viernes, 5 de junio de 2026

Lecturas para el fin de semana: pongamos la lupa sobre Don DeLillo, un posmodernista elusivo y provocador

Con diecisiete novelas y un único volumen de relatos cortos, el norteamericano se fue erigiendo como uno de los escritores fundamentales de las últimas décadas. Oscuro, punzante y analista crítico de temas como la sociedad de consumo, la tecnología, la guerra, el terrorismo y la manipulación de las masas, desde este post facilitamos la compra y descarga en formato digital de sus siete últimos trabajos, más allá de ser un autor de gran presencia en librerías.

(Foto: composición propia).

De culto, en buena medida por su carácter introvertido, poco dado a los alardes públicos y los actos sociales, Don DeLillo (Nueva York, 1936) tampoco se prodiga en los medios. Rara vez concede entrevistas. Si acude a un acto literario en una librería, se han de imponer restricciones en el número de libros de cada lector para que los firme. Es, en parte, para evitar el "mercadeo" en internet: por un volumen con su rúbrica se paga mucho.

El trabajo de un personaje así, extraño ya a priori desde su actitud pública, es el que nos atrevimos a elegir desde este blog para proponerlo a nuestros seguidores en este primer fin de semana de junio.

Fascinación (Seix Barral, 1978)

(Foto: composición propia).

Recuperación de una novela imposible de encontrar, con uno de los argumentos más originales de toda su producción: la búsqueda de una película pornográfica protagonizada por Adolf Hitler.

La periodista Moll Robbins descubre la posible existencia de una película pornográfica rodada en el búnker nazi los últimos días antes de la caída de Berlín, y cuyo protagonista sería, ni más ni menos, que Hitler. Una persona dice tener acceso a ella, pero muchos quieren conseguirla. Desafortunadamente para Moll, en el mercado negro de la pornografía la moneda de cambio es el chantaje y la corrupción, y no hay precio demasiado alto. Mientras los personajes se olvidan de sus motivos, e incluso de su alma, DeLillo nos revela la terrible realidad de nuestra codicia.

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Los nombres (Seix Barral, 1982)

(Foto: composición propia).

James Axton, un analista de riesgo estadounidense que trabaja para una multinacional, recorre el Mediterráneo y Oriente Medio redactando informes acerca de los conflictos políticos y económicos de la zona. Estamos a finales de la década de 1970. Es la época de la Revolución islámica en Irán, los secuestros terroristas y el petróleo hostil.

En una isla del Egeo, Axton tiene noticia de un asesinato que apunta a una extraña secta de culto al lenguaje. Fascinado por esta violencia ritual, se obsesiona en encontrar una explicación. Su búsqueda nos lleva hasta los límites del lenguaje y la cultura, en un rompecabezas cuya solución se encuentra en las palabras.

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Ruido de fondo (Seix Barral, 1985)

(Foto: composición propia).

Jack Gladney, un profesor universitario, vive en una pequeña ciudad americana con Babette, su cuarta esposa, y los hijos que ambos han tenido de anteriores matrimonios. Marcados por el consumismo y el miedo a la muerte, los Gladney tratan de llevar una vida familiar tranquila cuando un terrible accidente industrial provoca un escape tóxico, una nube de gases letales que amenaza su ciudad.

DeLillo capta toda la extrañeza de la existencia humana en el mundo contemporáneo. La nube tóxica es una versión más visible y apremiante de ese ruido de fondo que rodea a los Gladney y a todos nosotros: el murmullo incesante de la televisión, las transmisiones de radio, las sirenas, las ondas ultrasónicas y electrónicas, todas esas señales omnipresentes que nos hechizan y nos paralizan.

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Submundo (Seix Barral, 1997)

(Foto: composición propia).

El autor relata en su novela más emblemática cincuenta años de historia estadounidense, y nos ofrece una visión única del alma de la sociedad moderna: sus miedos y obsesiones, sus esperanzas y deseos, sus logros y frustraciones.

Desde las grandes salas de baile de Nueva York hasta los bombardeos de Vietnam o la Guerra Fría, figuras que marcaron una época se mezclan con seres anónimos y juntos iluminan los secretos de nuestra era.

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Cosmópolis (Seix Barral, 2003)

(Foto: composición propia).

A sus veintiocho años, Eric Packer es multimillonario y asesor de inversiones. Un día de abril de 2000 se enfrenta a dos desafíos: apostar su fortuna contra la subida del yen y ganar, y cruzar la ciudad en su limusina para cortarse el pelo… y llegar con vida.

Durante su viaje, una odisea contemporánea fascinante, queda atrapado en un atasco producido por diversos acontecimientos: la llegada del Presidente a la ciudad, el funeral de un ídolo de la música, el rodaje de una película y una violenta manifestación política.

"Cosmópolis" transcurre en un solo día, el último de una época, símbolo del intervalo entre el final de la guerra fría y la actual era de terror, de los años 90, cuando el mercado financiero se desploma y la "nueva economía" inicia su agonía.

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Punto omega (Seix Barral, 2010)

(Foto: composición propia).

