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martes, 13 de agosto de 2024

Bolivia recupera la obra del gran muralista Miguel Alandia Pantoja, escondida durante la dictadura en el país andino

Gran parte de las obras del artista, que renovó el muralismo latinoamericano y se ganó la admiración del mexicano Diego Rivera, fueron destruidas durante la dictadura. Ahora, una fundación adquirió una colección que se encontraba en poder de la familia.


Miguel Alandia Pantoja, de blanco, posa frente al mural en Milluni, que fue tapado para evitar que la dictadura lo destruyera (Foto: RC Noticias).

Miguel Alandia Pantoja nació en 1914 en el pueblo minero de Catavi, en la región andina de Potosí. Pintor autodidacta, Alandia dejó plasmadas en Chile, Perú y Bolivia obras que representan sus mensajes revolucionarios y fue el único artista de la región que expuso sus obras en el Palacio de Bellas Artes de México, por invitación del gobierno mexicano y del artista Diego Rivera.

La colección, conformada por 157 obras de caballete inéditas, 14 bocetos originales de murales, además de recortes de periódico y afiches, ha quedado en custodia del Museo Nacional de Arte de Bolivia (MNA), dependiente de la FC-BCB, explicó la directora de ese repositorio, Claribel Arandia.

Alandia combatió en la Guerra del Chaco, librada entre Bolivia y Paraguay entre 1932 a 1935, participó en la Revolución Nacional de 1952 y fue parte de la resistencia de las dictaduras militares en la década de los años '70. Ese ansia de plantear el arte desde la conciencia social queda plasmada en sus obras que, además, tienen una estética diferente, cruda, en la que son protagonistas mineros, campesinos, mujeres e indígenas.


Extracto de una obra de Alandia Pantoja en el Museo Nacional de Arte (MNA) en La Paz, Bolivia.

"A veces piensan que el artista sueña y crea alrededor del sueño. En el caso de Alandia, soñaba con un país mejor, como creo que soñamos todos los bolivianos, pero él era activo en su accionar artístico y por eso se lo nombra además el pintor de la revolución", afirmó la directora Arandia.

En 1965, el gobierno de facto del militar René Barrientos ordenó destruir toda la obra de Alandia en instituciones públicas y privadas, lo que supuso la desaparición de un mural suyo en el Palacio de Gobierno en La Paz y otras obras en el Palacio Legislativo. Alandia falleció en el exilio en Lima en 1975 y luego sus restos fueron repatriados y se enterraron en el Cementerio General en La Paz.

En 2020 sus restos fueron trasladados al Museo de la Revolución Nacional, donde están dos de sus murales más emblemáticos, dentro de un homenaje promovido entonces por las autoridades locales de La Paz para saldar una deuda histórica ante los intentos que hubo de borrar su nombre de la historia boliviana.


En 1965, el gobierno de facto del militar René Barrientos ordenó destruir toda la obra de Alandia en instituciones públicas y privadas.

Muchas de sus obras salieron del país a principios de la década del 70 y pasaron por museos y galerías en países como Chile, Perú, Rusia y la antigua Checoslovaquia, según informó en su momento la Alcaldía paceña. Las obras fueron repatriadas en 1977 y permanecieron en depósitos en La Paz y la ciudad vecina de El Alto, hasta 2018, cuando la familia de Alandia las recuperó.

Hace unos años sus familiares iniciaron un proceso para vender la colección completa a alguna institución, para que el legado permaneciera íntegramente en Bolivia. La propuesta halló eco en la FC-BCB que tras un proceso largo, este año logró concretar la adquisición.

"Lo interesante de la colección que ahora tenemos, más allá de los bocetos muralísticos que son una joya de orfebre, son los procesos que han inspirado a hacer estos murales en las obras de caballete", dijo Arandia. A su juicio, las obras de caballete son como los "estudios previos" y "procesos creativos" del muralista previos a la construcción de sus murales.

El museo dio una pequeña muestra recientemente con algunas obras de la colección y otras están en proceso de restauración, con miras a inaugurar en 2025 una sala permanente dedicada al muralista.

