Mostrando entradas con la etiqueta guerra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta guerra. Mostrar todas las entradas

miércoles, 2 de abril de 2025

Malvinas: los chicos murieron, los jefes los torturaron

Las vejaciones sufridas por soldados a manos de oficiales y suboficiales es uno de los costados más aberrantes de la guerra. Parafraseando el histórico canto “los chicos murieron, los jefes los vendieron”.

Mario Benjamín Menéndez, Gobernador de las Malvinas designado por el genocida Galtieri

Las Malvinas fueron un campo de batalla no sólo contra el imperialismo inglés. En las islas se libraba una batalla interna también en condiciones de extrema desigualdad. Soldados con escaso entrenamiento y alimentación aún más escasa, sin abrigo ni calzado acorde al frío feroz, armamento obsoleto. Luchaban, también, por sobrevivir a las condiciones que impusieron sus cobardes e irresponsables jefes.

La dictadura genocida replicaba en las islas los métodos empleados en el continente: la tortura y el encierro como disciplinadores. Los que se rindieron ante el imperialismo sin tirar un solo tiro como Alfredo Astiz, y que después pretendieron llamarse “héroes”, se jactaban de haberse hecho del poder y llevar adelante, durante seis años, un genocidio contra los trabajadores y el pueblo.

Las denuncias de los soldados dan cuenta de aberrantes métodos de tortura por parte de los oficiales, de muertes por congelamiento y por hambre. La oficialidad, en cambio, comía y bebía como si a su alrededor nada estuviese ocurriendo.

Mucho tiempo pasó luego de la guerra para que esto se hiciera público. Las Fuerzas Armadas hicieron correr el pánico para que nadie hablara. Así se entiende la tasa de suicidios entre los excombatientes. Si bien el Estado no tiene estadísticas, los excombatientes calculan que son alrededor de 500, casi tantos como los 649 que murieron en el conflicto bélico.

En 2007 se empezaron a presentar denuncias de torturas en una causa que se sigue en Río Grande, Tierra del Fuego, y que llegó a reunir cerca de 120 casos en los que se imputó a 70 oficiales y suboficiales.

La mayoría de esos testimonios relatan escalofriantes tormentos. Sufrieron congelamiento de los pies por la humedad y el frío del terreno, desnutrición, estaqueamiento, enterramiento en fosas y otros tipos de castigos físicos por haber dejado sus puestos para salir en busca de la comida que escaseaba entre los soldados.

Katz dice que sus compañeros le hicieron más llevadero el sufrimiento por las torturas infligidas por sus superiores.

Silvio Katz, uno de los conscriptos que realizó las denuncias, apuntó directamente contra su oficial Flores Ardoino. En una entrevista a Página/12 de abril de 2012 relató que a él y otros soldados Ardoino les “sacó lo que habíamos comprado para todos y nos estaqueó. Era como Túpac Amaru sin caballos. Ponen cuatro estacas en el suelo y te ponen con los brazos y las piernas estiradas a diez centímetros del suelo. Veinte grados bajo cero y vos con calzoncillos y una remera de manga corta. Y te dejan horas. A mi compañero, porque era ‘rebelde’, le puso una granada en la boca que si llegaba a escupirla volábamos los dos. Y a mí, por ser judío, me hizo orinar por mis compañeros”.

El subteniente Gustavo Malacalza del Regimiento 12 fue acusado de haber estaqueado a tres conscriptos por haber abandonado sus puestos para ir en busca de comida y revelar sus posiciones con armas de fuego. Oscar Núñez, también excombatiente, relató a varios medios que él y dos compañeros estaban carneando una oveja cuando fueron descubiertos por Malacalza, quien junto a otros militares “empezaron a patearnos y pisotearnos, finalmente llegó el estaqueo”.

“A veces matábamos una oveja; teníamos que comer la carne cruda, con la sangre que nos manchaba la cara… El hambre te hace hacer cosas que nunca pensás que podes llegar a hacer. El hambre es algo terrible”, relató el tucumano Carlos Quirós, también excombatiente, a La Gaceta en 2013.

Katz sufrió más las torturas de sus superiores que la propia guerra con los británicos.