Richard Elster, un misterioso asesor de guerra del Pentágono, vive retirado en el desierto, donde ha ido en busca de espacio y tiempo. Hasta allí lo sigue Jim, un joven cineasta obstinado en rodar su película más ambiciosa: un plano fijo de la cara de Elster, mientras éste revela a cámara secretos de Estado y reflexiona sobre la guerra de Irak.

Los dos hombres comparten su tiempo charlando y bebiendo. Cuando la hija de Elster, Jessie, llega de visita, la dinámica de la historia se altera. Los tres pasarán horas hablando y contemplando el desolado paisaje, y establecerán unos vínculos tiernos y extraños a la vez, casi como si fueran una familia. Pero un hecho devastador pondrá esta relación en peligro.

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El silencio (Seix Barral, 2020)

(Foto: composición propia).

Año 2022. Cinco amigos han arreglado para cenar en un apartamento en Manhattan. Una profesora de Física jubilada, su esposo y su exalumno esperan a la pareja que se unirá a ellos tras un accidentado vuelo desde París. La conversación abarca desde las apuestas deportivas hasta el bourbon y el manuscrito de 1912 de Einstein sobre la teoría de la relatividad. De pronto, un apagón deja al mundo a oscuras y las conexiones digitales que han marcado nuestras vidas se cortan.

DeLillo completó esta novela pocas semanas antes del advenimiento de la pandemia de Covid-19. El silencio es la historia de una catástrofe diferente y una vuelta de tuerca al poshumanismo como tema central de su obra: si ya habíamos asimilado la tecnología como una parte esencial del ser humano, ¿qué queda de nosotros, de nuestra identidad, si nos vemos obligados a renunciar a ella?

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(Fuente: bajalibros.com / varios / redacción propia)

La historia secreta de Mafalda, o de cómo una publicidad frustrada dio origen al icónico personaje de Quino

Lo que comenzó como un encargo comercial destinado a promocionar una línea de productos para el hogar quedó archivado durante varios años. El material reapareció en una revista de actualidad y terminó por convertirse en un fenómeno cultural que trascendió generaciones y países.

El universo de Mafalda se expandió con personajes como Felipe, Manolito, Susanita, Miguelito, Libertad y Guille, reflejando diferentes aspectos de la sociedad argentina (Foto: elobservador.com.uy).

Mafalda, personaje que nos identifica ante el mundo si los hay, nació como parte de una campaña publicitaria que nunca vio la luz, quedó archivada durante años y estuvo cerca de convertirse en un proyecto olvidado. Más de seis décadas después, la creación de Quino vuelve al centro de la escena con una muestra inmersiva prevista para octubre en el Centro Cultural Recoleta porteño, una película en desarrollo y nuevas ediciones de la obra, en un contexto marcado por el cambio de los derechos editoriales del personaje.

Para entender el nacimiento de Mafalda hay que remontarse a comienzos de la década de 1960. Según relató la profesora y traductora Flavia Pittella, la empresa Siam lanzó una línea de electrodomésticos bajo la marca Mansfield y buscó una historieta que funcionara como soporte publicitario.

La propuesta contemplaba una familia argentina que utilizara los productos de la marca. Todos los personajes debían llevar nombres que comenzaran con la letra M. En ese contexto apareció Mafalda.

La primera aparición de Mafalda en una tira gráfica sucedió en 1964 cuando Quino recuperó el material para la revista Primera Plana (Foto:).

El autor tomó el nombre de un personaje secundario y lo incorporó a la historieta que desarrollaba para la campaña. Sin embargo, el proyecto encontró obstáculos. Los diarios no aceptaron la propuesta en los términos planteados y la historieta quedó archivada. Durante varios años, Mafalda permaneció fuera de circulación.

El destino cambió cuando la revista Primera Plana necesitó una tira gráfica. Quino recuperó aquel material guardado y le dio una nueva oportunidad. Así apareció por primera vez Mafalda en 1964.

El personaje que superó a su propio creador


La historieta nació como una tira diaria protagonizada por una niña de clase media y sus padres. Con el paso del tiempo, Quino incorporó nuevos personajes que ampliaron el universo narrativo.

Felipe, Manolito, Susanita, Miguelito, Libertad y Guille sumaron distintas miradas sobre la sociedad argentina. Cada uno representó valores, aspiraciones y contradicciones que enriquecieron las conversaciones con Mafalda. El autor encontró en esos personajes una forma de renovar la tira cuando sentía que ya había explorado muchas de las posibilidades de su protagonista.

Mafalda nació como parte de una campaña publicitaria frustrada para promocionar electrodomésticos Mansfield en la década de 1960 (Foto:).

Mafalda logró trascender el formato de historieta porque abordó temas universales. La guerra, la política, la desigualdad, la educación, la familia y la infancia aparecieron de forma constante en sus páginas.

Del archivo a un fenómeno mundial


La popularidad de Mafalda superó rápidamente las fronteras argentinas. La obra llegó a numerosos países y se tradujo a distintos idiomas. La editora española Esther Tusquets apostó por la historieta cuando todavía pocos advertían su potencial internacional. Esa decisión permitió que la obra alcanzara nuevos mercados y consolidara su prestigio.

