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lunes, 18 de marzo de 2024

Psicomotricidad: neurodesarrollo infantil


Neurodesarrollo infantil: características normales y signos de alarma en el niño menor de cinco años.

Resumen

El desarrollo del sistema nervioso es un proceso complejo que tiene como resultado la maduración de las estructuras, la adquisición de habilidades y, finalmente, la formación del individuo como persona única. La presente revisión recoge información acerca de las principales características de los procesos de desarrollo cerebral, las características del desarrollo neurológico normal en las diferentes áreas: motora gruesa y fina, lenguaje, sensorial y socialización; se acompaña también de una descripción de las principales alteraciones en el desarrollo, identificables en la consulta diaria del pediatra. Nuestro objetivo es reforzar el conocimiento en esta área clave de la evaluación del niño menor de cinco años para detectar problemas con la debida antelación para su intervención oportuna.

Palabras clave: Desarrollo infantil; Neurología; Pediatría 

Introducción

El desarrollo infantil, su seguimiento de manera regular y periódica y la detección precoz de signos de alarma que señalen alteraciones en detrimento de su evolución normal, tienen repercusión crucial para lograr el máximo potencial de las capacidades y habilidades de cada ser humano y de la sociedad en su conjunto.

Resulta, entonces, fundamental que el pediatra y todo médico o profesional de la salud que atiende niños, conozca a profundidad las características propias del neurodesarrollo en las diferentes etapas de la vida del ser humano y en sus diferentes manifestaciones; no solo motoras gruesas, que son las que a menudo suelen priorizarse en los controles de crecimiento y desarrollo, sino en otras áreas como la motora fina, sensorial, lenguaje y socioemocional.

En la actualidad, un aspecto que ha cobrado mucha importancia por su sólida base científica es el hecho que el neurodesarrollo exitoso tiene estrecha relación no solo con la genética, sino también con el ambiente de estimulación y afectividad que rodea al niño, los cuales influyen decisivamente en la mayor producción de sinapsis neuronales, lo cual implica, a su vez, en la mayor integración de las funciones cerebrales.

También la nutrición de calidad y la lactancia materna muestran influencia clave para el desarrollo y resultados futuros de mejor productividad y calidad de vida; estudios recientes como, por ejemplo, el de Victora , muestran una asociación positiva de dosis respuesta (duración) entre la lactancia materna y el cociente intelectual, los logros educacionales e ingresos a los 30 años de edad.

Por otro lado, estudios de revisión de la microbioma intestinal, muestran que los microbios que habitan el tracto gastrointestinal forman un ecosistema específico, influido en cada ser humano por diversos factores, como el tipo de parto, la edad gestacional, la nutrición y el uso temprano de antibióticos. Este ecosistema también tiene una ligazón importante con el cerebro en desarrollo, por lo cual, mediante estudios futuros, se espera entender esta relación que podría ser de ayuda para tratar varias enfermedades como el autismo, la esquizofrenia y la ansiedad. Motivo por el cual, un equipo de neuropediatras integrantes del Capítulo de Neurología Pediátrica de la Sociedad Peruana de Pediatría presentamos una visión global de las características de la evolución del neurodesarrollo infantil normal, sus alteraciones más frecuentes y los principales signos de alarma.

Generalidades sobre el desarrollo normal del cerebro

El neurodesarrollo se da a través de un proceso dinámico de interacción entre el niño y el medio que lo rodea; como resultado, se obtiene la maduración del sistema nervioso con el consiguiente desarrollo de las funciones cerebrales y, a la vez, la formación de la personalidad. El desarrollo del cerebro es un proceso muy complejo y preciso que inicia muy temprano en la vida y continúa varios años después del nacimiento. Existen periodos críticos para el desarrollo cerebral normal, siendo los principales la vida intrauterina y el primer año de vida. Podemos resumir las etapas del desarrollo del cerebro en estas cuatro: proliferación neuronal, migración, organización y laminación del cerebro, y mielinización . No son etapas consecutivas, se van superponiendo y pueden ser afectadas simultáneamente si existe algún agente externo o interno presente en el medio. Un ejemplo es el consumo de alcohol en la madre gestante, o la desnutrición del niño menor de dos años. Ambos procesos pueden afectar más de una fase en forma permanente.

La proliferación de las neuronas es un proceso que ocurre en la primera mitad de la gestación. A través de este proceso se da origen a los cien mil millones de neuronas que el cerebro posee. Todas las neuronas deben desplazarse a su lugar final en la corteza durante el proceso llamado migración, este segundo proceso se da de adentro hacia afuera, es decir, desde la parte más profunda del cerebro, donde nacen las neuronas, hasta la corteza o borde externo. Se trata de un proceso muy preciso, y el momento más importante ocurre en el segundo trimestre del embarazo. Puede ser afectado por la exposición fetal a medicamentos, infecciones, tóxicos, desnutrición y estrés materno, entre otros, y producirse malformaciones cerebrales importantes como consecuencia de estos eventos, conocidas como trastornos de migración neuronal.

Después de las 25 semanas posconcepcionales, la reproducción de nuevas neuronas es excepcional. Sin embargo, el peso del cerebro se triplica después que la fase de proliferación ha terminado. Este sorprendente incremento en peso y volumen obedece a la aparición de millones de conexiones sinápticas entre las neuronas y a la arborización, resultado de la aparición de dendritas. Se estima que cada neurona puede llegar a tener entre 7000 y 10 000 sinapsis, las cuales, posteriormente, podrán ser modeladas según la exposición a factores externos e internos y experiencias que modifican su conformación en forma permanente . El último proceso en iniciarse es la mielinización, en el que los axones de las neuronas se recubren de mielina para mejorar la velocidad de transmisión de los impulsos nerviosos. Este es un proceso crítico que inicia cerca del nacimiento. Sin embargo, puede verse severamente alterado en los primeros meses de vida como consecuencia de la falta de nutrientes, el hipotiroidismo, la anemia y la falta de una adecuada estimulación en el niño pequeño.

Evaluación del neurodesarrollo

La evaluación de los hitos del desarrollo en el niño permite estimar que el desarrollo cerebral está ocurriendo dentro de un marco apropiado, por tanto, es muy importante conocer los parámetros mínimos de evaluación del desarrollo para cada edad. Para ello, nos podemos ayudar del carné de atención del niño o de algunas escalas previamente validadas. Recordemos que los hitos del desarrollo tienen un amplio margen de variabilidad normal, y es más importante establecer que se está logrando una secuencia adecuada de eventos en el tiempo, que fijarse en un determinado logro puntual. Como ejemplo, podemos poner el hito del caminar, que en promedio es logrado por el niño alrededor del año de vida. Sin embargo, según la OMS, un niño puede empezar a caminar entre los 9 y 17 meses, siendo esta variabilidad normal. En el niño que demora en caminar debemos determinar si los pasos previos (sedestación, gateo, marcha con apoyo) se han logrado a tiempo, o si todo el proceso motor grueso está demorado también. En este último caso, el diagnóstico del niño es de retraso en el desarrollo y como tal deberá ser evaluado. Debemos recordar, además, que la pérdida de habilidades previamente adquiridas, o regresión del desarrollo, siempre implica una alerta para que el niño sea derivado inmediatamente para su evaluación complementaria .

Otro punto muy importante en la evaluación del neurodesarrollo es determinar si el tamaño de la cabeza corresponde al apropiado para la edad del paciente. El perímetro cefálico es una medida de referencia muy sencilla para realizarse en cualquier consultorio o ambiente que nos permite estimar de forma rápida si los procesos de desarrollo del cerebro se han dado en forma adecuada. El hallazgo de microcefalia o macrocefalia también es motivo de atención.

Signos tempranos de alarma

Existen algunos parámetros que nos permiten identificar alteraciones relevantes en el neurodesarrollo, como son la falla en el progreso del desarrollo a una edad determinada, el desarrollo asimétrico del movimiento, tono o reflejos, la pérdida de habilidades previamente adquiridas, y la pobreza de interacción social y psicoafectividad. Algunas alteraciones específicas que pueden hallarse desde edades muy tempranas son de tipo motor: pulgar cautivo, dominancia establecida antes del primer año, persistencia de reflejos primitivos, anormalidades persistentes del tono muscular y demora en la aparición de reflejos. Otro aspecto de interés mayor en los últimos años es el desarrollo social, con el objetivo de la identificación temprana de trastornos del espectro autista. El desarrollo sensorial debe ser evaluado en el niño muy pequeño, quien debe ser capaz de responder a estímulos visuales y auditivos en forma adecuada en el primer trimestre de vida. Finalmente, una curva anormal de crecimiento craneal es otro signo de alarma relevante.

Desarrollo motor

El desarrollo motor involucra la adquisición progresiva de habilidades motoras que permiten mantener un adecuado control postural, desplazamiento y destreza manual. Para ello, se requiere la aparición y desaparición de los reflejos controlados por los niveles inferiores del sistema nervioso central (SNC) que permiten respuestas posturales y motoras funcionales y voluntarias. Asimismo, el control postural surge de un compleja interacción entre el sistema musculoesquelético y nervioso, denominados en conjunto sistema de control postural. El entorno o medioambiente cumple una función fundamental. Existen factores reguladores del desarrollo motor como los de tipo endógeno o no modificables que son los genéticos y neurohormonales, y los de tipo exógeno o modificables donde se encuentran la nutrición, el estado de salud, los factores psicológicos y los factores socioeconómicos.

