jueves, 3 de abril de 2025

Se reedita "Blow by Blow", el álbum de Jeff Beck que reinventó la guitarra instrumental

Lanzado hace 50 años, marcó un antes y un después en la fusión del rock con el jazz y el funk. Los roles clave de George Martin y Stevie Wonder.

Jeff Beck (Foto: Wikimedia Commons).

A findes de marzo de 1975, hace medio siglo, Jeff Beck, el virtuoso guitarrista británico, lanzó "Blow by Blow", que marcó un hito en la música instrumental y consolidó su transición hacia el jazz fusion y el funk rock.

Este trabajo, producido por el legendario George Martin, conocido por su colaboración con The Beatles, alcanzó el puesto número 4 en la lista Billboard 200 y obtuvo la certificación de platino por la RIAA.

Proceso de grabación y músicos participantes

Tras la disolución del trío Beck, Bogert & Appice en 1974, Beck se inspiró en el sonido de bandas como Mahavishnu Orchestra y en álbumes como "Spectrum" de Billy Cobham. Decidido a explorar nuevas direcciones musicales, reunió a un grupo de talentosos músicos para la grabación en los estudios AIR de Londres en octubre de 1974.

La alineación incluyó a Max Middleton en teclados, Phil Chen en bajo y Richard Bailey en batería. Además, Stevie Wonder contribuyó componiendo dos temas: "Cause We've Ended as Lovers" y "Thelonius", y tocó el clavinet en este último. George Martin, desde la producción, aportó su experiencia en los arreglos orquestales que enriquecen el álbum.

Reseña de los temas

• You Know What I Mean: tema de apertura con un marcado ritmo funk, donde el clavinet y la batería establecen una base rítmica sobre la cual Beck despliega su característico estilo guitarrístico.

• She's a Woman: versión instrumental del clásico de Lennon/McCartney, destacada por el uso del talkbox por parte de Beck, añadiendo una dimensión vocalizada a su interpretación.

• Constipated Duck: pieza que exhibe la destreza técnica de Beck, con cambios rítmicos y una interacción dinámica entre la guitarra y la sección rítmica.

• Air Blower: composición que fusiona elementos de jazz rock, permitiendo amplias improvisaciones y destacando la sinergia entre los músicos.

• Scatterbrain: tema complejo con influencias de Mahavishnu Orchestra, caracterizado por su estructura intrincada y solos virtuosos, complementados por arreglos orquestales de Martin.

• Cause We've Ended as Lovers: emotiva balada compuesta por Stevie Wonder, dedicada al guitarrista Roy Buchanan. Beck interpreta con profunda sensibilidad, creando una de las piezas más memorables del álbum.

• Thelonius: el otro aporte de Wonder, este tema vibrante y rítmico destaca por el clavinet y la interacción entre los instrumentos, rindiendo homenaje al pianista Thelonious Monk.

• Freeway Jam: composición de Max Middleton que se convirtió en un clásico en los conciertos de Beck, conocida por su riff pegajoso y energía contagiosa.

• Diamond Dust: pieza final y la más extensa del álbum, caracterizada por su atmósfera introspectiva y arreglos orquestales, ofreciendo un cierre contemplativo al viaje musical.

Cubierta del legendario álbum (Foto: Youtube).

"Blow by Blow" representó una desviación audaz de las tendencias predominantes en el rock de la época, introduciendo una fusión sofisticada de jazz y funk. La maestría técnica de Beck y su capacidad para transmitir emoción sin necesidad de letras consolidaron su reputación como "el guitarrista de los guitarristas".

El álbum no sólo influyó en contemporáneos, sino que también inspiró a generaciones posteriores de músicos, estableciendo un estándar en la música instrumental y reafirmando la guitarra como un medio expresivo central en el rock.

(Fuente: Noticias Argentinas)

Viaja en el tiempo: así se puede ver cómo era nuestro barrio en el pasado con Google Maps

Sin instalar nada, se pueden ver fotos callejeras de años anteriores que revelan cambios urbanos o detalles que ya no existen. Todo eso, desde la comodidad de un teléfono o computadora.  

(Foto: Freepik).

No hace falta una máquina del tiempo ni un dispositivo futurista. Hoy, cualquier persona con acceso a internet puede retroceder más de una década y ver cómo lucía su calle, su barrio o incluso la fachada de su casa. Todo gracias a una función poco conocida de Google Maps que permite acceder a imágenes históricas capturadas por los vehículos del proyecto Street View desde 2007.

Desde su lanzamiento en 2005, Maps dejó de ser una simple herramienta para buscar direcciones y se convirtió en una plataforma integral para explorar el mundo. Entre sus funciones menos conocidas está la posibilidad de revisar registros visuales del pasado.

Así se puede activar la vista del pasado de Google Maps

Esta herramienta funciona tanto en computadoras como en dispositivos móviles, y su uso es sencillo. Para acceder desde un teléfono Android o iPhone, sólo se necesita abrir la aplicación, buscar una dirección o mantener presionado sobre un punto del mapa para fijar una "tachuela".

Una vez que aparece la vista previa de Street View, se toca el centro de la imagen. En la parte inferior habrá una opción llamada "Ver más fechas". Al seleccionarla, se desplegará un menú con las imágenes disponibles tomadas en años anteriores.

Desde una computadora, el procedimiento es similar. Se abre Google Maps desde el navegador, se introduce una dirección o se hace clic sobre cualquier sitio que tenga cobertura de Street View. En la parte inferior derecha aparecerá una miniatura: al hacer clic, se accede a la imagen de calle. Si existen registros de distintas fechas, se mostrará una línea de tiempo (ver imagen debajo). Sólo se debe deslizar y elegir el año que se quiera explorar.

Se puede visitar un lugar en diferentes años y ver cómo estaba constituida la distribución urbana (Foto: captura de pantalla).

La primera reacción de muchos usuarios al usar esta función es la sorpresa. Al retroceder a una imagen de 2008 o 2012, es posible reencontrarse con una versión anterior del vecindario. La imagen puede despertar recuerdos, evocar historias familiares o marcar visualmente el paso del tiempo.

Además del interés personal, esta herramienta es útil para quienes desean analizar cómo evolucionó una zona. Urbanistas, arquitectos y documentalistas suelen utilizarla para comparar etapas del desarrollo urbano. En ocasiones, incluso ha sido clave en investigaciones criminales o proyectos de recuperación histórica, donde contar con una vista previa de un entorno en otro momento ha permitido reconstruir contextos.

Qué beneficios puede traer la opción de Google Maps

Aunque mirar el pasado puede parecer un simple ejercicio de curiosidad, la utilidad de esta opción trasciende lo emocional. Personas interesadas en adquirir una propiedad pueden observar si una calle era tranquila hace diez años, si un edificio estaba en construcción, o si una zona era más verde antes de que se desarrollaran obras nuevas.

Para negocios también representa una oportunidad de mostrar su evolución. Desde reformas en una fachada hasta el crecimiento de un centro comercial, todo queda registrado visualmente y puede ser útil para estrategias de comunicación o análisis comercial.

En ciudades donde el crecimiento urbano ha sido acelerado, las imágenes históricas permiten rastrear cómo se transformó una avenida, cómo cambió el acceso a un barrio, o cuántas veces fue intervenido un espacio público. No es sólo una herramienta para ver, también para comprender.