Muchas preguntas planteadas por Mafalda mantienen vigencia. "Leyéndola hoy, hay un montón de cosas que siguen funcionando igual y un montón de injusticias que siguen siendo las mismas", afirmó Pittella. Ese vínculo con problemáticas que atraviesan distintas épocas ayuda a explicar el renovado interés por el personaje.

(Foto: Wikimedia).

Una nueva etapa para Mafalda

La actualidad de Mafalda reúne varios acontecimientos. Por un lado, se viene la mencionada muestra inmersiva para el mes de octubre que permitirá al público interactuar con imágenes y espacios inspirados en la historieta.

Por otro, el director Juan José Campanella trabaja en una película basada en el universo creado por Quino. A eso se suma la reedición de la obra y el cambio en la administración de sus derechos editoriales.

Más de 60 años después de su creación, Mafalda conserva una presencia poco habitual para un personaje de historieta. Su historia comenzó como una publicidad frustrada. El tiempo transformó aquel proyecto descartado en una referencia cultural que continúa vigente dentro y fuera de la Argentina.

(Fuente: Infobae / varios / redacción propia)

Seis antiguas tecnologías que desconcertaron a la ciencia moderna y aún son difíciles de replicar

Secretos perdidos, misterios imposibles, saberes olvidados: ciertos logros tecnológicos dejaron perplejas a generaciones enteras durante siglos y hasta hoy, lo cual demuestra que todavía tenemos mucho que aprender de las civilizaciones antiguas.

(Foto: Getty Images).

Incluso cuando la ciencia moderna comenzó a explicarlos, no disminuyó el asombro ante la sofisticación de lo que distintas culturas desarrollaron. Todo mediante prueba y error, observación minuciosa y oficio transmitido de mano en mano, hasta dar con soluciones que funcionaban de maravilla.

Desde una copa deslumbrante hasta construcciones que resisten terremotos y la corrosión del agua marina, pasando por esferas de oro inexplicables, hojas metálicas "aguadas" y colores siempre vivos. Todo muestra un conocimiento refinado que tardamos siglos en traducir al lenguaje científico moderno. 

Estos son algunos de esos ejemplos de técnicas admirables, varias en algún momento olvidadas, pero casi todas ya descifradas. Entenderlas nos dejó con más respeto aún por los artesanos, arquitectos y químicos que las inventaron.

La copa de Licurgo - siglo IV d.C.

(Foto: The Trustees Of The British Museum).

La copa de vidrio está cubierta con diversas escenas que representan la muerte de Licurgo, el rey de los edones en Tracia, tallada a partir de una sola pieza de vidrio, con una estructura externa con hojas de vid caladas que parece flotar alrededor del vaso.

Conocidas como diatreta, eran artículos de lujo que requerían un nivel de precisión, tiempo y destreza excepcionales para fabricarlas sin romper el vidrio en el proceso. Pocas sobrevivieron y entre ellas la de Licurgo sobresale, no sólo por su estado de conservación sino por su decoración figurativa compleja.

Pero lo extraordinario sucede si se cambia la iluminación: si la luz está del mismo lado que quien mira la copa, se ve verde, pero si la luz está al otro lado y atraviesa el vidrio hacia el observador, se ve roja.

Ese comportamiento ante la luz, reflejada o transmitida, fue un gran enigma hasta que a finales del siglo XX investigadores del Museo Británico, usando microscopía electrónica, descubrieron el motivo. El vidrio contiene nanopartículas de oro y plata dispersas de forma increíblemente uniforme.

El efecto se llama resonancia de plasmones superficiales: las nanopartículas absorben y dispersan distintas longitudes de onda de luz según el ángulo de incidencia. Investigadores en óptica y biomedicina hoy aprovechan ese fenómeno.

La granulación de oro etrusca - siglos VII-IV a.C.

(Foto: Getty Images).

Si miramos una joya etrusca de cerca, veremos superficies cubiertas de cientos -a veces miles- de minúsculas bolitas de oro, de menos de medio milímetro de diámetro, dispuestas con una regularidad y una precisión impresionante.

No hay costuras visibles. No hay soldaduras que deformen las esferas. Simplemente están ahí, pegadas con una limpieza técnica que hizo que durante siglos nadie entendiera cómo. La respuesta sólo llegó en el siglo XX, cuando gracias a la arqueometalurgia experimental empezó a consolidarse la comprensión del logro de este efecto.

La explicación moderna más aceptada es que los orfebres etruscos trabajaban las piezas uniendo oro con oro a muy baja temperatura; el precioso metal se fundía consigo mismo sin llegar a derretirse del todo.

Colocaban diminutas esferas sobre la superficie y las fijaban con una mezcla casi invisible de sales de cobre y un aglutinante orgánico. Luego, al calentar la pieza en el horno, el cobre permitía que los puntos de contacto se soldaran entre sí sin que el oro llegara a fundirse por completo. Así, cada bolita quedaba perfecta y en su sitio. Elegante, sutil, efectivo.

El pigmento azul maya - siglos IX-XVI d.C.

(Foto: Getty Images).