El desarrollo motor grueso se produce en sentido cefalocaudal, y se refiere a los cambios de posición del cuerpo y la capacidad de control que se tiene sobre este para mantener el equilibrio, la postura y el movimiento, con lo cual se logra controlar la cabeza, sentarse sin apoyo, gatear, caminar, saltar, correr, subir escaleras, etc. . El desarrollo motor fino se produce en sentido próximo distal, y está relacionado con el uso de las partes individuales del cuerpo, como las manos; lo cual requiere de la coordinación óculomanual para poder realizar actividades como coger juguetes, manipularlos, agitar objetos, dar palmadas, tapar o destapar objetos, agarrar cosas muy pequeñas, enroscar, hasta llegar a niveles de mayor complejidad como escribir .

Si bien es cierto, existen una serie de escalas para valorar el desarrollo psicomotor, se ha intentado sistematizar dicha evaluación en periodos trimestrales y semestrales (Tabla 1).

Los hitos del desarrollo mencionados son alcanzados en forma variable dentro de un periodo de normalidad. Sin embargo, se han establecido edades aproximadas para que sean aplicadas en forma práctica en el consultorio pediátrico, ya que muchas enfermedades neurológicas pueden tener como primera manifestación una detención o regresión del desarrollo psicomotor.

Trastornos del desarrollo motor

En este grupo de enfermedades nos referimos a aquellas condiciones que dificultan la adquisición progresiva de habilidades motoras o que causan detención o regresión de estas. Podemos clasificar estos trastornos en las siguientes categorías: retrasos del desarrollo motor, trastornos neurodegenerativos, y trastornos motores de origen central, neuromuscular u osteoarticular.

Retrasos en el desarrollo motor: nos referimos a aquellas condiciones de aparición tardía, o no aparición, de alguna o de todas las destrezas motoras. En este punto hay que tomar en cuenta los hitos del desarrollo motor y los rangos de variación entre uno y otro.

Trastornos motores neurodegenerativos: en esta condición hay involución psicomotriz, es decir pérdida de habilidades motoras previamente adquiridas. Principalmente nos referimos a enfermedades de origen metabólico.

Trastornos motores de origen central (SNC): se incluyen todas las condiciones que ocasionaron una noxa al sistema nervioso central, ocasionando lesiones motoras persistentes adquiridas en época perinatal, natal y posnatal. Se incluyen las siguientes condiciones: lesión cerebral aguda (ejm. traumatismos encéfalo craneanos severos); accidente cerebrovascular; encefalopatía hipóxico-isquémica; infecciones del sistema nervioso central (meningitis, encefalitis, abscesos); leucomalacia periventricular del prematuro; kernícterus, etc.

Trastornos motores de origen neuromuscular: son condiciones que afectan al nervio periférico, a la unión neuromuscular o el músculo, causando principalmente hipotonía con reflejos bajos. Entre los principales trastornos se incluyen la atrofia muscular espinal; la miastenia gravis neonatal; las miopatías congénitas y metabólicas; el hipotiroidismo congénito y el grupo de distrofias musculares (9).

Trastornos motores de origen osteoarticular: condiciones traumatológicas que causan alteraciones en el desarrollo motor, entre las que se incluyen: luxación congénita de cadera (altera articulaciones de la rodilla y columna); anteversión femoral excesiva; desviaciones de la rodilla, y posiciones viciosas y patológicas del pie.

Existe un último grupo que corresponde a otras enfermedades o situaciones que conllevan una limitación de la actividad motora del organismo donde se incluyen:

Problemas genéticos: cualquier alteración que involucre el SNC provoca alteración en la motricidad global.

Retardo del desarrollo y retardo mental: produce lentitud en la adquisición en destrezas y dificultad en la precisión y la armonía de la motricidad.

Alteraciones sensoriales: influye en la torpeza en su coordinación global y fina.

Desarrollo sensorial

Desarrollo sensorial normal

El desarrollo sensorial es la base del desarrollo cognitivo motor. Los procesos sensoriales son capacidades que nos permiten relacionarnos con el entorno. Recibimos la información a través de los receptores sensoriales que pueden ser visuales, auditivos o táctiles. Esta información se convierte en sensación para poder organizarla e interpretarla a través de otra habilidad denominada la percepción. Luego, trasmitiremos la información o daremos una respuesta ya sea mediante el llanto, la sonrisa, o la expresión de emociones. De esta forma nos vamos relacionando con nuestro mundo exterior e interior. Si carecemos de estos estímulos o experiencias debido a múltiples factores como las carencias sociofamiliares o, lo que es peor, debido a una enfermedad neurológica, se verá afectado el desarrollo en todas sus áreas: motora, emocional, mental, afectiva o social.

Desde las etapas iniciales de la gestación el feto recibe diversos estímulos, tanto del interior como del ambiente exterior. El feto puede percibir los niveles de luz y oscuridad, puede escuchar las voces o los sonidos, o sentir la calidez del útero, puede iniciarse el sentido de la olfacción y del gusto, ya que sentirá el sabor del líquido amniótico que deglute.

Desarrollo visual

Es el sistema que proporciona mayor información sobre el mundo exterior. Al nacer, la retina (donde se encuentran los conos y bastones) va a estar completamente desarrollada y es por esto que la percepción de la luz es posible. Mientras que el cristalino aún esta inmaduro, por lo que el enfoque visual estará reducido.

A pesar de que el recién nacido mantiene los ojos cerrados la mayor parte del tiempo, va a fruncir los parpados frente al estímulo de un foco luminoso. El recién nacido es capaz de fijarse en un punto de luz, a pesar de que esta sea borrosa. La visión de colores es restringida, tal vez solo una gama de grises, de baja nitidez. Solo podrá distinguir luz, sombras y movimientos. En el primer mes de vida, mejora la agudeza visual, la cual será nítida a una distancia de 25 a 30 centímetros, justamente la distancia del pecho hasta la cara de la madre. El recién nacido puede mirar la cara de la madre pero no la reconoce hasta los 3 meses de edad, inclusive puede imitar la expresión facial y disfrutar frente a rostros o figuras. El recién nacido presta atención por más tiempo a rostros y círculos concéntricos, por lo que siempre debe evaluarse la preferencia visual al igual que la capacidad de habituarse o deshabituarse frente a un estímulo. 

Desde el segundo mes, el bebé ya fija la mirada. Establece la convergencia ocular, sigue objetos en movimiento, no diferencia colores, solo contrastes blancos y negros. Al tercer mes desplaza la mirada de un objeto a otro y reconoce el color rojo. Gira la cabeza siguiendo estímulos interesantes. Descubre su cuerpo, se mira las manos, se interesa por juguetes cercanos. En el cuarto mes ve objetos a distancias variables, percibe detalles pequeños, tiene una capacidad visual cercana al adulto.

Durante los primeros meses de vida; el bebé tendrá incapacidad para reconocer objetos e interpretar los mensajes, van a ser necesarias experiencias repetidas. Por todo esto, es importante la estimulación sensorial.

Desarrollo auditivo

Es el sistema más importante para el desarrollo del lenguaje. El estímulo a través de las ondas sonoras ingresará por el conducto auditivo externo, luego al medio y, por último, al oído interno, desde donde serán trasmitidas, mediante un impulso nervioso, por el nervio auditivo hacia la corteza cerebral del lóbulo temporal; donde será procesado el estímulo para la emisión de una respuesta.

El recién nacido es sensible a la intensidad de los sonidos, se sobresalta, incluso desde antes de nacer. No localiza ni dirige su cabeza hacia el estímulo sonoro, prefiere la voz humana . Al segundo mes, el bebé localiza mejor la fuente sonora y empieza a interesarse por los sonidos y voces familiares. Desde el tercer mes vuelve la cabeza al sonido, empieza a diferenciar la voz humana de otros sonidos. En el cuarto mes adquiere agudeza y madurez, logrando identificar y localizar la dirección exacta del sonido.

Desarrollo del tacto, gusto y olfato

El tacto es el sentido con desarrollo más precoz, desde etapas muy tempranas de la gestación. Evoluciona progresivamente desde la séptima semana, cuando empieza a sentir sensaciones en el contorno de la boca, luego en el rostro completo y, finalmente, en ambos pies y el tronco. A las veinte semanas sentirá en todo el cuerpo.

Este sentido es importante no solo para el desarrollo de los reflejos primarios, sino que los receptores ubicados en músculos, tendones, articulaciones y el aparato vestibular, llevaran la información a la corteza cerebral y al cerebelo, para poder percibir nuestro tono muscular, nuestros movimientos, la disposición de nuestros miembros, las partes del cuerpo y la posición en el espacio; todo esto es importante para desarrollar el equilibrio.

Desde el útero las papilas gustativas funcionan, y luego del nacimiento el bebe podrá diferenciar lo dulce de lo ácido y amargo, con preferencia por el sabor dulce. Al cuarto mes; aceptará sabores salados, siempre utilizando el olfato. El recién nacido tiene el olfato desarrollado y podrá diferenciar olores agradables y desagradables, con preferencia por los olores conocidos como el de la madre. 

Las estructuras básicas del desarrollo sensorial están en el cerebro desde antes del nacimiento. Es necesario perfeccionarlo, establecer redes conectivas a través de experiencias sensoriales, especialmente en los primeros meses de vida. Detectar la deficiencia sensorial es labor primordial del pediatra.

