros de una ciudad esponja, como las del parque Jinhua Yanweizhou en China, cambia el aspecto urbano, insertando mucha más vegetación y estructuras que pueden soportar inundaciones, como puentes elevados, por ejemplo.FOTOGRAFÍAS DE Divulgación TURENSCAPE

¿Qué elementos hacen a una ciudad esponja? 

Hay muchas medidas que convierten a un sitio en una ciudad esponja. Entre ellas, un artículo publicado en la revista científica Elsevier titulado Aplicación de medidas basadas en la naturaleza en la iniciativa china de ciudades esponja, destaca:

Creación de zonas verdes para que el agua escape, como humedales y parques inundables.
Reconstrucción de las riberas de los ríos con la retirada del hormigón y la implantación de bosques de ribera o zonas verdes.
Implementación de “jardines de lluvia”, zonas verdes diseminadas por las ciudades que, según Elsevier, reducen la escorrentía superficial entre un 25 % y un 69 % y la escorrentía máxima entre un 12 % y un 71 %.
Creación de los llamados “tejados verdes”, que reducen en 20 minutos el índice de precipitaciones sobre el suelo. En otras palabras, se dispersa más rápidamente de la ciudad.
Adhesión a la tecnología del pavimento permeable, que “minimiza la fragmentación, el agrietamiento y el asentamiento desigual” de las partes asfaltadas o de hormigón, ya que también absorbe el agua.
Ciudades de todo el mundo ya han adoptado elementos que les confieren las características de esponja. Es el caso de Jinhua y Shanghai en China; Nueva York, en Estados Unidos; Berlín, la capital de Alemania; y Copenhague, en Dinamarca (por citar solo algunas). China es uno de los países que más invierte en la creación de ciudades esponja, con 16 urbes adaptadas de este modo. 

(Fuente: National Geographic)

La plastisfera: una amenaza emergente para el medioambiente y la salud pública

 

mbafai/Shutterstock

El desarrollo de los plásticos ha sido uno de los avances tecnológicos más importantes en la historia de la humanidad. Desde mediados del siglo XX su producción mundial ha crecido de manera exponencial, impulsada por su adopción en sectores como la medicina, la construcción, la industria alimentaria y la tecnología.

Esta expansión ha venido acompañada de una diversificación en sus aplicaciones, que van desde envases desechables y dispositivos médicos hasta componentes automotrices y electrónicos. Sin embargo, este crecimiento acelerado ha traído consigo consecuencias ambientales preocupantes.

Una vez desechados, los plásticos generan un enorme volumen de residuos que, en su mayoría, no se degradan fácilmente y terminan acumulándose en ecosistemas terrestres y marinos. La persistencia de estos materiales en el medio ambiente ha impulsado la aparición y selección de comunidades microbianas. En ellas, los plásticos terminan rodeados de bacterias, virus y hongos.

Algunos de esos microorganismos se comen el plástico, es decir, degradan polímeros plásticos y los asimilan como fuente de carbono y energía. Otros simplemente colonizan las superficies plásticas y, debido a la naturaleza hidrofóbica del plástico, crean unas estructuras complejas llamadas biopelículas.

Este fenómeno, que integra desechos plásticos y los microorganismos que los colonizan, dio origen al término “plastisfera”, acuñado en 2013.

Las bacterias ‘intercambian’ genes

La plastisfera es un ambiente crítico para la proliferación de bacterias patógenas y resistentes a los antibióticos.

El motivo es que este ecosistema no solo favorece la acumulación de microorganismos, muchos de ellos potencialmente patógenos. También ofrece un entorno propicio para el intercambio genético de todo tipo de genes, incluidos los de resistencia, que pasan de unas bacterias a otras mediante “transferencia horizontal”.

La transferencia de material genético también puede ser facilitada por un viejo conocido de las bacterias: los bacteriófagos o fagos. Estos son virus que infectan bacterias, permitiendo el intercambio genético. Este proceso, conocido como “transducción”, juega un papel crucial en la dinámica microbiana, dado que facilita la adquisición de nuevas características fenotípicas, incluida la resistencia a los antibióticos.

Los fagos también pueden brindar a las bacterias la capacidad de metabolizar diversos sustratos, proporcionándoles una ventaja competitiva. A esto hay que sumar que los fagos son las entidades biológicas más abundantes del planeta. Se estima que superan a las bacterias en una proporción de diez a uno.

Por ello, la plastisfera representa un ecosistema emergente donde las bacterias y los fagos pueden interactuar, dando lugar a procesos de los cuales aún se dispone de información limitada.

Descubriendo inesperadas interacciones

Con el fin de incrementar el conocimiento sobre estas interacciones, en un estudio reciente realizamos un análisis de datos metagenómicos de diferentes ecosistemas. Entre ellos, examinamos muestras de la plastisfera y su entorno, abarcando cuatro ecosistemas y dos tipos de plásticos: biodegradables y no biodegradables.

A partir de los análisis bioinformáticos, que implican el uso de programas para extraer información de datos biológicos, se obtuvieron genomas de bacterias y fagos. Estos análisis permitieron identificar patrones de diversidad y establecer posibles rutas de transferencia de material genético entre bacterias y fagos.

Las comunidades de fagos en la plastisfera mostraron una menor diversidad y una proporción más baja de fagos virulentos en comparación con los entornos naturales. Los análisis también mostraron una asociación entre fagos y bacterias patógenas. De igual manera, se observó una relación con bacterias resistentes a los antibióticos.

Las asociaciones entre fagos y bacterias patógenas o resistentes fueron especialmente evidentes en los plásticos biodegradables. Esto sugiere que este tipo de materiales podrían generar entornos más propensos a la proliferación y diseminación de microorganismos con relevancia clínica.

Además, se identificaron genes metabólicos auxiliares en fagos. Estos genes pueden desempeñar un papel clave en diversos procesos biológicos como el metabolismo de nutrientes, la producción de antibióticos y la formación de biopelículas.

La presencia de estos genes en fagos puede favorecer la competencia ecológica y la supervivencia de bacterias patógenas y resistentes a los antibióticos. Estas observaciones demuestran que los fagos juegan un papel directo en la transferencia horizontal de estos genes en las comunidades microbianas de la plastisfera.

Un reservorio al que prestar atención

Este hallazgo posiciona a la plastisfera no solo como un sustrato físico para la colonización microbiana, sino también como un reservorio dinámico. En este entorno, los fagos establecen relaciones complejas con sus huéspedes bacterianos. Estas interacciones no solo influyen en la propagación de la resistencia a los antibióticos, sino que pueden incrementar la virulencia de las bacterias.