El azul maya es uno de los pigmentos más resistentes que se conocen. Murales pintados hace más de mil años en Chichén Itzá, Bonampak o Cacaxtla mantienen su color con una vividez que desafía el tiempo, la humedad tropical, los ácidos y los álcalis.

Análisis modernos descubrieron que se trata de una combinación de índigo -el tinte orgánico extraído de la planta indigofera suffruticosa- con palygorskita, una arcilla fibrosa con una estructura porosa particular. El índigo queda atrapado en los canales de la arcilla, protegido del entorno.

La composición básica del pigmento se conoce desde hace décadas y, desde al menos 1990, varios grupos de investigación han logrado réplicas aproximadas en laboratorios.

Pero "aproximado" no es lo mismo que "idéntico", y el reto está en que la extraordinaria estabilidad del azul maya depende de detalles finos en la interacción entre el tinte y la arcilla a escala molecular.

La investigación actual se centra en comprender con precisión cómo se organiza el índigo dentro de la estructura de la palygorskita y qué factores mineralógicos influyen en su estabilidad, incluyendo el tipo de arcilla utilizada.

El concreto romano - siglos II a.C.-II d.C.

(Foto: Getty Images).

Si algo es un hecho sólido es que el hormigón romano dura milenios. No hay más que ver el Panteón, ese magnífico "templo de todos los dioses", con la cúpula de hormigón no reforzado más grande del mundo, que ha estado en pie desde el año 125 d.C.

Pero quizás aún más impresionante es lo que ocurre bajo el mar. Muelles y estructuras portuarias del Imperio sobreviven sumergidos en el Mediterráneo, mostrando una durabilidad excepcional en ambientes marinos, mientras que el hormigón moderno se deteriora en pocas décadas en esas mismas condiciones.

El mecanismo fue esquivo durante mucho tiempo porque el concreto romano no se parece al moderno, que usa cemento Portland, un material obtenido al calentar caliza y arcillas a altísimas temperaturas, generando resistencia en poco tiempo.

En contraste, el hormigón romano desarrollaba sus propiedades más lentamente, a veces durante siglos, y utilizaba puzolana, la ceniza volcánica que los romanos obtenían principalmente de la región de Pozzuoli, mezclada con cal y, en el caso de las estructuras portuarias, agua de mar.

Durante décadas, los investigadores sabían cuáles eran los ingredientes pero no terminaban de entender el resultado. Entre finales del siglo XX y las primeras décadas de nuestro siglo, equipos de universidades y centros de investigación realizaron una serie de estudios que fueron ayudando a completar el cuadro.

Resulta que la interacción a largo plazo entre la cal, la ceniza volcánica y el agua de mar favorece la formación de nuevos minerales -como la tobermorita- y otras fases cristalinas, que pueden rellenar microfisuras continuamente. El hormigón se autorefuerza. No es una metáfora: los cristales crecen físicamente dentro de las grietas y las van sellando.

El material ya ha sido replicado en laboratorio. El obstáculo para adoptarlo a escala industrial no es sólo técnico, sino también logístico y económico, pues requiere ceniza volcánica específica y procesos distintos a los habituales en la industria de la construcción moderna.

El acero de Damasco - siglos III-XVIII d.C.
 

(Foto: Getty Images).

El acero de Damasco es legendario. En el Medioevo se decía que las espadas forjadas con él "podían hasta cortar un pañuelo de seda en el aire".

Eran reconocibles por su característico patrón ondulado en la superficie, que se convirtió en su marca distintiva, y destacaban por una combinación excepcional de dureza, capacidad de corte y elasticidad que evitaba que se rompieran.

Aunque se le conoce como acero de Damasco, su origen estaba mucho más al este, en Asia del Sur, donde hábiles artesanos metalúrgicos elaboraban el material del cual estaban hechas. Era un acero de altísimo contenido en carbono conocido como wootz.

Lo hacían metiendo hierro y una fuente de carbono -como plantas o madera- dentro de un crisol que luego sellaban y calentaban hasta que todo se fundiera por completo. Así, el metal se licuaba completamente, el carbono se distribuía homogéneamente, y al enfriarse lentamente, se formaban estructuras internas extremadamente finas.

Lingotes de ese acero viajaban a través de redes comerciales hacia Medio Oriente, donde forjadores especializados los transformaban en esas espadas y dagas de gran prestigio. La técnica se perdió hacia el siglo XVIII, probablemente, según la literatura especializada, debido a una combinación de factores, entre ellos que se agotaran los yacimientos específicos del hierro indio, que era su materia prima. Sin ese mineral con su perfil exacto de impurezas, la magia dejaba de funcionar.

En la década de 1980, los metalúrgicos estadounidenses Oleg D. Sherby y Jeffrey Wadsworth (Universidad de Stanford) propusieron una explicación experimental del acero de Damasco. Mostraron que sus características podían reproducirse con aceros modernos de alto carbono, que durante el enfriamiento desarrollan patrones ondulados similares.

A partir de este y otros trabajos, el misterio dejó de serlo en su funcionamiento general, aunque no en todos sus detalles históricos. Hoy existen aceros modernos capaces de igualar o incluso superar el rendimiento de corte del acero de Damasco, pero no de borrar la imagen de una espada forjada con maestría cortando un delicado pañuelo de seda en pleno vuelo.

