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martes, 25 de marzo de 2025

El Bellas Artes celebra el legado de la obra cinética de Perla Benveniste y Eduardo Rodríguez

A partir del jueves, el Museo Nacional porteño presenta "Percepción e ilusión", una muestra que reúne obras clave de la trayectoria de ambos artistas. 

Obras de Perla Benveniste y Eduardo Rodríguez en "Percepción e ilusión", en el Museo Nacional de Bellas Artes (Foto: prensa MNBA / composición).

El Museo Nacional de Bellas Artes (Av. del Libertador 1473) inaugurará este jueves 27 de marzo, a las 19:00, la exposición "Benveniste/Rodríguez. Percepción e ilusión", una muestra que reúne obras clave de la trayectoria de Perla Benveniste y Eduardo Rodríguez, dos figuras pioneras del arte cinético en Argentina.

La exhibición, curada por María José Herrera, incluye tanto piezas de las primeras etapas de los artistas como trabajos recientes, ofreciendo un recorrido integral por su legado artístico.

De acuerdo con el director del museo, Andrés Duprat, esta muestra representa un homenaje a dos creadores que, desde enfoques profundamente personales, han dejado una huella significativa en la historia visual del país. "Herederos de la primera generación de argentinos que trabajaron con los principios del arte óptico y cinético, Benveniste y Rodríguez exploran los fenómenos del movimiento y la percepción, creando un arte participativo y lúdico que se completa con la experiencia del espectador", afirmó.

"Sin título (Mariposas nº 1)", 1963, de Rodríguez (Foto: prensa MNBA).

Entre las obras expuestas se encuentran cajas, relieves y columnas que, mediante mecanismos internos, generan efectos ópticos y lumínicos, resultado de investigaciones que ambos artistas han desarrollado desde los años '60 hasta la actualidad.

En el primer piso del museo, los visitantes podrán apreciar 31 obras de Rodríguez (Buenos Aires, 1934), entre las que se destaca "Espacio temporalizado", una pieza que le valió el Gran Premio de Honor en el I Certamen de Investigaciones Visuales en 1970. También se exhibirá una obra de los años '70 cedida por el Palais de Glace, junto con creaciones realizadas entre 1990 y el presente, todas provenientes de la colección personal del artista.

Retroanteroversión”, una caja cinética creada en 1969 y donada por Benveniste al Bellas Artes (Foto: prensa MNBA).

Por su parte, Benveniste (Asunción, Paraguay, 1943) presentará 23 obras, entre las que sobresale "Retroanteroversión", una caja cinética creada en 1969 y donada por la propia autora al Bellas Artes. Además, se incluirán series de trabajos realizados en 2010, elaborados principalmente con madera y tela elástica, así como piezas más recientes de esta década, confeccionadas con acrílico, acetato y motores, provenientes de su colección personal.

Según explicó la curadora, las obras de ambos artistas se caracterizan por su capacidad de transformación. "Desde los años '60 hasta la actualidad, Benveniste y Rodríguez trabajan con máquinas, relieves y esculturas que, mediante ingeniosos mecanismos, transforman formas y colores casi al infinito, en una metáfora poética de la vida y su trascendencia", señaló. Herrera también destacó que, "incluso en la era digital, el arte de estos creadores sigue desafiando la percepción y la capacidad de asombro del espectador".

"Sin título", 2023, de Benveniste (Foto: prensa MNBA).

La exposición se inscribe en una tradición de muestras dedicadas al arte cinético en el Bellas Artes: en 1958 se presentó una exhibición del artista franco-húngaro Victor Vasarely, que marcó los inicios del cinetismo en el país. Posteriormente, en 1964, el museo acogió "La inestabilidad", del Groupe de Recherche d’Art Visuel (GRAV), consolidando este movimiento artístico. Más recientemente, en 2012, se llevó a cabo la muestra "Real/Virtual. Arte cinético argentino de los años sesenta", también curada por Herrera, que exploró la relevancia de este movimiento en el contexto local.

Benveniste comenzó su formación artística en la Escuela Panamericana de Arte y se graduó en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón en los años '60. Su interés por el movimiento, influido por su experiencia en la danza, se tradujo en obras cinéticas y performances. En 1969 participó en la muestra "Luz, color, reflejo, sonido y movimiento" en el Instituto Di Tella, donde presentó sus primeras cajas cinéticas. Durante los años '70, exploró el arte efímero y las performances, y se unió al Centro de Arte y Comunicación (CAYC), participando en proyectos colectivos como "Proceso a nuestra realidad" (1973). En las décadas siguientes, continuó desarrollando su práctica artística, promoviendo experiencias grupales y realizando retrospectivas de su obra.

"Sin título (Luminomóvil nº 7)", 2019, de Rodríguez (Foto: prensa MNBA).

Por su parte, Rodríguez egresó de la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano en 1960 y completó sus estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón. En 1965 presentó obras que exploraban efectos ópticos en la Galería Guernica, y en 1968 obtuvo una beca del Fondo Nacional de las Artes para continuar su práctica en París, donde se relacionó con el Groupe de Recherche d’Art Visuel (GRAV) y el artista Julio Le Parc. A su regreso a Argentina, comenzó a trabajar con cajas lumínicas y esculturas de acrílico moldeado, tallado y torneado. Su obra ha sido reconocida en numerosas exposiciones, incluyendo la mencionada "Real/Virtual" en 2012.

Esta exposición no sólo celebra la trayectoria de estos dos artistas, sino que también invita al público a reflexionar sobre la relación entre el arte, la percepción y la tecnología, destacando la vigencia del arte cinético en el panorama contemporáneo.