Aunque estos hallazgos representan un avance en la investigación de la plastisfera, surgen preguntas importantes. Por ejemplo, hasta qué punto estas interacciones podrían tener implicaciones directas para la salud pública y el medio ambiente. Aún queda mucho por descubrir, especialmente en lo que respecta a los factores que impulsan y regulan las interacciones entre fagos y bacterias en este ecosistema emergente.

(Fuente: TheConvesation)

La música, ¿arte o ciencia? De Pitágoras a los tubos armónicos

 shutterstock. New Africa/Shutterstock

La música utiliza sonidos y silencios para evocar emociones y crear experiencias estéticas en el oyente. Su capacidad para transmitir sentimientos y emociones la convierte en un poderoso medio para la comunicación emocional y es un producto cultural que ha estado presente en todas las sociedades humanas, reflejando y moldeando las tradiciones y valores de cada cultura. Como dijo Ludwig van Beethoven, “la música es una revelación más alta que la ciencia o la Filosofía”.

Ya en tiempos de Pitágoras (siglo VI a. e. c.), la música fue considerada como ciencia debido a su fundamento matemático. Los defensores de esta perspectiva argumentan que el universo musical está compuesto por numerosas fórmulas numéricas, como los acordes, la interválica, los ostinatos, las seriaciones, etc.

Pitagóricos celebrando el amanecer, óleo de Fyodor Bronnikov.

También existe una relación con la física, ya que son las ondas sonoras las que se encargan de conducir la información hasta nuestros oídos para que sea el cerebro quien la procese.

Hay muchos aspectos en los que la evolución de música y ciencia han ido de la mano: desde los fundamentos matemáticos de la armonía en el período clásico griego, hasta las investigaciones neurocientíficas más actuales sobre cómo la música afecta a nuestro cerebro, sentimientos y emociones.

Pero al mismo tiempo, la música ha tenido consideración de arte desde que así lo plasmara Platón (en el siglo IV a. e. c.) en su obra La República. El filósofo la describía como un arte educativo por excelencia, capaz de insertarse en el alma y formarla en la virtud.

Música y ciencia a lo largo de los siglos

Pitágoras estudió la relación entre las longitudes de las cuerdas y los sonidos que producían, esbozando de forma teórico-práctica a través de su monocordio las bases para la comprensión matemática de la armonía musical.

Posteriormente, durante la Edad Media, la música se concebía como una de las ramas de la matemática dentro del quadrivium, el plan de estudios de las élites. Esta visión reforzó la idea de la música como una disciplina con fundamentos científicos sólidos.

Siglos después, en el Renacimiento y posteriormente durante el Barroco, el avance de la física hizo posible que se profundizara en el estudio de la acústica, la rama de la ciencia que estudia el sonido. Esto permitió una mejor comprensión de cómo se produce y se percibe la música, sentando las bases para futuras innovaciones en la creación de instrumentos y la composición musical que mostraría el período clásico y romántico.

El siglo XX marcó un punto de inflexión en la relación entre música y ciencia con la aparición de la música experimental. Compositores como John Cage comenzaron a utilizar técnicas de indeterminación y a buscar resultados revolucionarios, desafiando las convenciones establecidas.

John Cage

Aunque debemos a Pierre Schaeffer la introducción del término “musique expérimentale” en 1953 para describir composiciones que incorporaban cinta magnética y música electrónica, estos avances tecnológicos abrieron nuevas posibilidades para la creación y manipulación del sonido a muchísimas personalidades del mundo de la música.

Cabe destacar también la influencia de la electrónica desde finales de la década de 1950, cuando se comenzó a explorar la composición controlada por computadora, fusionando la música con la ciencia de la computación.

Neurociencia y música

En la actualidad, la investigación científica se centra, entre múltiples enfoques interdisciplinares, en cómo la música afecta a nuestro cerebro y nuestras emociones. Numerosos estudios han demostrado que la música puede activar áreas cerebrales relacionadas con la memoria, la atención, la concentración, la emoción, etc.

Este hecho ha contribuido a la aparición de técnicas que usan la música para estimular la actividad cerebral, como el método BAPNE, que emplea el canto y la percusión corporal para estimular las funciones cognitivas y ejecutivas. Sus siglas hacen referencia a las disciplinas Biomecánica, Anatomía, Psicología, Neurociencia y Etnomusicología.

En el libro Body Percusion (2018), se proponen actividades donde el cuerpo y el movimiento experimentan y construyen música a través de las polirritmias como base del trabajo neurológico.


Un taller para experimentar la música como arte y ciencia

Los tubos armónicos o boomwhackers son una herramienta idónea para explorar la relación de la música con los números, como se pudo mostrar en un reciente taller. Estos instrumentos de percusión de plástico, de diferentes colores y tamaños, ofrecen una forma única y accesible de explorar conceptos musicales fundamentales, promoviendo la creatividad y la expresión artística.


En primer lugar, permiten entender la teoría pitagórica, ya que muestran de manera tangible la relación numérica del sonido. Los participantes pueden experimentar cómo la longitud de los tubos se relaciona directamente con la altura del sonido producido, proporcionando una comprensión intuitiva de los principios acústicos básicos.

También permiten entender conceptos como el ritmo y la estructura musical cuando se usan para crear acompañamientos armónicos sencillos, e incluso al reproducir frases rítmico-melódicas de canciones. El uso de los boomwhackers facilita la experimentación y el desarrollo creativo musical, permitiendo una mejor comprensión de los conceptos teóricos musicales.

La dimensión kinestésica de la música

El uso del cuerpo y del espacio gracias a la facilidad interpretativa de estos instrumentos de percusión añade una dimensión kinestésica al aprendizaje musical, mejorando la coordinación y la conciencia espacial de los partícipes.

Para crear melodías y armonías coherentes, los participantes deben coordinar sus acciones, desarrollando así habilidades cruciales como la escucha activa, la sincronización rítmica, la comunicación no verbal y el trabajo en equipo. Al convertir el movimiento en sonido, los participantes mejoran su coordinación visomanual, la percepción espacial y el control motor fino y grueso.

El desarrollo psicomotriz no solo es beneficioso para la música, también puede tener efectos positivos en otras áreas de aprendizaje y desarrollo personal, como la estimulación de la creatividad a partir del enfoque lúdico y experimental que fomenta pensar de manera creativa y a explorar nuevas formas de expresión musical.

Así, como escribió el célebre músico y poeta francés Guillaume de Machaut (1300-1377), la música es una ciencia que puede hacernos reír, cantar y bailar. De este modo, podemos concluir con esta concepción dual de la música como ciencia y arte que aún hoy, en pleno siglo XXI, prevalece.

