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jueves, 5 de junio de 2025

El reto ético del periodismo moderno: ¿debe saber el lector si una noticia ha sido escrita con IA?

¿Pueden garantizar los periodistas que un texto generado con esta tecnología no contenga sesgos de género, raza, religión o hasta políticos? Estos y otros dilemas éticos van a ser cada vez más frecuentes en las redacciones de los medios de comunicación, que necesitan innovar y, a la vez, mantener los principios periodísticos.

(Foto: Shutterstock).

La dimensión ética de la irrupción de la IA es uno de los retos más importantes para los medios de comunicación debido a su compromiso social y su servicio a la democracia.

La IA está presente en cada vez más ámbitos de nuestras vidas, incluida la información que recibimos constantemente de los medios de comunicación. Muchos periodistas ya usan estas herramientas para todo tipo de tareas, entre ellas la de generar textos, imágenes y sonido.

Gracias a la conocida como IA generativa, los profesionales pueden redactar titulares, hacer resúmenes, traducir textos, transcribir entrevistas, buscar información para añadir contexto a las noticias que escriben, crear gráficos e imágenes, e incluso generar noticias de forma automatizada.

Códigos éticos

Conscientes de las implicaciones que puede tener la incorporación de la IA, algunos medios de comunicación han empezado a crear sus propios códigos éticos, una especie de guías con directrices para ayudar a los periodistas a hacer un uso responsable de ella. Sin embargo, aunque la mitad de las redacciones ya utilizan IA generativa, sólo el 20 % tienen estos códigos, según una encuesta mundial.

Se han localizado 40 de estos documentos que, además de contener pautas sobre cómo utilizar la IA periodística de una forma ética, son de acceso público para mantener la confianza de los usuarios. Pertenecen a un total de 84 medios de comunicación, agencias de noticias, revistas, grupos mediáticos y alianzas de medios procedentes de 15 países de Europa, América y Asia.

¿Qué pueden aportar los académicos?

Los investigadores procedentes del ámbito académico pueden contribuir indirectamente a la implantación y al uso correcto de la IA en las redacciones. Prueba de ello es que un 90 % de los periodistas participantes en una encuesta mundial ve positivamente que las universidades tengan más protagonismo en este proceso. De ese modo, los medios de comunicación se beneficiarían de sus conocimientos, sus estudios, su colaboración y su visión crítica de esta tecnología.

No obstante, algunos trabajos muestran que las conexiones entre periodistas y académicos suelen ser pobres. De hecho, hay propuestas académicas para el uso ético de la IA periodística que los códigos existentes no contemplan, probablemente por falta de conocimiento.

Esta es una síntesis que fusiona las propuestas académicas y las directrices de los documentos profesionales examinados en el estudio, además de algunas pautas sobre cómo ponerlas en marcha.

• Seguir los principios de precisión y credibilidad: verificar la exactitud y la credibilidad de la información que ofrece la IA; simplificar el proceso por el que el usuario puede informar al medio si detecta errores derivados del uso de IA.

• Mejorar la accesibilidad: hacer las noticias adaptables a distintas plataformas, mejorar su legibilidad y comprobar que el estilo de los textos automatizados sea similar al resto.

• Ofrecer contenidos relevantes: usar la IA no sólo para encontrar temas populares y tendencias, sino para que la información que se publica tenga significado para la vida de las personas; los servicios de personalización y recomendación de contenidos mediante IA no deben ir en detrimento del interés público.

• Promover la diversidad: mostrar diversidad social, de perspectivas y de puntos de vista; evitar los estereotipos y los sesgos.

• Garantizar la transparencia: indicar cuándo se ha usado un algoritmo para crear una pieza periodística y hacer saber al usuario si está interactuando con un humano o con una IA.