Cada imagen guardada por Google Street View se convierte en un testimonio visual. Son fotografías que, sin intención artística, registran el pulso cotidiano de los lugares. Gracias a esta función, el pasado dejó de estar escondido en álbumes familiares o archivos oficiales. Ahora está a unos pocos clics de distancia.

Explorar cómo era un sitio años atrás ya no requiere de archivos ni planos antiguos. La historia está sobre el mapa, y la posibilidad de recorrerla está al alcance de cualquier persona con conexión a internet.

(Fuente: Infobae)

Menores e internet: cómo una nueva herramienta evalúa la "madurez digital" de los niños

La tecnología está tan arraigada en nuestras vidas que la mayoría de los niños de hoy en día son nativos digitales. De hecho, pueden “hablar” digital antes incluso de aprender un idioma, y a menudo se pide a los nativos digitales que eduquen a los "inmigrantes digitales" mayores, como sus padres, sobre cómo utilizar la tecnología.

(Foto: Shutterstock).

Al mismo tiempo, a muchos padres les preocupan los posibles daños de exponer a sus hijos a la tecnología, las pantallas y, en particular, a internet.

Varios estudios han demostrado que la tecnología digital tiene una serie de efectos en los niños. Éstos pueden ser muy positivos, como que los niños sean capaces de comprender conceptos matemáticos o idiomas mucho antes que sus homólogos "millennials". También pueden ser negativos, como el aumento de los niveles de depresión por el uso excesivo o compulsivo de las redes sociales, el ciberacoso y la manipulación por parte de extraños en internet.

Para comprender los efectos de la tecnología en los jóvenes, esta investigación ha creado una herramienta que mide la "madurez digital" de los niños. Esto supone un paso importante para comprender mejor cómo la tecnología afecta al desarrollo de los niños a nivel psicológico, académico y holístico.

El índice de madurez digital se desarrolló con investigadores de toda la Unión Europea (UE) en el marco del proyecto Digymatex, financiado por la UE. Esta métrica evalúa el grado de desarrollo o avance de la relación de un niño con la tecnología, así como lo que significa para su desarrollo general. 

(Cuadro: The Conversation).

El índice de madurez digital está formado por una serie de dimensiones o componentes que, en conjunto, ofrecen una visión integral de la madurez de la relación de un menor con la tecnología e internet. Los componentes son la alfabetización digital, la conciencia del riesgo, el crecimiento individual, el respeto hacia los demás, la ciudadanía digital, la búsqueda de apoyo, la autonomía en el contexto digital, la autonomía de elección, la regulación de los impulsos agresivos y la regulación de las emociones negativas.

Aplicaciones en el mundo real

El índice es, en sí mismo, una forma muy útil para que los padres, educadores y psicólogos infantiles cuantifiquen los impactos de la tecnología y la exposición a internet en un niño. Sin embargo, el objetivo era crear una herramienta que pudiera ayudarles no sólo a evaluar la madurez digital, sino también a diseñar intervenciones específicas.

Para ello, primero se utilizó el índice para recopilar datos de 1.440 encuestados en Austria, Dinamarca, Alemania y Grecia. Luego se utilizó el aprendizaje automático para analizar los datos y clasificar a los niños en tipos de madurez digital. Se descubrió que tienden a agruparse en tres categorías: baja, media y alta.

No es de extrañar que estar en la categoría de madurez digital alta se asociara positivamente con una alta alfabetización digital, la conciencia de los riesgos de navegar por internet, el uso de la tecnología para el crecimiento personal y un comportamiento de navegación no compulsivo. Esta categoría era la menos preocupante para los padres y educadores, y sirve como punto de referencia, el "mejor de los escenarios" del comportamiento en línea de los menores.

Los niños de la categoría media muestran un comportamiento poco compulsivo, pero no reconocen el uso de la tecnología para el crecimiento personal y muestran una alfabetización digital de media a baja. La categoría baja incluye a niños con un comportamiento compulsivo muy alto, una conciencia del riesgo muy baja y una mala regulación de las emociones negativas.

Comprender a los niños que pertenecen a las dos categorías más bajas es vital para los educadores y psicólogos, ya que pueden desarrollar intervenciones específicas destinadas a mejorar esas áreas concretas en las que los niños parecen tener carencias.

Tendencias específicas de cada país

Curiosamente, los datos mostraron que los patrones de madurez digital variaban mucho de un país a otro.

Los niños de la categoría de baja madurez digital en Alemania y Grecia compartían patrones muy similares. Obtuvieron puntuaciones por debajo de la media en casi todas las dimensiones, incluido el comportamiento impulsivo y la regulación emocional, pero los niños alemanes de este grupo obtuvieron puntuaciones especialmente bajas en alfabetización digital (como la comprensión de la configuración de privacidad) y conciencia del riesgo (como la identificación de peligros en línea). Los niños griegos, por su parte, demostraron una autonomía ligeramente mayor en el contexto digital, a pesar de las dificultades con el uso compulsivo de los dispositivos.

Mientras tanto, los niños austríacos con baja madurez digital destacaron por obtener una puntuación superior a la media en ciudadanía digital, un rasgo único que no se observó en los grupos de baja madurez de otros países.

Además, los niños con baja madurez digital mostraron en general una pobre autonomía en los contextos digitales en todos los demás países, excepto en Dinamarca, donde este grupo obtuvo una puntuación mucho más alta en esta categoría.

Otra observación interesante es que el grupo de alta madurez digital muestra una alta autonomía de elección en todos los países excepto en Alemania, donde esta dimensión está ligeramente por debajo de la media para los niños de la categoría de puntuación alta.

Una herramienta para padres, educadores e investigadores

Más allá de comprender las categorías de niños en relación con su madurez digital, es una herramienta de predicción que, utilizando el aprendizaje automático, permite a los usuarios evaluar la madurez digital de un niño.

Mediante este algoritmo, los usuarios pueden responder a una serie de preguntas sobre el comportamiento de un niño y recibir una estimación de su nivel de madurez digital, así como indicaciones sobre las áreas que deben mejorar.

EL objetivo a lo largo de este esfuerzo fue crear una plataforma que pueda ayudar a los investigadores, así como a los padres, educadores y psicólogos infantiles, a comprender mejor el impacto de la tecnología en los niños. Si se utiliza adecuadamente, puede ayudar a los cuidadores a tomar decisiones informadas que animen a los niños a desarrollar y mantener hábitos digitales saludables.

(Fuente: The Conversation)

Agenda Cultural: el Palacio Libertad (ex Centro Cultural Kirchner) presenta sus propuestas para estos primeros días del mes de abril

Ubicado en Sarmiento 151, CABA, el centro cultural más importante de Latinoamérica ofrece música, ballet, puesta audiovisual y artesanías, siempre con entrada libre y gratuita para toda la comunidad.


• Orquesta Sinfónica Nacional: obras de Reinecke, Strauss y Sujatovich

Con dirección de Yeny Delgado, la Orquesta Sinfónica Nacional ofrece un repertorio ecléctico, que incluye música clásica y contemporánea. El programa incluye obras de Carl Reinecke y Richard Strauss, así como el estreno mundial de "Fantasía felina", composición del argentino Leo Sujatovich. Solista: Guillermo Irusta, flauta.

4 de abril, 20:00 - Auditorio Nacional.


