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jueves, 16 de julio de 2026

La Biblioteca Nacional abre una muestra sobre el trabajo invisible de la preservación de libros

La exposición recorre el detrás de escena que sostiene el acervo histórico, desde el primer examen a las intervenciones técnicas. Es en el Hall de Hemeroteca, con entrada libre y gratuita para toda la comunidad.

La Biblioteca Nacional Mariano Moreno inaugura el 18 de julio una exposición sobre conservación y restauración documental (Foto: Martin Rosenzveig).

La Biblioteca Nacional Mariano Moreno abre sus puertas el 18 de julio a una exposición que pone en primer plano el trabajo cotidiano y poco visible del Departamento de Preservación: el equipo de especialistas que frena el deterioro de los documentos que conforman el acervo histórico de la institución.

"Conservar el tiempo: el trabajo de conservación y restauración en la Biblioteca Nacional" se instala en el Hall de Hemeroteca del edificio ubicado en Agüero 2502, CABA, y podrá visitarse de lunes a viernes de 9:00 a 21:00 y los sábados y domingos de 12:00 a 19:00, con entrada libre y gratuita. La ceremonia de inauguración está prevista para el 17 de julio a las 18:00 y abre al público al día siguiente.

La muestra recorre las distintas etapas del proceso de conservación y restauración documental: desde el diagnóstico inicial de cada pieza hasta las intervenciones técnicas sobre papeles amarillentos, fotografías desvanecidas y películas deformadas. El recorrido expone también los criterios que guían cada decisión: respeto por la integridad material e histórica del ejemplar, registro exhaustivo de los tratamientos aplicados y uso de materiales compatibles y reversibles que no comprometan futuras intervenciones.

El patrimonio documental que custodia la Biblioteca no se limita al papel. El Departamento trabaja sobre fotografías, registros sonoros, materiales audiovisuales y microfilmes, cada uno con sus propias vulnerabilidades frente a los diez agentes de deterioro que la disciplina identifica: fuerzas físicas, agua, fuego, plagas, contaminantes, radiación, temperatura y humedad inadecuadas, robo y vandalismo, y pérdida de información asociada al objeto.

La muestra "Conservar el tiempo" abre al público el 18 de julio en el Hall de Hemeroteca de la Biblioteca Nacional con entrada libre y gratuita (Foto: Martin Rosenzveig).

Frente a esos riesgos, el departamento aplica dos líneas de acción. La conservación preventiva interviene sobre el entorno -condiciones ambientales, contenedores, sistemas de almacenamiento- sin tocar directamente los documentos. Cuando el deterioro ya ocurrió, entra en juego la conservación interventiva, que puede incluir limpieza en seco o húmeda, aplanado, consolidación de soportes debilitados, reparación del papel y restauración de encuadernaciones.

La exposición también aborda la relación entre la preservación física y la digitalización. Según los criterios del departamento, estabilizar un documento antes y después de su reproducción digital es indispensable: la generación de copias digitales no reemplaza al soporte original, sino que lo complementa y reduce la necesidad de nuevas manipulaciones.

La muestra plantea, además, que la responsabilidad de preservar el patrimonio documental es colectiva: recae tanto en los equipos técnicos como en quienes consultan, usan y valoran esos materiales.

(Fuente: Infobae / Biblioteca Nacional Mariano Moreno / redacción propia)

jueves, 14 de mayo de 2026

Ya llega la Noche de las Ideas en el Teatro Colón: filosofía, inteligencia artificial y desafíos ecológicos

El 22 y 23 de mayo, una treintena de pensadores de Francia y Argentina protagonizarán debates sobre sociedad y tecnología entre exposiciones sensoriales y discusiones que invitan a mirar el futuro con otros ojos.

La décima edición de la Noche de las Ideas reúne a referentes de Francia y Argentina en el Teatro Colón para debatir sobre ciencias, artes y derechos humanos (Foto: prensa Noche de las Ideas).

La décima edición de la Noche de las Ideas llega el 22 y 23 de mayo al Teatro Colón de Buenos Aires -Cerrito 628, CABA- con una pregunta que atraviesa toda su programación: cómo pensar el futuro en un momento de reconfiguración del poder, la democracia y el conocimiento. El evento reúne a 35 pensadores, investigadores y artistas de Francia y Argentina en 14 actividades distribuidas entre el Centro de Experimentación (CETC) y el Salón Dorado.

La conferencia inaugural, "¿Cómo pensar el porvenir?", concentra buena parte del peso intelectual del encuentro. Los filósofos franceses Asma Mhalla, Michaël Foessel y Camille Froidevaux-Metterie abrirán el viernes 22 a las 19:00 en el CETC con un análisis de tres transformaciones que definen el presente: la del sujeto, la del poder y la de la democracia. La moderación estará a cargo del filósofo Tomás Balmaceda. Esta, y todas las actividades, contarán con traducción simultánea del francés al español.

Esos mismos nombres aparecen a lo largo de los dos días en conversaciones sobre tecnopolítica, universalismo, violencias de género y extrema derecha. Mhalla, especialista en geopolítica de la tecnología, protagonizará, junto a Flavia Costa, la charla "Tecnopolítica: el Gran Hermano te está mirando", sobre plataformas, inteligencia artificial e infraestructuras digitales como vectores de dominación. Froidevaux-Metterie, referente del pensamiento feminista, dialogará con la filósofa Daniela Losiggio sobre consentimiento y violencias de género a partir del caso Pelicot, con moderación de Ana Correa. Foessel, por su parte, interviene en dos mesas: una sobre los nuevos rostros de la extrema derecha --junto a la socióloga Melina Vázquez- y otra sobre las tensiones contemporáneas del universalismo, con el historiador Antoine Lilti.

La desinformación es otro de los ejes que vertebra la programación. El politólogo y periodista José Natanson y la investigadora Maud Quessard debatirán sobre sus efectos en la democracia desde perspectivas latinoamericana y geopolítica, con la participación de Olivia Sohr, de Chequeado. La misma organización presenta la exposición "Desinformación Ilustrada", con 25 obras visuales sobre los mecanismos de manipulación de la información, abierta al público durante el evento.

