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jueves, 21 de mayo de 2026

No todos los barrios "envejecen" igual: el análisis poblacional que cambia la forma de ver la Ciudad de Buenos Aires

Los distritos con igual proporción de personas mayores de 60 años pueden tener demandas sociales y económicas muy distintas. Qué muestran los mapas e infografías de los demógrafos y cuáles son las zonas porteñas con mayor carga de longevidad.

Más del 22% de la población de la Ciudad de Buenos Aires tiene 60 años o más, lo que la convierte en el distrito con mayor proporción de adultos mayores del país (Foto: Shutterstock).

¿En todos los territorios se envejece igual? Sin duda, como pasa con los seres vivos en general, el medio ambiente es determinante a la hora de analizar la "carga de longevidad" vinculada a un territorio específico.

La Ciudad de Buenos Aires guarda actualmente una cifra interesante que pone en perspectiva a su geografía: más del 22% de su población está compuesta por personas de 60 años o más. Así es como se posiciona como el distrito con más personas envejecidas del país y uno de los de mayor carga de longevidad en América Latina. Esta realidad, lejos de ser uniforme, presenta contrastes marcados entre barrios, donde las demandas y perfiles de las personas mayores varían según el territorio.

Un mapa interactivo elaborado por el investigador del CONICET Fernando Manzano y publicado en sus redes sociales, revela que la distribución del envejecimiento en la Ciudad genera necesidades diversas. Según el informe, en Recoleta y Palermo predomina una población adulta mayor con altos niveles de dependencia, lo que aumenta la demanda de servicios médicos especializados y redes de asistencia.

Recoleta lidera el índice de envejecimiento en la Ciudad con un valor de 182.7, muy por encima del promedio de otras comunas (Foto: Shutterstock).

En cambio, en La Boca, Monserrat y San Nicolás la mayoría de los adultos mayores mantiene una vida activa, lo que incentiva propuestas culturales, comercios y alternativas recreativas.

De acuerdo con la licenciada en Comunicación de la UBA y experta en análisis de datos Ana Gambaccini, los datos demográficos "permiten avanzar en el análisis, pero el punto crítico está en la interpretación porque es ahí donde se transforma la información en decisiones concretas".

Recoleta, el caso que marca todos los picos demográficos

La Comuna 2 (Recoleta) sobresale en la Ciudad de Buenos Aires por concentrar los valores más altos en casi todos los indicadores vinculados a la población de adultos mayores. 

La Comuna 2 tiene el índice más alto de envejecimiento, mientras que la Comuna 8 presente el valor más bajo (Foto: infografía Marcelo Luis Regalado).

Con un índice de envejecimiento de 182.7, lidera ampliamente sobre el resto de las comunas, y muestra un claro predominio femenino junto a una estructura consolidada de adultos mayores. La siguen de cerca las Comunas 14 (Palermo) y 13 (Núñez, Belgrano y Colegiales).

Recoleta también encabeza el sobreenvejecimiento, con la mayor proporción de personas mayores de 80 años, mientras que Caballito, Flores y Parque Chacabuco muestran los niveles más bajos. 

En el barrio del norte porteño, además, la concentración de personas de 75 a 80 años (cuarta edad) también alcanza su punto máximo, una tendencia que no se observa con igual intensidad en otras zonas. Este perfil demográfico contrasta fuertemente con el de comunas del sur, como Villa Lugano, Villa Riachuelo y Villa Soldati.

En sobreenvejecimiento lidera la Comuna 2 (Recoleta), mientras que la Comuna 1 se ubica primera en el índice de masculinidad (Foto: infografía Marcelo Luis Regalado).

En otros indicadores, como el índice de masculinidad -la cantidad de varones por cada 100 mujeres mayores-, Recoleta presenta el valor más bajo. Lidera en ese rango la Comuna 1, que abarca Retiro, San Nicolás, Puerto Madero, San Telmo, Montserrat y Constitución.

Las cifras de Recoleta ponen así en evidencia la diversidad interna de la Ciudad y refuerzan la importancia de analizar los datos a escala barrial para comprender las necesidades y desafíos específicos de cada territorio.

La contracara demográfica en el sur

El desafío consiste en convertir la acumulación de cifras en conocimiento útil para la gestión pública y privada. Desde la migración de jóvenes hasta la feminización de la vejez, cada barrio muestra matices propios.

José Ricardo Jauregui, ex presidente de la Asociación Internacional de Gerontología y Geriatría, advirtió que "los barrios y comunas presentan diferentes patrones de envejecimiento, estatus socioeconómico e infraestructura que exigen políticas urbanas específicas".

La esperanza de vida en Palermo, Recoleta y Belgrano alcanza los 83 años para mujeres y 79 para hombres (Foto: infografía Marcelo Luis Regalado).