• Cine argentino: nuevos clásicos

En abril, el ciclo Nuevos Clásicos Argentinos ofrece una programación con películas de tres directores de nuestro país: Paula Hernández, Diego Levy y Milagros Mumenthaler.
Se proyectan seis largometrajes: "Herencia" y "Los sonámbulos" (Hernández), "Masterplan" y "Novias, madrinas, 15 años" (Levy), "Abrir puertas y ventanas" y "La idea de un lago" (Mumenthaler).

Programación:

4 de abril
16:30 - Herencia
19:00 - Masterplan

5 de abril
16:30 - Novias, madrinas, 15 años
19:00 - Los sonámbulos

11 de abril
16:30 - Los sonámbulos
19:00 - Novias, madrinas, 15 años

12 de abril
16:30 - Masterplan
19:00 - Herencia

Viernes 18 de abril
19:00 - Abrir puertas y ventanas

19 de abril
19:00 - La idea de un lago

25 de abril
19:00 - La idea de un lago

26 de abril
19:00 -  Abrir puertas y ventanas

Sexto piso, sala María Luisa Bemberg.


• Amplexo, de Mauro Cosenza y Diego Vainer

Como parte de la programación de Arte y Tecnología, Mauro Cosenza y Diego Vainer presentan "Amplexo", un live set audiovisual curado por Marianella Baladán que explora las formas contemporáneas del amor como un abrazo multidimensional que conecta al ser humano con la naturaleza, la tecnología y las artes escénicas.

El término "amplexo" proviene del latín "amplexus" y significa "abrazar o rodear con los brazos", lo cual describe un acto de unión o conexión íntima entre dos partes. Con este disparador conceptual, la obra explora la conexión, la vulnerabilidad y la creatividad como pilares fundamentales del amor, y destaca cómo este sentimiento trasciende lo romántico para convertirse en un motor de cuidado, responsabilidad y respeto por la vida en todas sus formas.

Todos los jueves de abril, 18:00, 19:00 y 20:00 - Segundo piso, Sala Inmersiva.


• Mercado de Artesanías Argentinas: programa público de La Tierra Tiñe

Como parte de la propuesta de Conexión Cultura, se lleva adelante el programa público de la exhibición "La Tierra Tiñe" del Mercado de Artesanías Argentinas, con un encuentro que convoca a artesanos, especialistas y referentes del textil tintóreo para compartir saberes, experiencias y prácticas.

Rinde homenaje a la diversidad y riqueza de los tintes naturales provenientes de distintas regiones de Argentina, con la exhibición y venta de textiles elaborados por más de ochenta artesanos. A lo largo de cuatro días, el programa público de la muestra llevará a cabo ferias de artesanías, conferencias, mesas de debate y talleres con la participación de destacados referentes nacionales e internacionales.

Del 3 al 6 de abril, 14:00 a 20:00 - Planta baja, sala 9.


• Tardes del Mundo: Tarantela italiana, con Festa Nostra

En una nueva fecha del ciclo "Tardes del mundo", dedicado a los géneros musicales de diferentes países y continentes, se presenta el grupo Festa nostra, que interpreta música de diferentes regiones de Italia, como la canción napolitana, la tarantela y los ritmos sicilianos.

El grupo está integrado por Eugenia Navarro Morán y Soledad Testagrossa en violines (esta última también en canto), Ramiro Sampedro en guitarra y canto, Alejandro Clemente en bajo, Valeria Cavaciocchi en acordeón y Santiago Torreglosa en batería.

6 de abril, 18:00 - Plaza Seca.


• Mora Godoy presenta La Máquina Tanguera, presentando su nuevo Ballet Escuela

La bailarina, coreógrafa y directora Mora Godoy lleva adelante "La máquina tanguera", un espectáculo diferente y original en el que presenta su nuevo Ballet Escuela.

Resultado de un casting de becas de formación en el tango, la mundialmente reconocida artista formó un elenco de excepción. Mujeres y varones de distinta procedencia se integraron en un perfeccionamiento del tango bailado. Dirigidos por el equipo de profesionales de la compañía de Mora Godoy, han logrado resultados asombrosos.

La muestra inicia con un video institucional, que refleja imágenes del casting de las becas y del desarrollo de la labor, que superó todas las expectativas. Se ve el minucioso trabajo de los talentosos maestros que impartieron diversos modelos de técnicas tangueras a los elegidos para estas presentaciones. El video incluye la clase magistral que dio al equipo la inmensa bailarina María Nieves.

Para el espectáculo, además, se incorporaron los bailarines seleccionados, entrenados y capacitados por la compañía de tango de Godoy, ingresados así al aprendizaje y a la eficiencia que requiere el trabajo artístico.

4 de abril, 20:00 - Sala Argentina.

(Fuente: prensa Palacio Libertad)

Conoce al afinador de instrumentos de Buenos Aires que mantiene vivas las tradiciones del tango en el mundo

Damián Guttlein es la única persona en el mundo que puede afinar de oído el bandoneón, un instrumento único que potencia el sonido perfectamente imperfecto de la música de tango.

El bandoneón, un tipo de concertina, es conocido por producir un característico sonido triste y dulce. Damián Guttlein es un afinador de renombre de este instrumento similar al acordeón. Incluso afinó el bandoneón utilizado en la actuación de Bizarrap y Shakira en los Grammy Latinos 2023.

“¿Escuchás eso?” Damián Guttlein estaba sentado a la mesa de su cocina una reciente tarde en Buenos Aires. El hombre de 52 años sostenía en sus manos un viejo instrumento, parecido a un acordeón, llamado bandoneón. Mientras probaba su sonido, tocó uno de los muchos botones del bandoneón y tiró ligeramente, dándole aire, dejándolo respirar. “Sentis que está apagado?”, dijo. La nota sonó como dos notas a la vez, ligeramente disonante.

Con un rápido movimiento de muñecas, Guttlein sacó la caja exterior de botones para revelar el interior de madera del instrumento, forrado con hileras de lengüetas de metal chapado. Con una lima, empezó a raspar la que correspondía a la nota que acababa de tocar, retirando lentamente una fina capa de acero. Luego, sostuvo la lima entre los dientes mientras volvía a encajar la caja de botones y tocaba de nuevo la misma nota. Ahora era suave y singular, ondeando suavemente en el aire como la voz de un cantante solitario. “Eso sí que es un sonido puro”, dijo Guttlein. “No sé cómo describirlo”. Cualquiera que haya bailado tango o visitado la capital argentina lo reconocería y diría que es el sonido de Buenos Aires.

Izquierda : El luthier de bandoneones Damián Guttlein afina un bandoneón en su taller de Buenos Aires, Argentina.
Derecha: Limas y herramientas para afinar bandoneones sobre la mesa del taller del luthier de bandoneones Damián Guttlein en Buenos Aires, Argentina. Es el único que afina el instrumento completamente de oído, lo que da como resultado sus sonidos típicos. Los clientes suelen referirse a estos sonidos como los sonidos de Buenos Aires.

No había afinador electrónico a la vista. Guttlein repetía los mismos pasos, afinando lentamente cada nota de memoria. 

