Mostrando entradas con la etiqueta homenaje. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta homenaje. Mostrar todas las entradas

martes, 26 de noviembre de 2024

Un artista francés homenajea al escritor Alejo Carpentier en La Habana

Ernest Pignon-Ernest crea un diálogo visual sobre fragmentos históricos. La instalación mezcla tiempos y culturas en una de las plazas más antiguas de la capital cubana. 

Ernest Pignon-Ernest conecta continentes y culturas a través de su arte en La Habana Vieja (Foto: AFP).

Con "Concierto barroco", un collage realizado en el centro histórico de La Habana, el artista francés y pionero del arte urbano Ernest Pignon-Ernest se hace eco tanto de su propia historia como de su admiración por la obra del escritor cubano Alejo Carpentier.

"El papel malo es lo mejor que hay", explica con picardía Pignon-Ernest, mientras da los últimos toques a los dibujos que está a punto de colgar en una pared de La Habana Vieja.

Trozos de papel periódico recuperado de las rotativas del diario Le Monde, carboncillo y piedra negra: el estilo de Pignon-Ernest es inconfundible.

En los siete rollos que compondrán la obra final destacan una serie de personajes históricos, de Vivaldi a Haendel, pasando por el emperador azteca Montezuma o el compositor cubano Joseíto Fernández, autor de la célebre "Guantanamera".

Un collage en una pared cubana revive figuras históricas, de Vivaldi a Montezuma (Foto: AFP).

Para participar en la decimoquinta edición de la Bienal de La Habana (noviembre 2024-febrero 2025), este artista de 83 años ha decidido vincular su obra con un acontecimiento personal: su primer viaje a La Habana para asistir al funeral de Carpentier (1904-1980), fallecido en París, donde vivió sus últimos 15 años.

"Sucedió algo increíble", recuerda Pignon-Ernest.

"En 1980, una mañana, me llamaron de la embajada de Cuba. No entendía lo que decían, porque no hablaba español. Volví a llamar poco después y les pregunté: '¿Me han pedido que vaya a la embajada o que vaya a Cuba? No, Alejo Carpentier ha muerto, nos gustaría que vinieras'".

Subraya que entonces "no conocía a nadie en la embajada ni en ningún otro sitio" y también desconocía por qué le requerían. "Así que me fui al aeropuerto", resume el artista aún sorprendido.

La instalación de Pignon-Ernest homenajea la novela "Concierto barroco", de Carpentier (Foto: AFP).

En La Habana, la viuda de Carpentier lo esperaba al pie de la escalerilla del avión. Ella me dijo: 'A mi marido le gustó tanto su exposición (en el Museo de Arte Moderno de París), que quería conocerlo'. "Me derretí, porque Carpentier era como Gabriel García Márquez, un poco inaccesible", precisa sobre el cubano que ganó el Premio Cervantes en 1977.

Fragmentos históricos cobran vida en una de las plazas más antiguas de la capital cubana (Foto: AFP).

"Es una novela absolutamente excepcional. Él afirma, con la música, la dimensión universal de la cultura", agrega con entusiasmo.

El protagonista "lleva simbólicamente la música del Caribe y de África" a Venecia. "Es el encuentro de todas esas músicas. Es una especie de metáfora magnífica", acota.

En La Habana, a la que no había regresado desde 1980, Pignon-Ernest, con la ayuda de un puñado de asistentes, fijó su "balcón" de los artistas en una pared que da a la Plaza de Armas, una de las más antiguas de la ciudad.

El objetivo es, siempre, que la obra se integre totalmente al lugar. "Cuando está mojado con cola, el papel se vuelve muy fino, muy frágil, y puedo encajarlo en la más mínima hendidura de la pared. Hay una especie de textura", precisa.

La obra efímera de Pignon-Ernest se integra con precisión en el entorno habanero (Foto: AFP).