Desclasificación de los archivos

Luego de 33 años de lucha y de denuncias, en 2015 el Estado desclasificó los archivos y se entregaron 700 actas de las Fuerzas Armadas a la Comisión Nacional de ex Combatientes de Malvinas. Muchos de esos testimonios son las “actas de recepción” que los soldados tuvieron que completar al llegar al continente una vez terminada la guerra. Allí relatan los tratos ultrajantes a los que fueron sometidos y el estado de salud en el que se encuentran.

Esa documentación fue presentada por el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (Cecim) de La Plata, querellante en la causa, como prueba en los tribunales de Tierra del Fuego.

Ernesto Alonso, integrante del Cecim, solicitó en ese momento que sean indagados cerca de doce militares, pero hasta ahora la Justicia continúa desoyendo el pedido. Alonso señaló entonces a la agencia Infojus que “a esta altura existe una clara responsabilidad del Poder Judicial. La causa cumplió diez años en el 2017. Las pruebas sobran y son oficiales. No puede ser que uno de los militares imputados haya fallecido antes de ser indagado. Hablamos ya de una impunidad judicial y biológica”.

La (in)justicia es una más de las torturas

Esta dura batalla judicial se da contra la propia Corte Suprema de Justicia de la Nación, que en mayo de 2015 decidió dar por clausurado el tema y rechazó el último pedido presentado por excombatientes para que las torturas y tratos humillantes sufridos en Malvinas sean considerados crímenes de lesa humanidad, por lo tanto imprescriptibles.

Frente a este blindaje judicial, desde el Cecim señalaron en ese momento que se quería “imponer lo que no pudieron hacer los militares durante la dictadura, que es silenciarnos”. Y agregó que el Cecim tiene “más de 125 denuncias y no vamos a dejar que queden impunes”.

Los excombatientes apelaron este fallo de la Corte ante a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), planteando una denegación de justicia por parte del Estado argentino. A partir de estos documentos se puede plantear una pelea más fuerte para que de una vez por todas se considere el carácter “imprescriptible” de estas vejaciones sufridas por los soldados en Malvinas a manos de los mismos que el continente torturaban, secuestraban y asesinaban.

Los caídos en Malvinas que aún no fueron identificados

En la Guerra de las Malvinas murieron 649 soldados argentinos. En el cementerio de Darwin están enterrados 237 de ellos, de los cuales se desconocía hasta hace poco la identidad de 123. La lucha por recuperar la identidad de los caídos enterrados como NN, que llevaba años, recién a fines de 2011 encontró algunas respuestas favorables, cuando excombatientes y familiares de los caídos presentaron un recurso de amparo ante la Justicia para que ordene su identificación.

A fines de 2016 Argentina y Gran Bretaña llegaron a un acuerdo para formar un equipo forense que identifique el ADN de los soldados enterrados. Por su parte excombatientes de Malvinas, familiares de los soldados caídos en combate, junto a organismos de derechos humanos decidieron lanzar, también a fines del 2016, una campaña para impulsar la identificación de esos 123 soldados enterrados como NN.

En este marco a mediados de marzo de 2017 viajó a las islas una delegación de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), integrada por el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, Nora Cortiñas de Madres de Plaza de MayoLínea Fundadora, el excombatiente Alonso y el sacerdote José María Di Paola, entre otros. El viaje tuvo como objetivo reclamar por la “identificación de los 123 NN. Memoria, verdad, justicia y soberanía”, pero también denunciar la violación a los derechos humanos que sufrieron los soldados por parte de los militares argentinos.

La visita de los integrantes de organismos de derechos humanos, y en particular las declaraciones de Pérez Esquivel, que reclamó por la necesidad urgente de identificar a los enterrados como NN, fue repudiada por un grupo de familiares de excombatientes a través de un comunicado donde negaron que hubieran NN, e indicaron que “no podemos permitir que el odio y el resentimiento, producto de las luchas fratricidas que asolaron a nuestra comunidad, se ensañen con la honra a nuestros seres queridos, que entregaron sus vidas por una causa justa, avalada por la inmensa mayoría del pueblo argentino”.