La programación ofrece talleres, performances, exposiciones y debates sobre arquitectura sostenible, desinformación y el impacto de la tecnología en la política (Foto: prensa Teatro Colón).

La relación entre Estados Unidos y América Latina en la era de Trump también tendrá su espacio: Quessard y el especialista Christophe Ventura analizarán las formas de influencia estadounidense en la región, las lógicas estratégicas y militares, por un lado; una lectura histórica y política de las relaciones interamericanas, por el otro.

La programación incluye, además, una charla sobre el aprendizaje de lenguas ante la irrupción de la inteligencia artificial; una exposición de la arquitecta Frédérique Jonnard sobre construcción sostenible y materiales tradicionales; un diálogo entre la autora Phoebe Hadjimarkos-Clarke y el biólogo Diego Golombek sobre divulgación científica en tiempos de discursos anticientíficos y una conversación entre la filósofa Emma Carenini y el filósofo Martín de Mauro Rucovsky sobre los imaginarios de la ciencia, con moderación de Nora Bar. Los desafíos ecológicos de la economía digital y sus impactos en el Cono Sur serán abordados por Cécile Diguet, Melisa Argento, Silvina Carrizo y Bruno Sirote, de Jóvenes por el Clima.

El evento se extiende durante todo mayo a otras nueve ciudades del país -Mendoza, Mar del Plata, Rosario, Santa Fe, Tandil, Córdoba, La Plata, Pinamar y Jujuy- en articulación con las Alianzas Francesas, los centros franco-argentinos, universidades y gobiernos provinciales y municipales. La Noche de las Ideas fue creada en 2016 en Francia y se organiza cada año en numerosos países. El IFA y el Ministerio para Europa y de Asuntos Exteriores de Francia impulsan el encuentro, con el apoyo de Fundación Medifé como main sponsor, y de SIPED Búzios, CFA UBA y Novotel.

El cronograma completo de las actividades a desarrollarse en las dos jornadas puede consultarse haciendo click aquí.

(Fuente: Infobae / varios / redacción propia)

martes, 14 de octubre de 2025

Letras, diseño y emoción: así es la muestra "Hangeul" que reimagina el alfabeto coreano y lo convierte en arte

La exposición que se abrió en el Centro Cultural Coreano porteño - Maipú 972, CABA- invita a los participantes a sumergirse en un recorrido multisensorial donde la tradición se fusiona con la innovación y la creatividad visual y sonora.

(Foto: prensa Centro Cultural Coreano).

El alfabeto coreano se convierte en el eje de una propuesta artística singular en Buenos Aires con la exposición "Hangeul: cuando la letra se convierte en arte".

Hasta el 28 de noviembre, el Centro Cultural Coreano invita al público a descubrir el Hangeul no sólo como sistema de escritura, sino como fuente de creatividad y experimentación en el arte contemporáneo. La muestra, de acceso libre y gratuito, ofrece un recorrido multisensorial en el que la tipografía, el diseño, el videoarte y los objetos cotidianos se entrelazan para revelar la riqueza visual y conceptual de este alfabeto.

La exposición, organizada en colaboración con el Museo Nacional del Hangeul, se estructura en tres salas temáticas que exploran distintas dimensiones del alfabeto coreano.

(Foto: prensa Centro Cultural Coreano).

En la primera sala, TYPE & GRAPHICS, el diseño gráfico y la tipografía cobran protagonismo a través de la obra de reconocidos diseñadores como ChaeByungrok, AN MANO, Kwang-ho Lee y MIXTYPESET. En este espacio, la estructura y el ritmo del Hangeul se expresan mediante la convivencia de trazos manuales y precisión digital, transformando las letras en imágenes cargadas de sentido.

El recorrido continúa en la sala PRODUCTS & OBJECTS, dedicada a la presencia del Hangeul en la vida cotidiana. Más de 30 diseñadores y colectivos coreanos, entre ellos Kim Min-Seon, OIMU, MSR, Doz Company, GEMBLO Corporation y Sorosi, presentan objetos, papelería, moda, kits educativos y juegos de mesa. Estos productos muestran cómo los principios gráficos del alfabeto se traducen en volumen, función y juego, integrándose en la cultura material contemporánea.

(Foto: prensa Centro Cultural Coreano).

La tercera sala, MOTION & EMOTION, amplía los límites del Hangeul hacia el sonido, la imagen en movimiento y la escritura a mano. Instalaciones audiovisuales, obras del colectivo MUDCAKE y el trabajo vocal de TORI:SS dialogan con un módulo especial que exhibe expresiones creativas de los estudiantes del Instituto Rey Sejong, quienes asisten regularmente al Centro Cultural Coreano para aprender el idioma. Esta sección destaca la vitalidad del alfabeto como herramienta de experimentación artística y emocional.

El Hangeul, sistema de escritura oficial de Corea, fue creado en el siglo XV por el Rey Sejong durante la Dinastía Joseon. Originalmente compuesto por 28 letras, actualmente consta de 24 signos: 14 consonantes y 10 vocales.

Es el único alfabeto en el mundo cuyo origen, autor y principios fundacionales están documentados con precisión. El libro "Hunminjeongeum Haerye", que reúne manuscritos y explicaciones sobre el Hangeul, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997.

(Foto: prensa Centro Cultural Coreano).

El Centro Cultural Coreano en Argentina, inaugurado en 2006, tiene como misión promover y difundir la cultura coreana en el país. Desde su sede en el Palacio Bencich, el Centro impulsa el intercambio cultural a través de exposiciones, cursos y eventos que abarcan desde la música K-Pop y la gastronomía hasta la literatura y el cine.

Los horarios de visita son de lunes a viernes, de 9:00 a 12:30 y de 13:30 a 17:00.