• Hacer una gestión responsable de datos y de privacidad: los proveedores de datos deben tener el derecho legal a enviarlos a los periodistas, y estos a procesarlos y publicarlos; recoger solo los datos personales necesarios; anonimizar información irrelevante y garantizar un almacenamiento seguro de las bases de datos; evaluar si merece la pena ceder a terceros datos privados y potencialmente competitivos sobre la audiencia; el usuario de una IA conversacional debe poder decidir qué datos se recopilan, para qué se utilizan, de dónde proceden y cómo se comparten.

• Potenciar la presencia humana: revisar regularmente el algoritmo para evitar que escriba información fuera de contexto; tener en cuenta las posibles implicaciones negativas que puede generar la delegación de la toma de decisiones editoriales en los algoritmos.

• Contar con equipos interdisciplinarios: tener equipos que combinen conocimientos técnicos y principios éticos, y que investiguen de qué manera puede la IA fomentar los principios que rigen el periodismo.

Estas ocho recomendaciones pueden ser de utilidad para los medios de comunicación que quieran crear sus propios códigos éticos o mejorar los que ya tienen.

(Fuente: The Conversation)

martes, 15 de abril de 2025

Debate ético tras un libro de filosofía creado con IA: ¿quién es el verdadero autor de "Hipnocracia"?

Un ensayista utilizó las inteligencias artificiales de Chat GPT y Anthropic Claude para reflexionar sobre las formas de manipulación en la era digital. Propiedad intelectual, autenticidad y regulaciones.

Hasta la supuesta imagen de Xun fue generada con inteligencia artificial (Foto: Diario Necochea).

En enero, un supuesto autor chino llamado Jianwei Xun lanzó "Hipnocracia. Trump, Musk y la nueva arquitectura de la realidad", un libro que detalla las nuevas formas de manipulación que se dan en la era digital. Intelectuales y medios periodísticos lo citaban y se apropiaban del término, editoriales buscaban traducirlo para sus países. El revuelo fue tal que se lo llegó a considerar como uno de los libros del año. No obstante, de manera reciente, la redactora del diario italiano L’Espresso, Sabina Minardi, descubrió que Xun no existía, que el nombre era ficticio y que por detrás de la teoría de la hipnocracia se encontraba el editor y ensayista italiano Andrea Colamedici -quien figura como traductor de la obra- y el uso de dos inteligencias artificiales IA: Chat GPT y Claude.

La historia fue así: cuando la periodista Minardi leyó el libro, buscó entrevistar a Xun pero éste sólo le daba las respuestas por correo electrónico. Seguido a esto, se propuso contactar al editor, ya que notaba que había párrafos desordenados o enredados. Entre autores citados que le llamaban la atención, cruce de búsquedas, verificación de información y demás se encontró con que Xun no existía y que el libro es una demostración práctica de lo que plantea, es decir, de aquellos mecanismos que hipnotizan a las personas y las manipulan.

En diálogo con la periodista, el verdadero autor relató que lo que hizo fue un experimento: "Me interesaba una performance narrativa con la que construir la misma realidad que el libro analizaba teóricamente: crear un ecosistema narrativo que permitiera a la gente poner a prueba de inmediato los conceptos que leía". Así, Colamedici es el creador de la teoría de la hipnocracia, una reflexión que nace de él, pero que la profundiza, la debate y la razona con dos inteligencias artificiales: Chat GPT y Claude. En sus términos, se trata de una co-creación.

Ante la pregunta de L’Espresso sobre quién es el autor del libro, él explica: "No es posible decir con claridad quién escribió qué: he elaborado un camino en varios pasos a partir de las palabras. Mi reflexión comenzó con un análisis de Nadia Urbinati (politóloga ítalo-estadounidense) en el diario Domani que decía: 'Trump está catalizando algo nuevo, pero todavía no tenemos un nombre para ello'. Lo pensé; junto con la plataforma de IA Claude construí la palabra y un proyecto, otro proyecto lo construí en ChatGPT. Los puse en diálogo entre sí y desarrollé una modalidad de co-creación con inteligencia artificial", detalla.