Trastornos del desarrollo sensorial

El sentido de la visión permite al niño relacionarse con el entorno e interactuar apropiadamente con él. A partir de los 4 meses de vida la visión dirige al desarrollo motor fino y grueso. El lenguaje también es influido por la exposición a estímulos visuales, asimismo, el desarrollo social depende de la interacción visual, mediante el reconocimiento facial de las emociones. Por lo tanto, es muy importante reconocer tempranamente la disfunción visual e intervenir según corresponda en cada caso. Sospechamos discapacidad visual en un bebé pequeño que no logra enfocar la mirada o seguir rostros. La forma anormal o asimétrica de las pupilas también debe llamar nuestra atención, así como todo movimiento anormal de los ojos. Los preescolares y escolares pueden quejarse de visión borrosa o cefalea. Los niños que ya leen y escriben pueden presentar dificultades en la lectoescritura y/o en el aprendizaje .

Asimismo, cuando no es reconocida a tiempo, la discapacidad auditiva lleva a una menor estimulación del niño pequeño y una gran dificultad para desarrollar el lenguaje; además, de una estructuración anómala del pensamiento y consecuencias socioafectivas severas. Si bien se describen una serie de factores de riesgo para discapacidad auditiva (prematuridad, muy bajo peso al nacer, uso de medicamentos ototóxicos, hiperbilirrubinemia neonatal, etc.) se recomienda el tamizaje universal en la edad pediátrica temprana. La sospecha de disfunción auditiva en un bebé aumenta cuando no hay respuestas reflejas al ruido o presenta un lenguaje monótono. Un lactante con hipoacusia no volteará al escuchar su nombre ni intentará localizar sonidos familiares. Cerca del primer año, demorará en adquirir sus primeras palabras y nombrar objetos o personas familiares. Posteriormente, la dificultad se hará más evidente al no lograr entender lo que se le dice, ni contar lo que le pasa.

Por último, mencionaremos que la disfunción sensorial es un problema común en el niño. Se caracteriza por hipo o hiperrespuesta a determinada información sensorial, y se acompaña con frecuencia de la aparición retardada del lenguaje y de problemas de conducta. Los niños con disfunción sensorial auditiva rechazan los sonidos intensos, angustiándose en ambientes muy ruidosos o con mucha gente. A nivel gustativo y olfativo pueden evitar o rechazar ciertos alimentos y limitar así la ingesta adecuada. Muchas veces estos menores, además, tienen dificultades en los sentidos de la propiocepción y el equilibrio; y presentan hiperlaxitud articular. Los infantes con disfunción sensorial pueden presentar menores niveles de atención y concentración, niveles de actividad muy altos o muy bajos, dificultades en la coordinación y planeamiento del movimiento, dificultad para interactuar con sus pares y baja autoestima. Todo ello requiere un reconocimiento temprano y una intervención oportuna.

Desarrollo del lenguaje

Desarrollo normal del lenguaje

El lenguaje es un fenómeno cultural y social que usa símbolos y signos adquiridos, los cuales permiten la comunicación con los demás. Esta es una destreza que se aprende naturalmente y se convierte en pieza fundamental de la comunicación puesto que admite proyectar emociones, pensamientos e ideas en el tiempo y en el espacio. El lenguaje oral constituye el principal (y a veces el único) medio de información y cultura, por tanto, es un factor importante de identificación a un grupo social .

En el niño podemos reconocer las siguientes formas de lenguaje: el lenguaje gestual, con recepción por la vía visual y emisión a través de gestos o muecas faciales y manuales (de 0 a 12 meses); el lenguaje verbal, con recepción por vía auditiva y emisión a través del habla (de 1 a 5 años), y el lenguaje escrito, con recepción visual por medio de la lectura y emisión a través de la escritura (más allá de los 5 años) .

Las teorías vocales sostienen que el lenguaje evolucionó a partir de un amplio grupo de llamadas instintivas que expresaban estados emocionales tales como angustia, júbilo y excitación sexual. También se ha planteado que el lenguaje haya surgido de la evolución conjunta de los gestos y la vocalización, lo que podría justificar la inexplicable correlación entre la dominancia manual y el lenguaje verbal y de signos, ambos localizados en el hemisferio izquierdo (11,15). En la adquisición del lenguaje distinguimos inicialmente la etapa preverbal, que ocurre durante los primeros 10 a 12 meses de edad. Otros la consideran como la etapa del nivel fónico puro, debido a que el infante emite solo sonidos onomatopéyicos.

Durante esta etapa, la comunicación que establece el niño es con su medio familiar, especial y particularmente con su madre, y es de tipo afectivo y gestual. Para estimularlo lingüísticamente la madre puede utilizar, junto con el lenguaje afectivo y gestual, el lenguaje verbal. La palabra debe acompañar siempre al gesto y a las actividades de la madre con su hijo .

La etapa lingüística se inicia con la expresión de la primera palabra. No se puede decir con precisión cuándo comienza. Por eso, la fecha de su aparición está diversamente fijada, ya que los estudios al respecto se basan mayormente en las informaciones que dan las madres. Los diferentes especialistas estiman que el 90% de los niños que van a hablar, dicen sus primeras palabras entre los 15 a 18 meses.

Para la adquisición apropiada del lenguaje, el niño requiere la integridad de los órganos de la respiración (pulmones, músculos costales y el diafragma, necesarios para la emisión de sonidos); de los órganos de la fonación (laringe y las cuerdas vocales, que se emplean en la producción de la voz); los órganos de resonancia (faringe, boca y fosas nasales, que modulan el tono de los sonidos), y de los órganos de la articulación (paladar, lengua, mandíbulas, labios y dientes) que modularán el tono de la voz .

El desarrollo del lenguaje dependerá de la interacción de diferentes factores, entre los cuales se encuentran las relaciones afectivas e intelectuales del niño, quien debe sentirse emocionalmente seguro y lingüísticamente estimulado; la personalidad del niño y de los adultos que lo rodean; la maduración biológica (del sistema nervioso, auditivo, aparato fonador e inteligencia), y de los propios procesos de aprendizaje. Pocos conocemos la secuencia de desarrollo social y del lenguaje, lo que motiva que muchos niños con retraso en estas áreas, sean referidos después de los dos años de edad, lo cual implica la pérdida del período crítico para el desarrollo social y del sistema auditivo y del habla, que está comprendido entre los 6 y 24 meses de edad (Tabla 2). Finalmente, debemos recordar que la participación del lenguaje en el aprendizaje pedagógico es tan fundamental, que cualquier limitación en su adquisición tiende a afectar la capacidad del aprendizaje escolar .

Trastornos del lenguaje

La calidad del lenguaje depende de una adecuada estructura anátomo-funcional y de la influencia del medio. En el hogar, el niño debe estar rodeado de personas con lenguaje más avanzado, comprometidas afectivamente con el niño en actividades conjuntas, que estimulen en la fase de aprendizaje el juego interactivo entre ellos. El desarrollo del lenguaje debe darse sobre una base afectiva que cree vínculos de relación entre el niño y los adultos relevantes de su entorno. El niño con trastorno del lenguaje puede presentar desarrollo deficiente de la comprensión (habilidad para entender o decodificación) o de la producción (capacidad de lograr una comunicación simbólica hablada, escrita o gestual) (Tabla 3). Podemos encontrar algún trastorno de la audición o del lenguaje receptivo, del habla o del lenguaje expresivo, aunque son frecuentes los trastornos mixtos. En la cascada asociada al retraso del lenguaje se encuentran alteraciones del desarrollo social e intelectual, aislamiento y/o regresión, rendimiento académico pobre, y finalmente problemas de aprendizaje y sociales; por lo tanto, previniendo el retraso del lenguaje, se prevendrá esta cascada .

La prevalencia de los trastornos del lenguaje llega al 15% en los preescolares, 3 a 6% en los escolares. Es cuatro veces más común en varones, y también es frecuente la historia familiar. Los trastornos de expresión de lenguaje son notorios entre los 18 y 36 meses .

En caso de que el niño tarda en hablar, debemos considerar las siguientes etiologías: retraso simple del lenguaje (RSL), trastorno específico del lenguaje (TEL), trastornos del espectro autista (TEA), discapacidad intelectual, hipoacusia, hijos de padres sordo-mudos y privación ambiental extrema. La hipoacusia es la tercera causa en frecuencia, por lo que se debe descartar, en primer lugar, en todos los niños con retraso o alteraciones en el lenguaje. Su incidencia en el período neonatal es de 3-5/1000 nacidos vivos, siendo la enfermedad congénita más frecuente, incluso más que el hipotiroidismo (15).

En los niños que dejan de hablar (regresión del lenguaje), debemos buscar afasias adquiridas secundarias a lesiones cerebrales (expresivas o receptivas); síndrome de Landau Kleffner (afasia epiléptica); mutismo selectivo; regresión autista; síndrome de Rett; trastorno desintegrativo infantil (TDI), y enfermedades degenerativas.

Cuando el niño habla mal, reconoceremos alguno de estos trastornos: tartamudez (también llamada espasmofemia), disartria, dislalia, trastornos de la prosodia y voz nasal. Debemos distinguir entre la tartamudez evolutiva, parte de la adquisición normal del lenguaje, y la verdadera, que requiere intervención .