(Fuente: The Conversation)

Al Romanticismo inglés le gustaba Calderón de la Barca

 

Representación del auto sacramental «La vida es sueño», de Calderón de la Barca, por la compañía La Barraca, con decorados de Benjamín Palencia en la Universidad Central de Madrid (25 de octubre de 1932). Fotografía anónima. Colección del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid, España. Museo Reina Sofía / Wikimedia Commons

Es posible afirmar que el dramaturgo madrileño Pedro Calderón de la Barca fue uno de los máximos exponentes de la literatura del Siglo de Oro español. Aunque existen dudas en cuanto a su superioridad en la escritura de comedias frente al prolífico Lope de Vega, estas se disuelven cuando hablamos de su destreza en el manejo del género sacramental.

Este género, originado en los misterios medievales, se caracteriza por contar con textos breves en verso de temática religiosa, principalmente sobre la eucaristía y la redención, aunque también tienen espacio las vidas de santos.

En los autos sacramentales se utiliza la alegoría para llevar a escena personajes abstractos como el Pecado, el Demonio, el Albedrío, los sentidos o los continentes geográficos. Su representación tenía lugar durante las festividades del Corpus Christi de las principales ciudades españolas junto a pasacalles y celebraciones de gran ostentación y alegría para el pueblo llano.

Ilustración del auto sacramental de Calderón Andrómeda y Perseo, 1653. Houghton Library / Wikimedia Commons

Calderón de la Barca en el XIX británico

Si Calderón llevó el auto sacramental hasta lo más alto durante el siglo XVII, la racionalidad y el cambio en los gustos estéticos de la Ilustración y el Neoclasicismo lo rechazó, considerando una perversión la celebración de aspectos religiosos “privados e íntimos” mezclados con asuntos profanos y representados entre la algarabía popular.

Un siglo más tarde, en el XIX, desde Alemania (precisamente donde se inició el Romanticismo), los hermanos Schlegel redescubrieron al Calderón escritor de autos. Desde allí, el interés por esta aproximación cultural y literaria que fue el movimiento romántico se expandió por el resto de Europa, llegando así a Gran Bretaña.

A priori, la situación de las piezas sacramentales resultaba complicada: Calderón de la Barca había sido señalado como un literato conservador (también podemos recordar que fue cura), escribiendo sobre cuestiones de fe católica. Lo lógico sería que no hubiera despertado interés alguno entre los revolucionarios románticos, con ideas más transgresoras sobre la literatura, la cultura y la vida en general.

Sin embargo, no fue así: tres de los autores más destacados del Romanticismo inglés, Robert Southey, Samuel T. Coleridge y P. B. Shelley se sintieron atraídos por su obra sacramental, aunque con opiniones dispares.

Southey, Coleridge, Shelley y… Calderón

En Omniana, primera obra de notas misceláneas, el hispanista Robert Southey sintetiza el argumento del auto Psiquis y Cupido de Calderón, sin incluir valoración alguna. Sin embargo, sí lo hace en su correspondencia personal, donde desprecia los autos en general (que ha leído) por la enorme influencia que la doctrina católica ejerce sobre sus versos.

Tomo sexto de Autos sacramentales, de Pedro Calderón de la Barca. Edición del siglo XVIII. Biblioteca Nacional de España, CC BY

A pesar de su profesión como crítico literario y eminente hispanista, Southey no es capaz de desvincular poesía y fe (era anglicano), algo que también afea a Lope de Vega, y por ello fracasa en su interpretación de estas obras calderonianas.

Coleridge ya anticipa su entusiasmo por Calderón cuando comenta entre sus conocidos que puede compararse incluso con Shakespeare (algo muy destacable teniendo en cuenta la adoración que recibe el bardo inglés entre sus compatriotas).

El autor británico, que manejaba apenas el español, no pudo tener contacto directo con la obra de Calderón. Pero sí lo tuvo a través de las lecturas en voz alta de fragmentos traducidos, tanto de comedias como de autos, a las que acudía en casa de los Gisborne (ella sobre todo, Maria Gisborne, fue una excelente hispanista).

Además, en su obra Aids to Reflection, donde compila aforismos morales y religiosos, Coleridge expresa su intención de retirarse a leer La devoción de la cruz (comedia calderoniana) al lado del mar.

También colabora en la redacción de notas en Omniana, donde, después de haber leído el resumen de Psiquis y Cupido de Southey, se lamenta de que su amigo no haya traducido / resumido más autos. Es capaz, así, de concebir a Calderón como un poeta y disfrutarlo desde el punto de vista puramente estético y literario, sin recelar de sus obras por divergencias en su visión de la religión.

P. B. Shelley manifiesta abiertamente su adoración por Calderón y afirma que ha leído los 72 autos al menos dos veces (algo que, por la magnitud de la tarea, puede ponerse en entredicho). No obstante, sí parece cierto que aprendió español para poder leer al dramaturgo en su lengua original. De hecho, traduce algunos pasajes de la comedia La cisma de Inglaterra.

Gregorio Fosman, Retrato de Pedro Calderón de la Barca, 1682. Grabado calcográfico. BNE / Wikimedia Commons

El británico, autor de ideas profundas, a veces echa de menos estas características en la obra de Shakespeare, pero las encuentra presentes en Calderón. Alaba las posibilidades que ofrece la unión de música y religión en los autos, pero critica la rigidez que imponen a este teatro la personificación de figuras alegóricas y su pretensión didáctica, algo que contrasta con el didactismo de muchos de sus poemas. La forma de entender la literatura y escribirla entre Shelley y Calderón era posiblemente más cercana de lo que el propio autor inglés pensaba.

Parece, entonces, que el interés de Shelley por Calderón procedía de la comedias más que de los autos.

La estética por encima de las ideas

De cualquier modo, en mayor o menor medida, Southey, Coleridge y Shelley acceden a las piezas sacramentales de Calderón dos siglos después de haber sido escritas, desde un contexto literario y religioso con destacadas diferencias.

En cada uno de ellos podemos comprobar modos de acercarse al acontecimiento artístico. También podemos ver cómo, en muchas ocasiones, nuestras ideas y concepciones sobre la vida influyen negativamente al impedirnos contemplar y valorar una muestra de literatura como lo que realmente es: una manifestación estética a través del lenguaje.

(Fuente: TheConversation)

Mochila de 72 horas: ¿qué alimentos debo incluir para que me ayuden a sobrevivir y a disminuir el estrés?