Una vez seca la cola, la obra adquiere un relieve inquietante, que juega con la perspectiva, con un Carpentier que mira desde la ventana a los transeúntes, no lejos de sus cómplices, el poeta francés Robert Desnos (1900-1945) y el poeta cubano Nicolás Guillén (1902-1989).

La Habana se suma así a la lista de ciudades -Charleville-Mézières, París, Nápoles, Brest, Soweto, Argel, Puerto Príncipe, Santiago, Ramala, y más- donde Pignon-Ernest ha pegado sus retratos de tamaño natural, algunos de los cuales se han convertido en íconos, como su Arthur Rimbaud, el "joven caminando", o su Pier Paolo-Pasolini sosteniendo su propio cadáver.

En la década del '80 realizó una instalación en la capital chilena con un centenar de imágenes de Pablo Neruda. "A menudo, los poetas, a través de su obra y su destino, encarnan a su país", señala Ernest Pignon-Ernest.

"¿Qué sabríamos de Chile sin Pablo Neruda?", pregunta.

(Fuente: Infobae / AFP)

jueves, 11 de julio de 2024

Tras los pasos de Marcel Duchamp por Buenos Aires

El artista francés François Abélanet realizó un mural, tributo al fundador del arte conceptual, sobre un lateral del edificio donde vivió el mismísimo Marcel Duchamp durante su estancia en la ciudad a fines de la década del diez. 


El mural de François Abélanet en homenaje a Duchamp.

"L'anamorphose" (La anamorfosis), también conocida como el "Mural Duchamp", en honor al icónico artista Marcel Duchamp (1887-1968), se presenta audaz y creativa sobre fondo negro en una calle porteña que nada tenía de especial. François Abélanet, reconocido por sus obras efímeras de gran escala alrededor del mundo, concibió esta pieza como un diálogo entre el espacio público y el arte contemporáneo.

Ubicado en la medianera de un viejo caserón de dos pisos que da a un estacionamiento sobre Alsina al 1700, en el barrio de Montserrat, su creación fue un proceso que involucró semanas de planificación y ejecución. Abélanet y su equipo de colaboradores convirtieron esa pared grisácea en un lienzo tridimensional de impactantes dimensiones utilizando técnicas de perspectiva y profundidad.

El mural no solo es una exhibición de habilidad técnica y creatividad, sino que también encierra una historia intrigante en su concepción. Abélanet se inspiró en una obra del propio Duchamp, pionero del arte conceptual, que desafió las convenciones artísticas establecidas a principios del siglo XX. La imagen reproduce idéntico uno de los Rotorelieves, una serie de discos pintados con movimiento, que Duchamp realizó en 1935 con el fin de generar una serie de experimentos ópticos y que luego utilizó para el cortometraje "Anémic Cinéma".

En un acto de homenaje y provocación, Abélanet alimentó el espíritu irreverente de Duchamp en cada trazo del mural. Los colores rojo, negro y blanco desafían las mirada del transeúnte ocasional, desdibujando las fronteras entre lo real y lo imaginario, lo estático y lo dinámico. El mural se convierte en una declaración audaz sobre la naturaleza efímera del arte y su capacidad para transformar el paisaje urbano.

La obra, que ocupa un espacio de 64 m2, fue inaugurada a fines de 2018, en el marco de un ciclo que conmemoró el centenario del paso del gran artista francés por la Argentina, organizado por la Universidad de Tres de Febrero y BienalSur, junto con la Embajada de Francia, el Instituto Francés y el Gobierno porteño. Y la elección de ese sitio no fue al azar: Duchamp se hospedó durante nueve meses en el departamento 2 de ese edificio.

Abélanet es un apasionado del land art, un arquitecto creativo que se destacó por sus monumentales instalaciones. También sobresalió como decorador de teatro y cine, escenógrafo, escultor espacial, anamorfista, que hizo malabares con la geometría, las perspectivas y las apariencias. Y en entrevistas suele usar una frase que define tanto a su obra como a la de Duchamp: "Cada uno ve al mundo según su propia historia".