La mampostería poligonal inca - siglos XV-XVI d.C.

(Foto: Getty Images).

La mampostería inca desafía la intuición. Bloques de piedra de varias toneladas encajan entre sí con una precisión tal que no cabe ni una hoja de papel entre ellos. No hay mortero. No hay cemento. Sólo piedra contra piedra, ajustada con una exactitud que parece imposible para una civilización sin hierro, sin rueda funcional para transporte pesado y sin herramientas modernas.

En lugares como Sacsayhuamán o Machu Picchu, los muros no solamente encajan: resisten. Han sobrevivido a siglos de terremotos que derribaron construcciones coloniales mucho más recientes.

Las piedras no son uniformes ni rectangulares; son irregulares, con múltiples caras que encajan entre sí como un rompecabezas tridimensional. Durante mucho tiempo, la pregunta fue inevitable: ¿cómo lograron ese nivel de precisión?

La respuesta, documentada en detalle por el arquitecto e investigador Jean-Pierre Protzen en un artículo de 1985 en el Journal of the Society of Architectural Historians, es a la vez sencilla y humana: martillos de piedra dura, un proceso sistemático de prueba y error, y abrasión progresiva.

Los incas trabajaban cada bloque de forma individual: tallaban una cara, la colocaban contra la piedra adyacente para ver dónde había contacto, marcaban los puntos altos, los reducían, y repetían, hasta lograr un ajuste perfecto. Protzen lo demostró de manera práctica: replicó el proceso personalmente en el campo, con herramientas similares a las que habrían usado los canteros incas.

Aunque no hay un secreto oculto en el sentido tecnológico, sí hay algo que hoy resulta difícil de replicar a escala: el nivel de precisión y tiempo invertido por miles de trabajadores organizados en un sistema de mita, durante años o décadas, con un conocimiento del territorio y la piedra acumulado a lo largo de generaciones. 

(Fuente: BBC Mundo / varios / redacción propia)

jueves, 4 de junio de 2026

Agenda Cultural: cuatro obras de teatro independiente para ver en Buenos Aires durante el mes de junio

Entre todas las propuestas culturales que ofrece Buenos Aires, el teatro es una de las más destacadas. Hay muchísimas obras a lo largo y ancho de la ciudad, por lo que puede ser difícil decidirse por una. Desde este espacio, intentamos ayudar en esa elección sugiriendo cuatro puestas destacadas dentro del inmenso abanico de posibilidades que propone la escena del teatro independiente y autogestionado.

(Foto: composición propia).

Buenos Aires, junto con Nueva York, Londres, París y algunas escasas otras, se encuentra entre las ciudades de mayor actividad teatral en todo el planeta, con una oferta que va desde las grandes producciones hasta las puestas independientes en pequeños e íntimos reductos. A la segunda categoría pertenecen estos cuatro espectáculos que seleccionamos para recomendar a los visitantes de nuestro blog, de los que se podrá disfrutar, por lo menos, durante el mes de junio completo.

La absurda idea de soltar, de Carol Peirelli - Savia Espacio Cultural (Jufré 127, CABA)

(Foto: composición propia).

Una historia íntima que captura los pequeños momentos que le dan forma al amor y, paralelamente, transita sus inevitables pérdidas. Un puente entre el pasado y el presente, donde ambos tiempos conviven en un equilibrio frágil y constante. "La absurda idea de soltar" explora con sensibilidad las relaciones humanas y la complejidad de creer que el tiempo todo lo cura.

Para adquirir entradas, hacer click en este link.

Ambiente, de Martín Slipak - Estudio Los Vidrios (Donado 2348, CABA)

(Foto: composición propia).

Un joven visita a sus padres para pedirles que vendan su casa y con el dinero compren dos pequeños departamentos. Uno para ellos y otro para él. El planteo cae de sorpresa y desata un debate incómodo y dialéctico entre los miembros de la familia, en el que se discuten cuestiones como las responsabilidades entre padres e hijos, las exigencias, los sacrificios y las distintas realidades generacionales. Una foto sobre esta crisis de época que impacta indefectiblemente en los vínculos.

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Si vos me amás, yo te gano, de Nina Hack - Galpón de Guevara (Guevara 326, CABA)

(Foto: composición propia).

Una nieta, su abuelo y el fútbol como excusa para actuar. Un relato sobre el deseo, la identidad y la cancha. Una obra que cruza generaciones a partir de recuerdos y partidos. Tres jugadoras de "futsal" y un abuelo arman un relato íntimo donde se mezclan el sudor, la disciplina, las ganas y la pasión.

Para adquirir entradas, hacer click en este link.

La habitación desconocida, de Gonzalo Martínez - Teatro San Martín (Av. Corrientes 1530, CABA)

(Foto: composición propia).

Encontrar partenaire amoroso es un abismo. Dos seres arrojados al mundo, Paula y Horacio, intentaron cumplir con todas las etapas del amor y fracasaron. "La habitación desconocida" es la radiografía de un duelo, un documental apócrifo sobre un matrimonio que se separa y que da cuenta del desarmado de lo familiar, en el que la cronología de los hechos se interrumpe, está estallada. Como los corazones de estos seres que laten constantes, sanando aunque convalecientes, a pesar de ellos. En esa lucha por el desamor que es esta obra se esgrime el alma toda.