Y acusaron a la delegación de convertir a quienes cayeron peleando contra las fuerzas armadas británicas en “víctimas” de la última dictadura militar. “No son NN, son héroes de la patria”, gritaban.

Quienes dicen esto pertenecen a una comisión de Familiares de Caídos en Malvinas, diseñada por la dictadura a fines de la guerra, para contener los reclamos de los soldados y familiares. Desde que la Justicia falló a favor del derecho a la verdad que reclaman excombatientes y familiares de los caídos, está comisión se puso más activa para impedir que avance la identificación de los NN. Les preocupa que los forenses no sólo identifiquen los cuerpos, sino que se conozca las causas de la muerte.

Como ya informó este diario, esta “comisión” fue creada por Héctor Cisneros, un ex-miembro del Batallón 601 de Inteligencia del Ejército y hermano de un militar caído. Cisneros y otras personas fueron designadas en los 90 por el Gobierno de Menem como “administradores” del cementerio de Darwin.

La lucha de familiares y ex-combatientes logró que este año se conociera la identidad de 90 soldados caídos en Malvinas. Aún hay 32 NN. El Gobierno de Mauricio Macri, aprovechó la ocasión para mostrarse comprometido con la verdad histórica y envió a Avruj con la comitiva de familiares. El 26 de marzo un total de 248 familiares aterrizaron en las Islas Malvinas y se dirigieron al cementerio de Darwin, donde yacen los cuerpos de 123 caídos en la guerra de 1982.

A 43 años de la guerra de Malvinas, el reclamo de juicio y castigo a los cobardes que capitularon ante las tropas inglesas y torturaron a los soldados argentinos, sigue más vigente que nunca.

(Fuente: La Izquierda diario)

2 de abril: Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas

Hoy, a 43 años del hecho, los argentinos honramos la memoria de los soldados y reflexionamos sobre el legado del conflicto que marcó al país.

Argentina recuerda a los veteranos y caídos de la Guerra de Malvinas cada 2 de abril (Foto: Agencia Noticias Argentinas).

Es una fecha histórica que marcó el inicio de uno de los conflictos más significativos del siglo XX en el país: la Guerra de Malvinas. Este día, establecido como el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, tiene un profundo significado para los argentinos, ya que se conmemora el conflicto bélico y también el sacrificio de los soldados que participaron en él, así como el impacto que dejó en la sociedad y en la memoria colectiva nacional.

Se recuerda la soberanía argentina sobre las islas en disputa y se rinde homenaje a quienes perdieron la vida o resultaron afectados por la guerra.

Sobrevivientes británicos de un ataque aéreo argentino son arrastrados a tierra por sus colegas, mientras su barco echa humo al fondo (Foto: Martin Cleaver / Getty Images).

Un poco de historia reciente

Poco después de la medianoche del 2 de abril de 1982, por decisión de la Junta Militar dictatorial y criminal que gobernaba la Argentina, un destacamento de comandos argentinos desembarcó en las Islas Malvinas, un archipiélago del Atlántico Sur situado a unos cientos de kilómetros de la costa sur de la costa argentina, y se dirigió por tierra hacia la capital del asentamiento, Puerto Stanley, para los británicos, o Puerto Argentino, para los argentinos.

Unas horas más tarde, una fuerza de desembarco mayor comenzó a descargar tropas en el asentamiento. A las 8.30 de la mañana, con 800 tropas argentinas en tierra y 2.000 más a punto de unirse a ellas, el gobernador de las islas, nombrado por los británicos, reconoció la inutilidad de la resistencia de la pequeña guarnición de Royal Marines a su disposición y aceptó la rendición.

Hasta las 4 de la tarde, hora local, no llegó la confirmación a Londres, a casi 13.000 kilómetros de distancia. Para gran parte de la sociedad británica, la noticia fue impactante y confusa, sobre todo porque pocos habían oído hablar de las islas o podían localizarlas en un mapa. En Argentina, sin embargo, el destino de las conocidas como Islas Malvinas (Falklands, para los británicos) había sido una causa importante durante generaciones. Su recuperación dio lugar, inicialmente, a euforia y celebraciones en Buenos Aires.

La llamada "Operación Rosario" llevó al desembarco de tropas argentinas en las Islas Malvinas (Foto: Román Von Eckstein).