Otros trastornos incluyen el de tipo semántico-pragmático y los trastornos del lenguaje escrito (dislexia, disgrafia, hiperlexia, etc.) que requieren reconocimiento y una intervención temprana y oportuna.

Desarrollo social

Desarrollo social normal

Un recién nacido es capaz de mirar y fijar la mirada en los ojos de las personas, en especial de su madre. A los 3 meses logra la sonrisa social; a los 6 meses ya tiene risa social: mira a los ojos, sonríe y se ríe espontáneamente en presencia de personas (sin estimulación táctil o sin cosquillas), no es la risa refleja frente a objetos o animales. Alza las manos, le gusta que lo carguen.

A los nueve meses imita, hace adiós con la mano, imita gestos faciales, siempre mirando a los ojos. Juega a taparse con el pañal. Fijando la mirada en una persona, gruñe, grita, "chilla", mueve las manos cuando quiere algo (gesto protoimperativo). Toca su imagen en el espejo, entiende el "no". Estira los brazos para que lo carguen. Presenta ansiedad o angustia ante los extraños (llora cuando se acerca un extraño o familiar al que no ha visto por algunos días). Poco tiempo después, a los 12 meses, señala; fija la mirada en una persona, estira el brazo y señala lo que quiere (verbaliza, grita y establece contacto visual alternativamente entre el objeto y la persona con la única intención de dirigir la atención de la persona hacia el objeto que quiere (gesto protodeclarativo). Responde a su nombre, demuestra afecto, abraza y le gusta que lo abracen, apoya su cara en otra cara, sonríe y ríe .

Llegados los 15 meses responde cuando lo llaman por su nombre (verbal o visualmente), a los 18 meses trae objetos para mostrarlos. Señala partes de su cuerpo. Señala lo que quiere, fija la mirada, sonríe y se ríe. A los 24 meses disminuye la ansiedad ante los extraños, se interesa por otros niños, quiere jugar con ellos. Imita tareas domésticas. Tiene imaginación y desarrolla el juego simbólico. Estos gestos sociales, una vez desarrollados, se mantienen en menor o mayor grado a lo largo de toda la vida, empleándose cada vez que interactuamos con otras personas (Tabla 4).

Trastornos del desarrollo social y autismo

El vocablo autismo está presente en la literatura médica desde 1911, y es en 1943 cuando Leo Kanner y Hans Asperger realizan las primeras descripciones relevantes. Kanner describió niños con aislamiento profundo, que mostraban deseo obsesivo de no aceptar cambios, que solían presentar una fisionomía inteligente y pensativa, y su conducta se caracterizaba por una relación intensa con objetos y una comunicación verbal anormal. Estos criterios diagnósticos fueron modificados por Asperger en 1944, quien agregó la falta de empatía, ingenuidad, poca habilidad para hacer amigos, lenguaje pedante y repetitivo, pobre comunicación no verbal, interés desmesurado por ciertos temas; torpeza motora y mala coordinación.

La definición del autismo ha evolucionado en los últimos años, hasta llegar a la que tenemos actualmente y que corresponde al Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition (DSM-5 (Tabla 5). Los criterios utilizados han sido resumidos en dos puntos principales: déficit en la interacción social y la comunicación, y presencia de intereses restringidos y repetitivos (comportamientos estereotipados verbales o motoras, sensoriales o comportamientos inusuales, y/o adhesión excesiva a rutinas y patrones ritualizados de comportamiento).

El diagnóstico es fundamentalmente clínico, no existe ningún examen biológico que pueda validarlo. Presenta manifestaciones que van desde un completo desinterés por otras personas hasta la repetición de preguntas para mantener la interacción social, son niños muy distantes que evaden la mirada, o se acercan demasiado; tocando, besando, oliendo inapropiadamente. Debe sospecharse en niños alrededor de los seis meses de vida, algunos de los síntomas sugestivos son la dificultad en la alimentación, en el intercambio de miradas e hipotonía. Se observa un bebe que nunca llora o no se molesta, irritable a pequeños estímulos.

No existe una causa única conocida para el autismo. Existen múltiples teorías que intentan explicar esta enfermedad, dentro de las cuales tenemos a la teoría psicógena, genética, epigenética, estructural, metabólica, histológica, bioquímica e infecciosa; sin embargo, la teoría genética es la que actualmente tiene mayor validez.

Una vez reconocido el problema, se debe emplear un enfoque interdisciplinario y multidisciplinario, con comunicación constante entre psiquiatras, psicólogos, neurólogos, terapistas y educadores. Es necesario precisar los criterios diagnósticos y de sospecha entre profesionales, padres y educadores para un diagnóstico certero y oportuno.

Conclusiones

Hemos presentado una visión sucinta de las características y evolución del neurodesarrollo infantil normal, con la finalidad de identificar oportunamente la presencia de anomalías en una o varias de sus áreas, ya sea motora, motora fina, sensorial, del lenguaje o social. Ante la detección o sospecha de alteración del desarrollo neurológico, todo pediatra o profesional de la salud que atiende niños deberá alertar oportunamente a los padres para la búsqueda de la terapia correspondiente.

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La formación corporal: sostén para un psicomotricista

Por Brenda Jocelyn Guerrero Cordero

Resumen

El artículo plantea como el cuerpo del psicomotricista se pone en juego durante el proceso de formación corporal, generando un saber aprendido y registrado previamente en el propio cuerpo; ese saber incorporado permite la comprensión de su vivencia y posibilita la decodificación de la vivencia del otro. Fundamenta la importancia de la formación corporal como requisito ineludible para la intervención psicomotriz.

Palabras clave: cuerpo, formación corporal, intervención psicomotriz

Introducción

En Psicomotricidad se concibe al sujeto como unidad corporal; con base en esa concepción se implementa una intervención que tiene en cuenta y se dirige a los aspectos funcionales y competenciales del cuerpo, y también a los aspectos que están más del lado de la imagen corporal (la emoción, los afectos, la pulsión).

Tomando como referencia el concepto de unidad corporal, se puede argumentar que cada cuerpo cuenta una historia singular, porque "el sujeto y su cuerpo no vienen dados de antemano, sino que se hacen, se construyen".

En otras palabras, el cuerpo se construye en la relación con el otro, quien brinda una interpretación del mundo, la cual se encarnará y posteriormente actuará; como resultado de ese proceso el sujeto entra en el orden del ser y el hacer a partir de aquello que vivió a través de las experiencias sensoriomotrices y los intercambios afectivos, es decir "ya venimos determinados por las palabras, las fantasías y los deseos que nos anteceden".

Así mismo, la mirada psicomotriz respeta, acoge y acompaña la historia y el tiempo singular del sujeto. El psicomotricista debe mirarse primero precisamente para reconocer y trabajar su propia historia encarnada, después podrá mirar al otro y luego mirarse en relación, es así como el profesional de la Psicomotricidad logra abrir el espacio para que el sujeto al que acompaña se represente y se juegue en la escena. 

Entonces: si el psicomotricista no ha atravesado una formación corporal… ¿Podrá decodificar la vivencia del otro?, ¿Mirará al sujeto o sólo a un diagnóstico?

A lo largo de estas líneas se aborda el concepto de cuerpo e intervención psicomotriz, los cuales permiten fundamentar la importancia de atravesar un proceso de formación corporal para ejercer el rol de psicomotricista. 

Cuerpo

El cuerpo es el elemento principal con el que trabaja la Psicomotricidad, es decir "la intervención psicomotriz tiene al cuerpo como su área de trabajo" André Lapierre y Bernard Aucouturier lo estratifican, utilizan una imagen topológica: 

En la superficie, en el nivel más aparente, el cuerpo instrumental; equilibrio, coordinación general y óculo-manual, lateralidad, etc.

Por debajo, todo un substrato cognitivo, muy vinculado a la motricidad voluntaria, a la acción, a las experiencias sensoriomotrices y posteriormente perceptivo motrices; cuerpo propio, esquema corporal, organización y estructuración espacio temporal, organización semántica a partir de las nociones fundamentales, etc.

Más profundamente todavía, toda la organización tónica, involuntaria, espontánea, parte integrante de la vivencia afectiva y emocional, vinculada forzosamente a las pulsiones, a las prohibiciones, a los conflictos relacionales y al inconsciente; un obrar espontáneo cuya significación simbólica no puede ser ignorada.

Finalmente, lo que nos parece actualmente ser el único núcleo más profundo de la personalidad, toda una problemática fantasmática, ligada a la vivencia imaginaria del cuerpo en su relación con el otro y con el mundo. Un imaginario inconsciente que condiciona toda la vida relacional.

La definición habla de un cuerpo estratificado, lo cual facilita su estudio a nivel teórico, posibilita su entender y a partir de ello el abordaje en la intervención psicomotriz. Se concibe al cuerpo como una unidad corporal; ya que cada una de las capas que mencionan juega un papel importante en la constitución de la personalidad del sujeto.

Esa constitución se da por la vía de la relación con el otro, a través de las experiencias sensoriomotrices:

Nos forjamos en las sensaciones corporales inconscientes desde que somos bebés. Estas sensaciones corporales, de las qué distinguimos principalmente la interocepción, la propiocepción y la exterocepción, se integran gracias a la relación con el otro y son causa y medio de nuestra construcción personal .