David Pereiras/Shutterstock

El pasado 26 de marzo, la Unión Europea publicó una guía donde instaba a los ciudadanos a disponer de un kit que permita la supervivencia de una familia durante tres días. Más allá de la alarma que provoca la posibilidad de un conflicto armado, el mensaje de la UE pretende que todos estemos preparados para una emergencia, incluyendo catástrofes naturales –como la dana de Valencia– o pandemias como la del covid-19.

La “mochila para 72 horas” no es algo nuevo. Ya existían recomendaciones desde organismos como UNICEF para países donde los desastres climáticos son frecuentes. Y el nombre no se eligió al azar: mochila porque debe ser algo cómodo de transportar, y 72 horas porque es el tiempo que tardan en llegar los servicios de emergencia.

Dentro de esa mochila debemos guardar cosas diversas, pero es muy importante incluir comida que nos proporcione la energía y los nutrientes necesarios. Además, deben ser alimentos de larga vida útil, fáciles de transportar y de consumir.

Lo más básico

El primer producto de la lista es el agua, el nutriente más necesario. Se puede sobrevivir semanas sin comida, pero sin agua sólo días. ¿Y cuánta? Pues depende de muchos factores, entre ellos el clima.

El mínimo es un litro de agua diario por persona, y se puede incluir también alguna pastilla potabilizadora. Además, hay que pensar en los elementos minerales. No sería mala idea algún sobre de suero fisiológico, o geles rehidratantes.

Por lo demás, los alimentos que elegiríamos serían principalmente liofilizados (leche en polvo, sopas de sobre, etc.) y enlatados o barritas energéticas. También debemos pensar si alguien tiene necesidades especiales, como ancianos o personas con intolerancias alimentarias. Y en caso de que haya bebés, es necesario incluir leche de fórmula.

 ¿Puede la dieta ayudarme a lidiar con el estrés?

Recordemos que es un kit básico para sobrevivir a una situación de emergencia, muy distinto a nuestra alimentación normal. Hay que revisarlo para retirar los productos que van caducando, aunque seguramente no lo tengamos que utilizar.

Pero ¿qué ocurre si nos vemos obligados a hacer uso de su contenido? ¿Pueden los alimentos almacenados ayudarnos a disminuir el estrés de la situación?

En momentos de estrés sostenido nuestro cuerpo sufre los efectos negativos del cortisol, la principal hormona que se libera. Al mismo tiempo, disminuyen la serotonina y la melatonina, responsables de nuestra sensación de bienestar y estado de ánimo positivo.

La buena noticia es que hay alimentos que bien bajan el cortisol, o bien aumentan la serotonina y la melatonina. Y podemos meterlos en nuestra mochila.

Chocolate negro: las variedades con 75 % o más de cacao contienen gran cantidad de flavonoides. Estas moléculas han demostrado disminuir el cortisol. También son unos grandes antioxidantes que ayudarán a nuestro corazón.

Frutos secos: son ricos en magnesio y potasio, que ayudan a disminuir el cortisol en sangre y, además, aumentan la melatonina.

Legumbres: no solo son fantásticas para evitar la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardiovasculares, sino que también pueden mantener a raya el cortisol.

Pescado azul: sus ácidos grasos omega-3 son conocidos por sus beneficios para la salud cardiovascular, a lo que se suma su efecto modulador sobre el eje hipotálamo-hipófisis-adrenales y la liberación de cortisol.

Lácteos: ¿quién no se ha tomado un vaso de leche caliente antes de ir a la cama? Su alto contenido en triptófano, aminoácido que utilizamos para sintetizar la serotonina y la melatonina, hace que durmamos mejor y estemos más tranquilos.

En resumen, algunas latas de legumbres y de pescado azul, una tableta de chocolate negro, frutos secos y un paquete de leche en polvo pueden proporcionarnos la energía necesaria para la espera. Y también un plus de tranquilidad que agradeceremos.

Más allá de las 72 horas: alimentos para evitar las consecuencias del estrés

A menudo no hace falta experimentar una situación de emergencia: la mayoría vivimos en un estado constante de inquietud. Pero podemos conseguir que esa incómoda sensación de estrés y ansiedad se reduzca; sólo tenemos que poner un poco de nuestra parte.

Pequeños cambios en nuestros hábitos juegan a nuestro favor. ¿Qué tal si quedamos con los amigos, salimos al campo de excursión y terminamos con una buena ensalada y algo de fruta? ¿Mejor un paseo por la playa y un espeto de sardinas?. Ambas son versiones de la dieta mediterránea.

Porque el término “dieta” no sólo describe lo que comemos: también hace referencia al ambiente, el ejercicio físico o la interacción social. Todos son aspectos que han demostrado su función como antidepresivos y ansiolíticos.

Son muchos los estudios que demuestran que la dieta mediterránea es un excelente “estilo de vida” para mejorar nuestra salud física y mental. El aceite de oliva, su principal protagonista, nos aporta multitud de beneficios. Es antihipertensivo, antioxidante y también ansiolítico. Junto a una gran variedad de frutas, verduras, legumbres, frutos secos, y pescado, conforma el patrón de dieta más recomendado para mantener alejados el estrés y la ansiedad.

Una excelente elección, no solo para cuidar nuestro cuerpo y nuestra mente, también el planeta. Disfruten de la buena compañía y los buenos alimentos. Es la mejor mochila para hacer frente al estrés, y estar de paso bien preparados.

(Fuente: The Conversation)

viernes, 4 de abril de 2025

Dejar de fumar con IA: cuando la tecnología se complementa con la fuerza de voluntad

Aplicaciones que detectan patrones y ofrecen estímulos en tiempo real están ayudando a miles de personas a abandonar el tabaco.

La tecnología contra el tabaco: un clic para dejar de fumar (Foto: Freepik).

Martina juró que sería su último cigarrillo. Julián gastó fortunas en parches y chicles de nicotina. Sofía intentó de todo, pero siempre recaía. Sin embargo, la solución que finalmente los ayudó a dejar de fumar no fue únicamente la pura fuerza de voluntad ni los métodos tradicionales, sino la inteligencia artificial.

Desde los 18 años, Martina, ahora de 32, fumaba de manera habitual. A pesar de varios intentos por dejarlo, siempre recaía en reuniones sociales. Todo cambió cuando probó SmokeFree, una app que analiza patrones de consumo y envía mensajes motivacionales en momentos clave. Además, le muestra el dinero ahorrado y los beneficios para su salud. Seis meses después, sigue sin tocar un cigarrillo.

