martes, 27 de agosto de 2024

¿Qué tan precisos son los relojes inteligentes para evaluar la salud y el sueño? Un estudio recomienda cautela

Dispositivos como el Apple Watch o similares de otros fabricantes son ya usados comunmente, pero su información debe tomarse con cierto cuidado.



Los relojes y bandas inteligentes son cada vez más comunes, pasando de ser artículos de lujo hace unos años a dispositivos cotidianos, al tener costos más bajos y cada vez más funciones de monitoreo de la salud.

Esa posibilidad de tener datos de seguimiento de signos vitales, actividad física, la medición de la frecuencia cardíaca y la monitorización del sueño, entre otros parámetros, hacen que muchos quieran tener uno, aunque sin entender bien su nivel de precisión.



Recientemente, un equipo de investigadores liderado por Cailbhe Doherty, profesor en la Universidad de Dublín (Irlanda), realizó una revisión que evaluó la precisión de estos relojes inteligentes o "smart watches". La investigación se va actualizando continuamente, a medida que estos dispositivos van mejorando a través de las distintas versiones lanzadas por las marcas.

El estudio analizó un total de 24 revisiones sistemáticas que incluían 249 estudios de validación únicos, abarcando a 430.465 participantes. Allí se verificaron dispositivos de las marcas Apple, Fitbit, Garmin, Samsung y Polar. Los resultados revelaron que la precisión de estos accesorios es muy cambiante, con variaciones dependiendo del parámetro de salud medido.



Precisos en datos cardiovasculares

Uno de los aspectos positivos del estudio fue la precisión de estos relojes en la medición de la frecuencia cardíaca y la detección de arritmias. Según los datos recopilados, estos dispositivos presentan un sesgo promedio de ±3% al medir la frecuencia cardíaca.

Además, mostraron una sensibilidad del 100% y una especificidad del 95% en la detección de arritmias, lo que indica una alta fiabilidad en la identificación de irregularidades en el ritmo cardíaco. Esta precisión convierte a los relojes inteligentes en herramientas útiles para monitorear la salud cardiovascular de manera continua.


Datos de salud imprecisos

Capacidad aeróbica (VO2max)

Cuando se trata de medir la capacidad aeróbica, los resultados son menos alentadores. Los relojes inteligentes tienden a sobrestimar este parámetro crucial, con un error promedio de ±15,24% durante pruebas en reposo y de ±9,83% en pruebas de ejercicio.

El VO2max es un indicador importante de la condición física, y una variabilidad tan alta en su estimación puede limitar la utilidad de los smartwatch para evaluar con precisión la aptitud aeróbica de los usuarios.

Actividad física y conteo de pasos

Otro aspecto evaluado fue la medición de la actividad física, donde la precisión de los smart watches mostró una variabilidad considerable. Dependiendo de la intensidad de la actividad física medida, el error absoluto promedio osciló entre el 29% y el 80%, lo que sugiere que estos dispositivos pueden ser poco fiables cuando se trata de medir actividades de alta intensidad.

En cuanto al conteo de pasos, los resultados también indicaron problemas de precisión. Los smart watches tienden a subestimar el número de pasos realizados, con errores que varían entre −9% y 12%. Además, en términos de gasto energético, los dispositivos tienden a subestimar el gasto calórico en aproximadamente −3 kcal por minuto.

Monitoreo del sueño

Uno de los usos más comunes de los relojes inteligentes es la monitorización del sueño. Muchas personas confían en estos dispositivos para rastrear la duración y la calidad de su sueño, con la esperanza de obtener información que les ayude a mejorar sus hábitos de descanso. Sin embargo, el estudio de Doherty revela que la precisión de los smartwatch en esta área también es cuestionable.

Los dispositivos tienden a sobreestimar el tiempo total de sueño, con errores porcentuales absolutos que generalmente superan el 10%. Esto significa que los usuarios pueden estar recibiendo información incorrecta sobre la duración de su sueño, lo que podría llevarlos a conclusiones erróneas sobre la calidad de su descanso.

Además, la capacidad de estos dispositivos para distinguir entre diferentes fases del sueño, como el sueño profundo y el sueño ligero, es muy limitada o nula.