(Fuente: Infobae)

jueves, 1 de agosto de 2024

1 de agosto: Día de la Pachamama, la deidad que representa a la Tierra para los pueblos andinos

El Día de la Pachamama, o Día de la Madre Tierra, se celebra el 1 de agosto por iniciativa de los pueblos indígenas de América Latina (no por iniciativa de la ONU ni ninguno de esos organismos ociosos) para expresarle gratitud a la tierra.


(Foto: Wikimedia).

Esta ceremonia, que consiste fundamentalmente en realizar ofrendas de agradecimiento a la tierra por las cosechas, el clima, los animales y la abundancia del suelo, es un legado de los pueblos indígenas de América Latina que se celebra en Argntina y en otros países latinoamericanos para celebrar la defensa de los recursos naturales y el cuidado del planeta. 

Según la tradición andina, la ofrenda principal se denomina "corpachada" y consiste en un ritual para alimentar a la Pachamama (que en idioma quechua significa literalmente "madre tierra"), por lo que se cava un pozo (que representa a la boca de la Tierra) y allí se dejan alimentos, bebidas o hierbas, acompañadas con agradecimientos, rezos y pedidos para todo el año, a modo de devolución por todo lo que le ha brindado la naturaleza.

En este sentido, Adrián Ilave, historiador especializado en culturas andinas, diseñador y productor cultural peruano residente en Sao Paulo, Brasil, manifiesta que el término es aún más amplio.

En lencgua quechua, explica el historiador, "Pachamama no es solamente 'madre Tierra'. 'Pacha' quiere decir 'espacio-tiempo y 'mama' también significa 'aquello que es lo más grande'. Entonces, se puede pensar el concepto como aquel gigante maternal que abraza el espacio-tiempo".


Ritual de la Pachamama en el año nuevo aimará, celebrado en Tiahuanacu, Bolivia (Foto: Julia Vargas-Weise).

Ruth Carol Rocha Grimoldi, antropóloga e integrante de la Unidad de Culturas en el Centro de Ecología de Pueblos Andinos, Bolivia (CEPA), aclara que el mes de agosto es el inicio de un nuevo ciclo, un momento en que se le pide permiso a la Pachamama para abrirle las heridas y colocar allí las semillas.

En ese sentido, Ilave explica que los pueblos de Los Andes están regidos por la agricultura y, según la religión andina, la Tierra termina de parir en el equinoccio de otoño ("Pawqar Waray Killa", en quechua). En ese momento necesita un descanso durante el cual, en abril, se recolecta la cosecha que queda disponible para el invierno.

Múltiples significados de un mismo concepto

"No hay un solo significado de Pachamama", advierte Guillermina Espósito, doctora en ciencias antropológicas, docente de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) e investigadora del Instituto de Antropología de Córdoba del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (IDACOR-CONICET).

Es que, para la investigadora, analizar la Pachamama es parte de procesos siempre inconclusos, de transformación, de prácticas que se reproducen, se reelaboran, se expanden e innovan en sus formas y significados. Por lo tanto, no debiera pensarse que se habla de lo mismo cuando diversos grupos hacen mención a ella.

Asimismo la antropóloga la define como un ritual y como una entidad que tiene poder y a la que se debe respetar: "Aparece como un culto, como una ofrenda de agradecimiento y de propiciación para conseguir cosechas abundantes y una buena reproducción de animales propia del mundo de los pueblos originarios y campesino andino".

De acuerdo con la especialista argentina, los rituales a la Pachamama se realizan siempre durante el mes de agosto, en coincidencia con el inicio del ciclo agrícola en el hemisferio sur. Se retira el invierno y comienza la primavera, el momento de la siembra: "Un tiempo que reclama fertilidad, abundancia y muchos rituales para propiciar que eso sea posible". "Se pide una nueva producción y abundancia para el año venidero", añade Juan Navi, guía turístico local en la Amazonia boliviana e integrante de la comunidad indígena de San José de Uchupiamonas.


Ofrenda al Sol en Inti Raymi mediante la conexión con Pachamama, en el Apu Wanakawri -Cusco, 2022 (Foto: Yoni Flores).