Aunque se le considera uno de los mejores afinadores de bandoneón que quedan en el mundo, es el único que lleva ese sonido melancólico en el oído. Su talento único preserva la tradición de los luthiers originales del país, que ayudaron a popularizar el bandoneón en las orquestas de tango hace casi un siglo. El taller de Guttlein, en un anodino barrio periférico llamado San Martín, se ha convertido así en una especie de lugar de peregrinación para los intérpretes del instrumento, no solo de Argentina, sino de todo el mundo.

En los últimos tiempos, su sonido característico se está incorporando cada vez más a grabaciones y actuaciones en directo de artistas argentinos de géneros modernos como el rock, el pop e incluso el trap. 

Destacó una actuación del DJ argentino Bizarrap y la cantante colombiana Shakira en los Premios Grammy Latinos 2023; un Tiny Desk de NPR inspirado en el jazz de la cantante pop Nicki Nicole; y una grabación de un concierto de la estrella del rock Conociendo Rusia. Todos ellos con bandoneones afinados por Guttlein. “Pensá en cuánta gente está disfrutando ahora de ese sonido”, dijo. “Estos instrumentos están volviendo a la vida”.

En Buenos Aires, el taller de Guttlein, al lado de su casa, está lleno de herramientas, cañas y bandoneones que necesitan atención. Muchos músicos de todo el mundo acuden a él para reparar sus instrumentos. Fotografía de Sarah Pabst

El bandoneón, un tipo de concertina, es más conocido como el instrumento clásico de las orquestas de tango de Argentina y Uruguay, pero sus raíces están en Europa. 

Inventado en la década de 1820 por un luthier alemán llamado Heinrich Band, se fabricó para ser tocado en procesiones eclesiásticas, casi como un órgano de mano. Cuando los inmigrantes alemanes e italianos llevaron el instrumento a los barrios portuarios obreros de Buenos Aires a principios del siglo XX, se convirtió en la pieza central del apasionado baile de salón que llegó a conocerse como tango. 

Sus melodías divagan y su sonido es triste y dulce. Algunos de los más destacados directores de orquesta de tango fueron bandoneonistas, como Astor Piazzolla, Aníbal Troilo y Rodolfo Mederos, y en la época dorada del tango, en la década de 1940, sus discos catapultaron el instrumento a la fama internacional. Pero el secreto de la mayoría de estos artistas era que todos sus instrumentos fueron afinados durante décadas por los mismos dos luthiers: los italianos Ricardo Romualdi y Fabio Fabiani, conocidos como “Los Tanos”.

Romualdi era vecino de infancia de Guttlein. Cuando crecía, observaba al luthier con curiosidad; a los veinte años, Romualdi lo llevó por primera vez al taller de Los Tanos. “Es un trabajo que solo se aprende observando y escuchando”, dice Guttlein. “Fueron muy generosos conmigo”. 

Al principio, traía el café a los luthiers mayores, barría el suelo y hacía casi todo tipo de trabajos aparte de afinar. Pero era bueno con las manos, ya que había aprendido carpintería y metalistería desde muy joven, y tocaba el acordeón al piano. (Sorprendentemente, nunca aprendió a tocar el bandoneón, sólo los construía y reparaba). Tras unos meses en el taller, supo que había encontrado su vocación.

Empezó a viajar con su entonces novia (ahora esposa) a pequeños pueblos de Argentina, en busca de viejos bandoneones en desuso. Con la ayuda de Los Tanos, practicaba para perfeccionar su sonido y, finalmente, los revendía a intérpretes profesionales, forjando así su reputación. “Fue una gran apuesta”, recuerda. “Este es un mundo muy pequeño, y si metés la pata, la gente se entera muy rápido”.

Una vez que vieron que estaba a la altura, Romualdi y Fabiani empezaron a confiar a Guttlein algunos de sus propios clientes. Trabajó con ellos desde finales de 1990 hasta 2005, cuando los ancianos se retiraron de su taller y siguieron afinando esporádicamente desde casa. “Ricardo trabajó hasta su último día”, rememora Guttlein. “Le encantaba lo que hacía”.

Izquierda: El luthier de bandoneones Damián Guttlein afina un bandoneón en su taller de Buenos Aires, Argentina.

Derecha: Piezas de nuevos bandoneones de producción propia en el taller del luthier de bandoneones Damián Guttlein en Buenos Aires, Argentina.

Ahora que los maestros ya no están, Guttlein continúa la tradición de Los Tanos. Su propio taller (donde trabaja solo, por ahora, aún en busca de un aprendiz) consiste en una pequeña habitación apartada de su casa, una antigua casa colonial española de color amarillo. Es un espacio ordenado y despejado, quizá porque no necesita muchas herramientas, aparte de una lima de metal, algunas cañas y placas de repuesto y su oído. A lo largo de las estanterías hay instrumentos a la espera de reparación. En los cajones, piezas de repuesto: placas de lengüeta de metal dentadas, limas, piezas de madera y botones. 

Un bandoneón solo necesita afinarse una vez cada 8 o 10 años, pero el proceso puede llevar hasta un mes. “Hay que afinar mal un bandoneón para que suene bien”, bromea Guttlein. “Es perfectamente imperfecto”. Los bandoneones más nuevos, explica, tienen interiores más precisos que los que se fabricaron en el siglo pasado. “Su sonido es fuerte, pero no es el sonido del pasado”.

Normalmente, los músicos acuden a él. Pero a veces, cuando se materializan suficientes trabajos en otros lugares, hace las maletas con su pequeña bolsa de herramientas y se instala en otro país durante unos meses, arreglando allí los instrumentos de todo el mundo. Hace poco regresó de Colombia. El sonido que lleva consigo es lo que más desean los artistas.

“Sobre todo cuando viajo al extranjero por trabajo, la gente me pide que le dé a su bandoneón 'el sonido de Buenos Aires'”, dice. “Lo que en realidad piden, sin darse cuenta, es el sonido de Los Tanos. Afinar de oído”.

(Fuente: National Geographic)

Los grandes pensadores, antiguos y modernos, nos animan a recuperar el "arte de la escucha"

Escuchar es un acto de generosidad y resistencia ante la indiferencia. En el aula, en la conversación cotidiana, incluso en un concierto, ¿somos capaces de regalar tiempo de escucha? 

"Keats escuchando a un ruiseñor en Hampstead Heath", de Joseph Severn (Foto: Wikimedia Commons).

Oír y escuchar

Oír no es escuchar, como ver no es mirar. Quien escucha alberga la intención de auscultar los sonidos. Sentimos curiosidad por la voz ajena, por un paisaje sonoro o una melodía. Si oír consiste en percibir un sonido, escuchar implica la intención de sondear. Éste era el sentido en el que el psicólogo alemán Erich Fromm entendía la escasez de escucha en su libro "El arte de amar", donde sostenía que "la mayoría de la gente oye a los demás, y aun da consejos, sin escuchar realmente. No toman en serio las palabras de la otra persona, y tampoco les importan demasiado sus propias respuestas".

Si escuchamos queremos comprender y descifrar, nos dirijimos activamente a alguien o a algo, a pesar de las dificultades. Afirmaba el filósofo Roland Barthes que cuando pedimos que se nos escuche, en realidad pedimos que se reconozca que existimos.

¿Para qué escuchar?

A propósito de las conferencias, el griego Plutarco sostenía que se escucha para aprender. Además es necesario agradecer sin envidia a quien nos enseña con la palabra y mostrarle nuestro respeto, aun cuando no tenga demasiado que decir.  "Sentarse sin encogerse ni reclinarse, en postura erguida, con la mirada en el que habla y en actitud de atención activa, y la compostura del rostro nítida, sin mostrar cólera ni aspereza ni tampoco otros pensamientos o preocupaciones", dijo.