He ahí la importancia que tienen los afectos sobre la crianza del niño especialmente durante los primeros años de vida; el hijo necesita de una mirada y un sostén que le brinden un sentido a su existencia para que constituya su subjetividad y al mismo tiempo la encarne, dando como resultado una unidad corporal que le permita reconocer-se cómo un sujeto deseante y al mismo tiempo en falta, se habla de una imagen y un esquema corporal, “el desarrollo neuromotriz de un niño es del orden del tener, y el sujeto-hijo es del orden del ser, allí donde él lo tiene reconociéndose en su cuerpo y el desarrollo, él lo es, estructurándose como sujeto deseante” .

En Psicomotricidad se interviene con el cuerpo y en el cuerpo del otro, teniendo como objetivo incidir en los aspectos instrumentales, pero también en la emoción y los afectos, es decir, aquellos que están más del lado de la imagen corporal. Para fines puramente teóricos se retoma la distinción entre imagen y esquema corporal, la cual fue elaborada por Arana, tomando como referencia el trabajo de Dolto titulado: La imagen inconsciente del cuerpo:

Tabla 1. Distinción entre imagen corporal y esquema corporal 


Se basan, respectivamente, en la continuidad del ser (sensorialidad), en su competencia funcional (acción) y en el placer compartido y humanizante (comunicación). En el inicio de este escrito se acuña el término unidad corporal “para significar esta especie de relación dialéctica entre estos dos polos: el cuerpo entendido como una función, como un instrumento, y el cuerpo entendido como una imagen”
Precisamente dentro de la sala de Psicomotricidad se observa esa correlación a través del despliegue motor de cada individuo, por ejemplo en las relaciones que establece con el espacio, los objetos, con los otros y consigo mismo, es decir se observa ese ser y hacer que hacen de cada sujeto un individuo único. Esas relaciones que se van creando entre la persona y su entorno están condicionadas por la imagen corporal de base, tal como lo explica Rota:

Del lado de la imagen corporal, podemos situar todo lo que se origina a partir de las relaciones que desde el inicio el niño establece con su entorno: el surgimiento de las emociones, la instalación de la pulsión, el surgimiento del deseo a partir de las carencias, el nacimiento de la vida fantasmática… Unas primeras relaciones que conforman la imagen corporal de base. Y será esta imagen corporal de base la que condicionará todas las relaciones que la persona irá estableciendo con su entorno, a la vez que ella misma (esta imagen corporal) irá modificándose a partir justamente de toda esta vida de relación 
De tal manera que las manifestaciones corporales dentro de la sala de Psicomotricidad cuentan la historia del discurso que anudó la existencia y permitió a ese ser devenir sujeto, por lo tanto es importante tener presente que cada cuerpo resuena en el orden de lo singular. Dicho de otro modo:
El estilo motor refleja la forma de ser y de relacionarse de cada persona, como la expresión de su conjunto. En este sentido, el desarrollo psicomotor sería la historia del estilo motor y, en gran medida, la historia misma de la persona como unidad -Es el lugar de la representación de las pulsiones. -Es la fuente de las pulsiones.

Así pues, la orientación epistémica que guía el hacer Psicomotriz está permeada por la cultura al respecto, Sassano precisa que: La mirada sobre la persona de las sociedades humanas marca sus contornos sin distinguirlos, en general, del hombre que la encarna. De ahí las paradojas de las sociedades para las que “el cuerpo” no existe. O de las que desafía la comprensión occidental. Así como el bosque es evidente a primera vista, pero existen varios bosques… del mismo modo, el cuerpo sólo cobra sentido con la mirada cultural del hombre.

Intervención psicomotriz

Previamente se abordó el concepto de cuerpo y se mencionó que es el área de trabajo de la Psicomotricidad, entonces ¿Qué es la Psicomotricidad, que es un Psicomotricista y qué sería la intervención psicomotriz?

Es impórtate partir de la definición de Psicomotricidad, con base en la cual se puede ir
perfilando lo que es un Psicomotricista y luego entonces abrir espacio a lo que sería la
intervención psicomotriz. La Federación de Asociaciones de Psicomotricistas del
Estado Español, la definen como: Una disciplina que, basándose en una concepción integral del ser humano, se ocupa de la interacción que se establece entre el conocimiento, la emoción, el cuerpo y el movimiento y de su importancia para el desarrollo de la persona, así como de su capacidad para expresarse y relacionarse en un contexto social. 

Partiendo de esta concepción, se desarrollan distintas formas de intervención psicomotriz que encuentran su aplicación, cualquiera que sea la edad, en los ámbitos preventivo, educativo, reeducativo y terapéutico.
 
En la definición se plantea una concepción integral del ser humano en la cual se hace énfasis en la forma de relacionarse consigo mismo con el espacio, el tiempo y los otros; además se menciona la importancia del movimiento para el desarrollo de la persona; la concepción integral del ser humano que se plantea en esta definición se complementa con la visión de cuerpo como unidad corporal que se plantea previamente. Entonces, ¿cómo se le llama a la persona que hace de la Psicomotricidad su labor profesional?

Este sentido, se puede decir que un Psicomotricista es aquella persona que ejerce la Psicomotricidad de manera profesional, tal como lo plantea la Escuela Argentina de Psicomotricidad:

El psicomotricista es el profesional que, por su formación teórica y personal se ocupa, mediante la mediación corporal y el movimiento (interpretado el mismo como medio de expresión, comunicación y de relación), de abordar a la persona, cualquiera que sea su edad, con el fin de favorecer el desarrollo armónico de la personalidad. Integrando las funciones cognitivas, emocionales, simbólicas y sensoriomotrices en la capacidad de ser y expresarse en un contexto psicosocial.

La forma de mirar al cuerpo como unidad corporal es lo que justifica y orienta el abordaje psicomotriz. En la intervención psicomotriz se trabaja con los aspectos funcionales y competenciales del cuerpo, pero al mismo tiempo con la emoción, los afectos, la pulsión. "Dicho de otro modo, la emoción, los afectos, la pulsión… se vehiculizan y se manifiestan a través de las funciones y competencias corporales y a la inversa. Se trata, pues, de un abordaje que acoge y acompaña al cuerpo como
unidad".

Acoger y acompañar son la labor que debe realizar el Psicomotricista durante el proceso de cada sujeto, sin perder de vista la concepción de globalidad y al mismo tiempo de cuerpo como unidad corporal ya que "el cuerpo moldea el psíquismo y el psíquismo moldea al cuerpo en una relación dialéctica" ; por lo tanto: no pretendemos cambiar su personalidad, no pretendemos decirle lo que ha de hacer para curarse (no lo sabemos), solo le ofrecemos el marco material y humano que le permita diluir sus dificultades para conectar con su deseo, para conectar con sus necesidades y hacerse activo en su satisfacción 
En este sentido la intervención psicomotriz "tiene como objetivo prioritario y fundamental: favorecer y potenciar la adaptación armónica de la persona a su medio, a partir de su propia identidad".

El Psicomotricista para poder desempeñar su rol y cumplir con este objetivo recibe
una formación que lo dota de conocimientos del orden teórico y posibilita la adquisición de un saber metabolizado en su propia carne; la formación que hace alusión a la parte corporal se denomina formación corporal.

Formación corporal

Después de revisar los conceptos de cuerpo, Psicomotricidad y psicomotricista, se puede ir generando una visión del papel que juega la formación corporal en este entramado; en efecto, cada cuerpo es un lienzo en el que se inscribe una historia única, la cual da cuenta del proceso a través del cual se constituyó el sujeto, dicho de otro modo "los procesos psicológicos, desde los más arcaicos a los más
evolucionados, no están, desencarnados, sino que toman cuerpo por medio de una dinámica viva, de interacción y de comunicación" ; de ahí que, la formación corporal se plantea como objetivo:

Reencontrarnos de alguna manera con algo que como adultos, como seres de pensamiento y de lenguaje, hemos dejado atrás; se trataría de favorecer la reapropiación corporal, vivenciar ciertas experiencias que nos ayuden a hacer consciente nuestra disponibilidad, nuestra escucha, ajustar nuestro sistema de actitudes para poder entender mejor Se habla de la reapropiación corporal, la cual implica que el sujeto se reconozca en el tiempo y espacio actual, que se reapropie de su ser como persona y al mismo tiempo como psicomotricista logrando establecer esa relación de escucha con el otro.

Alplantear la concepción de sujeto como unidad corporal, se retoma la premisa de que
psique y soma tiene una relación dialéctica, por lo tanto, se puede añadir que: Nuestro objetivo es que el psicomotricista conozca su cuerpo, y logre representarse su individual y singular forma de relacionarse con otros, de investir cognitiva y emocionalmente a los objetos, al espacio y al tiempo, que tome consciencia de su tono, de sus gestos, de su lenguaje y nos parece importantísimo que contacte con
los contenidos de su inconsciente.

Dentro de la sala de Psicomotricidad cada sujeto imprime en el movimiento y uso tanto de los materiales como del espacio un significado simbólico, el cual permite poner en escena "eso" que el sujeto necesita, para jugarlo y resignificarlo, posibilitando un cambio de lugar psíquico. Al respecto, Levin dice: dentro de la sala de Psicomotricidad el niño juega a desdoblarse, juega el artificio
de no ser él para ser otro, es desde ese otro que él toma distancia de su cuerpo para volver a ser él, y al realizarlo, pone en escena el enigmático secreto de su representación. No se trataría de develar e interpretar el secreto, sino de permitirle al niño jugarlo en escena y producirlo.

