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lunes, 23 de febrero de 2026

La revolución poética de Goma, una editorial de libros inusuales y voces emergentes

La originalidad y el diseño experimental son la marca de la editorial de María Antonia Rodríguez, que propone experiencias de lectura inusuales y conquista a lectores curiosos y exigentes. Una charla con su creadora.

El catálogo de Goma incluye siete títulos en su primer año, con autores argentinos y extranjeros, y géneros que abarcan poemarios y libros de fotografía (Foto: prensa Goma Editora).

Alguna vez alguien señaló el número de editoriales independientes en la Argentina. Ese número, anecdótico, que tal vez funcione para las estadísticas, es irrelevante en los hechos porque lo significativo es la identidad que poseen, lo rico de la bibliodiversidad que trae aparejado este suceso y el aporte al mapa del sector.

Hay casos en los que, por estética, por la conformación del catálogo, por temática, libros y proyectos editoriales son fácilmente identificables fuera de los estantes de las librerías, y se posicionan rápidamente en la mira de lectores exigentes.

Así sucede con Goma, de la argentino-venezolana María Antonia "Maito" Rodríguez, una editorial independiente que, como se lee en su sitio web, "cree en la belleza de la imagen poética y en el poder del libro para transmitirla a través del lenguaje escrito y visual". Con apenas un año de vida, dos premios en su haber, esta editorial nació con dos líneas editoriales iniciales: poesía y libros-obra de fotógrafos y artistas visuales.

Tienen ya publicados siete títulos: cuatro poemarios, un libro de poemas gráficos y dos libros de fotografía. Entre sus autores hay vivos y muertos: argentinos, extranjeros que viven en la Argentina y otros que producen desde diversas latitudes.

María Antonia "Maito" Rodríguez fundó Goma Editora tras una trayectoria en revistas culturales y un exitoso proyecto fotográfico personal, "Error de madre" (Foto: prensa Goma Editora).

Maito Rodríguez lleva tiempo vinculada con el mundo editorial, a través de revistas y suplementos culturales de arquitectura y arte. Cofundó el colectivo fotográfico La ONG Buenos Aires, editó en 2020 "Error de madre", un libro con fotografías descartadas de sus hijos y breves textos poéticos, que fue finalista del Premio Internacional FELIFA.

"El proceso de concebir, diseñar y editar ese proyecto resultó tan enriquecedor que decidí dedicarme de lleno al trabajo editorial. Así nació Goma Editora. En Goma busco reunir mis intereses en diseño, literatura y artes visuales, pero sobre todo experimentar con el libro como espacio de exploración formal y conceptual", cuenta. 

La editorial independiente Goma destaca en la escena literaria argentina por su enfoque en poesía y libros de arte (Foto: prensa Goma Editora).

En la charla que sigue, amplía la mirada acerca de esta editorial, que "se propone ser un laboratorio donde confluyen voces emergentes y consagradas, siempre con la intención de expandir los límites de lo que un libro puede ser", según sus palabras.

-Antes que nada, ¿cuál es el origen del nombre?

-El nombre llegó después de semanas de rumiar opciones, como una meditación en segundo plano: aparecían palabras o frases, imágenes y evocaciones, pero ninguna me resultaba del todo adecuada. En paralelo, la identidad de la editorial se iba delineando con mayor claridad, hasta que un día escuché la palabra ‘goma’ y fue un momento ¡Ah!

Goma evoca algo elástico, maleable, que se estira y cambia de forma, pero puede volver a su estado original. Esa flexibilidad es fundamental para la editorial: la posibilidad de reunir intereses diversos -la poesía, las artes visuales, el diseño, el experimento-, todo en torno a la forma libro.

Es también un sonido sencillo y directo: pocas letras, una sola palabra. Goma está lejos de la solemnidad, y eso es importante para mí: poder sostener una seriedad divertida, no banal, parecida a la que tienen los niños cuando juegan. Todas las implicancias de la palabra me resultan apropiadas para el trabajo editorial: algo que sirve para borrar, una sustancia que puede pegarse a otras, una rueda que se pone en movimiento o una teta que nutre. Un globo.

-¿Cómo nace el proyecto, que apenas cumplió un año, pero ya ha hecho olas?

-El proyecto nace de un deseo largamente postergado, que empezó a materializarse durante el año de la pandemia. En ese momento, los proyectos de los que formaba parte -ligados a la fotografía y a la enseñanza- se disolvieron en ese licuado de paranoia y parálisis que fue ese tiempo. Aproveché entonces la crisis existencial para asomarme al abismo, es decir, a los archivos desordenados de mi disco duro. Allí encontré, entre otras cosas, innumerables fotos descartadas de mis hijos.