Julián, diseñador gráfico de 40 años, había probado innumerables métodos sin éxito. Finalmente, descubrió MindCotine, una aplicación de realidad virtual que lo exponía a sus "situaciones límite", entrenando su mente para resistir la tentación. Con el tiempo, su ansiedad disminuyó y logró abandonar el cigarrillo definitivamente.

Sofía, de 27 años, encontró en Kwit un aliado inesperado. La app transformó su lucha en un juego: cada día sin fumar le otorgaba puntos y logros. La sensación de progreso y recompensa la mantuvo motivada. Hoy, celebra un año libre de tabaco.

Historias como estas reflejan una tendencia global: en un mundo donde la voluntad a veces no alcanza y los métodos convencionales fallan, la inteligencia artificial se convierte en un aliado inesperado. Sin embargo, a pesar de los avances tecnológicos, el tabaco sigue siendo una de las principales causas de muerte prevenible.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2020, el 22,3% de la población mundial fumaba y más de 8 millones de personas murieron a causa del tabaco, 1,3 millones de ellas por exposición al humo ajeno. Desde el año 2000, el consumo global de tabaco cayó un 33% gracias a regulaciones estrictas, como impuestos más altos y prohibiciones en espacios cerrados. Sin embargo, el consumo entre los jóvenes sigue siendo preocupante: más de 2,5 millones de adolescentes comenzaron a fumar en 2020.

¿Puede la tecnología vencer al cigarrillo?

El futuro de la lucha contra el tabaco podría estar en la inteligencia artificial, la realidad virtual y la "gamificación". Estas herramientas están transformando la forma en que miles de personas enfrentan una adicción que durante décadas pareció imposible de erradicar.

Las aplicaciones móviles están a la vanguardia de esta revolución. Ya no se limitan a ofrecer recordatorios o gráficos motivacionales: muchas funcionan como asistentes digitales capaces de identificar los momentos de mayor riesgo y actuar en tiempo real.

Un estudio publicado en Nicotine and Tobacco Research destaca a Quit Sense como una posible clave en esta batalla. Desarrollada con inteligencia artificial, esta app aprende los hábitos del usuario y detecta situaciones en las que es más probable que recaiga, como el café de la mañana o momentos de estrés. Cuando esto sucede, envía mensajes personalizados para ayudar a evitar el impulso de fumar.

Los resultados son prometedores. En un ensayo clínico liderado por investigadores de la Universidad de Cambridge, 209 fumadores probaron la aplicación. Quienes la usaron tuvieron cuatro veces más probabilidades de dejar el cigarrillo que aquellos que recurrieron a métodos convencionales de apoyo online.

Aun así, el desafío persiste. ¿Puede una app realmente romper la asociación entre el cigarrillo y la rutina diaria? ¿Qué pasa con el hábito de fumar después de una comida o en una charla con amigos? La tecnología avanza, pero la naturaleza humana sigue siendo la misma. Algunos usuarios desinstalarán la app y volverán al tabaco en cuestión de minutos. Otros, en cambio, encontrarán en la inteligencia artificial el apoyo que siempre necesitaron.

Con todo, lo cierto es que la IA no hace milagros, pero sí puede aumentar las probabilidades de éxito. Y en la lucha contra el tabaco, cada ayuda cuenta. ¿Será esta la clave definitiva para decirle adiós al cigarrillo?

(Fuente: Agencia de Noticias Científicas / UNQ)

De Alejandría a Wikipedia, el francés Christian Jacob cuenta la fascinante historia de las bibliotecas

El historiador, autor de "De los mundos letrados a los lugares de saber", analiza la evolución de estos espacios. "Tienen un poder generador de sueños, lenguaje y conocimiento", resumió.

(Foto: composición propia).

Si un lector ingresa a un laboratorio científico, un taller de imprenta, el "studiolo" (o gabinete de curiosidades) de un erudito renacentista o una biblioteca medieval, se planteará varios interrogantes. ¿Qué verá? ¿Cómo estarán organizados estos lugares? ¿Cuál sería su mobiliario? Y, con respecto a los actores involucrados: ¿Qué harían?

A partir de estas preguntas iniciales, el historiador francés Christian Jacob comenzó a bosquejar su obra "De los mundos letrados a los lugares de saber" (editado en Argentina por Ampersand), en donde consideró el espacio para cultivar conocimientos en diferentes escalas: el país, la ciudad, el distrito de esta urbe, un edificio, una sala de aquel espacio, una mesa allí ubicada, un libro, una página de ese ejemplar, etc.

Formado en la corriente de la antropología de los mundos antiguos, representada en Francia por los historiadores Jean-Pierre Vernant, Marcel Detienne y Pierre Vidal-Naquet, los primeros trabajos de Jacob se centraron en las representaciones y la construcción del espacio, en los geógrafos griegos, y más tarde en la historia de la cartografía y sus efectos intelectuales. "En mi trabajo como historiador de la antigüedad, investigué primero, la aparición y el desarrollo de bibliotecas en Grecia y Roma como por ejemplo las bibliotecas de las escuelas filosóficas, como el Liceo de Aristóteles; luego, bibliotecas reales en Alejandría y Pérgamo y, finalmente, bibliotecas públicas y grandes colecciones privadas en Roma", detalla.

Según Jacob, las bibliotecas "materializan la tradición, el patrimonio, la identidad y la memoria" (Foto: Freepik).

Según él, en términos generales, las bibliotecas a lo largo de la historia siempre fueron algo más que la suma de los libros que contenían. "Materializan la tradición, el patrimonio, la identidad y la memoria; reúnen el tiempo en un orden espacial; construyen un orden intelectual y simbólico; y tienen un poder generador, de sueños, lenguaje y conocimiento", resumió el académico francés.

Las fuentes del saber

Si se considera a la "Historia Natural" de Plinio el Viejo (siglo I d.C.) como la única gran enciclopedia que, realmente, nos llegó desde la Antigüedad clásica, el Hombre se halla frente a un dispositivo particular. "Es una obra individual, concebida con un plan general y un objetivo intelectual, filosófico y político particular, que reflejaba la personalidad y el proyecto de Plinio", resumió Jacob.

Según él, en este tipo de trabajos individualistas, existe un "autor" claramente identificable, que aparece a lo largo del texto. Y así lo amplió: "Este autor fue el responsable de la selección de fuentes e información, y de su distribución en el plan general de su enciclopedia, recopilando hechos de un vasto corpus de fuentes griegas, romanas, archivísticas, orales, antiguas y contemporáneas, y es la escritura enciclopédica la que asegura su coherencia y unidad".