Seguido a esto, Colamedici plantea que los fines de este experimento eran académicos y que su intención era ver cómo se puede utilizar una inteligencia artificial de manera consciente y con fines positivos. "El trabajo no era copiar el pensamiento de alguien, sino ver cómo podía co-crear con otra entidad que me pusiera en posición de no ser perezoso, sino de querer profundizar", afirma.

El supuesto autor del libro, también ficticio y generado con IA (Foto: Tlon).

Mucho texto, poca regulación

El ensayista logra poner sobre la mesa numerosos debates, como por ejemplo, ¿le quita valor al "libro del año" que haya sido coescrito con inteligencias artificiales? ¿Afecta esto a la propiedad intelectual? ¿Estamos ante un tipo de autor emergente con una identidad mixta? Con la aparición de la IA y su irrupción en el mundo editorial, artístico y mediático, aparecen interrogantes que, por ahora, no tienen más que esbozos de respuestas sobre cómo manejarla.

Alejandro Dujovne, doctor en Ciencias Sociales e investigador del Conicet y de la Escuela Interdisciplinaria de Altos Estudios Sociales de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), manifiesta que la sociedad atraviesa un momento salvaje de inteligencia artificial al no tener casi regulaciones, salvo casos como la Unión Europea (UE). "Hay que analizar este hecho desde múltiples dimensiones. El término 'hipnocracia' que plantea el filósofo falso tuvo eficacia y tal vez retrata lo que está pasando en esta época. En ese sentido, más allá de cómo se originó, la obra toma valor".

Ahora bien, el también director del Centro de Estudios y Políticas Públicas del Libro de la UNSAM declara que hay que dar la discusión sobre si es necesario que figure que un libro fue desarrollado por o en conjunto con inteligencias artificiales porque eso hace que la obra tenga mayor o menor autenticidad. "Hay una sensación de que necesitamos que se reconozca el origen de las cosas y que en eso esté la inteligencia humana metida", afirma.

En este sentido, la Editorial Rosameron, que editará el libro en español, advirtió que su versión incluirá una explicación de cómo y por qué se ha creado la obra y la identidad mixta que se esconde tras el nombre que figura como autor. Algo que va en línea con la regulación de la UE sobre advertir cuando algo está hecho con IA.

"Inclusive, hay que pensar en términos de propiedad intelectual y derechos de autor. Las inteligencias artificiales toman información de numerosos autores que están en internet. ¿Hubo un reconocimiento moral o material para ellos o están siendo robados? Las IA tienen estos grises que hay que debatirlos y regularlos", sentencia Dujovne. Y continúa: "Cada uno hace más o menos lo que quiere con herramientas que no reconocen de dónde sacan la información y no sabemos cómo apreciar, cómo apropiarnos o cómo citar. Es un momento de pura experimentación".

Las respuestas a estas etapas de pruebas se encontrarán probablemente con regulaciones. En Argentina, gremios de ilustradores, artistas y editoriales trabajan en poder crear políticas al respecto. De la misma manera, el Centro de Estudios y Políticas Públicas del Libro, dependiente de la Unesco, está elaborando una encuesta sobre usos y representaciones de la IA generativa en el ecosistema del libro iberoamericano, y pronto saldrá a la luz.

(Fuente: Agencia de Noticias Científicas / UNQ)

martes, 30 de julio de 2024

Palabras y acciones: ¿qué es la ética y por qué es importante?

El concepto es discutido en varias áreas del conocimiento y su estudio se ha desarrollado desde la época de Platón.


Las reflexiones sobre la ética comenzaron en la antigüedad, en el debate de los ensayos de célebres filósofos como Platón, Aristóteles y Demócrito. En la imagen, el Templo de Hefesto, el Ágora, Atenas, Grecia (Foto: Daniel Di Palma / Wikimedia).

El estudio de la ética se centra en la sociedad y en el comportamiento humano, ya que está vinculado a las acciones de las personas. Según el libro "Ética" (1969), del filósofo Adolfo Sánchez Vázquez, profesor y escritor español, la discusión de la ética, que evoluciona junto con la humanidad, define qué acciones pueden considerarse correctas o incorrectas en la conducta de los humanos.