La alegría duraría poco. El 14 de junio, Reino Unido había reconquistado las Malvinas y la vecina Georgia del Sur, tras una "guerra curiosamente anticuada" por conquistar lo que el entonces presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, describió como "ese pequeño montón de tierra helada de ahí abajo". Sin embargo, a pesar de que el periodista británico Max Hastings lo calificó de "fenómeno histórico", el conflicto se venía gestando desde hacía 150 años. Sorprendentemente, la llama que prendió aquella larga y lenta mecha fue el arresto en el siglo XIX de tres buques de pesca estadounidenses.

Los primeros reclamos de las islas

No se sabe con certeza quién vio primero las Islas Malvinas. Pudo haber sido Esteban Gómez, miembro de la circunnavegación del globo de Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano en 1519-22, pudo haber sido el navegante inglés John Davis a bordo del Desire en 1592. El primer avistamiento indiscutible corresponde al holandés Sebald de Weerdt, en algún momento de 1600, y el primer desembarco conocido fue el del capitán inglés John Strong en 1690. Strong no pareció impresionado, y señaló que había "abundancia de gansos y patos" pero que, "en cuanto a madera, no hay ninguna". Trazó un mapa del estrecho entre las dos islas, lo bautizó con el nombre del Primer Lord del Almirantazgo, el Vizconde Falkland, y zarpó.

De hecho, a pesar de la lucha por la posesión que se desarrollaría en los siglos posteriores, pocos de los colonos franceses, británicos o españoles que se turnaron para colonizar las islas parecían especialmente enamorados de ellas. "Me quedo en este miserable desierto, sufriendo todo por amor a Dios", se lamentaba en 1767 el reverendo Sebastián Villeneuva, primer sacerdote de la entonces colonia española de Puerto Soledad. Cuatro años más tarde, el gobierno británico estaba tan ansioso por tener que reforzar la reclamación del país sobre las islas que encargó a Samuel Johnson que las menospreciara como "desechadas del uso humano, tormentosas en invierno, estériles en verano... que ni siquiera los salvajes del sur las han dignificado al habitarlas".

A pesar de que pocos parecían interesados en las islas, ningún reclamante quería que ningún otro país las poseyera. Cuando los exploradores franceses y británicos establecieron asentamientos en la década de 1760, España reaccionó con furia, argumentando que estas acciones constituían una violación del Tratado de Utrecht, que según ellos reafirmaba el dominio de España sobre sus territorios tradicionales en América. Los colonos franceses se retiraron rápidamente. Al cabo de unos años, también lo hicieron los británicos, pero no antes de dejar una placa reclamando la soberanía.

Reino Unido toma el control

En 1816, la precursora de la moderna República Argentina declaró formalmente su independencia de España y cuatro años después reclamó las islas. Sin presencia española, las islas se convirtieron en un refugio anárquico para los cazadores de focas. Por ello, en 1829, Argentina nombró un gobernador, Luis Elías Vernet, que intentó imponer el orden arrestando a tres naves de caza de focas estadounidenses. En respuesta, Silas Duncan, el capitán del U.S.S. Lexington, llegó al archipiélago, destruyó todas las instalaciones militares, arrasó todos los edificios y se marchó, declarando las islas libres de gobierno.

Al ser las islas una propuesta más lucrativa dado el crecimiento de la industria del sellado, los británicos vieron una oportunidad y rellenaron aquel vacío, izando su bandera el 3 de enero de 1833 y estableciendo formalmente las Islas Malvinas como colonia de la Corona en 1840.

El sentimiento interno de Argentina sobre las Malvinas

Aunque el sentimiento argentino se mantuvo durante más de un siglo, el país no insistió en su reclamación de soberanía hasta la década de 1960. Una resolución de las Naciones Unidas de 1965 reconoció la existencia de una disputa e invitó a los dos países a entablar negociaciones sobre el futuro de las islas. El nivel de compromiso sobre la cuestión no era igual: los políticos británicos que visitaban Buenos Aires estaban constantemente desconcertados por la emoción que despertaba el tema.