Con ese material decidí hacer un libro que se llamó "Error de madre". Trabajé durante varios meses con un diseñador e imprimí apenas diez copias. El proceso de materializar ese libro me produjo tanta satisfacción y placer que, en medio del vértigo pandémico, decidí que este era el trabajo que quería hacer de ahora en adelante. Error de madre fue seleccionado para el Premio Internacional FELIFA 2023 y, hace apenas unos días, también quedó finalista del premio del CdF (Centro de Fotografía de Montevideo). Sigue dándome alegrías.

Luego vino un tiempo de búsqueda y definición de la identidad del sello, en el que fue fundamental mi amigo Lope Gutiérrez, de In-House International. A partir de ahí, todo empezó a ocurrir de manera bastante orgánica. Los libros comenzaron a hacerse realidad hace poco más de un año, pero el deseo de tener un sello editorial propio es mucho más antiguo. Finalmente, los senderos de mis múltiples intereses profesionales me trajeron hasta aquí.

La flexibilidad, la seriedad lúdica y la experimentación definen la identidad de Goma, en consonancia con el significado de su nombre (Foto: prensa Goma Editora).

-El catálogo apuesta por dos géneros ambiciosos: poesía y arte. ¿Cómo se sostiene en una coyuntura complicada, teniendo en cuenta que son libros de factura compleja y costosa?

-La edición independiente es siempre desafiante en términos económicos, pero también es, ante todo, una toma de posición. Editar poesía y libros de arte hoy implica decidir qué vale la pena sostener en un contexto que privilegia la velocidad, la rentabilidad inmediata y la estandarización. En ese sentido, cada editorial independiente va construyendo sus propios modos de financiamiento como parte de un modelo de trabajo.

En el caso de Goma, el proyecto comenzó con una inversión inicial importante y una curva de aprendizaje intensa. Los primeros libros tuvieron tiradas demasiado grandes, marcadas por el entusiasmo y la falta de realismo. Con el tiempo aprendimos a ajustar esas decisiones, a diversificar los puntos de venta para ganar visibilidad y a construir alianzas con otros editores, libreros, ferias, que comparten una mirada similar sobre el libro como objeto cultural.

La búsqueda de financiamientos públicos y apoyos institucionales forma parte de esa misma estrategia de supervivencia. Es un trabajo que requiere tiempo y energía, pero que a veces da frutos. Recientemente, recibimos un premio del Fondo Nacional de las Artes para editar un libro con obras de Andrea Ostera y Beatriz Vignoli, y también apoyo del Gobierno de Brasil para la traducción al español de un libro del poeta brasileño Glauco Mattoso.

Paralelamente, tenemos otros trabajos y ofrecemos asesoría editorial para proyectos por encargo, que no integran el catálogo de Goma, pero que permiten financiar los libros que sí lo conforman. Dormimos poco. Todo esto es una forma de malabarismo permanente: a veces agotador, a veces gratificante, pero siempre creativo.

Para nosotros, es fundamental que el condicionante económico no determine qué se edita y qué no. Las concesiones, cuando existen, deben darse en otros planos: reducir la cantidad de títulos por año, ajustar las tiradas o repensar los modos de producción, pero no renunciar al sentido ni a la apuesta estética. En ese margen se juega el verdadero trabajo de una editorial independiente.

Goma prioriza la sostenibilidad económica diversificando puntos de venta, alianzas y asesoría editorial, sin ceder su apuesta por la calidad y la estética (Foto: prensa Goma Editora).

-Publicaron un libro como La ciudad oculta y apostaron por hacer un ejemplar único y original (casi invisible) que, además, juega con el título. ¿Hay una búsqueda en Goma de apostar por libros en los que la materialidad no sea un ítem más en la edición?

-Sí, exactamente: la materialidad de los libros es algo que va a ser cada vez más central en el catálogo de Goma. No la entendemos como un elemento accesorio, sino como una dimensión de sentido, inseparable del texto. El ejemplo que usas es un libro que reproduce el largo poema "La ciudad", de Gonzalo Millán, en tinta reactiva a la moneda. Por eso parece un libro en blanco, que debe descubrirse raspando sus páginas con una moneda de 10 pesos chilenos incluida en la solapa. Decidimos hacer este libro ante la imposibilidad de conseguir una edición impresa accesible.