(Fuente: prensa Centro Cultural Coreano / GCBA / Página 12 / Infobae / redacción propia)

miércoles, 13 de agosto de 2025

Llega a Buenos Aires una experiencia inmersiva del Museo del Prado: fecha, lugar y cómo adquirir entradas

Los interesados podrán sumergirse en algunas de las obras icónicas de uno de los museos más importantes del mundo, en un encuentro único entre el pasado y el futuro.

(Foto: prensa Art Masters).

Hay grandes noticias para los amantes del arte. Desde el 4 de septiembre, La Rural (Av. Santa Fe 4363, Pabellón Frers, CABA) recibirá la experiencia inmersiva Art Masters: Museo del Prado en Realidad Virtual. Allí, los interesados se podrán sumergir en algunas de las obras más icónicas de la institución española, en un encuentro único entre el pasado y el futuro. Las entradas ya están a la venta en la web del recinto.

Esta experiencia “combina arte, historia y tecnología de vanguardia para adentrarte en cinco obras maestras de la pintura europea, como si estuvieramos dentro de ellas” explican desde Baires Secreta. Las obras son “Las Meninas” de Diego Velázquez, “El jardín de las delicias” de Hieronymus Bosch, "El aquelarre" de Francisco de Goya, "Venus y Adonis" de Paolo Veronese y "El sentido de la vista" de Jan Brueghel y Peter Paul Rubens. Los usuarios usarán lentes de realidad virtual para recorrer las obras y admirarlas de cerca.

Recomendaciones para tener en cuenta

Es una experiencia de Realidad Virtual Aumentada: se va a usar un visor durante gran parte del recorrido.
• En caso de mareo, vértigo, miedo o desorientación, retirarlas y pedir ayuda al personal.
• Normas de seguridad: no cruzar los límites virtuales (paredes, columnas, barreras, etc.), no correr, saltar ni empujar durante la experiencia.
• No está recomendada para personas con epilepsia (por luces estroboscópicas y sonidos fuertes), ni niños menores de 8 años los cuales, de asistir, deben estar siempre bajo la estricta supervisión de un adulto.
• Poner el celular en modo avión activado antes de ingresar, para no interrumpir la experiencia con llamadas o mensajes.

Las entradas pueden adquirirse desde la página oficial de La Rural, haciendo click aquí.

(Fuente: indiehoy.com)

lunes, 11 de agosto de 2025

Una muestra en CABA aborda la infancia desde la memoria colectiva

La exposición “Archivos de Infancias”, en el Centro Cultural Universitario Paco Urondo, (25 de mayo 201, CABA), reúne obras que abordan el juego, la familia y la escolaridad, proponiendo un recorrido por recuerdos y experiencias infantiles desde perspectivas contemporáneas y diversas.

“Construcción de saberes“, de Poty Urriza y Mariana Jasovich (Foto: prensa Centro Cultural Universitario Paco Urondo).

La pregunta sobre los territorios de las niñeces -dónde viven, juegan, estudian y se socializan los niños- se convierte en el eje conceptual de una propuesta artística que busca interpelar la memoria colectiva y personal. A partir del 22 de agosto, el Centro Cultural Universitario Paco Urondo albergará la muestra “Archivos de Infancias”, un proyecto expositivo que reúne a ocho artistas y que permanecerá abierto hasta el 17 de octubre, de 12:00 a 20:00 horas, con acceso libre y gratuito. La inauguración oficial tendrá lugar el 22 de agosto a las 18:30, en el Salón de las Columnas.

La exposición, según la memoria conceptual elaborada por Paula Doberti, quien comparte la curaduría con Débora Kirnos, se articula en torno a tres núcleos temáticos: el juego, la familia y la escolaridad. Estos ejes atraviesan universos sociales e identitarios diversos, y permiten a las artistas -María Gil Araújo, María Eugenia Cairo, María Ceci, Mariana Jasovich, Laura Kuperman, Florencia Ramondetta, Patricia Rodríguez y Poty Urriza- recuperar y reinterpretar fragmentos de la infancia desde perspectivas adultas, femeninas y contemporáneas.

El proyecto se apoya en archivos de distinta naturaleza: familiares, personales, institucionales y ficcionales. Las obras surgen de registros propios, legajos inventados y repertorios de objetos preservados, en una dinámica que remite a las narrativas infantiles, donde la frontera entre lo real y lo imaginario se diluye.

“Casa de zorros“, de Florencia Ramondetta (Foto: prensa Centro Cultural Universitario Paco Urondo).

Doberti cita a Ticio Escobar para profundizar en esta idea:  “La memoria complementa y discute la objetividad de los registros y actúa como factor de litigio político en torno a la selección, la edición y el destino de los recuerdos. (...) La imaginación poética se apoya en ellos para avistar lo no registrado: para dar cuenta de lo omitido y nombrar lo relegado por las historias oficiales“. En este sentido, la muestra busca reparar ausencias y omisiones a través de obras de formatos heterogéneos, que a veces se entrelazan y en otras ocasiones se aíslan, evocando la lógica de los juegos, los dibujos y los relatos de la niñez.

La revisión y creación de archivos se presenta, a la vez, como un ejercicio de observación de arquetipos, modelos y mandatos, y como una puesta en cuestión de la severidad y rigidez de los sistemas de registro. Doberti propone pensar en “archivos blandos, abiertos, afectivos“, capaces de inventar registros reparadores y renovadores, y de dejar huellas que inviten al juego y a la exploración.

En el bloque dedicado al archivo escolar, la muestra aborda el papel de la escuela como institución formadora por excelencia. Más allá de las diferencias entre lo público y lo privado, los niveles educativos o las modalidades de jornada, la escuela se mantiene como el gran organizador de la infancia y la adolescencia.

“Escolares 4“, de María Gil Araujo y Mariana Jasovich (Foto: prensa Centro Cultural Universitario Paco Urondo).

Las transformaciones en los planes de estudio, las normas de convivencia o los códigos de vestimenta no han alterado su función principal. La exhibición de objetos, fotografías y palabras vinculadas a la experiencia escolar invita a los visitantes a rememorar sus propios recorridos educativos.