Durante la década del '70, ambos bandos fueron tomando conciencia de la utilidad estratégica de las islas, sobre todo en materia de pesca. Pero a pesar de ello, y de su afirmación de que los deseos de los aproximadamente 1.800 habitantes (cuyos principales ingresos eran la lana de las 600.000 ovejas de las islas) debían ser primordiales, Reino Unido no estaba dispuesto a dedicar recursos a las islas y parecía cada vez más inclinada a llegar a un acuerdo.

En Buenos Aires, la Junta Militar gobernante del general Leopoldo Galtieri, percibiendo la falta de compromiso británico con la causa, y ansiosa por apuntalar su desvanecido apoyo interno y consciente de que se acercaba rápidamente el 150 aniversario de la anexión de las islas por parte de Gran Bretaña, comenzó a trazar sus planes. Cuando un grupo de personas izó la bandera argentina sobre una antigua estación ballenera en Leith, Georgia del Sur, en marzo de 1982, los funcionarios británicos empezaron a darse cuenta de que la situación se estaba descontrolando rápidamente. Pero para entonces ya era demasiado tarde: Argentina estaba preparando su invasión.

¿Por qué las Malvinas son argentinas?

La soberanía argentina sobre las Malvinas se sustenta en una combinación de fundamentos geográficos, históricos y jurídicos.

Desde el punto de vista geográfico, las islas forman parte de la plataforma continental argentina: el lecho marino sobre el que se asientan está unido al continente sudamericano, especialmente a la región de la Patagonia. Según la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), esta continuidad geológica otorga a Argentina derechos sobre los recursos naturales de esa zona, incluyendo hidrocarburos, pesca y biodiversidad marina.

En el plano histórico, cuando Argentina declaró su independencia en 1816, heredó los territorios que habían pertenecido al Virreinato del Río de la Plata, incluyendo las Islas Malvinas. Entre 1820 y 1833, nuestro país ejerció una soberanía efectiva sobre el archipiélago, con gobernadores designados, presencia militar, población civil y actividad económica. Esa presencia fue interrumpida por la ocupación británica ilegítima en 1833.

Desde el aspecto jurídico, el principio del "uti possidetis iuris" (usarás lo que posees de acuerdo a la ley), reconocido por el derecho internacional, establece que los nuevos Estados independientes conservan las fronteras de las antiguas colonias. Bajo esta doctrina, las Malvinas estaban comprendidas dentro del territorio heredado por Argentina. Además, el argumento británico de la "autodeterminación de los pueblos" no puede aplicarse en este caso, ya que la población actual fue instalada por el Reino Unido después de la ocupación, y no se trata de una comunidad originaria del lugar.

Una causa nacional

La cuestión Malvinas trasciende cualquier coyuntura política y se ha convertido en una causa nacional reconocida por la comunidad internacional como un conflicto de soberanía aún no resuelto. La Argentina continúa reclamando por la vía diplomática sus derechos legítimos, con el respaldo de numerosos países y organismos internacionales que instan al Reino Unido a reanudar las negociaciones.

Recordar el 2 de abril no sólo implica honrar a los veteranos y a los caídos. También es reafirmar, con convicción y respeto, el reclamo pacífico y firme por un territorio que forma parte de nuestra identidad y de nuestra historia. Las Malvinas fueron, son y serán argentinas.

(Fuente: varias / redacción propia)

viernes, 4 de octubre de 2024

Hiroshima y Nagasaki: una muestra en el CCK promueve el desarme nuclear y busca concientizar sobre los horrores de la guerra

La exhibición incluye paneles fotográficos, objetos de las víctimas y la conferencia de la sobreviviente Teruko Yahata. Se puede visitar hasta el 3 de noviembre en el Centro Cultural Kirchner.


Una histórica muestra dedicada a la memoria de las víctimas de los bombardeos atómicos norteamericanos sobre Hiroshima y Nagasaki, en conmemoración de los 80 años que se cumplirán el año próximo, se puede visitar hasta el 3 de noviembre en el Centro Cultural Kirchner (Sarmiento 151, CABA).