El poema fue censurado durante la dictadura de Pinochet y luego permaneció reiteradamente fuera de circulación, atrapado en burocracias. Nos interesaba trabajar sobre ese doble silenciamiento y convertirlo en una experiencia de lectura: un texto que existe, pero que hay que revelar. Al mismo tiempo, el poema -en su versión original, publicada por Millán durante su exilio en Canadá- se encuentra disponible libremente en PDF, como ocurre hoy con gran parte de la literatura.

Ese contraste nos parece clave. En nuestra era, creemos que el objeto libro tiene que sumar una capa de experiencia para ser un verdadero hijo de su tiempo. Para disputar espacio a la digitalidad, la materialidad no puede limitarse a reproducir.

La editorial ha recibido premios como el del Fondo Nacional de las Artes y apoyos institucionales que avalan su labor en la edición independiente y la traducción de obras (Foto: prensa Goma Editora).

-El catálogo es muy ecléctico, ¿cómo fueron seleccionando autores y obras?

-Los primeros títulos de poesía se los debo a mi amiga y poeta Gabriela Bejerman, que fue una especie de madrina de la editorial. Yo nací en Buenos Aires, pero crecí y desarrollé mi vida profesional en Venezuela, así que me sentía una suerte de outsider, una paracaidista. Gabriela me allanó el camino dentro de la poesía contemporánea argentina, presentándome poetas, escritores y colegas editores. De ese intercambio surgieron los primeros libros del catálogo.

Con el tiempo, los criterios editoriales de Goma se fueron definiendo con mayor claridad. Nos interesa publicar obras que asuman riesgos formales, que trabajen con el humor o la irreverencia sin perder densidad; que propicien algún tipo de juego con la materialidad del libro, como ocurrió con el proyecto de Millán. Mi formación en diseño y fotografía también atraviesa esa curaduría. Por eso, el catálogo incluye artistas visuales como Suwon Lee y Beto Gutiérrez, cuya obra dialoga con el lenguaje editorial y con una idea de libro expandido, donde texto, imagen y objeto se piensan de manera integrada.

También estoy acostumbrada a escribirle directamente a la gente que quiero publicar, simplemente porque admiro su trabajo. La mayoría de las veces los artistas están abiertos a nuevos proyectos o tienen obras inéditas, y así el catálogo se va construyendo: guiado por la afinidad, la curiosidad, la amistad y, también, por la fortuna de estar rodeada de personas talentosas.


Goma apuesta a la materialidad del libro, como en 'La ciudad oculta', donde el lector descubre el poema raspando el papel, resaltando el libro como experiencia (Animaciones: prensa Goma Editora).

-La identidad está marcada por la estética, los géneros, la factura, ¿están abiertos a más líneas editoriales?

-Somos -o tenemos- un catálogo de arte y poesía, centrado en la obra de autores latinoamericanos. Por el momento nos interesa permanecer ahí, consolidar esa línea antes de avanzar hacia otros territorios o géneros literarios. Dicho esto, por supuesto que estamos abiertos a escuchar propuestas y a conocer nuevos artistas y contextos. A expandirnos. Somos de Goma, contenemos multitudes.

(Fuente: Infobae)

martes, 11 de marzo de 2025

Fabián Casas: “Soy un escritor que no tiene imaginación, me nutro de la vida cotidiana”

La publicación de un libro sobre sus clases de taller literario brindó la excusa para conversar con el autor, poeta y guionista porteño. “Soy muy prejuicioso pero eso lo combato con curiosidad”, dice

Fabián Casas en diálogo con Infobae Cultura en un bar de Villa Crespo

En un mediodía de primavera porteña, y en el bar de una esquina bien porteña de Villa Crespo, Fabián Casas pide dos cafés e inicia el diálogo con Infobae Cultura. Un diálogo cruzado por los amigos, el fútbol, la poesía, los libros y, novedad de este año, el streaming. Casas es poeta y escritor todoterreno -también fue periodista, editor del diario deportivo Olé en su primera etapa-, un fenomenal conversador y ahora, conductor de un ciclo de entrevistas disponible en YouTube. Picnic extraterrestre, su programa, le da nombre al canal en donde también participan Moria Casán, Sergio Rotman, Martín Slipak, Enrique Avogadro y Srta. Bimbo entre otros.