(Fuente: Noticias Argentinas)

jueves, 6 de junio de 2024

Una muestra en Nueva York rinde homenaje a las víctimas del atentado a la AMIA en Buenos Aires

A 30 años del atentado terrorista, el Consulado Argentino presenta "Re Memoria - Retratos de vida", abierta al público a partir del viernes 7, con 85 retratos realizados por el artista Marcos Acosta.

Una muestra en Nueva York rinde homenaje a las víctimas del atentado a la AMIA.

"Un ejercicio de la memoria que, a través de la pintura, persigue el reclamo de justicia", así describe la gacetilla a esta exhibición que se encarga de rendir homenaje a cada una de las personas asesinadas en el atentado del lunes 18 de julio de 1994 y que fue realizada en 2020, cuando el artista fue convocado por la AMIA.

La exposición, que inaugura el 6 de junio, consta de 85 retratos realizados en acuarela.

Durante la pandemia, la muestra tuvo, primero, su correlato digital en el sitio Re Memoria – Retratos de vida, en el que como si se entrase a la sala de un museo, se puede realizar un recorrido virtual, retrato por retrato, para poder contemplar cada una de las 85 acuarelas.

"La memoria de las 85 víctimas y el reclamo permanente de justicia es una de las misiones de nuestra institución que tuvo que adoptar en julio de 1994. Muchas veces también lo hacemos desde el arte en el entendimiento de que es una muy buena forma de comunicación con nuevos públicos. El terrorismo desgraciadamente no tiene fronteras y la permanente lucha por recordación y justicia tampoco, por eso hemos promovido que llevar esta muestra tenga un derrotero internacional", sostuvo Amos Linetzky, presidente de la AMIA.

A 30 años del atentado terrorista, el Consulado Argentino presenta “Re Memoria - Retratos de vida

La muestra contó con la curaduría y la producción general de Elio Kapszuk, director del Departamento de Arte y Producción de AMIA, quien explicó que los 85 retratos están basados en un importante trabajo de recolección de imágenes con el objetivo de volver a darle nitidez a esos rostros. En este sentido, Kapszuk recordó que la idea original de esta iniciativa surgió cuando un familiar le confesó que a veces la memoria le jugaba una mala pasada, y que al igual que una fotografía vieja, el rostro de su ser querido se le iba desvaneciendo.

"A veces, la memoria y el recuerdo son inalterables, pero no pasa lo mismo con las fotos familiares. En pocos casos se conservan los negativos y las copias en papel dan cuenta del paso del tiempo. Ahí es donde se empieza a construir este ejercicio de la memoria plástica: volver sobre una imagen y traerla al presente a través de la reescritura del rostro y de la reafirmación de los rasgos a partir de cada pincelada", remarcó el director de Arte y Producción.


Marcos Acosta junto a algunos de los retratos.

Para Marcos Acosta (Córdoba, 1980) la obra realizada superó la mera dimensión artística: "Este trabajo es, sin duda, algo muy importante en mi vida. Va más allá de mi carrera. Pintar a cada una de las víctimas ha sido un viaje muy profundo en el aspecto humano. Para mí ha sido un orgullo y un honor".

Cada una de las acuarelas creadas por Acosta lleva el nombre de la víctima y la edad que tenía en el momento en que fue asesinada. "Con cada retrato realizado, Acosta se acercaba a la posibilidad de desgranar el trabajo mecánico de una cámara de fotos que capturó un instante, e incluirlo dentro de su mundo creativo. Se fue dando cuenta de que necesitaba incorporar todo el conocimiento posible sobre lo sucedido en 1994. A la vez, se le hizo imprescindible leer la historia de cada una de las víctimas, imaginarse cómo habrían sido sus vidas si no las hubiesen asesinado hace 30 años, e incluso preguntarse cómo se verían físicamente en la actualidad", precisó Kapszuk sobre el proceso creativo del artista.

(Fuente: Infobae)