El archivo lúdico explora la persistencia de los juegos y juguetes a lo largo de las generaciones. Aunque las formas y los objetos cambian con el tiempo, ciertos elementos permanecen: la risa, la complicidad, el riesgo y la imaginación. El ocio se presenta como una fuente de placer vital y un refugio creativo. El peluche de apego, los juegos grupales y la capacidad de crecer jugando constituyen símbolos de la infancia que la muestra recupera y resignifica. “Que nunca nos falte el deseo de divertirnos”, se afirma en uno de los textos curatoriales.

“Regreso a casa“, de Patricia Rodríguez (Foto: prensa Centro Cultural Universitario Paco Urondo).

En cuanto al archivo familiar, la exposición indaga en los pequeños mundos que conforman las familias, entendidas como tribus diversas y cambiantes. Estos espacios, aunque territoriales incluso a la distancia, son el lugar donde se transmiten memorias, se acompaña el dolor, se aprende a cuidarse y se comparten vidas.

La muestra invita a cada visitante a recorrer su propia historia familiar, a identificar similitudes y diferencias con las de otros, y a reflexionar sobre el modo en que la familia de origen atraviesa la experiencia individual.

La propuesta se concibe como un espacio transitorio, común y diverso, que remonta fragmentos de la historia reciente a partir de la memoria y los archivos. El proyecto parte de la herencia y se proyecta hacia el futuro, planteando interrogantes sobre cómo las nuevas generaciones comprenderán y resignificarán los modos de jugar, aprender y compartir.

Doberti rescata a Paul Ricoeur para subrayar la dimensión temporal y espacial del archivo: “La mutación archivadora del espacio y del tiempo, que puede considerarse como la condición formal de posibilidad del gesto de archivación”. En ese gesto, cada artista vincula su trabajo con el de los demás, generando un diálogo que amplía horizontes y propone nuevas formas de entender las infancias presentes.

(Fuente: Infobae / varios / redacción propia)

miércoles, 6 de agosto de 2025

A 80 años de Hiroshima y Nagasaki, llega a Buenos Aires una muestra sobre paz y desarme nuclear

Del 6 de agosto al 28 de septiembre, Manzana de las Luces alberga actividades gratuitas para reflexionar sobre la memoria y la paz global

Esta exposición se enmarca en una larga tradición de cooperación entre Argentina y Japón en la promoción de la paz
Embajada del Japón en la Argentina

Buenos Aires vuelve a convertirse en escenario para reflexionar sobre uno de los episodios más impactantes del siglo XX: los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki. Con motivo del 80º aniversario de estos sucesos históricos, desde el miércoles 6 de agosto hasta el domingo 28 de septiembre, el Complejo Histórico Cultural Manzana de las Luces presenta una exposición internacional que busca promover el diálogo y la conciencia sobre la paz, la no proliferación y el desarme nuclear.

Esta exposición se enmarca en una larga tradición de cooperación entre Argentina y Japón en la promoción de la paz. Ambos países han sido actores relevantes en las discusiones internacionales sobre desarme nuclear y no proliferación, con referentes como Rafael Grossi, Director General del OIEA, y Gustavo Zlauvinen, presidente de la 10ª Conferencia de Revisión del TNP.

Otra actividad destacada es el taller y demostración de caligrafía japonesa “Deseos de paz en cada trazo”
Embajada del Japón en la Argentina

Un recorrido por la memoria global

La muestra, titulada “A 80 años desde el bombardeo. Exposición sobre las bombas atómicas y la paz de Hiroshima y Nagasaki”, llega por segunda vez a la Argentina después de haber recorrido más de 58 ciudades en 20 países. Con paneles fotográficos y documentales, invita a pensar sobre las consecuencias de los ataques nucleares y la urgente necesidad de construir un mundo libre de armas nucleares.

Además, los visitantes encontrarán un mensaje oficial de los alcaldes de Hiroshima y Nagasaki, Kazumi Matsui y Shiro Suzuki, quienes subrayan la necesidad de concientizar sobre los daños irreparables causados por estas armas. “Mientras existan armas nucleares, lo mismo podría ocurrir en cualquier ciudad del mundo”, advierten en un conmovedor llamado global.

Té, origami y caligrafía por la paz

El ciclo ofrecerá diversas actividades complementarias, entre ellas una ceremonia especial del té titulada “Un té por la paz”, a cargo de Urasenke Tankokai Argentina, destacando las enseñanzas de armonía, respeto, pureza y tranquilidad del Chadō. Esta ceremonia tendrá lugar el jueves 18 de septiembre, de 16.30 a 17.30, con entrada libre por orden de llegada.

Habrá talleres gratuitos de origami “Grullas por la Paz”, a cargo de reconocidas especialistas culturales
Embajada del Japón en la Argentina

Asimismo, habrá talleres gratuitos de origami “Grullas por la Paz”, a cargo de reconocidas especialistas culturales, Mimi Nohara (miércoles 20 de agosto) y Tomoko Aikawa (jueves 25 de septiembre), con inscripción previa.

Otra actividad destacada es el taller y demostración de caligrafía japonesa “Deseos de paz en cada trazo”, impartido por el maestro Hamano Ryuho, el miércoles 27 de agosto.

A 80 años de Hiroshima y Nagasaki.Embajada del Japón en la Argentina

Ciclo de cine histórico

El cine será protagonista con proyecciones del reconocido director japonés Kazuo Kuroki, ofreciendo tres películas sobre las consecuencias y la memoria posterior a los bombardeos:

  • Miércoles 20 de agosto: “Mañana” (1988)
  • Jueves 18 de septiembre: “El verano de un niño en 1945” (2002)
  • Jueves 25 de septiembre: “El rostro de Jizo” (2004)
Todas las funciones serán gratuitas, desde las 18 horas, con ingreso por orden de llegada.

A 80 años de Hiroshima y Nagasaki Embajada del Japón en la Argentina

Información clave

Lugar: Complejo Histórico Cultural Manzana de las Luces, Perú 272, CABA.
Fecha: del 6 de agosto al 28 de septiembre.
Horario: miércoles a domingo, de 11 a 18.
Entrada: libre y gratuita.