En esas entrevistas nada convencionales con actores, escritores, músicos y cocineros, Casas brilla con su verba de barrio ilustrada, unas insólitas pero muy graciosas asociaciones de palabras y casi siempre, preguntas-reflexiones que generan un clima de complicidad poco común con el entrevistado. Por el ciclo ya pasaron personajes tan disímiles como Valeria Bertuccelli, Daniel Melero, Mariana Enriquez, Francis Mallmann y Esteban Lamothe. Picnic Extraterrestre es un hallazgo en el océano del streaming (”aunque no es en vivo”, aclara) donde cabe de todo. “Tuve la idea de un programa en que yo entrevistaba personas y con lo que me decían escribía un poema. Eso es lo que me interesaba”, cuenta sobre la génesis del proyecto.

Casas conduce un programa de entrevista por streaming, "Picnic extraterrestre". Aquí con Mariana Enríquez

Casas abarca varios terrenos creativos alrededor de su escritura (”escribo cosas”, dice al pasar). Es autor de guiones de películas -suyo fue el de Jauja (2014), de Lisandro Alonso; y sumó su firma al de El Jockey (2024), de Luis Ortega-, y está trabajando junto a Viggo Mortensen en otra historia para una futura película que dirigirá el actor hincha de San Lorenzo (como Casas). Por lo demás, practica karate con unción desde hace años y seguramente con el mismo entusiasmo, lleva adelante una serie de talleres literarios, que él bautizó Taller Nómade. Allí, según él, trabaja “como un soldador”. “Se cruzan un montón de cosas, intereses que tengo, múltiples lecturas, experiencias personales y todo eso lo voy soldando para que tome forma de una clase”.

De estas clases donde comparte su “erudición horizontal” (así la define), ahora hay un testimonio. Es un libro-objeto de creación colectiva bautizado Taller Asintomático, con 16 clases de la etapa de la pandemia transcriptas e introducidas por los mismos participantes del taller. Un lugar donde, como él mismo escribió en la introducción del libro, les propuso ”cómo logramos entre todos generar un círculo de intensidad para que cada uno pueda sacar afuera su propio maestro”.

Taller Asintomático, cuenta Casas con cierto brillo de emoción en los ojos, está dedicado a Ana y Julián, que son mis hijos, que por una situación horrible, burocrática, me fueron secuestrados. Yo los quiero recuperar. Entonces me encantaría que toda la gente que lea esta entrevista, le diga a Ana y Julián si los encuentran por la calle, que su papá no deja de pensar en ellos ni un segundo”.

"Mis viejos me enseñaron una especie de cultura popular en la que podés aprender de todo"

—En la introducción del libro escribiste “Ningún escritor poderoso es un mal lector. Los escritores intensos primero son lectores creativos” ¿Por qué?

—Primero porque me parece que, en general, los que escriben son grandes lectores. Es rarísimo encontrar un escritor que no sea un lector poderoso. Por supuesto que leer no significa solamente leer libros, sino que quien abre la ventana de su casa y mira para afuera, está leyendo. Hay grandes jugadores de fútbol cinco que no leyeron ningún libro, pero están con vos en la cancha y te das cuenta que están leyendo el partido. Esa persona sabe leer. No hay que asociar solamente a un gran lector con quien lee libros. Mi mamá era una lectora extraordinaria de la realidad y nunca había leído un libro. Era casi analfabeta o semi -porque yo escribía sus cartas a las hermanas- pero sin embargo era una lectora muy potente. A veces mucha gente lee libros y no aprende nada.

—Hablas mucho de tu padre, de tu madre, de tu familia en general, has escrito poemas y columnas... ¿De dónde viene esa pulsión?

—Soy un escritor que no tiene imaginación, no construyo mundos imaginarios. Entonces siempre para construir tengo que tomar cosas de la vida cotidiana. Vos me contás o alguien me cuenta, inclusive las películas que hago, aún cuando las películas parezcan inverosímiles como Jauja, lo que escribí está todo construido a partir de cosas que me contaron y que viví. ¿Viste? Un amigo me contó un delirio que tuvo con un perro que se le perdió, que no lo podían encontrar y que la hija entró en depresión... Y yo con eso escribí Jauja. Hay cosas que pasan en El Jockey que también tienen que ver con experiencias personales. No escribo de cosas que invento, no tengo capacidad de crear ficción, no tengo imaginación.

Tampoco tengo erudición, o sea, en las clases del taller no hay erudición vertical. Es una erudición horizontal donde vuelco todo lo que fui leyendo. Como soy muy prejuicioso (eso es algo muy malo) lo combato mucho con la curiosidad. Entonces la curiosidad desmonta el prejuicio.