Se encontrará abierta desde el 27 de marzo hasta el 15 de junio, en la sala 33 del primer piso del museo. De martes a viernes de 11:00 a 19:30, y los sábados y domingos de 10:00 a 19:30, con último ingreso permitido a las 19:30. Entrada gratuita, pero se puede contribuir de manera voluntaria para su mantenimiento con un dispositivo de autogestión ubicado en el hall de acceso.

(Fuente: prensa MNBA)

lunes, 24 de febrero de 2025

El Museo Nacional de Bellas Artes rinde homenaje a Raúl Conti con una muestra que recorre su legado

"Obras de Itatí y Nueva York" reúne pinturas, esculturas y documentos que reflejan el viaje estético del artista cordobés, entre la naturaleza del Litoral y el ritmo frenético de una megalópolis. 

La muestra en el Museo Nacional de Bellas Artes recorre la evolución de Raúl Conti, desde la riqueza natural de Itatí hasta la crudeza urbana de Nueva York (Foto: prensa Museo Nacional de Bellas Artes).

El Museo Nacional de Bellas Artes porteño ha inaugurado la muestra "Raúl Conti. Obras de Itatí y Nueva York", un recorrido que presenta dos momentos cruciales en la carrera del artista nacido en 1930 en Morteros, Córdoba. La exposición, que se extenderá hasta el 30 de marzo de 2025, reúne pinturas, esculturas y material documental que reflejan la transformación de su obra entre la exuberancia de la naturaleza correntina y la crudeza urbana de la metrópoli estadounidense.

Los orígenes: Itatí como fuente de inspiración

En su juventud, Raúl Conti se instaló en Itatí, una pequeña ciudad a orillas del Paraná, en la provincia de Corrientes. Allí encontró un universo visual rico en tradiciones, creencias y paisajes que marcarían profundamente su obra. Su trabajo de las décadas del '50 y '60, reunido en el primer núcleo de la muestra, plasma la vida cotidiana, la flora y fauna locales, y el sincretismo cultural de la región, donde el catolicismo convive con leyendas populares como la de San La Muerte.

Con pinturas, esculturas y documentos, la exhibición revela el contraste entre la inspiración rural y la metrópoli en la obra de Raúl Conti (Foto: prensa Museo Nacional de Bellas Artes).

"El artista captura el imaginario de Itatí con una paleta cálida y contrastada, con abundante carga matérica, que refuerza el esplendor del paisaje local", explica el director del Bellas Artes, Andrés Duprat. Las obras de este período reflejan un fuerte apego a la naturaleza, con especial atención a los arrozales, las lagunas y las aves que pueblan la región. Fue también en esta etapa cuando Conti realizó sus primeras tallas en madera, iniciando un camino escultórico que se mantendría a lo largo de su carrera.

El impacto de Nueva York

La segunda parte de la muestra se centra en la producción de Conti tras su llegada a Nueva York a fines de los años '70. La ciudad, con su ritmo frenético, su imponente arquitectura y su diversidad cultural, se convirtió en el escenario de una transformación en su estilo y en sus temas.

Según Duprat, "el carácter cosmopolita, la monumentalidad, el poder, el dinero y la violencia urbana operaron en Conti como un opuesto perfecto de sus vivencias en Itatí". En estas obras, la paleta se enfría y aparecen temáticas ligadas a las problemáticas sociales de los barrios periféricos. El artista retrata otras mitologías, no las rurales de Corrientes, sino las que emergen de las calles neoyorquinas, donde el anonimato y la marginalidad son parte del paisaje.

Uno de los puntos destacados de este período es el tríptico "Spanglish" (1981), una obra que refleja la vida en Hell’s Kitchen, el barrio donde residió durante años. Conti ha donado esta pieza al Museo Nacional de Bellas Artes, incorporándola a su acervo permanente.

El tríptico "Spanglish" (1981), inspirado en un barrio neoyorquino, es una de las piezas clave de la muestra de Raúl Conti y ahora forma parte del acervo del Museo (Foto: prensa Museo Nacional de Bellas Artes).

Escultura y material documental: la huella de la memoria

Además de su producción pictórica, la muestra presenta una serie de esculturas en las que Conti retoma las iconografías de las culturas originarias, en un claro diálogo con su fascinación por el arte precolombino, que exploró en sus viajes por Latinoamérica en los años '60.

La exhibición también incluye material documental sobre la vida y obra del artista, permitiendo un acercamiento más íntimo a su trayectoria. En este espacio, se destaca un homenaje a Edith Fariña Conti, su esposa y compañera de vida, representada en un retrato acompañado por un poema de su autoría.

Un reconocimiento a su legado

Con más de 90 años, Raúl Conti ha dejado una huella indeleble en el arte argentino e internacional. Desde sus primeras exposiciones en Argentina hasta sus muestras en países como Perú, Ecuador, España, Suecia, México y Estados Unidos, su obra ha sido ampliamente reconocida.

 La exposición incluye un homenaje a Edith Fariña Conti, compañera del artista, con un retrato y un poema de su autoría (Foto: prensa Museo Nacional de Bellas Artes).

Desde hace más de una década, el artista reside en Buenos Aires, cerrando un círculo que lo llevó de Córdoba a Itatí, de Itatí a Nueva York y, finalmente, de regreso a su país natal. La muestra en el Bellas Artes no solo revisita su vasta producción, sino que también rinde tributo a un creador que supo traducir en imágenes las experiencias de una vida atravesada por la exploración, la memoria y el contraste entre dos mundos.

La muestra  puede visitarse en el segundo piso del Museo Nacional de Bellas Artes (Av. del Libertador 1473, CABA), de martes a viernes de 11:00 a 19.30, y los fines de semana de 10: a 19:30.

(Fuente : Infobae)