Organizan la exposición Hiroshima Kenjinkai de Argentina, Nagasaki Kenjinkai de Argentina, el Complejo Histórico Cultural Manzana de las Luces y el Centro Cultural e Informativo de la Embajada del Japón en Argentina.

La muestra propone una reflexión necesaria sobre la paz y el futuro del planeta, fortaleciendo los lazos culturales entre Argentina y Japón.

(Fuente: Diario La Nacion)

jueves, 24 de julio de 2025

Para conocer a Rogelio Polesello, el artista de la forma y la luz que creó un mundo de pureza

El Centro Cultural Borges presenta “Más aquí. Polesello 1970-2000″, exposición que reúne más de 150 piezas, creadas entre 1970 y 2000, en las que se recorre su experimentación con el arte óptico y cinético. 

(Foto: prensa C.C. Borges).

El concepto de "más aquí", formulado por Marta Traba en 1978, define la singularidad de Rogelio Polesello: una obra que, según la crítica, "no suscita ninguna pregunta, no produce expectativa y, por lo tanto, ninguna angustia, y crea un espectador que es en simultáneo productor, actividad que lo aleja de los lugares más predecibles del arte: de la contemplación a la reflexión".

Esta idea, que da título a la exposición "Más aquí. Polesello 1970–2000", se materializa en la nueva muestra antológica que el Centro Cultural Borges (Viamonte 525, CABA) dedica al artista, en el marco del décimo aniversario de su fallecimiento.

La exhibición reúne así más de 150 obras creadas entre 1970 y 2000, tres décadas decisivas en su trayectoria. El recorrido incluye acrílicos tallados, monocopias, pinturas, obras sobre papel y piezas inéditas, todas ellas testimonio de su incesante exploración de la percepción, la luz, el color y la forma.

(Foto: prensa C.C. Borges).

El visitante se enfrenta a una experiencia visual inmersiva, donde el juego óptico, la precisión técnica y el espíritu lúdico invitan a mirar y mirarse de otra manera. La selección abarca obras de la colección de su compañera Naná Gallardo, material de archivo del propio artista y piezas de colecciones privadas de toda Argentina.

El texto curatorial de Santiago Villanueva subraya que la obra de Polesello (Buenos Aires, 1939-2014) es una presencia "no sólo indiscutible, sino también incómoda y generadora de nuevas preguntas" desde los años sesenta hasta la actualidad.

La muestra se centra en el período que comienza en 1970, cuando la proyección internacional del artista, especialmente en Venezuela, se intensifica, y concluye en el año 2000. En estas tres décadas, la selección de obras y materiales revela el carácter experimental, de prueba y error, y una abstracción que se aleja de los programas rígidos para difuminarse entre el diseño, la decoración, la publicidad, el muralismo y la manualidad.

Foto: prensa C.C. Borges).

Desde sus inicios, Polesello experimentó con materiales industriales como el acrílico, desafiando los procesos tradicionales de la obra de arte. Esta actitud lo convirtió en objeto de debates en los años sesenta, desde el ensayo fundamental de Oscar Masotta en 1965 hasta la gran exposición en el Instituto Di Tella en 1969, organizada por Jorge Romero Brest.

Masotta observó en él una manera inédita de trabajar, desde su vestimenta hasta los materiales y la escenificación de su práctica. Según el crítico, Polesello "elimina algo del gesto, y se pregunta por el modo en el que estas superficies ‘anónimas’ pueden ser un modo de integrar el arte con la vida social".

Masotta lo describió como alguien que, vestido con overol y soplete en mano, "parece un obrero metalúrgico, pero que no lo es". Esa apariencia, sostiene, es la superficie donde se sostiene la estructura de pensamiento de la obra de Polesello.

(Foto: redes sociales Malba).

El "más aquí" de Polesello implica, según la mencionada Traba, "una eficacia y resolución de la imagen que salta los pasos impuestos por generaciones anteriores de artistas-intelectuales al arte no figurativo. Es tanto el exceso como el acortamiento de distancias, la disolución y la pérdida de rigidez, estableciendo un contacto no comprometido".

En la obra de Polesello, el tiempo suspendido es también proceso: la referencia se diluye y la relación con el contexto se vuelve menos utilitaria y literal. Al acercarse el fin de siglo, esa proximidad se transforma en una aceleración hacia la pérdida de un sentido vanguardista de la imagen y una reorientación hacia la magia.

Figura central del arte óptico y cinético en América Latina, Polesello transitó el diseño, la pintura, la escultura y la gráfica. Integrante del Grupo Arte Nuevo y exponente del Op-Art internacional, desarrolló una estética propia basada en la distorsión visual, la geometría y el movimiento. 

(Foto: prensa C.C. Borges).

Desde joven, se destacó por su búsqueda de movimiento en lo estático y por articular de manera innovadora las relaciones entre arte, diseño, industria y arquitectura. Su experimentación con materiales -en especial el acrílico- le otorgó una impronta distintiva. La combinación de orden y azar, junto con la audacia cromática, marcó toda su producción y dejó una huella inconfundible en el arte argentino.

Comenzó a trabajar en una agencia de publicidad a los quince años. Se formó en la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano y se graduó en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón en 1958. Durante su educación, descubrió la obra de Paul Klee, que influyó notablemente en su trabajo, y recibió enseñanzas de su padre, constructor, lo que inspiró la incorporación de materiales y métodos de construcción en sus obras.

El artista recorrió diversas vertientes del abstraccionismo geométrico: su obra combina formas geométricas y efectos ópticos de color para generar la ilusión de movimiento. Sus primeras esculturas, de los años cincuenta, exploran el efecto de la luz en los objetos. Traspasó los límites de la pintura tradicional con el mural Eclipse en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza (Buenos Aires, 2001) y con intervenciones en automóviles, edificios y cuerpos humanos.

(Foto: prensa C.C. Borges).