Por otro lado, urge elegir con cuidado qué o a quién escuchar. ¿Para qué prestar oídos al odio, la necedad o la arrogancia? En las "Cartas a Lucilio", Séneca defiende que es preciso huir de las multitudes: "La conversación de muchos nos perjudica. Todos, o nos recomiendan, o nos ponen encima, o nos imprimen, sin darnos cuenta, algún defecto", escribió.

Lo que escuchamos puede enajenarnos, como sucede a los navegantes de "La Odisea", de Homero, que podían enloquecer al prestar oídos a los cantos de las sirenas. 

"Ulises y las sirenas", de Herbert James Draper. Ferens Art Gallery (Foto: Wikimedia Commons).

Pero lo que escuchamos también podría elevar nuestra humanidad. Así sucede en el mito de Orfeo, cuando éste baja con su lira al inframundo para rescatar a su amada Eurídice y ablanda el corazón de los guardianes del lugar gracias a su música.

El silencio activo

Para escuchar es necesario guardar silencio. Primero escuchamos sin interrumpir, con serenidad y atención. Luego reflexionamos sobre lo escuchado. En la cultura pitagórica, durante cinco años, los alumnos no planteaban ninguna cuestión ni hablaban durante la lección, sino que se ejercitaban en el arte de escuchar.

No es éste un silencio forzado y amargo que exige callar cuando debiera alzarse la voz. Es el silencio que Filón de Alejandría comprendía como señal de modestia y humildad: "Constituye un poder cuyo cometido es conservar para el momento oportuno aquello que hay que decir", decía.

Escuchar implica trasladarse al plano del silencio activo. En "Historia del silencio", el historiador francés Alain Corbin afirmaba que "la sociedad nos conmina a someternos al ruido para formar así parte del todo. Quizás sintamos un miedo atroz a escucharnos a solas".

Lao Tsé alega en el "Tao Te Ching" que "mucho hablar, mucho empobrece". Posteriormente, Chuang Tse defendería que "es imposible escuchar cuando los sonidos vuelven locos los oídos y los terminan por tapar".

Y cuán urgente es apartarse de la locuacidad De nuevo, Plutarco advierte: "Penosa y difícil es la curación de la charlatanería. Pues su remedio, la palabra, es propio de quienes escuchan, pero los charlatanes no escuchan a nadie porque siempre están parloteando".

 "Mi padre escuchando a Lorenzo Pagans tocar la guitarra", de Edgar Degas. Museum of Fine Arts Boston (Foto: Wikimedia Commons).

Demasiado ruido y demasiado rápido

No vayamos a idealizar el pasado: siempre existió cierta escasez de escucha. Pero quizás cada día vaya para peor.

Explica el filósofo Byung-Chul Han que "hoy nos comunicamos de forma tan compulsiva y excesiva porque estamos solos y notamos un vacío. Nos encerramos en la burbuja del smartphone: los vínculos con el mundo son reemplazados por el acceso a redes y plataformas. La sucesión continua de estímulos va cautivando nuestra percepción. Todo sucede a un ritmo vertiginoso: sólo vemos y oímos ráfagas fugaces. La pantalla mágica es tan hipnótica como adictiva. Y la incapacidad de atender hace que estemos ausentes en cualquier conversación".

Sin embargo, escuchar precisa reposo y tiempos lentos. La psicóloga Sherry Turkle señala: "Cuando estamos plenamente presentes ante otro, aprendemos a escuchar. Es así como desarrollamos la capacidad de sentir empatía. Este es el modo de experimentar el gozo de ser escuchados, de ser comprendidos".

El crítico de arte norteamericano Jonathan Crary apuesta por la calidez del encuentro cara a cara con los demás: "Estamos perdiendo la posibilidad de escuchar; de enfrentarnos, con paciencia, a un desconocido, a un desamparado, a alguien que no ofrece nada para nuestro propio interés".

Así, cuando el mayor valor parece ser convertirse en protagonista, ¿por qué no ejercitarse en el arte de escuchar?

(Fuente: The Conversation)

miércoles, 2 de abril de 2025

Malvinas: los chicos murieron, los jefes los torturaron

Las vejaciones sufridas por soldados a manos de oficiales y suboficiales es uno de los costados más aberrantes de la guerra. Parafraseando el histórico canto “los chicos murieron, los jefes los vendieron”.

Mario Benjamín Menéndez, Gobernador de las Malvinas designado por el genocida Galtieri

Las Malvinas fueron un campo de batalla no sólo contra el imperialismo inglés. En las islas se libraba una batalla interna también en condiciones de extrema desigualdad. Soldados con escaso entrenamiento y alimentación aún más escasa, sin abrigo ni calzado acorde al frío feroz, armamento obsoleto. Luchaban, también, por sobrevivir a las condiciones que impusieron sus cobardes e irresponsables jefes.

La dictadura genocida replicaba en las islas los métodos empleados en el continente: la tortura y el encierro como disciplinadores. Los que se rindieron ante el imperialismo sin tirar un solo tiro como Alfredo Astiz, y que después pretendieron llamarse “héroes”, se jactaban de haberse hecho del poder y llevar adelante, durante seis años, un genocidio contra los trabajadores y el pueblo.

Las denuncias de los soldados dan cuenta de aberrantes métodos de tortura por parte de los oficiales, de muertes por congelamiento y por hambre. La oficialidad, en cambio, comía y bebía como si a su alrededor nada estuviese ocurriendo.

Mucho tiempo pasó luego de la guerra para que esto se hiciera público. Las Fuerzas Armadas hicieron correr el pánico para que nadie hablara. Así se entiende la tasa de suicidios entre los excombatientes. Si bien el Estado no tiene estadísticas, los excombatientes calculan que son alrededor de 500, casi tantos como los 649 que murieron en el conflicto bélico.

En 2007 se empezaron a presentar denuncias de torturas en una causa que se sigue en Río Grande, Tierra del Fuego, y que llegó a reunir cerca de 120 casos en los que se imputó a 70 oficiales y suboficiales.

La mayoría de esos testimonios relatan escalofriantes tormentos. Sufrieron congelamiento de los pies por la humedad y el frío del terreno, desnutrición, estaqueamiento, enterramiento en fosas y otros tipos de castigos físicos por haber dejado sus puestos para salir en busca de la comida que escaseaba entre los soldados.

Katz dice que sus compañeros le hicieron más llevadero el sufrimiento por las torturas infligidas por sus superiores.

Silvio Katz, uno de los conscriptos que realizó las denuncias, apuntó directamente contra su oficial Flores Ardoino. En una entrevista a Página/12 de abril de 2012 relató que a él y otros soldados Ardoino les “sacó lo que habíamos comprado para todos y nos estaqueó. Era como Túpac Amaru sin caballos. Ponen cuatro estacas en el suelo y te ponen con los brazos y las piernas estiradas a diez centímetros del suelo. Veinte grados bajo cero y vos con calzoncillos y una remera de manga corta. Y te dejan horas. A mi compañero, porque era ‘rebelde’, le puso una granada en la boca que si llegaba a escupirla volábamos los dos. Y a mí, por ser judío, me hizo orinar por mis compañeros”.

