Mostrando entradas con la etiqueta El eternauta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El eternauta. Mostrar todas las entradas

lunes, 31 de marzo de 2025

"El eternauta": así será la inminente producción sobre el relato gráfico de Oesterheld-Solano López

La serie está bajo la dirección de Bruno Stagnaro, con Ricardo Darín en el papel del protagonista, Juan Salvo. "La historieta te hacía sentir que vos estabas ahí. Había que ser fiel a esa cercanía”, subraya el director.

(Foto: prensa Bruno Stagnaro / Netflix).

La oscuridad se posa sobre la existencia, el frío se siente en el cuerpo y una gigantesca pantalla curva de más de 30 metros de largo por 15 de alto convierte un reconocible barrio de Belgrano en un lugar nevado, sombrío y devastado. Un mundo distópico que Hector Germán Oesterheld imaginó, Francisco Solano López dibujó y que ahora Netflix está trasladando al audiovisual. La esperada versión en serie de "El eternauta" traerá a esa creación inmortal el 30 de abril nuevamente a las conversaciones diarias. Casi setenta años después, la más leída e influyente historieta argentina sigue aterrando y abriendo cabezas.

Publicada desde 1957 y hasta 1959 en Hora Cero Semanal, finalmente dejó de lado los frustrados proyectos cinematográficos que comenzaron en 2005 y encontró en el formato seriado del "streaming" el lugar ideal de exhibición, los tiempos necesarios de producción y el voluminoso presupuesto para hacer de aquella invasión extraterrestre y su tormenta de nieve mortal en la Argentina una versión que pronto llegará a las pantallas.

Una mega producción que, acorde con la obra que pretende trasladar, se sitúa entre los estrenos más esperados e importantes de la era dorada de las series.

(Foto: prensa Bruno Stagnaro / Netflix).

"Como todas las decisiones, una de las más relevantes fue hacer que 'El eternauta' sea una versión contemporánea al momento de su emisión", cuenta su director sobre la determinación artística y conceptual de que la serie transcurra en la actualidad. "Arribamos a la idea de que cuando el autor publica la obra, él juega bastante con que fuera contemporánea al lector, con detalles que dan cuenta de esa especie de mundo paralelo: la sensación de estar en las calles de esa misma época en que transcurre la historia. Nos pareció que preservar la idea de que la historia sea contemporánea a la emisión y no retroceder en el tiempo, era un aspecto importante que respetaba el espíritu de la obra original. Además, llevarla al tiempo de la obra original le agregaba una capa de complejidad y nos iba a impedir que la ciudad fuera una presencia viva en la historia. Que uno pudiera reconocerla, transitar los espacios que recorremos habitualmente y que existan, que estén ahí, por lo menos para los habitantes de Buenos Aires, como una especie de mundo paralelo".

La decisión de que la historia se cuente en tiempo presente, entonces, se transformó en la piedra angular de la adaptación en la que Ricardo Darín interpretará a Juan Salvo, en un elenco que completan Carla Peterson, César Troncoso, Andrea Pietra, Ariel Staltari, Marcelo Subiotto, Claudio Martínez Bel, Orianna Cárdenas y Mora Fisz. "Para todos nosotros es contar esta historia desde nuestro presente, pero también desde nuestra generación y ver en dónde había puntos de conexión: cuánto hay de esa angustia cósmica, de ese terror, de ese pánico a perder lo que uno ama de un día para el otro en la época de 'El eternauta' y cuánto de eso también podemos encontrar hoy si leemos el diario del día en la mañana", detalla Matías Mosteirín, uno de los productores ejecutivos de la serie.

La ciudad de la furia

La idea de que la serie capture la Ciudad de Buenos Aires, donde transcurre la historia original, fue una de las cosas más complejas de realizar. ¿Cómo filmar la ciudad de Buenos Aires absolutamente nevada y desolada, en los diferentes pero reconocibles lugares a los que la obra de Oesterheld hace referencia y forman parte de su atractivo dramático a la hora de transmitir la inquietud que envolvió al lector y que ahora debe hacerlo con el espectador? ¿Cómo sortear esa dificultad en una ciudad en la que la nieve es una rareza (como en un recordado 9 de julio de 2006), y en la que el tránsito a diario de peatones, automóviles y bicicletas no se detiene por nada del mundo?

(Foto: prensa Bruno Stagnaro / Netflix).