Al jugar, al ficcionar, el niño crea el misterio, que el mismo va develando y creando sin darse cuenta, al ponerlo en escena.

La Psicomotricidad habilita a un campo de experiencias que resignifican las anteriores; el Psicomotricista mira con respeto y acompaña el tiempo singular del sujeto, "desde la psicomotricidad reclamamos dar tiempo al tiempo, dar calidad a la interacción, dar libertad a la acción del niño pues él lleva en su programa la capacidad para su propia adaptación" , por consiguiente la función del Psicomotricista es acompañar al sujeto brindar sostén y contención dentro de la sala; con el objetivo de brindar al psicomotricista los saberes necesarios para ejercer su rol de manera satisfactoria, la formación corporal aporta algunos de esos saberes, los cuales como se precisó anteriormente se metabolizan en la propia carne.

Es preciso señalar que para un psicomotricista: El rol se define en la puesta en práctica de sus conocimientos, otorgándole al profesional el dominio y experimentación en la tarea, pudiendo tal vez crear un conjunto de procedimientos particulares y únicos que, articulados a las teorías, marcan un estilo propio en el rol. Considero que en Psicomotricidad trabajamos desde el rol con el propio cuerpo como instrumento para la tarea.

De manera que la formación corporal debe cumplir con algunos contenidos esenciales:

•  Juegos que hacen referencia a profundas emociones vividas en el diálogo tónicoemocional originario con la madre, vividas en las primeras manipulaciones recibidas: 
- equilibrarse, desequilibrarse - acunarse, ser acunado - resbalar, rodar, girar - tocarser tocado, mirar- ser mirado - oponerse, resistir, tomar, tirar, empujar rechazar, lanzar, atrapar, atacar, liberarse, saltar, chutar, escalar, correr, estirarse, relajarse (estiramientos pasivos y activos, solo - de a dos), respirar - jugar sobre el suelo: contactos, apoyos, ejes del cuerpo, movimientos simétricos placer de la coordinación, movimientos giratorios, ritmos, danzas.

• Juegos de placer sensoriomotriz que hacen referencia a la búsqueda de sus propios límites corporales, a la experimentación de las capacidades motrices y a las estimulaciones kinestésicas.

Juegos sobre los temas de los fantasmas arcaicos del cuerpo en relación -devorar, destruir, huir, atacar, fusionarse, envolverse - juegos de identificación mágica de omnipotencia: monstruos, bestias feroces (lobo, cocodrilo…), Brujas, ogros, héroes con los cuales se identifica el niño,

•  Juegos de reaseguración profunda que hacen referencia a los contrastes emanados de la presencia-ausencia, de perder-encontrar - aparecer desaparecer (esconderse, ser descubierto) - construir destruir - desordenar ordenar: dispersarreunir - abrir – cerrar - crear el lleno, el vacío - perseguir, ser perseguido

Crear y compartir - con el movimiento, solo o a dos - con el material: balón, cuerda, bastón, pañuelo, telas, papel, cartón, tierra, arena, pintura 

• Crear juegos dramáticos con el lenguaje: crear historias, escribirlas y teatralizarlas

Crear símbolos de grupo -danzas colectivas, creación con el material h) compartir y escuchar; hablar, escribir sobre: ¿Cómo han sido vividas las situaciones prácticas?… Las sensaciones, las emociones, la tonicidad, la gestualidad.

Precisamente estos contenidos permiten trabajar desde el cuerpo lo que Aucouturier denomina angustias arcaicas de pérdida del cuerpo: de caída, de falta de límite, de explosión, de rotura, de despellejamiento y de amputación; por lo tanto, se debería hacer un abordaje corporal de lo arcaico, ya que estos registros quedaron inscritos en el cuerpo del psicomotricista, por esa razón es indispensable que los trabaje para hacer la reapropiación corporal y así evitar que sus propias angustias se desplieguen
durante la sesión del paciente. En otras palabras: El niño, el juego, el cuerpo y el grupo remiten a la historia vincular social de la persona del psicomotricista; involucran su identidad. El desplegarla en la sesión del niño resultaría todo un caos; el negar que esto pudiera suceder sería una disociación obturante.

Precisamente esa cuestión sustenta la importancia de mirarse primero a sí mismo, para luego mirar al otro y posteriormente mirarse en relación, tal como lo menciona Bottini: Al ser la Práctica Psicomotriz una terapia de abordaje corporal, y siendo el cuerpo la condición observable de los actos de una persona, requiere para su formación profesional de un trabajo profundo, centrado en la propia persona del terapeuta.

Esto le permitirá contactar consigo mismo, valerse del caos, y desde ahí instrumentarse.
Así pues, la intervención psicomotriz es una terapia de abordaje corporal, entonces la disponibilidad corporal es indispensable para el psicomotricista ya que le permite descentrarse, observar, acompañar y al mismo tiempo prestar el cuerpo al otro. El psicomotricista debe experimentar en cuerpo propio precisamente para generar un referente que le permita decodificar y al mismo tiempo diferenciarse.
Cuando logremos registrar el propio caos, el propio temor, la propia escena en el juego del paciente, podremos discriminar qué es de quién, y gracias a esto podremos también empatizar corporalmente con su temor, sin miedo a confundirnos, sin peligro a perder el rol, ni nuestra función para con el niño.
 
Los juegos y las dinámicas dentro de la sala psicomotriz abren espacio a distintas escenas que evocan sensaciones corporales y al mismo tiempo impactan en el psiquismo y la historia vincular social; el que principalmente va a jugarse en la sesión es el paciente sin embargo el psicomotricista también puede llegar a ser atravesado por alguno de estos estímulos y es fundamental como ya se dijo anteriormente, que sepa reconocer que es suyo y que es del otro, para evitar interferir con el proceso del
paciente. A modo de ejemplo: Alicia en uno de estos espacios de Formación comentó: "Sentí que me ponían una capucha en los ojos, que me sometían; tuve miedo, sentí que podían ahogarme".

El juego era, según lo describe Daniel Calmels, de persecución y ocultamiento. Los niños intentaban hacer callar a un robot (personaje que jugaba Alicia) poniéndole una bolsa de red en la cabeza, elemento que todos sabemos le permite seguir viendo, oyendo, respirando y hablando.

Alicia asoció este juego de los niños con un tramo de su historia personal, y comprendió que la propia escena intentaba deslizarse en el campo de trabajo. El contexto social, histórico y político se hicieron presentes en su cuerpo.

Este darse cuenta fue lo que le permitió operativizar la situación en función de los requerimientos del grupo de niños. De no poder reconocerlo como algo propio hubiera obturado el juego. La implicación corporal en un juego puede precipitar vivencias y no sólo en los niños.

Por lo tanto, se debe tener presente un encuadre que cumpla con la estructuración e implementación adecuada para contener, sostener y mantener el proceso personal de cada uno de los psicomotricistas en formación; ya que "al poner en juego al cuerpo, se pone en juego cada fibra del ser, cada capítulo de su historia, como resultado existe una transformación/resignificación" , es decir "no somos los mismos cuando salimos de una formación personal, al igual que cada sesión de psicomotricidad
también nos transforma".

Conclusiones

Conviene enfatizar que la Psicomotricidad basa su intervención en la concepción de la persona como unidad corporal, se ocupa de la relación dialéctica entre psique y cuerpo, abarca los aspectos funcionales e instrumentales del cuerpo, así como los afectos, la emoción y la pulsión.

Entonces, un psicomotricista es el profesional que cumplió con una preparación académica especifica que lo dota de los elementos necesarios para hacer intervención psicomotriz. Uno de los pilares de su preparación, es la formación corporal, en complemento con el aspecto teórico, la supervisión y el proceso psicoterapéutico.

Es preciso señalar que la formación corporal, es un requisito ineludible dentro de la preparación como psicomotricista y debe cumplir con elementos que contengan, sostengan y mantengan el proceso personal.

Durante esta formación se desarrollan algunos contenidos: juegos que hacen referencia a emociones vividas en el diálogo tónico-emocional originario con la madre, juegos de placer sensoriomotriz, juegos sobre los temas de los fantasmas arcaicos del cuerpo, juegos de reaseguración; se crean y comparten juegos dramáticos, juegos con el material disponible en la sala, se construyen símbolos de grupo, también se comparte, escucha, habla y escribir sobre las experiencias vividas duramente las situaciones prácticas. A consecuencia de ello, se toca cada fibra del ser, se abre espacio a distintas escenas, que de manera análoga evocan sensaciones corporales e impactan en el psíquismo y la historia vincular social, como resultado de este proceso se da la transformación/resignificación personal que posibilita a su vez la reapropiación corporal.

De lo que se concluye que, como efecto de la reapropiación corporal, el psicomotricista toma consciencia de sí y genera el conocimiento encarnado que le permite desempeñar su función. Entonces al comprender su vivencia, será capaz de decodificar la vivencia del otro, podrá diferenciar entre lo suyo y lo del otro (su propia carga afectiva, elementos de su historia vincular social, deseos y sensaciones corporales), mantendrá una actitud empática para permitir el despliegue de la expresividad y dar sentido a las manifestaciones corporales de la persona que acompaña.

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Principales trastornos del movimiento

Los movimientos de un individuo son una parte esencial de su conducta, los cuales permiten expresar todo tipo de emociones y deseos. La psicomotricidad es el reflejo de la persona y su comportamiento ante experiencias cognitivas y emocionales, siendo la armonía cinética y el tono muscular sus principales elementos.