El subteniente Gustavo Malacalza del Regimiento 12 fue acusado de haber estaqueado a tres conscriptos por haber abandonado sus puestos para ir en busca de comida y revelar sus posiciones con armas de fuego. Oscar Núñez, también excombatiente, relató a varios medios que él y dos compañeros estaban carneando una oveja cuando fueron descubiertos por Malacalza, quien junto a otros militares “empezaron a patearnos y pisotearnos, finalmente llegó el estaqueo”.

“A veces matábamos una oveja; teníamos que comer la carne cruda, con la sangre que nos manchaba la cara… El hambre te hace hacer cosas que nunca pensás que podes llegar a hacer. El hambre es algo terrible”, relató el tucumano Carlos Quirós, también excombatiente, a La Gaceta en 2013.

Katz sufrió más las torturas de sus superiores que la propia guerra con los británicos.

Desclasificación de los archivos

Luego de 33 años de lucha y de denuncias, en 2015 el Estado desclasificó los archivos y se entregaron 700 actas de las Fuerzas Armadas a la Comisión Nacional de ex Combatientes de Malvinas. Muchos de esos testimonios son las “actas de recepción” que los soldados tuvieron que completar al llegar al continente una vez terminada la guerra. Allí relatan los tratos ultrajantes a los que fueron sometidos y el estado de salud en el que se encuentran.

Esa documentación fue presentada por el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (Cecim) de La Plata, querellante en la causa, como prueba en los tribunales de Tierra del Fuego.

Ernesto Alonso, integrante del Cecim, solicitó en ese momento que sean indagados cerca de doce militares, pero hasta ahora la Justicia continúa desoyendo el pedido. Alonso señaló entonces a la agencia Infojus que “a esta altura existe una clara responsabilidad del Poder Judicial. La causa cumplió diez años en el 2017. Las pruebas sobran y son oficiales. No puede ser que uno de los militares imputados haya fallecido antes de ser indagado. Hablamos ya de una impunidad judicial y biológica”.

La (in)justicia es una más de las torturas

Esta dura batalla judicial se da contra la propia Corte Suprema de Justicia de la Nación, que en mayo de 2015 decidió dar por clausurado el tema y rechazó el último pedido presentado por excombatientes para que las torturas y tratos humillantes sufridos en Malvinas sean considerados crímenes de lesa humanidad, por lo tanto imprescriptibles.

Frente a este blindaje judicial, desde el Cecim señalaron en ese momento que se quería “imponer lo que no pudieron hacer los militares durante la dictadura, que es silenciarnos”. Y agregó que el Cecim tiene “más de 125 denuncias y no vamos a dejar que queden impunes”.

Los excombatientes apelaron este fallo de la Corte ante a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), planteando una denegación de justicia por parte del Estado argentino. A partir de estos documentos se puede plantear una pelea más fuerte para que de una vez por todas se considere el carácter “imprescriptible” de estas vejaciones sufridas por los soldados en Malvinas a manos de los mismos que el continente torturaban, secuestraban y asesinaban.

Los caídos en Malvinas que aún no fueron identificados

En la Guerra de las Malvinas murieron 649 soldados argentinos. En el cementerio de Darwin están enterrados 237 de ellos, de los cuales se desconocía hasta hace poco la identidad de 123. La lucha por recuperar la identidad de los caídos enterrados como NN, que llevaba años, recién a fines de 2011 encontró algunas respuestas favorables, cuando excombatientes y familiares de los caídos presentaron un recurso de amparo ante la Justicia para que ordene su identificación.

A fines de 2016 Argentina y Gran Bretaña llegaron a un acuerdo para formar un equipo forense que identifique el ADN de los soldados enterrados. Por su parte excombatientes de Malvinas, familiares de los soldados caídos en combate, junto a organismos de derechos humanos decidieron lanzar, también a fines del 2016, una campaña para impulsar la identificación de esos 123 soldados enterrados como NN.

En este marco a mediados de marzo de 2017 viajó a las islas una delegación de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), integrada por el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, Nora Cortiñas de Madres de Plaza de MayoLínea Fundadora, el excombatiente Alonso y el sacerdote José María Di Paola, entre otros. El viaje tuvo como objetivo reclamar por la “identificación de los 123 NN. Memoria, verdad, justicia y soberanía”, pero también denunciar la violación a los derechos humanos que sufrieron los soldados por parte de los militares argentinos.

La visita de los integrantes de organismos de derechos humanos, y en particular las declaraciones de Pérez Esquivel, que reclamó por la necesidad urgente de identificar a los enterrados como NN, fue repudiada por un grupo de familiares de excombatientes a través de un comunicado donde negaron que hubieran NN, e indicaron que “no podemos permitir que el odio y el resentimiento, producto de las luchas fratricidas que asolaron a nuestra comunidad, se ensañen con la honra a nuestros seres queridos, que entregaron sus vidas por una causa justa, avalada por la inmensa mayoría del pueblo argentino”.

Y acusaron a la delegación de convertir a quienes cayeron peleando contra las fuerzas armadas británicas en “víctimas” de la última dictadura militar. “No son NN, son héroes de la patria”, gritaban.

Quienes dicen esto pertenecen a una comisión de Familiares de Caídos en Malvinas, diseñada por la dictadura a fines de la guerra, para contener los reclamos de los soldados y familiares. Desde que la Justicia falló a favor del derecho a la verdad que reclaman excombatientes y familiares de los caídos, está comisión se puso más activa para impedir que avance la identificación de los NN. Les preocupa que los forenses no sólo identifiquen los cuerpos, sino que se conozca las causas de la muerte.

Como ya informó este diario, esta “comisión” fue creada por Héctor Cisneros, un ex-miembro del Batallón 601 de Inteligencia del Ejército y hermano de un militar caído. Cisneros y otras personas fueron designadas en los 90 por el Gobierno de Menem como “administradores” del cementerio de Darwin.

La lucha de familiares y ex-combatientes logró que este año se conociera la identidad de 90 soldados caídos en Malvinas. Aún hay 32 NN. El Gobierno de Mauricio Macri, aprovechó la ocasión para mostrarse comprometido con la verdad histórica y envió a Avruj con la comitiva de familiares. El 26 de marzo un total de 248 familiares aterrizaron en las Islas Malvinas y se dirigieron al cementerio de Darwin, donde yacen los cuerpos de 123 caídos en la guerra de 1982.

A 43 años de la guerra de Malvinas, el reclamo de juicio y castigo a los cobardes que capitularon ante las tropas inglesas y torturaron a los soldados argentinos, sigue más vigente que nunca.

(Fuente: La Izquierda diario)

2 de abril: Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas

Hoy, a 43 años del hecho, los argentinos honramos la memoria de los soldados y reflexionamos sobre el legado del conflicto que marcó al país.

Argentina recuerda a los veteranos y caídos de la Guerra de Malvinas cada 2 de abril (Foto: Agencia Noticias Argentinas).

Es una fecha histórica que marcó el inicio de uno de los conflictos más significativos del siglo XX en el país: la Guerra de Malvinas. Este día, establecido como el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, tiene un profundo significado para los argentinos, ya que se conmemora el conflicto bélico y también el sacrificio de los soldados que participaron en él, así como el impacto que dejó en la sociedad y en la memoria colectiva nacional.

