En diciembre de 1964, el saxofonista que ayer hubiese cumplido 100 años entró a un estudio y en una sola noche grabó lo que muchos consideran la obra espiritual más importante del siglo XX.
El álbum, de poco menos de 33 minutos y cuatro
movimientos, no buscaba el lucimiento técnico sino documentar
la gratitud de su autor tras superar una adicción devastadora a
los narcóticos. Ésta es su verdadera historia.
Durante buena parte de la década de 1950, Coltrane integró el
primer gran quinteto de Miles Davis mientras
arrastraba una dependencia severa de la heroína y el alcohol.
La inestabilidad que esa adicción provocaba en su
desempeño llevó al "jefe" -que no era precisamente un ejemplo de
diplomacia- a despedirlo en 1957. El quiebre profesional
obligó al saxofonista a un proceso de desintoxicación abrupto,
del que surgió, según escribió él mismo en las notas originales
del álbum, "un despertar espiritual que me conduciría a una
vida más rica, plena y productiva".
A partir de ese momento, Coltrane consideró la composición musical
como un acto de servicio religioso. Su formación inicial
provenía de la tradición cristiana protestante: tanto su
abuelo paterno como el materno fueron ministros de la Iglesia
Episcopal Metodista Africana en High Point, Carolina del
Norte, ciudad donde el músico creció rodeado de sermones
evangélicos y música góspel.
El islam y el sufismo en la búsqueda espiritual
El traslado de Coltrane a Filadelfia lo puso en contacto con una
comunidad musulmana afroamericana activa. Allí conoció a Naima
Grubbs, de fe musulmana, con quien se casó y que resultó
determinante para alejarlo del consumo de sustancias. Junto
a contemporáneos como el saxofonista Yusef Lateef y
el pianista Ahmad Jamal,
ambos conversos al islam Ahmadia, profundizó en el estudio
del Corán, el
misticismo sufí de Hazrat Inayat Khan
y las filosofías de Jiddu Krishnamurti,
además de acercarse al hinduismo y al budismo.
Esa formación ecléctica lo
llevó a declarar en 1965: "Creo en todas las religiones".
El disco que nos ocupa no responde a una confesión religiosa
específica sino a un monoteísmo integrador que combina la
gracia cristiana con la sumisión islámica y estructuras
rítmicas de origen africano e indio.
Para plasmar esa visión, convocó al llamado "cuarteto clásico": McCoy Tyner en
piano, Jimmy
Garrison en contrabajo y Elvin Jones en
batería. La grabación principal se realizó entre las siete de
la tarde y la medianoche del 9 de diciembre de 1964, bajo
la supervisión del ingeniero Rudy Van Gelder
y el productor Bob Thiele, con
las luces del estudio atenuadas para recrear el clima de
una presentación en vivo.
Contrario a la idea de que el disco se registró en una sola toma
fluida, la sesión incluyó sobregrabaciones: Coltrane dobló
su propia voz hasta diecinueve veces para lograr el efecto
coral del cántico "a love supreme" en el primer
movimiento, mientras Jones añadió timbales sinfónicos y Garrison
sumó líneas de contrabajo ejecutadas con arco.
Cuatro movimientos de un recorrido espiritual
"A Love Supreme" está compuesto de forma continua (through-composed), para ser escuchado como un sólo track, y traza un arco que va del despertar a la gratitud final. "Acknowledgement" se abre con un gong y platillos de Jones antes de que Garrison introduzca el motivo melódico que da título al disco. Hacia el final de su solo, Coltrane plasmó un recurso armónico que los estudiosos interpretan como una representación de la omnipresencia divina.
"Resolution" adopta un swing agresivo y da paso a un solo de Tyner. "Pursuance" arranca con un solo de batería de Jones y despliega la técnica de "sheets of sound" (frase acuñada por el crítico de jazz Ira Gitler para describir el estilo de improvisación denso, rápido y armónicamente complejo del saxofonista) antes de ceder el protagonismo a un largo pasaje de Garrison.
En el cierre, "Psalm", Coltrane ejecuta con el saxofón, nota por sílaba, un poema devocional propio impreso en la contraportada del álbum, en una técnica que emula la cadencia de los predicadores afroamericanos. Según el biógrafo Lewis Porter, ese movimiento comparte paralelismos rítmicos con "Alabama" (1963), pieza que Coltrane había compuesto a partir del discurso fúnebre de Martin Luther King tras el atentado en una Iglesia Bautista en Birmingham, estado de Alabama.
El disco se convirtió en símbolo
El trabajo salió a la venta en enero de 1965, semanas antes del asesinato de Malcolm X, en un clima de tensión racial creciente en Estados Unidos. El poeta Amiri Baraka, nacido como Everett LeRoi Jones, teorizó que la música de Coltrane codificaba el grito de resistencia de la diáspora africana y lo convirtió en referente del Black Arts Movement, pese a que el propio músico defendía un mensaje universalista de paz y hermandad.
Al lado de la espiritualidad, el dinero
Antes de este disco, los álbumes exitosos de Coltrane vendían entre 30.000 y 50.000 copias. "A Love Supreme" superó las 500.000 copias en cinco años y alcanzó el Disco de Oro sin contar con temas radiables, un fenómeno inusual para una obra instrumental extensa. En noviembre de 2021, la Recording Industry Association of America (RIAA) le otorgó la certificación de Disco de Platino, al superar el millón de copias físicas vendidas en Estados Unidos, y lo convirtió en el primer álbum de jazz de la década de 1960 en alcanzar ese estatus.
El álbum sentó las bases del jazz espiritual practicado por Pharoah Sanders, Albert Ayler y Alice Coltrane, viuda del saxofonista. Branford Marsalis grabó la suite completa en su disco "Footsteps of Our Fathers" (2001), y músicos como Kamasi Washington reivindican esa herencia en el siglo XXI.
Su alcance también llegó al
rock: el bajista Phil Lesh, de la legendaria
banda de rock psicodélico Grateful Dead,
retomaba variaciones del motivo de Garrison en presentaciones en
vivo, y Carlos
Santana grabó junto a John
McLaughlin el disco "Love Devotion Surrender"
(1973) como tributo directo a la obra.
En 2021, el sello Impulse!
publicó una grabación en vivo capturada en octubre de 1965 en el
club The Penthouse de Seattle, hallada en archivos del
saxofonista Joe Brazil, que
documenta cómo el propio Coltrane ya expandía y transformaba
la suite meses después de su edición original.
El álbum completo puede escucharse haciendo click en este enlace.
(Fuente: Infobae / varios / redacción propia)