La precisión depende de la marca y el modelo


Es importante destacar que las discrepancias en la precisión de los smart watches no iguales para todas las referencias. La variabilidad observada en las mediciones puede atribuirse en gran parte a la diversidad de algoritmos y metodologías utilizados por los diferentes dispositivos y marcas.

Cada marca utiliza sensores y algoritmos propios para medir los mismos parámetros, lo que puede llevar a discrepancias significativas en las lecturas. Esta diversidad tecnológica contribuye a la falta de uniformidad en los resultados y crea la necesidad de estándares de validación más rigurosos y colaboraciones entre la industria y la comunidad científica.

Por eso es importante no tomar los datos de estos dispositivos como 100% reales y confiarse en ellos durante tratamiento o seguimientos de salud exhaustivos.

(Fuente: Infobae)

Inventando mundos, sus pasados y sus futuros: cómo los videojuegos crean nuevas y ricas mitologías

Los avances tecnológicos actuales permiten recrear hazañas épicas de heroes clásicos de la mitología, pero los juegos también se han convertido en medios para vivir nuestras propias leyendas y descubrir tramas ajenas.


Captura de pantalla de "Dark Soul III" (Foto: Nintendo).

Hasta nuestros días han llegado las peripecias de Hércules, héroe mítico nacido de Zeus, rey de los dioses, cuyas aventuras suponían luchar contra la muerte, viajar al inframundo o defenderse de los ataques de Hera, su madrastra, quien lo odiaba por ser hijo ilegítimo de su esposo. Además de cruzar el tiempo y del espacio, estas historias de leyenda han recibido numerosas adaptaciones en la literatura y el cine.

Pero ¿y si gracias a las nuevas tecnologías tuviéramos la posibilidad de experimentar hazañas semejantes? En ese caso, el videojuego se convierte en nuestro aliado no sólo para conocer otras historias como la de Hércules, sino también para protagonizar nuestro propio mito.

Mitos literarios y videojuegos míticos


Los mitos surgieron como relatos de lo cotidiano con los que los primeros seres humanos explicaban el universo. Su objetivo era paliar su desconocimiento del mundo, lo que el filósofo alemán Hans Blumenberg llamó "miedo primigenio".

Sin ciencia objetiva, el mito justificaba misterios tan cotidianos como el amanecer, la lluvia o la muerte. Así, los egipcios hablaban de Anubis, el perro guardián de las tumbas, y los griegos, de Hades, dios y morada de los muertos a la vez. Más recientemente, la Santa Muerte surge en Latinoamérica, con influencias tanto de la cultura local como de la occidental.

Al margen de historia y religiones, los mitos se insertan en la literatura, sobre todo en géneros como la fantasía épica, donde este tipo de narración se utiliza para explicar los misterios del mundo de ficción en el que nos sumergimos.

Así sucede, por ejemplo, en "El señor de los anillos", de John Ronald Reuel Tolkien. Además del periplo de Frodo, la obra cuenta la leyenda del "objeto mágico" y explica la historia detrás del villano. De este modo, el lector puede imaginar y entender el entorno de la narración. Digamos que estos pequeños relatos constituyen un "manual de instrucciones" para comprenderlo como si fuera real.


Captura de pantalla de "World Of Warcraft: The War Inside" (Foto: Blizzard Entertainment).

Una participación activa

Y ¿cómo llega el mito al videojuego, un formato cuyas historias no se sirven sólo de palabras, sino también de signos visuales y sonoros?

En el videojuego es esencial la interacción del jugador, heredada de la literatura ergódica, la cual requiere un esfuerzo activo en su lectura. A diferencia del lector tradicional, el jugador no solo construye el significado de la historia que lee, sino que interactúa con el mundo virtual a través de un avatar.

En los '90, los especialistas del videojuego y la narrativa concluyeron que también era un formato capaz de transmitir una historia. Por eso, son numerosos los videojuegos donde se narran mitos clásicos: Assassin's Creed Origins, Immortals Fenyx Rising, Age of Mythology, etc.

Pero el videojuego no solo narra historias de la mitología tradicional. Además, la naturaleza de este relato mítico influye en cómo se cuenta una historia en ese soporte. Una historia que, sin estar necesariamente protagonizada por Hércules, pero sí por personajes semejantes, equivale a un nuevo mito.