Fabian Casas (a la izquierda), junto Viilbjork Malling Agger, Lisandro Alonso, Ghita Norby y Viggo Mortensen durante la presentación de "Jauja" en Cannes 2014. El mensaje alude a la pasión por San Lorenzo de Casas y Mortensen (Alberto Pizzoli/ AFP)

—En ese sentido y en otros también, con tus referencias a un tipo de cultura popular, no sos un escritor convencional, o al menos no respondes a la imagen y la actitud de un escritor de “academia”.

—Nunca lo sentí. Desde muy chiquito mi casa fue como un epicentro de la cultura popular y de la alta cultura alta. Estaba cruzado por eso. Pensá que en casa vivió Leonardo Favio cuando éramos muy chiquitos. Y mi hermano se llama Leonardo por Leonardo Favio, porque mi papá era amigo de Favio. Iba a la vuelta de casa y estudiaba teatro con Homero Cárpena, era amigo de García Satur, que vivía en la calle Maza, de Carlos Carella, de Fidel Pintos. Nosotros íbamos a la cancha con Ernesto Bianco. Siempre en mi casa se estaban haciendo obras de teatro infantil, de teatro independiente, obras de Sartre en que mi papá era protagonista (aunque era un actor muy malo). Mi papá leía a Jean-Paul Sartre, leía Radiolandia y fue representante de Alberto Olmedo después.

Siempre todo estuvo tremendamente cruzado, ¿viste? Mi papá era morocho y mi abuelo era rubio porque era griego. Pero era un griego rubio de piel oscura y ojos verdes. Mi mamá era Capdevila, española. La mamá de mi papá era de Salta. Era como todo un cruce sincrético y eso produjo que para mí la cultura popular es alta cultura, sofisticada. Y yo empecé a estudiar filosofía. Me acuerdo mi mamá estaba en contra de que estudiara filosofía, por ejemplo. Mi papá estaba a favor, pero mi mamá decía que eso me iba a calentar la cabeza, que la iba a pasar mal y que no iba a conseguir guita.

Mis viejos me enseñaron una especie de cultura popular en la que podés aprender de todo, te podes emancipar y hacer lo que quieras. Que tenés que tener una gran capacidad de frustración, para que la vida no te frustre.

"Soy prejuicioso y eso lo combato con una gran curiosidad", dice Fabián Casas

—¿Cuáles son tus recuerdos de infancia? Perteneces a una generación que vivió otra Argentina, distinta a ésta del 50% de pobreza.

—Volvía del colegio a las 12 del mediodía y después me iba todo el tiempo a la calle. Me convertí en un flaneur. No sabía que era un flaneur, creía que era un flan... Daba la vuelta por toda la ciudad con la bicicleta. Me iba a diferentes lugares y conquistaba zonas de la pre gentrificación. Y después volvía a mi casa, no era un chico de la calle.

—¿Cómo toleras esta realidad?

—Yo estoy a favor de las pasiones alegres. La literatura, la poesía, pienso que no es algo de los artistas. Todo el mundo puede escribir poesía. No me gusta la fábula del elegido, que hay un elegido que puede hacer determinadas cosas y otros que no. A mí eso me parece muy malo. En los talleres de escritura, digo que una técnica que sirve para escribir te tiene que servir para vivir. Lo que le digo a las personas básicamente es “Che, vos podés hacer lo que quieras”. Nadie sabe todo lo que puede un cuerpo. ¿Viste? En eso tenemos mucha potencia. Lo que pasa es que hay un trabajo que te quita todo el tiempo la alegría de vivir y cuando te quitan la alegría de vivir, hacen lo que quieren con vos.

Lo que tenemos que hacer es tomar la distorsión y volverla a multiplicar. Es algo que me enseñó Leónidas Lamborghini. Agarrar lo que venga mal, la depresión y lo que sea y pasarlo por el arco de la poesía y devolverlo con un estado de alegría.

Últimos libros de Fabián Casas



[Fotos: Adrián Escandar]

(Fuente: Infobae Cultura/Varios)

miércoles, 14 de agosto de 2024

Agenda Cultural: música, teatro y disciplinas cruzadas en más propuestas del CCK

El Centro Cultural Kirchner (Sarmiento 151, CABA) continúa proponiendo actividades y espectáculos para toda la comunidad, con acceso inclusivo, libre y gratuito.