Qué es la ética

La palabra proviene del griego "ethos" y significa carácter, comportamiento. En filosofía, las reflexiones sobre este tema comenzaron en la antigüedad, en el debate de los ensayos de célebres filósofos como Platón, Aristóteles y Demócrito. Aristóteles, en particular, asoció el comportamiento ético al medio para alcanzar la felicidad, según su ensayo "Ética a Nicómaco".

Como estudio del comportamiento humano, la ética se ocupa de las relaciones personales de cada ser (como las decisiones que se toman en el día a día) y en un sentido más amplio, el de los vínculos colectivos. Por lo tanto, se trata de un concepto que aplica en la conducta de diversas profesiones, como médicos, abogados, periodistas, e incluso en la política.

La importancia de la ética

El estudio de la ética pretende descubrir qué hay detrás de la forma de ser y de actuar del ser humano al tiempo que trata de establecer "reglas" de lo que es "bueno" y lo que es "malo". En ese sentido, la importancia de la ética radica precisamente en saber qué está bien y qué está mal como individuos y como sociedad.

Este conocimiento, sin embargo, no siempre es el mismo y puede variar según la sociedad, el individuo o la situación. El filósofo español contemporáneo Fernando Savater, en su libro titulado "Ética para Amador"  (1991), ejemplifica: "La mentira generalmente es algo malo, porque destruye la confianza en la palabra y causa enemistad entre las personas; pero a veces puede parecer útil o beneficioso mentir para obtener alguna ventaja, o incluso para hacer un favor a alguien".

El escritor continúa con la reflexión al preguntarse: "¿Es mejor decirle al enfermo de cáncer incurable la verdad sobre su estado, o hay que engañarlo para que viva sus últimas horas sin angustias? Mentir no nos conviene, es malo, pero a veces parece que termina siendo bueno".

Además, la ética también orienta el orden jurídico y legal de las naciones. Según el filósofo alemán Gottfried Leibniz (1646-1716), el Derecho y las leyes deben seguir tres preceptos éticos básicos: no dañar a nadie, asignar a cada uno lo que le corresponde y vivir honestamente. Por lo tanto, la organización y la seguridad de las sociedades también se basan en la ética.

(Fuente: National Geographic / Wikimedia)

jueves, 21 de marzo de 2024

Nanotecnología: reflexiones éticas relacionadas con su investigación y uso

Actualmente, la nanotecnología es un área emergente del conocimiento de carácter interdisciplinario. Abarca diversas aplicaciones que incluyen la biomédica, alimentos, energía, armamentista e industrial. A pesar del potencial de sus aplicaciones, en este momento surge la necesidad de considerar éticamente los beneficios y riesgos que representa el uso y desarrollo de la nanotecnología para los ecosistemas natural, económico y social.


Desde el punto de vista de la tradición científica, se pueden señalar eventos memorables que han formado parte de la estructura social que reúne a los científicos en las mismas metas. En 1959 Richard Feynman otorgó a la comunidad científica un discurso denominado "Plenty of Room at the Bottom" (Hay mucho lugar en el fondo). Este documento se convirtió en un pronóstico educado de las posibilidades científicas en el estudio de la nanoescala y de alguna manera resumía con gran elocuencia el camino por el que se desenvolverían los científicos en las siguientes décadas. No obstante, a pesar de lo valioso del discurso, omitió mencionar las implicaciones éticas de dicha tecnología.

Actualmente, la nanotecnología abarca uso de materiales y dispositivos en la industria médica, electrónica y diversas cuestiones industriales. Es descripta como un área emergente e interdisciplinaria de investigación con importantes aplicaciones comerciales que involucra a las nanociencias, que serán una tecnología dominante de investigación en las economías del nuevo mundo.