Lo que leemos, lo que interpretamos y lo que creamos

Si los mitos pueden emplearse para construir mundos ficticios en la literatura, en el videojuego funcionan de forma similar. El jugador se encarna en el avatar dentro de un entorno virtual y desconocido y no solo interpreta el espacio, sino que lo experimenta en primera persona.

En un reciente artículo, se han estudiado tres formas míticas que condicionan la narración de los videojuegos "de mundo abierto", es decir, aquellos donde el jugador tiene mayor libertad de la habitual para moverse por el espacio virtual y tomar sus propias decisiones.

Los mitos textuales se expresan verbalmente: un personaje que dialoga con nosotros, un texto emergente, una conversación entre entidades virtuales, etc. Mediante estos elementos, el jugador entra en contacto con la historia del videojuego y las leyendas de su mundo ficcional.

Es la forma más habitual en videojuegos online como World of Warcraft, donde el avance del jugador requiere completar numerosas misiones. Por ejemplo, en una misión, se pide al jugador que elimine a Amnennar el Gélido a cambio de ganar experiencia y objetos de gran poder para subir de nivel. Al mismo tiempo, se narran los orígenes de Amnennar, que serán relevantes para el jugador más adelante. Así, en estas misiones se encuentran los objetivos de juego, pero también la historia del mundo virtual, caracterizada por un modo específico de contar los acontecimientos a partir de lo épico, lo místico y lo mágico.


Captura de "The Witcheer III" (Foto: CD Projekt RED).

Por su parte, los mitos ambientales surgen cuando el jugador interpreta diferentes elementos visuales o sonoros. Por ejemplo, en Dark Souls el jugador se topa con la destrucción de una ciudad o escucha el rugido de dragones. El contexto apuntará la causa de esa destrucción y lo que sucederá tras los estruendos de las criaturas. El jugador deberá descifrar los mitos de ese mundo a partir del contexto, sea ofrecido por el videojuego o desencadenado a partir de sus acciones. Se servirá de pistas visuales o sonoras como las comentadas para elaborar una conclusión narrativa. A este comportamiento, que requiere una investigación, se le puede considerar arqueológico.

Por último, los mitos performativos son narraciones internas que el jugador elabora con sus acciones y decisiones en el videojuego, siempre dentro de los límites del sistema y a partir de sus propias experiencias, de sus lecturas previas y, sobre todo, su creatividad.

Por ejemplo, en The Witcher III el jugador tiene la posibilidad de actuar de dos modos. Por un lado, puede centrarse en subir de nivel, utilizar correctamente las habilidades para superar obstáculos y "terminar" el juego. Por otro lado, puede empatizar con su avatar, Geralt de Rivia, protagonista del juego, y actuar como lo haría él: reflexionar qué camino elegiría el personaje o qué opción sería más adecuada para él en los diálogos.

Mayor libertad tendrá el jugador en otros casos, como World of Warcraft, donde, al no existir una historia previa del personaje, el jugador podrá dar rienda suelta a su creatividad en un modo que podríamos denominar "lienzo en blanco".

A veces pensamos que las nuevas formas de comunicación atentan contra los medios tradicionales. Que, por culpa de las pantallas y los efectos especiales, las historias "pierden su esencia".

Sin embargo, el videojuego evoca la creatividad e imaginación del mito mediante el movimiento y la exploración. También preservamos su estructura al tratarse de narraciones breves (textuales o no) que el jugador "reúne" como si fuera un arqueólogo. Y además recuperamos la función del mito como explicación ante un mundo desconocido.

La salvedad es que el propio jugador se convierte en el responsable de elaborar esa narración mediante lo que lee, lo que interpreta y, sobre todo, lo que es capaz de crear.

(Fuente: Infobae / The Conversation)

lunes, 26 de agosto de 2024

26 de agosto: nace Julio Cortázar, el enorme escritor "cronopio" argentino

Uno de los autores más innovadores y originales de su tiempo, maestro del relato corto, la prosa poética y la narración breve en general, el argentino Julio Florencio Cortázar nacía un día como hoy pero del año 1914.