Teatro Musical en Concierto - Orquesta Nacional de Música Argentina, Gaby Goldman, el CONAMA y solistas invitados


La Orquesta Nacional de Música Argentina "Juan de Dios Filiberto" ofrece un espectáculo especialmente dedicado al teatro musical, con dirección y arreglos de Gaby Goldman, puesta en escena de Fabián Luca, la participación del Coro Nacional de Música Argentina y destacados invitados: Elena Roger, Diego Reinhold, Roberto Peloni, Déborah Turza, Lucila Gandolfo, Andrea Lovera y Carolina Gómez.

Miércoles 14 y viernes 16 de agosto, 20:00 - Auditorio Nacional.

Manto Bruma: Sinfonía Expandida - Ernesto Romeo & Outro


El dúo de música formado por Ernesto Romeo y Outro presenta Manto Bruma: Sinfonía Expandida, con SVMA en visuales, la curaduría de Marianella Baladan y grandes invitados: Julieta Venegas, Juana Aguirre, Wende Wen, Nina León, Helen Olhausen, Cirse, Magwi y Belhu, Lucy Patané, Ignacio Larrañaga, Waldemar Garín y Lucas Avellina.

Domingo 18 de agosto, 20:00 - Auditorio Nacional.

Mozarteum - Raúl Canosa


El tradicional ciclo de Conciertos del mediodía del Mozarteum Argentino ofrece un nuevo encuentro en la Sala Argentina. En esta oportunidad, el joven pianista español Raúl Canosa interpreta obras de Chopin, Brahms, Halffter, Albéniz y Vallés, más una composición propia.

Jueves 15 de agosto, 14:00 - Sala Argentina.

Enamorarse es hablar corto y enredado, de Leandro Airaldo


Como parte de las propuestas teatrales de agosto, se ofrece Enamorarse es hablar corto y enredado, de Leandro Airaldo. Desde su estreno en 2017, ha recibido diversos galardones, entre ellos, el Premio Trinidad Guevara, el Premio Argentores y los Premios Teatro del Mundo.

Viernes 16 y sábado 17 de agosto, 20:00 - Sala Argentina.

Programa público / Diálogos - El under y la TV: Adrián Lakerman entrevista a Humberto Tortonese


En el marco del programa público por la exhibición Camarín: la trastienda del cómico argentino, el guionista y actor Adrián Lakerman entrevista al reconocido actor Humberto Tortonese, en la búsqueda de reconstruir el humor de Antonio Gasalla.

Sábado 17 de agosto, 17:00 - Sala 603.

Música y Palabras: episodios 6 y 7


Un fin de semana con dos nuevas propuestas de Música y palabras. El sábado 17, la poeta Paula Peyseré y la música Paula Shocron presentan Tres pequeñas obras y el domingo 18, el cantante y guitarrista Pol Nada y la poeta Manuela Suarez ofrecen Ánimo, en el que cruzan sus canciones y poesías.

Sábado 17 y domingo 18 de agosto, 18:00 - Salón de Honor.

Florecen las peñas


Se realiza un nuevo encuentro de Florecen las peñas. En esta oportunidad, la cantautora Lorena Astudillo dirige la velada, junto con un trío integrado por Clara Aita, Mariana Mariñelarena y Paula Suárez. Como artistas invitados, participan Barby Aguirre y el grupo Rara Avis. Por su parte, los bailarines Leila Rodríguez y Federico Bogado dictan una clase con práctica de danzas tradicionales.

Sábado 17 de agosto, 18:00 - Plaza seca.

Homenaje: Taylor Sinfónico


En un concierto único, la Orquesta Aeropuertos Argentina, dirigida por Néstor Tedesco, ofrece un espectáculo con el repertorio de la célebre cantante Taylor Swift, que incluye arreglos orquestales en formato sinfónico y una impresionante producción audiovisual.

Sábado 17 de agosto, 20:00 - Auditorio Nacional.

Tardes de boleros: Mel Muñiz


La cantante Mel Muñiz presenta un repertorio de boleros clásicos y de su autoría acompañada por Juan Pablo De Mendonca en guitarra, Lautaro Merzari en percusión, Leonel Cejas en contrabajo, Jorge Vardé en percusión, Juan Luis Canosa en trombón, Sonia Álvarez en arpa y Antonio Arroyo en piano.

Domingo 18 de agosto, 19:00 - Sala Argentina.

(Fuente: CCK)