Participó en numerosas bienales y su obra integra colecciones nacionales e internacionales, incluyendo el MOMA, el Guggenheim de Nueva York, el Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo Moderno y el MACBA. Dentro de la comunidad artística, era conocido como “Pole”.

Expuso en la 3ª Bienal de París en 1963, la 8ª Bienal de San Pablo en 1965, la muestra Plástica con Plásticos en el Bellas Artes en 1966, el Di Tella en 1967 y 1968, el Center for Inter-American Relations de Nueva York en 1968, el Bellas Artes en 2000, el Centro Cultural Recoleta en 2005 y nuevamente en el Bellas Artes en 2012. En 2003, recibió el Gran Premio de Honor del Fondo Nacional de las Artes. Y ahora se puede disfrutar en el C. C. Borges, de miércoles a domingos, de 14:00 a 21:00, con entrada libre y gratuita.

(Fuente: Infobae / C.C. Borges / redacción propia)

viernes, 4 de julio de 2025

Este mes llega la segunda edición de Indie Dev Argentina, la exposición de videojuegos local destinada a desarrolladores y público en general

La industria nacional de los videojuegos va creciendo exponencialmente y hoy, además de la tradicional Exposición de Videojuegos Argentina, se abren nuevos espacios y comunidades.

(Foto: prensa Indie Dev Argentina).

Indie Dev Argentina (IDA) es un "showcase" de videojuegos en desarrollo y ya va por su segunda edición. Se realizará en dos jornadas, el 19 y 20 de julio, en la Casa de la Provincia de Buenos Aires (Av. Callao 237, CABA). Su cronograma incluye más de 10 charlas especializadas y la presentación y prueba de 20 videojuegos que fueron seleccionados entre 104 que aplicaron a la convocatoria. Todo es con entrada libre y gratuita.

El evento está organizado por PressOver en asociación con Foton.Games, y cuenta con el apoyo de múltiples organismos, como el Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica de la Provincia de Buenos Aires, Videojuegos Hechos en Argentina y la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.

Go Slimey Go! es uno de los títulos elegidos para presentarse en la Indie Dev (Foto: captura de pantalla).

Gracias al trabajo conjunto, este evento que realza el talento argentino para desarrollar videojuegos regresa tras una primera edición con más charlas destinadas a principiantes y aspirantes, con talleres formativos, speakers especializados y espacios de networking. Está destinado a desarrolladores principiantes, estudiantes y al público en general interesado en los videojuegos.

Imágenes de The Last Librarian, otro de los juegos seleccionados (Foto: captura de pantalla).

Algunos de los títulos que van a estar disponibles para probar en el evento son:

Malvinas: la última carta, de El Burro Studio.
Go Slimey Go!, de Agustín Pérez Fernández y Julian Chab.
The Last Librarian, de Locrosoft.
El 39, de Bohemian Productions.
Zupay: sombras de la Independencia, de Abstract Tales.
Not So Smart Delivery, de MILT Team.
Piso 6, de Nostalgy Studios.
The Lost Land of Bahía Blanca, de Libromancy Studios.

(Fuente: Xataka Argentina / redacción propia)

miércoles, 28 de mayo de 2025

Tres exposiciones imperdibles renuevan la escena en el Centro Cultural Recoleta porteño

"Carroña última forma", "Arte Rata" y "Adiós a los vivientes" ofrecen experiencias únicas, desde la revalorización de lo olvidado hasta la exploración de lo invisible, con entrada libre y gratuita.

De izquierda a derecha, Francisco Montes, Javier Villa y Carla Barbero, curadores del Recoleta y a cargo de "Carroña última forma"; en el centro, Maximiliano Tomas, director del CCR, y Lulo Demarco y Delfina Bustante, curadores de la nueva muestra colectiva titulada "Arte Rata" en la sala 4 (Foto: prensa CCR).

La Sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta (Junín 1930, CABA) se convierte en el epicentro del arte argentino contemporáneo con la inauguración de "Carroña última forma", una exposición que reúne 38 obras de once destacados artistas. Esta muestra, curada por Carla Barbero y Javier Villa, explora temas como el cuerpo herido, los restos históricos y los imaginarios del poder, utilizando lenguajes visuales intensos y a menudo grotescos.

El título de la exposición, cuentan desde el CCR, se inspira en el libro homónimo de Leónidas Lamborghini, escrito en 2001 durante el período de crisis en Argentina, y busca representar lo que persiste y habla desde lo corroído.

Además de "Carroña última forma", el Centro Cultural Recoleta presenta otras dos exposiciones: "Arte Rata" y "Adiós a los vivientes".

'Carroña última forma' explora el cuerpo herido y los imaginarios del poder, inspirada en el libro de Leónidas Lamborghini (Foto: prensa CCR).

"Arte Rata", un proyecto colectivo de Lulo Demarco y Delfina Bustamante, se exhibe en la sala 4 y reúne obras de artistas como Alberto Heredia, Mia Superstar y Juan Del Prete. Busca dialogar con el arte argentino del siglo XX y XXI a través de una reacción al contexto social y cultural.

Proyecto curatorial elegido por el Centro Cultural Recoleta, sigue una línea sinuosa que refleja diversos avatares del arte local. Se establece un paralelismo entre ratas y artistas, quienes habitan las ciudades de forma similar, eludiendo el status quo y reutilizando lo que este descarta. Esta simbiosis destaca la capacidad de ambos para operar al margen de lo convencional, revalorizando lo olvidado.

La muestra "Arte Rata", en la sala 4 del Centro Cultural Recoleta, destaca la simbiosis entre ratas y artistas marginales (Foto: prensa CCR).

Por otro lado, "Adiós a los vivientes" marca la primera exposición individual de Francisco Montes, un joven artista nacido en Buenos Aires en 1995. Esta muestra, ubicada en la sala 10, presenta cinco dibujos lumínicos de gran formato y dos esculturas con organismos vivos.

Montes invita al espectador a un mundo de incertidumbres, donde las imágenes traslúcidas crean palimpsestos de luz que revelan subjetividades ocultas. El curador Javier Villa destaca que la obra de Montes busca materializar lo invisible y explorar cómo los poderes afectan la conciencia humana.