Según los gráficos, la comparación entre comunas ilustra esa diversidad. A diferencia de Recoleta, Villa Lugano, Villa Riachuelo y Villa Soldati presentan el índice de envejecimiento más bajo, lo que evidencia una población más joven con predominio femenino moderado y necesidades orientadas a servicios familiares, educativos y de empleo. En una posición intermedia se encuentran Devoto, Villa del Parque, Villa General Mitre y Santa Rita. Allí se muestra que hay una convivencia generacional, lo que plantea una demanda diversa en salud, bienestar y calidad de vida.

El indicador de la tercera edad (65 a 75 años) posiciona a barrios de dos comunas: Villa Real, Monte Castro, Versalles, Floresta, Vélez Sarsfield, Villa Luro, Villa Devoto, Villa del Parque, Villa General Mitre y Villa Santa Rita. En ese rango etario, otra vez aparece la Comuna 8 con los niveles más bajos.

Todos estos indicadores presentan coincidencias con un estudio publicado por The Lancet sobre esperanza de vida: barrios como Palermo, Recoleta y Belgrano presentan los valores más altos, alcanzando 83 años para mujeres y 79 para hombres. En contraposición, comunas del sur y sudoeste, como Villa Soldati, Riachuelo y Villa Lugano, muestran cifras más bajas: entre 76 y 77 años en mujeres y de 68 a 70 en hombres.

La Organización Mundial de la Salud estima que en 2050 una de cada seis personas en el mundo tendrá más de 65 años (Foto: Shutterstock).

Ciudades del futuro: patrones, estatus e infraestructura

Los patrones demográficos actuales obligan a repensar el estatus y la infraestructura de las ciudades del futuro. El crecimiento de la población mayor plantea preguntas sobre la adaptabilidad del espacio urbano, la accesibilidad, la movilidad y el acceso equitativo a servicios.

Según Jauregui, los modelos más innovadores en la gestión del envejecimiento pasan por ciudades más amigables, urbanizaciones adecuadas y servicios pensados para las personas mayores

La Comuna 1, que abarca Retiro, San Nicolás y Puerto Madero, muestra el mayor índice de masculinidad entre los adultos mayores de la Ciudad (Foto: Shutterstock).

Sobre la importancia del análisis territorial, Jauregui remarcó que "las políticas públicas pensadas sólo desde indicadores tradicionales parten de una estructura demográfica y urbanística ya pasada de moda".

"Sólo un análisis territorial profundo y detallista puede orientar políticas específicas y eficaces. La georreferenciación es fundamental para entender dónde poner los recursos", planteó. Además, resaltó la necesidad de escuchar a las personas mayores para conocer sus demandas y expectativas.

Remarca que darle importancia a la opinión de las personas mayores que viven en estos barrios "resulta fundamental para comprender qué los afecta, qué desean y cómo pueden sentirse más seguros o con mejor calidad de vida, aunque esto no suele hacerse".

"Con frecuencia, las políticas públicas se diseñan a partir de conocimientos teóricos previos de quienes las elaboran y no de la realidad concreta que deben abordar. En una población tan frágil como esta, suele notarse que, aunque las intenciones sean buenas, las estrategias no siempre resultan las más adecuadas", concluyó.

(Fuente: Infobae / AIGG / varios / redacción propia)

miércoles, 25 de septiembre de 2024

La idea de China ante un futuro con más ancianos y menos trabajadores: animar a sus mayores a hacer voluntariado

El país se prepara para un aumento de la población de más de 60 años y la pérdida de jóvenes trabajadores.


(Foto: Galen Crout / Unsplash).

A China le toca lidiar con un desafío demográfico, uno enorme y que se resume con solo dos cifras. Si las proyecciones dan en el clavo, en cuestión de una década el país acogerá a más de 450 millones de personas mayores de 60 años, el 32,7% de su censo, sensiblemente por encima del 20% de 2022. Tendencia opuesta seguirá su fuerza laboral, el conjunto de población en edad de trabajar. Las matemáticas muestran que esa franja no tardará en entrar en caída libre hasta situarse a mediados de este siglo en los niveles que manejaba el país en los años 80.

Ante semejante panorama, que se traduce en muchos más ancianos y menos trabajadores capaz de sustentarlos, el gobierno de Xi Jinping ha decidido mover varias fichas. Una ha sido subir la edad de jubilación. Otra, animar a los mayores a trabajar como voluntarios y ayudar a las áreas menos desarrolladas del país.

¿Qué dicen las cifras?

Que se avecinan curvas en la demografía china. Curvas peligrosas. Aunque el país perdió población en 2023 por segundo año consecutivo, con su menor número de nacimientos desde que hay registros, su auténtico desafío asoma en el horizonte: a medida que su población envejezca se encontrará con más ancianos y menos personas en edad de trabajar. Dicho de otro modo, el gigante asiático se repara para un futuro con más carga y menos aportes para sus arcas.