Ese desafío encuentra respuesta en el diseño de producción que se puso en marcha, que no tiene precedentes en Argentina. La adaptación audiovisual de la novela gráfica fue filmada íntegramente en Buenos Aires, de mayo a diciembre de 2023, en más de 35 locaciones reales, y en más de 25 escenarios creados especialmente con una tecnología de última generación llamada Virtual Production. Un recurso tecnológico que se utilizó en series como "The mandalorian" y que requirió de un archivo fílmico previo de la ciudad, sus calles y paredes para luego trasladar al set.

La combinación de escenarios reales con los virtuales filmados en pandemia resultaron claves para una producción que necesita sí o sí mostrar una ciudad desolada, beneficiando el rodaje sin tener que trasladar equipos a locaciones ni grabar en horarios extraños para mantener las calles vacías. La practicidad de este diseño de producción es tal que permite grabar en un mismo estudio distintas escenas de la ciudad, con sus imperfecciones y paredes escritas, sin perder identidad ni realismo. Es más: en una misma jornada se pueden grabar en el mismo lugar tomas de autos apilados sobre una muralla de la General Paz, la avenida Cabildo o una callecita del barrio del Bajo Belgrano cambiando la imagen que proyecta la pantalla y adecuando el set armado sobre el piso.

"Silencio todos. ¡Acción!". La voz del director corta de cuajo el murmullo en el estudio. El actor y coguionista Ariel Staltari aparece en el set con un traje impermeable, una máscara y una escopeta en su mano. Caminando sobre un manto de nieve artificial, entre los hierros retorcidos de las divisiones del Metrobus y un horizonte en el que la pantalla gigante proyecta lo que sería una devastada Avenida Cabildo, el actor camina con la mesura de saber que el peligro acecha.

Las huellas que deja a su paso en la nieve le imprimen a la escena una realidad sorprendente en los monitores. Aunque finalmente ningún peligro sucederá en esa escena, la tensión que genera saber que cualquier cosa puede pasar en ese mundo distópico se puede percibir en todo el set. "¡Corten! Perfecto", grita el director de cámaras del equipo y todos vuelven a respirar.

(Foto: prensa Bruno Stagnaro / Netflix).

Sumado a la solución tecnológica que posibilitó sortear la dificultad técnica y práctica de la nevada tóxica que cae sobre Buenos Aires, "El eternauta" parece haber encontrado en Stagnaro a un director con sobrada experiencia en la tarea de retratar las calles, paredones y arquitecturas de la urbanidad argentina. En efecto, el director supo contar como pocos los entresijos y las texturas de las ciudades en producciones anteriores que dirigió, como "Okupas", "Pizza, birra, faso" o "Un gallo para Esculapio".

La cuestión de la nieve requirió un trabajo sumamente detallado para que lo artificial adquiera impronta real en cámara. De hecho, no se utilizó un único tipo de nieve artificial sino que se desarrollaron cuatro tipos de copos de distinto material, según las necesidades de cada toma, espacio e iluminación.

La sal entrefina, por ejemplo, fue utilizada principalmente para el piso porque tiene la virtud de copiar las huellas al caminar. El jabón de espuma seco fue el usado para la caída de la nieve "desde el cielo", arrojada desde los propulsores. Hay otra clase de nieve llamada "perlita", que es una roca volcánica símil a la ceniza, que por sus características dio muy bien en cámara en el set cerrado, replicando a la real. Para maquillar objetos cubiertos de nieve, la producción creó una nieve que combina celulosa con agua. La tormenta mortal está bien representada.

El arduo trabajo con la nieve, la luz y el vestuario demandó un equipo técnico y artístico de más de 150 personas, quienes trabajaron en conjunto para poder contar la historia apocalíptica siendo lo más fieles posibles a la historieta. Otro de los mayores retos fue la creación de las criaturas, principalmente los "cascarudos". La fabricación de los invasores también constituyó un desafío, teniendo en cuenta que había que dotar de verosimilitud a esos bichos que protagonizan buena parte de la historia. No sólo en el aspecto visual, sino también en sus movimientos y comportamiento, para que la angustia del mundo apocalíptico en el que se encuentran los personajes no se perdiera.

"Creo que debemos haber visto todos los bichos existentes en el planeta Tierra para encontrarlo", cuenta la directora de arte María Battaglia, sobre la investigación previa que emprendieron para buscar un bicho que esté a la altura del dibujo de Solano López y de la necesidades dramáticas del audiovisual.

"Queríamos que fuese real, no queríamos un monstruo de ciencia ficción. Y que se sintiera orgánico a la necesidad de que abrís los ojos a este mundo de 'El eternauta' y todo es posible mañana. Bueno, el bicho era gran parte. Llamamos a biólogos, llamamos a medio mundo. Fue un ida y vuelta con Bruno y con todo el equipo de diseño de los cascarudos, porque después también había una animación detrás, tenía que moverse, cómo ataca, qué hace, las huellas que iban dejando a su paso", agrega.