"Adiós a los vivientes" es la primera exposición individual de Francisco Montes, con dibujos lumínicos y esculturas vivas (Foto: prensa CCR).

Las tres exposiciones estarán abiertas al público con entrada libre y gratuita para argentinos y residentes. Los visitantes podrán disfrutarlas de martes a viernes de 12:00 a 21:00, y los fines de semana y feriados de 11:00 a 21:00.

(Fuente: CCR / Infobae)

martes, 29 de abril de 2025

El Museo Nacional de Bellas Artes porteño presenta la obra conceptual de Liliana Porter y Luis Camnitzer

A través de piezas gráficas, instalaciones y documentos, la exhibición "Los años del New York Graphic Workshop" revisa los aportes gráficos de ambos artistas durante los ’60.

Liliana Porter y Luis Camnitzer en el taller del NYGW, 1965 (Foto: Basil Langton / Colección Liliana Porter).

Este miércoles 30, el Museo Nacional de Bellas Artes (Av. del Libertador 1473, CABA) inaugura "Porter-Camnitzer. Los años del New York Graphic Workshop", una muestra que se enfoca en una etapa crucial en la obra de la argentina Liliana Porter y el uruguayo Luis Camnitzer, figuras clave del arte conceptual en América Latina.

A través de piezas gráficas, instalaciones y documentos, la exhibición revisa los aportes de ambos artistas desde el New York Graphic Workshop (NYGW), colectivo que fundaron junto con el venezolano José Guillermo Castillo en 1964.

La curaduría de la muestra, a cargo de Silvia Dolinko, combina reconstrucciones de instalaciones históricas de 1969 con nuevos núcleos que contextualizan la participación de Porter y Camnitzer en el circuito artístico de la época. Entre los añadidos figura un análisis más profundo de su intervención en la influyente exposición "Experiencias 69" del Instituto Torcuato Di Tella, así como estampas realizadas en colaboración con artistas como Marta Minujín, Luis Felipe Noé y Jorge de la Vega.

Afiche "Montevideo 1966" (Foto: prensa MNBA).

El New York Graphic Workshop, que operó hasta 1970, representó un punto de inflexión para la concepción de la gráfica como medio en expansión. Desde este taller, sus miembros replantearon la noción del objeto artístico y exploraron formatos como estampas experimentales y exposiciones enviadas por correo.

"Pusieron en juego novedosas estrategias de realización y circulación de las obras en un contexto de fuerte diálogo entre lo local y lo global", explica Dolinko. En tanto artistas latinoamericanos radicados en Nueva York, uno de los objetivos de Porter y Camnitzer era vincular sus trabajos con el circuito cultural de América Latina como una plataforma de visibilidad.

"Horizon" (1968), aguafuerte de Luis Camnitzer (Foto: Alexander Gray Associates, Nueva York).

En 1969, Porter y Camnitzer presentaron sus obras en el MNBA de Santiago de Chile y en el Di Tella, con instalaciones y propuestas de gran carga conceptual. A pesar de haber expuesto en instituciones de renombre, las repercusiones de estas colaboraciones fueron limitadas en su momento. "Con el tiempo, estas creaciones quedaron fuera de la narrativa oficial del arte del siglo XX. Hoy, se reconocen como piezas clave de sus trayectorias y del arte contemporáneo", sostiene la curadora.

Entre las obras destacadas que se exhiben en esta edición se cuentan los emblemáticos grabados de Porter y piezas de su serie "Arrugas". En ésta, la artista no sólo imprime hojas previamente abolladas, sino que invita al espectador a abollar papeles como parte de una experiencia interactiva. Además, se reconstruyen instalaciones icónicas como "Sombras" y la intervención en clave lúdica de esculturas en la planta baja y primer piso del museo.

"Naturaleza muerta" (1970), aguafuerte y lana, de Liliana Porter (Foto: prensa MNBA).

Por su parte, Camnitzer presenta, por primera vez en Buenos Aires, su obra "Living comedor", una instalación en la que palabras asociadas a objetos domésticos se distribuyen en el piso y las paredes, proponiendo al visitante reconstruir un espacio imaginado. También figura "Masacre de Puerto Montt", creada tras un trágico episodio en Chile de 1969, donde campesinos fueron asesinados por carabineros. Este trabajo, compuesto por palabras y líneas de puntos, denuncia el acontecimiento de manera profundamente conceptual.

La muestra incluye también piezas colaborativas del NYGW, documentos inéditos y el Manifiesto del colectivo de 1966. Estas obras dan cuenta del espíritu experimental y la propuesta colectiva que marcaron este proyecto, representando una reflexión sobre los elementos políticos, poéticos y sociales del arte gráfico.

"Arruga tensada (Prueba de artista)" (1970), aguafuerte, lana cosida, de Liliana Porter (Foto: prensa MNBA).

"Porter y Camnitzer hacen de la comunicación con el público un eje central de sus propuestas", señala Andrés Duprat, director del Museo Nacional de Bellas Artes. Según él, esta conexión se explora de maneras únicas: "Camnitzer trabaja con el pensamiento por imágenes que emerge del propio visitante al leer las palabras impresas y pegadas en las salas. Por su parte, Porter propone un gesto poético, como en sus icónicas arrugas sobre papeles previamente abollados, que luego reconfigura para ambientar los espacios del museo".

"En los trabajos de Porter y Camnitzer prima la sorpresa ante gestos simples pero profundamente polisémicos. Estas obras convocan al espectador a asumir una postura activa y a decodificar ideas y procesos", subraya Duprat. En el marco de esta colaboración entre los museos nacionales de Bellas Artes de Chile y Argentina, esta exposición es una oportunidad única para recorrer las trayectorias de dos artistas que siguen vigentes en el arte contemporáneo.

Los horarios de visitas son de martes a viernes de 11:00 a 19:30, y sábados y domingos de 10:00 a 19:30, y estará abierta hasta el 31 de agosto, con entrada libre y gratuita.