Tiene un carácter interdisciplinario abarcando áreas del conocimiento como física, química, biomédica y ciencia de los materiales. Se ha considerado que tendrá importantes contribuciones para la solución de los retos actuales de protección ambiental, salud y limitaciones de recursos y energía. Como disciplina abarca también el estudio y generación de nanodispositivos para diagnóstico, seguridad y aplicaciones militares. Ha sido también descripta como una tecnología emergente que opera con objetos (átomos y moléculas) enfocados en una escala de aproximadamente 100 nanómetros y aún más pequeños.

La nanotecnología en estos momentos es más que una historia de ciencia ficción. Muchos investigadores la consideran la última caja de juguetes de la naturaleza, que incluye átomos y moléculas, y en la cual las posibilidades de crear cosas nuevas son ilimitadas.

De esta manera, estas dimensiones imposibles de ver con el ojo del ser humano, se convierten en objeto de esperanza y sueño para quienes requieren de un avance tecnológico para -por ejemplo- tratar una enfermedad incurable, pero también son un motivo de preocupación para la comunidad científica, ante la imposibilidad de tener una certeza de las repercusiones de todo el uso de esta tecnología a corto y largo plazo.

Aunque muchas de las preocupaciones éticas con respecto a la nanotecnología están basadas en ideas erróneas, para el imaginario público no existe una diferencia entre lo que es científicamente posible y lo que abraza a la fantasía.

Desafortunadamente, las implicaciones de la tecnología comúnmente han sido dejadas de lado por el discurso ético y científico. Los investigadores, provistos de una libertad de investigación y con el afán de descubrir y aprender de la naturaleza, emprenden una carrera por sumergirse en el mundo nanométrico, con la finalidad de entender cómo se relacionan partículas y moléculas para crear y configurar la realidad.

En este contexto, a pesar de las argumentaciones con respecto los riesgos de una ciencia sin límites, para los teóricos habitualmente la tecnología se ha considerado moralmente neutral, y solo su uso o finalidad han sido materia de una evaluación moral.

No obstante, las implicaciones bioéticas de la investigación en nanotecnología, se deben convertir en objeto de reflexión de comités científicos en sus diferentes niveles. Es decir, es necesario considerar éticamente los beneficios y riesgos que representa el uso y desarrollo de la nanotecnología para la vida social, económica, cultural y aún más complejo, para la vida misma.

La bioética relacionada con la nanotecnología


La dimensión bioética no ha estado alejada totalmente de los espacios científicos. No obstante, ha sido colocada en el ámbito de la investigación médica debido principalmente a las terribles experiencias documentadas.

Para ser específicos, recientemente, las principales preocupaciones en el uso de la nanotecnología se centran en la posibilidad de que sea utilizada por los gobiernos para atentar contra la privacidad, así como la seguridad de la vida humana y animal.

Al respecto, no hay claridad si esta obligación debe recaer en la política pública o en la ética de científicos y fabricantes. A lo anterior se agrega la ignorancia de los encargados de legislar en la materia, no solo en los países en desarrollo, sino aún en los más desarrollados, quienes toman decisiones sin tener pleno conocimiento de las mismas.

En casos previos, como los efectos de los asbestos sobre la salud, o la situación de los organismos genéticamente modificados en Europa, han significado un rechazo público a la tecnología.

Sin lugar a dudas, los preceptos enunciados en Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos de la UNESCO (2005), referente a los 15 principios de la bioética, indican que prevalece la obligatoriedad de ser un aspecto fundamental en la evaluación de las implicaciones de avance de la nanotecnología. En este sentido, debe destacarse que, independientemente de la novedad que presenten este tipo de investigaciones, el respeto a la dignidad humana y los derechos humanos, los beneficios y efectos nocivos, el respeto a la autonomía y la responsabilidad individual, el consentimiento informado, respeto a la vulnerabilidad humana, la privacidad y confidencialidad, igualdad, justicia y equidad, no discriminación, respecto a la diversidad cultural, solidaridad, responsabilidad social y salud, aprovechamiento compartido de los beneficios, protección de las generaciones futuras y protección del medio ambiente, siguen siendo una prioridad.