La exhibición busca promover el desarme nuclear y concientizar sobre los horrores de la guerra. Organizada por la Secretaría de Cultura de la Nación, la Ciudad de Hiroshima y la Ciudad de Nagasaki, la muestra incluye paneles fotográficos, objetos de las víctimas y la conferencia de la sobreviviente Teruko Yahata, quien tenía 8 años cuando bombardearon Hiroshima, todo esto junto con actividades educativas abiertas al público.


Desde 1995, la exposición se ha llevado a cabo 68 veces en 58 ciudades de 20 países, habiéndose realizado la última en Sudamérica en San Pablo, Brasil, en 2008.

Durante este mes, los asistentes podrán realizar una profunda reflexión sobre la devastación causada por las bombas atómicas y su impacto en las generaciones futuras, así como la importancia de avanzar hacia un mundo libre de armas nucleares.

De qué consta la muestra

La muestra está compuesta por 30 paneles fotográficos que documentan los horrores de los bombardeos, 20 objetos personales de víctimas y sobrevivientes y material de audio  y visual.


Además se destaca la visita y el testimonio vivo -sin precedente- de una sobreviviente, Teruko Yahata (ver foto arriba), quien tenía 8 años cuando ocurrió el bombardeo en Hiroshima, ciudad en la que vivía junto a su familia.

También se ofrecerán actividades paralelas como talleres de Origami y la proyección de películas que retratan el impacto del horror.

(Fuente: Noticias Argentinas)

domingo, 21 de abril de 2024

Qué es el fósforo blanco y por qué Israel lo está usando en sus ataques en Líbano

 
Esta imagen, captada el 16 de octubre pasado en la aldea de Dhayra, muestra la típica nube de humo con forma de pulpo que ocasionan este tipo de municiones tóxicas.

Israel disparó municiones de fósforo blanco a través de la frontera con el sur de Líbano durante los últimos seis meses. Este gas tóxico es perjudicial para los ojos y los pulmones y puede provocar quemaduras graves, por lo que está estrictamente regulado por las leyes internacionales.

El ejército israelí asegura que es legal el uso de esta controvertida arma contra militantes armados, tanto en Gaza como en Líbano. Sin embargo, grupos de derechos humanos sostienen que debe investigarse como un crimen de guerra.

Por su parte, Estados Unidos dijo que investigará el uso de fósforo blanco por parte de Israel en ambas regiones. Al emplear esta munición tan cerca de civiles, ¿las fuerzas israelíes infringen la ley o están en su derecho mientras se encuentran en guerra?

Una niebla blanca

"Viaja como una niebla blanca. Pero cuando cae al suelo, se convierte en polvo". Ali Ahmed Abu Samra, un agricultor de 48 años del sur de Líbano, dice que se vio envuelto por una densa nube de humo blanco el 19 de octubre de 2023. "Dicen que huele a ajo, pero es mucho peor que eso. El olor era insoportable, peor que las aguas residuales". Ali está describiendo un ataque con fósforo blanco.

Ali Ahmed Abu Samra dice que se vio envuelto por una densa nube de humo blanco durante un ataque.

Las municiones de este componente, que arden a temperaturas de hasta 815 °C, son altamente inflamables y extremadamente tóxicas.

"Las lágrimas empezaron a salir de nuestros ojos", dice Ali desde la aldea de Dhayra. "Si no fuera porque nos cubrimos la boca y la nariz con un paño húmedo, es posible que hoy no estuviéramos vivos". Desde el comienzo de la guerra en Gaza, la violencia se incrementó a lo largo de la frontera entre Israel y Líbano, provocando víctimas en ambos lados y el desplazamiento de miles de personas.

Se verificó de forma independiente el uso repetido de municiones de fósforo blanco por parte de las fuerzas israelíes en cuatro ciudades y pueblos entre octubre de 2023 y marzo de 2024.

Estrechamente alineado con Irán y aliado de Hamás, Hezbolá es una de las fuerzas militares no estatales más fuertemente armadas del mundo. En enfrentamientos casi diarios, los ataques con cohetes y drones por parte de combatientes de Hezbolá son repelidos con ataques aéreos y artillería pesada, incluyendo fósforo blanco, por parte de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).

Cuando el fósforo blanco se libera de su cubierta, reacciona con el oxígeno para crear una espesa cortina de humo. Esto proporciona una cobertura casi instantánea a las tropas en tierra, que oscurece la línea de visión del enemigo. Es una táctica militar muy efectiva y legal bajo ciertas condiciones.