Nació en Ixelles, un municipio al sur de la ciudad de Bruselas, capital de Bélgica, país invadido por los alemanes en los días de su nacimiento.​ El pequeño "Cocó", como lo llamaba su familia, fue hijo de los argentinos Julio José Cortázar y María Herminia Descotte.​ Su padre era funcionario de la embajada argentina en Bélgica, donde se desempeñó como agregado comercial. Julio comentaría más tarde al respecto: "Mi nacimiento fue un producto del turismo y la diplomacia".

Según el escritor, su infancia fue "brumosa, con un sentido del tiempo y del espacio diferente a la comunidad".​ Cuando el futuro escritor contaba con seis años, su padre abandonó a la familia y no volvió a tener contacto con él.​ Julio fue un niño enfermizo; pasó mucho tiempo en cama, acompañado por la lectura. A los nueve años ya había leído a Julio Verne, Victor Hugo y Edgar Allan Poe, habiendo padecido por ello frecuentes pesadillas.

Solía pasar horas leyendo el diccionario Pequeño Larousse. Leía tanto que su madre primero acudió al director de su colegio y luego a un médico para preguntarles si era normal, y éstos le recomendaron que su hijo dejara de leer o leyera menos durante cinco o seis meses, para que saliera al sol.

Tras realizar los estudios primarios en la Escuela N.º 10 de Banfield, provincia de Buenos Aires, se formó como Maestro Normal en 1932 y Profesor en Letras en 1935, en la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta.

Entre 1939 y 1944 vivió en la ciudad bonaerense de Chivilcoy, en cuya Escuela Normal daba clases como profesor de literatura.

En 1963, Cortázar visitó Cuba invitado por la Casa de las Américas para hacer de jurado en un concurso literario. A partir de entonces, ya nunca dejó de interesarse por la política latinoamericana. Durante esa visita conoció a José Lezama Lima, con quien se escribía desde 1957, y cuya amistad se mantuvo hasta la muerte. En ese año apareció la que sería su mayor éxito editorial y le valdría el reconocimiento de ser parte del boom latinoamericano: la novela "Rayuela", la cual se convirtió en un clásico de la literatura en español.

Los derechos de autor de varias de sus obras fueron donados para ayudar a los presos políticos de varios países, entre ellos los de Argentina. Falleció en Paris, Francia, el 12 de febrero de 1984.

Aparte de la mendionada "Rayuela", entre lo más destacado de su obra se encuentran las también novelas "62/Modelo para armar" (1968), "Libro de Manuel" (1973) y "El exámen" (publicada en 1986, escrita en 1950), así como los volúmenes de relatos cortos "Bestiario" (1951), "Final del juego" (1956), "Las armas secretas" (1959), "Historias de cronopios y de famas" (1962), "Todos los fuegos el fuego" (1966), "Octaedro" (1974) y "Queremos tanto a Glenda" (1980).

(Fuente: Wikipedia / otros)

Un descubrimiento redefine el psicoanálisis: Sigmund Freud podría haber pasado por alto un factor clave

El concepto tradicional del psicoanálisis, enraizado en las teorías de Sigmund Freud, ha sido fundamental en la comprensión de la mente humana durante más de un siglo. Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que este enfoque podría estar incompleto.


(Foto: Computer Hoy / Pixelbay).

Nuevos estudios han revelado una conexión sorprendente entre la microbiota intestinal y el cerebro, que podría revolucionar nuestra comprensión de la psicología y la salud mental.

Este descubrimiento plantea que no sólo el inconsciente, como propuso Freud, sino también los billones de microorganismos que habitan en nuestro intestino, juegan un papel crucial en nuestra salud mental y emocional.

La comunicación entre el intestino y el cerebro, conocida como el "eje intestino-cerebro", es un proceso complejo que involucra al sistema nervioso, el sistema inmunológico y el microbioma intestinal. Este eje permite una interacción contínua entre nuestro sistema digestivo y nuestro cerebro, sugiriendo que el bienestar físico y mental está más interconectado de lo que se creía.

La microbiota intestinal, que incluye millones de bacterias, hongos y virus, se ha identificado como un actor clave en esta comunicación, influyendo en funciones cognitivas como la memoria, el aprendizaje y la regulación emocional.