Cuando la psicomotricidad se ve alterada por un trastorno, se aprecian anomalías en los movimientos, expresiones y gestos del individuo. Existen una gran cantidad de trastornos psicomotrices, donde cada uno de ellos afecta de forma distinta al sujeto, ocasionando a menudo problemas sociales y fisiológicos.


La psicomotricidad es, en esencia, la integración de las funciones motrices y el apartado psíquico del individuo; la interacción de una persona con experiencias cognitivas emocionales y su respuesta a ellas. Involucra todo tipo de movimientos expresivos, como la forma de caminar, gestos faciales o corporales y las posturas en reposo.

La relación psicomotricidad-psicopatología suele expresarse en dos dimensiones: la expresividad (comunicabilidad) y la estructuralidad (determinación estructural nerviosa). En la primera intervienen factores psicosocioculturales, transmitido por “símbolos”, como el arqueamiento de una ceja o un cambio de postura. En la segunda, son predominantes factores neurofisiológicos, transmitidos mediante "signos".

Trastornos psicomotrices

Los trastornos psicomotrices son alteraciones o anomalías en el movimiento de un individuo, los cuales producen respuestas involuntarias de los músculos o la adopción de un comportamiento inusual. Los principales trastornos psicomotrices son los descritos a continuación:

Agitación psicomotora

Es el trastorno del movimiento más común, consistiendo en un estado de hiperactividad motora caracterizada por un incremento en la velocidad de movimientos, gestos y conductas. En casos extremos, el paciente demostrará furor; se trata de un mal presente en la mayoría de episodios maníacos; los síntomas principales son:

• Estado de ánimo ansioso o eufórico.
• Comportamiento potencialmente agresivo.
• Fuga de ideas y déficit de atención.
• Inhibición verbal.

Estupor

Es la reducción de la reactividad a los estímulos y, en ocasiones, a la consciencia del entorno. Quienes padecen de estupor experimentan una disminución de movimientos corporales y la capacidad de reacción ante cualquier estímulo; suele estar acompañado de casos de mutismo (el paciente no habla).

La afección causa que el individuo demuestre una actitud indiferente ante su entorno, manteniéndose distanciado socialmente. En ocasiones, el estupor puede causar paralización del cuerpo o rigidez, abatimiento y sensación de angustia.

Temblores

Es un trastorno caracterizado por movimientos musculares oscilatorios en una parte del cuerpo, los cuales se evidencian como sacudidas involuntarias de gran rapidez. El movimiento se produce debido a la contracción rápida del grupo muscular ubicado en la zona afectada; se divide en los siguientes tipos:

• Temblores de reposo (parkinsonianos): se encuentran ausentes durante la actividad y el sueño, apreciándose en el extremo distal de los dedos.
• Temblores posturales: ocurren al realizar algún movimiento o mantener una postura activa, disminuyendo al entrar en reposo.
• Temblores cinéticos: ocurre con movimientos voluntarios, caracterizándose por tener mayor amplitud y ser menos frecuentes.

Convulsiones

Son contracciones violentas e incontrolables que afectan a los grupos musculares voluntarios, pudiendo originarse de forma aislada o generalizada en todo el cuerpo. Las convulsiones suelen asociarse a otras enfermedades o trastornos, como la epilepsia; en el peor de los casos ocasionará pérdida de la consciencia, mordedura de la lengua y alteración fisiológica.

Parkinsonismo

Es la manifestación de la enfermedad degenerativa Parkinson, siendo un síndrome capaz de afectar los movimientos de la persona. Suele desarrollarse por infecciones, trastornos metabólicos, hidrocefalia, microinfartos o el desarrollo de la enfermedad; se caracteriza principalmente por lo siguiente:

• Lentitud de movimientos.
• Temblores en reposo (cara, extremidades, labios, lengua, dedos).
• Inestabilidad al mantener una postura.
• Alteración del habla.
• Alteración de la escritura.
• Rigidez muscular.

Tics

Son movimientos musculares rápidos y locales, los cuales surgen involuntariamente, forma inesperada, de repetición frecuente y en intervalos irregulares. Puede padecerse en múltiples partes del cuerpo, aunque en mayor medida a los grupos musculares superiores a los hombros.

Los tics pueden suponer un síntoma o formar parte de un síndrome complejo (síndrome de Tourette); afecta mayormente a hombres, originándose durante la niñez (aproximadamente a los 7 años). Entre los ejemplos de tics más comunes están los siguientes:

• Guiños de ojos.
• Movimientos del cuello hacia ambos lados.
• Fruncimiento de cejas.
• Parpadeos.
• Estiramientos de cuello.

Espasmos

Son contracciones musculares producidas de forma involuntaria, persistentes y de carácter exagerado en los grupos musculares voluntarios y fibras musculares de órganos internos. Se diferencian de los tics principalmente por su rapidez, al ser mucho menor; entre los diferentes tipos de espasmos están:

• Espasmos torticulares: movimientos de rotación de la cabeza.
• Espasmos profesionales: ocurren al realizar un movimiento destinado a una actividad (calambre del escribiente).
• Espasmos salutatorios: contracciones musculares en el cuello.
• Espasmos saltatorios: contracciones clónicas en los grupos musculares de las piernas.

Catatonia

Es un síndrome que agrupa una diversa cantidad de síntomas, entre los cuales se encuentran los siguientes:

• Catalepsia: adopción de una postura por largos periodos de tiempo; musculatura rígida, actitud inmóvil.
• Flexibilidad cérea: resistencia ante cambios de postura, rigidez muscular; es posible mover al paciente y “obligarlo” a adoptar una posición incómoda.
• Negativismo: oposición a órdenes (pasivo), realizar la acción contraria (activo).
• Estupor: distanciamiento del entorno, mutismo y paralización corporal.

Estereotipias

Se trata de la repetición de movimientos o gestos innecesarios de forma continuada, contando con gran complejidad y produciéndose de modo organizado, aparentando intencionalidad. Se encuentra asociado a enfermedades mentales neuropsicológicas como demencia, autismo, o encefalitis. Pueden ser simples (trastornos orgánicos cerebrales) o complejos (trastornos psicóticos).

Manierismos

Se caracteriza por movimientos o gestos desproporcionados y repetitivos, los cuales exageran actos cotidianos como la escritura o el caminar. Suele formar parte de múltiples trastornos psíquicos, incluyendo la histeria o la esquizofrenia. Algunos ejemplos de manierismos son las posturas forzadas, sonrisas carentes de motivo o acciones innecesarias al desplazarse.

Acatisia


Es una sensación constante de inquietud, caracterizándose por generar en el paciente una necesidad de estar en movimiento. Quienes padecen del trastorno experimentan una gran dificultad para mantenerse quietos o en un estado de relajación al adoptar una posición fija.

Mutismo


Es un trastorno caracterizado por un silencio voluntario o involuntario; el paciente dejará de comunicarse verbalmente con quienes le rodean. Afecta al individuo en cualquier contexto, incluso en situaciones dónde no experimenta estrés o incomodidades.

Discinesia


Son contracciones musculares cíclicas originadas en las extremidades superiores, incluyendo la zona del cuello y espalda, siendo características presentes en la etapa aguda. En la etapa tardía, la discinesia ocasiona movimientos involuntarios en la cara, la lengua y la boca.

Apraxia

Es la dificultad para llevar a cabo tareas donde es necesario mantener una secuencia y coordinación de movimientos apropiada, como completar un rompecabezas o enviar una carta. El paciente experimentará diversos problemas para efectuar cualquier tipo de actividad con un mínimo de complejidad psicomotora.

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Psicomotricidad: ¿Qué es la Psicomotricidad?

La Psicomotricidad es una disciplina que tiene como eje el estudio del cuerpo y su construcción en relación al medio, en el devenir singular del sujeto: bebé, niño, joven y adulto. La construcción del cuerpo implica, en una relación dialéctica, aspectos biológicos, psíquicos, culturales y sociales que dan cuenta de un modo singular de ser y hacer del sujeto con el propio cuerpo, situado en encuentros y desencuentros con el medio.
El cuerpo, como eje de estudio es pensado y planteado desde una mirada y escucha particular, que implica al sujeto en la relación al Otro/otro y al medio que lo rodea. Es un cuerpo que se construye desde las bases biológicas, que son propias de la especie, en relación al Otro/otro, a través de encuentros y desencuentros, de acomodaciones y reacomodaciones.
La Psicomotricidad nos permite situar el modo singular de ser y hacer con el cuerpo, pensando a lo largo de la vida cuál es el encuentro y la relación del sujeto con su hacer, con el movimiento, con el espacio, el tiempo y el medio. Al mismo tiempo la Psicomotricidad nos invita a pensar el cuerpo en relación a la cultura, es decir al espacio y tiempo donde ese sujeto se desarrollará y vivirá.
La Psicomotricidad nace en Francia y tiene en nuestro país un recorrido desde la década de 1950. A lo largo de todos estos años, la disciplina se ha ido enriqueciendo y armando su especificidad en nuestro territorio. Los autores a partir de los cuales los psicomotricistas pensamos la estructuración psicomotriz son Wallon, De Ajuriaguerra, Bergés. Luego, a partir de las experiencias y el recorrido, hemos ido construyendo nuestra propia teoría basada en estos grandes maestros.