Se recuerda la soberanía argentina sobre las islas en disputa y se rinde homenaje a quienes perdieron la vida o resultaron afectados por la guerra.

Sobrevivientes británicos de un ataque aéreo argentino son arrastrados a tierra por sus colegas, mientras su barco echa humo al fondo (Foto: Martin Cleaver / Getty Images).

Un poco de historia reciente

Poco después de la medianoche del 2 de abril de 1982, por decisión de la Junta Militar dictatorial y criminal que gobernaba la Argentina, un destacamento de comandos argentinos desembarcó en las Islas Malvinas, un archipiélago del Atlántico Sur situado a unos cientos de kilómetros de la costa sur de la costa argentina, y se dirigió por tierra hacia la capital del asentamiento, Puerto Stanley, para los británicos, o Puerto Argentino, para los argentinos.

Unas horas más tarde, una fuerza de desembarco mayor comenzó a descargar tropas en el asentamiento. A las 8.30 de la mañana, con 800 tropas argentinas en tierra y 2.000 más a punto de unirse a ellas, el gobernador de las islas, nombrado por los británicos, reconoció la inutilidad de la resistencia de la pequeña guarnición de Royal Marines a su disposición y aceptó la rendición.

Hasta las 4 de la tarde, hora local, no llegó la confirmación a Londres, a casi 13.000 kilómetros de distancia. Para gran parte de la sociedad británica, la noticia fue impactante y confusa, sobre todo porque pocos habían oído hablar de las islas o podían localizarlas en un mapa. En Argentina, sin embargo, el destino de las conocidas como Islas Malvinas (Falklands, para los británicos) había sido una causa importante durante generaciones. Su recuperación dio lugar, inicialmente, a euforia y celebraciones en Buenos Aires.

La llamada "Operación Rosario" llevó al desembarco de tropas argentinas en las Islas Malvinas (Foto: Román Von Eckstein).

La alegría duraría poco. El 14 de junio, Reino Unido había reconquistado las Malvinas y la vecina Georgia del Sur, tras una "guerra curiosamente anticuada" por conquistar lo que el entonces presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, describió como "ese pequeño montón de tierra helada de ahí abajo". Sin embargo, a pesar de que el periodista británico Max Hastings lo calificó de "fenómeno histórico", el conflicto se venía gestando desde hacía 150 años. Sorprendentemente, la llama que prendió aquella larga y lenta mecha fue el arresto en el siglo XIX de tres buques de pesca estadounidenses.

Los primeros reclamos de las islas

No se sabe con certeza quién vio primero las Islas Malvinas. Pudo haber sido Esteban Gómez, miembro de la circunnavegación del globo de Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano en 1519-22, pudo haber sido el navegante inglés John Davis a bordo del Desire en 1592. El primer avistamiento indiscutible corresponde al holandés Sebald de Weerdt, en algún momento de 1600, y el primer desembarco conocido fue el del capitán inglés John Strong en 1690. Strong no pareció impresionado, y señaló que había "abundancia de gansos y patos" pero que, "en cuanto a madera, no hay ninguna". Trazó un mapa del estrecho entre las dos islas, lo bautizó con el nombre del Primer Lord del Almirantazgo, el Vizconde Falkland, y zarpó.

De hecho, a pesar de la lucha por la posesión que se desarrollaría en los siglos posteriores, pocos de los colonos franceses, británicos o españoles que se turnaron para colonizar las islas parecían especialmente enamorados de ellas. "Me quedo en este miserable desierto, sufriendo todo por amor a Dios", se lamentaba en 1767 el reverendo Sebastián Villeneuva, primer sacerdote de la entonces colonia española de Puerto Soledad. Cuatro años más tarde, el gobierno británico estaba tan ansioso por tener que reforzar la reclamación del país sobre las islas que encargó a Samuel Johnson que las menospreciara como "desechadas del uso humano, tormentosas en invierno, estériles en verano... que ni siquiera los salvajes del sur las han dignificado al habitarlas".

A pesar de que pocos parecían interesados en las islas, ningún reclamante quería que ningún otro país las poseyera. Cuando los exploradores franceses y británicos establecieron asentamientos en la década de 1760, España reaccionó con furia, argumentando que estas acciones constituían una violación del Tratado de Utrecht, que según ellos reafirmaba el dominio de España sobre sus territorios tradicionales en América. Los colonos franceses se retiraron rápidamente. Al cabo de unos años, también lo hicieron los británicos, pero no antes de dejar una placa reclamando la soberanía.

Reino Unido toma el control

En 1816, la precursora de la moderna República Argentina declaró formalmente su independencia de España y cuatro años después reclamó las islas. Sin presencia española, las islas se convirtieron en un refugio anárquico para los cazadores de focas. Por ello, en 1829, Argentina nombró un gobernador, Luis Elías Vernet, que intentó imponer el orden arrestando a tres naves de caza de focas estadounidenses. En respuesta, Silas Duncan, el capitán del U.S.S. Lexington, llegó al archipiélago, destruyó todas las instalaciones militares, arrasó todos los edificios y se marchó, declarando las islas libres de gobierno.

Al ser las islas una propuesta más lucrativa dado el crecimiento de la industria del sellado, los británicos vieron una oportunidad y rellenaron aquel vacío, izando su bandera el 3 de enero de 1833 y estableciendo formalmente las Islas Malvinas como colonia de la Corona en 1840.

El sentimiento interno de Argentina sobre las Malvinas

Aunque el sentimiento argentino se mantuvo durante más de un siglo, el país no insistió en su reclamación de soberanía hasta la década de 1960. Una resolución de las Naciones Unidas de 1965 reconoció la existencia de una disputa e invitó a los dos países a entablar negociaciones sobre el futuro de las islas. El nivel de compromiso sobre la cuestión no era igual: los políticos británicos que visitaban Buenos Aires estaban constantemente desconcertados por la emoción que despertaba el tema.

Durante la década del '70, ambos bandos fueron tomando conciencia de la utilidad estratégica de las islas, sobre todo en materia de pesca. Pero a pesar de ello, y de su afirmación de que los deseos de los aproximadamente 1.800 habitantes (cuyos principales ingresos eran la lana de las 600.000 ovejas de las islas) debían ser primordiales, Reino Unido no estaba dispuesto a dedicar recursos a las islas y parecía cada vez más inclinada a llegar a un acuerdo.

En Buenos Aires, la Junta Militar gobernante del general Leopoldo Galtieri, percibiendo la falta de compromiso británico con la causa, y ansiosa por apuntalar su desvanecido apoyo interno y consciente de que se acercaba rápidamente el 150 aniversario de la anexión de las islas por parte de Gran Bretaña, comenzó a trazar sus planes. Cuando un grupo de personas izó la bandera argentina sobre una antigua estación ballenera en Leith, Georgia del Sur, en marzo de 1982, los funcionarios británicos empezaron a darse cuenta de que la situación se estaba descontrolando rápidamente. Pero para entonces ya era demasiado tarde: Argentina estaba preparando su invasión.

¿Por qué las Malvinas son argentinas?

La soberanía argentina sobre las Malvinas se sustenta en una combinación de fundamentos geográficos, históricos y jurídicos.