Este hallazgo desafía las bases del psicoanálisis freudiano, que se centraba en el inconsciente como el origen de los conflictos psíquicos. Ahora, los científicos están explorando cómo la microbiota intestinal podría ser un factor determinante en la psicología humana, abriendo nuevas vías para entender y tratar trastornos mentales.

El rol de la microbiota intestinal en la salud mental

La microbiota intestinal se comunica con el cerebro a través de varias vías, cada una de las cuales tiene efectos específicos en el estado de ánimo y la función cerebral.

Una de las principales formas de comunicación es a través del sistema inmunológico. La microbiota intestinal puede activar el sistema inmunitario, lo que lleva a la liberación de citoquinas, proteínas que pueden influir en el cerebro y en nuestras emociones. Estas citoquinas pueden atravesar la barrera hematoencefálica, afectando directamente al sistema nervioso central.

Otra vía clave es el metabolismo del triptófano, un aminoácido esencial. La microbiota intestinal convierte el triptófano en varias moléculas que incluyen neurotransmisores, los cuales desempeñan un papel crucial en la regulación del estado de ánimo.

Además, el nervio vago, una de las vías principales de comunicación, permite que las señales viajen directamente desde el intestino hasta el cerebro, influyendo en nuestra salud mental de manera más directa.

Las alteraciones en la microbiota intestinal, un fenómeno conocido como disbiosis, han sido vinculadas a diversas enfermedades, incluyendo la depresión. Estos descubrimientos sugieren que el equilibrio de la microbiota intestinal es fundamental para mantener una buena salud mental.

Psicobióticos: una nueva frontera en la salud mental

El creciente entendimiento de la microbiota intestinal ha dado lugar al concepto de los psicobióticos. Estos son probióticos, prebióticos y postbióticos que tienen el potencial de influir en la salud mental al equilibrar la microbiota intestinal.

Investigaciones en animales han mostrado que la falta de microorganismos en el intestino puede aumentar la respuesta al estrés y reducir la protección neuronal, lo que afecta negativamente la cognición y la sociabilidad.

Los psicobióticos podrían ofrecer una nueva forma de tratar trastornos mentales, aunque aún se requiere más investigación para determinar su eficacia y seguridad. A medida que se profundiza en este campo, es posible que veamos un cambio en la forma en que se abordan las condiciones psicológicas, con un enfoque que incluya tanto la mente como el cuerpo.

Cómo cuidar la microbiota intestinal para mejorar el bienestar mental

Algunos consejos incluyen llevar una alimentación equilibrada, rica en fibra prebiótica, que alimente a las bacterias beneficiosas en el intestino.

Además, incorporar probióticos a través de suplementos o alimentos fermentados como el yogur, puede ayudar a mantener el equilibrio microbiano.

Es importante también reducir el consumo de azúcares refinados y alimentos procesados, que pueden alterar la microbiota y favorecer el crecimiento de bacterias dañinas. Finalmente, manejar el estrés mediante técnicas de relajación como el yoga o la meditación puede contribuir a mantener un intestino saludable y, en consecuencia, una mejor salud mental.

Estos nuevos descubrimientos no solo desafían las ideas freudianas, sino que también abren un mundo de posibilidades para el tratamiento de los trastornos mentales, resaltando la importancia de la microbiota intestinal en nuestro bienestar general.

(Fuente: computerhoy.com / Wikipedia)

Qué es la "Navaja de Ockham", la idea de un monje que ha guiado a mentes brillantes desde el Medioevo

Se trata de una herramienta filosófica con un poder transformador en la manera en que se aborda la comprensión de la propia realidad.


(Foto: elcohetealaluna.com).

En un mundo caracterizado por la complejidad y la sobreabundancia de información, la búsqueda de explicaciones claras, sencillas y concisas se vuelve una tarea de lo más esencial. Ya pensaba eso el monje franciscano, filósofo y escolástico inglés Guillermo de Ockham cuando durante el siglo XIV propuso y difundió su famoso "principio de la navaja" que afirmaba, básicamente, que "en igualdad de condiciones, la explicación más simple suele ser la más probable".

En ciencia, este principio se utiliza como una regla general para guiar a los científicos en el desarrollo de modelos teóricos. En el método científico, la navaja de Ockham no se considera un principio irrefutable y ciertamente no es un resultado científico.