Sin embargo, según el derecho internacional es responsabilidad de todas las partes proteger a los civiles durante los conflictos armados.

La mayoría de los principales ejércitos del mundo han utilizado fósforo blanco en el último siglo. Según la CIA, la Unión Soviética lo utilizó ampliamente durante la Segunda Guerra Mundial. Estados Unidos admitió haberlo usado en Irak en 2004 y luego nuevamente en Siria e Irak contra Estado Islámico en 2017. Israel también informó haber usado el químico durante una ofensiva entre 2008 y 2009 en Gaza. Pero después de que la ONU dijera que el ejército israelí actuaba de manera "sistemáticamente imprudente" en el uso de esta sustancia, las FDI dijeron en 2013 que serían "retiradas del servicio activo pronto".

Se sabe que los combatientes de Hezbolá se mueven en pequeñas unidades de dos a cuatro personas. Aprovechan el bosque para cubrirse y a menudo lanzan misiles y cohetes a través de la frontera contra el ejército israelí que se encuentra del otro lado. Para las fuerzas israelíes, envolverlos en humo es una forma de interferir en la capacidad de Hezbolá para apuntar contra sus objetivos.

En los días en que la aldea de Ali fue atacada, entre el 10 y el 19 de octubre, asegura que no había grupos armados en la zona. "Si Hezbolá estuviera allí, la gente les habría dicho que se fueran porque nadie quería morir", dice Ali. "No existía Hezbolá". No se pudo verificar de forma independiente la presencia o no de grupos armados en Dhayra durante los días cercanos a los ataques.

Ataques en Marjayoun el 4 de marzo de 2024.

La evacuación

El primero en llegar a Dhayra fue el socorrista voluntario Khaled Qraitem. "Comenzamos a evacuar a las personas que habían perdido el conocimiento", dice Qraitem. Pero asegura que mientras intentaba llegar a la gente, el equipo de rescate fue atacado.

"Nos dispararon tres proyectiles, ya fuera para impedirnos rescatar personas o para crear una atmósfera de miedo". Qraitem recuerda haber trasladado al menos a nueve personas al hospital italiano de la ciudad de Tiro, incluyendo a su propio padre, Ibrahim.

Ibrahim, de 65 años, estuvo hospitalizado durante tres días debido a graves dificultades respiratorias. Su médico, el doctor Mohammad Mustafa, dice que ha tratado a muchos pacientes expuestos al fósforo blanco.

"Los pacientes llegan con signos de asfixia grave, sudoración abundante, vómitos crónicos y latidos cardíacos irregulares", explica Mustafa. "Huelen a ajo. Sus resultados de sangre confirmaron la exposición al fósforo blanco".

Un ataque con fósforo blanco en la aldea de Aita al-Shaab el 15 de octubre de 2023.

Cuando fuimos a ver a Ibrahim tres meses después, sus ojos todavía estaban rojos. La piel de sus brazos y sus pies estaba descamada y cubierta de erupciones. Afirma que los médicos le dijeron que todo se debía al fósforo blanco.

"Desde la década de 1970 hemos vivido la guerra", dice Ibrahim. "Pero nada como esto. Las explosiones caen muy cerca de nuestras casas".

Ibrahim cuenta que un proyectil cayó a seis metros de su auto cuando intentaba huir. Había drones de vigilancia de las FDI sobre su cabeza. "Podían vernos", dice Ibrahim. "Estaban disparando sin cuidado".

Amnistía Internacional sostiene que el ataque a Dhayra "debe ser investigado como un crimen de guerra porque fue un ataque indiscriminado que hirió al menos a nueve civiles y dañó bienes civiles y, por lo tanto, fue ilegal".

En respuesta a los testigos que dijeron que el fósforo blanco se ha utilizado sin importar las consecuencias en áreas pobladas, las FDI dijeron: "Las directrices de las FDI exigen que no se utilicen proyectiles de humo que contengan fósforo blanco en zonas densamente pobladas, sujeto a ciertas excepciones. Se trata de directrices operativas que están clasificadas y no pueden divulgarse".

