Incluye grabaciones inéditas, versiones instrumentales y material de archivo de las giras de promoción del álbum. La presentación también es desmesurada: dos vinilos, un disco Blu-ray y doce CDs, además de abundante material gráfico, datos técnicos, curiosidades, notas y comentarios.
Yes en 1974. De izquierda a derecha: Jon Anderson,
Steve Howe, Alan White, Rick Wakeman y Chris Squire (Foto:
archivo yesworld.com).
Ya dentro del vinilo original, la estética se despliega en dos alas. La derecha, además de la ficha técnica, porta una explicación breve del disco, su prólogo, y luego las letras que continúan en el ala izquierda. Los nombres de los temas o movimientos (cuatro en total, uno por lado en doble larga duración) también son densos: "The Revealing Science Of God (Dance Of The Dawn)", "The Remembering (High The Memory)", "The Ancient (Giants Under The Sun)" y "Ritual (Nous Sommes Du Soleil)".
Se habla de ésto porque semejante obra volvió a ser noticia luego de años de ostracismo. El más desmesurado disco de Yes -y tal vez de la historia del rock- acaba de volver a ver la luz en nuevo ropaje: una edición superpoblada por dos LPs, un disco Blu-ray y doce CDs.
(Foto: compsoción propia).
La edición ampliada y remasterizada del emblemático sexto disco de la banda londinense incluye además mezclas instrumentales, versiones descartadas, incompletas, raras e inéditas de las cuatro piezas que lo pueblan. Entre las versiones en vivo -más allá de los entonces estrenos- sobresale por su brillantez la de "And You And I" (de su anterior disco, "Close To The Edge") con sus cuatro partes intactas -"Cord Of Life", "Eclipse", "The Preacher The Teacher" y "Apocalypse"- en el Hallenstadion Zürich, el 21 de abril de 1974, durante la escenográfica y lumínica gira.
Esa parte de la humanidad cuyo oído musical se formó en la década del setenta, puede volver a disfrutar entonces -con un sonido muy superior- de esas piezas ambiciosas, larguísimas y sin duda inspiradas, que han quedado a contramano de la industria musical.
Todo ese disfrute abarca el bajo sin trastes de Chris Squire y su asombrosa versatilidad para encajar en variopintos y sorprendentes desarrollos musicales, las capas sónicas, inmersivas, envolventes y espaciales de los teclados de Rick Wakeman, la persistencia del vocalista Jon Anderson en su afanosa búsqueda filosófico-musical de corte hindú, el ciclópeo y metronómico trabajo del baterista Alan White y, por si todo eso fuera poco, la guitarra virtuosa, climática e infinita de Steve Howe.
(Foto: yesworld.com).
Luego vendrían el caos disonante, casi metálico de "Relayer", la densa majestuosidad casi religiosa de "Going For The One", y el lento pero inexorable descenso a un pop "vistoso". Pero todo eso es parte de otra historia.
(Fuente: Página 12 / Indie hoy / yesworld.com / varios / redacción propia).