La literatura académica de la Antigüedad, según Jacob, se sitúa entre distintos modelos. Por un lado figura el conocimiento natural secularizado y racionalizado de los presocráticos, que abarca física, astronomía y cosmología. Luego, se encuentran las pretensiones enciclopédicas de los sofistas del siglo V a.C., desafiadas por Sócrates y Platón, quienes cuestionaron los mismos cimientos de todo conocimiento y el estatus de la verdad.

Y, por último, surgiría el proyecto intelectual de Aristóteles y sus discípulos. "Ellos tenían el fin de investigar los mundos físicos, animales y humanos, y de situar estos tratados especializados dentro de una estructura general, que puede describirse como enciclopédica, tanto por su finalidad globalizadora como por sus marcos epistemológicos", explicó el autor.

El historiador francés se enfocó, al comienzo, en el estudio del desarrollo de las bibliotecas en Grecia y Roma (Foto: Freepik).

Continuando con el universo griego, Jacob explicó que "la canonización de ciertos textos adoptó otras formas, como las representaciones de los cantores", su lugar en los planes de estudio de las escuelas elementales, pero también su omnipresencia en las artes figurativas, tal es el caso, por supuesto, de la épica homérica: la Ilíada y la Odisea. "El dominio de los autores clásicos, la capacidad de citarlos de memoria, y la habilidad de leer libros en voz alta, eran todas señas de la 'paideia', una cultura compartida que, también, era signo de pertenencia social y educación", argumentó Jacob.

Vale recordar que, en cualquier sociedad de aquel entonces, la literatura cumplía una función de identidad, pero sin olvidar que, dicho poder no se limitaba solo a los escritos. "Las culturas puramente orales también contaban con tradiciones poéticas y narrativas, el ejemplo de Grecia es interesante, en la medida en que una literatura escrita y una cultura lectora emergerán de representaciones orales y colectivas", afirmó el historiador.

En el caso del extinto Museo de Alejandría ("Museion", el templo de las musas), Jacob comentó que los gramáticos jugaron un papel importante en la edición y el comentario de los poemas antiguos, así como de secciones enteras de la literatura griega, estableciendo los cánones de poesía, elocuencia, tragedia y comedia. Por ello, el académico francés destacó la transición entre la difusión de la literatura -mediante representaciones, canciones y rituales- y el surgimiento de una literatura para lectores y amantes de los libros.

Aristóteles, quien junto a sus discípulos, según Jacob, "tenían el fin de investigar los mundos físicos, animales y humanos" (Foto: Wikimedia Commons).

La "lección de Alejandría"

Jacob orientó su trabajo académico en dirección a la antigua ciudad portuaria de Alejandría, Egipto, a partir del siglo III antes de Cristo (apoyado en los inmensos fondos de la biblioteca museística de aquel entonces) enfocado en la producción de múltiples tratados, compilaciones y léxicos que generaron nuevos campos de conocimiento.

En contexto, la antigua Biblioteca de Alejandría tenía como objetivo reunir todos los libros del mundo, campos del conocimiento y géneros literarios. "Fue un arma de poder blando, un proyecto político centralizado, inscrito en el palacio real de la dinastía ptolemaica. Los literatos, gramáticos y eruditos que trabajaban allí debían transformar la acumulación exponencial de rollos de papiro en un espacio ordenado, regido por la clasificación, destacando la cartografía de las obras y su datación", resaltó Jacob.

Alejandría fue también, según el especialista, el lugar donde la biblioteca se convirtió en un "horizonte intelectual polígrafo", que reunió todo lo confiado a la palabra escrita del mundo griego. Bastaba solo pensar que los eruditos, que trabajaron allí, tenían a su disposición el archivo escrito completo de toda una civilización, desde las grandes obras literarias hasta los tratados más especializados.

El historiador francés Christian Jacob (Foto: Frédérique Jouval).

Por ello, "la lección de Alejandría", tal cual lo resume el historiador francés fue, en su opinión, el espacio que dio lugar a las primeras bibliografías universales, como las Tablas de Calímaco (nacido en Cirene, actual Libia, y responsable del Pinakes, uno de los primeros catálogos de libros) que, más allá de aquella región egipcia, jugó un rol fundamental como inventario de referencia, algo similar -acá en el tiempo- al catálogo general de las bibliotecas nacionales. "Eso sí, los textos griegos que nos han llegado, no provienen de las colecciones de la Biblioteca de Alejandría que fue destruida por el fuego, no por Julio César, sino durante la guerra del emperador Aureliano contra la reina Zenobia de Palmira, por el año 273", completó el erudito.

Por último, la Biblioteca de Alejandría ocupó un "sitio de crítica sobre la autenticidad de los textos y su atribución". Por ende, fue el momento en que el corpus de autores importantes, como los oradores áticos, fue depurado de textos que les habían sido falsamente atribuidos. "Para identificar un libro, los catálogos indicaban el número de rollos y, a veces, el 'incipit' del texto", agregó Jacob acerca del arcaico método de catalogación.

La Biblioteca de Alejandría, un tema medular en la investigación de Jacob (Foto: Wikimedia Commons).

El libro y los "mojones" en la comunicación

Ya sea hablando de tablillas de madera, con letras grabadas en cera, rollos de papiro que se despliegan sujetándolos con ambas manos -y recorriendo columnas paralelas de texto-, o los primeros códices, en forma de hojas de pergamino dobladas, encuadernadas o no, "el libro es un objeto material y la lectura es un proceso gestual, visual, mental y vocal", reflexiona el especialista.

El soporte, según él, también determina cómo se inscribe el texto, su organización espacial, su disposición, su ritmo visual y su prosodia discursiva. "La historia del libro es una historia de las metamorfosis gráficas de los textos, no solo a través de los diferentes sistemas de escritura y sus convenciones, sino también a través del aparato de navegación que guía al lector: paginación, numeración de líneas y párrafos, títulos y subtítulos, notas al pie, índices, tablas de contenido, entre otros", desglosó el historiador.

Jacob, además, reveló que si tuviera que destacar tres hitos históricos en materia comunicativa, el primero que resaltaría sería la publicación en 1985 del CD-ROM (sigla que significa Compact Disc Read-Only Memory). "Pertenecía al Thesaurus Linguae Graecae, desarrollado por la Universidad de Irvine y el Packard Humanities Institute. Toda la literatura griega antigua, desde Homero hasta la era bizantina, en un CD, con software de consulta y operadores booleanos. Fue una revolución", escribió con entusiasmo.

Grabado de 1876 que recrea el incendio que quizás destruyó parte de la Biblioteca de Alejandría (Foto: Wikimedia Commons).