Principales campos de investigación y desarrollo de la nanotecnología.

La nanotecnología como aspiración para lograr justicia social

La justicia es un concepto requerido para mantener el orden social y evitar la desintegración de las comunidades, atendiendo sus necesidades primordiales como, por ejemplo, el derecho a los cuidados de la salud.

La antes mencionada Declaración Universal, en sus artículos 4 y 15, enuncia la necesidad de que los beneficios de la investigación científica sean compartidos con la sociedad de todos los países, enfatizando en que las aplicaciones también se den en los países en desarrollo. Para la UNESCO "la justicia social está basada en la igualdad de derechos para todos los pueblos y el acceso a los beneficios del progreso social y económico para todos, sin discriminación".  En este sentido, resulta entonces imprescindible abordar cuál ha sido el papel de la nanotecnología en promover estos anhelados beneficios entre las naciones.

Desde el punto de vista de investigación, hay esfuerzos dispares entre los países. Así por ejemplo en 2005, se habían reportado en Estados Unidos 4605 investigadores por millón de habitantes y 244 patentes, mientras que en México esas cifras eran de 268 investigadores y sólo una patente, o en India 119 investigadores y también una patente. Desde el punto de vista regional, es importante mencionar que se considera que en América Latina, son Brasil, México y Argentina los países que más han impulsado el desarrollo de las nanotecnologías en este continente, con contribuciones en infraestructura y artículos científicos.

No obstante, en países como Brasil, la nanotecnología ha sido promovida por élites científicas como medio de progreso, eficiencia y competitividad, pero las comunidades pobres no aprecian sus beneficios, y los críticos argumentan que solo ha contribuido a incrementar las desigualdades económicas y sociales en el país.

Desde la perspectiva de su relevancia social, es vital continuar con la discusión de las razones sobre por qué el marco jurídico de la nanotecnología no ha alcanzado un acuerdo en la regulación de su uso.

Algunos aspectos éticos han incluido las oportunidades en medio ambiente y salud y el riesgo potencial de las nanopartículas, así como en la privacidad y control de amenazas surgidas por el uso de nanodispositivos, las posibilidades de tratamiento de enfermedades humanas, las consecuencias éticas en aspectos de equidad, justicia global, distribución de beneficios y riesgos, incluyendo aspectos éticos con respecto a pacientes y propiedad de derechos.

Dentro de los esfuerzos previos, destaca la declaración firmada por más de cien organismos, denominada Principios para la Supervisión de las Nanotecnologías y Nanomateriales, en donde se profundiza en la necesidad de aplicar la duda razonable en productos o procesos que puedan suponer un riesgo para la salud.

Aunque es importante este esfuerzo, desafortunadamente se enfoca en los riesgos e impactos de la nanotecnología, pero no establece ninguna declaración pertinente con respecto a la distribución de los beneficios de aplicación de la misma. Es decir, no se pueden negar los beneficios que pueden traer a la humanidad las diferentes aplicaciones nanotecnológicas, por lo que no se debe satanizar su uso, pero también es importante abordar ciertas cuestiones que pueden afectar derechos fundamentales o bien poner en riesgo la vida en general.

Por otro lado, puede resultar sorprendente desde el punto de vista del principio de justicia que la investigación sin precedentes en lo nano, puede llegar a niveles de manipulación de átomos en un microscopio de efecto túnel, pero sigan sin solución enfermedades antiguas en los países pobres. La justicia global requiere que la investigación en nanotecnología impacte al ingreso y salud, no solo de los países ricos, sino también del denominado Tercer Mundo, en donde todavía 2,3 millones de personas mueren anualmente por enfermedades prevenibles con vacunación.

El riesgo de la nanotecnología visto desde las políticas públicas

La ciencia de la nanoescala tiene asociada incertidumbre debido a la posible evolución y potencial de novedosas propiedades de nanomateriales, que desde el punto de vista de las políticas públicas deben incluir nuevos modos de participación en la toma de decisiones, junto con enfoques para la administración del riesgo.