Para adquirir entradas, hacer click en este link.

(Fuente: Indie Hoy / varios / redacción propia)

Alguien creó una página web para responder a una pregunta de estas épocas en tiempo real: ¿la IA ya es rentable?

La primera respuesta, rápida y corta, es un rotundo "no": los modelos de inteligencia artificial no están siendo rentable para quienes la crean, pero sí lo están siendo para quienes les venden las herramientas.

(Foto: isaiprofitable.com / composición propia).

Existe un sitio web llamado Is AI Profitable Yet? cuya única misión es responder a una de las preguntas más importantes -y más incómodas- de la industria tecnológica actual: ¿la inteligencia artificial gana dinero ya? La respuesta visual es absolutamente contundente y la vemos en detalle en ésta captura de pantalla:

(Foto: captura de pantalla).

La respuesta corta es a priori un gran "no", pero cuidado, porque esa respuesta es en cierto sentido engañosa. En el gráfico efectivamente se ve cómo las empresas que están construyendo los modelos frontera están gastando dinero como si no hubiera mañana, y todas gastan mucho más de lo que ingresan

Las cuatro que aparecen con largas barras de color rojo (gastos) y cortísimas barras de color verde (ingresos) son precisamente las empresas que están apostándolo casi todo al futuro de la IA. Amazon, Alphabet, Microsoft y Meta no han parado de incrementar su capex (gastos de capital) en los últimos años, y eso hace que lógicamente sus cuentas estén en rojo.

De hecho, los anuncios de estos "hiperescaladores" en sus últimos resultados financieros no sólo no han suavizado ese capex, sino que lo han impulsado aún más. Se prevé que el capex combinado de estas tecnológicas para 2026 ascienda a 725.000 millones de dólares, el 25% de todo el gasto militar mundial.

Pero es que el mensaje de "todos están perdiendo dinero" es peligroso, porque lo que están haciendo todas estas empresas es invertir en su futuro aunque al hacerlo se estén quedando sin flujo de caja. Hay dos ejemplos claros que nos pueden poner sobre aviso.

Las empresas están gastando tanto en infraestructura de IA que se están quedando sin flujo de caja. Es una apuesta peligrosa (Foto: Financial Times).

El primero es Amazon, que no paró de invertir dinero durante años y luego se convirtió en el gigante que es hoy en día. El segundo, Uber, empresa a la que le pasó lo mismo: perdió (invirtió) dinero durante una década, y aunque no tiene la dimensión ni el éxito de Amazon, hoy en día es referente mundial absoluto en su segmento

Eso nos deja un mensaje claro: no es lo mismo no ser rentable por invertir en el futuro que no tener claro el modelo económico. Y todas esas empresas tienen muy claro el modelo económico de la IA: es invertir hoy para ganar (mucho) mañana

Nvidia es el gran ganador, pero no el único

La gran ironía de la IA es que por ahora el gran negocio no parece estar en la IA, sino en venderle infraestructura a quienes intentan hacer negocio con ella. Es lo mismo que ocurrió, para poner un ejemplo claro, durante la fiebre del oro a mediados del siglo XIX en California: quienes amasaron fortunas estables no fueron los mineros que buscaban el oro, sino quienes les proporcionaban servicios y herramientas

Hay varios ejemplos muy conocidos: Levi Strauss vio la necesidad de ropa resistente, Samuel Brannan compró todas las palas, picos y sartenes que pudo en la zona, y Henry Wells y William Fargo fundaron la famosa compañía de servicios financieros y correos que permitía enviar dinero y suministros de forma segura a los buscadores de oro.

Nvidia está básicamente haciendo eso: fabricando y vendiendo "palas". Eso ha provocado un crecimiento absolutamente extraordinario en bolsa, y en los últimos tres años se ha convertido en la empresa más valiosa del mundo y no ha parado de batir récords de capitalización bursátil. 

Aquí hay que matizar que las estimaciones de esa web son llamativas, pero no significan que estas empresas estén ni mucho menos en quiebra. Google / Alphabet sigue ganando miles de millones de dólares cada trimestre, y lo mismo ocurre con sus rivales.

Todas esas barras rojas no implican que la IA sea "humo": sólo nos dicen que estamos pagando la factura del experimento. Uno que podría salir mal, desde luego, pero que también podría salir realmente muy bien. La frase que mejor resume esta "fiebre de la IA" es la que pronunció Mark Zuckerberg hace unos meses: "Vamos a invertir agresivamente. Incluso si perdiéramos un par de cientos de miles de millones de dólares sería un fastidio, pero es mejor que quedarnos atrás en la carrera por la superinteligencia".

El crecimiento de los fabricantes de memorias en bolsa es extraordinario. En tan solo un año han multiplicado hasta por once sus capitalizaciones bursátiles (Foto: Reuters).