(Fuente: Infobae / MNBA)

martes, 22 de abril de 2025

Las diez obras maestras del Malba que se exhiben en Qatar a partir de esta semana

El Museo de Doha alberga un conjunto excepcional de expresiones modernas y contemporáneas que reflejan procesos históricos, tensiones sociales y búsquedas simbólicas de todo un continente.

(Foto: prensa Museo Nacional de Qatar).

Durante tres meses, el Museo Nacional de Qatar albergará una de las exposiciones más ambiciosas en la historia reciente del arte latinoamericano fuera del continente. Bajo el título "LATINOAMERICANO. Arte moderno y contemporáneo de las colecciones del Malba y Eduardo F. Costantini", esta muestra reúne 170 obras representativas de más de un siglo de producción artística en América Latina. La exposición, organizada por el Malba en colaboración con Qatar Museums, forma parte del programa oficial del Año de Cultura Qatar-Argentina-Chile 2025, y busca tender puentes entre el mundo árabe y la diversidad cultural latinoamericana.

La iniciativa, curada por María Amalia García (Malba) e Issa Al Shirawi (Qatar Museums), propone una lectura temática y material de la transformación del arte en la región. Desde los modernistas fundacionales hasta las prácticas contemporáneas, intenta responder a una pregunta compleja: ¿cómo condensar la pluralidad continental en un conjunto curado de imágenes? En este marco, estas diez obras emblemáticas de las colecciones del Malba y Eduardo F. Costantini viajan por primera vez a Doha.

• Frida Kahlo - Autorretrato con chango y loro (1942)

(Foto: prensa Malba).

Pintada durante una etapa de consolidación internacional, esta obra muestra a la artista mexicana acompañada por dos animales cargados de simbolismo: un mono y un loro. Ella se representa frontalmente, con una técnica meticulosa y una paleta sobria. La disposición del cuerpo y la mirada evocan los retratos populares mexicanos del siglo XIX, reflejo de las referencias culturales que marcaron su identidad pictórica.

• Antonio Berni - Juanito dormido (1978)

(Foto: prensa Malba).

Parte de una extensa serie protagonizada por Juanito Laguna, el "pibe" que encarna la niñez empobrecida de las ciudades latinoamericanas, esta obra muestra al personaje descansando. Berni combina técnicas tradicionales con materiales de desecho, y utiliza el cuerpo dormido como símbolo de esperanza resiliente ante la exclusión y la desigualdad.

• Joaquín Torres-García - Constructivo con calle y gran pez (1930)

(Foto: prensa Malba).

Este óleo sintetiza el ideario constructivista del artista uruguayo, integrando símbolos universales -el pez, la campana, el triángulo con el número uno- en una escena urbana abstracta. Su paleta de colores primarios y la estructura en cuadrícula evocan una ciudad donde el arte se funde con la vida cotidiana y los valores espirituales.

• Remedios Varo - Armonía (Autorretrato sugerente) (1956)

(Foto: prensa Malba).

Obra profundamente simbólica, presenta a una figura andrógina en una habitación medieval rodeada de elementos alquímicos. Varo vincula la creación artística con la música, la ciencia y lo esotérico, y convierte la armonía estética en metáfora de un equilibrio vital. La precisión del detalle y la composición especular remiten tanto a la pintura flamenca como a las miniaturas medievales.

Diego Rivera - Baile en Tehuantepec (1928)

(Foto: prensa Malba).

El gran artista mexicano reinterpreta aquí una escena costumbrista a partir de la composición de su mural La zandunga, simplificando el número de figuras y acentuando su carácter tropical e idealizado. Pintada tras el éxito de su exposición en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York, la obra combina una paleta vibrante con formas estáticas que proyectan una imagen sensual y exótica del folclore azteca.

• Fernando Botero - El viudo (1968)

(Foto: prensa Malba).

Inspirada en Las meninas de Velázquez, esta pintura refleja la reinterpretación del arte clásico desde el canon estético característico del artista colombiano: figuras voluminosas, disposición teatral y objetos simbólicos (cigarrillos o frutas). La escena muestra a un padre rodeado de sus hijos en actitud melancólica, resaltando algo monumental pero íntimo a la vez.

• Marta Minujín - El pago de la deuda externa con maíz, el oro latinoamericano (1985)

(Foto: prensa Malba).

Documentada en una fotografía en tres partes, esta performance realizada en Nueva York representa una acción cargada de crítica y humor. Minujín entrega mazorcas de maíz a la estrella del pop art Andy Warhol como pago simbólico de la deuda externa argentina. El gesto irónico se convierte en un acto de desobediencia poética donde el arte resuelve lo que la política no puede.

• Cândido Portinari - Festa de São João (1936-1939)

(Foto: prensa Malba).

Escena lírica y detenida de una celebración popular brasileña, esta obra resume la mirada afectiva de Portinari hacia la cultura de su país. Mujeres y niños se preparan para la fiesta, mientras el paisaje y la estructura de la composición remiten al clasicismo y a la sensibilidad social del autor. La paleta terrosa y los contrastes azules evocan tanto la tierra natal como una belleza melancólica.

Cecilia Vicuña - Quipu desaparecido (2025)

(Foto: prensa Malba).

Instalación inmersiva que combina cinco "quipus" antiguos con una pieza textil contemporánea y proyecciones de video. La artista chilena articula aquí la memoria de los pueblos originarios con una relectura política del lenguaje ancestral. Cada nudo es una resistencia al olvido, y la obra es un puente entre lo precolombino y las luchas actuales por la identidad cultural.

• Emilio Pettoruti - La canción del pueblo (1927)

(Foto: prensa Malba).

Un trío de músicos callejeros ocupa el primer plano de esta obra, donde la geometrización de las formas y el uso de planos cromáticos genera una atmósfera de irrealidad. La composición remite a la pintura metafísica de De Chirico, y encarna el deseo de Pettoruti de modernizar el arte argentino sin romper con su tradición popular.

(Fuente: Malba / Museo Nacional de Qatar / Infobae)