Ejes de estudio

Se identifican como ejes de estudio de la Psicomotricidad a la construcción del cuerpo - estructuración psicomotriz y los que corresponden al trastorno en el funcionamiento del cuerpo.
La estructuración psicomotriz se da en una relación de orden dialéctica del sujeto consigo mismo, con los otros, los objetos , el espacio y el tiempo. Consideramos para pensar el origen de la estructuración psicomotriz, los aportes de Henri Wallon, en torno a la función tónico postural, como vehiculizadora de la función humanizante (o corporizante) del Otro-otro.
Desde el inicio de la vida, el bebé realiza intercambios con su adulto cuidador, lo que nombramos como Diálogo tónico, concepto acuñado por Julián De Ajuriaguerra, para denominar estos encuentros y desencuentros posturales, pre-verbales, entre el bebé y su madre, que tienen como eje central el tono y su variabilidad entre tensión y distensión.
Esta mutualidad será la matriz de los futuros intercambios del sujeto.
Son ejes de estudio e investigación estructuración psicomotriz y la constructividad corporal (González, 2009), es a partir de esto que pensamos en el devenir singular y particular de cada sujeto con su cuerpo.
Cuando aparece algún disfuncionamiento o trastorno en relación al cuerpo y a su construcción, la Psicomotricidad acciona mediante la aplicación sistematizada y controlada de métodos y técnicas específicamente psicomotoras reconocidas por la ciencia, la práctica y la ética profesional. Desde esta perspectiva, además de la semiología propia de la Psicomotricidad, también se interviene en cuadros secundarios a otras patologías que presenten algún trastorno en relación al cuerpo. 


Campos de ejercicio profesional

Como práctica profesional, en Argentina, la Psicomotricidad opera y se desarrolla en los campos de la salud, de la educación y socio-comunitario.

• Ámbito de la salud: promoción y prevención de la salud y clínica o terapia psicomotriz.

• Ámbito de educación:educación común y educación especial, formación y capacitación docente, formación universitaria.

• Ámbito socio-comunitario: políticas de desarrollo social y comunitario en promoción, prevención y asistencia en diferentes grupos etáreos, donde se garantice la mirada del sujeto como sujeto de derecho.



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miércoles, 8 de noviembre de 2023

La psicomotricidad y su importancia en el desarrollo del niño

En el artículo se describen los objetivos e intervenciones educativas y terapéuticas de esta disciplina, como así también, los beneficios para el desarrollo humano.

La Psicomotricidad es una disciplina que considera de manera global a la persona, por lo tanto, sintetiza psiquismo y motricidad, con el fin de permitir al individuo adaptarse de manera flexible y armoniosa al medio que lo rodea. Además, pretende desarrollar las capacidades del individuo a través del movimiento, tanto en niños sanos, como en aquellos que sufren perturbaciones motrices.

Se entiende a la psicomotricidad como la intervención educativa o terapéutica que tiene como objetivo el desarrollo de las habilidades motrices, expresivas y creativas del niño a través del cuerpo, y utiliza el movimiento para el logro del mismo.

Esta disciplina tiene en cuenta diferentes indicadores para entender el proceso del desarrollo humano: la coordinación (expresión y control de la motricidad voluntaria), la función tónica, la postura y el equilibrio, el control emocional, la lateralidad, la orientación espacio temporal, el esquema corporal, la organización rítmica, las praxias, la grafomotricidad, la relación con los objetos y la comunicación.

La práctica psicomotriz 

Se realiza tanto de manera grupal como individual, a través de un enfoque que tiene en cuenta las diferentes necesidades especiales y características de los niños con problemas o patologías. Se trata de ayudar a aquellos que tienen dificultades para relacionarse con los demás y el mundo que les rodea. Se logra detectar, diagnosticar y tratar alteraciones y/o trastornos en el desarrollo, colaborando en su evolución.

También se trata de rehabilitar ciertas funciones, que se han visto afectadas por diversas patologías o trastornos.

Existen diferentes trastornos psicomotores que pueden diagnosticarse, entre los más importantes se encuentran los siguientes:

Dispraxia: implica una falta de organización del movimiento, es decir, una debilidad motriz generalizada o circunscrita a ciertas habilidades. Es una alteración de los movimientos voluntarios previamente aprendidos, que se ejecutan obedeciendo una orden.

Torpeza motriz: es la dificultad que tiene un niño para moverse en el espacio, tanto en el área corporal, como en el área del grafismo y de la construcción.

Inhibición psicomotriz: ésta problemática comúnmente no genera alteraciones en el medio. El niño inhibido se «sobreadapta» a los tiempos y espacios. Se caracteriza por la «hipokinesia», por lo tanto, pasa desapercibido. Entre otros signos, presenta «inhibición del movimiento», su movimiento está retenido, cosa no esperable en un niño, ya que la actividad motriz, es una vía de exploración y aprendizaje del medio, de los objetos, y del dominio y construcción de su propio cuerpo.

Inestabilidad motriz

Se trata de una agitación continua y desordenada, sin un objetivo útil en relación con una tarea. El niño presenta necesidad de movimiento y de contacto excesivo, que no puede satisfacer.

Cabe destacar que la práctica de la psicomotricidad es abordada, según el caso, interdisciplinariamente con las siguientes disciplinas: Medicina (Médico Pediatra, Fisiatra, Neurólogo, Psiquiatra); Psicología; Psicopedagogía, Fonoaudiología; Terapia Ocupacional, Pedagogía Especial, Acompañante Terapéutico y Kinesiología.

Beneficios de la psicomotricidad

– Facilita la adquisición del esquema corporal, permite que el niño tome conciencia y percepción de su propio cuerpo.

– Aborda los diferentes patrones motores como la marcha, la carrera, el salto, el lanzamiento y la recepción.

– Favorece el control del cuerpo, a través de la psicomotricidad, el niño aprende a dominar y adaptar su movimiento corporal.

– Ayuda a afirmar su lateralidad, control postural, equilibrio, coordinación, ubicación en tiempo y espacio.

– Estimula la percepción y discriminación de las cualidades de los objetos, así como la exploración de los diferentes usos que se les puede dar.

– Crea hábitos que facilitan el aprendizaje, mejora la memoria, la atención y concentración, así como la creatividad del niño.

– Introduce nociones espaciales como arriba-abajo, a un lado-al otro lado, delante-detrás, cerca-lejos y otros más, a partir de su propio cuerpo.

– Refuerza nociones básicas de color, tamaño, forma y cantidad a través de la experiencia directa con los elementos del entorno.

– Se integra a nivel social con sus compañeros, propicia el juego grupal.

– Reafirma su autoconcepto y autoestima, al sentirse más seguro emocionalmente, como consecuencia de conocer sus propios límites y capacidades.

Prof. Mariana Soledad Palacios

Psicomotricista M.P. 7590

Miembro de Fundación Clínica de la Familia

Fuente: fundacionclinicadelafamilia.org

Material de Educación Psicomotriz

 

Enlaces a libros:

Libro: La educación Psicomotriz

Libro: Psicología de la Educación Psicomotriz

Libro: Manual de psicomotricidad

Libro: Psicomotricidad en la educación infantil

Libro: Educación motriz y educación psicomotriz en preescolar y primaria

Libro: La educación psicomotriz - Necesidad de base en el desarrollo del niño

Libro: 150 maneras de incrementar la motivación en clase

Fuente: María del Carmen Cárdenas Zúñiga

https://mariadelcarmencardenasz.jimdofree.com/educaci%C3%B3n-psicomotriz/recursos

jueves, 28 de noviembre de 2019

Revistas de Psicomotricidad, Cs. Pedagógicas y Psicología


Listado de Revistas Kiné en la Biblioteca UCAECE
Donación: Prof. Ariela Fischer

CAJA Nº 1

·         1992-1993
Año 1: Nº1; Nº2; Nº3; Nº4; Nº5; Nº9
·         1993-1994-1995
Año 2: Nº6; Nº8; Nº9; Nº10 (2 ej.)
·         1994-1995
Año 3: Nº11; Nº13; Nº14; Nº15
·         1995-1996
Año 4: Nº16; Nº17; Nº18; Nº19; Nº20
·         1996-1997
Año 5: Nº21; Nº22; Nº23; Nº24; Nº25
·         1997-1998
Año 6: Nº26; Nº27; Nº28; Nº29; Nº30
·         1998-1999
Año 7: Nº31; Nº32 (2 ej.); Nº33; Nº34; Nº35
·         1999-2000
Año 8: Nº37; Nº38; Nº39; Nº40
·         2000-2001
Año 9: Nº41; Nº42; Nº43; Nº44;Nº45
·         2001-2002
Año 10: Nº46; Nº47; Nº48; 50
·         2003-2003
Año 11: Nº53; Nº55
·         2003-2004
Año 12: Nº60
·         2005
Año 13: Nº65
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Año 18: Nº86; Nº88; Nº89; Nº90
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Año 19: Nº91; Nº92; Nº93; Nº94; Nº95
·         2011-2012
Año 20: Nº96; Nº97; Nº98; Nº100
·         2012-2013
Año 21: Nº102; Nº103; Nº105

CAJA Nº 2

·         2013-2014
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·         2014-2015
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·         2015-2016
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·         2018-2019
Año 27: Nº133; Nº134; Nº135
·         2019
Año 28: Nº136; Nº137; Nº138