Este principio ya formaba parte de la filosofía medieval aunque fue Ockham quien lo utilizó de forma sistemática. Sin embargo, no solamente es un principio metodológico sino que, además, tiene características gnoseológicas y ontológicas.

En su forma más simple, el principio de Ockham indica que las explicaciones nunca deben multiplicar las causas sin necesidad. Las ideas sobre Ochham sobre la libertad y la naturaleza de la realidad influyeron (fundaamentalmente, pero no sólo) en el filósofo político Thomas Hobbes y ayudaron a impulsar la Reforma Protestante.

Durante su carrera logró ofender al Canciller de la Universidad de Oxford, discrepar de su propio orden eclesiástico y ser excomulgado por el Papa. Declaró que la autoridad de los gobernantes deriva del pueblo que gobiernan, siendo uno de los primeros en hacerlo. Y que la Iglesia y el Estado debían estar separados.

Insistió, además, en que la ciencia y la religión nunca deberían mezclarse, porque la ciencia se basa en la razón, mientras que la religión deriva de la fe. Acorde con eso, provocó una gran ira por utilizar la lógica científica para refutar las cinco pruebas racionales de la existencia de Dios de Tomás de Aquino.

De ahí su entonces transgresora afirmación: "La existencia de Dios no puede deducirse sólo por la razón". Pero por turbulenta que haya sido su vida, e interesante y valiosa su obra, su nombre se siguió mentando más que todo por su asociación con ese principio del que hablamos.

Su idea era que los argumentos filosóficos deben mantenerse lo más simples posible, algo que él mismo practicó severamente con sus teorías y las de sus predecesores. Siglos después, cuando ya había sido aplicado por varias mentes brillantes, a esa idea se le daría el nombre de la Navaja de Ockham (u Occam).

Un atajo mental


Se llama "navaja filosófica" a un atajo mental que puede ayudar a llegar a mejores explicaciones de un fenómeno al descartar hipótesis innecesariamente complejas o poco probables. Y hay muchas, como la de Christopher Hitchens, que postulaba que "aquello que se afirma sin evidencia se puede rechazar sin evidencia", o la de Robert Hanlon, que rezaba: "Nunca atribuyas a la malicia aquello que puede ser explicado adecuadamente por la estupidez".

Ockham expresó la suya de una manera algo opaca, pero existen versiones de otros autores que dan una idea más clara. Entre las varias, hay incluso una mucho anterior a Ockham, escrita nada menos que por Aristóteles, en "Segundos analíticos", que manifestaba que "podemos asumir la superioridad, en igualdad de condiciones, de la demostración que se deriva de menos postulados o hipótesis".

Uno de los primeros en adoptar el pensamiento de Ockham fue Nicolás Copérnico, quien escribió en sus "Commentariolus", en 1543, que "la monstruosa complejidad de la idea dominante de que los cuerpos astronómicos giraban alrededor de la Tierra podría resolverse con menos construcciones y mucho más simples".

El modelo geocéntrico del universo que prevaleció desde la época de los antiguos griegos se había vuelto cada vez más engorroso. Observaciones de los movimientos de los planetas habían requerido que se hicieran retoques, como agregar epiciclos sobre epiciclos y alejar ligeramente la Tierra del centro de las órbitas de todos los demás cuerpos.

Buscando simplicidad, Copérnico llegó al modelo de planetas que orbitan alrededor del Sol, que seguía siendo algo complicado pero nada como el anterior.

Claudio Ptolomeo, Galileo Galilei e incluso Isaac Newton fueron otros científicos que aplicaron el también denominado "postulado de la simpleza" o "principio de la parsimonia" de Ockham para resolver cuestiones entonces inciertas, complicadas y realizar descubrimientos trascendentales para la historia de la humanidad.

La historia está llena de sucesos similares: científicos que dejaron que la simplicidad los guiara hacia una mejor comprensión de la realidad y, para resumir, podemos decir que hasta Albert Einstein citaba a Ockham cuando sostuvo que "el gran objetivo de toda ciencia es cubrir el mayor número posible de hechos empíricos, mediante deducciones lógicas, y a partir del menor número posible de hipótesis o axiomas".

(Fuente: Nat Geo / BBC Mundo / Wikipedia / otros)