Este enfoque debe visualizar el concepto de autonomía, los usos militares de estos materiales y los peligros a la salud. Desafortunadamente, gran parte de las decisiones de los gobiernos son desarrolladas bajo un esquema de ignorancia de los peligros y bondades de este tipo de tecnología.

Desde el año 2000, en Estados Unidos se ha elaborado un marco regulatorio que contempla los riesgos de la nanotecnología, tanto en la industria como en las universidades, debido a que la consideran estratégica para la competitividad industrial. Desde el punto de vista de la regulación y estandarización de productos nanotecnológicos, es importante señalar que ya está contemplada por organizaciones como la ISO, la IEC y el CEN. A pesar de no ser mecanismos oficiales, sino de competitividad, regulaciones como el ISO, han llenado el vacío oficial regulatorio en naciones latinoamericanas como México.

En Reino Unido, se han realizado aportaciones relevantes en la materia. El instrumento denominado Reporte Voluntario de Materiales Ingenieriles a Nanoescala, tiene como meta estimular el interés tanto de importadores como de quienes los fabrican, para entregar datos relacionados con su toxicidad y ecotoxicidad.

Por otro lado, en lo que respecta a la investigación en nanotecnología, es importante mencionar que los gastos de gobiernos como Estados Unidos, Israel y China, se han enfocado fuertemente en el desarrollo de industria militar.

Otro aspecto que debe considerarse es que las nanotecnologías en escala industrial consumen miles de toneladas de metros cúbicos de recursos, por lo que debe regularse el consumo desde el punto de vista de la sustentabilidad, así como en la abundancia de basura no reutilizable que pueden generar. Uno de los peligros es la disposición final de los productos cuando culmine su tiempo de vida, generando un alto impacto ambiental. Por ejemplo, en Ghana se han realizado tiraderos de basura digital con un alto impacto a la salud y el medio ambiente.

Finalmente, hay que destacar que uno de los más grandes efectos de la nanotecnología toma lugar en los campos de la biología, la biotecnología y la nanomedicina, por lo que son de relevancia las cuestiones básicas de derechos humanos, en donde también hay riesgos inherentes a evaluar.

Algunas conclusiones

La necesidad de una evaluación bioética de las tecnologías emergentes requiere considerar distintos enfoques. Uno de los que se podría utilizar sería el basado en lo que Hans Jonas ha llamado "la heurística del miedo". De acuerdo con Jonas, en la Edad de la Tecnología, el abanico de consecuencias de las acciones humanas son más amplias que los tradicionales enfoques éticos propuestos.

Por otro lado, Jürgen Habermas se enfoca en la responsabilidad colectiva como imperativo para el análisis de tecnologías emergentes. En este sentido, se destaca su idea de no poder decidir por otros y por ende minimizar el riesgo posible, pero maximizando la libertad de investigación y experimentación. Esto contrasta con otras posturas de investigadores que, aunque ponen de relevancia el principio de precaución considerando el deber moral de asignar riesgos al uso de la nanotecnología versus la libertad personal de utilizar recursos económicos para el desarrollo de dispositivos o nanomateriales para tratamientos avanzados de enfermedades.

Como se puede ver, no hay un enfoque en el análisis local de pequeñas investigaciones al interior de los laboratorios de las empresas y universidades, sino de las publicaciones y los riesgos reportados por las mismas.

Es por este motivo que, a falta de criterios desarrollados propiamente para el análisis ético de esta tecnología, se debe reconocer que los principios de la bioética deben ser utilizados para la reflexión y discusión de los nuevos dilemas surgidos a partir de este tipo de investigaciones.

Dadas las bondades y peligros implicados en el uso de nanotecnología, los investigadores tienen el deber moral de influir para que el marco normativo nacional e internacional no limite el desarrollo del avance científico. Sin embargo, también deben asegurarse que dicho progreso no atente contra la seguridad de los seres humanos y del planeta en general.

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