Evidencia de fósforo blanco

Inmediatamente después del ataque a la aldea de Ali, aparecieron reportes en internet. Al principio, el ejército israelí negó haber utilizado municiones de fósforo blanco. Pero luego dio un giro de 180 grados y admitió haberlo usado dentro de las leyes internacionales.

Al verificar la evidencia disponible, se comprobó de forma independiente el uso de fósforo blanco en Dhayra y en otras tres aldeas a lo largo de la frontera en los últimos seis meses.

Un ataque con fósforo blanco el 22 de noviembre de 2023 en Kfar Kila, una localidad habitada por 14.000 personas.

En Kfar Kila, se obtuvo y probó químicamente un fragmento de un proyectil que cayó entre dos casas de civiles. El análisis fue realizado por un renombrado profesor de química. Por motivos de seguridad, pidió permanecer en el anonimato.

El profesor señala las marcas que indican que el proyectil fue fabricado en Estados Unidos.

Con una máscara antigás y un equipo completo de protección personal, el profesor examinó varios grumos oscuros y pegajosos en el borde interior del fragmento de metal.

"Esto es parte de un obús de 155 mm. La marca M825A1 indica que se trata de una munición de fósforo blanco. Es de fabricación estadounidense", detalla. El experto acerca un encendedor a los grumos pegajosos e inmediatamente estallan en llamas. "Imagínese intentar quitar este material de su ropa mientras se quema y se pega a su piel". Asegura que incluso después de 30 días, los restos de fósforo blanco todavía pueden encenderse.

El socorrista Khaled Qraitem acusa a Israel de utilizar deliberadamente fósforo blanco para expulsar a la gente de las zonas fronterizas. "Teníamos una hermosa vida rural", dice. "Comenzaron a bombardear las zonas boscosas con fósforo a propósito para quemar los olivos y los huertos de aguacates".

"Las FDI rechazan por completo cualquier afirmación de que se utilicen obuses de cortina de humo para expulsar a los civiles de Líbano de la frontera", dijeron los militares israelíes.

¿Violó Israel la ley?

El fósforo blanco no está definido como arma química e incluso el término "arma incendiaria" es polémico. Según la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales de las Naciones Unidas, existen restricciones para las armas diseñadas principalmente para provocar incendios o quemar personas.

Sin embargo, la mayoría de los estados, incluido Israel, están de acuerdo en que si el fósforo blanco se utiliza principalmente para crear cortinas de humo y no para incendios (incluso si ocurren incidentalmente), entonces la ley sobre armas incendiarias ya no se aplica.

Sin embargo, Human Rights Watch (HRW) no está de acuerdo. La organización advierte que hay demasiadas "lagunas" en la convención.

"La convención contiene lagunas, particularmente en relación con su definición de armas incendiarias", dice el investigador de HRW, Ramzi Kaiss. "Pero según el Derecho Internacional Humanitario (DIH), todas las partes en el conflicto deben tomar precauciones viables para evitar daños a los civiles, especialmente cuando se utilizan municiones con fósforo blanco".

Para determinar si Israel ha violado el DIH, el profesor Bill Boothby, abogado independiente y experto militar, dice que un problema es el "choque de evidencias".

"Los israelíes dicen que su propósito era crear una cortina de humo", explica Boothby. "Los aldeanos dicen que no tenía sentido crear una cortina de humo porque no había militantes. ¿Era realmente ese el motivo por el que se utilizaba fósforo blanco? Conocer la respuesta implicaría saber qué había en la mente de quienes estaban decidiendo el ataque".

La "proporcionalidad", afirma Boothby, también es clave. El daño causado no debe ser excesivo con respecto a los beneficios militares esperados. "Estamos hablando de que es necesario establecer que las lesiones civiles esperadas y los daños a bienes civiles fueron excesivos en relación con la ventaja militar concreta y directa que anticipaban obtener antes del ataque".

Todo ello, insiste el profesor, depende de saber qué tenían en mente quienes decidieron el ataque. Cuando se les preguntó cuál era su objetivo en Dhayra, las FDI respondieron: "Estas son directrices operativas que están clasificadas y no pueden revelarse”.