Para Jacob, el segundo avance comunicacional fue el desarrollo exponencial del correo electrónico e Internet. "Resultó una revolución en la comunicación, particularmente científica y académica, que abrió la puerta a listas de correos de dichos ámbitos y múltiples intercambios con colegas de todo el mundo. En cuanto a Internet, conocemos el impacto gigantesco de la web como fuente de información, archivo de conocimiento y herramienta de trabajo", resumió.

Y, por último, destacó el desarrollo de revistas y libros electrónicos online. "Renovaron la publicación académica, los jóvenes investigadores de hoy ya no están atados al imperativo de construir bibliotecas materiales personales", dice.

El CD-ROM, uno de los hitos de la comunicación para Christian Jacob (Foto: Freepik).

Para él, esta "miniaturización y especialización de los tratados académicos evade una visión sintética y estructurada. Se debe recontextualizar datos tomados de libros anteriores, estas compilaciones anticiparon una de las reglas de Wikipedia, que es usar únicamente información con fuentes, ya que la forma del catálogo potencialmente se presta a adiciones continuas, del mismo modo que las páginas de Wikipedia se prestan a múltiples modificaciones, 'formas abiertas', como decía Umberto Eco", cita.

En resumen, una obra fascinante para quienes deseen ahondar en el gigantesco -y a veces desmesurado- mundo de las bibliotecas.

(Fuente: Infobae / redacción propia)

Para leer el fin de semana: el escritor ateo que viajó con el Papa, lo nuevo de Fernando Aramburu y cómo movernos sin prejuicios

Tres títulos disponibles en formato digital para volar con la mente y estar mejor con el cuerpo, a precio más que accesible. No se necesita ningún dispositivo especial, se leen en cualquier computadora o móvil. También una cuarta publicación gratis, que responde a las angustias sobre la crianza de nuestros hijos.

(Foto: composición propia).

¿Tenemos tiempo para leer literatura, tenemos el deseo de hacerlo? En la vorágine de la vida cotidiana puede creerse que no. Sin embargo, algunos datos parecen desmentir esta idea. La lista de los libros más vendidos en grandes cadenas -como, en nuestro país, Cúspide y Yenny/El Ateneo- muestran que los títulos que más se llevan los lectores son, justamente, literatura y, sobre todo, ficción.

Pero, además, leemos para estar bien, leemos para manejar distintos aspectos de la vida, las relaciones, el cuerpo. Hay libros sobre lo uno quiera, a quien le interese la vida le interesará algún libro. A continuación, cuatro sugerencias.

(Foto: composición propia).

• Hombre caído, de Fernando Aramburu

¿Y si una mujer deja de cuidar a sus padres enfermos para dedicarse a fotografiar ardillas en un parque? ¿Y si un joven cree que hizo justicia por mano propia tras una agresión sufrida por su hermano? "Hombre caído" presenta relatos donde cada protagonista toma decisiones drásticas ante escenarios cotidianos. Como el padre que encuentra un relato inesperado al comprar un peluche de segunda mano. O el hombre que cae en la calle mientras los peatones observan sin poder intervenir.

Aramburu conmovió al mundo con "Patria", la historia de un empresario vasco asesinado por ETA y de su familia, y de cuando la viuda decide volver al pueblo, y de los vecinos que están con ETA y tienen ese hijo que... ¿acaso es quien lo mató?

Los relatos de este volumen caído no son parte de la serie "Gentes vascas", en la que el autor revisó la difícil historia de su nación. Estos relatos, aunque diversos en superficie, comparten una mirada común sobre la condición humana y su fragilidad. Según se plantea en la obra, las historias se mueven entre la emoción y el terror, el absurdo y la sorpresa, la angustia y una inquietante normalidad. A través de estos contrastes, el autor disecciona las complejidades de las relaciones humanas y las emociones más profundas que atraviesan la vida cotidiana.

Para comprar y descargar, hacer click aquí.

(Foto: composición propia).

• El loco de Dios en el fin del mundo, de Javier Cercas

Como cuenta Beatriz Martínez en su crónica, "estaba Javier Cercas firmando libros en Turín cuando su editora italiana le dijo que un señor del Vaticano quería hablar con él. Se trataba de Lorenzo Fazzini, director de la editorial de la Santa Sede y tenía una propuesta de lo más insólita que hacerle: que acompañara al Papa Francisco en su visita a Mongolia e hiciera un libro con el material que él creyera conveniente. Sería, según sus palabras, la primera vez que el Vaticano abriría las puertas a un escritor y le prometían tener una absoluta libertad".

Nada menos y nadie menos que Javier Cercas, el autor de "El impostor" o "Soldados de Salamina". Que fue el primer sorprendido por la oferta. Y empieza el libro diciendo: "Soy ateo. Soy anticlerical. Soy un laicista militante, un racionalista contumaz, un impío riguroso. Pero aquí me tienen, volando en dirección a Mongolia con el anciano vicario de Cristo en la Tierra, dispuesto a interrogarle sobre la resurrección de la carne y la vida eterna. Para eso me he embarcado en este avión: para preguntarle al papa Francisco si mi madre verá a mi padre más allá de la muerte, y para llevarle a mi madre su respuesta. He aquí un loco sin Dios persiguiendo al loco de Dios hasta el fin del mundo".

En definitiva, el texto se centra en el actual pontífice, el primer papa jesuita y latinoamericano, quien eligió llamarse como San Francisco de Asís, conocido por referirse a sí mismo como "el loco de Dios". A partir de esta figura, el libro explora múltiples temas relacionados con la religión, las creencias y la historia, tanto en su dimensión pasada como en la actualidad y lo que podría venir en el futuro.

Para comprar y descargar, hacer click aquí.

Foto: composición propia).

• Muévete como un humano, de Lara Cid

En un mundo donde el sedentarismo se ha convertido en la norma, Lara Cid, entrenadora de fitness y experta en movimiento, lanza un mensaje claro: "Nuestro cuerpo no está hecho para ser rígido, duro y con tensiones". De eso se ocupa en su nuevo libro, "Muévete como un humano", donde busca replantear nuestra relación con el ejercicio y el bienestar corporal.

La obra busca desafiar las prácticas actuales de fitness que priorizan la estética sobre la funcionalidad, promoviendo un enfoque más natural y variado del movimiento. Cid argumenta que, a lo largo de millones de años, los humanos evolucionaron para moverse de manera natural, caminando, corriendo y trepando. Sin embargo, en el último siglo, el trabajo pasivo frente a pantallas ha llevado a una pérdida de capacidades esenciales como la flexibilidad y la fuerza.

