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jueves, 3 de julio de 2025

Una provincia argentina desarrolló su propia calculadora de huella de carbono a través de la Universidad Tecnológica Nacional

Las universidades nacionales no sólo tienen el rol de formar profesionales en disciplinas esenciales para el crecimiento de la sociedad, sino que son productoras de conocimiento. En ese sentido, desarrollan novedosos sistemas para resolver, por ejemplo, problemas ambientales.

(Foto: Shutterstock).

Eso es a lo que apunta la Facultad Regional de San Francisco, ciudad de Córdoba, de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) con una calculadora de huella de carbono que puede usar cualquier habitante local.

Un equipo de la Licenciatura en Administración Rural trabajó junto al Grupo de Investigación Observatorio de la Empresa Agropecuaria y el Laboratorio de Estadística DataStatLab para desarrollar un método sencillo que permite a cualquier persona estimar su impacto ambiental a través de un formulario web.

El equipo tras el proyecto: el Ing. Gustavo Boglione (centro), la Ing. Laura Rivara (izquierda) y el estudiante de Ingeniería en Sistemas Santino Arroyo (derecha) (Foto: UTN).

¿Qué es la huella de carbono?

Es la cantidad total de gases de efecto invernadero (principalmente CO2) que generamos directa e indirectamente con nuestras actividades diarias. Se mide en toneladas de CO2 equivalente por año. Calcularla nos da cuenta del impacto ambiental y entender que todos contribuimos al cambio climático, aunque no es lo mismo una industria que los civiles.

Al mismo tiempo, esa información nos permitirá identificar oportunidades, descubrir dónde podemos reducir emisiones y tomar acción, es decir, hacer cambios conscientes en el estilo de vida.

A diferencia de otras calculadoras que se utilizan en grandes conglomerados o a nivel internacional, esta herramienta se adaptó específicamente para la región de San Francisco y alrededores. Por eso sólo está disponible para ciudades de las provincias de Córdoba y Santa Fe, pero podría convertirse en un puntapié para que otros organismos desarrollen otros sistemas para generar conciencia.

Cómo funciona la calculadora

Al formulario se accede a través de este enlace, y puede completarse de cinco a diez minutos si se cuenta con los datos a mano. Se solicita información básica sobre consumos domiciliarios (como energía eléctrica, gas, agua), tipo de dieta, medio de transporte, generación de residuos y características de la vivienda. Todos estos datos reflejan las particularidades de la comunidad local, lo que permite obtener un diagnóstico más preciso y útil para los usuarios.

Foto: captura de pantalla).

Una vez completado, el sistema calcula la cantidad de emisiones generadas por cada persona y compara el resultado con el promedio nacional. Luego, representa gráficamente esa huella en una suerte de "mapa urbano", donde se ilustran las hectáreas de bosque necesarias para compensar dichas emisiones.

La huella de carbono se representa como una cantidad de manzanas urbanas que, como dijimos, serían las necesarias para absorber las emisiones generadas. Las que alcanzan para compensar el promedio se muestran en verde; las que superan ese límite, en rojo. Esta representación busca hacer visible el impacto ambiental individual y funcionar como un disparador para el cambio de hábitos.

El próximo paso será iniciar la recolección de datos y, en 2026, se comenzarán con los análisis estadísticos que permitirán identificar patrones de consumo y contaminación, fundamentales para diseñar estrategias de mitigación más efectivas en la región.

(Fuente: xataka.com.ar)

lunes, 15 de julio de 2024

Un sitio web nos dice cómo será el clima en nuestra ciudad dentro de 60 años

Este mapa interactivo relaciona ciudades actuales para que tengamos una mejor visión de la temperatura del sitio en el que vivimos. Tiene un simulador para un escenario en el que se cumplan los Acuerdos de París, aunque tampoco es demasiado esperanzador.

El pronóstico para la ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, es tan poco alentador como el del resto del planeta (Imagen: captura de pantalla).

El cambio climático no es un problema del primer mundo. Hace años se estableció en 1,5 grados el límite para el calentamiento global y vamos camino de superarlo más pronto que tarde, y ese aumento de las temperaturas ya está teniendo consecuencias.

Una buena herramienta para ilustrar esos cambios que se producen y producirán con el aumento de las temperaturas medias es un mapa. Con él, podemos comprobar de un vistazo cómo serán las zonas climáticas y hasta ver si nuestra ciudad se hundirá por el aumento del nivel del mar.