Hace unos meses, antes de replantearse la edad para retirarse, se estimaba que en solo diez años unos 300 millones de chinos alcanzarán la edad de jubilación, con lo que pasarán a engrosar la bolsa de población que ya ha cruzado esa barrera.

¿Hay más?

Sí, esa es sólo una parte del problema. Ya se ha detectado un ligero descenso en la franja de población de entre 15 y 64 años, pero las previsiones a medio plazo son aún menos alentadoras. Las proyecciones muestran que para mediados de este siglo habrá en China 745,3 millones de personas en esa franja de edad (entre 15-64 años), lejos de los mil millones anotados hace años.

Tendencia opuesta seguirá la población de mayor edad. Si en 2019 había 254 millones de personas con más de 60 años, para 2040 superarán ya los 400 millones.

Buscando soluciones

El panorama no es sencillo. De ahí que Pekín haya activado ya varias medidas. La más relevante, por su alcance, repercusión y sobre todo impopularidad, es ampliar la edad de jubilación en la nación por primera vez desde mediados del siglo XX. La idea es aplicar la subida de forma gradual a partir de 2025. En los hombres irá subiendo de los 60 a los 63 años en 2040.

Entre las mujeres, se pasará de 50 o 55 años, en función del tipo de tareas que desempeñen, hasta situarse respectivamente en 55 y 58. Otra medida adoptada por el Gobierno es animar a sus mayores a desempeñar trabajos de voluntariado.

Repensando a los mayores. La noticia la avanzaba hace unos días el diario South China Morning Post: el gobierno ha emitido una serie de directrices para animar a las personas mayores a involucrarse de forma voluntaria en los servicios comunitarios. La idea es sencilla: que puedan contribuir con su experiencia a las regiones subdesarrolladas en un escenario demográfico complejo, marcado por el envejecimiento y la paulatina pérdida de población en edad de trabajar.

Para ser más precisos, el Comité Nacional sobre Envejecimiento alienta a las personas mayores a ofrecerse como voluntarios para actividades comunitarias. A las autoridades locales les encomienda que faciliten a las personas de mayor edad participar en patrullas, cuidado de niños, la asistencia a ancianos y asistir a discapacitados o niños de zonas rurales cuando sus padres trabajan. Un porcentaje elevado de mayores viven solos o con sus cónyuges en China.


(Foto: Chastagner Thierry / Unsplash).

"Siguen contribuyendo a la sociedad"

Más allá de la teoría, la idea se trasladará a la práctica con medidas concretas. Por ejemplo, reservando para las personas mayores parte de los puestos de voluntariado en grandes citas o creando una plataforma online que haga más fácil su organización. Otra de las propuesta del comité es seguir investigando y recopilar ejemplos que muestran "el espíritu de los mayores, que, como viejos corceles, siguen contribuyendo a la sociedad".

¿Una medida nueva?

No del todo. Las directrices del gobierno se centran en Silver Age Action, una iniciativa lanzada hace ya tiempo, en 2003, y que organiza a profesionales jubilados para que trabajen como voluntarios en las regiones occidentales y menos desarrolladas. La idea es sencilla: aprovechar su experiencia para impulsar el país. El enfoque era interesante hace 20 años. Y lo es ahora, con el motor demográfico frenado y la amenaza del envejecimiento.

Lo que se plantea el Comité Nacional es "actualizar" e impulsar el programa Silver Age Action, "mejorando su calidad y eficacia para salvaguardar los derechos de las personas mayores a participar en el desarrollo económico y social". De ahí que el organismo haya pedido a las autoridades que tengan en cuenta la iniciativa en sus planes de cooperación entre provincias y de desarrollo local.

Se calcula que en 2013, diez años después de la puesta en marcha de la iniciativa, cinco millones de profesionales de edad avanzada habían participado como voluntarios en todo el país, beneficiando a unas 300 millones de personas y generando un valor de más de 1.200 millones de dólares.

Envejecimiento y oportunidad

El paulatino envejecimiento de la población y la pérdida de masa laboral supone un reto para China, pero también una oportunidad de negocio en el creciente mercado Silver Economy, el sistema que aprovecha el potencial de las personas mayores. En 2021 el propio Consejo de Estado animó a "fomentar de forma activa" la economía plateada del país.

The New York Times publicó hace poco un amplio y detallado artículo sobre esa floreciente economía en el que desliza un dato revelador: entre 2022 y 2023 cerraron en China más de 20.000 jardines de infantes y el número de maestros se redujo un 5% en apenas un año. Mientras, el número de centros de atención a personas mayores se ha disparado en poco tiempo, duplicándose desde 2018.

(Fuente: Xataka)