De hecho, estamos viendo cómo un gran número de empresas tecnológicas han crecido de forma extraordinaria en los últimos meses gracias a la demanda de hardware y componentes como memorias. Micron, SK Hynix y Samsung son las grandes beneficiadas de esta situación, pero tampoco son las únicas. Estos días hemos visto cómo los fabricantes de PCs apenas crecen en ingresos por esos PCs, pero lo están haciendo con los servidores.

Hay más ganadores. Están los fabricantes de equipos de fotolitografía como ASML o Applied Materials, pero también las empresas eléctricas, de refrigeración líquida, de networking, de almacenamiento y, por supuesto, las empresas especializadas en construcción de data centers

En resumen, la página en cuestión responde a la pregunta de una forma demasiado acotada, porque el segmento de IA no es sólo aquel en el que se mueven OpenAI, Anthropic, Microsoft, xAI o Google. Lo que está pasando es simplemente que el gran negocio de la IA no está actualmente donde todo el mundo cree

La IA sí está siendo muy rentable. El problema es que quizás estamos mirando al sitio equivocado.

(Fuente: Xataka / varios / redacción propia)

miércoles, 3 de junio de 2026

Agenda Cultural: el ex Centro Cultural Kirchner, hoy llamado Palacio Libertad, presenta sus primeras propuestas artísticas para comenzar junio

El complejo cultural más importante de Latinoamérica -ubicado en Sarmiento 151, CABA- ofrece esta semana mucho tango, danza moderna y baile para todos. El acceso, como siempre, es libre y gratuito para todas las actividades.

Cucuza Castiello: 50 años cantando tangos 

(Foto: prensa Palacio Libertad).

El gran cantor Hernán "Cucuza" Castiello celebra medio siglo con el tango en un concierto especial junto a su Trío Inestable, integrado por Nicolás Perrone, Juan Pablo Gallardo y Mateo Castiello. La presentación, que forma parte del ciclo "Otoño Tango", contará además con invitados como Lidia Borda, Ariel Ardit, Franco Luciani, Florian, Mensunda Pagüer Trío + 1, Nicolás Trono y Federico Serna.

Sábado 6 de junio, 20:00 - Auditorio Nacional.

Algoritmo, por la Máquina Argentina de Danza

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Con dirección de Ricky Pashkus, la compañía Máquina Argentina de Danza presenta tres funciones de "Algoritmo", obra coreográfica de teatro musical que explora, desde el cuerpo y el ritmo, las tensiones entre lo humano y los sistemas que construimos para organizarnos.

Viernes 5 y sábado 6 de junio, 20:00 - Sala Argentina.
Domingo 7, 19:00 - Sala Argentina.

Sinfónica Juvenil Nacional Libertador San Martín

(Foto: prensa Palacio Libertad).

La orquesta celebrará el 90.º aniversario de su director titular, Mario Benzecry, con un programa que ofrece un recorrido desde el siglo XVII al siglo XX: obras de Bach, Paganini, Bruch y Prokófiev. Miguel Negri participa como violinista invitado.

Domingo 7 de junio, 19:00 - Auditorio Nacional.

Crepusculares: Así se baila el tango, de Laura Falcoff

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Una nueva fecha para aprovechar la luz del atardecer en La Cúpula. En esta oportunidad, "Crepusculares" se suma a la programación de "Otoño Tango" con una presentación a cargo de la compañía Anoche Tango. Danza, humor y teatralidad se fusionan para adentrarse en los códigos y rituales de la milonga.

Sábado 6 y domingo 7 de junio, 18:00 - La Cúpula.

Otoño Tango: más conciertos

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Sigue adelante el encuentro dedicado al tango, con muchas propuestas para todos los gustos. Esta semana, el Sexteto Gorriones ofrece un homenaje a Mariano Mores, La Grela Quinteto de Tango combina en vivo tango de concierto y música de cámara y el Coro Nacional de Música Argentina canta tango junto a invitados.

Distintas fechas y espacios. La programación completa puede visitarse haciendo click aquí.

Ritmos Argentinos: edición rock

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Un nuevo encuentro del ciclo federal de música articulado junto a la Red de Casas de la Cultura. En esta oportunidad, participan tres artistas de nuestro país: La Loca Rock And Roll, proveniente de Lobos (provincia de Buenos Aires), THM (Ciudad de Buenos Aires) y Maniquí, de Concordia (Entre Ríos).

Viernes 5 de junio, 17:00 - Plaza seca.

Tito Francia, tejedor de voces, por la Orquesta Nacional de Música Argentina

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Un concierto en homenaje a Tito Francia, a 100 años del nacimiento del gran compositor mendocino. Bajo la dirección de César Iván Lara, se suman como invitados los cantantes Lisandro Bertín y Gabriela Fernández, junto a dos parejas pertenecientes al Ballet Folklórico Nacional.

Viernes 5 de junio, 20:00 - Auditorio Nacional.

Mejor bailemos..¡swing!

(Foto: prensa Palacio Libertad).

Una nueva clase de iniciación al swing a cargo de Leandro Salazar y Ornella Sordelli, integrantes del equipo de la Escuela de Baile Swing City. Luego habrá una práctica abierta para todos los niveles de baile. Una invitación a todas las personas, sin importar edad ni experiencia.