Desde el punto de vista geográfico, las islas forman parte de la plataforma continental argentina: el lecho marino sobre el que se asientan está unido al continente sudamericano, especialmente a la región de la Patagonia. Según la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), esta continuidad geológica otorga a Argentina derechos sobre los recursos naturales de esa zona, incluyendo hidrocarburos, pesca y biodiversidad marina.

En el plano histórico, cuando Argentina declaró su independencia en 1816, heredó los territorios que habían pertenecido al Virreinato del Río de la Plata, incluyendo las Islas Malvinas. Entre 1820 y 1833, nuestro país ejerció una soberanía efectiva sobre el archipiélago, con gobernadores designados, presencia militar, población civil y actividad económica. Esa presencia fue interrumpida por la ocupación británica ilegítima en 1833.

Desde el aspecto jurídico, el principio del "uti possidetis iuris" (usarás lo que posees de acuerdo a la ley), reconocido por el derecho internacional, establece que los nuevos Estados independientes conservan las fronteras de las antiguas colonias. Bajo esta doctrina, las Malvinas estaban comprendidas dentro del territorio heredado por Argentina. Además, el argumento británico de la "autodeterminación de los pueblos" no puede aplicarse en este caso, ya que la población actual fue instalada por el Reino Unido después de la ocupación, y no se trata de una comunidad originaria del lugar.

Una causa nacional

La cuestión Malvinas trasciende cualquier coyuntura política y se ha convertido en una causa nacional reconocida por la comunidad internacional como un conflicto de soberanía aún no resuelto. La Argentina continúa reclamando por la vía diplomática sus derechos legítimos, con el respaldo de numerosos países y organismos internacionales que instan al Reino Unido a reanudar las negociaciones.

Recordar el 2 de abril no sólo implica honrar a los veteranos y a los caídos. También es reafirmar, con convicción y respeto, el reclamo pacífico y firme por un territorio que forma parte de nuestra identidad y de nuestra historia. Las Malvinas fueron, son y serán argentinas.

(Fuente: varias / redacción propia)

martes, 1 de abril de 2025

¿Por qué es tan famosa la Mona Lisa? Cuatro puntos clave de su popularidad

La obra maestra de Leonardo Da Vinci ha captado la curiosidad de las personas desde su creación. Pero varios hechos se combinaron para impulsar la fama de la pintura.

"La Gioconda" fue pintada por Leonardo da Vinci durante el Renacimiento italiano. El retrato al óleo sobre paneles de madera es una de las obras más conocidas de da Vinci, así como una de las pinturas más famosas de todos los tiempos (Foto:  Centro de Investigación y Restauración del museo Francés / Wikimedia Commons).

Cada año, miles de personas acuden a ver la Mona Lisa en el Museo del Louvre de París (Francia), lo que convierte la visita a esta obra de arte en uno de los programas turísticos más famosos del mundo, junto con la típica visita a la Torre Eiffel. Según el propio museo francés, alrededor del 80% de los 10 millones de visitantes del Louvre buscan el cuadro de Leonardo da Vinci cuando entran al lugar.

La demanda es tan grande que, en 2024, el presidente francés Emmanuel Macron anunció que el cuadro tendrá un espacio solo para él en una parte del Louvre dedicada a las obras de Leonardo Da Vinci, que fue pintor, anatomista, arquitecto, paleontólogo, botánico, escritor, escultor, filósofo, ingeniero, inventor, músico, poeta y urbanista, tal como detalla la Enciclopedia Britannica.

Pero ¿por qué, más de cinco siglos después de ser pintada, la Mona Lisa (o La Gioconda, como también se la conoce) sigue llamando tanto la atención? A continuación, cuatro posibles razones.

La pintura en la Sala de los Estados del Museo del Louvre (Foto: prensa Museo del Louvre).

• La misteriosa sonrisa del cuadro podría ser la respuesta

La famosa y enigmática sonrisa de la Mona Lisa ha fascinado al mundo durante siglos. Da Vinci pintó La Gioconda entre 1503 y 1506, y el retrato llamó inmediatamente la atención del rey francés Francisco I, uno de los primeros admiradores de la obra.

El monarca invitó a Da Vinci a Francia y le compró el cuadro en 1518, con lo que La Gioconda pasó a formar parte de las colecciones reales expuestas en el Louvre tras la Revolución Francesa. En la actualidad, el retrato cuelga tras un cristal a prueba de balas y terremotos, a temperatura y humedad controladas, y se encuentra bajo vigilancia las 24 horas del día, añade.

"El enigma sobre la sonrisa de la Mona Lisa procede probablemente de la multiplicidad de emociones que pueden leerse al contemplar el rostro de la mujer retratada", explica un artículo de Smithsonian Magazine, la revista del Museo Smithsonian de Historia Natural, institución educativa y de investigación gestionada por el gobierno de Estados Unidos.

• El realismo presente en La Gioconda ha convertido la obra en atemporal

Desde el momento en que fue pintada por Leonardo Da Vinci, La Gioconda ya era considerada una obra poco convencional. Sus contemporáneos copiaron la entonces novedosa pose del retrato. Más tarde, el escritor Giorgio Vasari ensalzó la habilidad de Leonardo para imitar de cerca la naturaleza.

El hecho de que sea un retrato muy realista es también una de las razones de su éxito a lo largo de los siglos. Da Vinci pintó una figura compleja que se parece mucho a un ser humano complicado, y también destaca la expresión ambigua del personaje pintado, como resultado de la combinación de la mirada fija y la sonrisa contenida.

Personal del Museo del Louvre traslada la obra a su inspección anual (Foto: Bruce Dale).

• Un robo la hizo más famosa

El 21 de agosto de 1911, la Mona Lisa desapareció del Louvre de París. La obra fue robada y permaneció desaparecida durante dos años aproximadamente, a pesar de que se ofrecieron generosas recompensas a quien ayudara a dar con su paradero.

Hasta que un día, Vincenzo Peruggia, un vidriero que había trabajado en el Louvre, intentó vender el cuadro más famoso del mundo a un marchante de arte italiano. Se alertó a las autoridades y La Gioconda fue recuperada.

Según la Enciclopedia de la Historia Mundial, una plataforma de conocimiento histórico, durante los dos años que guardó la Mona Lisa, Peruggia escondió el cuadro en el falso fondo de un baúl. Las investigaciones de la época nunca consideraron sospechoso al vidriero, hasta que finalmente fue denunciado cuando intentó vender el cuadro de Da Vinci en Italia.

Fue después de que la prensa de la época se hiciera eco de este hecho en todo el mundo cuando se formaron multitudes para ver la obra en el Louvre, sostiene la Enciclopedia histórica.

• Leonardo da Vinci siguió trabajando en la Mona Lisa hasta su muerte

El cuadro estaba en el estudio de Da Vinci en 1519, cuando murió. Aunque pintó la mayor parte en tres años (de 1503 a 1506), se cree que el artista trabajó en él de forma intermitente.

Así es como acabó añadiendo al cuadro múltiples capas de finos esmaltes al óleo en diferentes momentos. Otras características de la obra también muestran la extrema dedicación con la que Da Vinci la pintó: el velo delicadamente retratado, los mechones finamente labrados y la cuidadosa representación de la tela doblada revelan las estudiadas observaciones y la inagotable paciencia de Leonardo.

Los estudios de Da Vinci sobre la profundidad y la óptica también hicieron del cuadro un ejemplo único del talento del italiano.

(Fuente: National Geographic - redacción propia)