Pachamama
y su hijo-esposo, Inti, son adorados como deidades benévolas en el área conocida como Tawantinsuyu. Este es el nombre del antiguo Imperio Inca, y la región se extiende a través de las montañas andinas en lo que hoy es Bolivia, Ecuador, Chile, Perú y el noroeste de Argentina. La gente suele brindar en honor a la Pachamama antes de las reuniones y festividades. En algunas regiones, la gente realiza diariamente un tipo especial de libación conocida como "challa": derraman una pequeña cantidad de chicha en el suelo para la diosa, y luego beben el resto.


Museo Pachamama en Amaicha del Valle, Tucumán, Argentina (Foto: Bernard Gagnon).

Los rituales en honor a la Pachamama se llevan a cabo todo el año, pero son especialmente abundantes en agosto, justo antes de la temporada de siembra.​ Debido a que agosto es el mes más frío del invierno en el sur de los Andes, las personas se sienten más vulnerables a las enfermedades.​ Por lo tanto, agosto se considera un "mes complicado".​ Durante este tiempo, los andinos creen que deben estar en muy buenos términos con la naturaleza para mantenerse a sí mismos y a sus cultivos y ganado sanos y protegidos.​ Para hacer esto, las familias realizan rituales de limpieza quemando plantas, madera y otros artículos para asustar a los espíritus malignos, que se cree que son más abundantes en este momento.​ La gente también bebe mate, que se cree que da buena suerte.​

La noche anterior al 1 de agosto, las familias se preparan para honrar a la Pachamama cocinando toda la noche.​ El anfitrión de la reunión luego hace un agujero en el suelo y, si la tierra sale bien, significa que será un buen año; si no, el año no será abundante.​ Antes de que se permita comer a cualquiera de los invitados, el anfitrión debe entregar un plato de comida a la Pachamama.​ La comida que se dejó a un lado se vierte en el suelo y se recita una oración.

Una de las principales atracciones de la fiesta de la Pachamama es el desfile dominical. El comité organizador del festival busca a la mujer más anciana de la comunidad y la elige "Reina Pachamama del Año".​ Esta elección ocurrió por primera vez en 1949. Las mujeres indígenas, en particular las mujeres mayores, son vistas como encarnaciones de la tradición y como símbolos vivos de sabiduría, vida, fertilidad y reproducción. La reina de la Pachamama que es elegida es escoltada por los gauchos, quienes rodean la plaza en sus caballos y la saludan durante el desfile dominical. El desfile del domingo se considera el punto culminante del festival.

Sincretismo religioso


Muchos rituales relacionados con la Pachamama se practican en conjunto con los del cristianismo, hasta el punto que muchas familias son a la vez cristianas y pachamamistas.

Según el erudito Manuel Marzal, en el Perú actual, el culto a la Pachamama, en algunos casos, ha adquirido características cristianas o ha sido reinterpretado dentro de un marco religioso católico. Ritos como la ofrenda a la Pachamama han incorporado "ciertos símbolos y oraciones cristianas" y también han sido "objeto de reinterpretaciones cristianas", tanto implícitas como explícitas. Una de estas reinterpretaciones es que Pachamama representa la generosidad natural creada por Dios. Para algunos andinos, escribe, "la Pachamama ha perdido su identidad original y se ha convertido en un símbolo de la providencia del Dios único, o una realidad sagrada que alimenta a la humanidad en nombre de Dios".

Un antecedente artístico e histórico de este sincretismo lo constituye la representación de la Virgen del Cerro del s XVIII, en la que el Cerro Rico de Potosí es antropomorfizado adquiriendo la imagen de la Virgen.


Virgen del Cerro en la Casa de la Moneda en potosí, Bolivia (Foto: Dan Lundberg).

La creencia en la Pachamama ocupa un lugar destacado en la narrativa nacional peruana. El expresidente Alejandro Toledo realizó una inauguración simbólica el 28 de julio de 2001 en la cima de Machu Picchu. La ceremonia contó con un anciano religioso quechua dando una ofrenda a la Pachamama.​ Algunos intelectuales andinos identifican a la Pachamama como un ejemplo de autoctonismo.

Asimismo, l expresidente boliviano Evo Morales invocó el nombre de Pachamama, además de utilizar un lenguaje y simbolismo que atraía a la población indígena de Bolivia, en discursos a lo largo de su presidencia.

El Día de la Pachamama, una tradición centenaria del noroeste argentino

(Fuente: redacción propia / Wikimedia / otros)