No dejan de ser ejemplos muy ilustrativos, pero en un nuevo mapa interactivo podemos comprobar algo aún más interesante: la temperatura que tendremos en nuestra ciudad en 2080. Y lo mejor es que es algo muy visual porque comparan la temperatura que tendrá nuestra ciudad con la que actualmente tiene otra ciudad del planeta.

¿Cómo funciona?


Este mapa interactivo que muestra el clima urbano del futuro ha sido creado por el ecólogo Matthew Fitzpatrick, de la Universidad de Maryland (EE.UU.). Para ello, ha utilizado los datos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático y ha relacionado 40.581 ciudades de todo el mundo para tener esa previsión de cómo será el clima de cada una de cara a 2080. Los parámetros utilizados corresponden al supuesto caso en el que el planeta se calentará unos 5 grados a finales de este siglo.

El mapa de los Acuerdos de París


Ahora bien, este mapa no sólo aporta esa sofocante información basándonos en un escenario catastrofista, pero al que nos estamos dirigiendo. También permite tener la visión de lo que pasaría si todos se esfuerzan por cumplir el Acuerdo de París con el que se busca limitar el aumento de la temperatura este siglo a 2 grados (1,5 grados si se esfuerzan).

Para ver ese supuesto, lo que hay que hacer es dar click en la pestaña de "Settings" de la parte superior izquierda del mapa y seleccionar "What if we reduce emissions?" para tener esos nuevos resultados.

Para acceder al mapa, hacer click aquí.

(Fuente: Xataka)

lunes, 15 de abril de 2024

Siembra de nubes: la técnica para provocar lluvia y combatir las sequías

Es una técnica que ha sido probada en diferentes lugares del planeta. Sin embargo, su efectividad depende de varias condiciones.


(Foto: Getty Images).

La siembra o bombardeo de nubes es una técnica enfocada a provocar lluvia o nieve. Aunque se pueda suponer como una invención reciente, la verdad es que la historia de este proceso artificial se remonta a los años 40, específicamente a 1946.

El responsable de comenzar la siembra de nubes fue Vincent Joseph Schaefer, un químico y meteorólogo estadounidense. Durante el año referido, el científico llevó a cabo la primera serie de experimentos para investigar la física de la precipitación.

Como tal, la técnica en cuestión fue empleada por primera vez en Massachusetts, Estados Unidos. En aquella ocasión, Schaefer y su equipo lograron sembrar nubes con bolitas de hielo seco, consiguiendo, así producir nieve. El evento dio inicio a la meteorología experimental y al control del clima.

Desde entonces, la siembra de nubes se ha seguido desarrollando y usando para combatir sequías en diferentes partes del mundo.

Cómo se hace la siembra de nubes

Además de lo mencionado hasta el momento, se puede agregar que la siembra de nubes consiste en la liberación de yoduro de plata en estas masas de la atmósfera. El sistema no puede ser aplicado a cualquier nube: las seleccionadas deben contener agua a una temperatura por debajo de los 0°C; de dicha manera se logra condensar la humedad en gotas.

Con el paso del tiempo se han utilizado distintos medios para dispersar el yoduro de plata en las nubes. En la actualidad es común el uso de drones, pero aviones y cohetes también efectúan esa tarea.


(Foto: Getty Images).

A pesar de la expectativa que puede generar la siembra de nubes, los científicos advierten que esta no es ni simple, ni mágica. La técnica no es tan prometedora como la gente desea, pues los experimentos requieren el tipo correcto de nubes y las condiciones adecuadas de temperatura y viento.

El ingeniero químico mexicano Manuel Mustieles Ibarra, creador de la sustancia química llamada Rainmaker explica la técnica en palabras accesibles: "Los aviones están cargados con el yoduro de plata y con un aspersor rociamos la solución a las nubes; es como cuando aplicamos spray al cabello, es una gran ventaja porque no hay fuego, no hay bombas, no hay explosiones, lo que hay es un líquido completamente estable e incoloro y amigable con el ambiente".

México es uno de los países pioneros en la aplicación de este tipo de tecnología y no le faltan motivos: según Naciones Unidas, la cantidad y duración de sequías ha aumentado, en dos décadas, un 29% en todo el mundo, y ese país ostenta el alarmante porcentaje del 20%.