Además, Cid destaca la relación entre la respiración y el estrés, y sugiere que una respiración adecuada puede ayudar a regular la ansiedad sin necesidad de meditación. También busca desmentir varios mitos sobre el ejercicio físico. Entre ellos, la creencia de que caminar descalzo es perjudicial para la salud, que la flexibilidad es exclusiva de las mujeres o que la fuerza es sólo para los hombres.

Cid aboga por una visión más inclusiva y natural del movimiento, alejándose de los estándares del fitness tradicional que, a menudo, promueven conductas tóxicas hacia el ejercicio. Su objetivo es que las personas vean el movimiento como una experiencia gratificante y no como una obligación.

Para comprar y descargar, hacer click aquí.

(Foto: composición propia).

• Crianza para padres cansados, de Luciano Lutereau y Trinidad Avaria

"Una parentalidad responsable empieza cuando uno renuncia al amor de los hijos", desafiaba Luciano Lutereau en una nota sobre "Crianza para padres cansados". ¿Renunciar al amor de los hijos? ¿En serio? "Si todo va bien, seremos amados por añadidura, por cumplir con nuestras funciones de cuidado y protección; pero si buscamos deliberadamente el amor de nuestros hijos como condición para nuestra seguridad personal, para validarnos en nuestros roles y en la vida misma, seremos una fuente de problemas para ellos", explica.

Mucho de la crianza, de cómo somos como padres, de cuánto descuidamos queriendo ser cercanos, de cuánto no vemos, a qué no nos atrevemos y cuánto nos cuestan los límites, mucho de todo eso se puso en discusión a partir del lanzamiento de la serie británica "Adolescencia" y su enorme repercusión. Y de esto se ocuparon -sin recetas pero con convicción- los psicoanalistas Luciano Lutereau y Trinidad Avaria en este libro.

Uno de los objetivos del libro es ofrecer herramientas para que los padres comprendan cuál debe ser su rol dentro de la crianza contemporánea, marcada por exigencias sociales y culturales que, según los autores, pueden generar incertidumbre. La obra plantea cómo mantener la autoridad parental sin dejar de lado la escucha activa hacia los hijos, y analiza el riesgo de que el hogar termine funcionando como una "asamblea deliberativa". Desde esta perspectiva, se propone un equilibrio entre atender las necesidades y opiniones de los niños y conservar la capacidad de orientación propia de los adultos.

"Chicos chicos problemas chicos, chicos grandes problemas grandes", dice el refrán, y eso es lo que se ve en la mencionada serie tan de moda. Y piensan los autores: "La cuestión es qué hacemos los padres con la angustia que nos produce el crecimiento de nuestros hijos, a sabiendas de que por motivos personales -e inconscientes- no toleramos del todo ese crecimiento".

Para descargar gratuitamente, hacer click aquí.

(Fuente: bajalibros.com / Infobae)

jueves, 3 de abril de 2025

Se reedita "Blow by Blow", el álbum de Jeff Beck que reinventó la guitarra instrumental

Lanzado hace 50 años, marcó un antes y un después en la fusión del rock con el jazz y el funk. Los roles clave de George Martin y Stevie Wonder.

Jeff Beck (Foto: Wikimedia Commons).

A findes de marzo de 1975, hace medio siglo, Jeff Beck, el virtuoso guitarrista británico, lanzó "Blow by Blow", que marcó un hito en la música instrumental y consolidó su transición hacia el jazz fusion y el funk rock.

Este trabajo, producido por el legendario George Martin, conocido por su colaboración con The Beatles, alcanzó el puesto número 4 en la lista Billboard 200 y obtuvo la certificación de platino por la RIAA.

Proceso de grabación y músicos participantes

Tras la disolución del trío Beck, Bogert & Appice en 1974, Beck se inspiró en el sonido de bandas como Mahavishnu Orchestra y en álbumes como "Spectrum" de Billy Cobham. Decidido a explorar nuevas direcciones musicales, reunió a un grupo de talentosos músicos para la grabación en los estudios AIR de Londres en octubre de 1974.

La alineación incluyó a Max Middleton en teclados, Phil Chen en bajo y Richard Bailey en batería. Además, Stevie Wonder contribuyó componiendo dos temas: "Cause We've Ended as Lovers" y "Thelonius", y tocó el clavinet en este último. George Martin, desde la producción, aportó su experiencia en los arreglos orquestales que enriquecen el álbum.

Reseña de los temas

• You Know What I Mean: tema de apertura con un marcado ritmo funk, donde el clavinet y la batería establecen una base rítmica sobre la cual Beck despliega su característico estilo guitarrístico.

• She's a Woman: versión instrumental del clásico de Lennon/McCartney, destacada por el uso del talkbox por parte de Beck, añadiendo una dimensión vocalizada a su interpretación.

• Constipated Duck: pieza que exhibe la destreza técnica de Beck, con cambios rítmicos y una interacción dinámica entre la guitarra y la sección rítmica.

• Air Blower: composición que fusiona elementos de jazz rock, permitiendo amplias improvisaciones y destacando la sinergia entre los músicos.

• Scatterbrain: tema complejo con influencias de Mahavishnu Orchestra, caracterizado por su estructura intrincada y solos virtuosos, complementados por arreglos orquestales de Martin.

• Cause We've Ended as Lovers: emotiva balada compuesta por Stevie Wonder, dedicada al guitarrista Roy Buchanan. Beck interpreta con profunda sensibilidad, creando una de las piezas más memorables del álbum.

• Thelonius: el otro aporte de Wonder, este tema vibrante y rítmico destaca por el clavinet y la interacción entre los instrumentos, rindiendo homenaje al pianista Thelonious Monk.

• Freeway Jam: composición de Max Middleton que se convirtió en un clásico en los conciertos de Beck, conocida por su riff pegajoso y energía contagiosa.

• Diamond Dust: pieza final y la más extensa del álbum, caracterizada por su atmósfera introspectiva y arreglos orquestales, ofreciendo un cierre contemplativo al viaje musical.

Cubierta del legendario álbum (Foto: Youtube).

"Blow by Blow" representó una desviación audaz de las tendencias predominantes en el rock de la época, introduciendo una fusión sofisticada de jazz y funk. La maestría técnica de Beck y su capacidad para transmitir emoción sin necesidad de letras consolidaron su reputación como "el guitarrista de los guitarristas".

El álbum no sólo influyó en contemporáneos, sino que también inspiró a generaciones posteriores de músicos, estableciendo un estándar en la música instrumental y reafirmando la guitarra como un medio expresivo central en el rock.

(Fuente: Noticias Argentinas)