La dimensión humana

Mas allá de los aspectos técnicos de la producción, que sin dudas marca un antes y un después en la ciencia ficción de la industria argentina, la obra cuenta una historia en la que Oesterheld siempre dejó en claro la importancia del "héroe colectivo" para salvar a la humanidad. Trasladar a la pantalla una historieta -que durante semanas se fue publicando de a tres o cuatro tiras durante años- y no morir en el intento fue una tarea titánica que involucró la adaptación narrativa a las formas audiovisuales. ¿Cómo llevar al formato de serie audiovisual todos los aspectos humanos que se ponen juego en la novela gráfica? ¿Cómo trascender al artificio técnico para contar una historia de personas expuestas a la incertidumbre, el horror, el sálvese quien pueda y a la imperiosa labor de unir sus voluntades para sobrevivir a esa invasión alienígena plagada de muerte?

(Foto: prensa Bruno Stagnaro / Netflix).

Bajo la idea de evitar la hipnotización a través de la parafernalia tecnológica, los productores y guionistas comprendieron que la historieta pasó a la historia y forma parte del ADN argentino por todos los aspectos humanos que allí se cuentan. Las posibilidades visuales de producción, entendieron, debían ser funcionales a la historia y no al revés. La primera temporada de la adaptación audiovisual contará de seis episodios de una hora cada uno.

"La serie habla de sobrevivientes y de resiliencia" -detalla Mosteirín- "También se habla mucho de lealtad en el cuento que estamos contando, que se va descubriendo a medida que los capítulos avanzan. Incluso, en la idea de amistad se plantea cómo funciona la lealtad, como algo que está allí permanentemente moviéndose. Y es una historia muy llena de esperanza, pero al mismo tiempo muy desgarradora. Es una tragedia, pero al mismo tiempo es una épica y una aventura. Siempre supimos que la inventiva y el ingenio debían conectar con nuestra idiosincrasia. Siempre tuvimos claro que, como estrategia, hubiese sido un error que, de repente, un paquete tecnológico de efectos visuales fuese el vehículo o el medio para hacer posible la historia".

La historia de supervivencia de Juan Salvo y su grupo de amigos, atrapados en esa ciudad en la que todo es muerte e incertidumbre, llegará a la pantallas en semanas, con la presión de estar a la altura de la obra que atemorizó e hipnotizó a varias generaciones de argentinos. La cápsula del tiempo que hace casi siete décadas Oesterheld imaginó, parece, aún tiene muchas cosas para decir.

(Fuente: Página/12 / redacción propia)

miércoles, 26 de febrero de 2025

La literatura latinoamericana vive un nuevo “boom” en las plataformas digitales

Cada vez más producciones basadas en famosos libros de Gabriel García Márquez, Juan Rulfo y otros autores llegan al streaming, acercando estas historias a nuevas generaciones.

Cien Años de Soledad: Primera Parte | Tráiler oficial | Netflix

Bienvenidos a Macondo, el pueblo mítico que comenzó con veinte casas de barro a la orilla de un río donde el realismo mágico cobró vida y la familia Buendía empezó su historia. Una historia sobre las adversidades de los amores imposibles, las confrontaciones con un pasado que sigue sus huellas y una maldición que los condena. Basada en la obra cumbre de Gabriel García Márquez llega la serie Cien años de soledad

Décadas después del boom de la literatura latinoamericana, que convirtió al realismo mágico en el sello distintivo de la región, varios de sus libros más notables tienen nuevo impulso en el siglo XXI con las series en las plataformas digitales.

La lluvia de flores amarillas en Macondo, el pueblo de Cien años de soledad del colombiano Gabriel García Márquez, los climas de ensoñación de la Comala de Pedro Páramo del mexicano Juan Rulfo, o los platos que afectan sentimientos en Como agua para chocolate de su compatriota Laura Esquivel, pueden verse ahora en adaptaciones del streaming.

Disponibles en Netflix en los primeros dos casos y en Max en el último, dan nueva vida a aquel éxito que comenzó en las décadas de 1960 y 1970, con García Márquez y Rulfo entre otros, y se extendió luego en el tiempo con Esquivel y una segunda generación de autores reconocidos por su renovación estética y su mirada latinoamericana.