Jueves 4 de junio, 18:00 - Plaza seca.

Guastavino y Villa-Lobos, por Daniela Salinas y Lilia Salsano

(Foto: prensa Palacio Libertad).

En una nueva función del ciclo de cámara "Clásica y cercana", las pianistas Daniela Salinas y Lilia Salsano presentan "Alma de dos mundos", un programa de música latinoamericana del siglo XX, con piezas del compositor brasileño Heitor Villa-Lobos y del argentino Carlos Guastavino.

Sábado 6 de junio, 18:00 - Salón de Honor.

(Fuente: prensa Palacio Libertad / redacción propia)

Libros sobre temas difíciles: adicciones, violencia y discurso político autoritario y controlador

Hoy no proponemos ficción, tampoco aventura ni romance, mucho menos fantasía: llegó el momento de ensayos y análisis acerca de temas duros, preocupantes, pero que deben ser tratados. Todos se consiguen en librerías pero, como solemos facilitar a nuestros visitantes, se pueden comprar y descargar en formato digital de este post.

(Foto: composición propia).

Dos de los tres temas que tratan estos textos son tan antiguos como la humanidad misma: la violencia en sus más diversas formas y las adicciones. El tercero es, en particular, muy de los tiempos que nos tocan vivir, y tiene que ver con el discurso manipulador de los estados. Los dos primeros son de muy reciete aparición, mientras que el restante se publicó en el año 2017 pero ya se ha convertido en un clásico de una sorprendente -y lamentable- actualidad.

En el reino de los espíritus hambrientos, de Gabor Maté (Capitán Swing, 2026)

(Foto: composición propia).

Desde su publicación original, este libro se ha consagrado como base fundamental para quien busque comprender el trauma, la adicción y la recuperación. En sus páginas, Gabor Maté replantea el trastorno por consumo de sustancias como una respuesta al sufrimiento, no como un fracaso moral, y ofrece un camino diferente hacia la comprensión, la esperanza y la reparación social.

Ofrecer apoyo, lograr un cambio social eficaz y comprender la adicción puede resultar difícil para quienes no la han experimentado de primera mano. A través de estudios de casos, investigaciones neuropsiquiátricas de vanguardia y sus lúcidos análisis, Maté explora cómo la historia personal, el desarrollo emocional, la química cerebral, las condiciones sociales y otros factores estructurales como los traumas no superados, influyen en la adicción.

Aboga por enfoques humanos y compasivos que se centren en la sanación integral de la persona y la cultura, y muestra cómo el castigo, el estigma y el aislamiento sólo empeoran los resultados. Un examen inquietante, compasivo y profundamente personal de la naturaleza de la adicción.

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De qué hablamos cuando hablamos de violencia, de Valeria Campos Salvaterra (Herder, 2026)

(Foto: composición propia).

La violencia es una fuerza que desborda cualquier intento de definición. Adopta múltiples formas y atraviesa nuestra experiencia en todos sus niveles: el lenguaje, el saber, la política, el cuerpo. Así, hablar de la violencia es mostrar cómo se entrelaza con nuestras categorías más básicas y cuestiona los marcos desde los que intentamos entenderla.

En este libro, Valeria Campos presenta una lectura filosófica que reúne a Platón, Nietzsche, Lévinas, Benjamin y Butler, trazando un mapa donde el conocimiento y el poder se cruzan. El resultado es una invitación a pensar filosóficamente la violencia y sus efectos visibles en nuestras vidas.

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No pienses en un elefante, de George Lakoff (Península, 2017)

(Foto: composición propia).

Las palabras no son inocentes. Puede que aún menos de lo que pensábamos. La palabra "elefante" hace que evoquemos automáticamente a un animal de trompa flexible y orejas grandes. Incluso cuando le pedimos a alguien que no piense en uno, lo estamos evocando. No sólo eso: estamos dando carta de validez a esa palabra para referirnos a ese animal en concreto.

Lo mismo ocurre en el lenguaje político. Los republicanos estadounidenses, por ejemplo pero no de forma excluyente, desde Reagan y hasta Trump, han conseguido activar, en una parte significativa de la población, los marcos mentales que más les convienen, entre ellos el del Estado como "padre estricto" que define reglas de conducta, que castiga y educa con firmeza cuando la situación lo requiere. Movilizan así entre sus votantes representaciones como la del individuo expoliado por el Estado (para justificar la rebaja de los impuestos) y mitos como el del carácter sacrosanto del matrimonio (para oponerse al matrimonio homosexual). Desde entonces, esa práctica se repite en muchos países del mundo, incluyendo Argentina y otros de Latinoamérica.

¿Puede esa estrategia funcionar en sentido contrario? ¿Podrían utilizarse los marcos mentales para activar otros valores, principios y directrices políticas? ¿Hacer, por ejemplo, que la apuesta por la paz y el diálogo tenga más peso que el miedo al terrorismo? A estas preguntas trata de responder George Lakoff en este amenísimo ensayo convertido ya por derecho propio en un clásico contemporáneo.

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(Fuente: bajalibros.com / varios / redacción propia)