También llegaron o llegarán versiones de El gallo de oro, del propio Rulfo, Travesuras de la niña mala, del peruano Mario Vargas Llosa, o La casa de los espíritus, de la chilena Isabel Allende, que desembarcará este año en Prime Video con producción de la propia Allende y de Eva Longoria.

“Se dio la casualidad de que todas coincidieron en el tiempo, con diferencia de meses”, señaló a la AFP Francisco Ramos, vicepresidente de Contenidos de Netflix para Latinoamérica.

Para el productor mexicano, lo que une a todos los títulos no es que pertenezcan a un “boom”, sino que “son muy buenas historias” que “cuentan cosas muy interesantes respecto de las culturas de esos países”.

Series como "Pedro Páramo" y "El Eternauta" incrementan la demanda de contenido regional para streaming internacional

Tras una nevada mortal que mata a millones de personas, Juan Salvo y un grupo de supervivientes luchan contra una amenaza alienígena controlada por una fuerza invisible. Basada en la icónica novela gráfica, El Eternauta se estrenará en 2025. (Crédito: Netflix)

Series como "Pedro Páramo" y "El Eternauta" incrementan la demanda de contenido regional para streaming internacional

“Un aporte distintivo”

Si en la mayoría de los casos se trata de novelas, este nuevo fenómeno incluye dos obras gráficas argentinas muy reconocidas no solo en América Latina.

Se trata de Mafalda, la tira diaria que el argentino Quino publicó entre 1964-1973 y que Netflix adaptará como serie animada de la mano del ganador del Oscar Juan José Campanella, y la historieta de ciencia ficción El Eternauta, del guionista Héctor Oesterheld y el dibujante Francisco Solano López.

“Son dos obras muy específicas, que aparte tienen recorrido internacional, entonces para nosotros también es exportar cultura”, explicó Ramos en charla en Argentina, adonde llegó para exhibir a la prensa el primer episodio de El Eternauta, que estrenará el 30 de abril con el actor Ricardo Darín como protagonista.

“Son (casos) interesantes porque forman parte de la cultura popular y a la vez no se trata solo de entretenimiento, sino que también tienen un posicionamiento político”, dijo a la AFP el doctor en comunicación argentino Leonardo Murolo, especialista en narrativas digitales.

Para el también docente e investigador, en un país “que debate política partidaria, militante o activista todo el tiempo y que tiene una mirada crítica sobre su historia y su memoria”, estos títulos constituyen “un aporte distintivo” a la oferta audiovisual.

“Historias superconocidas”

Según un reporte de la agencia especializada Digital TV Research difundido en 2024, los suscriptores a servicios de streaming en Latinoamérica crecerán un 50% hacia 2029, hasta los 165 millones de hogares. Esa demanda lleva a las compañías a buscar títulos que garanticen visualizaciones.

“Las plataformas producen en grandes volúmenes para tener estrenos constantes”, dijo Murolo. Obras como Cien años de soledad, Pedro Páramo o El Eternauta tienen “índices de colombianidad, mexicanidad y argentinidad’ que son atrayentes para generar identificación”.

Pero los proyectos de este tipo no solo deben atraer a las audiencias locales, curiosas por ver “cómo se cuentan estas historias superconocidas”, sino también tener el potencial de atravesar fronteras.

La primera temporada de la serie que adapta la obra cumbre de García Márquez, por ejemplo, funcionó entre los colombianos tras su estreno el 11 de diciembre, pero además -según Netflix- en su primera semana en el catálogo se posicionaba en el Top 3 Global entre las series de habla no inglesa y en el Top 10 de 38 países.

Las plataformas apuestan por contenido latinoamericano con potencial para cruzar fronteras

Inversión millonaria

“Hubiese sido muy difícil hace 20 o 15 años llevar a cabo producciones de esta envergadura”, aseguró Ramos.

La construcción de cuatro versiones en tamaño real de Macondo en cercanías del municipio colombiano de Ibagué o el uso de técnicas de Virtual Production con una pared LED en el rodaje en Buenos Aires de El Eternauta, son ejemplos del “desarrollo poderoso” de la industria audiovisual, agregó.

En esta línea, Netflix anunció el 20 de febrero que invertirá 1.000 millones de dólares en los próximos cuatro años para producir series y películas en México.

Sin embargo, el dinero no garantiza el éxito de toda adaptación de un clásico, advirtió Murolo.

“Se enfrenta al riesgo de los imaginarios individuales que han creado los públicos en relación con su historia favorita”, dijo. “Satisfacer a todos es imposible”.

(Fuente: AFP. Foto: Max, Netflix y Jovani Pérez, Infobae México.)